• “Escuchen a los ángeles mensajeros cantar…”

    Las voces resuenan en Nochebuena, en el sector al aire libre de una estación de metro (subte) de Hong Kong.

    Durante más de diez años, diez iglesias diferentes de nuestra zona se unen para cantar villancicos en la estación de metro (subte) local.

    Nos dividimos en cuatro equipos, cada uno representando a dos o tres iglesias, y juntos cantamos villancicos navideños mientras caminábamos por nuestros barrios. Luego, todos nos unimos para cantar en el espacio abierto de la estación de metro (subte).

    Lo mejor para mí fue el año en que dirigí el “coro” que cantaba villancicos. Había quinientas personas cantando juntas estas canciones sobre Jesús. Con toda esta gente, no necesitábamos altavoces para el coro, ya que cantábamos lo suficientemente fuerte. Qué experiencia tan maravillosa.

    Culto unido de Pascua

    Otra función en la que colaboramos con otras denominaciones es el culto unido de Pascua. Alrededor de diez iglesias de nuestra zona se unen para el Domingo de Pascua. Celebramos juntos nuestro culto matutino de Pascua en una cancha de fútbol. Por la tarde realizamos un festival del evangelio, para las personas no vinculadas a ninguna iglesia a fin de que conozcan a Jesús.

    Todo esto comenzó con una reunión de oración de los pastores de la zona. He estado participando de estas reuniones de oración durante más de veinte años. Cuando nos reunimos, compartimos nuestras alegrías y dificultades. Oramos los unos por los otros y por la zona en que vivimos. Además, realizamos juntos un retiro anual.

    “¿Quiénes son los menonitas?”

    Al ser pastor de una iglesia menonita, con frecuencia me preguntan no solo los recién llegados a mi iglesia, sino también otros pastores: “¿Qué es ser anabautista?”, o “¿Quiénes son los menonitas?”

    En este grupo en que realizamos cultos juntos, hay personas de diferentes iglesias (bautistas, del Evangelio Cuadrangular Internacional, pentecostales y presbiterianos de Cumberland). Por supuesto, existen diferencias entre nosotros, pero lo más importante es que nos amamos y podemos trabajar juntos para hacer más por nuestro Señor Jesucristo. Al reunirnos, respetamos nuestras diferentes tradiciones y teologías, y nos centramos en lo que tenemos en común por medio de Jesucristo, nuestra esperanza.

    “¿Cuál es el punto de vista de la iglesia?”

    Durante el último año, Hong Kong ha atravesado uno de los momentos más difíciles de su historia. En nuestras iglesias, también ha sido difícil. Una pregunta común para las personas de nuestras congregaciones es, “¿Cuál es el punto de vista de la iglesia?” Los pastores han estado muy ocupados respondiendo dichas preguntas y, al mismo tiempo, resolviendo incluso los conflictos que hay dentro de sus iglesias, entre personas que tienen diferentes perspectivas sobre la respuesta a esas preguntas.

    Es una bendición que podamos unirnos como pastores de diferentes iglesias y compartir nuestra sabiduría y nuestras cargas. Esto es muy importante porque sabemos que no estamos solos: tenemos a Dios y a estos compañeros de trabajo que permanecen unidos. Cuando la delegación de las Comisiones de Paz y de Diáconos del CMM visitó Hong Kong en diciembre del 2019, sus integrantes impartieron enseñanzas sobre la paz a este grupo de pastores.

    Como pastor de una pequeña iglesia, me siento bendecido de tener a tantos pastores orando y trabajando juntos en la zona. Así que, no solo cuento con mis compañeros de trabajo internacionales dentro del círculo menonita, sino que también cuento localmente con compañeros de trabajo ecuménicos. Tendremos diferencias, pero podemos trabajar juntos. Nos amamos como equipo. Somos hermanos y hermanas en el Señor. ¡Aleluya!

    —Jeremiah Choi pastor y compositor. Actualmente, es pastor de la Iglesia Menonita Ágape, Hong Kong, y representante regional del Congreso Mundial Menonita para el noreste asiático.

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • A medida que seguimos a Jesús, los menonitas valoramos la simplicidad y la administración responsable de los recursos que Dios nos dio. En la Asamblea de Pensilvania en el 2015, estas convicciones llevaron a las personas organizadoras del Congreso Mundial Menonita a entregar a cada participante una botella de agua reutilizable y una bolsa, para ser utilizada durante la convención, hecha de corbatas recicladas. También a abastecer el complejo Farm Show Complex con 25 lugares de agua; y transportar 4.25 toneladas de restos de comida, platos, cubiertos, servilletas para el abono.

    Este año, el Congreso Mundial Menonita nombró un Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación con el fín de ayudar a la comunión anabautista global a comprender nuestra responsabilidad y tomar acciones en la crisis climática global.

    Aunque la crisis climática llama al pueblo de Dios a responder con arrepentimiento y responsabilidad, no es una situación sin esperanza.

    La actividad de renovación de Dios

    “Celebramos el surgimiento de este grupo de trabajo. Lo central de nuestra misión es responder fielmente a la renovación que Dios lleva a cabo en su creación — lo cual es una de las obras del Espíritu Santo”, dice el secretario general del CMM, César García. “Esto contrasta con las prácticas mundiales de dominación, explotación y acumulación”.

    El Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación explorará las diversas formas en que las personas miembros se ven afectadas por la crisis climática, evaluará formas prácticas para alentar una vida ecológicamente más fiel, alentará el desarrollo de la capacidad bíblica y teológica relevante para la crisis climática, y formulará respuestas prácticas a corto plazo y un plan integral para el compromiso ecológico del CMM.

    “Cuidar nuestro planeta es uno de los principales desafíos de nuestro tiempo”, dice Doug Graber Neufeld, presidente del equipo de trabajo. “Esperamos dar voz y liderazgo a muchas personas en las iglesias de todo el mundo, a aquellas que creen apasionadamente que ser discípulos(as) de Cristo significa que debemos preocuparnos por toda la creación”.

    El grupo de trabajo incluye a representantes de las cinco regiones del CMM, la Red Menonita para el Cuidado de la Creación y el Comité Central Menonita. Ha sido organizado por la Comisión de Fe y Vida y dará informes al Comité Ejecutivo del CMM.

    Cuenta de Compensación de Carbono

    Desde el 2010, el CMM ha impuesto un cargo adicional interno a los viajes de la organización. Este cargo adicional de la Cuenta de Compensación por Carbono se ha ido acumulando en el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial. Por cada milla de viaje que se realiza para las reuniones del CMM (incluidos el Concilio General, las comisiones y las redes), se ingresan al fondo $50 por cada 1 000 kilogramos de carbono quemado. Esta cuenta será administrada por el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación del CMM. Como la mayoría de sus reuniones se llevaran a cabo electrónicamente; la Cuenta de Compensación de Carbono ofrece el capital inicial para las subvenciones para ayudar a las iglesias con iniciativas o proyectos de cuidado de la creación.

