Mi primer recuerdo del Congreso Mundial Menonita fue la Asamblea celebrada en Wichita, Kansas, USA, en 1978. Participé en una obra de teatro, ‘Cheyenne Jesus Buffalo Dream’ (Cheyenne Jesús Búfalo Sueño), que se presentó en la Asamblea.
Lo que más recuerdo es haber vivido por primera vez la experiencia de la familia global – ¡tantas personas anabautistas de todas partes del mundo! Esa experiencia fue realmente una bendición y contribuyó a moldear mi forma de entender la iglesia a partir de ese momento.
Tiempo dedicado a la décima parte
En 1997, me convertí en secretario general adjunto de la Junta General de la Iglesia Menonita en los Estados Unidos y, varios años después, en director ejecutivo adjunto de la recién formada ‘Mennonite Church USA’ (Iglesia Menonita de USA, MC USA, por sus siglas en inglés). Poco después de la formación de ‘MC USA’, el director ejecutivo Jim Schrag accedió a mi solicitud de dedicar una décima parte de mi tiempo de trabajo al Congreso Mundial Menonita.
Mi idea era que una organización menonita norteamericana debería apoyar al CMM en su tarea de liderar nuestra iglesia global, pero pronto me di cuenta de que, al ofrecerme como voluntario, estaba recibiendo mucho más de lo que daba. ¡Al escuchar las historias de nuestras hermanas y hermanos de otras partes del mundo, me sentí animado e inspirado en mi propio ministerio! Al compartir mis propias experiencias, aprendí muchísimo más.
Durante mis años como voluntario, desempeñé diversos cargos relacionados con las comunicaciones. Uno de los recuerdos que tengo es haber ayudado a dirigir la creación de la nueva identidad visual multicolor (logotipo) del CMM.
Durante esos años, también pasé un período sabático de tres meses en Estrasburgo, Francia, colaborando con Larry y Eleanor Miller. Fue un placer vivir en su casa, caminar cada día los varios kilómetros hasta la oficina del CMM y conocer de cerca el trabajo administrativo del CMM.
Desarrollo de la red de servicio
En el 2010, me convertí en director ejecutivo del ‘Mennonite Central Committee U.S.’ (Comité Central Menonita de USA, MCC, por sus siglas en inglés) y seguí colaborando como voluntario con el CMM. Una de mis primeras tareas fue ayudar a dar forma a la ‘Global Anabaptist Service Network’ (Red Global de Servicio Anabautista, GASN, por sus siglas en inglés). Ocupé los cargos de presidente y vicepresidente durante prácticamente todos mis 10 años en el CCM.
En mi primera reunión del CMM en Addis Abeba como director ejecutivo del CCM USA, experimenté personalmente el amor y el cariño de las personas en el liderazgo de nuestra iglesia global del CMM. Durante la reunión, cuando nos enteramos del fallecimiento de un colaborador del CCM en Afganistán, rodearon al liderazgo del CCM en oración.
Cuando me jubilé del CCM en el 2020, continué mi trayectoria en el CMM: primero como consultor voluntario de desarrollo, luego como director interino de desarrollo y, por último, como director de comisiones. A lo largo de estos años de trabajo como voluntario y como parte del personal, ¡he forjado amistades que perdurarán por muchos años más!
Orientación y formación
A lo largo de mi carrera profesional en organizaciones menonitas, el CMM me ha brindado una base sólida en la iglesia global, orientándome y formándome, lo cual ha influido en mi trabajo con la Iglesia Menonita de USA y con el Comité Central Menonita.
Agradezco los sabios consejos de mis hermanas y hermanos de otras organizaciones anabautistas a nivel mundial. Me alienta ver el papel que ha desempeñado el CMM en el fortalecimiento de las iglesias anabautistas de todo el mundo y de nuestro testimonio colectivo ante el mundo.
Mientras lamentamos la división de la iglesia en América del Norte, el CMM me da esperanza de que nuestra iglesia global pueda dedicarse verdaderamente a seguir a Jesús, a vivir en unidad y a construir la paz. ¡Ojalá así sea!
J Ron Byler se jubiló de sus cargos en la Iglesia Menonita de USA, del Comité Central Menonita de USA y del CMM. Sigue colaborando como voluntario en el equipo de Participación del CMM.
Un proverbio popular dice: “La familia que ora unida permanece unida”.
Toda obra para el bien de quienes aman a Dios. La pandemia del COVID-19 fue un acontecimiento triste para toda la humanidad. Sin embargo, ante los desafíos, las personas buscan soluciones. Tras las consecuencias del COVID-19, El Congreso Mundial Menonita (CMM) encontró algo positivo: la implementación de la hora de oración en línea.
El Congreso Mundial Menonita es una familia de fe, una comunión de hermanos y hermanas. No somos solo una institución, sino un cuerpo vivo con miembros de todas partes del mundo.
Al unirnos en oración, podemos conocernos mejor y comprender mejor los desafíos y los éxitos de cada uno. Al ser un cuerpo, todos experimentamos diversas situaciones de alegría y tristeza.
De este modo, la oración permite que el cuerpo permanezca constante, estable, unido y victorioso.
Para mí, la oración es la forma en que expreso mi humildad y mi debilidad ante Dios. Señor, sin ti no puedo hacer nada.
La oración expresa mi confianza en Dios. En esta debilidad, necesito a los demás; sus testimonios y sus oraciones me reconfortan.
Personalmente, lo que he aprendido de la oración es que cuando me pongo en el lugar de otra persona, me identifico con ella y oro por ella, es en ese momento cuando me doy cuenta de que Dios toma en cuenta mis propias preocupaciones e inquietudes.
Dios le dijo a Abraham: “Haré de ti una gran nación, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás de bendición. Bendeciré a los que te bendigan…” (Génesis 12). Al orar y bendecir a los demás, Dios, en efecto, nos bendice.
La hora de oración en línea es un momento especial que me recuerda las palabras del rey David en el Salmo 122:1: “Qué alegría cuando me dicen: ¡Vamos al templo del Señor!” Estemos en la alegría y el gozo de orar juntos.
La oración en línea fortalece nuestros lazos y crea armonía. Orar en comunidad nos brinda una sensación de apoyo, unidad y búsqueda de un objetivo común.
Animo especialmente a los francófonos a participar más en la hora de oración en línea que tiene lugar cada dos meses.
¡Encontrémonos, oremos juntos!
—Siaka Traoré forma parte de los miembros directivos del CMM como asesor continental. Es pastor y líder de la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso.
La Hora de Oración en Línea es una reunión multilingüe que se lleva a cabo cada dos meses. Todos los miembros del CMM son bienvenidos a participar, desde líderes de iglesias nacionales hasta líderes de las congregaciones y todos los demás que lo deseen.
La Hora de Oración en Línea se ofrece en cinco idiomas: inglés, español, francés, hindi y portugués (añadido en septiembre del 2025).
Los intérpretes garantizan que los asistentes puedan comprender la bienvenida y la presentación principal en inglés, español, francés, hindi y portugués.
Mire un video con las peticiones de oración de los YABs de la Hora de Oración en Línea.
El apóstol Pablo exhortó a la iglesia a procurar “mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos” (Efesios 4:3 DHH). En la actualidad, estas palabras resuenan profundamente en el Congreso Mundial Menonita.
Mantener la unidad del Espíritu nunca ha sido fácil para la iglesia, ni en el pasado ni ahora, cuando la tecnología intensifica las fuerzas de división y polarización. Al igual que muchas denominaciones cristianas mundiales, el CMM enfrenta serios desafíos al procurar preservar esta unidad en medio de puntos de vista divisivos con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos visto cómo las redes sociales difunden rumores, profundizan la desconfianza y crean una comunicación poco saludable entre nuestros miembros, especialmente en torno a este tema. Estas dinámicas amenazan la unidad del Espíritu dentro del CMM. Y, sin embargo, seguimos siendo una comunión mundial de tradición anabautista, llamados a seguir a Jesús juntos.
