• La columna de los miembros directivos 

    La palabra “solidaridad” proviene del latín solidus: íntegro, firme y unido. Es más que simpatía (“Siento lo que te está pasando”) o empatía (“Comprendo cómo te sientes”). La solidaridad dice: “Estaré a tu lado”. Es la disposición a compartir las cargas de los demás.

    Recientemente, nuestra iglesia ha estudiado el pasaje de Mateo 9:9-13, que nos brinda una imagen clara de dicha solidaridad inspirada en Cristo. Jesús no salva desde la distancia. Se adentra en la humanidad y se sienta a la mesa con recaudadores de impuestos y pecadores. Se pone del lado de quienes los demás evitan.

    Como señaló John Stott, la cruz revela primero la identificación de Dios con los pecadores antes de revelar el juicio de Dios contra el pecado.

    La solidaridad es el testimonio mismo de la Encarnación.

    Mi congregación local, Maranatha, ha experimentado esta gracia. Cuando nuestra congregación de origen indonesio-estadounidense comenzó a celebrar el culto junto a inmigrantes de diversas etnias, descubrimos que la solidaridad no es un programa, sino una mesa.

    Escuchamos historias de desplazamiento, compartimos comidas, oramos en varios idiomas y soportamos cargas que, en un principio, no eran nuestras. En esos momentos, las palabras de Bonhoeffer resonaron con toda su verdad: “La iglesia es iglesia solo cuando existe para los demás”.

    A lo largo de los Evangelios, Jesús crea una comunidad que se pone del lado de los pobres, afligidos, mansos, enfermos y olvidados. La solidaridad es la acción de estar unidos: la fuerza que hace que el cuerpo de Cristo sea uno.

    Que en 2026 la familia mundial del Congreso Mundial Menonita encarne esta solidaridad firme, unida y a imagen de Cristo, con valentía y alegría.

    —Sunoko Lin, tesorero del CMM, y miembro directivo. También es pastor de Maranatha Christian Fellowship (Hermandad Cristiana Maranatha), iglesia miembro de LMC en California.


  • La danza expresa cultura y unidad en evento de Renovación

    “La danza utiliza movimientos familiares para acercarnos a Dios, hacer partícipe a la comunidad y expresar gratitud, al tiempo que refleja nuestras prácticas culturales especialmente en momentos de celebración”, afirma Marcial Arenos, del Binuangan Mennonite Christian Church, Distrito Norte de la Iglesia Menonita Integrada (IMC por su sigla en inglés), en Filipinas. “Es una expresión corporal de adoración que implica la participación colectiva.”

    En la programación del evento de Renovación 2026 en Filipinas, se alternaron danzas culturales de varios distritos de la IMC con distintos trasfondos culturales. Las presentaciones de grupos de danza locales de los distritos también son un elemento característico de los encuentros regionales y culturales de la IMC.

    Las danzas se destacan por trajes tradicionales (confeccionados por miembros de la iglesia), gestos simbólicos y movimientos repetitivos que narran una historia. Estas características reflejan las tradiciones y los valores de las comunidades, señala Blessing Joy Turqueza, representante de YABs para Asia y uno de los responsables de la Asociación Juvenil Menonita de Filipinas de la IMC.

    “El uso de la danza enriquece la adoración, la oración y la lectura de las Escrituras; podemos expresarnos en nuestro idioma, nuestras tradiciones y nuestra cultura”, expresa Marcial Arenos. Además, es una forma de acercamiento a la comunidad, donde la preservación de la cultura y el dialecto a través de la danza crea vínculos con las comunidades indígenas.

    “Para nosotros en Filipinas, estas danzas tradicionales simbolizan la unidad y la celebración. La Biblia también dice que toda lengua confesará a Jesús y toda tribu celebrará la gloria de Dios (Filipenses 2:10-11). Por este motivo, celebramos a Dios con nuestra danza”, afirma Shammah Micah B. Abadier, de la Iglesia Menonita de Red Cross Village, Distrito Central.

    Pandanggo sa Ilaw

    Una de las danzas del programa fue Pandanggo sa Ilaw. Esta danza folclórica de la isla de Lubang, en Mindoro, deriva del fandango español de la época colonial. Representa el cortejo mediante el equilibrio de lámparas encendidas que simbolizan las luciérnagas.

    “La belleza de la danza depende de cuán clara y constante se mantenga la llama que porta el bailarín”, explica Felipe Magbuhos Jr., de la Iglesia Menonita Bíblico de Lacao en Lumban. Originalmente se realizaba con velas, pero ahora usan una luz que funciona con pilas.

    “Como está escrito: ‘Ustedes son la luz de este mundo… procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo”. (Mateo 5:14-16).

    “Esta danza nos recuerda que, en medio de situaciones oscuras, nuestra vida —la ‘luz’ que llevamos en nuestras manos— debe servir de inspiración y testimonio de la bondad de Dios”, afirma.

