• Perspectivas — India

    Qué obtuve al participar en el conjunto internacional 

    Doy gracias a Dios por el don de la música en nuestra vida. Considero una gracia divina que pudiera formar parte del conjunto internacional del Congreso Mundial Menonita en la Asamblea de 2022, en Indonesia. Era mi sueño desde que asistí a la Asamblea de 2003, en Zimbabue. 

    Al participar en la música en las Asambleas mundiales del CMM, aprendí canciones en diferentes idiomas. Mi primera impresión fue que me resultaba extraño pronunciar las palabras de las canciones. Las palabras en otros idiomas a veces tienen similitudes con mi idioma, pero tienen un significado muy gracioso.  

    A medida que me fui acostumbrando a cantar esas canciones en diferentes idiomas, empecé a disfrutarlo mucho. Aprender dichas canciones se convirtió en mi actividad preferida. 

    Una gran familia mundial 

    Al cantar canciones en diferentes idiomas, siento que formo parte de los hermanos y hermanas en cuyo idioma estoy cantando. Me siento unido a ellos, a su estilo musical y a su cultura. 

    Cantar canciones en diferentes idiomas con el coro de la Asamblea junto a hermanos y a hermanas de diferentes continentes, es también como un anticipo del cielo. 

    Canciones como Dalam Yesu/En Jesús somos una familia o No estás solo me ayudan a considerar el hecho de que formo parte de una gran familia mundial. Tengo muchos hermanos y hermanas que me acompañan en todas las situaciones por las que atravieso. 

    La canción La verdadera fe evangélica es la más memorable para mí porque siempre me recuerda que debo examinar mi fe y me anima a vivir una vida como verdadero seguidor de Cristo. 

    Cantar esas canciones también ha unido a mi familia. Cuando solía ensayar para la Asamblea, especialmente canciones en otros idiomas, mis hijas pequeñas se apresuraban a cantarlas conmigo. En comparación con ellas, yo era lento para aprender la pronunciación. Como familia, pasamos muchas horas unidos aprendiendo juntos esas canciones. 

    Fomentar el respeto y la curiosidad 

    Lo que aprendí en la Asamblea lo llevé a la iglesia en la que serví. Enseñé canciones en muchos idiomas diferentes, como Som’LandelaWe want peaceHakuna akaita sa JesuSiyahambaAlabaréTapaiko cheuma (Soy tu hijo), Segala puji syukur (Aclamad con júbilo), Kirisuto no heiwa (Que la paz de Cristo), etc. 

    Traduje algunas de estas canciones al hindi para que los miembros de la iglesia pudieran disfrutar de aprenderlas y cantarlas fácilmente. Cantar en inglés y en hindi nos permite comprender con claridad el mensaje de la canción, ya es importante la convicción y participación. Por lo general, la gente se siente más convencida al cantar en un idioma que entiende.  

    Pero, normalmente animo a la gente a cantar al menos una estrofa o el estribillo en el idioma original. 

    Cuando los miembros de nuestra iglesia aprenden diferentes palabras en un idioma extranjero, esto les ayuda a experimentar el carácter mundial de la canción; fomenta el respeto y la curiosidad por otras culturas y hace que el momento se sienta más unido y significativo. En definitiva, ayuda a la congregación a sentirse unida a la familia mundial.  

    Comprender el Espíritu de Dios 

    Una persona de mi congregación contó que cantar canciones en diferentes idiomas le ayudó a comprender la gratitud de Dios. Esto se puede ver en el lenguaje, el patrón musical y la cultura. Aunque tal vez no comprendamos plenamente el significado al cantar canciones en diferentes idiomas, sentimos que Dios nos ha concedido su alegría y su espíritu por medio del lenguaje y la música. 

    Cantar canciones como No estás solo, le ayudó a comprender que estamos unidos. Compartimos nuestro dolor y nuestra alegría, y también nos apoyamos mutuamente en las situaciones difíciles. 

    Cantar los himnos de la Asamblea le ayudó a comprender que tiene un lugar en la congregación como parte de la familia, para cuidar a los demás miembros de la familia que lo necesitan. 

    En conclusión, me gustaría decir que las canciones de la Asamblea han sido una fuerza muy eficaz para unir a la iglesia en su entendimiento de Dios, su lugar y su papel en la familia mundial. 

