No soy activista social, es el título de un libro de Ronald Sider. Situar a Jesús en un lugar central demuestra que cuestiones como la riqueza, la pobreza, la paz y la no violencia, la acción social y la política, son tan espirituales como la evangelización, la familia y el matrimonio. Según Abraham Kuyper, no hay un centímetro cuadrado de toda la Tierra que no pertenezca al Señor resucitado.
Por ese motivo, hacer justicia y cuidar de los demás no son cuestiones que solo interesen a activistas sociales. Constituyen lo esencial del ministerio de quienes siguen a Jesús. Incluso, como señala Sider, una acción social eficaz requiere el poder de la resurrección de Jesús.
Podemos ver lo fundamental que es confiar en el Espíritu Santo y el poder de la resurrección de Jesús en la acción social de la iglesia cuando comprendemos el significado de la palabra “solidaridad” desde una perspectiva bíblica. Solidaridad puede utilizarse para traducir la palabra hebrea hesed del Antiguo Testamento. Veamos un ejemplo:
“El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que abraces la hesed (solidaridad inquebrantable) y que obedezcas humildemente a tu Dios.” Miqueas 6:8 (DHH).
Hesed combina elamor puro, la generosidad y el compromiso duradero. Es una expresión del carácter; por lo tanto, no depende de cómo respondan los demás. Implica estar dispuesto a perdonar y a actuar para ayudar al prójimo. Se refiere tanto a la actitud como a las acciones.
Por consiguiente, la solidaridad –entendida como hesed– no se practica de forma vertical, desde arriba. Es horizontal e implica respeto mutuo. Como tal, no puede ser fruto únicamente de la voluntad humana. Es consecuencia de un encuentro personal y real con Dios. Al fin y al cabo, amamos porque él nos amó primero (1 Juan 4:19).
Una de las razones por las que se estableció el Congreso Mundial Menonita hace un siglo fue para solidarizarnos con nuestras iglesias que enfrentaban la guerra, la violencia y la persecución. El Congreso Mundial Menonita constituye nuestra iglesia mundial, en la que seguimos a Jesús, vivimos la unidad y construimos la paz. Somos un organismo conformado por más de 10.000 congregaciones locales, agrupadas en 110 sínodos o iglesias nacionales. Contamos con alrededor de 1,5 millones de miembros bautizados. Nos necesitamos para seguir a Jesús; nos necesitamos para vivir la unidad; nos necesitamos para construir la paz.
Dios nos invita a actuar como Él, con amor puro, generosidad y compromiso duradero. Dios nos llama a responder a las necesidades de los demás miembros de nuestra iglesia universal con solidaridad y acciones desinteresadas, para que podamos experimentar la solidaridad dentro de nuestra familia de fe y transmitirla al mundo, un mundo que sufre las consecuencias de su alejamiento de Dios, fuente del amor fiel y de la solidaridad inquebrantable.
En la actualidad, al reflexionar sobre la solidaridad en este número de Correo, recordemos a nuestros hermanos y hermanas que enfrentan la guerra, la violencia, la pobreza y la persecución. Oremos por ellos. Compartamos nuestros recursos. Defendamos sus derechos. Acompañémoslos. Pidamos a Dios que el Espíritu Santo esté presente en nuestra iglesia para que podamos seguir respondiendo solidariamente.
—César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario (Canadá).
Historias de recaudadores de fondos anabautistas de todo el mundo
¿Cuándo es tu cumpleaños? ¿Estás listo para recaudar fondos para una buena causa? Si eres miembro de la Iglesia de los Hermanos en Cristo en Zimbabue, podrías ser elegido.
En todo el mundo, los miembros de la iglesia recaudan fondos para proyectos destinados a apoyar ministerios o atender necesidades especiales. Pedimos a nuestros representantes regionales ejemplos de cómo las personas de sus regiones llevan a cabo estas recaudaciones de fondos.
Danisa Ndlovu, responsable de relaciones eclesiales
En el contexto de Zimbabue, una forma de recaudar fondos consiste en agrupar a los miembros de la iglesia según el mes de su cumpleaños y pedirles que reúnan una determinada cantidad de dinero.
Se les asigna una meta económica y un plazo para alcanzarla.
Posteriormente, el grupo elige a su líder y a un secretario encargado de llevar el registro. La manera de recaudar dicha cantidad queda a su criterio.
El grupo puede idear un proyecto para recaudar la cantidad establecida o acordar pagar una suma determinada a lo largo de un periodo de tiempo.
Recaudar los fondos es una responsabilidad colectiva. ¡Algunos grupos logran recaudar mucho más de la cantidad estipulada!
Este método fomenta los vínculos entre los miembros y, al mismo tiempo, estimula la creatividad. También genera, en cierto modo, un espíritu de competencia sana… ¡y se consigue recaudar dinero!
Nota: en la República Democrática del Congo y en Angola, existe una forma común de recaudación de fondos conocida como «nsinsani», que consiste precisamente en una competición.
Pablo Stucky, representante regional, América Latina – Región Andina
Algunas congregaciones gestionan una tienda de artículos de segunda mano. Reciben donaciones de casi cualquier tipo de artículo imaginable, tanto de miembros de la iglesia como de personas ajenas a ella, los cuales se ponen a la venta a precios muy asequibles.
Esto cumple una doble función: permite reutilizar artículos, transfiriéndolos de quienes ya no los necesitan a quienes sí los requieren, y sirve para recaudar fondos.
Además, al tratarse de una actividad continua, tanto los donantes como los compradores saben que pueden recurrir a ella una y otra vez.
George Broughton, representante regional para el Caribe
En Jamaica, existe una práctica anual conocida como «harvest» (cosecha). Cada miembro de la iglesia entrega una ofrenda especial a la congregación; por ejemplo, un racimo de plátanos o bananos, caña de azúcar, diversas frutas y verduras, productos de repostería, artesanías, ropa, etc.
Un comité organizador fija los precios de los artículos y supervisa la recaudación de fondos de la venta. La venta no se realiza en el santuario; no hay subastador ni regateo de precios. Las donaciones en efectivo se depositan en un sobre.
Los artículos son de la mejor calidad, ya que los miembros expresan su gratitud y dan gracias a Dios por las bendiciones recibidas.
Se invita a otras iglesias al evento para que participen con una presentación musical en el programa. También se cuenta con un orador invitado que ofrece un sermón. La venta con fines de recaudación de fondos se realiza después del programa de adoración y acción de gracias.
Gomes João de Miranda, representante regional, África Central/Occidental
Una de las prácticas de recaudación de fondos en Angola consiste en el uso de sobres.
Se preparan sobres que indican importes de donación sugeridos y se colocan en distintos puntos del recinto de la iglesia. A veces, los sobres representan el coste de un elemento específico —como un saco de cemento, una ventana o una puerta— destinado a la construcción de la iglesia parroquial.
Se invita a los miembros de la comunidad a tomar uno de estos sobres y realizar una donación.
David Chow, representante regional para América del Norte
A veces solicitamos a una empresa que patrocine un proyecto mediante la donación de bienes o fondos. Comenzamos aprovechando los vínculos y relaciones que ya tenemos; luego, redactamos cartas invitándoles a invertir.
Por ejemplo, pedimos a los jóvenes que participan en nuestro viaje misionero anual que escriban cartas de solicitud de apoyo: empiezan por las personas más cercanas de su círculo de relaciones y luego amplían el alcance.
Para nosotros, el patrocinio no significa simplemente recibir fondos para un evento; implica también fomentar la buena voluntad e invertir en la vida de las personas. Cuando pedimos a alguien que contribuya, estamos construyendo vínculos afectivos, compañerismo, buena vecindad y comunidad.
Aquí hay algunas formas adicionales en que nuestras iglesias recaudan fondos en todo el mundo:
Una comida o barbacoa benéfica
Una rifa
Un llamamiento en la iglesia o donaciones que exceden los diezmos habituales
Un llamamiento a los miembros de la diáspora para apoyar un proyecto en su país de origen
Un concierto cuya recaudación se destina a un proyecto de la iglesia
Una venta de productos de repostería
Una carta de compromiso en la que los miembros —individualmente o por familias— se comprometen a apoyar una iniciativa importante o una necesidad especial
Una persona invita a los miembros de la iglesia a ayudarle a cubrir los gastos de un ministerio, evento o viaje misionero específico
Donaciones en especie, como alimentos o regalos para niños, para eventos especiales
Conciertos de coro
¿Y ustedes? ¿Su congregación recauda fondos de manera similar? Cuéntenos alguna experiencia en la que sus esfuerzos de recaudación no solo alcanzaron la meta, sino que también estrecharon vínculos y fortalecieron el compromiso de la comunidad.
Con el corazón lleno de gratitud por la belleza y el sustento que Dios nos brinda a través de la creación, nos complace anunciar el Domingo de la Creación, que se celebrará el 6 de septiembre del 2026.
El CMM invita a las iglesias anabautistas a unirse para celebrar el acto de la creación de Dios el primer domingo de septiembre de cada año.
Se convierte en un día en que los cristianos de alrededor del mundo nos acercamos a la historia de nuestra fe al celebrar juntos convicciones centrales, como el nacimiento de Jesús en Navidad, la resurrección de Jesús en la Pascua y el don del Espíritu Santo en Pentecostés.
Animamos a su iglesia a considerar unirse a otras iglesias anabautistas, junto con otras tradiciones cristianas*, para celebrar el acto de la creación de Dios este domingo y reflexionar sobre cómo podemos ser administradores fieles de todas las partes de este rico y diverso mundo natural.
Momentos destacados de la Semana de la Fraternidad YABs 2026
“Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta. Uno podrá decir: «Tú tienes fe, y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos; yo, en cambio, te mostraré mi fe con mis hechos.»”—Santiago 2:17-18
En la tercera semana de junio de 2026, jóvenes anabautistas se reunieron en línea y en sus congregaciones locales para reflexionar sobre “Solidaridad en acción: de la fraternidad al impacto”, el tema elegido este año para la Semana de la Fraternidad de Jóvenes Anabautistas (YABs).
Desde momentos de oración, intercambio de testimonios, reflexión y compromiso, pasando por proyectos artísticos colaborativos hasta compartir alimentos y juegos, los jóvenes se tomaron el tiempo de descubrir que la solidaridad va más allá de estar juntos y conectar. Jóvenes adultos de todo el mundo organizaron encuentros en sus áreas locales. Además, el Comité YABs organizó dos reuniones en línea.
Valentina Kunze (Uruguay), expresó que, “La solidaridad consiste en formar parte de una misma causa, alentarnos mutuamente, compartir alegrías y desafíos, y pasar a la acción en conjunto. Se trata de hacer visible y transformadora nuestra unidad mediante acciones de gran impacto”. La presidenta del Comité YAB y representante de América Latina señala que esta es la razón por la cual se eligió dicho tema.
En el encuentro virtual, los jóvenes adultos oraron por los triunfos y desafíos que enfrentan los jóvenes de todo el mundo, escucharon testimonios de Napoleon Chance Bisi (República Democrática del Congo), de Mennonite Voice, y de Shifa Sidh (India), de la Iglesia Menonita de Rajnandgaon (India), y reflexionaron sobre el significado de la solidaridad.
Liam Kachkar (Canadá), representante del Comité YABs para América del Norte, cuenta que, “En nuestra discusión grupal, consideramos que escuchar es importante para la solidaridad. Al escuchar, también debemos estar dispuestos a mostrarnos vulnerables y a construir confianza a pesar de las diferencias. Es un proceso continuo. La solidaridad no es algo estacional”.
