• Zimbabue

    En la actualidad, el pentecostalismo se ha convertido en la expresión del cristianismo de más rápido crecimiento en el mundo. Los anabautistas en el contexto africano no son ajenos a esta realidad. El deseo de liberarse del control misionero, o mejor dicho, “la búsqueda de la libertad espiritual”, ha dado un impulso a la expresión pentecostal en los ámbitos anabautistas.

    En el sur de África, durante los últimos veinte años, el ambiente espiritual se inclina más hacia el pentecostalismo, y se aleja del anabautismo y de otras iglesias tradicionales/ principales. Gran parte del carácter, pensamiento y práctica de la iglesia africana toma como referencia a los movimientos pentecostales o los imita. Las iglesias tradicionales tratan de competir por conseguir mayor número [de miembros] con las iglesias pentecostales, cuyo fervor espiritual está vinculado con la religión tradicional africana.

    ¿Cómo afecta esto a las iglesias anabautistas de África?

    Los anabautistas deben aceptar el crecimiento del pentecostalismo dentro del contexto africano. No es algo que las iglesias anabautistas puedan eliminar porque ha llegado para quedarse.

    Con el tiempo, la máxima expresión de espiritualidad en las iglesias africanas se ha idealizado como la espiritualidad pentecostal. La clave es su fervor. Muchos cristianos africanos consideran a las iglesias tradicionales, con su estilo de fe, culto y práctica enseñado por los misioneros, como carente de fervor espiritual. Ahora, los creyentes africanos procuran una expresión apasionada de fe y espiritualidad, y el pentecostalismo se los ofrece.

    Al ofrecer dicho fervor, la iglesia anabautista observa a creyentes que abandonan su congregación o le infiltran prácticas del pentecostalismo. En la actualidad, los sermones dramáticos, las oraciones fervientes, los cantos, los bailes, la expulsión de demonios, el llamado al Espíritu Santo, los momentos de efusión y todas las demás expresiones pentecostales, son más atractivas para muchos creyentes africanos que las expresiones sombrías y sutiles de adoración que se ven comúnmente dentro de las iglesias anabautistas. Estas características le sientan bien al africano promedio, haciendo que el pentecostalismo parezca más africano que extranjero.
    La oportunidad que parece ofrecer el pentecostalismo es una expresión verdaderamente africana de la fe en el Dios Triuno. A diferencia de las iglesias tradicionales africanas, el pentecostalismo cree firmemente en la mayoría de las verdades fundamentales a las que adhieren los cristianos conservadores, quienes a veces son culpables de no ponerlas en práctica. Se presenta la oportunidad para la iglesia anabautista de relacionar estas verdades bíblicas y teológicas en expresiones más significativas que sean relevantes para los creyentes africanos.

    Pero, la desventaja de este movimiento pentecostal es la creación de movimientos de iglesias escindidas. El ambiente africano está saturado de movimientos pentecostales que se tradujeron en tantos movimientos carismáticos de los cuales incluso otras iglesias pentecostales se están divorciando. Estas iglesias escindidas se han convertido en una amenaza para la estabilidad del cristianismo en la región del sur de África. Los que se oponen a la fe cristiana en nuestra región culpan al pentecostalismo de crear falsos pastores, profetas, hombres de Dios y el evangelio de la prosperidad.

    Es fundamental que exista un diálogo entre el pentecostalismo y el anabautismo. La clave es definir puntos de confluencia y puntos de divergencia. Para desarrollar un contexto cristiano más eficaz y ferviente, debe existir un diálogo entre sectores. El pentecostalismo debe fortalecerse con los fundamentos de la doctrina, pensamiento y práctica cristianos, en lugar de simplemente sentir, expresar y vivenciar.

    Las relaciones ecuménicas ahora están iniciando diálogos, seminarios, capacitaciones y talleres, sobre las mejores maneras de comunicar una expresión cristiana africana que no sea contraria a la enseñanza bíblica. Las iglesias se están uniendo hoy para criticar ciertos movimientos disidentes que buscan transmitir un mensaje bíblico de expresión cristiana que no está en línea con la doctrina, el pensamiento y la práctica del cristianismo. Líderes y docentes de las iglesias pentecostales y misioneras están colaborando a fin de elaborar y publicar artículos y literatura que eduquen a las masas cristianas sobre los auténticos valores y prácticas cristianos. Por televisión y radio se transmiten diálogos con pastores, líderes y docentes de diversas iglesias para debatir las verdaderas enseñanzas cristianas.

    Los anabautistas deben darse cuenta hoy día de la necesidad de dialogar con los movimientos pentecostales. En nuestro contexto africano, el deseo es de vivenciar una espiritualidad cristiana que sea verdaderamente africana. Sin embargo, la enseñanza anabautista sobre el abordaje correcto y eficaz de los textos bíblicos también es fundamental. Si no comunicamos más eficazmente la espiritualidad africana que abarque lo mejor del anabautismo y del pentecostalismo, entonces los creyentes africanos se verán influenciados por expresiones espirituales mal interpretadas.

    —Mfakazi Ndlovu es Licenciado en Teología, con un diploma de posgrado en Gobierno Corporativo y una maestría en Administración de Empresas. Fue profesor y decano académico del Instituto Bíblico Ekuphileni (colegio bíblico de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, BICC) y profesor adjunto del Colegio Teológico de Zimbabue; también ha sido empleado administrativo de BICC Zimbabue.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Brasil

    Para muchos evangélicos brasileños, el Pentecostés no es un acontecimiento aislado del pasado; para ellos hay una clara conciencia del Espíritu en su vida diaria. Alrededor del 70% de las iglesias evangélicas de Brasil son pentecostales y las demás están influenciadas por el movimiento pentecostal.

    Factores que influyen en nuestra perspectiva del Pentecostés

    No tenemos una tradición de pensamiento crítico en Brasil. Vivimos con la expectativa de que Dios cambiará nuestras vidas a través de la obra maravillosa del Espíritu Santo, como se evidenció por medio del primer derramamiento en Pentecostés.

    Otro factor que influye es el espiritismo. Debido a las influencias de las prácticas de umbanda, en que ocurren manifestaciones sobrenaturales, los brasileños tienden a aceptar lo que está pasando sin cuestionarse o discernir si están tratando con el Espíritu Santo o con otros espíritus.

    Cuando escuchamos informes sobre las manifestaciones sobrenaturales en la iglesia, queremos verlas con nuestros propios ojos para experimentar lo que Dios está haciendo hoy. Con frecuencia leemos sin consciencia histórica. En Hechos 2, pasamos por alto el viento y el aspecto de la proclamación: lo “real” son las lenguas, prueba de que Dios está obrando y que somos su pueblo especial. Si sucedió en aquellos días, podría y debería volver a sucedernos hoy (Marcos 16,17–18).

    Esta percepción es tan fuerte que aquellos que no son del ámbito pentecostal sienten que algo les falta. A menudo, algunos se preguntan por qué las manifestaciones sobrenaturales no les ocurrieron a ellos o en su iglesia hoy día, se culpan a sí mismos por no estar abiertos al Espíritu. Otros se ponen a la defensiva, preguntando si las manifestaciones (de lenguas, sanación y profecías) realmente cambian la vida de aquellos que dicen tener dichos dones.

    Procurar la presencia del Espíritu Santo

    Sin embargo, ninguna de las respuestas nos ayuda a entender lo que el apóstol Lucas intentaba decirnos. De modo que no procuramos que nuestra lectura sea una búsqueda del significado en el texto, sino del significado “para mí”.

    Cuando hablamos del Espíritu Santo, a menudo no nos interesa el Espíritu Santo, sino aquello que el Espíritu podría darnos: poder.

    Esa misma cosmovisión es la que domina nuestra lectura de los Evangelios. No existe un interés en la pregunta decisiva que los escritores del Evangelio procuraban transmitir: “¿Quién es realmente este Jesús?” Nuestra lectura es: “¿Qué podría hacer este Jesús por mí?”

    Lo que nos asusta es que esta pregunta ya había surgido en los Evangelios cuando los líderes judíos querían que Jesús hiciera un milagro ante ellos (Mateo12,39), o cuando Herodes deseaba ser entretenido con un milagro (Lucas 23,8-9). La respuesta de Jesús a los líderes judíos fue la señal de Jonás, y a Herodes, Jesús no respondió palabra alguna.

