Correo 2026 / 41.3

Inspiración y reflexión

  • Sobrellevar las cargas mediante e testimonio y la oración
  • Participar juntos en el culto

Perspectivas

  • Tender las manos bondadosas de Dios
  • Oración, predicación y perseverancia
  • Alegrías y cargas entrelazadas
  • Tender la mano al prójimo
  • Cumplir la ley de Cristo
  • Invertir y practicar

Recursos

La columna de los miembros directivos 

  • No es un programa, sino una mesa

Piensen en todo esto 

“Por último, hermanos y hermanas, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza”.  
—Filipenses 4:8 

En esta era de la desinformación, los psicólogos nos advierten que cuanto más escuchamos una afirmación, incluso una descabellada o exagerada, más empezamos a considerarla verosímil. 

El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, nos da un antídoto contra esta tendencia. Centremos nuestra atención en lo que es bueno: verdadero, honorable, justo, puro, agradable, encomiable, excelente, loable. 

Este número procura lograrlo a través de la narración de historias. 

Es una muestra del evento de Renovación que se llevó a cabo en Filipinas, en marzo de 2026. El programa se centró en el concepto filipino de solidaridad llamado bayanihan, que significa sobrellevar las cargas unos a otros (véase páginas 3-5). 

En medio de los problemas del mundo –e incluso de los conflictos dentro de la iglesia– es fácil pensar que los medios no violentos no pueden resolver conflictos violentos muy complejos; que bajo presión todos recaemos en nuestros instintos más bajos; que las diferencias entre las personas deben causar miedo y hostilidad. 

¡Pero tenemos mejores historias que contar! Sabemos que la comunidad puede unirse para reconstruir la casa de su prójimo. 

Hemos visto a desconocidos venir de todas partes para donar los suministros necesarios después de un incendio (véase página 7). 

Hemos sido testigos de cómo el amor de Dios rompe los ciclos de adicción y trauma, impulsando a las personas en el camino a la integridad y prosperidad (página 8). 

Hemos sobrellevado cargas de dolor y ruptura, pero aun así hemos encontrado –a menudo a través de la misma comunidad que nos infligió las heridas– que la gracia de Dios es suficiente para sanar nuestros corazones y darnos esperanza para perseverar y seguir amando (página 9). 

Hemos brindado ayuda concreta a quienes la necesitan fuera de nuestra iglesia y, al hacerlo, hemos reducido la distancia entre vecinos y compartido la luz del evangelio sin palabras (página 10). 

Hemos visto que nuestro esfuerzo persistente para compartir lo que tenemos produce efectos que multiplican la inversión original (página 11). 

Nos estamos capacitando para invertir en las personas y en su transformación (página 12). 

Repitamos, entonces, las historias de la bondad de Dios. Hagamos creíbles las afirmaciones extraordinarias repitiendo que el bien puede vencer al mal, que la paz es más fuerte que la violencia, que la unidad es posible en medio de diferencias significativas y que el amor transforma incluso el odio en belleza del alma. 

Y al vivir en los diferentes rincones del mundo, “concédenos el valor de ser tus manos y pies” (página 5), que no solo contemos las historias que son verdaderas, sino que las podamos crear con nuestras vidas. 

Karla Braun, redactora jefa de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita, reside en Winnipeg, Canadá.

PD: ¿Cuáles son sus historias sobre la bondad de Dios? ¡Compártanlas con nosotros!