Mi primer recuerdo del Congreso Mundial Menonita fue la Asamblea celebrada en Wichita, Kansas, USA, en 1978. Participé en una obra de teatro, ‘Cheyenne Jesus Buffalo Dream’ (Cheyenne Jesús Búfalo Sueño), que se presentó en la Asamblea.
Lo que más recuerdo es haber vivido por primera vez la experiencia de la familia global – ¡tantas personas anabautistas de todas partes del mundo! Esa experiencia fue realmente una bendición y contribuyó a moldear mi forma de entender la iglesia a partir de ese momento.
Tiempo dedicado a la décima parte
En 1997, me convertí en secretario general adjunto de la Junta General de la Iglesia Menonita en los Estados Unidos y, varios años después, en director ejecutivo adjunto de la recién formada ‘Mennonite Church USA’ (Iglesia Menonita de USA, MC USA, por sus siglas en inglés). Poco después de la formación de ‘MC USA’, el director ejecutivo Jim Schrag accedió a mi solicitud de dedicar una décima parte de mi tiempo de trabajo al Congreso Mundial Menonita.
Mi idea era que una organización menonita norteamericana debería apoyar al CMM en su tarea de liderar nuestra iglesia global, pero pronto me di cuenta de que, al ofrecerme como voluntario, estaba recibiendo mucho más de lo que daba. ¡Al escuchar las historias de nuestras hermanas y hermanos de otras partes del mundo, me sentí animado e inspirado en mi propio ministerio! Al compartir mis propias experiencias, aprendí muchísimo más.
Durante mis años como voluntario, desempeñé diversos cargos relacionados con las comunicaciones. Uno de los recuerdos que tengo es haber ayudado a dirigir la creación de la nueva identidad visual multicolor (logotipo) del CMM.
Durante esos años, también pasé un período sabático de tres meses en Estrasburgo, Francia, colaborando con Larry y Eleanor Miller. Fue un placer vivir en su casa, caminar cada día los varios kilómetros hasta la oficina del CMM y conocer de cerca el trabajo administrativo del CMM.
Desarrollo de la red de servicio
En el 2010, me convertí en director ejecutivo del ‘Mennonite Central Committee U.S.’ (Comité Central Menonita de USA, MCC, por sus siglas en inglés) y seguí colaborando como voluntario con el CMM. Una de mis primeras tareas fue ayudar a dar forma a la ‘Global Anabaptist Service Network’ (Red Global de Servicio Anabautista, GASN, por sus siglas en inglés). Ocupé los cargos de presidente y vicepresidente durante prácticamente todos mis 10 años en el CCM.
En mi primera reunión del CMM en Addis Abeba como director ejecutivo del CCM USA, experimenté personalmente el amor y el cariño de las personas en el liderazgo de nuestra iglesia global del CMM. Durante la reunión, cuando nos enteramos del fallecimiento de un colaborador del CCM en Afganistán, rodearon al liderazgo del CCM en oración.
Cuando me jubilé del CCM en el 2020, continué mi trayectoria en el CMM: primero como consultor voluntario de desarrollo, luego como director interino de desarrollo y, por último, como director de comisiones. A lo largo de estos años de trabajo como voluntario y como parte del personal, ¡he forjado amistades que perdurarán por muchos años más!
Orientación y formación
A lo largo de mi carrera profesional en organizaciones menonitas, el CMM me ha brindado una base sólida en la iglesia global, orientándome y formándome, lo cual ha influido en mi trabajo con la Iglesia Menonita de USA y con el Comité Central Menonita.
Agradezco los sabios consejos de mis hermanas y hermanos de otras organizaciones anabautistas a nivel mundial. Me alienta ver el papel que ha desempeñado el CMM en el fortalecimiento de las iglesias anabautistas de todo el mundo y de nuestro testimonio colectivo ante el mundo.
Mientras lamentamos la división de la iglesia en América del Norte, el CMM me da esperanza de que nuestra iglesia global pueda dedicarse verdaderamente a seguir a Jesús, a vivir en unidad y a construir la paz. ¡Ojalá así sea!
J Ron Byler se jubiló de sus cargos en la Iglesia Menonita de USA, del Comité Central Menonita de USA y del CMM. Sigue colaborando como voluntario en el equipo de Participación del CMM.
En los últimos años hemos oído hablar de guerras y conflictos en muchas regiones; los conflictos armados se han intensificado, provocando miles de desplazamientos, millones de personas en situación de pobreza y una sensación de desesperanza y angustia.
Parece que estuviéramos experimentando el tipo de señales que Jesús describió en Mateo 24 como señales del “fin de los tiempos” (v. 3).
Las palabras de Jesús resuenan en nuestras mentes y almas: “Y a causa del aumento de la maldad, el amor de muchos se enfriará” (v. 12).
Es en circunstancias como estas que, como creyentes, estamos llamados a demostrar nuestra fe encarnando la solidaridad como una forma de vida, y no solo como un concepto. Cuando la maldad aumenta, el amor de Dios debería brillar con más fuerza en nosotros y a través de nosotros.
Sobrellevar los unos las cargas de los otros
En la carta a los Gálatas, el apóstol Pablo afirma que, si queremos cumplir “la ley de Cristo”, debemos ayudarnos mutuamente a sobrellevar nuestras cargas. Es decir, Pablo nos pide simplemente que estemos atentos a las necesidades a nuestro alrededor.
Cuando pienso en la iglesia llevando a cabo esta tarea, me veo a mí mismo creciendo en la extrema pobreza en el sur de la República Dominicana.