    Pandemia y la creación

    Aunque la pandemia mundial parece ser la prioridad para este momento, la caída de la contaminación del aire y la aparición de vida silvestre en regiones bajo el cierre por emergencia, han demostrado la interconexión de los humanos y su entorno. “El COVID-19 destaca la forma en que nuestro bienestar depende de una relación saludable con la creación de Dios”, dice Doug Graber Neufeld.

    “Los impactos que estamos sintiendo por la pandemia muestran más claramente que podrían ocurrir desafíos similares si el cambio climático continúa sin mitigarse”, dice. “Sin embargo, también vemos más claramente cómo podemos cambiar de modo a vivir en una mejor relación con la creación”.

    Miembros del grupo de trabajo

    Presidente: Doug Graber Neufeld, profesor de biología en la Eastern Mennonite University, Harrisonburg, Virginia, Estados Unidos; director del Center for Sustainable Climate Solutions. Iglesia: Community Mennonite Church (MCUSA), Harrisonburg, Virginia, EE.UU.

    Europa: Rebecca Froese, candidata a PhD en Ciencias Ambientales, University of Koblenz-Landau, Alemania; miembro asociado del Research Group Climate Change and Security, University of Hamburg, Alemania. Iglesia: Mennonite Church Hamburg-Altona, Alemania.

    África: Sibonokuhle Ncube, coordinadora nacional del servicio de desarrollo compasivo, Iglesia Hermanos en Cristo, Zimbabue; MDiv (candidata), Anabaptist Mennonite Biblical Seminary, Elkhart, Indiana

    América Latina: Juliana Morillo, ‚Äãmisionera en Perú y actualmente en Colombia. Es parte de la iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá. Magister en Desarrollo y Saneamiento Ambiental, y facilitadora para América Latina, de la Red para el Cuidado de la Creación, del Movimiento Lausana y la Alianza Evangélica Mundial.

    Asia: Nindyo Sasongko, PhD (candidato), teología sistemática, Fordham University; ministro, Persatuan Gereja-Gereja Kristen Muria Indonesia, Indonesia.

    América del Norte: Jennifer Schrock, MDiv, Chicago Theological Seminary; Directora, Red Menonita para el Cuidado de la Creación, Goshen, Indiana, EE.UU. Iglesia: Berkey Avenue Mennonite Fellowship, Goshen, Indiana, EE.UU.

    MCC: Anna Vogt, Directora de MCC Ottawa, anteriormente de CCM SEMILLA y Justapaz en Colombia.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

     

     

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  • César García, secretario general del CMM, dice “El tiempo en el que estamos viviendo es un tiempo inusual, pero seguimos confiando en que Jesucristo es nuestra esperanza, no importando lo que nos espera en la vida”.

    Debido a la desaceleración económica mundial y a los desafíos de enviar el correo alrededor del mundo mientras casi todos los países están en cuarentena, el liderazgo del CMM tomó la difícil decisión de no imprimir ni enviar por correo la edición de Correo de abril de 2020.

    La edición de abril 2020 de Correo, enfocada en el diálogo ecuménico, está disponible para ser descargada en nuestro sitio web mwc-cmm.org/es/correo.

    La edición presenta el recurso de enseñanza “Una Teología de Hospitalidad Intereclesial y la Identidad Denominacional”, aprobada por el Concilio General en el 2018. Historias sobre relaciones ecuménicas locales de todo el mundo; un perfil de la iglesia anabautista en la región del Caribe y de la Red de Servicio Anabautista Mundial (GASN, por sus siglas en ingles); e Indonesia 2021: Noticias #3.

    “Pedimos disculpas a las personas que reciben nuestro Correo porque no recibirán esta edición en forma impresa, como ya es costumbre”, dice la directora de comunicaciones interina, Elina Ciptadi. “Muchas personas suscriptoras pueden recibir una copia electrónica, pero otras extrañarán tener una copia impresa”.

    Por favor envíe un correo electrónico a info@mwc-cmm.org para recibir una copia electrónica.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

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  • “Not to us, O Lord, not to us, but to your name give glory, for the sake of your steadfast love and your faithfulness.” Psalm 115:1

    Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso

    “Señor, glorifícate a ti mismo, y no a nosotros; ¡glorifícate, por tu amor y tu verdad!” – Salmos 115,1

    Según el espíritu del salmo citado, queremos exaltar a Dios por medio de su obra en Burkina Faso durante los últimos cuarenta años. ¡Que toda la gloria sea solo para Dios!

    Pero antes de hablar de un aniversario, debemos dar gracias a Dios por aquellos a quienes envió a esta misma región en 1937, a saber, la Alianza Misionera Cristiana (CMA, por sus siglas en inglés). Fue dicha Alianza que despejó el terreno y sembró las primeras semillas del Evangelio. Al no poder continuar la labor en la región, en 1976 invitó a la Misión Intermenonita de África (AIMM, por sus siglas en inglés) a establecerse en la región de Kénédougou. Gracias a Dios por estos pioneros y por sus sacrificios.

    La misión y las iglesias hoy en día

    De 1978 al 2018, cerca de cincuenta misioneros dieron su vida, su tiempo y sus dones para llevar el Evangelio de salvación a la población de Kénédougou. La misión llegó a los pueblos tagba y dzunn, que se apropiaron de la Palabra de Dios y fueron los primeros destinatarios. Quisiéramos mostrarles nuestra gratitud por haber obedecido el mandato del Señor al llevar su mensaje de paz a nuestro país.

    La iglesia, igualmente por medio del idioma jula (dioula), fundó varias congregaciones locales. Cada una, utilizando el método que más le convenía, contribuyó para que el Reino de Dios fuera conocido entre los grupos étnicos.

    Desde el primer momento, la misión invirtió en la traducción de la Palabra de Dios a los principales idiomas de la provincia: siamou, sìcité, dzùùngoo, y naneregué. Junto con la traducción, hicimos alfabetización en tres de dichos idiomas.

    Casi todos los cristianos son primera generación de cristianos ‚Äíla mayoría proviene de familias animistas o musulmanas‚Äí, lo que explica algunas situaciones de persecución que conocemos. Tenemos muchas mujeres cristianas cuyos esposos no lo son.