Valary Otieno (Kenia) afirma: “La solidaridad consiste en ser lo suficientemente vulnerable como para compartir tu vida con los demás, manteniendo el respeto, poniéndote en el lugar de otras personas e intentando comprender por lo que están pasando. Solo cuando esto sucede, las acciones solidarias cobran verdadero impacto gracias a la comprensión”.
Faith Fernandez (Filipinas) y Maagi Manyama (Tanzania) coinciden en que la solidaridad consiste en el apoyo mutuo, en animarse continuamente y en participar en acciones colectivas.
Aman Ganjboir (India) afirma que su grupo considera que la solidaridad abarca compartir las cargas de los demás mediante ayuda práctica, practicar la hospitalidad y construir relaciones con humildad.
Blessing Joy Turqueza (Filipinas), representante del Comité YABs para Asia, concluyó la reunión virtual: “Disfrutemos de nuestra conexión, celebremos lo que Dios está haciendo en cada uno de nuestros contextos y hagamos visible nuestra unidad a través de la acción”.
Instantáneas de la Semana de la Fraternidad de Jóvenes Anabautistas en todo el mundo
GKMI Kudus y Semarang, Indonesia: comunión, tiempo de reflexión, tiempo de oración y redacción de nuestro compromiso de solidaridad sobre una cruz.—Daniel Talenta
Iglesia Menonita de Shantipur, India: tiempo de comunión y arte colaborativo. —Rechal Kalihari
Iglesia de los Hermanos en Cristo, Zimbabue: más de 30 jóvenes participaron en la Semana de Comunión de los YABs. Todo el culto dominical fue dirigido por jóvenes. —Sipho Moyo
Iglesia Menonita de Durg, Chhattisgarh, India: comunión, oración y arte colaborativo. —Anisha Nand
La solidaridad es un término que también expresa el vínculo que tenemos en el cuerpo de Cristo. La unidad que se expresa a través de acciones repercute más allá de nuestros esfuerzos: alzamos nuestra voz y damos apoyo financiero; nos mantenemos unidos y nos animamos mutuamente; estamos atentos para que nadie quede excluido.
Mikhael Ardiyanto (der.) y Zachary Shields (centro) en el quincentenario del anabautismo en Zúrich, Suiza, junto a Camila Pérez-Diener, participante de la Cumbre Mundial de la Juventud.
Una forma de resistencia
Este artículo es una adaptación de una conversación entre dos jóvenes anabautistas en respuesta a preguntas de la editora de Correo, reflexionando sobre la solidaridad y cómo la practican hoy en día.
Zachary Shields
Resido en Langley, Columbia Británica, Canadá. Participo en la Hermandad Menonita de Langley.
Actualmente, curso estudios universitarios de paz y resolución de conflictos en la Universidad de Fraser Valley, de Columbia Británica, Canadá. También estudié un año en Goshen College, en Indiana, Estados Unidos. Estoy creando un club de paz junto con otros estudiantes, en la Universidad de Fraser Valley.
Soy organizador regional de Mennonite Action Canada en Columbia Británica y coordinador de Jóvenes Adultos Anabautistas por la Paz (YAAP, por su sigla en inglés), una iniciativa que surgió de conversaciones entre jóvenes adultos menonitas y pasó a ser un grupo de trabajo de la Iglesia Menonita de Columbia Británica, para luego promover la interacción de la Iglesia Menonita de Canadá con jóvenes adultos a nivel nacional.
Mikhael Ardiyanto
Soy oriundo de una pequeña ciudad (de unos 800.000 habitantes) llamada Kudus, en Java Central, Indonesia. Me crié con tradiciones anabautista-menonitas, pero ser “menonita” allí es diferente a ser “menonita” donde vivo ahora en los Países Bajos.
Mis estudios universitarios se centraron en la teología. El año pasado me gradué con una maestría en paz y trauma de la Universidad Libre de Ámsterdam (vinculada al seminario menonita de Ámsterdam, Países Bajos). Actualmente, colaboro con el Centro de Estudios sobre Religión, Paz y Justicia de Ámsterdam.
Durante mi estadía aquí, también participo en protestas estudiantiles y escribo artículos relacionados con dicha lucha. Asimismo, me dedico a realizar documentales sobre la injusticia ecológica en Indonesia en colaboración con Kerk in Actie (organización protestante holandesa de ayuda humanitaria y desarrollo).
¿Cómo te ha influido tu fe, cultura y formación anabautista?
Mikhael
La tradición anabautista ha influido mucho en mi forma de ver los problemas sociales y estructurales.
Cuando era niño, siempre me enseñaron que lo que distingue a los menonitas es que somos una iglesia de paz. Siempre que me identificaba como menonita, lo que surgía era admiración por el movimiento pacifista.
Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Tendemos a entender la “paz” en términos limitados: mientras no haya ningún acto de violencia aparente, se supone que todo está bien.
Además, suele haber una brecha entre cómo se entiende la fe y cómo se practica. Se enseña y se aprende mucho, pero no siempre se traduce en hechos.
Al estudiar en los Países Bajos en una comunidad diversa, estoy aprendiendo que la paz siempre está relacionada con cuestiones ecológicas, violencia doméstica, injusticia de género, etc.
Zachary
Nosotros, (Mikhael y Zachary) nos conocimos el año pasado en Zúrich. Gente de todo el mundo se había congregado para celebrar el quincentenario del anabautismo. Nos reconocíamos como personas que formaban parte de una iglesia de paz; es algo que compartimos en el movimiento anabautista.
Cuando hablo con amigos cristianos que no tienen un trasfondo menonita, no se hace referencia a la paz en sus iglesias.
Y, sin embargo, para nosotros, ¿qué significa la paz más allá del “no a la guerra”, más allá de la doctrina? Incluso en nuestra propia tradición, hablamos de la paz, pero amenudo no la ponemos en práctica.
Podemos sentir aversión al conflicto, que es diferente a la violencia. Al intentar evitar el conflicto, creamos problemas más profundos que resultan perjudiciales a nivel verbal, emocional y espiritual.
Desde una perspectiva de fe, el marco anabautista de la paz influye en todo lo que hago, desde mi vida cotidiana hasta mi trabajo profesional y la posición que ocupo en la iglesia menonita de Columbia Británica. Se trata de construir una paz positiva que funcione para todos.
Una paz positiva se basa tanto en la solidaridad con personas en todo el mundo como en el contexto local.
Mikhael, te especializas en trauma: ¿cómo crees que la fe anabautista influye en tu área de estudio?
Mikhael
A veces, nuestra formación cristiana choca con nuestras culturas.
Cuando llegué a los Países Bajos, adquirí una mayor perspectiva sobre el trauma colectivo que sufrimos en Indonesia a raíz de sucesos del pasado. Al mismo tiempo puedo entender, en cierto modo, por qué ocurre esto dentro de un contexto más amplio. Aun así, creo que hay otras maneras de abordarlo.
Por ejemplo, el trauma puede transmitirse a la siguiente generación. Se vuelve colectivo cuando el trauma se consolida en la siguiente generación. La gente no quiere hablar de este trauma, pero entonces altera a la propia sociedad.
Zachary
Creo que es un desafío global para los anabautistas, procurar comprender la paz más allá de la ausencia de violencia.
Al crecer en la iglesia, pensaba que la paz era como la labor humanitaria, que la paz era simplemente trabajar contra la guerra y los conflictos en el extranjero.
Pero a menudo, la gente ignoraba los conflictos en la iglesia. No abordaban sus propios traumas personales, sus traumas familiares, los traumas de la iglesia.
Creo que es importante que la iglesia reconozca que tenemos traumas que a veces dificultan nuestra capacidad de acercarnos y trabajar con personas de diferentes orígenes.
Es posible que la gente no sea físicamente violenta, pero quizá hablen mal de los demás a sus espaldas.
Al comprometernos con las enseñanzas de Jesús, encontramos solidaridad. En los Evangelios, Jesús se sentaba con personas de todas las esferas de la sociedad. Una de las primeras personas que Jesús eligió para compartir la buena noticia fue la mujer junto al pozo (Juan 4).
Para mí, esas historias fundamentales forjan los caminos del trabajo solidario.
Mikhael
También está mi lucha personal. Cuando uno aprende muchas cosas, siente que ha sido llamado. Saber lo que Jesús hizo en la Biblia me impulsa a hacer algo.
Pero al mismo tiempo, me doy cuenta de que no soy un mesías, alguien que puede resolverlo todo. Quiero ser solidario con los demás.
Estoy aquí, pero no soy el protagonista de la historia. El foco de la historia está en las personas que también trabajan para remediar la injusticia. Pero, aunque trabajemos juntos, también nos encontramos en posiciones diferentes en cuanto a privilegios.
Zachary
Cuando uno cuenta con el conocimiento y un poco de poder para marcar la diferencia, surge un instinto sano de ayudar. No es un impulso malo, pero debemos prestar atención a ese impulso y escucharlo.
En la manera de escuchar, podemos establecer una especie de práctica similar a la oración. Si no escucho a los demás, ¿cómo podría escuchar las palabras rectoras de Dios?
¿Qué opinas de la solidaridad en lo que respecta al trabajo con personas que atraviesan momentos difíciles? ¿Cómo se manifiesta la solidaridad para ti?
Mikhael
Es importante reconocer que el impulso de “ayudar” puede desviarse fácilmente de su intención original. El impulso en sí no es malo, pero sin la práctica de escuchar verdaderamente, el deseo de involucrarse puede convertirse en una tendencia a dominar. En este proceso, a menudo inconsciente, quienes deberían seguir siendo protagonistas se ven reducidos gradualmente a objetos, dejando de ser amigos en el camino para convertirse en receptores de nuestras intervenciones.
Pero el problema no se limita a ello. Este cambio también tiene el potencial de tensar las relaciones con quienes viven en la realidad por la que se lucha. En lugar de sentirse parte de la lucha, pueden sentirse distanciados o incluso desplazados.
La solidaridad, en este sentido, corre el riesgo de ser percibida como una intrusión, o peor aún: como una amenaza. Llegado a este punto, la pregunta es si realmente estamos presentes para acompañar, o si inconscientemente nos estamos posicionando como el centro.
Y más aún: ¿esto podría convertirse, de manera sutil, en una nueva forma de dominación?
Zachary
Vincularnos con quienes son diferentes a nosotros es fundamental para quienes procuran participar solidariamente. Puede ser algo hermoso.
Parte de la solidaridad consiste en permitir que los diferentes mundos choquen. Necesitamos “microrreformas”, no en la fe, sino en el espíritu.
Cuando encuentras que los intereses comunes realmente coinciden, la paz y el amor comienzan a florecer. Vemos que se manifiestan los frutos del Espíritu cuando nos reunimos, escuchamos, participamos y también conocemos los sueños para el futuro que tienen quienes están sufriendo.
Volviendo a los primeros anabautistas, ellos hablaban de sus problemas, se reunían regularmente, tenían revelaciones radicales y se convirtieron en menonitas, ¿verdad?
Cuando las personas se reúnen en grupos y hablan sobre los temas que les importan, es mucho más difícil que el imperio y otras fuerzas represivas las repriman. Pensando en mi contexto como menonita en Columbia Británica, nos gusta organizar comidas compartidas y cantar a cuatro voces.
