• La Iglesia Cristiana Menonita Binuangan, de Filipinas, celebró el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial cantando Qué amigo tenemos en Jesús, Bendita seguridad, Confía y obedece y Dios, eres bueno. Algunas de las canciones se cantaron en el idioma ilocano. El ilocano es el dialecto común que se utiliza junto con dialectos locales como kankana-ey, bugkalot, ibaloi, kalanguya y otros.

    Secretario General

    La creatividad nos ayuda a tener la imaginación para visualizar cosas que no hemos visto o experimentado antes.  

    Cuando leí la historia de Dirk Willems –un anabautista encarcelado que rescató a su perseguidor del agua después de que éste cayera a través del hielo– tenía que usar mi imaginación. Desde que me mudé a Canadá en 2019, he visto lagos y ríos congelados con mis propios ojos. Caminar sobre hielo es real, tan real como el bondadoso Espíritu de Dios obrando en la vida de Dirk Willems y su perseguidor.  

    Hoy en día, al observar un mundo fragmentado, lleno de ira, violencia y desacuerdos, – incluso lamentablemente dentro de la iglesia–, desafiemos nuestra imaginación para vivir en el mundo de Shalom al que Dios nos llama. 

    • ¿Y si el mundo estuviese lleno de personas como Dirk Willems?  
    • ¿Y si lográramos ver a Jesús en el rostro de nuestros enemigos?  
    • ¿Cómo podríamos ser una iglesia mundial cuya piedra angular espiritual fuera el amor mutuo entre cristianos, incluso hasta dar la propia vida?  
    • ¿Cómo podríamos experimentar ese amor en nuestras familias, lugares de trabajo y vecindarios?  

    Esa manera de vivir es la que nos permite comprender profundamente a los demás,
    al escucharlos y hablarles con amor.  

    Cuando cantamos, como se ha escrito en este número, estimulamos nuestra imaginación.
    Cantamos sobre nuestro amor por Dios y por otras personas, y la música nos impulsa
    a sentirlo. Vivimos la imaginación a través de la armonía, así como expresamos
    la unidad a través de la diversidad.  

    Pidamos a Dios su presencia para ayudarnos a vivir de acuerdo a esa imaginación
    en cada relación a nuestro alrededor. 

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario. Esta reflexión es una adaptación de una carta del secretario general celebrando un día festivo religioso.


    group of Filipino singing at a church
  • Perspectivas — Paraguay

    Cada semana, en las capillas del Campus IBA, dedicamos un tiempo para alabar a nuestro Dios a través de la música. Siendo un instituto bíblico donde convergen distintas tradiciones teológicas y trasfondos culturales, podría pensarse que las diferencias tendrían más peso que lo que compartimos. Sin embargo, las canciones tienen un rol importante en fortalecer nuestra unión como pueblo de Dios. 

    La comunidad y la unidad 

    En nuestras capillas entonamos variedades de estilos: himnos clásicos, canciones contemporáneas de trasfondo latinoamericano y anglosajón. La variedad proviene de la diversidad de nuestro estudiantado, que participa activamente en los momentos musicales. 

    Sin embargo, como instituto anabautista, valoramos profundamente la comunidad y la unidad del cuerpo de Cristo. En ese sentido, el canto congregacional no es un simple “momento musical” dentro del programa de capilla; es un acto comunitario que moldea nuestra identidad. Cuando cantamos no buscamos meramente acompañar una banda, sino ser una voz de adoración para nuestro Señor. 

    Es interesante cómo la música tiene la capacidad única de atravesar barreras que a veces la teología, en sus debates y formulaciones, no logra cruzar con la misma facilidad. Esto no significa que la teología no sea importante —al contrario, es vital para la salud de la iglesia—, pero sí reconocemos que dentro del mundo evangélico existen diferentes interpretaciones sobre temas secundarios. En el aula podemos dialogar, debatir y profundizar diferentes temas que resaltan nuestros desacuerdos. Pero en la capilla, al cantar verdades centrales de nuestra fe, nos encontramos en un terreno común donde lo esencial resuena más fuerte que lo secundario. 

    He visto repetidas veces cómo estudiantes que provienen de iglesias con distintos estilos y tradiciones, levantan juntos sus voces con profunda convicción. Tal vez no todos formularían de la misma manera ciertos puntos doctrinales, pero sí podrán declarar al unísono: Cristo es Señor o Somos el pueblo de Dios. En ese momento, la música se convierte en un espacio donde se resaltan nuestros acuerdos, no en temas secundarios, sino en puntos centrales de nuestra fe. 

    Señor de un pueblo 

    Un aspecto clave de esta experiencia ha sido el enfoque intencional en el tipo de canciones que elegimos. Procuramos incluir cantos que exalten a Jesús no solo como Salvador individual, sino como Señor de un pueblo. Las letras que hablan de “nosotros”, de la iglesia como cuerpo, de caminar juntos en la luz, nos ayudan a formar una espiritualidad menos centrada en lo privado y más arraigada en la comunidad. Esto es profundamente coherente con nuestra herencia anabautista, que entiende la fe como un seguimiento visible de Cristo en comunidad. 

    Asimismo, las canciones de entrega y consagración a Jesús cumplen un papel unificador. Cuando toda la congregación canta palabras de rendición, —Toma mi vidaYo me rindo a tiQuiero serte fiel— se produce un momento de alineación espiritual. No estamos afirmando preferencias personales ni defendiendo posturas, sino poniéndonos juntos bajo el señorío de Cristo. Esa postura compartida de humildad delante de Él nos alinea hacia la verdad central de que Jesús es el Señor y todos somos discípulos en proceso. 

    He notado también que la música crea memorias espirituales colectivas. Años después, exalumnos regresan al campus y se emocionan al escuchar una canción que cantábamos en capilla. No solo recuerdan una melodía, sino un tiempo de formación, amistades profundas y encuentros con Dios en comunidad.  

    Con todo esto no quiero decir que la música no pueda ser causa de división, y muchas veces lo es. Pero desde lo que vivimos cada semana en el Campus IBA, la música entonada como pueblo y consagrada para el Señor tiene el poder para unirnos, y quien sabe, también tiene el poder para formular teología con el corazón correcto. 

    Fernando Miranda, es actualmente profesor del Instituto Bíblico Campus IBA, ubicado en Mariano Roque Alonso, Paraguay. Está casado con Miriam Sawatzky y son padres de dos hijos, Andrea y Sebastián. Además de su labor académica, coordina y dirige los tiempos de alabanza en el Campus, especialmente en el área musical. 


    singing and playing music on stage
  • Inspiración y reflexión

    Adorar juntos, sobre todo cantar juntos, se suele mencionar como lo más destacado de las Asambleas del Congreso Mundial Menonita. Después de todo, no hay nada como cantar en una reunión de miles de personas como hermanos y hermanas en Cristo. Incluso cuando no todos hablan el mismo idioma, la música tiende a unirlos de una manera que no lo hacen otras experiencias. 

    Se anuncia la canción y la pantalla se llena de palabras que muchos en la sala no pronuncian con fluidez, o que no pueden pronunciar en absoluto. 

    La melodía puede resultar desconocida, el ritmo ligeramente diferente de lo que el cuerpo espera. 

    Un coro de todo el mundo ayuda a iniciar el sonido. Luego, gradualmente, el sonido colectivo va cobrando forma. 

    Miles de voces con diferentes acentos, formas vocálicas e instintos musicales comienzan a sonar juntas. 

    En las Asambleas del Congreso Mundial Menonita, la unidad es algo que se puede escuchar. 

    El sonido nunca es completamente perfecto. Algunas palabras se pronuncian mal. Algunas armonías pierden precisión. Sin embargo, algo inconfundible sucede en estos momentos. Personas que adoran de forma diferente, tienen perspectivas diferentes y provienen de contextos bastante distintos, se comprometen a cantar la misma canción al mismo tiempo. 

    Nadie canta solo. Nadie canta exactamente de la misma manera. Se revela una verdad más profunda: la unidad en una iglesia mundial no se descubre borrando las diferencias, sino aprendiendo a mantenerlas unidas mediante el sonido. 

    El propósito de este artículo es reflexionar sobre cómo ha funcionado la música a lo largo de un siglo de Asambleas del CMM, cómo ha cambiado a medida que la comunión menonita se ha vuelto cada vez más mundial, y cómo cantar juntos sigue creando un sentido vivencial de unidad. 

    La primera reunión del Congreso Mundial Menonita tuvo lugar en 1925 en Basilea, Suiza, para conmemorar el cuatricentenario de la Reforma anabautista. Ya que la iglesia mundial ha conmemorado el quincentenario, este parece un momento oportuno para reflexionar sobre las Asambleas del siglo pasado, desde la perspectiva particular de la música. 

    Una manera de hacer el seguimiento de lo que se ha cantado en las Asambleas del CMM es a través de los cancioneros elaborados para cada reunión. Si bien ningún cancionero capta todo lo que se canta o escucha (y algunas de las canciones impresas nunca se usan), brindan una perspectiva concreta de cómo la iglesia mundial se ha percibido a sí misma, su unidad y cuáles son las voces convocadas a la adoración comunitaria. 

    choir at MWC assembly
    Asamblea No. 7, 1962, Kitchener (Canadá)

    Cantar juntos nuestra fe: por qué la música importa 

    Cantar juntos nos exige algo que pocas otras prácticas colectivas nos exigen. Requiere vulnerabilidad y confianza, y no puede hacerse en privado en medio de una multitud. 

    Se exponen las voces, se comparte la respiración, y el ritmo se negocia en tiempo real. Cantar juntos implica tanto escuchar como producir sonido. 

    Para una comunión mundial como el Congreso Mundial Menonita, esto importa muchísimo. La unidad en el CMM no ha significado una uniformidad total de creencias, prácticas o perspectivas. La fraternidad abarca continentes, culturas e historias determinadas por realidades sociales y políticas muy diferentes. 

    Sin embargo, una y otra vez, la iglesia se reúne y elige adorar. Al hacerlo, practica una forma de unidad que no depende de la resolución de todas las diferencias, sino del compromiso con convicciones compartidas, aun cuando estas convicciones se expresan de diversas maneras. 

    En las Asambleas del CMM, muchas veces dicha unidad se transmite a través de lo que podríamos llamar canciones del corazón: canciones que ciertas comunidades atesoran y que expresan sus historias de fe, sufrimiento, esperanza y gozo. 

    Estas canciones no significan necesariamente lo mismo para todos los que las cantan. Más bien, animan a tomar conciencia de los diferentes estilos musicales, énfasis teológico, lenguajes textuales y prácticas de adoración. Cantar las canciones del corazón de unos y otros, es una manera de aprender juntos quiénes somos. 

    Esta práctica conlleva riesgos. Las palabras podrían ser mal pronunciadas o malinterpretadas. Las formas musicales podrían resultar desconocidas o inquietantes. Sin embargo, es precisamente en esta vulnerabilidad que la música cumple su función más importante. 

    La unidad que no cuesta nada, nos exige poco. Cantar cuando existen diferencias, en cambio, capacita a la iglesia a escuchar antes de guiar, a seguir antes de determinar y a permitir que se enriquezcan los supuestos profundamente arraigados sobre la adoración y la música. 

    group of Africa singing
    Asamblea No. 10, 1962, Wichita (EE. UU.)

    Cancioneros y un punto de inflexión: 1967-1972 

    Los cancioneros no son colecciones neutrales. Cada inclusión y omisión refleja un conjunto de valores: de quién es la teología que se nombra, de quién es el idioma que se escucha y de quién son las formas musicales que se consideran cantables por una comunidad mundial. 

    A medida que el Congreso Mundial Menonita se internacionaliza, sus cancioneros han adquirido una complejidad creciente. 

    Las actas de la primera Asamblea del CMM en 1925 mencionan coros y cantores, pero el primer cancionero impreso específicamente para una Asamblea data de 1936, durante la reunión en Ámsterdam y Elspeet, Países Bajos. Anteriormente, las congregaciones probablemente cantaban de los himnarios disponibles en los lugares de culto. 

    Estos primeros cancioneros de las Asambleas contenían exclusivamente himnos europeos y norteamericanos, generalmente en inglés, alemán, francés y/o neerlandés. 

    A medida que la representación en el CMM se volvió más diversa, especialmente con la considerable expansión en el Sur global, este panorama musical comenzó a sentirse cada vez más incongruente. Para la Asamblea de 1967 en Ámsterdam, con delegados de más de treinta países, los participantes se dieron cuenta con mayor claridad de que la comunión menonita estaba cambiando. 