    La capacitación en liderazgo es una prioridad. Inaugurado en 2009, el Centro de Formación Bíblica Básica ha respondido de inmediato a la necesidad de capacitar a los siervos de Dios que saben leer y escribir en el idioma jula (dioula), de modo que no sean excluidos de la gracia de servir al Señor por no haber sido instruidos en la escuela occidental formal.

    Hoy en día la Iglesia se encuentra en una fase de autoexpansión y autoadministración.

    Para celebrar su 40º aniversario, miembros de EEMBF (Iglesia Menonita de Burkina Faso) desfilaron por el pueblo de Orodara. Foto: Denis Peterschmitt

    Sin ánimo de alardear, las iglesias permanecieron unidas durante estos cuarenta años. La oración del Señor en Juan 17 fue eficaz y se ha cumplido entre nosotros. Esto no significa que no hayamos sido puestos a prueba en nuestra comunión y en nuestra unidad, sino que Dios nos ha dado la gracia de velar por sus intereses por encima de nuestros intereses personales.

    Por motivos de supervivencia, los emprendimientos surgieron entre varios miembros. Ello ha sido una ventaja para un mayor contacto con la gente de la provincia, para darles testimonio de nuestra fe y tener fácil acceso a las localidades para el establecimiento de nuevas congregaciones. En principio, el emprendimiento empresarial debería conducir a las iglesias hacia el tercer tipo de autonomía: la financiera.

    Los jóvenes, tanto a nivel nacional como eclesial, constituyen la mayoría de la población. En nuestras congregaciones locales, la población es joven. Esto tranquiliza a las personas mayores: tenemos una nueva generación. Depende de nosotros confiar en ellos y brindarles confianza.

    Las mujeres constituyen el pulmón de nuestras congregaciones locales. Ellas son las que trabajan en silencio y profundamente al ser convencidas por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. Debemos revisar nuestra cultura a la luz de la Palabra de Dios para que no sea un obstáculo para que las mujeres puedan servir eficazmente al Señor como sus antepasados en la Biblia.

    A nivel social, durante más de una década, la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso ha participado en la lucha contra el SIDA, en asociación con el Comité Central Menonita. Este programa nos ha permitido compartir los valores cristianos, y el amor y la gracia de Dios con miles de personas. Actualmente, sostenidos por la confianza en Jesucristo, apoyamos a muchas personas, en este caso mujeres, para que realicen actividades generadoras de ingresos. Desde nuestra perspectiva, aspiramos a convertirnos en el futuro en una ONG para ser más eficientes en nuestra contribución al desarrollo.

    A nivel del Congreso Mundial Menonita, nuestras iglesias han hecho una contribución significativa con representantes en la Comisión de Misiones, la Comisión de Paz y la Comisión de Diáconos.

    Aunque pequeña en número, a la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso no se la considera menos valiosa entre sus hermanas. Le damos gracias a Dios por esta actitud humilde.

    1. La autoexpansión. Burkina Faso, de manera general, y la provincia de Kénédougou, en particular, siguen sin conocer el evangelio del Señor Jesucristo. Después de cuarenta años, este desafío sigue intacto. Debemos ir, pero para ir, debemos enseñar todo lo que ha sido ordenado a aquellos que ya han creído. El crecimiento de la Iglesia se basará en una buena formación: educar y enviar.

    • Interés por los musulmanes. Amarles y ganarles para Jesucristo.
    • Un ministerio dirigido a los niños y niñas.
    • Un ministerio centrado en el medio ambiente.

    2. La autonomía financiera. La autonomía financiera es posible, y para lograrla debemos crear una base de confianza mutua basada en la transparencia cristalina. Si los miembros de las iglesias están bien instruidos y bien informados en cuanto a la administración de sus recursos, contribuirán enormemente a la autonomía y la satisfacción de las necesidades.

    Conclusión

    Se trata de un paréntesis para rever lo que Dios ha hecho a través de cada uno de nosotros, pero sobre todo para darnos cuenta de que todavía queda más por hacer de lo que hemos hecho.

    A las futuras generaciones les pedimos que no consideren a sus predecesores como personas extraordinarias. Lo que fuera que hicimos, lo hicimos con ustedes. Confiamos en ustedes y sabemos que pueden lograr más de lo que hemos logrado nosotros.

    A la nueva generación les quisiéramos pasar el bastón de relevo: deben asirlo y actuar. Hacer que su aporte sea más bello que el nuestro. En el idioma jula (dioula) decimos: Fen ka bo i la mi ka fissa ni i y e: “Que de ti salga algo mejor que tú mismo”.

    Ala ka duba aw ye!

    Siaka Traore, pastor y líder de la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso, es presidente de la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    “Porque el Señor va a restaurar el orgullo de Jacob, el orgullo de Israel, como era antes de que lo saquearan y lo dejaran como vid sin ramas” (Nahúm 2,2)

    Introducción

    Las relaciones humanas son un don de Dios, y nuestro Dios es el Dios de las relaciones humanas. Dios nos dio tres maneras de disfrutar este hermoso don.

    1. Al enviar a su Hijo unigénito, podemos disfrutar de nuestra relación con Dios.
    2. A través del cuerpo de Cristo, la iglesia.
    3. A través de la familia humana

    En esta ocasión, me gustaría centrarme en las relaciones familiares. La familia es ordenada por Dios. Dios tiene muchos planes y propósitos para cada uno de nosotros a través de la familia.

    Lamentablemente, el enemigo ha destruido y quebrado a las familias a través de diversas estrategias como el egoísmo, la lujuria, el materialismo, los sistemas políticos y las guerras, el hambre y la migración.

    Sin importar cuáles sean los caminos del enemigo, no olvidemos que nuestro Dios es el Dios de la restauración.

    Colaborar con Dios

    Somos el pueblo de Dios. Como iglesia, somos la familia de Dios. Es imprescindible que colaboremos con Dios en el proceso de restauración.

    Un buen ejemplo que me viene a la mente es el de José. Su padre Jacob era un hombre bendecido por Dios. A lo largo de su vida, la mano de Dios estuvo sobre él a pesar de sus faltas. Dios lo bendijo con doce hijos, de los cuales José era su preferido.

    Podemos observar la guía y los planes de Dios para José desde una etapa muy temprana de su vida, que nos demuestran que Dios es el Dios de la restauración.

    José tuvo que pasar por una experiencia en el “pozo” antes de que Dios lo levantara para restaurar a su propia familia y, a través de su familia, a su generación.

    Durante todo el proceso, vemos cuán maravillosamente Dios utilizó diferentes situaciones en la vida de José para restaurar y unir a la familia.

    De la vida de José aprendemos que cuidar de los extraños y los extranjeros es un ministerio imprescindible de cada hijo de Dios.

