Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común
Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo cargas, compartiendo esperanzas”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10).
El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs).
Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes.
Bayanihan
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro.
Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación, el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio.
“Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.”
El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza.
Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura.
Solidaridad en el compromiso común
Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa.
“Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.”
Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.”
Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción.
Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá.
“Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.”
IMC
Eladio Móndez, obispo moderador de IMC
Belén Raga, alcaldesa de Lumban
Eladio Móndez, obispo moderador de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM.
El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial.
La presencia menonita en Filipinas comenzó después de la Segunda Guerra Mundial a través de la ayuda humanitaria, asistencia médica y el trabajo de reconstrucción, iniciativas dirigidas por el Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés). En 1965, se fundó Missions Now, Inc. (MNI), una organización misionera dirigida por filipinos, centrada en la evangelización y el establecimiento de iglesias, especialmente en comunidades rurales e indígenas. Tras un período de transición interna, la Iglesia Menonita Integrada (IMC) se conformó en 1991 y se unió al Congreso Mundial Menonita en 1993, formando parte de la familia anabautista mundial.
La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM.
El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad.
“En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que soportemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.”
Lea los testimonios sobre Renovación y obtenga más información sobre el evento en la edición 41.3 de Correo (solo en formato electrónico)
Actualizado 25 abril 2026: titulo de Eladio Mondez
Al final de la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS) en Alemania, los participantes se reunieron alrededor de una fogata para cantar y hacer pan. Foto: Irma Sulistyorini
La columna de los miembros directivos
La perspectiva que tenemos ante nosotros es extraordinaria: un mundo donde las personas han sanado lo suficiente como para reconocer su valor y, por lo tanto, son capaces de establecer relaciones marcadas por una auténtica intimidad, dignidad y respeto. Un mundo donde las tecnologías poderosas y las conexiones globales reducen las brechas en lugar de profundizarlas, convirtiéndose en herramientas para el entendimiento mutuo y una prosperidad compartida.
Al mismo tiempo, nombramos la verdad de este momento. Muchas personas en todo el mundo viven en lugares llenos de temor, marcados por la violencia, el desplazamiento, la incertidumbre económica, la crisis climática y una profunda polarización social. El miedo es evidente. Nos tienta a retraernos, a proteger lo nuestro y a imaginar que la supervivencia es lo mejor a lo que podemos aspirar.
Y, sin embargo, estos no son solamente desafíos que hay que afrontar. También constituyen momentos que exigen valentía.
En toda la familia anabautista mundial, las comunidades están redescubriendo sus voces, su capacidad de acción y el llamado a vivir de manera diferente. La solidaridad, como la entiende el Congreso Mundial Menonita, no consiste en un acuerdo pasivo ni en un asunto lejano. Es una decisión fiel de permanecer vinculados: elegir las relaciones en vez del aislamiento, el acompañamiento en vez del control y la esperanza en vez del miedo.
Esta solidaridad se practica cuando escuchamos profundamente a las diferentes culturas, cuando la experiencia vivida determina nuestro discernimiento compartido y cuando permanecemos a la mesa, incluso cuando el camino a seguir es incierto.
Nos recuerda que la sanación es posible, que habrá de surgir nueva vida de lugares difíciles y que la unidad es algo que practicamos con paciencia y cuidado.
Al iniciar el año 2026, hemos sido invitados e invitadas a cuidar lo que se nos ha confiado: a construir espacios de confianza, a fortalecer lazos de amor y a definir un futuro caracterizado por la paz de Cristo.
Lo que construyamos no será perfecto, pero habrá de ser fiel.
Que podamos abrirnos a la gracia que Dios ya nos ha dado y que la vivamos por medio de la solidaridad, acompañándonos en humildad, eligiéndonos unos a otros con valentía y confiando en el Espíritu que nos une.
Lisa Carr-Pries, vicepresidenta del CMM (2022-2031). Es directora de Atención Espiritual de Parkwood Community (residencia de ancianos de cuidado prolongado) en Waterloo, Ontario, Canadá, y miembro de la Iglesia Menonita de Nith Valley, Ontario, Canadá.
Hay muchas razones para estar frustrados por el agravamiento de las tensiones políticas en el mundo. Las iglesias miembros del Congreso Mundial Menonita en cada región continental hacen un llamado a la oración y la solidaridad. Muchos se ven afectados por la corrupción o la violencia en sus países.
Como anabautistas constructores de paz, ¿qué hacemos?
“En momentos como este, debemos orar. En privado y como comunidad, expresarle a Dios nuestra ira, frustración, lamentación, esperanza y angustia”, afirma Nindyo Sasongko. Es teólogo residente en la Comunidad Menonita de Manhattan, EE. UU., y ministro de Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI).
Para él, tal momento fue a finales de agosto del 2025. En Indonesia se produjeron protestas generalizadas cuando se silenció a quienes criticaban las fuertes subidas de impuestos. Un incidente en el que un vehículo blindado de la policía atropelló y mató a un mototaxista frente a la multitud que protestaba desató la indignación.
“Los comentarios desdeñosos del gobierno sobre la voz de las personas que luchan por llegar a fin de mes y su indiferencia ante la muerte de un hombre inocente me dejaron conmocionado emocionalmente”, expresa Nindyo Sasongko.