    En nuestra indagación pragmática del poder del Espíritu, buscamos beneficios personales del Espíritu en vez de la adoración auténtica. En este sentido, es necesario escuchar las palabras de A.W. Tozer: “Quien busca a Dios como un medio para alcanzar los fines deseados, no encontrará a Dios”. Esto plantea una pregunta intimidante: si estas personas no encuentran a Dios, ¿a quién o qué encuentran?

    La obra de transformación del Espíritu

    No obstante, la gracia de Dios está más allá de nuestras deficiencias. Aunque todos leamos la Biblia con nuestras presuposiciones, Dios se acerca a nosotros y cambia nuestras vidas. Quienes estén abiertos a la obra del Espíritu a través de la Palabra, las conversaciones personales, las situaciones diarias e incluso las manifestaciones sobrenaturales y procuren discernir lo que Dios está haciendo, son transformados. Con frecuencia, esperamos que este crecimiento en la fe sea mucho más rápido; sin embargo, el proceso de maduración es lento.

    No cambiamos fácilmente nuestra visión de que Dios está a nuestra disposición para satisfacer nuestras necesidades. Debemos aprender lo que la Biblia enseña sobre la vida cristiana, acompañados de personas que modelan este estilo de vida. No necesitamos héroes, necesitamos cristianos comunes que desafíen los modelos de éxito y tengan a Jesús como su modelo.

    Me alegro de que a medida que mis compatriotas brasileños –tanto pentecostales como menonitas– sean receptivos a la obra del Espíritu en sus vidas, serán convencidos de sus pecados (Juan 16,8) y el Espíritu les guiará a toda la verdad (Juan 16,13).

    Sabemos que la obra del Espíritu está lejos de terminar en nuestras propias vidas, así que oramos para que el proceso de transformación continúe hasta que “nos parezcamos más y más a Cristo” (Efesios 4,15, Nueva Traducción Viviente). Esto podría llevar más de una generación. Estamos llamados a modelar nuestras vidas según Jesús e influir en quienes nos rodean. Solo Dios podrá cambiar el mundo.

    —Arthur Duck, profesor de Faculdade Fidelis, una escuela bíblica afiliada a los Hermanos Menonitas en Curitiba, Brasil. Una versión de este artículo apareció en MB Herald, el 1 de junio de 2011.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Alemania

    El camino recorrido en la iglesia entre la tradición menonita y la tradición pentecostal comenzó antes de que naciera. Debido a un comentario desconsiderado y francamente vergonzoso que se hizo sobre mi madre desde el púlpito cuando ella tenía quince años, dejó la iglesia menonita a los dieciocho años.

    Mi padre y mi madre criaron a sus hijos en iglesias evangélicas, hasta que finalmente llegó la sanación emocional gracias a una iglesia fundada en New Holland, Pennsylvania, EE.UU. Curiosamente, aunque clasificada como no denominacional, esta congregación fue establecida por menonitas y se caracterizaba por los dones del Espíritu Santo que surgieron del movimiento pentecostal.

    Tras ingresar a un instituto bíblico, mi propio camino en la iglesia me llevó a recorrer una gran variedad de movimientos, que algunas personas podrían considerar problemáticos en el mejor de los casos, y otras personas podrían denominarlos de carácter sectario en el peor de los casos. Finalmente, encontré estabilidad al fundar mi fe en mi relación con Dios y en el estudio de la Palabra de Dios, no en un movimiento o denominación.

    La investigación anabautista abre interrogantes

    Cabe señalar, asimismo, que es precisamente por la investigación que hice sobre la historia anabautista —un movimiento que enfatizaba los principios de la verdad a partir de la Palabra, el pacifismo y la justicia social—, que comencé a cuestionar algunas cosas. ¿Por qué tanto el movimiento pentecostal como el menonita relegaron a un segundo plano las cosas que eran características del movimiento de otros, cuando claramente surgían cosas buenas de ellas?

    A saber, ¿por qué parecía que las iglesias carismáticas enviaban a sus hijos a campamentos menonitas y calvinistas para memorizar las Escrituras y aprender más historias bíblicas?

    Por otro lado, ¿por qué parece que los predicadores menonitas a menudo relegan la enseñanza del Espíritu Santo a un sermón de pasada una o dos veces al año?

    Aunque haya cuestiones doctrinales secundarias que nos definan de manera diferente como pentecostales y menonitas, finalmente me di cuenta de que no se trataba de pensar en términos de “esto o lo otro”, sino de “esto y esto/ambos”.

    El celo pentecostal aviva la fe

    Me di cuenta de ello cuando investigué la historia del movimiento anabautista, y vi el celo que encendió a tantas personas en los primeros días del movimiento, a fin de dar su vida por la verdad en la que creían. Cambió mi manera de pensar porque comprendí que su fuego encendía un celo igual o mayor por el Señor que el que sentía en cualquier iglesia pentecostal o carismática.

    En lo que se refiere a mi propia historia, más de uno de mis antepasados perdieron familias enteras en Francia por no retractarse de sus creencias protestantes, o huyeron de Alemania con otros anabautistas perseguidos.

    Así como se cerró el círculo del recorrido de mi madre para recibir sanación emocional y espiritual a través de una iglesia fundada por menonitas, también la sanación de mi familia continúa en los lugares a los que Dios me está guiando. Actualmente, integro el equipo de liderazgo de una iglesia internacional multicultural en Halle, Alemania, establecida por medio de la cooperación entre Verband Deutsche Mennoniten, Misiones Menonitas del Este, y Deutsches Mennonitisches Missionskomitee.

    El equilibrio guía la acogida multicultural

    Me ayudó mucho aprender a alcanzar un equilibrio al reconocer al Espíritu Santo tanto como amar al Padre por medio de Jesucristo, como una parte viva y activa del Dios que adoro.

    En la Iglesia Soli Deo realizamos cultos en varios idiomas en casi todas las reuniones, incluidos los cultos dominicales, por lo que hemos aprendido que es necesario un equilibrio similar. Tenemos que ser pacientes y estar abiertos a personas de trasfondos diferentes, así como ellos tienen que ser pacientes con nosotros.

    Se logra un equilibrio cuando, por un lado, nos aferramos a las creencias que podrían estar basadas en la cultura de la iglesia occidental y, por otro lado, reconocemos que otras culturas contienen expresiones de Jesús basadas en su trasfondo cuando se acercan al Padre por medio del Hijo y del Espíritu Santo. Tal vez nos veamos diferentes, pero somos uno cuando fijamos nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12,2).

    Es muy importante aprender a escucharnos unos a otros mediante el amor. Algunos de los que se han unido a nosotros no se sienten cómodos con las expresiones abiertas del Espíritu Santo que surgieron del movimiento pentecostal, mientras que otros lo encuentran esencial para la práctica de sus creencias. Y, sin embargo, ambos grupos han encontrado un hogar con nosotros. Todos quisieran adorar juntos, así que encontramos la manera de hacerlo aunque algunos dirían que es imposible.

    Lo que me prepara para ayudar a liderar una iglesia internacional es precisamente mantener en equilibrio la valoración de los principios anabautistas de seguir a Jesús y la espontaneidad de la presencia y acción del Espíritu Santo.

    Este tipo de amor y valoración de las diferencias constituye el mensaje mismo del evangelio y es lo que nos mantiene en comunión a pesar de nuestro trasfondo multicultural. Y creo que aprender a alcanzar este equilibrio nos impulsará al próximo gran movimiento de Dios en esta Tierra.

    —Kellie Swope, miembro del equipo de liderazgo de la Iglesia Soli Deo, una iglesia menonita de Halle, Alemania.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • El Comité Ejecutivo es elegido entre los miembros del Concilio General y se reúne anualmente. Dos personas de cada región continental son elegidas entre los miembros del Concilio General, que también elige al presidente/a y vicepresidente/a. El presidente electo o presidenta electa inicia su mandato tres años antes del traspaso de responsabilidades. El tesorero/a y secretario/a general también son integrantes del Comité Ejecutivo. Consulte el número de Correo correspondiente a octubre de 2021 para conocer a los directivos.

    Representantes de África

    Samson Omondi
    Congregación: Iglesia Menonita Majiwa, Kisumu, Kenia
    “Es un honor servir a la Iglesia mundial a través del CMM, porque brinda una excelente oportunidad para compartir experiencias e ideas de diversas culturas de todo el mundo.”

