• “¡Los primeros anabautistas practicaban el lavado de pies tal y como lo hacen los benedictinos hoy día!”, exclamó el [Padre] Augustinus [Sander], monje benedictino que conocí en Suiza, quien acababa de encontrar a Michael Sattler en Internet.

    “No es de sorprenderse”, le dije, “puesto que Sattler pertenecía a la orden benedictina”.

    Sattler fue el autor principal de los influyentes Artículos de Schleitheim de 1527. Allí, los anabautistas convocaban a decir la verdad, a rechazar la violencia, a rendir cuentas a la comunidad, a la separación de la Iglesia y el Estado, y a una vida santa en obediencia a Jesús. Para el hermano Augustinus todo aquello reflejaba las prácticas de su orden religiosa.

    Los primeros anabautistas se marcharon o fueron expulsadas de los monasterios y congregaciones de la Iglesia Católica Romana, a menudo en circunstancias dolorosas o incluso fatales. Pero los anabautistas retuvieron este ideal muy monástico: que era posible –esencial– que los cristianos tomaran en serio el Sermón del Monte (Mateo 5–6) y otras enseñanzas del Nuevo Testamento sobre la ética, la no violencia, la comunidad y la santidad.

    Padre Augustinus y J. Nelson Kraybill

    Los anabautistas no querían tanto deshacerse de los ideales monásticos de un estilo de vida disciplinado, sino más bien que todos los cristianos vivieran en obediencia a Jesús semejante a la de un monje.

    Me alegra que actualmente las personas de tradición menonita, católica, luterana, reformada y otros cristianos a menudo encuentren formas de comunión y colaboración como hermanas y hermanos en Cristo. Tenemos mucho que aprender de Augustinus y de otras personas de todo el mundo, que comparten el más elevado nivel de obediencia al camino de Jesús.

    Augustinus y yo fuimos invitados ecuménicos en una reunión de luteranos. Si les preguntáramos qué es lo distintivo de su tradición, lo más probable es que les escuchemos decir, “la salvación por la fe mediante la gracia”.

    Los menonitas también lo creen.

    Pero a veces enfatizamos tanto la construcción de la paz y el servicio como sellos distintivos del evangelio, que nos olvidamos de la gracia. Nos olvidamos que todavía somos pecadores cuya relación correcta con Dios y con otros seres humanos viene solo por la gracia mediante el poder del Espíritu Santo, no por nuestras buenas intenciones.

    —J. Nelson Kraybill, presidente del CMM (2015–2021), reside en Indiana, EE.UU.

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • Las respuestas al cambio climático están creciendo en muchas congregaciones miembros del CMM.

    Aquí están algunos ejemplos.


    En Etiopía, las congregaciones de la Iglesia Meserete Kristos (MKC, por sus siglas en Inglés), participan en el Desafío del Legado Verde, del gobierno nacional, para plantar 5 mil millones de árboles durante la temporada de lluvias del 2020. “Creemos que plantar árboles es parte de nuestra mayordomía del medio ambiente”, declara el boletín informativo de la Iglesia Meserete Kristos.

    Participación de miembros de la iglesia de MKC
    en un proyecto etíope de reforestación

    Por ejemplo, las congregaciones de Mehal Asella y de Arbaminch, de la MKC, han plantado árboles frutales dentro de los recintos de sus iglesias. Las personas miembros cuidan los árboles que están destinados a proporcionar alimentos y al mismo tiempo mejoran el suelo.

    El personal de la oficina central de la MKC y de la iglesia local de Misraek plantó 2.000 árboles en el 2019. Esperan plantar otros 3.000 este año.La MKC espera movilizar a las personas jóvenes en sus congregaciones, no solo para plantar en los terrenos de la iglesia sino que también para trabajar con las partes interesadas de las tierras públicas para plantar árboles allí también.

     


     

    El MDS Indonesia alienta a las personas quienes se dedican
    a la agricultura a vivir de manera sostenible

    En la aldea Toro o Ngata Toro en Sulawesi Central, el Servicio Menonita de Desastres (MDS, por sus siglas en Inglés) encabezó el reverdecimiento de la ladera de la montaña Kulawi con el fin de mitigar el riesgo de deslizamientos de tierra durante la temporada de lluvias. Junto con una iglesia local, también desarrollaron la capacidad de la tribu local para proteger su bosque y vivir de la tierra de manera sostenible.

    La aldea ahora exige por cada árbol cortado para construir una casa, se debe plantar cinco árboles jóvenes. La educación en permacultura está en curso: fomentar el uso de fertilizantes orgánicos y de la siembra de arroz, cria de ganado y de piscicultura.

    “Estos son nuestros esfuerzos para garantizar que la comunidad pueda vivir de manera sostenible desde la tierra y mitigar el riesgo de cambio climático”, dice el presidente del MDS, el Rev. Paulus Hartono.

     


    Fort Garry solar panels
    Los paneles solares proporcionan energía solar
    para la iglesia canadiense

    En Winnipeg, Manitoba, Canadá, la Fort Garry Mennonite Fellowship instaló paneles solares en el techo de su iglesia para proveer electricidad. La congregación, la cual no tiene personal remunerado, pudo recaudar el costo de $ 40.000 para instalar los paneles, aumentado por una subvención de la autoridad de energía local.

    Peter Sawatzky encabezó el proyecto para su congregación porque, como seguidor de Jesús, “es lo correcto que se debe hacer”. Los paneles solares se ocupan en gran medida de las necesidades de energía electrica de la iglesia, dice Sawatzky. “Es parte de una estrategia más amplia con el fin de vivir de manera más sostenible, incluyendo el compostaje, la jardinería y el reciclaje de baterías”.

    Este año, el proyecto de la congregación es plantar árboles.


    Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación

    Haga clic aquí para leer sobre el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación del CMM

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

  • Un día estaba cruzando un puente y vi a un hombre parado en el borde a punto de saltar. Entonces, corrí y le grité: “¡Alto! ¡No lo haga!”

    “¿Por qué no debería hacerlo?”, preguntó el hombre.

    “Bueno, porque hay muchas razones para vivir.

    “¿Cómo qué razones?”

    “Veamos, ¿es usted religioso?”, pregunté, a lo que él asintió. Entonces le dije, “¡Yo también! ¿Es usted cristiano o budista?”

    “Cristiano.”

    “¡También yo! ¿Es usted católico o protestante?”

    “Protestante.”

    “¡Yo también! ¿Es usted episcopal o bautista?”

    “Bautista.”

    “Increíble, ¡Yo también! ¿Es usted de la Iglesia Bautista de Dios o de la Iglesia Bautista del Señor?”

    “¡De la iglesia Bautista de Dios!”

    “¡Yo también! ¿Es usted de la Iglesia Bautista de Dios original o de la Iglesia Bautista de Dios Reformada?

    “¡Iglesia Bautista de Dios Reformada!”

    “¡Yo también! ¿Es usted de la Iglesia Bautista de Dios Reformada, de la Reforma de 1879, o de la Iglesia Bautista de Dios Reformada, de la Reforma de 1915?”

    El hombre respondió, “Iglesia Bautista de Dios Reformada, Reforma de 1915.”

    Entonces le dije, “Muere, hereje”, y lo empujé del puente…”

    Divisiones en el cuerpo de Cristo

    La historia anterior es una broma, escrita por el comediante Emo Phillips, nombrada la 44ª broma más divertida de todos los tiempos por la revista GQ en 1999.

    De manera graciosa, Phillips ilustra muy bien cómo el mundo percibe las divisiones en el Cuerpo de Cristo. Simplemente, no tienen sentido en una entidad que habla acerca del amor, del perdón y de la reconciliación. Es más, la fragmentación de la iglesia pone en duda la validez de todo su mensaje.

    De hecho, Jesús mismo relacionó la credibilidad de su vida con la calidad de las relaciones entre sus seguidores: “que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste”. (Juan 17,23).