    Al finalizar la programación del evento de Renovación, todos los participantes e invitados internacionales fueron invitados a realizar juntos la danza de la unidad, que forma parte habitualmente de la convención anual de la IMC.

    “Al saludar y extender las manos de esta manera, alabamos a nuestro Dios”, expresa Shammah Micah B. Abadier.


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  • No soy activista social, es el título de un libro de Ronald Sider. Situar a Jesús en un lugar central demuestra que cuestiones como la riqueza, la pobreza, la paz y la no violencia, la acción social y la política, son tan espirituales como la evangelización, la familia y el matrimonio. Según Abraham Kuyper, no hay un centímetro cuadrado de toda la Tierra que no pertenezca al Señor resucitado.

    Por ese motivo, hacer justicia y cuidar de los demás no son cuestiones que solo interesen a activistas sociales. Constituyen lo esencial del ministerio de quienes siguen a Jesús. Incluso, como señala Sider, una acción social eficaz requiere el poder de la resurrección de Jesús.

    Podemos ver lo fundamental que es confiar en el Espíritu Santo y el poder de la resurrección de Jesús en la acción social de la iglesia cuando comprendemos el significado de la palabra “solidaridad” desde una perspectiva bíblica. Solidaridad puede utilizarse para traducir la palabra hebrea hesed del Antiguo Testamento. Veamos un ejemplo:

    “El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que abraces la hesed (solidaridad inquebrantable) y que obedezcas humildemente a tu Dios.” Miqueas 6:8 (DHH).

    Hesed combina el amor puro, la generosidad y el compromiso duradero. Es una expresión del carácter; por lo tanto, no depende de cómo respondan los demás. Implica estar dispuesto a perdonar y a actuar para ayudar al prójimo. Se refiere tanto a la actitud como a las acciones.

    Por consiguiente, la solidaridad –entendida como hesed– no se practica de forma vertical, desde arriba. Es horizontal e implica respeto mutuo. Como tal, no puede ser fruto únicamente de la voluntad humana. Es consecuencia de un encuentro personal y real con Dios. Al fin y al cabo, amamos porque él nos amó primero (1 Juan 4:19).

    Una de las razones por las que se estableció el Congreso Mundial Menonita hace un siglo fue para solidarizarnos con nuestras iglesias que enfrentaban la guerra, la violencia y la persecución. El Congreso Mundial Menonita constituye nuestra iglesia mundial, en la que seguimos a Jesús, vivimos la unidad y construimos la paz. Somos un organismo conformado por más de 10.000 congregaciones locales, agrupadas en 110 sínodos o iglesias nacionales. Contamos con alrededor de 1,5 millones de miembros bautizados. Nos necesitamos para seguir a Jesús; nos necesitamos para vivir la unidad; nos necesitamos para construir la paz.

    Dios nos invita a actuar como Él, con amor puro, generosidad y compromiso duradero. Dios nos llama a responder a las necesidades de los demás miembros de nuestra iglesia universal con solidaridad y acciones desinteresadas, para que podamos experimentar la solidaridad dentro de nuestra familia de fe y transmitirla al mundo, un mundo que sufre las consecuencias de su alejamiento de Dios, fuente del amor fiel y de la solidaridad inquebrantable.

    En la actualidad, al reflexionar sobre la solidaridad en este número de Correo, recordemos a nuestros hermanos y hermanas que enfrentan la guerra, la violencia, la pobreza y la persecución. Oremos por ellos. Compartamos nuestros recursos. Defendamos sus derechos. Acompañémoslos. Pidamos a Dios que el Espíritu Santo esté presente en nuestra iglesia para que podamos seguir respondiendo solidariamente.

    —César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario (Canadá).


  • Pero el amor del Señor es eterno para aquellos que lo honran; su justicia es infinita por todas las generaciones, para los que cumplen con su alianza y no se olvidan de obedecer sus mandatos.

    Salmo 103:17–18 (DHH)

    Cumplir el pacto de Dios y observar sus mandamientos significa, en primer lugar, amar a Dios con todo tu corazón y, en segundo lugar, amar al prójimo como a ti mismo (Mateo 22:37–40).

    Al tender la mano a quienes lo necesitan –ya sea con ayuda, una colcha, un kit de higiene o, incluso, solo un correo electrónico o un mensaje de alguna aplicación en el que se diga, “Oramos por ti” o “Que Dios te acompañe”– demostramos dicho amor.

    Al formar un círculo de creyentes alrededor de una sinagoga o una mezquita que ha sido atacada; al utilizar silbatos para advertir a las personas en el vecindario de que estén atentas ante posibles detenciones ilegales; al manifestarnos pacíficamente contra la guerra y la discriminación; al abrir las puertas de nuestras iglesias a todo el mundo, expresamos nuestra solidaridad con las personas oprimidas.

