• Perspectivas — Filipinas

    Soy de Filipinas y estoy agradecida de que nuestra familia de IMC pueda ser testigo de la fidelidad de Dios entre personas de muchas tribus, culturas y naciones.

    Todavía recuerdo la primera vez que vi a la iglesia mundial reunida en Alemania. Me quedé asombrada. Por un instante, sentí como si estuviera vislumbrando un pequeño anticipo del cielo: gente de diferentes lugares e idiomas, pero todos alabando al mismo Dios en sus propios idiomas, a su propia manera.

    Esto me recordó que, incluso con nuestras diferencias, somos una sola familia en Cristo.

    Pero, como todos sabemos, la vida cristiana no siempre es fácil. Junto con la alegría, también hay cargas.

    Compre uno, lleve otro gratis

    Crecí en la iglesia como hija de pastores. Mis padres son ambos pastores, así que crecí viendo no solo la alegría del ministerio, sino también las cargas que conlleva. Es como un “compre uno y lleve otro gratis”.

    En los últimos años, nuestra comunidad eclesial atravesó momentos dolorosos. Se fueron algunos laicos y algunas iglesias. Y como jóvenes de la iglesia, muchos no comprendíamos del todo lo que estaba sucediendo o había sucedido. Era algo que sobrellevaban los ancianos. Como jóvenes, simplemente sentimos la pérdida.

    De repente, ya no estaban personas con las que solíamos adorar. Ates y Kuyas (hermanos y hermanas) que habían sido parte de nuestras vidas. Las relaciones cambiaron. Y teníamos preguntas que no sabíamos cómo formular.

    Sentí una gran angustia. Porque cuando la gente se va, uno siente que algo se ha roto en la familia.

    Pero aun en esos momentos difíciles, también hubo algo esperanzador. He visto a miembros perseverar en la fe pese a sus propias cargas.

    Fe en medio de la adversidad

    Hoy quisiera compartir lo que escuché de nuestros líderes. Quería comprender mejor las cargas que llevaban nuestros pastores, así que les pedí a algunos de ellos que compartieran sus sentimientos conmigo.

    Un pastor expresó que una de sus mayores preocupaciones era el bienestar de los pastores de nuestro distrito: mejorar su situación económica, reparar las instalaciones de los edificios de las iglesias y brindarles más oportunidades a los pastores y laicos para capacitarse en el ministerio. Aun con estas cargas, continúa sirviendo fielmente, confiando en que Dios fortalecerá a la iglesia y a sus líderes.

    Otro pastor habló sobre las numerosas responsabilidades que conlleva el ministerio. Muchos pastores sirven con recursos limitados, y a la vez cuidan de sus familias y crían a sus hijos. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, continúan sirviendo fielmente, confiando en que Dios atenderá sus necesidades.

    Una pastora compartió un testimonio muy personal. A sus 69 años, requería una cirugía de corazón muy costosa. Al principio, dudó por el costo. Pero su familia le recordó que servimos a un Dios que escucha la oración. Las iglesias oraron, la gente oró y, gracias a la providencia de Dios, la cirugía fue posible.

    Durante ese tiempo de enfermedad, ella experimentó la fidelidad de Dios. Y aún ahora, a sus setenta y tantos años, continúa sirviendo al Señor con la vida que Él ha sostenido.

    Otro pastor se refirió a la carga que siente por la unidad en la iglesia. Esa unidad no se logra de la noche a la mañana; requiere paciencia, humildad y amor. Aun cuando es difícil, siguen trabajando por la paz y la comprensión dentro de la iglesia.

    Dos jóvenes pastores también compartieron el desafío de liderar congregaciones en las que muchos miembros son mayores que ellos. Puede resultar intimidante a veces, pero siguen adelante con fe, aprendiendo a liderar con humildad mientras sirven fielmente a las personas que Dios les ha confiado.

    La escucha se vuelve esperanza

    Escuchar sus historias me ayudó a comprender más profundamente las cargas del ministerio. Y lo que compartieron fue solo un pequeño vistazo de todo lo que han vivido. Sin embargo, también escuché cómo la comunidad de creyentes los ayudó a sobrellevar esas cargas, fortaleciéndolos en el camino.

    Mientras escuchaba, también percibí algo más: fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios. Aun en medio de las dificultades, siguen sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Aun en momentos difíciles, siguen amando y guiando a la iglesia.

    A través de ello, también he visto esperanza en la comunidad de creyentes. He visto iglesias que continúan adorando juntas. He visto personas orando unas por otras. He visto pastores y miembros que eligen seguir sirviendo juntos.

