• Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común 

    Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo cargas, compartiendo esperanzas”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10). 

    El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). 

    Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes. 

    Bayanihan

    Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro. 

    Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación, el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio. 

    “Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.” 

    El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza. 

    Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura. 

    Solidaridad en el compromiso común 

    Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa. 

    “Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.” 

    Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.” 

    Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción. 

    Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá. 

    “Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.” 

    IMC 

    Eladio Móndez, obispo moderador de IMC
    Belén Raga, alcaldesa de Lumban

    Eladio Móndez, obispo moderador de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM. 

    El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial. 

    La presencia menonita en Filipinas comenzó después de la Segunda Guerra Mundial a través de la ayuda humanitaria, asistencia médica y el trabajo de reconstrucción, iniciativas dirigidas por el Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés). En 1965, se fundó Missions Now, Inc. (MNI), una organización misionera dirigida por filipinos, centrada en la evangelización y el establecimiento de iglesias, especialmente en comunidades rurales e indígenas. Tras un período de transición interna, la Iglesia Menonita Integrada (IMC) se conformó en 1991 y se unió al Congreso Mundial Menonita en 1993, formando parte de la familia anabautista mundial. 

    La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM. 

    El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad. 

    “En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que soportemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.” 

    20260314RGPhotographyRGP_8060_FMoCZl

    Lea los testimonios sobre Renovación y obtenga más información sobre el evento en la edición 41.3 de Correo (solo en formato electrónico)



    Actualizado 25 abril 2026: titulo de Eladio Mondez

  • Perspectivas — India

    Qué obtuve al participar en el conjunto internacional 

    Doy gracias a Dios por el don de la música en nuestra vida. Considero una gracia divina que pudiera formar parte del conjunto internacional del Congreso Mundial Menonita en la Asamblea de 2022, en Indonesia. Era mi sueño desde que asistí a la Asamblea de 2003, en Zimbabue. 

    Al participar en la música en las Asambleas mundiales del CMM, aprendí canciones en diferentes idiomas. Mi primera impresión fue que me resultaba extraño pronunciar las palabras de las canciones. Las palabras en otros idiomas a veces tienen similitudes con mi idioma, pero tienen un significado muy gracioso.  

    A medida que me fui acostumbrando a cantar esas canciones en diferentes idiomas, empecé a disfrutarlo mucho. Aprender dichas canciones se convirtió en mi actividad preferida. 

    Una gran familia mundial 

    Al cantar canciones en diferentes idiomas, siento que formo parte de los hermanos y hermanas en cuyo idioma estoy cantando. Me siento unido a ellos, a su estilo musical y a su cultura. 

    Cantar canciones en diferentes idiomas con el coro de la Asamblea junto a hermanos y a hermanas de diferentes continentes, es también como un anticipo del cielo. 

    Canciones como Dalam Yesu/En Jesús somos una familia o No estás solo me ayudan a considerar el hecho de que formo parte de una gran familia mundial. Tengo muchos hermanos y hermanas que me acompañan en todas las situaciones por las que atravieso. 

    La canción La verdadera fe evangélica es la más memorable para mí porque siempre me recuerda que debo examinar mi fe y me anima a vivir una vida como verdadero seguidor de Cristo. 

    Cantar esas canciones también ha unido a mi familia. Cuando solía ensayar para la Asamblea, especialmente canciones en otros idiomas, mis hijas pequeñas se apresuraban a cantarlas conmigo. En comparación con ellas, yo era lento para aprender la pronunciación. Como familia, pasamos muchas horas unidos aprendiendo juntos esas canciones. 

    Fomentar el respeto y la curiosidad 

    Lo que aprendí en la Asamblea lo llevé a la iglesia en la que serví. Enseñé canciones en muchos idiomas diferentes, como Som’LandelaWe want peaceHakuna akaita sa JesuSiyahambaAlabaréTapaiko cheuma (Soy tu hijo), Segala puji syukur (Aclamad con júbilo), Kirisuto no heiwa (Que la paz de Cristo), etc. 

    Traduje algunas de estas canciones al hindi para que los miembros de la iglesia pudieran disfrutar de aprenderlas y cantarlas fácilmente. Cantar en inglés y en hindi nos permite comprender con claridad el mensaje de la canción, ya es importante la convicción y participación. Por lo general, la gente se siente más convencida al cantar en un idioma que entiende.  

    Pero, normalmente animo a la gente a cantar al menos una estrofa o el estribillo en el idioma original. 

    Cuando los miembros de nuestra iglesia aprenden diferentes palabras en un idioma extranjero, esto les ayuda a experimentar el carácter mundial de la canción; fomenta el respeto y la curiosidad por otras culturas y hace que el momento se sienta más unido y significativo. En definitiva, ayuda a la congregación a sentirse unida a la familia mundial.  

    Comprender el Espíritu de Dios 

    Una persona de mi congregación contó que cantar canciones en diferentes idiomas le ayudó a comprender la gratitud de Dios. Esto se puede ver en el lenguaje, el patrón musical y la cultura. Aunque tal vez no comprendamos plenamente el significado al cantar canciones en diferentes idiomas, sentimos que Dios nos ha concedido su alegría y su espíritu por medio del lenguaje y la música. 

    Cantar canciones como No estás solo, le ayudó a comprender que estamos unidos. Compartimos nuestro dolor y nuestra alegría, y también nos apoyamos mutuamente en las situaciones difíciles. 

    Cantar los himnos de la Asamblea le ayudó a comprender que tiene un lugar en la congregación como parte de la familia, para cuidar a los demás miembros de la familia que lo necesitan. 

    En conclusión, me gustaría decir que las canciones de la Asamblea han sido una fuerza muy eficaz para unir a la iglesia en su entendimiento de Dios, su lugar y su papel en la familia mundial. 

    Ashish Kumar Milap, pastor de la Iglesia Menonita Sunderganj, de Dhamtari, India, donde sirve a una congregación de 1.040 miembros bautizados. En 2022, participó en la Asamblea en Indonesia como integrante del coro internacional. 


  • Perspectivas — Zimbabue

    Los efectos duraderos de la Asamblea del CMM de 2003 en la música de las congregaciones de Zimbabue 

    Mi primer encuentro verdadero con el CMM fue en la Asamblea de 2003, realizada en Bulawayo, Zimbabue, aquí en África. Efectivamente, fue una experiencia asombrosa de adoración internacional y multicultural. Los sonidos musicales de diversas culturas y tradiciones se fundieron en armonía, dejando una huella imborrable en mi alma. 

    Dicha experiencia despertó una pasión por la música de adoración del mundo que sigue inspirándome a mí y a la mayoría de los miembros de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, ¡incluso hasta el día de hoy! 

    La Asamblea del CMM de 2003 en Zimbabue marcó un acontecimiento significativo para la comunidad anabautista mundial. Esta reunión ha tenido efectos duraderos en los estilos musicales de las congregaciones locales de Zimbabue. Dicha influencia se puede apreciar en la fusión de ritmos tradicionales zimbabuenses con himnos occidentales y música cristiana contemporánea. 

