• Tras un diálogo de cinco años con teólogos de las tradiciones católica romana y luterana, el Comité de Fe y Vida invitó a los miembros del Congreso Mundial Menonita a considerar juntos nuestras prácticas anabautistas en Renovación 2027, en dos seminarios web titulados, “Crean y sean bautizados: Un diálogo mundial sobre el bautismo”.


    Contexto bíblico, teológico e histórico del bautismo de creyentes

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de jóvenes se reunió en secreto en la ciudad suiza de Zúrich para un culto inusual. Habían sido criados en la tradición católica, pero durante varios años se habían estado reuniendo para estudiar y discutir la Biblia con su mentor, Ulrico Zuinglio, sacerdote de la iglesia principal de la ciudad (Grossmünster).

    Al leer las Escrituras, el grupo comenzó a cuestionar varias prácticas de la Iglesia Católica, incluido el bautismo de infantes, aunque quienes participaban tenían distintas opiniones acerca de qué hacer al respecto. Zuinglio, apoyado por el Ayuntamiento de Zúrich, insistía en realizar reformas moderadas e introducirlas gradualmente. Los miembros del grupo de estudio bíblico se resistían. Argumentaban que si las Escrituras eran claras, los cambios en la práctica de la iglesia debían realizarse de inmediato, independientemente de las consecuencias políticas o sociales.

    Por tanto, ese día de enero de 1525, el pequeño grupo renunció formalmente a su bautismo de infantes y, siguiendo el modelo de Jesús y Juan el Bautista, recibió el bautismo de adultos como símbolo de su compromiso voluntario de seguir a Cristo y de apoyarse mutuamente en esta nueva etapa de fe.

    Para los cristianos modernos, dicha acción parece casi trivial. Después de todo, ¿cuán problemático podía ser el hecho de que un grupo de personas se reuniera a orar para luego verter agua sobre sus cabezas? Sin embargo, esta acción –que marcó el comienzo del movimiento anabautista (o “rebautizador”)– tuvo profundas consecuencias. A los pocos días, el Ayuntamiento de Zúrich ordenó el arresto y encarcelamiento de cualquiera que participara en tales bautismos. Hacia 1526, las autoridades declararon el bautismo de adultos un delito capital. Y en enero de 1527, Félix Manz, en cuya casa se había reunido el grupo, sufrió la consecuencia final de sus convicciones. Con las manos y los pies atados a un poste de madera, Manz fue “bautizado” una vez más, empujado a las gélidas aguas del río Limmat en una ejecución pública.

    A medida que se extendía el movimiento anabautista, los líderes políticos y eclesiales los condenaron como herejes. Durante las siguientes décadas, unos tres mil creyentes fueron ejecutados por el delito de ser “anabautistas” o “rebautizadores”.

    Sin embargo, el movimiento que iniciaron sigue vivo. Actualmente, unos 2,2 millones de cristianos en todo el mundo se definen como parte de la tradición anabautista, incluidas las 107 iglesias nacionales miembros que conforman el Congreso Mundial Menonita

    Los ingredientes parecen bastante sencillos: agua, una reunión de testigos y algunas palabras elegidas cuidadosamente. Para una persona laica que mira desde afuera, le puede parecer difícil entender por qué la práctica cristiana del bautismo es tan importante. Pero, a pesar de su sencillez, prácticamente todos los grupos cristianos consideran el bautismo un acontecimiento fundacional, un ritual que expresa convicciones básicas de su fe.

    Pocas prácticas son tan fundamentales para la iglesia cristiana y, sin embargo, pocas han sido la fuente de tantos desacuerdos y debates entre cristianos.

    • ¿Es el bautismo esencial para la salvación?
    • ¿Cuál es la edad apropiada para el bautismo?
    • ¿Cómo se debería realizar el ritual?
    • ¿El bautismo confiere salvación en sí mismo o es un símbolo de la salvación ya recibida?

    El bautismo en la tradición cristiana

    Foto: Mariano Ramírez

    Las raíces del bautismo cristiano se inspiran en las imágenes bíblicas del agua, un símbolo perdurable de purificación, renovación y de la vida misma. En el Antiguo Testamento, el agua a menudo se asocia con la presencia sanadora de Dios: un manantial en el desierto, un pozo vivificante o la justicia que fluye “como un río impetuoso”.

    El símbolo del bautismo cristiano proviene directamente de la historia del Éxodo del Antiguo Testamento, cuando Dios dividió las aguas del Mar Rojo para permitir que los hijos de Israel huyeran de la esclavitud en Egipto y escaparan de los ejércitos del Faraón. Esta dramática acción de “cruzar las aguas” señaló el renacimiento de los hijos de Israel. Habiendo cruzado las aguas, ya no eran esclavos, se habían convertido en la nueva comunidad del pueblo de Dios, comprometidos mutuamente por el don de la Ley y por su dependencia de Dios como guía y sustento.

    Resuenan claramente los ecos de la historia del Éxodo en el relato de Juan en el Nuevo Testamento, a quien apodaron “El Bautista”. La ardiente predicación de Juan llamó al arrepentimiento: la transformación del corazón simbolizada por un rito de purificación en las aguas del río Jordán. Según los evangelios, Jesús comenzó su ministerio formal solo después de haber sido bautizado por Juan. Esa acción, acompañada por la bendición de Dios y la clara presencia del Espíritu Santo, significó para Jesús un “cruce” hacia un nuevo ministerio de sanación y enseñanza que culminó tres años después con su crucifixión, muerte y resurrección.

    Los primeros cristianos entendían el bautismo como un símbolo pleno de significado, proveniente tanto del Antiguo Testamento como de la vida de Jesús. Como el Éxodo, el bautismo en la iglesia primitiva simbolizaba la renuncia a una vida esclavizada por el pecado y un “cruce” hacia una nueva identidad como parte de una comunidad de creyentes que, como los Hijos de Israel, estaban comprometidos a vivir en dependencia de Dios.

    Muchos de los primeros cristianos también consideraban el bautismo una representación de la muerte y resurrección de Cristo. Los candidatos al bautismo entraban al agua desnudos, despojados y vulnerables, como Cristo en la cruz, negándose a sí mismos. Después de salir del agua, se vestían con túnicas blancas como símbolo de la resurrección y de su nueva identidad como seguidores de Jesús

    Existe fuerte evidencia del siglo II y III que sugiere que los primeros cristianos bautizaban solo a adultos; y solamente tras un largo y riguroso período de instrucción y capacitación. Es decir, la iglesia primitiva reservaba el bautismo para aquellos que habían experimentado una transformación del corazón, que estaban comprometidos con una vida de discipulado diario, y estaban dispuestos a formar parte de una nueva comunidad de creyentes.

    Del bautismo voluntario al bautismo de infantes

    Sin embargo, en algún momento durante el siglo IV, esta práctica comenzó a cambiar. Un elemento fundamental de este cambio en la práctica bautismal fue la conversión del emperador romano Constantino en el 312 d.C., un acontecimiento que transformó lentamente la naturaleza misma de la iglesia cristiana. Durante el siglo posterior a la conversión de Constantino, la iglesia pasó de ser una pequeña minoría perseguida, a convertirse en una poderosa institución cuyos obispos llegaron a depender de los ejércitos del imperio romano para su protección y como medio para eliminar la herejía.

    Gradualmente, el cristianismo se convirtió en la religión “oficial” de los emperadores romanos, una especie de “pegamento” religioso-cultural que podía ayudar a unir un imperio que se estaba fragmentando.

    Dado que todos en el territorio ahora estaban obligados a ser cristianos, ya no tenía sentido asociar el bautismo con el arrepentimiento, con una transformación de vida, o con una nueva identidad en una comunidad de creyentes.

    Casi al mismo tiempo, surgieron nuevos argumentos para defender la práctica del bautismo de infantes. Por ejemplo, a fines del siglo IV, San Agustín (354-430) insistió en que desde el mismo momento del nacimiento, los seres humanos estaban atrapados en la esclavitud del pecado. El bautismo de infantes, argumentó, era necesario para la salvación del alma del niño. En su enseñanza decía que el propio acto del bautismo confería al niño el don espiritual de la gracia. El sacramento del bautismo incorporaba al niño a la iglesia, salvando su alma de la mancha del pecado original y de las garras del infierno.

    En la sociedad medieval posterior, el bautismo también implicaba la membresía del niño en la comunidad cívica, y se registraba como un sujeto que algún día pagaría impuestos y le debía lealtad al señor feudal local.

    Los líderes de la Reforma, Lutero, Zuinglio, Calvino y otros, acordaron que los niños debían ser bautizados al nacer. Lutero argumentó que el bautismo de infantes confirmaba que éramos totalmente dependientes del don gratuito de la gracia de Dios para nuestra salvación, no de nuestras propias acciones. Zuinglio señaló que Jesús enseñó que debemos volvernos “como niños” para entrar en el Reino de Dios. El bautismo de infantes, como la circuncisión para los judíos del Antiguo Testamento, era una señal de inclusión en el cuerpo de creyentes y un compromiso por parte de los creyentes de criar a ese niño en los caminos de Dios.

    Interpretación anabautistamenonita del bautismo

    Cuando los líderes anabautistas comenzaron a desafiar la práctica del bautismo de infantes, la gente reaccionó con confusión, enojo y finalmente con violencia.

    Para los anabautistas, el argumento principal a favor del bautismo de los creyentes, a diferencia del bautismo de infantes, se basa en un principio fundamental de la Reforma misma: “Solo la Escritura basta”. En su lectura del Nuevo Testamento, los anabautistas del siglo XVI no pudieron encontrar ninguna justificación bíblica para la práctica de bautizar bebés. En cambio, las enseñanzas de Jesús vinculaban explícitamente el bautismo con el arrepentimiento y la fe, algo que un niño claramente no podía hacer. Por ejemplo, mientras instruía a los discípulos que predicaran las buenas nuevas del evangelio, Jesús prometió: “Todo el que crea y sea bautizado, será salvo” (Marcos 16,16). La secuencia aquí es clara: la fe viene primero, luego el bautismo.

    Al final de su ministerio, en una amonestación final a los discípulos, Jesús volvió a hablar del bautismo. “Por tanto, vayan”, les dijo a los discípulos en Mateo 28,19-20, “y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que yo les he mandado”.

    Aquí nuevamente, el orden es importante. Jesús exigía a sus seguidores que primero “hicieran discípulos” y luego que bautizaran, con la expectativa de que a los nuevos conversos también se les enseñaría a obedecer los mandamientos de Cristo. Por tanto, las personas se convierten en seguidores de Jesús al escuchar, comprender y responder a un llamado, tal como lo habían hecho los primeros discípulos.

    Esta misma secuencia se repite en la historia de los primeros bautismos de la iglesia apostólica, como se registra en Hechos 2. La historia comienza con Pedro predicando un sermón a una multitud de judíos, que se ha reunido en Jerusalén para la celebración anual de la Pascua. Pedro termina su sermón con un llamado al arrepentimiento. “Los que aceptaron su mensaje”, concluye el relato, “fueron bautizados”.