    En Filipinas, tenemos un hermoso valor llamado bayanihan: el espíritu de ayudarnos unos a otros a sobrellevar las cargas por el bien de la comunidad. Hay un dicho: “Magaan ang mabigat kapag nagtutulungan” (Lo pesado se vuelve ligero cuando todos lo llevamos juntos). Creo que esto es también lo que la iglesia está llamada a ser. Gálatas 6:2 nos recuerda: “Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y así cumplirán la ley de Cristo”.

    A veces el ministerio es difícil. A veces la unidad requiere tiempo. A veces las cargas se sienten pesadas.

    Pero cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, orando, apoyándonos y animándonos unos a otros, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.

    Mi esperanza para nuestras iglesias, y para la iglesia mundial, es que sigamos viviendo con este espíritu de solidaridad. Porque la verdad es que la iglesia nunca ha sido perfecta. Sobrellevamos heridas. Sobrellevamos preguntas. Sobrellevamos cargas.

    Pero también llevamos con nosotros algo más grande: fe, esperanza y el amor de Cristo. Y un día, todos estaremos juntos ante Dios: personas de todas las tribus, lenguas y naciones, adorándolo. Tal como sucede en los eventos del CMM.

    —Blessing Joy Turqueza, miembro de Integrated Mennonite Churches, Inc., de Filipinas, es la representante de Asia en el Comité de YABs (2025–2028). Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”.


    A young Asian woman talking on the stage
  • Perspectivas — India

    “Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.” Gálatas 6:10

    Así como la parábola de los talentos nos motiva y nos guía para que utilicemos los talentos que nos ha concedido el Todopoderoso, nuestro Creador, se nos advierte que no dejemos nuestros talentos desatendidos ni los desperdiciemos.

    Cuando elogiamos a los dos primeros siervos por haber sabido sacar partido a los talentos que les había dado su amo, ¿pensaríamos que podrían ayudar o inspirar al tercero a utilizar su talento en lugar de enterrarlo y evitar así que lo arrojaran a las tinieblas?

    Aquí surge la cuestión de compartir la carga.

    Estamos en este mundo para ayudarnos unos a otros a crecer en el amor de Cristo y, de este modo, compartir la esperanza.

    Los hijos y las hijas de Dios están llamados a tender la mano (o a poner sus talentos al servicio) de las personas oprimidas, marginadas y aisladas, para que otras personas puedan experimentar el amor de Cristo y recuperar una vida digna e inclusiva.

    Sanación por el gran poder de la oración

    Esta es la historia de una niña de mi iglesia cuyo padre se ganaba la vida practicando brujería.

    Sucedió que una de sus hijas fue sanada gracias al gran poder de la oración a nuestro Dios viviente por un grupo de personas que se mantenía en contacto constante con la familia y le predicaba el evangelio.

    Gracias a esas oraciones, el padre de la familia finalmente abandonó la brujería y toda la familia aceptó a Jesús como su Salvador personal.

    La hija menor de la familia ha obtenido una maestría en teología y ahora imparte clases en una escuela de discipulado, dirigida por una de las congregaciones de mi iglesia.

    Este es un ejemplo de cómo compartir las cargas y compartir la esperanza.

    Predicar el evangelio a los marginados

    Mi siguiente historia es la de un señor de 87 años, también miembro de mi iglesia.

    Se ha pasado toda su vida predicando el evangelio a personas que han quedado al margen, acercando a muchas de ellas a Cristo. No fue una tarea fácil, ya que a menudo tuvo que enfrentarse al rechazo, a la hostilidad y a diversas dificultades. Afrontó muchos desafíos en su vida, pero se centró en el mandato de Jesús de compartir el evangelio.

    Lo conocí hace poco, cuando fui a la casa de un miembro de la iglesia a orar. La actitud alegre de este hombre, pese a su avanzada edad, es un reflejo de cómo se transmite la esperanza.

    Perseverar en la oración

    Mi tercera historia es un testimonio de la fidelidad de Dios y del poder transformador del evangelio.

    Con el compromiso de difundir el evangelio, un joven de la Convención de la India Oriental de mi iglesia se acercó a la gente de una zona tribal que ni siquiera había oído hablar de Jesús. Le cerraron las puertas y se negaron a hablar con él. No parecía haber ninguna esperanza de que lo aceptaran, solo prevalecían el rechazo, la oposición e incluso amenazas.

    Pero, junto con un grupo de creyentes, el joven ayunó, lloró y siguió orando con fervor.

    Dios, en el momento que Él consideró oportuno, hizo surgir dentro de la comunidad tribal a una persona de paz que aceptó a Jesús y abrió su casa a otros creyentes. Poco a poco, la hostilidad fue disminuyendo.

    En la actualidad, unos 480 creyentes sirven al Señor con alegría, reuniéndose para celebrar el culto en cuatro iglesias establecidas y en treinta activas comunidades de fe que se reúnen en casas.