    Ashish Kumar Milap, pastor de la Iglesia Menonita Sunderganj, de Dhamtari, India, donde sirve a una congregación de 1.040 miembros bautizados. En 2022, participó en la Asamblea en Indonesia como integrante del coro internacional. 


  • Perspectivas — Zimbabue

    Los efectos duraderos de la Asamblea del CMM de 2003 en la música de las congregaciones de Zimbabue 

    Mi primer encuentro verdadero con el CMM fue en la Asamblea de 2003, realizada en Bulawayo, Zimbabue, aquí en África. Efectivamente, fue una experiencia asombrosa de adoración internacional y multicultural. Los sonidos musicales de diversas culturas y tradiciones se fundieron en armonía, dejando una huella imborrable en mi alma. 

    Dicha experiencia despertó una pasión por la música de adoración del mundo que sigue inspirándome a mí y a la mayoría de los miembros de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, ¡incluso hasta el día de hoy! 

    La Asamblea del CMM de 2003 en Zimbabue marcó un acontecimiento significativo para la comunidad anabautista mundial. Esta reunión ha tenido efectos duraderos en los estilos musicales de las congregaciones locales de Zimbabue. Dicha influencia se puede apreciar en la fusión de ritmos tradicionales zimbabuenses con himnos occidentales y música cristiana contemporánea. 

    Música tradicional de Zimbabue y adoración anabautista 

    En Zimbabue, la música tradicional es parte integral de la identidad cultural. Instrumentos de percusión como tambores, sonajeros y maracas se utilizan comúnmente en el culto. 

    Después de 2003, algunas congregaciones de los Hermanos en Cristo comenzaron a incorporar estos elementos en sus cultos, fusionándolos con instrumentos occidentales como guitarras y teclados, creando un sonido único con el que se identifican los fieles locales. 

    De hecho, la mayoría de las congregaciones de Zimbabue acompañan la música de adoración con instrumentos musicales. Esto se ha extendido incluso a las congregaciones rurales, donde los fieles solían limitar su canto a los coros. 

    Influencia de la música anabautista 

    La Asamblea del CMM reunió a músicos de diversas tradiciones anabautistas. Esta experiencia propició la adopción de canciones tales como, “¡Sobre mi cabeza, oigo música en el aire!” (canción folclórica afroamericana con ritmo zimbabuense en las congregaciones locales). 

    Muchas iglesias comenzaron a utilizar canciones con una mezcla de himnos tradicionales y canciones de adoración contemporáneas de África y América Latina. 

    El cambio a favor de elementos tradicionales fue bastante evidente al fomentar la realización personal y la adoración en el contexto africano. Esto impulsó el movimiento en el canto, algo que se da de manera natural en los habitantes autóctonos de África.  Interpretaciones tales como “Hakuna akaita” (No hay nadie como Jesús) y “Jes’ uya khazimula” (Jesús siempre brilla), adquirieron un nuevo significado y popularidad como influencia directa de la música anabautista. 

    Varios otros coros en idiomas “extranjeros”, como “Obrigado Senhor” (Gracias, Jesús), y canciones de la Asamblea de 2003, de Zimbabue, también integran parte de la música de adoración local. 

    Impacto en la adoración  

    La fusión de estilos musicales ha influido en las prácticas de adoración. Los cultos son más participativos, con los miembros cantando en ndebele, shona e inglés. Algunas iglesias han introducido la danza, incorporando movimientos tradicionales zimbabuenses. 

    Este cambio ha hecho que el culto sea más expresivo y relevante para la cultura local. 

    La Asamblea del CMM en Zimbabue contribuyó en gran medida a estimular indirectamente que las congregaciones locales valoraran la diversidad cultural en la música de adoración. 

    Cantar canciones de un himnario compartido como el cancionero del CMM, ha repercutido en las congregaciones. Las canciones en común fomentan un sentido de unidad y una experiencia de fe compartida entre los miembros de la congregación. Los vincula con una comunidad más amplia de creyentes de diferentes culturas y lugares. 

    Desafíos y oportunidades 

    Si bien esta fusión musical ha enriquecido el culto, también ha presentado desafíos. Algunas congregaciones se esfuerzan por encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación. Los miembros mayores preferirían himnos tradicionales, mientras que los más jóvenes suelen preferir estilos contemporáneos. Esta brecha generacional requiere una gestión cuidadosa de parte de los miembros jóvenes y de los líderes de la iglesia. 

