• Columna del Presidente


    Mientras dirigía un viaje de estudios para el Seminario Bíblico Anabautista Menonita en su Egipto natal, el profesor Safwat Marzouk se encontró de pie delante de la mención escrita más antigua de Israel que se conserva. En una inscripción de piedra del año 1200 a. C., el faraón Merneptah se jactaba de sus conquistas imperiales. “Israel se torna inexistente”, expresó con deleite después de asaltar Canaán.

    Merneptah estaba equivocado.

    Por medio del diminuto Israel, Dios traería a un Mesías para salvar al mundo.

    Dios les había prometido a Abraham y Sara que a través de sus descendientes, “todas las familias de la Tierra serán bendecidas” (Génesis 12,3). Dios procura bendecir, no manipular ni coaccionar.

    Para el antiguo Israel fue tentador buscar poder político mediante un rey como otras naciones, lo cual terminó en una catástrofe.

    Hoy en día es tentador para los anabautistas procurar poder político, pero seguimos a Jesús, quien renunció a los privilegios del poder para humillarse y servir. Si bien nunca debemos usar el ejemplo de la sumisión de Jesús para negar los derechos de las personas oprimidas, no deberíamos usar el poder para dominar.

    En un mundo multirreligioso, los anabautistas dan testimonio debidamente desde una posición de debilidad política. Otros movimientos de reforma del siglo XVI en Europa, intentaron un cambio de la sociedad enfocado “de arriba hacia abajo” y de ser necesario, persuadiendo con el uso de la fuerza.

    Siguiendo el ejemplo de Jesús, la mayoría de los anabautistas rechazaron dicho uso de la fuerza, y en cambio, testificaron a través de relaciones bondadosas manteniéndose al margen del poder.

    Los anabautistas de hoy deberían rechazar la “teología del dominio”, que intenta promover el evangelio colocando a los cristianos en posiciones de poder social y político. Las personas con tales ideas quemaron a los anabautistas en la hoguera. El nacionalismo cristiano provocó la muerte de millones de indígenas en el continente americano.

    Aunque los cristianos seguramente puedan desempeñar muchos papeles en la sociedad, no deberíamos desear un gobierno “cristiano” como tampoco un gobierno de otra religión.

    El faraón Merneptah no podía haber imaginado cómo la impotente Israel habría de cambiar el mundo. Y nosotros no sabemos cómo el servicio humilde, el amor al enemigo y una invitación amable puedan llegar a hacer lo mismo.

    —J. Nelson Kraybill, presidente del CMM, reside en Indiana, EE.UU.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo en abril de 2021.

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  • El mundo anabautista ha cambiado inmensamente desde la primera Asamblea que el Congreso Mundial Menonita (CMM) organizó en 1925. Nuestra familia mundial ha presenciado una transformación numérica en términos étnicos, geográficos y lingüísticos.

    Nuestra diversidad cultural actual es asombrosa. Mientras que durante los primeros años del CMM, el idioma dominante era el alemán y las asambleas mundiales se llevaban a cabo en Europa y Norteamérica, hoy por hoy tratamos de producir todos nuestros materiales en los tres idiomas oficiales del CMM: español, inglés y francés. Tenemos muchos documentos en otros idiomas y nuestras asambleas se turnan entre cinco continentes.

    Semejante crecimiento mundial se ha dado en contextos diferentes a los de la fe anabautista. El encuentro con religiones del mundo ha sido inevitable y maravilloso a la vez. Nuestra creencia fundamental en Jesucristo como Señor y Dios, como paradigma normativo para el ser humano y como camino al Padre, nos ha llevado a preguntarnos cómo interactuar con las religiones que nos rodean.

    Desafortunadamente, la iglesia cristiana no siempre ha dejado un registro muy alentador de su encuentro con las religiones del mundo. Historias de violencia, opresión, colonialismo y abuso religioso son bien conocidas. Como anabautistas, ¿tenemos algo que ofrecer respecto al encuentro con otras fes?

    En este Correo compartimos algunos aprendizajes de nuestra comunidad global en su interacción con religiones del mundo. Las historias aquí relatadas nos hablan de la necesidad de presentar a Jesucristo desde nuestra perspectiva como testigos de lo que Él es y ha hecho en nuestra vida. Dicho testimonio tiene las siguientes características, entre otras:

    1. Se ofrece en comunidad e interdependencia

    Un testimonio que ofrece ejemplos palpables de perdón, reconciliación, amor y cooperación mutua ha tenido un impacto enorme en nuestro encuentro con otras fes. Mientras que las diferencias culturales, de género, políticas y económicas dividen, la fe en Cristo hace posible una nueva humanidad.

    2. Se ofrece teniendo en cuenta al ser humano como un todo

    Nuestro encuentro con Cristo nos transforma completamente. Es por eso que nuestro testimonio incluye desarrollo comunitario, resolución de conflictos, fundación de iglesias, justicia restaurativa, ministerios educativos, de consejería y de salud, entre otras cosas. En la persona de Jesús, Dios se interesa por el ser humano en su integralidad, y nosotros damos testimonio de esa realidad.

    3. Se ofrece desde una posición incluyente

    Un testimonio que privilegia a una raza o esfera social sobre otra no es coherente con la persona de Jesús. Nuestro testimonio del amor de Cristo nos lleva a valorar todas las culturas, evitando patrones de dominio social. Todo ser humano está invitado a unirse con nosotros en la mesa de comunión y disfrutar de una relación con Dios.

    4. Se ofrece desde una posición vulnerable

    Nuestro testimonio no se presenta desde una posición arrogante o de superioridad. Sabemos por experiencia propia cómo Dios se interesa de forma especial por los más necesitados y a veces excluidos por la sociedad. En nuestro testimonio nos unimos a Dios en ese caminar.

    Como testigos, nuestro papel no es convencer al otro. En nuestro encuentro con las religiones del mundo estamos llamados a unirnos a lo que Dios ya está haciendo en esos contextos y, con humildad, compartir lo que Dios ha hecho por nosotros en la persona de Jesús.

    Sin embargo, nuestro encuentro con religiones del mundo no ha sido siempre coherente con nuestra fe. Reconocemos que muchas veces nos hemos equivocado lastimando a otros y afectando negativamente nuestro testimonio.

    Es nuestra oración que este número de Correo nos anime y desafíe a ser testigos fieles. ¡Que el Espíritu de Dios nos guíe a seguir descubriendo en la práctica, las implicaciones de seguir a Jesús en el contexto multirreligioso en el cual nos encontramos!

    —César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2021.
  • La historia de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Nepal

    Primeras iniciativas misioneras

    La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BIC) de Nepal es el resultado de la labor pionera de misioneros de la Iglesia BIC de Bihar, India. A su vez, el puesto misionero de la Iglesia BIC de Bihar fue iniciado en 1914 por misioneros de EE.UU. y Canadá, bajo el paraguas de la Misión Mundial de la Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICWM).

    Durante más de tres décadas, o hasta 1950 aproximadamente, dichos misioneros de América del Norte no tuvieron mucho éxito en establecer iglesias. Mientras tanto, descubrieron que la labor misionera entre los santal en el sur de Bihar era fructífera. Entonces, designaron a un misionero nativo de allí para acercarse a los santal en el norte de Bihar. Resultó alentador ver cómo los santal aceptaron a Jesucristo, y muy pronto las iglesias comenzaron a multiplicarse.

    Más tarde, los misioneros norteamericanos de la Iglesia BIC encontraron otro grupo tribal receptivo, conocido como los urawn, en el que centraron sus actividades de extensión y divulgación. Como resultado, muchas personas aceptaron a Jesús como su Salvador. Notablemente, las iglesias establecidas entre los santal y urawn empezaron a extenderse en sus vecindarios, dado que los creyentes locales mostraban gran entusiasmo por acercarse a otras personas de su propia tribu.

    Cuando un misionero australiano que trabajaba en la frontera de Nepal les informó a los misioneros de la Iglesia BIC de Bihar sobre los santal de Nepal, se alegraron mucho al enterarse y decidieron visitarlos. Entonces, bajo el liderazgo de dicho misionero australiano, los misioneros indios nativos de la Iglesia BIC de Bihar, visitaron por primera vez a los santal en Nepal. Cuando vieron el interés de la gente en aceptar a Jesucristo como su Salvador, los misioneros comenzaron a visitarlos con regularidad.

    Las primeras dos celebraciones del bautismo se registraron en 1959 y 1962, cuando Nepal se constituyó en un país hindú. Esto significaba que la predicación del evangelio era ilegal y la conversión de una persona de cualquier otra religión al cristianismo se castigaba con tres a cinco años de prisión. Los seguidores de Cristo tuvieron que enfrentar la persecución del Gobierno y de la comunidad local.

