• El 19 de enero de 2020, con motivo del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial, menonitas de la Republica Dominicana descendieron al río a orar. La Iglesia Evangélica Menonita de Santo Domingo celebró a la familia anabautista local y mundial con bautismos y recursos para el culto del Congreso Mundial Menonita. Veintidós personas expresaron su devoción por seguir a Jesús y su compromiso con la familia eclesial local e internacional.

    A lo largo y ancho de la República Dominicana, miembros de 75 congregaciones menonitas recordaron los bautismos de George Blaurock, Conrad Grebel y Felix Manz en 1525, junto con los suyos.

    A partir de la década de 1940, el anabautismo fue introducido en el Caribe por misioneros menonitas estadounidenses. Hoy en día hay iglesias menonitas nacionales en Cuba, República Dominicana, Jamaica y Puerto Rico, que pertenecen a la membresía del CMM. La iglesia de Trinidad y Tobago es miembro asociado, y en otras islas hay grupos de congregaciones que se identifican con los anabautistas.

    A continuación presentamos un panorama general de las iglesias miembros del CMM del Caribe.

    Cuba

    Fundación y extensión

    A principios de la década de 1950, llegaron misioneros anabautistas de EE.UU. a Cuba: los Hermanos en Cristo a Cuatro Caminos, cerca de La Habana, y los menonitas (Conferencia de Franconia) cerca de Cárdenas.

    Los Hermanos en Cristo evangelizaron en los pueblos, e iniciaron una escuela bíblica y clases de escuela dominical, que se inscribieron oficialmente en 1954. Los misioneros menonitas diseñaron una estrategia de autoapoyo económico, administración propia y autopropagación del evangelio. No solicitaron la inscripción oficial.

    En 1959 tras el triunfo de la Revolución, continuaron funcionando las 55 iglesias inscritas y muchas iglesias no inscritas. Sin embargo, solo se aceptó a un grupo selecto de nuevos inscritos desde fines de la década de 1990. Después de 1959, los misioneros norteamericanos se fueron del país junto con muchos líderes de la iglesia cubana. Pese a los desafíos, surgieron otros líderes cubanos como Juana M. García, para continuar sirviendo a la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Cuba.

    En 1992, la Constitución cubana pasó de ser un Estado ateo a un Estado secular (laico). Este cambio produjo un rápido crecimiento de las iglesias, especialmente de la rama evangélica. Diversos grupos llegaron a Cuba como resultado de este cambio.

    Hoy en día, la iglesia de los Hermanos en Cristo es la única iglesia anabautista inscrita oficialmente en Cuba. La mayoría de sus cien iglesias se reúnen en casas. Además de las congregaciones establecidas, funcionan más de setecientos pequeños grupos. Tienen un centro de capacitación de líderes en Palmira, Cuba. El Comité Central Menonita y la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Canadá están ayudando a brindar capacitación en liderazgo para pastores y líderes.

    Otro grupo menonita, en las cercanías

    de Holguín y Santiago, se vincula con la Conferencia Conservadora Menonita de Rosedale, Ohio, EE. UU. Continúa también la obra original iniciada por la Conferencia de Franconia. Dichos grupos menonitas reducidos participan activamente como testigos del evangelio. Ninguno de los dos está inscrito oficialmente.

    Desafíos

    Crecen los grupos cubanos afines al anabautismo y tratan aspectos de la identidad anabautista. Requieren apoyo y capacitación de líderes, y tienen dificultades para lograr el otorgamiento de terrenos para edificios de la iglesia.

    Luis Bermúdez Hernández, obispo de los Hermanos en Cristo, afirma que la Revolución hizo un gran aporte a la iglesia: creó las condiciones para centrarse en las iglesias que se reúnen en casas, ya que así era fácil invitar a los vecinos a dichas reuniones. Este enfoque ha generado un crecimiento espectacular.

    República Dominicana

    Fundación

    La Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc. comenzó por una iniciativa de Evangelical Mennonite Church de Fort Wayne, Indiana; actualmente figura con el nombre de Fellowship of Evangelical Churches. En 1946 enviaron a los misioneros Omar y Laura Sutton junto con la señorita Lucille Rupp, quienes se establecieron en el suroeste del país en una pequeña comunidad llamada El Cercado. A su llegada, Omar Sutton junto con otros hombres y unos pocos miembros de la naciente iglesia, construyeron el primer acueducto de la ciudad, impactando de manera significativa en la vida de dicho pueblo.

