• Uruguay

    En estos últimos años que he participado en el Congreso Mundial Menonita y particularmente con los Jóvenes Anabautistas (o YABs), ha sido maravilloso vincularme con personas de todo el mundo y enriquecerme con sus perspectivas y formas de vivir su fe. Esto me abrió los ojos y me mostró a Jesús de una manera en que no lo había visto antes. 

    Hoy me gustaría compartir con ustedes un testimonio de cómo he visto a Dios actuar de una manera especial. 

    En Uruguay tenemos hermosas playas, y a la mayoría de los uruguayos les encanta tomarse tiempo libre durante el verano para ir a la playa. 

    Es un momento para desconectarse y descansar, pero también para la mayoría de los jóvenes, para ir a bailar. Y en la iglesia también es un buen momento para hacer algo interesante con nuestros jóvenes porque es enorme la presión para ir a bailar.  

    Por eso organizamos campamentos de verano: uno para adolescentes y otro para jóvenes adultos de nuestra convención menonita. Todos los años, alrededor de cuarenta adolescentes y casi cien jóvenes adultos asisten a nuestros campamentos, que se llevan a cabo en un lugar que queda justo al lado de la playa. (Esto es fantástico, ya que podemos ir a la playa al menos dos veces al día.) 

    Este es el segundo año que he dirigido estos campamentos con un amigo y ha sido una gran bendición. 

    Charlas profundas y edificantes 

    Durante el campamento, tuve varias charlas muy profundas y edificantes con algunos de los participantes, que muchas veces fueron de gran bendición para ambas partes. 

    Una conversación en particular captó mi atención. Una chica se me acercó una tarde y me preguntó si podía hablar conmigo. Estuve de acuerdo y nos sentamos en el césped a la sombra de uno de los árboles. Ella compartió conmigo parte de la historia de su vida y cómo últimamente había tenido muchas dudas sobre aceptar a Jesús como su Salvador porque no se sentía lista. Después de que escuchó los mensajes en el campamento, habló con nuestro orador invitado y algunas otras personas, llegó a la conclusión de que el evangelio es mucho más simple de lo que pensaba y quería dar el paso para aceptar a Jesús en su vida. 

    ¡Tuve el gran privilegio de ayudarla a hacer esa oración! Y alrededor de un mes después recibí una invitación para asistir a su bautismo, lo cual fue un gran honor. 

    Hubo otra experiencia increíble en nuestro campamento juvenil. El primer día, el orador invitado transmitió la importancia de compartir con los demás lo que nos estaba pasando. A través de una actividad interactiva, nos mostró que todos estábamos pasando por cosas que nos desafiaban, que estaba bien no estar bien y que era bueno compartir esto con los demás para sentirse apoyado. Esto fue muy alentador para todos. 

    Compartir con los demás para sentirse apoyado 

    En especial, me sorprendió cómo un pequeño grupo de niños de entre trece y catorce años emprendieron acciones de inmediato. Todos los participantes debían levantarse a las 7:15 de la mañana para practicar deporte matutino. Pero desde ese día hasta el final del campamento, se levantaron a las 6:00 hs. Preparaban su mate, hablaban sobre sus desafíos y luego hablaban sobre la manera de fortalecerse mutuamente y lograr sus metas. 

    Ver los frutos de todo el trabajo previo fue asombroso porque antes de los campamentos, todo el equipo sentía oposición. Enfrenté muchos desafíos, luchando nuevamente con cosas que pensé que ya había superado. ¡Pero agradecemos a Jesús que siguió invitándonos a ver todo lo que estaba a punto de hacer! 

    Creo que Juan 10:10 es un versículo que refleja bastante bien lo que experimentamos: “El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (DHH). 

    Durante estos tiempos difíciles, pude vislumbrar la vida plena y en abundancia que Dios ha preparado para nuestros jóvenes y jóvenes adultos, e incluso para mí. 

    —Valentina Kunze, representante de Jóvenes Anabautistas (YABs) para América Latina y miembro de la iglesia Konferenz der Mennonitengemeinden in Uruguay. 

    Este artículo es una adaptación del discurso que presentó en Renovación 2024, “Transformados, juntos vivimos a Jesús”, el 6 de abril de 2024, en Brasil. 


    Correo 39.2&3

  • La colaboración formalizada en 2020 entre el Congreso Mundial Menonita (CMM) y el Seminario Bíblico Menonita Anabautista (AMBS, por sus siglas en inglés) de Elkhart, Indiana, EE.UU., está abriendo las puertas para que personas de todo el mundo reciban educación pastoral y de liderazgo anabautista. 

    A través de programas existentes y de nuevas iniciativas, personas del pastorado y liderazgo eclesial están tomando cursos de estudios bíblicos y teológicos, ministerio e historia eclesiástica en sus países de origen, tanto acreditados como no. 

    César García, Ph.D., secretario general del CMM, describió la colaboración como una respuesta al llamado en 2003 a “compartir dones” entre las iglesias miembros del CMM. El AMBS pertenece a la Iglesia Menonita de Canadá and Iglesia Menonita de EE. UU. , dos de las 108 iglesias miembros del CMM. 

    A través del vínculo del AMBS con el CMM, el Seminario ha recibido cada vez más invitaciones de personas en el liderazgo de iglesias nacionales para apoyar la formación de líderes anabautistas en sus contextos particulares. Esto ha llevado a un mayor intercambio de dones, dado que, a su vez, las iglesias miembros del CMM y otras organizaciones anabautistas se han unido al AMBS. La campaña del Seminario, Formar Líderes Juntos también ha ayudado a financiar estas iniciativas conjuntas. 

    Por ejemplo, en octubre de 2023, Andi Santoso (M.A. 2022), director regional para Asia y Medio Oriente de la Red Menonita de Misiones (MMN, por sus siglas en inglés); Joe Sawatzky, Ph.D. (M.Div. 2005), especialista del Proyecto de Colaboración de Liderazgo Mundial del AMBS, y también de la MMN; y David Boshart, Ph.D., presidente del AMBS, fueron invitados a impartir un curso de tres días sobre liderazgo para unos treinta estudiantes de cinco convenciones anabautistas de la India. Cada convención envió a dos mujeres, dos hombres y al menos una persona joven para que se capacitaran y en el futuro enseñaran el material en su región. 

    “Previamente evaluamos el material con los líderes y luego lo revisamos en función de su pertinencia contextual, proporcionando unidades en el plan de estudios para que los capacitadores incluyeran material de casos de su contexto local”, dijo Boshart. “Dicho material ahora pertenece a estas iglesias para que lo utilicen y adapten de la forma que les resulte más útil en sus entornos.” 

    La coparticipación formalizada en 2019 entre el AMBS y el Seminario Meserete Kristos (MKS, por sus siglas en inglés, Seminario Menonita Etíope) de Bishoftu/Debre Zeit, Etiopía, también se ha fortalecido a través de la relación del AMBS con el CMM. Líderes del MKS y del AMBS crearon conjuntamente una versión personalizada de la Maestría en Artes: Teología y Anabautismo Mundial a fin de formar líderes para la Iglesia Meserete Kristos. Los estudiantes realizan una combinación de cursos virtuales semestrales y cursos presenciales intensivos de corta duración, adaptados al contexto etíope, e impartidos en el MKS por profesores del AMBS. El programa cuenta con 29 estudiantes; los primeros siete estudiantes se graduaron en 2023. 

    “Participar con las iglesias y líderes emergentes en su contexto particular fortalece a los miembros de nuestro profesorado, ya que así conocen y valoran más a la comunidad anabautista mundial, especialmente en el Sur global”, señaló Boshart. 

    —Annette Brill Bergstresser es directora de Comunicaciones del Seminario Bíblico Menonita Anabautista (AMBS, por sus siglas en inglés), una comunidad de aprendizaje ubicada en Elkhart, Indiana, EE.UU., en las tierras ancestrales de los pueblos potawatomi y miami. El AMBS ofrece educación teológica para estudiantes tanto en el propio predio como a distancia, y brinda una amplia variedad de programas de aprendizaje permanente, con el objetivo de formar a los seguidores de Jesucristo para ser líderes de la misión reconciliadora de Dios en el mundo. ambs.edu


    Correo 39.2&3

  • Sobre la Comisión de Fe y Vida 

    Las iglesias anabautistas de todo el mundo viven su fe de manera diversa, abordando los desafíos y oportunidades locales en tanto que adhieren a las Convicciones compartidas

    La Comisión de Fe y Vida permite que las iglesias miembros del CMM reciban y brinden consejo sobre la fe y la práctica cristianas, así como sobre el testimonio anabautista en el mundo actual. Dicha Comisión alienta a las iglesias miembros del CMM a desarrollar relaciones de responsabilidad mutua con respecto a las convicciones que sostienen y en la vida que viven, a nivel local, internacional y transcultural. 

    “La Comisión de Fe y Vida es un punto neurálgico entre muchos, mediante el cual no ‘construimos koinonía’ sino que cuidamos, nutrimos y mantenemos la unidad que crea el Espíritu. Esperemos que, de alguna manera, no obstaculicemos sino más bien agilicemos las señales que el Espíritu vivificante envía a las distintas partes del cuerpo -o mosaico-, para mezclar metáforas”, expresa Thomas R. Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida. 