    Para los anabautistas, y los grupos que los siguieron, el compromiso de seguir a Jesús implicaba una conversión o un “cambio”. Es decir, una reorientación radical de prioridades, simbolizada por el bautismo, que podía llevar a la persecución e incluso a la muerte. ¬°No es una decisión que pueda tomar un niño!

    El significado del bautismo: un cordón de tres hilos

    El pastor Sang Nguyen Minh
    bautiza a Nguyen Thi Lien en Vietnam.
    Foto: Iglesia Menonita de Hoi An

    Los anabautistas no creían que el acto del bautismo, en sí mismo, convirtiera a una persona en cristiana. Más bien, el bautismo era una “señal” externa o un “símbolo” de una transformación interna.

    Los símbolos, por supuesto, pueden tener más de un significado. Basándose en un versículo de 1 Juan 5, los anabautistas describían frecuentemente el bautismo como un cordón de tres hilos: espíritu, agua y sangre, y todos apuntaban a las cualidades esenciales del bautismo:

    Los hijos de Dios son aquellos que creen que Jesús es el Cristo y siguen sus mandamientos. Según 1 Juan, tres son los que dan testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios: “el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres concuerdan” (1 Juan 5,8).

    1. . En su nivel más básico, el bautismo es un signo visible de la obra transformadora del Espíritu Santo. Es un reconocimiento público de que el creyente se ha arrepentido del pecado, ha aceptado el perdón de Dios y ha “entregado su vida a Cristo”. El bautismo celebra el don de la salvación: el don de la gracia bondadosa, misericordiosa y propiciadora de Dios.

    2. Al mismo tiempo, el bautismo es también una señal de pertenencia a una nueva comunidad. En el bautismo de agua nos sometemos al cuidado, a la disciplina y hermandad de la comunidad. En el bautismo prometemos dar y recibir consejo, compartir nuestras posesiones y servir en la misión más amplia de la iglesia. En la tradición anabautistamenonita la salvación nunca es puramente privada o hacia dentro; nuestra fe siempre se expresa en nuestras relaciones con los demás.

    3. Finalmente, en el bautismo los nuevos creyentes prometen seguir el camino de Jesús, vivir como él vivió y enseñó, aunque incluya ‚Äîcomo sucedió con Jesús‚Äî malentendidos, persecución, sufrimiento o incluso la muerte. No es suficiente afirmar el perdón de los pecados o que tu nombre figure en una lista de miembros de la iglesia. El bautismo también implica una manera de vivir que se parezca a la de Jesús: una manera de vivir que ame a Dios de todo corazón y al semejante como a sí mismo. Los anabautistas del siglo XVI procuraron recuperar estas enseñanzas, que habían perdido claridad en la historia de la iglesia. Basándose en los conceptos bíblicos, entendieron el bautismo como una señal de la presencia transformadora del Espíritu, como un símbolo de la pertenencia a una comunidad, y de la disposición a seguir a Cristo incluso a costa de grandes sacrificios.

    Los anabautistas del siglo XVI procuraron recuperar estas enseñanzas, que habían perdido claridad en la historia de la iglesia. Basándose en los conceptos bíblicos, entendieron el bautismo como una señal de la presencia transformadora del Espíritu, como un símbolo de la pertenencia a una comunidad, y de la disposición a seguir a Cristo incluso a costa de grandes sacrificios.


     

    John Roth, secretario de la Comisión de Fe y Vida y profesor de historia de Goshen College, es miembro de la Iglesia Menonita de Berkey Avenue, Goshen, Indiana, EE. UU.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2021.

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  • “La mayoría de los miembros están desempleados, la supervivencia es muy difícil”. 

    Leontina Mahamba, Paroisse Alegri de Malanje a, Iglesia de la Comunidad Menonita en Angola. 

    “La enfermedad mental es el factor principal que mantiene a las personas, con las cuales nos encontramos, sin hogar. El calor, la sequía y el aire malo agravan su situación. La inseguridad alimentaria es otro problema que abordamos… Las personas se ven obligadas a elegir entre el alquiler y la comida”. 
    Duane Ruth Heffelbower, EE.UU. 

    “Responder a necesidades de hambre y escasez económica; atención a población migrante; apoyar iniciativas de generación de ingreso; prudencia y autocuidado en medio de la violencia y practicar la noviolencia; Corrupción e inequidad socioeconómica; responder en oración ante problemáticas; contribuir a iniciativas de paz.”  
    Grupo Cuidado de la Creación Iglesia Menonita de Teusaquillo, Colombia 

    Leontina Mahamba

    Nuestras iglesias responden a una amplia gama de necesidades, como lo ilustran estas tres respuestas en la encuesta a nuestra pregunta “¿Qué otros problemas (además del cambio climático y la degradación ambiental) son de alta prioridad para usted como iglesia en su vecindario o comunidad?” 

    Entonces, ¿por qué es importante, para quienes tienen el compromiso del cuidado de la creación, el pensar en otros temas? Los resultados de la encuesta enfatizan por qué el cuidado de la creación no puede separarse de otros aspectos de la vida comunitaria. 

    1. Los problemas sociales como la pobreza y la violencia son preocupaciones importantes en las áreas más afectadas por el cambio climático. 

    Como ya hemos visto en nuestras dos historias anteriores (vea aquí y aquí), las regiones que son menos prósperas se enfocan en diferentes preocupaciones que las áreas más prósperas del mundo. 

    No es sorpresa, que las personas encuestadas Africanas y Latinoamericanas se centren en la pobreza, el empleo, la inseguridad alimentaria y la violencia, en contraste con las de Europa y América del Norte. 

    ún más sorprendente es, que las personas encuestadas que experimentan múltiples indicadores de degradación ambiental tienen más del doble de probabilidades de informar también sobre los efectos de múltiples problemas sociales (pobreza, salud, violencia o migración) en sus comunidades. 

    Estos resultados hacen eco de las advertencias de organizaciones globales como el Foro Económico Mundial. En su último informe, el Foro Económico Mundial donde, clasificó al clima y a la pérdida de biodiversidad entre los cuatro principales riesgos mundiales y, señaló cómo empeoran las crisis sociales y de salud mundial. 

    Las comunidades vulnerables se ven más afectadas por el cambio climático. 

    2. Las regiones prósperas se centran en diferentes problemas sociales que también están estrechamente relacionados con la justicia climática y ambiental.  

    Duane Ruth Heffelbower

    Varios patrones de respuestas fueron notablemente diferentes para las regiones más ricas de Europa y América del Norte. 

    Primero, la migración fue mencionada con más frecuencia que en África, Asia y América Latina. Claramente, la migración también ocurre en etas regiones. Sin embargo, las personas encuestadas de África, América Latina y Asia se centraron más en las causas fundamentales de la migración. 

    Además, el mayor enfoque en la migración en Europa y América del Norte generalmente se daba en el contexto de cómo la iglesia debería dar la bienvenida a las personas inmigrantes, y a las personas refugiadas en particular. Muchas iglesias que respondieron a nuestra encuesta trabajan con inmigración y con personas refugiadas. 

    Un segundo resultado sorprendente, fue el enfoque en la identidad y la intolerancia en América del Norte. Usamos esta categoría para las respuestas que indican que las comunidades luchan con conflictos relacionados con la identidad social (por ejemplo, étnicos, raciales o religiosos). 

    La gran preocupación por estos problemas en los EE.UU. y Canadá, en particular, probablemente refleje la mayor conciencia de las desigualdades causadas por la discriminación racial; sin embargo, las respuestas de otras regiones sugieren que estos problemas de identidad e intolerancia están muy extendidos. 

    La migración y la justicia racial se identifican cada vez más como cuestiones importantes relacionadas con el cambio climático. Los resultados de la encuesta del CMM muestran cómo esta conexión es relevante para las comunidades Anabautistas con sus valores de apoyo mutuo y construcción de la paz. 

    Donna Bender

    3.  Las iglesias se sienten llamadas a responder

    “Actualmente, con las restricciones por el COVID-19, nos vemos en la obligación de darnos cuenta de que la pandemia está afectando a las personas de manera muy desigual a nivel local y mundial. ¿Cómo quiere Dios que respondamos?” (Eleanor Nash, Canadá) 

    Las respuestas de la encuesta reflejaron claramente que las congregaciones buscan cuidar a sus feligreses, a las comunidades locales, a los vecinos y las vecinas del mundo de diversas maneras. Muestran una gran preocupación por el bienestar de los niños y niñas como de las personas jóvenes, un fuerte enfoque en la migración y muchas expresiones de compromiso con las luchas de sus vecinos y vecinas locales y globales. 

    En nuestro rápidamente cambiante mundo del COVID-19, el cambio climático y muchos otros problemas, las iglesias anabautista-menonitas, están lidiando activamente con nuevos desafíos y oportunidades para lo que significa seguir a Jesús.  

    Respuesta

    Todos los ojos están puestos en la ‘COP26’, la reunión internacional transcendental sobre el clima de este año, que comenzó el 31 de octubre y se prolongará hasta el 12 de noviembre. Descubra aquí por qué esta reunión es importante y qué esperar.  

    El Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación (CCTF, por sus siglas en inglés) del CMM se une al liderazgo religioso de todo el mundo para pedirle al liderazgo de las naciones que respondan con urgencia, justicia y compasión a la crisis climática. 

    Reconocemos el fracaso colectivo de la humanidad en cuidar de la creación de Dios. 

    Reconocemos que una respuesta justa debe estar guiada por el reconocimiento de que algunas personas, especialmente en el Norte Global, se encuentran desproporcionadamente en el extremo de la producción de la crisis. Otras, especialmente aquellas personas en el mundo que carecen de poder y recursos, se ven afectadas de manera desproporcionada. 

    Todas las personas pueden participar en el trabajo por el cambio; el ‘CCTF’ invita a la comunidad anabautista mundial a unirse en solidaridad, a orar por una acción significativa en la COP26 y, a actuar con valentía como personas seguidoras de Jesús. 


    Les damos la bienvenida a una serie sobre problemas ambientales y la iglesia mundial.

    Estas historias ilustrarán:

    a) Cómo se ven los menonita-anabautistas afectados por la degradación ambiental,
    b) Qué piensan los menonita-anabautistas sobre los problemas ambientales,
    c) En qué maneras están respondiendo los menonita-anabautistas

    Historia #1: ¿En qué maneras impactan las crisis ambientales a las comunidades eclesiales?
    Historia #2: ¿Cómo los problemas ambientales hacen sentir a la gente?
    Historia #3: ¿Cómo se intersecta el cambio climático con otros desafíos comunitarios?
    Historia #4: ¿Están nuestras iglesias y su liderazgo comprometidos con el Cuidado de la Creación?
    Historia #5: ¿Cómo practican las iglesias el cuidado de la creación?
    Historia #6: ¿Qué ayudaría a las iglesias a comprometerse más con el cuidado de la creación?
  • (…¿y cuál es su importancia?)

    “Me da mucha tristeza ver afectaciones por el impacto ambiental, que se está dando en todo el mundo no hemos sido buenos administradores de lo que Dios nos dejó de su creación sino que la hemos destruido, y eso me provoca culpa por ser parte también del problema y no de la solución”, dice Sara Viteri, miembro de la Iglesia Evangélica Menonita Jesús el Buen Pastor, Guayaquil, Ecuador.