No había conflicto armado, pero la pobreza era tan extrema que, a menudo, nuestra única comida del día consistía en plátanos verdes hervidos y nada más. Otros días, solo teníamos un vaso de agua con azúcar.
El pastor de nuestra congregación local comprendió este llamado a compartir las cargas. No solo compartió con nosotros lo que tenía, sino que también tocó las puertas de una organización de ayuda internacional para establecer un programa de apadrinamiento para nuestra comunidad. Esto nos proporcionó alimentos, ropa y educación a muchos de nosotros.
Cuando esto sucedió, nuestra carga se aligeró y nuestros días comenzaron a tener algo más que plátanos verdes hervidos o un vaso de agua con azúcar.
Compartir la esperanza
“¡Mañana será un día mejor!”
Era un dicho favorito que expresaba mi madre cuando me acercaba a ella, sollozando y quejándome, incluso diciéndole que ese día iba a faltar a la escuela porque tenía hambre. Ella me explicaba repetidamente que Dios ya tenía planeado un día mucho mejor para nosotros. Luego decía, por favor ve a la escuela, porque la educación es tu oportunidad para triunfar.
Más tarde aprendí que el día mejor que Dios tenía planeado para alguien a menudo tiene que ver con que otra persona escuche el llamado mencionado en Gálatas 6:10:
“Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.”
Fue una pareja anabautista de Estados Unidos la que decidió aprovechar la oportunidad de apadrinar a un niño en el sur de la República Dominicana. Utilizaron los recursos que Dios les había dado para compartir la carga con ese pequeño niño. Le brindaron lo necesario para que tuviera más comida, ropa y educación.
Se convirtieron en la fuente inspiradora de esperanza que regó un futuro mejor para aquel niño, Francisco Pérez de León, y para mis padres y mis hermanos.
Compartir la esperanza es una decisión, un compromiso que, como parte de la familia de Cristo, debemos asumir.
Tenemos una gran oportunidad para que el amor de Dios sea relevante y transformador en la vida de muchos que están sufriendo. Y si concluimos que nuestros recursos económicos no son suficientes para ayudar a otras personas que lo necesitan, entonces usemos un recurso aún mayor que tenemos a nuestro alcance: la oración.
Orar los unos por los otros
En el libro de Efesios 6:18 el apóstol nos ordena:
“No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo.”
Cuando compartimos las cargas y la esperanza con nuestros semejantes, con los necesitados, abrimos las puertas a un futuro mejor no solo para los que reciben o se benefician directamente de nuestras acciones, sino también para aquellos a los que se podrá llegar después gracias a quienes influenciamos primero.
Para esa pareja anabautista que me apadrinó, esto se traduce en todas aquellas personas a las que Dios me permitió acercarme en más de treinta años de ministerio.
Somos la familia de Cristo, y no estás solo.
—Francis Pérez de León es líder de la Iglesia Evangélica Menonita Boliviana, y uno de los representantes de América Latina en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”.
Me llamo Doug Klassen. Soy el ministro ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá. Nuestra convención cuenta con 205 congregaciones repartidas por el vasto territorio de Canadá. Nuestra congregación más oriental y nuestra congregación más occidental distan 5.300 km.
Empecé en el ministerio pastoral en 1992 como pastor de jóvenes. Me encantaban las personas jóvenes de mi congregación. Me encantaba su energía. Me encantaba la sinceridad con la que practicaban su fe. Me encantaba la esperanza sincera que tenían en el futuro.
Llevo ya casi 34 años en el ministerio. Durante los últimos siete años he estado colaborando en el liderazgo de nuestra denominación.
Lo que va bien: la juventud
Fueron precisamente esos años dedicados a la pastoral juvenil los que me han ayudado a comprender la necesidad de que la Iglesia Menonita de Canadá le dé prioridad a la pastoral juvenil. Estoy firmemente convencido de que el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestra juventud es una fe arraigada en una congregación local y moldeada por la iglesia mundial.
Muchos jóvenes de Canadá consideran a la iglesia como una institución anticuada. Muchos piensan que ir a la iglesia es algo que les gusta hacer a las personas mayores. No ven su relevancia. Sin embargo, hemos descubierto que cuando le damos a la juventud una muestra de lo que está ocurriendo en la iglesia mundial, su perspectiva cambia.
Así pues, para la Asamblea del CMM realizada en Indonesia hace tres años, designamos a una persona joven de cada región de nuestra iglesia nacional y nos hicimos cargo de todos los gastos de su asistencia.
Cuando la junta directiva me preguntó cuánto iba a costar, les respondí que podíamos considerarlo un gasto o una inversión. Esta inversión ya nos está aportando muy buenos beneficios. Estamos formando líderes y lideresas para nuestra iglesia, quienes tienen una perspectiva mundial.
Además, me gustaría compartir con ustedes algo que representa un desafío para nosotros. A lo largo de los años, en América del Norte, muchos académicos han escrito excelentes libros sobre el tema de la paz. Muchos de nosotros hemos leído sus libros y hemos asistido a sus cursos.
Lo que nos resulta difícil: la paz
Nuestro país ha disfrutado también de muchos años de paz. No hay conflictos armados. Canadá lleva muchos años sin participar activamente en guerras.
Aunque estamos muy agradecidos por ello, también supone un problema. Aprender a construir la paz es algo que requiere práctica. Ser capaz de explicar por qué se cree en la paz requiere práctica. Es como un músculo del cuerpo: si no se usa, se debilita.