El 5 de septiembre del 2025, Nindyo Sasongko leyó su oración en representación del cristianismo (una de las seis religiones reconocidas en Indonesia) frente al Consulado General de la República de Indonesia en Nueva York. La protesta pacífica fue presenciada por el Cónsul General Winanto Adi.
[Nota: esta es una versión abreviada de la oración]
Esta noche, nos reunimos ante Ti, sinceros en nuestra súplica por el pueblo de Indonesia. Unidos en una sola voz: No por rebelión, sino porque sus clamores ya no pueden ser reprimidos.
¡Nos lamentamos! No, seamos valientes delante de ti: ¡Estamos afligidos!
No por envidia ni rencor, sino por una furia justa nacida de la ansiedad, y del amor y la esperanza como hijos de esta tierra, vagando por mares extranjeros.
Preguntamos: ¿Hasta cuándo, oh Dios? Abre las puertas de tu misericordia, para que todos los que están en la confusión puedan ver que hay intereses mayores:
No indiferencia, sino familiaridad, No insensibilidad, sino compasión, No avaricia, sino esperanza por cada sangre de la nación.
Abre caminos de reconciliación, para que cada persona pueda reconstruir la confianza desgarrada por la sospecha y la discordia. Cura las heridas de esta nación: las heridas de la carne por el conflicto, las cicatrices emocionales de la pérdida, y la profunda y silenciosa ira que habita en su interior.
Que este dolor se transforme en el nacimiento de una nueva era, marcada por la justicia, la integridad y una paz duradera para todo el pueblo de Indonesia.
Oh, tú, cuyo amor inquebrantable no tiene fin, que el clamor de los pobres no quede desatendido, que su sufrimiento sea aliviado, y que su mañana esté asegurado.
La oración finalizó con un llamado a la actual administración para que regrese a la Constitución, tenga la humildad de escuchar los gritos de la multitud y abra el camino hacia una mayor justicia.
Persistir incluso cuando no vemos cambios
Desde la ola de protestas, lamentablemente, nada ha cambiado en Indonesia. Medio año después de las protestas, la situación parece haber empeorado. Entonces, ¿por qué orar por las naciones?
“Porque la oración nos transforma primero a nosotros mismos. Ablanda nuestros corazones, reestructura nuestros deseos y nos une a la sagrada confianza en el Señor y en la comunidad que nos rodea”, explica Nindyo Sasongko.
“Creo en un Dios que elige activamente la solidaridad con los vulnerables y protege a las viudas y los huérfanos”, declara Nindyo Sasongko. “Jesús enseñó la paz y la no violencia no solo como conceptos, sino como una forma de vida. Sigo convencido de que la no violencia es el arma más poderosa para desmantelar la desigualdad social”.
En segundo lugar, mi optimismo se ve alimentado por una generación de jóvenes [en la diáspora] que sienten una profunda preocupación por Indonesia. En su mirada crítica y en su exigencia de la verdad, veo la mano de Dios, el Dios de la paz, trabajando entre bastidores para restaurar a Indonesia.
“En esta verdad encuentro valentía y optimismo para afrontar los desafíos que se avecinan. Mi esperanza es que más creyentes unan sus manos en oración”, expresa Nindyo Sasongko.
El CMM facilita la oración comunitaria por las naciones e iglesias a través de su red de oración bimensual por correo electrónico y su Hora de Oración en Línea. Únase a nosotros.
“En estos tiempos en que la iglesia y sus miembros están siendo perseguidos y son víctimas de guerras que han dejado desconsaladas a muchas familias, es urgente situar la unidad, la paz y la solidaridad en el centro de la labor evangelizadora”, escribe el Rev. Ernest Musobwa Kishaku. Es el representante de Kivu, el cuarto distrito de la iglesia miembro del CMM Communauté des Églises de Frères Mennonites au Congo (CEFMC) en la parte oriental de la República Democrática del Congo, que está sufriendo mucha violencia.
“El Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial representa una valiosa oportunidad para que todos nos acerquemos a las personas, sanemos las heridas internas, contribuyamos a la sanación del trauma y restauremos el tejido social que se ha visto profundamente afectado por las consecuencias de la guerra”, afirma el Rev. Musobwa Kishaku.
Miembros de la congregación de Lingwaka de la iglesia miembro del CMM, Communauté Mennonite de Kinshasa, celebraron la comunión durante el servicio del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial.
Todos los años, el Congreso Mundial Menonita (CMM) distribuye un paquete de recursos para la adoración con el fin de ayudar a las congregaciones de todo el mundo a celebrar dicho día. Un tema común, pasajes de las Escrituras, oraciones y testimonios, ayudará a las congregaciones a participar más plenamente en la comunión, intercesión y acción de gracias con y para la familia mundial de fe.
Este año, las congregaciones celebraron el 19 o el 26 de enero, los domingos más cercanos al 21 de enero. En esa fecha, en 1525, tuvo lugar el primer bautismo anabautista en Zúrich, Suiza.
A continuación algunos ejemplos de cómo se celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial en nuestras congregaciones miembros de todo el mundo.
La Iglesia Menonita de Bhilai de la India celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial con gran entusiasmo. Se ofrecieron oraciones para los cinco continentes de parte de varios grupos, incluyendo el grupo de jóvenes, el grupo de mujeres, el consejo de la iglesia y el pastor. También se organizó un almuerzo compartido como parte de la celebración.
La ‘Casa da Comunidade’, parte de la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Lisboa, Portugal, utilizó la historia del buen samaritano del recurso de adoración en su culto del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial.
