• Sheila Rivera Plúa escuchó por primera vez de YAMEN hace ocho años, cuando sus padres se convirtieron en anfitriones de un participante de YAMEN que estaba sirviendo en su ciudad natal de Manta, en Ecuador.

    “YAMEN* es un programa excelente para el crecimiento profesional, espiritual y personal”, afirma Sheila Rivera Plúa. “Y esto sucede cuando uno está dispuesto a crecer, a salir de su zona de confort y a aceptar el lugar y la cultura en la que uno se encuentra”.

    Actualmente, se encuentra sirviendo en una asignación de un año en Arusha, Tanzania, ciudad sede de la próxima Asamblea Mundial del CMM en el 2028. En el distrito de Ngaramtoni, trabaja como pasante de extensión agrícola con ECHO, una organización cristiana que trabaja en colaboración con el Comité Central Menonita (CCM). En este puesto, ayuda a aliviar la escasez de alimentos en comunidades rurales de África Oriental, donde la población ha crecido rápidamente, pero la producción de alimentos ha disminuido en las últimas décadas.

    “Veo a YAMEN como una forma de servir a Dios como bióloga”, expresa Sheila Rivera Plúa. Ella esta utilizando su pasión por la conservación y sus conocimientos en biología para extender el reino de Dios.

    ​La Red de Intercambio anabautista– menonita para Jóvenes (YAMEN) es un programa conjunto entre el Congreso Mundial Menonita y el Comité Central Menonita. Enfatiza la expansión del compañerismo entre las iglesias de la tradición anabautistay el desarrollo de los jóvenes líderes alrededor del mundo.

    Los participantes pasan un año en una asignación intercultural que empieza en agosto y termina el siguiente julio. 

    Desafíos que inducen el crecimiento

    YAMEN la ha desafiado de muchas maneras, incluyendo el aprendizaje de un nuevo idioma, el suajili, y el aprendizaje de nuevas habilidades como la gestión sostenible del suelo y las prácticas de conservación.

    “Estudié biología, pero al haberme graduado de una universidad en el Pacífico ecuatorial, sabía más sobre la vida acuática y la industria atunera”, explica Sheila Rivera Plúa. “A través de YAMEN, aprendí otras maneras de cuidar nuestro medio ambiente. Aprendí a usar otras tecnologías de preparación de alimentos para reducir el consumo de leña y gas”.

    También desarrolló habilidades en investigación aplicada, incluyendo el diseño de propuestas para sistemas de riego de suelos y la realización de pruebas para mejorarlos. “Todo esto fortalece mi capacidad para aplicar soluciones prácticas en contextos rurales, promoviendo una producción de alimentos más eficiente, resiliente y respetuosa con el medio ambiente”, afirma Sheila Rivera Plúa.

    Navegar una nueva cultura es todo un reto. Cuando recién llegué, no pensé que habría tantas diferencias a las que acostumbrarme. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a amar su idioma, y ​​eso me ha ayudado a acercarme a la gente. Ahora puedo tener conversaciones más profundas usando una combinación de inglés y suajili. La mayoría de las veces digo cosas que suenan graciosas para alguien que es fluido en el idioma, pero eso crea una conexión. También les permite a los demás comprender el esfuerzo que hago por formar parte de este lugar, de esta cultura”, comenta.

    A través de numerosos ajustes y lecciones de vida, ha aprendido a apreciar las pequeñas cosas y a disfrutar de esos momentos. “Incluso los momentos que no parecen tan buenos son un proceso para salir de mi zona de confort, confiar en Dios y navegar las mareas que estos momentos traen consigo. Estoy creciendo gracias a ello”, reflexiona Sheila Rivera Plúa.

    Esperanza y herramientas para una vida más digna

    “Mi iglesia en Ecuador (Iglesia Menonita Casa de Oración Jacuatas) es pequeña en número; somos como una familia. Pero estamos extendiendo nuestra labor a otras comunidades y actualmente estamos estableciendo iglesias en dos comunidades rurales de Manabí. Servir a la comunidad está en el ADN de mi iglesia. Esto es muy similar al lugar donde trabajo ahora, donde llegamos a las personas no solo hablando de Dios, sino también brindándoles esperanza y herramientas para que tengan una vida más digna”, afirma.