    Creación de la Sociedad de Ayuda Social de los Hermanos en Comunidad (Brethren in Community Welfare Society)

    Al principio, la mayoría de los primeros creyentes eran excomulgados por la sociedad. Sin embargo, los cristianos nepalíes continuaron difundiendo el evangelio en secreto y el número de creyentes en Cristo siguió aumentando. Se empezó a realizar regularmente el culto de la iglesia a principios de la década de 1980, y las iglesias BIC de Nepal se organizaron oficialmente en 1994. Continuaron trabajando bajo la dirección de la Junta de la Iglesia BIC de Bihar hasta 2004, cuando la Iglesia BIC de Nepal se constituyó en Convención nacional.

    Como no existían disposiciones legales para inscribirse como iglesia, la Iglesia BIC de Nepal decidió organizar una rama social con el fin de servir a la comunidad para compartir el amor de Dios en acción. En nombre de la Sociedad de Ayuda Social de los Hermanos en Comunidad (Brethren in Community Welfare Society, BICWS) de Nepal, se creó un fideicomiso social que se inscribió en el gobierno local. En 2006, a dos años de haberse constituido en Convención local, la Iglesia BIC de Nepal fue aceptada como miembro asociado del CMM en Pasadena, EE.UU. En 2009, fue aceptada como miembro pleno del CMM.

    En asociación con la Misión Mundial BIC y en coordinación con la Iglesia BIC de Bihar, la Iglesia BIC de Nepal sigue creciendo, a pesar de desafíos y dificultades. Actualmente hay 34 iglesias, incluyendo doce iglesias que se reúnen en casas, con un total de 912 creyentes bautizados.

    La Iglesia BIC de Nepal sigue teniendo una estrecha relación con la Iglesia BIC de Bihar, y es miembro asociado de Mennonite Christian Service Fellowship de la India (MCSFI).

    La Iglesia BIC de Nepal está asociada y coordina con Provincial Christian Society y Nepal Christian Society (NCS) y también con National Churches Fellowship de Nepal (NCFN).

    Mrs Netra Neupane
    Sra. Netra Neupane

    Aunque el número de personas infectadas de coronavirus esté aumentando, la población de Nepal ha sufrido más debido al confinamiento. Muchas personas han perdido su trabajo y sufren de escasez de alimentos. Sin embargo, pese a una situación tan crítica, los creyentes cristianos aprenden a confiar en Dios para todo.

    Durante el confinamiento, la mayoría de los creyentes ha dedicado tiempo a la oración, procurando la voluntad de Dios para su vida.

    Muchos formaron grupos de oración para realizar cadenas de oración semanal o mensualmente, y algunos han ocupado su tiempo en ayuno y oración.

    Aprendieron a estar agradecidos a Dios incluso en tiempos difíciles. Han juntado lo que tienen y lo han compartido según las necesidades de cada quien.

    La Sra. Netra Neupane, miembro de la Iglesia Hermanos en Cristo (BIC, por sus siglas en inglés) de Nepal, tiene un restaurante en una casa alquilada. Durante el confinamiento se le hizo muy difícil sobrevivir y también pagar el alquiler, porque el restaurante estaba cerrado. Pese a ello, cuando vio a algunas personas sin comida en la estación de autobuses, les compartió el arroz que tenía.

    Incluso cuando la Iglesia BIC local quería ayudar a su familia, canalizó la ayuda a aquellos que estaban más necesitados y desamparados que su propia familia.

    “Aprendo a compartir y a cuidar de los demás alegremente, aun en tiempos de dificultades como la pandemia y el confinamiento”, comenta. “Me da no solo satisfacción sino también alegría servir a los necesitados como Jesús enseñó a sus discípulos.”

    Enfoque principal del ministerio

    Junto con muchas otras actividades, la Iglesia BIC de Nepal se ha centrado en cinco áreas principales: establecimiento de iglesias, desarrollo de liderazgo, desarrollo comunitario, educación infantil y servicio de ayuda humanitaria.

    Establecimiento de iglesias

    La evagelización y el establecimiento de iglesias son dos de los principales focos de atención de la Iglesia BIC de Nepal y, por lo tanto, la iglesia se ha propuesto acercarse a las personas que aún no conocen a Cristo. Dicha iglesia es pequeña y su membresía no crece rápidamente. Sin embargo, a pesar de la persecución y otras dificultades, casi todos los años se suman nuevos creyentes y también se establecen nuevas iglesias que se reúnen en casas. Los misioneros BIC de India fueron pioneros principalmente de las iglesias en las comunidades de los santal y urawn en el sureste de Nepal. Actualmente, se han establecido iglesias BIC entre once pueblos tribales, incluidos los santal y urawn, en siete distritos de dos provincias de Nepal. A la iglesia pertenecen personas de Rajbanshi, Rishedev, Tharu, Rai, Limbu, Magar, Newar, Tamang (Lama), de los grupos madheshi y de las castas altas hindúes.

    Desarrollo del liderazgo

    Al menos dos veces al año, la iglesia BIC organiza capacitación del liderazgo laico a corto plazo. Desde 1990, en coordinación con el Seminario Bíblico Allahabad, de Uttar Pradesh, India, la Iglesia BIC de Nepal ha elaborado un curso de Licenciatura en Teología en nepalí medio. Este se lleva a cabo a través del programa de extensión, ya que tiene como objetivo proporcionar una oportunidad a aquellos líderes de la iglesia de habla nepalí que no pueden asistir, o no tienen la oportunidad de recibir capacitación teológica en institutos o universidades de residencia. Este curso también está abierto a otras iglesias evangélicas y a líderes denominacionales que estén interesados.

    Desarrollo comunitario

    Servir a la comunidad que está desamparada y oprimida ha sido parte de la misión de la Iglesia BIC de Nepal desde que se inscribió como Sociedad de Ayuda Social de los Hermanos en Comunidad (BICWS). Servimos a aquellos que necesitan ser ayudados y liberados, según Lucas 4,18 y Romanos 12,13. Inicialmente, durante seis años y en asociación con United Mission de Nepal (UMN), BICWS empoderó a las mujeres de la comunidad destinataria a través de la movilización de grupos de autoayuda, el cultivo de hortalizas y la huerta familiar. Durante los últimos diez años, en asociación con el Comité Central Menonita (MCC) de Nepal y el gobierno local, BICWS ha participado en el desarrollo de la comunidad a través de proyectos de seguridad alimentaria, programas de capacitación vocacional y programas de educación rural en la comunidad destinataria del municipio rural de Jahada en el este de Nepal.

    Servicio humanitario

    En asociación con MCC de Nepal y el gobierno local, BICWS de Nepal también participa en respuesta a las catástrofes naturales. Casi todos los años, la Sociedad ha brindado asistencia después de sequías, incendios, inundaciones y tormentas eléctricas y, en 2015, BICWS asistió después del terremoto, aunque solo fuera en zonas limitadas. Con el apoyo del Congreso Mundial Menonita y por medio del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial, apoyamos a las congregaciones en la reconstrucción de los edificios de la iglesia que fueron dañados por la inundación. Según sea necesario, la Iglesia BIC también coordina con otras congregaciones locales y la sociedad cristiana provincial para brindar ayuda humanitaria en situaciones críticas. Incluso este año, durante el confinamiento debido a la pandemia del COVID-19, la Iglesia BIC de Nepal coordinó con la sociedad cristiana provincial para proporcionar ayuda alimentaria de emergencia y responder a las necesidades de quienes se encuentran en un centro de cuarentena en la frontera del este de Nepal.

    Educación infantil

    La mayoría de las iglesias BIC de Nepal se establecieron en zonas rurales entre personas que en su mayoría no habían recibido instrucción, y eran pobres económicamente. Cuando dichas personas aceptan la fe en Cristo, procuramos apoyarlos para que crezcan en su vida spiritual, y asistimos con la educación de sus hijos. Tenemos dos programas para garantizar que todos los niños y niñas de la Iglesia BIC de Nepal tengan la oportunidad de obtener educación escolar y se nutran espiritualmente. En asociación con la Misión Mundial de BIC de EE.UU., dirigimos un programa de patrocinio internacional de albergues para International Children‚Äôs Education (SPICE), en que niños y niñas de zonas rurales conviven y asisten a las escuelas públicas cercanas. En asociación con la Misión Mundial de BIC de Canadá, dirigimos un proyecto llamado Provide Essential Assistance for Children‚Äôs Education (PEACE). Este proyecto se lleva a cabo cerca de las escuelas del Gobierno; la Iglesia BIC reúne a los niños y niñas todos los días antes y después de la escuela, brindándoles apoyo escolar y comida.