Ha sido una poderosa herramienta de solidaridad. En Mennonite Action, hemos tenido la oportunidad de cantar y compartir nuestra música con los demás de manera solidaria.
Creo que el Espíritu Santo se muevede verdad cuando la gente usa su vozcolectiva para denunciar la violencia y las atrocidades. Que la paz y la justicia fluyan como un río.
La solidaridad es algo que se construye através de relaciones justas. Y creo que esto representa un desafío, ya que tendemosa apresurarnos a encontrar soluciones. Es necesario que las hallemos, pero también es necesario que conozcamos las necesidades de los demás.
Mikhael
Cuando la escucha está ausente en un movimiento, las acciones colectivas a menudo se reducen a meros actos de violencia, mientras que los manifestantes terminan culpándose y criticándose unos a otros.
Aquello por lo que se lucha está relacionado con los derechos fundamentales que surgen de la experiencia misma de injusticia. Sin embargo, en el ámbito público, a medida que el espacio para la escucha mutua se reduce cada vez más, lo que surge no es una mera sospecha o la figura de “alborotadores”, sino también el riesgo de una falta de reconocimiento aún más profunda —incluso de dominación— de parte de quienes deberían ser los verdaderos protagonistas de la lucha; como si la lucha ya no les perteneciera, sino que proviniera de otro lugar.
Sin la predisposición a ser vulnerable, es decir, la valentía de abrirse, de escuchar, de aprender y desaprender, esta situación solo continuará girando en el mismo ciclo de malentendidos.
Cuando escuchas a los demás, aprendes por qué hacen las cosas. Quizás descubras que tienen miedo.
Y también desaprendes. Después de ello, podemos tener conversaciones más fructíferas.
A veces, cuando intentamos luchar contra la injusticia por nuestra cuenta, sentimos que el mundo es tan cruel. Como si no pudiéramos escapar, como si la injusticia estuviera por todas partes. Por eso procuro encontrar una comunidad que pueda trabajar unida.
Cuando sales a la calle, organizas estructuras y conoces a gente diversa, tienes una perspectiva diferente. Podemos compartir, podemos trabajar juntos. Y cuando tengamos preguntas, podemos acudir los unos a los otros y plantearlas.
Y entonces uno siente esperanza. No se trata solo de un sentimiento, sino de estar presente con los demás, y que ellos también estén presentes contigo.
Zachary
En mi comunidad menonita, sobre todo con jóvenes adultos, cuando hablo de temas de paz y justicia, se vuelve algo electrizante. Hablar de solidaridad resulta extraordinariamente atrayente.
Los jóvenes tienen energía y quieren hacer algo. Pero a menudo, carecemos de experiencia. Por eso, encontrar cómo colaborar puede revitalizar a las congregaciones de un modo que realmente expanda el cuerpo de la iglesia, abordando la sensación de impotencia que experimentan las personas y ayudándolas a crecer.
Sabemos que la iglesia puede ser un lugar transformador, y creo que esa iglesia transformadora es necesaria para la paz en el mundo, especialmente para quienes están atravesando momentos difíciles. Así que dejemos fluir la energía del espíritu que la gente tiene y vinculémonos solidariamente.
Mikhael
Y la solidaridad no es un acto en solitario. A veces uno se siente paralizado, abrumado; no se puede sostener solo.
Siempre comienza con la comunidad.
En Indonesia, existe la palabra tongkrongan, que se refiere a un lugar de encuentro social informal y discreto. Allí, la gente puede intercambiar ideas en un ambiente relajado.
La reunión en sí es importante porque a partir de ahí la gente se empieza a conocer. Puede ser un poco tenso, pero al compartir la comida, surge la oportunidad de entablar conversaciones.
En este tipo de reuniones informales, la conversación puede abarcar desde historias personales hasta temas políticos, y el debate puede ampliarse. Es una manera de compartir y transmitir historias a los demás.
Cuando no encontramos un espacio para abordar un problema en lugares como la iglesia, este tipo de reuniones informales para compartir historias sirven como una forma de resistencia.
Zachary
Sí, todo esto requiere depender de diferentes personas. Si no te desenvuelves bien en los medios de comunicación o al hablar en público, busca un/a amigo/a que pueda ayudarte a hablar sobre la violencia en tu barrio o en cualquier otro lugar del mundo que te preocupe mucho.
Y también, acércate a personas que no pertenecen a tu iglesia. Una gran parte de la solidaridad es ir más allá de nuestros límites habituales, aunque resulte un poco incómodo.
Mikhael
En Indonesia, las conversaciones sobre la injusticia estructural corren el riesgo de ser vistas como “demasiado políticas”, y precisamente por esa razón, la iglesia tiende a distanciarse de dichas discusiones.
Pero es inspirador cuando veo cómo las personas que no están sufriendo se dan cuenta de su condición privilegiada y de cómo están conectadas a través de estructuras que perpetúan la violencia, encuentran maneras de protestar en su propio contexto (por ejemplo, la defensa de Palestina por parte de Mennonite Action). También puedo vincularme con personas para abogar por Indonesia de manera creativa, a pesar de estar en los Países Bajos.
Zachary
Tengo un mensaje para la gente de todo el mundo. No tengan miedo de extender el papel de la iglesia en su labor de solidaridad, de ampliar el significado de la iglesia.
Ello es parte de lo que constituye la solidaridad: las demostraciones de amor a través de la cooperación, trabajar juntos por la paz, escuchar y también recibir.
Necesitamos recibir ese tipo de paz de las personas que enfrentan la injusticia, conocer sus luchas, para que podamos trabajar a fin de abordar los problemas que siguen perjudicando a la gente y haciéndola sufrir.
Mikhael
La solidaridad comienza con el reconocimiento: qué tengo, qué tenemos, qué cargamos y cuán privilegiados somos.
Pero no se trata solo de autoconciencia. A partir de dicho reconocimiento, comenzamos a ver cómo nuestras luchas se entrelazan con las de los demás, qué conecta nuestras luchas con otras luchas.
La solidaridad se da cuando decido permitir que el sufrimiento ajeno me transforme, me conmueva. Y a partir de ahí, actuamos juntos, defendiendo algo diferente, aprendiendo cosas nuevas y desaprendiendo viejas costumbres que no nos han servido, y acompañar a los demás.
Pan y Paz es una iniciativa de la Iglesia Menonita de Colombia. Su objetivo es impulsar a las iglesias locales, a personas de buena voluntad y a la sociedad civil, a reflexionar sobre la relación entre la justicia económica y la paz, y entre el bienestar básico de la gente y la posibilidad de una paz duradera. Esta iniciativa da testimonio ante el mundo de la voz de la iglesia respecto a cuestiones cruciales relacionadas con los conflictos y la paz en el país. Foto: Anna Vogt
¿Estamos preparados para el verdadero costo de la solidaridad?
Este artículo es una adaptación de una conversación entre dos colombianas, constructoras de paz de larga trayectoria que viven la solidaridad en acción, y el presidente de la Comisión de Paz, Andrés Pacheco Lozano.
Martha Inés Cortés
Mi nombre es Martha Inés Cortés. Soy de la Iglesia Hermanos Menonitas en Cali, Valle del Cauca, Colombia. Desde que conocí el Evangelio he sido parte de la iglesia de los Hermanos Menonitas. En mi relación con la Iglesia he sido pastora, y actualmente lideresa del ministerio de la Iglesia Misión Jesucristo Luz y Vida.
Además, soy directora de la Fundación Edupaz: Educación para la Paz y Resolución de Conflictos. Hace catorce años que estoy involucrada en este contexto de trabajar por la paz con comunidades de base y en ámbitos escolares.
Soy teóloga y gerontóloga.
Estudié teología aquí en el Seminario Bautista de Cali y tengo formación también en temas de construcción de paz. Y cuando hablo de dichos temas es desde varias miradas, incluyendo trabajar en incidencia en temas de violencia de género, resolución de conflictos en ámbitos escolares, y protección en la prevención de abuso sexual en niñas, niños y adolescentes.
Jenny Neme Neiva
Soy Jenny Neme Neiva, de Bogotá.
Crecí en la Iglesia Católica, desde el bautizo de niña, primera comunión, confirmación y demás. Fue como adolescente que conocí la Iglesia Menonita de Colombia y ahí me hice menonita.
Conocí la Iglesia Menonita por el activismo. En esa época, años 90, había un movimiento social muy fuerte alrededor del cambio de la Constitución Política de Colombia. Y había una causa muy importante, que sobre todo se estaba dando desde el sector juvenil, que era la insistencia por el reconocimiento a la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio y también el reconocimiento a la libertad religiosa para que estos temas quedaran incluidos en la nueva Constitución de Colombia.
Me encontré con la Iglesia Menonita haciendo incidencia en la Asamblea Nacional Constituyente por estos temas. Al inicio me pareció rarísimo: ¿Cómo una iglesia está hablando de estos temas, con lenguaje religioso y en los escenarios de incidencia en la Asamblea Nacional Constituyente, un lugar al que no iban comúnmente expresiones religiosas? Eso me inspiró a conocer más, y a encontrarme con espacios adicionales de reflexión, más desde la fe, para inspirar ese activismo sociopolítico. Me encantó y esta fue mi puerta de entrada a la iglesia.
Andrés Pacheco Lozano
¿Cómo ven reflejada la solidaridad en su trabajo y contexto? Y ¿qué implica hablar de solidaridad en conexión con la fe?
Jenny
Yo pienso que la solidaridad es parte de la vida. No sé si es parte del carácter personal o si se desarrolla durante el camino. Pero yo percibo que casi en cualquier ámbito de mi vida, si hay un problema, me pregunto: ¿qué puedo que hacer y cómo ayudar?
Yo actualmente desempeño varios roles. Uno de ellos es como enviada especial del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) para acompañar una de las mesas de diálogos de paz que lidera el Gobierno con uno de los actores armados. En ese rol, tenemos que interactuar con la delegación del Gobierno, con el actor armado, con población civil, con actores internacionales, entre otros.
En ese contexto se presentan dificultades. Allí me hago esa pregunta, qué puedo hacer y cómo ayudar. Pero tanto la pregunta como la respuesta no son fáciles.
Por ejemplo, cuando consideramos que hay una obligación de parte del Estado de garantizar nuestros derechos, y cuando a alguien se le vulnera un derecho, cuando está pasando por una dificultad, la tentación es de intervenir y resolver. Sin embargo, no siempre es posible intervenir y resolver directamente, ya que las soluciones no siempre están en mis manos. Se trata más bien de pensar en cómo activar los distintos mecanismos que existen para buscar alternativas de solución.
Interactuamos también con víctimas. Reconociendo que no solamente soy mujer, sino también que soy de una iglesia, hay un nivel de confianza que se crea para que la gente me cuente qué es lo que necesita. También hay una confianza puesta en que será posible ayudar a encontrar una solución.
Hay otro rol que desempeño. Se trata de acompañar algunas iniciativas en justicia restaurativa con responsables de hechos victimizantes en el marco del conflicto armado. En dicho contexto, es crucial escuchar y reconocer las necesidades de víctimas y victimarios. Pero también es importante ayudarles a pensar en cómo diseñar o generar caminos que frenen los daños; que resarzan el daño cometido; que en alguna medida ofrezcan algún nivel de reparación; y que creen sendas distintas a la violencia que han vivido.