    “Tras mi regreso a casa, profesionalmente me gustaría involucrarme más en el desarrollo de proyectos relacionados con la seguridad alimentaria y la conservación del suelo en zonas rurales donde se practica la agricultura a pequeña escala”, declara Sheila Rivera Plúa.

    Regresará a Ecuador en julio del 2026.


  • De izquierda a derecha, el Secretario General John M. Sean del KMKT y el Secretario General Emmanuel Hagai, Secretario General del KMT.
    Foto: Liesa Unger

    La Asamblea del CMM se queda en África Oriental.

    “Construir juntos el cuerpo de Cristo y fortalecer la comunión global [es la visión para recibir a la iglesia anabautista mundial]”, expresa el obispo Nelson Kisare, Kanisa la Mennonite Tanzania.

    El Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita aceptó la invitación de las iglesias miembro de Tanzania para ser sede de la Asamblea Mundial 18 en el año 2028. Este encuentro de cinco días, que reunirá a anabautistas de alrededor del mundo, tendrá lugar durante las dos primeras semanas de junio. El tema se está definiendo.

    Hay más de 46.000 menonitas en Tanzania en dos iglesias miembros del CMM: Kanisa la Mennonite Tanzania (KMT) y Kanisa La Mennonite La Kiinjili Tanzania (Iglesia Evangélica Menonita de Tanzania).

    “Prevemos la asistencia de entre 1500 y 2000 participantes de fuera del continente, y entre 500 y 1000 de otros países africanos”, afirma Liesa Unger, responsable de eventos internacionales. “Los líderes de la iglesia tanzana esperan que más de 2500 participantes locales se unan a la Asamblea entera y otros 200 al culto masivo de clausura del sábado”.

    KMT es la iglesia menonita nacional más antigua de África Oriental, fundada en la década de 1930. Oleadas de avivamiento religioso recorrieron Tanzania entre las décadas de 1940 y 1960. Evangelistas tanzanos de iglesias menonitas llevaron el evangelio a Kenia, estableciendo allí la iglesia menonita.

    En 1971, el nombre de la iglesia nacional se cambió del inglés al suajili, reflejando el liderazgo africano de la iglesia, que había comenzado con el nombramiento de los pastores Ezekiel Muganda y Andrea Mabeba en 1950 y el nombramiento del obispo Zedekiah Kisare en 1964. Actualmente, Emmanuel Hagai sirve como secretario general y Nelson Kisare como obispo presidente.

    KMKT se formó en 1988 como una extensión de KMT. En 2005, fueron reconocidos como iglesia por su gobierno nacional. Su misión se centra en compartir el evangelio, involucrar a los jóvenes en el seguimiento de Jesús y la participación en las actividades de la iglesia, así como en servir a la comunidad mediante la donación voluntaria de sangre y la ayuda a los pobres. Actualmente, John Sean sirve como secretario general y Lameck Manji como obispo presidente.

    En Tanzania, los menonitas administran varias escuelas, desde primaria hasta educación postsecundaria, así como diversos hospitales y centros de salud.

    “Nuestro caucus para África apoya esta invitación para que nuestra familia anabautista mundial venga a Tanzania”, afirma Samson Omondi, representante de África ante el Comité Ejecutivo y obispo de la Iglesia Menonita de Kenia.

    African women's choir stand at the front of the church
    Los coros forman parte de los cultos dominicales en las congregaciones de KMT, como esta en Arusha.
    Foto: Liesa Unger

    “Esperamos ofrecer opciones de asamblea dispersa no solo en Tanzania, sino también en otras partes de África Oriental”, afirma Nelson Martínez, coordinador de logística. (La asamblea dispersa son recorridos que se realizan antes y después de la Asamblea reunida y que permiten a grupos más pequeños conocer la región y participar en el culto con congregaciones locales).

    La nueva sede para la Asamblea tuvo que ser seleccionada con tan solo dos años de antelación al evento, después de que el anfitrión previsto, MKC en Etiopía, retirara la invitación.

