• Amados hermanos y hermanas:

    El apóstol Pablo exhortó a la iglesia a procurar “mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos” (Efesios 4:3 DHH). En la actualidad, estas palabras resuenan profundamente en el Congreso Mundial Menonita.

    Mantener la unidad del Espíritu nunca ha sido fácil para la iglesia, ni en el pasado ni ahora, cuando la tecnología intensifica las fuerzas de división y polarización. Al igual que muchas denominaciones cristianas mundiales, el CMM enfrenta serios desafíos al procurar preservar esta unidad en medio de puntos de vista divisivos con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos visto cómo las redes sociales difunden rumores, profundizan la desconfianza y crean una comunicación poco saludable entre nuestros miembros, especialmente en torno a este tema. Estas dinámicas amenazan la unidad del Espíritu dentro del CMM. Y, sin embargo, seguimos siendo una comunión mundial de tradición anabautista, llamados a seguir a Jesús juntos.

    Quizás recuerden que, tras extensas consultas a principios de la década de 2000, las iglesias miembros del CMM dejaron claros dos compromisos importantes. Primero, que la autonomía de cada iglesia nacional es importante. En segundo lugar, que es necesario fortalecer las relaciones entre nuestras iglesias a nivel mundial. Por lo tanto, nuestra comunión mundial se debe concretar en la comunidad de iglesias autónomas.

    El CMM reconoce y respeta la autoridad y la diversidad de las estructuras eclesiales locales y nacionales. Al mismo tiempo, las iglesias miembros se han comprometido a avanzar más allá de la independencia y a participar en comunión unos con otros. Entendemos este llamado a la interdependencia y la comunión como una respuesta fiel a la intención de Dios expresada en la oración de Jesús en el Evangelio de Juan, “para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste” (Juan 17:23 DHH).

    Esta esperanza de tener relaciones más sólidas e interdependientes se refleja en las Convicciones Compartidas del CMM: siete creencias comunes a todos los miembros del CMM y aceptadas por ellos. Adoptadas por el Concilio General hace veinte años, estas convicciones expresan el compromiso mutuo de seguir a Jesús, centrar nuestras vidas en las Escrituras y confiar en el Espíritu Santo al procurar vivir con fidelidad.

    No obstante, incluso en ese entonces, quedaba una pregunta difícil: ¿Cómo deberíamos abordar las convicciones que tal vez no compartíamos, convicciones determinadas por nuestras diversas culturas, historias, experiencias e interpretaciones de las Escrituras?

    La sexualidad humana y el matrimonio fue uno de los temas identificados como fuente de profundo desacuerdo entre nuestros miembros. En particular, los puntos de vista sobre las relaciones entre personas del mismo sexo han contribuido durante muchos años a la fragmentación en algunas iglesias miembros. Como parte de los preparativos de la Asamblea mundial de 2015 en los Estados Unidos, se hizo evidente que era necesario que el CMM definiera cómo respondería a la realidad de las convicciones “no compartidas” o dispares dentro de nuestra comunión mundial.

    En el Concilio General de 2018, nuestra Comisión de Fe y Vida propuso un proceso para ayudarnos a discernir los puntos de desacuerdo. El objetivo era respetar la autonomía de cada iglesia nacional al tiempo que se fortalecían las relaciones entre las iglesias a nivel mundial. Lamentablemente, dicha propuesta no fue aceptada.

    A medida que el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo sigue generando tensiones en nuestra familia mundial, el liderazgo del CMM continúa explorando maneras de responder con fidelidad. La Comisión de Fe y Vida, junto con el Comité Ejecutivo, está elaborando una nueva propuesta que se presentará al Concilio General en 2028, y un acuerdo interno sobre las “convicciones dispares” y también criterios para la contratación y el nombramiento de líderes, a ser ratificados por el Comité Ejecutivo en 2027.

    En este momento, con respecto al tema específico de las relaciones entre personas del mismo sexo, quisiéramos comunicar claramente tres cosas.

    1. No existe consenso entre las iglesias del CMM sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos acordado conjuntamente mantener nuestras Convicciones Compartidas, pero las relaciones entre personas del mismo sexo no están contempladas en dichas convicciones. En nuestras 110 iglesias y convenciones miembros, algunas han creado el ámbito para que las congregaciones locales determinen sus propias posturas sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Algunas de estas congregaciones locales son “abiertas e inclusivas”; otras no lo son.
    2. El CMM no ha adoptado una postura sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. El CMM no respalda una postura inclusiva ni una postura no inclusiva. Y quisiéramos dejar muy claro que el CMM no ha sido presionado para apoyar una u otra agenda específica respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo.
    3. Cuando estamos en desacuerdo, procuramos discernir juntos la voluntad de Dios. Durante más de doce años, con mucha oración hemos procurado la mejor manera de avanzar en medio de desacuerdos, malentendidos y rumores no verificados sobre cómo el CMM aborda este tema. A lo largo de todo este proceso, nos ha guiado un principio: cuando las iglesias afrontan desacuerdos, estamos llamados por Dios a entablar un diálogo y a discernir juntos su voluntad. Vemos este modelo en Hechos 15, en que la iglesia escuchó, habló con sinceridad y procuró la guía del Espíritu Santo. Al igual que la iglesia primitiva, tomamos en serio nuestro llamado a mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos (Efesios 4:3).