    ¿Qué opina usted del cambio climático u otros problemas ambientales como la contaminación? ¿Le motivan esos sentimientos a responder?

    Para aquellas personas que trabajan en problemas ambientales, estas preguntas están comenzando a ocupar un lugar central. Comprender nuestras respuestas emocionales es clave para responder a problemas como el cambio climático.

    Sara Viteri
    Sara Viteri, Ecuador

    En la encuesta del CMM sobre el cuidado de la creación, el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación pidió a las personas encuestadas que nos dijeran cómo se sentían acerca de la degradación ambiental que experimentan. Agrupamos sus respuestas para mostrar cómo se sienten las personas.

    Entonces, ¿cómo ayuda eso a que la iglesia responda de manera más efectiva? 

    1. El miedo y la tristeza son los sentimientos más predominantes

    Las respuestas más comunes a los problemas ambientales fueron expresiones de miedo y tristeza.

    Esto no es de extrañar. Las encuestas sobre las emociones relacionadas con el clima informan que cuando las personas ven de primera mano el impacto de los problemas ambientales, se sienten inseguras y asustadas.

    Un trabajo reciente en psicología ambiental enfatiza cómo estos sentimientos pueden conducir a una “negación implícita” de los problemas ambientales: sabemos que estos cambios están sucediendo, pero nos sentimos abrumados e impotentes, por lo que optamos evitar enfrentar los problemas.

    Sorprendentemente, el miedo y la tristeza prevalecieron tanto en las regiones más prósperas como en las que tenían menos recursos. Un tercio o la mitad de las personas encuestadas expresaron temor, tanto en las dos regiones más prósperas (Europa y EEUU/Canadá) como en las regiones que generalmente son menos prósperas (África, Asia y América Latina).

    Las respuestas de tristeza variaron más, pero tampoco se correlacionaron con los niveles de riqueza (las personas encuestadas asiáticas, en particular, expresaron altos niveles de tristeza, mientras que las personas europeas y latinoamericanas no lo hicieron).

    Entonces, aunque algunas personas se ven claramente más afectadas por el cambio climático que otras, todas las personas mostramos respuestas emocionales de miedo y tristeza similares. 

    2. Las personas encuestadas rara vez informan sobre la esperanza

    Mark Ruzzel
    Mark Ruzzel Victoria, Philippines

    ¿Qué conduce a una acción eficaz sobre los problemas ambientales? Aunque los estudios sugieren que no hay una respuesta fácil, existe evidencia de que las personas responden de manera efectiva cuando se sienten esperanzadas de poder tener un impacto.

    En esta encuesta, algunas personas informaron que experimentar problemas ambientales y las emociones que les acompañan sí las motiva.

    “[Me siento] asustado pero motivado porque si actúo en consecuencia para mejorar el medio ambiente, entonces yo podría hacer un cambio”, dice Mark Ruzzel Victoria, Iglesia Bíblica Menonita de Lumban, Filipinas.

    Sin embargo, relativamente pocas personas respondieron con expresiones de esperanza y motivación. Quizás los sentimientos de tristeza y miedo estén obstaculizando una respuesta eficaz.

    Además, pocas personas en cualquier región informaron sentirse culpables o avergonzadas, incluso en países ricos que tienen una mayor responsabilidad dados sus recursos. Quizás esta sea otra indicación de que estamos evitando este abrumador problema, o que personalmente no sentimos que tenemos un gran impacto.

    3. La familia y la comunidad son motivadores fundamentales

    Joan Buckert
    Joan Bueckert, Canada

    “Me hace sentir incertidumbre por que no sé qué tipo de mundo habrá aquí para mis hijos e hijas y futuros nietos y nietas”, dice Joan Bueckert, miembro de la Iglesia Menonita de Ottawa, Ontario, Canadá.

    Muchas personas encuestadas sitúan sus emociones en un contexto comunitario. Pensaban en otras personas, como ser sus nietos, sus comunidades eclesiásticas o en aquellas personas en las partes del mundo más afectadas por el cambio climático.

    Estos resultados sugieren que la iglesia tiene la oportunidad de apoyar a las personas a responder positivamente ayudándoles a comprender sus emociones en el contexto de sus seres queridos. La ira, por ejemplo, puede hacer que las personas respondan con pasión a lo que observan.

    Le desafiamos: a que usted no evite sus emociones sobre los impactos del cambio climático. Aprenda a comprender sus sentimientos y luego transfórmelos en motivación para la acción.


    Oracion

    Padre, Hijo y Espíritu Santo,
    mientras reflexionamos sobre la belleza y la diversidad del planeta tierra
    y en todos sus seres que has creado para funcionar en armonía unos con otros,
    estamos profundamente tristes y arrepentidos por la forma en que nos hemos comportado,
    y por los desastres a los que hemos contribuido con nuestro comportamiento irresponsable.
    Hemos sido desobedientes a tu llamado para ser personas con buena mayordomía.
    Como sociedad y como tu iglesia, tenemos temor y tristeza por lo que está sucediendo a nuestro alrededor;
    por el profundo daño y dolor que hemos causado,
    especialmente a tantas comunidades pobres, vulnerables e indefensas,
    a las generaciones futuras (¡nuestra propia descendencia!),
    y a las diversas y maravillosas criaturas que tú cuidas.

    Todos clamamos a ti con tristeza, miedo, dolor y, a veces, enojo.
    Oramos para que nuestros sentimientos de ansiedad, desesperación y desánimo se transformen en esperanza por el poder de tu Espíritu Santo.
    Que como iglesia podamos despertar de nuestro letargo,
    y que tengamos motivación para trabajar por el cambio y la restauración de tu amada creación.


    Les damos la bienvenida a una serie sobre problemas ambientales y la iglesia mundial.

    Estas historias ilustrarán:

    a) Cómo se ven los menonita-anabautistas afectados por la degradación ambiental,
    b) Qué piensan los menonita-anabautistas sobre los problemas ambientales,
    c) En qué maneras están respondiendo los menonita-anabautistas

    Historia #1: ¿En qué maneras impactan las crisis ambientales a las comunidades eclesiales?
    Historia #2: ¿Cómo los problemas ambientales hacen sentir a la gente?
    Historia #3: ¿Cómo se intersecta el cambio climático con otros desafíos comunitarios?
    Historia #4: ¿Están nuestras iglesias y su liderazgo comprometidos con el Cuidado de la Creación?
    Historia #5: ¿Cómo practican las iglesias el cuidado de la creación?
    Historia #6: ¿Qué ayudaría a las iglesias a comprometerse más con el cuidado de la creación?
  • La presencia de los anabautistas menonitas de Indonesia es muy significativa en la historia anabautista mundial, ya que aporta una nueva perspectiva no solo sobre ‘quiénes son los anabautistas’, sino también respecto a ‘quién es su prójimo’.

    Desde su nacimiento hace casi quinientos años, la familia anabautista estuvo constituida principalmente por personas caucásicas. Sin embargo, esto cambió radicalmente en la década de 1850 cuando los anabautistas llegaron a Java desde Europa.

    Esta misión no solo rompió con la imagen mantenida durante siglos de que los anabautistas eran los “silenciosos de la tierra”; también introdujo la primera misión internacional, dado que participaron anabautistas de los Países Bajos y Rusia.

    Desde entonces, la mayoría de los anabautistas ya no son caucásicos. Al estar presentes en un país como Indonesia, que tiene el grupo musulmán más numeroso del mundo, ahora podemos decir que no solo los católicos, luteranos y calvinistas son el prójimo de los anabautistas, sino también los musulmanes, hindúes y budistas.

    Tres iglesias nacionales

    Hoy en día, existen tres grupos anabautista-menonitas en Indonesia: Gereja Injili di Tanah Jawa (GITJ, Iglesia Evangélica en la Tierra de Java), Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI, Iglesia Cristiana de Muria de Indonesia), y Jemaat Kristen Indonesia (JKI, Congregación Cristiana de Indonesia).

    GITJ es una iglesia predominantemente javanesa, ubicada en la tradicional región menonita del norte de Java Central, aunque tiene algunos miembros chinos, bataks, sumatranos y de Nusa Tengarah Timur.

    GKMI ya había sido registrada formalmente como iglesia en 1927, convirtiendo este grupo en la primera iglesia anabautista-menonita no occidental establecida del mundo.

    Su fundador Tee Siem Tat, un indonesio de origen chino, se negó a seguir el sistema de zonificación colonial holandés (en que a cada denominación se le permitía difundir el evangelio solo a un grupo étnico específico en un zona específica), lo que actualmente ha dado lugar a una iglesia muy diversa. En 1960, la iglesia GKMI de Kudus ordenó a Sudarsohadi Notodihardjo, pastor javanés, para que fuera su pastor principal. Esto equivaldría a ordenar a un pastor afroamericano en una iglesia predominantemente blanca, ubicada en el profundo Mississippi durante la época de la esclavitud.

    Los anabautistas de JKI representan la gran diversidad de Indonesia, conformada por miembros que provienen de diferentes trasfondos: chino, batak, sundanés, dayak, banjar, menadonés, balinese, ambonés, kupang, papú y javanés.

    Identidad anabautista-menonita

    Los anabautistas menonitas de Indonesia han contribuido a la familia anabautista más extensa en todos los niveles del Congreso Mundial Menonita.

    Sin embargo, en Indonesia las iglesias se conocen simplemente como cristianas. No existe una distinción explícita de los trasfondos denominacionales, tales como anabautistas, calvinistas, luteranos, metodistas, pentecostales, etc. Al vivir en el país de mayoría musulmana más grande del mundo, que reconoce oficialmente a seis grupos religiosos, las iglesias indonesias no tienen mucho interés en manifestar los trasfondos denominacionales. Las iglesias participan activamente en la misión y la evangelización, dejando de lado los trasfondos denominacionales particulares.

    No obstante, en las dos últimas décadas, los anabautistas menonitas –especialmente los jóvenes– han tenido un interés creciente en aprender y comprender mejor el anabautismo. Algunos libros de teología e historia anabautistas se han traducido al indonesio para que tanto los líderes de la iglesia como el resto de los miembros puedan estudiarlos. Los libros sobre teología anabautista se han utilizado como libros de texto en aquellos seminarios y universidades interdenominacionales que pertenecen oficialmente a iglesias anabautista-menonitas y cuyos profesores son teólogos anabautista-menonitas. Este movimiento impulsó a los anabautistas menonitas a que fueran más decididos y valerosos al identificarse como menonitas.

    La relación entre el Servicio de Diaconía Menonita de GKMI y el grupo de Hezbollah en la ciudad de Solo [Surakarta], es un ejemplo de cómo los anabautistas menonitas indonesios han allanado decididamente el camino como menonitas constructores de la paz.

    La iglesia nacional más antigua, GITJ, comparte el don de la contextualización. A través del arte y las tradiciones de la cultura javanesa, muestran cómo el evangelio es relevante para el pueblo de Indonesia. El evangelio de la paz es una expresión de paseduluran, una palabra javanesa que significa hermandad.

