• “Estamos orando por ustedes desde Indonesia”, el Congreso Mundial Menonita escribió haciendo un llamado a la oración. Este mensaje pronto llegó de los líderes de la oficina del sínodo GITJ (Gereja Injili di Tanah Jawa) en Indonesia, país también afectado por terremotos.

    El terremoto afectó a las congregaciones miembros del CMM de los Hermanos Menonitas (Iglesias Hermanos Menonitas de Colombia – IHMC) y los Menonitas (Iglesia Cristiana Menonita de Colombia – IMCOL).

    A principios de septiembre, el gobierno colombiano reportó 331 fallecidos. Más de 36 000 viviendas fueron destruidas y 200 000 resultaron afectadas en 16 departamentos.

    “Somos un cuerpo interdependiente” afirma Manuel Mosquera, presidente y representante legal de los Hermanos Menonitas en el Chocó, que es un departamento en la costa occidental de Colombia. “Nuestra mayor esperanza y confianza definitivamente está es en el Dios dador de la vida.”

    Las continuas réplicas han agravado los daños y provocado grietas donde antes no las había, afirma Manuel Mosquera. Además de la pérdida de vidas y los daños a viviendas e infraestructura, la emergencia provocada por el terremoto en Colombia ha generado necesidades relacionadas con vivienda, alimentos, agua, salud, educación, protección, recuperación económica y apoyo emocional.

    “La casa como santuario de paz y como lugar físico, para muchos es uno de los lugares de mayor garantía, pero en fenómenos naturales también se convierte en la mayor amenaza, la mejor garantía nuestra es estar en las manos de Dios; independientemente donde estemos ubicados, Él está para protegernos y ayudarnos allí,” expresa Manuel Mosquera.

    IHMC

    Los Hermanos Menonitas tienen numerosas iglesias en Chocó, la región más cercana al epicentro. De las 17 congregaciones, 12 resultaron afectadas. Los daños en los edificios varían desde pequeñas grietas hasta viviendas completamente inhabitables.

    Tras el desastre, las comunidades rurales sufrieron una gran necesidad de alimentos y medicinas de emergencia. En el Valle del Cauca, una congregación de Hermanos Menonitas en el norte de Cali funcionó como centro de acopio de alimentos, ropa y otros suministros. Se informó que se distribuyeron entre 250 y 280 paquetes de alimentos en dos localidades, incluyendo Suárez, Cauca.

    En Pereira, un lugar de culto quedó inhabitable.

    “Otra área importante, que requiere apoyo, es la atención posterior al trauma, ya que muchas personas experimentan estrés emocional y miedo como resultado de lo que han vivido”, informa ICOMB (Comunidad Internacional de Hermanos Menonitas) en nombre de la IHMC.

    IMCOL

    Al menos seis edificios que son propiedad de la IMCOL resultaron gravemente afectados y varias viviendas de miembros de las congregaciones sufrieron daños.

    En Manizales, Santa Rosa de Cabal y Cali, una familia de cada congregación reportó haber perdido sus pertenencias y su vivienda estable.

    Muchas familias tienen viviendas dañadas que aún están siendo evaluadas. 

    “Además de los daños materiales, las iglesias han constatado miedo, incertidumbre sobre la seguridad de los hogares, interrupciones en el trabajo y la educación, y la necesidad de apoyo psicosocial y pastoral”, escriben los líderes de IMCOL en un informe.

    La IMCOL ha formado un equipo para evaluar las necesidades y proporcionar una respuesta a largo plazo, especialmente en lo que respecta a las necesidades de atención pastoral.

    Están recaudando fondos a nivel local y contactándose con socios internacionales, incluido el CMM.

    “Cuando un miembro del CMM sufre una catástrofe, no hay duda de que respondemos. Esta respuesta puede adoptar diversas formas: mediante subvenciones del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial o a través de las organizaciones de misión y desarrollo de las iglesias miembros locales o regionales”, afirma César García. “Y sus oraciones siempre son una valiosa respuesta. Saber que no estamos solos en medio de la crisis es muy poderoso”.

    “Esas manifestaciones de ayuda y solidaridad, son una muestra grande del amor de Dios que habita en cada corazón,” escribió Oscar Herrera Rodríguez, Coordinador del Comité de Misiones de IMCOL, en respuesta al llamado a la oración del CMM.