    Obedecer el mandato

    Este también es el mandamiento de Jesús en el Nuevo Testamento. Todas las iglesias e hijos de Dios deberían obedecer de igual manera.

    El papel de la iglesia local es amar y recibir a los extranjeros en nuestras comunidades (véase Deuteronomio 19,34 y Mateo 25,34-36). Los refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos se encuentran entre las personas más vulnerables del mundo. Dios nos llama a procurar su protección y bienestar.

    Un testimonio de familia

    He aquí una historia de una refugiada que regresó a su familia mediante el amor y el afecto de la iglesia.

    Durante la guerra civil en Sri Lanka entre tamiles y cingaleses, Mala, una niña de doce años, fue separada de su familia, deportada a la India junto con otros refugiados de Sri Lanka y enviada a un campo de refugiados en Pollachi.

    Durante su estadía allí, un pastor de una iglesia cercana visitó este campamento para compartir el evangelio. Conoció a Mala, quien recibió el evangelio y empezó a asistir a la iglesia local.

    Con el transcurso del tiempo, el pastor se enteró de que Mala había sido separada de su familia y que no sabía nada sobre su paradero. Se crió bajo el cuidado del pastor y la iglesia durante más de diecinueve años. Se casó y tuvo un hijo.

    Cuando residía en la iglesia, uno de los pastores asociados visitó Sri Lanka y afortunadamente conoció a sus padres. Mala se reunió con su familia después de diecinueve largos años de separación. Actualmente, vive con sus padres, junto con su esposo e hijo.

    Todo ocurrió gracias a la labor de la iglesia, de modo que es responsabilidad de la iglesia demostrar amor y afecto a las personas desplazadas. La iglesia puede ayudar a rescatar y apoyar a muchas personas con historias como la de Mala.

    Es evidente que las iglesias y los líderes locales tienen más responsabilidades para con los integrantes de esta comunidad vulnerable a fin de integrarlos a la sociedad.

    Paul Phinehas, representante de Asia en el Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita, es presidente de Gilgal Mission Trust, una iglesia anabautista miembro del sur de la India. Él fue una de las oradoras en Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    La historia de Estados Unidos es una historia de inmigración, de quienes buscan una vida mejor, de quienes buscan libertad religiosa.

    Para muchos menonitas de descendencia europea como yo, la inmigración es parte de nuestra historia, una historia que proviene de otro mundo y que pareciera distante de nuestra vida y experiencias cotidianas. Para otros menonitas es una historia real, la de huir de países como Myanmar y encontrar un nuevo hogar en localidades como Lancaster, Pennsylvania.

    En mi país, en los últimos años, la inmigración ha sido una cuestión políticamente delicada, aun entre los cristianos.

    Es un tema confuso sin claras soluciones políticas, pero con claras respuestas bíblicas, desde que Moisés les dio la Ley de Dios a los israelitas. Como dice en Levítico 19,34: “Trátenlo como a uno de ustedes; ámenlo, pues es como ustedes. Además, también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios”.

    Perspectivas americanas

    Con una especialización en español en la Universidad, tomé clases de Historia y Cultura de América Latina y España. Mi profesora preferida era una mujer de Panamá, quien siempre me ha enseñado muchísimo de la perspectiva latinoamericana, especialmente en relación con Estados Unidos.

    De ella aprendí que puede ser ofensivo llamarme “americana” porque técnicamente todas las personas del Norte, Central, y el Sur del continente americano somos “americanos”; el hecho de reclamar ese título solo para los de EE.UU. es como negar la verdadera historia e identidad de las Américas. Ahora siempre digo que soy estadounidense.

    En los últimos siglos, la historia de migración a los EE.UU. está vinculada más profundamente con América Latina que con cualquier otro continente…Y no es una historia linda. Por eso quiero pedir perdón de parte de mi país. No solo porque está en curso la construcción de un gran muro, sino porque mi país se ha metido en la política de América Latina innecesariamente, no para ayudar sino para su propio beneficio. Esta intervención solo contribuyó a los ciclos de corrupción y desigualdad que hacen que la gente migre al Norte.

    Acciones anabautistas

    Cuando considero cómo ha respondido específicamente nuestra familia anabautista en Estados Unidos y Canadá a los inmigrantes, me anima ver a la gente que responde con amor y no con temor, lo cual es el llamado que nos hace nuestro Señor Jesús. A continuación, les voy a contar algunos ejemplos al respecto.

    Si visitan diferentes ciudades de EE.UU., probablemente verán este letrero o uno semejante delante de las casas. Cuando lo vi por primera vez, pensé que era una manera linda y simple de comunicar la “bienvenida”. Luego me enteré, por un artículo en un periódico menonita, de que la idea para el letrero surgió en una congregación menonita de Virginia, que frente a la enemistad hacia los inmigrantes después de las elecciones, quería comunicar a sus vecinos que hablaban español o árabe, “No importa de dónde eres, estamos contentos de que seas nuestro vecino”.

    En mi propio estado de Ohio, tengo amigos de mi edad con quienes asistí a Rosedale Bible College, que se han mudado intencionalmente a un barrio de musulmanes cerca de la mezquita local. Lo hicieron para amar a su prójimo y establecer relaciones personales a fin de demostrar el amor de Jesús. Este grupo de

    jóvenes se ha integrado completamente a esa comunidad internacional de inmigrantes para cuidar a los niños, enseñar inglés o dar clases de manejo, entre otras cosas.

    Luego, hace un año y medio, cuando hubo una manifestación de odio contra musulmanes frente a la mezquita de su barrio, ellos también se pararon delante de la mezquita pero para comunicar paz, solidaridad y amor por sus vecinos musulmanes.

    Otra congregación menonita de Columbus, Ohio, se ha esforzado mucho en ofrecer refugio a una inmigrante indocumentada, Edith Espinal, por ya más de un año. Mientras viva dentro de la iglesia, el Gobierno se abstendrá de deportarla debido a su política de evitar “lugares sensibles” como las iglesias. Ella sigue esperando que se le conceda el asilo político.

    La identidad del reino

    Estos son solamente unos pocos y breves ejemplos de cómo he visto a nuestros hermanos y hermanas en la fe ofrecer hospitalidad y amor a inmigrantes y refugiados en América del Norte. Hay muchos testimonios más, pero sé que nuestro Padre Celestial ve cada acción de sus hijos. Y algún día nuestro Rey les dirá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron” (Mateo 25,40).

    En última instancia, la migración es una historia que compartimos como hermanos y hermanas, y como herederos de un reino eterno. Nuestra identidad espiritual es la de extranjeros en una tierra extranjera, en peregrinación para llegar a nuestro verdadero hogar. Que continuemos apoyándonos unos a otros en la fe, en la esperanza y en el amor.