    ¿Qué hace la Comisión de Fe y Vida? 

    Los miembros de Fe y Vida y algunos otros representantes del CMM han entablado un diálogo con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC, por sus siglas en inglés). Tras años de planificación, este proceso se puso en marcha en marzo de 2023, en Canadá. 

    Los miembros del Diálogo han colaborado en la elaboración de una declaración para el culto ecuménico ‘Zúrich 2025’ en Zúrich, Suiza. La misma incluirá puntos tales como los recuerdos del pasado, el lamento por la división y la persecución, la gratitud por los pasos dados hacia la reconciliación, el deseo de vivir en unidad, el compromiso con el testimonio común y la participación en pos de la paz y la justicia. 

    “En 2023 presentamos el informe del diálogo sobre el Bautismo y la Incorporación en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia (2020) y una guía de estudio del informe escrita por Tom Yoder Neufeld. Sigue en pie nuestra invitación a que las iglesias examinen este informe y envíen su respuesta antes de noviembre de 2024”, señala Anicka Fast, secretaria de la Comisión de Fe y Vida. 

    Durante el año pasado, Fe y Vida ha estado compartiendo historias sobre la incorporación a la tradición anabautista mundial y cuáles son los desafíos para la unidad en nuestras regiones tan diversas. Estas historias fomentan iniciativas para apoyar a las iglesias miembros a vivir la unidad en un mundo cada vez más polarizado. 

    En 2023, las Redes Anabautistas Mundiales de Educación (GAEN) iniciaron una relación con la Comisión de Fe y Vida, y dos de sus miembros pasaron a formar parte de la Comisión, a la espera de la aprobación del Concilio General en 2025. 

    “Las redes de educación son claves para transmitir los recursos de la Comisión de Fe y Vida a las escuelas miembros de GAEN, y para apoyar su objetivo de fortalecer la iglesia a través de la formación en la fe centrada en Cristo”, comenta Anicka Fast. 

    Planes para el próximo año 

    Con miras a la conmemoración de los quinientos años del anabautismo en 2025, Fe y Vida tiene previsto algunos talleres para las reuniones del Concilio General en Alemania, en mayo de 2025. El material de los talleres estará disponible para todas las iglesias después de las reuniones. 

    El enfoque principal de los talleres será el bautismo, tanto porque es el quincentenario del primer “bautismo de creyentes” en Zúrich, como porque Fe y Vida ha participado activamente en ayudar a las iglesias miembros del CMM a examinar el material que ha surgido del Diálogo Trilateral sobre el bautismo. 

    “Lo más importante es que quisiéramos animar a nuestras iglesias a considerarlo como una oportunidad para fortalecer y profundizar nuestra comprensión y práctica del bautismo, especialmente su relación con el fundamento de nuestro discipulado”, afirma Thomas R. Yoder Neufeld. 

    Además del bautismo, dos temas cada vez más urgentes serán competencia de la Comisión: 

    • La unidad en la diversidad: Continuar trabajando para ayudar a nuestra comunión de iglesias a abordar los verdaderos desafíos de estar unidos en el contexto de una gran diversidad. 
    • El cuidado de la creación: Frente a la presión apremiante que trae consigo la crisis climática, Fe y Vida considera la urgencia de ir más allá de las relaciones humanas. Los modos de vida sostenibles son una cuestión de fe y de vida. 

    “Procuramos la manera de ayudar a nuestra familia eclesial a comprometerse con la creación, según el mandato de Dios en Génesis 2:15, para que las personas la trabajen y la cuiden. Este año publicaremos un breve documento sobre este tema”, dice Anicka Fast. 

    “También hemos escuchado a los miembros de la Comisión enfatizar la importancia de producir recursos teológicos para la iglesia mundial que respondan a las necesidades sentidas, especialmente en el Sur global. En este marco, hay algunos debates apasionados sobre cómo vincular dichos recursos teológicos con los jóvenes y jóvenes adultos de hoy. Esperamos trabajar en ello en colaboración con GAEN y el Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación”, expresa Anicka Fast. 

    “En definitiva, ayudamos a las iglesias a ser fieles en el discipulado y a aprender a vivir con la diversidad. Dado que la iglesia es el proyecto de Dios de construcción de la paz, todo lo que hagamos para ayudar a la iglesia a ser más fiel es de hecho construir la paz. De tal manera, Fe y Vida lleva a la practica el lema del CMM: Seguir a Jesús, vivir la unidad, construir la paz”, afirma Thomas R. Yoder Neufeld. 


    Correo 39.2&3

  • “No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” Romanos 12:2 (DHH)

    Renovación es el nombre que el Congreso Mundial Menonita le ha dado a una década de eventos regionales en torno a la memoria de los cinco siglos de nuestra existencia como comunidad de fe.

    Nos aproximamos a estos diez años de conmemoraciones centrándonos en nuestra historia desde una perspectiva mundial, ecuménica y transcultural.

    Estas palabras del apóstol Pablo nos ayudan a recordar el pasado y mirar hacia el futuro.

    Expresamos gratitud a Dios por la herencia de fe que hemos recibido.

    Pero también venimos ante el Señor con un espíritu de arrepentimiento y renovación, comprometidos a aprender del pasado y llegar a conocer más a Dios tanto aquí y ahora como en los años venideros.

    Transformación

    Consideramos cómo nuestra tradición anabautista ha entendido el discipulado como un proceso continuo de transformación.

    En primer lugar: la transformación es un camino en el que renunciamos a ciertas cosas y asumimos cosas nuevas.

    Implica movimiento continuo. Abandonamos lugares constantemente y avanzamos. Actuamos en contra del espíritu religioso que sostiene la certeza absoluta de las doctrinas, los dogmas y la ética; afirmamos la necesidad de renovar nuestra mente, y por lo tanto, estamos dispuestos a desafiar las creencias y la ética como lo hicieron nuestros antepasados espirituales en el siglo XVI.

    En segundo lugar: la transformación en la Biblia nunca es una experiencia individualista.

    Siempre es comunitaria. La hacemos juntos porque requiere diálogo e interdependencia.

    La diversidad de posturas de nuestra comunidad nos permite corregir el rumbo en el proceso de transformación.

    Centrados en Jesús

    Nuestros hermanos y hermanas nos ayudan a descubrir aquellas cosas que necesitamos cambiar, renunciar o incorporar para llegar a ser como Jesús.

    Y ello nos lleva al tercer comentario bíblico o componente de transformación: la persona de Jesús.

    No cualquier cambio es válido. Como seguidores de Jesús, no podemos apoyar la transformación en cualquier dirección.

    Para ser discípulos fieles, los cambios en nuestras creencias y ética deben hacerse para que lleguemos a ser semejantes al carácter y a la persona de Jesús.

    Como señala Pablo, “hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo”. (Efesios 4:13)

    La transformación en unidad es un desafío que enfrentamos históricamente en el mundo anabautista.

    Muy a menudo los movimientos de renovación han enfrentado el rechazo que producen las divisiones.

    La transformación no siempre se ha dado en torno al carácter de Jesús.

    Por eso hoy necesitamos recuperar la visión del Congreso Mundial Menonita: Quisiéramos ser una iglesia mundial en la que seguimos a Jesús, vivimos la unidad y construimos la paz.

    Somos un cuerpo de más de diez mil congregaciones locales distribuidas en *110 iglesias nacionales que se encuentran repartidas por todo el mundo, con más de 1,5 millones de creyentes bautizados.

    Nos necesitamos mutuamente para ser transformados a la imagen de Jesús.

    Mientras damos gracias a Dios por las oportunidades de ser transformados, mantengamos también una actitud de arrepentimiento por nuestras divisiones.

    Pidamos perdón por nuestra renuencia a cambiar.

    Arrepintámonos de nuestro orgullo y de la actitud de juzgar el proceso de transformación de los demás, en lugar de participar en él con amor y paciencia.

    Procuremos la renovación desde un corazón contrito que reconoce la necesidad de transformación continua.

    Que juntos podamos ser transformados a la imagen de Jesús.

    —César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, es oriundo de Colombia y reside en Kitchener, Ontario, Canadá.

    *Número de iglesias miembros del CMM tras las reuniones del Comité Ejecutivo en Brasil, abril de 2024.


    Correo 39.2&3

  • Países Bajos 

    Vivimos en una sociedad –en Europa Occidental– que ya no habla nuestro idioma. Hemos sido la cultura dominante durante siglos y siglos… ya sea católica romana, protestante o menonita. El lenguaje cristiano, la imaginería cristiana, las normas y los valores cristianos eran absolutamente dominantes en la cultura holandesa. Y en una generación, todo ello desapareció. 

    Por supuesto, antes tuvimos la secularización. Ha estado sucediendo durante algunas décadas. Y la aceptamos. 

    Nuestras iglesias siempre han sido pequeñas, nuestras congregaciones también. Eso nos gusta. Nos gusta el hecho de conocernos. 

    Pero, al parecer, hubo un punto de inflexión al que llegamos sin darnos cuenta. Algunos de nosotros ni siquiera lo reconocemos aún. 

    No se trata sólo de la secularización. Se trata de que desaparece una cultura entera con todas sus referencias, en un abrir y cerrar de ojos. 