    Las iglesias de Colombia nos invitan a orar:

    • Por las familias que han perdido sus hogares, pertenencias o fuentes de ingresos.
    • Por los ancianos, niñas, niños y familias que aún sienten miedo o incertidumbre.
    • Por quienes brindan atención pastoral y participan como voluntarios en las labores de socorro.
    • Por la sabiduría necesaria para identificar las necesidades más urgentes y utilizar los recursos recibidos de manera responsable.
    •  Por una recuperación que permita reconstruir hogares, medios de subsistencia, lazos comunitarios y esperanza.

    Comparta sus oraciones con los miembros del CMM en Colombia a través del cuadro de comentarios a continuación. 


    “En un abrir y cerrar de ojos”

    “En un abrir y cerrar de ojos vio desaparecer todas sus cosas, entonces ella corría y miraba hacia atrás y miraba como todas las cosas iban cayendo, todos los bienes de la casa,” relata Francisco Mosquera de Cali, Colombia. El edificio de apartamentos donde vivía su hermana quedó completamente destruido por el terremoto. Por un momento, su hijo adulto, Luis David, temió que se hubiera llevado a su madre, Marta Manzano, junto con su casa.

    Todos lograron salir del edificio, algunos más malheridos que otros, pero todos con vida.

    Todos lograron salir del edificio, algunos más malheridos que otros, pero todos con vida.

    Una vez que comprendió que un terremoto lo había destruido todo, el impacto emocional y psicológico se volvió abrumador. Pero la gente acudió en su ayuda, ofreciéndole abrazos, ánimos y apoyo emocional.

    Su iglesia, la Iglesia Misión Jesucristo Luz y Vida (IMHC), la ayudó a encontrar un nuevo apartamento.

    Tras ocho días, le permitieron regresar al edificio para recoger algunos documentos, nada más.

    “Bueno, a ella, la iglesia la ha arropado, la ha acompañado psicológicamente, emocionalmente y estamos pendientes como evoluciona,” explica.

    “Ella está muy agradecida con Dios por haber salvado su vida.”


  • Encuentro mundial menonita en Filipinas destaca la solidaridad, la fe y el testimonio común

    Casi trescientos participantes de más de una decena de países se reunieron el 14 de marzo de 2026, en la histórica plaza de Lumban, para el 9° evento anual de Renovación del Congreso Mundial Menonita (CMM). Centrado en el tema, “Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza”, la reunión subrayó el llamado a “ayudarse entre sí a soportar las cargas” (Gálatas 6:2–10).

    El evento de Renovación reunió a miembros de la Iglesia Menonita Integrada de Filipinas (IMC, por sus siglas en inglés), el Comité Ejecutivo del CMM y miembros del Comité de Jóvenes Anabautistas (YABs).

    Por medio de la adoración, testimonios, expresiones culturales y la oración, los participantes dieron testimonio de unidad, resiliencia y cuidado mutuo en diferentes culturas y continentes.

    Bayanihan

    Uno de los momentos más destacados de la ceremonia de apertura fue una procesión simbólica con una choza tradicional de nipa (bahay kubo), que representaba el valor filipino de bayanihan. Esta práctica cultural, en la que los vecinos trabajan juntos para trasladar una vivienda en caso de necesidad, sirvió como una metáfora viva del tema del encuentro.

    Arraigado en la unidad, la compasión (malasakit) y la cooperación,  el concepto de Bayanihan refleja una característica distintiva de la interpretación anabautista del evangelio.

    “Dios nos llama a responder con solidaridad y acciones desinteresadas a las necesidades de los demás en nuestra iglesia mundial”, afirmó César García, secretario general del CMM. “Al hacerlo, experimentamos el Bayanihan en nuestra familia de fe y lo damos a conocer en un mundo que anhela un amor fiel y una solidaridad duradera.”

    El programa también celebró la herencia cultural de Filipinas a través de la música y la danza.

    Varios distritos eclesiales hicieron presentaciones tradicionales de danza y música, integrando la fe con la identidad local. Entre las danzas presentadas se encontraba Pandanggo sa Ilaw, una danza folclórica que simboliza la luz en la oscuridad, inspirada en Mateo 5:14-16. Otras presentaciones incluyeron la Cariñosa, que refleja temas de amor y pertenencia, y danzas de la cosecha que celebran la provisión de Dios a través de la agricultura.

    “Bayanihan” no fue solo una metáfora de Renovación 2026: se puso en práctica. Las personas en el liderazgo de la iglesia IMC, entre ellas el pastor Joel De León, el presidente de IMC, Zaldy Magansay y el pastor Richard Rancap, portaron una choza de nipa al lugar del evento.

