• En este centenario del Congreso Mundial Menonita, los líderes se reunieron en mayo, en Schönblick, Alemania, para celebrar y continuar la labor del CMM mediante la reunión del Concilio General.

    La editora de Correo reunió a ex líderes (Danisa Ndlovu, J. Nelson Kraybill, Larry Miller, Nancy Heisey), a fin de reflexionar sobre los “dulces recuerdos” de cómo el CMM se fue transformando en una comunión mundial y sobre nuestro llamado a tener la valentía de amar y de pronunciarnos como iglesia de paz ante los conflictos en el mundo actual.


    Danisa Ndlovu, presidente (2009–2015)

    J. Nelson Kraybill, presidente (2015–2022)

    Larry Miller, secretario general (1990-2012)

    Nancy Heisey, presidenta (2003–2009)


    Convicciones

    Las Convicciones Compartidas del CMM surgieron de un proceso de trece años: desde sus inicios, pasando por borradores, hasta su aprobación en el Concilio General.

    Se habían recopilado unas treinta y cuatro o más Confesiones de Fe de iglesias miembros de todo el mundo.

    “Nos enviábamos correos electrónicos constantemente –¡quizá incluso faxes!”, añade Larry Miller– “buscando puntos en común”, explica Nelson Kraybill, quien participó en la redacción del documento.

    “Ver realmente en dichos documentos que, estas eran las cosas que teníamos en común, fue una experiencia espiritual”, expresa Nelson Kraybill. “Seguir a Cristo; la construcción de la paz; la misión.”

    “La declaración de que ‘somos anabautistas’ que estaba al principio, la pasamos al final”, señala Nancy Heisey. “Al principio dice: Como parte del cuerpo unido de Cristo en todo tiempo y lugar… En lugar de empezar con: Somos anabautistas, empezamos con: la iglesia de Jesucristo”.

    “Al final, adoptar las siguientes palabras: estas convicciones están inspiradas en la fe de nuestros antepasados anabautistas del siglo XVI, fue una decisión realmente decisiva”, afirma Nancy Heisey.

    “Nuestra intención era que el principio y el final fueran tan importantes como los siete puntos”, expresa Nelson Kraybill.

    La reunión en Pasadena en la que el Concilio General aprobó las Convicciones Compartidas en 2006, fue la primera en utilizar el modelo de consenso.

    “Nancy (entonces presidenta) estaba sentada a la izquierda, Danisa (entonces vicepresidente) a la derecha, y una palabra seguía siendo problemática: Jesucristo encarnado”, recuerda Larry Miller.

    “Los delegados norteamericanos estaban al fondo defendiendo la palabra encarnado, que se había insertado durante las reuniones del Concilio General en Zimbabue.

    Joren Basumata era un hombre cálido, tranquilo y risueño, oriundo de la India. No hablaba mucho en las reuniones. Pero en esa ocasión se levantó para decir: “Si incluyen esa palabra, no podré usarla en la India. Todos los dioses en la India son encarnados”.

    “Todas las tarjetas azules (desacuerdo) se convirtieron instantáneamente en naranjas (acuerdo).”

    Todo el proceso de cómo surgieron las Convicciones Compartidas demuestra cómo el CMM puede trabajar en conjunto de acuerdo con la misión de ser una comunidad mundial de fe.

    “Las Convicciones Compartidas no tenían como objetivo reemplazar lo que las iglesias ya han discernido, sino afirmar lo que compartimos juntos”, explica Larry Miller, “y lo que tenemos en común”, añade Nelson Kraybill.

    “Mi oración es que continuemos usándolas de esa manera y no las convirtamos en motivo de disputa”, dice Nancy Heisey.

    “No deberíamos ser el espacio en que se crea una síntesis de algo por votación mayoritaria, procurando reconciliar diversas opiniones. En cambio, es un espacio en que el cuerpo reunido recibe su revelación y la ofrece al mundo y ve qué sucede”, declara Larry Miller.

    “Ha sido asombroso ver el uso generalizado de las Convicciones Compartidas”, comenta Larry Miller. “Afirmar lo que compartimos juntos ha sido muy significativo al procurar descubrir cómo ser el pueblo de Dios en el mundo.”