    Larissa Swartz, representante del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs), reside en Ohio, EE.UU. donde trabaja con estudiantes universitarios internacionales, y es miembro de London Christian Fellowship. Ella fue una de las oradoras en Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • El hombre está sentado como si se hubiese muerto hace 2.000 años, en una posición en la que parece estar sollozando. Lo rodean jarras ánforas utilizadas para importar vino, aceite de oliva y salsa de pescado que alimentaron el enorme apetito de Roma en el centro del imperio (Apocalipsis 18).

    En el año 79 d.C., en algún lugar un ángel tocó una trompeta “y fueron lanzados sobre la tierra granizo y fuego mezclados con sangre” (Apocalipsis 8). El Vesubio en la costa de Italia entró en erupción, enviando piedra pómez fundida y humo de más de 30 km (20 millas) de altura; las cenizas enterraron a Pompeya. Con el viento lateral a la erupción, parecía que la ciudad de Herculano se salvaba. Luego la columna de cenizas se derrumbó, lanzando una ola de gases que incineraron la ciudad.

    Plinio el Joven escribió: “Se podían escuchar los chillidos de las mujeres, los gemidos de los bebés y los gritos de los hombres. Algunos llamaban a sus padres, otros a sus hijos o sus esposas, tratando de reconocerlos por sus voces. La gente lamentaba su propio destino o el de sus familiares, y había algunos que oraban por la muerte…”

    La noticia del cataclismo se extendió rápidamente, seguramente llegando a un líder cristiano llamado Juan, quien más tarde escribió el libro de Apocalipsis. Su visión contiene suficientes escenas de fuego del cielo, montañas deslizándose hacia el mar y angustia humana como para sugerir que el Vesubio proporcionó parte de su material original.

    Miles murieron debido al Vesubio, pero muchos más no perecieron porque, ante las primeras señales de peligro, actuaron de inmediato.

    La acción inmediata también es un tema del Apocalipsis. Es posible que el Apocalipsis no sea tanto una prescripción de los sufrimientos de los últimos tiempos como una descripción de lo que ocurrirá si la humanidad no cambia de rumbo. Al menos algunas de las plagas del Apocalipsis son causadas por el pecado humano: la conquista imperial, la guerra, el hambre y la muerte. El pecado hace que el planeta pierda el equilibrio y eventualmente todo el cosmos tambalea fuera de control.

    Hoy Australia arde, la nieve desaparece del Kilimanjaro, al aumento de los mares devora las costas, las tierra de cultivo se convierten en desierto, las tormentas tropicales se baten furiosas. Los científicos están de acuerdo: el clima mundial está cambiando. El pecado y la avaricia son al menos parcialmente culpables.

    Ese hombre aún sentado en Pompeya es un modelo de yeso, hecho por arqueólogos que encontraron huecos en la ceniza solidificada. Cuando los espacios vacíos se llenaron de yeso, surgieron formas humanas. Encerrados en cenizas volcánicas, las víctimas se habían descompuesto y desaparecido a lo largo de los siglos. No causaron el desastre, pero no actuaron o no pudieron actuar cuando apareció el peligro.

    ¿Cómo estamos respondiendo a las amenazas a nuestro mundo? Tenemos (algo de) tiempo para actuar. Los cristianos viven con la esperanza de cuando Dios “hará nuevas todas las cosas”, esperanza no solo para el futuro. Pablo afirma, “el que está unido a Cristo es una nueva persona: ¡las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo!” (2 Corintios 5). ¡Los verbos están en el tiempo presente!

    Los horrores del Apocalipsis no tienen que ocurrir; la visión llama a la humanidad a cambiar nuestros caminos y evitar el desastre. “¡Despiértate… recuerda la enseñanza que has recibido… y vuélvete a Dios!” (Apocalipsis 3).

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por su presidente J. Nelson Kraybill. Adaptado de “Holy Land Peace Pilgrim” (28 de diciembre de 2019, http://peace-pilgrim.com).

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    No hagan sufrir al extranjero que viva entre ustedes. Trátenlo como a uno de ustedes; ámenlo, pues es como ustedes. Además, también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios”. (Levítico 19,33-34)

    El texto utilizado en los materiales para el Domingo de la Fraternidad Mundial 2019, se refiere a tratar a los extranjeros de la misma manera que a un ciudadano nativo. El texto también nos recuerda que no debemos olvidar cuando fuimos extranjeros en otro país.


    Ser extranjero y acoger a los forasteros en mi mundo parecen dos lados de la misma moneda. A veces estamos de un lado, otras del otro.

    Mi propia historia de vida muestra ambos aspectos.

    Gris

    Llegué a Alemania como extranjera. Aún era niña, pero nunca olvidé cómo me sentí al entrar en un nuevo mundo.

    En el evangelio de Mateo dice, “anduve como forastero, y me dieron alojamiento” (c. 25 v. 35). Este pasaje se volvió realidad en mi vida.

    Cuando tenía diez años, mi familia emigró desde Rusia a Alemania. Mis padres, refugiados alemanes de guerra en Rusia, hablaban alemán entre ellos. Sin embargo, para mí el alemán era un idioma extranjero.

    Recuerdo muy bien mi primer día de clases en Alemania. Mis compañeros intentaron comunicarse conmigo usando sus manos y pies.

    Estábamos a punto de asistir a una clase de educación religiosa. En Alemania, los niños tienen la oportunidad de elegir entre lecciones católicas o luteranas.

    Mis compañeros me preguntaron: ¿eres católica o luterana? Yo no sabía qué responder. ¡Era menonita!

    Necesitábamos una solución a este problema, así que me preguntaron: ¿Cómo oras en casa: así o así?

    Les mostré cómo orábamos, y ellos decidieron que debía ir a la clase luterana.

    En la escuela dominical, me hice amiga de una niña alemana. Ella venía a visitarme y me invitaba a su casa. Me sentía extraña en este nuevo entorno, pero ella no se alejó a pesar de mis reservas. Nuestra relación creció y seguimos siendo amigas hasta el día de hoy.

    Muchos años después, en un día de invierno, una de mis compañeras de clase dijo: Qué día tan frío, parece que estuviéramos en Siberia. Yo respondí: “Creo que en Siberia hace un poco más de frío”. Como si lo supieras, dijo. “¡Claro que lo sé! Yo nací allá”. De ninguna manera, afirmó. Tuve que mostrarle mi pasaporte para probarlo.

    Ese día, me di cuenta de que era una extraña solo en mi cabeza. Había dejado de ser una extraña para los demás hace mucho tiempo. Darme cuenta de esto cambió mi vida.