    La manera en que nos relacionamos con otras iglesias tiene un impacto directo en nuestro testimonio misional. Es una de las razones, entre muchas otras, por las cuales el Congreso Mundial Menonita dialoga con iglesias de otras tradiciones cristianas. La credibilidad de Jesús es más importante para nosotros que nuestro orgullo doctrinal, ético o de martirio.

    Demasiado valioso para guardárnoslo solo para nosotros

    Esto no significa que negociemos lo que nos identifica como anabautistas. Valoramos nuestras convicciones, nuestra ética y nuestro pasado de una manera que nos permita compartirlos con los demás sin ningún temor. Lo que hemos recibido en nuestra experiencia al seguir a Cristo es demasiado valioso como para guardárnoslo solo para nosotros.

    Otros cristianos de diferentes tradiciones aprenden de nosotros a través de nuestros diálogos, como nosotros también aprendemos de ellos y de la riqueza de dones de sus tradiciones.

    Este intercambio nos hace fuertes en nuestra identidad y humildes en nuestra experiencia de seguir a Cristo.

    En este número de Correo, hemos elegido resaltar nuestra experiencia de diálogo con otras iglesias cristianas porque es al conversar que forjamos identidad y valoramos nuestra propia tradición.

    Mi oración es que como iglesia mundial siempre podamos recordar que el Espíritu de Dios ha estado obrando a través de su iglesia desde antes de la Reforma del siglo XVI, y más allá de los límites geográficos de nuestra iglesia.

    —César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá.

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • El Congreso Mundial Menonita inició el primer diálogo formal con la Alianza Bautista Mundial en 1989. Desde entonces, el CMM ha emprendido conversaciones con la Federación Luterana Mundial, Adventistas del Séptimo Día, católicos, y más recientemente, el diálogo trilateral de cinco años con luteranos y católicos. Al reconocer cuán valiosos eran dichos diálogos, la Comisión de Fe y Vida elaboró este documento a fin de que contribuya a que las iglesias nacionales y las congregaciones locales tengan una mejor comprensión del fundamento teológico de la hospitalidad ecuménica, y para señalar por qué pensamos que tales conversaciones son compatibles con los valores anabautistas. El documento fue aprobado como recurso didáctico por el Concilio General en Limuru, Kenia, en abril de 2018.


    Cuando hablamos de la iglesia mundial de Cristo en el contexto del Congreso Mundial Menonita, la primera carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto brinda un punto de referencia valioso. En el capítulo 13, que se centra en el tema del amor, Pablo reconoce que todo el conocimiento humano –incluso el conocimiento cristiano, teológico y denominacional– es limitado. Cuando hacemos teología, conocemos solo “en parte” (1 Corintios 13,9), viendo la verdad como un “reflejo en un espejo” (1 Corintios 13,12). Nuestro conocimiento, al igual que nuestra capacidad de entender, siempre está influenciado por nuestra perspectiva. En la eterna presencia de Dios, las cosas serán diferentes (1 Corintios 13,12). Pero, por ahora, es todo lo que tenemos. En nuestro peregrinaje como seres humanos –limitado por el tiempo, el espacio y nuestros cinco sentidos–nuestro conocimiento es siempre parcial, y nuestra comprensión de la Verdad está determinada por nuestro contexto y perspectivas personales.

    Esta es la razón por la cual deberíamos ser considerados, pacientes, tener empatía, y sobre todo, ser bondadosos unos con otros. “Donde hay conocimiento”, escribe Pablo, “este desaparecerá … Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente … Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí. Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.” (1 Corintios 13,8–13). Entonces siempre que cristianos de diferentes tradiciones teológicas nos encontremos y dialoguemos, deberíamos hacerlo con el espíritu de las tres grandes virtudes cristianas que son permanentes.

    Pablo también señala que como cristianos hablamos diferentes idiomas, tanto literalmente como en el sentido de nuestras diversas identidades teológicas, acontecimientos históricos y realidades contextuales. “Sin duda”, escribe Pablo, “hay muchos idiomas en el mundo, y ninguno carece de 2significado. Pero si no conozco el significado de las palabras, seré extranjero para el que habla, y él será extranjero para mí”… (1 Corintios 14,10–11).

    Estas son limitaciones genuinas. Pero reconocerlo también puede volverse una experiencia liberadora: soy libre de reafirmar mi identidad y mi punto de vista, ya que “es la única que tengo”. Pero también soy libre de reconocer la posibilidad de que otros tengan su propia perspectiva, su propio punto de vista, sus propias limitaciones contextuales e históricas. Y es también liberador saber que todo esto puede pasar con el espíritu y el poder de “la fe, la esperanza, y el amor”.

    1. Necesitamos identidad confesional y denominacional

    Uno podría lamentar la división de la iglesia cristiana en tantas denominaciones y tradiciones. Pero después de dos mil años de cristiandad, esta realidad no es necesariamente mala en sí, siempre y cuando recordemos la oración del Señor por la unidad cristiana en Juan 17. De hecho, las identidades denominacionales podrían resultar útiles o incluso necesarias.

    1.1 Ninguna iglesia o denominación es capaz de captar toda la riqueza de Dios; la diversidad es esencial para construir unidad.

    Para que el cuerpo funcione bien, el ojo debe ser ojo; el oído debe ser oído; la mano debe ser mano (1 Corintios 12,15–20). Si se eliminan estas diferencias, el cuerpo no puede sobrevivir.

    1.2 A lo largo de la historia, las denominaciones han ayudado a aplicar el evangelio a situaciones específicas.

    Por ejemplo, en un tiempo en que la iglesia era adinerada y se veía envuelta en políticas mundanas, los franciscanos querían vivir las palabras de Jesús en el Sermón del Monte de modo radical.En un tiempo en que algunos cristianos pagaban por el perdón de los pecados, Lutero redescubrió el evangelio de la gracia gratuita. Los anabautistas se atrevieron a hacer hincapié en la práctica bíblica del bautismo voluntario y la no violencia, rompiendo con el estatus quo respaldado por las iglesias estatales católicas y protestantes, incluso a costa de una dura persecución y del exilio. Los metodistas surgieron en un momento en que se necesitaba una renovación; y los pentecostales surgieron en un contexto de discriminación racial y rigidez institucional.

    1.3 Las denominaciones aportan correctivos: en sus comienzos, cada denominación surgió como un correctivo a los problemas éticos o espirituales de la iglesia.

    Por tal motivo, las denominaciones deben mantenerse flexibles. Lo que era verdadero y necesario en un momento, podría convertirse en algo incorrecto e inútil en un contexto histórico o cultural diferente. Esto le ocurrió al pueblo de Israel con la serpiente de hierro, que una vez fuera símbolo de salvación, y luego se convirtió en un objeto de idolatría. Por eso, las denominaciones deben ser receptivas a la renovación –para corregir lo que está mal y abordar posibles carencias bíblicas–si quieren mantenerse fieles al espíritu de sus padres y madres fundadores.

    1.4 Cada denominación tiene dones y virtudes específicos que deben ser compartidos para beneficio de todos.

    El “banquete” cristiano interdenominacional es un don verdadero y maravilloso para la iglesia mundial dado que podemos aprender mucho unos de otros: por ejemplo, la erudición de los jesuitas, o el estilo de vida sencillo de los franciscanos; el misticismo centrado en Cristo de Meister Eckhart, Juan de la Cruz y Gerhard Tersteegen; el celo por las misiones, la educación cristiana y la espiritualidad de los pietistas; el biblicismo, la no violencia y las convicciones de los creyentes de la iglesia de los anabautistas; los principios de sola fide, sola gratia y sola scriptura de los luteranos; la soberanía y gloria de Dios en la tradición calvinista; el “método” cristiano de los metodistas; la evangelización personal de los bautistas; la comunidad de discernimiento de los cuáqueros; la vida simple de los Amish; la dimensión trascendental del poder divino de los pentecostales; el reino “al revés” de las “comunidades de base” latinoamericanas, etc.

    Por lo tanto, no es la uniformidad sino la diversidad la que contribuye a la edificación del cuerpo único de Cristo (Efesios 4,1–16).