    Pero esa es la cuestión: la gente que nos rodea ya no nos entiende ni entiende nuestra historia. Es como Pentecostés al revés. Hablamos y contamos nuestra historia, utilizando el mismo idioma que la gente que nos rodea. Pero nadie entiende lo que decimos. Las palabras que empleamos no tienen sentido, o incluso tienen otro significado para nuestros oyentes. 

    Nos despertamos en una realidad extraña, muy extraña. Incomprensible. 

    Esto es diferente a la decadencia. Este es un mundo nuevo. 

    Y me gusta. 

    Estamos más allá de intentar salvar lo que fue. Estamos más allá de intentar cambiar la marea. Estamos a punto de reinventarnos, nuestras iglesias, nuestra manera de contar historias. Estamos en el camino del descubrimiento. 

    No hay otra opción. Ni siquiera nuestro dinero podrá salvarnos ahora. Eso da mucho, mucho miedo. 

    Y me gusta. 

    Exiliados en nuestra propia tierra 

    Esto lo reduce todo a su mínima expresión. Incluso el Evangelio. Es necesario leerlo, estudiarlo, reencontrarlo. ¿Qué vale la pena? ¿Qué es verdad? ¿Qué es la tradición? ¿Qué historia? ¿Cuáles son las respuestas antiguas a preguntas aún más antiguas? ¿Y qué nos sigue hablando ahora, a nuestro corazón, a nuestra alma? Debemos escudriñarnos, escudriñar nuestros motivos, nuestras confesiones. No hay una salida fácil. 

    Y esa es la cuestión. Por ahora nuestro crecimiento debe medirse espiritualmente. No en números, sino en gentil sabiduría. En humanidad. En comunidad. 

    Es necesario que profundicemos. Debemos asimilar el hecho de que ya no nos sentimos como en casa en esta tierra, en este mundo, en este idioma, y lamentar esa pérdida. 

    Y la Biblia nos dirá cómo.  

    Ya lo hemos hecho antes. Una época, un lugar y una situación diferentes; el mismo problema. Estamos exiliados en nuestra propia tierra y continente: «Ríos de Babilonia», aunque seamos los únicos que quedamos que entendemos esta referencia (y no nos referimos a la canción de Boney M). 

    Y entonces encontramos nuevos caminos. 

    No le hablamos a la gente de nuestra fe. La vivimos. 

    Un mundo diferente 

    Muchos de nuestros jóvenes han conocido a la iglesia a través de AKC, nuestros campamentos de verano. En dichos campamentos no se pronuncia ni una palabra sobre el Evangelio. Pero en los campamentos creamos un mundo que es totalmente diferente de lo que estos niños y jóvenes adultos conocen en casa o en la escuela. Un espacio de sanación, sin presiones ni juicios. Un espacio donde aprenden que los caminos del mundo que nos rodea quizá no sean la respuesta definitiva. 

    No presionamos, no sermoneamos. Nos divertimos, sostenemos el espacio… y esperamos. 

    En un momento dado, sienten curiosidad. Empiezan a hacer preguntas: ¿Qué es tan diferente aquí? ¿Y cuál es la razón? 

    En la casa de la hermandad (broederschapshuis) donde trabajo, llega y se queda todo tipo de gente. No compartimos nuestra fe salvo que nos lo pidan. Pero les pedimos a todos que se reúnan, que trabajen juntos, que formen parte de nuestra comunidad mientras permanecen allí. 

    Al lavar los platos juntos, nos encontramos con Dios, o al menos con preguntas sobre Dios. En cada pregunta procuramos encontrar algo que podamos aprender. 

    Ya no tenemos respuestas. Pero las preguntas de la gente que no sabe nada de Dios ni de la fe nos muestran el camino. 

    Me conmueve cuando una persona joven voluntaria de nuestra broederschapshuis visita nuestra iglesia por primera vez, encuentra el valor para ponerse de pie y dar su testimonio: “Aquí descubrí algo. Aún no tengo palabras para describirlo, pero ahora vive en mi corazón”. 

    En nuestra situación, eso es un testimonio de fe. Porque es verdad: no tenemos palabras. Sin embargo… 

    Nuestro crecimiento no se centrará en los números, sino en ser humanos-con-Dios. Nuestra misión es nuestra propia búsqueda del Camino. Y al hacerlo, procuramos vivirlo plenamente. 

    La gente se da cuenta. La gente hace preguntas. Procuramos responderlas y fracasamos. Y eso es lo hermoso. Es lo que fomenta la conversación, impulsa el proceso de aprendizaje. 

    Creceremos desde el desconocimiento. Y dubitativamente, nos sentiremos bien con eso. 

    Demos gracias a Dios. 

    —Wieteke van der Molen, pastora y directora espiritual de la Iglesia Menonita Holandesa (Algemene Doopsgezinde Sociëteit); y codirectora de Dopersduin, una casa de la hermandad menonita y centro de retiros en Schoorl, Países Bajos. 


    Correo 39.2&3

  • ¿Por qué la Iglesia Meserete Kristos es la iglesia menonita de más rápido crecimiento?

    Etiopía es una nación multiétnica, multirreligiosa y multilingüe con más de 120 millones de habitantes, el segundo país más poblado de África. Situado en el noreste de África, Etiopía es un país sin salida al mar.

    Las potencias europeas no colonizaron Etiopía. Sin embargo, los conflictos internos desgarraron el país y lo dividieron según criterios étnicos, religiosos y geográficos. Las guerras civiles arruinaron la economía del país. Los conflictos étnicos y religiosos dañaron los lazos sociales entre los diversos grupos de población y aumentaron el miedo. La intolerancia y la venganza forman parte de la vida del pueblo. Para algunas personas, la pobreza, la guerra y la familia son los símbolos de Etiopía.

    Sin embargo, quienes perdieron la esperanza encuentran sentido y dirección a su vida cuando acuden al Creador del Cielo y de la Tierra. Cuando la gente cree en Jesucristo no sólo recibe la esperanza de vida eterna, sino también un nuevo punto de vista desde el cual observar sus difíciles circunstancias a fin de idear mejores mecanismos para afrontarlas.

    Nuestra visión sobre el crecimiento de la iglesia

    La Iglesia Meserete Kristos (MKC, por sus siglas en inglés) entiende el crecimiento de la iglesia de acuerdo a dos dimensiones.

    En primer lugar, el crecimiento de la iglesia es el aumento numérico de sus miembros. Se espera que las congregaciones sumen nuevos creyentes todos los años, tal como se practicaba en la iglesia primitiva (Hechos 2:47).

    El segundo aspecto es que el crecimiento de la iglesia se manifiesta en la madurez de la vida espiritual de los creyentes. Los creyentes que manifiestan el fruto del Espíritu en su vida y siguen los pasos de Cristo ejercen una influencia positiva en la sociedad. Cuando las personas comparten el evangelio con los demás a través de sus prácticas de vida, aumenta la posibilidad de que la gente responda positivamente al mensaje.

    El crecimiento espiritual de los individuos creyentes y el crecimiento de la iglesia están vinculados.

    Estrategias para el crecimiento de la iglesia

    En las siguientes páginas, describiremos las diez estrategias/principios que ayudaron a la MKC a crecer rápidamente en la era poscomunista (1991-2024).

    1. Oraciones fervientes

    La MKC ha utilizado la oración como arma espiritual para vencer el poder del diablo y para liberar a las personas de la esclavitud de los pecados. En las oraciones, le hablamos a Dios y escuchamos cuando Dios nos habla.

    En todas las congregaciones de la MKC, los equipos de oración oran por el ministerio de la iglesia, según los temas que se les asignan. Los equipos oran para que la iglesia venza el poder del mal que impide que la gente escuche y crea en el evangelio de Jesucristo.

    Hay reuniones de oración que duran toda la noche en las que participan todos los miembros de la iglesia local. Las personas a tiempo completo del pastorado le dedican mucho tiempo a la oración. Las personas en el liderazgo de la iglesia oran antes de las reuniones de trabajo. Los creyentes oran creyendo que Dios les escucha y responde a sus oraciones según su voluntad.

    En la sede central de la MKC, un equipo nacional de oración se reúne todos los meses durante un día para pedir a Dios que ayude a la iglesia a acercarse a los pueblos que no han sido convertidos por las buenas nuevas de Jesucristo.

    Muchas congregaciones oran por la salvación de las personas a través del evangelio de Jesucristo utilizando diferentes enfoques.

    Algunas congregaciones locales oran durante los servicios dominicales por los grupos étnicos que aún no han sido convertidos. Por ejemplo, la MKC Tabour, de la ciudad de Hawassa, en el sur de Etiopía, preparó carteles de varios grupos étnicos, y cada semana el cartel de uno de los grupos étnicos se coloca en la parte delantera del escenario de la iglesia. Toda la congregación ora por ese grupo étnico durante cinco a diez minutos.

    2. Llamar a gente nueva a creer en Jesus

    “Querido/a predicador/a, cuando termine su sermón, no olvide invitar a personas nuevas a aceptar al Señor.”

    En cada congregación local de la MKC, después del sermón del culto dominical, el predicador o predicadora llama a personas nuevas a aceptar a Cristo como su Salvador y Señor. La MKC cree que el Espíritu Santo mueve el corazón de la gente y la convence de sus pecados para que se arrepienta y crea en Jesús. Por lo tanto, los predicadores y predicadoras son recipientes para que obre el Espíritu Santo.