    La oposición no desapareció de inmediato, pero poco a poco se fue produciendo una transformación. Se superaron las adicciones. Las familias experimentaron la reconciliación y la paz. El miedo dio paso a la fe.

    Hoy en día, los miembros de la iglesia están motivados y capacitados para utilizar las habilidades que poseen con el fin de ganarse la vida.

    Así pues, los hijos y las hijas de Dios comparten la carga y llevan adelante la esperanza que nos une a Cristo.

    —Sipra Biswas, miembro de Bharatiya Jukta Christa Prachar Mandali (Iglesia Misionera Unida de la India, BJCPM, por sus siglas en hindi), una iglesia miembro del CMM en la India. Es una de los representantes de Asia en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.


    Children shows the artwork
  • Perspectivas — Zimbabue

    Con espíritu de solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas y compartiendo la esperanza, quisiera compartir brevemente sobre una experiencia difícil durante mi último periodo como obispo, y cómo Dios intervino y levantó a las personas para compartir dicha carga y dar esperanza nuevamente.

    En junio de 2024, la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue sufrió una tragedia. Alrededor de las cuatro de la madrugada, se produjo un misterioso incendio en el dormitorio de chicos Peter Mlotshwa de la escuela secundaria Matopo, una de las escuelas administradas por nuestra iglesia.

    Cincuenta y un alumnos de primer año (de entre doce y trece años de edad) y el responsable del internado lograron escapar del incendio en la nueva residencia. Todas sus pertenencias se quemaron, incluyendo comida, mantas y uniformes.

    Compartiendo las cargas

    Como dice en Gálatas 6:2: “Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo”.

    La ley de Cristo es amarnos los unos a los otros. Amar al prójimo como a uno mismo.

    Muchas personas acudieron a ayudar (entre ellas la primera dama de Zimbabue), antiguos alumnos de Matopo, escuelas hermanas de la Iglesia de los Hermanos en Cristo (tanto de primaria como de secundaria), miembros de la comunidad de Matopo y de las Iglesias de los Hermanos en Cristo, y Sethule Trust.

    Sembrando esperanza

    A pesar de la difícil situación que nos aquejaba, la bondadosa mano de Dios estuvo con nosotros; permitió que los hermanos, las hermanas y otros colaboradores nos ayudaran a sobrellevar la reconstrucción del dormitorio de los chicos, cuyo costo ascendió a USD 73.000, costo que no podíamos asumir por nuestra cuenta.

    Me sentí aliviado de que, tras el incendio, no hubiera víctimas y todos los chicos salieran ilesos, incluido el responsable del internado. ¡Gloria a Dios!

    Por lo tanto, continuemos compartiendo nuestras cargas y nuestra esperanza unos con otros como cuerpo de Cristo en la iglesia mundial.

    Nos sentimos motivados a compartir el amor y la esperanza de Cristo en nuestras comunidades y a nunca darnos por vencidos. Como dice Gálatas 6:9: “Así que no debemos cansarnos de hacer el bien, porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos”.

    — Sindah Ngulube, obispo emérito de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, Conferencia de Zimbabue, es uno de los representantes de África en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.


  • Perspectivas — Bolivia

    En los últimos años hemos oído hablar de guerras y conflictos en muchas regiones; los conflictos armados se han intensificado, provocando miles de desplazamientos, millones de personas en situación de pobreza y una sensación de desesperanza y angustia.

    Parece que estuviéramos experimentando el tipo de señales que Jesús describió en Mateo 24 como señales del “fin de los tiempos” (v. 3).

    Las palabras de Jesús resuenan en nuestras mentes y almas: “Y a causa del aumento de la maldad, el amor de muchos se enfriará” (v. 12).

    Es en circunstancias como estas que, como creyentes, estamos llamados a demostrar nuestra fe encarnando la solidaridad como una forma de vida, y no solo como un concepto. Cuando la maldad aumenta, el amor de Dios debería brillar con más fuerza en nosotros y a través de nosotros.

    Sobrellevar los unos las cargas de los otros

    En la carta a los Gálatas, el apóstol Pablo afirma que, si queremos cumplir “la ley de Cristo”, debemos ayudarnos mutuamente a sobrellevar nuestras cargas. Es decir, Pablo nos pide simplemente que estemos atentos a las necesidades a nuestro alrededor.

    Cuando pienso en la iglesia llevando a cabo esta tarea, me veo a mí mismo creciendo en la extrema pobreza en el sur de la República Dominicana.

    No había conflicto armado, pero la pobreza era tan extrema que, a menudo, nuestra única comida del día consistía en plátanos verdes hervidos y nada más. Otros días, solo teníamos un vaso de agua con azúcar.

