• Damaris Guaza Sandoval afirma que su año de servicio en La Ceiba, Honduras, consistió en equipar a los jóvenes para que sean embajadores de la paz de Dios en lugares donde la violencia es comun.

    Damaris Guaza Sandoval de Colombia, facilita un taller sobre autoestima para una clase de cuarto grado en la escuela Francisco Morazán en La Ceiba, Honduras. Foto - CCM/Ilona Paganoni

    Esta joven de 26 años de edad proveniente de Cali, Colombia, se desempeñó como trabajadora social con el Proyecto Paz y Justicia (PPyJ), un ministerio de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña, una iglesia miembro del CMM y socia del Comité Central Menonita (CCM).

    En su trabajo, llevado a cabo entre el 2017 y el 2018, Guaza preparó materiales para talleres infantiles sobre la construcción de paz y la prevención de la violencia, además, equipó a los estudiantes mayores para que enseñaran a sus compañeros más jóvenes lo que habían aprendido. Al final, algunos de los estudiantes mayores se convertirían en mediadores de paz en entornos escolares.

    Guaza dice que las habilidades para la construcción de paz son especialmente importantes. “Muchos de los niños con quienes trabajamos vienen de vecindarios con altos índices de violencia y es necesario proporcionar maneras alternativas de resolver los conflictos sin utilizar expresiones violentas”, explicó.

    Guaza, miembro de la Iglesia Hermanos Menonitas de Colombia, una iglesia miembro del CMM, sirvió con la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (YAMEN por su sigla en inglés), un programa impulsado conjuntamente entre el CCM y el Congreso Mundial Menonita. YAMEN es una oportunidad de servicio durante un periodo de un año, enfocada en jóvenes adultos cristianos provenientes de fuera de Canadá y los Estados Unidos, para vivir en una nueva cultura mientras que sirven con la iglesia.

    Guaza dice que cree que es importante equipar a los jóvenes con herramientas para resolver conflictos pacíficamente.

    “En muchas de nuestras comunidades, hemos sido enseñados a resolver los conflictos a través de la agresión. Por lo anterior, parece esencial que como embajadores de Dios, podamos proporcionar herramientas alternativas a las comunidades” explicó.

    El caso de un niño vinculado al programa tiene especial recordación en la memoria de Guaza. Ella cuenta que era un niño conflictivo cuyos problemas de autoestima se traducían en violencia – eso fue hasta que este menor participó en PPyJ.

    “Ahora este niño es un buen líder en la escuela, ayudando a sus compañeros y multiplicando todo lo que aprendió”, explica ella al referirse al niño, quien ahora es un mediador en su escuela.

    Damaris Guaza Sandoval de Colombia, facilita un taller sobre autoestima para una clase de cuarto grado en la escuela Francisco Morazán en La Ceiba, Honduras. Foto - CCM/Ilona Paganoni

    Matthieu Dobler Paganoni, un representante del CCM en Honduras, junto con su esposa, Ilona Paganoni, ambos de la iglesia miembro del CMM Konferenz der Mennoniten der Schweiz/Conférence mennonite Suisse en Suiza, dice que esta iniciativa es importante en la región porque Honduras tiene una de las tasas más altas de homicidios en el mundo.

    “Es importante apoyar este tipo de proyectos que contribuyen a visionar un tipo diferente de sociedad, además,tienen el potencial de crear semillas de esperanza para el cambio”, afirma Dobler.

    Al final de su tiempo de servicio en YAMEN, Guaza decidió quedarse en Honduras por un año más y desarrollar con mayor profundidad su trabajo con PPyJ, esto, como parte del personal del CCM. Ella señala que sus experiencias de este último año le han dado una sabiduría que le ayudará a acompañar mejor a las personas y los procesos en la comunidad.

    “Verdaderamente es un regalo de Dios continuar viviendo y sirviendo en este hermoso país”, afirma. “He aprendido mucho de las personas con quienes me he relacionado. Estoy llena de esperanza y amor para continuar el camino”.

    –Rachel Bergen es escritora para el CCM.

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita.

  • En muchas partes del área cercana a Kibwezi, Kenia, veo maíz que se ha secado. Al conducir en esta zona, es difícil encontrar maíz que la gente pueda cosechar durante esta temporada.

    En febrero de 2018 uno de los socios del CCM, la organización de desarrollo Utooni (UDO por su sigla en inglés), en la cual soy voluntaria, empezó un proyecto de apoyo alimentario en una de las zonas afectadas por la sequía en la parte oriental de Kenia, cerca de la ciudad de Kibwezi. La distribución se realiza en dos pueblos, Kathyaka y Ngulu, con financiamiento a través de la cuenta en el Canadian Foodgrains Bank (Banco Canadiense de Alimentos de Grano) perteneciente al CCM.

    Participé en la distribución de alimentos como fotógrafa, lo cual me hizo pensar en lo fácil que es acceder al agua potable en mi país de origen, Corea del Sur, donde hay un sistema de suministro de agua confiable.

    Sin embargo, tener fácil acceso al agua no es común en la zona rural de Kenia. En el pueblo en donde vivo con mi familia anfitriona, la gente la necesita para cosechar y no es fácil encontrar fuentes limpias. En Kibwezi la gente cultiva, no obstante, el clima seco significa que la tierra es improductiva. Trabajan duro para tener una vida mejor, y aunque no es su culpa están sufriendo.

