• Timo Doetsch, pastor de jóvenes de Evangelisch Mennonitsche Freikirche, Dresden, Alemania, y miembro del Concilio General por Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Brudergemeinden in Deutschland (AMBD), entrevistó a Henk Stenvers, exsecretario de la Comisión de Diáconos y nuevo presidente del CMM.

    ¿Cómo fue su experiencia al dirigir la Comisión de Diáconos?

    He sido secretario de la Comisión de Diáconos durante diez años. Fue inspirador y siempre disfruté el trabajo. Aunque a veces era mucho, es maravilloso poder visitar tantas iglesias, a veces muy pequeñas, a veces en zonas bastante rurales.

    No solo se lleva a cabo la labor de la Comisión de Diáconos, no solo se transmiten saludos, digamos del Congreso Mundial Menonita, también se procura transmitir a las personas que puedan sentirse parte de la familia.

    Pero además, para mí fue personalmente enriquecedor. Cambió mi fe en el buen sentido. Supongo que me he vuelto más fiel.

    ¿Cómo comenzó la Hora de oración en línea?

    En el primer período del confinamiento en 2020, la Comisión de Diáconos se reunió con Comunicaciones del CMM. Mucha gente se vio afectada y pensamos que sería bueno organizar una oración en línea solo para orar sobre cómo sobrellevar la situación. La primera vez, se conectaron inmediatamente sesenta o setenta personas. La respuesta fue tan positiva que dijimos que lo haríamos de nuevo en septiembre. Aumentó a noventa el número de participantes, así que lo hicimos nuevamente en noviembre. Estuvo todo a cargo de Arli Klassen (coordinadora de representantes regionales), Karla Braun (del equipo de comunicaciones) y yo (de parte de la Comisión de Diáconos).

    Posteriormente, el CMM decidió convertirlo en un evento internacional oficial. Fue maravilloso organizarlo con todo el equipo técnico de la Asamblea, con Liesa (Unger) y todos los demás. Entonces, se convirtió en un evento fijo cada dos meses.

    Después de la Asamblea, el equipo técnico ya no estará allí pero ya hemos decidido que continuaremos.

    ¿Podría describir algunos de los proyectos de la Comisión de Diáconos?

    Lo primero que me viene a la mente es, por supuesto, el grupo de trabajo de COVID-19.

    La Comisión de Diáconos, junto con el secretario general, es responsable del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial, a fin de que las iglesias miembros del Sur global soliciten dinero para proyectos. En 2020, en colaboración con el Comité Central Menonita, decidimos convertirlo en un grupo de trabajo de COVID-19, lo cual fue realmente exitoso.

    Apoyamos alrededor de 54 proyectos relacionados con COVID en muchos países. Desembolsamos más de USD500.000, aunque nunca le dimos a un proyecto más de USD10.000.

    Y la respuesta de las iglesias, de las personas, de los fondos, fue realmente alentadora.

    Entonces, al final, pudimos apoyar todos los proyectos que cumplieron con los criterios.

    Fue una gran colaboración, ya que el grupo de trabajo convocó a todas las diferentes organizaciones menonitas de ayuda a reunirse por Zoom, para informar lo que se estaba haciendo en relación al COVID-19, a fin de que también pudieran coordinar algunos de sus proyectos.

    Creo que fue maravilloso cómo el CMM llegó a ser la organización que conectara todas aquellas organizaciones que llevaban a cabo todos los proyectos.

    ¿Considera que hay un vínculo con las otras Comisiones?

    Hay un vínculo fuerte, especialmente con la Comisión de Paz. A lo largo de los años, hemos realizado varios proyectos juntos. Dos veces hicimos visitas [de solidaridad] juntos. Hemos redactado cartas conjuntamente cuando una iglesia nacional tenía problemas, especialmente relacionados con guerras o conflictos.

    Todos los meses nos reunimos con los secretarios de las Comisiones. Las discusiones son abiertas y hay muy buena cooperación.

    Está retirándose de la Comisión de Diáconos. ¿Cuáles cree que son los desafíos futuros y los temas clave para los diáconos?

    El bastón del pastor fue obsequiado a J. Nelson Kraybill en Pensilvania por Calvin Greiner, un predicador carismático que recorrió la ciudad anfitriona de la Asamblea 16, orando. “Después de varios viajes, Calvin Greiner se enteró de que los menonitas iban a realizar una Asamblea allí, y que un nativo de Pensilvania asumiría como presidente. ¡Entonces tenía sentido por qué Dios lo enviaba a Harrisburg tan a menudo!”, comentó J. Nelson Kraybill. En la foto: Hens Roesita Sara Dewi (intérprete: inglés-indonesio), Miekje Hoffscholte-Spoelder, Henk Stenvers, J. Nelson Kraybill. Foto: Nelson Okanya

    Por supuesto, el desafío del cuidado de la creación.

    Además, se ve que en cada vez más países hay violencia, división o polarización. En los próximos años, habrá más trabajo para la Comisión de Diáconos, especialmente con visitas de delegaciones con el fin de dar aliento; y también, para que las iglesias miembros sepan simplemente que son parte de la iglesia mundial.

    Por ejemplo, visitamos a los wounaan, un pueblo indígena que vive en la selva entre Panamá y Colombia. Muchos de ellos son Hermanos Menonitas. Tienen problemas con la tala ilegal en sus tierras. Nos pidieron que fuéramos, pero dijeron, muy seriamente: “No les pedimos que resuelvan nuestros problemas, porque no pueden. Les pedimos que oren por nosotros y le digan al mundo lo que está pasando”. De eso se trata exactamente.

    ¿Puede compartir uno de sus pasajes bíblicos preferidos?

    Esa es siempre una pregunta difícil porque depende de la situación. 1 Corintios 12 –sobre el cuerpo de Cristo– en este momento, para mí, es uno de los más importantes.