    Líderes actuales y anteriores del CMM en una recepción ecuménica en 2025, en Zúrich (de izq. a der.): Janet Plenert, exvicepresidenta (Canadá); Rebecca Osiro, exvicepresidenta (Kenia); Henk Stenvers, presidente (Países Bajos); Lisa Carr-Pries, vicepresidenta (Canadá); Danisa Ndlovu, expresidente (Zimbabue); César García, secretario general (Colombia); J. Nelson Kraybill, expresidente (EE. UU.); Ernst Bergen, extesorero (Paraguay); Nancy Heisey, expresidenta (EE. UU.); Larry Miller, secretario general emérito (EE. UU./Francia); Sunoko Lin, tesorero (Indonesia/ EE. UU.). Foto: Kristina Toews

    Fraternidad

    La Asamblea Mundial llevada a cabo en 2003, en Zimbabue, fue decisiva para la misión del CMM de facilitar los vínculos entre las iglesias afines al anabautismo a nivel mundial. El país se encontraba bajo un régimen dictatorial. Había una crisis económica con la multitud de desafíos que conlleva la hiperinflación. Sin embargo, los anabautistas de todo el mundo tenían la intención de reunirse para adorar juntos.

    “Tuvimos largas discusiones sobre si debíamos ir o no”, señaló Nancy Heisey.

    “No queríamos imponer más sufrimiento a la iglesia allí”, dijo Larry Miller. “Pero los Hermanos en Cristo decían: ¿Dónde está su fe?”

    La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) envió una carta a los Países Bajos, ya que a la Doopsgezind le preocupaba (al igual que en la Asamblea en Brasil, en 1974) que al asistir darían la impresión de apoyar a un régimen.

    “¡No es el gobierno quien los está invitando, sino la iglesia!”, respondió la iglesia BICC de Zimbabue. Los menonitas holandeses asistieron.

    Los organizadores animaron a los asistentes a llevar un pequeño obsequio de té o azúcar para los anfitriones. “Jamás olvidaré a los tres hombres de Angola que trajeron bolsas de pescado seco. ¡Qué gesto tan maravilloso de lo que quisiéramos ser los unos para los otros!”, exclama Nancy Heisey.

    “Veíamos el asunto desde la perspectiva de dos mundos distintos”, explica Danisa Ndlovu. “En el contexto africano de Zimbabue, hay un dicho: ‘El estómago del forastero es tan grande como el cuerno de un dios’. Cuando llega un forastero, hay comunión, fraternidad. No se dice: ‘¿Por qué viene a comerse lo poco que tengo?’”

    “El mundo tiene sus propios problemas, pero como iglesia aún podemos reunirnos y ser una iglesia unidos”, afirmó Danisa Ndlovu. “El tema de la Asamblea, Compartiendo los dones en el sufrimiento y en la alegría, ayudó a lograrlo. La gente se fue con la sensación de que había valido la pena asistir.”

    “Esa fue una experiencia fundamental en nuestro movimiento con miras a comprender nuestro cuerpo mundial como una comunión”, declara Larry Miller.

    Unidad

    Parte de la misión del CMM es relacionarse con otras confesiones y organizaciones mundiales.

    Paul Kraybill, el primer secretario remunerado del CMM, participó en la conferencia de secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales. Esta es una reunión de líderes de organismos cristianos organizados de todo el mundo.

    Desde entonces, todos los secretarios generales del CMM se han sumado al grupo. César García y Larry Miller también han sido convocados para presidirlo. “Decidimos participar conscientemente en dichos espacios. Cuando nos convocan, es un reconocimiento al aporte del mundo menonita”, afirma Larry Miller.

    “Parte de la labor del CMM consiste en ayudar a que crezcan los momentos de reconciliación en el movimiento ecuménico, tanto a nivel de diálogos internacionales y nacionales, así como el desafío permanente de propiciarlos en los lugares donde la gente vive y adora”, afirma.

    “Uno empieza con una semilla de mostaza”, asevera Nancy Heisey.

    Las primeras semillas de la reconciliación del CMM con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en 2025, fueron sembradas en 1952 cuando el entonces presidente H.S. Bender asistió a un evento oficial en la Grossmünster.