    Música tradicional de Zimbabue y adoración anabautista 

    En Zimbabue, la música tradicional es parte integral de la identidad cultural. Instrumentos de percusión como tambores, sonajeros y maracas se utilizan comúnmente en el culto. 

    Después de 2003, algunas congregaciones de los Hermanos en Cristo comenzaron a incorporar estos elementos en sus cultos, fusionándolos con instrumentos occidentales como guitarras y teclados, creando un sonido único con el que se identifican los fieles locales. 

    De hecho, la mayoría de las congregaciones de Zimbabue acompañan la música de adoración con instrumentos musicales. Esto se ha extendido incluso a las congregaciones rurales, donde los fieles solían limitar su canto a los coros. 

    Influencia de la música anabautista 

    La Asamblea del CMM reunió a músicos de diversas tradiciones anabautistas. Esta experiencia propició la adopción de canciones tales como, “¡Sobre mi cabeza, oigo música en el aire!” (canción folclórica afroamericana con ritmo zimbabuense en las congregaciones locales). 

    Muchas iglesias comenzaron a utilizar canciones con una mezcla de himnos tradicionales y canciones de adoración contemporáneas de África y América Latina. 

    El cambio a favor de elementos tradicionales fue bastante evidente al fomentar la realización personal y la adoración en el contexto africano. Esto impulsó el movimiento en el canto, algo que se da de manera natural en los habitantes autóctonos de África.  Interpretaciones tales como “Hakuna akaita” (No hay nadie como Jesús) y “Jes’ uya khazimula” (Jesús siempre brilla), adquirieron un nuevo significado y popularidad como influencia directa de la música anabautista. 

    Varios otros coros en idiomas “extranjeros”, como “Obrigado Senhor” (Gracias, Jesús), y canciones de la Asamblea de 2003, de Zimbabue, también integran parte de la música de adoración local. 

    Impacto en la adoración  

    La fusión de estilos musicales ha influido en las prácticas de adoración. Los cultos son más participativos, con los miembros cantando en ndebele, shona e inglés. Algunas iglesias han introducido la danza, incorporando movimientos tradicionales zimbabuenses. 

    Este cambio ha hecho que el culto sea más expresivo y relevante para la cultura local. 

    La Asamblea del CMM en Zimbabue contribuyó en gran medida a estimular indirectamente que las congregaciones locales valoraran la diversidad cultural en la música de adoración. 

    Cantar canciones de un himnario compartido como el cancionero del CMM, ha repercutido en las congregaciones. Las canciones en común fomentan un sentido de unidad y una experiencia de fe compartida entre los miembros de la congregación. Los vincula con una comunidad más amplia de creyentes de diferentes culturas y lugares. 

    Desafíos y oportunidades 

    Si bien esta fusión musical ha enriquecido el culto, también ha presentado desafíos. Algunas congregaciones se esfuerzan por encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación. Los miembros mayores preferirían himnos tradicionales, mientras que los más jóvenes suelen preferir estilos contemporáneos. Esta brecha generacional requiere una gestión cuidadosa de parte de los miembros jóvenes y de los líderes de la iglesia. 

    Los jóvenes del distrito de Bulawayo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, han tomado la iniciativa de integrar a todos mediante la creación del Coro Juvenil del Distrito de Bulawayo. El grupo ha transformado los himnos tradicionales para que sean más accesibles a todas las edades, utilizando instrumentos locales y occidentales en sus grupos de alabanza dirigidos por jóvenes. 

    La Asamblea del CMM de 2003 impulsó un movimiento en torno a la adoración contextualizada en las congregaciones de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue. Al adoptar las tradiciones musicales locales, las iglesias han creado experiencias de adoración que son auténticamente zimbabuenses y, a la vez, están vinculadas mundialmente. 

    Esta mezcla de estilos refleja el énfasis anabautista en la comunidad y la pertinencia cultural. 

    A medida que las congregaciones de Zimbabue continúan evolucionando, su música sigue siendo un testimonio del poder de la fe expresada a través de la cultura local. 

    Los efectos más duraderos que ha dejado el CMM son la participación emocional y espiritual, la vinculación y el intercambio cultural y, sobre todo, lo que se ha despertado en cuanto a sentimientos de gozo, reverencia y contemplación, que realzan realmente las experiencias de adoración. 

    Nelson G Muzarabani, miembro de la Iglesia de los Hermanos en Cristo Entumbane, de Bulawayo, Zimbabue, y anciano de la misma, se desempeñó como secretario de la Convención durante casi diez años. Como músico de formación, participa activamente en el ministerio musical de la iglesia, y también en otros proyectos. Está jubilado del sector público y privado, donde trabajó durante poco más de 35 años como educador, investigador, historiador, archivista, administrador y gerente. 


  • Perspectivas — América del Norte 

    Cantar con el cancionero del CMM en Pennsylvania 

    “Oh Señor, 
    tú has formado a todas las naciones, 
    y ellas vendrán a ti para adorarte 
    y para glorificar tu nombre.”  

    Salmo 86:9 

    Cuando cantamos canciones del cancionero internacional del Congreso Mundial Menonita, estamos practicando la hospitalidad y el sentido de pertenencia. Cantar canciones de otras culturas también nos vincula con la iglesia mundial. 

    Canciones tales como “Here I Am to Worship”, “Way Maker” y “How Great Thou Art” se encuadran perfectamente en el canon musical de la Iglesia Menonita Neffsville. Otras no tanto, tales como “Cantai ao Senhor”, “Kwake Yesu Nasimama” y “Tú Eres Todopoderso.” 

    Nuestra congregación es mayoritariamente blanca, y muchos miembros tienen ascendencia menonita suiza o alemana. Sin embargo, también contamos con miembros de Puerto Rico, Haití, Kenia y Uganda. Cantar canciones en sus lenguas maternas es una manera de expresarles que realmente pertenecen a este lugar. 

    Además, muchos de nuestros miembros han servido como misioneros en el extranjero, en África, Asia y América del Sur. Cantar canciones del cancionero del CMM también los alienta. 

    Permítanme darles dos ejemplos de cómo nuestro canto es una manera de expresar una cálida bienvenida y solidaridad de manera concreta. 

    Canción favorita en el idioma del corazón 

    Hace unos tres años, un misionero de Perú al que apoyamos visitó Neffsville y predicó el domingo. Esa mañana, cantamos “Tú estás aquí. Mientras cantábamos, las lágrimas rodaban por sus mejillas. Nunca pensó que escucharía una canción en su lengua materna en una iglesia menonita de Lancaster, Pensilvania. 

    Más tarde supe que “Tú estás aquí” era una de sus canciones favoritas. Él y su familia se sintieron acogidos de una manera más profunda, simplemente porque cantamos una canción en el culto en su lengua materna. 