    La diversidad cultural, lingüística y de color de piel ya no era algo secundario: estaba muy presente en la en la reunión. 

    Este momento marcó un punto de inflexión. 

    La siguiente Asamblea, realizada en 1972, en Curitiba, Brasil, fue la primera Asamblea del CMM en el hemisferio sur. El historiador Cornelius Dyck expresó el desafío que enfrentaba la iglesia a través de una pregunta profunda: “¿Qué clase de unidad es posible y deseable en una hermandad mundial en que cada congregación es responsable, en última instancia, solo ante sí misma?” 

    La Asamblea en Brasil se llevó a cabo en medio de grandes desafíos, tales como la represión política bajo el régimen militar, dificultades con la traducción y barreras lingüísticas. 

    No obstante, las actas hablan positivamente en especial de la música. El canto comunitario fue recibido con un aplauso entusiasta y, por primera vez, se presentaron grupos de América del Sur. Solo un tercio de los participantes provenía de Europa y América del Norte. Un grupo de trabajo sobre la música reconoció la necesidad de contar con canciones de diversos períodos, géneros y culturas a fin de reflejar mejor la iglesia mundial. 

    También se produjeron cambios organizativos. Las reuniones del Concilio General comenzaron a realizarse en el Sur global, los congresos regionales empezaron a reunirse y las redes de misiones se extendieron a más de cincuenta países, donde las iglesias a menudo crecían más rápidamente que las del Norte. 

    El Congreso Mundial Menonita puntualizó que su propósito era servir de medio para fraternizar y testificar”, enfatizando la comunicación, el aliento mutuo y la responsabilidad compartida. Posteriormente, también estableció la función remunerada del secretario general, y el CMM pasó de ser dirigido por historiadores a personas con experiencia en el liderazgo de la misión. 

    choir group from Africa at MWC assembly
    Asamblea No. 14, 2003, Bulawayo (Zimbabue)

    Lo que aprendemos cuando cantamos juntos 

    A partir de la década de 1970, las Asambleas del CMM siguieron creciendo en número de asistentes y en diversidad. Se desarrollaron cancioneros internacionales con una representación mundial intencionada, comenzando con la Asamblea de 1978, en Wichita, Kansas (EE. UU.). 

    Figuraban más idiomas en las páginas y en los cultos, a veces con el apoyo de la traducción simultánea. A partir de esta colección, se priorizaron las canciones del corazón de cada continente. Las mujeres desempeñaron roles de liderazgo cada vez más visibles en la música, incluyendo figuras como Mary Oyer como directora de canto. El presidente también fue, por primera vez, una persona proveniente de fuera de EE. UU. y Alemania (Etiopía). 

    Para la Asamblea de 1984 en Estrasburgo, la Asamblea moderna del CMM ya había comenzado a cobrar forma: un comité programático; un subcomité de música y culto; una estructura temática con ritmos diarios; y la presencia de la música durante toda la reunión. Se presentaron músicos de todo el mundo, demostrando que la unidad requiere intención y práctica. 

    La unidad que se forja a través del canto en las Asambleas del CMM no es permanente. Cuando desaparece el canto final, los participantes regresan a sus contextos de origen, llevándose diferentes preguntas, convicciones y desafíos. Sin embargo, algo perdura: el recuerdo de haber cantado juntos redefine cómo se abordan las diferencias después. 

    diversity group of people singing
    Asamblea No. 17, 2022, Indonesia

    La música enseña a la iglesia mundial que la unidad no requiere la resolución de todos y cada uno de los desacuerdos. Requiere presencia. 

    Al cantar, la iglesia practica la convivencia en tiempo real, la escucha atenta, la adaptación según sea necesario y el compromiso con una acción compartida incluso cuando sea exigente. La unidad, en este sentido, no es un ideal abstracto, sino una disciplina practicada. 

    Las Asambleas del CMM funcionan como espacios de ensayo para este tipo de pertenencia. Ofrecen un vistazo de lo que es posible cuando la diversidad no se gestiona ni se minimiza, sino que se integra en un ritmo compartido. 

    Cada voz importa precisamente porque es distinta. Y en el acto compartido de cantar, la iglesia mundial aprende de nuevo lo que significa pertenecer juntos. 

    Benjamin Bergey, profesor asociado de música en la Universidad Menonita del Este, Harrisonburg, Virginia, EE. UU., donde dirige los coros y la orquesta, e imparte cursos de teoría y dirección musical. Fue coordinador musical de la Asamblea de 2022, en Indonesia y dirige a los Cantantes de Cámara de EMU, que se presentaron en la conmemoración del quincentenario en Zúrich. También fue editor musical de Voices Together, un himnario de la Iglesia Menonita de EE. UU. y Canadá. Es miembro de la Iglesia Harrisonburg Mennonite, Virginia, EE. UU. 

    Breve cronología histórica 

    N.°1 – 1925 Basilea y Zúrich 

    • Propósito: reunirse para celebrar el cuatricentenario y publicar un libro conmemorativo. 
    • Se presentan coros de la región de Basilea (Holee y Schänzli) y se mencionan muchos cantos, incluidos los himnos Gott grüße DichGroße GottDie Sach ist Dein y Nun danket alle Gott

    N.°2 – 1930 Danzig 

    • “Congreso Menonita de Ayuda Mundial” 
    • Propósito: recibir informes de varias comunidades y organizaciones menonitas sobre la labor de ayuda humanitaria, orientación sobre la difícil situación de las comunidades menonitas en la Unión Soviética e intercambiar información sobre futuras medidas coordinadas de ayuda humanitaria. 
    • Se hace referencia al canto y se mencionan himnos específicos (Wach auf, du Geist der ersten ZeugenKein schöner Land in dieser ZeitInnsbruck, ich muß dich lassen. 

    N.°3 – 1936 Ámsterdam y Elspeet 

    • Propósito: continuar este tipo de reuniones, fortalecer los lazos como un solo cuerpo, celebrar el cuatricentenario de la conversión de Menno Simons en los Países Bajos. 
    • Se imprime primer cancionero, con los himnos en el orden en que se había previsto usarlos para cada culto (textos en alemán y holandés) 
    • Se menciona un canto no oficial en el barco mientras cruzaban el Ijsselmeer para ir a Elspeet durante una fuerte lluvia. 

    N.°4 – 1948 Goshen y norte de Newton 

    • Propósito: continuar los canales de fraternidad mundial, y de reconocimiento y aprendizaje mutuos. 
    • Se menciona el excelente canto de los miembros del Congreso, coros y cuartetos (se mencionaron varios coros y conjuntos de las regiones anfitrionas). 
    • Los archivos de MC USA contienen 43 carretes de cintas magnéticas con grabaciones de audio de esta Asamblea. 

    N.°5 – 1952 Basilea (St. Chrischona) 

    • Propósito: seguir compartiendo y estar en comunión, y un “mayor conocimiento mutuo de las congregaciones menonitas ampliamente distribuidas sobre la faz de la tierra”. (JC Wenger) 
    • Se mencionan grupos corales de Francia, Suiza, Alemania y Kansas, EE. UU. 
    • Se imprime el segundo cancionero para esta Asamblea. 
    • Se menciona el canto de La fe de nuestros padres a orillas del río Limmat, cerca de donde Félix Manz fue ejecutado por ahogamiento.  

    N.°6 – 1957 Karlsruhe 

    • Un Congreso más de la gente, con mayor asistencia (unas 1.300 personas requirieron alojamiento) y menos de la mitad de los participantes eran de Estados Unidos y Canadá. 
    • Se realizan encuestas para recabar opiniones y propuestas, se redactan y aprueban Estatutos por votación, y se crea un Comité Ejecutivo y un Concilio General (Presídium). 
    • Se elabora tercer cancionero con treinta himnos en francés, alemán, inglés y holandés. 

    N.°7 – 1962 Kitchener 

    • Se menciona por primera vez un comité de música. 
    • Se mencionan muchos coros norteamericanos. 
    • Se menciona una mayor variedad de directores de canto y organistas (a menudo solo uno o dos en Asambleas anteriores). 
    • Cuarto cancionero con cuarenta himnos en alemán e inglés. 

    N.°8 – 1967 Ámsterdam 

    • La iglesia crecía en el Sur global con más de treinta países
      representados (véase “punto de inflexión” en el artículo anterior). 
    • Se mencionan varios grupos corales universitarios estadounidenses y europeos. 
    • Quinto cancionero con 38 himnos en alemán, inglés, francés y holandés. 
    • Primer cancionero que incluye notación musical occidental. 

    N.°9 – 1972 Curitiba 

    • Primera Asamblea con más participantes del Sur que del Norte. 
    • La música se destaca de manera positiva con cantos grupales y presentaciones de grupos menonitas de América del Norte y del Sur. 
    • El sexto cancionero incluye por primera vez español y portugués, además de inglés y alemán. 

    N.°10 – 1978 Wichita: “El Reino de Dios en un mundo cambiante” 

    • Por primera vez se presentan coros de todo del mundo (incluido Rusia, recibido con muchos aplausos). 
    • Se publica el primer Cancionero Internacional, que marca el inicio en la práctica del nuevo modelo (incluye un Prefacio y una Introducción). 
    • 63 himnos con notación musical occidental, organizados en cinco capítulos por continente. 
    • Concluye con el himno Alabado sea Dios.  

    N.°11 – 1984 Estrasburgo: “El pueblo de Dios sirve con esperanza” 

    • Se usa el Cancionero Internacional de 1978 con un nuevo suplemento. 
    • El oratorio The abiding place de Esther Wiebe y Barbara Smucker fue escrito e interpretado para esta Asamblea. 
    • Je lourai l’Éternel se convierte en una canción del corazón. 
    • Numerosas presentaciones de todo el mundo

    N.°12 – 1990 Winnipeg: “Dando testimonio de Cristo en el mundo de hoy” 

    • Se publica el segundo Cancionero Internacional, estructurado de manera similar al primero. 
    • Gran afluencia de personas, presentaciones de muchos grupos.  
    • Él está contigo todo el tiempo (N.°16). 

    N.°13 – 1997 Calcuta: “Escuchen lo que el Espíritu les dice a las iglesias” 

    • Este cancionero incluye reimpresiones del cancionero de 1990 y un himnario estadounidense, además de algunas traducciones locales. 
    • Canción lema escrita para esta Asamblea por el obispo Shant Kunjam: Sun Aatma kya kahta hai sab Mandliyon se. 
    • La Aldea de la Iglesia Mundial se presenta con un escenario que brinda la posibilidad de compartir música.  

    N.°14 – 2003 Bulawayo: “Compartiendo dones en el sufrimiento y la alegría” 

    • Se publica el tercer Cancionero Internacional, que esta vez incluye representación de los cinco continentes en el comité, incluidas varias canciones con notación musical no occidental. 
    • El primer coro internacional inicia el modelo de conjunto con dos cantantes de cada continente. Una grabación previa ayudó a los asistentes a aprender la música de la Asamblea. 
    • Se presenta Hakuna akaita que se canta con frecuencia y sigue siendo una de las canciones favoritas.  

    N.°15 – 2009 Asunción: “Reunámonos en el camino de Jesucristo” 

    • Se publica el cuarto Cancionero Internacional con un prefacio que reconoce que no todos leen notación musical y se emplean decenas de idiomas, aunque la música es una fuerza unificadora. 
    • Tengan la Mente de Cristo (N.°9) se escribió para el versículo lema de esta Asamblea. 
    • Surge el canto espontáneo al cortarse la luz: Siyahamba 
    • Por primera vez, todas las sesiones plenarias se transmiten en vivo. 

    N.°16 – 2015 Harrisburg: “Caminemos con Dios” 

    • Se publica el quinto Cancionero Internacional. 
    • Tú eres todopoderoso se convierte en una canción del corazón. 
    • Se canta en lenguaje de señas un verso de En el Señor estaré siempre agradecido para un grupo grande de asistentes sordos o con dificultades auditivas. 
    • Hay muchos videos disponibles de esta Asamblea. 

    N.°17 – 2022 Salatiga: “Seguir a Jesús juntos superando barreras” 

    • Se publica el Sexto Cancionero Internacional, el primero en incluir notación musical oriental. 
    • La versión digital también es utilizada por muchos participantes virtuales debido a la pandemia mundial. 
    • Dhuh pangeran (N.°2) escrito por el menonita indonesio Saptojoadi para la Asamblea de 1978, se convierte en una canción del corazón. 