    Actividades

    Los anabautistas menonitas de Indonesia han participado considerablemente en la construcción de la paz interreligiosa. Algunos ejemplos de dicha labor tienen que ver con la respuesta ante catástrofes. Algunos otros incluyen capacitaciones, talleres de mediación y promoción de la paz.

    Los anabautistas menonitas también han tomado la iniciativa, con la ayuda del Comité Central Menonita, de crear una maestría en estudios de paz y conflicto en la Universitas Kristen Duta Wacana, que ha sido el primer programa de estudios reconocido por el Gobierno de Indonesia. Esta iniciativa, y algunas otras, ha incentivado a algunas universidades cristianas de Indonesia a establecer un centro por la paz en sus instituciones, lo que dio lugar a cursos de construcción de la paz que ahora se ofrecen en todos los niveles en muchas universidades cristianas de Indonesia.

    Muchas iglesias e individuos anabautista-menonitas también han tomado la iniciativa de crear alternativas educativas y comunidades que fomenten la paz. Esto incluye diseñar un plan de estudios y proporcionar recursos para la escuela dominical, con el fin de mejorar la capacidad de los niños de promover la paz; crear una aldea de la paz que movilice a las personas a colaborar en el desarrollo del bienestar económico y los valores de la paz; realizar iniciativas conjuntas con los internados islámicos para establecer una biblioteca cuya temática sea la paz; realizar un trabajo en red con instituciones e individuos de diversos trasfondos religiosos para fomentar la paz.

    La misión de la iglesia no es entendida y practicada como proselitismo, sino como reconciliación.

    JKI ha sido ejemplar en su acercamiento a la comunidad, especialmente respecto a la generación más joven. La iglesia fundó y continúa apoyando la organización juvenil interdenominacional más grande de Indonesia llamada Unlimited Fire (Fuego Ilimitado), que reúne a cientos de iglesias y a miles de jóvenes a fin de preparar a líderes y consejeros juveniles.

    Las iglesias han utilizado las redes sociales para interactuar con las generaciones más jóvenes, brindando capacitación en línea, asesoramiento creativo y actividades recreativas. Las edades de la mayoría de los voluntarios que sirven en la iglesia van desde estudiantes secundarios hasta jóvenes profesionales.

    Por ejemplo, la comunidad eclesial Jakarta Praise forma discípulos fervientes que aman servir a Dios a través de la música, los recursos multimedia, la capacitación, la tecnología y las artes. La música escrita y compuesta por miembros de la iglesia JKI tiene un impacto no solo en los cristianos indonesios sino en todo el mundo. Los álbumes se han traducido al inglés, tailandés, japonés, mandarín y coreano.

    JKI también apoya un programa misionero en Sumba. Se patrocinan a niños para que asistan a la escuela, y se capacita a los aldeanos para tejer telas tradicionales de tenun que luego se venden nacional e internacionalmente. Actualmente, JKI está construyendo un sistema de riego y promoviendo métodos agrícolas alternativos para ayudar a la comunidad a mejorar su nivel de vida.

    Cerca de Batam, JKI se está vinculando con la “tribu del mar” (Suku Laut), cuyos integrantes viven en las innumerables islas exteriores de Indonesia y en barcos; tienen escasa electricidad y conexión a Internet y, a menudo, están lejos de tiendas o restaurantes. Solían viajar de ocho a diez horas en bote para escuchar el evangelio en los cultos de la iglesia de Batam, pero ahora existen varias iglesias entre la gente de la “tribu del mar”. Los misioneros de JKI también enseñan en un jardín de infantes.

    Las congregaciones mayoritariamente rurales de GITJ encarnan la paz en sus comunidades. Dichas congregaciones ofrecen asistencia social, tal como atención médica en sus comunidades, sin importar la religión. Una congregación de Magorejo ha iniciado un proyecto de reforestación de manglares.

    Desafíos y oportunidades

    Siendo cristianos en un país de mayoría musulmana, las iglesias menonitas de Indonesia enfrentan desafíos en el culto y la comunidad. A veces hay restricciones sobre cuándo y dónde las personas pueden congregarse para fraternizar o realizar los cultos. Existen obstáculos para obtener los permisos necesarios para construir una iglesia o para reunirse y predicar las buenas nuevas.

    Durante doce años, una congregación de GITJ en la región de Jepara presentó una solicitud a los funcionarios municipales para que autorizaran el uso de un edificio de la iglesia. Persistente y pacíficamente, los miembros de la iglesia establecieron relaciones en todos los niveles de gobierno y con personas de diferentes religiones. Su solicitud finalmente fue concedida.

    El auge de las políticas identitarias del pueblo indonesio –especialmente en lo que respecta a la identidad religiosa y étnica–, ha dificultado la promoción de la coexistencia pacífica entre personas de diferentes afiliaciones étnicas y religiosas en Indonesia. Las políticas identitarias no son algo malo en sí mismas. Pero, se convierten en un obstáculo para la cohesión social cuando el grupo respetado se siente superior y a la vez, les falta el respeto e incluso aísla y anula a los otros grupos, derivando en la violencia que se manifiesta en la incitación al odio, la discriminación y la exclusión. Este fenómeno tiene lugar no solo entre grupos, sino incluso al interior de los grupos. Los anabautistas menonitas de Indonesia no están exentos de esta realidad. Por tanto, hay un gran desafío dentro y fuera.

    En algunas zonas, la pobreza, el desempleo y el bajo nivel educativo siguen siendo un desafío constante en las comunidades eclesiales. Para las congregaciones de GITJ, compartir buenas noticias significa proporcionar suministros y dar oportunidades de aprendizaje, además de brindar alimento espiritual.

    Otros desafíos incluyen el secularismo y la modernización que han generado que los jóvenes eviten concurrir a la iglesia. Esto ha brindado la oportunidad de vincularse con las generaciones más jóvenes a través de los recursos multimedia, las redes sociales y actividades creativas.

    Otro desafío en el último año ha sido seguir avanzando como iglesia durante la pandemia mundial, adoptando la tecnología para poder vincularnos con los miembros de la iglesia. Las congregaciones han aprendido sobre los servicios en línea, utilizando Zoom, GoogleMeet, Instagram live, YouTube live y video llamadas de WhatsApp para realizar cultos, pequeños grupos, orientación, reuniones y talleres.

    Las iglesias menonitas de Indonesia aman a su prójimo integralmente. Por ejemplo, algunos lugares de Semarang se inundaron severamente entre el 5-7 de febrero de 2021, debido a fuertes lluvias. El agua sumergió automóviles y casas. Los miembros de las iglesias de Semarang se trasladaron en balsa hasta estas zonas, ayudando a las familias a huir de sus hogares. Las tiendas y restaurantes ya habían cerrado durante el fin de semana debido al confinamiento por el Covid-19, por lo que las iglesias entregaron alimentos a las familias necesitadas. También brindaron refugio a las personas que necesitaban abandonar sus viviendas inundadas.

    Tres sínodos

    En el pasado, la relación entre los tres sínodos no era tan estrecha. Un seminario menonita en Pati es lo que quedó de la colaboración surgida entre GITJ y GKMI.

    Pero durante la última década, se ha configurado una nueva manera de asociarse, dando como resultado la creación de Indomenno. Esta nueva entidad está destinada a servir como una iniciativa conjunta de los tres sínodos para colaborar y apoyarse mutuamente, incluyendo la coparticipación con el Comité Central Menonita y la organización de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en 2022. Además, se han previsto otras iniciativas conjuntas. Sin embargo, el Covid-19 ha restringido la libertad para reunirse. Una vez más, los líderes han tenido que posponer y reelaborar su agenda a fin de prepararse para la Asamblea.

    Esperamos seguir siendo firmes y unidos apoyando la próxima Asamblea. Nos sentimos muy bendecidos y honrados de que nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo puedan visitar y ver lo que Dios está haciendo en Indonesia.

    Colaboradores: Paulus Widjaja (GKMI), Eddy Suyanto (JKI), Lydia Adi (JKI), Teguh Sagoya (GITJ), Edi Cahuyono (GITJ), Tri Gunanto (GITJ)


    Para más información (*solo disponible en inglés):

    • *The Radical Muslim and Mennonite: A Muslim-Christian Encounter for Peace in Indonesia, by Agus Suyanto and Paulus Hartono, trans. Agnes Chen (Semarang: Pustaka Muria, 2015)
    • *A Cloud of Witnesses: Celebrating Indonesian Mennonites, by John D. Roth (próximamente)
    • “Indonesia: luchamos, aprendemos, servimos”, por Adhi Dharma, Correo, octubre de 2013

    Gereja Injili di Tanah Jawa

     
    Miembros bautizados 45 000
    Congregaciones (2019) 117
       

    Persatuan Gereja-Gereja Kristen Muria Indonesia

     
    Miembros bautizados 15 789
    Congregaciones (2020) 64
       

    Sinode Jemaat Kristen Indonesia

     
    Miembros bautizados 47 087
    Congregaciones (2020) 400

    Fuente: Estadísticas mundiales, Guía de 2018

  • “Estas repercusiones han tenido un impacto negativo en la vida personal y en la vida de los demás miembros de nuestra congregación, pues llegaron a acentuar el nivel de pobreza que ya existía en la iglesia. El alza de los precios de los alimentos ha alterado el consumo en los hogares y esto crea inseguridad alimentaria en los hogares de los feligreses. Los disturbios climáticos han provocado la pérdida de varios recursos de los miembros de la congregación, lo que significa que los miembros ya no pueden satisfacer las necesidades vitales de sus familias, particularmente la escolarización de sus hijos”.

    “Vivimos en un estado de constante frustración y miedo… considerando que en cualquier momento podríamos ser arrastrados por desastres naturales y por la inseguridad alimentaria provocada por estos cambios climáticos”.—Jacques Pilipili Mungwaere, pastor, Paroisse Adonai, Communauté des Églises des Frères Mennonites en el Congo (CEFMC – Iglesia de los Hermanos Menonitas), Bukavu/Sud-Kivu, RD Congo.

    A medida que entramos en la Temporada de la Creación, estas experiencias relatadas por Jacques Pilpili Mungwaere nos recuerdan sobre las muchas crisis en nuestro mundo que nos llaman a sanar nuestra relación con la creación.

    Identificamos tres lecciones principales de las respuestas a la consulta menonita mundial sobre el cuidado de la creación cuando se preguntó:

    1. Qué impactos de degradación ambiental y/o del cambio climático están experimentando?, y

    2. ¿Cómo dichos impactos afectan las vidas personales o congregacionales?

    1. Los impactos ambientales afectan la vida diaria

    Casi todas las personas encuestadas (98%) experimentan al menos uno de los 17 impactos ambientales sobre los que preguntamos. Los más comunes:

    1. Impactos económicos (por ejemplo: altos precios de los alimentos),
    2. cambios en los eventos climáticos (como más olas de calor e inundaciones), y
    3. contaminación generalizada.