    UDO ha hecho distribución de alimentos en tres ocasiones en estos pueblos debido a que la sequía ha persistido. Aquí la gente usa las técnicas de agricultura de conservación impartidas por UDO, pero la sequía ha impedido poder cosechar este año.

    UDO también trabaja para mejorar la seguridad alimentaria y mejorar las oportunidades en cuanto a medios de vida sostenibles, con enfoque en los pequeños agricultores de las poblaciones de Machakos, Mukueni y Kajiado a través de la agricultura de conservación.

    Cuando llegamos a los lugares de distribución, muchas personas ya estaban reunidas esperándonos. Después de una breve presentación, comenzamos a distribuir la asistencia alimentaria.

    Cada grupo tenía un supervisor designado entre las personas del pueblo, asimismo, otra persona les ayudaba a confirmar que todos tenían suficiente y podían llevarlo a casa. Como el sol estaba muy fuerte, las personas trabajaron lentamente para ayudarse de manera colectiva en la distribución de alimentos. Cada beneficiario recibió treinta kilogramos de maíz, cuatro kilogramos de frijoles y un litro y medio de aceite. La gente del pueblo se ayudaba mutuamente a llevar sus raciones a casa.

    La mayoría de las personas se veían felices de recibir la comida y muchas nos agradecieron por la ayuda. Cuando regrese a Corea del Sur, quiero hablar con mis amigos sobre la pobreza que vi en Kenia y sobre lo que debemos hacer al respecto.

    —Minyoung “Blee” Jung es participante de la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (YAMEN) de Corea del Sur sirviendo en Kenia. Está trabajando como coordinadora de relaciones públicas para el socio de CCM llamado Organización de Desarrollo Utooni (UDO) durante el periodo 2017 – 2018. YAMEN es un programa conjunto entre el Comité Central Menonita (CCM) y el Congreso Mundial Menonita (CMM). Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita. 

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita.

  • “El evangelio nos conecta con todos, no importa en donde estemos,” afirma Laurey Segura, quien vivió esta premisa en su tiempo como profesora y joven trabajadora, con la ayuda de la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (YAMEN por su sigla en inglés), un programa conjunto entre el Comité Central Menonita (CCM) y el Congreso Mundial Menonita (CMM), el cual le permitió a esta mujer menonita costarricense, servir en Camboya por un año entre el 2016 y el 2017.

    “Tenía la expectativa de ayudar mucho, pero en lugar de eso, siento que me ayudaron más a mí”, argumenta con seguridad. En lugar de ser como unas vacaciones prolongadas con momentos de satisfactorio servicio, YAMEN “durante la mayor parte del tiempo, fue un proceso de cambios, por los cuales estoy agradecida,” explica. “No fue fácil, pero aprendí mucho de mí misma, además mi forma de ver la vida cambió – en un buen sentido”.

     “Aprendí a amar al prójimo, a servir al señor Jesús y a la comunidad sin pensar en la compensación monetaria,” afirma Felizarda Atanásia Filimone de Mozambique, quien sirvió como joven trabajadora con el proyecto “Creciendo Juntos”, en la Iglesia Menonita Monte Horeb, en el municipio de Soacha, Colombia.

    Las dificultades de la vida pueden llevar a la desesperación, pero servir en el programa YAMEN produciendo Podcasts sobre temas de paz en Managua, Nicaragua, le dio al colombiano de los Hermanos Menonitas Jhon Alex Martínez Lozano, la esperanza de que “hay una iglesia que está al servicio de la gente, no importando la raza, el color, ni el estrato”. Este joven aprendió sobre la hospitalidad en un sentido más profundo, además, que “no hay distinción de personas; todos debemos recibir buen trato”

    Antes de ingresar al programa, Filimone sentía como si hubiera perdido la fe.  A través de YAMEN “tenía la expectativa de un cambio en mi vida, tuve una mirada hacia la paz interior y el crecimiento espiritual”.

    En el caso de Segura, los momentos desafiantes en el año de servicio inter cultural le enseñaron a “aferrarse a Dios y  a tenerlo como su esperanza en los momentos difíciles, además, que a pesar de las cosas buenas o malas estamos siendo formados, asimismo, aprendió que esas experiencias llegarán a ser buenos recuerdos, futuras historias y buenas lecciones”.

    Segura afirma que a lo largo de su servicio con Youth Equipped with Skill of Internship Center, desarrollando la economía del pueblo en Phnom Penh, “aprendí cuán importante es hacer discípulos y mantenerse a su lado antes, durante y después, como mentora y hermana en la fe”.

    ¿Consejos para aquellos considerando el servicio con YAMEN?

     “Sonríe siempre, habla del amor de Dios… y habla sobre tu país”, dice Filimone, quien anima a las personas a que no se avergüencen de lo que no saben, sino que respeten y aprendan de otros, especialmente de aquellos que son de otras culturas. Los futuros YAMENers deberían “compartir con la familia, los amigos y participar en las reuniones de jóvenes en la iglesia, buscar a Dios siempre que se sientan angustiados y buscar un amigo en quien confiar y con quien hablar de sus preocupaciones para que no se sientan solos”.