    Al escuchar en vez de juzgar y excluir; al aceptar que las personas son diferentes en muchos aspectos; al dejar de lado los prejuicios y mostrarnos abiertos a otras culturas, podemos demostrar que cada parte del cuerpo es igual de importante.

    Una mano en el hombro, un abrazo, un consejo amistoso, servir en lugar de esperar que te sirvan, una visita, lavarse los pies unos a otros o incluso preguntar simplemente: “¿Cómo estás? Hay tantas formas de decir: “¡No estás solo!”.

    Si queremos ser verdaderos seguidores de Cristo, debemos seguir su exhortación a vivir en unidad, aunque a veces resulte difícil y complicado. Solo así, a partir de la solidaridad, podremos trabajar por la paz.

    —Henk Stenvers, presidente del CMM (2022-2028), reside en Naarden, Países Bajos.


  • Perspectivas — India

    Qué obtuve al participar en el conjunto internacional 

    Doy gracias a Dios por el don de la música en nuestra vida. Considero una gracia divina que pudiera formar parte del conjunto internacional del Congreso Mundial Menonita en la Asamblea de 2022, en Indonesia. Era mi sueño desde que asistí a la Asamblea de 2003, en Zimbabue. 

    Al participar en la música en las Asambleas mundiales del CMM, aprendí canciones en diferentes idiomas. Mi primera impresión fue que me resultaba extraño pronunciar las palabras de las canciones. Las palabras en otros idiomas a veces tienen similitudes con mi idioma, pero tienen un significado muy gracioso.  

    A medida que me fui acostumbrando a cantar esas canciones en diferentes idiomas, empecé a disfrutarlo mucho. Aprender dichas canciones se convirtió en mi actividad preferida. 

    Una gran familia mundial 

    Al cantar canciones en diferentes idiomas, siento que formo parte de los hermanos y hermanas en cuyo idioma estoy cantando. Me siento unido a ellos, a su estilo musical y a su cultura. 

    Cantar canciones en diferentes idiomas con el coro de la Asamblea junto a hermanos y a hermanas de diferentes continentes, es también como un anticipo del cielo. 

    Canciones como Dalam Yesu/En Jesús somos una familia o No estás solo me ayudan a considerar el hecho de que formo parte de una gran familia mundial. Tengo muchos hermanos y hermanas que me acompañan en todas las situaciones por las que atravieso. 

    La canción La verdadera fe evangélica es la más memorable para mí porque siempre me recuerda que debo examinar mi fe y me anima a vivir una vida como verdadero seguidor de Cristo. 

    Cantar esas canciones también ha unido a mi familia. Cuando solía ensayar para la Asamblea, especialmente canciones en otros idiomas, mis hijas pequeñas se apresuraban a cantarlas conmigo. En comparación con ellas, yo era lento para aprender la pronunciación. Como familia, pasamos muchas horas unidos aprendiendo juntos esas canciones. 

    Fomentar el respeto y la curiosidad 

    Lo que aprendí en la Asamblea lo llevé a la iglesia en la que serví. Enseñé canciones en muchos idiomas diferentes, como Som’LandelaWe want peaceHakuna akaita sa JesuSiyahambaAlabaréTapaiko cheuma (Soy tu hijo), Segala puji syukur (Aclamad con júbilo), Kirisuto no heiwa (Que la paz de Cristo), etc. 

    Traduje algunas de estas canciones al hindi para que los miembros de la iglesia pudieran disfrutar de aprenderlas y cantarlas fácilmente. Cantar en inglés y en hindi nos permite comprender con claridad el mensaje de la canción, ya es importante la convicción y participación. Por lo general, la gente se siente más convencida al cantar en un idioma que entiende.  

    Pero, normalmente animo a la gente a cantar al menos una estrofa o el estribillo en el idioma original. 

    Cuando los miembros de nuestra iglesia aprenden diferentes palabras en un idioma extranjero, esto les ayuda a experimentar el carácter mundial de la canción; fomenta el respeto y la curiosidad por otras culturas y hace que el momento se sienta más unido y significativo. En definitiva, ayuda a la congregación a sentirse unida a la familia mundial.  

    Comprender el Espíritu de Dios 

    Una persona de mi congregación contó que cantar canciones en diferentes idiomas le ayudó a comprender la gratitud de Dios. Esto se puede ver en el lenguaje, el patrón musical y la cultura. Aunque tal vez no comprendamos plenamente el significado al cantar canciones en diferentes idiomas, sentimos que Dios nos ha concedido su alegría y su espíritu por medio del lenguaje y la música. 

    Cantar canciones como No estás solo, le ayudó a comprender que estamos unidos. Compartimos nuestro dolor y nuestra alegría, y también nos apoyamos mutuamente en las situaciones difíciles. 