Con base en esos roles, creo que la solidaridad es como una disposición a caminar con otras y con otros, y buscar conjuntamente esas alternativas de solución. La solidaridad no se trata entonces de asistencialismo.
Martha
Para mí la solidaridad tiene que ver con la empatía. Se trata de comunión o colaboración mutua, apoyo inmediato. Se trata de una conexión desde la acción, desde lo que hacemos, frente a las realidades que nos enfrentamos y que requieren de nuestra respuesta inmediata.
Por ejemplo, en un caso de violencia de género, la mujer está con sus hijos, y tienen hambre. Ella no sabe qué hacer. En situaciones así, la pregunta es: ¿qué vamos a hacer y cómo podemos brindar esa solidaridad? La empatía en casos así es clave. Pero también es importante ayudar a canalizar una ruta para que ella, como mujer y madre, camine sobre esa ruta, entendiendo que hay necesidades inmediatas que deben ser satisfechas, como el hambre. Así que no solamente es empatía, y no solamente acompañarle para hacer una denuncia ante las autoridades competentes. Sino también cómo lidiar con el hambre, cómo ser compañía y ayudarle a reconocer que ella puede salir adelante sin necesidad de seguir con una persona que la esté violentando. Se trata de orientar, acompañar y buscar necesidades inmediatas. De apoyar en la creación de ideas y alternativas para que como mujer pueda salir adelante, incluyendo su economía.
La solidaridad es entonces apoyar a la comunidad, pero también enseñarle cuáles son sus derechos, cómo pueden caminar, cómo pueden obtener sus derechos. La solidaridad es, para mí, esa empatía de poder unirse con la otra persona para colaborar.
Jenny
Cuando pienso en lo que es la solidaridad, me viene a la mente la palabra misericordia.
Claro, yo creo que personas u otro tipo de actores pueden tener otro tipo de intereses o motivación, como intereses políticos, económicos o interés de protagonismo. Mientras que, como personas de fe, nuestra solidaridad se basa en la misericordia. Es lo que moviliza esa solidaridad.
Misericordia porque lo que pasa a las y los demás me duele. Implica intentar ponerme un poco en los zapatos de la otra persona y ayudar a hacer catarsis, ayudar a pensar en alternativas de solución.
Andrés
Si les entiendo bien, solidaridad no es sólo empatía. Es más bien acompañar, lo que implica buscar y proveer herramientas que le permitan a la gente cambiar o incluso transformar su realidad. Eso es interesante, porque a veces pensamos en la solidaridad como un evento o acción aislada. Como una respuesta situacional, inmediata. Y por lo que escucho de ustedes, se trata más bien de un proceso de caminar con otras y otros, lo que toma tiempo y compromiso, e implica construir confianza.
Martha
Creo que un reflejo de eso y que nos motiva a esa práctica de solidaridad está contenida en el sermón del monte. Es a partir de allí que reconozco esa identidad que tengo en Jesús. Sé de dónde vengo. Sé para dónde voy, y eso me permite entonces servir.
Mi identidad de fe es lo que me ha llevado a servir. Y eso puede ser un modelo para que otras personas vean que esto no es simplemente un asunto de religiosidad, sino que se trata de un estilo de vida.
Andrés
¿Habría algún elemento especial o distintivo entonces de pensar en la solidaridad como anabautistas menonitas?
Martha
Yo creo que, en situaciones difíciles, hay muchas organizaciones y espacios que están dispuestas a acompañar. Pero hay una gran diferencia: muchas de esas organizaciones pueden irse después de un tiempo, mientras que los y las anabautistas nos quedamos. El mundo anabautista se queda para caminar esa otra milla. Entendiendo que por quiénes somos en Jesús, no es posible que simplemente dejemos o abandonemos a la gente ahí, sino que tenemos el llamado a seguir caminando con la gente.
Jenny
Creo que es un poco arriesgado decir que hay una característica de la solidaridad que sea distintivamente anabautista. Pero me parece que nuestra visión de la no violencia sí puede ser una característica particular.
Inicialmente puede ser que tú apoyes en una situación determinada, pero no sabes las consecuencias futuras. Por ejemplo, si trato de apoyar una situación en la que una familia está pidiendo que le construyan una casa porque la perdió por una inundación, listo. Pero puede ser que la nueva casa construida todavía esté muy cerca de la orilla del río, y cuando el río crezca se va a llevar la casa una vez más. Esto es un ejemplo demasiado simple. Pero el punto es que hay muchos tipos de riesgos en contextos donde tenemos tantísimas situaciones de violencia, como lo ha dicho Martha: violencia hacia las mujeres, violencia sociopolítica, situaciones de conflicto armado. En esos contextos, pensando en la no violencia, es muy importante que tus acciones de solidaridad no generen más daño. En otras palabras, ¿cómo vivir la solidaridad de tal manera que esta no cause más daño? ¿Cómo realizar acciones solidarias sin daño? ¿Cómo ejercer la solidaridad no violentamente?
Andrés
Esa es una buena pregunta. A veces el tema de la solidaridad suena algo más unilateral, es decir, de que yo hago algo en una determinada situación por otras y otros sin a veces medir cuáles son las repercusiones. Así que puede ser que tengamos buenas intenciones, pero es posible que nuestra expresión de solidaridad cause daños de otras formas.
Teniendo en cuenta su caminar con comunidades anabautista-menonitas en Colombia, ¿qué piensan ustedes que puede ser algo distintivo de la solidaridad en el contexto colombiano?
Martha
Las personas colombianas somos solidarias. Hay un espíritu de buscar ayudar a las y los demás, de estar ahí presente. Como colombianas y colombianos, por nuestra cultura y lo que hemos vivido, somos tenaces y buscamos ayudarnos y resistir; nos ayudamos a salir adelante.
Jenny
Es un poco difícil. Pienso en la violencia en nuestro país y en la concentración de la riqueza en pocas manos. Realmente a la gente se le hace necesario pensar en el otro o en la otra. Creo que esas acciones de solidaridad se han forjado en la gente en contexto de limitaciones, de violencia, de precariedad. Me parece que en alguna medida la fe o las fes mueven ese sentido de solidaridad.
Pensando en la construcción de la paz, desde el Gobierno e inclusive desde embajadas y otros actores internacionales, está en aumento el reconocimiento de los esfuerzos de paz territorial, el importante trabajo de las comunidades mismas en la base. Eso me parece llamativo. Aunque para mí eso no es algo nuevo, porque que con muchas y muchos hemos tenido la posibilidad de acompañar a comunidades en sus caminos de paz. Yo creo que desde hace muchos años hemos aprendido e insistido en que la construcción de paz debe nacer desde nuestros escenarios locales, con una mirada a lo que pasa en la actualidad social. Ahí es muy clave la acción solidaria de las iglesias, desde nuestras comunidades de fe.
Andrés
¿Cuál es la conexión entre solidaridad y activismo?
Martha
Para mí el activismo nos puede llevar a la solidaridad, así que no están desconectadas.
Pienso en los comienzos de Edupaz, en los años 90, en medio de un tiempo de mucha violencia. En ese entonces, claramente era clave hacer algo con toda esta violencia que se estaba viviendo, y que se vivía incluso en los colegios. Era una acción concreta. A pesar de que Edupaz empezó con ese enfoque en colegios, pronto los esfuerzos fueron más allá de las paredes del colegio, a unirse con las universidades, a salir a las calles y hacer incidencia, a hablar de paz en diferentes escenarios, a buscar lazos de solidaridad. Esto nos llevó a pensar que debíamos fortalecer las bases. También nos llevó a preguntarnos y reflexionar sobre cómo nos organizábamos como organización y como comunidades de fe. Pero toda esa reflexión nació en un activismo.
Al mismo tiempo, yo creo que el activismo es como una manera de hacer concreta la solidaridad.
Jenny
Creo que la solidaridad no es solamente una expresión de buena intención. La solidaridad tiene que materializarse en algo. Tal vez el activismo es lo que nos ayuda a materializar esa buena intención. Lo que pasa es que, cada vez más, hemos aprendido más de lo que es el activismo, y que éste no se trata solamente de respuestas sueltas o cosas simples.
El activismo se ha hecho cada vez más exigente, porque nos invita a ir más allá en nuestro camino de solidaridad, de buscar ponernos en los zapatos del otro o de la otra, de juntos y juntas visionar transformaciones, caminos posibles. Enfoques diferenciales, de la acción sin daño, son algunos ejemplos de nuevos criterios que han empezado a aparecer y que señalan los costos de la solidaridad.
Me parece que la tarea es aún más exigente, que debe ser más pensada. De hecho, nuestra tradición anabautista nos brinda también esa exigencia, llamándonos a tener reflexiones más profundas, teológicas y contextuales. Por eso, no podemos caer en que por tener buenas intenciones al realizar una acción, terminemos haciendo daño. Sino que también necesitamos más elementos, incluyendo nuestros principios anabautistas, de tal manera que nuestras reflexiones y acciones puedan ser potentes. Creo que estos elementos hacen más contundente la conexión entre activismo y solidaridad.
También me pregunto si la visión de solidaridad es algo individual o es algo colectivo. Y me pregunto también cómo se concibe y vive la no violencia, sobre todo cuando hay respuestas que obedecen a la indignación, a las situaciones de injusticia que nos dan rabia o enojo. Y algunas personas nos pueden cuestionar: “¿acaso ustedes no son no violentos?” Como si no tuviéramos ese derecho a la indignación, a incomodarnos por cosas que están mal, que no compartimos. Y a emprender, como respuesta, acciones o procesos.
Por ejemplo, yo me pongo a pensar en cómo la solidaridad implica que cuidemos a quienes están trabajando temas de violencia de género, que son tan difíciles. Hay mucho que hacer, porque creo que las cargas que se producen en este otro tipo de procesos generan también desgastes emocionales, físicos y hasta económicos, además de riesgos a la seguridad. Esto exige una voz mucho más firme de parte de la iglesia.
Nosotros tendríamos mucho desde dónde dar, desde nuestra perspectiva teológica, desde nuestra comprensión del evangelio. Desde lo que nos inspira el Señor.
Andrés
En el mundo que vivimos parece haber una tendencia a estigmatizar lo que es el activismo. ¿Qué piensan de eso, que se vea el activismo de manera más negativa o con cierta reticencia?
Jenny
Yo creo que no todo vale en el activismo. Hay cosas que la gente se inventa y de pronto no surte ningún efecto, pero insisten en que están transformando la realidad con lo que están haciendo. Eso pasa incluso dentro de nuestra familia menonita.
Por ejemplo, aquí en Colombia tenemos tensiones fuertes con las situaciones que se están presentando con las colonias menonitas que han llegado y se han asentado en Colombia en los últimos años. Y si bien han dado ofrendas y han ofrecido trabajo a personas colombianas en las tierras que han adquirido, ya hay fallos judiciales en contra de ellos en términos de la vulneración de derechos de pueblos indígenas. Eso versus la larga trayectoria que tiene la Iglesia Menonita colombiana en la defensa de los derechos humanos y la construcción de paz.
Ahora encontramos a comunidades menonitas que están involucradas no solamente en el despojo de tierra, sino también en daños ambientales. Ahí siento que hay una reflexión teológica contextual que se hace necesaria. Yo pensaría que si tenemos una visión como anabautistas, en la que le damos un lugar importante al discernimiento comunitario, eso nos debería ayudar a mirar si desde el actuar se están haciendo bien o mal las cosas. Y tener ese discernimiento con honestidad, afrontando estas tensiones que también tenemos permanentemente.