    Representantes de Asia y el Pacífico

    Paul Phinehas
    Congregación: Gilgal Mission Trust Pollachi, Tamil Nadu, India
    «“Estoy agradecido por ser parte del CMM porque podemos hacer más juntos que como un rebaño individual, y nos reunimos para adorar a Dios de la manera que Él ha puesto de manifiesto en la Biblia.”
     

    MZ Ichsanudin
    Congregación: GITJ Semarang, Java Central, Indonesia
    «Es un honor participar en el ministerio de la iglesia a nivel mundial a través del Congreso Mundial Menonita (CMM). Desde el punto de vista organizativo, el CMM es el único foro para iglesias que promueven específicamente la paz a pequeña escala y a nivel mundial, entre religiones, tribus y naciones. Es un gran desafío para el CMM cómo lograr la paz sin ir a la guerra usando armas y medios políticos. No solo pensamos en nosotros mismos sino en todos los seres humanos de esta Tierra.»

    Representantes de Europa

    Alexander Neufeld
    Congregación: EvangelischMennonitische Freikirche Dresden, Alemania
    «Estoy agradecido por ser parte del CMM porque profundiza mi sentido de pertenencia a una maravillosa familia de fe y me brinda la oportunidad de conocer e interactuar con tantas personas bondadosas e interesantes. Mi oración por la iglesia anabautistamenonita mundial es que podamos glorificar a Cristo, y dar a conocer el Evangelio de Jesús, su manera de relacionarse y vivir.»

    Wieteke van der Molen
    Congregación: Doopsgezind Gemeente Schoorl, Países Bajos
    «Lo más hermoso del CMM es que procuramos: vincularnos, escuchar realmente (unos a otros, a nosotros mismos, a Dios), para ver la mirada de Cristo a través de los ojos de un hermano o una hermana. Fracasamos absoluta, completa y constantemente: en la comprensión, la comunicación, la verdadera ayuda mutua, la creación de un espacio seguro para que todos nuestros hermanos y hermanas se unan a esa singular historia sobre Dios y la humanidad. Y aun así, seguimos intentando. Al intentar y fallar y volver a intentar, se edifica el reino de Dios.»

    Representantes de América del Norte

    Lisa Carr Pries
    Congregación: Iglesia Menonita Nith Valley, New Hamburg, Canadá
    «Como voluntaria, deseo comprometer a las personas con la visión del Congreso Mundial Menonita, ofreciendo la esperanza de Jesús y la luz de Cristo para que sean transformadas, sabiendo que son hijas e hijos amados de Dios, reconociendo la acción de Dios.»

    Representantes del Caribe, América Central y América del Sur

    Carlos Martínez García
    Congregación: Fraternidad Cristiana/Vida Nueva (CIEAMM), México.
    «Es una gran oportunidad y bendición conocer los retos y oportunidades que tenemos como familia global. Es muy enriquecedor intercambiar experiencias y proyectos acerca de ser seguidores y seguidoras de Jesús en el contexto de un mundo crecientemente diversificado»
     

    Juan Silverio Verón Aquino
    Congregation: Iglesia Maranata de los Hermanos Menonitas (Mennonite Brethren), Asunción, Paraguay
    «Mi oración por la iglesia anabautista-menonita mundial es que siga siendo en cada rincón de este mundo portadora de la Paz de Cristo.»

    Vacantes **

    África
    *Steven Mang’ana Watson falleció el 4 de marzo de 2021.
    América del Norte
    *El mandato de Bill Braun llegó a su fin en diciembre de 2021, cuando su congregación local ‘Willow Avenue Mennonite’ fue suspendida como miembro de la Convención de Iglesias de los Hermanos Menonitas de Estados Unidos.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Vietnam

    Historia

    Hay dos expresiones del anabautismo en Vietnam: H·ªôi Thánh Mennonite Vi·ªát Nam (Iglesia Menonita de Vietnam, VMC por sus siglas en inglés) fue fundada en 1964 por la Misión Menonita de Vietnam, un ministerio de las Misiones Menonitas del Este que comenzó en 1957. Después de un período de inactividad tras el cambio de gobierno en 1975, se volvió a reunir en la década de 1980 y fue reconocida oficialmente por el gobierno actual en 2007.

    Vietnam Evangelical Mennonite Church (Iglesia Evangélica Menonita de Vietnam, no inscripta) tuvo sus inicios en 1998 y se estableció formalmente en 2004, combinando varias expresiones autóctonas fomentadas por los menonitas vietnamitas de Canadá.

    Jesús en el centro

    En Vietnam, se considera que ser menonita anabautista es tan solo vivir fielmente el evangelio según las enseñanzas. Jesús es el centro de nuestra fe, la comunidad es el centro de nuestra vida y la reconciliación es el centro de nuestra obra. Este enfoque que enseñó el pastor y maestro norteamericano Palmer Becker, resuena bien entre los vietnamitas.

    Los pastores y líderes menonitas comparten dicho mensaje en su predicación; es atractivo y fácil de entender. Las personas dentro y fuera de la iglesia perciben que resuena en sus corazones.

    La paz y la apacibilidad de las enseñanzas no violentas del anabautismo también son parte del mensaje transformador y constituye la manera en que se relacionan entre sí. “Afecta todos los ámbitos de la vida”, comentan los pastores menonitas. “Seguir a Jesús en paz trae reconciliación a todos.”

    Para los no creyentes, es liberador hablar sobre el pecado y aprender cómo Jesús libera del pecado. Los miembros de la iglesia evangélica tradicional consideran que este enfoque es liberador.

    Este mensaje también es atractivo para los grupos de iglesias autóctonas que se reúnen en casas y que no forman parte de ninguna red de iglesias. Como resultado de haber conocido esta enunciación de la fe, algunos expresaron interés en unirse a la denominación menonita. “Para demostrar nuestras creencias, las vivimos fielmente en Cristo a diario”, afirman los pastores menonitas vietnamitas. “La fe cristiana es una fe ‘vivida fielmente’, no solo un sistema de creencias.”

    Un culto menonita en Hai Phong, Vietnam Todas las fotos gentileza de Misiones Menonitas del Este

    Una fe vivida fielmente

    En el norte de Vietnam, algunas iglesias menonitas participan activamente en la evangelización, testificando su fe en el poder del Espíritu Santo. Las mujeres evangelizan diariamente mientras hacen sus compras en el mercado. Quienes son vendedores comparten el evangelio con sus clientes, y al hacerlo se producen sanaciones. Cuando las personas llegan a creer en Jesús, los evangelistas que son miembros de la iglesia, acercan a dichas personas al pastor a fin de que reciban sus enseñanzas.

    En el centro y sur del país, hay nueve equipos misioneros organizados de miembros de la Iglesia Menonita que realizan actividades misioneras todos los meses.

    Hay un equipo en la frontera de Camboya y uno en la región más occidental (Kien Giang).

    El pastor Hoang Bich dirige un equipo en Da-nang que se vincula con el grupo étnico ka-tu. También están trabajando con un grupo de estudiantes universitarios.

    Es muy activo un equipo en la región central de Quang Ngai.

    Además, hay un equipo en la región oriental, uno en Daklak, dos en Soc Trang y uno en Ca Mau.

    Los equipos van de casa en casa realizando una labor de acercamiento. Se comunican con personas que conocen, familiares y personas en las provincias asignadas. Una vez conformado un grupo que haya mostrado interés, dan inicio a un estudio bíblico de preparación al bautismo.

    En la provincia más meridional (Ca Mau), el pastor Quyen dirige un equipo. Dedicó su vida a servir a Jesús después de que su hija se enfermara y el médico la declaró muerta, pero volvió a la vida mientras su esposa continuaba orando.

    Es muy activo y ha reunido a un grupo de personas para el estudio bíblico. El grupo de estudio es muy disciplinado, propio de un monasterio medieval.

    En la era del COVID-19, el pastor Quyen predica día por medio en Internet (vía Zoom). Su congregación virtual es tan numerosa (1.000 personas al mismo tiempo) que sobrepasa el límite de la plataforma.