    Cuestiones teológicas

    En Nepal, no tenemos conflictos teológicos importantes ya que la Iglesia BIC es la única iglesia afín al anabautismo, aunque los creyentes tengan diferentes trasfondos culturales. Las iglesias carismáticas pentecostales, presbiterianas y luteranas de la región practican principalmente la fe y la enseñanza evangélicas de manera equilibrada. La mayoría de las iglesias de Nepal reconocen las diferencias y se aceptan mutuamente, viviendo en armonía comunitaria.

    Desafíos y oportunidades

    A continuación, mencionaremos los desafíos y oportunidades que tenemos por delante en el contexto actual de Nepal.

    Desafíos

    Uno de los principales desafíos es la persecución por parte del Gobierno y los fundamentalistas religiosos. Nepal ha sido declarado un país secular según la Constitución, promulgada el 20 de septiembre de 2015. Aunque brinde la libertad para practicar la religión de cada quien, niega el derecho de convertir a otra persona. El cristianismo es visto como una religión menor; por lo tanto, los seguidores de Jesús a menudo son blanco de los fundamentalistas religiosos, que acusan falsamente a los cristianos de sobornar a otros para convertirlos al cristianismo. Varios líderes cristianos de otras iglesias están en prisión o enfrentan juicios en su contra. Los líderes de la Iglesia BIC son conscientes del peligro que implican las acusaciones que pesan en su contra. Otro desafío importante son las catástrofes naturales, ya que Nepal se ve afectado por terremotos, deslizamientos de tierra, inundaciones, tormentas eléctricas, avalanchas, incendios, sequías y epidemias. Casi todos los años, cientos de personas mueren y miles de personas se ven gravemente afectadas. En 2015, un terremoto cobró más de 10.000 vidas y dañó 500.000 viviendas. Las personas que sufrieron daños por catástrofes tan devastadoras, intentaron recuperarse lentamente. Ahora, la pandemia del COVID-19 ha alterado la vida normal. En el presente, 51.919 personas se han infectado, de las cuales 322 murieron y 36.672 se recuperaron. En comparación, más que la enfermedad en sí, es el confinamiento lo que ha afectado gravemente a la población, especialmente a los trabajadores asalariados. La pobreza y la creciente tasa de desempleo de los jóvenes es otro problema importante, y en consecuencia la participación de los jóvenes en la iglesia disminuye día a día. Los jóvenes se sienten atraídos por los placeres mundanos e intentan competir con otros para ganar más, en lugar de desear crecer espiritualmente y ser obedientes a Dios. Después de que Nepal se convirtiera en un país secular, fue una alegría para los cristianos adorar y practicar la fe en Cristo más abiertamente. Los líderes cristianos tomaron conocimiento de los derechos humanos fundamentales, alzando su voz a favor de la libertad religiosa. Sin embargo, con la libertad religiosa llegaron a Nepal integrantes de varias sectas que visitan principalmente hogares cristianos, y procuran imponer a los creyentes la aceptación de sus enseñanzas, las cuales contradicen nuestra fe bíblica y evangélica.

    Oportunidades

    En medio de dificultades y desafíos, también suceden muchas cosas buenas. La persecución trae como consecuencia la unidad entre los cristianos y, pese a las diferencias doctrinales y denominacionales, los une un mismo vínculo: propicia maneras de vincularse y de compartir preocupaciones comunes, y también de apoyarse mutuamente de muchas maneras. Aquellos que se fortalecen en la fe procuran fortalecer a otros creyentes y animarles a confiar en Dios, a dedicarle tiempo a la oración constante y a vivir en comunión más profunda con otros creyentes en Cristo. Les da un sentido de unión y unidad, como figura en Hechos 4:6. Durante las dificultades, los creyentes experimentan la gracia de Dios. Aprenden a depender solo de Dios y del poder de Dios, en lugar del poder humano. A medida que viven en unidad, aprenden a cooperar entre sí y tratan de resolver juntos los problemas. En momentos de dificultades como la pandemia, existe una mayor apertura hacia el evangelio; las personas son más receptivas a aceptar a Jesús como su Salvador, especialmente cuando están enfermas, carecen de suministros y enfrentan presiones políticas.

    —Presentado por Hanna Soren en nombre de la Iglesia BIC de Nepal.

    Miembro de la CMM Iglesia BIC de Nepal /Brethren in Community Welfare Society
    Miembros bautizados 1 076
    Congregaciones 22

    Fuente: Estadisticas mundiales ‚Äì Guía 2018

  • Columna del Presidente

    Una “gran multitud…de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas”, adoran en torno al trono de Dios (Apocalipsis 7). Esta visión describe acertadamente al Congreso Mundial Menonita. Pero como contrapartida, se da en un contexto de catástrofes que hoy nos resulta demasiado familiar. Incapaces de rescatar al mundo, los santos claman, “¡la salvación pertenece a Dios… y al Cordero!”

    En los últimos años, han tenido lugar catástrofes en diferentes partes del mundo: el ébola, huracanes, guerra civil, persecución religiosa. Ahora la creación gime a causa del COVID-19. Cancelamos reuniones, usamos mascarillas, nos reunimos vía Zoom, y oramos. En Apocalipsis 8, los ángeles elevan a la presencia de Dios las oraciones de los santos atrapadas en el caos. ¡Nuestras oraciones también!

    ¿Nos recordará el COVID-19 nuestra necesidad de Dios?

    • Las plagas de Egipto ablandaron tardíamente el corazón del Faraón.
    • Amós (capítulo 4) lamenta que una serie de plagas no hiciera que Israel volviera a Dios.
    • Juan, de Apocalipsis (9,20.21) esperaba que las plagas mundiales hicieran que la humanidad volviera a Dios, pero no fue así.

    El coronavirus resalta el hecho de que nos necesitamos mutuamente y despierta en nosotros el hambre de justicia. Los pobres sufren desproporcionadamente en esta pandemia debido a que tienen menos recursos financieros y médicos. Este es el momento para que los anabautistas compartamos con hermanas y hermanos necesitados.

    En la antigua Corinto, los miembros más ricos de la iglesia comían mucho en la Santa Cena, mientras que los miembros pobres (¿al llegar tarde?) pasaban hambre. Algunos se “debilitaban y enfermaban”, y morían. Aquellos con recursos fueron juzgados, porque actuaron “sin el discernimiento del cuerpo” (1 Corintios 11).

    Una profecía del Antiguo Testamento citada frecuentemente, habla del Espíritu de Dios que abate una terrible plaga de langostas para traer la salvación. Joel dice que la plaga culminaría cuando Dios derramara el Espíritu: “Tus hijos y tus hijas profetizarán. [Los ancianos] tendrán sueños, [los jóvenes] tendrán visiones” (Joel 2).

    ¡Al renovar siempre la iglesia, que el Espíritu de Dios sople nuevamente en el CMM a medida que el coronavirus pase!

    —J. Nelson Kraybill, presidente del CMM, reside en Indiana, EE.UU.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020.

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  • “Al andar con Jesús, su paz fluye de nosotros hacia nuestra relación con los demás. Debe basarse en el amor”, afirma Lilia Aranguren, joven anabautista de la Iglesia Menonita Venga tu Reino, Villas de Granada, Bogotá, Colombia.

    Lilia participó en la reunión mundial de la Semana de la Fraternidad YABs, que se llevó a cabo por Zoom, el 19 de junio de 2020.

    ¿Qué son los YABs?

    Los Jóvenes Anabautistas (YABs, por sus siglas en inglés) se refiere a los adolescentes y jóvenes adultos de hasta 35 años, miembros de las iglesias miembros del CMM. 

    Aunque tengamos diferentes rostros, culturas, idiomas y maneras de llevar a la práctica la fe anabautista, todos los jóvenes que pertenecen a la familia menonita mundial formamos parte de YABs. ¡Juntos tenemos mucho para compartir!

    Al igual que las otras comisiones y grupos del CMM, los Jóvenes Anabautistas también tienen un comité: el Comité de YABs. Este Comité nos representa a todos los jóvenes ante el Concilio General y colabora con el Comité Ejecutivo del CMM.

    Propósito

    Sobre la base de nuestra identidad anabautista, a través del trabajo en red a nivel mundial y local, nosotros, como jóvenes, nos acompañamos, nos empoderamos y nos apoyamos fraternalmente, en la toma de decisiones y en iniciativas de construcción de la paz.

