Uno de los acontecimientos que congregan a la gente de nuestro pueblo son los velatorios y funerales.
El año pasado, la esposa de uno de los líderes de nuestra iglesia fue llevada a la presencia del Señor. Fue un momento difícil no sólo para el hombre, su familia y la iglesia, sino también para la comunidad. La comunidad se reunió todas las noches durante cuatro días antes del funeral.
El hombre que perdió a su esposa era pastor y un líder respetado. La muerte de esta querida mujer reunió a líderes de la iglesia y a personas que, de otro modo, no se reunirían ni celebrarían el culto juntas.
Hubo oradores y predicadores durante cada uno de los días, que procedían de diferentes iglesias y denominaciones. La unidad del cuerpo de Cristo se hizo realidad para muchas personas. Cristo fue enaltecido, y el velatorio se convirtió literalmente en una especie de avivamiento. La presencia de Cristo se hizo sentir cuando el Espíritu de Dios tocó a muchas personas que participaron en dichos servicios.
Los funerales suelen ir acompañados de duelo y dolor. En este caso, había señales de pérdida pero mayormente se celebraba la vida de alguien que anduvo con Jesús de manera ejemplar.
Un andar ejemplar
Testimonio tras testimonio fueron compartidos por personas que no formaban parte de la iglesia, expresando cómo esta hermana fallecida y este hermano (el esposo) habían influido significativamente en sus vidas.
En el funeral, una de sus compañeras de trabajo (la fallecida era maestra) dio un testimonio conmovedor. Cuando otras maestras se declararon en huelga para reivindicar lo que consideraban sus derechos, la fallecida nunca había participado, pues creía que para ella la enseñanza era un llamado. El bienestar de los niños y niñas era su prioridad.
Las personas que representaban a las madres y a los padres de familia también dieron testimonio de lo mismo, y de que a lo largo de los años, los niños y niñas a quienes enseñaba, casi siempre obtenían los mejores resultados.
Asistieron a su funeral muchas personas que no tenían absolutamente nada que ver con la iglesia, dando testimonio del amor y bondad de Dios y del valor de seguir a Jesús.
Permítanme señalar que los encuentros en velatorios son en cierto modo culturales y esperados. Sin embargo, fue la manifestación del Espíritu de la unidad de la iglesia y la realidad del poder transformador de Jesús lo que se experimentó en ese momento.
La gente sigue dando testimonio de aquel velatorio hasta el día de hoy. El poder transformador de Jesús hizo que este funeral fuera diferente a los demás.
Para nosotros los cristianos, y para muchas otras personas, el velatorio y el propio funeral hicieron revivir las palabras de Pablo en Romanos 14:7-9. Estas palabras nos siguen animando:
“Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.”
Amén.
—Danisa Ndlovu, representante regional del CMM para África de Sur y obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabwe.
Este artículo es una adaptación del discurso que presentó en Renovación 2024, “Siendo transformados, vivimos a Jesús”, el 6 de abril de 2024, en Brasil.
Myanmar
Quisiera destacar algunos aspectos de la situación política y los acontecimientos actuales en Myanmar.
Clima político
En cuanto a la situación política, no daré detalles.
Desde el golpe militar del 1 de febrero de 2021, ha habido asesinatos terroristas y revoluciones armadas en todas las regiones de Myanmar.
Presentaré algunos puntos destacados, citando solamente el informe de las Naciones Unidas (27 de febrero de 2023):
Hay 1.6 millones de refugiados que han huido de sus hogares en Myanmar; la gente de la división de Sagaing y del estado de Chin enfrentan la peor parte.
Los conflictos continúan en todo Myanmar y las necesidades humanitarias de los desplazados y refugiados van en aumento.
Los desplazados internos viven en condiciones precarias en campamentos de desplazados y campamentos temporales, y en su mayoría se refugian en las selvas cercanas.
Según Media Monitor Collective, desde el golpe militar han sido quemadas y destruidas 53.786 viviendas de civiles.
Además, ha habido 2.725 muertes de civiles debido al conflicto armado, y la División Sagaing tiene el mayor número (2.047 muertes), según Media Monitor Collective.
Han sido arrestados y detenidos 24.065 civiles como consecuencia del golpe y el conflicto armado.
Según información de las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, los habitantes de la División de Sagaing y del estado de Chin son los más afectados por la guerra y necesitan ayuda de emergencia. (La mayoría de nuestros menonitas viven en regiones en conflicto).
Además, nos complace informar que el CMM proporcionó USD 10.000 para alimentos y medicamentos para 415 familias de refugiados menonitas el año pasado. Expresamos nuestro agradecimiento al CMM.
La inflación y la escasez de alimentos
Debido al impacto de la guerra civil, los conflictos y la inflación interna, los medios de subsistencia se han vuelto escasos. Hay escasez de empleos. Mientras tanto, el precio de los productos está aumentando a un ritmo alarmante.
No sólo les ocurre a las víctimas de la guerra, sino que falta comida en muchos lugares. Más del 45 por ciento del país sufre escasez de alimentos. En Myanmar, las personas solemos comer tres veces al día, pero ahora muchas personas solo comen una vez al día. Este número está aumentando. Algunos no comen ni una sola vez al día.
Las familias menonitas de la Iglesia Bíblica Misionera también se han visto muy afectadas por la escasez de alimentos. Algunos miembros asisten al culto dominical sin haber comido nada. Es nuestro gran desafío ayudar a las familias menonitas vulnerables de las congregaciones.
Las organizaciones internacionales no han tenido la capacidad de ayudar.