    2. Necesitamos un ecumenismo centrado en Cristo

    Las iglesias y denominaciones no deberían permanecer solas o aisladas unas de otras. Necesitan hospitalidad y diálogo intereclesiales.

    2.1 Las iglesias deberían celebrar el cuerpo de Cristo.

    Efesios 4,4–6 nos recuerda que hay un solo Espíritu, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y un Padre divino. Cuando Cristo regrese, gente de “todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” se unirán como una comunidad de alabanza para darle la bienvenida (Apocalipsis 7,9). Otros pasajes de las Escrituras afirman que hay una sola “esposa del Cordero” (Apocalipsis 19,7); un solo “pueblo de Dios” (1 Pedro 2,9–10); una sola “familia de fe” (Gálatas 6,10); un solo “cuerpo de Cristo” (Romanos 12,5); un solo “reino celestial” (Mateo 16,19). Más allá de la historia de las denominaciones, la iglesia es una unidad existencial unida mediante su redención en el trino Dios.

    2.2 Esto significa que como hijos e hijas de Dios, somos todos “hermanos y hermanas”.

    Según Efesios 3,14–15, nuestro parentesco común con Dios nos convierte en familia y parientes. El dicho, “puedes elegir a tus amigos, pero no puedes elegir a tu familia”, es válido para las relaciones intereclesiales: quien pertenezca a Dios es mi hermano o mi hermana. Desde un punto de vista eterno, no hay “primos hermanos”, ni “primos segundos”, ni “parientes lejanos” en la “familia de Dios”.

    2.3 Las distintas iglesias y tradiciones podrían complementarse.

    En Romanos 12,4-5 y 1 Corintios 12,12–20 se hace hincapié en que los miembros de un cuerpo son diferentes, pero que su diversidad le permite al cuerpo funcionar como debería. Desde luego, no todos los miembros son iguales en cuanto a su carácter y funcionamiento: una sola cabeza coordina una labor divina. Pero si el cuerpo va a funcionar bien, las diferencias entre los miembros son esenciales. Nadie puede desechar a otro miembro del cuerpo de Cristo como si pudiera prescindir de él. Nadie tiene todos los dones necesarios. El cuerpo es más que oídos, boca u ojos. Esto es cierto tanto para la comunidad local como para el peregrinaje común de diferentes tradiciones cristianas.

    2.4 Las iglesias están llamadas a ayudarse y a edificarse unas a otras.

    Los miembros débiles necesitan a los fuertes; y hay momentos en que la debilidad o la vulnerabilidad de un miembro del cuerpo revela el carácter de Cristo. Como escribe Pablo, “los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y los miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente” (1 Corintios 12,22–23).

    Conclusiones

    En la familia de Dios (ecúmene) es necesario que estemos preparados para vivir en la “diversidad reconciliada”: que seamos valientes para reafirmar nuestra herencia, legado y contribución denominacionales y, a la vez, humildes para reconocer nuestro conocimiento limitado.

    Sea cual fuere la verdad que Dios les haya confiado a las diferentes denominaciones y su historia, necesita ser escuchada, preservada y expresada. Las minorías no deberían ser dominadas por la mayoría.

    Pero incluso cuando reconocemos que la diversidad es saludable, también es necesaria la humildad. No todo de nuestras historias denominacionales particulares es bueno, bíblico o agradable a Dios. Se podría haber evitado muchas rupturas. Es necesario que muchos recuerdos se sanen. Muchas condenas requieren arrepentimiento y reconciliación. Los pecados y errores del pasado deben ser confesados y perdonados. Después de todo, la iglesia ha recibido el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5,18–19). Si nuestro testimonio va a ser creíble para el mundo entero, la tarea de reconciliación debe comenzar en la “familia de Dios” (Efesios 2,19).

    Este compromiso con el ministerio de la reconciliación, tomará indudablemente muchas formas. En algunas instancias, podría implicar la unidad formal y plena en todos los aspectos de la vida y la práctica eclesial; con otros grupos, podría ser simplemente una unidad funcional, en que acordemos colaborar en un número limitado de iniciativas. Pero en todas las instancias, nuestra orientación eclesial será con miras a la reconciliación, más que a una identidad que esté anclada principalmente en nuestras diferencias.

    Alfred Neufeld Friesen, de Asunción, Paraguay, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM, y anciano de la Iglesia de los Hermanos Menonitas. Además, es decano de la Universidad Evangélica del Paraguay (al momento de la redacción).


    “Ecumenismo” es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas “históricas”, separadas desde los grandes cismas. Del griego antiguo Œø·º∞Œ∫ŒøœÖŒºŒ≠ŒΩŒ∑, (oikoumenƒì, “tierra habitada”).

    1 Corinthians 13,12: “reflejo en un espejo” – literalmente “como un enigma” (del griego ainigmati).



    23 de julio de 1955–24 de junio de 2020

    El Congreso Mundial Menonita (CMM) perdió a Alfred Neufeld Friesen, un prolífico autor, teólogo, historiador y maestro que moldeó la teología anabautista a nivel mundial. Neufeld falleció el 24 de junio de 2020 en Muenster, Alemania, después de un tratamiento por cáncer de hígado.

  • El 19 de enero de 2020, con motivo del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, menonitas de la Republica Dominicana descendieron al río a orar. La Iglesia Evangélica Menonita de Santo Domingo celebró a la familia anabautista local y mundial con bautismos y recursos para el culto del Congreso Mundial Menonita. Veintidós personas expresaron su devoción por seguir a Jesús y su compromiso con la familia eclesial local e internacional.

    A lo largo y ancho de la República Dominicana, miembros de 75 congregaciones menonitas recordaron los bautismos de George Blaurock, Conrad Grebel y Felix Manz en 1525, junto con los suyos.

    A partir de la década de 1940, el anabautismo fue introducido en el Caribe por misioneros menonitas estadounidenses. Hoy en día hay iglesias menonitas nacionales en Cuba, República Dominicana, Jamaica y Puerto Rico, que pertenecen a la membresía del CMM. La iglesia de Trinidad y Tobago es miembro asociado, y en otras islas hay grupos de congregaciones que se identifican con los anabautistas.

    A continuación presentamos un panorama general de las iglesias miembros del CMM del Caribe.

    Cuba

    Fundación y extensión

    A principios de la década de 1950, llegaron misioneros anabautistas de EE.UU. a Cuba: los Hermanos en Cristo a Cuatro Caminos, cerca de La Habana, y los menonitas (Conferencia de Franconia) cerca de Cárdenas.

    Los Hermanos en Cristo evangelizaron en los pueblos, e iniciaron una escuela bíblica y clases de escuela dominical, que se inscribieron oficialmente en 1954. Los misioneros menonitas diseñaron una estrategia de autoapoyo económico, administración propia y autopropagación del evangelio. No solicitaron la inscripción oficial.

    En 1959 tras el triunfo de la Revolución, continuaron funcionando las 55 iglesias inscritas y muchas iglesias no inscritas. Sin embargo, solo se aceptó a un grupo selecto de nuevos inscritos desde fines de la década de 1990. Después de 1959, los misioneros norteamericanos se fueron del país junto con muchos líderes de la iglesia cubana. Pese a los desafíos, surgieron otros líderes cubanos como Juana M. García, para continuar sirviendo a la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Cuba.

    En 1992, la Constitución cubana pasó de ser un Estado ateo a un Estado secular (laico). Este cambio produjo un rápido crecimiento de las iglesias, especialmente de la rama evangélica. Diversos grupos llegaron a Cuba como resultado de este cambio.

    Hoy en día, la iglesia de los Hermanos en Cristo es la única iglesia anabautista inscrita oficialmente en Cuba. La mayoría de sus cien iglesias se reúnen en casas. Además de las congregaciones establecidas, funcionan más de setecientos pequeños grupos. Tienen un centro de capacitación de líderes en Palmira, Cuba. El Comité Central Menonita y la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Canadá están ayudando a brindar capacitación en liderazgo para pastores y líderes.