    Cantar los himnos de la Asamblea le ayudó a comprender que tiene un lugar en la congregación como parte de la familia, para cuidar a los demás miembros de la familia que lo necesitan. 

    En conclusión, me gustaría decir que las canciones de la Asamblea han sido una fuerza muy eficaz para unir a la iglesia en su entendimiento de Dios, su lugar y su papel en la familia mundial. 

    Ashish Kumar Milap, pastor de la Iglesia Menonita Sunderganj, de Dhamtari, India, donde sirve a una congregación de 1.040 miembros bautizados. En 2022, participó en la Asamblea en Indonesia como integrante del coro internacional. 


  • Perspectivas — Zimbabue

    Los efectos duraderos de la Asamblea del CMM de 2003 en la música de las congregaciones de Zimbabue 

    Mi primer encuentro verdadero con el CMM fue en la Asamblea de 2003, realizada en Bulawayo, Zimbabue, aquí en África. Efectivamente, fue una experiencia asombrosa de adoración internacional y multicultural. Los sonidos musicales de diversas culturas y tradiciones se fundieron en armonía, dejando una huella imborrable en mi alma. 

    Dicha experiencia despertó una pasión por la música de adoración del mundo que sigue inspirándome a mí y a la mayoría de los miembros de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, ¡incluso hasta el día de hoy! 

    La Asamblea del CMM de 2003 en Zimbabue marcó un acontecimiento significativo para la comunidad anabautista mundial. Esta reunión ha tenido efectos duraderos en los estilos musicales de las congregaciones locales de Zimbabue. Dicha influencia se puede apreciar en la fusión de ritmos tradicionales zimbabuenses con himnos occidentales y música cristiana contemporánea. 

    Música tradicional de Zimbabue y adoración anabautista 

    En Zimbabue, la música tradicional es parte integral de la identidad cultural. Instrumentos de percusión como tambores, sonajeros y maracas se utilizan comúnmente en el culto. 

    Después de 2003, algunas congregaciones de los Hermanos en Cristo comenzaron a incorporar estos elementos en sus cultos, fusionándolos con instrumentos occidentales como guitarras y teclados, creando un sonido único con el que se identifican los fieles locales. 

    De hecho, la mayoría de las congregaciones de Zimbabue acompañan la música de adoración con instrumentos musicales. Esto se ha extendido incluso a las congregaciones rurales, donde los fieles solían limitar su canto a los coros. 

    Influencia de la música anabautista 

    La Asamblea del CMM reunió a músicos de diversas tradiciones anabautistas. Esta experiencia propició la adopción de canciones tales como, “¡Sobre mi cabeza, oigo música en el aire!” (canción folclórica afroamericana con ritmo zimbabuense en las congregaciones locales). 

    Muchas iglesias comenzaron a utilizar canciones con una mezcla de himnos tradicionales y canciones de adoración contemporáneas de África y América Latina. 

    El cambio a favor de elementos tradicionales fue bastante evidente al fomentar la realización personal y la adoración en el contexto africano. Esto impulsó el movimiento en el canto, algo que se da de manera natural en los habitantes autóctonos de África.  Interpretaciones tales como “Hakuna akaita” (No hay nadie como Jesús) y “Jes’ uya khazimula” (Jesús siempre brilla), adquirieron un nuevo significado y popularidad como influencia directa de la música anabautista. 

    Varios otros coros en idiomas “extranjeros”, como “Obrigado Senhor” (Gracias, Jesús), y canciones de la Asamblea de 2003, de Zimbabue, también integran parte de la música de adoración local. 

    Impacto en la adoración  

    La fusión de estilos musicales ha influido en las prácticas de adoración. Los cultos son más participativos, con los miembros cantando en ndebele, shona e inglés. Algunas iglesias han introducido la danza, incorporando movimientos tradicionales zimbabuenses. 

    Este cambio ha hecho que el culto sea más expresivo y relevante para la cultura local. 

    La Asamblea del CMM en Zimbabue contribuyó en gran medida a estimular indirectamente que las congregaciones locales valoraran la diversidad cultural en la música de adoración. 

    Cantar canciones de un himnario compartido como el cancionero del CMM, ha repercutido en las congregaciones. Las canciones en común fomentan un sentido de unidad y una experiencia de fe compartida entre los miembros de la congregación. Los vincula con una comunidad más amplia de creyentes de diferentes culturas y lugares. 

    Desafíos y oportunidades 

    Si bien esta fusión musical ha enriquecido el culto, también ha presentado desafíos. Algunas congregaciones se esfuerzan por encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación. Los miembros mayores preferirían himnos tradicionales, mientras que los más jóvenes suelen preferir estilos contemporáneos. Esta brecha generacional requiere una gestión cuidadosa de parte de los miembros jóvenes y de los líderes de la iglesia. 