    2025 Zúrich: La valentía de amar 

    • Aunque no fue una Asamblea completa, se conmemoró el quincentenario
      del anabautismo. 
    • Cinco grupos musicales de todo el mundo ofrecen
      conciertos y participan en el culto en la catedral Grossmünster. 
    • Se utilizan canciones del Cancionero Internacional de 2022, además de Queremos paz, una canción trilingüe escrita por un menonita con un arreglo especial creado para el evento. 

    singing at MWC assembly
  • La columna de los directivos

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.

    Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.

    Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.

    1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.

    De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.

    Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.

    Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.


    sharing food
  • Comisiones y el CMM a los 100 años

    En los Estatutos del CMM de 2009, el Concilio General estableció comisiones permanentes – Diáconos, Fe y Vida, Misiones, Paz – “en asuntos de vital interés para la comunidad de iglesias del CMM”.

    Las comisiones podrán preparar asuntos o material para la consideración del Concilio General, orientar y proponer recursos para el CMM o las iglesias miembros, y facilitar redes afines al CMM o fraternidades que colaboren en asuntos de interés común.

    Desde la perspectiva de la Comisión de Paz, Joji Pantoja destaca cómo la Comisión contribuyó a la hermandad, la adoración, el servicio o el testimonio en la comunión anabautista mundial, y cómo desempeñó su papel para que el CMM fuera una comunidad mundial de fe en la tradición anabautista.

    Durante mi mandato como presidenta, la Comisión se propuso traducir nuestra teología de la paz en un testimonio mundial tangible. Se destacan tres momentos importantes, cada uno de los cuales muestra una faceta diferente de nuestro testimonio de paz.

    La primera fue nuestro trabajo con los wounaans de Panamá, donde una visita a la comunidad llevó al CMM a abogar ante su gobierno para proteger sus árboles sagrados de cocobolo y su papel como guardianes del bosque.

    Se trataba de paz como acción concreta y arraigada: defender la creación de Dios y las comunidades que la sostienen.

    La segunda fue la elaboración de una declaración general del CMM que afirmaba nuestro apoyo a los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo. Se trataba de paz como postura profética. La Comisión desempeñó un papel clave en la redacción de este documento, basado en los principios bíblicos de justicia.

    Esta declaración nos llevó de reaccionar ante las crisis a definir de manera proactiva nuestra identidad mundial, brindando a cada iglesia miembro una base teológica para la solidaridad.

    La tercera fue nuestra intervención directa en favor de un objetor de conciencia en Corea, miembro de nuestra familia mundial, encarcelado por su negativa a participar en el entrenamiento militar, basada en su fe. En este caso, nuestro testimonio de paz se convirtió en defensa pastoral. La Comisión movilizó a todas las partes del CMM para abogar por su libertad, afirmando que nuestra postura teológica sobre la paz tiene consecuencias reales para nuestros miembros.

    Esta acción demostró que la Comisión no solo se limita a hacer declaraciones generales, sino que también apoya a las personas cuyas vidas encarnan nuestras convicciones fundamentales, garantizando que nuestra comunión mundial sea una fuente tangible de apoyo y testimonio.

    Recuerdo entrañable

    Recuerdo el profundo silencio en la sala después de escuchar al anciano wounaan hablar del bosque como si fuera un pariente. Ese momento de convicción compartida, en el que nuestra teología se encontró con su realidad vivida, fue sagrado.

    Del mismo modo, valoro mucho el paciente y devoto proceso de redacción de la Declaración de Solidaridad con los Pueblos Indígenas. No fue un proceso rápido; se tardó casi dos años en terminar el documento de posición. Este largo período no fue un retraso, sino un tiempo necesario de hermandad. Escuchamos, debatimos y perfeccionamos el texto para asegurarnos de que representara verdaderamente a nuestra familia mundial diversa.

    El momento en que todo quedó finalmente armonizado y lo adoptamos juntos fue increíblemente conmovedor. No solo aprobábamos un documento, sino también presenciábamos el fruto de un discernimiento colectivo y sostenido, llevando a la práctica verdaderamente la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

    Futuro

    Sueño con que la Comisión cree herramientas prácticas para las iglesias sobre cómo participar en los procesos locales de verdad y de reconciliación, o que facilite asociaciones en las que las iglesias con experiencia en justicia territorial puedan asesorar a otras.

    Pasemos de hacer declaraciones contundentes a empoderar a miles de testigos locales, todas vinculadas y fortalecidas por nuestra comunión mundial.

    —Felicitas (Joji) Pantoja (Filipinas), presidenta, Comisión de Paz (2015-2022)

    Comentarios de otras Comisiones:

    Diáconos

    “La labor tan importante y significativa de la Comisión de Diáconos de acompañar a las iglesias en momentos de sufrimiento y angustia, así como en momentos de alegría para animar a nuestros hermanos y hermanas, fue y seguirá siendo tal como comenzó en Hechos 6:1-7. Estas experiencias realmente han acercado y seguirán acercando a nuestras comunidades a fin de ser ‘sal’ y ‘luz’ para el mundo.”
    Cynthia Peacock (India), presidenta, Comisión de Diáconos (2009-2015)

    Fe y Vida

    “Desarrollamos una sesión de trabajo dinámica en la que diferentes integrantes prepararon estudios de casos sobre asuntos importantes que se habían decidido – a veces con gran dificultad o conflicto – en sus iglesias nacionales o regionales. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de trabajar junto con toda la Comisión en esta tarea, aprovechando la experiencia de los cinco continentes y aprendiendo mucho sobre nosotros mismos en el proceso.”
    —Anicka Fast (Canadá), secretaria, Comisión Fe y Vida (2023- )

    Misiones

    “Nos pareció bien y adecuado, tanto a nosotros como al Espíritu, unir finalmente a las organizaciones anabautistas de todo el mundo que participaban en la misión. ¿¡Por qué no habríamos de cooperar!? ¿¡Por qué no habríamos de colaborar!?”
    —Janet Plenert (Canadá), presidenta de Fraternidad Mundial Misionera (GMF) (2009)


    diversity group discussion
  • CMM: Cien años de comunión

    En circunstancias muy similares a las de hoy en día, un grupo de menonitas emprendió una peregrinación desde el sur de Rusia (actual Ucrania) a Zúrich, Suiza, en 1925, a fin de presentar un mensaje de la Convención General de Congregaciones Menonitas de Rusia en la primera reunión mundial del Congreso Mundial Menonita.

    La delegación expresaba las siguientes aspiraciones en su carta: “Acogemos favorablemente la idea de establecer una Unión Mundial Menonita, cuya expresión unánime debería ser una reunión de representantes de todos los menonitas del mundo”.

    La creación de una organización menonita mundial y diversa sería algo enriquecedor para la iglesia, especialmente en los grupos dispersos más pequeños. Podría facilitar la financiación de escuelas establecidas por iglesias, promover actividades misioneras, ayudar a los necesitados y a los que sufren, abordar los desafíos de la migración y establecer un directorio mundial.

    La carta transmitía un mensaje inspirador de reciprocidad, de solidaridad mundial y de esperanza por la unidad en medio de una notable diversidad.

    ¿Han cambiado los tiempos? ¿O todavía es necesario que se nos recuerde la importancia crucial de la unidad dada la diversidad de nuestras propias experiencias?

    Hace más de 2.500 años, otro grupo comenzó una peregrinación desde más al este hacia Jerusalén, llevando un mensaje para ser compartido entre las comunidades de otros grupos judíos exiliados. Hoy en día conocemos este mensaje como el Salmo 133, que comienza así:

    ¡Qué bueno y agradable es que el pueblo de Dios viva unido! (Salmos 133:1, NVI)

    Al entonar este cántico cada año, los exiliados descubrían que vivir juntos en unidad es un don de Dios, una realidad tangible y atractiva.

    Un don de Dios

    El pasaje describe cómo descienden el aceite y el rocío. Estas imágenes ilustran cómo el salmista imaginaba la unión de los israelitas: es otorgada por Dios. La verdadera unión no se puede construir ni alcanzar mediante acuerdos humanos sobre doctrinas o prácticas; es un don divino.

    Una realidad atractiva

    La unión es una bendición que atrae más bendiciones. Es una vida plena que se extiende hacia afuera: una fragancia que se esparce, un rocío que impregna. Así como un aroma agradable llama la atención, la unión del pueblo de Dios es algo que todos anhelamos experimentar. Cuando lo descubrimos, se vuelve irresistible.

    Una realidad tangible

    La primera palabra después del título del Salmo 133, la palabra hebrea hinneh, que significa “miren” o “contemplen”, tiene un gran significado. Al invitarnos a “mirar”, el texto sugiere que la unión del pueblo de Dios no es meramente un concepto “espiritual”. Tampoco es algo que experimentaremos sólo después de la muerte. La unión del pueblo de Dios es una realidad tangible que se puede ver y sentir aquí y ahora.

    Durante siglos, teólogos cristianos han visto en este salmo un anticipo del concepto del Nuevo Testamento de ser uno solo o de la comunión, donde la unión no se entiende como uniformidad o unísono, sino armonía en medio de la diversidad.

    Al igual que los israelitas en su exilio, la delegación menonita en 1925 concibió una organización que encarnara la unidad como una realidad tangible. Anhelaban ser parte de un organismo más grande que ellos mismos, de carácter mundial.

    Concibieron una organización que encarnara dicha unidad.

    ¿Y hoy en día?

    Estamos llevando a la práctica lo que la delegación concibió hace cien años.

    Esta anhelada comunión se materializó en el Congreso Mundial Menonita (CMM).

    Procuramos encarnar la comunión.

    Facilitamos la labor interdependiente en los ministerios de educación, misiones y paz.

    Apoyamos a las iglesias que sufren y colaboramos con muchas otras iniciativas en nuestra búsqueda de fomentar la unidad.

    Al celebrar este centenario, recordemos que la unidad es un don de Dios. Dejémonos atraer por dicha unidad. Hagámosla tangible. Oremos para que nuestra unidad brinde esperanza a nuestras iglesias en tiempos de sufrimiento y opresión, y a un mundo que se desintegra en medio de la violencia, el nacionalismo, la fragmentación y la polarización.

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá. Este artículo es una adaptación de su sermón del centenario pronunciado en Schönblick, Alemania, el 25 de mayo de 2025.

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  • En este centenario del Congreso Mundial Menonita, los líderes se reunieron en mayo, en Schönblick, Alemania, para celebrar y continuar la labor del CMM mediante la reunión del Concilio General.

    La editora de Correo reunió a ex líderes (Danisa Ndlovu, J. Nelson Kraybill, Larry Miller, Nancy Heisey), a fin de reflexionar sobre los “dulces recuerdos” de cómo el CMM se fue transformando en una comunión mundial y sobre nuestro llamado a tener la valentía de amar y de pronunciarnos como iglesia de paz ante los conflictos en el mundo actual.


    Danisa Ndlovu, presidente (2009–2015)

    J. Nelson Kraybill, presidente (2015–2022)

    Larry Miller, secretario general (1990-2012)

    Nancy Heisey, presidenta (2003–2009)


    Convicciones

    Las Convicciones Compartidas del CMM surgieron de un proceso de trece años: desde sus inicios, pasando por borradores, hasta su aprobación en el Concilio General.

    Se habían recopilado unas treinta y cuatro o más Confesiones de Fe de iglesias miembros de todo el mundo.

    “Nos enviábamos correos electrónicos constantemente –¡quizá incluso faxes!”, añade Larry Miller– “buscando puntos en común”, explica Nelson Kraybill, quien participó en la redacción del documento.

    “Ver realmente en dichos documentos que, estas eran las cosas que teníamos en común, fue una experiencia espiritual”, expresa Nelson Kraybill. “Seguir a Cristo; la construcción de la paz; la misión.”

    “La declaración de que ‘somos anabautistas’ que estaba al principio, la pasamos al final”, señala Nancy Heisey. “Al principio dice: Como parte del cuerpo unido de Cristo en todo tiempo y lugar… En lugar de empezar con: Somos anabautistas, empezamos con: la iglesia de Jesucristo”.

    “Al final, adoptar las siguientes palabras: estas convicciones están inspiradas en la fe de nuestros antepasados anabautistas del siglo XVI, fue una decisión realmente decisiva”, afirma Nancy Heisey.

    “Nuestra intención era que el principio y el final fueran tan importantes como los siete puntos”, expresa Nelson Kraybill.

    La reunión en Pasadena en la que el Concilio General aprobó las Convicciones Compartidas en 2006, fue la primera en utilizar el modelo de consenso.