La juventud menonita y la revolución armada
Después del golpe militar, los jóvenes se levantaron en armas contra los militares. La lucha armada afecta a nuestra juventud menonita: algunos jóvenes menonitas también están dispuestos a unirse a la lucha armada. Algunos ya están participando en la revolución armada. También sienten amargura y avidez por tomar las armas contra los militares.
Nuestro mayor desafío es la juventud menonita y la revolución armada. También guiamos a nuestros jóvenes para que no participen en la revolución armada, la violencia y el conflicto político. De ninguna manera queremos que nuestra juventud participe en la revolución armada. De ninguna manera queremos que nuestra juventud se vea involucrada en el conflicto político.
Somos menonitas que amamos la paz, porque creemos únicamente en el movimiento de la no violencia.
Por lo tanto, estamos realizando Congresos de Paz de la Juventud Menonita en varias regiones. Creemos plenamente que, a través de los Congresos de Paz de la Juventud Menonita, nuestros jóvenes se capacitarán como constructores de paz.
También les solicitamos que nos brinden su apoyo, orando por este proyecto de los Congresos de Paz de la Juventud Menonita.
También quisiera dejar constancia de mi agradecimiento especial a nuestros amigos, la Iglesia Menonita de Canadá por las oraciones y el apoyo financiero para los Congresos de Paz de la Juventud y cualquier otra cosa que necesitemos en la labor misionera.
Queridos CMM e Iglesia Menonita de Canadá, ustedes son los ángeles enviados por Dios a Myanmar. Nos alimentan cuando tenemos hambre. Cuando estamos deprimidos, nos consuelan. Nos ayudan cuando somos refugiados. Nos traen un rayo de esperanza cuando estamos desesperanzados.
El mundo olvida nuestra condición, pero ustedes se acuerdan de nosotros. Son fieles y muy menonitas.
En última instancia, Jesucristo sigue siendo nuestra esperanza. Shalom.
—Amos Chin, presidente de la Iglesia Bíblica Misionera, menonita y miembro del CMM en Myanmar. También es miembro del Comité Ejecutivo del CMM.
La presentación de Amos Chin en Renovación 2023, Jesucristo, nuestra esperanza, fue realizada por John D. Roth en Abbotsford, Columbia Británica, Canadá, el 25 de marzo 2023. Este artículo fue adaptado de su presentación.
Anabautistas y pentecostales
El Proyecto Anabautista Mundial* afirma: “El pentecostalismo es la expresión del cristianismo de más rápido crecimiento en el mundo, y los anabautistas no son ajenos a esta realidad”.
Los anabautistas de todo el mundo lo experimentan al practicar una expresión de fe que César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, llama “menocostal”.
Actualmente, muchos menonitas anabautistas combinan la teología Cristocéntrica y el énfasis en la construcción de la paz, con un enfoque espontáneo guiado por el Espíritu, que a menudo se asocia con el pentecostalismo y los movimientos carismáticos.
Sin embargo, la vitalidad de estas iglesias en rápido crecimiento también puede causar incomodidad cuando su expansión parece ocurrir a expensas de la propia familia.
¿Qué significa el crecimiento del pentecostalismo para los anabautistas?
“En el siglo actual, el pentecostalismo es lo más parecido a lo que fue el anabautismo en el siglo XVI”, escribe C. Arnold Snyder, en Historia y Teología Anabautista.
El anabautismo ha sido definido y redefinido por oleadas de renovación. En el siglo XVI hubo rebautizadores apasionados y arriesgados; avivamientos pietistas entre menonitas en lo que ahora es Ucrania; la influencia del avivamiento de África Oriental en la Iglesia Menonita de Tanzania y la Iglesia Menonita de Kenia en la década de 1930; el surgimiento de Jemaat Kristen Indonesia (JKI) al interior de un movimiento de oración juvenil; el florecimiento de la Iglesia Meserete Kristos de Etiopía en la década de 1980, pese a la persecución política.
“Los movimientos pentecostales, las renovaciones carismáticas atraviesan una experiencia similar a la que tuvimos como anabautistas menonitas. Compartir la relectura de la Biblia, la inspiración, la libertad, el gozo”, expresa Bernhard Ott, decano jubilado de Bienenberg, un instituto bíblico menonita de Suiza.
Pero “la apertura a lo que Dios está haciendo también está relacionada con la incertidumbre y a la falta de control”, agrega Bernhard. Un proceso de institucionalización presenta un desafío a la espontaneidad, para bien o para mal. Las olas de renovación anabautista fomentaron la teología, la capacitación, la reflexión crítica y, en el transcurso de dicho proceso, perdieron algo de apertura.
“El movimiento anabautista…fue perdiendo el entusiasmo que tenía al principio”, dice Pedro Calix, pastor menonita de Honduras.
¿Qué oportunidades ofrece el creciente movimiento pentecostal para los anabautistas?
Se presenta la gran oportunidad de replantearse la idea de volver a nuestras raíces carismáticas y abrirse a lo que el Espíritu Santo quiere hacer hoy en nuestras comunidades de fe, sin perder nuestra identidad anabautista”, afirma Pedro Calix
Neal Blough –profesor emérito de Historia de la Iglesia en la Facultad Libre de Teología Evangélica de Francia– comenta cómo el culto al estilo pentecostal sintoniza con las personas del Mundo Mayoritario más que las formas racionales del anabautismo de las corrientes suizas o rusas. Neal pertenece a una congregación urbana de Europa, pero influenciada por miembros procedentes de otras partes del mundo. “¿Cuánto es teológico y cuánto es cultural?”, pregunta. “El culto pentecostal y carismático es más físico, corporal, expresivo, dinámico, alegre, y esto concuerda con lo que conozco de la gente del Sur global.”