    Entre los que se encuentran con Cristo a través del ministerio del pastor Quyen, se producen manifestaciones del Espíritu Santo y de milagros. Algunas personas eligen mudarse para estar cerca de su iglesia. También se comunica con otras iglesias locales para reunirse en persona con quienes hayan hecho contacto a través de su ministerio vía Zoom.

    En las regiones de Quang Ngai, Soc Trang, Thu Duc y Binh Thanh de Vietnam, los miembros ayudan a los pobres.

    Aunque las iglesias no sean muy numerosas, tienen un gran impacto.

    Superar barreras

    Las iglesias menonitas están arraigadas en el campo y la ciudad. Los principales grupos étnicos minoritarios con los que se vincula la Iglesia Menonita de Vietnam son los s’tieng, kor, bahnar, h’mong, ka-tu, ede, de, khmer, cham. Actualmente, alrededor del 50% de los miembros integran al menos diez grupos étnicos minoritarios diferentes; la otra mitad son vietnamitas.

    Los grupos urbanos se vinculan con personas de etnias rurales que se mudan a la ciudad en busca de trabajo, educación y oportunidades.

    Los miembros de la iglesia siguen la guía del Espíritu Santo. “Somos libres y estamos dispuestos a aceptar los dones del Espíritu según las enseñanzas bíblicas”, expresan los pastores vietnamitas. Ello contrasta con las iglesias evangélicas tradicionales que tienden a desalentar o a no reconocer algunos de los dones del Espíritu.

    Aunque no está formalizado, las iglesias menonitas vietnamitas también siguen a Jesús superando barreras, al reconocer que las mujeres pueden desempeñarse como pastoras y ejercer el liderazgo.

    Desafíos y oportunidades

    Una evangelista menonita ora con un miembro de la comunidad en Quang Ninh, Vietnam. Todas las fotos gentileza de Misiones Menonitas del Este.

    Al igual que muchas iglesias que crecen rápidamente, su fuerza presenta una dificultad: la iglesia también necesita capacitar rápidamente a los líderes. El COVID-19 obstaculiza algunas de las actividades financieras de la iglesia dado que los medios de subsistencia de los miembros se ven afectados por la desaceleración de la economía.

    esaceleración de la economía. Muchas personas, incluso en las zonas rurales, han podido vacunarse, lo cual “brinda esperanza”, comentan los pastores.

    La Iglesia Menonita de Vietnam no tiene oficina ni centro de capacitación. Cuando las restricciones por COVID-19 hayan quedado en el pasado, la necesidad de un centro será más apremiante. El fiel acercamiento de la iglesia a los pobres está haciendo crecer a la iglesia, pero su capacidad financiera sigue siendo baja.

    Con el apoyo de los menonitas vietnamitas de Estados Unidos, las iglesias pudieron acercarse a sus vecinos con asistencia médica, ayuda social y alimentos durante los peores momentos de la pandemia. “Demuestra el amor de los anabautistas por el pueblo de Vietnam”, señalan los pastores menonitas.

    Aunque el COVID-19 redujo algunas posibilidades, también creó nuevas oportunidades para el estudio, la capacitación y la fraternidad en línea. Se han realizado estudios bíblicos y otras capacitaciones por medio de Zoom, que reúne a personas a distancia (incluso de Oriente y Occidente), con costos mínimos de tiempo y dinero.

    También ha brindado una oportunidad a los jóvenes. “Vislumbramos la participación de jóvenes de otros países con el corazón dispuesto a la misión, para que puedan relacionarse con los líderes juveniles de Vietnam”, dicen los pastores menonitas. “¬øPodrían los adolescentes de la comunidad del Congreso Mundial Menonita vincularse regularmente con los jóvenes de Vietnam?”

    Los jóvenes vietnamitas, muchos de los cuales saben hablar inglés, están listos para aprovechar al máximo el mundo interconectado por Internet, fraternizando, aprendiendo y vinculándose. “Esto brinda la posibilidad de darle un giro a las misiones; es una oportunidad para los jóvenes de todo el mundo”, comentan los pastores menonitas.

    La familia mundial

    La Iglesia Menonita de Vietnam recuerda con cariño la visita fraterna de la delegación del CMM proveniente de cinco continentes en 2008, con motivo del reconocimiento legal por parte de las autoridades gubernamentales de Vietnam. Se valoró mucho el hecho de que la delegación del CMM pasara tres días con los líderes de la iglesia y visitara congregaciones, realizando el lavamiento de pies entre otras cosas.

    La Iglesia Menonita de Vietnam se alegró de haberse afiliado como iglesia miembro del CMM en 2009, en Paraguay. “Agradecemos la oportunidad de fraternizar con los creyentes de todo el mundo en las reuniones del Concilio General y la Asamblea General. Que estos vínculos se multipliquen y profundicen”, dicen los pastores menonitas.

    Están deseosos de relacionarse con otros menonitas cercanos de Asia y desarrollar más vínculos con las Misiones Menonitas del Este de Estados Unidos.

    Los jóvenes han participado en el Programa Internacional de Intercambio de Voluntarios del Comité Central Menonita, que en 1954 se dio a conocer en Vietnam por primera vez. Según lo que expresan varios de nuestros jóvenes, ellos se han beneficiado mucho con este programa.

    Una iglesia en crecimiento

    La Iglesia Menonita de Vietnam es un testimonio de que Dios está obrando. “La Iglesia Menonita de Vietnam siente el favor de Dios en este momento”, concuerdan los pastores. El COVID-19 no entorpece la idea básica de este mensaje: somos todos pecadores y necesitamos a Jesús. Con Jesús, la gente disfruta de una nueva libertad, paz y protección.

    Durante esta pandemia, muchas personas ha sufrido problemas mentales debido a tanta incertidumbre. Apoyándose en la roca de Cristo Jesús, los menonitas vietnamitas encuentran el consuelo y la seguridad que brindan a los demás. “No hay necesidad de preocuparse; Dios cuida de ti.”

    -Colaboradores de este artículo: pastores vietnamitas Huynh Dinh Nghia, presidente, VMC; Huynh Minh Dang, secretario general, VMC; y Tuyen Nguyen, obispo, LMC; una hermandad de iglesias anabautistas respondió a las preguntas de Gerry H. Keener, obrero internacional de Misiones Menonitas del Este.

    Más información: Para obtener una historia más completa de los menonitas en Vietnam, veáse el capítulo 9 de Iglesias en diálogo con tradiciones asiáticas, Colección de Historia Menonita Mundial: Asia; ¬© 2011, por Good Books.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • La Asamblea es una experiencia que cambia la vida. Este evento realizado cada seis años en el marco del Congreso Mundial Menonita, fue durante varias décadas el “congreso”. Sigue siendo un evento destacado, tanto para los miembros que trabajan a diario a fin de fomentar los vínculos en la familia anabautista-menonita como para los que asisten principalmente a los grandes eventos.

    Es el momento en que los menonitas anabautistas de todo el mundo convergen en diferentes estilos de adoración, especialmente los estilos con mayor influencia pentecostal que a menudo caracterizan al Sur global.

    “Una vez que hayan asistido a una, no podrán dejar de participar porque una fraternidad mundial como ésta es poco común”, dice Elina Ciptadi, quien asistió a una Asamblea por primera vez en 2003, en Zimbabue.

    “Mi mejor recuerdo es la exuberancia y alegría de compartir la música con canciones de todo el mundo”, dice Mark Wenger, un pastor de Pensilvania que cantó en el coro internacional de 2015.

    Estos recuerdos impulsan el entusiasmo por la tan esperada Asamblea 17 en Indonesia, que se pospuso un año debido a la pandemia.

    Las consecuencias de la pandemia a largo plazo también afectan la Asamblea: la asistencia está restringida a setecientos participantes, muy por debajo de las miles de personas esperadas. No obstante, esperamos reunirnos como hemos aprendido en estos últimos dos años, conectándonos como diminutos rostros en las pantallas y tenues enlaces de Internet.

    “[La Asamblea] es donde encontramos cómplices en el camino de edificar el reino de Dios, es donde conocemos a otros seguidores de Jesús que tienen un ferviente compromiso con la justicia, la paz y la comunidad; son espíritus afines”, dice Rianna IsaakKrauß, quien conoció a su esposo en la Asamblea de Pensilvania en 2015. “Ese vínculo es realmente poderoso.”

    El Espíritu Santo contribuye a que se plasme dicho vínculo entre diversos pueblos y de manera tan poderosa en el cuerpo de Cristo.