    Enfoque

    1. Crear infraestructura para el trabajo en red entre los jóvenes, tanto a través de la interacción presencial como virtual.
    2. Fomentar la fraternidad y una relación más estrecha entre los jóvenes, y con otros grupos de la iglesia, local y mundialmente.
    3. Desarrollar las capacidades de los jóvenes.
    4. Brindar ámbitos para que los jóvenes puedan influir en la toma de decisiones de la iglesia.
    5. Promover la construcción de la paz y la identidad anabautista en los jóvenes.
    6. Crear un sistema que permita la continuidad del próximo Comité de YABs, manteniendo un vínculo con los jóvenes en nuestros continentes respectivos.
    7. Crear conciencia sobre la importancia de vincularse con la iglesia mundial y entender mejor la identidad anabautista.
    8. Comunicarse mensualmente con cada representante a través de nuestras plataformas de redes sociales.

    El Comité de YABs

    YABs

    El Comité de YABs está integrado por un representante de cada continente y un/a consejero/a. Actualmente, los representantes son:

    • Makadunyiswe Doublejoy Ngulube (Zimbabue), de África
    • Ebenezer Mondez (Filipinas), de Asia y el Pacífico
    • Jantine Brouwer-Huisman (Países Bajos), de Europa
    • Oscar Suárez (Colombia), de América Latina
    • Larissa Swartz (EE.UU.), de América del Norte
    • Nuestra consejera es Tigist Tesfaye (Etiopía).

    Los representantes continentales informan sobre las necesidades de los jóvenes de sus regiones al Comité de YABs, y discuten conjuntamente sobre proyectos y temas relacionados con los jóvenes anabautistas. La consejera asesora y supervisa la labor del Comité de YABs.

    Los integrantes de dicho Comité cambian cada seis años, después de la Cumbre Mundial de la Juventud.

    GYS

    La próxima Cumbre Mundial de la Juventud (GYS, por sus siglas en inglés) tendrá lugar el 1 al 4 de julio de 2022 en Salatiga, Indonesia. El tema de GYS 2022 es, Vida en el Espíritu: Aprender. Servir. Adorar.

    “A través de GYS uno tiene la oportunidad de realmente abrir los ojos, y ser más consciente de que detrás de todos esos países que aparecen en el mapa, hay hermanos y hermanas en la fe que tienen una gran diversidad de contextos sociales, económicos y políticos. Dichos contextos representan los desafíos propios de cada región, a los que Dios responde de manera singular”, expresa Karina Bogarin, miembro de la Iglesia Maranata de los Hermanos Menonitas, Paraguay y delegada de la Convención Evangélica de Iglesias Paraguayas Hermanos Menonitas en la Cumbre Mundial de la Juventud, en 2015.

    mwc-cmm.org/es/yabs/gys

  • Una nueva solidaridad expresada de diferentes maneras 

    Nuestra comunidad menonita de Pfastatt está ubicada a cinco minutos de una megaiglesia, que tuvo uno de los brotes más grandes de la pandemia del Covid-19, durante una semana de ayuno y oración en sus instalaciones. Por mucho tiempo fueron acusados injustamente de haber causado la mayor propagación del virus en Francia. La desconfianza de las autoridades hacia las iglesias evangélicas aún persiste.

    Una situación sin precedentes

    Como todos los demás, nos sorprendió y desconcertó la orden de confinamiento que dio el Gobierno. Era una situación sin precedentes y no teníamos ningún punto de referencia.

    La necesidad de conservar el vínculo fraternal surgió de inmediato, especialmente para las pocas personas en aislamiento que no tenían conexión a Internet. Era necesario encontrar nuevas maneras de apoyar y fortalecer espiritualmente a los miembros de la comunidad.

    Como pastor, fue necesario que aprendiera a asistir a las personas y enseñarles individualmente por teléfono o por Internet. Esto se debió sobre todo a que estuve acompañando a algunos jóvenes que se habían convertido recientemente, y tuve que esperar el fin del confinamiento para encontrarme con ellos y conocerlos mejor.

    Con el fin de estar disponibles y ser eficaces en todo momento, los ancianos y diáconos de la congregación nos reunimos semanalmente por videoconferencia. Nos organizamos para comunicarnos regularmente, compartir contactos, ofrecer meditaciones bíblicas todas las semanas por correo electrónico y postal, para animarnos y fortalecernos mutuamente. Algunas personas sufrieron ansiedad o depresión durante este período, mientras que otras no; pero, los sentimientos de malestar eran extraños y, hasta ese momento, desconocidos.

    “¡Nunca antes habíamos orado tanto!”

    Una persona de la iglesia organizó una cadena de oración por WhatsApp que resultó ser muy efectiva. Algunos miembros me dijeron: “¡Nunca antes habíamos orado tanto y por tanta gente!”

    Se creó otro grupo de WhatsApp para padres e hijos, con el fin de ayudar a las familias con la educación de sus hijos durante la vida diaria en confinamiento, y sugerir ideas para la enseñanza bíblica y actividades organizadas. Muchos se beneficiaron de ello.

    A pesar de la situación se llevó a cabo una semana de ayuno y oración, a través de una guía diaria distribuida por correo electrónico, y varios comunicaron sus experiencias a través del grupo de Cadena de Oración. Juntos pudimos seguir de cerca la evolución de la salud de una de las personas mayores de nuestra congregación que se había enfermado gravemente por el coronavirus; pudimos observar cómo fue avanzando el proceso de su recuperación hasta que regresó con su familia.

    El dolor del duelo

    Durante este tiempo oficié dos funerales para personas que fallecieron por Covid-19. Se permitió asistir a un máximo de veinticinco personas, y la asistencia se limitó a media hora afuera del cementerio. Algunos miembros de la familia no pudieron venir, lo cual hizo especialmente difícil poder expresar el dolor del duelo y compartir sus emociones.

    La gente aprendió un nuevo tipo de solidaridad, diferentes maneras de apoyarse. En medio de su soledad, las personas redescubrieron una relación personal con Dios. También volvieron a compartir el culto familiar, intercambios que hacía tiempo que no tenían y que echaban de menos.

    Al principio, los cultos dominicales realizados por Zoom y YouTube fueron como un soplo de aire fresco. Ver los rostros de hermanos y hermanas reunidos y escuchar sus voces fue motivo de alegría.

    No obstante, nada puede reemplazar un encuentro presencial. Aun con todas las indicaciones a seguir y medidas preventivas a tomar, el hecho de reencontrarnos y saludarnos, escucharnos cantar y alabar, es todo un lujo. Dicho esto, aún no es fácil para todos volver al culto. Constituye un nuevo desafío para los líderes: los hábitos, el formato, la enseñanza de los niños, todo ello requiere inventar algo nuevo.

    Estamos convencidos de que a Dios nada lo toma por sorpresa, y que la venida de su Reino nunca ha sido más relevante.

    Philippe Figuière, pastor, miembro de la junta de diáconos y ancianos de la iglesia Evangélica Menonita de Pfastatt, Francia.

    Conmovidos por el testimonio

    Nuestra iglesia de Birkenhof está ubicada a unos 30 km de Mulhouse, Francia. Tuvimos cuatro muertes por Covid-19 antes de agosto. Tres personas tenían entre 75 y 80 años y una de 86 años. Los funerales tuvieron lugar al aire libre frente al cementerio o en el cementerio mismo, en un círculo reducido de personas.

    Acompañar a las familias de duelo en tales circunstancias es algo realmente particular. La ausencia de la familia extendida, la iglesia, los amigos, los vecinos, y además realizar una ceremonia reducida, es todo muy doloroso para los que están afectados por esta dura experiencia. No les es posible hacer el duelo en condiciones normales, por lo tanto, la separación se hace aún más difícil.

    Es muy importante mantenerse al día con las noticias, hacer llamadas telefónicas, enviar mensajes, expresar afecto y apoyo a los dolientes.

    En dos ocasiones se pudieron filmar los servicios funerarios y luego ponerlos a disposición de quienes no pudieron asistir. Nos sorprende la cantidad de visitas que recibió uno de estos videos. Aunque seamos una congregación de 130 miembros, la ceremonia del funeral de uno de los miembros tuvo 785 visitas antes de agosto. Nos animamos a creer que un público no cristiano también ha sido conmovido por el testimonio que dejó este hermano fallecido.

    Luc Nussbaumer, pastor de la Iglesia Evangélica Menonita de Birkenhof, Francia.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020.
  • Impactos climáticos

    ¿Qué recursos sobre el cuidado de la creación serían más útiles? El recientemente formado Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación (CCTF, por sus siglas en inglés) del Congreso Mundial Menonita, hizo esta pregunta en una encuesta para las personas anabautistas de todo el mundo. Muchas de las personas encuestadas querían aprender más sobre cómo el cambio climático afecta a las personas alrededor del mundo.

    Costas vulnerables

    A principios de noviembre, el huracán Eta arrasó Centroamérica, seguido por el huracán Iota varias semanas después. Estas tormentas, de categoría 4 y 5 respectivamente, causaron una enorme destrucción que incluyó la muerte de cientos de personas, miles de millones de dólares en daños y, la pérdida de recursos agrícolas y comerciales.