    Los jóvenes del distrito de Bulawayo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, han tomado la iniciativa de integrar a todos mediante la creación del Coro Juvenil del Distrito de Bulawayo. El grupo ha transformado los himnos tradicionales para que sean más accesibles a todas las edades, utilizando instrumentos locales y occidentales en sus grupos de alabanza dirigidos por jóvenes. 

    La Asamblea del CMM de 2003 impulsó un movimiento en torno a la adoración contextualizada en las congregaciones de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue. Al adoptar las tradiciones musicales locales, las iglesias han creado experiencias de adoración que son auténticamente zimbabuenses y, a la vez, están vinculadas mundialmente. 

    Esta mezcla de estilos refleja el énfasis anabautista en la comunidad y la pertinencia cultural. 

    A medida que las congregaciones de Zimbabue continúan evolucionando, su música sigue siendo un testimonio del poder de la fe expresada a través de la cultura local. 

    Los efectos más duraderos que ha dejado el CMM son la participación emocional y espiritual, la vinculación y el intercambio cultural y, sobre todo, lo que se ha despertado en cuanto a sentimientos de gozo, reverencia y contemplación, que realzan realmente las experiencias de adoración. 

    Nelson G Muzarabani, miembro de la Iglesia de los Hermanos en Cristo Entumbane, de Bulawayo, Zimbabue, y anciano de la misma, se desempeñó como secretario de la Convención durante casi diez años. Como músico de formación, participa activamente en el ministerio musical de la iglesia, y también en otros proyectos. Está jubilado del sector público y privado, donde trabajó durante poco más de 35 años como educador, investigador, historiador, archivista, administrador y gerente. 


  • Perspectivas — América del Norte 

    Cantar con el cancionero del CMM en Pennsylvania 

    “Oh Señor, 
    tú has formado a todas las naciones, 
    y ellas vendrán a ti para adorarte 
    y para glorificar tu nombre.”  

    Salmo 86:9 

    Cuando cantamos canciones del cancionero internacional del Congreso Mundial Menonita, estamos practicando la hospitalidad y el sentido de pertenencia. Cantar canciones de otras culturas también nos vincula con la iglesia mundial. 

    Canciones tales como “Here I Am to Worship”, “Way Maker” y “How Great Thou Art” se encuadran perfectamente en el canon musical de la Iglesia Menonita Neffsville. Otras no tanto, tales como “Cantai ao Senhor”, “Kwake Yesu Nasimama” y “Tú Eres Todopoderso.” 

    Nuestra congregación es mayoritariamente blanca, y muchos miembros tienen ascendencia menonita suiza o alemana. Sin embargo, también contamos con miembros de Puerto Rico, Haití, Kenia y Uganda. Cantar canciones en sus lenguas maternas es una manera de expresarles que realmente pertenecen a este lugar. 

    Además, muchos de nuestros miembros han servido como misioneros en el extranjero, en África, Asia y América del Sur. Cantar canciones del cancionero del CMM también los alienta. 

    Permítanme darles dos ejemplos de cómo nuestro canto es una manera de expresar una cálida bienvenida y solidaridad de manera concreta. 

    Canción favorita en el idioma del corazón 

    Hace unos tres años, un misionero de Perú al que apoyamos visitó Neffsville y predicó el domingo. Esa mañana, cantamos “Tú estás aquí. Mientras cantábamos, las lágrimas rodaban por sus mejillas. Nunca pensó que escucharía una canción en su lengua materna en una iglesia menonita de Lancaster, Pensilvania. 

    Más tarde supe que “Tú estás aquí” era una de sus canciones favoritas. Él y su familia se sintieron acogidos de una manera más profunda, simplemente porque cantamos una canción en el culto en su lengua materna. 

    Los caminos de Dios dan la bienvenida a un invitado 

    El segundo ejemplo es reciente. Cantamos “Cantai ao Senhor” en nuestro culto, tanto en portugués como en inglés. 

    El domingo, por casualidad, una familia visitó nuestra iglesia por primera vez; eran oriundos de Brasil y hablaban portugués en su casa. 

    Algunos miembros de nuestra congregación se preguntaban por qué cantamos en portugués. No conocían a nadie de nuestra congregación que fuera oriundo de un país donde se hablara ese idioma. 

    ¡Pero así es como obra Dios! Esta familia quedó fascinada al ver que una congregación de Lancaster, Pensilvania, cantara en su lengua materna. 

    Se sintieron bienvenidos de una manera que iba más allá de lo que cualquier apretón de manos habría logrado. Se sintieron visibilizados. 

    La música nos vincula a todo el mundo 

    Uno de mis objetivos para este año es que mi congregación cante al menos una canción de una cultura no mayoritaria en la mayoría de nuestros cultos. Las canciones del cancionero del CMM nos ayudan a hacerlo de una manera que nos vincula poderosamente con nuestros hermanos y hermanas anabautistas de todo el mundo. Como dice el Salmo 86:9, “glorificamos el nombre de Dios”, lo hacemos con las canciones de “todas las naciones”. 