    “Durante años, nuestro sueño ha sido celebrar la Asamblea 18 en África. Esto pone fin a nuestra década de Renovación, conmemorando los 500 años del Anabautismo con una celebración en el continente donde el Anabautismo crece con mayor rapidez”, declara César García, secretario general del CMM. “Esperamos con ilusión esta oportunidad para construir relaciones y profundizar nuestra comprensión de los hermanos y hermanas en Tanzania, mientras participamos en el intercambio mutuo de dones a través de este encuentro masivo”.

    “A pesar de algunos desafíos previstos, creemos que celebrar la Asamblea en Arusha será una experiencia única y positiva. El hecho de que se realice en un lugar relativamente pequeño nos ayudará a estrechar lazos. La participación de las iglesias traerá alegría y mucha ayuda a la Asamblea”, afirma Liesa Unger.



  • El obispo Joseph Kamau de la iglesia Happy, Nakuru, Kenia. Foto: Len RempelEn los últimos días será, declara Dios, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y tus hijos y tus hijas profetizarán, y tus jóvenes verán visiones, y tus ancianos soñarán sueños (Hechos 2,17).

    El obispo Kisare estaba sentado junto al gran árbol donde hace 70 años los primeros misioneros menonitas se habían embarcado en un dhow.

    Le pregunté al querido hermano obispo, ¿Qué sucedió aquí en Katuru Hill hace tantos años?

    Un par de lágrimas corrieron por sus mejillas cuando respondió, ¿Se está refiriendo al día en que el fuego de Dios cayó sobre Katuru Hill?

    Ese día Dios me tocó y comenzó su obra transformadora en mi alma. Aquel día comenzó mi llamado como ministro del evangelio. Ese fue un día que nunca olvidaré.

    Jesús me tocó y me transformó. La gente pasaba por alto a Katuru Hill porque en las aldeas se decía que todos los que se acercaran serían quemados pues el fuego de Dios estaba ardiendo en Katuru Hill.

    Niños evangelistas

    Eso fue en 1942. Ese domingo de agosto el fuego de Dios descendió sobre la nueva iglesia menonita en desarrollo en Katuru Hill en Shirati.

    La congregación experimentó el fuego de convicción de Dios acompañado por el llanto de arrepentimiento de las personas durante todo el día y las horas de la tarde. Wilson Ogwada y Nikanor Dhaje, estudiantes de 12 años de la escuela primaria en Shirati, experimentaron tal compasión por aquellos que no conocían a Jesús que dejaron la escuela para predicar el evangelio.

    Se convirtieron en los primeros misioneros menonitas africanos que viajaban de comunidad en comunidad para proclamar la Palabra de Dios. Siguieron adelante a pesar de haber sido azotados al menos una vez. Predicaron a lo largo de la frontera entre Kenia y Tanzania.

    Promotora del avivamiento a toda marcha

    En la providencia de Dios, Rebeka Kizinza Speedy abrió su hogar situado en la frontera de Kenia a los tanzanos emisarios del evangelio. Veinticuatro kilómetros diarios a pie era su recorrido normal para servir al Señor sin inhibiciones. Por medio de su caminar veloz, entrelazó una relación entre los promotores del avivamiento de Kenia y de Tanzania.

    Existe un misterio en el ministerio del Espíritu Santo. El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, pero ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu (Juan 3,8), dijo Jesús. Así ocurrió dentro de la hermandad de avivamiento del este de África.

    Maestro arrepentido

    Aquellos de entre nosotros que desean saber fechas y lugares probablemente remontarán los inicios del avivamiento a un profesor de escuela secundaria en Ruanda, Blasio Kigozi, quien invirtió 12 días en oración y ayuno por el derramamiento del Espíritu Santo sobre los alumnos, el personal y el profesorado.

    Blasio salió de su habitación como un hombre transformado, primero pidiendo perdón a su esposa y luego convocó a una reunión de todo el profesorado y del personal para anunciar que el Señor le había revelado la necesidad de arrepentimiento. Toda la escuela se convenció. Los obispos anglicanos en Kampala invitaron a Blasio a reunirse con ellos y también se sintieron tocados por un profundo sentido de arrepentimiento. En el plazo de seis semanas Blasio enfermó y murió, pero su mensaje en el este de África nunca ha cesado.