    El Espíritu Santo ha tenido mayor protagonismo en ciertos momentos del movimiento anabautista, y en otros ha sido relegado a un segundo plano de nuestro pensamiento y expresión como iglesias. En las últimas décadas, los movimientos pentecostales han aportado una espiritualidad individual y corporativa que destaca la apertura al Espíritu Santo. Dichos movimientos han revitalizado y amenazado a nuestras iglesias.

    Este número analiza algunos de los desafíos y oportunidades que enfrentamos los anabautistas menonitas cuando nos relacionamos con cristianos de los movimientos pentecostales, y con quienes dentro de nuestra propia familia podrían llamarse “menocostales”.

    Al reunirnos para la Asamblea en julio, tendremos más oportunidades de aprender sobre cómo estar vinculados por el Espíritu Santo (e Internet), con nuestra diversidad de estilos de adoración e inclinaciones teológicas. Que el Espíritu nos haga sentir su presencia a través de las pantallas y nos guíe en nuestro camino como cómplices en tanto edificamos el reino de Dios, animándonos mutuamente a procurar la paz y la justicia.

    —Karla Braun, editora ejecutiva de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita. Reside en Winnipeg, Canadá.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Al terminar mi mandato como presidente del CMM, mi corazón está lleno de gratitud a Dios y a la iglesia anabautista mundial. Esta iglesia con presencia en todo el mundo, se ha convertido en mi hogar; la Asamblea en Indonesia será una reunión, un encuentro de hermanas y hermanos. En un mundo quebrantado por la guerra y la pandemia, anhelo vincularme con personas generosas y pacificadoras, oriundas de cincuenta y ocho países

    Los cristianos son “extranjeros y exiliados”, dice la carta de 1 Pedro, lo cual evoca a refugiados y desplazados de aquellas partes del mundo donde actualmente viven anabautistas, tales como Ucrania, la República Democrática del Congo y Venezuela. En otros lugares, anabautistas y otros cristianos enfrentan abusos y la quema de edificios de iglesias. Los primeros anabautistas sufrieron el martirio en Europa, y el martirio continúa en el presente.

    En respuesta a estas crisis, los anabautistas de varios países abren sus hogares y billeteras para ayudar a las personas que buscan refugio. “Esperanza viva”, como la llama Pedro, inspira tal amor. La compasión ejemplificada por hermanas y hermanos anabautistas de todo el mundo, me inspira a ayudar a recibir a refugiados que llegan a mi tierra natal.

    La alegría abunda en 1 Pedro, porque edificar una comunidad entre las personas que sufren genera esperanza. “Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios”, se regocija el autor. Pedro escribió su carta porque los cristianos necesitamos la fortaleza que encontramos en la fraternidad, especialmente al enfrentar dificultades. Los anabautistas hoy día necesitamos aprender unos de otros y apoyarnos mutuamente.

    ¡Vengan a la Asamblea en Indonesia de manera presencial o virtual! ¡Súmense a las reuniones de oración en línea del CMM! ¡Contribuyan económicamente!

    La participación en el CMM ha sido vivificante y me ha recordado que mi lealtad más profunda no es con una nación o una tribu, sino con una comunión mundial de personas que conocen a Jesús. Nuestra ciudadanía está en la Nueva Jerusalén, con personas que siguen al Cordero.

    Gracias, hermanas y hermanos, por ser familia entre sí. Tal como Pedro les escribe a los “exiliados de la Dispersión”, que Dios les “restaure, sostenga, fortalezca y establezca”.

    —J. Nelson Kraybill, presidente del CMM (2015–2022), reside en Indiana, EE.UU.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Anabautistas y pentecostales

    El Proyecto Anabautista Mundial* afirma: “El pentecostalismo es la expresión del cristianismo de más rápido crecimiento en el mundo, y los anabautistas no son ajenos a esta realidad”.

    Los anabautistas de todo el mundo lo experimentan al practicar una expresión de fe que César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, llama “menocostal”.

    Actualmente, muchos menonitas anabautistas combinan la teología Cristocéntrica y el énfasis en la construcción de la paz, con un enfoque espontáneo guiado por el Espíritu, que a menudo se asocia con el pentecostalismo y los movimientos carismáticos.

    Sin embargo, la vitalidad de estas iglesias en rápido crecimiento también puede causar incomodidad cuando su expansión parece ocurrir a expensas de la propia familia.

    ¿Qué significa el crecimiento del pentecostalismo para los anabautistas?

    “En el siglo actual, el pentecostalismo es lo más parecido a lo que fue el anabautismo en el siglo XVI”, escribe C. Arnold Snyder, en Historia y Teología Anabautista.

    El anabautismo ha sido definido y redefinido por oleadas de renovación. En el siglo XVI hubo rebautizadores apasionados y arriesgados; avivamientos pietistas entre menonitas en lo que ahora es Ucrania; la influencia del avivamiento de África Oriental en la Iglesia Menonita de Tanzania y la Iglesia Menonita de Kenia en la década de 1930; el surgimiento de Jemaat Kristen Indonesia (JKI) al interior de un movimiento de oración juvenil; el florecimiento de la Iglesia Meserete Kristos de Etiopía en la década de 1980, pese a la persecución política.

    “Los movimientos pentecostales, las renovaciones carismáticas atraviesan una experiencia similar a la que tuvimos como anabautistas menonitas. Compartir la relectura de la Biblia, la inspiración, la libertad, el gozo”, expresa Bernhard Ott, decano jubilado de Bienenberg, un instituto bíblico menonita de Suiza.

    Pero “la apertura a lo que Dios está haciendo también está relacionada con la incertidumbre y a la falta de control”, agrega Bernhard. Un proceso de institucionalización presenta un desafío a la espontaneidad, para bien o para mal. Las olas de renovación anabautista fomentaron la teología, la capacitación, la reflexión crítica y, en el transcurso de dicho proceso, perdieron algo de apertura.

    “El movimiento anabautista…fue perdiendo el entusiasmo que tenía al principio”, dice Pedro Calix, pastor menonita de Honduras.

    ¿Qué oportunidades ofrece el creciente movimiento pentecostal para los anabautistas?

    Se presenta la gran oportunidad de replantearse la idea de volver a nuestras raíces carismáticas y abrirse a lo que el Espíritu Santo quiere hacer hoy en nuestras comunidades de fe, sin perder nuestra identidad anabautista”, afirma Pedro Calix

    Neal Blough –profesor emérito de Historia de la Iglesia en la Facultad Libre de Teología Evangélica de Francia– comenta cómo el culto al estilo pentecostal sintoniza con las personas del Mundo Mayoritario más que las formas racionales del anabautismo de las corrientes suizas o rusas. Neal pertenece a una congregación urbana de Europa, pero influenciada por miembros procedentes de otras partes del mundo. “¿Cuánto es teológico y cuánto es cultural?”, pregunta. “El culto pentecostal y carismático es más físico, corporal, expresivo, dinámico, alegre, y esto concuerda con lo que conozco de la gente del Sur global.”

    Para la iglesia de los Hermanos Menonitas de Brasil, el alejamiento de las congregaciones de la Convención Anabautista estancada y su acercamiento a los movimientos pentecostales de rápido crecimiento, llevó a que los líderes se dieran cuenta de que se abría una oportunidad.

    “Podemos ver en las Escrituras que la iglesia primitiva fue guiada por el Espíritu Santo. Valoramos la Palabra de Dios. Sin embargo, no sabíamos lo que significaba ser guiados por el Espíritu Santo”, dice Rodrigo Justino, pastor de los Hermanos Menonitas de Brasil, quien actualmente estudia teología en Canadá. Se dio un punto de encuentro entre ambos movimientos a partir del aprendizaje, y ahora los Hermanos Menonitas de Brasil “no somos pentecostales, y no solo somos anabautistas. Somos una mezcla de ambos”.

    “Los pentecostales aportan pathos; no son solo emociones asequibles, sino que también son los afectos. Los pentecostales recuperan una dimensión espiritual [a la ortopraxia]: es el poder de Dios, el poder del Espíritu que nos transforma; no es algo que hacemos nosotros mismos”, dice Bernhard Ott. “Podemos aprender mucho de ello.”

    Los menonitas anabautistas son conocidos por su enfoque teológico centrado en en el correcto vivir (ortopraxia).