    Aprendí que pertenecer es una calle de doble vía. Que pertenezca o no, no solo depende de que los demás me acepten, también depende de mí, si acepto la invitación.

    Fui extranjera, pero ustedes me recibieron.

    Una vida llena de color

    Hace tres años, en un frío y gris fin de semana de enero, un taller causó emoción a la gente de nuestra iglesia. Aprendimos a hacer unas hermosas mantas nuevas –como edredones o colchas–, hechas de trozos de tela viejos.

    Esta emoción no ha disminuido. Cuatro veces al mes, un grupo de mujeres (miembros de la iglesia, vecinas y refugiadas) se reúne en nuestra iglesia para cortar, crear diseños, coser, hacer nudos y confeccionar las mantas.

    Las mantas le dan color a nuestra vida.

    Es divertido ser creativas y al mismo tiempo vivir una experiencia comunitaria.

    Es un trabajo que tiene sentido, porque podemos ayudar a los demás. El Comité Central Menonita y las organizaciones europeas de ayuda humanitaria distribuyen las mantas en los campos de refugiados en Siria y Grecia, para brindarles calidez, color y amor.

    ¡Así es, amor! Podría ser más fácil y barato comprar las mantas, pero éstas no contendrían amor.

    Hay amor en cada cuadradito de nuestro trabajo. Cuando cortamos la tela, creamos diseños y hacemos nudos, pensamos en las personas que recibirán las mantas. Nos interesan sus vidas y sus historias. Y este amor está presente en la distribución de las mantas.

    Las mantas traen color a los campos de refugiados, y también traen color a la vida de los refugiados en Alemania que se han unido a nuestro grupo. Es una manera en la que pueden hacer algo por sus amigos que todavía están buscando un lugar de refugio. A la vez, hacen nuevos amigos en el nuevo país de residencia, practican el idioma y comparten sus propias historias.

    Cuando nos acercamos unos a otros con toda nuestra diversidad y nuestro amor, y persistimos en establecer relaciones humanas, experimentamos un cambio en nosotros mismos y en los demás. Los extraños se vuelven amigos.

    De ambos lados, necesitamos valor para superar el gris de lo desconocido y aprender a conocer los colores del otro. Podemos dar y recibir una vida llena de color.

    Y estoy segura de que de la misma manera, Dios nos invita a establecer una relación con él y a conocer su vida llena de color.

    *El título proviene de un poema escrito por Ingrid Ellerbrock, “Grau muss nicht grau bleiben”.

    Liesa Unger, Directora de Eventos Internacionales para el Congreso Mundial Menonita, es pastora de Mennonitengemeinde Regensburg en Alemania. Ella fue una de las oradoras en Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    El rol de la Iglesia es amar y acoger a los extranjeros en nuestras comunidades como en Levítico 19,34 y Mateo 25,34-36. Los refugiados, los solicitantes de asilo y las victimas de desplazamientos internos se encuentran entre las personas más vulnerables del mundo. Dios nos llama a procurar su protección y bienestar.

    Crear conciencia de la realidad de los refugiados

    Los líderes de nuestras iglesias locales están concientizando a sus congregaciones respecto al desplazamiento forzado en el mundo actual para que estén mejor informadas. Aunque los titulares de prensa no suelen destacar la crisis de refugiados mundial, existen recursos útiles disponibles a través de los cuales todos podemos estar mejor informados.

    Por lo tanto, también es nuestra obligación informar correctamente a nuestra congregación.

    Informemos desde una perspectiva bíblica

    Los líderes concientizan a sus comunidades de fe respecto del contexto de desplazamiento forzado en base a los textos con los que enseñan y predican. De hecho, resulta contundente cuando un pasaje está vinculado con la realidad de los refugiados en el mundo actual. Es importante para los seguidores de Cristo considerar cuál es el modelo presente en las Escrituras referente a cómo Dios obra en medio del desplazamiento forzado de personas, anticipando así la obra de Dios en la situación de los refugiados hoy en día.

    La narrativa bíblica está llena de historias de desplazamiento forzado, como por ejemplo, el exilio de Juan en la isla de Patmos.

    Oremos por las personas víctimas del desplazamiento forzado

    Los líderes de la iglesia local instan a sus comunidades de fe a que oren por los refugiados del mundo. Es algo muy normal que alentemos a la iglesia a que ore por los refugiados y solicitantes de asilo de nuestra propia ciudad.

    Cuando las noticias de última hora mencionan casos de personas desplazadas por la fuerza, debemos incluirlas en nuestras oraciones.

    Oremos por oportunidades

    No nos debería sorprender el hecho de encontrarnos en nuestra vida cotidiana con personas que han sido desplazadas por la fuerza. Así que estemos atentos a la presencia de refugiados, inmigrantes y migrantes durante nuestra rutina diaria. Tengámosles presentes mientras estemos en el trabajo, la escuela y la iglesia. Tengámosles presentes en nuestra comunidad. Oremos por oportunidades para expresarles amor a los refugiados, inmigrantes y migrantes de nuestra comunidad.

    No nos sorprendamos cuando Dios nos ponga dichas oportunidades en nuestro camino.

    Ayudemos a superar los desafíos que los refugiados enfrentan en un nuevo país

    Los solicitantes de asilo y refugiados recién llegados precisan ayuda para satisfacer sus necesidades humanas básicas, tales como:

    1. alojamiento provisorio
    2. alimentos básicos
    3. ropa
    4. atención médica
    5. educación

    Las iglesias locales pueden ayudar a los refugiados y solicitantes de asilo según sus posibilidades; luego, podrán derivar el grupo al Gobierno y a otros colaboradores que tengan la capacidad suficiente para atenderlo mejor.

    Jesucristo señala nuevamente dichas necesidades en las Escrituras, específicamente en Mateo 25,35–36.

    Una breve historia de Kenia

    En vista de las pequeñas intervenciones mencionadas anteriormente, la Iglesia Menonita de Kenia tiene un centro comunitario llamado Eastleigh Fellowship Center (EFC) en Nairobi, Kenia. Está ubicado en un barrio de mayoría somalí, donde viven muchos refugiados. El centro promueve la coexistencia pacífica entre musulmanes y cristianos.

    El programa principal reúne tanto a jóvenes musulmanes como cristianos, creando así relaciones sólidas a pesar de las divisiones étnicas y religiosas.

    Cabe destacar que el baloncesto es muy popular entre los niños y las niñas. Se realizan torneos cada dos meses. Recientemente, se amplió el programa deportivo para incluir el fútbol, que ha atraído a más usuarios. Se trata de generar amistad entre inmigrantes y kenianos. Este programa tiene como objetivo contribuir a la paz entre los jóvenes.