    El pastor de nuestra congregación local comprendió este llamado a compartir las cargas. No solo compartió con nosotros lo que tenía, sino que también tocó las puertas de una organización de ayuda internacional para establecer un programa de apadrinamiento para nuestra comunidad. Esto nos proporcionó alimentos, ropa y educación a muchos de nosotros.

    Cuando esto sucedió, nuestra carga se aligeró y nuestros días comenzaron a tener algo más que plátanos verdes hervidos o un vaso de agua con azúcar.

    Compartir la esperanza

    “¡Mañana será un día mejor!”

    Era un dicho favorito que expresaba mi madre cuando me acercaba a ella, sollozando y quejándome, incluso diciéndole que ese día iba a faltar a la escuela porque tenía hambre. Ella me explicaba repetidamente que Dios ya tenía planeado un día mucho mejor para nosotros. Luego decía, por favor ve a la escuela, porque la educación es tu oportunidad para triunfar.

    Más tarde aprendí que el día mejor que Dios tenía planeado para alguien a menudo tiene que ver con que otra persona escuche el llamado mencionado en Gálatas 6:10:

    “Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.” 

    Fue una pareja anabautista de Estados Unidos la que decidió aprovechar la oportunidad de apadrinar a un niño en el sur de la República Dominicana. Utilizaron los recursos que Dios les había dado para compartir la carga con ese pequeño niño. Le brindaron lo necesario para que tuviera más comida, ropa y educación.

    Se convirtieron en la fuente inspiradora de esperanza que regó un futuro mejor para aquel niño, Francisco Pérez de León, y para mis padres y mis hermanos.

    Compartir la esperanza es una decisión, un compromiso que, como parte de la familia de Cristo, debemos asumir.

    Tenemos una gran oportunidad para que el amor de Dios sea relevante y transformador en la vida de muchos que están sufriendo. Y si concluimos que nuestros recursos económicos no son suficientes para ayudar a otras personas que lo necesitan, entonces usemos un recurso aún mayor que tenemos a nuestro alcance: la oración.

    Orar los unos por los otros

    En el libro de Efesios 6:18 el apóstol nos ordena:

    “No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo.”

    Cuando compartimos las cargas y la esperanza con nuestros semejantes, con los necesitados, abrimos las puertas a un futuro mejor no solo para los que reciben o se benefician directamente de nuestras acciones, sino también para aquellos a los que se podrá llegar después gracias a quienes influenciamos primero.

    Para esa pareja anabautista que me apadrinó, esto se traduce en todas aquellas personas a las que Dios me permitió acercarme en más de treinta años de ministerio.

    Somos la familia de Cristo, y no estás solo.

    —Francis Pérez de León es líder de la Iglesia Evangélica Menonita Boliviana, y uno de los representantes de América Latina en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”.


  • Perspectivas — Canadá

    Me llamo Doug Klassen. Soy el ministro ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá. Nuestra convención cuenta con 205 congregaciones repartidas por el vasto territorio de Canadá. Nuestra congregación más oriental y nuestra congregación más occidental distan 5.300 km.

    Empecé en el ministerio pastoral en 1992 como pastor de jóvenes. Me encantaban las personas jóvenes de mi congregación. Me encantaba su energía. Me encantaba la sinceridad con la que practicaban su fe. Me encantaba la esperanza sincera que tenían en el futuro.

    Llevo ya casi 34 años en el ministerio. Durante los últimos siete años he estado colaborando en el liderazgo de nuestra denominación.

    Lo que va bien: la juventud

    Fueron precisamente esos años dedicados a la pastoral juvenil los que me han ayudado a comprender la necesidad de que la Iglesia Menonita de Canadá le dé prioridad a la pastoral juvenil. Estoy firmemente convencido de que el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestra juventud es una fe arraigada en una congregación local y moldeada por la iglesia mundial.

    Muchos jóvenes de Canadá consideran a la iglesia como una institución anticuada. Muchos piensan que ir a la iglesia es algo que les gusta hacer a las personas mayores. No ven su relevancia. Sin embargo, hemos descubierto que cuando le damos a la juventud una muestra de lo que está ocurriendo en la iglesia mundial, su perspectiva cambia.

    Así pues, para la Asamblea del CMM realizada en Indonesia hace tres años, designamos a una persona joven de cada región de nuestra iglesia nacional y nos hicimos cargo de todos los gastos de su asistencia.

    Cuando la junta directiva me preguntó cuánto iba a costar, les respondí que podíamos considerarlo un gasto o una inversión. Esta inversión ya nos está aportando muy buenos beneficios. Estamos formando líderes y lideresas para nuestra iglesia, quienes tienen una perspectiva mundial.

    Además, me gustaría compartir con ustedes algo que representa un desafío para nosotros. A lo largo de los años, en América del Norte, muchos académicos han escrito excelentes libros sobre el tema de la paz. Muchos de nosotros hemos leído sus libros y hemos asistido a sus cursos.