    “Confiar en la dirección del Espíritu de Dios de una manera que refleje la vida y la enseñanza de Jesús, la unión, la paz  y la reconciliación”, afirma Filimone.

    —Artículo de Danielle Gonzales y Karla Braun

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita.

    Oremos por los participantes que están empezando su tiempo de servicio en YAMEN durante 2017-2018:

     

    Nombre (país de origen):

    Sirviendo en:

    Jesika Gomez (Bangladesh)

    Zimbabwe

    Saray Reuk (Cambodia)

    Zimbabwe

    Sina Long (Cambodia)

    Bolivia

    Sokuntheary Samreth (Cambodia)

    India

    Soleab Loun (Cambodia)

    Mexico

    Cyriaque Djenaissem (Chad)

    Burkina Faso

    Damaris Guaza (Colombia)

    Honduras

    Diana Martinez (Colombia)

    Nicaragua

    Jhon Fredy Chocue Parra (Colombia)

    Bolivia

    Diksha Masih (India)

    Honduras

    Easter Masih (India)

    Colombia

    Victor Manova (India)

    Zambia

    Blasius (Bobby) Himawan (Indonesia)

    Cambodia

    Daniel (Dante) Tobing (Indonesia)

    South Korea 

    LohChu (Julian) Peng (Indonesia)

    Colombia

    Bill Odeny (Kenya)

    Cambodia

    Diana Onyango (Kenya)

    Ukraine

    Phoebe Omuhinda (Kenya)

    Cambodia

    MinYeong Jung (South Korea)

    Kenya

    Duangmala Chonealoun (Laos)

    Cambodia

    Bohlokoa Lesesa (Lesotho)

    Indonesia

    Joyce Beaton (Malawi)

    Indonesia

    Salome Sawatzky (Mexico)

    El Salvador

    Sarahi Gonzales (Mexico)

    Ecuador

    Santos Martins (Mozambique)

    Colombia

    Keila Morales (Nicaragua)

    Bolivia

    Benard Eriau (Uganda)

    Nigeria

    Mainza Hanzukule (Zambia)

    India

     

  • Servir en una zona del mundo relativamente cercana al propio país de origen, donde el idioma predominante es el mismo que uno habla, puede ser relativamente fácil, pero los participantes de la Red de Intercambio Anabautista-Menonita para Jóvenes (YAMEN, por su sigla en inglés) que provienen de países de América Latina, y sirven en otros países de la misma región, pueden notar las diferencias de primera mano.

    YAMEN es un programa conjunto entre el CCM y el Congreso Mundial Menonita, una comunidad mundial de fe de la tradición anabautista. Una parte importante del programa es entablar conexiones entre las iglesias anabautistas en diferentes partes del mundo.

    Los obreros de YAMEN provienen de regiones diferentes a Canadá y los Estados Unidos y realizan su labor de servicio fuera de estos dos países.

    He aquí las historias de algunos de los participantes de América Latina:

     Erica VanEssendelft)

    Juan Torrico Soliz – boliviano sirviendo en México

    Juan Torrico Soliz, de 21 años de edad, proviene de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y está sirviendo en la Ciudad de México como asistente de recibimiento en la “Casa de los Amigos”, donde también

    reside. Antes de mudarse a México, Soliz estudió Turismo y Administración Hotelera, además trabajó en una guardería.

    Uno de los mayores choques para él fue mudarse a una ciudad de 21,2 millones de habitantes. La Gran Ciudad de México empequeñece a su ciudad natal que alberga a un poco más de un millón de personas. El adaptarse a una rutina diaria más estructurada también fue un desafío para él.

    “Aquí [en la Ciudad de México], el almuerzo, dependiendo del lugar donde uno trabaje, dura una o dos horas, pero en Bolivia a la hora del almuerzo todo está cerrado. Aquí acostumbro almorzar entre las 3 y las 4 de la tarde, pero en casa, comía a eso de las 12 o 12:30. El horario durante el día es tan diferente que fue difícil acostumbrarme”, dijo Soliz.

    Al igual que los otros participantes, tuvo situaciones extrañas con respecto a la manera como se habla su idioma materno.

    “En México, una pajita para beber de un vaso es un popote, pero en Bolivia la llaman bombilla, en México bombilla significa foco de luz, lo cual se presta para algunas interacciones cómicas”, comentó Soliz en medio de sonrisas.

    Él es uno de los pocos participantes de YAMEN que no está viviendo con una familia anfitriona. Sin embargo, dice que es importante tratar de estar en contacto con las personas a nivel local para entablar relaciones.

    “A pesar de no estar viviendo con una familia anfitriona, pienso que es importante mantener un equilibrio entre encontrar apoyo en el país anfitrión e interactuar con la familia propia”, expresó.

     Rebecca Smucker)

    Juliana Arboleda Rivas – colombiana sirviendo en Bolivia

    Proveniente de Quibdo, Chocó, Colombia, Juliana Arboleda Rivas está sirviendo en Santa Cruz, Bolivia, en el Hogar para Niños Stansberry.

    Rivas dijo que los pastores en su comunidad local notaron la pasión que tiene por servir y la animaron a participar de YAMEN.