    Después de todo, cuando lleguemos al cielo habrá personas de todas las naciones; todos aquellos   que hayan vivido en Cristo alguna vez. Todos, con nuestras diversas culturas, idiomas y razas, cantaremos: “La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:10b).  

    Cantar canciones de otras culturas e idiomas nos sirve de práctica, especialmente las del cancionero del CMM (muchas de las cuales también se encuentran en nuestro himnario, Voices Together). 

    Rashard Allen, director de música y adoración de la Iglesia Menonita Neffsville de Lancaster, Pensilvania, EE. UU. Se familiarizó con el Cancionero del CMM al formar parte del Conjunto Internacional para la Asamblea del CMM en Indonesia, en 2022. Desde entonces, ha impartido talleres sobre música litúrgica en congregaciones menonitas de Uganda, y ha organizado los cinco coros internacionales que participaron en la conmemoración de Anabautismo@500 celebrada en Zúrich, en 2025. 


  • Correo: “Un mensajero… a quien se le ha confiado la tarea de llevar mensajes”. Así fue como el secretario general del CMM, Paul N. Kraybill, presentó la nueva revista del CMM en su primer número en 1986.  

    “La Asamblea del Congreso Mundial Menonita de 1984, en Estrasburgo, hizo eco de un clamor que ha sido escuchado con frecuencia antes y desde entonces. No nos conocemos lo suficiente. Somos una comunidad mundial, pero nuestro conocimiento es local y limitado. A pesar de nuestras imprentas, editoriales y publicaciones, ¡no hay un mensajero internacional!”, escribió. 

    De modo que: “El Congreso Mundial Menonita se complace en presentar la revista Correo, una nueva publicación”. 

    Correo se diseñó específicamente para que sea un mensajero que lleve mensajes hacia y desde toda la comunidad menonita mundial. 

    “Quisiéramos recibir respuestas, comentarios, sugerencias, críticas y contribuciones, con el fin de que este sea realmente un ‘correo’ que lleve mensajes hacia y desde todas partes del mundo.” 

    Entre esa época y el 2026, la revista ha experimentado cambios, ¡y seguirá haciéndolo! Pero nuestro objetivo sigue siendo ser un espacio donde la comunidad global pueda conocerse.  

    Comparta con nosotros 

    Y seguimos queriendo saber de ustedes:  

    ¿Cómo les enseña, inspira y ayuda la revista Correo a comprender a la familia anabautista? 

    ¿Qué reflexiones e historias conmovedoras de sus lecturas le han acompañado mucho después de haber dejado la revista a un lado? 

    Únase a la conversación 

    Les invitamos a unirse a la conversación. Los miembros de nuestra comunidad mundial poseen una amplia experiencia y una profunda sabiduría que les permite dialogar superando las barreras geográficas y culturales. Estamos trabajando en una oportunidad para aprender juntos a través de un seminario web. Estén atentos a los próximos anuncios sobre el seminario web. 

    Al observar la desunión y el desacuerdo a nuestro alrededor, incluso dentro de la iglesia, que podamos abrir nuestros corazones para recibir la gracia de celebrar la diversidad.  


  • Perspectivas — Alemania 

    Cómo la música de las reuniones mundiales enriquece a mi iglesia 

    Desde que el consejero de un campamento infantil me enseñó mis primeros acordes de guitarra hace muchísimos años, la música ha formado parte de mi vida. También disfruto de conocer a cristianos de otras culturas. 

    Hasta ahora he participado en cuatro Asambleas mundiales del Congreso Mundial Menonita. Me asombra cómo nuestra fe compartida da vida a la diversidad en la unidad. La canción de bendición japonesa, “Kirisuto no heiwa ga”, ocupa un lugar especial en mi corazón, al igual que la canción latinoamericana, “Adorad a Jesus” y la canción en inglés, “Way Maker”. 

    Los ritmos y melodías me transmiten imágenes de encuentros y sentimientos de alegría y cercanía.  

    Mi guitarra y yo fuimos invitados a formar parte de la banda internacional en el culto masivo al conmemorar el quincentenario de los anabautistas en Zúrich. El respeto mutuo nos motivó a aprender los diferentes estilos musicales característicos de las canciones. 

    Durante los ensayos conjuntos y en el culto, sentí que teníamos un pedacito del cielo con nosotros. Una comunidad mundial celebró a nuestro venerable Dios con diferentes expresiones musicales y en idiomas distintos. 

    El Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial es una de las ocasiones en que las canciones de la familia mundial despliegan su poder unificador. Me complace compartir mis propias historias de encuentros en las Asambleas del CMM en Indonesia (2022), EE. UU. (2015), Paraguay (2009) e India (1997). 