    Lo que nos resulta difícil: la paz

    Nuestro país ha disfrutado también de muchos años de paz. No hay conflictos armados. Canadá lleva muchos años sin participar activamente en guerras.

    Aunque estamos muy agradecidos por ello, también supone un problema. Aprender a construir la paz es algo que requiere práctica. Ser capaz de explicar por qué se cree en la paz requiere práctica. Es como un músculo del cuerpo: si no se usa, se debilita.

    En noviembre, el Gobierno canadiense anunció que quiere reclutar a más soldados a fin de estar preparados en caso de que alguno de los conflictos mundiales llegue a Canadá. Nos preguntamos: ¿qué pasaría si la situación se agravara mucho y el Gobierno decretara el servicio militar obligatorio? ¿Cuál sería la respuesta de las iglesias menonitas?

    Hace setenta años, durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de nuestros jóvenes solicitaron la condición de objetores de conciencia. Hoy en día, no estoy tan seguro de qué haría la mayoría.

    Tenemos que aprender de la experiencia de las iglesias menonitas de Colombia. Necesitamos que menonitas de Myanmar nos enseñen lo que alguna vez supimos. Necesitamos que el testimonio de paz de la iglesia mundial se nos vuelva a presentar de nuevas formas.

    Les pedimos que oren por nosotros. Rueguen que no tengamos miedo. Rueguen que tengamos ojos para ver cómo tantas iglesias menonitas del Sur global han sido testigos tan increíbles del camino pacífico del evangelio.

    Roguemos que podamos volver a conocer, en lo más profundo de nuestro corazón, a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien gracias a su amor abnegado, ha vencido al mundo y nos ha mostrado el camino del Reino de Dios.

    —Doug Klassen, ministro ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, es uno de los representantes de América del Norte en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.


  • Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común

    Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10).

    El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs).

    Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes.

    Bayanihan

    Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro.

    Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación,  el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio.

    “Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.”

    El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza.

    Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura.

    “Bayanihan” no fue solo una metáfora de Renovación 2026: se puso en práctica. Las personas en el liderazgo de la iglesia IMC, entre ellas el pastor Joel De León, el presidente de IMC, Zaldy Magansay y el pastor Richard Rancap, portaron una choza de nipa al lugar del evento.

    “Esto encarna el espíritu de unidad comunitaria, cooperación y apoyo mutuo”, afirma el obispo Eladio Mondez, de IMC. “Más allá de su significado literal, el Bayanihan simboliza el fuerte sentido de comunidad del pueblo filipino, en que las personas ayudan a los demás de buen grado sin esperar nada a cambio, especialmente en momentos de necesidad, catástrofes o actividades comunitarias. Ello refleja la importancia profundamente arraigada del esfuerzo y apoyo colectivos en la sociedad filipina.”

    Solidaridad en el compromiso común

    Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa.

    “Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.”

    Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.”

    Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción.

    Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá.

    “Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.”

    La naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM

    Eladio Mondez, presidente de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM.

    El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial.

    La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM.

    El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad.

    “En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que sobrellevemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.”

    Oración de cierre

    Dios misericordioso, Príncipe de Paz,

    Te agradecemos por la fuente de vida compartida de esta familia mundial. Al concluir este tiempo de Renovación, nuestros corazones están llenos. Te agradecemos por las voces diversas, los diferentes idiomas y el único Espíritu que nos ha reunido bajo la protección de tu gracia. 

    Señor, te pedimos que el fuego de la renovación que sentimos hoy aquí no se desvanezca. Al igual que las lámparas en la oscuridad, deja que la verdad de tu Palabra permanezca firme y ecuánime dentro de nosotros. Que tu Espíritu siga siendo nuestra guía y nuestra fuente de fortaleza.

    Al regresar a los distintos rincones del mundo, danos el valor para ser tus manos y tus pies. Donde haya conflicto, haznos artífices de la paz. Donde haya injusticia, haznos personas que procuran tu justicia. Y donde haya desesperación, permítenos llevar la luz de tu esperanza.

    Que podamos andar en el camino de Jesús: arraigados en la comunidad, comprometidos con el servicio y rebosantes de Tu amor. Partimos ahora, no solo como individuos, sino como cuerpo mundial de creyentes, renovados y listos para servir.

    En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y nuestra Paz, 

    Amén.

    Felipe Magbuhos Jr., director de educación de IMC, pastor 


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    Breve historia de los menonitas en Filipinas

    La presencia menonita en Filipinas comenzó poco después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente a través del Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés).

    El MCC llegó al país alrededor de 1947 para brindar ayuda humanitaria, asistencia médica y apoyo a la reconstrucción de posguerra. Esta labor permitió que los menonitas conocieran las comunidades filipinas, especialmente en las zonas rurales y en aquellas afectadas económicamente.