    Los caminos de Dios dan la bienvenida a un invitado 

    El segundo ejemplo es reciente. Cantamos “Cantai ao Senhor” en nuestro culto, tanto en portugués como en inglés. 

    El domingo, por casualidad, una familia visitó nuestra iglesia por primera vez; eran oriundos de Brasil y hablaban portugués en su casa. 

    Algunos miembros de nuestra congregación se preguntaban por qué cantamos en portugués. No conocían a nadie de nuestra congregación que fuera oriundo de un país donde se hablara ese idioma. 

    ¡Pero así es como obra Dios! Esta familia quedó fascinada al ver que una congregación de Lancaster, Pensilvania, cantara en su lengua materna. 

    Se sintieron bienvenidos de una manera que iba más allá de lo que cualquier apretón de manos habría logrado. Se sintieron visibilizados. 

    La música nos vincula a todo el mundo 

    Uno de mis objetivos para este año es que mi congregación cante al menos una canción de una cultura no mayoritaria en la mayoría de nuestros cultos. Las canciones del cancionero del CMM nos ayudan a hacerlo de una manera que nos vincula poderosamente con nuestros hermanos y hermanas anabautistas de todo el mundo. Como dice el Salmo 86:9, “glorificamos el nombre de Dios”, lo hacemos con las canciones de “todas las naciones”. 

    Después de todo, cuando lleguemos al cielo habrá personas de todas las naciones; todos aquellos   que hayan vivido en Cristo alguna vez. Todos, con nuestras diversas culturas, idiomas y razas, cantaremos: “La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:10b).  

    Cantar canciones de otras culturas e idiomas nos sirve de práctica, especialmente las del cancionero del CMM (muchas de las cuales también se encuentran en nuestro himnario, Voices Together). 

    Rashard Allen, director de música y adoración de la Iglesia Menonita Neffsville de Lancaster, Pensilvania, EE. UU. Se familiarizó con el Cancionero del CMM al formar parte del Conjunto Internacional para la Asamblea del CMM en Indonesia, en 2022. Desde entonces, ha impartido talleres sobre música litúrgica en congregaciones menonitas de Uganda, y ha organizado los cinco coros internacionales que participaron en la conmemoración de Anabautismo@500 celebrada en Zúrich, en 2025. 


  • Correo: “Un mensajero… a quien se le ha confiado la tarea de llevar mensajes”. Así fue como el secretario general del CMM, Paul N. Kraybill, presentó la nueva revista del CMM en su primer número en 1986.  

    “La Asamblea del Congreso Mundial Menonita de 1984, en Estrasburgo, hizo eco de un clamor que ha sido escuchado con frecuencia antes y desde entonces. No nos conocemos lo suficiente. Somos una comunidad mundial, pero nuestro conocimiento es local y limitado. A pesar de nuestras imprentas, editoriales y publicaciones, ¡no hay un mensajero internacional!”, escribió. 

    De modo que: “El Congreso Mundial Menonita se complace en presentar la revista Correo, una nueva publicación”. 

    Correo se diseñó específicamente para que sea un mensajero que lleve mensajes hacia y desde toda la comunidad menonita mundial. 

    “Quisiéramos recibir respuestas, comentarios, sugerencias, críticas y contribuciones, con el fin de que este sea realmente un ‘correo’ que lleve mensajes hacia y desde todas partes del mundo.” 

    Entre esa época y el 2026, la revista ha experimentado cambios, ¡y seguirá haciéndolo! Pero nuestro objetivo sigue siendo ser un espacio donde la comunidad global pueda conocerse.  

    Comparta con nosotros 

    Y seguimos queriendo saber de ustedes:  

    ¿Cómo les enseña, inspira y ayuda la revista Correo a comprender a la familia anabautista? 

    ¿Qué reflexiones e historias conmovedoras de sus lecturas le han acompañado mucho después de haber dejado la revista a un lado? 

    Únase a la conversación 

    Les invitamos a unirse a la conversación. Los miembros de nuestra comunidad mundial poseen una amplia experiencia y una profunda sabiduría que les permite dialogar superando las barreras geográficas y culturales. Estamos trabajando en una oportunidad para aprender juntos a través de un seminario web. Estén atentos a los próximos anuncios sobre el seminario web. 

    Al observar la desunión y el desacuerdo a nuestro alrededor, incluso dentro de la iglesia, que podamos abrir nuestros corazones para recibir la gracia de celebrar la diversidad.  


  • Perspectivas — Alemania 

    Cómo la música de las reuniones mundiales enriquece a mi iglesia 

    Desde que el consejero de un campamento infantil me enseñó mis primeros acordes de guitarra hace muchísimos años, la música ha formado parte de mi vida. También disfruto de conocer a cristianos de otras culturas. 

    Hasta ahora he participado en cuatro Asambleas mundiales del Congreso Mundial Menonita. Me asombra cómo nuestra fe compartida da vida a la diversidad en la unidad. La canción de bendición japonesa, “Kirisuto no heiwa ga”, ocupa un lugar especial en mi corazón, al igual que la canción latinoamericana, “Adorad a Jesus” y la canción en inglés, “Way Maker”. 

    Los ritmos y melodías me transmiten imágenes de encuentros y sentimientos de alegría y cercanía.  

    Mi guitarra y yo fuimos invitados a formar parte de la banda internacional en el culto masivo al conmemorar el quincentenario de los anabautistas en Zúrich. El respeto mutuo nos motivó a aprender los diferentes estilos musicales característicos de las canciones. 

    Durante los ensayos conjuntos y en el culto, sentí que teníamos un pedacito del cielo con nosotros. Una comunidad mundial celebró a nuestro venerable Dios con diferentes expresiones musicales y en idiomas distintos. 

    El Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial es una de las ocasiones en que las canciones de la familia mundial despliegan su poder unificador. Me complace compartir mis propias historias de encuentros en las Asambleas del CMM en Indonesia (2022), EE. UU. (2015), Paraguay (2009) e India (1997). 

    Al practicar las canciones en su idioma original, sentimos una cercanía especial con la familia a nivel mundial. Para algunas canciones, también he elaborado textos en alemán. Las letras en alemán hacen que aspectos de nuestra fe compartida sean perceptibles. 

    Actualmente, me estoy preparando para el CMERK* en mayo de este año, en los Países Bajos. Además de canciones europeas, también aprovecharemos esta oportunidad para interpretar canciones de las Asambleas del CMM. 

    Con canciones como “Ewe Tina” y “Hakuna Akaita Sa Jesu”, nos gusta inspirar a la gente a participar en la próxima Asamblea del CMM, prevista para 2028, en África. Esa sería mi esperanza. Porque, por supuesto, estas canciones despliegan su espíritu sanador e inspirador de gozo en la comunidad mundial. 

    *CMERK, reunión regional para todas las iglesias menonitas europeas, es una combinación de dos nombres:
    Conférence Mennonite Européenne (francés) y
    Mennonitische Europäische Regionale Konferenz (alemán).