Para la iglesia de los Hermanos Menonitas de Brasil, el alejamiento de las congregaciones de la Convención Anabautista estancada y su acercamiento a los movimientos pentecostales de rápido crecimiento, llevó a que los líderes se dieran cuenta de que se abría una oportunidad.
“Podemos ver en las Escrituras que la iglesia primitiva fue guiada por el Espíritu Santo. Valoramos la Palabra de Dios. Sin embargo, no sabíamos lo que significaba ser guiados por el Espíritu Santo”, dice Rodrigo Justino, pastor de los Hermanos Menonitas de Brasil, quien actualmente estudia teología en Canadá. Se dio un punto de encuentro entre ambos movimientos a partir del aprendizaje, y ahora los Hermanos Menonitas de Brasil “no somos pentecostales, y no solo somos anabautistas. Somos una mezcla de ambos”.
“Los pentecostales aportan pathos; no son solo emociones asequibles, sino que también son los afectos. Los pentecostales recuperan una dimensión espiritual [a la ortopraxia]: es el poder de Dios, el poder del Espíritu que nos transforma; no es algo que hacemos nosotros mismos”, dice Bernhard Ott. “Podemos aprender mucho de ello.”
Los menonitas anabautistas son conocidos por su enfoque teológico centrado en en el correcto vivir (ortopraxia).
La ética puede convertirse en una carga sin el poder del Espíritu Santo; es necesario “el poder espiritual para la visión anabautista”, señala Bernhard Ott. Las perspectivas pentecostales pueden ayudar a los anabautistas menonitas a recordar nuestra teología del reino de Dios, que es “ya-y-aún-no. El poder de Dios está interviniendo ahora, no solo en el futuro”.
En la medida en que la iglesia sea un lugar de transformación social y una promotora de paz y justicia, será una señal del reino de Dios.
¿Cuáles son los desafíos?
Las iglesias anabautista-menonitas de América Latina tienen muchas influencias del pentecostalismo.
Entre los efectos negativos se encuentran que “su liturgia muchas veces está basada en pasajes bíblicos sacados de contexto; esto se puede ver en lo que se canta. Se hace mucho énfasis en la ‘guerra espiritual’ o en la teología de la ‘prosperidad’”, comenta Pedro Calix.
Rodrigo Justino señala que en Brasil los pentecostales “no se centran en criterios de autoridad, se centran en los dones. No pueden negar que la mujer tiene dones pastorales como profetisa, evangelizadora”. Sin embargo, el liderazgo “principal” de las iglesias todavía tiene un sesgo masculino.
Las iglesias pentecostales a menudo se basan en la espiritualidad de la persona fundadora; se construye una dinastía. “Puede haber un problema de aferrarse al poder”, señala Rodrigo Justino.
En Indonesia, la pasión del fundador de JKI por el servicio de oración dirigido por el Espíritu, ha impregnado el movimiento; sus raíces menonitas son menos evidentes, dice Rony Kristanto, pastor del sínodo “menocostal” de JKI.
El rápido crecimiento podría impulsar este problema de la fundamentación teológica. Es posible que los movimientos pentecostales crezcan “tan vastos como el océano, pero tan superficiales como un charco”, sostiene Rodrigo Justino. “Podrían convertirse en presa de otros movimientos. Nosotros [los anabautistas] podemos ayudar en términos de teología. Ellos pueden ayudarnos a discernir la voz del Espíritu, lo que significa vivir por la fe. Para iniciar algo, no se necesita tener dinero, estructura; sólo se necesita fe, valor para predicar. Todo lo demás lo hará el Señor entre nosotros. Esta es una gran lección.”
El pentecostalismo aún se caracteriza de alguna manera por la experiencia de la primera generación en cuanto a lo novedoso, a señales y prodigios.
“Todo movimiento protestante ha tenido este proceso cíclico”, afirma Neal Blough. Aquellos que integran movimientos nuevos necesitan pensar teológicamente, darse cuenta de que no son los primeros cristianos, observar cómo otros han transitado el cambio para volverse más estructurados y aprender de ellos.
Grupo Juvenil Fuego Ilimitado, 2019 Foto: Ebenzer Mondez
¿Qué dones podrían brindarse mutuamente los anabautistas –ahora un movimiento maduro– y el movimiento pentecostal, aún joven y en desarrollo?
“Pienso que el don de servicio, la solidaridad y el discipulado, la enseñanza”, responde Pedro Calix.
“Todos quisiéramos traer el reino de Dios a este mundo”, enfatiza Rony Kristanto.
“Los pentecostales tratan de materializar y manifestar la salvación a través de la sanación, la salvación y la bendición física… [algo que] sucede aquí y ahora.
Este testimonio de salvación y estas buenas noticias no están en el cielo, en el futuro, están presentes ahora. “El problema en Indonesia es que las personas no tienen seguro social, por lo que la sanación física es muy importante para ellas.”
Los primeras miembros de JKI siguieron este ejemplo. “Comenzó con la oración. Cada vez que abordaban un área [del ministerio], oraban por dicha área”, comenta Rony Kristanto.
“El compromiso social no puede separarse de la experiencia carismática del Espíritu Santo”, asegura. Los menonitas también trabajan con las personas pobres y oprimidas, pero los pentecostales ejercen su ministerio “no solo como trabajo social sino debido a la visión, la oración… la guerra espiritual”.
