Oración, predicación y perseverancia

Perspectivas — India

“Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.” Gálatas 6:10

Así como la parábola de los talentos nos motiva y nos guía para que utilicemos los talentos que nos ha concedido el Todopoderoso, nuestro Creador, se nos advierte que no dejemos nuestros talentos desatendidos ni los desperdiciemos.

Cuando elogiamos a los dos primeros siervos por haber sabido sacar partido a los talentos que les había dado su amo, ¿pensaríamos que podrían ayudar o inspirar al tercero a utilizar su talento en lugar de enterrarlo y evitar así que lo arrojaran a las tinieblas?

Aquí surge la cuestión de compartir la carga.

Estamos en este mundo para ayudarnos unos a otros a crecer en el amor de Cristo y, de este modo, compartir la esperanza.

Los hijos y las hijas de Dios están llamados a tender la mano (o a poner sus talentos al servicio) de las personas oprimidas, marginadas y aisladas, para que otras personas puedan experimentar el amor de Cristo y recuperar una vida digna e inclusiva.

Sanación por el gran poder de la oración

Esta es la historia de una niña de mi iglesia cuyo padre se ganaba la vida practicando brujería.

Sucedió que una de sus hijas fue sanada gracias al gran poder de la oración a nuestro Dios viviente por un grupo de personas que se mantenía en contacto constante con la familia y le predicaba el evangelio.

Gracias a esas oraciones, el padre de la familia finalmente abandonó la brujería y toda la familia aceptó a Jesús como su Salvador personal.

La hija menor de la familia ha obtenido una maestría en teología y ahora imparte clases en una escuela de discipulado, dirigida por una de las congregaciones de mi iglesia.

Este es un ejemplo de cómo compartir las cargas y compartir la esperanza.

Predicar el evangelio a los marginados

Mi siguiente historia es la de un señor de 87 años, también miembro de mi iglesia.

Se ha pasado toda su vida predicando el evangelio a personas que han quedado al margen, acercando a muchas de ellas a Cristo. No fue una tarea fácil, ya que a menudo tuvo que enfrentarse al rechazo, a la hostilidad y a diversas dificultades. Afrontó muchos desafíos en su vida, pero se centró en el mandato de Jesús de compartir el evangelio.

Lo conocí hace poco, cuando fui a la casa de un miembro de la iglesia a orar. La actitud alegre de este hombre, pese a su avanzada edad, es un reflejo de cómo se transmite la esperanza.

Perseverar en la oración

Mi tercera historia es un testimonio de la fidelidad de Dios y del poder transformador del evangelio.

Con el compromiso de difundir el evangelio, un joven de la Convención de la India Oriental de mi iglesia se acercó a la gente de una zona tribal que ni siquiera había oído hablar de Jesús. Le cerraron las puertas y se negaron a hablar con él. No parecía haber ninguna esperanza de que lo aceptaran, solo prevalecían el rechazo, la oposición e incluso amenazas.

Pero, junto con un grupo de creyentes, el joven ayunó, lloró y siguió orando con fervor.

Dios, en el momento que Él consideró oportuno, hizo surgir dentro de la comunidad tribal a una persona de paz que aceptó a Jesús y abrió su casa a otros creyentes. Poco a poco, la hostilidad fue disminuyendo.

En la actualidad, unos 480 creyentes sirven al Señor con alegría, reuniéndose para celebrar el culto en cuatro iglesias establecidas y en treinta activas comunidades de fe que se reúnen en casas.

La oposición no desapareció de inmediato, pero poco a poco se fue produciendo una transformación. Se superaron las adicciones. Las familias experimentaron la reconciliación y la paz. El miedo dio paso a la fe.

Hoy en día, los miembros de la iglesia están motivados y capacitados para utilizar las habilidades que poseen con el fin de ganarse la vida.

Así pues, los hijos y las hijas de Dios comparten la carga y llevan adelante la esperanza que nos une a Cristo.

—Sipra Biswas, miembro de Bharatiya Jukta Christa Prachar Mandali (Iglesia Misionera Unida de la India, BJCPM, por sus siglas en hindi), una iglesia miembro del CMM en la India. Es una de los representantes de Asia en el Comité Ejecutivo del CMM. Presentó esta reflexión en el evento de Renovación 2026 realizado en Filipinas en marzo de 2026, cuyo lema era, Solidaridad en la familia de Cristo: compartiendo las cargas, compartiendo la esperanza.