En la Iglesia Anabautista Castañeda, de Filipinas, los miembros se dividieron en cinco grupos para representar las cinco regiones continentales del CMM. En dichos grupos, hablaron sobre historias de solidaridad y paz, la escucha y el perdón, el apoyo y la perseverancia.
En la Iglesia Menonita de Bussum-Naarden, de los Países Bajos, siete congregaciones de la región (Ring Midden-Nederland) celebraron un culto conjunto en el que encendieron velas por todos los continentes.
La Iglesia Cristiana Menonita Binuangan, de Filipinas, celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial cantando Qué amigo tenemos en Jesús, Bendita seguridad, Confía y obedece y Dios, eres bueno. Algunas de las canciones se cantaron en el idioma ilocano. El ilocano es el dialecto común que se utiliza junto con dialectos locales como kankana-ey, bugkalot, ibaloi, kalanguya y otros.
Después del culto dominical del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial en la congregación de Mennnonitengemeinde Worms-Ibersheim, de Alemania, siguió una pausa para tomar café y pastelitos. El edificio de la iglesia se asienta en un terreno donado a la parroquia por un menonita a finales del siglo XIX. El vitral central de los tres vitrales representa a Cristo situado sobre “una base menonita”, según explica el pastor Andreas Kohrn.
“Estamos muy agradecidos al Congreso Mundial Menonita por compartir el material del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, a fin de que todos podamos adorar en un mismo espíritu. Es un momento para que nos unamos y aceptemos el desafío de tener la valentía para amar a todos y crecer en solidaridad”, dice Ashisha Kumar Milap, pastor de la Iglesia Menonita Sunderganj Dhamtari de la India.
Organizaron un concurso de coloreo en la escuela dominical utilizando el dibujo incluido en dicho material.
Después de una comida compartida, hubo un intercambio entre los miembros sobre aquello que afecta la solidaridad o que ayuda a fortalecerla.
En la Iglesia Menonita Level Ground, de Abbotsford, Columbia Británica (Canadá), los niños y niñas disfrutaron de colorear dibujos mientras la congregación oraba por la comunión anabautista mundial, destacando especialmente su solidaridad con el pueblo venezolano.
¿Usted cómo celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial? ¡Envíenos sus fotos! ¡Comparta sus testimonios! Envíelos a photos@mwc-cmm.org.
Continuar con la solidaridad
Que nuestras oraciones nos impulsen a la acción. En 2026, el Congreso Mundial Menonita se centra en la solidaridad. Los invitamos, especialmente durante este tiempo de reflexión antes de la Pascua, a unirse en solidaridad con el anabautismo mundial a través de sus oraciones.
Tomen una foto o un video para compartir con la familia global cómo están orando en solidaridad. Usen el texto a continuación. Envíen su foto o video a photos@mwc-cmm.org.
Oramos en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de ____________ (colocar el nombre del país).
O
__________ (colocar el nombre de su congregación) ora en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de __________ (colocar el nombre del país).
Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026
A continuación, se presentan algunas de las maneras en que las iglesias de Europa celebran juntas el culto, con acciones simbólicas para demostrar su solidaridad.
En el servicio
En las congregaciones doopsgezinde (menonitas) de los Países Bajos, la persona en el liderazgo del culto de adoración enciende una vela en una mesa situada en la parte delantera al comienzo del servicio y la apaga como parte de la clausura del mismo.
Con estas acciones, la persona en el liderazgo del culto de adoración pronuncia una versión de estas palabras:
Encendemos la vela como recordatorio de la luz que nos guía y nos reconforta. Vivamos en la luz de la eternidad
O
Encendemos la vela como símbolo de nuestro vínculo con los demás, con Dios, con nosotros mismos y con el mundo.
Apagamos la vela, pero llevamos la luz en nuestros corazones al mundo.
Después del servicio
Comidas Compartidas
Una vez al mes celebramos el Gemeinschaftssonntag (domingo de comunión). Todas las personas traen algo para comer (por ejemplo, una ensalada, un pastel, un postre o un guiso) y preparamos un gran bufé. Después del servicio, sacamos las sillas de la sala de culto y colocamos las mesas.
Todas las personas están invitadas a comer, incluidas las invitadas, y hasta ahora, ¡todos han tenido siempre suficiente para comer! Normalmente sobran muchas cosas y mucha gente se lleva algo a casa.
Después de la comida, algunas personas pasan toda la tarde en la iglesia. Niños, niñas y adultos juegan fuera en el césped o se sientan juntos.
A veces también abrimos una cafetería por la tarde para las personas que viven cerca de nuestra iglesia o que están haciendo senderismo por la zona. Esto crea una colorida comunidad de personas desconocidas, familias, lugareñas y feligreses. Hay muchas oportunidades para conversar y encontrarse, en las que el Espíritu de Dios puede obrar.
Desde hace varios años, nos reunimos para compartir un almuerzo después del servicio en la iglesia menonita de Ratisbona. Cualquiera que desee disfrutar de una deliciosa comida en buena compañía es bienvenido a unirse a nosotros.
El almuerzo se organiza de manera muy informal a través de un grupo de WhatsApp.
El grupo está conformado por personas que asisten regularmente al almuerzo y están encantadas de aportar algo. Tres o cuatro días antes del servicio, decidimos juntos qué queremos comer. Puede haber un domingo de sopa, por ejemplo, o pasta/arroz con diversas salsas, o simplemente perritos calientes con ensaladas. Por supuesto, el postre es imprescindible.