    Los temas divisivos suelen generar miedo y tensión. Ante el desacuerdo, las sociedades podrían fragmentarse, dividiéndose en grupos de personas que ya piensan de forma similar. Pero Jesús nos llama a un camino diferente. Guiados por Jesús y empoderados por el Espíritu Santo, estamos llamados a vivir como una comunidad contracultural: personas que buscan la unidad, abordan las diferencias con amor, juntas procuran la guía de Dios y siguen caminando con Dios como un solo cuerpo cuya cabeza es Jesucristo. Hacemos esto, “hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo” (Efesios 4:13, DHH).

    Seguimos dispuestos a hablar con los miembros del CMM que tengan preguntas, inquietudes o deseen entablar una conversación más profunda. Les pedimos que tengan presente al CMM en sus oraciones mientras procuramos dar testimonio de la nueva creación de Dios, discernir juntos su voluntad y responder fielmente a nuestro llamado a seguir a Jesús como una comunión mundial, manteniendo la unidad del Espíritu.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
    En el nombre de Jesús, Príncipe de Paz. Amén.

    2025 headshot César García

    César García

    Secretario General

    Congreso Menonita Mundial


    Oración urgente y cartas pastorales:


    Throng of people gathered in a circle with laying hands
  • El Señor protege a los oprimidos;
    él los protege en tiempos de angustia.
    Señor, los que te conocen, confían en ti,
    pues nunca abandonas a quienes te buscan.

    Salmo 9:10–11

    Amados hermanos y hermanas:

    Colombia fue sacudida por un terremoto de magnitud 7.4 el 10 de agosto del 2026. El sismo azotó la región del Chocó y sus efectos se sintieron desde Bogotá hasta partes de Ecuador.

    Pereira y Cali, ciudades con varias congregaciones miembros del CMM, se vieron gravemente afectadas. Además, varias congregaciones de los Hermanos Menonitas repartidas por todo Chocó también se vieron afectadas.

    Se habían reportado alrededor de 110 muertes al momento de la publicación, y se prevé que el número de damnificados aumente a medida que los equipos de respuesta a desastres hagan frente a los daños.

    Por favor, oremos por nuestras iglesias y por todos los afectados.

    Oremos para que la gente reaccione con generosidad en este momento de crisis. Que vecinos, rescatistas y funcionarios públicos colaboren, superando las diferencias, para atender las necesidades más apremiantes. Lamentemos juntos la pérdida de vidas, hogares y medios de subsistencia.

    Oremos por el recién elegido presidente Abelardo de la Espriella mientras afronta el desastre y sus consecuencias.

    Que nuestras oraciones nos impulsen a la acción.

    Estemos atentos a las próximas actualizaciones de nuestras iglesias.

    El Congreso Mundial Menonita tiene tres iglesias miembros en Colombia con un total de 70 congregaciones y 3.000 miembros:

    • Iglesia Cristiana Menonita de Colombia (IMCOL),
    • Iglesias Hermanos Menonitas de Colombia (IHMC)
    • Iglesia de los Hermanos en Cristo

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye
    secretaria,
    Comisión Diáconos

    Pablo Stucky
    Representante regional, América Latina – Región Andina


    Urgent prayer & pastoral letters

  • El logotipo de la Asamblea del 2028 fue creado gracias a la colaboración de dos diseñadores de Tanzania, Zakaria Bunini de KMK(T) y Jonathan Pharas de KMT, e Irma Sulistyorini, la diseñadora gráfica del CMM.

    Los líderes de la iglesia tanzana aprobaron el diseño, que incluye varios elementos clave:

    • El monte Kilimanjaro, con su cumbre nevada, representa a Tanzania y a la región de Arusha, sede de la Asamblea 18.
    • Jirafa: El Parque Nacional de Arusha (situado cerca del centro de conferencias de la Asamblea 18) alberga una gran población de jirafas.
    • Arco: Este semicírculo evoca el círculo del logotipo del CMM, que simboliza nuestro valor de unidad.
    • Azul y verde: Estos colores pertenecen tanto a la bandera de Tanzania como a la paleta de colores del CMM.
    Logo: MWC Tanzania 6-13 06 2028 Christ unites us
  • Lucas 24:13-36 narra la historia de dos amigos que abandonan Jerusalén desesperados. En el camino a Emaús, un desconocido se une a ellos. Él escucha su tristeza y confusión, y luego les habla de las Escrituras, sobre la frágil pero perdurable promesa de Dios. Y sus corazones arden. Ellos le dicen: “Quédate con nosotros, porque ya anochece”. Y cuando parten el pan juntos, lo reconocen: Cristo, el que vive. Pero justo cuando llegan a esa conclusión, Jesús desaparece de su vista.

    Del 14 al 17 de mayo del 2026, en Amersfoort, Países Bajos, en un espacio que recordaba a un arca, más de 600 menonitas de Europa y otros lugares se reunieron como testigos de la CMERK*. Se escucharon mutuamente, compartieron ideas y colaboraron bajo el lema “Avanzar en la fe; danzar en la corriente”.

    El orador de la plenaria Marius van Hoogstraten (Alemania) habló sobre el texto de Lucas 24. Ser testigo no se trata solo de proclamar la victoria de Dios, sino también de acompañar a quienes aún no reconocen la presencia divina, afirmó. Tal como Jesús acompañó a aquellos dos discípulos.

    Aprendiendo juntos

    En el taller titulado “Respuestas menonitas a la militarización”, los menonitas compartieron cómo se vive la paz en sus países mientras la guerra asola Ucrania y otros lugares.