Martha
A través de los medios de comunicación y redes sociales ahora tenemos acceso a informaciones que antes no teníamos. Ahora, en minutos, o incluso en vivo, es posible obtener información. Entonces cuando las y los jóvenes han perdido su norte o no tienen encarnada su historia, sino que más bien están encarnando lo que el día a día les están diciendo estas fuentes de información, es muy fácil perder la orientación. Así que es allí donde los temas de identidad, de lo que nos motiva y nos da orientación, se vuelven importantes, especialmente de cara al activismo.
Con relación al mundo menonita, y a veces se ve en el liderazgo de hombres y mujeres, hay ciertas formas de violencia. En nuestra propia familia de fe hemos fallado en reconocer, como decía Jenny, episodios de violencia, así como atender a la gente y a las víctimas dentro de nuestra propia comunión.
Entonces a mí me parece que este tema de la solidaridad suena en ocasiones muy bien si se mira hacia fuera. El desafío es también en reconocer las implicaciones de la solidaridad al interior de nuestra familia, con quienes han sido víctimas.
Andrés
Jenny y Martha: Muchas gracias por este diálogo, por sus reflexiones, aprendizajes y testimonios de solidaridad. Gracias también por llamar nuestra atención también a la necesidad de mirar los dilemas y conflictos que existen en nuestra familia menonita. Por exhortarnos a reconocer la responsabilidad que tenemos con las víctimas y personas que han sufrido en nuestra familia de fe. Es allí también donde debe materializarse nuestro compromiso de caminar en solidaridad, siguiendo el ejemplo de Jesús como nos lo han recordado ustedes.
Comité del Club de Paz y facilitadores en la Escuela Misionera Wanezi, Zimbabue.
El perdón y un espacio seguro
Según lo relatado a la editora de la revista Correo por el presidente del Comité de Paz y Justicia Social de Zimbabue.
Rev. Dr. Nosten Ncube
Me apasiona el ministerio pastoral, la construcción de la paz y el desarrollo del liderazgo. Actualmente, me desempeño como supervisor de la Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) de Zimbabue, en el distrito de Nono, Matabeleland Norte. Estoy casado con Thobekile Ncube, quien es directora del programa para mujeres y profesora adjunta de la Universidad Teológica de Zimbabue. Hemos sido bendecidos con dos hijos, Nathan y Neville.
Tras sentir mi llamado, me capacité en nuestra escuela bíblica local llamada Instituto Bíblico Ekuphileni (1993-1995). Fui evangelista voluntario y luego pastor a tiempo completo (1997-2014) de las congregaciones de Maphisa y Nkulumane.
Cuando la iglesia me pidió que presidiera el Comité de Paz y Justicia Social, descubrí que tenía algunas limitaciones en mis habilidades para la construcción de la paz. Entonces solicité el ingreso a la Universidad Menonita del Este en Harrisonburg, Virginia, EE. UU., y me formé allí (2015-2017). Tras mi regreso a Zimbabue, comencé a impartir talleres y seminarios sobre construcción de la paz y transformación de conflictos.
Tras conocer la existencia de los Clubes de Paz a través de amigos en Kenia, Zambia y Tanzania, comenzamos a dialogar sobre la construcción de la paz en las escuelas de nuestra iglesia en 2017, e implementamos los Clubes de Paz en 2023 y 2024. Hasta ahora, se han establecido en seis escuelas secundarias de BICC y en cinco escuelas primarias.
La iglesia BICC de Zimbabue está agradecida por el apoyo financiero recibido de la organización asociada, el Centro Menonita de Paz (Mennonitische Friedenszentrum) en Berlín, Alemania.
Liderazgo de los Clubes de Paz
En nuestras escuelas BICC, el Comité del Club de Paz está integrado por el pastor de la misión, un tutor (un profesor) y una tutora (una profesora), junto con estudiantes elegidos. La participación de los pastores de la misión vincula directamente al Club de Paz con la iglesia.
En los Clubes de Paz, los estudiantes eligen un presidente, un vicepresidente y otros miembros del comité, quienes son supervisados por la tutora, el tutor y el pastor. Los Clubes de Paz han mantenido relaciones cordiales con las administraciones escolares.
La principal tarea del programa Paz y Justicia Social es capacitar a los miembros del Club de Paz mediante talleres para que lideren actividades de paz semanalmente.
Transformación en los estudiantes
Recibimos informes de algunas de nuestras escuelas que indicaban que los alumnos mayores intimidaban a los más jóvenes, y que consumían drogas y alcohol. Por ello, se crearon los Clubes de Paz para abordar el surgimiento de conflictos, la violencia y los problemas sociales.
Los Clubes de Paz buscan transformar la mentalidad de los jóvenes y ayudarlos a tomar decisiones bien fundamentadas para asegurar un futuro mejor. Juegos de rol, diálogos, debates, poemas y canciones son algunas de las herramientas que se utilizan para enseñar la construcción de la paz y fomentar la resiliencia, la reconciliación, el perdón y la sanación.
Tras la capacitación, se observa cierta transformación en los estudiantes.
Ahora, los estudiantes se reúnen a la mesa para debatir cuando surge algún malentendido. Son mínimos los problemas de vandalismo, peleas y consumo de drogas, gracias a las actividades de los Clubes de Paz.
Un pastor señaló que, “ha cambiado el comportamiento de los miembros del Club de Paz en la iglesia, ya que escuchan y participan en los cultos, incluidas las ofrendas. Son mínimas las conductas tales como hacer ruido o dormir durante el culto”.
Solidaridad
Jesús enseñó y demostró misericordia, compasión y solidaridad a sus seguidores. Les ordenó ser misericordiosos y amar al prójimo (Lucas 6:36 y Lucas 10).
Vemos que Jesús sanó a los enfermos, alimentó a los necesitados y resucitó a los muertos. Jesús enseñó sobre el arrepentimiento, ayudando a las personas a reconocer su pecaminosidad y guiándolas a confesar sus pecados. Estableció principios de construcción de la paz y transformación de conflictos. Buscamos influir en los miembros del Club de Paz para que sigan dicho ejemplo.
Por ejemplo, los estudiantes secundarios de Mtshabezi compraron cien cuadernos, ciento cincuenta bolígrafos y diez pares de zapatos para expresar su solidaridad con los estudiantes primarios más vulnerables y necesitados.
Los miembros del Club de Paz asumen el liderazgo
El compromiso y la dedicación de los miembros de los Clubes de Paz superan nuestras expectativas e imaginación. En algunos casos, se han animado unos a otros a hablar con sus compañeros sobre cómo llevar una vida de paz.
En cierto momento, una escuela secundaria recibió publicidad negativa. Fue acusada de ser un foco para el uso indebido de drogas y otras sustancias. Los miembros del Club de Paz actuaron de inmediato para refutar las acusaciones.
El presidente del Club de Paz utilizó su cámara para grabar las actividades positivas de los estudiantes y envió las fotos al boletín informativo que leen los padres y otras partes interesadas.
Además, los miembros del Club de Paz utilizaron su dinero para comprar e imprimir camisetas con mensajes sobre la enseñanza de la construcción de la paz y un mensaje en contra de las drogas y el uso indebido de sustancias.
Practicar el perdón
Me he dado cuenta de que lo más importante es brindarles a estos jóvenes un espacio seguro para que compartan sus conflictos, miedos, traumas y confesiones. Y les hemos enseñado a pedir disculpas cuando han ofendido a otras personas.
El libro de Filemón ha sido una de las herramientas utilizadas para enseñar los principios del perdón, el diálogo y la reconciliación. Pablo ejemplifica estos principios a través de su manejo de la relación entre Filemón y Onésimo.
Más allá del Club
Actualmente, contamos con Clubes de Paz en nuestras escuelas, pero también detectamos conflictos en la iglesia. Hemos realizado algunos talleres en congregaciones locales, distritos e incluso a nivel de la convención, a fin de ayudar a las personas a comprender los principios de la construcción de la paz y la transformación de conflictos.
Hemos identificado y capacitado a un grupo de promotores de la paz, quienes han sido fundamentales para capacitar tanto a la iglesia como a la comunidad. Se les ha encomendado la tarea de facilitar sesiones y concientizar a las congregaciones –incluidos los grupos de hombres, mujeres y jóvenes– durante sus campamentos y convenciones.
Además, estamos llegando a las comunidades a través de talleres, y también nos han invitado a ayudar a resolver conflictos a nivel comunitario. Asimismo, soy coautor de un manual de paz que se utiliza actualmente en la BICC en Zimbabue.
¡Los anabautistas valoran la construcción de la paz! Son una comunidad de paz.
Desde mi contexto, considero fundamental identificar los desafíos imperantes y a las personas claves para luego diseñar un programa educativo o un manual de paz que los aborde. Identificar las necesidades ayudará a la iglesia a solucionar sus problemas donde más se necesita. La creación de redes y la colaboración permitirán a la iglesia desafiar colectivamente la violencia estructural y la marginación. Se ha demostrado que métodos prácticos como la música, los deportes, el teatro y el arte también son útiles.
Tengo el privilegio de desempeñar un cargo en el CMM que consiste en invitar a las personas a invertir en la iglesia mundial en colaboración con el CMM. En mi afán por desempeñar bien mi labor, he estado leyendo sobre la generosidad. Me gustaría compartir parte de la inspiración que he obtenido de mis lecturas recientes.
“Nunca le quites a otra persona el derecho a ser generosa.”
Mother Teresa
Abundancia
Al reflexionar sobre Juan 10, me inspiró la invitación de Kerry A. Robinson a cultivar “la capacidad divina de imaginar la abundancia”.
“El potencial de la mayordomía tiene que ver con la abundancia, no con la escasez”, escribe Kerry Alys Robinson. Este enfoque de la mayordomía nos orienta hacia el deseo de Dios. Tal y como indican las palabras de Jesús en Juan 10, nos orienta hacia el potencial de una vida abundante para todos los hijos e hijas de Dios. Una vida llena de sentido, gratitud y generosidad.
Cuando optamos por la generosidad de espíritu, descubrimos la libertad. Dar fruto con nuestras vidas nos llena de alegría y de satisfacción.
Corresponder con amor
La obra ‘A Spirituality of Fundraising’ (Una espiritualidad de la recaudación de fondos), (2010), se basa en los escritos y en las conferencias del escritor cristiano Henri Nouwen. A menudo hablaba de encontrar formas de “corresponder al amor de Dios” por todas las bendiciones que recibimos.
“Le correspondemos a Dios con amor siendo fructíferos con nuestras vidas, lo que significa tomar todo lo que se nos ha dado y ponerlo al servicio de las demás personas, de la creación y de la vida misma”, escribe Nouwen. ¡Qué clara ilustración de la mayordomía responsable!
La mayordomía responsable consiste tanto en el cuidado adecuado de todo aquello que se ha confiado a una persona como en el reconocimiento del potencial disponible y la respuesta al mismo.
Solidaridad tenaz
El teólogo especializado en el Antiguo Testamento, Walter Brueggemann (1933-2025), prefería describir el compromiso de Dios de estar al lado de sus hijos e hijas como una solidaridad tenaz. Este concepto bíblico suele traducirse como “amor inquebrantable” en nuestras Biblias. Esta llamada a una “persistencia obstinada” en nuestros compromisos más profundos los unos con los otros sienta las bases para el intercambio mutuo.