    El evento se realizará del 14 al 17 de mayo de 2026, en los Países Bajos. 

    Wilhelm Unger, pastor de las iglesias menonitas de Friedelseim y Limburgerhof-Kohlhof de Alemania (parte de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Gemeinden in Deutschland, iglesia miembro del CMM,). 


  • Al final de la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS) en Alemania, los participantes se reunieron
    alrededor de una fogata para cantar y hacer pan. Foto: Irma Sulistyorini

    La columna de los miembros directivos 

    La perspectiva que tenemos ante nosotros es extraordinaria: un mundo donde las personas han sanado lo suficiente como para reconocer su valor y, por lo tanto, son capaces de establecer relaciones marcadas por una auténtica intimidad, dignidad y respeto. Un mundo donde las tecnologías poderosas y las conexiones globales reducen las brechas en lugar de profundizarlas, convirtiéndose en herramientas para el entendimiento mutuo y una prosperidad compartida. 

    Al mismo tiempo, nombramos la verdad de este momento. Muchas personas en todo el mundo viven en lugares llenos de temor, marcados por la violencia, el desplazamiento, la incertidumbre económica, la crisis climática y una profunda polarización social. El miedo es evidente. Nos tienta a retraernos, a proteger lo nuestro y a imaginar que la supervivencia es lo mejor a lo que podemos aspirar. 

    Y, sin embargo, estos no son solamente desafíos que hay que afrontar. También constituyen momentos que exigen valentía. 

    En toda la familia anabautista mundial, las comunidades están redescubriendo sus voces, su capacidad de acción y el llamado a vivir de manera diferente. La solidaridad, como la entiende el Congreso Mundial Menonita, no consiste en un acuerdo pasivo ni en un asunto lejano. Es una decisión fiel de permanecer vinculados: elegir las relaciones en vez del aislamiento, el acompañamiento en vez del control y la esperanza en vez del miedo. 

    Esta solidaridad se practica cuando escuchamos profundamente a las diferentes culturas, cuando la experiencia vivida determina nuestro discernimiento compartido y cuando permanecemos a la mesa, incluso cuando el camino a seguir es incierto. 

    Nos recuerda que la sanación es posible, que habrá de surgir nueva vida de lugares difíciles y que la unidad es algo que practicamos con paciencia y cuidado. 

    Al iniciar el año 2026, hemos sido invitados e invitadas a cuidar lo que se nos ha confiado: a construir espacios de confianza, a fortalecer lazos de amor y a definir un futuro caracterizado por la paz de Cristo. 

    Lo que construyamos no será perfecto, pero habrá de ser fiel. 

    Que podamos abrirnos a la gracia que Dios ya nos ha dado y que la vivamos por medio de la solidaridad, acompañándonos en humildad, eligiéndonos unos a otros con valentía y confiando en el Espíritu que nos une. 

    2025 headshot

    Lisa Carr-Pries, vicepresidenta del CMM (2022-2031). Es directora de Atención Espiritual de Parkwood Community (residencia de ancianos de cuidado prolongado) en Waterloo, Ontario, Canadá, y miembro de la Iglesia Menonita de Nith Valley, Ontario, Canadá.


  • La Iglesia Cristiana Menonita Binuangan, de Filipinas, celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial cantando Qué amigo tenemos en Jesús, Bendita seguridad, Confía y obedece y Dios, eres bueno. Algunas de las canciones se cantaron en el idioma ilocano. El ilocano es el dialecto común que se utiliza junto con dialectos locales como kankana-ey, bugkalot, ibaloi, kalanguya y otros.

    Secretario General

    La creatividad nos ayuda a tener la imaginación para visualizar cosas que no hemos visto o experimentado antes.  

    Cuando leí la historia de Dirk Willems –un anabautista encarcelado que rescató a su perseguidor del agua después de que éste cayera a través del hielo– tenía que usar mi imaginación. Desde que me mudé a Canadá en 2019, he visto lagos y ríos congelados con mis propios ojos. Caminar sobre hielo es real, tan real como el bondadoso Espíritu de Dios obrando en la vida de Dirk Willems y su perseguidor.  

    Hoy en día, al observar un mundo fragmentado, lleno de ira, violencia y desacuerdos, – incluso lamentablemente dentro de la iglesia–, desafiemos nuestra imaginación para vivir en el mundo de Shalom al que Dios nos llama. 

    • ¿Y si el mundo estuviese lleno de personas como Dirk Willems?  
    • ¿Y si lográramos ver a Jesús en el rostro de nuestros enemigos?  
    • ¿Cómo podríamos ser una iglesia mundial cuya piedra angular espiritual fuera el amor mutuo entre cristianos, incluso hasta dar la propia vida?  
    • ¿Cómo podríamos experimentar ese amor en nuestras familias, lugares de trabajo y vecindarios?  

    Esa manera de vivir es la que nos permite comprender profundamente a los demás,
    al escucharlos y hablarles con amor.  

    Cuando cantamos, como se ha escrito en este número, estimulamos nuestra imaginación.
    Cantamos sobre nuestro amor por Dios y por otras personas, y la música nos impulsa
    a sentirlo. Vivimos la imaginación a través de la armonía, así como expresamos
    la unidad a través de la diversidad.  

    Pidamos a Dios su presencia para ayudarnos a vivir de acuerdo a esa imaginación
    en cada relación a nuestro alrededor. 

    2025 headshot César García

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario. Esta reflexión es una adaptación de una carta del secretario general celebrando un día festivo religioso.


    group of Filipino singing at a church
  • Perspectivas — Paraguay

    Cada semana, en las capillas del Campus IBA, dedicamos un tiempo para alabar a nuestro Dios a través de la música. Siendo un instituto bíblico donde convergen distintas tradiciones teológicas y trasfondos culturales, podría pensarse que las diferencias tendrían más peso que lo que compartimos. Sin embargo, las canciones tienen un rol importante en fortalecer nuestra unión como pueblo de Dios. 

    La comunidad y la unidad 

    En nuestras capillas entonamos variedades de estilos: himnos clásicos, canciones contemporáneas de trasfondo latinoamericano y anglosajón. La variedad proviene de la diversidad de nuestro estudiantado, que participa activamente en los momentos musicales. 

    Sin embargo, como instituto anabautista, valoramos profundamente la comunidad y la unidad del cuerpo de Cristo. En ese sentido, el canto congregacional no es un simple “momento musical” dentro del programa de capilla; es un acto comunitario que moldea nuestra identidad. Cuando cantamos no buscamos meramente acompañar una banda, sino ser una voz de adoración para nuestro Señor. 