    “Nancy (entonces presidenta) estaba sentada a la izquierda, Danisa (entonces vicepresidente) a la derecha, y una palabra seguía siendo problemática: Jesucristo encarnado”, recuerda Larry Miller.

    “Los delegados norteamericanos estaban al fondo defendiendo la palabra encarnado, que se había insertado durante las reuniones del Concilio General en Zimbabue.

    Joren Basumata era un hombre cálido, tranquilo y risueño, oriundo de la India. No hablaba mucho en las reuniones. Pero en esa ocasión se levantó para decir: “Si incluyen esa palabra, no podré usarla en la India. Todos los dioses en la India son encarnados”.

    “Todas las tarjetas azules (desacuerdo) se convirtieron instantáneamente en naranjas (acuerdo).”

    Todo el proceso de cómo surgieron las Convicciones Compartidas demuestra cómo el CMM puede trabajar en conjunto de acuerdo con la misión de ser una comunidad mundial de fe.

    “Las Convicciones Compartidas no tenían como objetivo reemplazar lo que las iglesias ya han discernido, sino afirmar lo que compartimos juntos”, explica Larry Miller, “y lo que tenemos en común”, añade Nelson Kraybill.

    “Mi oración es que continuemos usándolas de esa manera y no las convirtamos en motivo de disputa”, dice Nancy Heisey.

    “No deberíamos ser el espacio en que se crea una síntesis de algo por votación mayoritaria, procurando reconciliar diversas opiniones. En cambio, es un espacio en que el cuerpo reunido recibe su revelación y la ofrece al mundo y ve qué sucede”, declara Larry Miller.

    “Ha sido asombroso ver el uso generalizado de las Convicciones Compartidas”, comenta Larry Miller. “Afirmar lo que compartimos juntos ha sido muy significativo al procurar descubrir cómo ser el pueblo de Dios en el mundo.”

    Líderes actuales y anteriores del CMM en una recepción ecuménica en 2025, en Zúrich (de izq. a der.): Janet Plenert, exvicepresidenta (Canadá); Rebecca Osiro, exvicepresidenta (Kenia); Henk Stenvers, presidente (Países Bajos); Lisa Carr-Pries, vicepresidenta (Canadá); Danisa Ndlovu, expresidente (Zimbabue); César García, secretario general (Colombia); J. Nelson Kraybill, expresidente (EE. UU.); Ernst Bergen, extesorero (Paraguay); Nancy Heisey, expresidenta (EE. UU.); Larry Miller, secretario general emérito (EE. UU./Francia); Sunoko Lin, tesorero (Indonesia/ EE. UU.). Foto: Kristina Toews

    Fraternidad

    La Asamblea Mundial llevada a cabo en 2003, en Zimbabue, fue decisiva para la misión del CMM de facilitar los vínculos entre las iglesias afines al anabautismo a nivel mundial. El país se encontraba bajo un régimen dictatorial. Había una crisis económica con la multitud de desafíos que conlleva la hiperinflación. Sin embargo, los anabautistas de todo el mundo tenían la intención de reunirse para adorar juntos.

    “Tuvimos largas discusiones sobre si debíamos ir o no”, señaló Nancy Heisey.

    “No queríamos imponer más sufrimiento a la iglesia allí”, dijo Larry Miller. “Pero los Hermanos en Cristo decían: ¿Dónde está su fe?”

    La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) envió una carta a los Países Bajos, ya que a la Doopsgezind le preocupaba (al igual que en la Asamblea en Brasil, en 1974) que al asistir darían la impresión de apoyar a un régimen.

    “¡No es el gobierno quien los está invitando, sino la iglesia!”, respondió la iglesia BICC de Zimbabue. Los menonitas holandeses asistieron.

    Los organizadores animaron a los asistentes a llevar un pequeño obsequio de té o azúcar para los anfitriones. “Jamás olvidaré a los tres hombres de Angola que trajeron bolsas de pescado seco. ¡Qué gesto tan maravilloso de lo que quisiéramos ser los unos para los otros!”, exclama Nancy Heisey.

    “Veíamos el asunto desde la perspectiva de dos mundos distintos”, explica Danisa Ndlovu. “En el contexto africano de Zimbabue, hay un dicho: ‘El estómago del forastero es tan grande como el cuerno de un dios’. Cuando llega un forastero, hay comunión, fraternidad. No se dice: ‘¿Por qué viene a comerse lo poco que tengo?’”

    “El mundo tiene sus propios problemas, pero como iglesia aún podemos reunirnos y ser una iglesia unidos”, afirmó Danisa Ndlovu. “El tema de la Asamblea, Compartiendo los dones en el sufrimiento y en la alegría, ayudó a lograrlo. La gente se fue con la sensación de que había valido la pena asistir.”

    “Esa fue una experiencia fundamental en nuestro movimiento con miras a comprender nuestro cuerpo mundial como una comunión”, declara Larry Miller.

    Unidad

    Parte de la misión del CMM es relacionarse con otras confesiones y organizaciones mundiales.

    Paul Kraybill, el primer secretario remunerado del CMM, participó en la conferencia de secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales. Esta es una reunión de líderes de organismos cristianos organizados de todo el mundo.

    Desde entonces, todos los secretarios generales del CMM se han sumado al grupo. César García y Larry Miller también han sido convocados para presidirlo. “Decidimos participar conscientemente en dichos espacios. Cuando nos convocan, es un reconocimiento al aporte del mundo menonita”, afirma Larry Miller.

    “Parte de la labor del CMM consiste en ayudar a que crezcan los momentos de reconciliación en el movimiento ecuménico, tanto a nivel de diálogos internacionales y nacionales, así como el desafío permanente de propiciarlos en los lugares donde la gente vive y adora”, afirma.

    “Uno empieza con una semilla de mostaza”, asevera Nancy Heisey.

    Las primeras semillas de la reconciliación del CMM con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en 2025, fueron sembradas en 1952 cuando el entonces presidente H.S. Bender asistió a un evento oficial en la Grossmünster.

    Otra semilla fue lo que los luteranos llaman “la Resolución Menonita”, en la Asamblea de la Federación Luterana Mundial (LWF, según su sigla en inglés) en Stuttgart, Alemania, en 2010. Esta disculpa por el repudio a los anabautistas en la Confesión de Augsburgo fue la culminación de un largo proceso.

    El presidente de la LWF presentó la resolución a los delegados y dijo: “Nos gustaría que expresaran su aprobación a esta resolución, ya sea poniéndose de pie o arrodillándose en oración”, recordó Larry Miller.

    “De repente, todos estaban de rodillas o de pie. Los únicos que permanecieron sentados fueron los invitados menonitas.”

    “No pude contener las lágrimas”, expresa Danisa Ndlovu. “Fue increíble ver a esas personas de rodillas. Fue como una descarga eléctrica; todos se dejaron caer de rodillas.”

    “A medida que esa historia se ha ido difundiendo por el mundo ecuménico, quienes estudian estos temas la han resaltado como una nueva forma de recepción: no solo se trata de que aceptemos documentos, sino también de que nos recibamos unos a otros en nuestro culto”, dice Larry Miller.

    El culto llevado a cabo el 29 de mayo de 2025, en Zúrich, fue una representación impactante de dicha “recepción” como una unidad que se experimenta, no necesariamente un acuerdo de unidad. Ese día, en la Grossmünster, no solo debatían teólogos y autoridades eclesiales, sino gente común que participaba en el culto, la liturgia y la vida cotidiana: menonitas y reformados en este lugar de división histórica.

    La Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá celebra el culto durante una visita
    de solidaridad de las Comisiones de Paz y Diáconos en 2015. Foto: Henk Stenvers

    Testimonio

    Crecer en términos de ser una comunión ha estado acompañado de este cuidado mutuo, y aprender a encontrar nuestra voz colectivamente.

    “Las situaciones pueden ser diversas, pero es fundamental hablar sobre la situación. Las palabras públicas deben estar bien pensadas; quienes lean nuestra declaración deben ver nuestra integridad”, afirma Danisa Ndlovu. “Las palabras elegidas apresuradamente pueden echar más leña al fuego en lugar de propiciar la reconciliación.”

    “Tras décadas en el movimiento ecuménico, tengo dudas sobre el impacto de las declaraciones, salvo quizá el impacto en nosotros mismos. Quizás sean más efectivas cuando en algún lugar de nuestro organismo exista el sufrimiento del que hablamos y al que respondemos. Podrán tener un impacto, especialmente si surgen de nuestro propio pathos”, declara Larry Miller.

    Cuando el Concilio General se reunió en Guatemala en 2000, el caucus de África solicitó una declaración sobre la violencia en la región oriental de la República Democrática del Congo. Si bien en ese momento no había iglesias miembros del CMM en dicha región, “decidimos que, dado que muchas iglesias miembros tenían la idea de que era necesario un compromiso con dicho conflicto, debíamos pronunciarnos”, afirma Nancy Heisey.

    “Se mostró suma prudencia, pero recuerdo haber dicho con firmeza, que debíamos escribir la carta”, dice Danisa Ndlovu.

    Un año después, la iglesia de la República Democrática del Congo escribió una carta fraterna a la iglesia de Estados Unidos, justo después del 11 de septiembre (los ataques a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington).

    “Eso fue realmente significativo”, dice Nancy Heisey.

    Como residente de Estados Unidos, se sintió nuevamente conmovida por un mensaje de la iglesia mundial justo después de las elecciones estadounidenses de 2024. “Quiero que sepan que estoy orando por ustedes”, escribió un profesor del CEMTA (Centro Evangélico Menonita de Teología Asunción) de Paraguay.

    Habiendo vivido bajo una dictadura militar, “él entiende lo que significa el autoritarismo para la iglesia, con la complejidad que implica la manera en que los menonitas lo abordaron”, explica Nancy Heisey.

    “No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero creo que los norteamericanos –las iglesias–tendremos que prestar mucha más atención a la sabiduría de otros lugares si quisiéramos seguir siendo iglesia.”

    “He valorado el uso actual de cartas pastorales que invitan a la oración. Recomendaría usar ese formato para encarar no solo nuestras preocupaciones inmediatas, sino también para orar por la sabiduría para abordarlas, cómo deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones; animarnos a examinar nuestros corazones en relación a nuestra misión; y cómo expresamos nuestro testimonio de paz frente a las situaciones concretas de hoy en día”, expresa Nancy Heisey.

    “Dichos llamados a la oración se difunden ampliamente. Quizá las personas de las congregaciones, a nivel general, realmente les presten atención. Es sorprendente lo que surge, por ejemplo, en nuestros pequeños grupos de la Hora de Oración en línea.”

    “Parte de ello es ayudar a nuestros propios miembros respecto a lo que decimos. Brinda dirección y alguna forma de unificación, de movilización en torno a un tema”, explica Danisa Ndlovu.

    “Esto se vincula con nuestro papel como iglesia de paz”, dice Nelson Kraybill. “Es necesario que sigamos fortaleciendo las relaciones y los lazos de amor y fraternidad en la comunión anabautista mundial, siempre manteniendo unidas la construcción de la paz y la misión.”

    “Si podemos seguir fortaleciendo esas relaciones internas en el cuerpo mundial, la teología del shalom, entonces es necesario que lo encarne cada parte regional de la iglesia. Los apoyamos. Oramos con ellos. Hacemos un llamado a la oración si hay alguna preocupación. Es el vínculo espiritual el que tendrá el efecto más duradero, más que las declaraciones políticas”, afirma.

    “No creo que deberíamos politizar, pero podemos ser personas que procuran cumplir con lo que su fe les llama a hacer”, afirma Nancy Heisey. “En cada carta que escribo [a mis representantes políticos] digo: Soy cristiana menonita y a mi gente le importa este asunto. Uno es poderoso si es capaz de decir: Mi iglesia mundial nos llama a orar por este tema. Como dijo el obispo Charles Nseemani de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zambia: Podemos hablar con nuestros líderes, pero deben saber que nos presentamos como cristianos, no como partidistas”.

    “Cuando se habla de menonitas, la gente piensa en la paz”, dice Danisa Ndlovu. “Somos conocidos como una iglesia histórica de paz. Si lo usamos sabiamente, es un buen testimonio.”


  • El rincón del Presidente

    Hace unos años, tuvimos una reunión de las Comisiones en los Países Bajos. Junto con otros, recogí algunas personas en el aeropuerto. Estábamos cenando cuando sonó mi teléfono. Era alguien que llamaba en nombre de un miembro de una Comisión de Angola cuyo vuelo se había retrasado. Quien llamó transmitió el mensaje de que el hombre angoleño estaba listo para que su hermano lo recogiera.

