El Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo de Iglesias del Oriente Medio, la Federación Luterana Mundial, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el Congreso Mundial Menonita, la Conferencia Cristiana de Asia y ACT Alianza se unen para expresar su profunda preocupación con respecto a las repercusiones humanitarias y sociales del creciente conflicto en el Medio Oriente y la amenaza que plantea para la paz y la seguridad de la región y del mundo.
Después de haber soportado muchos años de complejos desafíos políticos, económicos y sociales, el pueblo de Irán –que cuenta con más de 92 millones de habitantes– ahora enfrenta las amenazas inmediatas del conflicto actual y un futuro muy incierto.
El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Khamenei, el 28 de febrero del 2026, y las posteriores represalias iraníes han desatado una guerra que amenaza la paz en la región y más allá. También plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los civiles, un ejemplo trágico de ello es la muerte, según se informa, de hasta 175 niñas y personal escolar en un ataque con misiles contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.
Los riesgos humanitarios y el sufrimiento inevitablemente se intensificarán entre más se prolongue este conflicto. Además, nos preocupan profundamente los crecientes informes que indican graves violaciones del derecho internacional humanitario durante las operaciones militares en curso. Insistimos en que, como obligación moral y legal, todos los participantes en el conflicto deben proteger del daño a los civiles y abstenerse de atacar zonas e infraestructuras civiles.
Al mismo tiempo, tememos que el conflicto pueda dar lugar a un nuevo período de violencia e inestabilidad prolongadas en toda la región. Este conflicto ya está afectando a muchos países de la región y de otras partes del mundo.
En el Líbano, la situación se ha intensificado hasta convertirse en un ataque israelí a gran escala que afecta a varias regiones del país, incluida la capital, Beirut. Se ha infligido una gran destrucción en barrios residenciales, especialmente en los suburbios del sur de Beirut y en amplias zonas del sur del país. La intensificación de las hostilidades ha provocado un sufrimiento generalizado entre la población civil y ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad.
Irak también se ha visto afectado por la escalada regional, con tensiones crecientes y preocupaciones de seguridad que añaden más tensión a un contexto ya frágil.
Los ataques de represalia iraníes también han afectado a varios países del Golfo, así como a Chipre y Azerbaiyán.
Adicionalmente, nos preocupa profundamente que estos ataques y sus consecuencias probablemente causen desplazamientos de población aún mayores en una región que ya tiene un número muy elevado de personas desplazadas y con una provisión o planificación lamentablemente inadecuada para garantizar el bienestar de los desplazados internos dentro de Irán o de los refugiados en los países vecinos.
Además de las consecuencias inmediatas de muerte, destrucción y desplazamiento en Irán y los países más afectados, este conflicto ya está afectando la vida y el sustento de las personas, comunidades y sociedades de toda la región. Junto con el resto de la sociedad en Irán y la región en general, las iglesias y las comunidades cristianas se enfrentan a los peligros que esta guerra representa para su futuro.
Cabe destacar que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos son claramente ilegales según el derecho internacional. Se llevan a cabo sin ninguna justificación creíble de la supuesta amenaza inminente de Irán y constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, creada precisamente para proteger a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra. El abandono de la diplomacia en favor de un ataque armado es imprudente e irresponsable.
Tras haber tomado este camino, no se debe permitir que Israel y Estados Unidos vuelvan a sembrar la desolación y a llamarla paz. Deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, incluidas las consecuencias para el futuro del pueblo iraní, cuya libertad dicen promover.
Hacemos un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a la reanudación urgente de la colaboración diplomática y del diálogo político a través de los mecanismos internacionales y regionales establecidos y al pleno cumplimiento por todos los Estados de sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas.
Nuestro llamamiento se fundamenta en nuestra fe y nuestros valores éticos cristianos, así como en el derecho y la política. Afirmamos que la guerra es incompatible con la naturaleza y la voluntad de Dios para la humanidad, y contraria a nuestros principios cristianos fundamentales. La paz es un imperativo moral y espiritual arraigado en nuestra fe en un Dios de justicia y compasión, y un don que no se alcanza mediante la fuerza ni la violencia armada. La dignidad humana es sagrada y refleja la imagen de Dios. Cualquier atentado contra la vida civil o violación sistemática de los derechos humanos, ya sea mediante ataques externos u opresión interna, constituye una afrenta directa a la dignidad humana otorgada por Dios y a la santidad de la vida.
En este conflicto y en nuestro contexto mundial más amplio, lamentamos la ausencia de moralidad y legalidad, la arrogancia imperante y las ideologías de poder, y la sustitución de la conciencia por la utilidad política. Como cristianos, no reconocemos ninguna licencia divina para matar, destruir, desplazar u ocupar. Proclamamos la dignidad humana y los derechos otorgados por Dios a todas las personas, por igual y sin discriminación. Rechazamos la lógica brutal de la guerra y la dominación. Buscamos el don de la paz.
Oramos por la gente del Medio Oriente, que ha sufrido demasiada violencia durante tanto tiempo, y con demasiada frecuencia, como resultado de intervenciones de actores externos.
Invitamos a todas las iglesias y cristianos del mundo, y a todas las personas de fe y buena voluntad, a unirse en oración por la paz en el Medio Oriente y en todas partes del mundo donde existen conflictos y luchas.
Dios, pon fin a la violencia y la injusticia.
Inspira a los líderes a trabajar por el bienestar de todas las personas.
Que tu amor y compasión prevalezcan, uniendo a las naciones en la búsqueda común de la paz.
Que tu reino de paz reine en la Tierra como en el cielo.
Conozca a las nuevas personas integrantes del Comité YABs
“Las personas jóvenes ya están en el liderazgo en la iglesia, pero a menudo son pasadas por alto debido a su edad. Debemos reconocer que todas las personas jóvenes tienen el potencial de crecer y recibir mentoría. Con paciencia, podemos darles el espacio necesario para que exploren los dones que Dios les ha dado y los compartan con la iglesia”, afirmó Ebenezer Mondez, mentor de YABs (2022-2028).
Se han nombrado tres nuevas personas representantes continentales para el Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). Las cinco personas voluntarias integrantes del Comité, junto con una persona mentora del personal, facilitan una red de jóvenes anabautistas de todo el mundo con el fin de empoderar, apoyar y tomar decisiones. El Comité YABs también presenta al Comité Ejecutivo y al Concilio General las preocupaciones de las personas jóvenes anabautistas de alrededor del mundo.
Históricamente, las personas integrantes del Comité YABs eran nombradas por un período de seis años. En una etapa de la vida con frecuentes transiciones, eso es mucho tiempo. En cada período, al menos una persona integrante del Comité YABs no ha podido cumplir los seis años completos.
En el 2025, se ajustó la estructura, junto con el aumento de la frecuencia de la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS). Ahora, las personas integrantes del Comité YABs tienen un mandato de tres años, y al menos dos de ellas deben comprometerse a renovar su período por otros tres años. Esto proporciona continuidad y cambio al Comité.
Comité YABs (2025-2028)
Asia
Blessing Joy Turqueza
Congregación local
Iglesia Menonita Anabautista San Juan
Iglesia nacional
Iglesias Menonitas Integradas Inc. – Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés)
Mi recuerdo favorito de la ‘GYS’
Un momento que se me quedó grabado fue cuando dirigí un pequeño grupo de discusión con las personas jóvenes que me habían asignado. En ese espacio, sentí lo profundamente unidas que estábamos por una misma fe y un mismo llamado, a pesar de nuestras diferencias. La iglesia global se volvió muy real y personal para mí.
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Me causó mucha impresión ver a personas de diferentes países y culturas, hablando diferentes idiomas, adorando juntas al único Dios verdadero. Sabiendo, por supuesto, que el cielo será aún más hermoso que esto, sentí que se me había concedido un pequeño atisbo de cómo podría ser el cielo.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
Quiero escuchar, aprender de las demás personas y también compartir lo que Dios me ha enseñado, para que juntos podamos contribuir al reino de Dios… y dar gloria al nombre de Dios.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Espero ayudar a llegar a más personas, especialmente a las personas jóvenes, en lugares donde actualmente tenemos poca o ninguna conexión – particularmente en Asia. También espero ayudar a establecer alianzas con otros países mientras trabajamos juntos para fortalecer y edificar el cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Conférence Mennonite Suisse (CMS / KMS) Konferenz der Mennoniten der Schweiz ‘Conférence Mennonite Suisse (CMS / KMS) (Conferencia Menonita de Suiza)
Mi recuerdo favorito de la ‘GYS’
Adorar en unidad con nuestras diferentes lenguas y diversidades culturales. Las noches de juegos que nos unieron.