    “Esto encarna el espíritu de unidad comunitaria, cooperación y apoyo mutuo”, afirma el obispo Eladio Mondez, de IMC. “Más allá de su significado literal, el Bayanihan simboliza el fuerte sentido de comunidad del pueblo filipino, en que las personas ayudan a los demás de buen grado sin esperar nada a cambio, especialmente en momentos de necesidad, catástrofes o actividades comunitarias. Ello refleja la importancia profundamente arraigada del esfuerzo y apoyo colectivos en la sociedad filipina.”

    Solidaridad en el compromiso común

    Los testimonios y la oración constituyeron un componente central del programa.

    “Al escuchar [las historias de los pastores de IMC], percibí la fe, perseverancia y una profunda confianza en Dios”, expresó Blessing Joy Turqueza, representante de Asia en el Comité de YABs. “Aun en las dificultades, continúan sirviendo. Aun en la incertidumbre, siguen confiando en que Dios proveerá. Y pese a todo, veo esperanza en la comunidad de creyentes.”

    Blessing Turqueza enfatizó que la solidaridad en la iglesia no se basa en la perfección, sino en el compromiso común. “La iglesia sobrelleva heridas e interrogantes”, manifestó, “pero también lleva consigo algo más grande: la fe, la esperanza y el amor de Cristo. Cuando nos mantenemos unidos como familia de Cristo, apoyándonos y animándonos mutuamente, comenzamos a ver la fidelidad de Dios.”

    Sindah Ngulube, obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, habló de solidaridad tras el devastador incendio en un internado de varones. Increíblemente, todos los niños salieron ilesos. Tras el suceso, la comunidad eclesial local se movilizó rápidamente a fin de brindar asistencia y comenzar las tareas de reconstrucción.

    Doug Klassen, pastor ejecutivo de la Iglesia Menonita de Canadá, pidió solidaridad para discernir el compromiso anabautista con la paz en medio de los debates sobre la preparación militar y el posible reclutamiento obligatorio en Canadá.

    “Hace setenta años, muchos menonitas se declararon objetores de conciencia”, comentó Doug Klassen. “Hoy, debemos preguntarnos qué haríamos nosotros. Es necesario que aprendamos del testimonio de los menonitas de Colombia y Myanmar, quienes siguen encarnando la paz en contextos difíciles. La iglesia mundial tiene mucho para enseñarnos.”

    La naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM

    Eladio Mondez, presidente de IMC, y Belén Raga, alcaldesa de Lumban, dieron la bienvenida formal a los participantes, y expresaron su gratitud por la oportunidad de ser anfitriones de un encuentro internacional. La presencia de líderes de iglesias de todo el mundo junto a las congregaciones locales puso de relieve la naturaleza interconectada de la familia de iglesias del CMM.

    El encuentro de Renovación forma parte de una serie de eventos que se llevan a cabo durante varios años en diferentes regiones del mundo, cada uno concebido para celebrar la historia común y las diversas expresiones de la fe anabautista. Los miembros del Comité Ejecutivo del CMM se suman a los participantes locales en un culto masivo en el que anfitriones e invitados comparten sus dones. Además del culto y las enseñanzas, estos encuentros brindan un espacio para compartir historias, fortalecer relaciones y orar por la iglesia mundial.

    La ofrenda recogida durante el culto se destinó a la contribución del Aporte Proporcional Justo de la IMC al CMM.

    El encuentro concluyó con comidas compartidas, fraternización y un sentimiento renovado de solidaridad.

    “En la adoración, el canto, la oración y el intercambio cultural, se nos recuerda que la iglesia mundial está llamada a ayudar a que sobrellevemos mutuamente las cargas”, expresó John D. Roth, coordinador de Renovación. “Me ha inspirado especialmente la energía y el compromiso de los jóvenes de la IMC al dar testimonio del amor de Dios en un mundo fracturado. Su fe es una poderosa señal de esperanza para el futuro de la iglesia.”

    Oración de cierre

    Dios misericordioso, Príncipe de Paz,

    Te agradecemos por la fuente de vida compartida de esta familia mundial. Al concluir este tiempo de Renovación, nuestros corazones están llenos. Te agradecemos por las voces diversas, los diferentes idiomas y el único Espíritu que nos ha reunido bajo la protección de tu gracia. 