    Cada domingo muchas personas nuevas desean creer en Jesús. La congregación lleva a estos nuevos creyentes a la sala de oración para orar por ellas. Los evangelizadores anotan su dirección y su número de teléfono para poder hacer un seguimiento. Luego, se unen a la clase de nuevos creyentes para aprender las doctrinas cristianas básicas. Una vez bautizados, el departamento de evangelización los pasan al departamento pastoral para que se les brinde atención pastoral adecuada.

    Cabe señalar que llamar a la gente desde el púlpito sin tener gente nueva (no creyentes) en la iglesia no tiene sentido. Las congregaciones les recuerdan a sus miembros que inviten y lleven al culto dominical a sus amistades, familiares o colegas.

    El pastor Deneke Hussein, secretario general de la región de la MKC del sur de Etiopía, hace referencia a un encuentro reciente. Después del culto dominical, salió y vio a una mujer triste. Sintió la guía del Espíritu Santo para hablar con ella. La saludó y le preguntó: “Pareces estar triste, ¿qué ha pasado?” La mujer respondió: “Estaba desesperada con la vida y vine a la iglesia para escuchar la Palabra de Dios. Escuché el mensaje y me sentí animada. Sin embargo, nadie me habló.”

    El pastor Deneke se dio cuenta de que el predicador no invitaba a la gente a pasar al frente para aceptar a Cristo como su Salvador y Señor personal. La llevó a la sala de oración y le pidió formalmente que aceptara a Cristo. La mujer aceptó a Cristo, se oró por ella y se la puso en contacto con la persona evangelizadora de la congregación para que le diera seguimiento.

    Un pastor del oeste de Etiopía expresa: “Después de que una persona haya predicado el evangelio en un lugar donde se ha reunido mucha gente, no llamar a las personas que quieren creer en el Señor Jesús es como plantar una semilla y negarse a recoger el fruto después de que haya madurado.”

    3. Seguir con números pequeños y en crecimiento

    Foto: Liesa Unger

    La política de la MKC establece que una congregación con más de mil miembros debe dividirse en dos congregaciones pequeñas. Desde un punto de vista práctico, las iglesias pequeñas (con menos de mil miembros) pueden brindar servicios eficaces a su membresía. Además, los miembros de la iglesia se conocen y pueden confraternizar de manera significativa.

    Una iglesia madre nutre a la nueva iglesia filial para que se convierta en una congregación de pleno derecho. Luego, tanto la iglesia madre como la iglesia filial siguen creciendo para fundar otras congregaciones nuevas.

    El pastor Sebrela Kedir, director del departamento pastoral de la MKC, afirma que cuando las congregaciones tienen una membresía numerosa no pueden prestar servicios pastorales adecuados a los miembros ni movilizarlos a todos hacia un objetivo común. “Una persona en el pastorado puede alimentar y proteger bien al rebaño cuando el número es razonable. Si la membresía de la iglesia es grande, algunos miembros se extravían.”

    «Al mantener un número razonable, la MKC crece en calidad y cantidad. Los discípulos de Cristo comparten fielmente el evangelio con los demás”, comenta Sebrela Kedir.

    4. La responsabilidad de compartir el evangelio

    Quien haya experimentado la bondad de Jesús debe contarle a los demás lo que ha experimentado.

    La MKC establece claramente que la iglesia existe para predicar el evangelio de Jesucristo a todas las personas y hacerlas discípulos de Cristo. Los Estatutos de la MKC mencionan la participación de los miembros de la iglesia en el ministerio holístico de la iglesia, sirviendo a la iglesia con los dones espirituales que les fueron dados, oraciones, asesoramiento/ consultoría profesional, trabajo, sabiduría y contribuciones financieras.

    Antes de convertirse en miembros de la iglesia mediante el bautismo en agua, a los nuevos creyentes se les imparten enseñanzas sobre lo que la iglesia espera de ellos una vez que se conviertan en miembros de pleno derecho.

    Uno de los temas tratados es el concepto de acercar a otras personas a fin de que crean en Cristo. Se espera que los creyentes nuevos acerquen a otros a Cristo así como alguien los acercó a ellos a Cristo. La iglesia les anima a compartir con otras personas la bondad de Jesús que han experimentado en su vida. Contarles a otras personas lo que Jesús ha hecho por ellos no requiere tener formación teológica.

    5. Implementar un plan estratégico que tenga relevancia contextual

    En toda la MKC se habla actualmente el mismo idioma: la Agenda 2819 es nuestra prioridad.

    En el plan estratégico que la MKC preparó e implementó en 2022, la iglesia estableció la hoja de ruta para sostener el crecimiento de la iglesia. La misión de la iglesia fue revisada para definir a la MKC como una iglesia misional/evangelizadora. Afirma: “La MKC existe para predicar el evangelio a todas las personas y hacerlas discípulos de Jesucristo.”

    Para inculcar esto en el corazón de los miembros de la iglesia, ésta preparó presentaciones sobre Mateo 28:19 ‚Äì Agenda 2819, y se llevaron a cabo sesiones de concientización en todas las regiones de la MKC. Esto impulsó a los líderes y miembros de la iglesia a enfocarse en predicar el evangelio y acercar a la gente a fin de creer en Jesucristo. El presidente de la MKC dedicó mucho tiempo a transmitir este mensaje a todas las congregaciones de la MKC para lograr los objetivos. El plan estratégico también estableció indicadores específicos para seguir el progreso de la iglesia en pos de la consecución del 10% de crecimiento anual de miembros.

    El plan estratégico ha hecho que la iglesia movilice recursos para alcanzar los objetivos fijados. Sobre todo, los líderes de la iglesia se dieron cuenta de que existen para predicar el evangelio y hacer discípulos de Cristo a quienes crean.

    El pastor Dessu Abebe, secretario general de la MKC de la región de Nekemte, afirmó que la dirección establecida por el plan estratégico es muy pertinente. Leyó el plan estratégico repetidas veces para poder interiorizarlo porque si no se implementa, la región fracasará.

    “Convoqué a las principales personas del pastorado y al presidente del consejo de ancianos de todas las iglesias locales de mi región, para tres días de capacitación sobre el plan estratégico. Hice todo lo posible para ayudarles a entenderlo.” Subrayó que la capacitación por sí sola no bastaba para entenderlo del todo.

    Cuando él se reúne con las principales personas del pastorado en sesiones de evaluación trimestrales, repasa el plan estratégico y los escucha para comprender sus desafíos, preocupaciones y éxitos. El pastor Dessu admitió que el plan estratégico es duro y exige mucho trabajo. Dos de los principales pastores de su región renunciaron porque reconocieron que no tenían la capacidad necesaria para implementar el plan estratégico.

    La MKC de la región de Nekemte pudo identificar distritos en los que no había congregaciones de la MKC. “Fundamos iglesias en tres de dichos distritos. No pensábamos así antes.

    El plan estratégico nos guió hacia dónde debíamos enfocarnos.” “El plan estratégico nos ayudó a ver el panorama más amplio hacia dónde se dirige la MKC y nuestro rol específico como iglesia local”, dijo Shambel Genene, pastor principal de la MKC de Asella. La iglesia estaba comprometida con la evangelización musulmana, incluso antes de que se introdujera el plan estratégico. Ahora, “ajustamos nuestras actividades evangelizadoras al plan estratégico de la iglesia para aportar nuestra parte a la consecución de los objetivos comunes”.

    6. Ordenación de evangelizadores en las congregaciones

    Cada iglesia local de la MKC debe tener por lo menos una persona evangelizadora dedicada a predicar la Palabra de Dios y a guiar a las personas a la fe en Jesucristo.

    ace dos décadas, los evangelizadores realizaban la labor de pastorado. La MKC revisó las pautas del ministerio para liberar a la persona evangelizadora de la labor pastoral y así enfocarse en la evangelización.

    Una persona evangelizadora en una congregación comparte las buenas nuevas de Jesucristo con la gente a fin de ser un modelo. También es responsable de motivar y preparar a los miembros de la iglesia para que participen activamente en la evangelización y el establecimiento de nuevas iglesias. Informa trimestralmente de sus logros en el ministerio de evangelización al pastor principal y al consejo de ancianos.

    Ayalew Balcha se graduó del Seminario Meserete Kristos y es evangelizador ordenado de la MKC de Akaki. Afirma que las congregaciones necesitan evangelizadores que proclamen el evangelio a las personas no creyentes. √âl coordina el ministerio evangelizador de la iglesia local y moviliza a la congregación para la evangelización.

    Tiene un equipo de evangelización ‚Äìun grupo de acción‚Äì que sale todos los meses a las calles y va de pueblo en pueblo, compartiendo las buenas nuevas de Jesucristo con todo aquel con quien se encuentre.

    El año pasado, diecinueve nuevos creyentes que se acercaron a la fe de esta manera fueron bautizados y se convirtieron en miembros de la iglesia. “Estamos orando y trabajando duro para ganar más almas para Cristo este año”, dijo.

    7. Movilizar los recursos localmente

    “Nuestros recursos son las personas que tenemos en la iglesia.”