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Poder reunirnos durante el Concilio General fue sin duda un privilegio que nos ayudó a establecer importantes vínculos dentro del CMM. Fue impresionante ver a personas jóvenes de otras congregaciones menonitas de todo el mundo. Encontrar puntos en común fue inolvidable.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
Aprendí mucho de nuestra reunión presencial de personas delegadas de YABs 2025. ¿Cómo podemos aprender a fomentar comunidades más relacionales? Espero aprender a reconocer la belleza en la variedad de facetas en las que las personas menonitas se comprometen con su vocación común de seguir a Jesús, viviendo la unidad y construyendo la paz en todo el mundo.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Al crecer en una pequeña congregación menonita rural y bilingüe en Suiza, he aprendido que ya existe una diversidad de interpretaciones sobre la fe, la Biblia y nuestra visión de la iglesia. Vivir en el Sur Global y estudiar teología en universidades pentecostales y católicas romanas me ha marcado profundamente, y espero poder contribuir a la paz y tender puentes entre las personas jóvenes del CMM en Europa y en todo el mundo con el comité YAB.
Aprendiendo, reflexionando y orando con mi pequeño grupo en la ‘GYS’ – ¡y también disfrutando de la caminata por la naturaleza!
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Asistiendo a la Asamblea 2015 en Pensilvania y charlando hasta altas horas de la noche en el ‘Messiah College’ (Universidad Messias) con personas jóvenes de todo el mundo.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
El CMM me recuerda constantemente que el Reino de Dios es más fuerte gracias a nuestra diversidad y a nuestros muchos puntos en común. Esto me impacta especialmente en un mundo que con frecuencia divide, segrega y clasifica a las personas en diferentes grupos. Tengo la seguridad de que mi tiempo en el Comité YABs demostrará aún más esa fortaleza en la diversidad y la unidad que compartimos en Jesucristo.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Espero aportar al equipo una presencia tranquila, alegre y trabajadora. Soy una persona a la que le gusta reflexionar y soñar con lo que podemos lograr juntos. Espero poder conectar más plenamente con las expresiones únicas de la iglesia global a través de las interacciones con mis hermanos y hermanas de YABs y las personas jóvenes que conoceré en los próximos meses.
Las personas integrantes del Comité YABs son nombradas para servir a toda su región continental. Para cualquier persona nombrada para un puesto de personal o voluntario en el CMM, el CMM busca el respaldo de las personas en el liderazgo de su iglesia miembro (personas delegadas al Concilio General).
“Además de su trabajo como pastor juvenil de nuestra Conferencia Juvenil, animando a las personas jóvenes a buscar afianzar su espiritualidad en una comprensión anabautista de la fe centrada en Cristo, Rafael también se dedica a dar testimonio de la comprensión anabautista de la fe en la comunidad ecuménica y participó en el GETI 2025 (Instituto Teológico Ecuménico Global) en Egipto. Con su enfoque pastoral y su capacidad para escuchar activamente, él será un gran enriquecimiento para las personas YABs”. —JürgBräker, secretario general, ConférenceMennoniteSuisse (CMS / KMS) KonferenzderMennonitenderSchweiz (Conferencia Menonita de Suiza)
“El amor de Liam por Cristo y la iglesia es evidente. Sabemos que el tiempo que Liam pasará en el Comité YABs será una bendición para el CMM y para la Iglesia Menonita de Canadá. Pasar tiempo juntos en adoración, oración y planificación con personas jóvenes adultas anabautistas de todo el mundo le transforma. Consideramos que es un privilegio maravilloso que una de nuestras personas jóvenes adultas experimente la rica bendición de participar en la iglesia global”. —Doug Klassen, director ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá.
El nombramiento de BlessingsJoy Turquesa para el Comité YABs servirá de inspiración a otras personas jóvenes anabautistas filipinas dentro de la ‘IMC’. Creo que BlessingJoy, por la gracia de Dios y por los dones que le ha concedido el Espíritu Santo, será útil para servir a la iglesia mundial a través del Comité YABs. Y creo que su experiencia y sus aprendizajes, a su vez, serán beneficiosos para la organización juvenil nacional de la ‘IMC’”. —Eladio Mondez, obispo moderador y director ejecutivo de ‘IntegratedMennoniteChurches, Inc’.
El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.
Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.
Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.
1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.
De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.
Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.
Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.
Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.
En este centenario del Congreso Mundial Menonita, los líderes se reunieron en mayo, en Schönblick, Alemania, para celebrar y continuar la labor del CMM mediante la reunión del Concilio General.
La editora de Correo reunió a ex líderes (Danisa Ndlovu, J. Nelson Kraybill, Larry Miller, Nancy Heisey), a fin de reflexionar sobre los “dulces recuerdos” de cómo el CMM se fue transformando en una comunión mundial y sobre nuestro llamado a tener la valentía de amar y de pronunciarnos como iglesia de paz ante los conflictos en el mundo actual.
Danisa Ndlovu, presidente (2009–2015)
J. Nelson Kraybill, presidente (2015–2022)
Larry Miller, secretario general (1990-2012)
Nancy Heisey, presidenta (2003–2009)
Convicciones
Las Convicciones Compartidas del CMM surgieron de un proceso de trece años: desde sus inicios, pasando por borradores, hasta su aprobación en el Concilio General.
Se habían recopilado unas treinta y cuatro o más Confesiones de Fe de iglesias miembros de todo el mundo.
“Nos enviábamos correos electrónicos constantemente –¡quizá incluso faxes!”, añade Larry Miller– “buscando puntos en común”, explica Nelson Kraybill, quien participó en la redacción del documento.
“Ver realmente en dichos documentos que, estas eran las cosas que teníamos en común, fue una experiencia espiritual”, expresa Nelson Kraybill. “Seguir a Cristo; la construcción de la paz; la misión.”
“La declaración de que ‘somos anabautistas’ que estaba al principio, la pasamos al final”, señala Nancy Heisey. “Al principio dice: Como parte del cuerpo unido de Cristo en todo tiempo y lugar… En lugar de empezar con: Somos anabautistas, empezamos con: la iglesia de Jesucristo”.
“Al final, adoptar las siguientes palabras: estas convicciones están inspiradas en la fe de nuestros antepasados anabautistas del siglo XVI, fue una decisión realmente decisiva”, afirma Nancy Heisey.
“Nuestra intención era que el principio y el final fueran tan importantes como los siete puntos”, expresa Nelson Kraybill.
La reunión en Pasadena en la que el Concilio General aprobó las Convicciones Compartidas en 2006, fue la primera en utilizar el modelo de consenso.
“Nancy (entonces presidenta) estaba sentada a la izquierda, Danisa (entonces vicepresidente) a la derecha, y una palabra seguía siendo problemática: Jesucristo encarnado”, recuerda Larry Miller.
“Los delegados norteamericanos estaban al fondo defendiendo la palabra encarnado, que se había insertado durante las reuniones del Concilio General en Zimbabue.
Joren Basumata era un hombre cálido, tranquilo y risueño, oriundo de la India. No hablaba mucho en las reuniones. Pero en esa ocasión se levantó para decir: “Si incluyen esa palabra, no podré usarla en la India. Todos los dioses en la India son encarnados”.
“Todas las tarjetas azules (desacuerdo) se convirtieron instantáneamente en naranjas (acuerdo).”
Todo el proceso de cómo surgieron las Convicciones Compartidas demuestra cómo el CMM puede trabajar en conjunto de acuerdo con la misión de ser una comunidad mundial de fe.
“Las Convicciones Compartidas no tenían como objetivo reemplazar lo que las iglesias ya han discernido, sino afirmar lo que compartimos juntos”, explica Larry Miller, “y lo que tenemos en común”, añade Nelson Kraybill.
“Mi oración es que continuemos usándolas de esa manera y no las convirtamos en motivo de disputa”, dice Nancy Heisey.
“No deberíamos ser el espacio en que se crea una síntesis de algo por votación mayoritaria, procurando reconciliar diversas opiniones. En cambio, es un espacio en que el cuerpo reunido recibe su revelación y la ofrece al mundo y ve qué sucede”, declara Larry Miller.
“Ha sido asombroso ver el uso generalizado de las Convicciones Compartidas”, comenta Larry Miller. “Afirmar lo que compartimos juntos ha sido muy significativo al procurar descubrir cómo ser el pueblo de Dios en el mundo.”