Cualquiera puede unirse a nosotros para almorzar, incluso de forma espontánea. Nos gusta especialmente invitar a nuevas personas visitantes al servicio.
Aunque esto significa que el número de personas que comen juntas varía, hasta ahora todo el mundo ha quedado satisfecho.
Consideramos que estos almuerzos comunitarios son muy valiosos para nuestra congregación. Nos brindan la oportunidad de conocernos mejor y mantener buenas conversaciones. El intercambio entre generaciones es especialmente agradable. La deliciosa comida une a las personas, desde los niños de jardín de infancia hasta las personas jubiladas.
—Lena Schmutz, ‘Mennonitengemeinde Regensburg’ (Congregación Menonita de Ratisbona),Alemania.
Recetas
Alemania
Tarta de manzana hundida
Mezclar 125 gr. de margarina y 125 gr. de azúcar, añadir 3 huevos y seguir mezclando.
Mezclar 200 gr. de harina y 2 cucharaditas de levadura en polvo e incorporar a la masa.
Añadir 2 cucharadas de leche.
Pele y corte por la mitad 5 manzanas, quíteles el corazón y córtelas con un tenedor.
Engrase un molde redondo para hornear y vierta la masa, coloca las mitades de manzana sobre la masa.
Hornea de 40 a 50 minutos a 200 °C o 390 °F.
—Liesa Unger, Directora de eventos Internacionales del CMM
Portugal
Lavadas (gazpacho)
Ingredientes
3 tomates
3 pimientos morrones verdes y rojos (no picantes)
3 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra (preferiblemente de Portugal, España, Italia o Grecia)
200 gr. de jamón serrano
1 barra de pan duro (cuanto más viejo, mejor…)
Agua
Cubitos de hielo
Instrucciones
Empieze con una ensaladera grande. Machaque los 3 dientes de ajo y añade aceite de oliva. (Yo usaría 2 ó 3 cucharadas).
Corte los tomates en trozos pequeños. Corte los pimientos en tiras (quite las semillas). Corte el jamón serrano en cubitos. Ponga todo en la ensaladera.
Corte el pan en cubos medianos.
Antes de añadir el pan, vierta agua fría en el bol y mezcle todo con una cuchara grande.
Cuando todo esté bien mezclado, añada el pan para que se empape.
Añada unos cubitos de hielo para mantenerlo fresco.
Es una comida excelente y fresca para el verano. Aprendí esta receta de mi querida madre. Ella era del interior de Alentejo, Portugal. Allí no lo llamaban gazpacho, sino “lavadas”. En aquellos tiempos, los ingredientes eran escasos, así que la gente comía lo que había disponible.
—José Arrais, representante regional del CMM, Europa
Estoy de pie bajo el sol de principios de verano en el campo de fresas de la familia Loosli en Moron, en el Jura, y busco entre los pequeños arbustos las fresas más maduras y hermosas.
Lo que me pasa por la mente en esta hermosa mañana de junio es el lema del próximo fin de semana de mujeres de otoño: “Quienes comparten, tiene más”.
La inspiración proviene del curso “Just People» (simplemente personas) de Stop Poverty. Los valores que queremos abordar son la caridad, la sostenibilidad, la justicia y la misericordia. Nuestro texto clave será Miqueas 6:8.
“Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios”.
Respiramos profundo. Dios ya ha establecido lo importante en sus mandamientos. No hay nada que añadir.
La tarea ahora es combinar el lema del fin de semana de mujeres, “Quienes comparten tiene más”, con Miqueas 6:8.
Este lema nos desafía, no solo por lo que afirma, sino porque es contradictorio: ¡una parte es menos de algo, no más! Menos es menos, no más.
Cuando algo es paradójico y aparentemente sin sentido, puede estar apuntando a un significado superior.
¿Cuál podría ser dicho significado?
Cuando comparto o regalo algunas de las fresas que he recogido con el sudor de mi frente en el soleado Moron, tengo menos fresas, no más. Así que el “más” no puede referirse a las fresas, sino a qué, entonces. ¿Cuál es el valor añadido?
Cambio de escena
Este es el mapa del mundo como lo conocemos. Los colores representan los diferentes continentes:
Este es un mapa mundial en el que los contornos naturales están distorsionados. Europa, América del Norte y partes de Asia están infladas porque consumen más recursos naturales en términos relativos.
Pero los recursos del mundo son finitos.
Lo que algunos consumen para la producción de alimentos, el espacio habitable per cápita, la extracción de minerales, etc., otros no lo tienen. Por eso se han encogido.
En este mapa, África, India y Pakistán aparecen ampliados. Este es el mapa de la desnutrición infantil. Hay muchos más niños desnutridos en los continentes ampliados, mientras que en Europa y América casi no hay ninguno. La distribución desigual de los recursos es un hecho.
El compositor suizo Mani Matter resumió este conocimiento de una manera ingeniosa y acertada en un breve poema o canción.
“Quienes están en buena situación estarían mejor si estuvieran mejor aquellos que están en peor situación Pero eso no es posible Sin que aquellos que están en peor situación estén en mejor situación…”
En Suiza, la situación es realmente muy buena. Suiza es uno de los países más ricos del mundo. La mayoría de nosotros padecemos muy pocas privaciones. Al otro lado del planeta, la gente trabaja duro y en condiciones precarias para garantizar nuestra prosperidad material. Nuestra prosperidad tiene un precio, pero no somos necesariamente nosotros quienes lo pagamos.