    La mayoría de los miembros de la MKC no son ricas. Hay varias congregaciones en zonas rurales que se dedican a la agricultura de subsistencia. Debido al cambio climático, los conflictos, el estilo de agricultura tradicional, el acceso inadecuado a semillas mejoradas y fertilizantes y otros factores, no pueden mejorar sus ingresos.

    La mayoría son agricultores muy trabajadores que contribuyen a la iglesia mediante diezmos, ofrendas, donaciones especiales y regalos de amor. Son pobres pero lo bastante generosos como para apoyar el ministerio de la iglesia.

    Empleados y empresarios que tienen ingresos regulares pagan sus diezmos mensualmente.

    Las iglesias locales también recogen ofrendas para la evangelización y para la misión de la iglesia. En algunas congregaciones, los grupos de estudio bíblico organizados por la iglesia contribuyen con dinero a los fondos para la misión de la MKC.

    Birru Robele, uno de los líderes prominentes de la MKC, recauda las contribuciones mensuales de los integrantes de su grupo de estudio bíblico y las entrega a la congregación de Misrak Addis Abeba. Mantiene a más de 130 fundadores de iglesias en distintas partes del país con un salario mensual de unos USD 50.

    Algunas personas no pueden continuar con sus trabajos después de creer en Jesucristo porque dichos trabajos son incompatibles con las enseñanzas de la Biblia. Entre estas personas hay mujeres que se dedican a la prostitución, y a la producción y venta de bebidas alcohólicas locales. Rehabilitarse y cambiar los medios para generar ingresos requiere dinero.

    Bekele Bajira, pastor principal de la MKC de Bordi Nekemte, dijo que tres trabajadoras sexuales profesionales se acercaron al Señor gracias a la campaña de evangelización. Completaron la enseñanza cristiana básica y se bautizaron. Más tarde, las mujeres le contaron que no tenían comida porque habían dejado de trabajar. Cuando el pastor Bekele compartió sus historias con la congregación, los miembros aportaron dinero suficiente para ayudarlas a poner en marcha otros pequeños negocios.

    “Si presentamos realmente las necesidades que hay que atender para hacer avanzar la causa del evangelio, los creyentes están dispuestos a dar lo que tienen”, señala el Pastor Bekele.

    8. Utilizar el idioma de la gente

    Foto: Liesa Unger

    La política de la MKC establece que el evangelio debe predicarse y enseñarse en el idioma de la gente. Dado que el propósito de la iglesia es ayudar a la gente a escuchar el evangelio, creer en Cristo y convertirse en sus discípulos, se predica y enseña la palabra de Dios en el idioma que prefiere la gente. La gente suele abrir su corazón cuando escucha el evangelio en su propio idioma.

    En una sociedad en la que la cuestión del idioma es delicada, permitir que la gente aprenda el evangelio en su idioma les ayuda a no asociar los ministerios de la iglesia con la política.

    La MKC prepara y pone a disposición materiales de evangelización y de discipulado en varios idiomas. Animamos a los creyentes que sienten el llamado al ministerio a ser multilingües. Conocer varios idiomas abre la puerta al ministerio y al establecimiento de iglesias en diversas culturas.

    El pastor Firew Lemma, del departamento de educación y capacitación de la sede central de la MKC, viajó recientemente a Tigray, en el norte de Etiopía, para enseñar a líderes de la iglesia. Habiendo aprendido el idioma de su familia, saludó a los participantes en el idioma tigriña y observó que sus rostros expresaban amabilidad y hospitalidad. Les sorprendió que hablara su idioma.

    Hablar el idioma de las personas a las cuales servimos es esencial para comunicar el evangelio con claridad y entablar buenas relaciones, afirmó el pastor Firew.

    9. Ubicar a fundadores de iglesias en comunidades sin iglesia

    “Labrar la tierra con los bueyes de esa zona.”

    La MKC recluta, capacita y ubica a fundadores de iglesias en contextos de su propia cultura. Dado que reconocen la cultura y ya han establecido vínculos, pueden compartir fácilmente el evangelio de Jesucristo con la gente.

    La MKC designa a fundadores de iglesias en varios contextos, donde las creencias ortodoxas, musulmanas y tradicionales están muy arraigadas. Wendimu W/ Mariam, coordinador de misiones de la sede central de la MKC, afirma que los fundadores de iglesias en contextos donde predominan las creencias y prácticas tradicionales establecen más iglesias que las personas en otros contextos. En las comunidades que practican creencias tradicionales, si un líder destacado se acerca a Cristo, muchas de las personas de la comunidad le siguen y creen en Cristo.

    En dicho contexto, “nuestros fundadores de iglesias oran y trabajan para acercar a Cristo a las personas guardianas de la comunidad. Una vez que se acercan a Jesús, acercar a otras personas a Cristo es fácil”, dijo Wendimu.

    10. Seguir la guía del Espíritu Santo

    La MKC enseña sobre el Espíritu Santo y que los creyentes deben ser empoderados para vivir una vida cristiana victoriosa y dar testimonio de Cristo. La iglesia anima a los creyentes a escuchar la guía del Espíritu Santo para discernir la voluntad de Dios en su vida. Las personas a tiempo completo del pastorado y los líderes de la iglesia oran para que los creyentes sean empoderados por el Espíritu Santo.

    En el campo misionero, los fundadores de iglesias dependen de la guía del Espíritu Santo, lo cual marca la diferencia en sus esfuerzos.

    Los fundadores de iglesias que oran por los enfermos y comparten la Palabra de Dios conforme a la guía del Espíritu, acercan más personas a Cristo que quienes no practican estas cosas. Cuando el evangelio se predica/comparte con poder (demostrado por la sanación de los enfermos, la recuperación de la salud mental, la liberación del miedo a los espíritus malignos y sentir la presencia de Dios), la gente tiende a creer en el evangelio.

    Esto difiere de algunos hacedores de milagros de la TV. MKC no organiza congresos de sanación sino eventos para predicar la palabra de Dios. Allí, el Espíritu Santo realiza cosas según la voluntad de Dios.

    Los fundadores de iglesias no se centran en los milagros, sino en ayudar a la gente a entender el evangelio. Los milagros ocurren cuando oran por las necesidades de la gente. Dios confirma el poder del evangelio liberando a las personas de cualquier atadura que les impida experimentar lo que Dios planea para su vida.

    En conclusión, Dios atrae a la gente al Reino de Dios en medio de una intensa agitación política, social y económica en la Nación.

    El crecimiento de la Iglesia Meserete Kristos es un buen indicio de que las condiciones terrenales no impiden la expansión del Reino de Dios. La magnitud y profundidad del problema en nuestro contexto podrían haber destruido la iglesia. Las fuerzas del mal que intentan crear obstáculos al evangelio en la tierra no lo han conseguido. El Dios sabio utilizó los múltiples sufrimientos para conducir multitudes a su Reino.

    Dios realiza su obra. Nosotros, los hijos e hijas de Dios, debemos acercar el evangelio a la gente. Podemos participar en la Gran Comisión de Jesucristo aportando nuestro dinero, trabajo, conocimientos, tiempo, talentos y lo que tengamos como prioridad número uno. La razón principal del crecimiento de MKC es que hemos hecho de la Gran Comisión nuestra máxima prioridad y damos lo que tenemos por la causa.

    Notas a pie de página
    1. Estatutos de la MKC Parte II, Artículo 11(2), 2022
    2. Estatutos de la MKC Parte II, Artículo 10(1), 2022, página 8.
    3. Plan Estratégico de la MKC 2022-2026.


    Correo 39.2&3

  • Inspiración y reflexión

    Perspectivas

    Recursos

    Secretario General


    Compartir el alimento de vida

    “Quien haya experimentado la bondad de Jesús, debe contarle a los demás lo que ha experimentado.”

    Evangelización es una palabra que asusta a muchos de nosotros, pero este consejo sencillo ofrecido por pastores de Etiopía ayuda a simplificar la tarea. Aunque cada uno de nosotros tenga la responsabilidad de compartir el evangelio, es el Espíritu Santo quien cambia los corazones. Nuestro trabajo consiste simplemente en expresar cómo hemos experimentado la bondad de Dios.

    En este número de Correo, compartimos historias de iglesias que crecen de diferentes maneras. El equipo directivo de la Iglesia Meserete Kristos (MKC), que está repleta de congregaciones en crecimiento, comparte su estrategia de diez pasos para el crecimiento de la iglesia.

    La congregación local de Anolaima, de Colombia, cultiva árboles, hierba y pájaros y a la vez planta semillas del evangelio en el corazón de los visitantes de su “Igle-Parque”.

    Y en los Países Bajos seculares, un centro de retiros menonita y una red de campamentos asociados viven vidas transformadoras en comunidad, avanzando hacia las preguntas y permitiendo que Dios complete los espacios.

    También encontrará testimonios del evento Renovación 2024 en Curitiba, Brasil: Siendo transformados, vivimos a Jesús. Desde Indonesia, Zimbabue y Uruguay, conozca cómo la comunidad de la iglesia fomenta el crecimiento de la fe en tanto seguimos a Jesús y compartimos lo que hemos experimentado.

    En nuestra sección de recursos, encontrará noticias que despertarán su interés por el próximo quincentenario del anabautismo.