Líderes actuales y anteriores del CMM en una recepción ecuménica en 2025, en Zúrich (de izq. a der.): Janet Plenert, exvicepresidenta (Canadá); Rebecca Osiro, exvicepresidenta (Kenia); Henk Stenvers, presidente (Países Bajos); Lisa Carr-Pries, vicepresidenta (Canadá); Danisa Ndlovu, expresidente (Zimbabue); César García, secretario general (Colombia); J. Nelson Kraybill, expresidente (EE. UU.); Ernst Bergen, extesorero (Paraguay); Nancy Heisey, expresidenta (EE. UU.); Larry Miller, secretario general emérito (EE. UU./Francia); Sunoko Lin, tesorero (Indonesia/ EE. UU.). Foto: Kristina Toews
Fraternidad
La Asamblea Mundial llevada a cabo en 2003, en Zimbabue, fue decisiva para la misión del CMM de facilitar los vínculos entre las iglesias afines al anabautismo a nivel mundial. El país se encontraba bajo un régimen dictatorial. Había una crisis económica con la multitud de desafíos que conlleva la hiperinflación. Sin embargo, los anabautistas de todo el mundo tenían la intención de reunirse para adorar juntos.
“Tuvimos largas discusiones sobre si debíamos ir o no”, señaló Nancy Heisey.
“No queríamos imponer más sufrimiento a la iglesia allí”, dijo Larry Miller. “Pero los Hermanos en Cristo decían: ¿Dónde está su fe?”
La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) envió una carta a los Países Bajos, ya que a la Doopsgezind le preocupaba (al igual que en la Asamblea en Brasil, en 1974) que al asistir darían la impresión de apoyar a un régimen.
“¡No es el gobierno quien los está invitando, sino la iglesia!”, respondió la iglesia BICC de Zimbabue. Los menonitas holandeses asistieron.
Los organizadores animaron a los asistentes a llevar un pequeño obsequio de té o azúcar para los anfitriones. “Jamás olvidaré a los tres hombres de Angola que trajeron bolsas de pescado seco. ¡Qué gesto tan maravilloso de lo que quisiéramos ser los unos para los otros!”, exclama Nancy Heisey.
“Veíamos el asunto desde la perspectiva de dos mundos distintos”, explica Danisa Ndlovu. “En el contexto africano de Zimbabue, hay un dicho: ‘El estómago del forastero es tan grande como el cuerno de un dios’. Cuando llega un forastero, hay comunión, fraternidad. No se dice: ‘¿Por qué viene a comerse lo poco que tengo?’”
“El mundo tiene sus propios problemas, pero como iglesia aún podemos reunirnos y ser una iglesia unidos”, afirmó Danisa Ndlovu. “El tema de la Asamblea, Compartiendo los dones en el sufrimiento y en la alegría, ayudó a lograrlo. La gente se fue con la sensación de que había valido la pena asistir.”
“Esa fue una experiencia fundamental en nuestro movimiento con miras a comprender nuestro cuerpo mundial como una comunión”, declara Larry Miller.
Unidad
Parte de la misión del CMM es relacionarse con otras confesiones y organizaciones mundiales.
Paul Kraybill, el primer secretario remunerado del CMM, participó en la conferencia de secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales. Esta es una reunión de líderes de organismos cristianos organizados de todo el mundo.
Desde entonces, todos los secretarios generales del CMM se han sumado al grupo. César García y Larry Miller también han sido convocados para presidirlo. “Decidimos participar conscientemente en dichos espacios. Cuando nos convocan, es un reconocimiento al aporte del mundo menonita”, afirma Larry Miller.
“Parte de la labor del CMM consiste en ayudar a que crezcan los momentos de reconciliación en el movimiento ecuménico, tanto a nivel de diálogos internacionales y nacionales, así como el desafío permanente de propiciarlos en los lugares donde la gente vive y adora”, afirma.
“Uno empieza con una semilla de mostaza”, asevera Nancy Heisey.
Las primeras semillas de la reconciliación del CMM con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en 2025, fueron sembradas en 1952 cuando el entonces presidente H.S. Bender asistió a un evento oficial en la Grossmünster.
Otra semilla fue lo que los luteranos llaman “la Resolución Menonita”, en la Asamblea de la Federación Luterana Mundial (LWF, según su sigla en inglés) en Stuttgart, Alemania, en 2010. Esta disculpa por el repudio a los anabautistas en la Confesión de Augsburgo fue la culminación de un largo proceso.
El presidente de la LWF presentó la resolución a los delegados y dijo: “Nos gustaría que expresaran su aprobación a esta resolución, ya sea poniéndose de pie o arrodillándose en oración”, recordó Larry Miller.
“De repente, todos estaban de rodillas o de pie. Los únicos que permanecieron sentados fueron los invitados menonitas.”
“No pude contener las lágrimas”, expresa Danisa Ndlovu. “Fue increíble ver a esas personas de rodillas. Fue como una descarga eléctrica; todos se dejaron caer de rodillas.”
“A medida que esa historia se ha ido difundiendo por el mundo ecuménico, quienes estudian estos temas la han resaltado como una nueva forma de recepción: no solo se trata de que aceptemos documentos, sino también de que nos recibamos unos a otros en nuestro culto”, dice Larry Miller.
El culto llevado a cabo el 29 de mayo de 2025, en Zúrich, fue una representación impactante de dicha “recepción” como una unidad que se experimenta, no necesariamente un acuerdo de unidad. Ese día, en la Grossmünster, no solo debatían teólogos y autoridades eclesiales, sino gente común que participaba en el culto, la liturgia y la vida cotidiana: menonitas y reformados en este lugar de división histórica.
La Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá celebra el culto durante una visita de solidaridad de las Comisiones de Paz y Diáconos en 2015. Foto: Henk Stenvers
Testimonio
Crecer en términos de ser una comunión ha estado acompañado de este cuidado mutuo, y aprender a encontrar nuestra voz colectivamente.
“Las situaciones pueden ser diversas, pero es fundamental hablar sobre la situación. Las palabras públicas deben estar bien pensadas; quienes lean nuestra declaración deben ver nuestra integridad”, afirma Danisa Ndlovu. “Las palabras elegidas apresuradamente pueden echar más leña al fuego en lugar de propiciar la reconciliación.”
“Tras décadas en el movimiento ecuménico, tengo dudas sobre el impacto de las declaraciones, salvo quizá el impacto en nosotros mismos. Quizás sean más efectivas cuando en algún lugar de nuestro organismo exista el sufrimiento del que hablamos y al que respondemos. Podrán tener un impacto, especialmente si surgen de nuestro propio pathos”, declara Larry Miller.
Cuando el Concilio General se reunió en Guatemala en 2000, el caucus de África solicitó una declaración sobre la violencia en la región oriental de la República Democrática del Congo. Si bien en ese momento no había iglesias miembros del CMM en dicha región, “decidimos que, dado que muchas iglesias miembros tenían la idea de que era necesario un compromiso con dicho conflicto, debíamos pronunciarnos”, afirma Nancy Heisey.
“Se mostró suma prudencia, pero recuerdo haber dicho con firmeza, que debíamos escribir la carta”, dice Danisa Ndlovu.
Un año después, la iglesia de la República Democrática del Congo escribió una carta fraterna a la iglesia de Estados Unidos, justo después del 11 de septiembre (los ataques a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington).
“Eso fue realmente significativo”, dice Nancy Heisey.
Como residente de Estados Unidos, se sintió nuevamente conmovida por un mensaje de la iglesia mundial justo después de las elecciones estadounidenses de 2024. “Quiero que sepan que estoy orando por ustedes”, escribió un profesor del CEMTA (Centro Evangélico Menonita de Teología Asunción) de Paraguay.
Habiendo vivido bajo una dictadura militar, “él entiende lo que significa el autoritarismo para la iglesia, con la complejidad que implica la manera en que los menonitas lo abordaron”, explica Nancy Heisey.
“No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero creo que los norteamericanos –las iglesias–tendremos que prestar mucha más atención a la sabiduría de otros lugares si quisiéramos seguir siendo iglesia.”
“He valorado el uso actual de cartas pastorales que invitan a la oración. Recomendaría usar ese formato para encarar no solo nuestras preocupaciones inmediatas, sino también para orar por la sabiduría para abordarlas, cómo deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones; animarnos a examinar nuestros corazones en relación a nuestra misión; y cómo expresamos nuestro testimonio de paz frente a las situaciones concretas de hoy en día”, expresa Nancy Heisey.
“Dichos llamados a la oración se difunden ampliamente. Quizá las personas de las congregaciones, a nivel general, realmente les presten atención. Es sorprendente lo que surge, por ejemplo, en nuestros pequeños grupos de la Hora de Oración en línea.”
“Parte de ello es ayudar a nuestros propios miembros respecto a lo que decimos. Brinda dirección y alguna forma de unificación, de movilización en torno a un tema”, explica Danisa Ndlovu.