    Es interesante cómo la música tiene la capacidad única de atravesar barreras que a veces la teología, en sus debates y formulaciones, no logra cruzar con la misma facilidad. Esto no significa que la teología no sea importante —al contrario, es vital para la salud de la iglesia—, pero sí reconocemos que dentro del mundo evangélico existen diferentes interpretaciones sobre temas secundarios. En el aula podemos dialogar, debatir y profundizar diferentes temas que resaltan nuestros desacuerdos. Pero en la capilla, al cantar verdades centrales de nuestra fe, nos encontramos en un terreno común donde lo esencial resuena más fuerte que lo secundario. 

    He visto repetidas veces cómo estudiantes que provienen de iglesias con distintos estilos y tradiciones, levantan juntos sus voces con profunda convicción. Tal vez no todos formularían de la misma manera ciertos puntos doctrinales, pero sí podrán declarar al unísono: Cristo es Señor o Somos el pueblo de Dios. En ese momento, la música se convierte en un espacio donde se resaltan nuestros acuerdos, no en temas secundarios, sino en puntos centrales de nuestra fe. 

    Señor de un pueblo 

    Un aspecto clave de esta experiencia ha sido el enfoque intencional en el tipo de canciones que elegimos. Procuramos incluir cantos que exalten a Jesús no solo como Salvador individual, sino como Señor de un pueblo. Las letras que hablan de “nosotros”, de la iglesia como cuerpo, de caminar juntos en la luz, nos ayudan a formar una espiritualidad menos centrada en lo privado y más arraigada en la comunidad. Esto es profundamente coherente con nuestra herencia anabautista, que entiende la fe como un seguimiento visible de Cristo en comunidad. 

    Asimismo, las canciones de entrega y consagración a Jesús cumplen un papel unificador. Cuando toda la congregación canta palabras de rendición, —Toma mi vidaYo me rindo a tiQuiero serte fiel— se produce un momento de alineación espiritual. No estamos afirmando preferencias personales ni defendiendo posturas, sino poniéndonos juntos bajo el señorío de Cristo. Esa postura compartida de humildad delante de Él nos alinea hacia la verdad central de que Jesús es el Señor y todos somos discípulos en proceso. 

    He notado también que la música crea memorias espirituales colectivas. Años después, exalumnos regresan al campus y se emocionan al escuchar una canción que cantábamos en capilla. No solo recuerdan una melodía, sino un tiempo de formación, amistades profundas y encuentros con Dios en comunidad.  

    Con todo esto no quiero decir que la música no pueda ser causa de división, y muchas veces lo es. Pero desde lo que vivimos cada semana en el Campus IBA, la música entonada como pueblo y consagrada para el Señor tiene el poder para unirnos, y quien sabe, también tiene el poder para formular teología con el corazón correcto. 

    Fernando Miranda, es actualmente profesor del Instituto Bíblico Campus IBA, ubicado en Mariano Roque Alonso, Paraguay. Está casado con Miriam Sawatzky y son padres de dos hijos, Andrea y Sebastián. Además de su labor académica, coordina y dirige los tiempos de alabanza en el Campus, especialmente en el área musical. 


    singing and playing music on stage
  • Inspiración y reflexión

    Adorar juntos, sobre todo cantar juntos, se suele mencionar como lo más destacado de las Asambleas del Congreso Mundial Menonita. Después de todo, no hay nada como cantar en una reunión de miles de personas como hermanos y hermanas en Cristo. Incluso cuando no todos hablan el mismo idioma, la música tiende a unirlos de una manera que no lo hacen otras experiencias. 

    Se anuncia la canción y la pantalla se llena de palabras que muchos en la sala no pronuncian con fluidez, o que no pueden pronunciar en absoluto. 

    La melodía puede resultar desconocida, el ritmo ligeramente diferente de lo que el cuerpo espera. 

    Un coro de todo el mundo ayuda a iniciar el sonido. Luego, gradualmente, el sonido colectivo va cobrando forma. 

    Miles de voces con diferentes acentos, formas vocálicas e instintos musicales comienzan a sonar juntas. 

    En las Asambleas del Congreso Mundial Menonita, la unidad es algo que se puede escuchar. 

    El sonido nunca es completamente perfecto. Algunas palabras se pronuncian mal. Algunas armonías pierden precisión. Sin embargo, algo inconfundible sucede en estos momentos. Personas que adoran de forma diferente, tienen perspectivas diferentes y provienen de contextos bastante distintos, se comprometen a cantar la misma canción al mismo tiempo. 

    Nadie canta solo. Nadie canta exactamente de la misma manera. Se revela una verdad más profunda: la unidad en una iglesia mundial no se descubre borrando las diferencias, sino aprendiendo a mantenerlas unidas mediante el sonido. 

    El propósito de este artículo es reflexionar sobre cómo ha funcionado la música a lo largo de un siglo de Asambleas del CMM, cómo ha cambiado a medida que la comunión menonita se ha vuelto cada vez más mundial, y cómo cantar juntos sigue creando un sentido vivencial de unidad. 

    La primera reunión del Congreso Mundial Menonita tuvo lugar en 1925 en Basilea, Suiza, para conmemorar el cuatricentenario de la Reforma anabautista. Ya que la iglesia mundial ha conmemorado el quincentenario, este parece un momento oportuno para reflexionar sobre las Asambleas del siglo pasado, desde la perspectiva particular de la música. 

    Una manera de hacer el seguimiento de lo que se ha cantado en las Asambleas del CMM es a través de los cancioneros elaborados para cada reunión. Si bien ningún cancionero capta todo lo que se canta o escucha (y algunas de las canciones impresas nunca se usan), brindan una perspectiva concreta de cómo la iglesia mundial se ha percibido a sí misma, su unidad y cuáles son las voces convocadas a la adoración comunitaria. 

    choir at MWC assembly
    Asamblea No. 7, 1962, Kitchener (Canadá)

    Cantar juntos nuestra fe: por qué la música importa 

    Cantar juntos nos exige algo que pocas otras prácticas colectivas nos exigen. Requiere vulnerabilidad y confianza, y no puede hacerse en privado en medio de una multitud. 

    Se exponen las voces, se comparte la respiración, y el ritmo se negocia en tiempo real. Cantar juntos implica tanto escuchar como producir sonido. 

    Para una comunión mundial como el Congreso Mundial Menonita, esto importa muchísimo. La unidad en el CMM no ha significado una uniformidad total de creencias, prácticas o perspectivas. La fraternidad abarca continentes, culturas e historias determinadas por realidades sociales y políticas muy diferentes. 

    Sin embargo, una y otra vez, la iglesia se reúne y elige adorar. Al hacerlo, practica una forma de unidad que no depende de la resolución de todas las diferencias, sino del compromiso con convicciones compartidas, aun cuando estas convicciones se expresan de diversas maneras. 

    En las Asambleas del CMM, muchas veces dicha unidad se transmite a través de lo que podríamos llamar canciones del corazón: canciones que ciertas comunidades atesoran y que expresan sus historias de fe, sufrimiento, esperanza y gozo. 