    Por último, ¡necesitamos noticias suyas!

    ¿Cómo le han conmovido los testimonios que ha leído en Correo? ¿Cómo ha compartido estos relatos con su comunidad eclesial general? Quisiéramos conocer su opinión sobre lo que considera más valioso de Correo.

    Por favor, escanee el código QR que aparece a continuación o visite [URL] para completar la encuesta. Esta encuesta le tomará sólo cinco minutos, pero su respuesta ayudará al CMM para que Correo siga siendo relevante para usted y su iglesia. Gracias por su colaboración.

    —Karla Braun es editora, escritora y coordinadora del sitio web del CMM. Vive en Winnipeg, Manitoba, Canadá.

    Courier magazine cover - A crowd of people
  • La crisis ambiental y nuestro mandato de cuidar de la creación 


    Una palabra de aliento de la Comisión de Fe y Vida del CMM y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación  

    Parte 1 de 2 

    “El cuidado de la creación” está adquiriendo una urgencia cada vez mayor. 

    Las noticias nos recuerdan a diario sobre los alarmantes cambios que se están produciendo en nuestro clima. Como muestra la encuesta llevada a cabo por el Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación, nuestros hermanos y hermanas de nuestra familia mundial de fe sufren sequías, inundaciones, tormentas destructivas, incendios, hambrunas y la devastación provocada por la guerra. Diversas especies están en peligro o incluso en vía de extinción. 

    Estamos siendo testigos de una violencia terrible contra la amada creación de Dios, y cada vez somos más conscientes de que tanto compartimos el daño, tanto en el rol de pecadores como el de víctimas.  

    ¿Cómo respondemos? 

    Nuestras respuestas seguramente variarán según el lugar donde vivamos, nuestros recursos, la profundidad de nuestra fe, nuestra teología y nuestra voluntad de responder al llamado del momento. Sin embargo, es imperativo que respondamos, ya sea que vivamos en el Norte global, que carga con una parte desproporcionada de responsabilidad frente a la crisis, o en el Sur global, que carga con una parte desproporcionada de su impacto. 

    Vivimos en un mundo que ha sufrido los efectos de la pecaminosidad humana desde el Edén, que ha roto nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación en toda su diversidad. Pero también vivimos en un mundo en el que el Espíritu misericordioso y liberador de Dios está produciendo una “nueva creación” en y a través de Cristo (2 Corintios 5:17). 

    ¿Qué nos está diciendo ese Espíritu en este momento? 

    Las convicciones compartidas y el cuidado de la creación 

    Una de las formas en las que el Espíritu nos habla es al recordarnos nuestras convicciones compartidas en el CMM. A pesar de nuestras muchas diferencias, estas nos recuerdan que ya compartimos una base para responder como familia de fe a la crisis ambiental. 

    He aquí algunas implicaciones de las convicciones que compartimos: 

    Convicción compartida #1: Conocemos a Dios como Padre, Hijo, y Espíritu Santo, el Creador que tiene el propósito de restaurar a la humanidad caída convocando a un pueblo y llamándolo a ser fiel en fraternidad, adoración, servicio y testimonio. 

    En el marco de una interpretación bíblica, la acción restauradora de Dios en la Convicción #1 abarca “todas las cosas que están en el cielo y también en la tierra” (Efesios 1:10). Dios procura restaurar no solo “la humanidad caída”, sino también los ecosistemas que sufren los efectos de nuestro estado caído.

    De hecho, Dios desea salvarnos de nuestro cruel y violento abuso de la amada creación de Dios, de modo que podamos unirnos a Él en el cuidado verdadero de la creación que está en peligro. No seremos salvos por nuestro trabajo como mayordomos de la creación; sino que somos “salvos por gracia” para la buena obra que incluye el cuidado de la creación (Efesios 2:8-10). 

    Convicción compartida #2: Jesús es el Hijo de Dios. Por medio de su vida y enseñanzas, su cruz y su resurrección, nos mostró cómo ser discípulos fieles, redimió al mundo, y ofrece vida eterna. 

    Cuando la Convicción #2 habla de que Jesucristo “redimió al mundo”, se refiere a un “mundo” que incluye toda la creación. Es porque Dios ama el cosmos (Juan 3:16) que Dios está en Cristo “uniendo todas las cosas” en el cielo y en la tierra (Efesios 1:10). Es este Jesús que ama al cosmos quien nos enseña cómo ser discípulos que aman al cosmos. 

    Convicción compartida #3: Como iglesia, somos una comunidad de aquellos a quienes el Espíritu de Dios llama a abandonar el pecado, reconocer que Jesucristo es Señor, recibir el bautismo previa confesión de fe, y seguir a Cristo en la vida. 

    Oímos al Espíritu que nos llama a responder al sufrimiento de la creación por medio de arrepentirnos, alejarnos de la codicia y la ambición egoísta. Reconocer el señorío de Cristo es una base sólida para nuestro llamado misionero a cuidar la creación. 

    Puesto que Cristo es el Señor, el cosmos entero es el campo de la misión de Dios para rescatar, redimir y restablecer. Seguir a Cristo en la vida es sumarse a esa misión, viviendo con sencillez, reduciendo el impacto de nuestro consumismo en el medio ambiente, defendiendo a los más vulnerables y respondiendo de manera práctica a su sufrimiento. 

    Convicción compartida #4: Como comunidad de fe, aceptamos que la Biblia es nuestra autoridad para la fe y la vida, interpretándola juntos bajo la guía del Espíritu Santo a la luz de Jesucristo, para discernir la voluntad de Dios y obedecerla. 

    El Jesucristo que encontramos en la Biblia es aquel por medio del cual se crearon todas las cosas, no sólo las personas, sino también todo lo demás (Juan 1:3 y Colosenses 1:16). Él es, en efecto, la “luz del cosmos” (Juan 9:12). Ese profundo misterio debe moldear nuestro discipulado (Juan 3:21). 

    Convicción compartida #5: El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados. 

    Reconocemos que la violencia es una parte implícita de la explotación de los recursos naturales, donde los poderosos reclaman tierras y recursos, tratando de silenciar las voces que se alzan en oposición. Quienes protegen y defienden el medio ambiente están siendo perseguidos y asesinados en cantidades sin precedentes en todo el mundo. 

    El cuidado de la creación en nuestros días exige que, como cuerpo de Cristo, denunciemos la injusticia y la violencia en solidaridad con los más vulnerables. El cuidado de la creación y la búsqueda de justicia son inseparables. 

    Convicción compartida #7: Como comunidad mundial de fe y vida trascendemos fronteras de nacionalidad, raza, clase social, género e idioma, y procuramos vivir en el mundo sin conformarnos a los poderes del mal, dando testimonio de la gracia de Dios por medio del servicio a los demás, cuidando de la creación, e invitando a toda la humanidad a conocer a Jesucristo como Salvador y Señor. 

    Con esta convicción, afirmamos juntos claramente que el cuidado de la creación está en el corazón mismo de la misión de la Iglesia de “dar testimonio de la gracia de Dios”. Además, como “comunidad mundial de fe y vida”, que trasciende las fronteras geográficas, políticas y de recursos económicos, se nos presentan innumerables oportunidades de colaborar para responder a la necesidad crítica de cuidar la creación. 

    Damos gracias por la colaboración que ya se está llevando a cabo. 

    Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Salmos 24:1 


    Espere la Parte 2 el próximo mes:


  • “… Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.” (Efesios 4:3). 

    Una comunidad mundial de 109 iglesias nacionales, 58 países, unas diez mil congregaciones, 1,4 millones de miembros, 45 idiomas: ¿podrá unificarse alguna vez? 

    A la Iglesia se la suele llamar el cuerpo de Cristo. Un cuerpo físico necesita diferentes órganos para funcionar. Lo mismo ocurre con la Iglesia: se necesita diversidad para funcionar, para ser una entidad completa. 

    Así ocurre también con la comunión mundial. Según su lugar en el mundo, según su contexto, las iglesias miembros del CMM son diferentes, a fin de que puedan apoyarse mutuamente y aprender unas de otras. 

    Ser una comunidad de fe en los Países Bajos es muy diferente que serlo en Indonesia o en Myanmar. Es diferente vivir como una minoría muy pequeña en un país donde otra religión constituye la gran mayoría o en un país desgarrado por la violencia de la guerra civil, que vivir en un país donde no ha habido guerras desde hace más de setenta años y donde hay libertad religiosa. 

    Las comunidades antiguas tienen desafíos diferentes a las comunidades nuevas, lo cual también nos permite aprender y animarnos mutuamente. 

    Dicha unidad en la diversidad es muy vulnerable. Protestamos con demasiada facilidad porque el otro no nos pertenece dado que no vive la fe exactamente igual que nosotros o porque su lectura de la Biblia es distinta a la nuestra. 

    Pero según la Escritura, la unidad la brinda el Espíritu: ¿quiénes somos para romperla? 

    Así que hay que hacer un esfuerzo, procurar el vínculo en lugar de la separación. Y debemos tener valor para soportarnos incluso cuando no estamos de acuerdo. Porque la “argamasa” de un Dios y un Espíritu es lo que une nuestras piezas dispares en un cuadro de hermosa diversidad. 