    Cuando llegué al punto de encuentro, la persona que me había llamado seguía allí. Nunca olvidaré su cara de sorpresa al darse cuenta de que yo era el “hermano” de este hombre africano.

    No encajábamos en lo que imaginaba cuando pensaba en hermanos. Mi hermano angoleño y yo no encajábamos en dicho estereotipo.

    ¿No es eso lo que significa ser cristianos, y especialmente anabautistas, en el mundo de hoy?

    En este mundo, la gente odia a los demás porque se ven diferentes, porque tienen ideas políticas diferentes, porque hablan un idioma diferente, porque… porque…porque… Hay tantas razones.

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    Líderes pasados y presentes del CMM celebran el centenario del CMM (izq-der): Sandra Báez,
    César García, Henk Stenvers, Larry Miller, Eleanor Miller, Janet Plenert y Danisa Ndlovu.

    Necesitamos valentía

    Si queremos seguir a Cristo, que nos enseñó a amar a los demás como a nosotros mismos, necesitamos valentía.

    Valentía para decir NO al odio y sí al amor, incluso si va en contra de nuestros propios intereses.

    Valentía para amar, aunque los demás no nos amen.

    Valentía para no encajar, sino más bien para mostrar un camino diferente, un camino que conduzca a la paz en vez de la guerra.

    Necesitamos la valentía que la gente demostró hace quinientos años en Zúrich, cuando desafiaron los poderes de aquella época porque querían ser verdaderos seguidores de Cristo.

    Estoy esperanzado y ruego por muchos más rostros sorprendidos como el de aquel hombre en el aeropuerto, cuando nosotros, como comunión de seguidores de Cristo, mostramos amor mutuo, vivimos nuestra unidad a pesar de las diferencias y así difundimos un mensaje de paz.

    —Henk Stenvers, presidente del Congreso Mundial Menonita (2022-2028), reside en los Países Bajos. 


  • (Perspectivas) Actividades del anabautismo a los 500

    El 29 de mayo del 2025, las actividades para la conmemoración del quincentenario del movimiento anabautista en Zúrich incluyeron dieciocho talleres, en el transcurso de dos períodos. En varios lugares del centro de la ciudad, las salas –generosamente cedidas por la Iglesia Reformada– estaban repletas de participantes, deseosos de conocer las historias y los análisis de los anabautistas que tuvieron “la valentia de amar” en la historia y en la actualidad. 

    Los talleres abarcaron desde un canto participativo basado en himnos menonitas hasta una mesa redonda sobre los diálogos trilaterales respecto al bautismo con asociados católicos y luteranos; desde una encuesta sobre la participación menonita en el trabajo por la paz y la justicia en Oriente Medio a compartir testimonios de vida comunitaria y amor a los enemigos.  

    A continuación un vistazo a uno de los talleres: 

    Cultura de la memoria en las minorías religiosas 

    Al igual que muchos movimientos religiosos minoritarios, el movimiento anabautista tiene un relato, una historia que lo ha definido. Esta historia incluye recuerdos de persecución, discriminación y migración. Si no se les presta atención, estas historias pueden fácilmente provocar una erupción volcánica en un mundo que ya es volátil. 

    Los ponentes de este taller fueron Andrea Strübind, Astrid von Schlachta y Danang Kristiawan. 

    Andrea Strübind, de tradición bautista, es profesora de historia de la Iglesia y teología histórica de la Universidad de Oldenburg, en Alemania. Astrid von Schlachta es delegada ante el Concilio General de la Asociación de Congregaciones Menonitas de Alemania (Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Gemeinden in Deutschland). También es asistente de investigación en el Centro de Estudios Teológicos de Iglesias de Paz (Arbeitsstelle Theologie der Friedenskirchen) en Alemania. Danang Kristiawan es pastor de GITJ Jepara y profesor de la Escuela Bíblica SSTAKW de Java, Indonesia. 

    Andrea Strübind y Astrid von Schlachta informaron al público sobre la historia anabautista desde sus inicios en 1525 y repasaron diversos acontecimientos sociopolíticos mundiales que han tenido lugar desde entonces. 

    Danang Kristiawan compartió su experiencia con cristianos minoritarios en Indonesia, su país natal, donde los musulmanes son mayoría.  

    Puntos principales 

    • Una vida de persecución y expulsión se centra más en encontrar lugares donde esconderse que en dejar monumentos visibles. 
    • La Confesión de Augsburgo (Confessio Augustana) de 1530 condena a los anabautistas. 
    • En Indonesia, el cristianismo está vinculado al colonialismo.  

    Iniciativas para prevenir la erupción de lava 

    En geografía, una erupción volcánica es la expulsión de gases y lava fundida desde el interior de la Tierra a través de un conducto hacia la superficie terrestre o hacia la atmósfera. Del mismo modo, en la vida real, cualquier problema que pueda provocar adversidad entre los seres humanos podría producir una erupción metafórica; las percepciones religiosas son uno de ellos. Esto podría causar daños irreparables no solo a las personas en conflicto, sino al mundo en general. 

    Aunque los primeros anabautistas consideraban a la ciudad de Zúrich y a la Iglesia Reformada como villanos, hoy en día existen diálogos entre líderes reformados y anabautistas a varios niveles. (Véase “En busca de un testimonio común”).  

    Para los luteranos, el deseo de dialogar con los anabautistas se remonta a la conmemoración de los 450 años de la Confesión de Augsburgo, en 1980. La Federación Luterana Mundial concluyó reconociendo que las declaraciones del documento de 1530 eran provocadoras para los anabautistas y que las confesiones no reflejaban la realidad de los creyentes actuales de ambas confesiones. 

    Por la gracia de Dios, durante la Asamblea de la Federación Luterana Mundial celebrada en Stuttgart en 2010, se les ofreció disculpas a los anabautistas por las persecuciones del pasado. 

    En Indonesia, los menonitas de Jepara han puesto en marcha una iniciativa de amistad entre menonitas e islámicos. Se trata de un esfuerzo firmemente arraigado en Colosenses 1:20, la encarnación de Cristo, así como en la contextualización creativa del amor. La base teológica de la amistad entre menonitas e islámicos, especialmente la actualización creativa del amor, incluye el compromiso con la identidad, la apertura a la vulnerabilidad y la imaginación creativa. 

    Además de los conocimientos y la experiencia que los ponentes compartieron sobre el tema, los participantes del taller formularon preguntas e intercambiaron puntos de vista.  

    Un participante que se identificó como de origen pakistaní y residente en Canadá, opinó que en la mayoría de los casos, las persecuciones y discriminaciones eran resultado de las maniobras de los líderes. 

    Otras personas preguntaron sobre las experiencias de persecución de anabautistas indonesios. La iglesia de los jóvenes, en crecimiento, tiene poca experiencia directa, dijo Danang Kristiawan. 

    En respuesta a la pregunta: “¿Cómo podemos responder a las políticas exteriores gubernamentales que defienden el nacionalismo?”, los ponentes de los talleres hicieron hincapié en que debemos tender puentes con ahínco y continuar el diálogo. 

    Conclusiones 

    El tema requería más tiempo. Cada país tiene situaciones propias de persecución y discriminación. La valentía es un proceso en que las partes en conflicto maximizan su potencial mental y moral para controlar el peligro inminente. Por lo tanto, las deliberaciones permanentes y francas sobre estas cuestiones serán beneficiosas, no solo para las confesiones en conflicto, sino también para una Tierra más habitable. Y por consiguiente, que sea posible implementar el tema del evento: La valentía de amar. 

    —Jumanne Magiri Mafwiri, miembro de Kanisa Mennonite Tanzania, es representante regional del CMM para África Oriental. Su motivación para asistir al taller surgió debido a la persecución de cristianos en Uganda entre 1885 y 1887; posteriormente el Gobierno de Uganda declaró el 3 de junio de cada año como Día de los mártires, lo que atrae a peregrinos de diversos lugares. 


  • (Perspectivas) Actividades del anabautismo a los 500

    Entre los muchos momentos destacados del día conmemorativo en Zúrich se encuentra el canto. Los coros de adoración tuvieron el privilegio de desempeñar un papel central al reunir voces de diferentes procedencias para celebrar la fe, la reconciliación y la unidad. 

    Entre los coros participantes se encontraban:  

    • Coro de la Iglesia Menonita del Centro de Hermandad Eastleigh (Eastleigh Fellowship Centre Mennonite Church Choir, EFC) de Nairobi, Kenia 
    • Banda Ágape (Ágape Band) de Asunción, Paraguay 
    • Coro de Cámara de la Universidad Menonita del Este (Eastern Mennonite University Chamber Singers, EMU) de Harrisonburg, Virginia, EE. UU. 
    • Canciones de Paz (Songs of Peace) de Liestal, Suiza 
    • El Arte Escénico Anabautista Indonesio (The Indonesian Anabaptist peRforming Art TIARA – Iglesia Anugerah GKMI) de Yakarta, Indonesia  

    Entre dichos coros, me pareció especialmente fascinante el Coro de la Iglesia Menonita del Centro de Hermandad Eastleigh, EFC, por sus siglas en inglés). 

    Coro EFC

    El Coro EFC, que representa a una iglesia menonita de Nairobi, fue uno de los cinco conjuntos musicales seleccionados para presentar música anabautista de todo el mundo, en el evento del quincentenario celebrado en Zúrich. Aceptaron con entusiasmo la oportunidad de compartir el amor de Cristo a través de una amplia fusión de tradiciones musicales africanas y armonías góspel. 

    El coro se presentó dos veces: en el interior de Predigerkirche y al aire libre en Zwingli Platz, frente a la Iglesia Grossmünster, sin amplificadores. Participaron también en el culto final, que se transmitió en directo a todo el mundo. 

    El coro describe su estilo musical como afrofusión. “Nuestra música reúne influencias de diferentes países de África”, señaló George Ochieng, integrante del coro. 

    Además, el coro refleja la diversidad cultural de Kenia, ya que sus integrantes tienen diversos orígenes étnicos. 

    Ministerio de la música 

    Para el Coro EFC, la música es más que una simple presentación: es un ministerio. Su profundo compromiso con la fe cristiana les impulsa a compartir el mensaje de Cristo a través del canto. Para ellos, la música es una manera de fortalecer la fe, elevar el espíritu y alentar a los demás. 

    El coro cree que sus voces sirven como instrumentos de sanación y unidad, capaces de romper barreras culturales y de cambiar la vida de personas de diferentes orígenes. Sus presentaciones representan la esperanza, la perseverancia y la gracia divina, recordándoles a los oyentes la presencia duradera de Dios.  

    Canción preferida 

    El Coro EFC compone y hace los arreglos musicales que reflejan su camino de fe y su herencia cultural. Su estilo combina ritmos africanos tradicionales con temas gospel, creando una experiencia de adoración singular y espiritualmente enriquecedora. 

    Mientras que algunas de sus canciones provienen de himnarios, otras son de compositores anónimos o fueron escritas por los propios integrantes del coro. 

    Una de sus canciones más preciadas es Yesu Vamuvamba, que en tiriki lengua hablada por el pueblo tiriki del oeste de Keniasignifica Jesús fue crucificado. La canción reflexiona sobre la crucifixión de Cristo y la libertad que trajo a la humanidad, resonando profundamente con temas como el sacrificio, la redención y el perdón. 

    Esta canción, que se interpreta a menudo durante los cultos de Pascua y las reuniones de avivamiento, tiene una melodía edificante y una letra profunda que inspira adoración y reflexión. Los integrantes del coro expresan que la canción fortalece su fe personal, y sirve como recordatorio del sacrificio de Dios y del poder de la redención. 

    Una vocación divina 

    El Coro EFC considera que la adoración a través de la música es una forma de fortalecer la fe, fomentar el crecimiento espiritual y promover la unidad de la comunidad. Sus presentaciones van más allá de su iglesia local, ya que viajan con frecuencia por toda Kenia para cantar en cultos, reuniones de avivamiento, congresos y festivales de música. 

    Aunque los integrantes del coro están profundamente comprometidos con su ministerio musical, sigue siendo una actividad a tiempo parcial. Muchos de ellos se dedican a la educación, a los negocios, a la salud y a otras áreas para mantenerse, ya que el coro carece de los recursos financieros necesarios para prestarles apoyo a tiempo completo. 

    Pese a dichos desafíos, los integrantes del coro dedican mucho tiempo a los ensayos, cultos y eventos especiales, y consideran que su talento musical es una vocación divina y no solo un pasatiempo. 