    Al practicar las canciones en su idioma original, sentimos una cercanía especial con la familia a nivel mundial. Para algunas canciones, también he elaborado textos en alemán. Las letras en alemán hacen que aspectos de nuestra fe compartida sean perceptibles. 

    Actualmente, me estoy preparando para el CMERK* en mayo de este año, en los Países Bajos. Además de canciones europeas, también aprovecharemos esta oportunidad para interpretar canciones de las Asambleas del CMM. 

    Con canciones como “Ewe Tina” y “Hakuna Akaita Sa Jesu”, nos gusta inspirar a la gente a participar en la próxima Asamblea del CMM, prevista para 2028, en África. Esa sería mi esperanza. Porque, por supuesto, estas canciones despliegan su espíritu sanador e inspirador de gozo en la comunidad mundial. 

    *CMERK, reunión regional para todas las iglesias menonitas europeas, es una combinación de dos nombres:
    Conférence Mennonite Européenne (francés) y
    Mennonitische Europäische Regionale Konferenz (alemán).

    El evento se realizará del 14 al 17 de mayo de 2026, en los Países Bajos. 

    Wilhelm Unger, pastor de las iglesias menonitas de Friedelseim y Limburgerhof-Kohlhof de Alemania (parte de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Gemeinden in Deutschland, iglesia miembro del CMM,). 


  • Al final de la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS) en Alemania, los participantes se reunieron
    alrededor de una fogata para cantar y hacer pan. Foto: Irma Sulistyorini

    La columna de los miembros directivos 

    La perspectiva que tenemos ante nosotros es extraordinaria: un mundo donde las personas han sanado lo suficiente como para reconocer su valor y, por lo tanto, son capaces de establecer relaciones marcadas por una auténtica intimidad, dignidad y respeto. Un mundo donde las tecnologías poderosas y las conexiones globales reducen las brechas en lugar de profundizarlas, convirtiéndose en herramientas para el entendimiento mutuo y una prosperidad compartida. 

    Al mismo tiempo, nombramos la verdad de este momento. Muchas personas en todo el mundo viven en lugares llenos de temor, marcados por la violencia, el desplazamiento, la incertidumbre económica, la crisis climática y una profunda polarización social. El miedo es evidente. Nos tienta a retraernos, a proteger lo nuestro y a imaginar que la supervivencia es lo mejor a lo que podemos aspirar. 

    Y, sin embargo, estos no son solamente desafíos que hay que afrontar. También constituyen momentos que exigen valentía. 

    En toda la familia anabautista mundial, las comunidades están redescubriendo sus voces, su capacidad de acción y el llamado a vivir de manera diferente. La solidaridad, como la entiende el Congreso Mundial Menonita, no consiste en un acuerdo pasivo ni en un asunto lejano. Es una decisión fiel de permanecer vinculados: elegir las relaciones en vez del aislamiento, el acompañamiento en vez del control y la esperanza en vez del miedo. 

    Esta solidaridad se practica cuando escuchamos profundamente a las diferentes culturas, cuando la experiencia vivida determina nuestro discernimiento compartido y cuando permanecemos a la mesa, incluso cuando el camino a seguir es incierto. 

    Nos recuerda que la sanación es posible, que habrá de surgir nueva vida de lugares difíciles y que la unidad es algo que practicamos con paciencia y cuidado. 

    Al iniciar el año 2026, hemos sido invitados e invitadas a cuidar lo que se nos ha confiado: a construir espacios de confianza, a fortalecer lazos de amor y a definir un futuro caracterizado por la paz de Cristo. 

    Lo que construyamos no será perfecto, pero habrá de ser fiel. 

    Que podamos abrirnos a la gracia que Dios ya nos ha dado y que la vivamos por medio de la solidaridad, acompañándonos en humildad, eligiéndonos unos a otros con valentía y confiando en el Espíritu que nos une. 

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    Lisa Carr-Pries, vicepresidenta del CMM (2022-2031). Es directora de Atención Espiritual de Parkwood Community (residencia de ancianos de cuidado prolongado) en Waterloo, Ontario, Canadá, y miembro de la Iglesia Menonita de Nith Valley, Ontario, Canadá.


  • La columna de los directivos

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.

    Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.

    Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.

    1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.

    De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.

    Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.

    Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.


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  • Comisiones y el CMM a los 100 años

    En los Estatutos del CMM de 2009, el Concilio General estableció comisiones permanentes – Diáconos, Fe y Vida, Misiones, Paz – “en asuntos de vital interés para la comunidad de iglesias del CMM”.

    Las comisiones podrán preparar asuntos o material para la consideración del Concilio General, orientar y proponer recursos para el CMM o las iglesias miembros, y facilitar redes afines al CMM o fraternidades que colaboren en asuntos de interés común.