“Necesitamos cantar las canciones de los demás”, dice Neal Blough, haciendo referencia al trabajo de Janie Blough, que estudia y enseña alabanza. “Necesitamos cantarnos unos a otros, no solo inspirarnos en una sola corriente”.
El vigor del culto pentecostal nos da lecciones de vitalidad a los menonitas, pero la tradición anabautista ofrece la idea de que formar personas en el discipulado es un proceso más profundo que la música emocional y un sermón. “Los anabautistas menonitas tienen algo que ofrecer con respecto a la humildad y a la comunidad”, sostiene Neal. El discipulado y la ética también son correctivos útiles para un movimiento que tiende a ser demasiado individualista.
√âl observa un creciente compromiso ecuménico de los pentecostales, que procuran la experiencia de otras iglesias para que el movimiento en desarrollo logre mayor estructura.
Los anabautistas menonitas pueden ser un correctivo para los pentecostales a fin de que no solo consideren el prodigio y el poder, sino también la ética, cómo se vive, el testimonio de paz, dice Bernhard Ott. “La Palabra y las obras siempre han estado presentes en la teología y la práctica anabautista-menonitas. El movimiento pentecostal aporta la experiencia del poder de Dios. Este es un buen desafío… Los menonitas podrán hablar con los pentecostales si se vuelve algo demasiado unilateral.”
Claude Baecher, profesor de teología jubilado, nota un interés por la historia y la teología anabautistas en su región de Francia.
“Estar cerca, estar presente incluso fraternalmente con estas iglesias, me parece tan importante como nuestra participación en los círculos ecuménicos, lo cual tiene que hacerse con un sólido enfoque bíblico centrado en Cristo.
“Debemos evitar juicios (espirituales) demasiado rápidos y estar presentes con herramientas de enseñanza: historia anabautista, exégesis, ética, teología práctica, teología centrada en la paz, diálogo”, dice Claude Baecher.
Y con humildad.
En Brasil, al enfrentar una posible escisión de la iglesia –entre las iglesias de los Hermanos Menonitas más antiguas y conservadoras y las nuevas iglesias que siguen la guía del Espíritu–, el liderazgo de la iglesia encontró la manera de abrirse camino, aprendiendo juntos sobre la humildad. “Luchamos contra nuestro orgullo, contra nuestro resentimiento [debido a los miembros que se van]. Aprovechábamos las oportunidades y nos protegíamos de las amenazas”, explica Rodrigo Justino.
“Se trata de lo que Dios está haciendo en términos de gracia”, destaca Rodrigo Justino. Seguir a Jesús con humildad. “Cuando uno decide hacerlo, es hermoso. Es diferente que tú y yo, nosotros y ellos, empieza a ser nosotros. Trabajamos juntos.”
‚ÄîKarla Braun, editora ejecutiva de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita. Reside en Winnipeg, Canadá.
* Perfil Anabautista Mundial (GAP, según las siglas en inglés), una amplia investigación trienal realizada en 24 convenciones miembros del Congreso Mundial Menonita (CMM). Consulte: https://mwc-cmm.org/es/stories/unaoportunidad-singular-para-lograr-mayor-unidad
El 19 de enero de 2020, con motivo del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, menonitas de la Republica Dominicana descendieron al río a orar. La Iglesia Evangélica Menonita de Santo Domingo celebró a la familia anabautista local y mundial con bautismos y recursos para el culto del Congreso Mundial Menonita. Veintidós personas expresaron su devoción por seguir a Jesús y su compromiso con la familia eclesial local e internacional.
A lo largo y ancho de la República Dominicana, miembros de 75 congregaciones menonitas recordaron los bautismos de George Blaurock, Conrad Grebel y Felix Manz en 1525, junto con los suyos.
A partir de la década de 1940, el anabautismo fue introducido en el Caribe por misioneros menonitas estadounidenses. Hoy en día hay iglesias menonitas nacionales en Cuba, República Dominicana, Jamaica y Puerto Rico, que pertenecen a la membresía del CMM. La iglesia de Trinidad y Tobago es miembro asociado, y en otras islas hay grupos de congregaciones que se identifican con los anabautistas.
A continuación presentamos un panorama general de las iglesias miembros del CMM del Caribe.
Cuba
Fundación y extensión
A principios de la década de 1950, llegaron misioneros anabautistas de EE.UU. a Cuba: los Hermanos en Cristo a Cuatro Caminos, cerca de La Habana, y los menonitas (Conferencia de Franconia) cerca de Cárdenas.
Los Hermanos en Cristo evangelizaron en los pueblos, e iniciaron una escuela bíblica y clases de escuela dominical, que se inscribieron oficialmente en 1954. Los misioneros menonitas diseñaron una estrategia de autoapoyo económico, administración propia y autopropagación del evangelio. No solicitaron la inscripción oficial.
En 1959 tras el triunfo de la Revolución, continuaron funcionando las 55 iglesias inscritas y muchas iglesias no inscritas. Sin embargo, solo se aceptó a un grupo selecto de nuevos inscritos desde fines de la década de 1990. Después de 1959, los misioneros norteamericanos se fueron del país junto con muchos líderes de la iglesia cubana. Pese a los desafíos, surgieron otros líderes cubanos como Juana M. García, para continuar sirviendo a la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Cuba.
En 1992, la Constitución cubana pasó de ser un Estado ateo a un Estado secular (laico). Este cambio produjo un rápido crecimiento de las iglesias, especialmente de la rama evangélica. Diversos grupos llegaron a Cuba como resultado de este cambio.