    “Ha sido una experiencia muy enriquecedora. No tengo palabras para expresar la felicidad que siento. Feliz, feliz, feliz, feliz», dijo expresivamente. “Sabía que iba a ser diferente, pero estaba lista para cualquier cosa. Me llamo Juliana, la mujer valiente lista para los desafíos”. Rivas dice que ha aprendido lecciones claves a lo largo del camino. “He aprendido sobre el trabajo en equipo, el valor del servicio asó como el amor y la dedicación que uno da sin esperar nada a cambio. Estoy contenta de conocer a personas que enriquecen mi vida”, manifestó Rivas.

     Andrew Claassen)

    Jhon Alex Martínez Lozano – colombiano sirviendo en Nicaragua

    Jhon Alex Martínez Lozano procede de la localidad de Basurú en el Chocó, Colombia, donde trabajó en una mina de oro además de servir como voluntario en la iglesia de los Hermanos Menonitas de la ciudad; adicionalmente, estudió periodismo radial. A través de YAMEN, sirve como asistente comunitario con una organización llamada “Podcasts por la Paz” en la capital de Nicaragua, Managua.

    A Lozano le preocupaba que su etnia colombiana fuese una barrera para integrarse en la comunidad.

    “Antes de venir aquí me preocupaba el racismo, que tal vez habría discriminación porque soy colombiano y porque Colombia ha sido vulnerable a la drogadicción y el tráfico”, explicó. “Ha habido algunas veces en las que las personas me han hablado sobre eso o han tocado el tema, pero no ha sido tan frecuente”.

    De hecho, a Lozano se le advirtió acerca del trabajo en “Podcasts por la Paz” debido a la reputación de la zona en temas relacionados con el crimen.

    “No ando por ahí con temor preocupándome de quién va a hacerme daño o a robarme porque siento que estoy con mi familia”, expresó.

    “Un día estaba hablando con una familia en Acahualinca y les estaba contando al respecto (la percepción pública sobre el riesgo en la zona) y la familia me dijo que ellos no dejarían que me pasara nada, así que eso me ayudó a sentirme mucho más seguro”.

    Lozano comentó que YAMEN le permitió explorar más su fe en diferentes maneras, además, le enseñó a interactuar con personas con las que nunca antes se había relacionado.

    “Mi tiempo aquí en Nicaragua ha sido un tiempo para Dios. He aprendido mucho y voy a seguir aprendiendo”, dijo Lozano.

    Para conocer más sobre YAMEN, visite mwc-cmm.org/es/yamen

    Artículo de Rachel Bergen

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita.

     

  • Nueva York, EE.UU. – Justo afuera de la ventana al lado de mi escritorio, en la oficina del CCM en la ONU ubicada en el 10º piso de Church Center para las Naciones Unidas, puedo ver la entrada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la bandera de Kenia, la cual de forma inesperada despierta un sentimiento de patriotismo; estoy aprendiendo a apreciar a mi país, más cuando no estoy en él.

    En mi país de origen, asistía a Eastleigh Fellowship Center, una iglesia menonita dentro de la capital, Nairobi. Mis padres son líderes en la comunidad menonita de Kenia. Tuve la noción de paz fuertemente arraigada durante mi crecimiento y esto influyó en la decisión de seguir mis estudios en relaciones internacionales como campo académico en la universidad.

    En 2015, completé mis estudios de pregrado en relaciones internacionales en la Universidad de Nairobi, donde descubrí mi interés sobre asuntos relacionados con la diplomacia internacional y cómo ésta puede ser influenciada por la teología; es decir, cómo puedo aplicar los valores bíblicos y los principios anabautistas a las estrategias diplomáticas en un entorno cargado de asuntos políticos. Así que cuando me crucé con la oportunidad de la pasantía en la Oficina del CCM en la ONU y con la convocatoria del CCM para nuevos participantes del Programa Internacional de Intercambio de Voluntarios (IVEP, por su sigla en inglés), saqué como conclusión que sería el sitio perfecto para un menonita del Sur del mundo buscando marcar la diferencia en temas internacionales.

    Había pasado cuatro años aprendiendo sobre la ONU en detalle, pero hay una gran diferencia entre aprender sobre una institución a nivel teórico o en términos prácticos. En la Oficina del CCM descubrí que la labor de la incidencia política no es tan bonita como había pensado, requiere mucha investigación y coordinación entre nuestro equipo conformado por: Doug Hostetter, director y mi supervisor, Kati Garrison, asociada del programa y en la labor de incidencia, y Emma Cabana, pasante del Servicio Voluntario Menonita. En nuestra reunión de personal de una hora de duración cada martes, tenemos un tiempo de adoración para el cual nos rotamos la dirección del espacio y todos damos nuestros informes actualizados sobre lo que estamos trabajando en el momento. Como nuevo pasante, elegí las prioridades específicas para algunos países, incluyendo RPDC (Corea del Norte), Israel y Palestina.

    Desafíos

    Soy nuevo en el trabajo de incidencia, por lo tanto, asistir a reuniones de los grupos de trabajo de ONG`s (organizaciones no gubernamentales) sobre Israel/Palestina y al Consejo de Seguridad fue algo desconocido, cargado de desafíos.

    1. Experiencia limitada

    Las Relaciones Internacionales como campo de estudio, solo permiten tener un panorama de cómo funciona el sistema internacional. Profundizando más en ello, tuve que conciliar la información que había obtenido en mis estudios con la información en el campo de trabajo.