En noviembre, el Gobierno canadiense anunció que quiere reclutar a más soldados a fin de estar preparados en caso de que alguno de los conflictos mundiales llegue a Canadá. Nos preguntamos: ¿qué pasaría si la situación se agravara mucho y el Gobierno decretara el servicio militar obligatorio? ¿Cuál sería la respuesta de las iglesias menonitas?
Hace setenta años, durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de nuestros jóvenes solicitaron la condición de objetores de conciencia. Hoy en día, no estoy tan seguro de qué haría la mayoría.
Tenemos que aprender de la experiencia de las iglesias menonitas de Colombia. Necesitamos que menonitas de Myanmar nos enseñen lo que alguna vez supimos. Necesitamos que el testimonio de paz de la iglesia mundial se nos vuelva a presentar de nuevas formas.
Les pedimos que oren por nosotros. Rueguen que no tengamos miedo. Rueguen que tengamos ojos para ver cómo tantas iglesias menonitas del Sur global han sido testigos tan increíbles del camino pacífico del evangelio.
Roguemos que podamos volver a conocer, en lo más profundo de nuestro corazón, a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien gracias a su amor abnegado, ha vencido al mundo y nos ha mostrado el camino del Reino de Dios.
—Doug Klassen, ministro ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, es uno de los representantes de América del Norte en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.
Mi iglesia local en Suiza es fruto de una iniciativa de fundación de iglesias menonitas. Cuando los automóviles y los tractores aún eran una rareza, menonitas se reunían en las colinas rurales de toda la región, en granjas y lugares de reunión que ofrecían educación, alojamiento y una sencilla capilla para el culto comunitario.
Al cabo de unos años, estas comunidades abandonaron las remotas cimas de las montañas donde habían encontrado refugio alguna vez y se integraron cada vez más a la vida de las aldeas en los valles. Su idioma también cambió: los menonitas eran conocidos por sus escuelas e iglesias alemanas, pero ahora todo tenía que ser en francés.
Este paso de una mentalidad rural a un estilo de vida más suburbano fue una decisión deliberada de dos congregaciones menonitas que reconocieron la necesidad de un cambio de paradigma. Bajaron de las montañas, habitadas en su mayoría por menonitas, para conocer nuevos vecinos, encontrarse con otras denominaciones cristianas y descubrir nuevas perspectivas. Compartir las cargas del prójimo cobró un nuevo significado cuando dicha persona ya no era un pariente cercano, sino tal vez alguien completamente desconocido.
La comunidad creció, las perspectivas se ampliaron, pero la identidad anabautista se mantuvo. Para ilustrarlo, permítanme compartir una historia que nos anima hoy a sobrellevar mutuamente las cargas.
La comunidad responde
Una madre joven de nuestro pueblo recibió recientemente la devastadora noticia de que padecía una grave enfermedad cardíaca. Su enfermedad hizo que sus niveles de energía bajaran tanto que le costaba mucho ocuparse de su hogar; incluso cocinar se le hacía difícil. Decidió compartir esta carga con una mujer de nuestra iglesia, y la comunidad respondió.
En nuestra iglesia, un grupo de mujeres y hombres brinda un servicio de entrega de comida para cualquiera que lo necesite. No importa si pertenecen o no a nuestra congregación, todas las personas pueden recibir comidas. Viudas de edad avanzada, hombres que nunca aprendieron a cocinar para sí mismos, familias con un bebé recién nacido y personas que están pasando por el dolor de una pérdida, todos acuden a esta red de apoyo en busca de ayuda.
Este servicio de entrega de comida está organizado por un pequeño grupo de trabajo solidario que ayuda a aliviar las pesadas cargas que soportan las personas. La joven madre con la enfermedad cardíaca se sintió profundamente conmovida; nunca se había imaginado que mujeres de su propio pueblo, que ni siquiera conocía, cocinarían para ella todos los días, proporcionándole una comida –e incluso un postre– para ella y su familia.
Mi iglesia sigue ofreciendo este servicio de comida a cualquier persona de la comunidad que lo necesite. Apoya a las familias en momentos de alegría tal como un nacimiento, y en momentos difíciles cuando les faltan fuerza o recursos económicos para preparar sus comidas. Las mujeres y algunos hombres preparan comida para quienes la necesitan y buscan aliviar, al menos en parte, la carga que pesa sobre los hombros de su prójimo.
Esta práctica tiene raíces profundas en nuestra tradición. En las comunidades menonitas rurales, las familias numerosas solían cocinar y comer juntas, compartiendo la vida de manera práctica. Ayudarnos unos a otros en momentos de dolor y tribulación, así como de alegría y felicidad, ha sido desde hace mucho tiempo un hilo conductor en la iglesia, y hoy sigue siendo un testimonio vivo de nuestra identidad anabautista que tiende la mano al prójimo.
—Raphaël Burkhalter, miembro de la ‘Konferenz der Mennoniten der Schweiz/Conférence mennonite Suisse’ (Conferencia Menonita de Suiza), es representante de Europa en el Comité YABs (2025–2028). Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.
El Congreso Mundial Menonita lamenta anunciar que la Iglesia Meserete Kristos de Etiopía ha votado a favor de retirarse de la membresía del CMM.
Tras un extenso período de oración y profunda reflexión, la Iglesia Meserete Kristos, reunida en convención nacional el 4 de septiembre del 2026, tomó la decisión formal de retirarse del Congreso Mundial Menonita. La moción fue aprobada con un 98,3% de los votos.
Los líderes de la iglesia Meserete Kristos que actualmente sirven como parte de las Comisiones y Redes del CMM renunciarán a sus cargos a partir de esa fecha.
Meserete Kristos era la iglesia miembro más grande del CMM.