    Dieciocho mujeres Maasai de una confraternidad menonita pasaron la noche en el piso para asistir al evento Renovación y presentar un baile tradicional. Foto: Wilhelm Unger

    Fruto del avivamiento

    Los menonitas no fueron pasados por alto cuando el poder convincente del Espíritu Santo se movió.

    El avivamiento se movió como un pueblo que amaba a Jesús y que se amaba entre sí. Al principio, los líderes prestaron atención a la continuidad del avivamiento. De varias maneras, todos los países de África Oriental se conmovieron con el avivamiento que continúa hasta la actualidad.

    1. El avivamiento se centra en Jesucristo. Las reuniones regulares de la hermandad se centran en Jesús. Todos sabían que los promotores del avivamiento amaban a Jesús. Ya sea que en la reunión haya miles o solo unos pocos, los promotores del avivamiento se reúnen en el nombre de Jesús y allí Jesús se reúne con la hermandad de creyentes.

    2. La confesión de los pecados, el arrepentimiento y el caminar en la luz de Jesús son primordiales. Cada reunión incluye la confesión de los pecados y la celebración de la sangre purificadora de Jesús. 1 Juan 1,7 resume los compromisos centrales de la hermandad de avivamiento: Si caminamos en la luz como él mismo está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

    3. Los promotores del avivamiento ministraban fervientemente. Se les dio el apodo de la gente encendida con la pasión por Jesús, Balokole.

    4. Las hermandades son comunidades de gozo. Abarcan a personas de tribus y naciones de todo el este de África, asemejándose a la imagen de la iglesia de Hechos 2,5‚Äì6: Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquel bullicio se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.

    El movimiento se convirtió en la comunidad intertribal más auténtica en el este de África. Su espíritu de relación intercomunitaria fue un desarrollo clave en la promoción de esfuerzos pacíficos para sanar la lucha política en Kenia. También modelaron el principio de recibir y compartir consejo.

    El avivamiento desarrolla la reconciliación

    En ocasiones pequeños equipos de Balokole viajaban a Sudáfrica instando a una resolución política pacífica. Es asombroso cómo el avivamiento que comenzó con estudiantes amplió su aceptación para invitar a la reconciliación hacia el sendero de la paz aún dentro de los desafíos más difíciles.

    A medida que la hermandad crecía, muchos en el Occidente incluido los Estados Unidos, se sintieron profundamente conmovidos por la gracia de Cristo proclamada por la hermandad. El legalismo de los menonitas en los años treinta y cuarenta fue destructivo; los mensajes llenos de gracia de los menonitas del este de África fueron vitales. La hermandad del avivamiento se esparció en varias comunidades norteamericanas, trayendo ánimo y una nueva vida.

    La gente del cordero

    La hermandad de avivamiento del este de África se resistió a convertirse en una hermandad denominacional. Permanecieron dentro de las iglesias establecidas pero eso no significaba que la hermandad del avivamiento no tuvieran una identidad.

    En medio de la agitación política en la región del este de África, los Balokole fueron reconocidos como un pueblo de paz. Se les llamó la Gente del Cordero, personas que sacrificaron sus vidas por su compromiso con Jesús.

    Muy al comienzo del movimiento en Kenia y Uganda así como en Burundi y Ruanda, hubo disturbios por conflictos tribales o internacionales. Los promotores del avivamiento se negaron a participar en estos conflictos violentos. Cientos murieron dando testimonio de que Jesús es el Cordero de Dios.

    En muchas ocasiones dentro de la robusta historia posterior a la independencia de Kenia, los menonitas se han mantenido firmes con el Pueblo del Cordero, declarando que están comprometidos a la sanidad de las naciones y no a la destrucción de las mismas.

    ‚ÄîDavid W. Shenk es un menonita norteamericano cuyo compromiso de dar fiel testimonio de Cristo en nuestro mundo pluralista lo ha llevado a más de cien países y regiones. David es un autor, misionero, maestro, predicador, y líder que junto a su esposa Grace han invertido especialmente en el establecimiento de la paz con los musulmanes. Nació en el este de África y es miembro de la iglesia Mountville Mennonite Church en Pennsylvania, EE.UU.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.