    También el Sermón del Monte, porque son pasajes claves para procurar ser pacificadores, trabajar por la paz, la reconciliación y para prestar atención a quienes tienen menos oportunidades.

    Y Filipenses 4,7: Existe una paz que no podemos entender y no necesitamos entender, pero que cuida nuestros corazones y pensamientos.

    ¿Puede recomendar un libro, una canción o una película?

    Jonathan Sachs, ex rabino principal de United Hebrew Congregations of the Commonwealth, ha escrito libros maravillosos sobre los libros del Torá, los primeros cinco libros de la Biblia. Fue realmente revelador leer acerca de la mirada que tiene la tradición judía sobre todas esas historias, que a veces nos parecen confusas.

    Será el nuevo presidente del CMM. ¿Qué pasa por su mente al respecto?

    Siento una gran responsabilidad. Sin embargo, después de cuatro años como presidente electo, no sé si estoy listo, pero comencemos. En el CMM, trabajamos en equipo: los miembros directivos, el Comité Ejecutivo, el personal, todos trabajamos juntos.

    Me siento honrado de estar en dicho grupo de presidentes.

    Usted proviene de los Países Bajos y, entre las iglesias del CMM, la iglesia europea es diminuta. ¿Cuál es su opinión al respecto?

    En el CMM es habitual no darle importancia al lugar de dónde uno proviene. Las personas no te eligen por el país de procedencia; te eligen porque te conocen.

    Creo que las personas me eligieron porque me conocen. He participado a nivel mundial desde 2003. Siendo miembro del Concilio General, llegué a ser secretario de la Comisión de Diáconos en 2012. A la vez he sido representante de Europa de 2014 a 2020, así que he estado en muchos lugares y he conocido a muchas personas de la iglesia mundial.

    El CMM es una plataforma en la que deberíamos poder hablar de cualquier cosa. Si no es por medio del diálogo oficial, entonces de persona a persona, con respeto, sin juzgar, sin dividir. Esto es importante, creo, si nuestro deseo de ser una iglesia de paz es real. Por lo tanto, no deberíamos resolver los problemas dividiéndonos. Aceptar que las personas provienen de diferentes contextos, comenzar a leer la Biblia juntos y tratar de explicar lo que uno lee y lo que ellos leen; luego, tal vez, se pueda llegar a una mejor comprensión.

    ¿Qué será importante para usted durante su presidencia?

    Pienso que una de las cosas que observamos más son los problemas relacionados con el liderazgo de las iglesias. Y creo que el CMM puede desempeñar un papel al tratar de brindar recursos a las personas para el liderazgo de la iglesia. Quisiéramos fomentar líderes que no estén pegados a sus sillas, sino que estén listos para ceder a otra persona sin entrar en conflicto. Estas cosas serán importantes.

    Ha utilizado la imagen de la catedral de la Sagrada Familia para la iglesia. ¿Podrías detallar más al respecto?

    Me gusta la idea de una catedral como la casa de Dios.

    Las personas que comenzaron a construir una catedral nunca la vieron terminada. Así que hay que tener mucha confianza para empezar a construir. Se cuenta que el arquitecto Antoni Gaudí realmente no quería terminarla; quería seguir con la construcción todo el tiempo.

    Creo que es un paralelo maravilloso. La casa de Dios nunca se termina. Es sólida, pero hay que seguir construyendo.

    Pero el otro aspecto es que cuando paseas por la Sagrada Familia, primero ves una parte que fue diseñada por Gaudí. Es desenfrenada, con todo tipo de imágenes interesantes. Das la vuelta y luego ves la parte que fue diseñada después de su muerte. Totalmente diferente. Y hay más partes diseñadas por otros arquitectos.

    Esta es una construcción muy diversa; y aun así, es una sola. Llega hasta Dios y nunca se termina.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en Octubre de 2022.
  • “El CMM fue una escuela para mí, realmente me ayudó a conocer la doctrina anabautista y a entender cómo funciona la Iglesia”. dice Francisca Ibanda. 

    Conocida en todo el mundo como “Maman Cisca”, Francisca Ibanda, junto con Barbara Nkala, recientemente completaron su servicio como representantes regionales del CMM. Antes de servir como representante regional para África Central y Occidental (2015-2022), Francisca Ibanda, fue una de los dos representantes de África en el Comité Ejecutivo (2009-2015). 

    “Durante mi servicio en el CMM como parte del Comité Ejecutivo o Representante Regional, descubrí mis talentos y aprendí mucho sobre humildad, comunicación, amor al prójimo, en definitiva, valores cristianos. Me siento orgullosa de haber servido a nivel global”, dice Francisca Ibanda. 

    Arli Klassen expresa que, “los representantes regionales son nuestros ojos y oídos”, estos servidores voluntarios son embajadores del Congreso Mundial Menonita en su región, representan el trabajo del CMM para las iglesias miembros (a través de comisiones, redes, el comité ejecutivo y la producción de recursos e historias de adoración). Además de compartir las preocupaciones, preguntas, necesidades y celebraciones de las iglesias miembros del CMM con el resto del organismo anabautista mundial. 

    “Esta tarea de servir en el CMM me ha enseñado muchas cosas, incluyendo el desarrollo de mi fe cristiana, la mejora de mi relación personal con Dios, el amor a la Iglesia y el amor al prójimo”, adhiere Francisca Ibanda. “De la misma manera, fue una oportunidad real para mejorar mi inglés y abrirme al mundo”. 

    Los representantes regionales también ofrecen una invitación: cuando una iglesia nacional está interesada en unirse al CMM, el representante regional visita a los líderes de la iglesia, presenta a la iglesia nacional solicitante al liderazgo del CMM y explica sobre el CMM a la iglesia solicitante. 