    2. El sentimiento de desubicación sobre los temas

    En los grupos de trabajo formados por representantes bien informados de las ONG`s, a menudo me he sentido incapaz de hacer buenos aportes, no por elección, sino porque todavía estoy

    aprendiendo sobre este tipo de contenidos. Pero, cuanto más he asistido a las reuniones, más he entendido.

    3. Integración en las relaciones existentes

    Trabajar en Church Centre para las Naciones Unidas tenía un mayor sentido de relación comunitaria que de trabajo profesional. El integrarme a las estrechas redes entre organizaciones y su personal fue desafiante; pero aprendí a formar mis propias relaciones y a fusionarlas en la comunidad en general.

    La experiencia de trabajar en la Oficina del CCM en la ONU y en general dentro de la comunidad de las Naciones Unidas ha sido a la vez frustrante, esclarecedor, satisfactorio, y gratificante, tanto profesional como espiritualmente.

    A nivel profesional, he aprendido mucho sobre cómo la labor de incidencia política impregna la agenda internacional. Equipado de esta forma, ahora podré buscar maneras de aplicar el conocimiento adquirido a nivel local para ayudar a mi iglesia, comunidad y país a promover la paz y la labor humanitaria.

    Como menonita, sé que la paz es intrínseca y que se debe buscar por medio de la no violencia. El mayor desafío ha sido tratar de incorporar estas creencias en una organización motivada por la política. Cuando ciertos países quieren usar la violencia para frenar el conflicto, el CCM y otras ONG`s basadas en la fe, han trabajado de forma ardua para ofrecer alternativas éticas no violentas en busca de la consolidación de la paz. Aunque difícil, trabajar dentro de la Oficina del CMM de la ONU me ha enseñado que conciliar mis creencias como menonita con los desafíos de la política internacional es posible.

    —Moses Osiro de Kenia es el pasante de IVEP/CMM en la Oficina del CCM en la ONU (2016–2017).

    En busca de solicitantes latinoamericanos para la pasantía 2018-2019 del CMM/IVEP en la oficina del CCM en la ONU

    Los solicitantes deben ser miembros de una iglesia afiliada al CMM, ser solteros y estar entre los 25–30 años de edad. Deben dominar bien el inglés, estar comprometidos con la paz y la justicia en temas internacionales y haber cursado estudios universitarios en relaciones internacionales, ciencias políticas, sociología, historia, teología o disciplinas relacionadas. Deben tener experiencia práctica personal en trabajo humanitario, interreligioso o de justicia/paz a nivel local, nacional o internacional.

    El candidato debe llenar un formulario de solicitud IVEP de una oficina del CCM en el país origen. La fecha límite de entrega de la solicitud para la pasantía para el año 2018-2019 es octubre de 2017.

  • Bogotá, Colombia – Tomar riesgos y confiar en Dios son claramente maneras de crecer en la fe. Para Marisela Dyck y Xavier Chen, servir con el programa de la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (YAMEN por su sigla en inglés) en 2015-2016 fue un año de lecciones sobre confiar en Dios.

    “Durante mi servicio aprendí que buscar a Dios todos los días es lo mejor que puedo hacer para sentirme bien emocional y espiritualmente”, dijo Dyck, de la Iglesia Anabautista Menonita Unida de México.

    YAMEN, un programa conjunto entre el Comité Central Menonita (CCM) y el Congreso Mundial Menonita, es un programa para adultos jóvenes, entre los 18 y los 30 años de edad, que no son ciudadanos canadienses o estadounidenses. Los participantes deben asistir a una iglesia anabautista en su propio país o servir en una organización anabautista.

    “Cuando busco a Dios, él me dice que está conmigo en cada situación, sea fácil o difícil, y que debo esperar y confiar en que él me mostrará su voluntad y que debo poner todo en sus manos.” Dyck sirvió en América del Sur, trabajando en una guardería de una organización que ministra a mujeres en riesgo.

    En su casa en México, al enseñar a niños entre 10 y 12 años, Dyck aplica las lecciones que aprendió en América del Sur. “Con lo que Dios me mostró este año, me quitó el miedo a fallar cuando sirvo.”

    Chen también trabajó con niños – en Perú y Colombia – a través de lo cual experimentó la fidelidad de Dios. “Durante cada momento de mi tiempo en YAMEN, me mantuve confiando en Dios. Oraba y le pedía que me guiara hacia su camino. Ahora, mi fe y pensamientos por Dios son más fuertes que antes. Confiar y depender de él es la única forma para tener una vida fructífera y bendecida.”

    Ahora, cuando sirve en su congregación local de la Comunidad de Iglesias Menonitas en Taiwán, Chen intenta “ver desde diferentes perspectivas, porque hay muchas maneras posibles de aproximarse a la situación con empatía y entendimiento de los sentimientos de los demás.”

    Los objetivos del programa YAMEN consisten en que los participantes desarrollen habilidades de liderazgo, que crezcan espiritual y personalmente, y que obtengan conocimientos y experiencias transculturales.

    “Algo importante que Dios me mostró es que lo principal no debe ser el servicio en sí, sino la relación que tienes con él y que deberías dejarlo trabajar a través de ti para bendecir a otras personas. Dios te dará la fuerza y la sabiduría que necesitas,” escribe Dyck.