Quizás recuerden que, tras extensas consultas a principios de la década de 2000, las iglesias miembros del CMM dejaron claros dos compromisos importantes. Primero, que la autonomía de cada iglesia nacional es importante. En segundo lugar, que es necesario fortalecer las relaciones entre nuestras iglesias a nivel mundial. Por lo tanto, nuestra comunión mundial se debe concretar en la comunidad de iglesias autónomas.
El CMM reconoce y respeta la autoridad y la diversidad de las estructuras eclesiales locales y nacionales. Al mismo tiempo, las iglesias miembros se han comprometido a avanzar más allá de la independencia y a participar en comunión unos con otros. Entendemos este llamado a la interdependencia y la comunión como una respuesta fiel a la intención de Dios expresada en la oración de Jesús en el Evangelio de Juan, “para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste” (Juan 17:23 DHH).
Esta esperanza de tener relaciones más sólidas e interdependientes se refleja en las Convicciones Compartidas del CMM: siete creencias comunes a todos los miembros del CMM y aceptadas por ellos. Adoptadas por el Concilio General hace veinte años, estas convicciones expresan el compromiso mutuo de seguir a Jesús, centrar nuestras vidas en las Escrituras y confiar en el Espíritu Santo al procurar vivir con fidelidad.
No obstante, incluso en ese entonces, quedaba una pregunta difícil: ¿Cómo deberíamos abordar las convicciones que tal vez no compartíamos, convicciones determinadas por nuestras diversas culturas, historias, experiencias e interpretaciones de las Escrituras?
La sexualidad humana y el matrimonio fue uno de los temas identificados como fuente de profundo desacuerdo entre nuestros miembros. En particular, los puntos de vista sobre las relaciones entre personas del mismo sexo han contribuido durante muchos años a la fragmentación en algunas iglesias miembros. Como parte de los preparativos de la Asamblea mundial de 2015 en los Estados Unidos, se hizo evidente que era necesario que el CMM definiera cómo respondería a la realidad de las convicciones “no compartidas” o dispares dentro de nuestra comunión mundial.
En el Concilio General de 2018, nuestra Comisión de Fe y Vida propuso un proceso para ayudarnos a discernir los puntos de desacuerdo. El objetivo era respetar la autonomía de cada iglesia nacional al tiempo que se fortalecían las relaciones entre las iglesias a nivel mundial. Lamentablemente, dicha propuesta no fue aceptada.
A medida que el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo sigue generando tensiones en nuestra familia mundial, el liderazgo del CMM continúa explorando maneras de responder con fidelidad. La Comisión de Fe y Vida, junto con el Comité Ejecutivo, está elaborando una nueva propuesta que se presentará al Concilio General en 2028, y un acuerdo interno sobre las “convicciones dispares” y también criterios para la contratación y el nombramiento de líderes, a ser ratificados por el Comité Ejecutivo en 2027.
En este momento, con respecto al tema específico de las relaciones entre personas del mismo sexo, quisiéramos comunicar claramente tres cosas.
No existe consenso entre las iglesias del CMM sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos acordado conjuntamente mantener nuestras Convicciones Compartidas, pero las relaciones entre personas del mismo sexo no están contempladas en dichas convicciones. En nuestras 110 iglesias y convenciones miembros, algunas han creado el ámbito para que las congregaciones locales determinen sus propias posturas sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Algunas de estas congregaciones locales son “abiertas e inclusivas”; otras no lo son.
El CMM no ha adoptado una postura sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. El CMM no respalda una postura inclusiva ni una postura no inclusiva. Y quisiéramos dejar muy claro que el CMM no ha sido presionado para apoyar una u otra agenda específica respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo.
Cuando estamos en desacuerdo, procuramos discernir juntos la voluntad de Dios. Durante más de doce años, con mucha oración hemos procurado la mejor manera de avanzar en medio de desacuerdos, malentendidos y rumores no verificados sobre cómo el CMM aborda este tema. A lo largo de todo este proceso, nos ha guiado un principio: cuando las iglesias afrontan desacuerdos, estamos llamados por Dios a entablar un diálogo y a discernir juntos su voluntad. Vemos este modelo en Hechos 15, en que la iglesia escuchó, habló con sinceridad y procuró la guía del Espíritu Santo. Al igual que la iglesia primitiva, tomamos en serio nuestro llamado a mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos (Efesios 4:3).
Los temas divisivos suelen generar miedo y tensión. Ante el desacuerdo, las sociedades podrían fragmentarse, dividiéndose en grupos de personas que ya piensan de forma similar. Pero Jesús nos llama a un camino diferente. Guiados por Jesús y empoderados por el Espíritu Santo, estamos llamados a vivir como una comunidad contracultural: personas que buscan la unidad, abordan las diferencias con amor, juntas procuran la guía de Dios y siguen caminando con Dios como un solo cuerpo cuya cabeza es Jesucristo. Hacemos esto, “hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo” (Efesios 4:13, DHH).
Seguimos dispuestos a hablar con los miembros del CMM que tengan preguntas, inquietudes o deseen entablar una conversación más profunda. Les pedimos que tengan presente al CMM en sus oraciones mientras procuramos dar testimonio de la nueva creación de Dios, discernir juntos su voluntad y responder fielmente a nuestro llamado a seguir a Jesús como una comunión mundial, manteniendo la unidad del Espíritu.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración. En el nombre de Jesús, Príncipe de Paz. Amén.
Nelson Okanya, director de las Comisiones, expresa que, “Me encanta ver cómo las iglesias miembros definen la agenda de las reuniones de las Comisiones. Como persona nueva en este cargo, es muy interesante observar este enfoque participativo, que requiere escuchar. La esencia de nuestra reunión fue el discernimiento colectivo de temas importantes planteados en el Concilio General, y la búsqueda de mejores recursos para nuestra iglesia global”.
Las cuatro comisiones del CMM se reunieron en Mennorode, Elspeet, Países Bajos, del 12 al 14 de mayo de 2026, antes de la CMERK.* En la reunión de tres días, revisaron su trabajo a la luz de la Estrategia del CMM aprobada en 2025 y debatieron las prioridades para los próximos tres años.
Diáconos
Tigist Tesfaye, secretaria de la Comisión de Diáconos, afirma que, “Mantuvimos muchas conversaciones importantes, incluyendo el fortalecimiento de las relaciones, el afianzamiento de las amistades y la redefinición del papel futuro de la Comisión de Diáconos como una de las ‘cuatro cámaras del corazón’. Reflexionamos sobre cómo la Comisión de Diáconos puede acompañar a los miembros de las iglesias de la CMM en tiempos de sufrimiento y crisis como expresión de nuestra solidaridad”.
La Hora de Oración en Línea (HOL) bimensual sigue contando con una buena asistencia, con un promedio de más de 60 participantes.
En viajes de solidaridad, una pequeña delegación de diáconos y especialistas visita una iglesia miembro en un país que atraviesa dificultades. Actualmente, hay tres viajes en fase de planificación.
Los diáconos siguen perfeccionando el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial para satisfacer mejor las necesidades de las iglesias miembros de la CMM.
Un tema central de debate fue el fortalecimiento de los recursos de atención pastoral para las iglesias. La Comisión de Diáconos también reconoció la creciente necesidad de una atención pastoral centrada en el trauma y analizó el desarrollo de herramientas y guías prácticas para las iglesias.
Fe y vida
Bajo una nueva presidencia, la Comisión de Fe y Vida está afrontando el reto de cómo estudiar la Biblia e interpretar las enseñanzas de Jesús como una comunión global, cuando existen múltiples perspectivas sobre temas que amenazan con dividirnos.
Tim Geddert, presidente de la Comisión de Fe y Vida, dice que “Mi esperanza y mi oración es que aprendamos a dialogar con respeto y confianza sobre una gran variedad de temas, y que experimentemos lo mucho más importante que es construir comunidad juntos que intentar convencer a todos de que crean lo mismo”.
Fe y Vida también colaboró con el departamento de Comunicaciones para crear videos que destacan los recursos disponibles en el sitio web del CMM y en otros medios.
«El CMM ya ha producido muchos recursos útiles para los líderes de la iglesia. Estén atentos a esta serie en las redes sociales en los próximos meses. Esperamos que les inspire a descubrir herramientas que fortalezcan su fe y ministerio», concluye Tim Geddert.