“Esto se vincula con nuestro papel como iglesia de paz”, dice Nelson Kraybill. “Es necesario que sigamos fortaleciendo las relaciones y los lazos de amor y fraternidad en la comunión anabautista mundial, siempre manteniendo unidas la construcción de la paz y la misión.”
“Si podemos seguir fortaleciendo esas relaciones internas en el cuerpo mundial, la teología del shalom, entonces es necesario que lo encarne cada parte regional de la iglesia. Los apoyamos. Oramos con ellos. Hacemos un llamado a la oración si hay alguna preocupación. Es el vínculo espiritual el que tendrá el efecto más duradero, más que las declaraciones políticas”, afirma.
“No creo que deberíamos politizar, pero podemos ser personas que procuran cumplir con lo que su fe les llama a hacer”, afirma Nancy Heisey. “En cada carta que escribo [a mis representantes políticos] digo: Soy cristiana menonita y a mi gente le importa este asunto. Uno es poderoso si es capaz de decir: Mi iglesia mundial nos llama a orar por este tema. Como dijo el obispo Charles Nseemani de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zambia: Podemos hablar con nuestros líderes, pero deben saber que nos presentamos como cristianos, no como partidistas”.
“Cuando se habla de menonitas, la gente piensa en la paz”, dice Danisa Ndlovu. “Somos conocidos como una iglesia histórica de paz. Si lo usamos sabiamente, es un buen testimonio.”
Recientemente, el número de jóvenes en las iglesias de Asia ha disminuido significativamente; es probable que se trate de un fenómeno mundial. ¿Por qué creer en Dios se ha convertido en un acto de tontería? Porque en este mundo riguroso, lo que más necesitan los jóvenes es dinero, y para ganar dinero hay que convertirse en un ser “eficiente”.
La generación más joven vive con una abrumadora sensación de ansiedad: el miedo a quedarse atrás, el miedo a no sobrevivir.
Dividen todo en categorías de eficiencia e ineficiencia.
En esa cosmovisión, creer en Dios se considera la máxima ineficiencia. Los métodos para ganar dinero, las estrategias para maximizar la riqueza, se han convertido en las nuevas escrituras sagradas, que se propagan como un reguero de pólvora a través de YouTube y los libros. Como resultado, les preocupan poco las desgracias de sus vecinos, los desastres, la guerra. Incluso el duelo y el dolor, en cierto modo, parecen funcionar bajo las reglas de la eficiencia.
Sin embargo, curiosamente, incluso mientras acumulan riqueza, los jóvenes no encuentran alivio a la ansiedad. En cambio, sufren una depresión aún más severa y algunos se suicidan. Luchan por descubrir el verdadero significado de la vida y su propia identidad. Las redes sociales nos permiten estar constantemente conectados con todos con tan solo el toque de un dedo. Sin embargo, ha hecho que la soledad se sienta insoportablemente vacía. En un entorno así, conectarse con Dios parece casi imposible.
Si soñamos con un mundo donde vivamos por la fe en lugar del dinero, debemos convertirnos en prueba viviente de que el dinero no lo es todo, sino que el amor lo es. Incluso si este camino trae inmensas dificultades, debemos creer verdaderamente que esta es la alegría que Dios nos da. De esta manera, nos conectaremos a través de Él y, a través de Él, también aprenderemos a estar solos sin sentirnos perdidos.
Los desposeídos, los pobres, los afligidos, los que luchan y los que se solidarizan, todos son hijos del Señor.
Como pueblo anabautista de todas las edades, que podamos encontrar la valentía para abrazar la ineficiencia del amor: el amor hacia nuestros semejantes, el amor hacia todas las demás cosas creadas y el amor hacia Dios.
Comité de YABs 2023: Valentina Kunze, Kkotip Bae, Felix Perez Diener, Gaëlle Oesch, Ebenezer Mondez
Kkot-Ip Bae es la representante de Asia ante el Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). Es miembro de la Iglesia Menonita de Corea.
“La mano que da siempre está arriba; la mano que recibe siempre está abajo”.
— Proverbio africano
Una pastora congoleña cambió mi comprensión del dar y recibir.
La última vez que la vi fue en la Asamblea Global del Congreso Mundial Menonita (CMM) en Paraguay en 2009, donde expresó su gratitud a mi esposa y a mí por el apoyo financiero que nuestra congregación local en Colombia le había dado a ella y a su iglesia en el Congo.
Hospitalidad sacrificada
La conocí, a ella y a su esposo, durante una visita a Kinshasa en 2007. En ese momento, mi congregación local en Colombia tenía siete años. Como estábamos creciendo, nos enfrentábamos a los desafíos de no tener un lugar para el culto y a las enormes necesidades financieras de nuestro proyecto de plantación de iglesias.
En Kinshasa, me invitaron a predicar un domingo por la mañana en la iglesia de aquella pareja con la que llegaría a tener una hermosa amistad. Al igual que mi iglesia en Colombia, esta congregación no tenía edificio. Su iglesia se reunía en una carpa sin paredes. En ese contexto de extrema pobreza, tuve la bendición de almorzar después del servicio. Más tarde me di cuenta de que los miembros de la iglesia habían sacrificado su almuerzo para proveer el mío.
Cuando regresé a Bogotá, el llamado a apoyar a esa congregación era claro, más aún cuando recibimos la noticia del fallecimiento del esposo, que dejaba atrás a sus hijos, hijas y su esposa, quien se convirtió en la pastora principal de la iglesia. Mi congregación local decidió recaudar fondos para la iglesia en Kinshasa y para parte de las necesidades educativas de los hijos e hijas de la pastora.
Una prioridad más alta
Sabíamos que así no avanzaríamos en nuestro proyecto de construcción del templo, pero la iglesia congoleña se convirtió en una prioridad más importante para nuestra iglesia.
Algunos colegas en Colombia no podían entender cómo mi congregación local, con necesidades económicas tan inmensas, enviaba dinero para apoyar a una iglesia en el Congo. Teníamos la costumbre de solo recibir. Durante más de 60 años, las iglesias colombianas habían recibido apoyo extranjero para muchas iniciativas: respuestas a desastres, plantación de iglesias, trabajo por la paz, educación y desarrollo social. ¡Incluso hoy, las necesidades en Colombia siguen creciendo!
Sin embargo, dar es un aspecto fundamental del ser humano. Dar es una dimensión integral del ser creado a imagen de Dios.
Generosidad independiente
Sabemos que la ayuda económica en forma de caridad puede humillar a quien la recibe. Puede crear dependencia, reforzando el ciclo de privación en lugar de romperlo. Ser creado a imagen de Dios implica ser autosuficiente e interdependiente. La forma más elevada de ayuda permite a la persona convertirse en una fuente de apoyo para las demás. La ayuda humanitaria es esencial a corto plazo, pero, como vemos en la Biblia, a largo plazo incluso una persona dependiente del apoyo de otras debe dar apoyo a las demás. El dar es una parte esencial de la dignidad humana.
Durante sus 100 años de relación con el CMM, el Comité Central Menonita (CCM) ha nutrido y fortalecido a nuestra iglesia Anabautista global ofreciendo apoyo a las iglesias regionales y congregaciones locales en tiempos de guerra, desastres naturales, desplazamientos y pobreza. Hoy, muchas iglesias regionales y congregaciones locales están desarrollando la capacidad, valores y convicciones necesarios para crear estructuras que puedan hacer lo mismo, utilizando sus recursos locales para apoyar a otras personas cercanas y lejanas. Estas iglesias pueden aprender de la experiencia del CCM, siguiendo las mejores prácticas del CCM, evitando errores cometidos en el pasado y aprendiendo al mismo tiempo sobre los valores del servicio y la importancia de una buena planificación y gestión.
El CCM tiene un papel de liderazgo que puede orientarse hacia la enseñanza de cómo ser una fuente de apoyo para las demás personas. Ayudar a otras personas de manera que puedan, a su vez, dar es vital y restaurar así la dignidad a través de proyectos moldeados por el amor y la justicia.
Las iglesias anabautistas de África, Asia, Europa y América Latina están yendo más allá de sí mismas en su misión, incluso a través de la ayuda humanitaria, desarrollo y construcción de paz. Alrededor de 50 agencias de servicio y comisiones eclesiales Anabautistas llevan a cabo los esfuerzos misioneros de nuestra iglesia mundial.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer para activar el potencial de la iglesia en los ministerios de ayuda, desarrollo y construcción de la paz. Más de la mitad de las conferencias nacionales de iglesias Anabautistas pertenecientes al CMM aún no han desarrollado tales agencias de servicio u otras estructuras para extender el amor de Cristo a través de ministerios prácticos de ayuda, desarrollo y construcción de paz. Aún existe el riesgo de dependencia.