Hoy en día, la iglesia de los Hermanos en Cristo es la única iglesia anabautista inscrita oficialmente en Cuba. La mayoría de sus cien iglesias se reúnen en casas. Además de las congregaciones establecidas, funcionan más de setecientos pequeños grupos. Tienen un centro de capacitación de líderes en Palmira, Cuba. El Comité Central Menonita y la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Canadá están ayudando a brindar capacitación en liderazgo para pastores y líderes.
Otro grupo menonita, en las cercanías
de Holguín y Santiago, se vincula con la Conferencia Conservadora Menonita de Rosedale, Ohio, EE. UU. Continúa también la obra original iniciada por la Conferencia de Franconia. Dichos grupos menonitas reducidos participan activamente como testigos del evangelio. Ninguno de los dos está inscrito oficialmente.
Desafíos
Crecen los grupos cubanos afines al anabautismo y tratan aspectos de la identidad anabautista. Requieren apoyo y capacitación de líderes, y tienen dificultades para lograr el otorgamiento de terrenos para edificios de la iglesia.
Luis Bermúdez Hernández, obispo de los Hermanos en Cristo, afirma que la Revolución hizo un gran aporte a la iglesia: creó las condiciones para centrarse en las iglesias que se reúnen en casas, ya que así era fácil invitar a los vecinos a dichas reuniones. Este enfoque ha generado un crecimiento espectacular.
República Dominicana
Fundación
La Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc. comenzó por una iniciativa de Evangelical Mennonite Church de Fort Wayne, Indiana; actualmente figura con el nombre de Fellowship of Evangelical Churches. En 1946 enviaron a los misioneros Omar y Laura Sutton junto con la señorita Lucille Rupp, quienes se establecieron en el suroeste del país en una pequeña comunidad llamada El Cercado. A su llegada, Omar Sutton junto con otros hombres y unos pocos miembros de la naciente iglesia, construyeron el primer acueducto de la ciudad, impactando de manera significativa en la vida de dicho pueblo.
En septiembre de 1949 llegaron dos matrimonios a la República Dominicana para sustituir a Omar y Laura Sutton. Otros misioneros se fueron sumando al trabajo de campo en la fundación de nuevas iglesias. El plan contemplaba tener para el año 1967, veinticinco iglesias y mil miembros. En 1970 el liderazgo nacional se había hecho fuerte por lo que nuestro concilio Evangelical Mennonite Church decidió entregar todo el trabajo de la iglesia nacional al Comité Ejecutivo de la Conferencia Evangelica Menonita Inc., mediante el llamado Acuerdo de Monte Río, firmado en la ciudad de Azua.
Extensión
Hay varias congregaciones anabautistas en la República Dominicana, el Consejo Menonita Dominicano, Faro Divino (miembro del CMM), menonitas conservadores, Iglesia de Dios en Cristo Menonita y Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc.
Desafíos
Entre los principales desafíos de la iglesia es preservar la sana doctrina llegada hasta nosotros del anabautismo radical del siglo XVI, que decidió ser fiel a la Palabra de Dios sin importar las consecuencias. Otro desafío grande es seguir sembrando la Palabra de Dios en la población dominicana para hacer honor a nuestro símbolo patrio, como la única nación que tiene la Biblia abierta en su bandera en Juan 8,32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
Otro desafío es el desarrollo del liderazgo. Los pastores estudian en el seminario menonita o cursan una licenciatura en teología en la Universidad Evangélica Dominicana, pero la mayoría trabaja fuera de la iglesia para ganar un salario.
El aporte más importante de los anabautistas dominicanos ha sido la formación de miembros dispuestos a ser verdaderos siervos en el entorno que les ha tocado vivir. Por tanto, en la mayoría de las instituciones cristianas de servicio en la República Dominicana encontrarán una fuerte presencia de hermanos y hermanas anabautistas.
La visión y esperanza para el futuro: continuar desarrollando la visión anabautista; crear líderes en vía de sustituir a la generación anterior; fortalecer nuestras iglesias conservando y haciendo crecer la membresía.
Puerto Rico
Fundación y extensión
La Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc. (CIMPR) es la organización que representa y dirige a las iglesias menonitas en Puerto Rico. El origen de la CIMPR data de 1943, cuando la Iglesia Menonita de Norteamérica procuró oportunidades para “servir y edificar”, en lugar de respaldar la Segunda Guerra Mundial. Por tal razón, en 1943 llegaron varios hermanos menonitas al barrio La Plata, del pueblo de Aibonito, para servir en proyectos de agricultura, salud y trabajo social.
Sus testimonios motivaron que muchos entregaran sus vidas a Dios, formándose así una hermandad en La Plata. La Iglesia dio a conocer el evangelio por medio de clínicas de salud, cultos evangélicos, escuelas dominicales, escuelas bíblicas de verano y la obra personal.
Se solicitó luego ayuda a la Junta Menonita de Misiones de Elkhart, Indiana, llegando entonces misioneros para organizar las primeras iglesias. En 1946 nace la Iglesia Betania en el barrio Pulguillas de Coamo; en 1947 se establece la Iglesia El Calvario en el barrio La Plata de Aibonito; en 1948 nace la Iglesia Esmirna en el barrio Coamo Arriba de Coamo; y en 1949 la Iglesia Palo Hincado en el barrio de Barranquitas.
En total se fundaron dieciséis iglesias en toda la Isla, con novecientos miembros; hoy en día se mantienen activas doce de dichas iglesias.