Nuestra familia de fe anabautista a nivel mundial, reunida en el CMM, nos brinda la oportunidad de ponerlo en práctica. El libro de Robinson concluye con un reto para que cultivemos hábitos que nos permitan ser personas más generosas y actuar como catalizadoras para inspirar a otras a ser más generosas.
El CMM es una comunidad en la cual nos solidarizamos con nuestras hermanas y hermanos. Todas las personas tenemos dones que compartir – tanto a la hora de dar como de recibir. Nuestras relaciones, que trascienden las diferencias y la diversidad, exigen una generosidad de espíritu radical y una fe tenaz.
Como personas miembro de la familia del CMM, se nos invita, como comunidad, a formar parte de una visión de productividad y de un espacio de pasión llena de alegría. Para tener buena mayordomía del potencial que tenemos a nuestro alcance, es necesario cultivar un corazón alegre.
Transformación
La generosidad es un rasgo fundamental de la vida cristiana. Tomamos como modelo la forma de vida generosa de Jesús y recibimos su promesa de una vida en abundancia.
Pienso en Romanos 12, donde se nos exhorta a ofrecer nuestros cuerpos como sacrificio vivo, como un acto de adoración digno, al tiempo que invitamos al Espíritu de Dios a transformar nuestras mentes.
“Nuestra transformación nunca es solo para nosotros mismos. Siempre es por el bien de los demás”, escribe Ruth Haley Barton, escritora y directora espiritual.
Al vivir nuestra fe, ojalá sigamos el ejemplo de Jesús para llevar una vida generosa que también inspire la generosidad en los demás.
Bruce Campbell-Janz es el director de comunicación y participación del Congreso Mundial Menonita.
Dar es una forma de vida, arraigada en la fe, la familia y un profundo compromiso con la familia mundial
Para Ruth y Timothy Stoltzfus Jost, la generosidad nunca ha sido simplemente un acto de dar, sino que ha sido una forma de vida, arraigada en la fe, la familia y un profundo compromiso con la familia global.
Tanto Ruth como Timothy fueron criados en familias que les inculcaron la mayordomía fiel y el servicio activo dentro de la iglesia. El padre de Ruth enseñaba en la Universidad Menonita del Este en Virginia, mientras que su madre dirigía un ministerio cristiano de radio y prensa escrita y ejercía como pastora.
El padre de Timothy fue administrador de un hospital psiquiátrico menonita en California y se convirtió en un líder de los Servicios de Salud Mental Menonitas y de la Ayuda Mutua Menonita. Su madre era maestra y escritora.
A través del CMM, las iglesias aprenden unas de otras, se apoyan mutuamente y dan testimonio juntas del amor de Dios en el mundo.
Ruth y Timothy Stoltzfus
En ambas familias, la fe se vivía a través del servicio, la hospitalidad y el compromiso de compartir los dones de Dios con los demás.
Timothy recuerda a su congregación de los Hermanos Menonitas en Reedley, California, EE. UU., acogiendo a refugiados de la Unión Soviética e inmigrantes de Paraguay. Ruth recuerda a familiares que sirvieron en misiones menonitas alrededor del mundo. Desde pequeños, ambos aprendieron que pertenecer a la iglesia significaba cuidar de personas más allá de su propia comunidad.
Timothy y Ruth, ambos abogados, se conocieron en 1981 en una conferencia sobre la relación entre el derecho y la Biblia en un seminario menonita. Se casaron poco después y comenzaron a construir una vida centrada en la fe, el servicio y la comunidad.
Una experiencia que marcó la vida
Una de las experiencias que marcó la juventud de Ruth fue asistir a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Ámsterdam en 1967. Al ser hospedada por una familia menonita holandesa que vivía en una casa flotante, experimentó de primera mano la calidez y la conexión de la comunidad menonita mundial. Tras la asamblea, su familia viajó a Checoslovaquia para visitar a miembros de la Iglesia de los Hermanos Checos, lo que le permitió profundizar su comprensión de que la fe trasciende las fronteras nacionales.
A lo largo de las décadas, el Congreso Mundial Menonita siguió influyendo en la comprensión que su familia tenía de la iglesia. En 1997, mientras vivían en Alemania y participaban en una congregación menonita alemana, asistieron a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Calcuta, India, con sus tres hijos.
En el 2009, Ruth y Timothy asistieron a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Paraguay y visitaron comunidades menonitas en todo el Chaco. Ruth quedó particularmente conmovida por un ministerio penitenciario que demostró el testimonio activo de la iglesia en las comunidades urbanas. Su visita desafió ideas preconcebidas y reveló una fe vibrante expresada a través de un servicio compasivo.
Posteriormente, Ruth asistió a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita del 2015 en Harrisburg, Pensilvania, EE. UU., continuando así una conexión de toda la vida con la comunidad mundial de creyentes menonitas.
Vivir modestamente para dar generosamente
A lo largo de sus vidas, Ruth y Timothy han adoptado los valores de una vida sencilla y la generosidad.
Timothy pasó parte de la década de 1970 viviendo en comunidades intencionales menonitas donde los recursos se compartían siguiendo el espíritu de la iglesia primitiva.
Ruth recuerda a menudo la sencilla instrucción de su madre cada vez que los niños recibían dinero: “Gasten un poco, ahorren un poco y den un poco”.
Esos valores se han transmitido a la siguiente generación. Hoy, su hijo menor está sirviendo con la German Mennonite Peace Fellowship, organizando viajes de acompañamiento a Palestina.
A lo largo de su matrimonio, Ruth y Timothy han considerado sus recursos como dones que Dios les ha confiado. Han procurado vivir con modestia para poder dar generosamente: para apoyar a la iglesia, cuidar de los necesitados y promover el trabajo por la paz y la justicia.
Solidaridad espiritual
Para ellos, el Congreso Mundial Menonita encarna la visión bíblica que se encuentra en 2 Corintios 8: una comunidad donde los creyentes comparten recursos, cargas, ánimo y esperanza a través de culturas y continentes.
Dicho compartir incluye apoyo material, pero también abarca la solidaridad espiritual. Ellos recuerdan vívidamente haber recibido mensajes de oración y aliento de iglesias menonitas de otros países durante momentos difíciles en Estados Unidos, un poderoso recordatorio de que forman parte de algo mucho más grande que ellos mismos.
Es por eso que apoyan al Congreso Mundial Menonita.
El Congreso Mundial Menonita fortalece las relaciones superando las fronteras, conecta a creyentes de diversas culturas y construye una comunidad global donde florecen la fe, la generosidad y el cuidado mutuo. A través del CMM, las iglesias aprenden unas de otras, se apoyan mutuamente y dan testimonio juntas del amor de Dios en el mundo.
Ruth y Timothy Stoltzfus Jost invitan a otros y otras a unirse a este ministerio de compartir.
Al apoyar al Congreso Mundial Menonita, usted ayuda a nutrir una familia de fe mundial, una que encarna el llamado de Cristo a la unidad, la generosidad y la esperanza para las generaciones venideras.
*Esta actualización se completó justo antes de que dos terremotos azotaran Venezuela. Haga clic aquí para leer la oración urgente en respuesta a dicho acontecimiento. *
“Padre Celestial, Creador del cielo y de la tierra… Mueve los corazones de las naciones y de los vecinos para que respondan con urgencia y compasión, siguiendo las palabras de Jesús: «ama a tu prójimo»… Que las comunidades se unan, compartiendo lo poco que poseen y confiando en Tu abundancia. Concede sanidad, restauración y esperanza. En Tu misericordia, Señor, escucha nuestra oración. Amén”.
El presidente del Congreso Mundial Menonita lanzó hace algunos meses un llamado pastoral a la oración: primero por Venezuela, tras la violenta intervención de Estados Unidos en su gobierno; y luego por Cuba, que sufre escasez de alimentos y combustible debido al bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos. Líderes locales de la familia anabautista relataron cómo se vieron afectadas sus comunidades.
La oración anterior, proveniente de una iglesia miembro del CMM en la India, es un ejemplo de los mensajes que los destinatarios envían en respuesta a estos llamados a la oración, señala Kristina Toews, gerente de Comunicaciones. Se envían cartas pastorales a los delegados del Concilio General para que las difundan entre sus miembros, a los suscriptores de la lista de correo de la Red de Oración y a los representantes regionales para que las compartan con sus contactos. También se difunden a través de CMM Info* —el boletín electrónico mensual— y se publican en el sitio web, donde miembros de todo el mundo pueden compartir palabras de oración y ánimo.
Varios meses después, los representantes regionales del CMM solicitaron actualizaciones a los líderes de las iglesias:
Cuba
En los últimos dos años, la situación se ha vuelto cada vez más inestable, con un aumento de la violencia y los robos, según el pastor Luis Hernández, de la Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo (Brethren in Christ), iglesia miembro del CMM.
Él informa que la disponibilidad de alimentos disminuye día a día, los precios son elevados y algunas personas pasan días sin comer. El gobierno no dispone de recursos para distribuir. La iglesia comparte sus escasos recursos con las comunidades de su entorno.
“La situación puede describirse como crítica”, afirma George Broughton, representante regional del CMM para América Latina y el Caribe.
La iglesia sigue vinculada a las comunidades y acompañándolas. A pesar de los desafíos, Luis Hernández señala que la iglesia muestra señales positivas de crecimiento: bautismos frecuentes y una mayor asistencia a los cultos. Un problema persistente es la pérdida de jóvenes —especialmente de líderes jóvenes formados en la iglesia— que emigran en busca de un futuro con más oportunidades.
¿Qué mensaje tiene Luis Hernández para la iglesia mundial en nombre de su comunidad en Cuba?
»A pesar del sufrimiento, el dolor, la escasez, los problemas de transporte y las dificultades económicas, la iglesia anabautista en Cuba está creciendo en número. Nos gustaría recibir apoyo no solo en oración, sino también económica y emocionalmente».
Venezuela
*Esta actualización se completó justo antes de que dos terremotos azotaran Venezuela. Haga clic aquí para leer la oración urgente en respuesta a dicho acontecimiento. *
Venezuela llevaba años atravesando graves dificultades económicas antes del golpe de Estado de 2026. Por ello, algunos lo recibieron con la esperanza de un cambio. Se liberó a presos políticos y se produjeron ciertas mejoras económicas.
Sin embargo, los precios siguen subiendo, los sistemas de abastecimiento de agua no funcionan en algunas regiones y escasean el gas y la electricidad.
El gobierno ha estado nacionalizando algunos activos inmobiliarios, pero los beneficios suelen favorecer a personas cercanas al poder. Algunas iglesias han buscado obtener ventajas alineándose con los intereses gubernamentales y utilizando actos religiosos para hacer campaña política, mientras que otras discrepan de esta postura.
Muchos pastores no perciben un salario por su labor y algunos están tirando la toalla. El pastor Euclides Bauza, de la Red de Misiones Menonitas en Venezuela, sigue visitando las congregaciones de toda la región y recibiendo hospitalidad.
¿Qué mensaje tiene Euclides Bauza para la iglesia mundial en nombre de su comunidad en Venezuela?
“Como menonitas, perseveramos ayudándonos mutuamente y contando con cierto apoyo del extranjero. Estamos iniciando una nueva congregación. En cada reunión de la congregación, compartimos una comida.