    En 1965 se fundó Missions Now, Inc. (MNI, por sus siglas en inglés), que comenzó como una organización misionera filipina independiente, centrada en la labor evangelística local, especialmente entre las comunidades rurales y tribales del norte de Luzón.

    Con el paso del tiempo, MNI estableció relaciones de coparticipación con organizaciones misioneras menonitas de América del Norte. Estas colaboraciones incluyeron el apoyo de entidades como Misiones Menonitas del Este, anteriormente Junta Menonita del Este de Misiones y Obras de Caridad), que trabajó con MNI en la capacitación de personas en el liderazgo y la fundación de iglesias.

    En 1987, MNI atravesó conflictos internos y cambios de rumbo. Para 1991, los integrantes del movimiento que mantenían un firme compromiso con las enseñanzas menonitas se reorganizaron para establecer la Iglesia Menonita Integrada (IMC, por sus siglas en inglés).

    IMC pasó a formar parte de la familia menonita mundial más amplia al incorporarse al Congreso Mundial Menonita en 1992.


  • La danza expresa cultura y unidad en evento de Renovación

    “La danza utiliza movimientos familiares para acercarnos a Dios, hacer partícipe a la comunidad y expresar gratitud, al tiempo que refleja nuestras prácticas culturales especialmente en momentos de celebración”, afirma Marcial Arenos, del Binuangan Mennonite Christian Church, Distrito Norte de la Iglesia Menonita Integrada (IMC por su sigla en inglés), en Filipinas. “Es una expresión corporal de adoración que implica la participación colectiva.”

    En la programación del evento de Renovación 2026 en Filipinas, se alternaron danzas culturales de varios distritos de la IMC con distintos trasfondos culturales. Las presentaciones de grupos de danza locales de los distritos también son un elemento característico de los encuentros regionales y culturales de la IMC.

    Las danzas se destacan por trajes tradicionales (confeccionados por miembros de la iglesia), gestos simbólicos y movimientos repetitivos que narran una historia. Estas características reflejan las tradiciones y los valores de las comunidades, señala Blessing Joy Turqueza, representante de YABs para Asia y uno de los responsables de la Asociación Juvenil Menonita de Filipinas de la IMC.

    “El uso de la danza enriquece la adoración, la oración y la lectura de las Escrituras; podemos expresarnos en nuestro idioma, nuestras tradiciones y nuestra cultura”, expresa Marcial Arenos. Además, es una forma de acercamiento a la comunidad, donde la preservación de la cultura y el dialecto a través de la danza crea vínculos con las comunidades indígenas.

    “Para nosotros en Filipinas, estas danzas tradicionales simbolizan la unidad y la celebración. La Biblia también dice que toda lengua confesará a Jesús y toda tribu celebrará la gloria de Dios (Filipenses 2:10-11). Por este motivo, celebramos a Dios con nuestra danza”, afirma Shammah Micah B. Abadier, de la Iglesia Menonita de Red Cross Village, Distrito Central.

    Pandanggo sa Ilaw

    Una de las danzas del programa fue Pandanggo sa Ilaw. Esta danza folclórica de la isla de Lubang, en Mindoro, deriva del fandango español de la época colonial. Representa el cortejo mediante el equilibrio de lámparas encendidas que simbolizan las luciérnagas.

    “La belleza de la danza depende de cuán clara y constante se mantenga la llama que porta el bailarín”, explica Felipe Magbuhos Jr., de la Iglesia Menonita Bíblico de Lacao en Lumban. Originalmente se realizaba con velas, pero ahora usan una luz que funciona con pilas.

    “Como está escrito: ‘Ustedes son la luz de este mundo… procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo”. (Mateo 5:14-16).

    “Esta danza nos recuerda que, en medio de situaciones oscuras, nuestra vida —la ‘luz’ que llevamos en nuestras manos— debe servir de inspiración y testimonio de la bondad de Dios”, afirma.

    Al finalizar la programación del evento de Renovación, todos los participantes e invitados internacionales fueron invitados a realizar juntos la danza de la unidad, que forma parte habitualmente de la convención anual de la IMC.

    “Al saludar y extender las manos de esta manera, alabamos a nuestro Dios”, expresa Shammah Micah B. Abadier.


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  • Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común 

    Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo cargas, compartiendo esperanzas”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10). 

    El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). 

    Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes. 

    Bayanihan

    Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro. 

    Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación, el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio. 

    “Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.” 

    El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza. 

    Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura. 

    Solidaridad en el compromiso común 

    Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa. 

    “Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.” 

    Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.” 

    Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción. 

    Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá. 

    “Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.” 

    IMC 

    Eladio Móndez, obispo moderador de IMC
    Belén Raga, alcaldesa de Lumban

    Eladio Móndez, obispo moderador de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM. 