    Otro grupo menonita, en las cercanías

    de Holguín y Santiago, se vincula con la Conferencia Conservadora Menonita de Rosedale, Ohio, EE. UU. Continúa también la obra original iniciada por la Conferencia de Franconia. Dichos grupos menonitas reducidos participan activamente como testigos del evangelio. Ninguno de los dos está inscrito oficialmente.

    Desafíos

    Crecen los grupos cubanos afines al anabautismo y tratan aspectos de la identidad anabautista. Requieren apoyo y capacitación de líderes, y tienen dificultades para lograr el otorgamiento de terrenos para edificios de la iglesia.

    Luis Bermúdez Hernández, obispo de los Hermanos en Cristo, afirma que la Revolución hizo un gran aporte a la iglesia: creó las condiciones para centrarse en las iglesias que se reúnen en casas, ya que así era fácil invitar a los vecinos a dichas reuniones. Este enfoque ha generado un crecimiento espectacular.

    República Dominicana

    Fundación

    La Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc. comenzó por una iniciativa de Evangelical Mennonite Church de Fort Wayne, Indiana; actualmente figura con el nombre de Fellowship of Evangelical Churches. En 1946 enviaron a los misioneros Omar y Laura Sutton junto con la señorita Lucille Rupp, quienes se establecieron en el suroeste del país en una pequeña comunidad llamada El Cercado. A su llegada, Omar Sutton junto con otros hombres y unos pocos miembros de la naciente iglesia, construyeron el primer acueducto de la ciudad, impactando de manera significativa en la vida de dicho pueblo.

    En septiembre de 1949 llegaron dos matrimonios a la República Dominicana para sustituir a Omar y Laura Sutton. Otros misioneros se fueron sumando al trabajo de campo en la fundación de nuevas iglesias. El plan contemplaba tener para el año 1967, veinticinco iglesias y mil miembros. En 1970 el liderazgo nacional se había hecho fuerte por lo que nuestro concilio Evangelical Mennonite Church decidió entregar todo el trabajo de la iglesia nacional al Comité Ejecutivo de la Conferencia Evangelica Menonita Inc., mediante el llamado Acuerdo de Monte Río, firmado en la ciudad de Azua.

    Extensión

    Hay varias congregaciones anabautistas en la República Dominicana, el Consejo Menonita Dominicano, Faro Divino (miembro del CMM), menonitas conservadores, Iglesia de Dios en Cristo Menonita y Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc.

    Desafíos

    Entre los principales desafíos de la iglesia es preservar la sana doctrina llegada hasta nosotros del anabautismo radical del siglo XVI, que decidió ser fiel a la Palabra de Dios sin importar las consecuencias. Otro desafío grande es seguir sembrando la Palabra de Dios en la población dominicana para hacer honor a nuestro símbolo patrio, como la única nación que tiene la Biblia abierta en su bandera en Juan 8,32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

    Otro desafío es el desarrollo del liderazgo. Los pastores estudian en el seminario menonita o cursan una licenciatura en teología en la Universidad Evangélica Dominicana, pero la mayoría trabaja fuera de la iglesia para ganar un salario.

    El aporte más importante de los anabautistas dominicanos ha sido la formación de miembros dispuestos a ser verdaderos siervos en el entorno que les ha tocado vivir. Por tanto, en la mayoría de las instituciones cristianas de servicio en la República Dominicana encontrarán una fuerte presencia de hermanos y hermanas anabautistas.

    La visión y esperanza para el futuro: continuar desarrollando la visión anabautista; crear líderes en vía de sustituir a la generación anterior; fortalecer nuestras iglesias conservando y haciendo crecer la membresía.

    Puerto Rico

    Fundación y extensión

    La Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc. (CIMPR) es la organización que representa y dirige a las iglesias menonitas en Puerto Rico. El origen de la CIMPR data de 1943, cuando la Iglesia Menonita de Norteamérica procuró oportunidades para “servir y edificar”, en lugar de respaldar la Segunda Guerra Mundial. Por tal razón, en 1943 llegaron varios hermanos menonitas al barrio La Plata, del pueblo de Aibonito, para servir en proyectos de agricultura, salud y trabajo social.

    Sus testimonios motivaron que muchos entregaran sus vidas a Dios, formándose así una hermandad en La Plata. La Iglesia dio a conocer el evangelio por medio de clínicas de salud, cultos evangélicos, escuelas dominicales, escuelas bíblicas de verano y la obra personal.

    Se solicitó luego ayuda a la Junta Menonita de Misiones de Elkhart, Indiana, llegando entonces misioneros para organizar las primeras iglesias. En 1946 nace la Iglesia Betania en el barrio Pulguillas de Coamo; en 1947 se establece la Iglesia El Calvario en el barrio La Plata de Aibonito; en 1948 nace la Iglesia Esmirna en el barrio Coamo Arriba de Coamo; y en 1949 la Iglesia Palo Hincado en el barrio de Barranquitas.

    En total se fundaron dieciséis iglesias en toda la Isla, con novecientos miembros; hoy en día se mantienen activas doce de dichas iglesias.

    Desafíos

    La actual Iglesia Menonita de Puerto Rico enfrenta varios retos, tales como establecer nuevas iglesias para su crecimiento en toda la isla; la influencia de otras doctrinas que desafían la hermandad menonita a discernir, y afirmar su identidad común y unidad como iglesia de Cristo. De igual manera, la influencia de algunas de estas doctrinas ha enriquecido la vida y la misión menonita de múltiples formas.

    La Iglesia Menonita Anabautista contribuyó enormemente en el desarrollo de la agricultura, ganado y educación. Pero sus mayores legados fueron la extensión del evangelio y las clínicas de salud; como resultado, hoy día contamos con varios hospitales que surgieron de dichas clínicas. Con la bendición de Dios y el poder del Espíritu Santo, la Iglesia Menonita de Puerto Rico seguirá abriendo caminos y venciendo desafíos para continuar extendiendo el evangelio de Cristo.

    Jamaica

    Fundación

    David H. Loewen, ministro de la Conferencia General Menonita, y su esposa Anna, de Manitoba, Canadá, llegaron a Jamaica. “El Señor nos dijo que debería abrirse un puesto misionero en Jamaica o Cuba”, expresó Anna Loewen. Los Loewen recibieron la confirmación de que debería ser Jamaica y se mudaron en 1954.

    No recibieron el apoyo de su iglesia local. Sin embargo, Mahlon Blosser, Myron Augsburger y Warren Metzler de la Misión Menonita de Virginia se encontraron con los Loewen en una visita exploratoria a Jamaica, y pronto establecieron una obra allí.

    Después de las deliberaciones y planificación preliminares, el 10 de julio de 1955 la iglesia recibió a quince miembros mediante la confesión de fe y once mediante el bautismo. Dicha celebración de bautismo, realizada en el puerto de Kingston, marca el nacimiento de la Iglesia Menonita de Jamaica.

    A finales de la década de 1970, a los misioneros extranjeros ya no se les concedía permisos de trabajo; por consiguiente, actualmente todas las iglesias están dirigidas por pastores locales y laicos.

    Extensión

    Hoy en día las congregaciones de la Iglesia Menonita de Jamaica participan en reuniones evangelísticas al aire libre en zonas donde no hay iglesias; tienen un programa de radio semanal de quince minutos llamado “El Camino a la Vida”, que presenta el evangelio y palabras de aliento; además, brindan periódicamente servicios de salud con profesionales médicos capacitados que ofrecen atención de la salud materno-infantil, vacunación, detección de presión arterial y diabetes. Con la autorización del gobierno, dos congregaciones administran institutos de educación para la primera infancia, y cuatro pastores se desempeñan como orientadores en las escuelas locales.

    La Iglesia Menonita de Jamaica (JMC) comparte relaciones fraternas con la iglesia Menonita de Trinidad y Tobago (MCTT) y la Conferencia Menonita de Virginia (VMC).

    Desafíos

    Jamaica es el país que tiene la mayor cantidad de iglesias por milla cuadrada del mundo, con más de 1.600 iglesias que representan 438 denominaciones inscriptas para una población de aproximadamente 2,8 millones de personas. Sin embargo, son cada vez menos las personas que optan por capacitación teológica y liderazgo de la iglesia.