    Otra semilla fue lo que los luteranos llaman “la Resolución Menonita”, en la Asamblea de la Federación Luterana Mundial (LWF, según su sigla en inglés) en Stuttgart, Alemania, en 2010. Esta disculpa por el repudio a los anabautistas en la Confesión de Augsburgo fue la culminación de un largo proceso.

    El presidente de la LWF presentó la resolución a los delegados y dijo: “Nos gustaría que expresaran su aprobación a esta resolución, ya sea poniéndose de pie o arrodillándose en oración”, recordó Larry Miller.

    “De repente, todos estaban de rodillas o de pie. Los únicos que permanecieron sentados fueron los invitados menonitas.”

    “No pude contener las lágrimas”, expresa Danisa Ndlovu. “Fue increíble ver a esas personas de rodillas. Fue como una descarga eléctrica; todos se dejaron caer de rodillas.”

    “A medida que esa historia se ha ido difundiendo por el mundo ecuménico, quienes estudian estos temas la han resaltado como una nueva forma de recepción: no solo se trata de que aceptemos documentos, sino también de que nos recibamos unos a otros en nuestro culto”, dice Larry Miller.

    El culto llevado a cabo el 29 de mayo de 2025, en Zúrich, fue una representación impactante de dicha “recepción” como una unidad que se experimenta, no necesariamente un acuerdo de unidad. Ese día, en la Grossmünster, no solo debatían teólogos y autoridades eclesiales, sino gente común que participaba en el culto, la liturgia y la vida cotidiana: menonitas y reformados en este lugar de división histórica.

    La Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá celebra el culto durante una visita
    de solidaridad de las Comisiones de Paz y Diáconos en 2015. Foto: Henk Stenvers

    Testimonio

    Crecer en términos de ser una comunión ha estado acompañado de este cuidado mutuo, y aprender a encontrar nuestra voz colectivamente.

    “Las situaciones pueden ser diversas, pero es fundamental hablar sobre la situación. Las palabras públicas deben estar bien pensadas; quienes lean nuestra declaración deben ver nuestra integridad”, afirma Danisa Ndlovu. “Las palabras elegidas apresuradamente pueden echar más leña al fuego en lugar de propiciar la reconciliación.”

    “Tras décadas en el movimiento ecuménico, tengo dudas sobre el impacto de las declaraciones, salvo quizá el impacto en nosotros mismos. Quizás sean más efectivas cuando en algún lugar de nuestro organismo exista el sufrimiento del que hablamos y al que respondemos. Podrán tener un impacto, especialmente si surgen de nuestro propio pathos”, declara Larry Miller.

    Cuando el Concilio General se reunió en Guatemala en 2000, el caucus de África solicitó una declaración sobre la violencia en la región oriental de la República Democrática del Congo. Si bien en ese momento no había iglesias miembros del CMM en dicha región, “decidimos que, dado que muchas iglesias miembros tenían la idea de que era necesario un compromiso con dicho conflicto, debíamos pronunciarnos”, afirma Nancy Heisey.

    “Se mostró suma prudencia, pero recuerdo haber dicho con firmeza, que debíamos escribir la carta”, dice Danisa Ndlovu.

    Un año después, la iglesia de la República Democrática del Congo escribió una carta fraterna a la iglesia de Estados Unidos, justo después del 11 de septiembre (los ataques a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington).

    “Eso fue realmente significativo”, dice Nancy Heisey.

    Como residente de Estados Unidos, se sintió nuevamente conmovida por un mensaje de la iglesia mundial justo después de las elecciones estadounidenses de 2024. “Quiero que sepan que estoy orando por ustedes”, escribió un profesor del CEMTA (Centro Evangélico Menonita de Teología Asunción) de Paraguay.

    Habiendo vivido bajo una dictadura militar, “él entiende lo que significa el autoritarismo para la iglesia, con la complejidad que implica la manera en que los menonitas lo abordaron”, explica Nancy Heisey.

    “No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero creo que los norteamericanos –las iglesias–tendremos que prestar mucha más atención a la sabiduría de otros lugares si quisiéramos seguir siendo iglesia.”

    “He valorado el uso actual de cartas pastorales que invitan a la oración. Recomendaría usar ese formato para encarar no solo nuestras preocupaciones inmediatas, sino también para orar por la sabiduría para abordarlas, cómo deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones; animarnos a examinar nuestros corazones en relación a nuestra misión; y cómo expresamos nuestro testimonio de paz frente a las situaciones concretas de hoy en día”, expresa Nancy Heisey.