Desafíos
La actual Iglesia Menonita de Puerto Rico enfrenta varios retos, tales como establecer nuevas iglesias para su crecimiento en toda la isla; la influencia de otras doctrinas que desafían la hermandad menonita a discernir, y afirmar su identidad común y unidad como iglesia de Cristo. De igual manera, la influencia de algunas de estas doctrinas ha enriquecido la vida y la misión menonita de múltiples formas.
La Iglesia Menonita Anabautista contribuyó enormemente en el desarrollo de la agricultura, ganado y educación. Pero sus mayores legados fueron la extensión del evangelio y las clínicas de salud; como resultado, hoy día contamos con varios hospitales que surgieron de dichas clínicas. Con la bendición de Dios y el poder del Espíritu Santo, la Iglesia Menonita de Puerto Rico seguirá abriendo caminos y venciendo desafíos para continuar extendiendo el evangelio de Cristo.
Jamaica
Fundación
David H. Loewen, ministro de la Conferencia General Menonita, y su esposa Anna, de Manitoba, Canadá, llegaron a Jamaica. “El Señor nos dijo que debería abrirse un puesto misionero en Jamaica o Cuba”, expresó Anna Loewen. Los Loewen recibieron la confirmación de que debería ser Jamaica y se mudaron en 1954.
No recibieron el apoyo de su iglesia local. Sin embargo, Mahlon Blosser, Myron Augsburger y Warren Metzler de la Misión Menonita de Virginia se encontraron con los Loewen en una visita exploratoria a Jamaica, y pronto establecieron una obra allí.
Después de las deliberaciones y planificación preliminares, el 10 de julio de 1955 la iglesia recibió a quince miembros mediante la confesión de fe y once mediante el bautismo. Dicha celebración de bautismo, realizada en el puerto de Kingston, marca el nacimiento de la Iglesia Menonita de Jamaica.
A finales de la década de 1970, a los misioneros extranjeros ya no se les concedía permisos de trabajo; por consiguiente, actualmente todas las iglesias están dirigidas por pastores locales y laicos.
Extensión
Hoy en día las congregaciones de la Iglesia Menonita de Jamaica participan en reuniones evangelísticas al aire libre en zonas donde no hay iglesias; tienen un programa de radio semanal de quince minutos llamado “El Camino a la Vida”, que presenta el evangelio y palabras de aliento; además, brindan periódicamente servicios de salud con profesionales médicos capacitados que ofrecen atención de la salud materno-infantil, vacunación, detección de presión arterial y diabetes. Con la autorización del gobierno, dos congregaciones administran institutos de educación para la primera infancia, y cuatro pastores se desempeñan como orientadores en las escuelas locales.
La Iglesia Menonita de Jamaica (JMC) comparte relaciones fraternas con la iglesia Menonita de Trinidad y Tobago (MCTT) y la Conferencia Menonita de Virginia (VMC).
Desafíos
Jamaica es el país que tiene la mayor cantidad de iglesias por milla cuadrada del mundo, con más de 1.600 iglesias que representan 438 denominaciones inscriptas para una población de aproximadamente 2,8 millones de personas. Sin embargo, son cada vez menos las personas que optan por capacitación teológica y liderazgo de la iglesia.
El éxodo rural en busca de oportunidades educativas y empleo reduce la membresía de las iglesias; además, las influencias de Canadá, Inglaterra y EE.UU. a veces entran en conflicto con lo que es mejor para los jamaiquinos.
Misión
La iglesia Menonita de Jamaica, mediante el poder del Espíritu Santo, se compromete a honrar y glorificar a Dios con nuestra adoración y devoción, a través del estudio de la Palabra de Dios y por medio de nuestro estilo de vida y nuestra comunión juntos, la evangelización y las misiones de paz. Procuramos formar discípulos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Los miembros de la Iglesia Menonita de Chaguanas (Trinidad), distribuyen regalos y biblias en Navidad, lo cual forma parte de su ministerio de extensión comunitaria. Foto: Galen Lehman
Trinidad y Tobago
Los menonitas llegaron por primera vez a Trinidad en la década de 1960, mediante una transmisión de radio y el tratamiento médico para la enfermedad de Hansen (lepra). La primera congregación de la Iglesia Menonita de Trinidad nació en 1974. A lo largo de los años, la Misión Menonita de Virginia envió obreros, aunque hoy en día las congregaciones que conforman la iglesia están en manos de líderes locales.
Contribuidores:
Juan Carlos Colón, moderador, Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc.
William Broughton, presidente, Iglesia Menonita de Jamaica
Contribuidor: Robert J Suderman, jubilado, Iglesia Menonita de Canadá
Otras fuentes: Enciclopedia Mundial Anabautista Menonita en línea (GAMEO), Misión Menonita de Virginia (VMM)
Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número
“En los últimos días será, declara Dios, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y tus hijos y tus hijas profetizarán, y tus jóvenes verán visiones, y tus ancianos soñarán sueños” (Hechos 2,17).
El obispo Kisare estaba sentado junto al gran árbol donde hace 70 años los primeros misioneros menonitas se habían embarcado en un dhow.
Le pregunté al querido hermano obispo, “¿Qué sucedió aquí en Katuru Hill hace tantos años?”
Un par de lágrimas corrieron por sus mejillas cuando respondió, “¿Se está refiriendo al día en que el fuego de Dios cayó sobre Katuru Hill?”
“Ese día Dios me tocó y comenzó su obra transformadora en mi alma. Aquel día comenzó mi llamado como ministro del evangelio. Ese fue un día que nunca olvidaré”.