Paz
¿Qué significa ser una iglesia de paz en el mundo actual? La Comisión de Paz planea emprender un viaje de siete años para renovar nuestra comprensión. Este viaje comenzará en 2028, al concluir la década de la Renovación, y se extenderá hasta 2036, el 500 aniversario de la conversión de Menno Simons al anabautismo.
Además, la Comisión de Paz representa al Congreso Mundial Menonita y participa en la iniciativa ecuménica «Bienaventurados los pacificadores», que los cuáqueros iniciaron para conmemorar el simbólico 2000 aniversario del Sermón de la Montaña en 2030. La Comisión de Paz también ha recibido una solicitud para trabajar en una declaración sobre la libertad religiosa, la cual se encuentra en proceso de redacción. Asimismo, revisó y editó las directrices para la defensa política cuando recibe invitaciones de iglesias miembros para brindar apoyo en caso de que dicha defensa sea necesaria.
Además, la Comisión de Paz está trabajando en protocolos para cuando el Congreso Mundial Menonita participe en visitas de solidaridad a zonas de conflicto. “Cuando nuestras iglesias miembros solicitan e invitan a realizar actos de solidaridad, queremos saber cómo podemos apoyarlas mejor y demostrarles nuestra solidaridad en su lucha. Esto también implica ser conscientes de los riesgos que corren quienes participan en dichas visitas y actuar con prudencia. En definitiva, es importante demostrar que nuestras iglesias miembros no están solas en el camino hacia una paz integral que nuestro mundo necesita con tanta urgencia”, afirma Andrew Suderman, secretario de la Comisión de Paz.
Misión
La Comisión de Misiones está actualizando sus recursos sobre misiones, que incluyen historias, testimonios y artículos.
Junto con las Redes de Misión y Servicio, están planificando seminarios web periódicos para fortalecer la conexión entre la paz y la misión en la familia anabaptista global.
“Según este plan, las iglesias miembros pueden esperar un seminario web de las Redes de Misión o Servicio cada dos meses, en lugar de los cuatro seminarios web anuales actuales”, expresa James Krabill, presidente de la Comisión de Misiones.
También comenzaron a planificar talleres y ponentes para la Asamblea 18 en Tanzania.
“Las Comisiones del CMM sirven a la iglesia mundial en su búsqueda por seguir a Jesús, vivir la unidad y construir la paz. Trabajando en estrecha colaboración, como las cuatro cámaras del corazón, las Comisiones promueven un evangelio y una visión holísticos, brindando orientación y proponiendo recursos a las iglesias miembros del CMM y facilitando la colaboración de redes relacionadas con el CMM en asuntos de interés común”, declara Nelson Okanya.
*CMERK, reunión regional para todas las iglesias menonitas europeas, es una combinación de dos nombres: Conférence Mennonite Européenne (francés) y Mennonitische Europäische Regionale Konferenz (alemán).
“Los anabautistas son muy diversos en maneras maravillosas (idiomas, culturas, fortalezas únicas que aportan a la familia más amplia del anabautismo). Pero la diversidad de convicciones en algunos temas muy importantes (teología, ética, misión) plantea desafíos significativos”, afirma Tim Geddert.
Como presidente de la Comisión de Fe y Vida (2025-2031), Tim Geddert lidera los esfuerzos del equipo para navegar estos desafíos.
Tim Geddert, miembro de la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Estados Unidos, es profesor emérito de la Universidad Fresno Pacific y se desempeña como vicepresidente de la Junta Directiva, además de ser miembro de la Junta de Fe y Vida de la iglesia de los Hermanos Menonitas de Estados Unidos.
Durante la reunión de las Comisiones del CMM llevada a cabo del 12 al 14 de mayo en los Países Bajos, el equipo de Comunicaciones del CMM se reunió con él para reflexionar sobre su fe anabautista y la perspectiva que aporta a la Comisión de Fe y Vida.
Nació en el seno de una familia de los Hermanos Menonitas en Hepburn, Saskatchewan, Canadá, donde su padre era profesor en la universidad Bethany Bible College. “Siempre he pertenecido a una iglesia menonita, con la excepción de los tres años que viví en Escocia, cuando éramos los únicos anabautistas de nuestro pueblo”, declaró Tim Geddert.
“Si bien crecí en un contexto eclesial profundamente arraigado en la cultura menonita, no aprendí sobre la ‘teología anabautista’ hasta que asistí al seminario en Fresno, California, Estados Unidos.”
Diversidad, con un acuerdo fundamental
“No soy ingenuo respecto a los desafíos [de la diversidad dentro de la familia anabautista mundial], especialmente en un mundo que se polariza cada vez más entre “nosotros” y “ellos” … “los que lo tienen todo resuelto” y “los que están completamente equivocados”, explica Tim Geddert. “Pero podemos aprender a hacerlo mejor. De hecho, debemos hacerlo mejor si queremos ser fieles a Jesús”.
“Necesitamos aprender a darnos mutuamente el beneficio de la duda, al menos el tiempo suficiente para construir relaciones significativas y tener conversaciones saludables.”
Para empezar, existen acuerdos fundamentales dentro de la familia anabautista, tal como se expresan en las Convicciones Compartidas.
“La centralidad de Jesús en términos de teología, hermenéutica, ética, relaciones interpersonales, búsqueda de la paz y la justicia… estos son altos valores para los anabautistas que se reconocen como de vital importancia en muchos otros contextos cristianos”.
“Soy optimista en que, como anabautistas, tenemos mucho que ofrecer al mundo cristiano en general. También estoy convencido de que tenemos mucho que aprender de otros que no comparten nuestra etiqueta anabautista, pero que siguen verdaderamente a Jesús.”
“Mi esperanza y mi oración son que aprendamos a dialogar con respeto y confianza sobre los asuntos que amenazan con dividirnos, y que experimentemos lo mucho más importante que es construir una comunidad juntos que intentar convencer a todos de que piensen igual. Esta es la esencia del trabajo de la Comisión de Fe y Vida”, afirma Tim Geddert.
“En este sentido, me entusiasma trabajar con maravillosos hermanos y hermanas de todo el mundo que sienten pasión por Jesús, por la iglesia y por la familia mundial de los anabautistas. Aunque esto signifique que, en California, EE. UU., tenga que levantarme a las 6:00 a. m. para las reuniones en línea, para que mi hermano en Japón no tenga que empezar más tarde de las 10:00 p. m., ¡sigue siendo emocionante! Estos son los retos de una familia mundial… pero las alegrías superan con creces los retos.”
“Si el cristianismo mundial estuviera conformado por mil personas, los anabautistas representaríamos solo una persona”, declaró Timo Doetsch, miembro del Concilio General del CMM de Alemania, en representación de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Brüdergemeinden in Deutschland (AMBD). “Somos tan solo el dedo pequeño del pie del cuerpo de Cristo… Somos diminutos, pero tenemos voz. Y esperamos que nuestra voz sea este pequeño regalo de paz para el cristianismo mundial, e incluso más allá: como José, que tuvo problemas con sus hermanos, pero al final pudo ayudarlos a reconciliarse”.
Cinco líderes del CMM, tanto del pasado como del presente, intervinieron en el panel intergeneracional moderado por Ebenezer Mondez, consejero de los Jóvenes Anabautistas (YABs), durante el evento del centenario del CMM en Alemania el 25 de mayo del 2025, reflexionando sobre cómo el CMM ha impactado sus vidas, su fe y su ministerio.
Larry Miller, El secretario general emérito sirvió en el CMM durante una época de transformación. Durante su gestión, el CMM pasó de reunirse ocasionalmente en Asambleas a vivir en comunidad a través del trabajo continuo de las Comisiones. Fue testigo del crecimiento del anabautismo, que pasó de ser un movimiento predominantemente del Norte Global a uno inspirado en el Sur. También vio cómo el movimiento dio un giro de tratar las heridas de la historia de los mártires para sanar las heridas de los conflictos internos de la iglesia.
“El Congreso Mundial Menonita es uno de los mejores lugares que tenemos hoy en el mundo anabautista para observar y participar en los movimientos que están transformando, expandiendo y renovando la iglesia”, afirmó Larry Miller.