    Señor, te pedimos que el fuego de la renovación que sentimos hoy aquí no se desvanezca. Al igual que las lámparas en la oscuridad, deja que la verdad de tu Palabra permanezca firme y ecuánime dentro de nosotros. Que tu Espíritu siga siendo nuestra guía y nuestra fuente de fortaleza.

    Al regresar a los distintos rincones del mundo, danos el valor para ser tus manos y tus pies. Donde haya conflicto, haznos artífices de la paz. Donde haya injusticia, haznos personas que procuran tu justicia. Y donde haya desesperación, permítenos llevar la luz de tu esperanza.

    Que podamos andar en el camino de Jesús: arraigados en la comunidad, comprometidos con el servicio y rebosantes de Tu amor. Partimos ahora, no solo como individuos, sino como cuerpo mundial de creyentes, renovados y listos para servir.

    En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y nuestra Paz, 

    Amén.

    Felipe Magbuhos Jr., director de educación de IMC, pastor 


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    Breve historia de los menonitas en Filipinas

    La presencia menonita en Filipinas comenzó poco después de la Segunda Guerra Mundial, principalmente a través del Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés).

    El MCC llegó al país alrededor de 1947 para brindar ayuda humanitaria, asistencia médica y apoyo a la reconstrucción de posguerra. Esta labor permitió que los menonitas conocieran las comunidades filipinas, especialmente en las zonas rurales y en aquellas afectadas económicamente.

    En 1965 se fundó Missions Now, Inc. (MNI, por sus siglas en inglés), que comenzó como una organización misionera filipina independiente, centrada en la labor evangelística local, especialmente entre las comunidades rurales y tribales del norte de Luzón.

    Con el paso del tiempo, MNI estableció relaciones de coparticipación con organizaciones misioneras menonitas de América del Norte. Estas colaboraciones incluyeron el apoyo de entidades como Misiones Menonitas del Este, anteriormente Junta Menonita del Este de Misiones y Obras de Caridad), que trabajó con MNI en la capacitación de personas en el liderazgo y la fundación de iglesias.

    En 1987, MNI atravesó conflictos internos y cambios de rumbo. Para 1991, los integrantes del movimiento que mantenían un firme compromiso con las enseñanzas menonitas se reorganizaron para establecer la Iglesia Menonita Integrada (IMC, por sus siglas en inglés).

    IMC pasó a formar parte de la familia menonita mundial más amplia al incorporarse al Congreso Mundial Menonita en 1992.


  •  Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;
    nuestra ayuda en momentos de angustia.
    Por eso no tendremos miedo,
    aunque se deshaga la tierra,
    aunque se hundan los montes en el fondo del mar,
    aunque ruja el mar y se agiten sus olas,
    aunque tiemblen los montes a causa de su furia.

    Salmos 46:2-3

    Amados hermanos y hermanas:

    Solicitamos sus oraciones y acciones de solidaridad con nuestros miembros en Venezuela.

    El 24 de junio del 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud superior a 7.0 cada uno, seguidos de réplicas.

    Los terremotos afectaron una región significativa del país, pero los efectos más graves se han registrado en La Guaira y en la capital, Caracas.

    Al momento de redactar este artículo, se habían confirmado cerca de 200 muertos y unos 1000 heridos. Sin embargo, miles de personas permanecen desaparecidas y numerosos edificios se han derrumbado.

    Actualización del 29 de junio de 2026: Se ha confirmado la muerte de cerca de 1.500 personas. Decenas de miles siguen desaparecidas.

    El desastre se produce mientras la gran mayoría de la población aún espera una mejora económica y social tras un cambio de gobierno impuesto por Estados Unidos y después de años de hiperinflación.

    Menonitas, los Hermanos en Cristo y la Iglesia Menonita. Casa de Restauración y Vida Shalom es miembro asociado del CMM. Los líderes anabautistas en Venezuela informan que sus miembros, en general, no sufrieron daños físicos, aunque algunos de ellos se refugiaron en las instalaciones de la iglesia tras sufrir daños en sus hogares.

    “El impacto emocional ha sido muy fuerte, especialmente para quienes viven en Caracas”, afirma Pablo Stucky, representante regional del CMM para Latinoamérica – Región Andina. “Los daños y la pérdida de vidas han sido muy significativos, además de las interrupciones en las comunicaciones, por ejemplo. Todo esto exige una reconstrucción en un país que ya se encuentra en una situación económica frágil”.