    La ética puede convertirse en una carga sin el poder del Espíritu Santo; es necesario “el poder espiritual para la visión anabautista”, señala Bernhard Ott. Las perspectivas pentecostales pueden ayudar a los anabautistas menonitas a recordar nuestra teología del reino de Dios, que es “ya-y-aún-no. El poder de Dios está interviniendo ahora, no solo en el futuro”.

    En la medida en que la iglesia sea un lugar de transformación social y una promotora de paz y justicia, será una señal del reino de Dios.

    ¿Cuáles son los desafíos?

    Las iglesias anabautista-menonitas de América Latina tienen muchas influencias del pentecostalismo.

    Entre los efectos negativos se encuentran que “su liturgia muchas veces está basada en pasajes bíblicos sacados de contexto; esto se puede ver en lo que se canta. Se hace mucho énfasis en la ‘guerra espiritual’ o en la teología de la ‘prosperidad’”, comenta Pedro Calix.

    Rodrigo Justino señala que en Brasil los pentecostales “no se centran en criterios de autoridad, se centran en los dones. No pueden negar que la mujer tiene dones pastorales como profetisa, evangelizadora”. Sin embargo, el liderazgo “principal” de las iglesias todavía tiene un sesgo masculino.

    Las iglesias pentecostales a menudo se basan en la espiritualidad de la persona fundadora; se construye una dinastía. “Puede haber un problema de aferrarse al poder”, señala Rodrigo Justino.

    En Indonesia, la pasión del fundador de JKI por el servicio de oración dirigido por el Espíritu, ha impregnado el movimiento; sus raíces menonitas son menos evidentes, dice Rony Kristanto, pastor del sínodo “menocostal” de JKI.

    El rápido crecimiento podría impulsar este problema de la fundamentación teológica. Es posible que los movimientos pentecostales crezcan “tan vastos como el océano, pero tan superficiales como un charco”, sostiene Rodrigo Justino. “Podrían convertirse en presa de otros movimientos. Nosotros [los anabautistas] podemos ayudar en términos de teología. Ellos pueden ayudarnos a discernir la voz del Espíritu, lo que significa vivir por la fe. Para iniciar algo, no se necesita tener dinero, estructura; sólo se necesita fe, valor para predicar. Todo lo demás lo hará el Señor entre nosotros. Esta es una gran lección.”

    El pentecostalismo aún se caracteriza de alguna manera por la experiencia de la primera generación en cuanto a lo novedoso, a señales y prodigios.

    “Todo movimiento protestante ha tenido este proceso cíclico”, afirma Neal Blough. Aquellos que integran movimientos nuevos necesitan pensar teológicamente, darse cuenta de que no son los primeros cristianos, observar cómo otros han transitado el cambio para volverse más estructurados y aprender de ellos.

    Grupo Juvenil Fuego Ilimitado, 2019 Foto: Ebenzer Mondez

    ¿Qué dones podrían brindarse mutuamente los anabautistas –ahora un movimiento maduro– y el movimiento pentecostal, aún joven y en desarrollo?

    “Pienso que el don de servicio, la solidaridad y el discipulado, la enseñanza”, responde Pedro Calix.

    “Todos quisiéramos traer el reino de Dios a este mundo”, enfatiza Rony Kristanto. 

    “Los pentecostales tratan de materializar y manifestar la salvación a través de la sanación, la salvación y la bendición física… [algo que] sucede aquí y ahora.

    Este testimonio de salvación y estas buenas noticias no están en el cielo, en el futuro, están presentes ahora. “El problema en Indonesia es que las personas no tienen seguro social, por lo que la sanación física es muy importante para ellas.”

    Los primeras miembros de JKI siguieron este ejemplo. “Comenzó con la oración. Cada vez que abordaban un área [del ministerio], oraban por dicha área”, comenta Rony Kristanto.

    “El compromiso social no puede separarse de la experiencia carismática del Espíritu Santo”, asegura. Los menonitas también trabajan con las personas pobres y oprimidas, pero los pentecostales ejercen su ministerio “no solo como trabajo social sino debido a la visión, la oración… la guerra espiritual”.

    “Necesitamos cantar las canciones de los demás”, dice Neal Blough, haciendo referencia al trabajo de Janie Blough, que estudia y enseña alabanza. “Necesitamos cantarnos unos a otros, no solo inspirarnos en una sola corriente”.

    El vigor del culto pentecostal nos da lecciones de vitalidad a los menonitas, pero la tradición anabautista ofrece la idea de que formar personas en el discipulado es un proceso más profundo que la música emocional y un sermón. “Los anabautistas menonitas tienen algo que ofrecer con respecto a la humildad y a la comunidad”, sostiene Neal. El discipulado y la ética también son correctivos útiles para un movimiento que tiende a ser demasiado individualista.

    √âl observa un creciente compromiso ecuménico de los pentecostales, que procuran la experiencia de otras iglesias para que el movimiento en desarrollo logre mayor estructura.

    Los anabautistas menonitas pueden ser un correctivo para los pentecostales a fin de que no solo consideren el prodigio y el poder, sino también la ética, cómo se vive, el testimonio de paz, dice Bernhard Ott. “La Palabra y las obras siempre han estado presentes en la teología y la práctica anabautista-menonitas. El movimiento pentecostal aporta la experiencia del poder de Dios. Este es un buen desafío… Los menonitas podrán hablar con los pentecostales si se vuelve algo demasiado unilateral.”

    Claude Baecher, profesor de teología jubilado, nota un interés por la historia y la teología anabautistas en su región de Francia.

    “Estar cerca, estar presente incluso fraternalmente con estas iglesias, me parece tan importante como nuestra participación en los círculos ecuménicos, lo cual tiene que hacerse con un sólido enfoque bíblico centrado en Cristo.

    “Debemos evitar juicios (espirituales) demasiado rápidos y estar presentes con herramientas de enseñanza: historia anabautista, exégesis, ética, teología práctica, teología centrada en la paz, diálogo”, dice Claude Baecher.

    Y con humildad.

    En Brasil, al enfrentar una posible escisión de la iglesia –entre las iglesias de los Hermanos Menonitas más antiguas y conservadoras y las nuevas iglesias que siguen la guía del Espíritu–, el liderazgo de la iglesia encontró la manera de abrirse camino, aprendiendo juntos sobre la humildad. “Luchamos contra nuestro orgullo, contra nuestro resentimiento [debido a los miembros que se van]. Aprovechábamos las oportunidades y nos protegíamos de las amenazas”, explica Rodrigo Justino.

    “Se trata de lo que Dios está haciendo en términos de gracia”, destaca Rodrigo Justino. Seguir a Jesús con humildad. “Cuando uno decide hacerlo, es hermoso. Es diferente que tú y yo, nosotros y ellos, empieza a ser nosotros. Trabajamos juntos.”

    ‚ÄîKarla Braun, editora ejecutiva de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita. Reside en Winnipeg, Canadá.

    * Perfil Anabautista Mundial (GAP, según las siglas en inglés), una amplia investigación trienal realizada en 24 convenciones miembros del Congreso Mundial Menonita (CMM). Consulte: https://mwc-cmm.org/es/stories/unaoportunidad-singular-para-lograr-mayor-unidad


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Quizá los ‘menocostales’ –menonitas pentecostales– sean actualmente la mejor caracterización de la mayoría de los anabautistas del Congreso Mundial Menonita. La influencia del pentecostalismo en las congregaciones menonitas de todo el mundo es una realidad abrumadora. En su estudio de las iglesias del Congreso Mundial Menonita, Conrad Kanagy, Elizabeth Miller, y John D. Roth, precisaron: “Una de las diferencias determinantes entre los miembros del CMM del Norte global y del Sur global es la experiencia de los dones carismáticos del Espíritu Santo; los europeos y los norteamericanos son mucho menos propensos a identificarse con estas experiencias… El pentecostalismo es la expresión del cristianismo de más rápido crecimiento en el mundo, y los anabautistas no están ajenos a esta realidad”. 

    La influencia del pentecostalismo en nuestra vida nos ha impulsado a muchos hacia un diálogo interno entre la tradición anabautista y las nuevas tendencias pentecostales que surgen en algunas partes de mundo. En mi camino de fe, hasta ahora dicho diálogo se representa de la siguiente manera: 

    ¿Creo en los milagros y en los dones del Espíritu como la profecía y hablar en lenguas?  