Si los bienes se distribuyeran de forma más equitativa alrededor del mundo, todo el mundo estaría mejor. Pero ¿cómo podemos llegar a compartir lo que tenemos?
Según las investigaciones sobre la felicidad y el Informe Mundial sobre la Felicidad de las Naciones Unidas, debería ser bastante sencillo: compartir nos hace felices.
Uno aumenta su propia felicidad al aumentar la felicidad de los demás. Así que, si aseguráramos que la desnutrición en el Sur Global disminuyera y que la gente tuviera acceso a más recursos, más alimentos, más oportunidades educativas, etc., seríamos más felices.
En este sentido, uno tiene más cuando comparte.
De vuelta al campo de fresas
Cuando comparto las fresas que he recogido y se las llevo a alguien, hago feliz a esa persona. Hay un momento de disfrute para quien las recibe y la alegría de recibir un regalo. Y al poder presenciarlo, yo también soy más feliz. Por lo tanto, hay más.
De alguna manera, todavía no me satisface del todo.
Ciertamente hay mucha verdad en ello, pero en realidad es una visión virtuosa en el sentido de los antiguos griegos. Pero estamos hablando de un fin de semana de mujeres menonitas.
Aquí está Miqueas 6:8 una vez más:
“Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios”.
Según Miqueas, lo siguiente es importante:
cumplir la ley (algunas traducciones hablan de practicar la justicia, hacer lo correcto, no permitir la injusticia);
ser compasivos con nuestros semejantes (algunas traducciones hablan de solidaridad, de dar cuidado);
vivir en constante comunión con Dios (algunas traducciones dicen “caminar atentamente con Dios, ser comprensivo y atento, vivir en reverencia con Dios”).
Dios mostrará misericordia a quienes viven de esta manera.
Este es un texto que se centra en la fe práctica y vivida. Analicémoslo con más detalle:
Justicia y rectitud
El tema de la justicia es un hilo conductor en la Biblia. Al pensar en ella, al principio podríamos pensar que cada uno recibe lo que merece, que todos deben recibir el castigo justo por sus malas acciones.
Pero la justicia de Dios no se trata principalmente de juicio. La justicia de Dios es la creación de condiciones que afirmen la vida, de relaciones equilibradas entre las personas, entre Dios y los seres creados. Dado que somos falibles, la justicia de Dios tiene mucho que ver con la misericordia.
Y se trata de una justicia que no concierne sólo al individuo, sino que no pierde de vista la convivencia social: pensemos en el ejemplo del año del jubileo, cuando cada siete veces siete años se perdonan todas las deudas (Levítico 25).
Ser humano, mostrar solidaridad y dar cariño
Muchos sabemos lo que se siente recibir la hospitalidad de personas que, según nuestros estándares, no tienen nada, pero aun así quieren compartir lo poco que pueden reunir en ese momento con sus invitados. Esto es profundamente impresionante, a veces incluso vergonzoso, porque no se puede dar nada a cambio en ese momento.
Pero quizás decidas emular este ejemplo. A través del ejemplo de los más pobres, aprendemos a compartir y se crea un efecto dominó.
Vivir en constante conexión con Dios, caminar atentamente con Dios
Esto significa que Dios nos guía y nosotros le seguimos.
No somos nosotros los que decidimos dónde ir y luego Dios nos sigue, sino que es Dios quien nos va indicando el camino que debemos recorrer atentos a Él.
Si no tenemos cuidado y nos dejamos distraer, podemos perdernos en un giro del camino y de repente encontrarnos entre la maleza. “Vivir en constante comunión con Dios” significa, idealmente, tomar la mano de Dios como un niño pequeño y aferrarse a ella con la mayor fuerza posible.
Así que eso era lo que le preocupaba a Miqueas en el año 700 a. C. ¿Sigue tratándose de eso hoy en día, incluso en la vida con Jesús?
En mi búsqueda de un versículo que resuma lo que importa en la vida con Dios de manera tan sucinta como Miqueas 6:8, y que también aborde la cuestión del sacrificio y el compartir, encontré un versículo en hebreos. La Carta a los hebreos se dirige a una congregación cuyo entusiasmo inicial parece estar decayendo. Por lo tanto, es necesario que se les recuerde lo importante. En las exhortaciones finales del capítulo 13, leemos (13:15):
“Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre”.
Y luego viene el versículo que lo resume tan bellamente (13:16):
“Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios”.
Dios se complace cuando hacemos el bien y compartimos. Así es como queremos entender el lema: “Quienes comparten, tienen más”.
El “más” es la conexión estrecha con nuestro Señor Jesús, la completa atención, el cuestionamiento agradecido, la escucha de qué y cómo debemos y podemos compartir.
Y cuando oramos, cantamos y escuchamos, sentimos que compartir es una necesidad que nace de lo más profundo de nosotros. Es la necesidad de caminar con atención a Dios y compartir nuestras fortalezas, nuestros recursos, nuestras experiencias de fe, todo lo que nos define, con otras personas.
—Mathild Gyger es miembro de la Congregación Evangélica Menonita de Schanzli, Suiza. Adaptación de un sermón que pronunció el 1 de octubre del 2023.