Transformando la fe, renovando la iglesia
Valentina Kunze de Uruguay se involucró por primera vez con el CMM como delegada de los Jóvenes Anabautistas en la Cumbre Mundial de la Juventud 2022 en Indonesia. La ahora presidenta del Comité de Jóvenes Anabautistas, afirmó la cualidad transformadora del CMM, diciendo: “Me he sentido humilde al ver que mi propia manera de ver y hacer las cosas no es la única correcta, sino que hay muchas otras maneras de conocer a Cristo. Y he podido apreciar la riqueza de cómo otras culturas viven y experimentan otras cualidades de Jesús mucho más enfatizadas que en mi propia cultura.
“Ver a personas tan diferentes amando y adorando al mismo Dios realmente me impactó al comprender que Dios es mucho más grande y mucho más grandioso de lo que jamás hubiera imaginado”, dijo.
Amos Chin miembro del Comité Ejecutivo y originario de Myanmar, coincidió: “Adorar, aprender y servir junto a creyentes de África, Asia, Latinoamérica, Europa y Norteamérica me ha mostrado la hermosa diversidad de la iglesia. Estas conexiones me recuerdan que la iglesia es más grande que cualquier congregación individual… es un cuerpo mundial de creyentes. La unidad en Cristo no borra nuestras diferencias, sino que las transforma en oportunidades para el aprendizaje mutuo y el amor”.
“[Ser parte del CMM] ha desafiado mis supuestos culturales y ha profundizado mi aprecio por cómo se vive la fe. Aprender de líderes globales, muchos del Sur Global, me ha hecho humilde, ha desafiado mi autocomplacencia y renovado mi pasión por el discipulado”, expresó Amos Chin, líder de la Iglesia Misionera Bíblica Menonita en Myanmar.
Timo Doetsch también compartió una experiencia de aprendizaje humilde ocurrida diez años antes en Pensilvania, Estados Unidos. Durante un momento grupal en el que los participantes se lavaban los pies unos a otros, “Alguien se acercó a mí y, sinceramente, antes de eso, no sentía ninguna simpatía por esa persona. Pero precisamente esa persona vino a lavarme los pies. Ese momento fue muy transformador y me hizo reflexionar”, afirmó.
Cuando se involucró en el grupo que redactó las Convicciones Compartidas, la ex vicepresidenta del CMM, Rebecca Osiro, de Kenia, dijo: “Comencé a ver que se cuestionaban ciertas cosas, cuestiones doctrinales que yo defendía con tanta vehemencia. Me abrió los ojos y me hizo ver que… es necesario fijarnos en lo que tenemos en común en lugar de en lo que nos separa. Creo que es bíblico y piadoso defender aquello que nos une”.
Hay espacio para todos
Rebecca Osiro Creció en un entorno social y cultural donde las mujeres podían desempeñar muchas funciones en la iglesia, pero no podían ser ordenadas ni dedicarse a la teología.
A través de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Zimbabue en el 2003, conoció al círculo de teólogas anabautistas. Al unirse a la Comisión de Fe y Vida, “muchas veces me sentí académicamente insuficiente, pero el intercambio allí me fortaleció espiritualmente”.
“Me animó mucho ver que estas eminencias académicas a mi alrededor no me veían como la menos brillante del grupo, sino como una hermana”, afirmó.
Además, los católicos y luteranos con quienes participó en el diálogo trilateral sobre el bautismo “me hicieron sentir parte integral de este cuerpo de Cristo tan capaz”, expresó Rebecca Osiro.
Valentina Kunze, de Uruguay, agradeció la oportunidad que el Congreso Mundial Menonita brinda a los jóvenes y afirmó la importancia de ser escuchados de verdad. “Esa es una gran cualidad y quiero fomentar que siga siendo así”.
“El CMM ha sido un lugar de vida abundante para nosotros y un lugar donde forjamos amistades duraderas”, expresó Larry Miller.
El Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo de Iglesias del Oriente Medio, la Federación Luterana Mundial, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el Congreso Mundial Menonita, la Conferencia Cristiana de Asia y ACT Alianza se unen para expresar su profunda preocupación con respecto a las repercusiones humanitarias y sociales del creciente conflicto en el Medio Oriente y la amenaza que plantea para la paz y la seguridad de la región y del mundo.
Después de haber soportado muchos años de complejos desafíos políticos, económicos y sociales, el pueblo de Irán –que cuenta con más de 92 millones de habitantes– ahora enfrenta las amenazas inmediatas del conflicto actual y un futuro muy incierto.
El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Khamenei, el 28 de febrero del 2026, y las posteriores represalias iraníes han desatado una guerra que amenaza la paz en la región y más allá. También plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los civiles, un ejemplo trágico de ello es la muerte, según se informa, de hasta 175 niñas y personal escolar en un ataque con misiles contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.
Los riesgos humanitarios y el sufrimiento inevitablemente se intensificarán entre más se prolongue este conflicto. Además, nos preocupan profundamente los crecientes informes que indican graves violaciones del derecho internacional humanitario durante las operaciones militares en curso. Insistimos en que, como obligación moral y legal, todos los participantes en el conflicto deben proteger del daño a los civiles y abstenerse de atacar zonas e infraestructuras civiles.
Al mismo tiempo, tememos que el conflicto pueda dar lugar a un nuevo período de violencia e inestabilidad prolongadas en toda la región. Este conflicto ya está afectando a muchos países de la región y de otras partes del mundo.
En el Líbano, la situación se ha intensificado hasta convertirse en un ataque israelí a gran escala que afecta a varias regiones del país, incluida la capital, Beirut. Se ha infligido una gran destrucción en barrios residenciales, especialmente en los suburbios del sur de Beirut y en amplias zonas del sur del país. La intensificación de las hostilidades ha provocado un sufrimiento generalizado entre la población civil y ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad.
Irak también se ha visto afectado por la escalada regional, con tensiones crecientes y preocupaciones de seguridad que añaden más tensión a un contexto ya frágil.
Los ataques de represalia iraníes también han afectado a varios países del Golfo, así como a Chipre y Azerbaiyán.
Adicionalmente, nos preocupa profundamente que estos ataques y sus consecuencias probablemente causen desplazamientos de población aún mayores en una región que ya tiene un número muy elevado de personas desplazadas y con una provisión o planificación lamentablemente inadecuada para garantizar el bienestar de los desplazados internos dentro de Irán o de los refugiados en los países vecinos.
Además de las consecuencias inmediatas de muerte, destrucción y desplazamiento en Irán y los países más afectados, este conflicto ya está afectando la vida y el sustento de las personas, comunidades y sociedades de toda la región. Junto con el resto de la sociedad en Irán y la región en general, las iglesias y las comunidades cristianas se enfrentan a los peligros que esta guerra representa para su futuro.
Cabe destacar que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos son claramente ilegales según el derecho internacional. Se llevan a cabo sin ninguna justificación creíble de la supuesta amenaza inminente de Irán y constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, creada precisamente para proteger a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra. El abandono de la diplomacia en favor de un ataque armado es imprudente e irresponsable.
Tras haber tomado este camino, no se debe permitir que Israel y Estados Unidos vuelvan a sembrar la desolación y a llamarla paz. Deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, incluidas las consecuencias para el futuro del pueblo iraní, cuya libertad dicen promover.
Hacemos un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a la reanudación urgente de la colaboración diplomática y del diálogo político a través de los mecanismos internacionales y regionales establecidos y al pleno cumplimiento por todos los Estados de sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas.
Nuestro llamamiento se fundamenta en nuestra fe y nuestros valores éticos cristianos, así como en el derecho y la política. Afirmamos que la guerra es incompatible con la naturaleza y la voluntad de Dios para la humanidad, y contraria a nuestros principios cristianos fundamentales. La paz es un imperativo moral y espiritual arraigado en nuestra fe en un Dios de justicia y compasión, y un don que no se alcanza mediante la fuerza ni la violencia armada. La dignidad humana es sagrada y refleja la imagen de Dios. Cualquier atentado contra la vida civil o violación sistemática de los derechos humanos, ya sea mediante ataques externos u opresión interna, constituye una afrenta directa a la dignidad humana otorgada por Dios y a la santidad de la vida.