“La Iglesia Meserete Kristos confiesa la plena y definitiva autoridad de las Sagradas Escrituras en todos los asuntos de fe y práctica. Por consiguiente, sostenemos firmemente que el matrimonio cristiano es de origen divino, es un pacto y constituye una unión sagrada y para toda la vida únicamente entre un hombre y una mujer, tal como lo enseña claramente la Palabra de Dios. Con profunda tristeza y pesar, reconocemos la creciente fractura teológica dentro del cuerpo mundial de creyentes: una división que amenaza la unidad misma del Cuerpo de Cristo. El factor decisivo que nos ha llevado a separarnos del Congreso Mundial Menonita es su continua inclusión de iglesias y conferencias que no solo toleran, sino que también respaldan, afirman y practican la homosexualidad, en directa contradicción con el testimonio claro e inmutable de las Sagradas Escrituras”, afirma un comunicado del liderazgo de la iglesia Meserete Kristos.
En noviembre del 2025, surgieron inquietudes entre los miembros de la iglesia Meserete Kristos sobre su vinculación con iglesias nacionales cuyas políticas aprueban las relaciones entre personas del mismo sexo. Tras meses de debate en la comunidad de Meserete Kristos, tanto en Etiopía como entre la diáspora mundial, estas inquietudes culminaron en la votación para separarse.
“Al igual que muchas denominaciones cristianas a nivel mundial, el CMM se enfrenta a serios desafíos mientras buscamos preservar la unidad del Espíritu Santo en medio de puntos de vista divisivos con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo”, expresa César García, secretario general del CMM.
El CMM no ha tomado una postura sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. “Durante más de 12 años, hemos buscado en oración la mejor manera de avanzar en medio de desacuerdos, malentendidos y rumores no verificados sobre cómo el CMM aborda las relaciones entre personas del mismo sexo”, afirma César García. “A lo largo de todo este proceso, un principio nos ha guiado: cuando las iglesias se enfrentan a desacuerdos, Dios nos llama a entablar dialogo y a discernir juntos su voluntad”.
“Al partir del CMM, oramos por bendición para nuestros hermanos y hermanas de Meserete Kristos. Su vitalidad y pasión por la evangelización han sido una inspiración para muchos dentro de nuestra comunión global. Oramos para que continúen creciendo al seguir a Jesús en las maneras que han discernido”, declara Henk Stenvers, presidente del CMM.
El CMM respeta la autoridad y la diversidad de las estructuras eclesiales locales y nacionales, así como su autonomía, añade Henk Stenvers. “Seguiremos centrándonos en los siete puntos clave expresados en nuestras Convicciones Compartidas, adoptadas por consenso por el Concilio General en el 2006”.
“Por favor, tengan presente al CMM en sus oraciones mientras buscamos dar testimonio de la nueva creación de Dios, discernir juntos la voluntad de Dios y responder fielmente a nuestro llamado a seguir a Jesús como una comunión global, manteniendo la unidad del Espíritu”, dice Henk Stenvers.
Seguimos dispuestos a hablar con los miembros del CMM que tengan preguntas, inquietudes o deseen entablar una conversación más profunda. Para cualquier inquietud, escriba a info@mwc-cmm.org.
La palabra “solidaridad” proviene del latín solidus: íntegro, firme y unido. Es más que simpatía (“Siento lo que te está pasando”) o empatía (“Comprendo cómo te sientes”). La solidaridad dice: “Estaré a tu lado”. Es la disposición a compartir las cargas de los demás.
Recientemente, nuestra iglesia ha estudiado el pasaje de Mateo 9:9-13, que nos brinda una imagen clara de dicha solidaridad inspirada en Cristo. Jesús no salva desde la distancia. Se adentra en la humanidad y se sienta a la mesa con recaudadores de impuestos y pecadores. Se pone del lado de quienes los demás evitan.
Como señaló John Stott, la cruz revela primero la identificación de Dios con los pecadores antes de revelar el juicio de Dios contra el pecado.
La solidaridad es el testimonio mismo de la Encarnación.
Mi congregación local, Maranatha, ha experimentado esta gracia. Cuando nuestra congregación de origen indonesio-estadounidense comenzó a celebrar el culto junto a inmigrantes de diversas etnias, descubrimos que la solidaridad no es un programa, sino una mesa.
Escuchamos historias de desplazamiento, compartimos comidas, oramos en varios idiomas y soportamos cargas que, en un principio, no eran nuestras. En esos momentos, las palabras de Bonhoeffer resonaron con toda su verdad: “La iglesia es iglesia solo cuando existe para los demás”.
A lo largo de los Evangelios, Jesús crea una comunidad que se pone del lado de los pobres, afligidos, mansos, enfermos y olvidados. La solidaridad es la acción de estar unidos: la fuerza que hace que el cuerpo de Cristo sea uno.
Que en 2026 la familia mundial del Congreso Mundial Menonita encarne esta solidaridad firme, unida y a imagen de Cristo, con valentía y alegría.
—Sunoko Lin, tesorero del CMM, y miembro directivo. También es pastor de Maranatha Christian Fellowship (Hermandad Cristiana Maranatha), iglesia miembro de LMC en California.
Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común
Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10).
El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs).
Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes.
Bayanihan
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro.
Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación, el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio.
“Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.”
El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza.
Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura.
“Bayanihan” no fue solo una metáfora de Renovación 2026: se puso en práctica. Las personas en el liderazgo de la iglesia IMC, entre ellas el pastor Joel De León, el presidente de IMC, Zaldy Magansay y el pastor Richard Rancap, portaron una choza de nipa al lugar del evento.