Compartir un almuerzo después del servicio en la iglesia menonita de Ratisbona, Alemania. Foto proporcionada
La persona samaritana que hay en mí
Lucas 10:25-37
Todos conocemos la historia del buen samaritano. La moraleja de todo ello es muy sencilla. Jesús la resume acertadamente tras la parábola: “Ve, y haz tú lo mismo” (10:37).
Sin embargo, se me ocurre una historia que podría encajar de alguna manera con la parábola del buen samaritano.
El otoño pasado, Alfred, de Ghana, vivió con mi madre y padre durante cinco meses mientras cursaba un semestre en el extranjero en la Universidad de Basilea como parte de sus estudios de teología. Durante su estancia en Suiza, él volvió a casa dos veces muy alterado porque había visto a gente caerse en las escaleras mecánicas de la estación de Basilea. Lo que más le molestaba no eran las lesiones sufridas por las personas que habían caído, sino el hecho de que apenas hubiera nadie a su lado para ayudar a las víctimas.
Esto demuestra que, después de todo, la valentía civil no es tan sencilla. Incluso si la situación, como en este caso, no supone ningún peligro real, cuesta mucho esfuerzo decidir amar. Al parecer, muchas personas no logran el “Ve, y haz tú lo mismo”.
Por lo tanto, tal vez valga la pena examinar más detenidamente este texto bíblico.
En esta parábola, casi todo se invierte. El héroe de la historia no es el sacerdote, ni el levita, ni el judío común.
No, el héroe es el samaritano, alguien que, desde la perspectiva judía de la época, perdió el rumbo y siguió una creencia errónea.
Casi se puede oír el crujir de dientes del erudito cuando responde a la pregunta de Jesús tras la historia: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” (10:36). No se atreve a decir: “¡El samaritano!”. En cambio, dice: el que usó de misericordia con él (10:37).
¿A quién consideraríamos hoy un héroe si Jesús nos contara personalmente la historia? También hay grupos de personas que son más o menos rechazadas en nuestra sociedad. Aunque no queramos, también nosotros tenemos nuestras reservas y prejuicios, que a menudo no son fáciles de superar.
Jesús cuenta deliberadamente la historia de tal manera que incomoda a sus oyentes. Por lo tanto, les invito a ustedes a que se tomen un momento y reinterpreten el papel del samaritano con alguien que les incomode.
Intente tener en la mente a esta persona o grupo de personas durante el resto del sermón.
Cuando se cuenta la historia del Buen Samaritano, normalmente se destaca la compasión por la humanidad.
Sin embargo, Kenneth E. Bailey, experto en cultura de Oriente Medio, me mostró durante mi preparación cómo la falta de valentía para amar juega un papel importante en esta historia.
Empezando por el sacerdote, que probablemente regresaba a Jericó después de dos semanas de ministerio en Jerusalén. Si él se hubiera acercado al hombre herido, del que no sabía si estaba muerto o aún vivo, él habría corrido el riesgo de contaminarse ritualmente, lo que habría supuesto un largo proceso de purificación durante el cual él, sus sirvientes y su familia habrían tenido que vivir con consecuencias desagradables.
Si él se hubiera contaminado y luego hubiera evadido el proceso de purificación, esto habría significado que estaba sirviendo en el altar como impuro, lo que podría haber dado lugar a una acusación con consecuencias aún peores.
Por lo tanto, para el sacerdote, ciertos peligros o inconvenientes acechaban en esta situación. Obviamente, él carecía de la valentía necesaria y le resultaba más fácil pasar por alto la situación.
En la historia de Alfred en la estación de tren de Basilea, muchas de las personas que no ayudaron probablemente también tenían sus razones. “Si me detengo ahora, llegaré tarde a mi reunión y el jefe ya está enfadado conmigo de todos modos”. “¿Y si no puedo ayudar en absoluto? Sé muy poco sobre primeros auxilios. Todo el mundo lo vería, ¡qué vergüenza!”.
Después del sacerdote viene el levita, asistente del sacerdote en el templo. Kenneth Bailey cree que el levita debía saber que un sacerdote había recorrido ese camino poco antes que él. El levita estaba subordinado al sacerdote. ¿Debería haber denunciado al sacerdote por no haber actuado como debía? Eso también habría requerido mucha valentía.
Además, dado que el sacerdote que ya había pasado por allí sabía perfectamente lo que estaba bien y lo que estaba mal, el levita pudo seguir adelante casi sin remordimientos.
En el caso de Alfred, algunas personas también se habrán preguntado: “¿Por qué debería yo ayudar? Hay muchas otras personas. Probablemente lo harían incluso mejor que yo”.
Y ahora llega el samaritano.
Lo que él hace es inimaginable: él tiene la valentía de actuar con amor.
Como enemigo de los judíos de la época, él cuida al hombre herido y lo lleva a una posada cercana, presumiblemente en una ciudad judía.
Las personas que escuchaban esta historia en aquel momento probablemente habrían esperado que el samaritano dejara al hombre herido a las afueras de la ciudad y huyera. Incluso como salvador de este judío, un samaritano no habría estado a salvo de una posible venganza.
Además, al llevar al hombre herido a la posada y proporcionar dinero para su cuidado, el samaritano no solo salvó la vida del judío, sino probablemente también su libertad. Teniendo en cuenta que el hombre no tenía nada después del robo, él podría haber sido vendido como esclavo para pagar sus deudas.