En este conflicto y en nuestro contexto mundial más amplio, lamentamos la ausencia de moralidad y legalidad, la arrogancia imperante y las ideologías de poder, y la sustitución de la conciencia por la utilidad política. Como cristianos, no reconocemos ninguna licencia divina para matar, destruir, desplazar u ocupar. Proclamamos la dignidad humana y los derechos otorgados por Dios a todas las personas, por igual y sin discriminación. Rechazamos la lógica brutal de la guerra y la dominación. Buscamos el don de la paz.
Oramos por la gente del Medio Oriente, que ha sufrido demasiada violencia durante tanto tiempo, y con demasiada frecuencia, como resultado de intervenciones de actores externos.
Invitamos a todas las iglesias y cristianos del mundo, y a todas las personas de fe y buena voluntad, a unirse en oración por la paz en el Medio Oriente y en todas partes del mundo donde existen conflictos y luchas.
Dios, pon fin a la violencia y la injusticia.
Inspira a los líderes a trabajar por el bienestar de todas las personas.
Que tu amor y compasión prevalezcan, uniendo a las naciones en la búsqueda común de la paz.
Que tu reino de paz reine en la Tierra como en el cielo.
Conozca a las nuevas personas integrantes del Comité YABs
“Las personas jóvenes ya están en el liderazgo en la iglesia, pero a menudo son pasadas por alto debido a su edad. Debemos reconocer que todas las personas jóvenes tienen el potencial de crecer y recibir mentoría. Con paciencia, podemos darles el espacio necesario para que exploren los dones que Dios les ha dado y los compartan con la iglesia”, afirmó Ebenezer Mondez, mentor de YABs (2022-2028).
Se han nombrado tres nuevas personas representantes continentales para el Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). Las cinco personas voluntarias integrantes del Comité, junto con una persona mentora del personal, facilitan una red de jóvenes anabautistas de todo el mundo con el fin de empoderar, apoyar y tomar decisiones. El Comité YABs también presenta al Comité Ejecutivo y al Concilio General las preocupaciones de las personas jóvenes anabautistas de alrededor del mundo.
Históricamente, las personas integrantes del Comité YABs eran nombradas por un período de seis años. En una etapa de la vida con frecuentes transiciones, eso es mucho tiempo. En cada período, al menos una persona integrante del Comité YABs no ha podido cumplir los seis años completos.
En el 2025, se ajustó la estructura, junto con el aumento de la frecuencia de la Cumbre Mundial de la Juventud (GYS). Ahora, las personas integrantes del Comité YABs tienen un mandato de tres años, y al menos dos de ellas deben comprometerse a renovar su período por otros tres años. Esto proporciona continuidad y cambio al Comité.
Comité YABs (2025-2028)
Asia
Blessing Joy Turqueza
Congregación local
Iglesia Menonita Anabautista San Juan
Iglesia nacional
Iglesias Menonitas Integradas Inc. – Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés)
Mi recuerdo favorito de la ‘GYS’
Un momento que se me quedó grabado fue cuando dirigí un pequeño grupo de discusión con las personas jóvenes que me habían asignado. En ese espacio, sentí lo profundamente unidas que estábamos por una misma fe y un mismo llamado, a pesar de nuestras diferencias. La iglesia global se volvió muy real y personal para mí.
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Me causó mucha impresión ver a personas de diferentes países y culturas, hablando diferentes idiomas, adorando juntas al único Dios verdadero. Sabiendo, por supuesto, que el cielo será aún más hermoso que esto, sentí que se me había concedido un pequeño atisbo de cómo podría ser el cielo.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
Quiero escuchar, aprender de las demás personas y también compartir lo que Dios me ha enseñado, para que juntos podamos contribuir al reino de Dios… y dar gloria al nombre de Dios.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Espero ayudar a llegar a más personas, especialmente a las personas jóvenes, en lugares donde actualmente tenemos poca o ninguna conexión – particularmente en Asia. También espero ayudar a establecer alianzas con otros países mientras trabajamos juntos para fortalecer y edificar el cuerpo de Cristo, la Iglesia.
Conférence Mennonite Suisse (CMS / KMS) Konferenz der Mennoniten der Schweiz ‘Conférence Mennonite Suisse (CMS / KMS) (Conferencia Menonita de Suiza)
Mi recuerdo favorito de la ‘GYS’
Adorar en unidad con nuestras diferentes lenguas y diversidades culturales. Las noches de juegos que nos unieron.
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Poder reunirnos durante el Concilio General fue sin duda un privilegio que nos ayudó a establecer importantes vínculos dentro del CMM. Fue impresionante ver a personas jóvenes de otras congregaciones menonitas de todo el mundo. Encontrar puntos en común fue inolvidable.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
Aprendí mucho de nuestra reunión presencial de personas delegadas de YABs 2025. ¿Cómo podemos aprender a fomentar comunidades más relacionales? Espero aprender a reconocer la belleza en la variedad de facetas en las que las personas menonitas se comprometen con su vocación común de seguir a Jesús, viviendo la unidad y construyendo la paz en todo el mundo.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Al crecer en una pequeña congregación menonita rural y bilingüe en Suiza, he aprendido que ya existe una diversidad de interpretaciones sobre la fe, la Biblia y nuestra visión de la iglesia. Vivir en el Sur Global y estudiar teología en universidades pentecostales y católicas romanas me ha marcado profundamente, y espero poder contribuir a la paz y tender puentes entre las personas jóvenes del CMM en Europa y en todo el mundo con el comité YAB.
Aprendiendo, reflexionando y orando con mi pequeño grupo en la ‘GYS’ – ¡y también disfrutando de la caminata por la naturaleza!
Recuerdo de mi primer encuentro con el CMM
Asistiendo a la Asamblea 2015 en Pensilvania y charlando hasta altas horas de la noche en el ‘Messiah College’ (Universidad Messias) con personas jóvenes de todo el mundo.
¿Cuáles son sus esperanzas con respecto a convertirse en una persona integrante del Comité YABs?
El CMM me recuerda constantemente que el Reino de Dios es más fuerte gracias a nuestra diversidad y a nuestros muchos puntos en común. Esto me impacta especialmente en un mundo que con frecuencia divide, segrega y clasifica a las personas en diferentes grupos. Tengo la seguridad de que mi tiempo en el Comité YABs demostrará aún más esa fortaleza en la diversidad y la unidad que compartimos en Jesucristo.
¿Qué dones aporta usted a la iglesia mundial?
Espero aportar al equipo una presencia tranquila, alegre y trabajadora. Soy una persona a la que le gusta reflexionar y soñar con lo que podemos lograr juntos. Espero poder conectar más plenamente con las expresiones únicas de la iglesia global a través de las interacciones con mis hermanos y hermanas de YABs y las personas jóvenes que conoceré en los próximos meses.
Las personas integrantes del Comité YABs son nombradas para servir a toda su región continental. Para cualquier persona nombrada para un puesto de personal o voluntario en el CMM, el CMM busca el respaldo de las personas en el liderazgo de su iglesia miembro (personas delegadas al Concilio General).
“Además de su trabajo como pastor juvenil de nuestra Conferencia Juvenil, animando a las personas jóvenes a buscar afianzar su espiritualidad en una comprensión anabautista de la fe centrada en Cristo, Rafael también se dedica a dar testimonio de la comprensión anabautista de la fe en la comunidad ecuménica y participó en el GETI 2025 (Instituto Teológico Ecuménico Global) en Egipto. Con su enfoque pastoral y su capacidad para escuchar activamente, él será un gran enriquecimiento para las personas YABs”. —JürgBräker, secretario general, ConférenceMennoniteSuisse (CMS / KMS) KonferenzderMennonitenderSchweiz (Conferencia Menonita de Suiza)
“El amor de Liam por Cristo y la iglesia es evidente. Sabemos que el tiempo que Liam pasará en el Comité YABs será una bendición para el CMM y para la Iglesia Menonita de Canadá. Pasar tiempo juntos en adoración, oración y planificación con personas jóvenes adultas anabautistas de todo el mundo le transforma. Consideramos que es un privilegio maravilloso que una de nuestras personas jóvenes adultas experimente la rica bendición de participar en la iglesia global”. —Doug Klassen, director ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá.