“Esto encarna el espíritu de unidad comunitaria, cooperación y apoyo mutuo”, afirma el obispo Eladio Mondez, de IMC. “Más allá de su significado literal, el Bayanihan simboliza el fuerte sentido de comunidad del pueblo filipino, en que las personas ayudan a los demás de buen grado sin esperar nada a cambio, especialmente en momentos de necesidad, catástrofes o actividades comunitarias. Ello refleja la importancia profundamente arraigada del esfuerzo y apoyo colectivos en la sociedad filipina.”
Solidaridad en el compromiso común
Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa.
“Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.”
Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.”
Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción.
Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá.
“Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.”
La naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM
Eladio Mondez, presidente de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM.
El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial.
La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM.
El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad.
“En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que sobrellevemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.”
Oración de cierre
Dios misericordioso, Príncipe de Paz,
Te agradecemos por la fuente de vida compartida de esta familia mundial. Al concluir este tiempo de Renovación, nuestros corazones están llenos. Te agradecemos por las voces diversas, los diferentes idiomas y el único Espíritu que nos ha reunido bajo la protección de tu gracia.
Señor, te pedimos que el fuego de la renovación que sentimos hoy aquí no se desvanezca. Al igual que las lámparas en la oscuridad, deja que la verdad de tu Palabra permanezca firme y ecuánime dentro de nosotros. Que tu Espíritu siga siendo nuestra guía y nuestra fuente de fortaleza.
Al regresar a los distintos rincones del mundo, danos el valor para ser tus manos y tus pies. Donde haya conflicto, haznos artífices de la paz. Donde haya injusticia, haznos personas que procuran tu justicia. Y donde haya desesperación, permítenos llevar la luz de tu esperanza.
Que podamos andar en el camino de Jesús: arraigados en la comunidad, comprometidos con el servicio y rebosantes de Tu amor. Partimos ahora, no solo como individuos, sino como cuerpo mundial de creyentes, renovados y listos para servir.
En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y nuestra Paz,
Amén.
Felipe Magbuhos Jr., director de educación de IMC, pastor
Breve historia de los menonitas en Filipinas
La presencia menonita en Filipinas comenzó poco después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente a través del Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés).
El MCC llegó al país alrededor de 1947 para brindar ayuda humanitaria, asistencia médica y apoyo a la reconstrucción de posguerra. Esta labor permitió que los menonitas conocieran las comunidades filipinas, especialmente en las zonas rurales y en aquellas afectadas económicamente.
En 1965 se fundó Missions Now, Inc. (MNI, por sus siglas en inglés), que comenzó como una organización misionera filipina independiente, centrada en la labor evangelística local, especialmente entre las comunidades rurales y tribales del norte de Luzón.
Con el paso del tiempo, MNI estableció relaciones de coparticipación con organizaciones misioneras menonitas de América del Norte. Estas colaboraciones incluyeron el apoyo de entidades como Misiones Menonitas del Este, anteriormente Junta Menonita del Este de Misiones y Obras de Caridad), que trabajó con MNI en la capacitación de personas en el liderazgo y la fundación de iglesias.
En 1987, MNI atravesó conflictos internos y cambios de rumbo. Para 1991, los integrantes del movimiento que mantenían un firme compromiso con las enseñanzas menonitas se reorganizaron para establecer la Iglesia Menonita Integrada (IMC, por sus siglas en inglés).
IMC pasó a formar parte de la familia menonita mundial más amplia al incorporarse al Congreso Mundial Menonita en 1992.
La danza expresa cultura y unidad en evento de Renovación
“La danza utiliza movimientos familiares para acercarnos a Dios, hacer partícipe a la comunidad y expresar gratitud, al tiempo que refleja nuestras prácticas culturales especialmente en momentos de celebración”, afirma Marcial Arenos, del Binuangan Mennonite Christian Church, Distrito Norte de la Iglesia Menonita Integrada (IMC por su sigla en inglés), en Filipinas. “Es una expresión corporal de adoración que implica la participación colectiva.”
En la programación del evento de Renovación 2026 en Filipinas, se alternaron danzas culturales de varios distritos de la IMC con distintos trasfondos culturales. Las presentaciones de grupos de danza locales de los distritos también son un elemento característico de los encuentros regionales y culturales de la IMC.
Las danzas se destacan por trajes tradicionales (confeccionados por miembros de la iglesia), gestos simbólicos y movimientos repetitivos que narran una historia. Estas características reflejan las tradiciones y los valores de las comunidades, señala Blessing Joy Turqueza, representante de YABs para Asia y uno de los responsables de la Asociación Juvenil Menonita de Filipinas de la IMC.
“El uso de la danza enriquece la adoración, la oración y la lectura de las Escrituras; podemos expresarnos en nuestro idioma, nuestras tradiciones y nuestra cultura”, expresa Marcial Arenos. Además, es una forma de acercamiento a la comunidad, donde la preservación de la cultura y el dialecto a través de la danza crea vínculos con las comunidades indígenas.
“Para nosotros en Filipinas, estas danzas tradicionales simbolizan la unidad y la celebración. La Biblia también dice que toda lengua confesará a Jesús y toda tribu celebrará la gloria de Dios (Filipenses 2:10-11). Por este motivo, celebramos a Dios con nuestra danza”, afirma Shammah Micah B. Abadier, de la Iglesia Menonita de Red Cross Village, Distrito Central.
Pandanggo sa Ilaw
Una de las danzas del programa fue Pandanggo sa Ilaw. Esta danza folclórica de la isla de Lubang, en Mindoro, deriva del fandango español de la época colonial. Representa el cortejo mediante el equilibrio de lámparas encendidas que simbolizan las luciérnagas.