    Los jóvenes del distrito de Bulawayo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, han tomado la iniciativa de integrar a todos mediante la creación del Coro Juvenil del Distrito de Bulawayo. El grupo ha transformado los himnos tradicionales para que sean más accesibles a todas las edades, utilizando instrumentos locales y occidentales en sus grupos de alabanza dirigidos por jóvenes. 

    La Asamblea del CMM de 2003 impulsó un movimiento en torno a la adoración contextualizada en las congregaciones de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue. Al adoptar las tradiciones musicales locales, las iglesias han creado experiencias de adoración que son auténticamente zimbabuenses y, a la vez, están vinculadas mundialmente. 

    Esta mezcla de estilos refleja el énfasis anabautista en la comunidad y la pertinencia cultural. 

    A medida que las congregaciones de Zimbabue continúan evolucionando, su música sigue siendo un testimonio del poder de la fe expresada a través de la cultura local. 

    Los efectos más duraderos que ha dejado el CMM son la participación emocional y espiritual, la vinculación y el intercambio cultural y, sobre todo, lo que se ha despertado en cuanto a sentimientos de gozo, reverencia y contemplación, que realzan realmente las experiencias de adoración. 

    Nelson G Muzarabani, miembro de la Iglesia de los Hermanos en Cristo Entumbane, de Bulawayo, Zimbabue, y anciano de la misma, se desempeñó como secretario de la Convención durante casi diez años. Como músico de formación, participa activamente en el ministerio musical de la iglesia, y también en otros proyectos. Está jubilado del sector público y privado, donde trabajó durante poco más de 35 años como educador, investigador, historiador, archivista, administrador y gerente. 


  • Perspectivas — América del Norte 

    Cantar con el cancionero del CMM en Pennsylvania 

    “Oh Señor, 
    tú has formado a todas las naciones, 
    y ellas vendrán a ti para adorarte 
    y para glorificar tu nombre.”  

    Salmo 86:9 

    Cuando cantamos canciones del cancionero internacional del Congreso Mundial Menonita, estamos practicando la hospitalidad y el sentido de pertenencia. Cantar canciones de otras culturas también nos vincula con la iglesia mundial. 

    Canciones tales como “Here I Am to Worship”, “Way Maker” y “How Great Thou Art” se encuadran perfectamente en el canon musical de la Iglesia Menonita Neffsville. Otras no tanto, tales como “Cantai ao Senhor”, “Kwake Yesu Nasimama” y “Tú Eres Todopoderso.” 

    Nuestra congregación es mayoritariamente blanca, y muchos miembros tienen ascendencia menonita suiza o alemana. Sin embargo, también contamos con miembros de Puerto Rico, Haití, Kenia y Uganda. Cantar canciones en sus lenguas maternas es una manera de expresarles que realmente pertenecen a este lugar. 

    Además, muchos de nuestros miembros han servido como misioneros en el extranjero, en África, Asia y América del Sur. Cantar canciones del cancionero del CMM también los alienta. 

    Permítanme darles dos ejemplos de cómo nuestro canto es una manera de expresar una cálida bienvenida y solidaridad de manera concreta. 

    Canción favorita en el idioma del corazón 

    Hace unos tres años, un misionero de Perú al que apoyamos visitó Neffsville y predicó el domingo. Esa mañana, cantamos “Tú estás aquí. Mientras cantábamos, las lágrimas rodaban por sus mejillas. Nunca pensó que escucharía una canción en su lengua materna en una iglesia menonita de Lancaster, Pensilvania. 

    Más tarde supe que “Tú estás aquí” era una de sus canciones favoritas. Él y su familia se sintieron acogidos de una manera más profunda, simplemente porque cantamos una canción en el culto en su lengua materna. 

    Los caminos de Dios dan la bienvenida a un invitado 

    El segundo ejemplo es reciente. Cantamos “Cantai ao Senhor” en nuestro culto, tanto en portugués como en inglés. 

    El domingo, por casualidad, una familia visitó nuestra iglesia por primera vez; eran oriundos de Brasil y hablaban portugués en su casa. 

    Algunos miembros de nuestra congregación se preguntaban por qué cantamos en portugués. No conocían a nadie de nuestra congregación que fuera oriundo de un país donde se hablara ese idioma. 