El nombramiento de BlessingsJoy Turquesa para el Comité YABs servirá de inspiración a otras personas jóvenes anabautistas filipinas dentro de la ‘IMC’. Creo que BlessingJoy, por la gracia de Dios y por los dones que le ha concedido el Espíritu Santo, será útil para servir a la iglesia mundial a través del Comité YABs. Y creo que su experiencia y sus aprendizajes, a su vez, serán beneficiosos para la organización juvenil nacional de la ‘IMC’”. —Eladio Mondez, obispo moderador y director ejecutivo de ‘IntegratedMennoniteChurches, Inc’.
El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.
Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.
Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.
1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.
De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.
Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.
Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.
Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.
En este centenario del Congreso Mundial Menonita, los líderes se reunieron en mayo, en Schönblick, Alemania, para celebrar y continuar la labor del CMM mediante la reunión del Concilio General.
La editora de Correo reunió a ex líderes (Danisa Ndlovu, J. Nelson Kraybill, Larry Miller, Nancy Heisey), a fin de reflexionar sobre los “dulces recuerdos” de cómo el CMM se fue transformando en una comunión mundial y sobre nuestro llamado a tener la valentía de amar y de pronunciarnos como iglesia de paz ante los conflictos en el mundo actual.
Danisa Ndlovu, presidente (2009–2015)
J. Nelson Kraybill, presidente (2015–2022)
Larry Miller, secretario general (1990-2012)
Nancy Heisey, presidenta (2003–2009)
Convicciones
Las Convicciones Compartidas del CMM surgieron de un proceso de trece años: desde sus inicios, pasando por borradores, hasta su aprobación en el Concilio General.
Se habían recopilado unas treinta y cuatro o más Confesiones de Fe de iglesias miembros de todo el mundo.
“Nos enviábamos correos electrónicos constantemente –¡quizá incluso faxes!”, añade Larry Miller– “buscando puntos en común”, explica Nelson Kraybill, quien participó en la redacción del documento.
“Ver realmente en dichos documentos que, estas eran las cosas que teníamos en común, fue una experiencia espiritual”, expresa Nelson Kraybill. “Seguir a Cristo; la construcción de la paz; la misión.”
“La declaración de que ‘somos anabautistas’ que estaba al principio, la pasamos al final”, señala Nancy Heisey. “Al principio dice: Como parte del cuerpo unido de Cristo en todo tiempo y lugar… En lugar de empezar con: Somos anabautistas, empezamos con: la iglesia de Jesucristo”.
“Al final, adoptar las siguientes palabras: estas convicciones están inspiradas en la fe de nuestros antepasados anabautistas del siglo XVI, fue una decisión realmente decisiva”, afirma Nancy Heisey.
“Nuestra intención era que el principio y el final fueran tan importantes como los siete puntos”, expresa Nelson Kraybill.
La reunión en Pasadena en la que el Concilio General aprobó las Convicciones Compartidas en 2006, fue la primera en utilizar el modelo de consenso.
“Nancy (entonces presidenta) estaba sentada a la izquierda, Danisa (entonces vicepresidente) a la derecha, y una palabra seguía siendo problemática: Jesucristo encarnado”, recuerda Larry Miller.
“Los delegados norteamericanos estaban al fondo defendiendo la palabra encarnado, que se había insertado durante las reuniones del Concilio General en Zimbabue.
Joren Basumata era un hombre cálido, tranquilo y risueño, oriundo de la India. No hablaba mucho en las reuniones. Pero en esa ocasión se levantó para decir: “Si incluyen esa palabra, no podré usarla en la India. Todos los dioses en la India son encarnados”.
“Todas las tarjetas azules (desacuerdo) se convirtieron instantáneamente en naranjas (acuerdo).”
Todo el proceso de cómo surgieron las Convicciones Compartidas demuestra cómo el CMM puede trabajar en conjunto de acuerdo con la misión de ser una comunidad mundial de fe.
“Las Convicciones Compartidas no tenían como objetivo reemplazar lo que las iglesias ya han discernido, sino afirmar lo que compartimos juntos”, explica Larry Miller, “y lo que tenemos en común”, añade Nelson Kraybill.
“Mi oración es que continuemos usándolas de esa manera y no las convirtamos en motivo de disputa”, dice Nancy Heisey.
“No deberíamos ser el espacio en que se crea una síntesis de algo por votación mayoritaria, procurando reconciliar diversas opiniones. En cambio, es un espacio en que el cuerpo reunido recibe su revelación y la ofrece al mundo y ve qué sucede”, declara Larry Miller.
“Ha sido asombroso ver el uso generalizado de las Convicciones Compartidas”, comenta Larry Miller. “Afirmar lo que compartimos juntos ha sido muy significativo al procurar descubrir cómo ser el pueblo de Dios en el mundo.”
Líderes actuales y anteriores del CMM en una recepción ecuménica en 2025, en Zúrich (de izq. a der.): Janet Plenert, exvicepresidenta (Canadá); Rebecca Osiro, exvicepresidenta (Kenia); Henk Stenvers, presidente (Países Bajos); Lisa Carr-Pries, vicepresidenta (Canadá); Danisa Ndlovu, expresidente (Zimbabue); César García, secretario general (Colombia); J. Nelson Kraybill, expresidente (EE. UU.); Ernst Bergen, extesorero (Paraguay); Nancy Heisey, expresidenta (EE. UU.); Larry Miller, secretario general emérito (EE. UU./Francia); Sunoko Lin, tesorero (Indonesia/ EE. UU.). Foto: Kristina Toews
Fraternidad
La Asamblea Mundial llevada a cabo en 2003, en Zimbabue, fue decisiva para la misión del CMM de facilitar los vínculos entre las iglesias afines al anabautismo a nivel mundial. El país se encontraba bajo un régimen dictatorial. Había una crisis económica con la multitud de desafíos que conlleva la hiperinflación. Sin embargo, los anabautistas de todo el mundo tenían la intención de reunirse para adorar juntos.
“Tuvimos largas discusiones sobre si debíamos ir o no”, señaló Nancy Heisey.
“No queríamos imponer más sufrimiento a la iglesia allí”, dijo Larry Miller. “Pero los Hermanos en Cristo decían: ¿Dónde está su fe?”
La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) envió una carta a los Países Bajos, ya que a la Doopsgezind le preocupaba (al igual que en la Asamblea en Brasil, en 1974) que al asistir darían la impresión de apoyar a un régimen.
“¡No es el gobierno quien los está invitando, sino la iglesia!”, respondió la iglesia BICC de Zimbabue. Los menonitas holandeses asistieron.
Los organizadores animaron a los asistentes a llevar un pequeño obsequio de té o azúcar para los anfitriones. “Jamás olvidaré a los tres hombres de Angola que trajeron bolsas de pescado seco. ¡Qué gesto tan maravilloso de lo que quisiéramos ser los unos para los otros!”, exclama Nancy Heisey.
“Veíamos el asunto desde la perspectiva de dos mundos distintos”, explica Danisa Ndlovu. “En el contexto africano de Zimbabue, hay un dicho: ‘El estómago del forastero es tan grande como el cuerno de un dios’. Cuando llega un forastero, hay comunión, fraternidad. No se dice: ‘¿Por qué viene a comerse lo poco que tengo?’”
“El mundo tiene sus propios problemas, pero como iglesia aún podemos reunirnos y ser una iglesia unidos”, afirmó Danisa Ndlovu. “El tema de la Asamblea, Compartiendo los dones en el sufrimiento y en la alegría, ayudó a lograrlo. La gente se fue con la sensación de que había valido la pena asistir.”
“Esa fue una experiencia fundamental en nuestro movimiento con miras a comprender nuestro cuerpo mundial como una comunión”, declara Larry Miller.
Unidad
Parte de la misión del CMM es relacionarse con otras confesiones y organizaciones mundiales.
Paul Kraybill, el primer secretario remunerado del CMM, participó en la conferencia de secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales. Esta es una reunión de líderes de organismos cristianos organizados de todo el mundo.