El Congreso Mundial Menonita está capacitando a nuestras iglesias para que sirvan a los demás a través de las Redes. Las iglesias anabautistas de todo el mundo que han creado organizaciones locales para la misión, el servicio, la educación y la paz pueden apoyarse mutuamente. Reunidas como iguales en las Redes, enseñan y aprenden unas de otras mientras sirven en sus regiones.
A medida que nos adentramos en el segundo siglo de la relación entre el CCM y CMM, espero que podamos soñar en conjunto sobre estas preguntas:
¿Podemos imaginar un futuro en el que cada iglesia nacional participe activamente en brindar apoyo local para ayudar a otras personas en necesidad?
¿Podemos elaborar estrategias conjuntas para acompañar a las personas que viven en pobreza y ayudar a las demás?
¿Podemos planificar intencionalmente cómo ayudar a las iglesias que históricamente sólo han recibido a convertirse en donantes y dadoras de dones?
Transformados a través del dar
Mi congregación local en Colombia nunca construyó el edificio de la iglesia que queríamos. Sin embargo, las vidas de nuestros miembros se transformaron gracias a la bendición de dar.
Además del apoyo que enviamos al Congo, iniciamos un proyecto de becas para la educación de niñas y niños de las tres zonas de extrema pobreza de Colombia. Decenas de niñas y niños recibieron apoyo durante varios años.
Contribuimos al sostenimiento económico de personas misioneras y trabajadoras de servicio colombianas que ministran en otros países.
Aprendimos por experiencia la verdad de las palabras de Jesús citadas por Pablo en Hechos 20:35: “Hay más dicha en dar que en recibir” (NVI).
Que en el próximo siglo colaboremos para que cada vez más iglesias de todo el mundo se unan para apoyar a otros que necesitan experimentar el amor de Dios como ellos mismos lo han recibido.
César García Secretario General Congreso Mundial Menonita
Las responsabilidades de la Comisión de Diáconos incluyen supervisar el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial (GCSF), fomentar la oración dentro de la comunión anabautista (enviar el correo electrónico de la Red de Oración, organizar la Hora de Oración en Línea y colaborar con el presidente en las cartas pastorales), y las visitas de los diáconos.
Desde 2022 hasta finales de 2024, la Comisión de Diáconos aprobó veinte propuestas del GCSF por unos US$ 239.000 tras discernir y evaluarlas cuidadosamente. “El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial demuestra que las iglesias de África, Asia y América Latina no están solas y que la comunidad de fe mundial se mantiene unida para compartir y apoyar”, afirma Tigist Tesfaye, secretaria de la Comisión de Diáconos.
A menudo, en colaboración con especialistas afines al CMM, los Diáconos envían una delegación a visitar las iglesias miembros con necesidades apremiantes para escuchar, compartir, orar y adorar con dichas iglesias. “Esto sirve para fortalecer la iglesia local y su vínculo con la comunidad mundial”, señala Tigist Tesfaye.
En 2024, junto con la Comisión de Paz, la Comisión de Diáconos visitó a 17 pastores de Myanmar en Tailandia. Los miembros también realizaron una visita informal a otras iglesias miembros en Tailandia.
Cada dos meses, la Comisión de Diáconos invita a todos los miembros a una reunión en línea. La Hora de Oración en Línea se realizó en cuatro idiomas (inglés, español, francés e hindi), con sesenta a ochenta participantes orando juntos en vivo.
Fe y Vida
Como Comisión de Fe y Vida, procuramos apoyar a las iglesias miembros del CMM al dar y recibir consejo –desarrollando así una responsabilidad mutua– sobre asuntos relacionados con la fe y con la práctica cristiana, y con la identidad y acción anabautista-menonita en el mundo actual.
Fe y Vida promovió la enseñanza, conversaciones y recursos mediante la publicación de la guía de estudio acerca del informe sobre el bautismo. Esta se distribuyó a los delegados del Concilio General con una invitación para que la promovieran, usaran y estudiaran en sus iglesias. Los miembros de la Comisión compartieron testimonios de sus bautismos en el sitio web del CMM a fin de despertar el interés en examinar nuestras convicciones en torno al bautismo.
La Comisión continuó debatiendo en conjunto y aportando recursos al CMM sobre cómo ser una comunión mundial, estar unificados y también respecto a inquietudes como el cuidado de la creación.
Cuando se invita al Congreso Mundial Menonita a relacionarse con otras comuniones mundiales, la Comisión de Fe y Vida es llamada a representarlo. Además de los diálogos con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, que produjeron una importante declaración de reconciliación para 2025, también enviaron a Anne-Cathy Graber para representar a los anabautistas en un sínodo del Vaticano sobre la sinodalidad.
Estructuralmente, las nuevas Redes Anabautistas Mundiales de Educación dependen de la Comisión de Fe y Vida. Estas redes emergentes de educación primaria, secundaria y teológica están aprendiendo juntas a capacitar a estudiantes para ser pastores y líderes en todo el mundo.
Comisión de Misiones
Reunirnos, en línea y en persona, fue una parte fundamental de la labor de la Comisión de Misiones en los últimos tres años. La reunión de 2023 en Harrisonburg, Virginia, fue algo decisivo para la Comisión de Misiones y sus dos redes, ya que tuvimos la oportunidad de reunirnos en persona para fraternizar y capacitarnos. Participaron unos sesenta delegados de las redes.
La Comisión de Misiones apoyó a la Red de Servicio Anabautista Mundial y a la Fraternidad Mundial Misionera al ofrecer numerosos seminarios web, que propiciaron oportunidades para el aprendizaje y la fraternidad. Su labor fue destacada en el número anterior de Correo.
Para 2025, esperamos publicar en Internet una bibliografía actualizada sobre Anabautismo y Misión, que estará disponible en el sitio web del CMM.
Comisión de Paz
Cada año, la Comisión de Paz elabora el material para el culto del Domingo de la Paz, que se comparte con las iglesias miembros del CMM de todo el mundo. Las fotos y los informes que las congregaciones envían de su celebración son un testimonio de nuestra labor en pos de la construcción de la paz.
La Conferencia Mundial Menonita de Construcción de Paz está patrocinada por la Comisión de Paz. Organizada por la Eastern Mennonite University en 2023, reunió a 160 teólogos, pacificadores, pastores, activistas y artistas de veinte países en Harrisonburg, Virginia, EE. UU. Participaron en conversaciones sobre teología y práctica de la construcción de paz anabautista-menonita, e intercambiaron opiniones respecto a la Declaración sobre la Objeción de Conciencia (publicada en 2022).
Miembros de la Comisión de Paz se sumaron a los Diáconos en una visita de solidaridad a Myanmar para animar a los pastores en tiempos de guerra.
La Comisión de Paz también ha participado con otros asociados en la elaboración de una vía para establecer conversaciones con los menonitas de Old Colony, que son parte de la familia de creyentes anabautistas pero que no forman parte de nuestra asociación formal como Congreso Mundial Menonita. Las inquietudes sobre las prácticas agrícolas han brindado oportunidades para construir la paz en conversaciones con otras organizaciones, con asociados del CMM y con menonitas de Old Colony.
La escalada de la guerra en el Medio Oriente hoy es una fuente de temor y dolor para nuestra familia anabautista alrededor del mundo. Para algunas personas, esta es una nueva realidad; para otras, es algo que se suma a la carga de violencia que arrastran desde hace años o décadas de conflictos locales. Vemos a todos aquellos que están siendo aplastados bajo las maquinaciones de los poderosos; nos lamentamos y pedimos la presencia misericordiosa de Dios entre ellos. Condenamos cualquier justificación de la guerra como parte de la voluntad de Dios.
Invitamos a que nuestras oraciones nos impulsen a la acción. Y a que nuestras acciones sean nuestras oraciones.
Nuestra lealtad no es hacia presidentes ni reyes, sino hacia el Príncipe de Paz. Como miembros de una Iglesia Histórica de Paz –es decir, una iglesia dedicada a los caminos de la paz– , seguimos a Jesús, el Príncipe de Paz, quien nos llama a un amor radical al enemigo.
Este amor entrena a nuestros corazones para ver a Dios en el “otro” ser humano, ya sea enemigo o amigo.
Este amor nos da la valentía de buscar la justicia.
Este amor nos llama a buscar relaciones correctas a nivel interpersonal, a nivel de organizaciones, entre estados y pueblos, y con el resto de la creación, todos los cuales sufren daños en medio del conflicto.