    ¡Pero así es como obra Dios! Esta familia quedó fascinada al ver que una congregación de Lancaster, Pensilvania, cantara en su lengua materna. 

    Se sintieron bienvenidos de una manera que iba más allá de lo que cualquier apretón de manos habría logrado. Se sintieron visibilizados. 

    La música nos vincula a todo el mundo 

    Uno de mis objetivos para este año es que mi congregación cante al menos una canción de una cultura no mayoritaria en la mayoría de nuestros cultos. Las canciones del cancionero del CMM nos ayudan a hacerlo de una manera que nos vincula poderosamente con nuestros hermanos y hermanas anabautistas de todo el mundo. Como dice el Salmo 86:9, “glorificamos el nombre de Dios”, lo hacemos con las canciones de “todas las naciones”. 

    Después de todo, cuando lleguemos al cielo habrá personas de todas las naciones; todos aquellos   que hayan vivido en Cristo alguna vez. Todos, con nuestras diversas culturas, idiomas y razas, cantaremos: “La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:10b).  

    Cantar canciones de otras culturas e idiomas nos sirve de práctica, especialmente las del cancionero del CMM (muchas de las cuales también se encuentran en nuestro himnario, Voices Together). 

    Rashard Allen, director de música y adoración de la Iglesia Menonita Neffsville de Lancaster, Pensilvania, EE. UU. Se familiarizó con el Cancionero del CMM al formar parte del Conjunto Internacional para la Asamblea del CMM en Indonesia, en 2022. Desde entonces, ha impartido talleres sobre música litúrgica en congregaciones menonitas de Uganda, y ha organizado los cinco coros internacionales que participaron en la conmemoración de Anabautismo@500 celebrada en Zúrich, en 2025. 


  • Las alabanzas internacionales invitan a los participantes a la adoración a pesar de no estar familiarizados con ellas

    Por Laura Kraybill

    Las alabanzas suben hasta las vigas del techo a medida que los menonitas, los hermanos menonitas y los hermanos en Cristo juntan sus voces para alabar con canciones de todo el mundo en Harrisburg, PA 2015. Las diferencias culturales y teológicas existen, pero la música es el unificador en el Congreso Mundial, inclusive cuando la zona cómoda de los participantes se estira.

    Sea la alabanza familiar o no, la música es una parte importantísima para muchos en la Asamblea del Congreso. “Deseo que pudiésemos seguir cantando y cantando”, dijo uno de los participantes.

    “Deseo que las personas lleguen a decir: guau, no sabía que pudiese alabar a Dios con música que viene del Asia”, dijo Marcy Hostetler, quien es lider del coro internacional en esta semana y directora del coro de la Escuela Secundaria Menonita de Lancaster.

    A medida que los participantes aprenden las canciones y los movimientos de diferentes países, Hostetler desea una experiencia de adoración en comunidad. “Cuando te abres puedes experimentar cosas nuevas, puedes experimentar a Dios”.

    EL grupo de alabanza misma está compuesto de una diversidad de músicos talentosos que provienen de todo el mundo. Con sólo tres días para practicar y con una variedad de puntos de vistas culturales acerca de tener a una mujer como líder, Hostetler se preocupó de cómo funcionaría el grupo.

    Parte del regocijo proviene de conexiones inesperadas.

    Cuando Hostetler grabó a un niño refugiado cantando en la República Democrática del Congo en 1993, nunca se imaginó que ese mismo niño formaría parte del equipo de alabanza del CMM 32 años después.

    A pesar de que los casettes que ella grabó fueron robados, Hostetler encontró uno de ellos que contenía la vos de Dodo Miranda. Cuando Miranda pidió ser parte del grupo en la Asamblea del CMM, Hostetler tuvo la alegría de compartir la grabación con él.

    Cada día se tiene una selección de música de un continente diferente. Estos incluyen Asia, Africa, Europa y América del Norte. Después de adorar en diferentes estilos, Hostetler tiene una visión de que la música será un poderoso medio de conexión. No hay nada como cantar todos juntos para superar barreras culturales.

    Laura Kraybill es de Elkhart, Indiana, comenzará sus estudios teológicos en Garrett Evangelical Theological Seminary este otoño en el programa de Maestría en Divinidades. Los últimos cinco años ella estuvo dirigiendo el programa de teatro en Hesston College en Kansas.