    En septiembre de 1949 llegaron dos matrimonios a la República Dominicana para sustituir a Omar y Laura Sutton. Otros misioneros se fueron sumando al trabajo de campo en la fundación de nuevas iglesias. El plan contemplaba tener para el año 1967, veinticinco iglesias y mil miembros. En 1970 el liderazgo nacional se había hecho fuerte por lo que nuestro concilio Evangelical Mennonite Church decidió entregar todo el trabajo de la iglesia nacional al Comité Ejecutivo de la Conferencia Evangelica Menonita Inc., mediante el llamado Acuerdo de Monte Río, firmado en la ciudad de Azua.

    Extensión

    Hay varias congregaciones anabautistas en la República Dominicana, el Consejo Menonita Dominicano, Faro Divino (miembro del CMM), menonitas conservadores, Iglesia de Dios en Cristo Menonita y Conferencia Evangélica Menonita Dominicana Inc.

    Desafíos

    Entre los principales desafíos de la iglesia es preservar la sana doctrina llegada hasta nosotros del anabautismo radical del siglo XVI, que decidió ser fiel a la Palabra de Dios sin importar las consecuencias. Otro desafío grande es seguir sembrando la Palabra de Dios en la población dominicana para hacer honor a nuestro símbolo patrio, como la única nación que tiene la Biblia abierta en su bandera en Juan 8,32: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

    Otro desafío es el desarrollo del liderazgo. Los pastores estudian en el seminario menonita o cursan una licenciatura en teología en la Universidad Evangélica Dominicana, pero la mayoría trabaja fuera de la iglesia para ganar un salario.

    El aporte más importante de los anabautistas dominicanos ha sido la formación de miembros dispuestos a ser verdaderos siervos en el entorno que les ha tocado vivir. Por tanto, en la mayoría de las instituciones cristianas de servicio en la República Dominicana encontrarán una fuerte presencia de hermanos y hermanas anabautistas.

    La visión y esperanza para el futuro: continuar desarrollando la visión anabautista; crear líderes en vía de sustituir a la generación anterior; fortalecer nuestras iglesias conservando y haciendo crecer la membresía.

    Puerto Rico

    Fundación y extensión

    La Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc. (CIMPR) es la organización que representa y dirige a las iglesias menonitas en Puerto Rico. El origen de la CIMPR data de 1943, cuando la Iglesia Menonita de Norteamérica procuró oportunidades para “servir y edificar”, en lugar de respaldar la Segunda Guerra Mundial. Por tal razón, en 1943 llegaron varios hermanos menonitas al barrio La Plata, del pueblo de Aibonito, para servir en proyectos de agricultura, salud y trabajo social.

    Sus testimonios motivaron que muchos entregaran sus vidas a Dios, formándose así una hermandad en La Plata. La Iglesia dio a conocer el evangelio por medio de clínicas de salud, cultos evangélicos, escuelas dominicales, escuelas bíblicas de verano y la obra personal.

    Se solicitó luego ayuda a la Junta Menonita de Misiones de Elkhart, Indiana, llegando entonces misioneros para organizar las primeras iglesias. En 1946 nace la Iglesia Betania en el barrio Pulguillas de Coamo; en 1947 se establece la Iglesia El Calvario en el barrio La Plata de Aibonito; en 1948 nace la Iglesia Esmirna en el barrio Coamo Arriba de Coamo; y en 1949 la Iglesia Palo Hincado en el barrio de Barranquitas.

    En total se fundaron dieciséis iglesias en toda la Isla, con novecientos miembros; hoy en día se mantienen activas doce de dichas iglesias.

    Desafíos

    La actual Iglesia Menonita de Puerto Rico enfrenta varios retos, tales como establecer nuevas iglesias para su crecimiento en toda la isla; la influencia de otras doctrinas que desafían la hermandad menonita a discernir, y afirmar su identidad común y unidad como iglesia de Cristo. De igual manera, la influencia de algunas de estas doctrinas ha enriquecido la vida y la misión menonita de múltiples formas.