    “Dichos llamados a la oración se difunden ampliamente. Quizá las personas de las congregaciones, a nivel general, realmente les presten atención. Es sorprendente lo que surge, por ejemplo, en nuestros pequeños grupos de la Hora de Oración en línea.”

    “Parte de ello es ayudar a nuestros propios miembros respecto a lo que decimos. Brinda dirección y alguna forma de unificación, de movilización en torno a un tema”, explica Danisa Ndlovu.

    “Esto se vincula con nuestro papel como iglesia de paz”, dice Nelson Kraybill. “Es necesario que sigamos fortaleciendo las relaciones y los lazos de amor y fraternidad en la comunión anabautista mundial, siempre manteniendo unidas la construcción de la paz y la misión.”

    “Si podemos seguir fortaleciendo esas relaciones internas en el cuerpo mundial, la teología del shalom, entonces es necesario que lo encarne cada parte regional de la iglesia. Los apoyamos. Oramos con ellos. Hacemos un llamado a la oración si hay alguna preocupación. Es el vínculo espiritual el que tendrá el efecto más duradero, más que las declaraciones políticas”, afirma.

    “No creo que deberíamos politizar, pero podemos ser personas que procuran cumplir con lo que su fe les llama a hacer”, afirma Nancy Heisey. “En cada carta que escribo [a mis representantes políticos] digo: Soy cristiana menonita y a mi gente le importa este asunto. Uno es poderoso si es capaz de decir: Mi iglesia mundial nos llama a orar por este tema. Como dijo el obispo Charles Nseemani de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zambia: Podemos hablar con nuestros líderes, pero deben saber que nos presentamos como cristianos, no como partidistas”.

    “Cuando se habla de menonitas, la gente piensa en la paz”, dice Danisa Ndlovu. “Somos conocidos como una iglesia histórica de paz. Si lo usamos sabiamente, es un buen testimonio.”


  • “Uno de los tesoros que han sido comprobados a lo largo del tiempo en el Congreso Mundial Menonita (CMM) es su compromiso con la toma de decisiones por consenso”, afirma Janet Plenert. Como vicepresidenta del 2009 al 2015 y coordinadora de representantes regionales desde el 2024, ella cuenta con amplia experiencia en esta práctica.  

    El consenso es un método para tomar decisiones unánimemente o registrar cuidadosamente las voces disidentes antes de avanzar.  

    “El consenso no significa uniformidad. Significa que todas las voces han sido escuchadas, todas las inquietudes han sido registradas y todos los miembros están dispuestos a avanzar por el bien común, aunque la decisión no refleje sus propias preferencias”.

    “En el CMM, utilizamos la toma de decisiones por consenso porque es coherente con nuestros valores. Fortalece la comunidad, ya que proporciona un contexto colaborativo y armonioso para la toma de decisiones”, explica César García, secretario general del CMM.

    El consenso procura escuchar, entender y respetar todas las inquietudes y puntos de vista.

    El consenso procura escuchar, entender y respetar todas las inquietudes y puntos de vista. Tomar decisiones usando este método promueve la consulta, el análisis, el cuestionamiento y la reflexión que se apoya en la oración. Valora y busca incorporar la experiencia y la perspectiva de todos los miembros.

    Este método hace un llamado a la participación de todas las iglesias en la formulación de decisiones. Crea un entorno para aprender e incluso cambiar de rumbo en el proceso de toma de decisiones.

    “El uso de un proceso de toma de decisiones por consenso posibilita que los representantes disciernan juntos la voluntad de Dios (Efesios 5:17) para la iglesia y para el CMM”, afirma Henk Stenvers, presidente del CMM.

    En las reuniones del Concilio General y del Comité Ejecutivo del CMM, la toma de decisiones por consenso se facilita mediante tres tarjetas de colores: naranja (sí), amarillo (incierto; hay inquietudes o se necesita claridad), azul (no/detenerse).

    • Si todas las tarjetas levantadas son de color naranja, la decisión está tomada y no es necesaria más conversación. 
    • Si se levantan una o más tarjetas amarillas, nos detenemos y se pide a quienes indicaron reservas que compartan sus preocupaciones. 
    • Una tarjeta azul indica oposición a la propuesta. Si se levanta una sola tarjeta azul, la moción no avanza hasta el consenso. Significa que se necesita más diálogo y discernimiento. 