“La belleza de la danza depende de cuán clara y constante se mantenga la llama que porta el bailarín”, explica Felipe Magbuhos Jr., de la Iglesia Menonita Bíblico de Lacao en Lumban. Originalmente se realizaba con velas, pero ahora usan una luz que funciona con pilas.
“Como está escrito: ‘Ustedes son la luz de este mundo… procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo”. (Mateo 5:14-16).
“Esta danza nos recuerda que, en medio de situaciones oscuras, nuestra vida —la ‘luz’ que llevamos en nuestras manos— debe servir de inspiración y testimonio de la bondad de Dios”, afirma.
Al finalizar la programación del evento de Renovación, todos los participantes e invitados internacionales fueron invitados a realizar juntos la danza de la unidad, que forma parte habitualmente de la convención anual de la IMC.
“Al saludar y extender las manos de esta manera, alabamos a nuestro Dios”, expresa Shammah Micah B. Abadier.
Musuto wa Mutaragara wa Chirangi wa Muhongo wa Nyawayega wa Rihu, expresa que, “Es muy importante comprender esta filosofía africana cuando nos reunimos como una gran comunidad de anabautistas en Arusha. No hay manera de que yo pueda lograr nada por mi cuenta. Lo hago porque otras personas me han ayudado: interdependencia”.
El Dr. Musuto Chirangi se desempeñará como coordinador de interpretación y traducción del idioma suajili para la 18.ª Asamblea Mundial del CMM en Tanzania, que tendrá lugar del 6 al 13 de junio de 2028.
El suajili, idioma oficial de Tanzania, se habla ampliamente en toda África Oriental, incluyendo la República Democrática del Congo, Kenia, Mozambique y Uganda. Los nombres de las dos iglesias anfitrionas de la Asamblea Mundial del CMM, Kanisa la Mennonite Tanzania (KMT) y Kanisa La Mennonite La Kiinjili Tanzania (KMK(T)), están en swahili.
El suajili será uno de los idiomas oficiales de la Asamblea 18. Liesa Unger, gerente de eventos internacionales, afirma que, “Esto significa que todos los materiales escritos se traducirán al suajili y se ofrecerá servicio de traducción para todas las actividades que tengan lugar en el escenario”.
Karina Derksen-Schrock, coordinadora de traducción e interpretación, señala “para cada uno de nuestros idiomas del CMM (inglés, francés y español), contamos con un glosario de términos de uso frecuente —especialmente vocabulario eclesiástico— que pueden tener connotaciones específicas en determinados idiomas. Chirangi formará un equipo que, entre otras cosas, trabajará en la creación de una versión en suajili de dicho glosario”.
Aunque la formación de Musuto Chirangi se centra en el desarrollo empresarial y comunitario —y cuenta con estudios de posgrado y doctorado en estudios laborales y recursos humanos—, siente una gran pasión por el lenguaje y la cultura. Está casado con Marja Schoenmaker, una menonita holandesa, y tiene una hija adulta.
Musuto Chirangi, afirma que, “cuando vengas a África, debes prepararte psicológicamente. Debes comprender por qué nos comportamos de ciertas maneras”.
El lenguaje es profundamente cultural y se comunica no solo con palabras, sino también con lenguaje corporal.
“Si tomas las palabras literalmente y usas la IA [para traducirlas], te reirás de ti mismo al verlas”, concluye.
Musuto Chirangi participó en la revisión de la versión en suajili de la constitución del KMT y del reciente plan estratégico a diez años.
Respecto al lema, él explica, “Cristo nos une», por ejemplo, señala: «En suajili, si se traduce literalmente, pierde su sentido teológico; se vuelve pasivo. Es necesario expresarlo de otra manera: en Jesús somos uno, estamos unidos. Ahora tienes una responsabilidad. Ya sea desde Malaui, Kenia o Tanzania, y tanto si eres hombre como mujer, tienes la responsabilidad de comunicarte y de estar unido a los demás —unidos en Jesús—; no existen barreras”.
También afirma, “Como miembro de la comunidad anabautista mundial, los valores fundamentales de construir la paz, promover la unidad, considerar a la comunidad como el centro de la vida y defender la verdad con radicalidad han moldeado mis perspectivas, mi comportamiento y mi filosofía de trabajo”.
Creció en el seno de la iglesia menonita. Su padre, Mutaragara Chirangi, fue una de las primeras personas bautizadas en Musoma por el obispo Elam Stauffer en 1951. Formado como maestro, Mutaragara Chirangi llegó a ser secretario general de las iglesias menonitas de Tanzania y Kenia, que por aquel entonces operaban conjuntamente.
Un encuentro no se trata solo de las reuniones, sino también de conocer a las personas, probar la comida, ver el lugar y escuchar las historias, afirma Musuto Chirangi. “Surgirán choques culturales, pero podemos aprender a anticiparlos, para luego aceptarlos y recuperarnos”.
Musuto Chirangi expresa que,“ya no somos extraños en Jesucristo”.
“La unidad no nos da fuerza; la unidad es nuestra fuerza”, dijo la pastora Leotina Mahamba. Ella representó a la Igreja da Comunidade Menonita em Angola en la Reunión de Líderes Anabautistas de África, celebrada en Accra (Ghana) del 10 al 12 de julio de 2026.
Celebrada bajo el lema Un cuerpo, una voz: fortaleciendo la unidad en la familia anabautista africana, la reunión congregó a 35 participantes oficiales: líderes de 22 conferencias miembros del CMM en 15 países de África, personal y representantes regionales del CMM, y un miembro del personal del Comité Central Menonita que presta servicio en la región de África Oriental y el Sahel.