    • Un ucraniano dio testimonio de su lucha por vivir de acuerdo con sus convicciones. Estaba estudiando en Lituania en 2022 cuando estalló la guerra y optó por el pacifismo.
    • En los Países Bajos, los jóvenes exploran el significado de la paz en conversaciones durante eventos llamados “comidas por la paz”.
    • Personal del CMM y miembros estadounidenses de las comisiones hablaron sobre cómo las iglesias se están uniendo para dar respuesta a la reintroducción del reclutamiento automático para el servicio militar.
    • Miembros colombianos de las Comisiones del CMM compartieron cómo la iglesia se moviliza para apoyar a los objetores de conciencia.

    En el taller “Creando una iglesia segura”, los participantes compartieron las diferentes maneras en que las iglesias han respondido al abuso, lamentaron los incidentes que no se gestionaron adecuadamente y propusieron ideas sobre qué más se podría hacer.

    Mientras tanto, en un taller sobre justicia climática, un grupo de jóvenes teólogos en Europa generó conciencia sobre la necesidad de proteger a las comunidades de las prácticas industriales y agrícolas que destruyen los ecosistemas, principalmente en el Sur Global.

    Cada voz tiene matices, cada contexto es diferente. Sin embargo, todas las historias están conectadas por la misma búsqueda: ¿Cómo podemos avanzar, con fe, en un mundo que cada vez está más bajo presión?

    Creando juntos

    Más allá de las conversaciones grupales y los talleres, La CMERK proporcionó un espacio para crear y sentir juntos:

    • Por medio de la construcción de una iglesia de LEGO®
    • A través de danzas y proyectos artísticos colaborativos
    • A través de la meditación y la oración en grupo
    • Preparando kits de ayuda humanitaria para Ucrania.

    El testimonio se vivió en acciones que comenzaron como una decisión individual de participar pero que se realizaron en sincronía con otros. Al igual que la fe, que es personal, pero nunca solitaria.

    Durante cuatro días de compartir, escuchar y participar, sucedió algo parecido a Emaús: la gente escuchó. Y los corazones comenzaron a arder.

    “En este espacio limitado, el arca, aprendemos a experimentar nuevas cosas y a convivir, por incómodo que sea. Nos desafiamos mutuamente. Pero aprenderemos si acogemos la sabiduría de los demás. Porque estamos juntos en este caminar”, expresó Wieteke van der Molen (Países Bajos), orador de la plenaria y miembro del comité ejecutivo del CMM.

    — Artículo adaptado de “CMERK 2026: Blijf bij ons, in de stroom” de Doopsgezinden.nl, escrito por Kalle Brüsewitz, con archivos de Marius van Hoogstraten, Franka Riesmeijer e Iris Speckmann.

    *CMERK, reunión regional para todas las iglesias menonitas europeas, es una combinación de dos nombres:
    Conférence Mennonite Européenne (francés) y
    Mennonitische Europäische Regionale Konferenz (alemán).


    worship service at CMERK
  • “Si el cristianismo mundial estuviera conformado por mil personas, los anabautistas representaríamos solo una persona”, declaró Timo Doetsch, miembro del Concilio General del CMM de Alemania, en representación de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Brüdergemeinden in Deutschland (AMBD). “Somos tan solo el dedo pequeño del pie del cuerpo de Cristo… Somos diminutos, pero tenemos voz. Y esperamos que nuestra voz sea este pequeño regalo de paz para el cristianismo mundial, e incluso más allá: como José, que tuvo problemas con sus hermanos, pero al final pudo ayudarlos a reconciliarse”.

    Cinco líderes del CMM, tanto del pasado como del presente, intervinieron en el panel intergeneracional moderado por Ebenezer Mondez, consejero de los Jóvenes Anabautistas (YABs), durante el evento del centenario del CMM en Alemania el 25 de mayo del 2025, reflexionando sobre cómo el CMM ha impactado sus vidas, su fe y su ministerio.

    Larry Miller, El secretario general emérito sirvió en el CMM durante una época de transformación. Durante su gestión, el CMM pasó de reunirse ocasionalmente en Asambleas a vivir en comunidad a través del trabajo continuo de las Comisiones. Fue testigo del crecimiento del anabautismo, que pasó de ser un movimiento predominantemente del Norte Global a uno inspirado en el Sur. También vio cómo el movimiento dio un giro de tratar las heridas de la historia de los mártires para sanar las heridas de los conflictos internos de la iglesia.

    “El Congreso Mundial Menonita es uno de los mejores lugares que tenemos hoy en el mundo anabautista para observar y participar en los movimientos que están transformando, expandiendo y renovando la iglesia”, afirmó Larry Miller.

    Transformando la fe, renovando la iglesia

    Valentina Kunze de Uruguay se involucró por primera vez con el CMM como delegada de los Jóvenes Anabautistas en la Cumbre Mundial de la Juventud 2022 en Indonesia. La ahora presidenta del Comité de Jóvenes Anabautistas, afirmó la cualidad transformadora del CMM, diciendo: “Me he sentido humilde al ver que mi propia manera de ver y hacer las cosas no es la única correcta, sino que hay muchas otras maneras de conocer a Cristo. Y he podido apreciar la riqueza de cómo otras culturas viven y experimentan otras cualidades de Jesús mucho más enfatizadas que en mi propia cultura.

    “Ver a personas tan diferentes amando y adorando al mismo Dios realmente me impactó al comprender que Dios es mucho más grande y mucho más grandioso de lo que jamás hubiera imaginado”, dijo.