    Sí. Los he experimentado.  

    Además pienso que, como expresa Encanto (una película reciente sobre Colombia), las personas en sí son milagros de Dios. Las personas son más importantes que los dones que aportan. Según Jesús, al final del Sermón del Monte, puedes hacer todo tipo de cosas sobrenaturales, pero si no haces lo que Él dice, no lo conoces (Mateo 7,21-23).  

    También creo que la enfermedad y el sufrimiento son experiencias humanas cotidianas que Dios puede transformar con miras a nuestro bienestar y crecimiento. Dios no promete eliminar esas experiencias de nuestras vidas. En cambio, Dios promete acompañarnos para atravesarlas.  

    ¿Creo que Dios quiere que prosperemos?  

    Sí, lo creo. La prosperidad económica es una de las muchas cosas en la que los seguidores de Jesús podrían progresar.  

    Sin embargo, tal prosperidad económica no es el resultado de una técnica especial de oración. No está relacionada con un deseo consumista individualista, y no es una recompensa que Dios da a aquellos que brindan sus diezmos para forzar la mano de Dios.  

    La prosperidad económica resulta de un estilo de vida sencillo, como consecuencia de vivir una vida que cuida la creación y es consciente de nuestra responsabilidad en la crisis ambiental.  

    Como comunidad conocemos la prosperidad económica. Sucede cuando los seguidores de Cristo comparten sus posesiones y necesidades. Los anabautistas entienden que, según el libro de Hechos, compartir económicamente en la comunidad del Espíritu es consecuencia de haber sido llenos del Espíritu Santo (Hechos 2,44).  

    Además de la profecía, los milagros y otras experiencias místicas, una vida generosa y la distribución de la riqueza tiene que ser fruto del Espíritu. Solo la presencia de Dios puede vencer la tendencia humana natural hacia el egocentrismo y la autosatisfacción. Solo la presencia de Dios supera el consumismo y el materialismo, creando una comunidad alternativa a la sociedad.  

    ¿Creo que Dios empodera a los líderes con el Espíritu Santo? Sí, lo creo.  

    Cuando un líder ha sido lleno del Espíritu Santo, sirve a los demás y no busca reconocimiento, honor o puestos de poder. Un líder que sirve guiado por el Espíritu de Dios, resuelve los conflictos a la manera de Jesús y nunca toma la iniciativa de dividir el cuerpo de Cristo. Las divisiones y las luchas de poder nunca son el camino de un líder que sigue el Espíritu de Dios.  

    ¿Creo en la construcción de la paz y la reconciliación? Sí, lo creo.  

    La vida guiada por el Espíritu es una vida de pacificación y justicia restauradora. Es posible ser un activista que promueve la justicia y la paz sin seguir a Jesús. Sin embargo, para serlo a la manera de Jesús necesitamos depender del Espíritu Santo y tener una sólida relación personal con el Príncipe de Paz, Jesucristo.  

    Estas son algunas reflexiones personales sobre mi compromiso de seguir a Jesús según la tradición anabautista, y de mi experiencia en tal sentido de acuerdo al contexto del pentecostalismo moderno en el continente americano. Pero claro, estas opiniones podrían cambiar porque seguir a Cristo implica movimiento y crecimiento. Asimismo, podrían cambiar cuando sean puestas a prueba y sometidas a la comunidad de seguidores de Cristo, la iglesia. Pese a su vitalidad, las creencias individuales nunca son suficientes para testificar una vida plena con el Espíritu. Solo una vida entregada a la comunidad de creyentes da testimonio de la presencia de Dios en nuestras vidas.  

    En este número de Correo, los diálogos internos abren el camino a las conversaciones interculturales entre anabautistas sobre la influencia del pentecostalismo en nuestra comunión mundial, y nuestra experiencia de vida en el Espíritu según nuestra tradición anabautista.  

    ¡Que el Espíritu de Dios nos guíe a continuar descubriendo en la práctica las implicancias de seguir a Jesús movidos por el poder del Espíritu! 

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá. 


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2022.
  • Esta serie de historias sobre la encuesta relacionada al cuidado de la creación, ha iluminado la importancia de temas como el cambio climático en la vida de los anabautistas de todo el mundo. Ahora llegamos a la última pregunta: ¿qué debe hacer el Congreso Mundial Menonita en respuesta?  

    El Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación está recibiendo sus respuestas como guías para elaborar actividades que ayuden mejor a las congregaciones a involucrarse con los problemas del cuidado de la creación.  

    1. El pedido más común fue enterarse más sobre el cuidado de la creación.  

    Las respuestas más comunes expresaron el mismo tema de diferentes maneras: la necesidad de enterarse más sobre temas ambientales. A menudo, se trató de un pedido de ayuda para aprender sobre el cuidado de la creación, ya sea a través de capacitación o recursos. Este fue el factor más común en las respuestas de África, Asia y América Latina.  

    “Todos los seres humanos aspiramos a vivir seguros en este planeta. Por lo tanto, sugerimos que el Congreso Mundial Menonita organice conferencias en línea y proporcione recursos escritos que hablen sobre la creación y la protección ambiental. Eso permitirá a nuestros miembros tener conocimiento del medio ambiente y les ayudará a vivir de manera sostenible en armonía con el medio ambiente”. —Cristiano Mafuta M. Ngoma, Igreja da Comunidade Menonita em Angola (Mennonite Church in Angola) 

    Los encuestados de América del Norte y Europa expresaron este tema de manera diferente. Hubo muchas solicitudes de escuchar historias sobre los impactos y las acciones que se llevan a cabo para el cuidado de la creación; especialmente, de parte de los más afectados por el cambio climático. 

    Los encuestados de todas las regiones expresaron el deseo de que la iglesia a nivel institucional sea más consciente del cuidado de la creación. Quieren que el Congreso Mundial Menonita y las iglesias miembros internalicen el cuidado de la creación para que sea parte integral de lo que hacen las iglesias.  

    “Necesitamos llamados de acción que coincidan con el nivel de la crisis en la que nos encontramos: ‘una emergencia climática’. Si no pensamos en grande y no somos más osados, en realidad podría generar más desesperación”. —Steve Heinrichs, Hope Mennonite Church, Winnipeg, Manitoba, Canadá  

    2. Algunos pidieron sugerencias sobre tomar acciones que sean relevantes para sus comunidades  

    Mia Handoyo

    Los encuestados sugirieron que el cuidado de la creación depende de los contextos locales y que se necesita colaboración; las soluciones pueden diferir dependiendo de la ubicación. Debemos reconocer la diversidad de contribuciones que provienen de una variedad de comunidades y organizaciones.  

    “Trabajar con comunidades anabautistas mundiales. África puede contribuir mucho para abordar el tema del cambio climático y trabajar con nosotros”. —Desalegn Abebe, presidente, Iglesia Meserete Kristos, Etiopía. 

    “Colaborar con las iglesias para identificar diferentes problemas y recursos disponibles y luego incorporar a la comunidad local para resolver los problemas.” —Delphin Kapay, Communauté des Eglises des Frères Mennonites au Congo. 

    “Tal vez sería útil un Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación localizado. Las pautas para maneras de vida más simples y sostenibles a menudo se basan en lo que sucede en los países occidentales, lo que no es muy accesible ni factible en otras regiones”. —Mia Handoyo, GKMI Semarang, Indonesia.  ‚Äã 

    Los pedidos de sugerencias específicas generalmente se enfocaron en acciones individuales, como plantar árboles o instalar paneles solares.  

    “Necesitamos alentar a los miembros de la iglesia a avanzar desde la adopción de medidas desde un nivel individual, hasta el del hogar, y al de comunidades más amplias. El solo hecho de hablar no producirá un cambio”. —Durga Sunchiuri, coordinadora del programa del CMM en Nepal por siete años 

    Durga Sunchiuri

    “Lo más útil sería unos consejos breves sobre cómo tener en cuenta la ecología en la vida / la iglesia. Cosas prácticas que no toman mucho tiempo ni dinero, pero cuando todas las iglesias / familias las ponen en práctica, realmente marcarían la diferencia”. —Jantine Brouwer-Huisman, Algemene Doopsgezind Societeit 

    Además de las acciones individuales, varios encuestados pidieron acciones a nivel del sistema social, como comprometerse con las políticas gubernamentales por medio de la incidencia. Otros pedidos mencionados regularmente incluyeron la capacitación de líderes y la asistencia financiera.  