“Jesús me tocó y me transformó. La gente pasaba por alto a Katuru Hill porque en las aldeas se decía que todos los que se acercaran serían quemados pues el fuego de Dios estaba ardiendo en Katuru Hill”.
Niños evangelistas
Eso fue en 1942. Ese domingo de agosto el fuego de Dios descendió sobre la nueva iglesia menonita en desarrollo en Katuru Hill en Shirati.
La congregación experimentó el fuego de convicción de Dios acompañado por el llanto de arrepentimiento de las personas durante todo el día y las horas de la tarde. Wilson Ogwada y NikanorDhaje, estudiantes de 12 años de la escuela primaria en Shirati, experimentaron tal compasión por aquellos que no conocían a Jesús que dejaron la escuela para predicar el evangelio.
Se convirtieron en los primeros misioneros menonitas africanos que viajaban de comunidad en comunidad para proclamar la Palabra de Dios. Siguieron adelante a pesar de haber sido azotados al menos una vez. Predicaron a lo largo de la frontera entre Kenia y Tanzania.
Promotora del avivamiento a toda marcha
En la providencia de Dios, RebekaKizinza“Speedy”abrió su hogar situado en la frontera de Kenia a los tanzanos emisarios del evangelio. Veinticuatro kilómetros diarios a pie era su recorrido normal para servir al Señor sin inhibiciones. Por medio de su caminar veloz, entrelazó una relación entre los promotores del avivamiento de Kenia y de Tanzania.
Existe un misterio en el ministerio del Espíritu Santo. “El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, pero ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu”(Juan 3,8), dijo Jesús. Así ocurrió dentro de la hermandad de avivamiento del este de África.
Maestro arrepentido
Aquellos de entre nosotros que desean saber fechas y lugares probablemente remontarán los inicios del avivamiento a un profesor de escuela secundaria en Ruanda, Blasio Kigozi, quien invirtió 12 días en oración y ayuno por el derramamiento del Espíritu Santo sobre los alumnos, el personal y el profesorado.
Blasio salió de su habitación como un hombre transformado, primero pidiendo perdón a su esposa y luego convocó a una reunión de todo el profesorado y del personal para anunciar que el Señor le había revelado la necesidad de arrepentimiento. Toda la escuela se convenció. Los obispos anglicanos en Kampala invitaron a Blasio a reunirse con ellos y también se sintieron tocados por un profundo sentido de arrepentimiento. En el plazo de seis semanas Blasio enfermó y murió, pero su mensaje en el este de África nunca ha cesado.
Fruto del avivamiento
Los menonitas no fueron pasados por alto cuando el poder convincente del Espíritu Santo se movió.
El avivamiento se movió como un pueblo que amaba a Jesús y que se amaba entre sí. Al principio, los líderes prestaron atención a la continuidad del avivamiento. De varias maneras, todos los países de África Oriental se conmovieron con el avivamiento que continúa hasta la actualidad.
1. El avivamiento se centra en Jesucristo. Las reuniones regulares de la hermandad se centran en Jesús. Todos sabían que los promotores del avivamiento amaban a Jesús. Ya sea que en la reunión haya miles o solo unos pocos, los promotores del avivamiento se reúnen en el nombre de Jesús y allí Jesús se reúne con la hermandad de creyentes.
2. La confesión de los pecados, el arrepentimiento y el caminar en la luz de Jesús son primordiales. Cada reunión incluye la confesión de los pecados y la celebración de la sangre purificadora de Jesús. 1 Juan 1,7 resume los compromisos centrales de la hermandad de avivamiento: “Si caminamos en la luz como él mismo está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado”.
3. Los promotores del avivamiento ministraban fervientemente. Se les dio el apodo de la gente encendida con la pasión por Jesús, Balokole.
4. Las hermandades son comunidades de gozo. Abarcan a personas de tribus y naciones de todo el este de África, asemejándose a la imagen de la iglesia de Hechos 2,5‚Äì6: “Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquel bullicio se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma”.
El movimiento se convirtió en la comunidad intertribal más auténtica en el este de África. Su espíritu de relación intercomunitaria fue un desarrollo clave en la promoción de esfuerzos pacíficos para sanar la lucha política en Kenia. También modelaron el principio de recibir y compartir consejo.
El avivamiento desarrolla la reconciliación
En ocasiones pequeños equipos de Balokole viajaban a Sudáfrica instando a una resolución política pacífica. Es asombroso cómo el avivamiento que comenzó con estudiantes amplió su aceptación para invitar a la reconciliación hacia el sendero de la paz aún dentro de los desafíos más difíciles.
A medida que la hermandad crecía, muchos en el Occidente incluido los Estados Unidos, se sintieron profundamente conmovidos por la gracia de Cristo proclamada por la hermandad. El legalismo de los menonitas en los años treinta y cuarenta fue destructivo; los mensajes llenos de gracia de los menonitas del este de África fueron vitales. La hermandad del avivamiento se esparció en varias comunidades norteamericanas, trayendo ánimo y una nueva vida.
La gente del cordero
La hermandad de avivamiento del este de África se resistió a convertirse en una hermandad denominacional. Permanecieron dentro de las iglesias establecidas pero eso no significaba que la hermandad del avivamiento no tuvieran una identidad.
En medio de la agitación política en la región del este de África, los Balokolefueron reconocidos como un pueblo de paz. Se les llamó la Gente del Cordero, personas que sacrificaron sus vidas por su compromiso con Jesús.
Muy al comienzo del movimiento en Kenia y Uganda así como en Burundi y Ruanda, hubo disturbios por conflictos tribales o internacionales. Los promotores del avivamiento se negaron a participar en estos conflictos violentos. Cientos murieron dando testimonio de que Jesús es el Cordero de Dios.