    Amos Chin miembro del Comité Ejecutivo y originario de Myanmar, coincidió: “Adorar, aprender y servir junto a creyentes de África, Asia, Latinoamérica, Europa y Norteamérica me ha mostrado la hermosa diversidad de la iglesia. Estas conexiones me recuerdan que la iglesia es más grande que cualquier congregación individual… es un cuerpo mundial de creyentes. La unidad en Cristo no borra nuestras diferencias, sino que las transforma en oportunidades para el aprendizaje mutuo y el amor”.

    “[Ser parte del CMM] ha desafiado mis supuestos culturales y ha profundizado mi aprecio por cómo se vive la fe. Aprender de líderes globales, muchos del Sur Global, me ha hecho humilde, ha desafiado mi autocomplacencia y renovado mi pasión por el discipulado”, expresó Amos Chin, líder de la Iglesia Misionera Bíblica Menonita en Myanmar.

    Timo Doetsch también compartió una experiencia de aprendizaje humilde ocurrida diez años antes en Pensilvania, Estados Unidos. Durante un momento grupal en el que los participantes se lavaban los pies unos a otros, “Alguien se acercó a mí y, sinceramente, antes de eso, no sentía ninguna simpatía por esa persona. Pero precisamente esa persona vino a lavarme los pies. Ese momento fue muy transformador y me hizo reflexionar”, afirmó.

    Cuando se involucró en el grupo que redactó las Convicciones Compartidas, la ex vicepresidenta del CMM, Rebecca Osiro, de Kenia, dijo: “Comencé a ver que se cuestionaban ciertas cosas, cuestiones doctrinales que yo defendía con tanta vehemencia. Me abrió los ojos y me hizo ver que… es necesario fijarnos en lo que tenemos en común en lugar de en lo que nos separa. Creo que es bíblico y piadoso defender aquello que nos une”.

    Hay espacio para todos

    Rebecca Osiro Creció en un entorno social y cultural donde las mujeres podían desempeñar muchas funciones en la iglesia, pero no podían ser ordenadas ni dedicarse a la teología.

    A través de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Zimbabue en el 2003, conoció al círculo de teólogas anabautistas. Al unirse a la Comisión de Fe y Vida, “muchas veces me sentí académicamente insuficiente, pero el intercambio allí me fortaleció espiritualmente”.

    “Me animó mucho ver que estas eminencias académicas a mi alrededor no me veían como la menos brillante del grupo, sino como una hermana”, afirmó.

    Además, los católicos y luteranos con quienes participó en el diálogo trilateral sobre el bautismo “me hicieron sentir parte integral de este cuerpo de Cristo tan capaz”, expresó Rebecca Osiro.

    Valentina Kunze, de Uruguay, agradeció la oportunidad que el Congreso Mundial Menonita brinda a los jóvenes y afirmó la importancia de ser escuchados de verdad. “Esa es una gran cualidad y quiero fomentar que siga siendo así”.

    “El CMM ha sido un lugar de vida abundante para nosotros y un lugar donde forjamos amistades duraderas”, expresó Larry Miller.

    MWC100 leaders interview
  • logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council

    El Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo de Iglesias del Oriente Medio, la Federación Luterana Mundial, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el Congreso Mundial Menonita, la Conferencia Cristiana de Asia y ACT Alianza se unen para expresar su profunda preocupación con respecto a las repercusiones humanitarias y sociales del creciente conflicto en el Medio Oriente y la amenaza que plantea para la paz y la seguridad de la región y del mundo.

    Después de haber soportado muchos años de complejos desafíos políticos, económicos y sociales, el pueblo de Irán –que cuenta con más de 92 millones de habitantes– ahora enfrenta las amenazas inmediatas del conflicto actual y un futuro muy incierto.

    El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Khamenei, el 28 de febrero del 2026, y las posteriores represalias iraníes han desatado una guerra que amenaza la paz en la región y más allá. También plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los civiles, un ejemplo trágico de ello es la muerte, según se informa, de hasta 175 niñas y personal escolar en un ataque con misiles contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.

    Los riesgos humanitarios y el sufrimiento inevitablemente se intensificarán entre más se prolongue este conflicto. Además, nos preocupan profundamente los crecientes informes que indican graves violaciones del derecho internacional humanitario durante las operaciones militares en curso. Insistimos en que, como obligación moral y legal, todos los participantes en el conflicto deben proteger del daño a los civiles y abstenerse de atacar zonas e infraestructuras civiles.

    Al mismo tiempo, tememos que el conflicto pueda dar lugar a un nuevo período de violencia e inestabilidad prolongadas en toda la región. Este conflicto ya está afectando a muchos países de la región y de otras partes del mundo.

    En el Líbano, la situación se ha intensificado hasta convertirse en un ataque israelí a gran escala que afecta a varias regiones del país, incluida la capital, Beirut. Se ha infligido una gran destrucción en barrios residenciales, especialmente en los suburbios del sur de Beirut y en amplias zonas del sur del país. La intensificación de las hostilidades ha provocado un sufrimiento generalizado entre la población civil y ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad.

    Irak también se ha visto afectado por la escalada regional, con tensiones crecientes y preocupaciones de seguridad que añaden más tensión a un contexto ya frágil.

    Los ataques de represalia iraníes también han afectado a varios países del Golfo, así como a Chipre y Azerbaiyán.

    Adicionalmente, nos preocupa profundamente que estos ataques y sus consecuencias probablemente causen desplazamientos de población aún mayores en una región que ya tiene un número muy elevado de personas desplazadas y con una provisión o planificación lamentablemente inadecuada para garantizar el bienestar de los desplazados internos dentro de Irán o de los refugiados en los países vecinos.