La valentía del samaritano para actuar muestra cómo el amor puede cambiar la vida de los demás.
Volvamos a la pregunta de Jesús: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”.
Jesús formula la pregunta de otra manera. Al parecer, la pregunta no debería ser “¿Quién es mi prójimo?”, sino “¿A quién debo ser yo prójimo?”.
No: “¿A quién debo amar para ganar la vida eterna?”. Más bien: “¿A quién puedo tenderle la mano? ¿A quién puedo apoyar? ¿Quién debería poder contar conmigo?”.
El enfoque se centra más en la “unidad” en vez del “tengo que proveer para mi vida eterna”. Y la respuesta a la pregunta de el prójimo en la parábola es casi revolucionaria. Rompe las barreras religiosas, lingüísticas y étnicas y saca al erudito de su zona de confort. Muestra la visión de Dios de un mundo nuevo.
Jesús le dice al erudito: “Ve, y haz tú lo mismo” (10:37).
Por nuestra propia naturaleza, no estamos en condiciones de amar tanto a Dios como a nuestros semejantes de la manera que Dios requiere.
Y, sin embargo, quiero orientarme hacia esta visión divina de un mundo nuevo en el cual ayudamos desinteresadamente a las personas necesitadas: prestamos primeros auxilios cuando alguien resulta herido; compartimos con las personas pobres parte de lo que nos abunda; nos oponemos al racismo; tendemos la mano a las personas marginadas; nos ponemos del lado de los oprimidos.
Por desgracia, el mundo no es blanco o negro.
¿Tengo toda la información necesaria para saber a quién debo defender? Las situaciones suelen tener matices y no se puede decir simplemente cuál es la decisión correcta.
Jesús no espera que siempre hagamos todo bien. Sin embargo, no quiero quedarme solo en la gracia. El samaritano de nuestra historia puede y debe ser un modelo a seguir para mí. Debe enseñarme humildad, bajarme de mi pedestal, ayudarme a ver más allá de las fronteras y animarme a encontrar la valentía para amar a todos mis semejantes, aunque a primera vista parezca imposible.
A veces es fácil amar. Y otras veces se necesita valentía.
Pero si conseguimos amar con sinceridad, entonces podemos cambiar la vida de nuestros prójimos y convertirnos en seres humanos para ellos.
Para resumirlo con las palabras de una canción de Unspoken: “Si vamos a ser conocidos por algo, que sea por el amor”.
Amén.
—Hanna Sagesser es miembro de la ‘Mennonitengemeinde Schänzli’ (Congregación Menonita de Schänzli), Muttenz, Suiza. Este sermón es una adaptación de lo que ella predicó a los invitados e invitadas internacionales junto con la congregación el 1 de junio del 2025.
Los miembros del Consejo General se reúnen para orar por Roman Rakhuba, delegado del Consejo General de Ucrania, antes de su partida. Foto: Irma Sulistyorini
Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026
El CMM invita a las iglesias a levantar una ofrenda especial el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial destinada al movimiento de la iglesia anabautista mundial.
Una manera de pensar en esta ofrenda es invitar a cada miembro a contribuir con el costo de por lo menos un almuerzo en su propia comunidad con el fin de apoyar a las redes y recursos de nuestra familia de la iglesia anabautista mundial.
Este regalo de “un almuerzo” (el valor dentro el propio país) por persona, una vez al año, es algo que la mayoría de los miembros del CMM pueden hacer, excepto en tiempos de hambruna o violencia. Las personas que tienen más recursos pueden dar mucho más que esto y se les podría animar a que lo hagan. Otros con recursos más escasos podrían considerar dar el valor monetario de un alimento que normalmente incluirían en una comida.
A continuación, se ofrecen algunas ideas sobre cómo planificar una ofrenda especial del CMM en su congregación.
Organizar que las ofrendas de Un Almuerzo se coloquen en una canasta especial al frente o en bolsas/recipientes de almuerzo culturalmente apropiados durante el servicio de adoración como una ofrenda separada de la ofrenda normal.
Planear una comida congregacional compartida antes o después del culto del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial.
Esto podría ser una “comida compartida”, en la que cada familia traerá platos de comida para compartir, con una canasta de ofrendas para que el CMM “pague” la comida.
También podría ser subastar o vender un almuerzo preparado y llevado por las familias a la iglesia. Estos almuerzos para llevar están disponibles para subasta, compra o donación por parte de cualquier persona para llevarlos a casa o comer juntos después del culto.
Programar un tiempo de ayuno y oración compartidos para la iglesia global durante una comida antes o después del culto del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial. Incluya una ofrenda para el CMM durante ese tiempo. Esta ofrenda se aproxima al valor de la comida que no comen los participantes en el ayuno.
Los fondos que se recaudan a través de esta ofrenda especial en cada congregación se pueden enviar directamente al Congreso Mundial Menonita utilizando los diversos mecanismos que se muestran en nuestro sitio web (mwc-cmm.org/es/done-ahora).
O bien, estos fondos pueden enviarse a la oficina nacional de su iglesia con una solicitud para transferirlos al CMM. Marque claramente la ofrenda como designada para el Congreso Mundial Menonita e indique que es una ofrenda dominical de la Fraternidad Anabautista Mundial.