    “Me gustaría que la gente supiera que la familia menonita mundial es una estructura muy rica en los valores y oportunidades que cada miembro le aporta”. 

    “Mi experiencia en el CMM me ha ayudado a entender que la Iglesia Mundial tiene su fundamento en grandes valores como la fraternidad, y que en la diversidad esta conforma el cuerpo de Cristo”. 

    “En los próximos 5 años, el CMM tendrá que ser bien conocido por sus miembros, de modo que estos últimos lo conozcan mejor y se involucren en el cumplimiento de su visión”, continúa Francisca Ibanda. “Mi oración es que el CMM continúe ayudando a sus miembros a comprender mejor su visión para que puedan encarnar verdaderamente la comunión fraterna a nivel local, regional e internacional. Mi deseo más profundo es que el CMM desarrolle su comunicación con las iglesias del hemisferio sur (América Latina, África y Asia)”. 

    Francisca Ibanda continuará sirviendo a su iglesia local y siendo mentora de mujeres. Ahora está trabajando para iniciar una ONG para ayudar a personas huérfanas y a aquellas en situación de discapacidad. 

    Arli Klassen, expresa, “estamos muy agradecidos por el trabajo de estos hermanos y hermanas que forman conexiones esenciales entre las iglesias anabautistas-menonitas de todo el mundo, despedimos con cariño de Cisca y Barbara, y damos una calurosa bienvenida a Siaka Traoré y Danisa Ndlovu, quienes ahora están desempeñando estos roles”. 

    Haga clic aquí para leer las reflexiones de Barbara Nkala

  • En enero pasado se cumplieron 10 años, cuando el Congreso Mundial Menonita anunció mi nombramiento como Director de Operaciones. Rápidamente recibí correos electrónicos de varios países, incluidos Paraguay y Zimbabue. Las personas que aún no había conocido me recibieron con entusiasmo como parte de la familia del CMM.

    Tres años después, después de compartir la noticia de la muerte de mi madre, volví a recibir mensajes de todo el mundo; esta vez, de condolencia y apoyo.

    Servir como contador para la familia del CMM implica mucho más que hacer cuentas. Aunque es mi formación, nunca me he considerado un contador típico y rápidamente me quedó claro que trabajar como director de operaciones del CMM no es un rol contable típico.

    Cuando comencé mi carrera, yo tenía una visión de lo que significaría ser contador, pero nunca podría haber imaginado cómo sería atender los números de la iglesia global.

    La agenda de nuestras reuniones anuales incluye tiempo para visitar la congregación local y conocer a las personas que componen la iglesia en las comunidades que son anfitrionas de nuestras reuniones. Escuchamos acerca de cómo Dios está obrando a través de estas congregaciones. Por supuesto, hay tiempo para discutir las finanzas de la organización, pero eso es solo una pequeña parte de lo que hacemos.

    Al recordar el tiempo que pasé con el CMM, considero un privilegio haber conocido a tanta gente maravillosa y adorar a nuestro Dios junto con estas personas. Atesoro muchos recuerdos de reuniones en Taiwán, Suiza, Colombia, Indonesia, Alemania y Costa Rica, pero uno de los que más destaca, es el de nuestras reuniones del Concilio General en Kenia en el 2018.

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    Las personas delegadas del Congreso Mundial Menonita y las personas miembros de la iglesia menonita local adoran juntas en Kenia en el 2018.Foto: proporcionada por Len Rempel

    El domingo por la mañana, nos reunimos con una pequeña congregación cerca de Kisumu, próxima al Lago Victoria. Nuestro grupo estaba formado por unas 40 personas delegadas del Concilio General y por personal del CMM. Al principio, superamos en número a las personas miembros de la iglesia local, pero a medida que avanzaba la mañana, el pequeño edificio se llenó. Algunas personas que llegaron más tarde, terminaron participando desde afuera.

    Todas las personas cantamos juntas y, escuchamos las Escrituras y la vibrante predicación. Hubo presentaciones por todo el lugar. Éramos una mezcla diversa de culturas e idiomas reunidos por el Espíritu de Dios.

    Tuve el privilegio de compartir algunas palabras con la congregación. Al leer una porción de Apocalipsis 21, reflexioné sobre cómo esta mezcla de personas, reunidas bajo este techo de hojalata en la zona rural de Kenia, era un anticipo de lo que estaba por venir.

    Nunca supe sobre este tipo de reuniones de «negocios» en mi formación contable y nunca soñé que aquí es donde me llevaría mi carrera, pero agradezco a Dios por llevarme en este increíble viaje.

    Ahora dejo mi función de contador por una función de pastorado en una congregación local. Esto puede parecer un cambio dramático, pero es el próximo paso natural. Mientras sigo la dirección de Dios, no dejo la iglesia global: siempre llevaré conmigo a las personas e iglesias que he conocido en el camino.

    — Len Rempel se desempeñó como Director de Operaciones del Congreso Mundial Menonita desde enero del 2011 hasta abril del 2021.  

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    Len Rempel (centro) con pastor Peter Okello y diacono Peter Ongogo de la Kenya Mennonite Church. Foto: proporcionada por Len Rempel
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    Len Rempel sirve en el CMM como contador – y fotógrafo voluntario en eventos. Foto: Ana Salas
  • El Congreso Mundial Menonita inició el primer diálogo formal con la Alianza Bautista Mundial en 1989. Desde entonces, el CMM ha emprendido conversaciones con la Federación Luterana Mundial, Adventistas del Séptimo Día, católicos, y más recientemente, el diálogo trilateral de cinco años con luteranos y católicos. Al reconocer cuán valiosos eran dichos diálogos, la Comisión de Fe y Vida elaboró este documento a fin de que contribuya a que las iglesias nacionales y las congregaciones locales tengan una mejor comprensión del fundamento teológico de la hospitalidad ecuménica, y para señalar por qué pensamos que tales conversaciones son compatibles con los valores anabautistas. El documento fue aprobado como recurso didáctico por el Concilio General en Limuru, Kenia, en abril de 2018.