    Además de las consecuencias inmediatas de muerte, destrucción y desplazamiento en Irán y los países más afectados, este conflicto ya está afectando la vida y el sustento de las personas, comunidades y sociedades de toda la región. Junto con el resto de la sociedad en Irán y la región en general, las iglesias y las comunidades cristianas se enfrentan a los peligros que esta guerra representa para su futuro.

    Cabe destacar que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos son claramente ilegales según el derecho internacional. Se llevan a cabo sin ninguna justificación creíble de la supuesta amenaza inminente de Irán y constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, creada precisamente para proteger a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra. El abandono de la diplomacia en favor de un ataque armado es imprudente e irresponsable.

    Tras haber tomado este camino, no se debe permitir que Israel y Estados Unidos vuelvan a sembrar la desolación y a llamarla paz. Deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, incluidas las consecuencias para el futuro del pueblo iraní, cuya libertad dicen promover.

    Hacemos un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a la reanudación urgente de la colaboración diplomática y del diálogo político a través de los mecanismos internacionales y regionales establecidos y al pleno cumplimiento por todos los Estados de sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas.

    Nuestro llamamiento se fundamenta en nuestra fe y nuestros valores éticos cristianos, así como en el derecho y la política. Afirmamos que la guerra es incompatible con la naturaleza y la voluntad de Dios para la humanidad, y contraria a nuestros principios cristianos fundamentales. La paz es un imperativo moral y espiritual arraigado en nuestra fe en un Dios de justicia y compasión, y un don que no se alcanza mediante la fuerza ni la violencia armada. La dignidad humana es sagrada y refleja la imagen de Dios. Cualquier atentado contra la vida civil o violación sistemática de los derechos humanos, ya sea mediante ataques externos u opresión interna, constituye una afrenta directa a la dignidad humana otorgada por Dios y a la santidad de la vida.

    En este conflicto y en nuestro contexto mundial más amplio, lamentamos la ausencia de moralidad y legalidad, la arrogancia imperante y las ideologías de poder, y la sustitución de la conciencia por la utilidad política. Como cristianos, no reconocemos ninguna licencia divina para matar, destruir, desplazar u ocupar. Proclamamos la dignidad humana y los derechos otorgados por Dios a todas las personas, por igual y sin discriminación. Rechazamos la lógica brutal de la guerra y la dominación. Buscamos el don de la paz.

    Oramos por la gente del Medio Oriente, que ha sufrido demasiada violencia durante tanto tiempo, y con demasiada frecuencia, como resultado de intervenciones de actores externos.

    Invitamos a todas las iglesias y cristianos del mundo, y a todas las personas de fe y buena voluntad, a unirse en oración por la paz en el Medio Oriente y en todas partes del mundo donde existen conflictos y luchas.

    Dios, pon fin a la violencia y la injusticia.

    Inspira a los líderes a trabajar por el bienestar de todas las personas.

    Que tu amor y compasión prevalezcan, uniendo a las naciones en la búsqueda común de la paz.

    Que tu reino de paz reine en la Tierra como en el cielo.


    • ACT Alianza
    • Conferencia Cristiana de Asia
    • Federación Luterana Mundial
    • Congreso Mundial Menonita
    • Consejo de Iglesias del Oriente Medio
    • Comunión Mundial de Iglesias Reformadas
    • Consejo Mundial de Iglesias
    • Consejo Metodista Mundial
    logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council


    Urgent prayer & pastoral letters

    God, bring an end to violence and injustice
  • Amados hermanos y hermanas:

    El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades.
    Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!

    Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!

    Lamentaciones 3:22-24

    Les pedimos sus oraciones y acciones de solidaridad con nuestros miembros en Cuba.

    El pastor Luis Hernández, de la Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo, iglesia miembro del CMM, escribe:

    Las necesidades aquí son muchas.

    Falta de combustible.

    Falta de electricidad.

    Falta de alimentos.

    Falta de recursos financieros.

    La situación humanitaria en Cuba se está agravando debido a la escasez de combustible, que comenzó cuando el gobierno estadounidense tomó medidas para impedir la entrada de petróleo a la nación caribeña hace casi un mes, según informa Naciones Unidas. La continua escasez perjudicará la atención médica, los servicios de agua y la distribución de alimentos, agravando la crisis humanitaria y causando sufrimiento, especialmente a los más vulnerables.

    Lo que no falta es la fe de un pueblo que sabe crecer en medio de estos tiempos. Por eso no podemos rendirnos.

    “Si pudiéramos ir a hablar con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, les explicaríamos nuestra situación. Pero aquí nos mantenemos firmes. Que nuestra familia anabautista conozca las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros”, declara Luis Hernández.

    Oremos para que los suministros tan necesarios lleguen pronto a la nación isleña. Oremos para que, en medio del estrés por la escasez, sumado a la reconstrucción tras el huracán de noviembre y el clima más severo, la gente se cuide mutuamente, compartiendo recursos como el niño con cinco panes y dos peces (Mateo 14:19) para que todos tengan lo suficiente.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye
    secretaria,
    Comisión Diáconos

    William George Broughton

    William George Broughton

    representante regional, América Latina – Caribe



    Oración urgente y cartas pastorales:

    pray for Cuba
  • Señor, escucha mi oración, ¡permite que mi grito llegue a ti!
    No escondas de mí tu rostro cuando me encuentre angustiado; ¡dígnate escucharme!, ¡respóndeme pronto cuando te llame!
    —Salmos 102:2–3

    Amados hermanos y hermanas:

    El 10 de febrero de 2026, la junta militar de Myanmar lanzó ataques aéreos contra la aldea de Tlangkhua, en el municipio de Tlangkhua, estado de Chin, Myanmar. La bomba mató instantáneamente a seis personas e hirió gravemente a muchas otras civiles de la aldea.