    Desde la perspectiva de la Comisión de Paz, Joji Pantoja destaca cómo la Comisión contribuyó a la hermandad, la adoración, el servicio o el testimonio en la comunión anabautista mundial, y cómo desempeñó su papel para que el CMM fuera una comunidad mundial de fe en la tradición anabautista.

    Durante mi mandato como presidenta, la Comisión se propuso traducir nuestra teología de la paz en un testimonio mundial tangible. Se destacan tres momentos importantes, cada uno de los cuales muestra una faceta diferente de nuestro testimonio de paz.

    La primera fue nuestro trabajo con los wounaans de Panamá, donde una visita a la comunidad llevó al CMM a abogar ante su gobierno para proteger sus árboles sagrados de cocobolo y su papel como guardianes del bosque.

    Se trataba de paz como acción concreta y arraigada: defender la creación de Dios y las comunidades que la sostienen.

    La segunda fue la elaboración de una declaración general del CMM que afirmaba nuestro apoyo a los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo. Se trataba de paz como postura profética. La Comisión desempeñó un papel clave en la redacción de este documento, basado en los principios bíblicos de justicia.

    Esta declaración nos llevó de reaccionar ante las crisis a definir de manera proactiva nuestra identidad mundial, brindando a cada iglesia miembro una base teológica para la solidaridad.

    La tercera fue nuestra intervención directa en favor de un objetor de conciencia en Corea, miembro de nuestra familia mundial, encarcelado por su negativa a participar en el entrenamiento militar, basada en su fe. En este caso, nuestro testimonio de paz se convirtió en defensa pastoral. La Comisión movilizó a todas las partes del CMM para abogar por su libertad, afirmando que nuestra postura teológica sobre la paz tiene consecuencias reales para nuestros miembros.

    Esta acción demostró que la Comisión no solo se limita a hacer declaraciones generales, sino que también apoya a las personas cuyas vidas encarnan nuestras convicciones fundamentales, garantizando que nuestra comunión mundial sea una fuente tangible de apoyo y testimonio.

    Recuerdo entrañable

    Recuerdo el profundo silencio en la sala después de escuchar al anciano wounaan hablar del bosque como si fuera un pariente. Ese momento de convicción compartida, en el que nuestra teología se encontró con su realidad vivida, fue sagrado.

    Del mismo modo, valoro mucho el paciente y devoto proceso de redacción de la Declaración de Solidaridad con los Pueblos Indígenas. No fue un proceso rápido; se tardó casi dos años en terminar el documento de posición. Este largo período no fue un retraso, sino un tiempo necesario de hermandad. Escuchamos, debatimos y perfeccionamos el texto para asegurarnos de que representara verdaderamente a nuestra familia mundial diversa.

    El momento en que todo quedó finalmente armonizado y lo adoptamos juntos fue increíblemente conmovedor. No solo aprobábamos un documento, sino también presenciábamos el fruto de un discernimiento colectivo y sostenido, llevando a la práctica verdaderamente la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

    Futuro

    Sueño con que la Comisión cree herramientas prácticas para las iglesias sobre cómo participar en los procesos locales de verdad y de reconciliación, o que facilite asociaciones en las que las iglesias con experiencia en justicia territorial puedan asesorar a otras.

    Pasemos de hacer declaraciones contundentes a empoderar a miles de testigos locales, todas vinculadas y fortalecidas por nuestra comunión mundial.

    —Felicitas (Joji) Pantoja (Filipinas), presidenta, Comisión de Paz (2015-2022)

    Comentarios de otras Comisiones:

    Diáconos

    “La labor tan importante y significativa de la Comisión de Diáconos de acompañar a las iglesias en momentos de sufrimiento y angustia, así como en momentos de alegría para animar a nuestros hermanos y hermanas, fue y seguirá siendo tal como comenzó en Hechos 6:1-7. Estas experiencias realmente han acercado y seguirán acercando a nuestras comunidades a fin de ser ‘sal’ y ‘luz’ para el mundo.”
    Cynthia Peacock (India), presidenta, Comisión de Diáconos (2009-2015)

    Fe y Vida

    “Desarrollamos una sesión de trabajo dinámica en la que diferentes integrantes prepararon estudios de casos sobre asuntos importantes que se habían decidido – a veces con gran dificultad o conflicto – en sus iglesias nacionales o regionales. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de trabajar junto con toda la Comisión en esta tarea, aprovechando la experiencia de los cinco continentes y aprendiendo mucho sobre nosotros mismos en el proceso.”
    —Anicka Fast (Canadá), secretaria, Comisión Fe y Vida (2023- )

    Misiones

    “Nos pareció bien y adecuado, tanto a nosotros como al Espíritu, unir finalmente a las organizaciones anabautistas de todo el mundo que participaban en la misión. ¿¡Por qué no habríamos de cooperar!? ¿¡Por qué no habríamos de colaborar!?”
    —Janet Plenert (Canadá), presidenta de Fraternidad Mundial Misionera (GMF) (2009)


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