Nos ayudamos unos a otros y estamos en comunicación con el cuerpo de bomberos y la defensa civil para ayudar a las personas a llegar al hospital. Hay muchas personas con necesidades; abundan la enfermedad y la mala alimentación. Estamos destinando parte de los fondos que recibe la iglesia para ayudar a la gente con medicamentos, entre otras cosas”.
En la última encuesta estadística del CMM, se registraron 390 miembros bautizados en congregaciones de identidad anabautista en Venezuela. Casa de Restauración y Vida Shalom es miembro asociado del CMM. Las iglesias en Cuba reportaron 5200 miembros, incluida la Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo (Brethren in Christ), que es miembro del CMM.
Para que cada uno tenga suficiente
Lamentablemente, una profunda desigualdad económica acompaña a nuestra diversa familia anabautista menonita mundial. Inspirado en la enseñanza bíblica de “Jubileo” (en Levítico 25, por ejemplo), el Congreso Mundial Menonita estableció el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial. El objetivo es poner en práctica las palabras del Apóstol Pablo a los Corintios: para que haya igualdad, como está escrito, ‘El que recogió mucho no tuvo más y el que poco, no tuvo menos.’” (2 Corintios 8,13-15).
Con el apoyo del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial del CMM, la Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo pudo instalar paneles solares en una localidad para suministrar electricidad a una iglesia y a la comunidad circundante.
Henk Stenvers, presidente del CMM, expresa que, “Orar unos por otros es una de las formas en que vivimos nuestro llamado a ser una comunión de iglesias de tradición anabautista, unidas entre sí en una comunidad de fe mundial para la comunión, la adoración, el servicio y el testimonio. Es una manera de brindar cuidado a la distancia. Pero que nuestras oraciones también nos impulsen a la acción, a medida que el Espíritu nos muestra cómo podemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas que están lejos”.
Nelson Okanya, director de las Comisiones, expresa que, “Me encanta ver cómo las iglesias miembros definen la agenda de las reuniones de las Comisiones. Como persona nueva en este cargo, es muy interesante observar este enfoque participativo, que requiere escuchar. La esencia de nuestra reunión fue el discernimiento colectivo de temas importantes planteados en el Concilio General, y la búsqueda de mejores recursos para nuestra iglesia global”.
Las cuatro comisiones del CMM se reunieron en Mennorode, Elspeet, Países Bajos, del 12 al 14 de mayo de 2026, antes de la CMERK.* En la reunión de tres días, revisaron su trabajo a la luz de la Estrategia del CMM aprobada en 2025 y debatieron las prioridades para los próximos tres años.
Diáconos
Tigist Tesfaye, secretaria de la Comisión de Diáconos, afirma que, “Mantuvimos muchas conversaciones importantes, incluyendo el fortalecimiento de las relaciones, el afianzamiento de las amistades y la redefinición del papel futuro de la Comisión de Diáconos como una de las ‘cuatro cámaras del corazón’. Reflexionamos sobre cómo la Comisión de Diáconos puede acompañar a los miembros de las iglesias de la CMM en tiempos de sufrimiento y crisis como expresión de nuestra solidaridad”.
La Hora de Oración en Línea (HOL) bimensual sigue contando con una buena asistencia, con un promedio de más de 60 participantes.
En viajes de solidaridad, una pequeña delegación de diáconos y especialistas visita una iglesia miembro en un país que atraviesa dificultades. Actualmente, hay tres viajes en fase de planificación.
Los diáconos siguen perfeccionando el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial para satisfacer mejor las necesidades de las iglesias miembros de la CMM.
Un tema central de debate fue el fortalecimiento de los recursos de atención pastoral para las iglesias. La Comisión de Diáconos también reconoció la creciente necesidad de una atención pastoral centrada en el trauma y analizó el desarrollo de herramientas y guías prácticas para las iglesias.
Fe y vida
Bajo una nueva presidencia, la Comisión de Fe y Vida está afrontando el reto de cómo estudiar la Biblia e interpretar las enseñanzas de Jesús como una comunión global, cuando existen múltiples perspectivas sobre temas que amenazan con dividirnos.
Tim Geddert, presidente de la Comisión de Fe y Vida, dice que “Mi esperanza y mi oración es que aprendamos a dialogar con respeto y confianza sobre una gran variedad de temas, y que experimentemos lo mucho más importante que es construir comunidad juntos que intentar convencer a todos de que crean lo mismo”.
Fe y Vida también colaboró con el departamento de Comunicaciones para crear videos que destacan los recursos disponibles en el sitio web del CMM y en otros medios.
«El CMM ya ha producido muchos recursos útiles para los líderes de la iglesia. Estén atentos a esta serie en las redes sociales en los próximos meses. Esperamos que les inspire a descubrir herramientas que fortalezcan su fe y ministerio», concluye Tim Geddert.
Paz
¿Qué significa ser una iglesia de paz en el mundo actual? La Comisión de Paz planea emprender un viaje de siete años para renovar nuestra comprensión. Este viaje comenzará en 2028, al concluir la década de la Renovación, y se extenderá hasta 2036, el 500 aniversario de la conversión de Menno Simons al anabautismo.
Además, la Comisión de Paz representa al Congreso Mundial Menonita y participa en la iniciativa ecuménica «Bienaventurados los pacificadores», que los cuáqueros iniciaron para conmemorar el simbólico 2000 aniversario del Sermón de la Montaña en 2030. La Comisión de Paz también ha recibido una solicitud para trabajar en una declaración sobre la libertad religiosa, la cual se encuentra en proceso de redacción. Asimismo, revisó y editó las directrices para la defensa política cuando recibe invitaciones de iglesias miembros para brindar apoyo en caso de que dicha defensa sea necesaria.
Además, la Comisión de Paz está trabajando en protocolos para cuando el Congreso Mundial Menonita participe en visitas de solidaridad a zonas de conflicto. “Cuando nuestras iglesias miembros solicitan e invitan a realizar actos de solidaridad, queremos saber cómo podemos apoyarlas mejor y demostrarles nuestra solidaridad en su lucha. Esto también implica ser conscientes de los riesgos que corren quienes participan en dichas visitas y actuar con prudencia. En definitiva, es importante demostrar que nuestras iglesias miembros no están solas en el camino hacia una paz integral que nuestro mundo necesita con tanta urgencia”, afirma Andrew Suderman, secretario de la Comisión de Paz.
Misión
La Comisión de Misiones está actualizando sus recursos sobre misiones, que incluyen historias, testimonios y artículos.
Junto con las Redes de Misión y Servicio, están planificando seminarios web periódicos para fortalecer la conexión entre la paz y la misión en la familia anabaptista global.
“Según este plan, las iglesias miembros pueden esperar un seminario web de las Redes de Misión o Servicio cada dos meses, en lugar de los cuatro seminarios web anuales actuales”, expresa James Krabill, presidente de la Comisión de Misiones.
También comenzaron a planificar talleres y ponentes para la Asamblea 18 en Tanzania.
“Las Comisiones del CMM sirven a la iglesia mundial en su búsqueda por seguir a Jesús, vivir la unidad y construir la paz. Trabajando en estrecha colaboración, como las cuatro cámaras del corazón, las Comisiones promueven un evangelio y una visión holísticos, brindando orientación y proponiendo recursos a las iglesias miembros del CMM y facilitando la colaboración de redes relacionadas con el CMM en asuntos de interés común”, declara Nelson Okanya.
*CMERK, reunión regional para todas las iglesias menonitas europeas, es una combinación de dos nombres: Conférence Mennonite Européenne (francés) y Mennonitische Europäische Regionale Konferenz (alemán).
El Congreso Mundial Menonita aha nombrado nuevo personal para suceder a los líderes que se están retirando o asumiendo otros cargos. “Cada líder que sirve al CMM tiene dones para bendecir a nuestra comunión mundial”, afirma César García, secretario general del CMM. “Me complace anunciar la incorporación de algunos nuevos líderes al equipo del CMM. También agradezco a Jeanette y Ron por los dones que han compartido en estos cargos antes”.
Comisiones
Nelson Okanya ha sido nombrado director de Comisiones, sucediendo a J. Ron Byler, quien se jubiló de este rol a finales de mayo. Nelson Okanya asumió su nuevo cargo el 1 de mayo del 2026 y supervisará las cuatro Comisiones del CMM en lo referente a planificación, implementación de programas y creación de recursos.
Nelson Okanya es un coach ejecutivo y de liderazgo con una profunda pasión por la iglesia, los principios anabautistas y nuestra comunidad mundial. Cuenta con experiencia en el diálogo intercultural, el fomento de alianzas globales y el desarrollo de líderes de servicio. Anteriormente, fue presidente de la división sin ánimo de lucro del Center for Serving Leadership (Centro para el liderazgo de servicio). Antes de eso, fue presidente de Eastern Mennonite Missions durante más de siete años, pastor de una iglesia menonita intercultural en Maryland y pastor asociado interino en la Iglesia Menonita de James Street en Lancaster, Pensilvania, EE. UU.
Este no es el primer cargo que Nelson Okanya desempeña dentro del CMM; anteriormente fue presidente de la Fraternidad Misionera Mundial (2018-2025).
Nelson Okanya creció en Kenia y se mudó a Estados Unidos cuando tenía 25 años. Posee una maestría en divinidades del Eastern Mennonite Seminary en Harrisonburg, Virginia, EE. UU., y un doctorado en estudios interculturales de la Escuela de Misión y Teología del Seminario Fuller en Pasadena, California, EE. UU.
Nelson y su esposa, Carmen Horst Okanya, junto con sus dos hijos, viven en Lancaster, Pensilvania, Estados Unidos. Son miembros de la Iglesia Menonita de James Street.
Operaciones
A partir del 1 de junio del 2026, Mark Baboolal empezará a servir en el cargo de director de operaciones del CMM, sucediendo a Jeanette Bissoon, quien se jubilará a finales de junio del 2026. En este puesto, supervisará las operaciones y la infraestructura interna del CMM y apoyará la implementación de los objetivos estratégicos clave.
Mark Baboolal trae más de 20 años de experiencia en liderazgo en operaciones, finanzas, planificación estratégica y transformación digital en los sectores de servicios financieros, tecnología y manufactura, así como en el sector gubernamental.
Posee una maestría en administración de empresas por la Western University en London, Ontario, Canadá.
“Lo que más me entusiasma de unirme al CMM es la oportunidad de continuar el legado familiar de edificar iglesias y extender el reino de Dios por todo el mundo en medio de la dinámica mundial cada vez más desafiante”, expresa Mark Baboolal.
“Espero con ansias trabajar con todos los miembros del equipo mientras aspiramos a lograr nuestra visión y misión compartidas”, afirma.
Mark Baboolal asiste a la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Waterloo, en Waterloo, Ontario, Canadá, y anteriormente fue voluntario en los equipos de estacionamiento, junta directiva y eventos especiales de la Iglesia Creekside y la Iglesia Grace de los Hermanos Menonitas. Él y su esposa residen en Waterloo.
Representante Regional
Gomes João de Miranda se ha unido al equipo de Fomento de la Comunión del CMM como representante regional para África Central/Occidental, en sustitución de Siaka Traoré, quien ahora se desempeña como asesor continental de los miembros directivos del CMM.
Gomes de Miranda es profesor de informática en la Universidad de Luanda (UNIL) en Angola. Brinda apoyo a estudiantes e investigadores angoleños en universidades de toda Europa, principalmente en Inglaterra, Irlanda del Norte y Escocia.