    De esta manera llegamos a establecer las siete convicciones compartidas del Congreso Mundial Menonita. Tardamos trece años en formularlas y aprobarlas por consenso en el Concilio General. Entre otras cosas, elaboramos los valores que compartimos sobre Dios, la Biblia, Jesús, el culto y el testimonio de paz. 

    Si nuestro fundamento se constituye a partir del vínculo basado en nuestras convicciones, entonces podemos hablar de las diferencias. Podemos acercarnos a los demás sin juzgar, con interés en lo que les preocupa. 

    Y si somos lo suficientemente valientes para sostenerlo, podremos crear un hermoso mosaico, mostrando al mundo que podemos traspasar las fronteras humanas de la nacionalidad, el idioma, el color y demás, a fin de vivir en paz unos con otros. 

    —Henk Stenvers, presidente del Congreso Mundial Menonita (2022-2028). Pronunció este discurso el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, ante su congregación local de Doopsgezinde Gemeente Bussum-Naarden, en los Países Bajos.  

    Haga clic aquí para ver el culto en YouTube (en holandés). 


    39.1

  • Indonesia

    Era el 7 de octubre de 2023. Los cónyuges Simon Setiawan y Sarah Yetty, miembros de la iglesia Jemaat Kristen Indonesia (JKI) de Indonesia, se encontraban en Egipto, al frente de un grupo de viaje de más de cuarenta personas provenientes de Indonesia y de Estados Unidos, que pretendían ingresar a Israel-Palestina. Se enteraron de los ataques de Hamás contra Israel a primera hora de la mañana. Estaban preocupados por la seguridad de los participantes del grupo de viaje. Las embajadas de Indonesia en Egipto y Jordania se comunicaron telefónicamente con ellos para decirles que no ingresaran a Israel. 

    “Tras hablar con funcionarios de la Embajada y recibir información actualizada de nuestros colaboradores locales, explicamos la situación al grupo. Dijimos que haríamos lo que los participantes consideraran mejor”, señala Simon. “La gran mayoría quiso continuar, tras recibir garantías de nuestros colaboradores locales de que nuestras rutas se habían modificado hacia zonas seguras.” 

    Así que ese día ingresaron a Israel por el Cruce fronterizo de Taba, cruzando a la ciudad balnearia de Eilat. La espera para cruzar la frontera fue larga. Había más soldados de lo habitual en el puesto de control fronterizo. Los oficiales se mostraron amables, aunque tensos. Un oficial preguntó: “¿Saben lo que está pasando en Israel, verdad?” y se sorprendió cuando el grupo dijo que igualmente quería ingresar. Las calles estaban tranquilas; sólo se veía otros dos grupos de turistas. 

    Desde allí se dirigieron al norte, modificando sus planes según las últimas actualizaciones de seguridad. En una ocasión, se quedaron en su hotel porque oyeron que había disturbios en la zona. En otra ocasión, su plan de pasar la noche en Belén se cambió a Jerusalén por motivos de seguridad. Pero consiguieron visitar Jericó, Belén y Jerusalén, encontrándose con otros grupos de turistas. 

    Están planeando volver este año, dependiendo de las condiciones de seguridad sobre el terreno. “Porque amamos la Tierra Santa”, dice Simon. 

    El anhelo de visitar la Tierra Santa 

    En 2009, por primera vez, Simon Setiawan y Sarah Yetty se anotaron para ir a la Tierra Santa con su iglesia. 

    “Hacía mucho tiempo que deseábamos ir a la Tierra Santa, pero sabíamos que estaba fuera de nuestro alcance”, dice Yetty. “Yo era maestra de un jardín de infantes y Simon ayudaba en el programa misionero de la iglesia. No teníamos mucho.” 

    Renovaron sus pasaportes vencidos y oraban a diario por un milagro. 

    “Tres meses antes de que partiera el grupo de viaje, una mujer de una iglesia presbiteriana que no conocíamos, pagó íntegramente nuestro viaje. Dijo que un mes antes había tenido un sueño en el que veía a alguien con una túnica blanca y brillante que se le acercaba y le decía que bendijera a una pareja para que visitara la Tierra Santa”, cuenta Sarah. 

    “Y luego Simón dijo que porque alguien pagó nuestro viaje, teníamos que servir.” 

    Dios estará con ustedes 

    Cuando se lo contaron a su pastor, les dijo que podían ser quienes lideraran el grupo de viaje. “Aunque dijimos que no teníamos absolutamente ninguna experiencia, nos dijo que estaremos bien y que Dios estaría con nosotros.” 

    “Esa fue nuestra primera vez y nos encantó”, expresa Simon. 

    En ese primer viaje, dirigieron la visita guiada con once autobuses, unas quinientas personas. Tuvieron que dividir el grupo e ir en distintas direcciones, con Sarah Yetty al frente de un equipo y Simon Setiawan acompañando al resto. 

    “Partimos con sólo USD$20 en el bolsillo. Pero Dios siguió bendiciéndonos, como el maná de cada día”, dice Sarah Yetty. 

    “Después de aquel primer viaje, el pastor principal nos pidió que calculáramos los gastos para visitar la Tierra Santa y creáramos una empresa especializada en viajes a la Tierra Santa. También nos dijo que estudiáramos más sobre la Tierra Santa, así que nos capacitamos sobre cómo dirigir visitas guiadas a la Tierra Santa. Desde entonces, nos comprometimos a ofrecer viajes asequibles a la Tierra Santa, para que pastores y obreros fraternales de las iglesias, especialmente de ciudades y pueblos pequeños, pudieran tener la oportunidad de viajar allá”, comenta Simon. 

    “Me encanta acompañar los grupos, estar en la tierra donde estuvo Jesús y ver cómo la Biblia cobra vida. Pero lo más importante es que me encanta estar en el autobús turístico escuchando los testimonios de la gente: de un matrimonio que casi se divorcia hasta que llegaron a Caná y decidieron reconciliarse; de un médico que subió conmigo al monte Sinaí, y sólo después de llegar a la cima confesó que le habían colocado su decimotercera endoprótesis vascular justo una semana antes”, relata Simon. 

    “Siempre digo que es una peregrinación, no sólo una visita guiada. Oremos que, sea cual sea el plan de Dios para ustedes en este viaje, sus ojos se abran para verlo”, manifiesta Simon. 

    Anhelamos la paz 

    “Nuestra oración es por la paz para el pueblo de Israel y de Palestina”, expresa Simon. 

    “Todos tienen un apego emocional con la Tierra Santa. Cuando hay un poco de inestabilidad, todo el mundo se entera y se asusta. Cuando tienen miedo, no vienen, y la industria turística local se resiente, sobre todo los trabajadores que viven dentro de las zonas de la Autoridad Palestina (Jericó, Belén, Ramala)”, señala Simon Setiawan. 

    “Quisiéramos que las industrias locales prosperen y que la gente común pueda vivir su vida sin temor. La gente, de ambas partes, quiere estabilidad y seguridad. Y esto es lo que también deseamos”, afirman Simon Setiawan y Sarah Yetty. 

    —Interim Chief Communications Officer Elina Ciptadi spoke with Simon Setiawan and Sarah Yetty about their experience.


    39.1

  • EE. UU.

    Crecí en Guatemala en iglesias evangélicas y pentecostales. Nuestras canciones, enseñanzas de escuela dominical y sermones contenían teología cristiana sionista, que declara que la voluntad de Dios es el establecimiento de una patria judía en Palestina. El deber de los cristianos es apoyar a Israel. Algunas iglesias incluso exhiben una bandera israelí en su santuario.

    Allí, al igual que en congregaciones menonitas evangélicas e hispanas en Calgary, Alberta (Canadá) y luego en Goshen, Indiana (EE. UU.), nuestro culto incluía canciones sobre el Dios de Israel que corta la cabeza de nuestros enemigos. Nuestras lecturas eran principalmente del Antiguo Testamento, que describía la violencia y el genocidio.

    En nuestro culto, celebrábamos la muerte de los enemigos de Israel.

    No me sorprende

    No me sorprende que muchos que provienen de marcos teológicos similares no cuestionen las acciones del Gobierno israelí en el momento actual.

    Consideran el Estado de Israel como un David que se enfrenta a un Goliat. Creen que Israel sigue siendo la pequeña nación bíblica que fue alguna vez, y no la superpotencia mundial que es actualmente.

    Sostuve esa visión sionista de Israel durante la mayor parte de mi vida. Así fue, hasta que estudié historia y teología en Goshen College, en el programa de Ministerios Hispanos.

    Profesores de teología como Juan (John) Driver y Ron Collins tuvieron la suficiente paciencia para ayudarme a deconstruir estos relatos violentos y reconstruir una nueva teología anabautista de la paz, con una visión diferente de Dios, Jesús e Israel.

    Aprendí que la Biblia no es plana. Hay una montaña en los Evangelios, donde nos paramos con Jesús, y podemos ver y entender el resto de la Biblia a través de sus enseñanzas, visión y misión.

    Por lo tanto, cuando mis hermanas y hermanos hispanos/latinos se opusieron a la resolución, “Buscar la paz en Israel y Palestina” en la Convención de la Iglesia Menonita USA en 2015, sabía exactamente de dónde venía dicha oposición.