    Señor, consuela al pueblo de Venezuela. Consuela a los afligidos. Sana a los heridos. Rescata a los atrapados. Brinda paz a quienes sufren angustia y dolor. Fortalece la resiliencia de tu pueblo para ayudar a sus vecinos y guía a los gobiernos para que respondan con sabiduría, justicia y compasión.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye
    secretaria,
    Comisión Diáconos

    Pablo Stucky
    Representante regional, América Latina – Región Andina


    Urgent prayer & pastoral letters

    calling to pray for Venezuela
  • Miembros de la Comunidad Evangélica Menonita, Comunidad Menonita en el Congo, Comunidad de Iglesias de los Hermanos Menonitas en el Congo, Comunidad Menonita de Kinshasa: 

    Los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ustedes traen dones a la familia global: la vitalidad emocional de su conexión con Jesús nos inspira. Su profunda fe nos enseña. Su práctica de comunidad y hospitalidad abnegada nos sirve de ejemplo del camino de Jesús. 

    Nos duele el sufrimiento que padecen. Los estragos de la extracción de recursos para los dispositivos mismos que nos conectan. El subdesarrollo de su vasto país, cuyas riquezas solo benefician a los ya adinerados. Las facciones en guerra que se disputan el poder y el dinero mientras quienes quedan atrapados en medio sufren. 

    Dios, que habita en su santo templo, 
    es padre de los huérfanos 
    y defensor de las viudas; 
    Dios da a los solitarios un hogar donde vivir, 
    libera a los prisioneros y les da prosperidad;
    pero los rebeldes vivirán en tierra estéril. 
    Salmo 68:5-6

    En estos momentos, hacemos un llamado a nuestra comunión mundial para que oremos con nuestros hermanos y hermanas en la República Democrática del Congo y en otros lugares, en medio del brote de ébola. Oramos por la difusión de información sobre higiene para frenar la propagación del virus. Oramos por el suministro de jabón, guantes y otros materiales para proteger a quienes brindan atención médica y evitar que su compasión tenga un alto costo. 

    Oramos para que los gobiernos actúen con sabiduría y prudencia en la implementación de medidas preventivas. Oramos para que cese la violencia local y regional que impide que la ayuda médica llegue a quienes la necesitan. 

    Oramos para que las iglesias sean un refugio para el espíritu en estos tiempos de temor. Que nuestros miembros se esfuercen por compartir información veraz. Que nuestras comunidades sean generosas al atender las necesidades de todos. 

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
    En el nombre de Jesús, Príncipe de Paz.

    Amén.

    Henk Stenvers
    Presidente
    Congreso Mundial Menonita


    Urgent prayer & pastoral letters

    Interior shot of large church building in Africa full of people in formal attire.
  • logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council

    El Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo de Iglesias del Oriente Medio, la Federación Luterana Mundial, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el Congreso Mundial Menonita, la Conferencia Cristiana de Asia y ACT Alianza se unen para expresar su profunda preocupación con respecto a las repercusiones humanitarias y sociales del creciente conflicto en el Medio Oriente y la amenaza que plantea para la paz y la seguridad de la región y del mundo.

    Después de haber soportado muchos años de complejos desafíos políticos, económicos y sociales, el pueblo de Irán –que cuenta con más de 92 millones de habitantes– ahora enfrenta las amenazas inmediatas del conflicto actual y un futuro muy incierto.

    El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Khamenei, el 28 de febrero del 2026, y las posteriores represalias iraníes han desatado una guerra que amenaza la paz en la región y más allá. También plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los civiles, un ejemplo trágico de ello es la muerte, según se informa, de hasta 175 niñas y personal escolar en un ataque con misiles contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.

    Los riesgos humanitarios y el sufrimiento inevitablemente se intensificarán entre más se prolongue este conflicto. Además, nos preocupan profundamente los crecientes informes que indican graves violaciones del derecho internacional humanitario durante las operaciones militares en curso. Insistimos en que, como obligación moral y legal, todos los participantes en el conflicto deben proteger del daño a los civiles y abstenerse de atacar zonas e infraestructuras civiles.

    Al mismo tiempo, tememos que el conflicto pueda dar lugar a un nuevo período de violencia e inestabilidad prolongadas en toda la región. Este conflicto ya está afectando a muchos países de la región y de otras partes del mundo.