Danisa Ndlovu, responsable de relaciones eclesiales del CMM y ex obispo de la Iglesia Hermanos en Cristo de Zimbabue, dijo que “yo sepa, este es el primer encuentro de este tipo en África. Por ello, marca un momento significativo en nuestro camino compartido y en la historia de nuestra comunión en el continente”.
Las sesiones se desarrollaron en inglés, francés y portugués. La adoración multilingüe subrayó la unidad compartida en Cristo y destacó la diversidad como un don para la misión.
Danisa Ndlovu, expresó que, “Tras dos años intensos de sueños y planificación, nuestros tres días juntos constituyeron un rico espacio de consulta, compañerismo, adoración, discernimiento compartido, risas y conversaciones distendidas”.
Para lograr una mayor diversidad de perspectivas, entre los delegados invitados se incluyó a cuatro mujeres líderes (incluida la exvicepresidenta del CMM, Rebecca Osiro).
A lo largo de tres días, los participantes reafirmaron la vocación de la iglesia de ser testigo de esperanza y sanación en medio de legados coloniales, divisiones culturales, presiones sobre los recursos y violencia xenófoba.
Danisa Ndlovu, afirmó que, “Reconocimos los recursos humanos, financieros y de liderazgo que ya existían en nuestras iglesias africanas. Planificamos y llevamos a cabo el evento desde dentro. Fue significativo reconocer nuestra fortaleza para el ministerio”.
Líderes anabaptistas africanos en el Parque Conmemorativo de Kwame Nkrumah. FOTO suministrada.
Los líderes hablaron con franqueza sobre la necesidad de transiciones de liderazgo más saludables, incluyendo la preparación de sucesores, la rendición de cuentas y un apoyo sostenible.
Isaac Gborbitey, coordinador de los YABs (Jóvenes Anabautistas) y representante de África, exhortó a los líderes de la iglesia a asumir con determinación la tarea de mentorizar a la próxima generación, en lugar de esperar a los momentos de transición para preparar a sus sucesores.
Isaac Gborbitey, quien desempeñó un papel fundamental en la organización del evento celebrado en su país natal, dio a conocer que, “Los jóvenes líderes necesitan oportunidades para aprender, servir, asumir responsabilidades y desarrollarse gradualmente en el liderazgo, al tiempo que se benefician de la sabiduría y la experiencia de líderes de mayor edad”.
Daniel Canganguela, de la Igreja Evangélica dos Irmãos Mennonitas em Angola, afirmo que, “Esta reunión de líderes anabautistas africanos es sumamente importante para mí. Es la primera vez que nos reunimos con hermanos y hermanas de diferentes conferencias; cada uno aporta sus dones espirituales para enseñar y aprender mutuamente.”
“Para mí, este ha sido un encuentro único”, dijo Francis Kamoto, obispo de la iglesia Hermanos en Cristo (Malawi) —*Mpingo Wa Abale Mwa Kristu*— y miembro de la Comisión de Fe y Vida del CMM. Valoró la visita a iglesias menonitas en Ghana, así como el enriquecedor tiempo de comunión con líderes africanos. “También me siento profundamente conmovido por los momentos de devoción que compartimos”.
Los líderes afirmaron que, gracias a estos encuentros, se habían derribado barreras y se había forjado un sentido de comunión. Hubo consenso en que las reuniones debían continuar con una periodicidad regular. Se prevé que la próxima tenga lugar antes de la Asamblea 18 del CMM en Tanzania, en 2028.
Joseph dit Boureïma Sinou, secretario general de la Église Évangélique Mennonite du Burkina Faso, expresó que, “Creemos que esto, a su vez, fortalecerá verdaderamente nuestra capacidad para seguir realizando la obra del Señor. Oramos para que sigan celebrándose más encuentros como este.”
Como muestra de su compromiso compartido con la próxima Asamblea en Tanzania, los participantes recaudaron voluntariamente unos 230 dólares estadounidenses para apoyar los preparativos del evento. Asimismo, los líderes acordaron que cada conferencia miembro del CMM en África aportaría al menos 300 dólares estadounidenses al presupuesto del CMM destinado a la Asamblea de África.
“Somos más fuertes y estamos más unidos por habernos unido”, dijo Danisa Ndlovu.
Samson Omondi, presidente de la Iglesia Menonita de Kenia y representante de África en el Comité Ejecutivo del CMM, dijo que, “Damos gracias a Dios por lo que se está realizando entre nosotros: diversos idiomas, muchos países y conferencias. Fue realmente un tiempo de renovación. Verdaderamente nos ha brindado la oportunidad de redescubrir quiénes somos y qué podemos hacer juntos”.
Invocando el Salmo 133, dijo: “Qué bueno y agradable es cuando los hermanos y las hermanas se reúnen, y el estar juntos significa unidad. Y cuando están unidos, se vuelven cada vez más fuertes”.
Un proverbio popular dice: “La familia que ora unida permanece unida”.
Toda obra para el bien de quienes aman a Dios. La pandemia del COVID-19 fue un acontecimiento triste para toda la humanidad. Sin embargo, ante los desafíos, las personas buscan soluciones. Tras las consecuencias del COVID-19, El Congreso Mundial Menonita (CMM) encontró algo positivo: la implementación de la hora de oración en línea.
El Congreso Mundial Menonita es una familia de fe, una comunión de hermanos y hermanas. No somos solo una institución, sino un cuerpo vivo con miembros de todas partes del mundo.