    Cuando hablamos de la iglesia mundial de Cristo en el contexto del Congreso Mundial Menonita, la primera carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto brinda un punto de referencia valioso. En el capítulo 13, que se centra en el tema del amor, Pablo reconoce que todo el conocimiento humano –incluso el conocimiento cristiano, teológico y denominacional– es limitado. Cuando hacemos teología, conocemos solo “en parte” (1 Corintios 13,9), viendo la verdad como un “reflejo en un espejo” (1 Corintios 13,12). Nuestro conocimiento, al igual que nuestra capacidad de entender, siempre está influenciado por nuestra perspectiva. En la eterna presencia de Dios, las cosas serán diferentes (1 Corintios 13,12). Pero, por ahora, es todo lo que tenemos. En nuestro peregrinaje como seres humanos –limitado por el tiempo, el espacio y nuestros cinco sentidos–nuestro conocimiento es siempre parcial, y nuestra comprensión de la Verdad está determinada por nuestro contexto y perspectivas personales.

    Esta es la razón por la cual deberíamos ser considerados, pacientes, tener empatía, y sobre todo, ser bondadosos unos con otros. “Donde hay conocimiento”, escribe Pablo, “este desaparecerá … Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente … Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí. Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.” (1 Corintios 13,8–13). Entonces siempre que cristianos de diferentes tradiciones teológicas nos encontremos y dialoguemos, deberíamos hacerlo con el espíritu de las tres grandes virtudes cristianas que son permanentes.

    Pablo también señala que como cristianos hablamos diferentes idiomas, tanto literalmente como en el sentido de nuestras diversas identidades teológicas, acontecimientos históricos y realidades contextuales. “Sin duda”, escribe Pablo, “hay muchos idiomas en el mundo, y ninguno carece de 2significado. Pero si no conozco el significado de las palabras, seré extranjero para el que habla, y él será extranjero para mí”… (1 Corintios 14,10–11).

    Estas son limitaciones genuinas. Pero reconocerlo también puede volverse una experiencia liberadora: soy libre de reafirmar mi identidad y mi punto de vista, ya que “es la única que tengo”. Pero también soy libre de reconocer la posibilidad de que otros tengan su propia perspectiva, su propio punto de vista, sus propias limitaciones contextuales e históricas. Y es también liberador saber que todo esto puede pasar con el espíritu y el poder de “la fe, la esperanza, y el amor”.

    1. Necesitamos identidad confesional y denominacional

    Uno podría lamentar la división de la iglesia cristiana en tantas denominaciones y tradiciones. Pero después de dos mil años de cristiandad, esta realidad no es necesariamente mala en sí, siempre y cuando recordemos la oración del Señor por la unidad cristiana en Juan 17. De hecho, las identidades denominacionales podrían resultar útiles o incluso necesarias.

    1.1 Ninguna iglesia o denominación es capaz de captar toda la riqueza de Dios; la diversidad es esencial para construir unidad.

    Para que el cuerpo funcione bien, el ojo debe ser ojo; el oído debe ser oído; la mano debe ser mano (1 Corintios 12,15–20). Si se eliminan estas diferencias, el cuerpo no puede sobrevivir.

    1.2 A lo largo de la historia, las denominaciones han ayudado a aplicar el evangelio a situaciones específicas.

    Por ejemplo, en un tiempo en que la iglesia era adinerada y se veía envuelta en políticas mundanas, los franciscanos querían vivir las palabras de Jesús en el Sermón del Monte de modo radical.En un tiempo en que algunos cristianos pagaban por el perdón de los pecados, Lutero redescubrió el evangelio de la gracia gratuita. Los anabautistas se atrevieron a hacer hincapié en la práctica bíblica del bautismo voluntario y la no violencia, rompiendo con el estatus quo respaldado por las iglesias estatales católicas y protestantes, incluso a costa de una dura persecución y del exilio. Los metodistas surgieron en un momento en que se necesitaba una renovación; y los pentecostales surgieron en un contexto de discriminación racial y rigidez institucional.

    1.3 Las denominaciones aportan correctivos: en sus comienzos, cada denominación surgió como un correctivo a los problemas éticos o espirituales de la iglesia.

    Por tal motivo, las denominaciones deben mantenerse flexibles. Lo que era verdadero y necesario en un momento, podría convertirse en algo incorrecto e inútil en un contexto histórico o cultural diferente. Esto le ocurrió al pueblo de Israel con la serpiente de hierro, que una vez fuera símbolo de salvación, y luego se convirtió en un objeto de idolatría. Por eso, las denominaciones deben ser receptivas a la renovación –para corregir lo que está mal y abordar posibles carencias bíblicas–si quieren mantenerse fieles al espíritu de sus padres y madres fundadores.

    1.4 Cada denominación tiene dones y virtudes específicos que deben ser compartidos para beneficio de todos.

    El “banquete” cristiano interdenominacional es un don verdadero y maravilloso para la iglesia mundial dado que podemos aprender mucho unos de otros: por ejemplo, la erudición de los jesuitas, o el estilo de vida sencillo de los franciscanos; el misticismo centrado en Cristo de Meister Eckhart, Juan de la Cruz y Gerhard Tersteegen; el celo por las misiones, la educación cristiana y la espiritualidad de los pietistas; el biblicismo, la no violencia y las convicciones de los creyentes de la iglesia de los anabautistas; los principios de sola fide, sola gratia y sola scriptura de los luteranos; la soberanía y gloria de Dios en la tradición calvinista; el “método” cristiano de los metodistas; la evangelización personal de los bautistas; la comunidad de discernimiento de los cuáqueros; la vida simple de los Amish; la dimensión trascendental del poder divino de los pentecostales; el reino “al revés” de las “comunidades de base” latinoamericanas, etc.