    El éxodo rural en busca de oportunidades educativas y empleo reduce la membresía de las iglesias; además, las influencias de Canadá, Inglaterra y EE.UU. a veces entran en conflicto con lo que es mejor para los jamaiquinos.

    Misión

    La iglesia Menonita de Jamaica, mediante el poder del Espíritu Santo, se compromete a honrar y glorificar a Dios con nuestra adoración y devoción, a través del estudio de la Palabra de Dios y por medio de nuestro estilo de vida y nuestra comunión juntos, la evangelización y las misiones de paz. Procuramos formar discípulos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

    Los miembros de la Iglesia Menonita de Chaguanas (Trinidad),
    distribuyen regalos y biblias en Navidad,
    lo cual forma parte de su ministerio
    de extensión comunitaria. Foto: Galen Lehman

    Trinidad y Tobago

    Los menonitas llegaron por primera vez a Trinidad en la década de 1960, mediante una transmisión de radio y el tratamiento médico para la enfermedad de Hansen (lepra). La primera congregación de la Iglesia Menonita de Trinidad nació en 1974. A lo largo de los años, la Misión Menonita de Virginia envió obreros, aunque hoy en día las congregaciones que conforman la iglesia están en manos de líderes locales.

    Contribuidores:

    Juan Carlos Colón, moderador, Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc.

    William Broughton, presidente, Iglesia Menonita de Jamaica

    Contribuidor: Robert J Suderman, jubilado, Iglesia Menonita de Canadá

    Otras fuentes: Enciclopedia Mundial Anabautista Menonita en línea (GAMEO), Misión Menonita de Virginia (VMM)

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • “Escuchen a los ángeles mensajeros cantar…”

    Las voces resuenan en Nochebuena, en el sector al aire libre de una estación de metro (subte) de Hong Kong.

    Durante más de diez años, diez iglesias diferentes de nuestra zona se unen para cantar villancicos en la estación de metro (subte) local.

    Nos dividimos en cuatro equipos, cada uno representando a dos o tres iglesias, y juntos cantamos villancicos navideños mientras caminábamos por nuestros barrios. Luego, todos nos unimos para cantar en el espacio abierto de la estación de metro (subte).

    Lo mejor para mí fue el año en que dirigí el “coro” que cantaba villancicos. Había quinientas personas cantando juntas estas canciones sobre Jesús. Con toda esta gente, no necesitábamos altavoces para el coro, ya que cantábamos lo suficientemente fuerte. Qué experiencia tan maravillosa.

    Culto unido de Pascua

    Otra función en la que colaboramos con otras denominaciones es el culto unido de Pascua. Alrededor de diez iglesias de nuestra zona se unen para el Domingo de Pascua. Celebramos juntos nuestro culto matutino de Pascua en una cancha de fútbol. Por la tarde realizamos un festival del evangelio, para las personas no vinculadas a ninguna iglesia a fin de que conozcan a Jesús.

    Todo esto comenzó con una reunión de oración de los pastores de la zona. He estado participando de estas reuniones de oración durante más de veinte años. Cuando nos reunimos, compartimos nuestras alegrías y dificultades. Oramos los unos por los otros y por la zona en que vivimos. Además, realizamos juntos un retiro anual.

    “¿Quiénes son los menonitas?”

    Al ser pastor de una iglesia menonita, con frecuencia me preguntan no solo los recién llegados a mi iglesia, sino también otros pastores: “¿Qué es ser anabautista?”, o “¿Quiénes son los menonitas?”

    En este grupo en que realizamos cultos juntos, hay personas de diferentes iglesias (bautistas, del Evangelio Cuadrangular Internacional, pentecostales y presbiterianos de Cumberland). Por supuesto, existen diferencias entre nosotros, pero lo más importante es que nos amamos y podemos trabajar juntos para hacer más por nuestro Señor Jesucristo. Al reunirnos, respetamos nuestras diferentes tradiciones y teologías, y nos centramos en lo que tenemos en común por medio de Jesucristo, nuestra esperanza.

    “¿Cuál es el punto de vista de la iglesia?”

    Durante el último año, Hong Kong ha atravesado uno de los momentos más difíciles de su historia. En nuestras iglesias, también ha sido difícil. Una pregunta común para las personas de nuestras congregaciones es, “¿Cuál es el punto de vista de la iglesia?” Los pastores han estado muy ocupados respondiendo dichas preguntas y, al mismo tiempo, resolviendo incluso los conflictos que hay dentro de sus iglesias, entre personas que tienen diferentes perspectivas sobre la respuesta a esas preguntas.

    Es una bendición que podamos unirnos como pastores de diferentes iglesias y compartir nuestra sabiduría y nuestras cargas. Esto es muy importante porque sabemos que no estamos solos: tenemos a Dios y a estos compañeros de trabajo que permanecen unidos. Cuando la delegación de las Comisiones de Paz y de Diáconos del CMM visitó Hong Kong en diciembre del 2019, sus integrantes impartieron enseñanzas sobre la paz a este grupo de pastores.

    Como pastor de una pequeña iglesia, me siento bendecido de tener a tantos pastores orando y trabajando juntos en la zona. Así que, no solo cuento con mis compañeros de trabajo internacionales dentro del círculo menonita, sino que también cuento localmente con compañeros de trabajo ecuménicos. Tendremos diferencias, pero podemos trabajar juntos. Nos amamos como equipo. Somos hermanos y hermanas en el Señor. ¡Aleluya!

    —Jeremiah Choi pastor y compositor. Actualmente, es pastor de la Iglesia Menonita Ágape, Hong Kong, y representante regional del Congreso Mundial Menonita para el noreste asiático.

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • A medida que seguimos a Jesús, los menonitas valoramos la simplicidad y la administración responsable de los recursos que Dios nos dio. En la Asamblea de Pensilvania en el 2015, estas convicciones llevaron a las personas organizadoras del Congreso Mundial Menonita a entregar a cada participante una botella de agua reutilizable y una bolsa, para ser utilizada durante la convención, hecha de corbatas recicladas. También a abastecer el complejo Farm Show Complex con 25 lugares de agua; y transportar 4.25 toneladas de restos de comida, platos, cubiertos, servilletas para el abono.

    Este año, el Congreso Mundial Menonita nombró un Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación con el fín de ayudar a la comunión anabautista global a comprender nuestra responsabilidad y tomar acciones en la crisis climática global.

    Aunque la crisis climática llama al pueblo de Dios a responder con arrepentimiento y responsabilidad, no es una situación sin esperanza.

    La actividad de renovación de Dios

    “Celebramos el surgimiento de este grupo de trabajo. Lo central de nuestra misión es responder fielmente a la renovación que Dios lleva a cabo en su creación — lo cual es una de las obras del Espíritu Santo”, dice el secretario general del CMM, César García. “Esto contrasta con las prácticas mundiales de dominación, explotación y acumulación”.

    El Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación explorará las diversas formas en que las personas miembros se ven afectadas por la crisis climática, evaluará formas prácticas para alentar una vida ecológicamente más fiel, alentará el desarrollo de la capacidad bíblica y teológica relevante para la crisis climática, y formulará respuestas prácticas a corto plazo y un plan integral para el compromiso ecológico del CMM.

    “Cuidar nuestro planeta es uno de los principales desafíos de nuestro tiempo”, dice Doug Graber Neufeld, presidente del equipo de trabajo. “Esperamos dar voz y liderazgo a muchas personas en las iglesias de todo el mundo, a aquellas que creen apasionadamente que ser discípulos(as) de Cristo significa que debemos preocuparnos por toda la creación”.

    El grupo de trabajo incluye a representantes de las cinco regiones del CMM, la Red Menonita para el Cuidado de la Creación y el Comité Central Menonita. Ha sido organizado por la Comisión de Fe y Vida y dará informes al Comité Ejecutivo del CMM.