    Además, el coro brinda activamente mentoría a jóvenes músico/as y fomenta la participación de jóvenes en el culto, contribuyendo a formar a la próxima generación de artistas y líderes cristianos. 

    El quincentenario del anabautismo 

    La invitación para presentarse en esta histórica celebración del quincentenario es un honor y un hito espiritual para el Coro EFC. Su presencia en Zúrich le permite compartir su música en un escenario mundial y vincularse con comunidades anabautistas de todo el mundo. 

    Esta celebración es un poderoso testimonio de la fortaleza de la fe, que pone de relieve cómo el anabautismo ha prosperado a lo largo de siglos de persecución, cambio y crecimiento. Al participar, el coro se ve a sí mismo contribuyendo a la historia, mostrando su herencia musical menonita africana en un entorno cristiano internacional. 

    El coro considera este aniversario como un recordatorio de la unidad, la perseverancia y el renacimiento espiritual. Espera que el evento fortalezca los lazos entre las congregaciones anabautistas, brindando oportunidades para el aprendizaje, la reconciliación y la renovación. 

    Representar a los anabautistas kenianos en esta celebración de un hito fue un privilegio. Los integrantes del Coro EFC esperan que su música haya animado e inspirado a los asistentes, recordándoles que la fe trasciende las fronteras y que la música es un lenguaje universal de adoración. 

    Lo que me emociona de estos coros 

    Presenciar estos coros fue una experiencia realmente emocionante. Era profundamente conmovedor escuchar las voces de diferentes rincones del mundo combinarse en armonía, cada una con su propia cultura, historia y fe. 

    Cada coro aportó algo totalmente singular a la celebración, ya fueran ritmos afrofusión, góspel latino o música sacra a capela. Ser testigo de dicha expresión musical de la fe tan diversa profundizó mi comprensión de cómo el culto, a través del canto, une a los creyentes de todas las tradiciones y naciones. 

    Melvin Banda, miembro de la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Malawi, fue delegado de YABs en representación de su iglesia en las reuniones de2025. 


    EFC Choir with soloist Naaman Ochieng
performs “Anawuok adhi e dala wa ka
Nyasaye” on the outdoor stage in front of the Grossmünster in Zurich, Switzerland.
  • Las campanas resonaron por toda la ciudad llena de anabautistas. Se estima que más de 3.500 personas colmaron las calles del casco antiguo de Zúrich el 29 de mayo del 2025, Día de la Ascensión, para conmemorar el quincentenario del anabautismo. 

    “Hoy en día, como menonitas de Suiza, somos una comunidad pequeña”, afirmaron Gladys Geiser y Lukas Amstutz, copresidentes de la Konferenz der Mennoniten der Schweiz, en la apertura del culto. En la ciudad anfitriona tuvieron lugar los primeros bautismos de adultos conocidos del movimiento anabautista. “Pero como podemos ver en este culto, somos parte de un movimiento que se ha hecho más diverso e internacional.” 

    Una celebración de reconciliación

    Todas las naciones juntas 

    Desde sus inicios con unos pocos creyentes valientes en Europa, actualmente el Congreso Mundial Menonita tiene 111 iglesias miembros (tras la reunión del Comité Ejecutivo realizada unos días antes en Alemania) en 61 países de todo el mundo. 

    “Hoy todos podemos reunirnos aquí, todas las naciones, como dice la Palabra: todas las naciones, todas las tribus, todos los idiomas. Esto es especial porque únicamente el Señor puede hacer tales cosas”, expresó Jean-Claude Ambeke, de los Hermanos Menonitas de Angola, que actualmente vive en Francia. 

    Una mañana algo nublada se convirtió en un día soleado para caminar por las calles históricas, abarrotar las salas de conferencias o escuchar los coros. Incluso había un vendedor ambulante que repartía helados, cortesía de la Iglesia Reformada. 

    Los participantes podían estirar las piernas mientras seguían un recorrido histórico a pie o se hacían dramatizaciones en escenarios denominados “senderos con historia”, mientras que más de una docena de talleres brindaban perspectivas sobre el anabautismo: testimonios, estudios históricos y asuntos actuales. Además, la teóloga y periodista suiza Judith Wipfler presidió una mesa redonda en que se reflexionó sobre “un mundo en llamas”, junto con líderes anabautistas que actualmente viven en zonas de conflicto que conllevan grandes desafíos. 

    Cinco coros de todo del mundo dieron conciertos en un espacio cubierto y al aire libre, y se sumaron a un coro masivo para el culto. Dirigieron temas favoritos de las Asambleas como Ewe Thina y Kirisuto no heiwa ga. El grupo musical suizo Songs of Peace presentó una nueva canción con un coro que exclamaba, “¡Queremos justicia, queremos paz!” 

    Una iglesia importante 

    Las filas para el culto de clausura comenzaron a media tarde. La iglesia Grossmünster, con capacidad para 1.200 personas, estaba al tope de su capacidad, al igual que los sitios adicionales para presenciar el culto (Predigerkirche 350, Friedenskiche 250, FEG 100 y el agregado ad hoc Helferei 130). Y aun así quedaron cientos de personas afuera, sentados en la plaza o dispersos en los cafés, mirando desde la pantalla de sus teléfonos celulares. 

    Mientras tanto, en todo el mundo, miles de personas se conectaron en línea a través de sus pantallas personales o junto con otros en iglesias, oficinas o museos. 

    Con representantes de trece comuniones mundiales y tres organizaciones ecuménicas multilaterales como invitados de honor, el culto no sólo trató sobre el anabautismo sino que también constituyó otro paso en la senda de la reconciliación. 

    Un camino hacia la reconciliación 

    “Todos heredamos un legado de dolor debido a las divisiones de la Reforma. Sabemos que persisten las diferencias teológicas y prácticas, pero nos alegramos por el camino hacia la reconciliación que hemos compartido”, declaró Janet Plenert en la liturgia del culto. 

    Ver dicha liturgia

    Liturgia de reconciliación: Nuestro camino a la reconciliación

    El culto contó con la presencia de líderes de la Federación Luterana Mundial y de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, e incluyó un mensaje del Papa León XIV transmitido por el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos: “Les aseguro mis oraciones para que nuestras relaciones fraternales se profundicen y crezcan”. 

    Mientras que John D. Roth, del CMM y Hanns Lessing, del CMIR confesaron el “testimonio común de su comunión respecto a la unidad de la iglesia”, los secretarios generales César García y Setri Nyomi se lavaron mutuamente los pies, “como expresión tangible de nuestro compromiso con la reconciliación”, señaló J. Nelson Kraybill. 

    Otra expresión concreta de apoyo fue la posibilidad de usar gratuitamente las instalaciones de las iglesias reformadas, incluyendo la emblemática iglesia Grossmünster. 

    “Reencontrarnos en la Grossmünster quinientos años después de la división, ahora como una “familia reconciliada”, creó una instancia nueva y poderosa en nuestra memoria colectiva que espero cambie la manera en que la próxima generación cuente nuestra historia”, expresó John D. Roth. 

    El evento, en el marco estratégico de una conmemoración, concluyó con un tono de celebración. Los coros de cinco regiones formaron un túnel de canciones desde la iglesia hasta la plaza, mientras los invitados salían al son de Siyahamba (Caminamos en la luz de Dios).  


    Una celebración de reconciliación

    Oración de apertura: Oración de invocación 

    Unamos nuestros corazones en oración.  

    Dios misericordioso, en un mundo dividido por el nacionalismo, los conflictos religiosos, la xenofobia y la guerra, nos has reunido hoy como personas de muchas naciones, lenguas y organismos eclesiales. 

    Tu gracia, oh Dios, hace que esta reunión en amor sea posible. Gracias por la inmensa hospitalidad que la ciudad de Zúrich y las iglesias reformadas de Suiza han brindado a los anabautistas. ¡Bendice esta generosa muestra de bondad! 

    Gracias por el testimonio de todos los presentes que conocen y expresan tu amor reconciliador. Aun cuando la iglesia mundial a veces esté dividida, tú nos llamas a vivir como hermanos y hermanas en Cristo. Danos la valentía para amarnos mutuamente, y para amar a los “otros”, quienesquiera que sean. 

    Derrama hoy tu Espíritu Santo sobre nosotros para que tu sanación y tu amor puedan fluir a través de nosotros hacia el mundo. Haz de nosotros —y de las iglesias que representamos— “una nueva humanidad” unida en amor, “para que el mundo sepa” que nuestra esperanza está en Cristo, en cuyo nombre oramos. 

    Amén. 

    Sunoko Lin, tesorero del CMM, guía la oración de apertura en la catedral de Grossmünster durante el culto de clausura en el día del aniversario en Zúrich, Suiza.
    Unos 1.200 fieles de todo el mundo colmaron la catedral de Grossmünster para asistir
    al culto de clausura, mientras que miles más lo siguieron por Internet/Dale Gehman

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    Perturbación: El pueblo de Dios

    Una perturbación en la Iglesia por algunas personas de Dios. 

    Liturgista: Pueblo de Dios, nos reunimos en esta histórica ciudad de Zúrich, lugar de origen de un movimiento de renovación del siglo XVI liderado por Ulrico Zuinglio, y cuna del movimiento que conocemos actualmente como anabautismo. 

    [Cientos de pequeños volantes con mensajes escritos caen desde el balcón hacia los que están sentados en los bancos y en el podio. Tres manifestantes con trajes de época se ponen de pie y exclaman:] 

    Primer manifestante: ¿Qué clase de iglesia es esta? ¿Quién pertenece realmente al cuerpo de Cristo? ¡La Escritura llama a los seguidores de Jesús a separarse de aquellos que no viven una vida pura! 

    Segundo manifestante: ¡Excluyan a aquellos que no bautizan sólo mediante la confesión de fe! 
    Tercer manifestante: ¡Excluyan a aquellos que tienen autoridad y no permiten que nuestras congregaciones vivan tranquilas y en paz! 

    Liturgista: ¡Están interrumpiendo un culto de adoración! ¿Quién son ustedes? ¿Por qué hacen esto? 

    Primer manifestante: Somos sus antepasados anabautistas. Cristo es nuestra autoridad. ¡Incluso él perturbó la paz! 

    Segundo manifestante: Hemos estudiado las Escrituras. ¡Dios nos ha dado una visión! 

    Primer manifestante: ¡Escúchennos! 

    Tercer manifestante: ¡El reino de Dios está cerca! 

    Primer manifestante: ¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia! 

    Tercer manifestante: A los ricos les decimos: “Donde esté su tesoro, allí también estará su corazón”. 

    Segunda manifestante: A los poderosos les decimos: “La guerra es contraria a la voluntad de Dios”. ¡Obedeceremos a Dios antes que a la autoridad humana! 

    Tercer manifestante: Cristo se pone del lado de aquellos que no tienen quién los ayude: de los refugiados, de las víctimas de la violencia, de los que están encarcelados por su fe y su identidad. 

    Liturgista: ¡Esperen… por favor! Escuchen la Palabra del Señor dicha por el apóstol Pablo: 

    No tengan un concepto más alto de sí mismos del que deben tener. Dios ha medido una porción de fe para cada uno de ustedes. Tenemos muchas partes en un solo cuerpo, pero no todas tienen la misma función. Ámense unos a otros como a los miembros de su familia. Sean los mejores en honrarse unos a otros. 

    Confesión y lamento 

    Liturgista: La congregación ha estado escuchando. Agradecemos este recordatorio de nuestro pasado. 

    Compartimos su esperanza y sus agravios. Todos los que estamos reunidos aquí hoy deseamos ser más como Jesús. Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Oremos por la gracia para confesar nuestros pecados y vayamos a vivir vidas santas. 

    Primer manifestante: Gracias por escucharnos. 

    Liturgista: Las aguas del bautismo nos han dividido. 

    [se vierte agua] 

    Pero quienes beben del agua sanadora de Jesús, nunca volverán a tener sed. Purifícanos, Espíritu Santo, refréscanos con el agua de la vida eterna. 

    No creemos que Jesús haya muerto en vano. No creemos que quienes sufrieron por su fe a lo largo de los siglos lo hayan hecho en vano. 

    Segundo manifestante: ¡Sí! Necesitábamos escuchar esto de ustedes. Las palabras que pronunciamos deben impulsarnos a la acción. Por este motivo hemos regresado para esta conmemoración. 

    Liturgista: Oremos. Dios Todopoderoso, venimos ante ti no por nuestra rectitud, sino por tu gran misericordia. 

    Primer manifestante: Perdónanos por la arrogancia de pensar que podríamos ser perfectos y sin pecado. 