El poder del amor de Cristo nos impulsa no al orgullo que defiende a las naciones o a la pureza ideológica, sino a la compasión por quienes sufren, independientemente de su identidad nacional o afiliación política.
Las enseñanzas de Jesús nos recuerdan que el enemigo no es la otra persona sino nuestro propio instinto de crear barreras y caer víctimas de la enemistad misma. Oramos para que, al encontrar la valentía de amar, el poder transformador de Dios rompa los ciclos de violencia que dividen, oprimen y matan.
La justicia debe acompañar a la paz. De hecho, la paz solo puede estar presente cuando se materializa una justicia restaurativa, orientada a la búsqueda de la verdad y a la reparación. Confesamos nuestro fracaso en la búsqueda de una paz justa. Pedimos al Espíritu Santo que nos enseñe humildad y nos equipe con la valentía de amar. Pedimos sabiduría para reconocer y decir la verdad con claridad profética y amor abnegado. Pedimos la audacia para enfrentar la injusticia a pesar del riesgo que ello nos implique.
Estamos resueltos a alzar la voz, ya sea ante los gobiernos o ante nuestros conciudadanos, para cuestionar el apoyo acrítico a fuentes de violencia y muerte constantes.
Como comunión anabautista mundial, renunciamos a la violencia, como lo hizo Jesús. Nos comprometemos –como seguidores de Jesús– a transformar los sistemas injustos a través de la no violencia activa. Hacemos un llamado a los Estados para que dejen de invertir en la guerra y, en su lugar, comiencen el arduo trabajo de buscar los caminos de la paz, una paz que no llegue a través de las armas, los misiles o la fuerza violenta, de modo que todo pueda florecer.
Nuestras palabras parecen pequeñas e insuficientes ante la crisis y ante nuestra propia falta de consenso en torno a sus causas, sin embargo, reafirmamos nuestra convicción de que
El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados.(Convicción Compartida 5)
Algunos tenemos la tendencia a pensar que deberíamos definir la doctrina correcta y, a partir de ahí, pasar a la práctica. Primero la Escritura; después, la experiencia. Pero, en muchos sentidos, tanto en nuestra historia como en nuestra realidad actual, la experiencia nos impulsa a pensar teológicamente para comprender lo que sucede.
Consideremos el Concilio de Jerusalén. Ellos se preguntaban: ¿Podemos incluir a los gentiles o no?
Aquello no quedaba claro en la Biblia de la época.
El hecho de que los gentiles estuvieran recibiendo el Espíritu Santo impulsó a la iglesia a pensar de una manera nueva, sin contradecir el fundamento que tenían.
Su experiencia los llevó a plantear la cuestión a partir de la Escritura y a desarrollar nuevas interpretaciones.
Como anabautistas, históricamente hemos enfatizado la congregación local y la centralidad de la congregación local como anticipo del reino de Dios.
Pero eso no nos ayuda a responder por qué existe la necesidad de una iglesia regional o mundial.
En los inicios del CMM, la experiencia impulsó a las iglesias menonitas a pensar en un organismo mundial.
¿Podría señalar alguna similitud entre la actualidad y algunas de las tendencias de hace cien años cuando se inició el CMM?
En ese momento, había una pandemia mundial. Muchos países acababan de atravesar la Primera Guerra Mundial. Por supuesto, un impacto financiero lleva a los gobiernos a buscar un chivo expiatorio: ¿a quién vamos a culpar por ello? Esto fue un factor importante en el auge del nacionalismo en Europa.
Y luego nuestras iglesias también se vieron afectadas por la Revolución rusa y la subsiguiente persecución violenta en la zona de Ucrania, donde había una gran concentración de nuestras iglesias en esa época.
Por consiguiente, con la mezcla de nacionalismo, diferencias culturales, idiomas y el pasado reciente como también más lejano de violencia entre sus países, era complicado para los líderes de la iglesia menonita en 1925 pensar en ser un solo cuerpo.
Algunas personas espiritualizan la idea de la unidad y dicen: Vamos a estar unidos en el cielo.
O dicen: Sí, luchamos violentamente unos contra otros, pero somos uno en espíritu.
Tanto entonces como ahora, algunas iglesias ven a otros cristianos con recelo, incluso en una misma familia denominacional.
Pero la Biblia no habla de esa manera.
La Biblia se refiere a la unidad de una manera muy práctica, visible aun para el mundo. Hay un nivel de unidad que parece una especie de milagro.
El fundador del CMM, Christian Neff y otras personas hablaban y escribían sobre la necesidad de un organismo mundial desde algún tiempo antes de 1925, pero no era fácil superar la falta de confianza.
Finalmente, Christian Neff encontró una buena excusa para reunir a la gente: celebrar los cuatrocientos años del movimiento anabautista.
Y fue en ese contexto que la iglesia de Ucrania envió una carta a la gente en esta primera reunión anabautista mundial, solicitando la conformación de un organismo mundial que coordinara la labor de educación, misión y apoyo a las iglesias que padecen persecución y sufrimiento, entre otras cosas.
Cuando los líderes de la iglesia se reunieron, la experiencia de estar juntos les abrió los ojos a la necesidad de una comunión a fin de enfatizar que el centro no es la política ni un Estado nacional, ni siquiera una cultura. La fuente de nuestra identidad es Jesús.
El contexto entonces era muy similar al actual después de la pandemia, en medio de un creciente nacionalismo y experiencias de sufrimiento debido a la violencia y la persecución.
Es interesante y triste a la vez ver cómo la historia se repite.
Lo que ha cambiado es que dicha experiencia nos invita a pensar teológicamente. ¿Quisiéramos ser un solo cuerpo por cuestiones pragmáticas? ¿O porque nuestra interpretación del evangelio lo exige?
¿Cuáles fueron algunos momentos claves en que optamos por ser verdaderamente mundiales?
Para ser una familia mundial, necesitamos ciertos niveles de reconciliación y perdón por nuestra historia de divisiones.
No estábamos preparados para pensar de esa manera hace ochenta años.
Al principio, los líderes querían que solo se celebrara una Asamblea. Y así fue durante los primeros cuarenta o cincuenta años.
Pero cada vez más iglesias del Sur global se fueron haciendo miembros. Y las iglesias que están padeciendo sufrimiento ven con mayor claridad la necesidad de una iglesia mundial. No se puede enfrentar la persecución violenta ni las catástrofes naturales si se está solo.
Hacia la década de 1970, se empezaron a nombrar presidentes desde el Sur global. Desde el ejecutivo, C. J. Dyck afirmó: Si deseamos que el CMM continue, debería ser más que una reunión mundial. Debería formar parte de la misión a la que los menonitas están llamados en este mundo, un espacio donde clarificar el significado de la fe en sus diversos contextos culturales.
Esa visión fue el resultado, entre otras cosas, del aporte de las iglesias del Sur global que pedían más interdependencia.
Impulsados por dichas experiencias, hemos avanzado en el pensamiento teológico al entender la iglesia como algo que va más allá de las puertas de mi congregación local.
¿Estamos donde deberíamos estar?
Creo que estamos yendo en la dirección correcta, pero se nos plantean desafíos teológicos cuando abordamos el tema de la iglesia mundial.
Para muchos de los líderes y pastores de nuestra iglesia mundial, apenas estamos comenzando a construir una comprensión clara de la unidad.
Demasiadas veces, nuestra interpretación de la pureza en nuestra tradición anabautista nos ha impulsado a fragmentarnos porque pensamos que para ser santos o puros, es necesario que nos separemos de aquellos que consideramos que no lo son.
Nuestra historia de divisiones exige una verdadera reconciliación. Hay heridas históricas que no han sido sanadas y seguimos observando divisiones que ocurren en tiempo real.
Los desafíos del racismo y el colonialismo están presentes. Existe la tendencia a que algunos sectores de la iglesia tomen decisiones sin consultar a otros e impongan sus puntos de vista.
Se nos presentan desafíos cuando privilegiamos nuestros propios intereses sobre los intereses de los demás; cuando afirmamos que primero debemos proteger nuestro presupuesto antes de considerar a otras iglesias.
Además, tenemos ambición y el deseo de controlar, dominar y conquistar a los demás.
Los reinos de este mundo nos resultan muy atractivos. Nos encanta la sensación de ser superiores a otros grupos.
Pero Dios nos invita a vivir en contraste con los reinos de este mundo. El reino de Dios es una alternativa real. Debemos reconocer que necesitamos el poder del Espíritu Santo.
500th Anabaptist Anniversary
¿A qué nos referimos con unidad?