    Curiosamente, las personas encuestadas se centraron menos en dos áreas que a menudo reciben más cobertura en las noticias: 1) eventos dramáticos como incendios forestales o huracanes/tifones, y 2) cambios lentos a gran escala, como el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares. Por el contrario, se enfocaron en los impactos que afectan su realidad cotidiana. 

    2. Las zonas menos opulentas son las más afectadas

    Aunque casi todo el mundo denuncia la presencia de la degradación ambiental, existe una diferencia en la forma en que las personas encuestadas sienten directamente ese impacto.

    Si bien un tercio o más de las personas encuestadas de EE. UU./Canadá y Europa afirmaron que aún no se habían visto afectados por el cambio climático, casi nadie en Asia, África y América Latina reportó esto. África se destacó como la región que reportó el mayor porcentaje de impactos. Por ejemplo, mientras que el 80% de las personas encuestadas africanas mencionó precios más altos de alimentos y otros bienes debido a los impactos climáticos, solo el 9% de las personas europeas encuestadas informaron esto. Como es lógico, los africanos también contestaron que se han visto afectados por niveles más altos de inseguridad alimentaria y desnutrición.

    Estas respuestas acentúan algo que ya sabíamos: los menos responsables del cambio climático son los más afectados por el mismo. 

    3. Los problemas ambientales se entrecruzan con otros desafíos sociales

    Recibimos una gama sorprendentemente diversa de respuestas a las preguntas abiertas. Por ejemplo, alrededor del 10% de las personas encuestadas de África, Asia y América Latina dijeron que las altas temperaturas o las lluvias estaban afectando negativamente su capacidad para reunirse como iglesia.

    La degradación ambiental también tiene un impacto emocional. Alrededor del 10% de las personas en los EE. UU./Canadá, Europa y América Latina dijeron que están tristes o se sienten emocionalmente impactadas por la degradación del mundo creado, incluso si no tiene un impacto directo en su sustento.

    Y, después de las olas de calor de este verano en América del Norte y las inundaciones en Alemania, los patrones de respuesta pueden cambiar.

    Otras personas encuestadas relacionaron los problemas ambientales directamente con cuestiones sociales como el aumento de la violencia, la disminución de la asistencia de los niños a la escuela, la salud mental y la migración. Todas estas respuestas indican que los problemas ambientales pueden afectar todas las facetas de nuestras vidas y que no podemos pensar en estos problemas como algo aislado de otros desafíos sociales importantes.

    En nuestra próxima historia, informaremos más sobre cómo las emociones son clave para comprender nuestras respuestas a problemas ambientales como el cambio climático.


    Oración

    Dios Creador, venimos a ti en el nombre de Jesucristo, deseando que venga tu reino redentor y que se haga diligentemente tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Oramos para que el Espíritu Santo pueda dar poder a los creyentes a recuperar la visión de lo que viste cuando dijiste que lo que habías creado era muy bueno.

    Oh Dios, enséñanos a para que seamos testigos compasivos para los demás y para el medio ambiente mientras animamos a la amada comunidad a caminar con una nueva humildad, mansedumbre y amor.

    Oh Dios, Danos tu aliento una vez más, en el nombre de Jesús oramos.

    ¡Amén!

    Les damos la bienvenida a una serie sobre problemas ambientales y la iglesia mundial.

    Estas historias ilustrarán:

    a) Cómo se ven los menonita-anabautistas afectados por la degradación ambiental,
    b) Qué piensan los menonita-anabautistas sobre los problemas ambientales,
    c) En qué maneras están respondiendo los menonita-anabautistas

    Historia #1: ¿En qué maneras impactan las crisis ambientales a las comunidades eclesiales?
    Historia #2: ¿Cómo los problemas ambientales hacen sentir a la gente?
    Historia #3: ¿Cómo se intersecta el cambio climático con otros desafíos comunitarios?
    Historia #4: ¿Están nuestras iglesias y su liderazgo comprometidos con el Cuidado de la Creación?
    Historia #5: ¿Cómo practican las iglesias el cuidado de la creación?
    Historia #6: ¿Qué ayudaría a las iglesias a comprometerse más con el cuidado de la creación?

    #seasonofcreation

  • Perspectivas: Estados Unidos

    La diversidad religiosa puede unir a las personas 

    La religión es algo personal; expresa nuestra forma de ser. Religio significa “unir”, por lo que las religiones tienen la intención de unir a las personas. 

    Hablar con otras personas cristianas (protestantes, católicos romanos u ortodoxos) es un intercambio INTRA religioso. Conversar con personas de otros credos o religiones del mundo, refleja el diálogo INTER religioso. 

    Originario de Sri Lanka, el profesor retirado Wesley Ariarajah define la verdadera religión en términos de “compasión, no violencia, entrega personal, amor universal y el rechazo al consumismo”. Su libro Your God, My God, Our God (trad. Tu Dios, mi Dios, nuestro Dios), cuyo subtítulo es: “Repensar la teología cristiana en pos de la pluralidad religiosa” [Rethinking Christian Theology for Religious Plurality], trata sobre cómo las religiones comparten su interés en un Ser Supremo. 

    Raíces judías 

    El cristianismo tiene un sólido fundamento judío. Se basa en las Escrituras hebreas, la historia de la interacción fiel de Yahvé, el Único Dios, con Israel. Dicho pueblo, que fue escogido para dar la bienvenida de Dios a otras naciones o la apertura hacia todas las criaturas humanas, convivió con religiones antiguas. Recuerden el incidente de la Torre de Babel (Génesis 11,1–9). Aquellas personas que tenían un lenguaje dominante y una torre simbólica parecían tener la intención de controlarlo todo, e incluso competir con Dios. Pero en lugar de permitir tal predominio, el Creador que valora la diversidad, dispersó su deseo de falso poder sobre la faz de la tierra. 

    Del Nuevo Testamento, aprendemos cómo Jesús, nuestro consejero, valoraba su herencia judía. Enseñó a través de parábolas y acción directa sobre la manera en que Dios da la bienvenida.  Siempre señalando un Camino entre los caminos hacia Dios, hizo hincapié en un reino divino para los seguidores fieles. Sin la intención de comenzar una nueva religión, Jesús llamó al judaísmo a reformar, renovar su modelo de pactos, de acuerdos humano-divinos. Antes de regresar al reino de Dios, permitió que el Espíritu, que había sido coactivo en la Creación, reemplazara a su ser directo por creyentes. 

    Espíritu de Pentecostés 

    El Espíritu de Pentecostés (Hechos 2) reunió las voces dispersas. Aunque eran diferentes, las personas de distintos lugares se entendían. La unidad en la diversidad surgió en buena medida a través del intercambio verbal, del amplio don de la diversidad de Dios. El pluralismo religioso sigue siendo un don para nosotros, a fin de mostrar la voluntad de Dios de salvar a todas las personas. 

    Décadas atrás, el alemán Max Muller comprendió el valor de estar debidamente informado de las distintas visiones de las diversas religiones, para respetarlas y compararlas mientras realizaba una peregrinación personal. Marcó la historia con la observación de que, “conocer una religión es no conocer ninguna”. En otras palabras, al conocer solo una religión no se logra siquiera conocerla en profundidad. La fe crece al comprender lo que otras personas encuentran significativo. 

    He aprendido de nuestro buen amigo de origen sij, cuán profundamente honra su escritura el Guru Granth Sahib, su gurú actual. Expresar o dar testimonio de mi cristianismo, sin arrogancia, dando acogida sincera y abierto a aprender de la integridad de otras religiones, enriquece mi ser sagrado. 

    Paz con diálogo 

    “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones, y no habrá paz entre las religiones sin diálogo”, dijo Hans Kung. Los menonitas se atribuyen una historia orientada a la paz. No somos las únicas personas cristianas que sostienen esta postura. Cada generación, en distintos lugares, necesita reafirmar lo que significa la promoción de la paz y la mejor manera de expresar la construcción de la paz para las situaciones que surgen. 

    Para aprender de otras religiones, ayuda tener una buena predisposición. Hace mucho tiempo Mahatma Gandhi, un hindú con influencia jainista, enfatizó la ahimsa (no violencia). Un amigo cercano de Gandhi, Abdul Ghaffer Khan, hizo posible grandes iniciativas de paz para su pueblo musulmán. Y Thich Nhat Hanh vivió, enseñó y escribió sobre los principios básicos de la paz para budistas más que leales. 

    Recibir la verdad divina 

    ¿Podemos recibir y también extender la verdad divina? 

    Al actuar juntas, las personas leales a diversas religiones posibilitan iniciativas pacíficas que superan la injusticia. Existen obstáculos para una existencia pacífica cuando se mantienen actitudes de venganza, o no se superan los estereotipos que tergiversan a otras personas o impiden que sean valoradas plenamente. Cuando a través de juicios negativos, las enseñanzas religiosas dañan a las personas que difieren, o cuando las personas leales a las religiones provocan un conflicto, urge nuevamente la necesidad de arrepentimiento. ¿Cómo podría el diálogo sincero sobre los principios que tenemos en común, posibilitar la buena voluntad religiosa? 

    Hay que estar agradecidos por el hecho de que la pluralidad religiosa persista en nuestro mundo. Elegimos diferentes religiones y denominaciones, optando entre rituales de adoración, modelos de creencias y días festivos. A medida que conocemos a personas cuyas elecciones difieren, se presenta la oportunidad de un diálogo honesto. 

    El intercambio transmite perspectiva con fe. Quienes participan del diálogo esperan sentirse cómodos y ser leales a la fe personal, y no estar a la defensiva ni temerosos de dicha fe. Cada quien espera escuchar atentamente la confesión de la otra persona, formular y aclarar ciertos puntos de su verdad personal, y absorber o conservar lo que se aprenda. No es un debate: el diálogo religioso transmite un estado de ánimo o una actitud, honra la integridad, da la bienvenida a la comprensión profunda y promueve la amistad. 

    ¡Ojalá que los lectores y las lectoras concuerden!  

    —Dorothy Yoder Nyce, miembro de la Iglesia Menonita de 8th Street, Goshen, Indiana, EE.UU. 


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020.

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  • Perspectivas: Burkina Faso

    Testimonio de la relación de Traoré Fabé con los musulmanes

    Nacido en Samogohiri en el seno de una familia musulmana, era musulmán practicante antes de mi conversión. Actualmente, soy un siervo de Dios, comúnmente llamado pastor, y estoy a cargo de la iglesia menonita local de Samogohiri, mi pueblo natal. También soy traductor de la Biblia desde antes de ejercer el ministerio pastoral.

    Mi trayectoria en el islam

    Mi nombre según el registro civil es Traoré Fabé, y mi nombre de pila Fabé significa, “mi padre se convirtió en padre mientras su padre vivía”. Hago esta precisión simplemente para decir que conocí a mi abuelo, que era animista, y mi padre era musulmán. Dada mi relación con mi abuelo, aprendí mucho sobre el animismo o religión ancestral, aunque mi padre había decidido inscribirme en la escuela coránica, antes de que mi tío viniera a retirarme para inscribirme en una escuela clásica francesa a la edad de siete años. La elección de mi padre correspondía a su deseo de algún día verme servir a Dios como un gran maestro coránico.