Desde entonces, todos los secretarios generales del CMM se han sumado al grupo. César García y Larry Miller también han sido convocados para presidirlo. “Decidimos participar conscientemente en dichos espacios. Cuando nos convocan, es un reconocimiento al aporte del mundo menonita”, afirma Larry Miller.
“Parte de la labor del CMM consiste en ayudar a que crezcan los momentos de reconciliación en el movimiento ecuménico, tanto a nivel de diálogos internacionales y nacionales, así como el desafío permanente de propiciarlos en los lugares donde la gente vive y adora”, afirma.
“Uno empieza con una semilla de mostaza”, asevera Nancy Heisey.
Las primeras semillas de la reconciliación del CMM con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en 2025, fueron sembradas en 1952 cuando el entonces presidente H.S. Bender asistió a un evento oficial en la Grossmünster.
Otra semilla fue lo que los luteranos llaman “la Resolución Menonita”, en la Asamblea de la Federación Luterana Mundial (LWF, según su sigla en inglés) en Stuttgart, Alemania, en 2010. Esta disculpa por el repudio a los anabautistas en la Confesión de Augsburgo fue la culminación de un largo proceso.
El presidente de la LWF presentó la resolución a los delegados y dijo: “Nos gustaría que expresaran su aprobación a esta resolución, ya sea poniéndose de pie o arrodillándose en oración”, recordó Larry Miller.
“De repente, todos estaban de rodillas o de pie. Los únicos que permanecieron sentados fueron los invitados menonitas.”
“No pude contener las lágrimas”, expresa Danisa Ndlovu. “Fue increíble ver a esas personas de rodillas. Fue como una descarga eléctrica; todos se dejaron caer de rodillas.”
“A medida que esa historia se ha ido difundiendo por el mundo ecuménico, quienes estudian estos temas la han resaltado como una nueva forma de recepción: no solo se trata de que aceptemos documentos, sino también de que nos recibamos unos a otros en nuestro culto”, dice Larry Miller.
El culto llevado a cabo el 29 de mayo de 2025, en Zúrich, fue una representación impactante de dicha “recepción” como una unidad que se experimenta, no necesariamente un acuerdo de unidad. Ese día, en la Grossmünster, no solo debatían teólogos y autoridades eclesiales, sino gente común que participaba en el culto, la liturgia y la vida cotidiana: menonitas y reformados en este lugar de división histórica.
La Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá celebra el culto durante una visita de solidaridad de las Comisiones de Paz y Diáconos en 2015. Foto: Henk Stenvers
Testimonio
Crecer en términos de ser una comunión ha estado acompañado de este cuidado mutuo, y aprender a encontrar nuestra voz colectivamente.
“Las situaciones pueden ser diversas, pero es fundamental hablar sobre la situación. Las palabras públicas deben estar bien pensadas; quienes lean nuestra declaración deben ver nuestra integridad”, afirma Danisa Ndlovu. “Las palabras elegidas apresuradamente pueden echar más leña al fuego en lugar de propiciar la reconciliación.”
“Tras décadas en el movimiento ecuménico, tengo dudas sobre el impacto de las declaraciones, salvo quizá el impacto en nosotros mismos. Quizás sean más efectivas cuando en algún lugar de nuestro organismo exista el sufrimiento del que hablamos y al que respondemos. Podrán tener un impacto, especialmente si surgen de nuestro propio pathos”, declara Larry Miller.
Cuando el Concilio General se reunió en Guatemala en 2000, el caucus de África solicitó una declaración sobre la violencia en la región oriental de la República Democrática del Congo. Si bien en ese momento no había iglesias miembros del CMM en dicha región, “decidimos que, dado que muchas iglesias miembros tenían la idea de que era necesario un compromiso con dicho conflicto, debíamos pronunciarnos”, afirma Nancy Heisey.
“Se mostró suma prudencia, pero recuerdo haber dicho con firmeza, que debíamos escribir la carta”, dice Danisa Ndlovu.
Un año después, la iglesia de la República Democrática del Congo escribió una carta fraterna a la iglesia de Estados Unidos, justo después del 11 de septiembre (los ataques a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington).
“Eso fue realmente significativo”, dice Nancy Heisey.
Como residente de Estados Unidos, se sintió nuevamente conmovida por un mensaje de la iglesia mundial justo después de las elecciones estadounidenses de 2024. “Quiero que sepan que estoy orando por ustedes”, escribió un profesor del CEMTA (Centro Evangélico Menonita de Teología Asunción) de Paraguay.
Habiendo vivido bajo una dictadura militar, “él entiende lo que significa el autoritarismo para la iglesia, con la complejidad que implica la manera en que los menonitas lo abordaron”, explica Nancy Heisey.
“No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero creo que los norteamericanos –las iglesias–tendremos que prestar mucha más atención a la sabiduría de otros lugares si quisiéramos seguir siendo iglesia.”
“He valorado el uso actual de cartas pastorales que invitan a la oración. Recomendaría usar ese formato para encarar no solo nuestras preocupaciones inmediatas, sino también para orar por la sabiduría para abordarlas, cómo deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones; animarnos a examinar nuestros corazones en relación a nuestra misión; y cómo expresamos nuestro testimonio de paz frente a las situaciones concretas de hoy en día”, expresa Nancy Heisey.
“Dichos llamados a la oración se difunden ampliamente. Quizá las personas de las congregaciones, a nivel general, realmente les presten atención. Es sorprendente lo que surge, por ejemplo, en nuestros pequeños grupos de la Hora de Oración en línea.”
“Parte de ello es ayudar a nuestros propios miembros respecto a lo que decimos. Brinda dirección y alguna forma de unificación, de movilización en torno a un tema”, explica Danisa Ndlovu.
“Esto se vincula con nuestro papel como iglesia de paz”, dice Nelson Kraybill. “Es necesario que sigamos fortaleciendo las relaciones y los lazos de amor y fraternidad en la comunión anabautista mundial, siempre manteniendo unidas la construcción de la paz y la misión.”
“Si podemos seguir fortaleciendo esas relaciones internas en el cuerpo mundial, la teología del shalom, entonces es necesario que lo encarne cada parte regional de la iglesia. Los apoyamos. Oramos con ellos. Hacemos un llamado a la oración si hay alguna preocupación. Es el vínculo espiritual el que tendrá el efecto más duradero, más que las declaraciones políticas”, afirma.
“No creo que deberíamos politizar, pero podemos ser personas que procuran cumplir con lo que su fe les llama a hacer”, afirma Nancy Heisey. “En cada carta que escribo [a mis representantes políticos] digo: Soy cristiana menonita y a mi gente le importa este asunto. Uno es poderoso si es capaz de decir: Mi iglesia mundial nos llama a orar por este tema. Como dijo el obispo Charles Nseemani de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zambia: Podemos hablar con nuestros líderes, pero deben saber que nos presentamos como cristianos, no como partidistas”.
“Cuando se habla de menonitas, la gente piensa en la paz”, dice Danisa Ndlovu. “Somos conocidos como una iglesia histórica de paz. Si lo usamos sabiamente, es un buen testimonio.”
Recientemente, el número de jóvenes en las iglesias de Asia ha disminuido significativamente; es probable que se trate de un fenómeno mundial. ¿Por qué creer en Dios se ha convertido en un acto de tontería? Porque en este mundo riguroso, lo que más necesitan los jóvenes es dinero, y para ganar dinero hay que convertirse en un ser “eficiente”.
La generación más joven vive con una abrumadora sensación de ansiedad: el miedo a quedarse atrás, el miedo a no sobrevivir.
Dividen todo en categorías de eficiencia e ineficiencia.
En esa cosmovisión, creer en Dios se considera la máxima ineficiencia. Los métodos para ganar dinero, las estrategias para maximizar la riqueza, se han convertido en las nuevas escrituras sagradas, que se propagan como un reguero de pólvora a través de YouTube y los libros. Como resultado, les preocupan poco las desgracias de sus vecinos, los desastres, la guerra. Incluso el duelo y el dolor, en cierto modo, parecen funcionar bajo las reglas de la eficiencia.