    La experiencia de Chen le enseñó sobre la humildad. “Tenía expectativas muy altas sobre mi año de servicio: serviría a la gente que tiene necesidad y creía que lo haría perfectamente.” En vez de eso, al pararse fuera de su zona de confort, Chen sintió frecuentemente que no tenía nada que ofrecer. “No es viable actuar del modo en que antes lo hacía; enfrentar cualquier cosa nueva con humildad es la opción correcta.”

    El programa YAMEN continua fortaleciendo líderes jóvenes para el beneficio de iglesias alrededor del mundo.

    2016-2017 participantes de YAMEN:

    Nombre (país de origen): Sirviendo en:
    Tirzah Hea Halder (Bangladesh) Nigeria
    Juan “Beto” Alberto Torrico Soliz (América del Sur) México
    Ariane Ribeiro de Souza (Brasil) Ucrania
    Cecile Sanou (Burkina Faso) Uganda
    Kimleng Chung (Camboya) Nicaragua
    Sokea Im (Camboya) Sudáfrica
    ChunLei Xun (China) Colombia
    Jhon Alex Martinez Lozano (Colombia) Nicaragua
    Juliana Arboleda Rivas (Colombia) América del Sur
    Laurey Segura (Costa Rica) Camboya
    Johanna Sommer (Francia) Laos
    Dina Molina (Honduras) América del Sur
    Marlly Aceituno (Honduras) América del Sur
    Nathanial Hembram (India) Colombia
    Marsellina “Selly” Marliona Wamebu (Indonesia) India
    Primadinar Sekar Ratri “Dinar” (Indonesia) Sudáfrica
    Tamarscha Pradhini Putri “Dhini” (Indonesia) Colombia
    Jason Were (Kenia) Camboya
    Sonephan Lakongseng (Laos) Honduras
    Felizarda Atanásia Filimone (Mozambique) Colombia
    Susma Rasaili (Nepal) Camboya
    José David Dávila Godinez (Nicaragua) El Salvador
    Gabriel Goddard (Sudáfrica) Colombia
    Rastone Hamapande (Zambia) Camboya

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita. Artículo de Kristina Toews.

  • Nueva York, EE.UU. – Juan Sebastián Pacheco Lozano está singularmente calificado para su posición de servicio como participante durante éste año del Programa de Voluntariado de Intercambio Internacional (IVEP, por su sigla en inglés) sirviendo como pasante del Congreso Mundial Menonita (CMM) en la oficina del Comité Central Menonita (CCM) ubicada en sede de las Naciones Unidas.

    Desde 2011 a 2013, Pacheco Lozano aprendió cómo abordar asuntos de violencia, pobreza y opresión siendo uno de los 10 participantes nacionales e internacionales en el programa del CCM Semilla en Colombia.

    Pacheco Lozano, de veintiséis años de edad, miembro de la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá, se asoció con Iglesias Hermanos Menonitas en Colombia y con organizaciones de base sin fines de lucro.

    Juan Sebastian afirma que el programa Semilla le permitió aprender y colaborar con personas de diversos trasfondos políticos, teológicos y culturales que le enseñaron cómo las comunidades de la iglesia pueden ser fuerzas positivas de cambio en sus contextos locales.

    Ahora trae toda esa experiencia adquirida a nivel local al ámbito mundial.

    En la ONU, Pacheco Lozano está trabajando en asuntos que tienen un impacto directo en sus compatriotas colombianos, incluyendo la seguridad minera, la calidad del agua y el saneamiento, así como los asuntos que reflejan las prioridades de los asociados mundiales del CCM en otras regiones del mundo.

    “Nuestros participantes de IVEP ayudan a traer la voz del Sur del mundo a nuestra labor en la ONU,” señala Doug Hostetter, Director de la oficina de la ONU del CCM. “Traen pasión por el trabajo en temas de paz y justicia basados en sus contextos locales.”

    Los pasantes de la ONU proceden de congregaciones de iglesias miembros del CMM en América Latina, África y Asia. Actualmente el CCM está aceptando solicitudes para un pasante de Asia para el período 2017–2018.

    Pacheco Lozano por ahora destaca de su trabajo en la ONU la oportunidad de escuchar hablar al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2015, sobre el proceso de paz entre el gobierno y el grupo insurgente denominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

    Pacheco Lozano escuchó con un sentido renovado de esperanza mientras el presidente de su país describía los nuevos adelantos en el proceso y declaraba, “Colombia está en la senda hacia la paz.”

    Para la participante de IVEP (2008–2009) Tigist Tesfaye Gelagle, servir en la oficina de la ONU del CCM le ayudó a moldear su carrera y la alentó a desempeñarse en roles de liderazgo en la comunidad del CMM.

    Al regresar a su casa en Etiopía, ha servido con organizaciones internacionales sin fines de lucro, incluyendo a Mennonite Economic Development Associates (MEDA). Inspirada por su experiencia en la ONU, obtuvo una Maestría en Desarrollo Económico en 2013 y actualmente se encuentra cursando un postgrado en estudios bíblicos y teología.

    Además, se desempeñó como representante de África para el Comité de Jóvenes Anabautistas del CMM (2011–2015) y ahora es mentora del Comité actual. Ella fue una de las oradoras de los Jóvenes Anabautistas s en Pennsylvania 2015.