    La Iglesia Menonita Anabautista contribuyó enormemente en el desarrollo de la agricultura, ganado y educación. Pero sus mayores legados fueron la extensión del evangelio y las clínicas de salud; como resultado, hoy día contamos con varios hospitales que surgieron de dichas clínicas. Con la bendición de Dios y el poder del Espíritu Santo, la Iglesia Menonita de Puerto Rico seguirá abriendo caminos y venciendo desafíos para continuar extendiendo el evangelio de Cristo.

    Jamaica

    Fundación

    David H. Loewen, ministro de la Conferencia General Menonita, y su esposa Anna, de Manitoba, Canadá, llegaron a Jamaica. “El Señor nos dijo que debería abrirse un puesto misionero en Jamaica o Cuba”, expresó Anna Loewen. Los Loewen recibieron la confirmación de que debería ser Jamaica y se mudaron en 1954.

    No recibieron el apoyo de su iglesia local. Sin embargo, Mahlon Blosser, Myron Augsburger y Warren Metzler de la Misión Menonita de Virginia se encontraron con los Loewen en una visita exploratoria a Jamaica, y pronto establecieron una obra allí.

    Después de las deliberaciones y planificación preliminares, el 10 de julio de 1955 la iglesia recibió a quince miembros mediante la confesión de fe y once mediante el bautismo. Dicha celebración de bautismo, realizada en el puerto de Kingston, marca el nacimiento de la Iglesia Menonita de Jamaica.

    A finales de la década de 1970, a los misioneros extranjeros ya no se les concedía permisos de trabajo; por consiguiente, actualmente todas las iglesias están dirigidas por pastores locales y laicos.

    Extensión

    Hoy en día las congregaciones de la Iglesia Menonita de Jamaica participan en reuniones evangelísticas al aire libre en zonas donde no hay iglesias; tienen un programa de radio semanal de quince minutos llamado “El Camino a la Vida”, que presenta el evangelio y palabras de aliento; además, brindan periódicamente servicios de salud con profesionales médicos capacitados que ofrecen atención de la salud materno-infantil, vacunación, detección de presión arterial y diabetes. Con la autorización del gobierno, dos congregaciones administran institutos de educación para la primera infancia, y cuatro pastores se desempeñan como orientadores en las escuelas locales.

    La Iglesia Menonita de Jamaica (JMC) comparte relaciones fraternas con la iglesia Menonita de Trinidad y Tobago (MCTT) y la Conferencia Menonita de Virginia (VMC).

    Desafíos

    Jamaica es el país que tiene la mayor cantidad de iglesias por milla cuadrada del mundo, con más de 1.600 iglesias que representan 438 denominaciones inscriptas para una población de aproximadamente 2,8 millones de personas. Sin embargo, son cada vez menos las personas que optan por capacitación teológica y liderazgo de la iglesia.

    El éxodo rural en busca de oportunidades educativas y empleo reduce la membresía de las iglesias; además, las influencias de Canadá, Inglaterra y EE.UU. a veces entran en conflicto con lo que es mejor para los jamaiquinos.

    Misión

    La iglesia Menonita de Jamaica, mediante el poder del Espíritu Santo, se compromete a honrar y glorificar a Dios con nuestra adoración y devoción, a través del estudio de la Palabra de Dios y por medio de nuestro estilo de vida y nuestra comunión juntos, la evangelización y las misiones de paz. Procuramos formar discípulos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

    Los miembros de la Iglesia Menonita de Chaguanas (Trinidad),
    distribuyen regalos y biblias en Navidad,
    lo cual forma parte de su ministerio
    de extensión comunitaria. Foto: Galen Lehman

    Trinidad y Tobago

    Los menonitas llegaron por primera vez a Trinidad en la década de 1960, mediante una transmisión de radio y el tratamiento médico para la enfermedad de Hansen (lepra). La primera congregación de la Iglesia Menonita de Trinidad nació en 1974. A lo largo de los años, la Misión Menonita de Virginia envió obreros, aunque hoy en día las congregaciones que conforman la iglesia están en manos de líderes locales.

    Contribuidores:

    Juan Carlos Colón, moderador, Convención de las Iglesias Menonitas de Puerto Rico, Inc.