    En medio de las actividades deportivas, se generan momentos que brindan la oportunidad de hablar sobre la paz y sus valores. Los líderes religiosos acuden para concientizar a los jóvenes sobre la paz desde su punto de vista tradicional.

    El diálogo cristiano-musulmán es otro aspecto que aborda el EFC, a fin de promover la paz y las misiones. Esto se hace cada dos meses. Es decir, se reúnen musulmanes (generalmente inmigrantes de Somalia) y cristianos para discutir temas de la fe, tales como: “¿Jesús es Dios?” El propósito es conocer a personas que luego deseen indagar sobre los fundamentos cristianos relacionados con los temas del diálogo. Sabemos que el Espíritu Santo ha estado obrando en estas personas y que están listas para seguir a Cristo.

    Aprovechamos dichas oportunidades para crear vínculos, que luego nos permitan compartir sobre Cristo y abocarnos más a las tareas de construcción de la paz.

    Samson Omondi Ongode, representante de África en el Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita, es secretario general de la Iglesia Menonita de Kenia. Rebecca Osiro, vicepresidenta del CMM, presentó este testimonio en nombre de Samson Omondi Ongode, en Renovación 2027 en Costa Rica.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    A finales del 2018 llegaron en caravana miles de migrantes centroamericanos a México. Desde hace muchos años, el país ha sido ruta de paso para quienes migran de América Central con la esperanza de llegar a Estados Unidos de América (EUA). Pero por primera vez, grupos organizados demandaban que se abriera la frontera mexicana para que pudieran entrar y transitar por el país con seguridad.

    Aunque hubo sectores que tuvieron pensamientos y acciones hostiles hacia las caravanas de migrantes que llegaron a México a finales del 2018 y primeros meses del 2019, el sentimiento más amplio fue la solidaridad y la realización de campañas para organizar ayuda y proveer a los migrantes de ropa, alimentos, medicinas, atención médica y acompañamiento en su caminar hacia el norte.

    Sendas de Justicia

    En la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM), por medio del ministerio Sendas de Justicia, se hicieron llamados a coordinarse con otras organizaciones e iglesias que deseaban dar ayuda en respuesta a las necesidades expresadas por los migrantes.

    Este es un punto importante: es necesario escuchar a quienes se quiere servir para que la solidaridad sea relevante y centrada en las carencias de los migrantes, y no en la buena voluntad de las personas que a veces les brindan ayuda pero no la que necesitan. Una vez que se detectó qué tipo de ayuda requerían los refugiados temporales en México, por distintos medios se compartió la información y direcciones de centros de acopio para hacer llegar los paquetes de ayuda.

    Fernando Sandoval, coordinador del ministerio Sendas de Justicia de la CIEAMM, invito y animó a la comunidad para recaudar fondos y poder adquirir productos que necesitaban los migrantes. Para conocer dichas necesidades, visitó el lugar que abrió el gobierno de la Ciudad de México para albergar a miles de desplazados centroamericanos, principalmente de Honduras y El Salvador.

    Fernando conversó con hombres y mujeres de distintas edades. Les solicitó permiso para grabar su testimonio con el teléfono celular, a fin de compartir la grabación en las iglesias. Lo que escuchó y vio nuestra comunidad fue conmovedor, ya que cada historia contada era una tragedia de sufrimiento que permitía comprender por qué las personas decidieron abandonar su hogar con el fin de intentar cruzar hacia Estados Unidos. Además de la pobreza como causa para migrar, mencionaron la violencia padecida y el miedo a ser víctimas de todo tipo de abusos que denigran la dignidad humana.

    Una linda cooperación

    La hermandad dio aportes que Sendas de Justicia llevó a los migrantes. Fue sorprendente la respuesta de la comunidad que decidió abrir sus brazos y su corazón a quienes estaban vulnerables en su paso por México.

    Tomamos en serio la enseñanza de Jesús, quien nos invita al amor solidario que alimenta al hambriento, viste al desnudo, da agua al sediento, protege al desvalido, cuida al enfermo, visita al encarcelado (Mateo 25,35–36). Hicimos un ejercicio de compasión al ponernos en el lugar de los migrantes necesitados, y actuar para brindar acompañamiento y consuelo.

    En la tarea de llevar ayuda a los migrantes, tuvo lugar una linda cooperación entre Sendas de Justicia y un grupo de profesores y estudiantes del Anabaptist Mennonite Biblical Seminary de Elkhart, Indiana, EE.UU.. Allá se enteraron de lo que estaban haciendo la CIEAMM y la Iglesia Fraternidad Cristiana/Vida Nueva para servir a los migrantes. Entonces se compartió la información y el resultado fue una ofrenda que enviaron a Sendas de Justicia para que se usara de la manera que se considerara más conveniente. El ministerio Sendas de Justicia compró implementos que entregó a los migrantes e informó a los donantes de cómo se usó el donativo. Creemos firmemente que en la mayordomía cristiana, es indispensable la rendición de cuentas y el buen uso de los recursos que nos confían hermanos y hermanas en la fe.

    La solidaridad con los migrantes tiene antecedentes en la Iglesia Fraternidad Cristiana/Vida Nueva. Desde hace algunos años la comunidad contribuye con donativos en especie (alimentos, artículos de higiene personal) a la Casa Tochán, un refugio y lugar de defensa legal de migrantes que buscan protección mientras están en México y tienen por objetivo ingresar a Estados Unidos. Los hermanos y hermanas llevan distintos productos que se entregan a Casa Tochán, lo cual muestra que entendemos que somos seguidores de un migrante como Jesús, quien nació en condiciones muy similares a las vividas por familias que emprenden el éxodo, obligadas por los poderes que tienen el corazón duro.

    Abrir los brazos y el corazón a los migrantes es parte del discipulado cristiano. Entre ellos y ellas viajan personas que, como la mujer sirofenicia, nos ayudan a descubrir dimensiones de la fe que solamente vemos cuando somos frágiles y marginados. De esa mujer, Jesús dijo que era muy grande su fe y la puso de ejemplo de confianza en Dios (Mateo 15,28). Y hemos encontrado esta fe en los migrantes.

    Carlos Martínez García, pastor y periodista de México, es moderador de la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM). Fue uno de los oradores de Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Este artículo fue adaptado de su presentación

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • Quienes hemos visto de cerca la migración, sabemos que es un problema que nos atañe como pueblo de Dios.

    Quien migra dejando su seguridad y comodidad, se expone a la adversidad y a un futuro incierto. Quien migra puede ser que lo haga por voluntad propia, pero la historia reciente nos dice que la migración actual es forzada. Hay circunstancias que obligan a las personas a desplazarse y aventurarse con cierta esperanza de que lo que suceda a futuro puedque a ser favorable para ellos y los suyos.