Debemos comprender que la unidad no implica necesariamente la ausencia de conflicto. La verdadera unidad implica la unión de diferentes fragmentos y formas.
Por definición, la unidad implica diversidad, pues si no hay diversidad de opiniones, cultura, teología o experiencias, entonces no hay necesidad de hablar de unidad porque todos creen lo mismo. Lo opuesto a la unidad no es la diversidad, sino la uniformidad.
Y como iglesia de paz, sabemos que el problema no es tener conflictos. El problema es cómo manejamos dichos conflictos.
Es imposible tener una relación sana sin conflictos.
Hoy en día, muchas iglesias del CMM son el resultado de la división de otras iglesias. El paso del tiempo no cambia la realidad de que fue una división interna.
En el CMM, procuramos alentar a las iglesias a mantenerse unidas tanto como sea posible y a no dividirse.
Sin embargo, a veces la separación es necesaria porque existe un nivel de desacuerdo que ya no es posible resolver debido a la naturaleza de nuestro corazón. Dios nos permite cierto nivel de distancia, y aun así podemos ser parte de la familia mundial si respetamos nuestras diferencias, aunque no compartamos una postura sobre un tema dado.
Eso implica la voluntad de sanar las heridas. Debe haber un esfuerzo intencional de ambas partes para sanar el resentimiento y evitar el odio mutuo.
Una vez más, es nuestra experiencia la que nos impulsa a pensar teológicamente sobre la unidad.
¿De qué manera el tema La valentía de amar nos guía y determina la manera de pensar sobre este aniversario?
Creo que es un tema crucial y relevante en el mundo político actual, en que tanta gente sufre acoso y acosa a los demás.
Hay muchas causas, proyectos y demandas justas. Mucha gente dice: “Tenemos derecho a defender nuestra tierra. Tenemos derecho a exigir que estos abusadores dejen de cometer abusos”.
Pero, ¿existe la posibilidad de hacer algo de manera distinta a revindicar tus derechos?
Creo que Jesús nos invita a andar otro camino.
Decir, “quiero dejar de lado mis derechos y amar” requiere una gran valentía.
No es pasivo. Implica una respuesta muy intencional, incluso asertiva, que busca el beneficio del otro, incluso el bienestar del agresor.
La valentía de amar que nuestros extranjeros descubrieron hace quinientos años no era nueva. Vemos esta invitación proveniente de Dios desde el comienzo de la historia humana.
La valentía de amar implica también desmantelar el miedo (1 Juan 4:18).
Percibo que muchos líderes actúan por miedo: miedo a ser contaminados, miedo a ser influenciados, miedo al cambio.
Cuando hay un amor perfecto, puedes hablar de cualquier tema difícil sin el miedo de que vayas a perder algo.
No hay fragmentación, excomunión ni condenación mutua, pero sí respeto por las convicciones firmes.
Como dijo Agustín de Hipona, la definición de pecado es ser egocéntrico, por ende el amor es lo opuesto a ello.
Cuando amas, te abres a los demás y no hay lugar para el miedo.
Parte de la misión del CMM es vincularse con otras comuniones. ¿Cómo le ha formado esta experiencia?
Si no te relacionas con otros cristianos, podrías terminar teniendo una idea muy limitada de lo que es la iglesia cristiana.
Al ser un organismo mundial como el CMM, tenemos la capacidad de contar con representación propia como una entidad ante otras iglesias.
Cuando tienes una identidad clara y encarnas tus valores, las experiencias con otras iglesias podrán ser inmensamente enriquecedoras y transformadoras. Entonces podrás aprender de los demás y también compartir tus valores.
Lo cual no significa que sea fácil. Por ejemplo, en la Conferencia de Secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales, están representadas un total de 21 entidades mundiales. Y, como se pueden imaginar, la diversidad es enorme. Algunos tienen un pasado complejo de persecución y condenación mutua. Y con otros grupos, ni siquiera existe una relación.
Y por supuesto, es muy diferente la interpretación de estas iglesias sobre muchas cosas, tales como el liderazgo y la jerarquía.
Así que fue un desafío pensar en cómo representar al CMM. ¿Cómo debería reaccionar ante los desafíos? Hay reuniones en las que los temas son tan controvertidos que las discusiones se vuelven muy fuertes.
Pero con el paso del tiempo, comencé a ver cómo los desafíos de una comunión son muy similares a los desafíos de otra comunión.
Y luego las relaciones empezaron a profundizarse, lo que me ayudó a valorar a las personas más allá de las doctrinas o las diferencias doctrinales.
Recuerdo una reunión en la que había varios secretarios generales compartiendo una comida.
Y uno de ellos le dijo a otro: Al conocerte, me di cuenta de que pensaba de manera tan similar a ti que sentí que estaría bien ser parte de tu iglesia, y el otro respondió: Yo también podría ser miembro de tu iglesia.
De manera que esas experiencias determinan tu manera de interpretar las Escrituras y te transforman en el camino.
500 years of Anabaptism celebration in Peru
¿Cómo podrá el CMM evolucionar fielmente hasta llegar a ser una comunión fuerte y renovada, que sea resiliente a los desafíos de un futuro quizá muy diferente?
Yo diría que si seguimos por ese camino, seremos resilientes:
construir una comunión mundial,
procurar la interdependencia,
tomar decisiones por consenso,
consultarnos mutuamente,
tener un buen liderazgo,
mantener una buena relación entre los miembros de la familia anabautista,
construir buenas relaciones con otras comuniones mundiales,
sanar los recuerdos interna y externamente.
Pero, por supuesto, también necesitamos la valentía de reconocer nuestras propias debilidades.
A veces tenemos un enfoque triunfalista respecto a la misión y la fundación de iglesias, el servicio y desarrollo social, nuestro impacto en los negocios y la construcción de la paz.
Sin duda, es bueno reconocer el trabajo que hemos realizado. Pero también es bueno reconocer todas las debilidades que tenemos.
Darnos cuenta de cuánto trabajo duplicamos en la fundación de iglesias, cuánto colonialismo ha permeado nuestra labor, cuánto paternalismo todavía hay en nuestras organizaciones misioneras.
Cuánto bien hemos hecho con nuestro servicio y, al mismo tiempo, cuántas personas hemos herido en dicho proceso.
También es fundamental mirarnos con humildad y ver lo pequeños que somos en comparación con otras comuniones mundiales.
Por lo tanto, para ser una iglesia resiliente y llena de esperanza en el futuro, debemos reconocer las áreas en las que necesitamos trabajar.
Una comunión fuerte es aquella capaz de hablar de nuestras diferencias con amor.
“La valentía de amar”: el amor nos da la apertura de corazón y la valentía para hacer cosas difíciles.
César García, menonita colombo-canadiense, Secretario General del Congreso Mundial Menonita desde 2012, conversó con Karla Braun, Editora ejecutiva de Correo, sobre el CMM a sus cien años y La valentía de amar. Esta entrevista ha sido editada para mayor brevedad y claridad.
La Conferencia Mundial Menonita felicita al Cardenal Robert Francis Prevost por su elección como Papa y 267.º Obispo de Roma el 8 de mayo de 2025, tomando el nombre papal de León XIV. Esta elección hace historia al ser el primer Papa norteamericano elegido, después del Papa Francisco (Cardenal Jorge Mario Bergoglio), quien fue el primer latinoamericano.
En una carta al Papa León XIV, César García, secretario general del CMM, escribió: “Creemos que nuestros diálogos oficiales con la Iglesia Católica han creado oportunidades esenciales para fortalecer la conexión entre nuestras iglesias. Mientras mi comunión global conmemora los 500 años en unos días, espero que su pontificado abra nuevas puertas para sanar recuerdos y fortalecer nuestra relación como seguidores de Cristo”.
En su primera aparición en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV saludó a los fieles invocando la paz de Cristo resucitado, el amor de Dios que se extiende a todos, e invitando a la Iglesia a caminar unida sin miedo. Hizo un llamado a un espíritu misionero con una actitud de tender puentes y de brazos abiertos.
El nuevo Papa cambió del latín al español en un momento dado para dirigirse a su diócesis de Chiclayo, en Perú.
“Alabo a nuestro Señor por su énfasis en una Iglesia sinodal que camina cerca de los que sufren”, escribió César García en su carta, respondiendo al deseo del Papa León XIV de “una Iglesia sinodal, que camina y busca siempre la paz, la caridad, la cercanía, especialmente con los que sufren”.
“Alabo a nuestro Señor por su énfasis en una Iglesia sinodal que camina cerca de los que sufren”,
César García
Henk Stenvers, presidente del CMM, afirma que, “confesar a Cristo junto con cristianos de otras tradiciones forma parte de la misión del CMM. Invitamos a nuestros miembros a orar por el Papa León XIV mientras enfrenta los desafíos del liderazgo, y en particular por su labor en el ministerio de la unidad en el cuerpo de Cristo”.