    William Broughton, presidente, Iglesia Menonita de Jamaica

    Contribuidor: Robert J Suderman, jubilado, Iglesia Menonita de Canadá

    Otras fuentes: Enciclopedia Mundial Anabautista Menonita en línea (GAMEO), Misión Menonita de Virginia (VMM)

     

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2020. Haga clic aquí para leer otros artículos de este número

  • El obispo Joseph Kamau de la iglesia Happy, Nakuru, Kenia. Foto: Len RempelEn los últimos días será, declara Dios, que derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y tus hijos y tus hijas profetizarán, y tus jóvenes verán visiones, y tus ancianos soñarán sueños (Hechos 2,17).

    El obispo Kisare estaba sentado junto al gran árbol donde hace 70 años los primeros misioneros menonitas se habían embarcado en un dhow.

    Le pregunté al querido hermano obispo, ¿Qué sucedió aquí en Katuru Hill hace tantos años?

    Un par de lágrimas corrieron por sus mejillas cuando respondió, ¿Se está refiriendo al día en que el fuego de Dios cayó sobre Katuru Hill?

    Ese día Dios me tocó y comenzó su obra transformadora en mi alma. Aquel día comenzó mi llamado como ministro del evangelio. Ese fue un día que nunca olvidaré.

    Jesús me tocó y me transformó. La gente pasaba por alto a Katuru Hill porque en las aldeas se decía que todos los que se acercaran serían quemados pues el fuego de Dios estaba ardiendo en Katuru Hill.

    Niños evangelistas

    Eso fue en 1942. Ese domingo de agosto el fuego de Dios descendió sobre la nueva iglesia menonita en desarrollo en Katuru Hill en Shirati.

    La congregación experimentó el fuego de convicción de Dios acompañado por el llanto de arrepentimiento de las personas durante todo el día y las horas de la tarde. Wilson Ogwada y Nikanor Dhaje, estudiantes de 12 años de la escuela primaria en Shirati, experimentaron tal compasión por aquellos que no conocían a Jesús que dejaron la escuela para predicar el evangelio.

    Se convirtieron en los primeros misioneros menonitas africanos que viajaban de comunidad en comunidad para proclamar la Palabra de Dios. Siguieron adelante a pesar de haber sido azotados al menos una vez. Predicaron a lo largo de la frontera entre Kenia y Tanzania.

    Promotora del avivamiento a toda marcha

    En la providencia de Dios, Rebeka Kizinza Speedy abrió su hogar situado en la frontera de Kenia a los tanzanos emisarios del evangelio. Veinticuatro kilómetros diarios a pie era su recorrido normal para servir al Señor sin inhibiciones. Por medio de su caminar veloz, entrelazó una relación entre los promotores del avivamiento de Kenia y de Tanzania.

    Existe un misterio en el ministerio del Espíritu Santo. El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, pero ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu (Juan 3,8), dijo Jesús. Así ocurrió dentro de la hermandad de avivamiento del este de África.

    Maestro arrepentido

    Aquellos de entre nosotros que desean saber fechas y lugares probablemente remontarán los inicios del avivamiento a un profesor de escuela secundaria en Ruanda, Blasio Kigozi, quien invirtió 12 días en oración y ayuno por el derramamiento del Espíritu Santo sobre los alumnos, el personal y el profesorado.

    Blasio salió de su habitación como un hombre transformado, primero pidiendo perdón a su esposa y luego convocó a una reunión de todo el profesorado y del personal para anunciar que el Señor le había revelado la necesidad de arrepentimiento. Toda la escuela se convenció. Los obispos anglicanos en Kampala invitaron a Blasio a reunirse con ellos y también se sintieron tocados por un profundo sentido de arrepentimiento. En el plazo de seis semanas Blasio enfermó y murió, pero su mensaje en el este de África nunca ha cesado.

    Dieciocho mujeres Maasai de una confraternidad menonita pasaron la noche en el piso para asistir al evento Renovación y presentar un baile tradicional. Foto: Wilhelm Unger

    Fruto del avivamiento

    Los menonitas no fueron pasados por alto cuando el poder convincente del Espíritu Santo se movió.

    El avivamiento se movió como un pueblo que amaba a Jesús y que se amaba entre sí. Al principio, los líderes prestaron atención a la continuidad del avivamiento. De varias maneras, todos los países de África Oriental se conmovieron con el avivamiento que continúa hasta la actualidad.