    La mayoría de las víctimas pertenecen a la iglesia miembro del CMM en Myanmar, la Iglesia Bíblica Misionera Menonita. Entre los fallecidos se encontraban el diácono, el tesorero y dos líderes juveniles de la iglesia menonita. Once miembros de la iglesia necesitan atención médica de emergencia. Cerca del lugar donde cayó la bomba se estaba construyendo una iglesia.

    “Actualmente, existe una necesidad urgente de atención médica para los heridos graves y asistencia inmediata para las familias de los menonitas fallecidos.

    La aldea de Tlangkhua es mi ciudad natal y es predominantemente menonita. La mayoría de las personas fallecidas son mis primos y familiares.

    “A todos los menonitas internacionales, por favor, oren. Queremos expresarles nuestra más profunda gratitud por su apoyo en este momento”, expresa un líder del CMM en Myanmar.

    El bombardeo forma parte de una serie más amplia de ataques contra civiles, incluidos los ataques perpetrados el día anterior contra el municipio vecino de Matupi.

    Por favor, oren por aquellos que están sufriendo y llorando en Myanmar. Oren también para que la junta militar abandone esta estrategia de dañar a sus ciudadanos.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye
    secretaria,
    Comisión Diáconos


    “El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados..”
    (Convicciones Compartidas 5) 

    Urgent prayer & pastoral letters

    holding hands
  • Amados hermanos y hermanas

    El Congreso Mundial Menonita hace un llamado a todos sus miembros a unirse en oración por nuestros hermanos y hermanas en Venezuela.

    El 3 de enero del 2026, a las 2:00 a. m., hora local, Estados Unidos bombardeó bases militares en Caracas, la capital, y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Las fuerzas militares estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, quienes serán juzgados por conspiración para cometer narcoterrorismo. El presidente estadounidense ha declarado su intención de “gobernar” Venezuela y de que las compañías petroleras estadounidenses tomen el control de la infraestructura petrolera venezolana.

    Según Jaime Prieto, historiador y menonita de Costa Rica, esto es parte de un patrón: ejércitos violentos de Estados Unidos están invadiendo a los pueblos de América Latina como lo han hecho una y otra vez desde el siglo XIX: Puerto Rico, Guatemala, Cuba, Panamá y ahora Venezuela.

    Informes de los anabautistas en Venezuela:

    • Actualmente se encuentran seguros en sus casas, pero hay un sentimiento generalizado de incertidumbre; temor a la escasez de alimentos, medicinas y combustible; y hay cierto peligro de violencia en las calles.
    • Piden oración por la estabilidad cívica y política, incluido el respeto a los derechos ciudadanos; y por la resiliencia espiritual cristiana, ya que esto se traduce en una fuerza invisible para reconstruir el país.

    Compartimos con ustedes algunas palabras de nuestras iglesias miembros en la región.


    El comité nacional de la IMCOL (Iglesia Cristiana Menonita de Colombia), nuestra iglesia miembro en el país vecino, Colombia, ha recibido a numerosos refugiados de Venezuela en los últimos años y participa en un ministerio conjunto con las iglesias menonitas emergentes en Venezuela.

    Nuestra iglesia hermana en Venezuela nos pide oración por:

    • Una solución negociada en lugar de un posible segundo ataque.
    • Que no vaya a profundizarse la violencia entre los grupos progobiernistas y la oposición.
    • Que la situación de Venezuela se defina desde Venezuela y no por intervención internacional.

    Oremos también:

    • Por las posibles víctimas mortales, sus familias y por los heridos y sus familias.
    • Por lo que esta política intervencionista de EEUU significa para las naciones y pueblos del mundo, especialmente para los países de América Latina.

    Acompañamos al pueblo venezolano en este momento de incertidumbre, clamando a Dios por una paz verdadera y por la justicia que dignifica la vida de su gente.

    Que el amor de Cristo sea nuestro puente, nuestra esperanza y nuestro camino hacia la reconciliación.

    La Conferencia Peruana de los Hermanos Menonitas también comparte sus oraciones por Venezuela:

    Primeramente, damos gracias a nuestro DIOS creador y Salvador.

    Sabemos cuán difícil es la vida en nuestro país hermano de Venezuela.

    Oramos pidiendo al SEÑOR que este sufrimiento haya terminado… Y sea su mano preciosa dando nuevas oportunidades de vida, de gozo y alegría en el SEÑOR.

    Y sea de ahora en adelante poniendo nuestra fe …de que todo va a cambiar para bien de las futuras o de las siguientes generaciones.

    La Epístola de Santiago nos recuerda que “el fruto de la justicia se siembra en paz para quienes hacen la paz” (Santiago 3:18). La manera en que sembramos las semillas importa. Las intervenciones y los ataques militares no son semillas que finalmente traerán justicia.

    Lamentamos la decisión de Estados Unidos de utilizar su poderío militar para aparentemente cumplir su propia agenda en otro país.

    Jesús nos llama a amar a nuestros enemigos y a no convertirnos en lo que odiamos. La preocupación por determinada forma de gobierno no justifica el ataque militar ni la intervención de otra. “Cuando resistimos el mal con el mal, cuando lo reflejamos, cuando lo atacamos con la misma moneda, simplemente garantizamos su perpetuación”, afirma el teólogo Walter Wink.