    Cuenta de Compensación de Carbono

    Desde el 2010, el CMM ha impuesto un cargo adicional interno a los viajes de la organización. Este cargo adicional de la Cuenta de Compensación por Carbono se ha ido acumulando en el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial. Por cada milla de viaje que se realiza para las reuniones del CMM (incluidos el Concilio General, las comisiones y las redes), se ingresan al fondo $50 por cada 1 000 kilogramos de carbono quemado. Esta cuenta será administrada por el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación del CMM. Como la mayoría de sus reuniones se llevaran a cabo electrónicamente; la Cuenta de Compensación de Carbono ofrece el capital inicial para las subvenciones para ayudar a las iglesias con iniciativas o proyectos de cuidado de la creación.

    Pandemia y la creación

    Aunque la pandemia mundial parece ser la prioridad para este momento, la caída de la contaminación del aire y la aparición de vida silvestre en regiones bajo el cierre por emergencia, han demostrado la interconexión de los humanos y su entorno. “El COVID-19 destaca la forma en que nuestro bienestar depende de una relación saludable con la creación de Dios”, dice Doug Graber Neufeld.

    “Los impactos que estamos sintiendo por la pandemia muestran más claramente que podrían ocurrir desafíos similares si el cambio climático continúa sin mitigarse”, dice. “Sin embargo, también vemos más claramente cómo podemos cambiar de modo a vivir en una mejor relación con la creación”.

    Miembros del grupo de trabajo

    Presidente: Doug Graber Neufeld, profesor de biología en la Eastern Mennonite University, Harrisonburg, Virginia, Estados Unidos; director del Center for Sustainable Climate Solutions. Iglesia: Community Mennonite Church (MCUSA), Harrisonburg, Virginia, EE.UU.

    Europa: Rebecca Froese, candidata a PhD en Ciencias Ambientales, University of Koblenz-Landau, Alemania; miembro asociado del Research Group Climate Change and Security, University of Hamburg, Alemania. Iglesia: Mennonite Church Hamburg-Altona, Alemania.

    África: Sibonokuhle Ncube, coordinadora nacional del servicio de desarrollo compasivo, Iglesia Hermanos en Cristo, Zimbabue; MDiv (candidata), Anabaptist Mennonite Biblical Seminary, Elkhart, Indiana

    América Latina: Juliana Morillo, ‚Äãmisionera en Perú y actualmente en Colombia. Es parte de la iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá. Magister en Desarrollo y Saneamiento Ambiental, y facilitadora para América Latina, de la Red para el Cuidado de la Creación, del Movimiento Lausana y la Alianza Evangélica Mundial.

    Asia: Nindyo Sasongko, PhD (candidato), teología sistemática, Fordham University; ministro, Persatuan Gereja-Gereja Kristen Muria Indonesia, Indonesia.

    América del Norte: Jennifer Schrock, MDiv, Chicago Theological Seminary; Directora, Red Menonita para el Cuidado de la Creación, Goshen, Indiana, EE.UU. Iglesia: Berkey Avenue Mennonite Fellowship, Goshen, Indiana, EE.UU.

    MCC: Anna Vogt, Directora de MCC Ottawa, anteriormente de CCM SEMILLA y Justapaz en Colombia.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

     

     

    Lea más

    Un tono de verde más profundo: medidas para reducir los residuos en PA 2015

    A propósito del clima: la iglesia mundial necesita CAMBIAR

    MWC contributing carbon tax to global projects

  • César García, secretario general del CMM, dice “El tiempo en el que estamos viviendo es un tiempo inusual, pero seguimos confiando en que Jesucristo es nuestra esperanza, no importando lo que nos espera en la vida”.

    Debido a la desaceleración económica mundial y a los desafíos de enviar el correo alrededor del mundo mientras casi todos los países están en cuarentena, el liderazgo del CMM tomó la difícil decisión de no imprimir ni enviar por correo la edición de Correo de abril de 2020.

    La edición de abril 2020 de Correo, enfocada en el diálogo ecuménico, está disponible para ser descargada en nuestro sitio web mwc-cmm.org/es/correo.

    La edición presenta el recurso de enseñanza “Una Teología de Hospitalidad Intereclesial y la Identidad Denominacional”, aprobada por el Concilio General en el 2018. Historias sobre relaciones ecuménicas locales de todo el mundo; un perfil de la iglesia anabautista en la región del Caribe y de la Red de Servicio Anabautista Mundial (GASN, por sus siglas en ingles); e Indonesia 2021: Noticias #3.

    “Pedimos disculpas a las personas que reciben nuestro Correo porque no recibirán esta edición en forma impresa, como ya es costumbre”, dice la directora de comunicaciones interina, Elina Ciptadi. “Muchas personas suscriptoras pueden recibir una copia electrónica, pero otras extrañarán tener una copia impresa”.

    Por favor envíe un correo electrónico a info@mwc-cmm.org para recibir una copia electrónica.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

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  • De la Redacción

    Quién está a nuestro favor

    “Nos trataron muy bien a todos” (Hechos 28,2).

    Ese fue el tema este año de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en el hemisferio norte. Las iglesias representadas en la reunión −unidas, luteranas, presbiterianas, católicas, ortodoxas− no eran con las que yo, como miembro de la iglesia de los Hermanos Menonitas, normalmente mantengo una relación estrecha.

    La formalidad del culto, con su liturgia escrita palabra por palabra en el folleto, puede haber sido extraña, pero el Espíritu de Dios de los fieles al cantar, orar y escuchar el sermón juntos era muy familiar.

    Me hizo pensar en las palabras de Jesús en Marcos 9:40: “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.

    Me parece que a menudo damos vuelta esta afirmación –“quien no está con nosotros está en contra”– y la usamos para construir muros entre nosotros y los demás, incluso otras personas de la misma fe. Sin embargo, esto parece ser lo contrario de lo que Jesús les decía a los discípulos. Para los discípulos que están ansiosos por señalar cómo otras personas hacen las cosas mal, parece que Jesús está diciendo que cualquiera que proclame el nombre de Jesús es un aliado, incluso si hablan del evangelio de manera un poco diferente.

    Y eso me hace pensar en la esperanza. El tema del Domingo de la Fraternidad Mundial Anabautista en 2020 es, “Jesucristo, nuestra esperanza”. Este es un mensaje que nunca pasa de moda.

    Las malas noticias abundan: en nuestra familia anabautista mundial, Colombia está sumida en la violencia después de años de guerra civil; Venezuela y Zimbabue están en crisis económica; Burkina Faso y la India atraviesan estallidos de violencia religiosa; la República Democrática del Congo es causa y refugio de los desplazados; China está sufriendo los efectos del coronavirus; en las Filipinas e Indonesia los desastres sísmicos y climáticos amenazan a los ciudadanos más vulnerables. Además de los desafíos de su entorno, muchas personas sufren de ansiedad general o trauma.

    Cuánto aliento de libertad en esta afirmación de que hallamos esperanza en Jesús.

    Además, también puede haber esperanza en conocer a sus otros seguidores, incluso con los que no estamos de acuerdo.

    Este número de Correo presenta la declaración de la Comisión de Fe y Vida sobre el ecumenismo, aprobada por el Concilio General en Kenia, en 2018. Brinda un marco sobre cómo nosotros, como menonitas anabautistas, podemos acercarnos a aquellos con quienes diferimos teológicamente dentro de la tradición cristiana. Cómo llevarnos bien con aquellos que también están a favor de Jesucristo, nuestra esperanza.

    En la sección “Perspectivas”, leemos historias de líderes de iglesias de todo el mundo que comparten experiencias de colaboración interdenominacional, compartiendo el mensaje de Jesucristo, nuestra esperanza.

    Que este número de Correo sirva para animarles a considerar cómo tratar muy bien a los extraños teológicos que tengamos cerca, superando las barreras de la tradición de la iglesia, por el bien de las buenas noticias.

    Karla Braun, redactora jefa de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita, r

  • “Not to us, O Lord, not to us, but to your name give glory, for the sake of your steadfast love and your faithfulness.” Psalm 115:1

    Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso

    “Señor, glorifícate a ti mismo, y no a nosotros; ¡glorifícate, por tu amor y tu verdad!” – Salmos 115,1

    Según el espíritu del salmo citado, queremos exaltar a Dios por medio de su obra en Burkina Faso durante los últimos cuarenta años. ¡Que toda la gloria sea solo para Dios!