Ha ejercido como secretario ejecutivo de la Comunidad Intermenonita de Iglesias de Angola (CIMA) (2020-2025) y como secretario del consejo central internacional de la Misión Inter-menonita de África (AIMM por su sigla en inglés) (2024-2026).
Gomes de Miranda habla varios idiomas, entre ellos portugués, francés, ruso, inglés y lingala.
“Estoy muy entusiasmado por experimentar la unidad en la fe cristiana en la diversidad de costumbres y tradiciones de sus miembros. Esta oportunidad es realmente emocionante, ya que podré aprender más sobre las diferentes maneras de servir al Señor y compartir testimonios que fortalezcan nuestra fe de manera colectiva”, declara Gomes de Miranda.
Gomes de Miranda reside en Angola con su esposa Nsamba de Miranda y asiste a la parroquia central de la Iglesia Hoji ya Henda. Tienen cuatro hijos.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; nuestra ayuda en momentos de angustia. Por eso no tendremos miedo, aunque se deshaga la tierra, aunque se hundan los montes en el fondo del mar, aunque ruja el mar y se agiten sus olas, aunque tiemblen los montes a causa de su furia.
Salmos 46:2-3
Amados hermanos y hermanas:
Solicitamos sus oraciones y acciones de solidaridad con nuestros miembros en Venezuela.
El 24 de junio del 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud superior a 7.0 cada uno, seguidos de réplicas.
Los terremotos afectaron una región significativa del país, pero los efectos más graves se han registrado en La Guaira y en la capital, Caracas.
Al momento de redactar este artículo, se habían confirmado cerca de 200 muertos y unos 1000 heridos. Sin embargo, miles de personas permanecen desaparecidas y numerosos edificios se han derrumbado.
Actualización del 29 de junio de 2026: Se ha confirmado la muerte de cerca de 1.500 personas. Decenas de miles siguen desaparecidas.
El desastre se produce mientras la gran mayoría de la población aún espera una mejora económica y social tras un cambio de gobierno impuesto por Estados Unidos y después de años de hiperinflación.
Menonitas, los Hermanos en Cristo y la Iglesia Menonita. Casa de Restauración y Vida Shalom es miembro asociado del CMM. Los líderes anabautistas en Venezuela informan que sus miembros, en general, no sufrieron daños físicos, aunque algunos de ellos se refugiaron en las instalaciones de la iglesia tras sufrir daños en sus hogares.
“El impacto emocional ha sido muy fuerte, especialmente para quienes viven en Caracas”, afirma Pablo Stucky, representante regional del CMM para Latinoamérica – Región Andina. “Los daños y la pérdida de vidas han sido muy significativos, además de las interrupciones en las comunicaciones, por ejemplo. Todo esto exige una reconstrucción en un país que ya se encuentra en una situación económica frágil”.
Señor, consuela al pueblo de Venezuela. Consuela a los afligidos. Sana a los heridos. Rescata a los atrapados. Brinda paz a quienes sufren angustia y dolor. Fortalece la resiliencia de tu pueblo para ayudar a sus vecinos y guía a los gobiernos para que respondan con sabiduría, justicia y compasión.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
En el nombre de Jesús, amen.
Henk Stenvers, presidente, Congreso Menonita Mundial
Tigist Tesfaye
secretaria,
Comisión Diáconos
Pablo Stucky Representante regional, América Latina – Región Andina
Imagen: Un puño alzado en señal de solidaridad sostiene una toalla. Crédito: Pintura de Emme Schreiner, una joven de la Iglesia Menonita de Pasadena, EE. UU.
Desde una posición de “poder sobre” hacia “poder con”
En Juan 13, Jesús y sus discípulos están sentados alrededor de una mesa antes de la fiesta de la Pascua. De repente, Jesús rompe con su rol de anfitrión y maestro: se quita la capa, se ata una toalla a la cintura y comienza a lavar los pies sucios de sus discípulos.
¡Que se inclinara a lavarles los pies de esta manera es escandaloso! Esta acción trastoca las normas y jerarquías establecidas.
En aquella época, lavar los pies de los invitados era tarea de los sirvientes. Solo los subordinados realizaban esta labor y lavaban el polvo de los pies sucios por caminar con sandalias en los caminos sin pavimentar de Palestina.
Los discípulos sienten la disonancia de que su líder se humille como un siervo. Pedro protesta al principio, diciendo: “¡Jamás me lavarás los pies!” (v. 8), antes de finalmente aceptar que lo hiciera.
A veces, nuestras diferentes mezclas de poder y vulnerabilidad implican que necesitamos que nos laven los pies. Y a veces, nosotros necesitamos lavar los pies de otras personas.
Katerina Gea
Un llamado a la solidaridad
A menudo escuchamos sobre este pasaje bíblico como un llamado al servicio, y esa es una forma de entenderlo. En efecto, Jesús anima a sus discípulos a buscar el rol de siervo, humillándose a sí mismos mediante el acto de lavar los pies.
Sin embargo, creo que Jesús está llamando a sus discípulos (y a nosotros hoy en día) a algo más recíproco que el servicio. Les instruye a lavarse los pies unos a otros, a formar parte de un círculo donde se da y se recibe amor, un círculo de reciprocidad y cuidado compasivo. La palabra que mejor se me ocurre para describirlo es solidaridad.
Por muy significativo que sea servir a los demás, la concepción del servicio suele ser unidireccional: un grupo de personas, generalmente las que tienen más poder, dan algo a quienes tienen menos. Y a veces, el servicio puede reforzar una dinámica de “nosotros y ellos” que nos separa de quienes están “en necesidad”.
Una actitud de solidaridad se basa en relaciones mutuas que implican ver las luchas de los otros, escuchar sus lamentos y comprender su dolor (como Dios lo hace con las personas esclavizadas en Éxodo 2:23-25).
La reciprocidad de la solidaridad
Mi comprensión de la solidaridad se amplió cuando los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por su sigla en inglés) ocuparon Los Ángeles en el 2025, arrestando a más de 14 000 personas en la región en solo ese año. Una mañana de junio pasado, me desperté con los gritos de angustia de nuestros vecinos. Hombres enmascarados, armados con fusiles de asalto y en vehículos sin distintivos, llegaron a nuestro barrio y secuestraron a varios de nuestros vecinos más cercanos cuando salían a trabajar. Fueron momentos muy aterradores para nuestro vecindario.
Mi cónyuge y miembros de nuestra comunidad se turnaron durante los meses siguientes para realizar patrullas desarmados como parte de equipos de respuesta rápida con el fin de alertar a la comunidad en caso de que el ICE regresara. Creemos que muchos casos de detención injusta y separación familiar probablemente se evitaron gracias a estas redes de respuesta rápida.
Durante esos angustiosos tiempos, la generosidad y la ayuda mutua abundaron. La gente empezó a dejar comida y otras donaciones en las casas de los vecinos para las familias de los migrantes detenidos y para otros que tenían demasiado miedo de salir de casa.
Nuestros vecinos sabían que teníamos un bebé y empezaron a ofrecernos pañales que les habían donado. Como pastora que a menudo se dedica a ayudar a los demás, me conmovió su amabilidad hacia mi familia, que recibía ayuda en forma de pañales tan necesarios. Esto es solidaridad mutua; las divisiones entre nosotros y ellos se desvanecen y entramos en un nuevo estado de plenitud como Comunidad Amada.
La vulnerabilidad de la solidaridad
Cuando buscamos la solidaridad, reconocemos que nuestra seguridad y nuestra liberación están intrínsecamente ligadas. Nuestras necesidades, intereses y bienestar están interconectados con las necesidades, intereses y bienestar de los demás, especialmente de aquellos considerados vulnerables.
Jesús abraza la vulnerabilidad con amor cuando se arrodilla para lavar los pies sucios de sus discípulos. Se siente incómodo y se ensucia. Su poder como anfitrión podía mantenerlo separado y por encima de sus discípulos, aun así, él elige activamente orientar su cuerpo hacia la vulnerabilidad.
A veces, nuestras diferentes mezclas de poder y vulnerabilidad implican que necesitamos que nos laven los pies. Y a veces, nosotros necesitamos lavar los pies de otras personas.
Foto: IMC Philippines
Cuando practicamos la solidaridad, pasamos conscientemente de una posición de poder sobre (o bajo) otros a una posición de poder con los demás.
Esto es lo que Dios hace en la encarnación, como se describe en Filipenses 2:5-11. Jesús no considera la divinidad (igualdad con Dios, v. 6) como algo que deba explotarse. Más bien, se une a la humanidad en solidaridad, incluso hasta el punto de la muerte en la cruz. Su tierno acto de lavar los pies prefigura su acto final de amor abnegado. En lugar de una demostración de poderío y dominación, elige el humilde camino de la cruz, el camino de la solidaridad con aquellos que son vulnerables y oprimidos.
Jesús recorre el camino de la cruz porque es uno con el Dios del Éxodo, el Dios de la liberación que dice: “He visto claramente a mi pueblo oprimido en Egipto. He oído su clamor de injusticia a causa de sus opresores. Conozco su dolor” (Éxodo 3:7). Dios ve, oye, sabe y, finalmente, desciende (v. 8).
La dirección de la solidaridad
Esta es la dirección de la solidaridad: el poder que se mueve con compasión hacia aquellos que son oprimidos.
Al leer estos pasajes hoy, un punto de conflicto para los intérpretes anabautistas podría ser Éxodo 3:8, donde Dios describe la tierra prometida: “una tierra llena de leche y miel, un lugar donde habitan los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos”. Dicha tierra ya está habitada por otros pueblos.
Sabemos que la historia del Éxodo no termina con el rescate y la liberación de un pueblo; continúa con la destrucción y el exterminio de los habitantes de la Tierra Prometida. El teólogo de la nación Osage Robert Allen Warrior, en su ensayo “Cananeos, vaqueros e indios”, nos invita a leer la historia del Éxodo desde “los ojos de los cananeos” y a reconocer que quienes son oprimidos también pueden oprimir a otros. Lamenta cómo un Dios de liberación puede convertirse tan rápidamente en un Dios de conquista.
Liberación para oprimidos y opresores
Como anabautistas buscamos interpretar estos pasajes desde la perspectiva de la vida no violenta, la muerte y la resurrección de Jesús. Muchas de las escrituras hebreas que Jesús habría escuchado ofrecen alternativas a las historias de conquista y, sin duda, influyeron en su mensaje liberador para todos los pueblos.
Por ejemplo, en Amós 9:7, Dios suplica a Israel: “¿No sois para mí como los cusitas” … ¿Acaso no saqué yo a Israel de la tierra de Egipto, a los filisteos de Caftor y a los arameos de Kir?”. Amós ofrece una visión más amplia de la solidaridad, la compasión y la liberación de Dios hacia aquellos considerados enemigos de Israel, quienes, según el profeta, tienen sus propias historias de éxodo.
Como cristianos que buscamos practicar la solidaridad con los oprimidos, podríamos reflexionar sobre cómo la liberación y el amor de Dios deben extenderse, en última instancia, a aquellos a quienes consideramos opresores y enemigos, para que la espiral de oprimidos y opresores no continúe indefinidamente.
Katerina Gea es miembro de la Comisión de Paz del CMM. También ejerce como pastora en la Iglesia Menonita de Pasadena, situada en los territorios tradicionales de los gabrielinos y los tongva, en California, EE. UU.