    Como el CMM ha utilizado este método en diversos espacios de toma de decisiones, a veces un miembro puede levantar una tarjeta azul; más frecuentemente, los miembros levantan tarjetas amarillas.

    Una tarjeta amarilla en el Congreso Mundial Menonita no se entiende como una causa de división. Es, más bien, un llamado a mayor diálogo y discernimiento.

    “Cada tarjeta amarilla es una señal importante: tenemos que escuchar con más atención, considerar otros factores, tomarnos un poco más de tiempo, necesitamos orar juntos”, expresa César García.

    Es un llamado a una mejor comprensión, una mayor y más profunda rendición de cuentas, y una comunión más plena entre nosotros. Pero debemos tomarnos el tiempo para detenernos y escuchar las inquietudes.

    “Invariablemente, la discusión o acción que sigue a una tarjeta amarilla levantada genera un naranja “más vibrante” cuando la propuesta se vuelve a plantear”, declara Janet Plenert.

    La tarjeta amarilla invita una vez más a todos a la mesa para que lo que parecen acciones excluyentes se transformen nuevamente en comunión.

    “El CMM ha aprendido a no tener miedo a la tarjeta amarilla”.

    consensus in a diversity group

  • “Asistir a una Asamblea es una experiencia maravillosa. Es una oportunidad para ver otra parte del mundo y conocer a muchísima gente. Aprendemos nuevas maneras de trabajar juntos; nos adaptamos a situaciones que no habíamos previsto; y, lo más importante, forjamos relaciones”, afirma César García, secretario general del CMM.

    Cuando los líderes de la Iglesia Meserete Kristos (MKC) informaron al Congreso Mundial Menonita que no podrían ser anfitriones de la Asamblea en el 2028, no hubo duda en detener los planes para Etiopía. “Organizar una Asamblea debe ser una bendición para la iglesia”, expresa César García. “Si la tarea representa una carga, entonces necesitamos elaborar otro plan”.

    La iglesia MKC declara claramente que si [algunos miembros del CMM permiten que las congregaciones afirmen las relaciones entre personas del mismo sexo], la Iglesia Meserete Kristos no podrá ser sede de la Asamblea del 2028 en Etiopía. Esta decisión se basa en convicciones teológicas y fidelidad a las Escrituras, y no debe interpretarse como un acto de rechazo, condena u odio hacia ninguna persona o iglesia. Más bien, es un paso que se toma para preservar la comprensión de MKC de la enseñanza bíblica sobre el matrimonio mientras se mantiene la integridad de su participación en la comunidad anabautista mundial…”, expresa Desalegn Abebe, presidente de MKC.

    “Continuamos valorando la comunión, el diálogo y el respeto mutuo con todos los socios anabautistas que comparten un compromiso con Cristo y sus enseñanzas. La oración y la esperanza de MKC es que, incluso en medio de estos difíciles discernimientos, la comunidad anabautista en general permanezca unida en el amor, la verdad y la misión compartida, y que todas las decisiones reflejen integridad, fidelidad y compasión”.

    “MKC es un miembro valioso y que contribuye al Congreso Mundial Menonita”, declara César García.

    “Respetamos los procesos de discernimiento que cada una de nuestras iglesias miembro ha seguido para llegar a sus posiciones teológicas. Los principios fundamentales que todos los miembros del CMM acuerdan son nuestras Convicciones Compartidas, las cuales fueron discernidas conjuntamente y aprobadas por consenso en el Concilio General del 2006”.

    La iglesia miembro nacional más grande del CMM ha contribuido significativamente al liderazgo del CMM. El primer presidente del CMM que provenía de fuera de los miembros originales de Norteamérica y Europa pertenecía a MKC (1973-1978). Posteriormente, un vicepresidente fue miembro de MKC en Etiopía (1997-2003).

    Ha habido una representación continua de MKC en las Comisiones, incluido el presidente de la Comisión de Paz (2009-2012), miembros en las comisiones de Fe y Vida y la de Diáconos, en los comités de coordinación de las redes de servicio (GASN) y educación (GAHEN), y el secretario de los Diáconos (2022 hasta la actualidad).