    Por lo tanto, no es la uniformidad sino la diversidad la que contribuye a la edificación del cuerpo único de Cristo (Efesios 4,1–16).

    2. Necesitamos un ecumenismo centrado en Cristo

    Las iglesias y denominaciones no deberían permanecer solas o aisladas unas de otras. Necesitan hospitalidad y diálogo intereclesiales.

    2.1 Las iglesias deberían celebrar el cuerpo de Cristo.

    Efesios 4,4–6 nos recuerda que hay un solo Espíritu, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y un Padre divino. Cuando Cristo regrese, gente de “todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” se unirán como una comunidad de alabanza para darle la bienvenida (Apocalipsis 7,9). Otros pasajes de las Escrituras afirman que hay una sola “esposa del Cordero” (Apocalipsis 19,7); un solo “pueblo de Dios” (1 Pedro 2,9–10); una sola “familia de fe” (Gálatas 6,10); un solo “cuerpo de Cristo” (Romanos 12,5); un solo “reino celestial” (Mateo 16,19). Más allá de la historia de las denominaciones, la iglesia es una unidad existencial unida mediante su redención en el trino Dios.

    2.2 Esto significa que como hijos e hijas de Dios, somos todos “hermanos y hermanas”.

    Según Efesios 3,14–15, nuestro parentesco común con Dios nos convierte en familia y parientes. El dicho, “puedes elegir a tus amigos, pero no puedes elegir a tu familia”, es válido para las relaciones intereclesiales: quien pertenezca a Dios es mi hermano o mi hermana. Desde un punto de vista eterno, no hay “primos hermanos”, ni “primos segundos”, ni “parientes lejanos” en la “familia de Dios”.

    2.3 Las distintas iglesias y tradiciones podrían complementarse.

    En Romanos 12,4-5 y 1 Corintios 12,12–20 se hace hincapié en que los miembros de un cuerpo son diferentes, pero que su diversidad le permite al cuerpo funcionar como debería. Desde luego, no todos los miembros son iguales en cuanto a su carácter y funcionamiento: una sola cabeza coordina una labor divina. Pero si el cuerpo va a funcionar bien, las diferencias entre los miembros son esenciales. Nadie puede desechar a otro miembro del cuerpo de Cristo como si pudiera prescindir de él. Nadie tiene todos los dones necesarios. El cuerpo es más que oídos, boca u ojos. Esto es cierto tanto para la comunidad local como para el peregrinaje común de diferentes tradiciones cristianas.

    2.4 Las iglesias están llamadas a ayudarse y a edificarse unas a otras.

    Los miembros débiles necesitan a los fuertes; y hay momentos en que la debilidad o la vulnerabilidad de un miembro del cuerpo revela el carácter de Cristo. Como escribe Pablo, “los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y los miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente” (1 Corintios 12,22–23).

    Conclusiones

    En la familia de Dios (ecúmene) es necesario que estemos preparados para vivir en la “diversidad reconciliada”: que seamos valientes para reafirmar nuestra herencia, legado y contribución denominacionales y, a la vez, humildes para reconocer nuestro conocimiento limitado.

    Sea cual fuere la verdad que Dios les haya confiado a las diferentes denominaciones y su historia, necesita ser escuchada, preservada y expresada. Las minorías no deberían ser dominadas por la mayoría.

    Pero incluso cuando reconocemos que la diversidad es saludable, también es necesaria la humildad. No todo de nuestras historias denominacionales particulares es bueno, bíblico o agradable a Dios. Se podría haber evitado muchas rupturas. Es necesario que muchos recuerdos se sanen. Muchas condenas requieren arrepentimiento y reconciliación. Los pecados y errores del pasado deben ser confesados y perdonados. Después de todo, la iglesia ha recibido el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5,18–19). Si nuestro testimonio va a ser creíble para el mundo entero, la tarea de reconciliación debe comenzar en la “familia de Dios” (Efesios 2,19).

    Este compromiso con el ministerio de la reconciliación, tomará indudablemente muchas formas. En algunas instancias, podría implicar la unidad formal y plena en todos los aspectos de la vida y la práctica eclesial; con otros grupos, podría ser simplemente una unidad funcional, en que acordemos colaborar en un número limitado de iniciativas. Pero en todas las instancias, nuestra orientación eclesial será con miras a la reconciliación, más que a una identidad que esté anclada principalmente en nuestras diferencias.

    Alfred Neufeld Friesen, de Asunción, Paraguay, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM, y anciano de la Iglesia de los Hermanos Menonitas. Además, es decano de la Universidad Evangélica del Paraguay (al momento de la redacción).


    “Ecumenismo” es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas “históricas”, separadas desde los grandes cismas. Del griego antiguo Œø·º∞Œ∫ŒøœÖŒºŒ≠ŒΩŒ∑, (oikoumenƒì, “tierra habitada”).

    1 Corinthians 13,12: “reflejo en un espejo” – literalmente “como un enigma” (del griego ainigmati).



    23 de julio de 1955–24 de junio de 2020

    El Congreso Mundial Menonita (CMM) perdió a Alfred Neufeld Friesen, un prolífico autor, teólogo, historiador y maestro que moldeó la teología anabautista a nivel mundial. Neufeld falleció el 24 de junio de 2020 en Muenster, Alemania, después de un tratamiento por cáncer de hígado.

  • Los ataques terroristas han desplazado a 700.000 personas en la nación de Burkina Faso en África Occidental. Muchos en el país afirman que lo que más necesitan es la oración.

    “Solo Dios puede ayudarnos a encontrar una solución; no vendrá por la fuerza militar”, afirmó un gobernador provincial en la ciudad de Bobo-Dioulasso. Habló con 150 líderes religiosos y cívicos cuando estos se reunieron para saludar a los visitantes del Congreso Mundial Menonita.