    En el Líbano, la situación se ha intensificado hasta convertirse en un ataque israelí a gran escala que afecta a varias regiones del país, incluida la capital, Beirut. Se ha infligido una gran destrucción en barrios residenciales, especialmente en los suburbios del sur de Beirut y en amplias zonas del sur del país. La intensificación de las hostilidades ha provocado un sufrimiento generalizado entre la población civil y ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad.

    Irak también se ha visto afectado por la escalada regional, con tensiones crecientes y preocupaciones de seguridad que añaden más tensión a un contexto ya frágil.

    Los ataques de represalia iraníes también han afectado a varios países del Golfo, así como a Chipre y Azerbaiyán.

    Adicionalmente, nos preocupa profundamente que estos ataques y sus consecuencias probablemente causen desplazamientos de población aún mayores en una región que ya tiene un número muy elevado de personas desplazadas y con una provisión o planificación lamentablemente inadecuada para garantizar el bienestar de los desplazados internos dentro de Irán o de los refugiados en los países vecinos.

    Además de las consecuencias inmediatas de muerte, destrucción y desplazamiento en Irán y los países más afectados, este conflicto ya está afectando la vida y el sustento de las personas, comunidades y sociedades de toda la región. Junto con el resto de la sociedad en Irán y la región en general, las iglesias y las comunidades cristianas se enfrentan a los peligros que esta guerra representa para su futuro.

    Cabe destacar que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos son claramente ilegales según el derecho internacional. Se llevan a cabo sin ninguna justificación creíble de la supuesta amenaza inminente de Irán y constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, creada precisamente para proteger a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra. El abandono de la diplomacia en favor de un ataque armado es imprudente e irresponsable.

    Tras haber tomado este camino, no se debe permitir que Israel y Estados Unidos vuelvan a sembrar la desolación y a llamarla paz. Deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, incluidas las consecuencias para el futuro del pueblo iraní, cuya libertad dicen promover.

    Hacemos un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a la reanudación urgente de la colaboración diplomática y del diálogo político a través de los mecanismos internacionales y regionales establecidos y al pleno cumplimiento por todos los Estados de sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas.

    Nuestro llamamiento se fundamenta en nuestra fe y nuestros valores éticos cristianos, así como en el derecho y la política. Afirmamos que la guerra es incompatible con la naturaleza y la voluntad de Dios para la humanidad, y contraria a nuestros principios cristianos fundamentales. La paz es un imperativo moral y espiritual arraigado en nuestra fe en un Dios de justicia y compasión, y un don que no se alcanza mediante la fuerza ni la violencia armada. La dignidad humana es sagrada y refleja la imagen de Dios. Cualquier atentado contra la vida civil o violación sistemática de los derechos humanos, ya sea mediante ataques externos u opresión interna, constituye una afrenta directa a la dignidad humana otorgada por Dios y a la santidad de la vida.

    En este conflicto y en nuestro contexto mundial más amplio, lamentamos la ausencia de moralidad y legalidad, la arrogancia imperante y las ideologías de poder, y la sustitución de la conciencia por la utilidad política. Como cristianos, no reconocemos ninguna licencia divina para matar, destruir, desplazar u ocupar. Proclamamos la dignidad humana y los derechos otorgados por Dios a todas las personas, por igual y sin discriminación. Rechazamos la lógica brutal de la guerra y la dominación. Buscamos el don de la paz.

    Oramos por la gente del Medio Oriente, que ha sufrido demasiada violencia durante tanto tiempo, y con demasiada frecuencia, como resultado de intervenciones de actores externos.

    Invitamos a todas las iglesias y cristianos del mundo, y a todas las personas de fe y buena voluntad, a unirse en oración por la paz en el Medio Oriente y en todas partes del mundo donde existen conflictos y luchas.

    Dios, pon fin a la violencia y la injusticia.

    Inspira a los líderes a trabajar por el bienestar de todas las personas.

    Que tu amor y compasión prevalezcan, uniendo a las naciones en la búsqueda común de la paz.

    Que tu reino de paz reine en la Tierra como en el cielo.


    • ACT Alianza
    • Conferencia Cristiana de Asia
    • Federación Luterana Mundial
    • Congreso Mundial Menonita
    • Consejo de Iglesias del Oriente Medio
    • Comunión Mundial de Iglesias Reformadas
    • Consejo Mundial de Iglesias
    • Consejo Metodista Mundial
    logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council


    Urgent prayer & pastoral letters

    God, bring an end to violence and injustice