    El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial. 

    La presencia menonita en Filipinas comenzó después de la Segunda Guerra Mundial a través de la ayuda humanitaria, asistencia médica y el trabajo de reconstrucción, iniciativas dirigidas por el Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés). En 1965, se fundó Missions Now, Inc. (MNI), una organización misionera dirigida por filipinos, centrada en la evangelización y el establecimiento de iglesias, especialmente en comunidades rurales e indígenas. Tras un período de transición interna, la Iglesia Menonita Integrada (IMC) se conformó en 1991 y se unió al Congreso Mundial Menonita en 1993, formando parte de la familia anabautista mundial. 

    La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM. 

    El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad. 

    “En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que soportemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.” 

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    Lea los testimonios sobre Renovación y obtenga más información sobre el evento en la edición 41.3 de Correo (solo en formato electrónico)



    Actualizado 25 abril 2026: titulo de Eladio Mondez

  • “Si el cristianismo mundial estuviera conformado por mil personas, los anabautistas representaríamos solo una persona”, declaró Timo Doetsch, miembro del Concilio General del CMM de Alemania, en representación de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Brüdergemeinden in Deutschland (AMBD). “Somos tan solo el dedo pequeño del pie del cuerpo de Cristo… Somos diminutos, pero tenemos voz. Y esperamos que nuestra voz sea este pequeño regalo de paz para el cristianismo mundial, e incluso más allá: como José, que tuvo problemas con sus hermanos, pero al final pudo ayudarlos a reconciliarse”.

    Cinco líderes del CMM, tanto del pasado como del presente, intervinieron en el panel intergeneracional moderado por Ebenezer Mondez, consejero de los Jóvenes Anabautistas (YABs), durante el evento del centenario del CMM en Alemania el 25 de mayo del 2025, reflexionando sobre cómo el CMM ha impactado sus vidas, su fe y su ministerio.

    Larry Miller, El secretario general emérito sirvió en el CMM durante una época de transformación. Durante su gestión, el CMM pasó de reunirse ocasionalmente en Asambleas a vivir en comunidad a través del trabajo continuo de las Comisiones. Fue testigo del crecimiento del anabautismo, que pasó de ser un movimiento predominantemente del Norte Global a uno inspirado en el Sur. También vio cómo el movimiento dio un giro de tratar las heridas de la historia de los mártires para sanar las heridas de los conflictos internos de la iglesia.

    “El Congreso Mundial Menonita es uno de los mejores lugares que tenemos hoy en el mundo anabautista para observar y participar en los movimientos que están transformando, expandiendo y renovando la iglesia”, afirmó Larry Miller.

    Transformando la fe, renovando la iglesia

    Valentina Kunze de Uruguay se involucró por primera vez con el CMM como delegada de los Jóvenes Anabautistas en la Cumbre Mundial de la Juventud 2022 en Indonesia. La ahora presidenta del Comité de Jóvenes Anabautistas, afirmó la cualidad transformadora del CMM, diciendo: “Me he sentido humilde al ver que mi propia manera de ver y hacer las cosas no es la única correcta, sino que hay muchas otras maneras de conocer a Cristo. Y he podido apreciar la riqueza de cómo otras culturas viven y experimentan otras cualidades de Jesús mucho más enfatizadas que en mi propia cultura.

    “Ver a personas tan diferentes amando y adorando al mismo Dios realmente me impactó al comprender que Dios es mucho más grande y mucho más grandioso de lo que jamás hubiera imaginado”, dijo.

    Amos Chin miembro del Comité Ejecutivo y originario de Myanmar, coincidió: “Adorar, aprender y servir junto a creyentes de África, Asia, Latinoamérica, Europa y Norteamérica me ha mostrado la hermosa diversidad de la iglesia. Estas conexiones me recuerdan que la iglesia es más grande que cualquier congregación individual… es un cuerpo mundial de creyentes. La unidad en Cristo no borra nuestras diferencias, sino que las transforma en oportunidades para el aprendizaje mutuo y el amor”.

    “[Ser parte del CMM] ha desafiado mis supuestos culturales y ha profundizado mi aprecio por cómo se vive la fe. Aprender de líderes globales, muchos del Sur Global, me ha hecho humilde, ha desafiado mi autocomplacencia y renovado mi pasión por el discipulado”, expresó Amos Chin, líder de la Iglesia Misionera Bíblica Menonita en Myanmar.

    Timo Doetsch también compartió una experiencia de aprendizaje humilde ocurrida diez años antes en Pensilvania, Estados Unidos. Durante un momento grupal en el que los participantes se lavaban los pies unos a otros, “Alguien se acercó a mí y, sinceramente, antes de eso, no sentía ninguna simpatía por esa persona. Pero precisamente esa persona vino a lavarme los pies. Ese momento fue muy transformador y me hizo reflexionar”, afirmó.