    Los miembros de la delegación, Siaka Traoré de Burkina Faso, Jürg Bräker de Suiza, Jean Paul Pelsy y Didier Bellefleur de Francia, y Nelson Kraybill de los Estados Unidos, llevaron a cabo su visita de diáconos del CMM del 17 al 24 de febrero de 2020. La Misión Intermenonita de África envió a Léonard Kiswangi, de la República Democrática del Congo, al equipo y el Comité Central Menonita ayudó en la logística.

    Desde 2016, los pastores y las iglesias en Burkina Faso han sufrido ataques letales. Pero las mezquitas, los municipios, la policía, las escuelas y otras entidades de cohesión social también se han visto afectadas. Doscientos mil niños no pueden asistir a la escuela, y el hambre amenaza debido a que los agricultores no pueden plantar o cosechar.

    El respeto a la diversidad

    Abdias Coulibaly, presidente de EEMBF, les habla a los pastores en Bobo-Dioulasso, Burkina Faso. Foto: J. Nelson Kraybill

    Un portavoz del presidente de la comunidad musulmana en Bobo-Dioulasso, dijo en la reunión que su pueblo busca la paz. “El respeto por la diversidad está en el corazón del islam y la diversidad es una expresión del Creador. Dios nos quiere diferentes, pero juntos”.

    Agradeció a los menonitas por su apoyo y citó Isaías 58: “¿No es este el ayuno que elijo…compartir tu pan con el hambriento, y traer a los pobres sin hogar a tu casa?”.

    En una reunión aparte, los pastores menonitas indicaron que la violencia ha reducido la confianza en toda la sociedad. Las iglesias deben tener cuidado ya que los espías a veces se hacen pasar por buscadores. “En el pasado, se podía organizar eventos de la iglesia libremente”, comenta Abdias Coulibaly, presidente de Église Évangélique Mennonite du Burkina Faso (iglesia menonita), “pero ahora hay que planificar la seguridad”. Algunas congregaciones solo se reúnen en hogares.

    Sufriendo juntos

    “Han arriesgado sus vidas para venir a mostrarnos su apoyo”, expresó Siaka Traoré a los miembros de la delegación. “Si un miembro del cuerpo está sufriendo, todos los miembros sufren con él”.

    Los visitantes del CMM escucharon repetidamente que la agitación no es fundamentalmente un conflicto musulmán-cristiano. Algunos ataques provienen de extremistas islámicos, pero otros tienen una motivación criminal relacionada a las drogas o la trata de personas. El alto desempleo causa que los jóvenes sean susceptibles a la ideología radical.

    Además de reunirse con los pastores menonitas, le delegación se reunió en privado con el Personal de Dirección de la Federation of Churches and Mission of Burkina Faso (FEME, por sus siglas en inglés) en Ouagadougou. También mantuvieron conversaciones con el arzobispo católico romano y con el RoMogho Naba (emperador) del pueblo Mossi, el cual constituye el 40 por ciento de la población de la nación.

    Pastores menonitas en Bobo-Dioulasso, Burkina Faso, cuentan sobre las luchas de sus congregaciones. Foto: J. Nelson Kraybill

    Acto de amor

    El emperador recibió a la delegación sentado bajo la escultura de un árbol en su palacio. “Las hojas del árbol arriba de usted llevan las palabras paz, reconciliación, armonía, perdón y amor”, informó un miembro de la delegación. “Las escrituras cristinas dicen que el fruto del Espíritu de Dios es amor, gozo, paz. Servimos a Jesús, el Príncipe de Paz, y buscamos lo mismo que usted”.

    La delegación agradeció al emperador por su labor de reconciliación en la ayuda a mover a Burkina Faso al gobierno civil en 2015, y le aseguraron que estarían orando. El emperador respondió en el idioma Mòoré: “Gracias por venir a este país. Este acto de amor muestra que verdaderamente son hombres de Dios”.

    Cuando la delegación se reunió con el arzobispo, éste citó un proverbio africano: Un dedo no puede recoger la harina para hacer una comida. Los dedos y las manos deben trabajar juntos para cocinar; así mismo, las personas de diversas tradiciones religiosas y culturales deben trabajar juntas.

    Señaló que las armas no se fabrican en su país, sino que provienen del exterior. Declaró, “Hacemos un llamado a la comunidad internacional para ayudar a detener eso”.

    Comenzando con la oración

    Los miembros de la delegación quedaron impresionados con la determinación de los líderes religiosos y civiles de colaborar por la paz, por la valentía de los líderes menonitas y el reconocimiento generalizado de que la violencia tiene raíces espirituales.

    “En las sociedades [occidentales] la oración a menudo es simbólica” indicó Jürg Bräker, “y la gente solo quiere salir y hacer lo ‘real’. No es ahí donde comienzan las personas de Burkina Faso”.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por su presidente J. Nelson Kraybill.

     

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  • Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.

    El pasaje de Génesis 1–11 es considerado el prólogo a todas las escrituras hebreas y cristianas. La intención de Dios de que los seres humanos se multipliquen y se dispersen sobre la faz de toda la tirera es un tema central en el mismo.

    “Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo” (Génesis 1:28). Esta intención se ve repetida en Génesis 8:15–17; 9:1; 9:7. También se ve reflejada en lo que se ha denominado “la tabla de las naciones” en Génesis 10. La misma celebra la diversidad de culturas y naciones de los decendientes de Noé (Gén. 10:5, 20, 31).

    La celebración de la diversidad de la creación, incluidas las culturas y las naciones, refleja el anuncio de celebración de Dios al final de la creación, “estaba muy bien” (Génesis 1:31).

    Esta diversidad también puede convertirse en una barrera.