    Segundo manifestante: Ya sea que vivamos en comunidades apartadas del mundo o en medio del mundo, perdónanos por ser ciegos a las necesidades de nuestro prójimo. 

    Tercer manifestante: Perdónanos por aquellas ocasiones en las que no hemos sabido “hacer justicia y amar la misericordia”. 

    Primer manifestante: Perdónanos por nuestro silencio… por no dar “razón de la esperanza que hay en nosotros”. 

    Segundo manifestante: Perdónanos cuando nos hemos negado a trabajar con personas diferentes a nosotros, incluso cuando la necesidad era grande. 

    Tercer manifestante: Perdónanos cuando hemos menospreciado a otras iglesias y hemos perdido oportunidades de aprender de ellas y de asociarnos con ellas. 

    Gracias por aquellas comunidades de fe que nos han abierto sus corazones y nos acompañan en el camino de Jesús. 

    Liturgista: Recibe nuestras peticiones, oh Padre, en el nombre de Jesucristo, por medio del poder del Espíritu Santo. 

    Juntos nos unimos a la oración de Cristo, cada uno en su propio idioma. 

    “Padre Nuestro…” 

    Afirmación del perdón  

    Liturgista: Cristo mismo dijo: “Tus pecados son perdonados. Vete y no peques más”. Somos perdonados, amados y libres. Amén. 

    Lisa Carr-Pries (Canadá), vicepresidenta del CMM, y Danisa Ndlovu (Zimbabue), expresidente del CMM, dirigieron esta liturgia. Ebenezer Mondez (Filipinas), James Jakob Fehr (Alemania) y Ulrike Schmutz (Suiza) hicieron el papel de perturbadores. 

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    Sermón: La valentía de amar

    La valentía de amar

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    Liturgia de reconciliación: Nuestro camino a la reconciliación

    Los líderes de las comuniones respectivas pronunciaron estas palabras. Cuando los representantes luteranos y menonitas hablaban, se hacían las señal de la cruz en la frente uno al otro. Cuando los representantes reformados y menonitas hablaban, los secretarios generales se lavaban los pies mutuamente

    Representantes

    Representantes del Congreso Mundial Menonita 

    • Anne-Cathy Graber, secretaria de Relaciones ecuménicas 
    • J. Nelson Kraybill, ex presidente 
    • Janet Plenert, ex vicepresidenta, actual coordinadora de Representantes regionales 
    • John Roth, presidente, Comité de planificación de la renovación 
    • Larry Miller, ex secretario general 

    Representante de la Iglesia Católica 

    • Cardenal Kurt Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos 

    Representante de la Federación Luterana Mundial 

    • Rev. Anne Burghardt, secretaria general 

    Representantes de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas 

    • Rev. Dr. Hanns Lessing, secretario ejecutivo de Comunión y teología 
    • Rev. Dr. Setri Nyomi, secretario general interino 

    Menonitas 

    En nuestro culto de hoy, el Congreso Mundial Menonita, junto con representantes de otras tradiciones anabautistas y de la Iglesia Libre, se reúne con representantes de la Iglesia Católica Romana, la Federación Luterana Mundial y la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas para dar un testimonio común.  

    Todos heredamos un legado de dolor debido a las divisiones de la Reforma. Sabemos que persisten las diferencias teológicas y prácticas, pero nos alegramos del camino a la reconciliación que hemos compartido. 

    En 2003, católicos y menonitas concluyeron un diálogo de cinco años titulado, “Llamados a ser pacificadores”, cuyo punto de partida fue el reconocimiento compartido de que “la lealtad a Cristo como Señor prevalece sobre las exigencias del Estado”. 

    Más recientemente, la participación católica y luterana en el Diálogo Trilateral sobre el Bautismo, ha ayudado a aclarar los puntos de convergencia así como las diferencias persistentes en torno a nuestra interpretación y práctica del bautismo. Consideramos que estos diálogos constituyen un don para la iglesia. 

    Católicos  

    Mensaje del Santo Padre León XIV  
    A los participantes en la conmemoración del quincentenario del movimiento anabautista 

    Queridos amigos, mientras se reúnen para conmemorar los 500 años del movimiento anabautista, los saludo cordialmente con las primeras palabras pronunciadas por Jesús resucitado: “La paz sea con ustedes” (Juan 20:19). 

    En la alegría de nuestra celebración pascual, ¿cómo no reflexionar sobre la aparición de Cristo en la tarde de aquel “primer día de la semana” (ibíd.), cuando Jesús no solo atravesó los muros y las puertas cerradas, sino también los corazones temerosos de sus discípulos? Además, al impartir su gran don de la paz, Cristo fue sensible a la experiencia de los discípulos, sus amigos, y no ocultó los signos de su Pasión aún visibles en su cuerpo glorioso. 

    Al acoger la paz del Señor y aceptar su llamado, que implica estar abiertos a los dones del Espíritu Santo, todos los seguidores de Jesús pueden sumergirse en la radical novedad de la fe y de la vida cristiana. De hecho, ese deseo de renovación caracteriza al mismo movimiento anabautista. 

    El lema elegido para su celebración, “La valentía de amar”, nos recuerda, sobre todo, la necesidad de que católicos y menonitas hagan todo esfuerzo por vivir el mandamiento del amor, la llamada a la unidad cristiana y el mandato del servicio al prójimo. Del mismo modo, subraya la necesidad de honestidad y la amabilidad al reflexionar sobre nuestra historia común, que incluye heridas dolorosas y narrativas que influyen en las relaciones y percepciones católico- menonitas hasta nuestros días. Cuán importante es, entonces, esa purificación de los recuerdos y esa relectura común de la historia que nos permita sanar las heridas del pasado y construir un nuevo futuro a través de la “valentía de amar”. De hecho, solo así el diálogo teológico y pastoral puede dar fruto, un fruto duradero (véase Juan 15:16). 

    ¡Ciertamente no es una tarea fácil! Sin embargo, fue precisamente en momentos de prueba cuando Cristo reveló la voluntad del Padre: fue cuando, desafiado por los fariseos, nos enseñó que los dos mandamientos más importantes son amar a Dios y al prójimo (véase Mateo 22:34-40); fue en la víspera de su Pasión, cuando habló de la necesidad de la unidad: “para que todos sean uno… para que el mundo crea” (Juan 17:21). Mi deseo para cada uno de ustedes, por tanto, es que puedan decir, citando a san Agustín: “Toda mi esperanza está puesta en la inmensa grandeza de tu misericordia. Da lo que mandas y manda lo que quieras” (Confesiones, X: 29, 40). 

    Por último, en el contexto de nuestro mundo desgarrado por la guerra, nuestro continuo camino de sanación y fortalecimiento de la fraternidad desempeña un papel fundamental, porque cuanto más unidos estén los cristianos, más eficaz será nuestro testimonio de Cristo, Príncipe de la Paz, en la construcción de una civilización del encuentro del amor. 

    Con estos sentimientos, les aseguro mi oración para que nuestras relaciones fraternas se fortalezcan y crezcan. Invoco sobre cada uno de ustedes la alegría y la serenidad que provienen del Señor resucitado. 

    Desde el Vaticano, 23 de mayo de 2025 

    LEÓN PP XIV 

    Menonitas  

    En 2010, la Asamblea Luterana Mundial, reunida en Stuttgart, Alemania, afirmó formalmente una “Acción Menonita”, basada en el informe de un diálogo de cinco años titulado, “La sanación de las memorias: Reconciliación por medio de Cristo”. Un culto de reconciliación incluyó expresiones mutuas de perdón y un compromiso de interpretar las confesiones luteranas y las narrativas menonitas de su pasado a la luz de la historia común descrita en dicho informe.  Dicho proceso marcó un momento clave en las relaciones entre nuestras dos comuniones y sentó las bases para un mayor aprendizaje mutuo sobre los temas del bautismo y la relación cristiana con el Estado. 

    En el culto de reconciliación en 2010, todos los presentes compartieron la señal de la cruz como una manera de hacer presente la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La cruz toca las heridas del pecado, sana nuestro quebrantamiento y restaura nuestras vidas. Promete sanación por medio de la gracia de Dios y señala el don de un corazón y un espíritu nuevos.  

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita y la Federación Luterana Mundial recordamos y renovamos nuestro compromiso con la señal de la cruz. 

    Luteranos 

    En el diálogo, “La sanación de las memorias”, nos comprometimos a escuchar atentamente la historia de unos y otros, y a relatar la historia de nuestros comienzos compartidos de tal modo que ambas partes pudieran afirmarla. La convicción luterana de que la iniciativa de Dios hace posible nuestra respuesta de fe fue recibida calurosamente por los menonitas. El pedido luterano de perdón por haber perseguido a los anabautistas fue generosamente concedido. Un análisis conjunto y franco del bautismo contribuyó a posibilitar un fructífero Diálogo Trilateral sobre el Bautismo del Congreso Mundial Menonita y la Iglesia Católica. 

    Damos gracias a Dios porque cada vez más luteranos y menonitas valoran el testimonio mutuo del evangelio. 

    Menonitas  

    Hoy en Zúrich celebramos los pasos hacia la reconciliación que hemos dado con representantes de la tradición reformada.  

    En 2004, la ciudad de Zúrich y la Iglesia Reformada de Suiza ayudaron a erigir una placa conmemorativa junto al río Limmat, reconociendo la ejecución de Felix Manz y otros seis anabautistas en Zúrich.  

    Tres años después, la Conferencia Menonita Suiza y la Iglesia Reformada del Cantón de Zúrich concluyeron un diálogo significativo, comprometiéndose en un proceso permanente de reconciliación. En dicho documento, los menonitas afirmaron: “No nos pertenecemos. Pertenecemos a Jesucristo que nos llama a seguirlo, y ha derribado el muro de la enemistad y unido a personas de cerca y de lejos en un solo cuerpo”. 

    La semana pasada, el Concilio General del Congreso Mundial Menonita recibió formalmente una declaración redactada con representantes de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas titulada, “Restaurando la plenitud de nuestra familia: en busca de un testimonio común”. 

    Al escuchar una letanía de confesión, gratitud y compromiso extraída de esta declaración, César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, y Setri Nyomi, secretario general interino de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, se lavarán los pies mutuamente como expresión tangible de nuestro compromiso con la reconciliación. Los invitamos a todos a dar testimonio de esta señal de arrepentimiento y perdón. 

    Reformados 

    Hemos confesado el origen común de nuestras iglesias y el dolor de su fractura. Pedimos a Dios que bendiga el redescubrimiento de un entendimiento común del evangelio, a fin de que inspiren la evangelización y la construcción de la paz. 

    Menonitas 

    En presencia de representantes de toda la Iglesia, el Congreso Mundial Menonita y la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas dan testimonio común de la unidad de la iglesia. 

    Reformados 

    Hoy, conmemoramos los orígenes comunes de nuestras comuniones mundiales, reconocemos nuestra relación fracturada, y nos alegramos de que, basándonos en los esfuerzos de muchos años en pos del entendimiento mutuo y la reconciliación, podemos responder a Cristo nuestra Paz viviendo en la unidad del Espíritu. Unidos, nos comprometemos a ser humildes, pacientes, sinceros y, sobre todo, bondadosos, al andar juntos como un solo cuerpo de Cristo. 

    Menonitas 

    Reunidos bajo la mirada bondadosa de Dios, celebramos que nuestra identidad se encuentra en nuestra confesión común de Jesús como Señor, nuestros comunes antepasados ​​en la fe y nuestro llamado común al discipulado y al testimonio del evangelio en un mundo fragmentado. 

    Reformados  

    Nuestras tradiciones nos han bendecido con una pasión por la justicia y la paz. Que el Dios de la cruz y la resurrección nos dé el corazón y la mente para procurar la paz y practicar la justicia que resiste la violencia, la opresión y la devastación ecológica, una justicia que encuentra su máxima expresión en el perdón, la misericordia y la reconciliación.  

    Menonitas  

    Hoy, como miembros anabautistas y reformados del cuerpo de Cristo, afirmamos que nuestro testimonio al mundo se nutre y se sostiene por la gracia de Dios, que nos permite amar a Dios, a los demás y a toda la creación. 

    Reformados  

    Nos comprometemos con la sagrada misión de proclamar el evangelio del amor en todos nuestros contextos, cada uno con sus propios desafíos y exigencias. No permitiremos que el miedo, la desconfianza o los obstáculos al diálogo nos impidan responder a este llamado. 