    Pero antes de hablar de un aniversario, debemos dar gracias a Dios por aquellos a quienes envió a esta misma región en 1937, a saber, la Alianza Misionera Cristiana (CMA, por sus siglas en inglés). Fue dicha Alianza que despejó el terreno y sembró las primeras semillas del Evangelio. Al no poder continuar la labor en la región, en 1976 invitó a la Misión Intermenonita de África (AIMM, por sus siglas en inglés) a establecerse en la región de Kénédougou. Gracias a Dios por estos pioneros y por sus sacrificios.

    La misión y las iglesias hoy en día

    De 1978 al 2018, cerca de cincuenta misioneros dieron su vida, su tiempo y sus dones para llevar el Evangelio de salvación a la población de Kénédougou. La misión llegó a los pueblos tagba y dzunn, que se apropiaron de la Palabra de Dios y fueron los primeros destinatarios. Quisiéramos mostrarles nuestra gratitud por haber obedecido el mandato del Señor al llevar su mensaje de paz a nuestro país.

    La iglesia, igualmente por medio del idioma jula (dioula), fundó varias congregaciones locales. Cada una, utilizando el método que más le convenía, contribuyó para que el Reino de Dios fuera conocido entre los grupos étnicos.

    Desde el primer momento, la misión invirtió en la traducción de la Palabra de Dios a los principales idiomas de la provincia: siamou, sìcité, dzùùngoo, y naneregué. Junto con la traducción, hicimos alfabetización en tres de dichos idiomas.

    Casi todos los cristianos son primera generación de cristianos ‚Äíla mayoría proviene de familias animistas o musulmanas‚Äí, lo que explica algunas situaciones de persecución que conocemos. Tenemos muchas mujeres cristianas cuyos esposos no lo son.

    La capacitación en liderazgo es una prioridad. Inaugurado en 2009, el Centro de Formación Bíblica Básica ha respondido de inmediato a la necesidad de capacitar a los siervos de Dios que saben leer y escribir en el idioma jula (dioula), de modo que no sean excluidos de la gracia de servir al Señor por no haber sido instruidos en la escuela occidental formal.

    Hoy en día la Iglesia se encuentra en una fase de autoexpansión y autoadministración.

    Para celebrar su 40º aniversario, miembros de EEMBF (Iglesia Menonita de Burkina Faso) desfilaron por el pueblo de Orodara. Foto: Denis Peterschmitt

    Sin ánimo de alardear, las iglesias permanecieron unidas durante estos cuarenta años. La oración del Señor en Juan 17 fue eficaz y se ha cumplido entre nosotros. Esto no significa que no hayamos sido puestos a prueba en nuestra comunión y en nuestra unidad, sino que Dios nos ha dado la gracia de velar por sus intereses por encima de nuestros intereses personales.

    Por motivos de supervivencia, los emprendimientos surgieron entre varios miembros. Ello ha sido una ventaja para un mayor contacto con la gente de la provincia, para darles testimonio de nuestra fe y tener fácil acceso a las localidades para el establecimiento de nuevas congregaciones. En principio, el emprendimiento empresarial debería conducir a las iglesias hacia el tercer tipo de autonomía: la financiera.

    Los jóvenes, tanto a nivel nacional como eclesial, constituyen la mayoría de la población. En nuestras congregaciones locales, la población es joven. Esto tranquiliza a las personas mayores: tenemos una nueva generación. Depende de nosotros confiar en ellos y brindarles confianza.

    Las mujeres constituyen el pulmón de nuestras congregaciones locales. Ellas son las que trabajan en silencio y profundamente al ser convencidas por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. Debemos revisar nuestra cultura a la luz de la Palabra de Dios para que no sea un obstáculo para que las mujeres puedan servir eficazmente al Señor como sus antepasados en la Biblia.

    A nivel social, durante más de una década, la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso ha participado en la lucha contra el SIDA, en asociación con el Comité Central Menonita. Este programa nos ha permitido compartir los valores cristianos, y el amor y la gracia de Dios con miles de personas. Actualmente, sostenidos por la confianza en Jesucristo, apoyamos a muchas personas, en este caso mujeres, para que realicen actividades generadoras de ingresos. Desde nuestra perspectiva, aspiramos a convertirnos en el futuro en una ONG para ser más eficientes en nuestra contribución al desarrollo.

    A nivel del Congreso Mundial Menonita, nuestras iglesias han hecho una contribución significativa con representantes en la Comisión de Misiones, la Comisión de Paz y la Comisión de Diáconos.

    Aunque pequeña en número, a la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso no se la considera menos valiosa entre sus hermanas. Le damos gracias a Dios por esta actitud humilde.

    1. La autoexpansión. Burkina Faso, de manera general, y la provincia de Kénédougou, en particular, siguen sin conocer el evangelio del Señor Jesucristo. Después de cuarenta años, este desafío sigue intacto. Debemos ir, pero para ir, debemos enseñar todo lo que ha sido ordenado a aquellos que ya han creído. El crecimiento de la Iglesia se basará en una buena formación: educar y enviar.

    • Interés por los musulmanes. Amarles y ganarles para Jesucristo.
    • Un ministerio dirigido a los niños y niñas.
    • Un ministerio centrado en el medio ambiente.

    2. La autonomía financiera. La autonomía financiera es posible, y para lograrla debemos crear una base de confianza mutua basada en la transparencia cristalina. Si los miembros de las iglesias están bien instruidos y bien informados en cuanto a la administración de sus recursos, contribuirán enormemente a la autonomía y la satisfacción de las necesidades.

    Conclusión

    Se trata de un paréntesis para rever lo que Dios ha hecho a través de cada uno de nosotros, pero sobre todo para darnos cuenta de que todavía queda más por hacer de lo que hemos hecho.

    A las futuras generaciones les pedimos que no consideren a sus predecesores como personas extraordinarias. Lo que fuera que hicimos, lo hicimos con ustedes. Confiamos en ustedes y sabemos que pueden lograr más de lo que hemos logrado nosotros.

    A la nueva generación les quisiéramos pasar el bastón de relevo: deben asirlo y actuar. Hacer que su aporte sea más bello que el nuestro. En el idioma jula (dioula) decimos: Fen ka bo i la mi ka fissa ni i y e: “Que de ti salga algo mejor que tú mismo”.

    Ala ka duba aw ye!

    Siaka Traore, pastor y líder de la Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso, es presidente de la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    “Porque el Señor va a restaurar el orgullo de Jacob, el orgullo de Israel, como era antes de que lo saquearan y lo dejaran como vid sin ramas” (Nahúm 2,2)

    Introducción

    Las relaciones humanas son un don de Dios, y nuestro Dios es el Dios de las relaciones humanas. Dios nos dio tres maneras de disfrutar este hermoso don.

    1. Al enviar a su Hijo unigénito, podemos disfrutar de nuestra relación con Dios.
    2. A través del cuerpo de Cristo, la iglesia.
    3. A través de la familia humana

    En esta ocasión, me gustaría centrarme en las relaciones familiares. La familia es ordenada por Dios. Dios tiene muchos planes y propósitos para cada uno de nosotros a través de la familia.

    Lamentablemente, el enemigo ha destruido y quebrado a las familias a través de diversas estrategias como el egoísmo, la lujuria, el materialismo, los sistemas políticos y las guerras, el hambre y la migración.

    Sin importar cuáles sean los caminos del enemigo, no olvidemos que nuestro Dios es el Dios de la restauración.

    Colaborar con Dios

    Somos el pueblo de Dios. Como iglesia, somos la familia de Dios. Es imprescindible que colaboremos con Dios en el proceso de restauración.

    Un buen ejemplo que me viene a la mente es el de José. Su padre Jacob era un hombre bendecido por Dios. A lo largo de su vida, la mano de Dios estuvo sobre él a pesar de sus faltas. Dios lo bendijo con doce hijos, de los cuales José era su preferido.