    Esta gráfica fue diseñada por la Dra. Betsy Glanville
    del Seminario Teológico de Fuller

    La cultura es el modo en que las personas dan sentido al mundo. Es “creado y contaminado por los seres humanos”, señala Sherwood Lingenfelter. “La cultura busca mantener el control social a través de las reglas, normas y sanciones para el comportamiento y por ende limita cierto tipo de comportamiento pecaminoso o desviado. Sin embargo, las reglas de la cultura reflejan un conocimiento natural de Dios (Romanos 2:14–15) que sirve para exponer el pecado en lugar de llevar a las personas a la justicia”.

    Vemos el mundo a través de los lentes de la cultura.

     

    El antropólogo Paul Hiebert define la cosmovisión como “las hipótesis y estructuras cognitivas, afectivas y de evaluación fundamentales que un grupo de personas se forma sobre la naturaleza de la realidad que utilizan para ordenar sus vidas”. También escribe, “La cosmovisión bíblica de los demás y la alteridad afirman la humanidad común de todas las personas…. No hay otros, solo somos nosotros…somos una humanidad”.

    Como pueblo de Dios en una misión en el mundo, debemos dedicar tiempo a estudiar, comprender y construir relaciones con los demás para desarrollar entendimientos mutuos y barreras interculturales exitosas para encarnar las buenas noticias de Dios de reconciliación y shalom.

    La Comisión de Misiones del Congreso Mundial Menonita reúne a la Red de Servicio Anabautista Mundial (GASN) y a la Fraternidad Mundial Misionera (GMF) para permitir el diálogo en torno a cuestiones urgentes y brindar oportunidades de testimonio y servicio a nivel mundial.

    Al hacer esto, seguimos el ejemplo y respondemos en obediencia a Jesús, quien cruzó muchas barreras culturales en su propio ministerio como se ilustra a continuación (figura 1). Culminó con una comisión a sus discípulos para que también vayan así como el Padre lo envió a Él (Juan 20:20).

    Una forma efectiva para cruzar barreras culturales que he encontrado es el comer junto a personas de diferentes culturas. Sin embargo, en la misión intercultural, para poder comer de manera significativa, aquellos de culturas dominantes que tienden a operar desde una teología anfitriona (derivada del dinero, el poder y el privilegio) deben aprender a cultivar una teología de visitante (normalmente la teología de los recipientes de las misiones). Al hacerlo, podríamos facilitar una misión con un enfoque en lugar de una misión en, como ha sido la norma en las misiones interculturales por más de 200 años del movimiento misionero moderno.

    Reimaginar la misión intercultural para el siglo XXI implicará un diálogo sobre aspectos relacionados al cruce de barreras, como el origen étnico, el poder, la ética, la doctrina, el liderazgo, las relaciones de parentesco, la herencia, los rituales, etc. A través de sus 72 socios mundiales, la Fraternidad Mundial Misionera desea facilitar dicho diálogo.

    Ejercicio:

    1. ¿Dónde está su cultura de origen?

    2. ¿Qué barreras necesita cruzar?

    3. ¿Cómo podría la GMF proporcionarle recursos en su labor intercultural?

    —un Comunicado del Congreso Mundial Menonita por Nelson Okanya, presidente de la Fraternidad Mundial Misionera y miembro de la Comisión de Misiones.

     

    Fuentes utilizadas (en inglés):

    Hiebert, Paul G. 2008. Transforming Worldviews: An Anthropological Understanding of How People Change. Grand Rapids, Mich.: Baker Academic. http://catdir.loc.gov/catdir/toc/ecip085/2007048743.html.

    ____. 2009. The Gospel in Human Contexts: Anthropological Explorations for Contemporary Missions. Grand Rapids, MI: Baker Academic.

    Lingenfelter, Sherwood G. 1998. Transforming Culture: A Challenge for Christian Mission. Grand Rapids, Mich.: Baker Books.

  • Amar a las personas generosas de la República Democrática del Congo (RDC) no es difícil, pero la maldad que tiene lugar en las zonas rurales de Kasaï en ese exuberante país es difícil de comprender.

    En diciembre del 2017, los sobrevivientes de la guerra civil, contaron a una delegación de la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita sobre ataques sorpresa en contra de sus pueblos por parte de milicias perpetradoras de actos de saqueo. Con armas de fuego o cuchillos, dichos grupos masacran hombres, niños y a todos aquellos que son asociados de alguna manera con el gobierno.

    Las victimas mueren frente a sus propias familias, en frente de mujeres y niños quienes también podrían ser asaltados o asesinados. Las aldeas yacen en ruinas; miles han huido a pie. Los sobrevivientes traumatizados lo han perdido todo: propiedades, familia, comunidad. Algunos llevan cicatrices de tortura. La mayoría nunca regresará a sus lugares de origen.

    Yo fui parte de la delegación haciendo esa visita pastoral, y regresé a casa con gratitud por los menonitas en la RDC que nos recibieron con generosidad y amor a pesar de su sufrimiento.

    En un país con desafíos económicos y políticos abrumadores, los menonitas llenan las casas de adoración con cantos maravillosos y mensajes de reconciliación llenos de esperanza. Vimos a los menonitas en las ciudades de Kikwit y Kinshasa cuidando de las personas desplazadas de cualquier tribu, en una nación en donde es común solo cuidar de aquellos que pertenecen a la misma familia.

    Un grupo de sobrevivientes traumatizados se encontró con nuestra delegación en Église Frères Mennonites Nouvelle Jerusalem (Iglesia de los Hermanos Menonitas Nouvelle Jerusalem) en Kikwit. La agonía de las historias que contaron me hizo anhelar el cumplimiento de la visión de Juan: “Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor…” (Apocalipsis 21:4).