    Artículo de Rachel Sommer, CCM

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y el Comité Central Menonita.

  • Sindy Novoa Caro reside en Bogotá, Colombia, donde pertenece a la Iglesia Casa de Oración, una congregación de los Hermanos Menonitas. En 2010-2011 Sindy participó en ¡YAMEN! como asistente de la maestra en una escuela para niños que viven cerca de un basurero en Tegucigalpa, Honduras. Desde que regresó a Colombia, Sindy ayuda a coordinar una red de apoyo local para anteriores, actuales y nuevos participantes de ¡YAMEN!, y otras personas que han participado en el Programa Internacional de Intercambio Voluntario del MCC. Sindy trabaja para la Corporación Belcorp como líder zonal para vendedoras por catálogo. A principios de año conversó sobre su experiencia con Jana Meyer, voluntaria del MCC en Colombia.

    ¿Cómo influyó tu experiencia en YAMEN en tu visión del mundo y de la iglesia?

    Haber conocido a personas que viven de desperdicios de la calle y aún sonríen ante la vida, me hizo tomar conciencia de lo privilegiada que era al tener agua, tres comidas diarias, una vivienda, el abrazo de una madre o padre y tiempo para compartir con mi familia el fin de semana. Llegué a valorar a alguien que no hubiera podido bañarse, pero que necesitaba que lo abrazaran y le dijeran que existe un Ser supremo que lo ama y lo cuida. Trabajo de otra manera con la gente alrededor de mí. Antes, quizá sólo me preocupaba su situación económica. Ahora interactúo con mucha gente, y estoy más interesada en quiénes son como personas, en cómo les va.

    ¿Cómo podría haber sido tu vida si no hubieras participado en YAMEN?

    Estaría haciendo mi vida con la misma falta de conciencia como la de tantos en el mundo. Muchos creen que el mundo les debe algo, que el mundo debería agradecer su existencia, que las bendiciones diarias son respuesta a sus esfuerzos, y no a la misericordia de Dios.

    ¿Cómo se profundizó tu relación con Dios?                                                                                                                       

    Aunque estaba lejos de mi país y no conocía a nadie, nunca me sentí sola. Siempre sentí el apoyo y la guía de Dios. Cada día fue una oportunidad para aprender de Dios, y comprender lo que él esperaba de mí en ese momento.

    ¿Cómo se profundizó tu visión de la iglesia de Colombia?

    Aprendí que la tarea de llevar el mensaje del evangelio a otros debe hacerse de manera integral. No es posible que las personas sepan que Dios los ama y los busca, si han pasado días sin comer, si no tienen acceso a la educación, o si toda la sociedad los rechaza. ¿Cómo puedo pretender hablar  con ellos quince minutos y después irme? Dios quiere que actuemos como Jesús: que renunciemos a nuestras bendiciones, ofreciéndolas al mundo, que enseñemos con el ejemplo y respondamos a las necesidades físicas, emocionales y espirituales.

    ¿Cuál es tu visión de YAMEN?

    Me gustaría que jóvenes de Colombia participaran en este programa, motivándose a hacer algo por sus hermanos y hermanas, sin preocuparse por el sacrificio, dejándose guiar por Dios. Me gustaría ver cómo construimos vínculos con nuestros hermanos y hermanas latinoamericanos, y con personas de países adonde por lo general no estaríamos dispuestos a ir.

    Participantes de YAMEN en 2012-2013

    Patricia Calvimontes Arevalo, de Bolivia, sirve en Guatemala;
    Vichara Chum, de Cambodia, sirve en Sudáfrica;
    Fang Deng, de China, sirve en Indonesia;
    Glenda Aracely, de Guatemala, sirve en Bolivia;
    Humberto Lagos Martínez,
    de Honduras, sirve en Cambodia;
    Mei Ling Dueñas, de Honduras, sirve en Nicaragua;
    Prashant Nand, de la India, sirve en Indonesia;
    Cindy Tristiantari, de Indonesia, sirve en Corea del Sur;
    Galuh Florentina, de Indonesia, sirve en Cambodia;
    Heri Purwanto, de Indonesia, sirve en Bolivia;
    Youa Xiong, de Laos, sirve en Bolivia;
    María Aranda, de Nicaragua, sirve en Honduras;
    Paola Duarte, de Paraguay, sirve en México;
    Shammah NakawesI, de Uganda, sirve en Indonesia;
    Festus Musamba, de Zambia, sirve en Sudáfrica;
    Olivia Muzyamba, de Zambia, sirve en Indonesia.


    La Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (Young Anabaptist Mennonite Exchange Network, ¡YAMEN!) es un programa conjunto del Comité Central Menonita (MCC) y el Congreso Mundial Menonita (CMM), cuyo objetivo es fomentar el servicio y aprendizaje intercultural de jóvenes adultos del Sur del mundo.

     
     
  • Bogotá, Colombia – Para Keila Viana, observar cómo el arte puede sanar heridas le dió un entendimiento más profundo de Dios y su amor durante su servicio internacional en Phnom Penh, Cambodia.

    “Creo que durante este tiempo Dios trabajó mucho en mi vida”, contó Viana, un adulto joven de 22 años de la Iglesia Evangélica Menonita Camino de Santidad en Honduras.