El cardenal Robert Francis Prevost es de Chicago, Illinois, EE. UU. Es el primer miembro de la Orden de San Agustín (OSA) en ser elegido papa. Sirvió durante más de una década en las misiones de la OSA en Perú; enseñó derecho canónico, patrística y teología moral en el seminario; y ocupó cargos de liderazgo en la OSA. Tras su nombramiento como obispo de la diócesis de Chiclayo, Perú, en 2015, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos en 2023 y lo promovió a arzobispo; además, lo nombró miembro del Dicasterio para la Evangelización. Su nombramiento como cardenal entró en vigor en 2024.
El diálogo entre el CMM y la CMIR crea una declaración y una guía de estudio
“La búsqueda de la paz comienza dentro del cuerpo de Cristo”, afirma Tom Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM. Mientras el Congreso Mundial Menonita celebra 100 años de encarnar la unidad dentro de la familia anabautista, nuestros líderes también están trabajando en nuestra misión de relacionarnos con otras comuniones cristianas mundiales.
El trabajo de reconciliación entre menonitas y luteranos que culminó en Stuttgart en el 2010 sirvió de ejemplo para otras aperturas con las comuniones cristianas mundiales. En preparación para el aniversario 500 en Zúrich, los líderes del CMM dialogaron con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR).
El trabajo colaborativo de las delegaciones menonitas y reformadas dio como resultado una declaración compartida para la conmemoración del aniversario en Zúrich el 29 de mayo del 2025. También produjeron una guía de estudio para ayudar a las congregaciones locales a celebrar el testimonio común con los hermanos y hermanas de la CMIR en sus contextos locales.
Tanto los anabautistas como los reformados tuvieron sus comienzos en el mismo círculo de reformadores y estudiantes de la Biblia en Zúrich en la década de 1520, señala Tom Yoder Neufeld, también copresidente del diálogo CMM/CMIR.
“El deseo de dialogar no tenía la intención de volver a tratar los temas que nos dividían… sino restablecer el círculo de estudio bíblico”, explica Tom Yoder Neufeld.
“Creemos que compartir nuestra reflexión y orar juntos contribuye a sanar las heridas del distanciamiento y la hostilidad, permitiéndonos especialmente descubrir oportunidades para el testimonio común y la paz”, declara Anne-Cathy Graber, secretaria de relaciones ecuménicas del CMM.
«El deseo de dialogar no tenía la intención de volver a tratar los temas que nos dividían… sino restablecer el círculo de estudio bíblico.»
Tom Yoder Neufeld
“Creemos que compartir nuestra reflexión y orar juntos contribuye a sanar las heridas del distanciamiento y la hostilidad, permitiéndonos especialmente descubrir oportunidades para el testimonio común y la paz”, declara Anne-Cathy Graber, secretaria de relaciones ecuménicas del CMM.
“Había un hambre real de encontrar oportunidades para dar testimonio juntos de la justicia y la paz en un mundo azotado por la opresión, la violencia y la guerra”, expresa Tom Yoder Neufeld.
El título de la declaración captura estos impulsos.: “Restaurando la plenitud de nuestra familia: en busca de un testimonio común – Una Declaración común de confesión, gratitud y compromiso”.
Una variedad de factores, incluidos los cambios de personal y la pandemia, llevaron a un inicio del diálogo más tardío de lo previsto. Un encuentro en persona reunió a tres líderes reformados y cuatro menonitas en Columbia Británica, Canadá, en 2023. Otras reuniones se llevaron a cabo por Zoom.
“Aun así, llegamos a conocernos y valorarnos muchísimo. Fue un regalo trabajar intensamente juntos como hermanos y hermanas menonitas y reformados. Una y otra vez se hizo evidente cuánto más nos mantiene unidos en Cristo que lo que nos divide”, comenta Tom Yoder Neufeld.
“Nuestra esperanza es que la declaración sirva como catalizador para que las congregaciones se encuentren entre sí y trabajen juntas en nuestro sentido compartido de llamado a trabajar por la paz”, afirma.
En conjunto, los participantes del diálogo produjeron un recurso de 24 páginas, “Una guía para el estudio, la liturgia y el diálogo”. Esta guía de estudio está destinada a ser utilizada a nivel congregacional para recibir la declaración. Incluye una descripción del contexto histórico y recursos litúrgicos para la celebración de un culto unido con congregaciones anabautistas y reformadas.
“Los diálogos ecuménicos no son solo debates de ideas”, declara Anne-Cathy Graber. La guía de estudio, que incluye los recursos para el culto unido, “constituye un aspecto único de este documento y esperamos que promueva el encuentro entre cristianos menonitas y reformados”.
“Acoger esta declaración a nivel local y en el propio contexto de cada uno es un desafío importante”, afirma.
El consejero de los YABs, Ebenezer Mondez, describe su trayectoria desde que asistió a la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS) en 2015 hasta convertirse en miembro del personal de 2022 a 2028 y sus esperanzas para la Cumbre Mundial de la Juventud que está dirigida a jóvenes adultos entre los 18 y 30 años.
¿Cómo fue participar en la GYS en Estados Unidos por primera vez en 2015?
La Cumbre Mundial de la Juventud (GYS por su sigla en inglés) es una mezcla de emoción y aprendizaje extremo. Me transformó profundamente.
Me abrió la perspectiva sobre lo que es una iglesia mundial y cuál sería mi próxima visión. Me dio la oportunidad de aprender y absorber toda esta diferencia cultural.
Al principio de la GYS, conoces a otros anabautistas con diferencias teológicas. Como otros, me sentí impactado y quise alejarme de las corrientes que son totalmente diferentes a la mía.
Pero con el pasar del tiempo me di cuenta de que la necesidad de estar juntos es más fuerte que el deseo de irnos.
¿Cuál es tu consejo para afrontar las diferencias??
Creo que el miedo viene de pensar que voy a cambiar al modo de vida o al modo de adoración de otra persona.
Pero no tienes que cambiarlos, ni ellos tienen que cambiarte a ti. Mantén los brazos, los ojos y el corazón abiertos para aceptar que las creencias de los demás también son válidas. Encuentra un punto donde ambas visiones se conecten y trabajen juntas.
Cuando llegues a un lugar de diversidad, pregúntate: ¿Cuál es mi don? ¿Qué podría yo aportar? No solo qué podría yo recibir. ¿Qué debería aprender de este lugar? ¿Qué conocimientos tengo para compartir?
Y cuando tenemos esa mentalidad de que necesitamos compartir algo, el miedo desaparecerá porque tenemos una misión que cumplir.
Mi trabajo es proporcionar oportunidades a todos de hablar y ser escuchados.
¿Qué nos dices de la tarea que tienen los YABs?
Como en ocasiones anteriores, un delegado de cada iglesia miembro nacional del CMM representa a los jóvenes de la iglesia. Estos delegados deben completar una tarea antes de que se confirme su viaje.
Algunos tienen una iglesia enorme para encuestar, otros solo tienen una docena de jóvenes en toda su iglesia. Aun así, la tarea es una buena manera de medir su compromiso y participación en la iglesia.
Aceptamos a cualquier persona, independientemente de su nivel educativo, por lo que la tarea ayuda a que todos estén en sintonía. Cuando nos reunimos, logramos entendernos mutuamente.
Esperamos que después de la GYS, todos los participantes hagan eco de lo que aprendieron unos de otros en los grupos de jóvenes que tienen en casa, especialmente a través de la celebración de la Semana de la Fraternidad YABs.
Esta será una gran oportunidad para que los grupos de jóvenes de alrededor del mundo sientan que son parte de una familia global.
Una GYS extra especial
Anteriormente, la GYS solo se celebraba durante la Asamblea, cada seis años. En 2025, también se llevará a cabo al cumplirse tres años, con el doble aniversario y una propuesta para añadir delegados de los YABs al Concilio General (más información el próximo mes).
Anteriormente, el Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs) cambiaba por completo cada seis años. La continuidad en el comité ha sido un desafío constante. A lo largo de seis años, los jóvenes adultos experimentan cambios drásticos en su vida, lo que dificulta su compromiso con un periodo de servicio completo.
Ahora, después de tres años, dos miembros del Comité de YABs continuarán por otros tres años junto al consejero de los YABs, mientras que los otros tres serán reemplazados por nuevos miembros del Comité seleccionados.
Los cambios apoyarán la continuidad de los programas y facilitarán una transición más fluida.