    Pero Dios decidió de otro modo a través de la elección de mi tío de inscribirme en la escuela clásica francesa. ¿No decía Jeremías que había sido elegido desde el vientre de su madre…? (Jeremías 1,5). Después de varios años de estudios, obtuve un título en teología en la antigua Facultad de Teología de la Alianza Cristiana de Abiyán (FATEAC), llamada actualmente Universidad de la Alianza Cristiana de Abiyán (UACA).

    Un puente

    El apóstol Pablo nos dice que, “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman…” (Romanos 8,28). Mi trayectoria en el islam no fue algo fortuito ni en vano. En mi opinión, fue la manera en que Dios me preparaba no solo para servirle algún día como musulmán convertido, sino también por medio de mi testimonio, servir de puente entre los musulmanes y aquellos que nunca lo han sido.

    En pocas palabras, durante todos estos años de servicio para el Señor en Samogohiri, y al igual que a los demás miembros de la iglesia de Samogohiri, no me han faltado las pruebas, comenzando con la persecución de mi propio padre después de la conversión de mi madre. Sin embargo, por medio del don de su sabiduría, el Señor me ayudó a atravesar estos laberintos hasta llegar a la salida. Una de las grandes pruebas para recordar es la lucha iniciada por el gran Imán de Samogohiri tras la conversión de su propio hijo.

    Asimismo, el manejo discreto de este asunto y el compromiso de la administración local de Samogohiri hicieron posible un desenlace favorable. A raíz de este asunto, el imán atacó a la iglesia de Samogohiri hasta el punto de que algunos musulmanes llegaron a reconocer el pacifismo de la Iglesia debido a cómo se manejó la situación.

    Celebraciones y colaboración

    Para concluir, diría que después de todos estos años de perseverancia y paciencia, la relación entre cristianos y musulmanes es cada vez más pacífica. Las ocasiones festivas y las oportunidades de colaboración lo demuestran.

    Sí a la colaboración, porque en la actualidad, junto con el imán y el jefe del pueblo, formo parte de una estructura que trabaja por la paz y la armonía social en la zona. La estructura se denomina “Juntos para el diálogo”. Siempre que haya alguna tensión, sin importar cuál sea su naturaleza, procuramos una solución pacífica.

    —Fabé Traoré, representante de la iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso en el Concilio General del CMM.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo en abril de 2021.

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  • Perspectivas: Guatemala

    Mayas y anabautistas, espiritualidades que se encuentran

    Guatemala es un bello país con un pueblo pluricultural, multilingüe, multiétnico, multirreligioso. Fue ahí donde Dios me permitió nacer.

    Lo que el Señor tenía preparado para mi vida

    Hace cuarenta años, como familia, fuimos invitados por una amiga a asistir a la iglesia Menonita Casa Horeb. Al poco tiempo en el bello lago de Amatitlán, fui rebautizada y acepté seguir a Jesús. En ese momento, no pude visualizar lo que el Señor en su infinita misericordia tenía preparado para mi vida.

    Eran los años del Conflicto Armado Interno, desaparecían muchas personas de las que no se volvía a saber nada. En ese ambiente y con muchos temores debido a la violencia, obtuve mi título de Psicóloga.

    Un día, un hermano me invitó a ser parte del Seminario Anabautista Latinoamericano (SEMILLA). Esto me permitió un paso importante en mi proceso de conversión-transformación hacia una espiritualidad más profunda. Aprendí a apreciar y seguir los valores del anabautismo. Estuve en Semilla durante varios años, donde me gradué en Teología Pastoral. Actualmente aún soy docente del Seminario.

    El trabajo de acompañamiento

    Posteriormente, asumí la dirección de una institución maya (Utz Kaslemal), Buena Vida en idioma quiché. Su función era dar acompañamiento psicosocial-espiritual a personas indígenas víctimas de la guerra, y además exhumar cuerpos en cementerios clandestinos.

    Eran tantas las personas que morían y tanto el miedo de sus familiares que los enterraban donde podían. Nuestro llamado era brindar atención a las personas que habían perdido a sus seres queridos. Cuando se encontraba un cementerio clandestino nos llamaban y, de acuerdo con la parte legal y con los antropólogos forenses, realizábamos el trabajo de acompañamiento.

    El proceso tenía varias fases: antes, durante y después de una exhumación.

    Las personas soltaban el llanto tan solo de recordar los rostros de sus seres amados, sin tiempo para despedirlos, sin cerrar su duelo.

    Nuestro papel era consolarlos y fortalecerlos en esos momentos difíciles, nos hacíamos uno con ellos.

    Dios ahí mismo

    El Salmo 85, tantas veces leído en mi iglesia y durante mis estudios de teología, se hacía carne, se hacía vivo en mi mente y en mi vida.

    La misericordia y la verdad se encontraron;
    la justicia y la paz se besaron.

    La verdad brotará de la tierra,
    y la justicia mirará desde los cielos.
    Jehová dará también el bien,
    y nuestra tierra dará su fruto.
    La justicia irá delante de él,
    y sus pasos nos pondrá por camino. (BRV)

    Mis ojos atónitos veían cómo la verdad del sufrimiento surgía desde la tierra. ¿Cómo no ver con misericordia la angustia de mis hermanos indígenas? En esos momentos, yo clamaba al Padre pidiendo compasión.

    Dios estaba ahí presente, por medio de nosotros, consolando, abrazando, llorando y enjugando las lágrimas de esas mujeres y hombres que lloraban por el hijo que nunca más volverían a ver. ¿Cómo hablar en estos momentos de Justicia y Paz, tranquilidad, sosiego entre seres humanos? Solo esperar la Justicia Divina que es opuesta a la justicia de los hombres y mujeres, y que solo proviene de Dios mismo. ¿Cómo decirles que la fuente de Paz, esperanza, certeza, se encuentra en Jesús?

    Yo sentía la guía de Dios haciéndome sensible a sus sentimientos, a sus emociones, a su dolor. En forma silenciosa oraba, pidiendo al Señor consuelo, paz y tranquilidad para ellos y ellas. Cuando veía y escuchaba los rituales fúnebres propios de la espiritualidad maya, sentía la misma presencia de Dios, ahí mismo, viéndonos y proporcionando consuelo, fe y esperanza para todos.

    ¡He sido transformada, ahora soy una seguidora más fiel a Cristo! Esa espiritualidad maya, fuerte, valiente, indómita, al igual que las enseñanzas anabautistas, me ha enseñado que el seguimiento a Cristo no es fácil, es un camino arduo, pero es el camino que nos lleva al Padre. Es aquí cuando nuestras espiritualidades se encuentran.

    El Señorío de Cristo

    Ahora comprendo que el Señorío de Cristo es por medio de una comunión íntima y estrecha, no sólo con el Padre sino con las demás personas, sobre todo las que sufren y las desposeídas. Esta comunión sólo se da por medio de la fe y el actuar del Espíritu Santo, que en su infinita misericordia nos permite hacer presente a Cristo dondequiera que estemos.

    La presencia de Jesús en nuestra vida vence toda barrera que tengamos por delante, sea geográfica, social, racial, religiosa o política. Él vino para derribar cualquier barrera que nos separe de Dios y de los demás. Él vino para buscarnos y salvarnos cuando nos sintamos perdidos, y restablecer las relaciones interpersonales incorrectas, procurando que vuelvan a estar en plena armonía con su Creador.

    —Olga Piedrasanta, miembro de la Iglesia Menonita Casa Horeb, Ciudad de Guatemala, Guatemala.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo en abril de 2021.

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  • Perspectivas: Indonesia


    La situación más difícil constituye la mejor lección de vida. Cuando el mundo entero se enfrenta a la pandemia, aprendemos sobre la solidaridad y la compasión; no solo pensamos en nosotros mismos, sino también en otras personas más débiles. 

    Aun en medio de las dificultades, podemos ser una bendición para los demás y ayudar a las personas necesitadas.  

    Acción de amor y cuidado (Aksi peduli kasih

    La iniciativa de amor y cuidado surgió de las inquietudes de los líderes y activistas de la Iglesia GKMI de Yogyakarta, respecto al impacto de la pandemia del Covid-19. Muchos miembros perdieron el trabajo o fueron despedidos. Trece estudiantes extranjeros no pudieron regresar a casa al no tener dinero. Hubo familias que tuvieron que autoaislarse presuntamente infectadas con el COVID-19. 

    Aunque la mayor parte de la congregación GKMI de Yogyakarta es pobre, la pobreza no obstaculiza el cuidado y el amor en medio de la pandemia. Los miembros son optimistas, tienen esperanza y fe en Dios.  

    La bendición de Dios es suficiente; los precede y sostiene.  

    El equipo Peduli Kasih GKMI de Yogyakarta no solo prestó atención al bienestar de los miembros de la congregación (salud física y mental), sino que también distribuyó alimentos a los miembros de la comunidad cercana a la iglesia, sin importarle la religión.  

    Una hermosa armonía  

    “Sí, una pequeña radio nos entretenía. Los domingos a la mañana siempre escucho el sermón de GKMI de Yogyakarta. Gracias por los alimentos y la radio”, dice la Sra. Martini, de 76 años de edad.  

    Todos los domingos, su vecina, la Sra. Sartini, la ayuda a buscar la estación de radio para escuchar el culto dominical. También la ayuda a preparar la Cena del Señor cuando fuera necesario.  

    Lo interesante es que la Sra. Sartini es musulmana, lo que refleja una hermosa armonía.

    Movimiento de cadena de oración y acción (Gerakan rantai doa dan karya

    Cuando ocurrió la pandemia del COVID-19 en Indonesia, recién había comenzado la construcción del Sínodo GKMI Wisma Muria en Semarang, el 11 de enero de 2020. En medio de las dificultades económicas de la pandemia, el Comité del Sínodo de GKMI (Aristarchus Sukarto, Oendianto, Iwan Ganius) no se rindió; en cambio, lograron un gran avance.  

    En el intercambio del Comité el 11 de septiembre de 2020, se invitó a las iglesias GKMI de Indonesia a orar por los trabajadores y la construcción de la oficina del sínodo, mientras que las iglesias locales se turnaban cada semana para proveerles el almuerzo a los trabajadores. 

    GKMI apoyó este movimiento con entusiasmo. Se formó un grupo de chat, donde todos los días había un pedido de oración y un informe de los avances de Wisma Muria. A partir del 28 de septiembre de 2020, las iglesias GKMI se turnaron para llevarles el almuerzo a los trabajadores, visitarles y orar por ellos. 

    “Los trabajadores están muy contentos”, comentó Juanto, director del proyecto. No es inusual que el proyecto provea el almuerzo a los trabajadores; lo que lo hace diferente es que los miembros de la iglesia se queden para pasar tiempo con ellos. 

    “Estamos agradecidos por la atención que las iglesias GKMI nos brindan. Esperamos que continúe la relación entre los capataces, trabajadores, supervisores e iglesias GKMI. ¡Amén!” 

    Juanto y todos los trabajadores son musulmanes. 

    Alhamdulillah, el proceso de construcción del edificio avanza sin problemas. No ha habido obstáculos importantes ni accidentes, y los trabajadores y capataces están sanos.  