    Las causas del caos en partes de la República Democrática del Congo incluyen la lucha por controlar las minas de diamantes o de oro, la rivalidad tribal, la rebelión política, la intervención extranjera y la actividad criminal. Las personas que huyen de la agitación con frecuencia soportan semanas o meses de peligro al viajar cientos de kilómetros hasta Kikwit u otras ciudades. Las mujeres dan a luz durante este difícil viaje hacia la seguridad.

    Durante nuestra visita, a menudo pensé en Michael J. Sharp, un joven adulto menonita de mi comunidad local en los Estados Unidos, quien fue asesinado en la región de Kasaï el año pasado mientras estaba en una misión de paz con la Organización de las Naciones Unidas. La muerte de Michael me conmovió profundamente a mí y a muchas personas en el CMM. ¿Qué están soportando las hermanas y hermanos de la RDC quienes enfrentan innumerables pérdidas?

    El Comité Central Menonita y otras organizaciones anabautistas están respondiendo a la crisis en la RDC; por su parte, el CMM ayudó a coordinar la conversación entre varias agencias. En un proyecto llamado la operación “Buen Samaritano”, los menonitas en Kikwit que tienen poco dinero para proporcionar socorro han abierto sus hogares para recibir sobrevivientes que, en ocasiones, ni siquiera conocen.

    Conocimos a un agotado médico menonita congoleño que se ocupaba de personas desplazadas en Kikwit, quien nos relató lo difícil o imposible que es adquirir suministros médicos esenciales.

    Hay más de 400 tribus en la RDC y esto crea tensión incluso para algunos anabautistas. Pero el amor incluyente que vimos en Kikwit es un ejemplo para la iglesia mundial. Francisca Ibanda de Kinshasa, representante regional del CMM para el occidente de África, dijo, “No es un problema tener tribus, porque en Cristo, las tribus pueden trabajar unidas. Podemos amar incluso a aquellos pertenecientes a tribus que se supone que son nuestros enemigos”.

    un comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por J. Nelson Kraybill

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    Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.


    “Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría” (1 Corintios 12,26).

    “Esta visita me hizo comprender que somos parte de una gran familia mundial. ¡Ahora sabemos que no estamos solos!”

    Esto fue lo que oímos cuando una delegación de las Comisiones de Paz y de Diáconos del Congreso Mundial Menonita visitó las iglesias Hermanos Menonitas en Panamá. Cuando vive con desafíos que amenazan la manera tradicional de vivir, ¿qué es más importante que saber que no está solo? El saber que hay hermanos y hermanas que están orando – aunque no lo conozcan personalmente – puede ser la diferencia entre rendirse o continuar esperanzado, confiando en el Señor.

    “No les pedimos que resuelvan nuestros problemas. Todo lo que pedimos es contar nuestra historia y orar por nosotros.”

    Ser un diácono dentro del CMM no se trata de dar ayuda financiera o crear programas de ayuda. Los diáconos caminan junto a las iglesias, escuchan, comparten y oran con ellas en tiempos de angustia o de alegría. A veces nos sentimos tan impotentes para prestar ayuda, pero no debemos subestimar el poder de caminar juntos, de escuchar y de orar. 

    Miembros de la iglesia oran por un niño
        enfermo en Panamá. Foto: Henk Stenvers

    “La Comisión de Diáconos debe ser la mano cálida de la iglesia mundial.” En 2009, Danisa Ndlovu, el entonces presidente del CMM, dijo estas palabras en la primera reunión de la comisión en Paraguay. Una mano sobre el hombro, que muestra que otros se preocupan, sentir el calor de la unidad con otros que comparten las mismas convicciones. A pesar de que vivimos en situaciones tan diferentes, expresamos nuestra fe de formas tan distintas y tenemos diversas historias, sabemos que estamos unidos en nuestra fe. En nuestro deseo de seguir a Cristo, somos parte de un solo cuerpo.

    El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial puede apoyar a las iglesias en el Sur global para realizar proyectos que permitan promoverla vida y la misión de la iglesia. Puede ser muy importante para una iglesia local tener su propio lugar para los cultos o construir una escuela. El significado de reconstruir después de una destrucción causada por un desastre o por la violencia, sobrepasa la imaginación. Se trata de ser una comunidad – local y mundial.

    Y al igual que Pablo les escribe a los Corintios, las partes del cuerpo están unidas, aún si son diferentes. Son interdependientes; si falta una, está incompleto (1 Corintios 12:14–25).

    La comunidad mundial es como la iglesia en Pimpimsu en Ghana. Visitamos la pequeña iglesia al atardecer, después de que ya había oscurecido. Las personas vinieron a la iglesia una a una a darnos la bienvenida y todos traían una luz. Cada vez que entraba alguien, la iglesia se iluminaba mejor. Cuando la iglesia se llenó, había una luz brillante debido a todas las pequeñas lámparas.

    Eso es ser comunidad, de eso se trata. Cuando usted no está aquí, la iglesia está un poco más oscura. Ya sea que estemos presentes en las asambleas o en espíritu en oración, podemos ser testigos del maravilloso mensaje de paz que Cristo nos dio. ¡Si usted no está allí, es extrañado, porque la luz es menos clara!

    La Comisión de Diáconos quiere ser una herramienta para apoyar y fortalecer esa comunidad global. Únase a nosotros para caminar junto a nuestra familia anabautista mundial a través de la Red de Oración del CMM. *

    —Henk Stenvers es secretario de la Comisión de Diáconos del CMM.

     

    *En 2016, la Comisión de Diáconos lanzó nuevamente una red de oración basada en correos electrónicos, tras el éxito de la iniciativa de oración en la Asamblea 16. La Red de Oración envía un correo electrónico cada dos meses que contendrá de cuatro a cinco oraciones. Es posible que también haya correos adicionales cuando surja un llamado de oración urgente. Los correos electrónicos están disponibles en inglés, español o francés. Si le gustaría compartir un motivo de oración con nosotros, por favor escriba a oraciones@mwc-cmm.org.

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