    Para la mujer es una situación más difícil cuando decide emprender ese camino cargando a sus hijos menores para protegerlos de un ambiente desesperanzador, y el esfuerzo se duplica o triplica según el número de hijos.

    Lo lamentable es que del otro lado del muro, de la barrera, de la frontera o como le llamemos, no se está encontrando esa idea, promesa o solución.

    La realidad es que antes de salir ya algunos están advertidos; otros, mientras van de camino provocan una reacción negativa; puertas cerradas por decirlo de alguna manera.

    El contexto

    En Honduras, un promedio de 250 a 300 personas emigran a diario; según encuestas realizadas por la Comisión de Acción Social Menonita (CASM)*, la mayoría se va por situaciones que obedecen a la violencia, falta de oportunidades y reunificación familiar. Dentro de este grupo, hay jóvenes que se van con código verde, lo que significa que por diversas razones están marcados para morir; las noticias evidencian, a través de los periódicos, que los jóvenes en estas condiciones que regresaron porque su migración se frustró, están muertos.

    En una entrevista, uno de estos jóvenes detenido para ser devuelto a su país, dijo lo siguiente: “Estoy consciente de que tengo orden de captura, y estoy aquí con mi madre y mis hermanos. Es cierto que maté a una persona miembro de una mara porque abusaba de mi mamá y mis dos hermanas; estoy amenazado y por eso nos vinimos. No importa si me matan a mí, pero quiero que mi familia esté segura.”

    Otra realidad es el drama que viven las personas que regresan, que no les dan ni el derecho a cambiarse la ropa para regresar. Al momento de apresarlos, les quitan la ropa así de sucia como la llevaban y les ponen el uniforme de la cárcel, como si la migración no fuera un derecho humano. Al excarcelarlos a los dos o tres meses, les devuelven la ropa sucia con la que se tienen que venir de inmediato.

    Mujeres y niños vienen llorando, madres con veinte días de haber dado a luz, en un viaje en el que hicieron un recorrido de catorce horas desde México.

    Las Escrituras

    Esta es la realidad que encontramos; usted y yo algo podemos y debemos hacer frente a esta situación.

    La pregunta es, ¿qué queremos hacer? Bueno… cada quien decide cómo responder ante situaciones de la vida desde su papel como líder eclesial, líder comunitario, líder político, familia, pastor, amigo o ciudadano.

    Para los hijos de Dios, él tiene una demanda de amor y obediencia.

    No hagan sufrir al extranjero que viva entre ustedes…” (Levítico 19:33)

    Pero yo no lo hago sufrir, solo cerré mi puerta; es mi derecho. Solo me libro de la amenaza porque me pueden atacar.

    No sé cuál podría ser una buena excusa, aceptada socialmente y hasta en el ámbito eclesial.

    La realidad es que en la vida cristiana no hacemos lo que queremos, hacemos lo que debemos. La palabra es clara en esta situación específica.

    ¿Cómo debo comportarme respecto a la migración?

    Fui forastero y me dieron alojamiento” (Mateo 25,35): Dios en su palabra apela a la condición que nos sensibiliza, la empatía; pienso particularmente que es la mejor forma de comprender la situación que vive el migrante. Cuando procuro comprender cómo se sentirá la persona, la palabra de Dios dice: “También ustedes fueron extranjeros en Egipto” (Levítico 19:34a).

    Dicho de otra manera, ustedes ya saben lo que se siente cuando no se está en su tierra, en la comodidad de su casa.

    Conclusión

    Hay que brindar amor, para identificarnos de la mejor manera con las personas que tienen la necesidad de migrar y con las que están sufriendo las consecuencias de la migración. Aunque ahora no nos afecte, sí quizá más adelante. Debemos tener una posición frente a este problema social, y lo mejor sería que siempre obedezcamos la palabra de Dios, les demos alojamiento, no las hagamos sufrir, nos pongamos en su lugar.

    —Adriana Belinda Rodríguez, psicóloga, casada, integra la Comisión de Paz. Es estudiante de Teología en SEMILLA y miembro de la Iglesia Menonita “Caminando con Dios” en La Ceiba, Honduras, donde participa en la enseñanza. Dirige el Proyecto Paz y Justicia, organización de servicio social de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña, que promueve la cultura de paz.

    Disertó en Renovación 2027, En pos de la justicia: Migración en la historia Anabautista-Menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Este artículo es una adaptación de su presentación.

    La Comisión de Acción Social Menonita (CASM) es una organización ecuménica que ayuda a fortalecer los procesos de democratización, y desarrollo local y regional en Honduras.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • Isisu somhambi asinganani, singangophondo lwempunzi, que literalmente significa: el estómago de un viajero es tan diminuto como el cuerno de un macho cabrío.”

    Barbara Nkala, representante regional del CMM para el sur de África, aprendió a ser generosa desde su infancia.

    Su madre, “quien tenía poco y era fastidiosamente generosa”, solía citar el anterior proverbio al dar comida a los visitantes; “aun así, nunca nos íbamos a dormir con el estómago vacío”.

    La amplia vivienda de su abuelo era un refugio y un lugar de celebración, no solo para la familia extendida, sino también para los vagabundos y cualquiera que tuviera menos que él.

    De modo que Barbara Nkala planifica su presupuesto para dar, y en su plan de donaciones incluye a las personas necesitadas del barrio, a las personas vulnerables que intentan ganarse la vida, los proyectos de la iglesia, la hospitalidad en el hogar y también al CMM.

    Además, “muchas veces, hago donaciones espontáneas con la guía del Espíritu”.

    Desde 2009, Zimbabue ha sufrido una crisis continua de hiperinflación. Recientemente, el gobierno prohibió el dólar estadounidense que servía a falta de una moneda nacional estable.

    “A pesar de vivir en uno de los países con más dificultades económicas, Barbara da generosamente a los más necesitados, y al CMM”, afirma Arli Klassen, directora de Desarrollo del CMM.

    “Todo lo que hagamos por las personas más humildes, lo entregamos a Dios”, expresa Bárbara Nkala. “Una profunda relación con Dios, su asombroso amor y sus numerosas bendiciones, me hicieron dar cuenta de que nada de lo que dé podría compararse con los dones y bendiciones gratuitas que he recibido de Dios.”

    “Valoro realmente el impulso de establecer relaciones significativas a nivel mundial”, dice Bárbara Nkala. “Es a través del CMM que he aprendido a comprender que la diversidad nos brinda un rico mosaico de perspectivas en el reino de Dios”.

    “Considero que cada vez más debemos cuidarnos unos a otros.”

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.