    Desafortunadamente para las iglesias del CMM en Centroamérica, es probable que esta área del mundo experimente los peores aspectos del cambio climático y también tenga menos recursos financieros para hacer frente a estos cambios.

    En la encuesta, Karen Flores Vindel, integrante de la Iglesia Evangélica Menonita Central de La Ceiba en Honduras, escribió sobre su ciudad natal amenazada por el clima. “El edificio de la iglesia se inunda con cada lluvia intensa”, informó.

    Otros impactos del medio ambiente cambiante incluyen cortes de energía eléctrica, ríos desbordados, deslizamientos de tierra, inundaciones, infraestructura destruida y el aumento del nivel del mar que devora la costa. Estos, a su vez, provocan crisis económicas, perturban el comercio y la distribución de productos, aumentan el costo de vida y la presión migratoria y, conducen a la violencia social.

    Migración y recuperación

    broken musical instrument
    Instrumentos del programa de música en Bezaleel dañados,
    la escuela intermedia y secundaria de la Iglesia Menonita Kekchi
    en San Juan Chamelco, Guatemala. Esta marimba dañada es
    un instrumento tradicional guatemalteco hecho
    a mano con madera de un árbol especial.
    Foto:Ted Smoker

    La migración es uno de los resultados directos de los mayores efectos del cambio climático para las personas con escasos recursos económicos y marginadas. Después de los recientes huracanes, muchas personas están optando por dejar sus hogares para poder satisfacer sus necesidades básicas.

    En Honduras, comités de la Iglesia Menonita están organizando labores para la recuperación después de las tormentas que sucedieron en noviembre. En diciembre, Karen Flores Vindel informó que José Fernández (Presidente Nacional de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña y pastor local de las Iglesias Menonitas Vida en Abundancia y Central de San Pedro Sula) está colaborando con las labores de limpieza y ayudando a las personas en las zonas más afectadas. Varios edificios de las iglesias menonitas sirven como viviendas temporales para personas que han perdido hogares y recursos.

    Karen Flores Vindel se siente “frustrada, desanimada, impotente por toda la destrucción que sucedió y, por toda la muerte, el dolor y el sufrimiento que causó. He llorado muchas veces durante mis oraciones”. Sin embargo, ella cobra ánimo gracias a la gente que trabaja para lograr cambios en las generaciones futuras.

    Factores humanos

    Según James P. Kossin, un científico del clima de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, “es muy probable que el cambio climático causado por la humanidad haya contribuído a que ese océano esté anormalmente cálido”, y junto con otras personas científicas, dice que esto es “absolutamente responsable de la temporada hiperactiva”.

    Debido a las temperaturas oceánicas más cálidas, las tormentas están desarrollando velocidades de viento más altas, más lluvia y rangos más amplios de ocurrencia. Además, las tormentas son cada vez más lentas y volátiles. Todos estos factores contribuyen a un aumento de los daños causados por el viento y las inundaciones.

    Oración para el cambio

    La oración es una forma importante de actuar hacia el cambio, así también encontrar “la fortaleza para enfrentar todo esto y los medios para sobrevivir”, dice Karen Martínez.

    Martinez, estudiante del Seminario Biblico Anabautista Menonita e integrante de la Iglesia College Mennonite en Goshen, Indiana, EE. UU., está preocupada por su familia que vive en la costa de Honduras. Ella es parte de las comunidades de inmigrantes Garífunas (algunas iglesias Garifuna en Centroamérica y los EEUU son parte de la red con la LMC).

    “Mucha gente vive por debajo del umbral de la pobreza y ha perdido lo poco que tiene”, dice Martínez.

    Ella, junto con otras personas inmigrantes Garífunas en los EE.UU., envía apoyo económico a sus familiares, especialmente en tiempos de necesidad. El Comité Central Menonita (CCM) ha respondido a la crisis enviando ayuda de emergencia en alimentos y suministros y, continuará realizando regularmente trabajo de recuperación.

    Respuesta del grupo de trabajo

    A medida que el CCTF (por sus siglas en Inglés) recopile los resultados finales de la encuesta del Cuidado de la Creación, este ofrecerá más recursos para el trabajo a largo plazo para abordar el cambio climático en el mundo.

    ¡Estén atentos/as para obtener más información y recursos del CCTF!

    —Un comunicado del Congreso Mundial Menonita de Kristen Swartley, integrante de la iglesia Joy Mennonite en Oklahoma City, EE.UU. Es estudiante de MDiv en el Seminario Bíblico Anabautista Menonita en Elkhart, Indiana, EE.UU., y se desempeña como pasante del Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación.


    Lea también

    El canto permanece


    Fuentes (en inglés):


    Click here to watch the Mennonite church in Honduras worshipping amid the flood waters

  • Nindyo Sasongko cree que la teología debería estar disponible públicamente para una audiencia más amplia. Su experiencia con discusiones virtuales comenzó en noviembre de 2018. Cuando apareció la pandemia, Theovlogy aumentó su frecuencia para satisfacer la demanda de medios de conexión en línea. 

    “El propósito inicial era que fuera para personas laicas de Indonesia que no tuvieran conocimentos de teología. Comenzamos con episodios de quince a veinte minutos sobre temas teológicos accesibles a un público general. Con el tiempo, nos dimos cuenta que nuestra audiencia había crecido, no solo en Indonesia, sino también entre mis colegas.” 

    El profesor de teología y candidato a doctorado invitó a otros estudiantes de teología –provenientes de Indonesia, pero repartidos por todo el mundo, de Australia a Estados Unidos–, a que se sumaran a sus sencillas conversaciones en línea. Tres de los seis fundadores son menonitas: Nindyo Sasangko y otro estudiante de teología, Adi Widya Nugroho, se formaron en la Iglesia GKMI de Indonesia; Perdian Tumanan estudia en el Seminario Bíblico Anabautista Menonita (AMBS), Elkhart, Indiana, EE.UU. Dicha reunión se convirtió en Theovlogy, un canal de discusión en línea sobre teología que ya tiene casi 2.500 seguidores. 

    Preocupado por la accesibilidad de aquellos con malas conexiones a Internet, Nindyo Sasongko convierte las grabaciones en audios que se retransmiten mediante podcasts (archivos multimedio). Pero, se da cuenta de que las trabas de acceso van desapareciendo poco a poco. Durante la pandemia, a veces los habitantes de las zonas rurales de Indonesia tienen una mejor conexión que él en Nueva York. 

    Theovlogy se lanzó en inglés –y para un público más amplio– en 2019, en el Festival Mundial Menonita de Construcción de la Paz del Congreso Mundial Menonita, en los Países Bajos, cuando conversaron con Ben Goossen, historiador menonita.  

    La audiencia proviene de una variedad de tradiciones diferentes; “probablemente cristianos más progresistas, pero también conservadores”.  

    Entre los invitados había expertos reconocidos en sus especialidades, pero al principio invitaban  a sus amigos. 

    “Queríamos ofrecer un formato no elitista. Invitamos a estudiantes universitarios con pasión por la teología, personas que hayan publicado artículos.” 

    Un nuevo anhelo de diálogos teológicos 

    La pandemia fue “una bendición disfrazada” para Theovlogy, afirma Nindyo Sasongko. Los organizadores estaban ocupados con el trabajo académico; habían pasado seis meses sin un nuevo episodio. Luego, se produjo el confinamiento a mediados de marzo y todos tenían más tiempo en casa. “Pensé que estaría loco si solo me preparaba para las clases.” Entonces, Theovlogy revivió. Pronto Nindyo Sasongko se enteró de otros podcasts en Indonesia que seguían su ejemplo. 

    Dar clases en línea hacía que Nindyo Sasongko se sintiera sobrecargado de trabajo. “Antes de la pandemia [para discutir asuntos teológicos], nos reuníamos con nuestra audiencia y nos planteaban preguntas directamente. Ahora, solo podíamos ver sus escritos y preguntas breves; no podíamos ver las expresiones de su rostro.” 

    Pero en Theovlogy, “nuestras conversaciones han sido muy saludables para mí”. 

    “Nos dimos cuenta que las personas podían prestar atención e interactuar mientras veían nuestras conversaciones”, comenta Nindyo Sasongko. “Antes de la pandemia, el lapso de atención habitual de personas de la iglesia era de veinte a veinticinco minutos. Durante la pandemia, la gente mantenía su atención durante casi una hora respecto a temas teológicos difíciles que discutíamos. Y podían volver a ver o escuchar. No vi que esto sucediera antes de la pandemia.” 