Sin embargo, curiosamente, incluso mientras acumulan riqueza, los jóvenes no encuentran alivio a la ansiedad. En cambio, sufren una depresión aún más severa y algunos se suicidan. Luchan por descubrir el verdadero significado de la vida y su propia identidad. Las redes sociales nos permiten estar constantemente conectados con todos con tan solo el toque de un dedo. Sin embargo, ha hecho que la soledad se sienta insoportablemente vacía. En un entorno así, conectarse con Dios parece casi imposible.
Si soñamos con un mundo donde vivamos por la fe en lugar del dinero, debemos convertirnos en prueba viviente de que el dinero no lo es todo, sino que el amor lo es. Incluso si este camino trae inmensas dificultades, debemos creer verdaderamente que esta es la alegría que Dios nos da. De esta manera, nos conectaremos a través de Él y, a través de Él, también aprenderemos a estar solos sin sentirnos perdidos.
Los desposeídos, los pobres, los afligidos, los que luchan y los que se solidarizan, todos son hijos del Señor.
Como pueblo anabautista de todas las edades, que podamos encontrar la valentía para abrazar la ineficiencia del amor: el amor hacia nuestros semejantes, el amor hacia todas las demás cosas creadas y el amor hacia Dios.
Comité de YABs 2023: Valentina Kunze, Kkotip Bae, Felix Perez Diener, Gaëlle Oesch, Ebenezer Mondez
Kkot-Ip Bae es la representante de Asia ante el Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs). Es miembro de la Iglesia Menonita de Corea.
“La mano que da siempre está arriba; la mano que recibe siempre está abajo”.
— Proverbio africano
Una pastora congoleña cambió mi comprensión del dar y recibir.
La última vez que la vi fue en la Asamblea Global del Congreso Mundial Menonita (CMM) en Paraguay en 2009, donde expresó su gratitud a mi esposa y a mí por el apoyo financiero que nuestra congregación local en Colombia le había dado a ella y a su iglesia en el Congo.
Hospitalidad sacrificada
La conocí, a ella y a su esposo, durante una visita a Kinshasa en 2007. En ese momento, mi congregación local en Colombia tenía siete años. Como estábamos creciendo, nos enfrentábamos a los desafíos de no tener un lugar para el culto y a las enormes necesidades financieras de nuestro proyecto de plantación de iglesias.
En Kinshasa, me invitaron a predicar un domingo por la mañana en la iglesia de aquella pareja con la que llegaría a tener una hermosa amistad. Al igual que mi iglesia en Colombia, esta congregación no tenía edificio. Su iglesia se reunía en una carpa sin paredes. En ese contexto de extrema pobreza, tuve la bendición de almorzar después del servicio. Más tarde me di cuenta de que los miembros de la iglesia habían sacrificado su almuerzo para proveer el mío.
Cuando regresé a Bogotá, el llamado a apoyar a esa congregación era claro, más aún cuando recibimos la noticia del fallecimiento del esposo, que dejaba atrás a sus hijos, hijas y su esposa, quien se convirtió en la pastora principal de la iglesia. Mi congregación local decidió recaudar fondos para la iglesia en Kinshasa y para parte de las necesidades educativas de los hijos e hijas de la pastora.
Una prioridad más alta
Sabíamos que así no avanzaríamos en nuestro proyecto de construcción del templo, pero la iglesia congoleña se convirtió en una prioridad más importante para nuestra iglesia.
Algunos colegas en Colombia no podían entender cómo mi congregación local, con necesidades económicas tan inmensas, enviaba dinero para apoyar a una iglesia en el Congo. Teníamos la costumbre de solo recibir. Durante más de 60 años, las iglesias colombianas habían recibido apoyo extranjero para muchas iniciativas: respuestas a desastres, plantación de iglesias, trabajo por la paz, educación y desarrollo social. ¡Incluso hoy, las necesidades en Colombia siguen creciendo!
Sin embargo, dar es un aspecto fundamental del ser humano. Dar es una dimensión integral del ser creado a imagen de Dios.
Generosidad independiente
Sabemos que la ayuda económica en forma de caridad puede humillar a quien la recibe. Puede crear dependencia, reforzando el ciclo de privación en lugar de romperlo. Ser creado a imagen de Dios implica ser autosuficiente e interdependiente. La forma más elevada de ayuda permite a la persona convertirse en una fuente de apoyo para las demás. La ayuda humanitaria es esencial a corto plazo, pero, como vemos en la Biblia, a largo plazo incluso una persona dependiente del apoyo de otras debe dar apoyo a las demás. El dar es una parte esencial de la dignidad humana.
Durante sus 100 años de relación con el CMM, el Comité Central Menonita (CCM) ha nutrido y fortalecido a nuestra iglesia Anabautista global ofreciendo apoyo a las iglesias regionales y congregaciones locales en tiempos de guerra, desastres naturales, desplazamientos y pobreza. Hoy, muchas iglesias regionales y congregaciones locales están desarrollando la capacidad, valores y convicciones necesarios para crear estructuras que puedan hacer lo mismo, utilizando sus recursos locales para apoyar a otras personas cercanas y lejanas. Estas iglesias pueden aprender de la experiencia del CCM, siguiendo las mejores prácticas del CCM, evitando errores cometidos en el pasado y aprendiendo al mismo tiempo sobre los valores del servicio y la importancia de una buena planificación y gestión.
El CCM tiene un papel de liderazgo que puede orientarse hacia la enseñanza de cómo ser una fuente de apoyo para las demás personas. Ayudar a otras personas de manera que puedan, a su vez, dar es vital y restaurar así la dignidad a través de proyectos moldeados por el amor y la justicia.
Las iglesias anabautistas de África, Asia, Europa y América Latina están yendo más allá de sí mismas en su misión, incluso a través de la ayuda humanitaria, desarrollo y construcción de paz. Alrededor de 50 agencias de servicio y comisiones eclesiales Anabautistas llevan a cabo los esfuerzos misioneros de nuestra iglesia mundial.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer para activar el potencial de la iglesia en los ministerios de ayuda, desarrollo y construcción de la paz. Más de la mitad de las conferencias nacionales de iglesias Anabautistas pertenecientes al CMM aún no han desarrollado tales agencias de servicio u otras estructuras para extender el amor de Cristo a través de ministerios prácticos de ayuda, desarrollo y construcción de paz. Aún existe el riesgo de dependencia.
El Congreso Mundial Menonita está capacitando a nuestras iglesias para que sirvan a los demás a través de las Redes. Las iglesias anabautistas de todo el mundo que han creado organizaciones locales para la misión, el servicio, la educación y la paz pueden apoyarse mutuamente. Reunidas como iguales en las Redes, enseñan y aprenden unas de otras mientras sirven en sus regiones.
A medida que nos adentramos en el segundo siglo de la relación entre el CCM y CMM, espero que podamos soñar en conjunto sobre estas preguntas:
¿Podemos imaginar un futuro en el que cada iglesia nacional participe activamente en brindar apoyo local para ayudar a otras personas en necesidad?
¿Podemos elaborar estrategias conjuntas para acompañar a las personas que viven en pobreza y ayudar a las demás?
¿Podemos planificar intencionalmente cómo ayudar a las iglesias que históricamente sólo han recibido a convertirse en donantes y dadoras de dones?
Transformados a través del dar
Mi congregación local en Colombia nunca construyó el edificio de la iglesia que queríamos. Sin embargo, las vidas de nuestros miembros se transformaron gracias a la bendición de dar.
Además del apoyo que enviamos al Congo, iniciamos un proyecto de becas para la educación de niñas y niños de las tres zonas de extrema pobreza de Colombia. Decenas de niñas y niños recibieron apoyo durante varios años.
Contribuimos al sostenimiento económico de personas misioneras y trabajadoras de servicio colombianas que ministran en otros países.
Aprendimos por experiencia la verdad de las palabras de Jesús citadas por Pablo en Hechos 20:35: “Hay más dicha en dar que en recibir” (NVI).
Que en el próximo siglo colaboremos para que cada vez más iglesias de todo el mundo se unan para apoyar a otros que necesitan experimentar el amor de Dios como ellos mismos lo han recibido.
César García Secretario General Congreso Mundial Menonita