    “Creo que esto también se debe a que los pastores y ancianos estuvieron presentes y oraron por nosotros; creo que orar por la seguridad es muy importante. No importa que la oración sea cristiana o islámica dado que todos tenemos el mismo Dios, solo diferentes maneras de creer. Agradecemos la atención de GKMI.”  

    El Ing. Srihono Purnomo, como supervisor, comenta: “Los trabajadores están muy contentos y agradecidos. Pueden ahorrar entre quince y veinte mil rupias por día y llevarse más dinero a casa. Trabajan mejor gracias a la atención y a las oraciones de GKMI”. 

    El pastor Aristarchus Sukarto señaló que este movimiento no solo se trata de unidad fraterna por ser parte del mismo sínodo, sino que también es una expresión de fe: 

    • Alimentar a los trabajadores que necesitan atención es una manera de expresar paz, fe, testimonio y misión, a la vez que Dios nos alimenta y cuida (Marcos 8,2). 
    • Para nosotros como hijos de Dios, recibimos la gracia de Dios a modo de una promesa de recibir el Reino que ha sido provisto (Mateo 25,34-40). Dios ama y valora a quienes atienden a los débiles y necesitados. 

    La acción solidaria y bondadosa de GKMI de Yogyakarta (Aksi Peduli Kasih) y el Movimiento de cadena de oración y acción (Gerakan Rantai Doa dan Karya) son testimonios cristianos en un mundo multirreligioso durante la pandemia del COVID-19.  

    Cuidar y amar a los demás se demuestra a través de acciones reales y relaciones que no se abandonan ante una situación difícil, sino que superan las dificultades.  

    Podemos ser portadores de la paz y brindar shalom a otras personas. Podemos ministrar sin estar segregados por religión o estatus social. Podemos servir a los demás y dejar que otros nos sirvan también.  

     —Janti Diredja, pastora jubilada y miembro de GKMI de Yogyakarta, Indonesia.   


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2021.

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  • Vivir como Jesús

    “El diálogo interreligioso no es solo un método de la misión; es la misión misma. Dar testimonio de Jesús no es solo hablar de Jesús, sino también vivir como lo hizo y enseñó Jesús, incluyendo a los demás”, dijo Danang Kristiawan.

    ¿Qué dice la Escritura?

    “En el Antiguo Testamento, Israel se consideraba a sí misma como una nación testigo para las naciones que la rodeaban”, afirma Kevin Gunther Trautwein.

    Zacarías hace un llamado a amar la paz y la verdad en la sociedad (Zacarías 8,19-23).

    “Esta es una imagen hermosa de lo que significa testificar”, señala Kevin Guenther Trautwein.

    “Isaías profetizó la venida del Príncipe de paz para toda la humanidad en la Tierra sin excepción” (Isaías 2,2-4), expresó Paulus Hartono. Luego, el profeta escribe que los “que se unen al Señor” incluyen al extranjero y al eunuco; “haré que vuelvan y se reúnan con los ya reunidos” (Isaías 56,3‚Äë8).

    En el libro de los Salmos, los salmistas invitan al pueblo de Dios a procurar la paz como una manera de vivir en el mundo.

    Harry Huebner prefiere comenzar con parábolas. “Es asombroso cómo Jesús enaltece al samaritano. No es porque fuera mejor teológicamente (se consideraba que los samaritanos profesaban una religión diferente a la de los judíos), sino porque vive una vida que está en consonancia con las enseñanzas de Jesús, más de lo que Jesús ve entre las personas de su propia fe.”

    La parábola del hijo pródigo también ofrece enseñanzas. “Dios Padre tiene dos hijos: los incluidos y los excluidos. Todo se torna confuso porque el incluido se convierte en el excluido y el excluido se convierta en el incluido.” Es una advertencia para que no nos conformemos con nuestra identidad religiosa. “Hay personas que piensan distinto que también son hijos de Dios. Si uno se excluye, está haciendo algo que no le agrada a Dios”, expresa Harry Huebner.

    Muchas de las epístolas también abordan la ruptura de barreras que existen entre los incluidos y los excluidos. “El apóstol Pablo aconsejó al pueblo de Dios que viviera testificando en paz a todas las personas” (Romanos 12,18), afirma Paulus Hartono.

    “La historia de Jesús es la base de nuestra misión en contextos multirreligiosos”, señala Danang Kristiawan. “Jesús proclama la liberación de las personas de sus flaquezas. Significa que las buenas noticias son holísticas. Entonces, seguir a Jesús es incluir al otro, cerrar las brechas entre las personas.”

    Cuando Jesús proclama el año agradable del Señor en Lucas 4:18, dice que el evangelio nos libera de las barreras. “El evangelio trae la verdad, el amor, la paz, la justicia y la integridad de la creación” (Marcos 1,14), indica Paulus Hartono.

    “El sermón del monte (Mateo 5) es el llamado de Jesús a todas las criaturas, incluidas aquellas de diferentes religiones, a que traigan la paz para que la sal y la luz se puedan manifestar en el mundo”, dice Paulus Hartono.

    “Ustedes son la luz del mundo”, dice Jesús en Mateo 5,14. “Somos llamados a brillar en el mundo donde prevalece la oscuridad”, agrega Paul Phinehas. “Dar testimonio de Cristo es lo más importante en la vida de un creyente cristiano.”

    “Somos claramente diferentes; sin embargo, todos somos hijos de Dios dado que ninguno ha sido rechazado del dominio, la soberanía, el señorío y el amor de Dios”, expresa Harry Huebner.

    ¿Qué podemos aprender sobre Dios de otras religiones?

    “El hecho de que Dios permita que las religiones proliferen en el mundo demuestra algo sobre quién es Dios”, explica Kevin Guenther Trautwein.

    Dios es el director de una obra dramática en la que la fe en Jesús constituye un papel específico de la obra (el concepto de eclesiología teodramática de Nicholas M. Healy). Hace hincapié en la acción de Dios, no en los cristianos de manera individual, ni siquiera en la iglesia.

    “Toma en serio la especificidad cristiana y, a la vez, toma en serio la especificidad de otras creencias y religiones”, agrega Kevin Guenther Trautwein. “No es necesario que las reduzcamos a diferentes versiones del mismo bien.”

    Muchas personas en las iglesias anabautistas tienen vecinos musulmanes. “El islam hace mucho hincapié en la obediencia y la fidelidad a Alá, que se expresa en la oración cinco veces al día”, indica Paulus Hartono.

    “Aprendo de su espiritualidad”, comenta Danang Kristiawan. “La disciplina espiritual no debería considerarse una carga, sino una señal de que quisiéramos tener una relación íntima con Dios.

    “Del islam místico (sufí), puedo aprender sobre la vida entregada a Dios. Se considera que la realidad se manifiesta en el amor de Dios. La naturaleza es como una ventana para acercarse al Señor, lo cual también está relacionado con la visión religiosa asiática de la realidad.”

    En los diálogos que ha sostenido con los clérigos musulmanes, Harry Huebner ha quedado impresionado con el “enorme énfasis en la misericordia de Dios y el amor de Dios”. Por ejemplo, erudito islámico Mahnaz Heydarpour “se refiere a que la esencia de Dios es amor. La esencia de Dios es la unidad. Dios no desea el conflicto y la destrucción del otro. Dios desea la reconciliación y la paz de todas las personas, de toda la creación de Dios”.

    “El islam también enfatiza Ukhuwah o vivir en hermandad con el prójimo, con las naciones vecinas, con nuestros semejantes”, explica Paulus Hartono.

    “De mi experiencia con la comunidad musulmana, puedo aprender que Dios es amor. Creo que este es nuestro punto de encuentro”, señala Danang Kristiawan.

    El islam también enseña el respeto por el Torá y los evangelios. “Básicamente, los musulmanes desean saber mucho sobre Jesús”, dice Paulus Hartono.

    “Para mi inmensa sorpresa, cuando enseño a alumnos o profesores musulmanes, su interés en Jesús es asombroso, al menos tanto como cuando enseño sobre Jesús en la Universidad Menonita de Canadá”, revela Harry Huebner. “Los musulmanes aman a Jesús.”

    Otras religiones pueden ayudarnos a ver mejor la soberanía y la trascendencia de Dios, afirma Kevin Guenther Trautwein.

    “El hinduismo y el budismo enfatizan amar a todos los seres y al universo. La vida regresa por medio de la encarnación, por lo tanto, vivir de acuerdo a la bondad es obligatorio”, agrega Paulus Hartono.

    “Y el confucianismo enfatiza vivir en procura de la virtud. Respetar a las personas mayores y amar a las más jóvenes. Vivir una vida sana, próspera, pacífica y larga”, señala Paulus Hartono.

    “Está bien que las religiones sean diferentes. Somos individuos diferentes incluso dentro de la fe… Podemos hablar sobre nuestros diferentes conceptos de justicia sin tener que amenazarnos o matarnos unos a otros. Es lo que tenemos que enseñar a la generación venidera, capacitarnos a nosotros mismos y a los demás. Debemos capacitarnos para promover la paz”, declara Harry Huebner.

    Principios para guiar el testimonio cristiano

    Iniciar un intercambio

    Escuchar tanto como hablar.

    Tomar la iniciativa

    “Necesitamos hacer amigos y ser amigables con la gente. Las relaciones interreligiosas no deberían ser solo un programa, sino que deberían ser nuestra forma de vida para construir la amistad”, indica Danang Kristiawan.

    Estar abiertos

    “Podemos estar abiertos al otro si nos despojamos a nosotros mismos; esto es hospitalidad” (Filipenses 2,5‚Äë11), dice Danang Kristiawan.

    “Sin embargo, nuestro testimonio no siempre es aceptado por el otro, aunque la paz sea nuestro mensaje. Estar abiertos significa que también estemos preparados para ser ofendidos, rechazados e ignorados; esto también le pasó a Jesús.

    “Estar abiertos no solo se expresa en nuestras acciones para relacionarnos con el otro, sino también en nuestra mente: sin prejuicios, sin juzgar; respeto y voluntad de aprender y escuchar al otro”, señala Danang Kristiawan.

    Ser humildes

    “Es tentador querer cumplir con todas las funciones, pero nuestro papel en el proceso es limitado. Estamos invitados a la conversación de Dios con la otra persona. Nuestra tarea es desempeñar nuestro papel y dejar el camino libre”, comenta Kevin Guenther Trautwein.

    “El Defensor viene, testifica y convence al mundo del pecado y la justicia (Juan 16,5 15). No somos nosotros; habremos de ser testigos”, afirma Kevin Guenther Trautwein.

    Estar comprometidos

    “Para ser testigos cristianos fieles en una sociedad pluralista, debemos tener un compromiso con Jesús, no de manera abstracta, no solo emocionalmente, sino en la acción al vivir y seguir a Jesús en la vida cotidiana. Sin compromiso nuestro testimonio sería solo palabrerías, no habría nada para compartir. Comprometerse con Jesús significa comprometerse con el amor, y el amor siempre nos impulsa a relacionarnos con el otro”, indica Danang Kristiawan.