    “A través de este podcast, nos dimos cuenta de que habíamos creado una comunidad”, expresa Nindyo Sasongko. Los anfitriones e invitados interactúan con la audiencia durante la sesión en vivo de preguntas y respuestas, y con el intercambio de comentarios en las sesiones grabadas. La audiencia incluye a personas que ninguno de los creadores conoce, “incluso de diferentes tradiciones religiosas”. 

    “Este es un espacio seguro”, afirma. Los anfitriones e invitados hablan de la fe y la religión, “sin ser juzgados por doctrinas, dogmas o reglas”. 

    “Nuestra audiencia tiene la posibilidad de acceder a cuestiones teológicas que antes no tenía. Muchas personas de nuestra audiencia esperaban una teología que defendiera y justificara la fe.” Pero el podcast muestra diferentes puntos de vista teológicos. La audiencia ve cómo se puede abordar la teología, no desde un punto de vista justificativo, sino desde un punto de vista más amistoso, coloquial y hospitalario.  

    Theovlogy ha tenido como invitados a un académico musulmán y a un agnóstico. “Nunca nos habíamos encontrado con este tipo de apertura y hospitalidad en el cristianismo”, les dijeron tanto los invitados como los oyentes. 

    “En este sentido, puedo ver que esta es una manera menonita de facilitar la reconciliación”, expresa Nindyo Sasongko.

    ¿Lecciones para la nueva normalidad? 

    “Cuando podamos, sentémonos y hablemos”, dice Nindyo Sasangko.  

    Pero, mientras tanto, ha visto el potencial de que incluso una experiencia a distancia, mediada por la pantalla, proporcione una conexión: el concepto de comunidad que los anabautistas creen que es imprescindible para la iglesia. 

    “La iglesia derriba barreras”, afirma Nindyo Sasongko. Los cultos virtuales lo han hecho de una nueva manera, haciendo posible que personas de todo el mundo participen juntas en la iglesia. Según Nindyo Sasongko

    , “esto quizá sea lo que dice el apóstol Pablo: en Cristo todas las barreras son derribadas, ya no hay judío ni griego”. 

    Los diálogos virtuales brindan la oportunidad a personas de diferentes tradiciones religiosas de dialogar y aprender. “En Manhattan Mennonite Fellowship, invitamos a una persona sufí a hablar con nosotros. Sus discípulos lo vieron desde Indonesia.” En otra ocasión, un rabino judío invitó a sus colegas a que lo vieran. 

    “Considero que éste podría ser el futuro de la iglesia.”  

    “Hay una apertura que no existe cuando nos reunimos en persona dentro de cuatro paredes”, expresa. 

    Reunirme en línea “representa un desafío para mi propia teología”. “Soy vulnerable; debo abrirme a la posibilidad de ser conmovido, desafiado, interrumpido, cambiado y transformado por mis encuentros con los demás. Aprendo que todavía estoy en proceso de transformarme, y este proceso a veces es doloroso.” 

    “Como todos los seres humanos estamos conectados hoy en día a través de Internet, me pregunto qué significa que seamos humanos. Se trata de que aceptemos nuestra vulnerabilidad, porque solo así aprendemos a descubrir nuevas posibilidades.”

    creation care task force nindyo sasangko—Nindyo Sasongko es un fundador de Theovlogy. Es pastor ordenado en la Conferencia Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI) en Indonesia, actualmente es estudiante de doctorado en teología sistemática y profesor en la Universidad de Fordham, Nueva York, EE.UU. También es teólogo residente en la Manhattan Mennonite Fellowship, Nueva York, y miembro del Grupo de Trabajo para la Creación del CMM.


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020.
  • “Todo comenzó con las pequeñas ambiciones de un corazoncito”, comenta Sibonokuhle Ncubenokuhle Ncube. Cuando era una niña de 10 años en Zimbabue, “al escuchar que mis padres nunca tenían suficiente dinero para ayudar (a mis parientes) porque todo el pueblo pasaba hambre, mis sueños se volvieron ambiciosos… Cuando crezca, seré útil.

    Tanto en las zonas rurales como urbanas de Zimbabue, la mayoría de los hogares cultivan algunos de sus alimentos. Por tal motivo, los cambios en los patrones climáticos son evidentes para todos. Las sequías solían ocurrir cada diez años, luego cada cinco. “Hoy en día, las sequías se van sucediendo a lo largo de las estaciones, de lo cual somos muy conscientes”, afirma.

    Al sumarse una pandemia mundial, la situación se vuelve aún más crítica.

    Liderazgo eclesial en la comunidad

    Al igual que con las cuestiones relacionadas al coronavirus, las razones del cambio climático no siempre se comprenden, explica Sibonokuhle Ncube, y a menudo se politizan. Las divisiones políticas se traducen en acciones que causan daño.

    La mala gestión y la politización del desarrollo también pueden afectar la manera en que la asistencia y los recursos fluyen de una región a otra. “Aparte de los problemas estructurales, [en Zimbabue] hubo disturbios civiles; violencia estructural, cultural y física, y desplazamiento”.

    Sus estudios y su vocación se han centrado en el desarrollo, la construcción de la paz y la gestión financiera climática en Zimbabue, donde ha trabajado con organismos gubernamentales, ONG nacionales e internacionales, y organizaciones religiosas.

    “Abordar la pobreza rural a través de intervenciones agrícolas fue mi primera estrategia. Trabajamos conjuntamente con las comunidades (afectadas por la falta de alimentos) para que juntos podamos crear los medios que les ayuden a obtener un aprovisionamiento adecuado. Además, abordamos las cuestiones que suelen dividir a las comunidades.”

    La iglesia necesita líderes que comprendan sus dinámicas locales y puedan compartir información transformadora desde el púlpito. “El Cuerpo de Cristo se enriquece más, no solo en términos de conocimiento espiritual, sino en un amplio intercambio de habilidades para la vida”, agrega. Por ejemplo, la iglesia podría promover la restauración ecológica de tierras comunales (el cuidado de los bosques locales, los potreros compartidos) en su comunidad.

    La esperanza surge de la acción

    Es necesaria una acción de alto nivel como respuesta climática. En toda época, hay problemáticas que “convocan a las personas de fe a llevar a la práctica acciones radicales de discipulado. En el presente, la respuesta ante la crisis climática implica algunas de dichas acciones”. Es necesaria una postura profética frente a los poderes que reproducen la marginalidad.

    “Una respuesta climática enérgica consta de múltiples niveles. En función de las políticas gubernamentales, hablemos con personas en el poder para que tomen medidas financieras a favor de la innovación, mitigación y adaptación”, propone Sibonokuhle Ncube. “Las comunidades de fe deben orar por las personas en el poder que controlan los recursos. Necesitamos orar por aquellos que no tienen un sentido de responsabilidad ecológica.”

    La gente también debería considerar la acción civil. “Los individuos y las comunidades podrían actuar en sus ámbitos respectivos, lo cual evitaría que nos invadiera la desesperación.”

    Sibonokuhle Ncube asesoró al Gobierno de Zimbabue en el período previo al acuerdo climático de París, en 2015. Algunos de los compromisos asumidos entonces por las potencias mundiales no se han cumplido. Sin embargo, “he optado por la esperanza y seguir actuando desde las bases”.

    “Al abordar la respuesta climática, nuestro enfoque debería ser tan consensuado, coordinado e intergeneracional como la atención que le dedicamos al VIH y el SIDA”, asevera.

    Una perspectiva desde un nosotros

    Para una respuesta climática profunda y significativa, “sería necesario que convergiéramos en una mesa redonda tan grande como la circunferencia de la Tierra. Esto nos afecta a todos como humanidad”, afirma Sibonokuhle Ncube.

    “Es muy valioso que no hablemos desde una perspectiva polarizada que tenga un nosotros y un ellos. También considero las cosas a nivel generacional.”

    “Me encantaría partir de una visión sistémica encarnada del mundo, en que les pediría a todos que nos consideremos beneficiarios de la era del carbono. Invito a las comunidades a pensar en lo que podríamos hacer para cambiar algunas de las maneras en que fomentamos el desarrollo y la economía. La información colectiva libera recursos y abre la participación.”

    Ejercer una mayordomía mundial

    Sibonokuhle Ncube hace un llamado a las personas de fe para que consideren la justicia y la mayordomía en su respuesta climática. “El impacto de nuestras reducciones individuales puede ser mínimo, pero debemos considerar cómo nuestra excesiva dependencia de combustibles fósiles causa malestar al otro lado del mundo.”

     “La perspectiva sistémica hace que las Escrituras cobren vida. Las comunidades desfavorecidas por el cambio climático y debido a nuestras acciones, son nuestros prójimos” (Mateo 25).