En muchas ocasiones dentro de la robustahistoria posterior a la independencia de Kenia, los menonitas se han mantenido firmes con el Pueblo del Cordero, declarando que están comprometidos a la sanidad de las naciones y no a la destrucción de las mismas.
‚ÄîDavid W. Shenk es un menonita norteamericano cuyo compromiso de dar fiel testimonio de Cristo en nuestro mundo pluralista lo ha llevado a más de cien países y regiones. David es un autor, misionero, maestro, predicador, y líder que junto a su esposa Grace han invertido especialmente en el establecimiento de la paz con los musulmanes. Nació en el este de África y es miembro de la iglesia Mountville Mennonite Church en Pennsylvania, EE.UU.
“¡El avión! ¡El avión!” Así empezaba un programa de televisión que veía en Bogotá cuando era niño. Se trataba de una isla donde todo aquel que llegaba podía cumplir los deseos que quisiera. “La Isla de la Fantasía” era su título en español.
Es posible vivir en la isla de la fantasía hoy por hoy, anhelando que todos nuestros deseos materiales se cumplan. Muchos comerciales de televisión dicen: “¿Te gustaría tener esto o aquello? Entonces lo único que tienes que hacer es…” Estrategias de marketing, redes sociales, medios de comunicación y hasta iglesias plantan en nosotros deseos disfrazados de necesidades que antes no existían.
La vida de consumo es importante para Dios. Nuestro estilo de vida –y lo que consumimos–siempre predica un mensaje. Jesús mismo nos advierte sobre los riesgos que corremos con las cosas materiales. Poseerlas –o no poseerlas– puede producir afán y ansiedad, e incluso puede llegar a desplazar a Dios. ¡Cuán difícil es distinguir entre verdaderas necesidades, deseos y lujos!
En nuestra tradición anabautista creemos que la forma de administrar el dinero y lo que consumimos es profundamente espiritual. Es por eso que el concepto de “simplicidad” se desarrolló muy tempranamente en nuestras comunidades. “Vivir en simplicidad” requiere de un estilo de vida opuesto a mucho de lo que nuestras sociedades enseñan.
Una de las personas que me impactó profundamente al respecto era miembro de nuestras iglesias en Canadá. Siendo dueño de una poderosa empresa, había decidido limitar su salario como gerente y donar todas las ganancias adicionales de su empresa a proyectos de carácter eclesial. ¡Su vida era un ejemplo concreto de rechazo a la acumulación material y opción voluntaria por una vida simple!
Sin embargo, también he encontrado en nuestras iglesias y entidades personas que malentienden lo que es “simplicidad”. Vivir simplemente a veces se confunde con pobreza. Pero no todo aquel que es pobre tiene una vida simple, por cuanto los pobres también necesitan optar por este estilo de vida. Es diferente vivir en simplicidad porque se ha decidido vivir así a hacerlo porque no hay otra opción.
Vivir en simplicidad a veces se confunde también con falta de aseo y orden. El querer aparentar simplicidad a veces conduce al descuido personal, a la suciedad, al desorden y al mal gusto. Sin embargo, aparentar simplicidad no necesariamente resulta en opciones más económicas. ¡Qué especial es encontrar personas y entidades que practican un estilo de vida simple que atrae por su sentido estético, por su orden y limpieza!
La vida en simplicidad abarca muchas cosas. Tiene que ver con nuestra administración del tiempo y el uso del dinero. Enseña que menos realmente puede ser más. La práctica de una vida simple afecta nuestras prioridades, el uso de créditos, el propósito del ahorro, la forma en que administramos nuestro tiempo de trabajo y de descanso. Nos invita a la generosidad y a revaluar la idea de “poseer”. Vida simple tiene que ver con el cuidado del medio ambiente, lo cual a su vez está relacionado con desarrollo sostenible, comercio justo, agricultura orgánica y reciclaje, entre otras cosas.
En este número de Correo hemos querido enfocarnos en este último aspecto: el cuidado del medio ambiente. En los últimos años muchas de nuestras iglesias han sufrido por causa de desastres naturales. Sin lugar a dudas, lo que hacemos para saciar nuestros deseos consumistas termina por
afectar negativamente a sociedades completas en otras partes del mundo y a miembros de nuestra propia familia de fe que habitan en ellas.
Esta es una de las razones por las cuales necesitamos recordar que lo opuesto a la vida simple es el individualismo, el egocentrismo y el consumismo. Todos estos “-ismos” refuerzan la idea de que tú eres lo más importante en la Tierra, alejándonos así de Jesús y de su mensaje de compasión; mensaje que nos invita a centrarnos en los demás, compasión que se extiende y abarca toda la creación.
Vivir en simplicidad y compasión no es algo sobre lo que necesitemos legislar. Jesús no nos llama a elaborar un listado universal de qué vestir, gastar o consumir. No es lo mismo vivir en simplicidad en el campo que en la ciudad; no es lo mismo vivir simplemente en el Mundo mayoritario que en el Mundo minoritario. Estas son decisiones que necesitamos tomar en cada contexto. Corresponde a cada iglesia, en el medio en que se encuentre, discernir y decidir en dependencia del Espíritu Santo y en diálogo con otras comunidades de fe, lo que significa practicar una vida simple en su contexto concreto. Es mi oración que este número de Correo pueda servir para continuar creciendo en dicho intento.
—César García, secretario general del CMM, desde su oficina en la sede central en Bogotá, Colombia.