    Podemos observar la guía y los planes de Dios para José desde una etapa muy temprana de su vida, que nos demuestran que Dios es el Dios de la restauración.

    José tuvo que pasar por una experiencia en el “pozo” antes de que Dios lo levantara para restaurar a su propia familia y, a través de su familia, a su generación.

    Durante todo el proceso, vemos cuán maravillosamente Dios utilizó diferentes situaciones en la vida de José para restaurar y unir a la familia.

    De la vida de José aprendemos que cuidar de los extraños y los extranjeros es un ministerio imprescindible de cada hijo de Dios.

    Obedecer el mandato

    Este también es el mandamiento de Jesús en el Nuevo Testamento. Todas las iglesias e hijos de Dios deberían obedecer de igual manera.

    El papel de la iglesia local es amar y recibir a los extranjeros en nuestras comunidades (véase Deuteronomio 19,34 y Mateo 25,34-36). Los refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos se encuentran entre las personas más vulnerables del mundo. Dios nos llama a procurar su protección y bienestar.

    Un testimonio de familia

    He aquí una historia de una refugiada que regresó a su familia mediante el amor y el afecto de la iglesia.

    Durante la guerra civil en Sri Lanka entre tamiles y cingaleses, Mala, una niña de doce años, fue separada de su familia, deportada a la India junto con otros refugiados de Sri Lanka y enviada a un campo de refugiados en Pollachi.

    Durante su estadía allí, un pastor de una iglesia cercana visitó este campamento para compartir el evangelio. Conoció a Mala, quien recibió el evangelio y empezó a asistir a la iglesia local.

    Con el transcurso del tiempo, el pastor se enteró de que Mala había sido separada de su familia y que no sabía nada sobre su paradero. Se crió bajo el cuidado del pastor y la iglesia durante más de diecinueve años. Se casó y tuvo un hijo.

    Cuando residía en la iglesia, uno de los pastores asociados visitó Sri Lanka y afortunadamente conoció a sus padres. Mala se reunió con su familia después de diecinueve largos años de separación. Actualmente, vive con sus padres, junto con su esposo e hijo.

    Todo ocurrió gracias a la labor de la iglesia, de modo que es responsabilidad de la iglesia demostrar amor y afecto a las personas desplazadas. La iglesia puede ayudar a rescatar y apoyar a muchas personas con historias como la de Mala.

    Es evidente que las iglesias y los líderes locales tienen más responsabilidades para con los integrantes de esta comunidad vulnerable a fin de integrarlos a la sociedad.

    Paul Phinehas, representante de Asia en el Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita, es presidente de Gilgal Mission Trust, una iglesia anabautista miembro del sur de la India. Él fue una de las oradoras en Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.

  • En el marco de Renovación 2027, la migración masiva es actualmente motivo de preocupación para muchos países: forma parte tanto de la historia como del presente de los anabautistas menonitas. Hemos estado de ambos lados, tanto de quienes migran como de aquellos que les dan la bienvenida a sus vecinos en un nuevo hogar. En el evento, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019, oradores de todo el mundo dieron testimonios de migración.


    La historia de Estados Unidos es una historia de inmigración, de quienes buscan una vida mejor, de quienes buscan libertad religiosa.

    Para muchos menonitas de descendencia europea como yo, la inmigración es parte de nuestra historia, una historia que proviene de otro mundo y que pareciera distante de nuestra vida y experiencias cotidianas. Para otros menonitas es una historia real, la de huir de países como Myanmar y encontrar un nuevo hogar en localidades como Lancaster, Pennsylvania.

    En mi país, en los últimos años, la inmigración ha sido una cuestión políticamente delicada, aun entre los cristianos.

    Es un tema confuso sin claras soluciones políticas, pero con claras respuestas bíblicas, desde que Moisés les dio la Ley de Dios a los israelitas. Como dice en Levítico 19,34: “Trátenlo como a uno de ustedes; ámenlo, pues es como ustedes. Además, también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios”.

    Perspectivas americanas

    Con una especialización en español en la Universidad, tomé clases de Historia y Cultura de América Latina y España. Mi profesora preferida era una mujer de Panamá, quien siempre me ha enseñado muchísimo de la perspectiva latinoamericana, especialmente en relación con Estados Unidos.

    De ella aprendí que puede ser ofensivo llamarme “americana” porque técnicamente todas las personas del Norte, Central, y el Sur del continente americano somos “americanos”; el hecho de reclamar ese título solo para los de EE.UU. es como negar la verdadera historia e identidad de las Américas. Ahora siempre digo que soy estadounidense.

    En los últimos siglos, la historia de migración a los EE.UU. está vinculada más profundamente con América Latina que con cualquier otro continente…Y no es una historia linda. Por eso quiero pedir perdón de parte de mi país. No solo porque está en curso la construcción de un gran muro, sino porque mi país se ha metido en la política de América Latina innecesariamente, no para ayudar sino para su propio beneficio. Esta intervención solo contribuyó a los ciclos de corrupción y desigualdad que hacen que la gente migre al Norte.

    Acciones anabautistas

    Cuando considero cómo ha respondido específicamente nuestra familia anabautista en Estados Unidos y Canadá a los inmigrantes, me anima ver a la gente que responde con amor y no con temor, lo cual es el llamado que nos hace nuestro Señor Jesús. A continuación, les voy a contar algunos ejemplos al respecto.

    Si visitan diferentes ciudades de EE.UU., probablemente verán este letrero o uno semejante delante de las casas. Cuando lo vi por primera vez, pensé que era una manera linda y simple de comunicar la “bienvenida”. Luego me enteré, por un artículo en un periódico menonita, de que la idea para el letrero surgió en una congregación menonita de Virginia, que frente a la enemistad hacia los inmigrantes después de las elecciones, quería comunicar a sus vecinos que hablaban español o árabe, “No importa de dónde eres, estamos contentos de que seas nuestro vecino”.

    En mi propio estado de Ohio, tengo amigos de mi edad con quienes asistí a Rosedale Bible College, que se han mudado intencionalmente a un barrio de musulmanes cerca de la mezquita local. Lo hicieron para amar a su prójimo y establecer relaciones personales a fin de demostrar el amor de Jesús. Este grupo de

    jóvenes se ha integrado completamente a esa comunidad internacional de inmigrantes para cuidar a los niños, enseñar inglés o dar clases de manejo, entre otras cosas.

    Luego, hace un año y medio, cuando hubo una manifestación de odio contra musulmanes frente a la mezquita de su barrio, ellos también se pararon delante de la mezquita pero para comunicar paz, solidaridad y amor por sus vecinos musulmanes.

    Otra congregación menonita de Columbus, Ohio, se ha esforzado mucho en ofrecer refugio a una inmigrante indocumentada, Edith Espinal, por ya más de un año. Mientras viva dentro de la iglesia, el Gobierno se abstendrá de deportarla debido a su política de evitar “lugares sensibles” como las iglesias. Ella sigue esperando que se le conceda el asilo político.

    La identidad del reino

    Estos son solamente unos pocos y breves ejemplos de cómo he visto a nuestros hermanos y hermanas en la fe ofrecer hospitalidad y amor a inmigrantes y refugiados en América del Norte. Hay muchos testimonios más, pero sé que nuestro Padre Celestial ve cada acción de sus hijos. Y algún día nuestro Rey les dirá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron” (Mateo 25,40).

    En última instancia, la migración es una historia que compartimos como hermanos y hermanas, y como herederos de un reino eterno. Nuestra identidad espiritual es la de extranjeros en una tierra extranjera, en peregrinación para llegar a nuestro verdadero hogar. Que continuemos apoyándonos unos a otros en la fe, en la esperanza y en el amor.

    Larissa Swartz, representante del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs), reside en Ohio, EE.UU. donde trabaja con estudiantes universitarios internacionales, y es miembro de London Christian Fellowship. Ella fue una de las oradoras en Renovación 2027, En pos de la justicia: migración en la historia anabautista-menonita, en San Rafael de Heredia, Costa Rica, el 6 de abril de 2019. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2019.