    Menonitas 

    Prometemos recorrer juntos el camino para sanar las heridas del pasado y volver a unir el cuerpo de Cristo. Nos comprometemos a aprender unos de otros, compartiendo la riqueza y diversidad de nuestras tradiciones. Nos comprometemos a una cooperación intencional que afirme la misericordia de Dios y facilite la justicia que lleva a la paz. 

    Reformados 

    Juntos, oramos por el cuerpo de Cristo. En Cristo, somos miembros unos de otros, hermanos y hermanas de la misma carne y del mismo Espíritu. 

    Menonitas 

    Juntos, acogemos el don de la unidad, convencidos de que tú, oh Dios, estás restaurando la plenitud de tu familia. Amén. 

    Juntos confesamos nuestra fe  

    En reconocimiento de nuestra identidad común en el cuerpo de Cristo, los participantes se pusieron de pie y recitaron juntos el Credo de Nicea, cada uno en su propio idioma.  

    Esta antigua declaración de fe cristiana surgió del Concilio Ecuménico de Nicea, y este año se conmemora su 1700 aniversario. 

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    Una letanía para la sanación de las naciones

    Breves piezas musicales de órgano sirvieron para remarcar la letanía, como así también agua vertida de un cuenco como recordatorio del bautismo.  

    Hoy nos hemos reunido para participar del culto, en la ciudad donde los primeros anabautistas se inspiraron en las enseñanzas de Ulrico Zuinglio… y junto a las aguas del río Limmat, donde fue ejecutado Félix Manz, el primer mártir anabautista. 

    [Se vierte agua] 

    Dios de amor, recordamos a Félix Manz y a los seguidores del Cordero, que en todas las épocas y lugares han sufrido un discipulado fiel. 

    Una voz potente clama desde el trono de Dios: “Yo hago nuevas todas las cosas… Al que tenga sed, le daré a beber del manantial del agua de vida”. (Apocalipsis 21:5-6) 

    [Se vierte agua] 

    Dios bondadoso, en un mundo desgarrado por la guerra y una iglesia mundial a menudo dividida, ¡cuánto anhelamos que hagas nuevas todas las cosas! ¡Ven, Señor Jesús!  

    [interludio de órgano] 

    “El ángel me mostró un río limpio, de agua de vida. Era claro como el cristal, y salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle principal de la ciudad y a cada lado del río, crecía el árbol de la vida, que da fruto cada mes, es decir, doce veces al año; y las hojas del árbol sirven para sanar a las naciones.” (Apocalipsis 22:1–2) 

    “Con la dolorosa conciencia de que nuestras diferencias se convirtieron en fuente de conflicto y división, oramos ahora por la valentía y la creatividad para transformarlas, de modo tal que enriquezcan nuestra unidad en el cuerpo de Cristo.” 

    [Se vierte agua] 

    ¡Por la sanación de las naciones! ¡Por la sanación de la iglesia! “En Cristo somos miembros los unos de los otros, hermanos y hermanas de la misma carne y del mismo Espíritu…” 

    Dios sanador, el río de agua de vida ha llegado a nosotros. Las hojas del árbol de la vida han traído sanación entre las comuniones de las iglesias representadas hoy aquí. 

    [interludio de órgano] 

    “Soy yo, Jesús, quien les envió a mi ángel con este testimonio para las iglesias. Soy la raíz y el retoño que desciende de David, la estrella brillante de la mañana. 

    El Espíritu y la Esposa del Cordero dicen: “Ven”. 

    Y el que escuche, diga: “Ven”. 

    Y el que tenga sed, y quiera, venga y tome del agua de la vida sin que le cueste nada. (Apocalipsis 22:16-17)  

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    La valentía de amar en un mundo turbulento 

    Oh Dios, nuestra ayuda en épocas pasadas, nuestra esperanza en los años venideros: 

    Gracias a la obra del Espíritu Santo en nosotros, tenemos una esperanza renovada al ver señales de sanación y unidad en la iglesia mundial. 

    Tenemos esperanza al ver la vitalidad de las iglesias representadas hoy aquí, que están geográficamente alejadas de sus raíces denominacionales en Europa. 

    Tenemos esperanza al ver que la evangelización y la construcción de la paz van de la mano en muchos lugares del mundo. 

    Sobre todo, tenemos esperanza porque en Cristo has prometido que estarás con nosotros “siempre, hasta el fin del mundo”. 

    Ven, Espíritu Santo, inspíranos con la fidelidad de los santos a lo largo de los siglos. Como ellos, que nunca nos avergoncemos del evangelio. Señor Jesucristo, bendícenos con la valentía de arriesgarnos a amarnos unos a otros, a nuestro prójimo e incluso a nuestros enemigos como tú nos has amado. 

    Amén. 

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  • Ella era una joven esclavizada. No sabemos su nombre, pero sí sabemos que era prisionera de guerra. Tan solo podemos imaginar la vulnerabilidad, la pérdida y el trauma que debió haber sufrido como persona desplazada y como refugiada esclavizada en una tierra extranjera. 

    Se cuenta la historia en 2 Reyes, capítulo 5. Naamán, comandante del Ejército arameo, acababa de obtener una importante victoria militar sobre el pueblo de Israel. Como parte del botín de guerra, se apoderó de una joven y la obligó a servir como sierva de su esposa. 

    Pero ahora Naamán, el que la esclavizó, está enfermo. Y la joven sabe exactamente lo que se necesita para curarlo. 

    Este es el momento de la verdad: la joven se enfrenta a una decisión fundamental ya que vive con las personas que destrozaron sus sueños, cortaron sus vínculos, destruyeron su familia y quitaron sus posesiones, su libertad e identidad cultural. 

    ¿Cómo responderá a quienes han representado una grave amenaza a su bienestar? 


    Hace unos quinientos años, Ulrich Zuinglio se enfrentó a la misma pregunta: ¿Cómo debía responder a quienes ponían en peligro su bienestar y el de su ciudad? Las circunstancias eran muy diferentes. Él era el líder de la Reforma en Zúrich y pastor de esta misma iglesia. 

    En la primavera de 1529, las autoridades católicas amenazaban con aplastar la Reforma en Zúrich. Preocupado de que sus reformas estuvieran a punto de derrumbarse —y que se frenaran los avances del Evangelio—, un Zuinglio frustrado redactó un llamado urgente al Concejo municipal, instándolo a movilizar un ejército. 

    En la carta al Concejo, Zuinglio incluyó una frase que más tarde se convertiría en lema de la Reforma suiza. “¡Por el amor de Dios!”, escribió Zuinglio, “¡hagan algo valiente!” 

    Para Zuinglio, el enfoque era claro: la valentía, ante los enemigos del evangelio, significaba movilizarse para la guerra. 


    ¿Cómo se manifiesta la valentía cuando afrontamos decisiones difíciles? Esta pregunta es tan relevante actualmente como lo fue hace quinientos años o en el siglo IX antes de Cristo. 

    Todo indicaba que la sierva de Naamán debería haber permanecido en silencio. Después de todo, era joven, era mujer, era israelita, y estaba esclavizada. No tenía derecho a hablar. 

    Por otra parte, Naamán era gentil y era un opresor, razones suficientes para ser odiado por los israelitas. Y su enfermedad de la piel lo hacía aún más impuro, según la perspectiva de la ley judía. 

    Ella no tenía autoridad para hablar, y aun así lo hizo. Encontró la valentía para actuar de una manera que trascendió su condición de víctima… encontró la valentía para responder con compasión e incluso con amor. 

    “Hay un profeta en Samaria —la tierra de tus enemigos— que tiene el poder espiritual para devolverte la salud”, dijo. 

    La valentía es precisamente lo que las víctimas necesitan para encontrar su voz y resistir el silencio que otros quieren imponerles. 

    No obstante, la valentía —especialmente en respuesta a quienes abusan de nosotros, en respuesta a los perpetradores o enemigos— se presenta de muchas formas. 

    Para Zuinglio, la valentía ante los enemigos del evangelio significaba movilizarse para la guerra. 

    Para algunos cristianos, la valentía a menudo incluye la expectativa de una justicia punitiva, que exige que los perpetradores paguen por sus acciones y sufran represalias justas por sus crímenes violentos. 

    Para muchos líderes políticos, la valentía incluye tomar represalias justas contra los enemigos. 

    Algunas personas exigen justicia de tal manera que se cierra la posibilidad de perdón y transformación para el opresor, garantizando así que los ciclos de violencia simplemente continúen en la siguiente generación. 

    Jesús, sin embargo, ofreció un modelo diferente. No negó ni ignoró la violencia, opresión e injusticia terribles de su época. Pero tampoco buscó represalias ni venganza. En Lucas 4, inmediatamente después de anunciar su ministerio en la sinagoga leyendo Isaías 61, Jesús menciona la historia de Naamán y su sanación milagrosa. 

    Aunque no la menciona, en las acciones de la joven reconocemos algo que apunta al centro mismo del evangelio. Jesús nunca tuvo miedo de confrontar la injusticia; sin embargo, la justicia que predicó permite la transformación del opresor. En los Evangelios, la justicia no es retributiva; no da a los opresores lo que merecen, sino más bien lo que necesitan: verdad, amor, compasión, la posibilidad de transformación y perdón. 

    En la historia de 2 Reyes, la joven se niega a ver la vulnerabilidad de su opresor como una oportunidad para la venganza o represalias. En cambio, su voz encarna la esperanza y la inclusión para alguien que le ha causado un daño increíble. 

    Ella tuvo la valentía de amar, ofreciendo a su agresor lo que no podía obtener por medio de su poder: sanación, libertad y la posibilidad de un nuevo comienzo. Le dio a Naamán no lo que merecía sino lo que necesitaba: la oportunidad de ser transformado. 

    Es un amor que escapa a toda comprensión humana. 


    Hace quinientos años, un nuevo movimiento en la Iglesia de Zúrich y en otras regiones de Europa encontró valentía en su relación con Jesús, en su vida y enseñanzas, en su muerte y resurrección, afirmando que el llamado de Dios a amar al enemigo no es “idealista” ni “ingenuo”. Para ellos, la valentía de amar, que había sido posible debido a la obra del Espíritu Santo, era el único camino hacia una nueva humanidad. Este movimiento llegó a conocerse como anabautismo. Ésta es la tradición cristiana que conmemoramos hoy aquí. Lamentablemente, Zuinglio y otros líderes de la iglesia europea de esa época consideraron el movimiento anabautista como una amenaza y respondieron con violencia y persecución. 


    ¡Por el amor de Dios, hagan algo valiente! 

    Temprano por la mañana del 11 de octubre de 1531, Zuinglio condujo a un grupo de soldados de Zúrich hacia un campo de batalla en las afueras de la ciudad, para enfrentarse al Ejército católico que ponía en peligro su visión de una Zúrich reformada. Casi de inmediato, fueron rebasados. Al intentar retirarse, Zuinglio fue asesinado, junto con al menos quinientos ciudadanos de Zúrich. 

    Hoy, al honrar la memoria de los primeros anabautistas, les invito a que nos preguntemos, como individuos y como iglesias: ¿qué significa, “hacer algo valiente, por el amor de Dios”? 

    Foto: Tras la “perturbación”, César García, secretario general del CMM, predicó sobre La valentía de amar/Preshit Rao

    Following the “disruption,” César García, MWC
general secretary, preaches on The Courage to Love.

    Fortalecidos por el Espíritu Santo, ¿tendremos la valentía para romper los ciclos de violencia? 

    ¿Podremos enfrentar directamente nuestro pasado, no para afirmar y revivir nuestra victimización, sino como una forma de sanar nuestras heridas y las de los demás, y reparar las relaciones rotas? 

    ¿Podremos convertirnos en faros de esperanza en un mundo donde la fragmentación y la división parecen avanzar por todos lados? 

    ¿Podremos imaginar nuestro futuro apuntando hacia una nueva creación, en que la compasión y el amor permitan nuevos comienzos? 

    La valentía de amar —de manera activa, imaginativa y vulnerable— es más que una técnica de resolución de conflictos; es una espiritualidad profundamente arraigada, una estrategia notablemente original. En un mundo donde el mal engendra el mal y la violencia genera más violencia, el amor tiene el poder de romper esas cadenas. El amor tiene el potencial de sanar tanto a quien ama como a quien es amado. 

    Amigas y amigos cristianos, al seguir los pasos de Jesús, tengamos juntos la valentía de amar, ¡por el amor de Dios! 

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá.


    Throughout the day, participants gathered
at the “Schipfe” to view the site where
early Anabaptists were drowned as
punishment for their beliefs.