    • Pedimos sus oraciones por aquellas personas en la región se encuentran angustiadas y sufriendo.
    • Oramos para que el pueblo venezolano pueda ejercer su derecho a determinar colectivamente su liderazgo nacional.
    • Oramos para que los líderes gubernamentales de todo el mundo hablen y actúen con valentía y amor en este momento de conflicto.
    • También oramos por los líderes de Estados Unidos, para que aprendan a gobernar con sabiduría y justicia.

    Que podamos reconocer las diferentes perspectivas, incluso entre nuestros hermanos y hermanas, y sigamos viviendo con gracia y entendimiento. Que aprendamos de la historia y elijamos los caminos de Cristo y su paz. Al orar por los demás, que el Espíritu Santo moldee nuestros corazones y nos guíe a la acción.

    “El Señor juzgará entre las naciones
    y decidirá los pleitos de pueblos numerosos.
    Ellos convertirán sus espadas en arados
    y sus lanzas en hoces.
    Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro
    ni a recibir instrucción para la guerra.” (Isaías 2:4)

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz


    Urgent prayer & pastoral letters

    man and woman hand out bowls of soup across a table
  • La columna de los directivos

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.

    Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.

    Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.

    1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.

    De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.

    Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.

    Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.


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  • Comisiones y el CMM a los 100 años

    En los Estatutos del CMM de 2009, el Concilio General estableció comisiones permanentes – Diáconos, Fe y Vida, Misiones, Paz – “en asuntos de vital interés para la comunidad de iglesias del CMM”.

    Las comisiones podrán preparar asuntos o material para la consideración del Concilio General, orientar y proponer recursos para el CMM o las iglesias miembros, y facilitar redes afines al CMM o fraternidades que colaboren en asuntos de interés común.

    Desde la perspectiva de la Comisión de Paz, Joji Pantoja destaca cómo la Comisión contribuyó a la hermandad, la adoración, el servicio o el testimonio en la comunión anabautista mundial, y cómo desempeñó su papel para que el CMM fuera una comunidad mundial de fe en la tradición anabautista.

    Durante mi mandato como presidenta, la Comisión se propuso traducir nuestra teología de la paz en un testimonio mundial tangible. Se destacan tres momentos importantes, cada uno de los cuales muestra una faceta diferente de nuestro testimonio de paz.

    La primera fue nuestro trabajo con los wounaans de Panamá, donde una visita a la comunidad llevó al CMM a abogar ante su gobierno para proteger sus árboles sagrados de cocobolo y su papel como guardianes del bosque.

    Se trataba de paz como acción concreta y arraigada: defender la creación de Dios y las comunidades que la sostienen.

    La segunda fue la elaboración de una declaración general del CMM que afirmaba nuestro apoyo a los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo. Se trataba de paz como postura profética. La Comisión desempeñó un papel clave en la redacción de este documento, basado en los principios bíblicos de justicia.

    Esta declaración nos llevó de reaccionar ante las crisis a definir de manera proactiva nuestra identidad mundial, brindando a cada iglesia miembro una base teológica para la solidaridad.

    La tercera fue nuestra intervención directa en favor de un objetor de conciencia en Corea, miembro de nuestra familia mundial, encarcelado por su negativa a participar en el entrenamiento militar, basada en su fe. En este caso, nuestro testimonio de paz se convirtió en defensa pastoral. La Comisión movilizó a todas las partes del CMM para abogar por su libertad, afirmando que nuestra postura teológica sobre la paz tiene consecuencias reales para nuestros miembros.

    Esta acción demostró que la Comisión no solo se limita a hacer declaraciones generales, sino que también apoya a las personas cuyas vidas encarnan nuestras convicciones fundamentales, garantizando que nuestra comunión mundial sea una fuente tangible de apoyo y testimonio.

    Recuerdo entrañable

    Recuerdo el profundo silencio en la sala después de escuchar al anciano wounaan hablar del bosque como si fuera un pariente. Ese momento de convicción compartida, en el que nuestra teología se encontró con su realidad vivida, fue sagrado.

    Del mismo modo, valoro mucho el paciente y devoto proceso de redacción de la Declaración de Solidaridad con los Pueblos Indígenas. No fue un proceso rápido; se tardó casi dos años en terminar el documento de posición. Este largo período no fue un retraso, sino un tiempo necesario de hermandad. Escuchamos, debatimos y perfeccionamos el texto para asegurarnos de que representara verdaderamente a nuestra familia mundial diversa.

    El momento en que todo quedó finalmente armonizado y lo adoptamos juntos fue increíblemente conmovedor. No solo aprobábamos un documento, sino también presenciábamos el fruto de un discernimiento colectivo y sostenido, llevando a la práctica verdaderamente la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

    Futuro

    Sueño con que la Comisión cree herramientas prácticas para las iglesias sobre cómo participar en los procesos locales de verdad y de reconciliación, o que facilite asociaciones en las que las iglesias con experiencia en justicia territorial puedan asesorar a otras.

    Pasemos de hacer declaraciones contundentes a empoderar a miles de testigos locales, todas vinculadas y fortalecidas por nuestra comunión mundial.