En las congregaciones Doopsgezind (menonitas) de los Países Bajos, la ofrenda se recoge pasando las bolsas de tela. La gente deposita monedas o dinero en efectivo en las bolsas. Estas bolsas se sujetan a un asa corta de madera y se pasan de mano en mano, o se sujetan al extremo de largas varas que un acomodador extiende hacia la congregación.
Una bolsa suele destinarse a la congregación local, mientras que la otra se destina a un ministerio fuera de la iglesia. Para la segunda bolsa, todas las iglesias menonitas del país suelen recaudar para la misma organización cada domingo.
Hoy en día, la mayoría de las congregaciones también publican un código QR y un número de banco para que las personas puedan donar electrónicamente.
Las donaciones superiores a cierta cantidad pueden optar a una deducción de impuestos del gobierno al final del año.
“Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor” (1 Corintios 13:13).
¿Cómo se manifiestan estas tres cualidades cuando las ponemos en práctica? Se manifiestan como lealtad, anticipación y solidaridad. Y la mayor de ellas es la solidaridad.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, y el mayor de ellos es el amor.
La fe a veces se entiende como algo en lo que simplemente se puede creer. Pero lo que Pablo quiere decir con fe es una relación mucho más profunda. Significa que las personas confían entre sí y se mantienen leales. Es una relación de confianza entre las personas, o entre las personas y Dios.
La fe realmente significa lealtad.
La esperanza se dirige a algo que no poseemos, pero que intentamos alcanzar. Lamentablemente, algunas personas la pierden porque no saben qué esperar. O se decepcionan porque aquello que esperan parece escapar de su alcance.
Pero la anticipación es una esperanza que tiene una estrategia.
Tenemos un plan para alcanzar nuestra esperanza. No se trata de aferrarnos a un clavo ardiendo, sino de alcanzar un plan ya establecido, cuyo cumplimiento esperamos con ansias.
¿Y el amor?
El amor perdura. Cuando soñamos nuestros sueños más audaces —la sanación de todas las relaciones, la renovación de la confianza en la sociedad, la presencia de Dios entre nosotros con alegría—, cuando todos estos sueños se hayan cumplido, ya no necesitaremos fe, confianza ni esperanza. Pero el amor perdurará.
Incluso en una sociedad perfecta, si alguna vez existiera, necesitaríamos amor.
Y el lado práctico del amor es la solidaridad.
Mantenernos unidos con quienes están cerca y lejos de nosotros. Sí, incluso quienes creen, actúan, se ven, hablan y comen de forma diferente recibirán nuestra solidaridad. Y nosotros recibimos la suya, porque el amor también significa ayuda mutua.
La mayor de ellas es la solidaridad.
En la isla griega de Lesbos, menonitas alemanes y holandeses han desarrollado una profunda solidaridad con los migrantes y los griegos que buscan un mundo mejor. Un mundo que supere barreras y muros. Donde las personas se cuiden mutuamente y respeten su dignidad. En cooperación con los Equipos Comunitarios de Acción por la Paz, el Comité Menonita Alemán por la Paz (DMFK) lleva más de 10 años enviando voluntarios y delegaciones a Lesbos. Actualmente, ayudamos a financiar un equipo de cuatro “solidarios” griegos.
El trabajo se ha vuelto más difícil. Aunque ya no es noticia, la labor de estos solidarios es fundamental. Migrantes obligados a conducir una embarcación llegan a Europa con la etiqueta de “traficantes de personas” y suelen ser condenados a más de 100 años de prisión. Nuestro equipo los visita, los conecta con sus familias, les proporciona abogados, organiza manifestaciones y documenta abusos. Nuestro equipo demuestra amor y solidaridad.
—J. Jakob Fehr es miembro del Deutsches Mennonitisches Friedenskomitee (DMFK), el Comité Menonita Alemán por la Paz.
En junio de 2023, me diagnosticaron un aneurisma cerca del bazo. Me operaron, pero seis meses después, me desperté con un dolor abdominal casi insoportable. Astrid (mi esposa) y yo estamos muy agradecidos de vivir en una casa donde la solidaridad es una realidad.
Nuestros vecinos estuvieron allí.
Benny, un ex bombero, me abofeteó para evitar que cayera en coma.
Josiane ayudó a Astrid a llamar a urgencias.
Pasé dos días y medio entre la vida y la muerte mientras una hemorragia interna y una infección se extendían por mi abdomen.
La situación fue escuchada por amigos, miembros de nuestra iglesia, miembros de la congregación y más allá. ¡Se formó una cadena de oración y solidaridad sin que yo lo supiera!
Astrid, por su parte, era muy consciente de la gravedad de la situación. Ella testifica: “¡Cuánta fuerza y poder tuvieron estas oraciones! Permitieron a nuestra familia soportar esta dura prueba y mantener viva la esperanza. Cada palabra, cada aliento, cada súplica fue escuchada por nuestro Señor Todopoderoso, y por la gracia de Dios, Dios respondió positivamente. Nuestra oración es que esta dura prueba no termine con un solo nombre, Max, sino que el poder todopoderoso del Señor se revele”.
Mirando hacia atrás, puedo decir lo valioso que es tener una comunidad y amigos que se comprometieron con amor con mi recuperación. Los cirujanos lo llaman un milagro, ¡y estamos de acuerdo! Josiane dejó a Astrid con las palabras de Lamentaciones 3:22-23: «El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!
La solidaridad de Dios es la más grande.
—Max Wiedmer, Iglesia Menonita de Altkirche, Francia