    Cuando se involucró en el grupo que redactó las Convicciones Compartidas, la ex vicepresidenta del CMM, Rebecca Osiro, de Kenia, dijo: “Comencé a ver que se cuestionaban ciertas cosas, cuestiones doctrinales que yo defendía con tanta vehemencia. Me abrió los ojos y me hizo ver que… es necesario fijarnos en lo que tenemos en común en lugar de en lo que nos separa. Creo que es bíblico y piadoso defender aquello que nos une”.

    Hay espacio para todos

    Rebecca Osiro Creció en un entorno social y cultural donde las mujeres podían desempeñar muchas funciones en la iglesia, pero no podían ser ordenadas ni dedicarse a la teología.

    A través de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Zimbabue en el 2003, conoció al círculo de teólogas anabautistas. Al unirse a la Comisión de Fe y Vida, “muchas veces me sentí académicamente insuficiente, pero el intercambio allí me fortaleció espiritualmente”.

    “Me animó mucho ver que estas eminencias académicas a mi alrededor no me veían como la menos brillante del grupo, sino como una hermana”, afirmó.

    Además, los católicos y luteranos con quienes participó en el diálogo trilateral sobre el bautismo “me hicieron sentir parte integral de este cuerpo de Cristo tan capaz”, expresó Rebecca Osiro.

    Valentina Kunze, de Uruguay, agradeció la oportunidad que el Congreso Mundial Menonita brinda a los jóvenes y afirmó la importancia de ser escuchados de verdad. “Esa es una gran cualidad y quiero fomentar que siga siendo así”.

    “El CMM ha sido un lugar de vida abundante para nosotros y un lugar donde forjamos amistades duraderas”, expresó Larry Miller.

    MWC100 leaders interview
  • Taller de la Comisión de Fe y Vida explora cómo observar el 2025

    Leaders from other world communions brought ecumenical greetings in plenaries. PHOTO: Merle Good

    Por Gordon Houser

    El Congreso Mundial Menonita celebró su primera asamblea en el año 1925 – el 400° aniversario de los comienzos del movimiento anabautista. Con el 500° aniversario a solo 10 años, muchas personas se preguntan cómo el CMM planea conmemorarlo.

    Esa pregunta se encaró en un taller el 24 de julio en la Asamblea del CMM en Harrisburg, Pennsylvania. “De la Reforma de 2017 al anabautismo de 2025: ¿Cómo debería la Iglesia Mundial conmemorar un 500° aniversario?” proporcionó algunas pistas de lo que podría suceder.

    Hanspeter Jecker, Astrid von Schlachta y John D. Roth fueron los que convocaron el taller. Pidieron sugerencias de los asistentes al mismo y explicaron el contexto de esta pregunta.

    En una palabra, la respuesta de cómo conmemorarlo es, “cuidadosamente.”

    “Cómo conmemoramos nuestros inicios nos ayuda a entender quiénes somos hoy,” dijo Roth. Advirtió en contra de la exuberancia. “Estamos celebrando la división de una iglesia.”

    Schlachta señaló que la primera asamblea del CMM hizo hincapié en la renovación, siendo cristocéntrica, el peligro del materialismo y que la iglesia es el primer objetivo de la misión.

    Roth señaló que la renovación es de sumo interés ahora. En 1925, había unos pocos anabautistas; ahora hay 1,9 millones.

    Dijo que los planificadores de cualquier evento que se lleve a cabo quieren sostener una conversación con los 103 grupos que pertenecen al CMM así como con los grupos que no son miembros pero están relacionados, tales como los amish, los grupos de las antiguas colonias y los grupos de las iglesias libres en Alemania.

    Jecker dijo que cualquier conmemoración debe reflejar nuestros compromisos teológicos,  las asociaciones ecuménicas y nuestra realidad mundial. Presentó una serie de propuestas que incluyen una conmemoración de una década que va desde 2017 a 2025/27.

    Llamada de forma tentativa RENOVACIÓN 2025, incluiría un evento regional para cada uno de los cinco continentes realizado cada dos años. Una posible agenda incluye una reunión de comisiones en 2016, una reunión del Concilio General en 2018, la próxima Asamblea del CMM en 2021 en Indonesia, otra reunión de Concilio General en 2025, y una Asamblea del CMM en 2027, posiblemente en Suiza.

    Los objetivos incluyen las relaciones intraanabautistas, las relaciones ecuménicas, el testimonio mundial y la auto comprensión.

    La Comisión de Fe y Vida acepta sugerencias de cómo proceder.

    Gordon Houser es editor de The Mennonite, la publicación de la Iglesia Menonita de los Estados Unidos.