    Los asuntos que amenazan con dividirnos pueden cambiar, pero “cada nueva generación necesita enfrentarse a la pregunta: ¿vamos a estar juntos a pesar de las diferencias?”, menciona César García.

    “Nuestro llamado a la unidad no se trata de mantener una institución en funcionamiento; es un llamado del Evangelio a vivir la unidad como manifestación del cuerpo de Cristo”, explica César García. “No somos nada si mantenemos la unidad institucional, pero las iglesias no pueden hablar juntas”.

    “Precisamente por la importancia de las relaciones, el Comité Ejecutivo ha decidido buscar otra sede para la Asamblea en el 2028”, afirma Henk Stenvers, presidente del CMM. “Las relaciones se forjan al pasar tiempo juntos, no solo en reuniones (que pueden llevarse a cabo por Zoom), sino también compartiendo comidas, celebrando juntos el culto, compartiendo la comunión, orando, cantando las canciones de los otros, viajando juntos en autobús o taxi, sirviendo hombro a hombro en la preparación de alimentos o pintando una escuela. Necesitamos estar reunidos para vivir la unidad juntos”.

    “Invitamos a nuestras iglesias miembro, especialmente a las de África, a considerar esta oportunidad de servir como anfitrionas de la familia mundial reunida”, afirma Liesa Unger, directora de eventos internacionales. “Estudiaremos propuestas de anfitriones en los próximos meses y, tenemos la esperanza de que, en 2026, anunciaremos una nueva fecha y lugar”.


  • Actualización

    Tras la declaración de un cese el fuego temporal, continuamos orando y actuando por una paz justa mientras nos solidarizamos con todos aquellos que sufren, lloran y guardan la esperanza: palestinos, judíos y aliados.

    Carta

    Amados hermanos y hermanas:

    El 7 de octubre de 2025 es el trágico aniversario de un brote de violencia que ha causado la pérdida de cientos de miles de vidas en las tierras llamadas Israel y Palestina y también en la región más amplia.

    Reconocemos que la imagen de Dios se encuentra en cada hombre, mujer y niño: cada muerte resultante de la opresión, el hambre, el encarcelamiento y la violencia es una tragedia.

    Nos apena la represión, el desprecio por la dignidad humana y el despojo durante décadas que condujeron a la crisis actual.

    Denunciamos los actos genocidas que buscan extinguir a un pueblo y su cultura. Denunciamos las enseñanzas cristianas que justifican y sustentan la crueldad, la superioridad y la violencia.

    Abrimos los ojos para ver y los oídos para escuchar el clamor de quienes sufren. Confesamos nuestro fracaso a la hora de responder ante su dolor.

    Nos hacemos un llamado a actuar en solidaridad con quienes se encuentran heridos y oprimidos. Nos comprometemos a decir la verdad y a practicar la justicia que conducen a la paz y la seguridad para todos en la región y más allá.

    Junto con nuestros hermanos cristianos palestinos del movimiento de teología de la liberación Sabeel:

    Dios todopoderoso, recordamos que “cuando los justos claman, el Señor escucha y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34: 17). Señor, ¿dónde está tu mensaje de libertad en medio del sufrimiento de quienes son detenidos y torturados injustamente? 

    Ayúdanos a dar testimonio ante quienes sufren y a aumentar nuestras acciones para que tu justicia se cumpla.

    Señor en tu misericordia…escucha nuestra oración.

    Oh Señor, cuánto anhelamos ver tu paz reinar en nuestro mundo.

    Anhelamos ver tu paz en Palestina e Israel, así como para las iglesias miembros del CMM en otras partes del mundo que también sufren violencia política o guerra en la República Democrática del Congo, India, Myanmar, Ucrania y Estados Unidos; y la violencia social persistente en muchas partes de Latinoamérica.

    Que venga tu reino de paz, y que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. ¡Y que seamos participantes de tu reino de paz!

    Nuestras palabras parecen pequeñas e insuficientes ante la crisis, pero aun así reafirmamos nuestra convicción de que:

    El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados..”
    (Convicciones Compartidas 5) 

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye secretaria, Comisión Diáconos

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz

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  • El diálogo entre el CMM y la CMIR crea una declaración y una guía de estudio 

    “La búsqueda de la paz comienza dentro del cuerpo de Cristo”, afirma Tom Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM. Mientras el Congreso Mundial Menonita celebra 100 años de encarnar la unidad dentro de la familia anabautista, nuestros líderes también están trabajando en nuestra misión de relacionarnos con otras comuniones cristianas mundiales. 