    “Es necesario que reflexionemos profundamente sobre qué implica una transición justa. En el Norte global o el Sur global, es necesario que todos hagamos algo. Es necesario que hagamos que las autoridades rindan cuentas con una fundamentación teológicamente sólida. No solo somos un pueblo que obra de manera oculta, sino que también somos capaces de denunciar la verdad ante los que están en el poder, como lo tuvieron que hacer muchos personajes de la Biblia.”

    Ante las catástrofes naturales y el impacto del clima cambiante a futuro, es necesario que las comunidades sean resilientes, trabajen con energías alternativas, sepan cómo comunicar nuestra mayordomía ecológica como parte de nuestra fe”, expresa Sibonokuhle Ncube.

    Compartir los dones

    Para el Congreso Mundial Menonita, existe una perspectiva de “compartir los dones”. “La vida que vivimos es un don de Dios. Nos brinda dones tales como el orden creado. Somos responsables de cuidar dichos dones, dejando mejores dones ecológicos como legado a las generaciones venideras, para garantizar que compartamos una mejor calidad de vida para la posteridad.”

    “Ruego que este pensamiento generacional pueda ayudarnos a reorientar nuestras mentes: pidamos al Espíritu Santo que reconfigure nuestros espíritus. Miremos al mundo de manera redentora a través de los ojos de Dios. Miremos a los hermanos y hermanas y la creación en todo el mundo a través de los ojos de Dios”.

    —Sibonokuhle Ncube, miembro de la iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, actualmente transita su proceso de construcción de la paz a través de estudios de teología y paz en el Seminario Bíblico Menonita Asociado, Elkhart, Indiana, USA. También es miembro del Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación del CMM.

     

    Para más información sobre el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación del CMM visite: 

    Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020Haga clic aquí para leer otros artículos de este número.

  • Abramos nuestras mentes 
    y abracemos 
    los anchos hombros
    de una iglesia
    más grande de lo que
    podamos imaginar.
     
    ¿Cómo es que 
    el diálogo en la iglesia 
    es tan difícil 
    y aun así 
    tan pleno 
    de gozo? 
     
    Los miembros
    de la familia de Dios
    desempeñan un papel
    tan diferente
    del mío;
    ayúdanos a confiar en ti.
     
    Te rogamos 
    que nos ayudes
    a cumplir
    esta santa labor
    de ser
    la iglesia 
    unida; 
    adorando juntos,
    trabajando juntos, 
    amando juntos. 
     
     

    —Oraciones enviadas por Carol Penner, profesora adjunta de estudios teológicos, Universidad Conrad Grebel, Waterloo, Ontario, Canadá. Escribe en el blog leadinginworship.com.

     

    Este artículo apareció por primera vez en Courier/Correo/Courrier Abril 2020

  • Hemos recopilado voces de todo el mundo respecto a la iglesia durante la pandemia del COVID-19. Consulte la barra lateral para ver las biografías de los encuestados.


    ¿Cómo estamos aprendiendo nuevas maneras de ser iglesia debido a las restricciones por la pandemia?

    “Como nunca antes, tomó protagonismo la tecnología en sus diferentes formas, constituyéndose en una herramienta de gran importancia para mantenernos activos y en comunión como iglesia”, afirman Sergio y Paula Mendoza.

    Sin embargo, se destacan las disparidades existentes. “La comunidad eclesial se vio afectada por la posibilidad de que algunos fueran dejados de lado, especialmente aquellos que han tardado en adoptar la tecnología”, explica Clement Ndlovu.

    No obstante, las congregaciones han encontrado los medios para contactarse con sus miembros.

    “En algunas zonas, se alentó a las personas a que procuren buscar a Dios individualmente en las cimas de las montañas y en sus hogares. Los programas de radio y televisión han animado a la gente a que procure buscar a Dios más que antes”, señala Nkunda John Bosco.

    “Nuestras iglesias menonitas utilizan WhatsApp para comunicarse con los miembros. Una nueva manera de hacer las cosas ha sido llamar regularmente por teléfono a los cristianos para hacerles saber que los líderes piensan en ellos”, comenta Siaka Traoré.

    “A través de la tecnología en sus diferentes formas, se pudieron mantener las reuniones juveniles durante el período de cuarentena total y establecer contacto con las diferentes realidades de los jóvenes”, explican Sergio y Paula Mendoza.

    Dios está obrando, pese a las dificultades.

    “La obra de la iglesia es más eficaz fuera de las cuatro paredes, en lugar de la forma moderna de hacer todo dentro de los edificios de la iglesia”, expresa Okoth Simon Onyango.

    “En cierta forma, todos los cambios que experimentamos como iglesia durante este tiempo nos llevaron fuera de nuestra zona de confort”, afirman Alba y David Irala. “Sin embargo, la tecnología a su vez posibilitó que se crearan nuevos espacios de mayor intercambio y participación. En ello pudimos ver a Dios usando una situación de dificultad e incertidumbre para hablarnos y afirmarnos en nuestra fe, al mismo tiempo que pudimos fortalecer nuestros lazos como grupo.”

    “Estamos aprendiendo a ser verdaderamente iglesia, que no se define por un lugar sino por ser un cuerpo en distintos lugares pero persiguiendo los mismos objetivos, siguiendo al mismo Jesús”, aseguran Alba y David Irala.

    ¿Cuáles son los desafíos teológicos de depender de la tecnología?

    Aún hay algunas personas de nuestras comunidades que no tienen acceso a la tecnología moderna. En zonas rurales, la electricidad no es accesible y tampoco se pueden utilizar televisores. Por tanto, depender de la tecnología dificultó el trabajo de la iglesia en algunas zonas durante la pandemia”, comenta Okoth Simon Onyango, que tuvo que caminar muchos kilómetros para mantenerse en contacto con los miembros de la iglesia.

    La variedad de opciones también es un desafío.

    “Creo que la gran exposición a tantas enseñanzas disponibles sacudió nuestros fundamentos teológicos”, señala Clement Ndlovu.

    “Tener acceso a las reuniones mediante ‘un solo clic’ en cierta forma convierte ese espacio, destinado a la comunión entre hermanos y a vivir juntos la misma fe, en una opción más entre el variado menú de entretenimiento que nos ofrece el mundo en sus diferentes plataformas digitales”, explican Sergio y Paula Mendoza.

    Aun así, “con o sin tecnología, Jesucristo es nuestra ESPERANZA”, afirma Okoth Simon Onyango.

    “Al inicio algunos se preguntaron cómo se realizaría la “Santa Cena”; sin embargo, esto no fue un problema. Vimos que la comunión simbolizada en la Santa Cena es con Cristo; esta comunión rompe nuestras barreras, nos hace uno y encontramos paz al cumplir con este mandato a pesar de la distancia. Creo que la distancia, en cierto sentido, está fortaleciendo nuestros conceptos teológicos y bíblicos de manera positiva”, comentan Alba y David Irala.

    ¿Cómo ha crecido la iglesia en esta época?

    Clement Ndlovu lamenta la pérdida de la influencia espiritual de la iglesia en aquellos sin conexión tecnológica. Sin embargo, “el culto virtual posibilitó una apertura de la iglesia más allá de sus áreas de influencia”.

    “Es difícil medir el crecimiento, especialmente en lo que se refiere a lo espiritual. Sin embargo, el momento en el que nos encontramos ha sensibilizado a las masas sobre la importancia y el valor de la vida. Vemos que ahora las personas procuran más la intervención divina, tanto creyentes como no creyentes. En términos de comunicación, hemos ido más allá de la norma; hemos podido vincularnos con más personas numérica y mundialmente”, explica Bryn M Maphosa.

    “Para algunos cristianos, fue un período de relajación porque ya no habían actividades formales y periódicas en la iglesia: un tiempo de adormecimiento espiritual. En cambio, para muchos cristianos, esta pandemia fue un mensaje de las señales de los últimos tiempos, y por eso algunos han puesto en orden sus vidas”, expresa Siaka Traoré.

    Sin embargo, el Espíritu Santo está obrando, impulsando incluso a aquellos que no son evangelistas conocidos, a compartir acerca de Dios con sus vecinos. “Mientras recorría largas distancias a pie, tres días a la semana durante dos meses consecutivos, conocí a otras personas que también caminaban, y el tema de discusión siempre era el mismo: ‘Que Dios nos ayude y elimine este virus que ha traído este sufrimiento’”, relata Okoth Simon Onyango. “La evangelización está en su apogeo: cada uno animaba al otro a creer en un acto sobrenatural del Dios Todopoderoso.”

    “Creemos que el crecimiento, por sobre todo, ha sido en calidad. Calidad que se refleja en nuestras actitudes ante las necesidades; hermanos y hermanas han respondido a esta pandemia con servicio, y se ha creado una nueva oportunidad para servir a la comunidad”, señalan Alba y David Irala.

    ¿Qué significa ser un grupo de creyentes “centrado en la comunidad” cuando no podemos reunirnos en persona?