    1. El avivamiento se centra en Jesucristo. Las reuniones regulares de la hermandad se centran en Jesús. Todos sabían que los promotores del avivamiento amaban a Jesús. Ya sea que en la reunión haya miles o solo unos pocos, los promotores del avivamiento se reúnen en el nombre de Jesús y allí Jesús se reúne con la hermandad de creyentes.

    2. La confesión de los pecados, el arrepentimiento y el caminar en la luz de Jesús son primordiales. Cada reunión incluye la confesión de los pecados y la celebración de la sangre purificadora de Jesús. 1 Juan 1,7 resume los compromisos centrales de la hermandad de avivamiento: Si caminamos en la luz como él mismo está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

    3. Los promotores del avivamiento ministraban fervientemente. Se les dio el apodo de la gente encendida con la pasión por Jesús, Balokole.

    4. Las hermandades son comunidades de gozo. Abarcan a personas de tribus y naciones de todo el este de África, asemejándose a la imagen de la iglesia de Hechos 2,5‚Äì6: Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquel bullicio se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.

    El movimiento se convirtió en la comunidad intertribal más auténtica en el este de África. Su espíritu de relación intercomunitaria fue un desarrollo clave en la promoción de esfuerzos pacíficos para sanar la lucha política en Kenia. También modelaron el principio de recibir y compartir consejo.

    El avivamiento desarrolla la reconciliación

    En ocasiones pequeños equipos de Balokole viajaban a Sudáfrica instando a una resolución política pacífica. Es asombroso cómo el avivamiento que comenzó con estudiantes amplió su aceptación para invitar a la reconciliación hacia el sendero de la paz aún dentro de los desafíos más difíciles.

    A medida que la hermandad crecía, muchos en el Occidente incluido los Estados Unidos, se sintieron profundamente conmovidos por la gracia de Cristo proclamada por la hermandad. El legalismo de los menonitas en los años treinta y cuarenta fue destructivo; los mensajes llenos de gracia de los menonitas del este de África fueron vitales. La hermandad del avivamiento se esparció en varias comunidades norteamericanas, trayendo ánimo y una nueva vida.

    La gente del cordero

    La hermandad de avivamiento del este de África se resistió a convertirse en una hermandad denominacional. Permanecieron dentro de las iglesias establecidas pero eso no significaba que la hermandad del avivamiento no tuvieran una identidad.

    En medio de la agitación política en la región del este de África, los Balokole fueron reconocidos como un pueblo de paz. Se les llamó la Gente del Cordero, personas que sacrificaron sus vidas por su compromiso con Jesús.

    Muy al comienzo del movimiento en Kenia y Uganda así como en Burundi y Ruanda, hubo disturbios por conflictos tribales o internacionales. Los promotores del avivamiento se negaron a participar en estos conflictos violentos. Cientos murieron dando testimonio de que Jesús es el Cordero de Dios.

    En muchas ocasiones dentro de la robusta historia posterior a la independencia de Kenia, los menonitas se han mantenido firmes con el Pueblo del Cordero, declarando que están comprometidos a la sanidad de las naciones y no a la destrucción de las mismas.

    ‚ÄîDavid W. Shenk es un menonita norteamericano cuyo compromiso de dar fiel testimonio de Cristo en nuestro mundo pluralista lo ha llevado a más de cien países y regiones. David es un autor, misionero, maestro, predicador, y líder que junto a su esposa Grace han invertido especialmente en el establecimiento de la paz con los musulmanes. Nació en el este de África y es miembro de la iglesia Mountville Mennonite Church en Pennsylvania, EE.UU.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.

  • “¡El avión! ¡El avión!” Así empezaba un programa de televisión que veía en Bogotá cuando era niño. Se trataba de una isla donde todo aquel que llegaba podía cumplir los deseos que quisiera. “La Isla de la Fantasía” era su título en español.

    Es posible vivir en la isla de la fantasía hoy por hoy, anhelando que todos nuestros deseos materiales se cumplan. Muchos comerciales de televisión dicen: “¿Te gustaría tener esto o aquello? Entonces lo único que tienes que hacer es…” Estrategias de marketing, redes sociales, medios de comunicación y hasta iglesias plantan en nosotros deseos disfrazados de necesidades que antes no existían.