    Vengan y vean

    El objetivo del grupo de trabajo era educar a los líderes sobre Palestina e Israel, y que se sumaran a un viaje de estudio en la Tierra Santa, que incluía una visita tanto a Israel como a los territorios palestinos ocupados.

    Más de 110 líderes menonitas se inscribieron, incluyendo muchos de mis hermanas y hermanos hispanos/latinos que se acercaron al micrófono en la Convención en 2015.

    Algunos afirmaron: “Soy pro Israel y no cambiaré de opinión”. Pero esa mentalidad fue cuestionada al escuchar historias de personas de ambos lados del muro de separación israelí.

    En 2017, participé nuevamente de un viaje de estudio, que incluía líderes de la iglesia Menonita de EE. UU. (Iglesia Menonita Hispana), algunos líderes menonitas anglosajones y una pareja afroamericana.

    Además de visitar los típicos «lugares santos» cristianos, fuimos detrás de los muros que cruzan muy pocos visitantes. Atravesamos puestos de control, que nos recordaban los desafíos a los que se enfrentan los miembros indocumentados de nuestras congregaciones de Estados Unidos.

    Visitamos campos de refugiados palestinos y asentamientos israelíes. 

    Disfrutamos de la hospitalidad de hermanas y hermanos palestinos cristianos cerca de Belén, y escuchamos historias de judíos, cristianos y musulmanes por igual. En la Escuela Bíblica de Belén conocimos las complejas perspectivas teológicas cristianas respecto a dicha tierra. 

    Plantamos árboles de olivo en Cisjordania, cerca de asentamientos israelíes (construidos en contra del derecho internacional; los colonos querían desplazar a los agricultores palestinos cristianos. 

    Aprendimos que el conflicto no es entre musulmanes y judíos, ni entre judíos y palestinos, sino entre el Estado de Israel y cualquiera que se oponga a la expansión de su ocupación, incluso contra personas judías de conciencia que se oponen a la expansión ilegal y al desplazamiento de palestinos.

    Experiencia del apartheid

    Empezamos a tener una clara idea de la experiencia del apartheid tan pronto como llegamos, viendo la gran segregación y opresión de los palestinos bajo una brutal ocupación militar.

    Pudimos sentir la tensión y la segregación racial. Las personas latinas compartimos algunos rasgos físicos con grupos étnicos de Oriente Medio; a mí me preguntaban constantemente si era libanés.

    Al pasar por el control de inmigración y aduana israelíes, retuvieron a una mujer para interrogarla. Cuando aterrizamos ella estaba muy emocionada y contenta. Pero cuando salió de la zona de  migración y aduana, estaba al borde de las lágrimas. 

    Cuando habían transcurrido tres días del viaje de estudio, la mujer afroamericana de nuestro grupo quiso volver a Estados Unidos. Se sentía insegura, haciendo referencia a la época de Jim Crow en Estados Unidos.

    Al final de nuestro viaje de estudio “Vengan y vean”, ya no éramos capaces de considerar el relato único de nuestra educación sionista cristiana. 

    Nuestro sistema de creencias y nuestra teología habían cambiado.

    Compromiso con la paz

    En la Convención de la Iglesia Menonita de EE. UU. de 2017, los líderes menonitas hispanos y de color fueron algunos de los primeros en acercarse al micrófono para hablar en apoyo a la resolución ‘Buscar la paz’. 

    Pero nuestros nuevos relatos contenían la complejidad de las historias que escuchamos y de la humanidad compartida de palestinos e israelíes.

    Nos comprometimos a leer y estudiar el Documento Kairós, elaborado por nuestras hermanas y hermanos cristianos de Palestina e Israel.

    ¡Nos comprometimos a alzar nuestras voces!

    Al ser testigo de las atrocidades de la reciente violencia en Israel, Gaza y Cisjordania, tengo presente dicho compromiso. 

    Es hora de utilizar nuestra influencia política cristiana para pedir un alto el fuego permanente y una resolución justa del conflicto.

    Es hora de abrazar la complejidad en un mundo en el que los medios de comunicación a menudo simplifican los relatos, promueven historias desinformadas y alimentan el conflicto.

    Es el momento de buscar la paz incansablemente.

    —Saulo Padilla es coordinador del Programa Nacional de Educación Migratoria, CCM EE. UU. Ministerios Nacionales de Paz y Justicia.


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  • “Debería haber justicia. Deberían pagar por el terrible daño que han cometido.” Estas y otras frases similares se han repetido en las noticias de los últimos meses. 

    En Colombia, mi país, he escuchado demasiadas veces las mismas frases en boca de cristianos que dicen seguir a Jesús, el Dios que eligió la compasión antes que la represalia, el que nos enseñó a dar a nuestros enemigos e incluso a nuestros opresores, no lo que se merecen sino lo que necesitan. 

    Mientras reflexiono sobre las imágenes de las atrocidades causadas por la guerra en incontables lugares del mundo, recuerdo las palabras de un sabio rabino judío, Jonathan Sacks, quien sirvió como Gran Rabino de las Congregaciones Hebreas Unidas de la Mancomunidad de Naciones, de 1991 a 2013. … Permítanme citar algunos de sus escritos: 

    “Nuestra tarea [de la fe abrahámica] es ser una bendición para el mundo… Invocar a Dios para justificar la violencia contra los inocentes no es un acto de santidad sino de sacrilegio. Es una especie de blasfemia. Es tomar el nombre de Dios en vano.”1 

    “Nada es más desalentador que el ciclo de venganza que acecha a las zonas de conflicto y atrapa a sus poblaciones en un pasado que no afloja nunca su control. Ese ha sido el destino de los Balcanes, Irlanda del Norte, India y Cachemira, el Medio Oriente… Las represalias son la respuesta instintiva a lo que se percibe como injusto… Los agravios históricos rara vez se olvidan. Se convierten en parte de la memoria colectiva de un pueblo…. Esto es lo que hace que la idea del perdón sea tan contradictoria. Es más que una técnica de resolución de conflictos. Es una estrategia increíblemente original. En un mundo sin perdón, el mal engendra mal, el daño genera daño, y no hay manera de romper la secuencia que no sea el agotamiento o el olvido. El perdón rompe la cadena.”2 

    El rabino Sacks advierte –al igual que cualquiera que haya considerado el conflicto entre Israel y Palestina– que las cuestiones son complejas. Se habría implementado si fuera sencillo encontrar una solución aceptable para los principales involucrados. 

    Se trata de recuerdos de larga data: los israelíes reflexionan sobre los “dos mil años de sufrimiento judío y la necesidad existencial de los judíos de tener, en algún lugar de la Tierra, un espacio defendible”, escribe el rabino Sacks, y los palestinos recuerdan “el desplazamiento y la pérdida, la impotencia política y las dificultades económicas, la derrota humillante y la ira.”3 

    A medida que cada grupo intenta proteger su propio espacio, sus intentos de asegurarlo a veces resultan en daños que afectan a los demás y se vuelven contra ellos mismos. “El perdón parece absurdamente inadecuado para los conflictos de intereses sustanciales y la mera dinámica de la sospecha, la desconfianza y el agravio acumulados”, escribe el rabino Sacks. 

    “Sin embargo, al final la paz se logra ‚Çãsi es que se logra‚Çã por medio de las iniciativas de personas que reconocen la humanidad de sus oponentes. Hasta que israelíes y palestinos sean capaces de escucharse unos a otros, conozcan la angustia y la ira de cada uno, y crean un espacio cognitivo para las esperanzas de los demás, no habrá manera de avanzar [… Como judío] honro el pasado no repitiéndolo sino aprendiendo de él, negándome a sumar dolor al dolor, aflicción a la aflicción. Por eso debemos responder al odio con amor, a la violencia con paz, al resentimiento con generosidad de espíritu y al conflicto con reconciliación.”4 

    Mientras escribo estas palabras, el ciclo de violencia y represalias continúa profundizándose. Es casi imposible decir algo sobre dicha situación sin hacer enojar a alguien en algún lugar, como fue el caso de la declaración sobre la Respuesta reconciliadora a la guerra en el Medio Oriente que redactamos en octubre del 2023. Y, sin embargo, estamos llamados a responder, como comunión mundial, a este y muchos otros terribles escenarios de guerra que presenciamos actualmente. Por eso le invitamos, en este número de Correo, a reflexionar sobre cómo comprender los mensajes bíblicos en términos de la realidad actual. 

    Sí, en medio de terribles atrocidades, las personas ‚Çãsean quienes sean‚Çã tienen derecho a exigir que a los perpetradores les toque lo merecido por lo que han hecho. Pero, gracias a Dios, no tiene por qué ser así. Gracias a Dios, Jesús nos muestra otra manera. 

    —César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, es oriundo de Colombia y reside en Kitchener, Ontario, Canadá. 

    1. No en nombre de Dios 
    2. La dignidad de la diferencia  
    3. Ibid., 189-190.
    4.Ibid., 189-190.

    Bibliografía 

    • Sacks, Jonathan. La dignidad de la diferencia: Cómo evitar el choque de civilizaciones. España: Nagrela Editores, 2013 

    • ———. No en nombre de Dios: Cómo afrontar la violencia religiosa. España: Nagrela Editores, 2019. 

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