    Estas canciones no significan necesariamente lo mismo para todos los que las cantan. Más bien, animan a tomar conciencia de los diferentes estilos musicales, énfasis teológico, lenguajes textuales y prácticas de adoración. Cantar las canciones del corazón de unos y otros, es una manera de aprender juntos quiénes somos. 

    Esta práctica conlleva riesgos. Las palabras podrían ser mal pronunciadas o malinterpretadas. Las formas musicales podrían resultar desconocidas o inquietantes. Sin embargo, es precisamente en esta vulnerabilidad que la música cumple su función más importante. 

    La unidad que no cuesta nada, nos exige poco. Cantar cuando existen diferencias, en cambio, capacita a la iglesia a escuchar antes de guiar, a seguir antes de determinar y a permitir que se enriquezcan los supuestos profundamente arraigados sobre la adoración y la música. 

    group of Africa singing
    Asamblea No. 10, 1962, Wichita (EE. UU.)

    Cancioneros y un punto de inflexión: 1967-1972 

    Los cancioneros no son colecciones neutrales. Cada inclusión y omisión refleja un conjunto de valores: de quién es la teología que se nombra, de quién es el idioma que se escucha y de quién son las formas musicales que se consideran cantables por una comunidad mundial. 

    A medida que el Congreso Mundial Menonita se internacionaliza, sus cancioneros han adquirido una complejidad creciente. 

    Las actas de la primera Asamblea del CMM en 1925 mencionan coros y cantores, pero el primer cancionero impreso específicamente para una Asamblea data de 1936, durante la reunión en Ámsterdam y Elspeet, Países Bajos. Anteriormente, las congregaciones probablemente cantaban de los himnarios disponibles en los lugares de culto. 

    Estos primeros cancioneros de las Asambleas contenían exclusivamente himnos europeos y norteamericanos, generalmente en inglés, alemán, francés y/o neerlandés. 

    A medida que la representación en el CMM se volvió más diversa, especialmente con la considerable expansión en el Sur global, este panorama musical comenzó a sentirse cada vez más incongruente. Para la Asamblea de 1967 en Ámsterdam, con delegados de más de treinta países, los participantes se dieron cuenta con mayor claridad de que la comunión menonita estaba cambiando. 

    La diversidad cultural, lingüística y de color de piel ya no era algo secundario: estaba muy presente en la en la reunión. 

    Este momento marcó un punto de inflexión. 

    La siguiente Asamblea, realizada en 1972, en Curitiba, Brasil, fue la primera Asamblea del CMM en el hemisferio sur. El historiador Cornelius Dyck expresó el desafío que enfrentaba la iglesia a través de una pregunta profunda: “¿Qué clase de unidad es posible y deseable en una hermandad mundial en que cada congregación es responsable, en última instancia, solo ante sí misma?” 

    La Asamblea en Brasil se llevó a cabo en medio de grandes desafíos, tales como la represión política bajo el régimen militar, dificultades con la traducción y barreras lingüísticas. 

    No obstante, las actas hablan positivamente en especial de la música. El canto comunitario fue recibido con un aplauso entusiasta y, por primera vez, se presentaron grupos de América del Sur. Solo un tercio de los participantes provenía de Europa y América del Norte. Un grupo de trabajo sobre la música reconoció la necesidad de contar con canciones de diversos períodos, géneros y culturas a fin de reflejar mejor la iglesia mundial. 

    También se produjeron cambios organizativos. Las reuniones del Concilio General comenzaron a realizarse en el Sur global, los congresos regionales empezaron a reunirse y las redes de misiones se extendieron a más de cincuenta países, donde las iglesias a menudo crecían más rápidamente que las del Norte. 

    El Congreso Mundial Menonita puntualizó que su propósito era servir de medio para fraternizar y testificar”, enfatizando la comunicación, el aliento mutuo y la responsabilidad compartida. Posteriormente, también estableció la función remunerada del secretario general, y el CMM pasó de ser dirigido por historiadores a personas con experiencia en el liderazgo de la misión. 

    choir group from Africa at MWC assembly
    Asamblea No. 14, 2003, Bulawayo (Zimbabue)

    Lo que aprendemos cuando cantamos juntos 

    A partir de la década de 1970, las Asambleas del CMM siguieron creciendo en número de asistentes y en diversidad. Se desarrollaron cancioneros internacionales con una representación mundial intencionada, comenzando con la Asamblea de 1978, en Wichita, Kansas (EE. UU.). 

    Figuraban más idiomas en las páginas y en los cultos, a veces con el apoyo de la traducción simultánea. A partir de esta colección, se priorizaron las canciones del corazón de cada continente. Las mujeres desempeñaron roles de liderazgo cada vez más visibles en la música, incluyendo figuras como Mary Oyer como directora de canto. El presidente también fue, por primera vez, una persona proveniente de fuera de EE. UU. y Alemania (Etiopía). 

    Para la Asamblea de 1984 en Estrasburgo, la Asamblea moderna del CMM ya había comenzado a cobrar forma: un comité programático; un subcomité de música y culto; una estructura temática con ritmos diarios; y la presencia de la música durante toda la reunión. Se presentaron músicos de todo el mundo, demostrando que la unidad requiere intención y práctica. 

    La unidad que se forja a través del canto en las Asambleas del CMM no es permanente. Cuando desaparece el canto final, los participantes regresan a sus contextos de origen, llevándose diferentes preguntas, convicciones y desafíos. Sin embargo, algo perdura: el recuerdo de haber cantado juntos redefine cómo se abordan las diferencias después. 

    diversity group of people singing
    Asamblea No. 17, 2022, Indonesia

    La música enseña a la iglesia mundial que la unidad no requiere la resolución de todos y cada uno de los desacuerdos. Requiere presencia. 

    Al cantar, la iglesia practica la convivencia en tiempo real, la escucha atenta, la adaptación según sea necesario y el compromiso con una acción compartida incluso cuando sea exigente. La unidad, en este sentido, no es un ideal abstracto, sino una disciplina practicada. 

    Las Asambleas del CMM funcionan como espacios de ensayo para este tipo de pertenencia. Ofrecen un vistazo de lo que es posible cuando la diversidad no se gestiona ni se minimiza, sino que se integra en un ritmo compartido. 

    Cada voz importa precisamente porque es distinta. Y en el acto compartido de cantar, la iglesia mundial aprende de nuevo lo que significa pertenecer juntos. 

    Benjamin Bergey, profesor asociado de música en la Universidad Menonita del Este, Harrisonburg, Virginia, EE. UU., donde dirige los coros y la orquesta, e imparte cursos de teoría y dirección musical. Fue coordinador musical de la Asamblea de 2022, en Indonesia y dirige a los Cantantes de Cámara de EMU, que se presentaron en la conmemoración del quincentenario en Zúrich. También fue editor musical de Voices Together, un himnario de la Iglesia Menonita de EE. UU. y Canadá. Es miembro de la Iglesia Harrisonburg Mennonite, Virginia, EE. UU. 