    “Exige que pensemos con perspectivas novedosas para promover aun más nuestra misión. El grupo de creyentes todavía necesita ser visto y escuchado de una forma u otra, ya que es el corazón de la comunidad”, afirma Bryn M Maphosa.

    “La práctica del cristianismo solo se puede hacer acercándonos a otros. Nuestra vida cristiana es verdadera cuando estamos en comunidad; sin embargo, reunirnos en persona no es la única manera. Nuestras acciones no están destinadas a ser un espectáculo público”, señala Okoth Simon Onyango.

    “‘¡Qué bueno y agradable es que los hermanos convivan en unidad!’ (Salmos 133,1) ‘No dejemos de reunirnos’. (Hebreos 10,25) Estamos acostumbrados a este tipo de cultos, pero la Biblia también nos anima a orar individualmente porque somos el templo de Dios y el Espíritu Santo habita en nosotros”, dice Francis Kamoto.

    “Los jóvenes y adultos deseamos vernos nuevamente muy pronto. A pesar de ello, sabemos que es necesario respetar las normas, y hemos encontrado que la comunidad es estar verdaderamente unidos”, afirman Alba y David Irala.

    “Podemos estar en un mismo lugar, pero no necesariamente tener un mismo sentir. Sin embargo, ahora estamos lejos, pero atentos a las necesidades de hermanos/as, en contacto constante a través de llamadas y reuniones virtuales”, explican Alba y David Irala.

    La distancia forzada por el aislamiento o el confinamiento ha reforzado lo que significa ser iglesia: “Animarnos y exhortarnos los unos a los otros, ser conscientes de las situaciones a las que se enfrentan nuestros propios hermanos en la fe, como también las personas que integran nuestro entorno y ver sus necesidades para suplirlas según nuestras posibilidades. Con todas estas acciones, reflejamos el amor de Cristo y al mismo tiempo demostramos ser creyentes comprometidos con nuestra comunidad”, expresan Sergio y Paula Mendoza.

    En cuanto a estos cambios: ¿Cuáles esperamos que sean temporales? ¿Cuáles esperamos que permanezcan después de que la vida “vuelva a la normalidad”?

    “Sin lugar a dudas, la recomendación de evitar el contacto físico es uno de los detalles que esperamos con ansias que quede sin efecto. Con ello, volverían los abrazos y demostraciones de cariño que nos caracterizan en nuestro compartir como hermanos; y, más aún, el levantamiento de la restricción que limita el número de asistentes a los templos, para volver a compartir juntos como cuerpo de Cristo”, dicen Sergio y Paula Mendoza.

    Pero quisiéramos que permanezcan los hábitos de higiene.

     “Los hábitos de limpieza deberían estar siempre presentes, nos ayudan a cuidarnos, pero por sobre todo, a cuidar a otros”, concuerdan Alba y David Irala.

    “Los hábitos de higiene nos protegen de una gran cantidad de gérmenes que nos transmitimos unos a otros. Si seguimos usando tapabocas, nos protegerán del polvo y humo de la contaminación”, explica Siaka Traoré.

    Sin embargo, le preocupa el impacto del distanciamiento social en “los valores socioculturales africanos. La sociedad africana se expresa a través de relaciones, de lo concreto y no lo virtual. En la iglesia, el calor fraternal se expresa mediante el contacto físico”.

    “Esta etapa nos enseña varias lecciones. La iglesia tiene que aprender que debe abocarse conscientemente a sus actividades en comunidad. Las enseñanzas de la iglesia deben preparar a los miembros a que sean luz y sal en tiempos difíciles. Aprendamos el arte de estar bien dispuestos a la comunión física y virtual”, expresa Clement Ndlovu.

    “Definitivamente, esta pandemia tiene sus aspectos positivos. Nos ha desafiado en cuanto a nuestra definición de lo que es ser iglesia. Muchos han relacionado a la iglesia con un espacio o lugar. Sin embargo, la situación actual nos ha llevado a profundizar nuestra definición de iglesia, y entender que, si estamos unidos y velando por las necesidades de otros, en oración y en comunicación constante, podemos estar verdaderamente unidos y actuando realmente como iglesia”, afirman Alba y David Irala.

    “Espero que sea algo permanente la exigencia de ser flexibles cuando surja la necesidad. El uso de plataformas multimedia es una gran herramienta que debe perfeccionarse para extender la difusión mundial del evangelio”, señala Bryn M Maphosa.

    “Ha sido un desafío pensar más en la belleza de la humanidad, en esta idea de cohesión comunitaria. Estemos atentos a los que tienen pocos recursos. Procuremos ayudarlos”, insta Sibonokuhle Ncube.

    “La iglesia continúa a pesar de la situación, creemos que seguimos practicando el “ser iglesia” y ahora con mucha más fuerza que antes, ya que estamos aprendiendo que no nos define un lugar”, afirman Alba y David Irala.

    ¿Cómo nos ha desafiado este tiempo a repensar el modo en que solíamos vivir? ¿Qué lecciones nos depara este período?

    “Creo que me ha ayudado a ser flexible cuando hago cosas. A veces damos por sentado que las cosas se tienen que hacer de cierta manera. Podemos adorar a Dios en cualquier lugar y en cualquier momento”, expresa Francis Kamoto.

    “La iglesia no debe perder su relevancia y estima en un momento como éste. Es necesario que la iglesia se adhiera a las leyes terrenales. La iglesia necesita tener muchos recursos para intervenir en la vida de sus miembros y la comunidad, habiendo identificado sus necesidades. La innovación y la gestión del cambio son elementos estratégicos críticos para incorporar a nuestra administración de los asuntos de Dios”, señala Clement Ndlovu.

    “Este período nos mostró la fragilidad de nuestros sistemas médicos, económicos e incluso administrativos. La pandemia confirmó la idea de que el mundo es una familia mundial dado que una enfermedad que comenzó en un punto de la Tierra, se extendió por todo el planeta”, señala Siaka Traoré.

    Sin embargo, ha demostrado nuestra capacidad de solidaridad en medio de la fragilidad. “Todos los sectores sociales han hecho contribuciones, ya sea en especie o financieras, para combatir la pandemia del coronavirus. Hemos descubierto un potencial interno de recursos locales que posibilita acciones conjuntas”, comenta Siaka Traoré.

    “La pandemia planteó algo positivo: ‘sé consciente de ti mismo y de los que te rodean y mantente seguro para ellos’”, dice Sibonokuhle Ncube. La distancia física es un recordatorio para que “también mantengamos la distancia de las cosas que no son saludables en las relaciones interpersonales”.

    “Nos vemos obligados a comprometernos a cumplir con las medidas que sean impuestas para el bienestar común y de esa manera, a través de una conducta ejemplar ante la sociedad, reflejar las enseñanzas de Cristo en el entorno en el que estemos. Como iglesia, pudimos ver la mano de Dios guiándonos a través de las dificultades. Debemos volver a tener una completa dependencia del Señor, que al fin y al cabo es nuestra mayor riqueza y esperanza en este mundo”, expresan Sergio y Paula Mendoza.

    “Creemos que esta situación nos está ayudando a pensar mejor sobre el manejo de la vida entera, las relaciones, el servicio, la economía y la salud. Esta pandemia nos ha enseñado que no podremos volver a la normalidad, sino más bien, a una nueva normalidad, en la que tengamos una perspectiva de la vida más cauta, más sabia e inteligente, donde podamos comprender la importancia de ser iglesia, una comunidad que no se define por espacios, sino por un cuerpo que vive con sabiduría y en verdadera unidad”, concluyen Alba y David Irala.


    Encuestados

    bryn Maphosa Bryn M Maphosa, supervisor nacional, Iglesia de los Hermanos en Cristo, Sudáfrica
    clement ndlovu Clement Ndlovu, Iglesia de los Hermanos en Cristo, sede en Krugersdorp, Sudáfrica
    david y alba irala Alba and David Irala, pastores de jóvenes, Iglesia Cristiana de la Paz, Hermanos Menonitas, Asunción, Paraguay
    Francis Kamoto Francis Kamoto, obispo, Iglesia de los Hermanos en Cristo, Zimbabue
    Siaka Traore

    Siaka Traoré Traoré, Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso

    sergio y paula mendoza Sergio and Paula Mendoza, pastores de jóvenes, Iglesia Sinaí de los Hermanos Menonitas, San Lorenzo, Paraguay
    nkunda john bosco

    Nkunda John Bosco, pastor, Iglesia Menonita de Uganda

    bishop simon onyango

    Okoth Simon Onyango, obispo, Iglesia Menonita de Uganda

    sibonokuhle ncube Sibonokuhle Ncube, estudiante de teología, Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2020.