    “Cumplir el llamado de Jesús a ser su colaborador en este mundo, significa continuar su visión y misión al presentar, vivir y enseñar los valores del evangelio del reino de Dios”, manifiesta Paulus Hartono.

    Tratar a los demás con respeto

    “Recuerden que las personas con las que dialogamos son amadas por Dios. No las disminuyan ni las minimicen, ni a ellas ni sus ideas. Escuchen lo que dicen de la mejor manera”, sugiere Kevin Guenther Trautwein.

    Ser específicos

    “Yo hablo desde mi fe, no hablo como alguien que es neutral. Somos diferentes, pero no hace falta que nos hagamos daño”, expresa Harry Huebner.

    “Utilicen palabras, imágenes y lenguaje de la Biblia en lugar de vocabulario cristiano o teológico (por ejemplo, ‚ÄòDios es fiel‚Äô en lugar de ‚ÄòDios es inmutable‚Äô)”, indica Kevin Guenther Trautwein.

    “No intenten generalizar o hablar por todos, aun en su propia tradición. Y no le pidan a su interlocutor que hable en nombre de los demás, dice Kevin Guenther Trautwein. Respondan cuando les pregunten sobre sus propias prácticas y creencias específicas”.

    Hablar de lo que se sabe

    “Dios es la verdad, por eso damos testimonio de la verdad. Dios es amor, por eso podemos dar testimonio de su amor en términos reales. Dios es pacífico, por eso traemos su paz. Dios es justicia, por eso defendemos la justicia en el mundo. Dios es el creador del universo con todo en él, por eso somos llamados a cuidarlo y administrarlo”, afirma Paulus Hartono.

    “Si mi vida impulsa a los demás a que pregunten ‚Äòpor qué vives de esa manera‚Äô o ‚Äòpor qué tienes esperanza, gozo, paz‚Äô, esto da lugar al testimonio. Una actitud humilde es tranquilizadora dado que no es mi tarea cambiar a las personas, sino que esta es la tarea de Dios”, explica Kevin Guenther Trautwein.

    A Harry Huebner a menudo lo invitan como profesor a hablar sobre la fe cristiana: “¿Qué es sino la evangelización? Hablo del poder de Jesucristo crucificado y resucitado. El gran mandato no es algo más; es justamente eso”.

    Ser paciente

    “Este es el proceso de Dios, la línea de tiempo de Dios. Dios es paciente con nosotros (2 Pedro 3,9); debemos ser pacientes con los demás”, afirma Kevin Guenther Trautwein.

    Recuerden estar arraigados en la oración, dice Paul Phinehas.

    Y sean agradecidos. “Por la gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nos ha hecho sus hijos para que vivamos para testificar de su amor”, señala Paulus Hartono.


    Colaboradores

    Los siguientes participantes del diálogo interreligioso compartieron su perspectiva con el CMM:

    danang kristiawan

    Danang Kristiawan, pastor de la iglesia GITJ (Gereja Injili di Tanah Jawa) de Jepara, Indonesia. Dirige un campamento anual de la amistad con jóvenes cristianos y musulmanes, y organiza celebraciones periódicas con la iglesia y líderes musulmanes.

    Harry Huebner

    Harry Huebner, miembro de la Iglesia Menonita Charleswood, de Winnipeg, Manitoba, Canadá. Es profesor emérito de Canadian Mennonite University, y desde 2007 ha participado en el diálogo islam chiita-menonita.

    Kevin Guenther Trautwein

    Kevin Guenther Trautwein, pastor de la Iglesia Lendrum de los Hermanos Menonitas, Edmonton, Alberta, Canadá. Forma parte de Phoenix Multi-Faith Society for Harmony.

    Paul Phinehas

    Paul Phinehas, director de Gilgal Mission Trust, de Pollachi, Tamil Nadu, India.

    paulus hartono

    Paulus Hartono, pastor de la Iglesia GKM (Gereja Kristen Muria) de Solo, Java Central, Indonesia. Es fundador y director de Mennonite Diakonia Service.

     

    La obra paciente del Espíritu Santo en la relación interreligiosa

    Después de una crisis económica, seguida de disturbios que habían dañado gran parte de la ciudad de Solo, Indonesia en 1998, los líderes locales formaron el Comité Interreligioso (IFC, por sus siglas en inglés). Se le pidió a Paulus Hartono que representara a la Asociación de Iglesias en el IFC. Dirigió el programa de ayuda humanitaria que distribuyó 7 200 000 kg de arroz a 12 000 grupos familiares (60 000 personas).

    “Este programa sentó las bases para la continuación del programa de paz en Solo”, agrega Paulus Hartono.

    Una de las personas con las que trabajó fue Dharma Saputra, miembro budista del Comité. A través de su labor conjunta, han establecido una relación de respeto y aprecio por las creencias mutuas.

    En 2014, Dharma Saputra invitó a Paulus Hartono a visitarlo en sus últimos días en el hospital.

    “Por favor, ore por mí. Pero como pastor y amigo, no como director de la institución del IFC”, aclaró Dharma Saputra.

    “¿Estaría Pak Dharma dispuesto a orar en el señorío de Jesús en el que creo?”, preguntó Paulus Hartono. “Estoy dispuesto”, respondió en voz baja.

    A pedido de Dharma Saputra, Paulus Hartono oró para que Jesús le guiara y le perdonara.

    “Es la guía del Espíritu Santo que ha obrado en el camino de la labor humanitaria y de la paz durante más de diez años.”


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2021.

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  • Perspectivas: Alemania


    La labor interreligiosa en Berlín, Alemania

    A quienes siguen otros caminos religiosos, a menudo se les llama personas “extrañas”, pero viviendo en Berlín, Alemania, esto nunca nos ha parecido correcto. Por supuesto, “sus” vidas son, en cierto sentido, extrañas para “nosotros”, al reunirse como lo hacen en torno a historias diferentes, con canciones diferentes y, a menudo, en un día de la semana diferente al de nuestro culto dominical. Sin embargo –al vivir en esta ciudad, así como en muchos lugares del mundo– dichas personas “extrañas” se encuentran muy cerca; el encuentro y la relación más allá de esos límites, es algo demasiado cotidiano para que dicha extrañeza persista.

    Esto no siempre es fácil. Neukoelln, nuestro antiguo vecindario [barrio], es un microcosmos que refleja dicha ambigua convivencia.

    Pasado y presente

    Esta ambigüedad se observa con solo dar una vuelta a la manzana: pasando las tiendas y restaurantes de migrantes que aún subsisten en medio del continuo aburguesamiento, y pasando los cafés y bares caros cuya intención es reemplazarlos; pasando una impresionante mezquita y un resplandeciente templo hindú pero también una antigua sinagoga, un recordatorio inquietante de cuánta vida judía hubo alguna vez en esta ciudad.

    En este lugar, la esperanza de estar juntos en el presente está siempre ensombrecida por el sufrimiento del pasado, que nunca yace realmente en el pasado. En las calles empedradas frente a muchas casas de Berlín, se encuentran las Stolpersteine: placas de bronce conmemorativas que marcan las viviendas de las personas asesinadas por el régimen nazi.

    Junto al templo hindú, se encuentra el Neue Welt, alguna vez un lugar de reunión popular para las reuniones de trabajadores y trabajadoras que organizaban la resistencia a la Primera Guerra Mundial.

    El edificio principal de la mezquita SÃßehitlik es reciente, pero la presencia musulmana en este lugar es anterior al Estado alemán. La mezquita todavía sufre regularmente ataques xenófobos. Está ubicada al costado del aeropuerto de Tempelhof, que fue construido por el régimen nacionalsocialista, y fue vital para Berlín Occidental aislada durante la Guerra Fría. Ahora ha renacido como un gran espacio verde donde la gente va a volar cometas, cultivar verduras y jugar al fútbol. Personas refugiadas viven en el edificio terminal del aeropuerto.

    Esta ciudad es antigua y nueva a la vez, mantiene viva la esperanza y está de luto permanentemente. Este lugar me hace recordar que las fronteras erigidas y las historias contadas para separarnos de “ellos o ellas” –las personas que pertenecen de aquellas que no–, pueden tener consecuencias fatales.

    Nueva vida a partir de una historia penosa

    Durante años, el Centro Menonita de Paz de Berlín realizó allí su labor, preguntándose sencillamemente qué podría significar el Reino de Dios en un lugar así. Desde un principio, quedó claro que esto debía incluir la creación de espacios para el encuentro y la hermandad interreligiosos. Y a medida que nos reuníamos con activistas, líderes religiosos y trabajadores sociales, nos maravillábamos de la inesperada vida nueva que surgía continuamente de nuestra labor conjunta, en medio de la penosa historia de esta ciudad.

    Cuando trabajamos por la paz, siempre lo hacemos en medio de todo lo que ha acontecido antes. No se da nunca el nuevo comienzo que desearíamos. No se puede abordar al “otro religioso” simplemente como un “otro” sin un reconocimiento del desorden histórico del endeudamiento, el sentido de unidad fraterna y la violencia que ya están presentes en nuestra historia común.

    A menudo se asume que todos o la mayoría de los caminos religiosos son iguales, o que son irreconciliablemente diferentes. Sin embargo, ninguno de estos enfoques aborda del todo el desorden histórico y contemporáneo, y la ambigüedad de la vida real.

    Escuchar y testificar

    En nuestro grupo de conversación cristiano-musulmán de Neukoelln, adoptamos el hábito de escuchar y testificar, permitiendo que el testimonio de la otra persona desafíe nuestra propia fe.

    Tal es así que descubrimos rápidamente que nuestros caminos estaban lejos de ser fundamentalmente los mismos. Había demasiadas diferencias; nuestras historias, tradiciones y nuestros encuentros con Dios eran demasiado singulares, demasiado nuestros.

    Sin embargo, dicha singularidad no inhibió nuestras conversaciones, sino que hizo que cobraran vida. Mi aprecio personal por la Trinidad y la Encarnación –pero también mi fascinación por el rabino Jesús y su camino de paz– se han profundizado al ser interpelado y desafiado por las preguntas y el testimonio de mis amistades musulmanas.

    Pero a medida que compartíamos la mesa y las historias de fe, vida y comunidad, también las afirmaciones sobre diferencias inequívocas comenzaban a debilitarse. Nos dimos cuenta de que cristianos y musulmanes nunca formaron cuerpos homogéneos: a menudo estábamos en desacuerdo con nuestros “colegas” con más vehemencia que con los “otros”.

    Algo creció entre nosotros que no puede describirse realmente como un acuerdo o una coincidencia, aunque también era algo más que un mero respeto de las diferencias: relación, comunidad. Quizá lo que vivenciamos no está tan lejos de ese singular Reino de personas extrañas y cenas inesperadas al que nos llama Jesús de Nazaret (Lucas 14,15-24).

    Marius van Hoogstraten—Marius van Hoogstraten, pastor de la congregación menonita de Hamburgo, colaboró con el Centro Menonita de Paz de Berlín (2011-2016).
    Para más información:
    www.menno-friedenszentrum.de


    Este artículo apareció por primera vez en Correo en abril de 2021.

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