    Breve cronología histórica 

    N.°1 – 1925 Basilea y Zúrich 

    • Propósito: reunirse para celebrar el cuatricentenario y publicar un libro conmemorativo. 
    • Se presentan coros de la región de Basilea (Holee y Schänzli) y se mencionan muchos cantos, incluidos los himnos Gott grüße DichGroße GottDie Sach ist Dein y Nun danket alle Gott

    N.°2 – 1930 Danzig 

    • “Congreso Menonita de Ayuda Mundial” 
    • Propósito: recibir informes de varias comunidades y organizaciones menonitas sobre la labor de ayuda humanitaria, orientación sobre la difícil situación de las comunidades menonitas en la Unión Soviética e intercambiar información sobre futuras medidas coordinadas de ayuda humanitaria. 
    • Se hace referencia al canto y se mencionan himnos específicos (Wach auf, du Geist der ersten ZeugenKein schöner Land in dieser ZeitInnsbruck, ich muß dich lassen. 

    N.°3 – 1936 Ámsterdam y Elspeet 

    • Propósito: continuar este tipo de reuniones, fortalecer los lazos como un solo cuerpo, celebrar el cuatricentenario de la conversión de Menno Simons en los Países Bajos. 
    • Se imprime primer cancionero, con los himnos en el orden en que se había previsto usarlos para cada culto (textos en alemán y holandés) 
    • Se menciona un canto no oficial en el barco mientras cruzaban el Ijsselmeer para ir a Elspeet durante una fuerte lluvia. 

    N.°4 – 1948 Goshen y norte de Newton 

    • Propósito: continuar los canales de fraternidad mundial, y de reconocimiento y aprendizaje mutuos. 
    • Se menciona el excelente canto de los miembros del Congreso, coros y cuartetos (se mencionaron varios coros y conjuntos de las regiones anfitrionas). 
    • Los archivos de MC USA contienen 43 carretes de cintas magnéticas con grabaciones de audio de esta Asamblea. 

    N.°5 – 1952 Basilea (St. Chrischona) 

    • Propósito: seguir compartiendo y estar en comunión, y un “mayor conocimiento mutuo de las congregaciones menonitas ampliamente distribuidas sobre la faz de la tierra”. (JC Wenger) 
    • Se mencionan grupos corales de Francia, Suiza, Alemania y Kansas, EE. UU. 
    • Se imprime el segundo cancionero para esta Asamblea. 
    • Se menciona el canto de La fe de nuestros padres a orillas del río Limmat, cerca de donde Félix Manz fue ejecutado por ahogamiento.  

    N.°6 – 1957 Karlsruhe 

    • Un Congreso más de la gente, con mayor asistencia (unas 1.300 personas requirieron alojamiento) y menos de la mitad de los participantes eran de Estados Unidos y Canadá. 
    • Se realizan encuestas para recabar opiniones y propuestas, se redactan y aprueban Estatutos por votación, y se crea un Comité Ejecutivo y un Concilio General (Presídium). 
    • Se elabora tercer cancionero con treinta himnos en francés, alemán, inglés y holandés. 

    N.°7 – 1962 Kitchener 

    • Se menciona por primera vez un comité de música. 
    • Se mencionan muchos coros norteamericanos. 
    • Se menciona una mayor variedad de directores de canto y organistas (a menudo solo uno o dos en Asambleas anteriores). 
    • Cuarto cancionero con cuarenta himnos en alemán e inglés. 

    N.°8 – 1967 Ámsterdam 

    • La iglesia crecía en el Sur global con más de treinta países
      representados (véase “punto de inflexión” en el artículo anterior). 
    • Se mencionan varios grupos corales universitarios estadounidenses y europeos. 
    • Quinto cancionero con 38 himnos en alemán, inglés, francés y holandés. 
    • Primer cancionero que incluye notación musical occidental. 

    N.°9 – 1972 Curitiba 

    • Primera Asamblea con más participantes del Sur que del Norte. 
    • La música se destaca de manera positiva con cantos grupales y presentaciones de grupos menonitas de América del Norte y del Sur. 
    • El sexto cancionero incluye por primera vez español y portugués, además de inglés y alemán. 

    N.°10 – 1978 Wichita: “El Reino de Dios en un mundo cambiante” 

    • Por primera vez se presentan coros de todo del mundo (incluido Rusia, recibido con muchos aplausos). 
    • Se publica el primer Cancionero Internacional, que marca el inicio en la práctica del nuevo modelo (incluye un Prefacio y una Introducción). 
    • 63 himnos con notación musical occidental, organizados en cinco capítulos por continente. 
    • Concluye con el himno Alabado sea Dios.  

    N.°11 – 1984 Estrasburgo: “El pueblo de Dios sirve con esperanza” 

    • Se usa el Cancionero Internacional de 1978 con un nuevo suplemento. 
    • El oratorio The abiding place de Esther Wiebe y Barbara Smucker fue escrito e interpretado para esta Asamblea. 
    • Je lourai l’Éternel se convierte en una canción del corazón. 
    • Numerosas presentaciones de todo el mundo

    N.°12 – 1990 Winnipeg: “Dando testimonio de Cristo en el mundo de hoy” 

    • Se publica el segundo Cancionero Internacional, estructurado de manera similar al primero. 
    • Gran afluencia de personas, presentaciones de muchos grupos.  
    • Él está contigo todo el tiempo (N.°16). 

    N.°13 – 1997 Calcuta: “Escuchen lo que el Espíritu les dice a las iglesias” 

    • Este cancionero incluye reimpresiones del cancionero de 1990 y un himnario estadounidense, además de algunas traducciones locales. 
    • Canción lema escrita para esta Asamblea por el obispo Shant Kunjam: Sun Aatma kya kahta hai sab Mandliyon se. 
    • La Aldea de la Iglesia Mundial se presenta con un escenario que brinda la posibilidad de compartir música.  

    N.°14 – 2003 Bulawayo: “Compartiendo dones en el sufrimiento y la alegría” 

    • Se publica el tercer Cancionero Internacional, que esta vez incluye representación de los cinco continentes en el comité, incluidas varias canciones con notación musical no occidental. 
    • El primer coro internacional inicia el modelo de conjunto con dos cantantes de cada continente. Una grabación previa ayudó a los asistentes a aprender la música de la Asamblea. 
    • Se presenta Hakuna akaita que se canta con frecuencia y sigue siendo una de las canciones favoritas.  

    N.°15 – 2009 Asunción: “Reunámonos en el camino de Jesucristo” 

    • Se publica el cuarto Cancionero Internacional con un prefacio que reconoce que no todos leen notación musical y se emplean decenas de idiomas, aunque la música es una fuerza unificadora. 
    • Tengan la Mente de Cristo (N.°9) se escribió para el versículo lema de esta Asamblea. 
    • Surge el canto espontáneo al cortarse la luz: Siyahamba 
    • Por primera vez, todas las sesiones plenarias se transmiten en vivo. 