    “Quiero que mi iglesia y nuestra denominación asuman riesgos para ‘enfrentar al poder con la verdad’. Quiero que podamos respirar más profundo porque hemos tomado medidas sistemáticas significativas, en lugar de estar paralizados por la culpa. Quiero que nos alineemos con las personas de todas las religiones y formas de ver el mundo y llevemos a cabo un activismo serio para apoyar la creación y las próximas generaciones de seres humanos que corren un riesgo muy grave”. —Lisa Martens, Hope Mennonite Church, Winnipeg, Manitoba, Canadá 

    3. Hubo menos comentarios sobre otras estrategias de participación importantes

    En una parte importante del mundo, el mayor obstáculo para la acción climática es cómo se ha politizado el tema. Varios de los encuestados solicitaron que el Congreso Mundial Menonita presentara una base bíblica y mundial para nuestra discusión que salve las divisiones políticas y atraiga a personas de diversos trasfondos.  

    “El cambio climático es un tema moral que debería preocuparnos a todos, no un tema político destinado a enfrentar a los ‘ambientalistas’ contra aquellos que se ganan la vida cosechando la tierra”. —Sarah Werner, Columbus Mennonite Church, Ohio, EE.UU.  

    Sarah Werner

    La conexión relacional de las congregaciones estadounidenses con las iglesias anabautistas en contextos no occidentales afectados por el cambio climático podría superar la polarización. —Rodney Martin, Lititz Mennonite Church, Pennsylvania, EE.UU. 

    Las organizaciones que trabajan en temas ambientales han aprendido estrategias que efectivamente mueven a los grupos hacia la acción. A decir, la participación a través de las redes sociales, el empoderamiento de los jóvenes y el desarrollo de una fuerte voz de consenso, son estrategias efectivas para tomar medidas sobre el cambio climático; sorprendentemente, estos no se mencionaron con frecuencia. Asimismo, relativamente pocos pidieron ayuda para articular una perspectiva anabautista distintiva sobre el cuidado de la creación. 

    “Ayude a la Iglesia Menonita a pasar de la ‘la tranquilidad en la tierra’ a encontrar una voz de consenso para hablar y tomar medidas en torno al cambio climático. Este es un asunto basado en la fe”. —Heather Wolfe, Taftsville ‘Chapel Mennonite Fellowship’ (Fraternidad Menonita de la Capilla), Woodstock, Vermont, EE. UU. 

    Aunque las personas encuestadas mencionaron estrategias con poca frecuencia, esto no significa que no fueran importantes  

    En cambio, pueden representar áreas de oportunidad: métodos de compromiso para expandir nuestro impacto. 

    Miembros de Hope Mennonite se reunieron frente a la oficina de un ministro del gabinete federal para pedir una transición de energía justa.  

    Respuesta

    El grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación agradece a las más de 350 personas que compartieron sus historias, sentimientos e ideas sobre cómo podemos responder fielmente como comunidad al desafío de cuidar la creación. Esté atento a más historias, eventos y recursos a medida que el grupo de trabajo responde a este llamado colectivo para cambiar la forma en la que todos pensamos y actuamos sobre el cambio climático y otros problemas ambientales.  

    — 

    √önase a nosotros en la Asamblea 17 en Indonesia, donde el cuidado de la creación se encuentra incorporado a una variedad de sesiones y actividades. El Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación lo invita a escuchar más historias de la encuesta y los planes del CMM para involucrar el cuidado de la creación en las siguientes sesiones: 

    “El cuidado de la creación y el CMM: Respondiendo como iglesia mundial” 

    ¿Cómo debe responder el Congreso Mundial Menonita al clima y a otras crisis ambientales que están afectando a las comunidades a nivel mundial? Este taller presenta aprendizajes e historias que surgen de la encuesta reciente sobre el cuidado de la creación. Los miembros del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación conducirán una conversación sobre cómo el CMM debería responder a estas crisis del cuidado de la creación. 

    “Pasos prácticos de la iglesia mundial para el cuidado de la creación” 

    Un panel que representa a iglesias de todo el mundo compartirá formas prácticas, desde la jardinería hasta acciones de incidencia, en las que se están involucrando el cuidado de la creación. Habrá tiempo para que los participantes y la audiencia del taller puedan hacer preguntas y compartir entre sí. Este panel es parte de una serie de talleres del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación. 

    Les damos la bienvenida a una serie sobre problemas ambientales y la iglesia mundial.

    Estas historias ilustrarán:

    a) Cómo se ven los menonita-anabautistas afectados por la degradación ambiental,
    b) Qué piensan los menonita-anabautistas sobre los problemas ambientales,
    c) En qué maneras están respondiendo los menonita-anabautistas

    Historia #1: ¿En qué maneras impactan las crisis ambientales a las comunidades eclesiales?
    Historia #2: ¿Cómo los problemas ambientales hacen sentir a la gente?
    Historia #3: ¿Cómo se intersecta el cambio climático con otros desafíos comunitarios?
    Historia #4: ¿Están nuestras iglesias y su liderazgo comprometidos con el Cuidado de la Creación?
    Historia #5: ¿Cómo practican las iglesias el cuidado de la creación?
    Historia #6: ¿Qué ayudaría a las iglesias a comprometerse más con el cuidado de la creación?
    Historia #7: Las personas anabautistas de todo el mundo se preocupan por la creación
  • Estas palabras de Jesús (Marcos 16,16), repetidas en el Pentecostés por el apóstol Pedro (Hechos 2,38) inspiran a los anabautistas y nos impulsan a actuar. El “bautismo” está en nuestro nombre, nuestra práctica es un sello fundamental en nuestra formación como grupo de seguidores de Cristo.

    Pero, ¿cuál es nuestra práctica? ¿Aspersión, afusión o inmersión?

    ¿Cuándo tiene una persona la edad suficiente para tomar su propia decisión de seguir el camino de la fe?

    ¿Cuáles son las consecuencias del bautismo? ¿Es una afirmación personal de fe o un rito de membresía para convertirse en parte oficial de una familia de fe local?

    Estas son preguntas que desafían a las iglesias anabautista-menonitas de todo el mundo, y existen diferentes respuestas influenciadas por factores contextuales.

    Al remitirnos a las Escrituras, los textos nos muestran también la diversidad: encontramos tanto el bautismo espontáneo del eunuco etíope tras las enseñanzas de Felipe, y también el bautismo de un grupo intergeneracional numeroso de la familia de Cornelio. La iglesia primitiva siguió desarrollando prácticas y símbolos del bautismo más allá del libro de los Hechos.

    El Congreso Mundial Menonita alienta a sus congregaciones miembros a recordar los primeros bautismos que dieron inicio a nuestro movimiento de fe: cada enero, celebramos el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial alrededor del 21 de enero, recordando la valiente fe de Conrad Grebel, Felix Manz y Georg Blaurock, quienes se rebautizaron mutuamente en Zúrich en dicha fecha en 1525.

    Este número de Correo comparte las presentaciones de los seminarios web de Renovación 2021, que se llevaron a cabo en línea en junio de 2021. Estas sesiones revisaron la historia anabautista y analizaron cómo aprendemos actualmente sobre el bautismo de otras tradiciones, incluso de católicos y luteranos con quienes discrepaban profundamente nuestros antepasados en la fe en 1525.

    El bautismo para aquellos primeros creyentes no fue solo un acto de fe personal, sino también una rebelión contra los poderes políticos de la época. Al procurar reflejar la fe y el fervor de nuestros antepasados espirituales, ¿cómo los anabautistas de hoy en día hacen realidad los compromisos audaces?

    ¿Cómo nos enseña nuestro bautismo a dejar de lado el interés propio y procurar el bien de la comunidad por amor a los demás?

    ¿Cómo nos impulsa nuestro bautismo a resistir los poderes de la codicia y la denominación y, en cambio, llevar a la práctica los valores alternativos de la paz y la reconciliación en el ya-pero-aún-no-presente-reino de-la-familia de Dios?


    Karla Braun, editora ejecutiva de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita. Reside en Winnipeg, Canadá.
    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2021.