    El trabajo de reconciliación entre menonitas y luteranos que culminó en Stuttgart en el 2010 sirvió de ejemplo para otras aperturas con las comuniones cristianas mundiales. En preparación para el aniversario 500 en Zúrich, los líderes del CMM dialogaron con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR). 

    El trabajo colaborativo de las delegaciones menonitas y reformadas dio como resultado una declaración compartida para la conmemoración del aniversario en Zúrich el 29 de mayo del 2025. También produjeron una guía de estudio para ayudar a las congregaciones locales a celebrar el testimonio común con los hermanos y hermanas de la CMIR en sus contextos locales. 

    Tanto los anabautistas como los reformados tuvieron sus comienzos en el mismo círculo de reformadores y estudiantes de la Biblia en Zúrich en la década de 1520, señala Tom Yoder Neufeld, también copresidente del diálogo CMM/CMIR. 

    “El deseo de dialogar no tenía la intención de volver a tratar los temas que nos dividían… sino restablecer el círculo de estudio bíblico”, explica Tom Yoder Neufeld. 

    “Creemos que compartir nuestra reflexión y orar juntos contribuye a sanar las heridas del distanciamiento y la hostilidad, permitiéndonos especialmente descubrir oportunidades para el testimonio común y la paz”, declara Anne-Cathy Graber, secretaria de relaciones ecuménicas del CMM. 

    «El deseo de dialogar no tenía la intención de volver a tratar los temas que nos dividían… sino restablecer el círculo de estudio bíblico.»

    Tom Yoder Neufeld

    “Creemos que compartir nuestra reflexión y orar juntos contribuye a sanar las heridas del distanciamiento y la hostilidad, permitiéndonos especialmente descubrir oportunidades para el testimonio común y la paz”, declara Anne-Cathy Graber, secretaria de relaciones ecuménicas del CMM. 

    “Había un hambre real de encontrar oportunidades para dar testimonio juntos de la justicia y la paz en un mundo azotado por la opresión, la violencia y la guerra”, expresa Tom Yoder Neufeld. 

    El título de la declaración captura estos impulsos.: “Restaurando la plenitud de nuestra familia: en busca de un testimonio común – Una Declaración común de confesión, gratitud y compromiso”. 

    Una variedad de factores, incluidos los cambios de personal y la pandemia, llevaron a un inicio del diálogo más tardío de lo previsto. Un encuentro en persona reunió a tres líderes reformados y cuatro menonitas en Columbia Británica, Canadá, en 2023. Otras reuniones se llevaron a cabo por Zoom. 

    “Aun así, llegamos a conocernos y valorarnos muchísimo. Fue un regalo trabajar intensamente juntos como hermanos y hermanas menonitas y reformados. Una y otra vez se hizo evidente cuánto más nos mantiene unidos en Cristo que lo que nos divide”, comenta Tom Yoder Neufeld. 

    “Nuestra esperanza es que la declaración sirva como catalizador para que las congregaciones se encuentren entre sí y trabajen juntas en nuestro sentido compartido de llamado a trabajar por la paz”, afirma. 

    En conjunto, los participantes del diálogo produjeron un recurso de 24 páginas, “Una guía para el estudio, la liturgia y el diálogo”. Esta guía de estudio está destinada a ser utilizada a nivel congregacional para recibir la declaración. Incluye una descripción del contexto histórico y recursos litúrgicos para la celebración de un culto unido con congregaciones anabautistas y reformadas. 

    “Los diálogos ecuménicos no son solo debates de ideas”, declara Anne-Cathy Graber. La guía de estudio, que incluye los recursos para el culto unido, “constituye un aspecto único de este documento y esperamos que promueva el encuentro entre cristianos menonitas y reformados”. 

    “Acoger esta declaración a nivel local y en el propio contexto de cada uno es un desafío importante”, afirma. 

    Los dirigentes del CMM y de la CMIR aún no han decidido si se seguirán celebrando sesiones de diálogo formal.