    N.°16 – 2015 Harrisburg: “Caminemos con Dios” 

    • Se publica el quinto Cancionero Internacional. 
    • Tú eres todopoderoso se convierte en una canción del corazón. 
    • Se canta en lenguaje de señas un verso de En el Señor estaré siempre agradecido para un grupo grande de asistentes sordos o con dificultades auditivas. 
    • Hay muchos videos disponibles de esta Asamblea. 

    N.°17 – 2022 Salatiga: “Seguir a Jesús juntos superando barreras” 

    • Se publica el Sexto Cancionero Internacional, el primero en incluir notación musical oriental. 
    • La versión digital también es utilizada por muchos participantes virtuales debido a la pandemia mundial. 
    • Dhuh pangeran (N.°2) escrito por el menonita indonesio Saptojoadi para la Asamblea de 1978, se convierte en una canción del corazón. 

    2025 Zúrich: La valentía de amar 

    • Aunque no fue una Asamblea completa, se conmemoró el quincentenario
      del anabautismo. 
    • Cinco grupos musicales de todo el mundo ofrecen
      conciertos y participan en el culto en la catedral Grossmünster. 
    • Se utilizan canciones del Cancionero Internacional de 2022, además de Queremos paz, una canción trilingüe escrita por un menonita con un arreglo especial creado para el evento. 

    singing at MWC assembly
  • La columna de los directivos

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.

    Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.

    Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.

    1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.

    De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.

    Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.

    Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.


    sharing food
  • Comisiones y el CMM a los 100 años

    En los Estatutos del CMM de 2009, el Concilio General estableció comisiones permanentes – Diáconos, Fe y Vida, Misiones, Paz – “en asuntos de vital interés para la comunidad de iglesias del CMM”.

    Las comisiones podrán preparar asuntos o material para la consideración del Concilio General, orientar y proponer recursos para el CMM o las iglesias miembros, y facilitar redes afines al CMM o fraternidades que colaboren en asuntos de interés común.

    Desde la perspectiva de la Comisión de Paz, Joji Pantoja destaca cómo la Comisión contribuyó a la hermandad, la adoración, el servicio o el testimonio en la comunión anabautista mundial, y cómo desempeñó su papel para que el CMM fuera una comunidad mundial de fe en la tradición anabautista.

    Durante mi mandato como presidenta, la Comisión se propuso traducir nuestra teología de la paz en un testimonio mundial tangible. Se destacan tres momentos importantes, cada uno de los cuales muestra una faceta diferente de nuestro testimonio de paz.

    La primera fue nuestro trabajo con los wounaans de Panamá, donde una visita a la comunidad llevó al CMM a abogar ante su gobierno para proteger sus árboles sagrados de cocobolo y su papel como guardianes del bosque.

    Se trataba de paz como acción concreta y arraigada: defender la creación de Dios y las comunidades que la sostienen.

    La segunda fue la elaboración de una declaración general del CMM que afirmaba nuestro apoyo a los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo. Se trataba de paz como postura profética. La Comisión desempeñó un papel clave en la redacción de este documento, basado en los principios bíblicos de justicia.

    Esta declaración nos llevó de reaccionar ante las crisis a definir de manera proactiva nuestra identidad mundial, brindando a cada iglesia miembro una base teológica para la solidaridad.

    La tercera fue nuestra intervención directa en favor de un objetor de conciencia en Corea, miembro de nuestra familia mundial, encarcelado por su negativa a participar en el entrenamiento militar, basada en su fe. En este caso, nuestro testimonio de paz se convirtió en defensa pastoral. La Comisión movilizó a todas las partes del CMM para abogar por su libertad, afirmando que nuestra postura teológica sobre la paz tiene consecuencias reales para nuestros miembros.

    Esta acción demostró que la Comisión no solo se limita a hacer declaraciones generales, sino que también apoya a las personas cuyas vidas encarnan nuestras convicciones fundamentales, garantizando que nuestra comunión mundial sea una fuente tangible de apoyo y testimonio.

    Recuerdo entrañable

    Recuerdo el profundo silencio en la sala después de escuchar al anciano wounaan hablar del bosque como si fuera un pariente. Ese momento de convicción compartida, en el que nuestra teología se encontró con su realidad vivida, fue sagrado.

    Del mismo modo, valoro mucho el paciente y devoto proceso de redacción de la Declaración de Solidaridad con los Pueblos Indígenas. No fue un proceso rápido; se tardó casi dos años en terminar el documento de posición. Este largo período no fue un retraso, sino un tiempo necesario de hermandad. Escuchamos, debatimos y perfeccionamos el texto para asegurarnos de que representara verdaderamente a nuestra familia mundial diversa.

    El momento en que todo quedó finalmente armonizado y lo adoptamos juntos fue increíblemente conmovedor. No solo aprobábamos un documento, sino también presenciábamos el fruto de un discernimiento colectivo y sostenido, llevando a la práctica verdaderamente la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

    Futuro

    Sueño con que la Comisión cree herramientas prácticas para las iglesias sobre cómo participar en los procesos locales de verdad y de reconciliación, o que facilite asociaciones en las que las iglesias con experiencia en justicia territorial puedan asesorar a otras.

    Pasemos de hacer declaraciones contundentes a empoderar a miles de testigos locales, todas vinculadas y fortalecidas por nuestra comunión mundial.

    —Felicitas (Joji) Pantoja (Filipinas), presidenta, Comisión de Paz (2015-2022)

    Comentarios de otras Comisiones:

    Diáconos

    “La labor tan importante y significativa de la Comisión de Diáconos de acompañar a las iglesias en momentos de sufrimiento y angustia, así como en momentos de alegría para animar a nuestros hermanos y hermanas, fue y seguirá siendo tal como comenzó en Hechos 6:1-7. Estas experiencias realmente han acercado y seguirán acercando a nuestras comunidades a fin de ser ‘sal’ y ‘luz’ para el mundo.”
    Cynthia Peacock (India), presidenta, Comisión de Diáconos (2009-2015)

    Fe y Vida

    “Desarrollamos una sesión de trabajo dinámica en la que diferentes integrantes prepararon estudios de casos sobre asuntos importantes que se habían decidido – a veces con gran dificultad o conflicto – en sus iglesias nacionales o regionales. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de trabajar junto con toda la Comisión en esta tarea, aprovechando la experiencia de los cinco continentes y aprendiendo mucho sobre nosotros mismos en el proceso.”
    —Anicka Fast (Canadá), secretaria, Comisión Fe y Vida (2023- )

    Misiones

    “Nos pareció bien y adecuado, tanto a nosotros como al Espíritu, unir finalmente a las organizaciones anabautistas de todo el mundo que participaban en la misión. ¿¡Por qué no habríamos de cooperar!? ¿¡Por qué no habríamos de colaborar!?”
    —Janet Plenert (Canadá), presidenta de Fraternidad Mundial Misionera (GMF) (2009)


    diversity group discussion