Al unirnos en oración, podemos conocernos mejor y comprender mejor los desafíos y los éxitos de cada uno. Al ser un cuerpo, todos experimentamos diversas situaciones de alegría y tristeza.
De este modo, la oración permite que el cuerpo permanezca constante, estable, unido y victorioso.
Para mí, la oración es la forma en que expreso mi humildad y mi debilidad ante Dios. Señor, sin ti no puedo hacer nada.
La oración expresa mi confianza en Dios. En esta debilidad, necesito a los demás; sus testimonios y sus oraciones me reconfortan.
Personalmente, lo que he aprendido de la oración es que cuando me pongo en el lugar de otra persona, me identifico con ella y oro por ella, es en ese momento cuando me doy cuenta de que Dios toma en cuenta mis propias preocupaciones e inquietudes.
Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una gran nación, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás de bendición. Bendeciré a los que te bendigan…” (Génesis 12). Al orar y bendecir a los demás, Dios, en efecto, nos bendice.
La hora de oración en línea es un momento especial que me recuerda las palabras del rey David en el Salmo 122:1: “Qué alegría cuando me dicen: ¡Vamos al templo del Señor!” Estemos en la alegría y el gozo de orar juntos.
La oración en línea fortalece nuestros lazos y crea armonía. Orar en comunidad nos brinda una sensación de apoyo, unidad y búsqueda de un objetivo común.
Animo especialmente a los francófonos a participar más en la hora de oración en línea que tiene lugar cada dos meses.
¡Encontrémonos, oremos juntos!
—Siaka Traoré forma parte de los miembros directivos del CMM como asesor continental. Es pastor y líder de la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso.
La Hora de Oración en Línea es una reunión multilingüe que se lleva a cabo cada dos meses. Todos los miembros del CMM son bienvenidos a participar, desde líderes de iglesias nacionales hasta líderes de las congregaciones y todos los demás que lo deseen.
La Hora de Oración en Línea se ofrece en cinco idiomas: inglés, español, francés, hindi y portugués (añadido en septiembre del 2025).
Los intérpretes garantizan que los asistentes puedan comprender la bienvenida y la presentación principal en inglés, español, francés, hindi y portugués.
Mire un video con las peticiones de oración de los YABs de la Hora de Oración en Línea.
Mennonite Church Durg India, Domingo de la Paz 2025
Cristo es “la imagen visible de Dios, que es invisible; es su Hijo primogénito, anterior a todo lo creado…Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden”.
Colosenses 1:15,17
“Este pasaje bíblico nos recuerda la profunda implicación de nuestro Salvador en los orígenes y el futuro de toda la creación. Con esta verdad en mente, el CMM extiende la invitación a sus miembros a participar en un nuevo culto de adoración en septiembre de este año”, explica Juliana Morillo, representante de Latinoamérica en el Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación.
Los miembros del CMM aguardan con interés los paquetes de recursos didácticos para el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, la Semana de la Fraternidad YABs y el Domingo de la Paz. En el 2026, estarán disponibles los recursos para el culto del Domingo de la Creación, una nueva celebración añadida al calendario.
“El Domingo de la Creación es una oportunidad para proclamar una parte importante de nuestra fe. Este día no solo trata sobre lo que Dios ha hecho en el pasado, sino también sobre lo que está haciendo ahora”, afirma César García, secretario general del CMM. “En Cristo, nuestro Dios creador sostiene el universo y a nosotros como parte de él. Cuidar la creación es un punto clave en nuestro testimonio y misión”.
El Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación ha recopilado recursos para ayudar a nuestras iglesias a conmemorar esta fecha.
“Al CMM le encantaría saber cómo celebraron este primer Domingo de la Creación. Cuéntennos cómo utilizaron estas oraciones, actividades, testimonios o recursos didácticos en su congregación. Hágannos saber si hay algo que le gustaría ver de manera diferente”, invita Doug Graber Neufeld, presidente del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación.
“Como en todos nuestros eventos de adoración, aunque designamos una fecha específica, invitamos a nuestros miembros a utilizar nuestros materiales en cualquier fecha que les resulte conveniente”, explica Janet Plenert, directora de fomento de la comunión del CMM.
Tanto el Domingo de la Paz como el Domingo de la Creación trascienden los límites de la familia anabautista.
Desde el 2006, el CMM ha declarado que el Domingo de la Paz se celebra en la fecha más cercana al 21 de septiembre, día internacional de la paz.
“Encarnar la paz, un aspecto fundamental de nuestra identidad como anabautistas, requiere recursos, práctica y celebración”, afirma Andrew Suderman, secretario de la Comisión de Paz. “Oramos para que nuestros materiales para el Domingo de la Paz y el Domingo de la Creación contribuyan a este propósito, ya sea que las congregaciones los utilicen en septiembre, noviembre o en cualquier otra época del año”.
El Domingo de la Creación une a los anabautistas con los cristianos de todo el mundo para centrar nuestra atención en Dios como creador amoroso.
Durante muchos años, los cristianos han celebrado la temporada de la Creación en septiembre. Esta celebración, que tiene su origen en el día ortodoxo de los comienzos que se lleva a cabo el 1 de septiembre, también se relaciona con Rosh Hashaná, el año nuevo judío que cae en septiembre o principios de octubre.
En 2025, en una conferencia ecuménica en Asís, Italia, los representantes de las iglesias acordaron comenzar a implementar esta festividad en el calendario cristiano. El Domingo de la Creación, el primer domingo de septiembre es el resultado.
El Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación del CMM ha animado a las congregaciones a unirse a la celebración del Domingo de la Creación.