    La vida de consumo es importante para Dios. Nuestro estilo de vida –y lo que consumimos–siempre predica un mensaje. Jesús mismo nos advierte sobre los riesgos que corremos con las cosas materiales. Poseerlas –o no poseerlas– puede producir afán y ansiedad, e incluso puede llegar a desplazar a Dios. ¡Cuán difícil es distinguir entre verdaderas necesidades, deseos y lujos!

    En nuestra tradición anabautista creemos que la forma de administrar el dinero y lo que consumimos es profundamente espiritual. Es por eso que el concepto de “simplicidad” se desarrolló muy tempranamente en nuestras comunidades. “Vivir en simplicidad” requiere de un estilo de vida opuesto a mucho de lo que nuestras sociedades enseñan.

    Una de las personas que me impactó profundamente al respecto era miembro de nuestras iglesias en Canadá. Siendo dueño de una poderosa empresa, había decidido limitar su salario como gerente y donar todas las ganancias adicionales de su empresa a proyectos de carácter eclesial. ¡Su vida era un ejemplo concreto de rechazo a la acumulación material y opción voluntaria por una vida simple!

    Sin embargo, también he encontrado en nuestras iglesias y entidades personas que malentienden lo que es “simplicidad”. Vivir simplemente a veces se confunde con pobreza. Pero no todo aquel que es pobre tiene una vida simple, por cuanto los pobres también necesitan optar por este estilo de vida. Es diferente vivir en simplicidad porque se ha decidido vivir así a hacerlo porque no hay otra opción.

    Vivir en simplicidad a veces se confunde también con falta de aseo y orden. El querer aparentar simplicidad a veces conduce al descuido personal, a la suciedad, al desorden y al mal gusto. Sin embargo, aparentar simplicidad no necesariamente resulta en opciones más económicas. ¡Qué especial es encontrar personas y entidades que practican un estilo de vida simple que atrae por su sentido estético, por su orden y limpieza!

    La vida en simplicidad abarca muchas cosas. Tiene que ver con nuestra administración del tiempo y el uso del dinero. Enseña que menos realmente puede ser más. La práctica de una vida simple afecta nuestras prioridades, el uso de créditos, el propósito del ahorro, la forma en que administramos nuestro tiempo de trabajo y de descanso. Nos invita a la generosidad y a revaluar la idea de “poseer”. Vida simple tiene que ver con el cuidado del medio ambiente, lo cual a su vez está relacionado con desarrollo sostenible, comercio justo, agricultura orgánica y reciclaje, entre otras cosas.

    En este número de Correo hemos querido enfocarnos en este último aspecto: el cuidado del medio ambiente. En los últimos años muchas de nuestras iglesias han sufrido por causa de desastres naturales. Sin lugar a dudas, lo que hacemos para saciar nuestros deseos consumistas termina por

    afectar negativamente a sociedades completas en otras partes del mundo y a miembros de nuestra propia familia de fe que habitan en ellas.

    Esta es una de las razones por las cuales necesitamos recordar que lo opuesto a la vida simple es el individualismo, el egocentrismo y el consumismo. Todos estos “-ismos” refuerzan la idea de que tú eres lo más importante en la Tierra, alejándonos así de Jesús y de su mensaje de compasión; mensaje que nos invita a centrarnos en los demás, compasión que se extiende y abarca toda la creación.

    Vivir en simplicidad y compasión no es algo sobre lo que necesitemos legislar. Jesús no nos llama a elaborar un listado universal de qué vestir, gastar o consumir. No es lo mismo vivir en simplicidad en el campo que en la ciudad; no es lo mismo vivir simplemente en el Mundo mayoritario que en el Mundo minoritario. Estas son decisiones que necesitamos tomar en cada contexto. Corresponde a cada iglesia, en el medio en que se encuentre, discernir y decidir en dependencia del Espíritu Santo y en diálogo con otras comunidades de fe, lo que significa practicar una vida simple en su contexto concreto. Es mi oración que este número de Correo pueda servir para continuar creciendo en dicho intento.

    —César García, secretario general del CMM, desde su oficina en la sede central en Bogotá, Colombia.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2018.