    —Felicitas (Joji) Pantoja (Filipinas), presidenta, Comisión de Paz (2015-2022)

    Comentarios de otras Comisiones:

    Diáconos

    “La labor tan importante y significativa de la Comisión de Diáconos de acompañar a las iglesias en momentos de sufrimiento y angustia, así como en momentos de alegría para animar a nuestros hermanos y hermanas, fue y seguirá siendo tal como comenzó en Hechos 6:1-7. Estas experiencias realmente han acercado y seguirán acercando a nuestras comunidades a fin de ser ‘sal’ y ‘luz’ para el mundo.”
    — Cynthia Peacock (India), presidenta, Comisión de Diáconos (2009-2015)

    Fe y Vida

    “Desarrollamos una sesión de trabajo dinámica en la que diferentes integrantes prepararon estudios de casos sobre asuntos importantes que se habían decidido – a veces con gran dificultad o conflicto – en sus iglesias nacionales o regionales. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de trabajar junto con toda la Comisión en esta tarea, aprovechando la experiencia de los cinco continentes y aprendiendo mucho sobre nosotros mismos en el proceso.”
    —Anicka Fast (Canadá), secretaria, Comisión Fe y Vida (2023- )

    Misiones

    “Nos pareció bien y adecuado, tanto a nosotros como al Espíritu, unir finalmente a las organizaciones anabautistas de todo el mundo que participaban en la misión. ¿¡Por qué no habríamos de cooperar!? ¿¡Por qué no habríamos de colaborar!?”
    —Janet Plenert (Canadá), presidenta de Fraternidad Mundial Misionera (GMF) (2009)


    diversity group discussion
  • CMM: Cien años de comunión

    En circunstancias muy similares a las de hoy en día, un grupo de menonitas emprendió una peregrinación desde el sur de Rusia (actual Ucrania) a Zúrich, Suiza, en 1925, a fin de presentar un mensaje de la Convención General de Congregaciones Menonitas de Rusia en la primera reunión mundial del Congreso Mundial Menonita.

    La delegación expresaba las siguientes aspiraciones en su carta: “Acogemos favorablemente la idea de establecer una Unión Mundial Menonita, cuya expresión unánime debería ser una reunión de representantes de todos los menonitas del mundo”.

    La creación de una organización menonita mundial y diversa sería algo enriquecedor para la iglesia, especialmente en los grupos dispersos más pequeños. Podría facilitar la financiación de escuelas establecidas por iglesias, promover actividades misioneras, ayudar a los necesitados y a los que sufren, abordar los desafíos de la migración y establecer un directorio mundial.

    La carta transmitía un mensaje inspirador de reciprocidad, de solidaridad mundial y de esperanza por la unidad en medio de una notable diversidad.

    ¿Han cambiado los tiempos? ¿O todavía es necesario que se nos recuerde la importancia crucial de la unidad dada la diversidad de nuestras propias experiencias?

    Hace más de 2.500 años, otro grupo comenzó una peregrinación desde más al este hacia Jerusalén, llevando un mensaje para ser compartido entre las comunidades de otros grupos judíos exiliados. Hoy en día conocemos este mensaje como el Salmo 133, que comienza así:

    ¡Qué bueno y agradable es que el pueblo de Dios viva unido! (Salmos 133:1, NVI)

    Al entonar este cántico cada año, los exiliados descubrían que vivir juntos en unidad” es un don de Dios, una realidad tangible y atractiva.

    Un don de Dios

    El pasaje describe cómo descienden el aceite y el rocío. Estas imágenes ilustran cómo el salmista imaginaba la unión de los israelitas: es otorgada por Dios. La verdadera unión no se puede construir ni alcanzar mediante acuerdos humanos sobre doctrinas o prácticas; es un don divino.

    Una realidad atractiva

    La unión es una bendición que atrae más bendiciones. Es una vida plena que se extiende hacia afuera: una fragancia que se esparce, un rocío que impregna. Así como un aroma agradable llama la atención, la unión del pueblo de Dios es algo que todos anhelamos experimentar. Cuando lo descubrimos, se vuelve irresistible.

    Una realidad tangible

    La primera palabra después del título del Salmo 133, la palabra hebrea hinneh, que significa “miren” o “contemplen”, tiene un gran significado. Al invitarnos a “mirar”, el texto sugiere que la unión del pueblo de Dios no es meramente un concepto “espiritual”. Tampoco es algo que experimentaremos sólo después de la muerte. La unión del pueblo de Dios es una realidad tangible que se puede ver y sentir aquí y ahora.

    Durante siglos, teólogos cristianos han visto en este salmo un anticipo del concepto del Nuevo Testamento de ser uno solo o de la comunión, donde la unión no se entiende como uniformidad o unísono, sino armonía en medio de la diversidad.

    Al igual que los israelitas en su exilio, la delegación menonita en 1925 concibió una organización que encarnara la unidad como una realidad tangible. Anhelaban ser parte de un organismo más grande que ellos mismos, de carácter mundial.

    Concibieron una organización que encarnara dicha unidad.

    ¿Y hoy en día?

    Estamos llevando a la práctica lo que la delegación concibió hace cien años.

    Esta anhelada comunión se materializó en el Congreso Mundial Menonita (CMM).

    Procuramos encarnar la comunión.

    Facilitamos la labor interdependiente en los ministerios de educación, misiones y paz.

    Apoyamos a las iglesias que sufren y colaboramos con muchas otras iniciativas en nuestra búsqueda de fomentar la unidad.

    Al celebrar este centenario, recordemos que la unidad es un don de Dios. Dejémonos atraer por dicha unidad. Hagámosla tangible. Oremos para que nuestra unidad brinde esperanza a nuestras iglesias en tiempos de sufrimiento y opresión, y a un mundo que se desintegra en medio de la violencia, el nacionalismo, la fragmentación y la polarización.

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá. Este artículo es una adaptación de su sermón del centenario pronunciado en Schönblick, Alemania, el 25 de mayo de 2025.

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