    Veintidós jóvenes, incluyendo a Viana, participaron en el programa de la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (YAMEN, por sus siglas en inglés) desde agosto de 2014 hasta julio de 2015.

    YAMEN, un programa conjunto entre el Comité Central Menonita (CCM) y el Congreso Mundial Menonita, es un programa para adultos jóvenes, entre los 18 y los 30 años de edad, que no son ciudadanos canadienses o estadounidenses. Los participantes deben asistir a una iglesia anabautista en su propio país o servir en una organización anabautista.

    Viana trabajó en ‘Let us create’ (Vamos a crear) una organización que usa el arte para invitar a niños en riesgo a sanar las heridas que han marcado sus pequeños corazones.

    Ella se enfocó en enseñar arte y dar clases de violín, aunque algunas veces también enseñó inglés y ayudó a preparar un festival. Un pincel y un instrumento musical sirvieron como método para poder dibujar sonrisas de esperanza en grandes y chicos y juntos entonar una melodía para un mejor mañana.

    “Dios me enseñó a confiar solamente en Él y su amor es más que suficiente”, dice Viana. “Ahora no tengo miedo de lo que el futuro pueda deparar, porque sé que es Dios quien dirige mis pasos y me da las fuerzas para seguir adelante aun en medio de las pruebas”.

    No sólo su vida cambió, sino también su forma de pensar; Viana ha aprendido a ver a Dios como un ser lleno de amor y misericordia. Ahora Viana se prepara para continuar con sus estudios y para cumplir con la gran comisión en su país.

    Viana ha decidido utilizar las herramientas que adquirió a través de ¡YAMEN! en su iglesia. Usará su tiempo libre para ayudar a los niños en su país, enseñándoles inglés y música. “He aprendido a amar con el amor que Jesucristo ha puesto en mí”.

    Así como la vida de Viana cambió, muchos jóvenes que se han atrevido a marcar la diferencia en este programa tienen muchas historias que contar sobre la satisfacción que se siente al servir a Dios y a los demás.

    Oremos por las vidas de los 20 jóvenes que están llevando el mensaje de paz a 13 países diferentes en 2015-2106. Como iglesia, les enviamos nuestro cariño y apoyo. Dios necesita obreros dispuestos a servir en el nombre de Cristo y ser un reflejo de su perfecto amor.

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita. Artículo de Aharón González

    Una de las piezas creadas en las clases de arte que Viana enseñó para su asignación en YAMEN en Cambodia.

    Haga clic en la foto para ver la version de alta resolución.

  • Asamblea 16: PA 2015

    Caminando en Recibir y Dar en España

    Judit Menéndez, delegada de España en la Cumbre Mundial de la Juventud del CMM, compartió la historia de su iglesia, Caminar en Recibir y Dar, como su país experimenta su peor crisis económica desde la guerra civil en la década de 1930.

    Ella pertenece a la Comunidades Unidas Anabautistas en Burgos, cerca de dos horas al norte de Madrid. Ella tiene un título en educación para niños(as) con necesidades especiales, pero enseña Inglés y ayuda a los(as) niños(as) con los deberes escolares en un centro después de la escuela.

    “Este trabajo es lo que está disponible en este momento, a pesar de que no es exactamente en lo que estoy calificada”, dice Judit. “Pero estoy agradecida de tener un trabajo, una casa, y una comunidad de apoyo en la iglesia.

    “En comparación con hace cinco años, las cosas están mejorando ahora. Los(as) jóvenes pueden conseguir un trabajo, a pesar de que puede que no sea lo que quieren o en lo que están cualificados(as)”, añade Judit.

    A partir de Marzo del 2015, la inflación ha sido mantenida baja, durante los últimos 18 meses. Una nueva política con énfasis en las exportaciones y el aumento de la competitividad de España ha ayudado a poner al país en el camino correcto para la recuperación económica.

    Su iglesia ha estado respondiendo a las personas afectadas por la crisis mediante la creación de un banco de alimentos para los(as) miembros(as) de la iglesia y vecinos(as). Desde el banco de alimentos, esta iniciativa creció desde el 2012 para incluir una reserva financiera que se da a los(as) miembros(as) de la iglesia que más lo necesitan.

    “Ha sido un tiempo de reto, pero que ha sido una bendición disfrazada”, dice Judit. “Los(as) familiares están cuidando el uno(a) del otro(a), la iglesia está más unida y con un propósito, y nosotros(as) somos más fuertes en nuestra fe a causa de ella.”

    España aún tiene un largo camino por recorrer. La tasa de desempleo todavía se sitúa en el 23%, los salarios están estancados y empleo permanente sigue siendo casi imposible de encontrar, especialmente para los(as) nuevos(as) graduados(as). Pero Judit está agradecida por este tiempo difícil que ha empujado a la iglesia a ser una comunidad unida, emulando a la iglesia del primer siglo que “compartió lo que tenía con los(as) que tenían necesidades” (Hechos 2: 42-47).

    Elina Ciptadi-Perkins es una consultora redactora y de comunicaciones. Ella es una Menonita de Indonesia que vive en Singapur con su familia.


  • Winnipeg, Manitoba, Canadá – Las oportunidades para cubrir ciertas responsabilidades de liderazgo en una iglesia local enriquecen el año de servicio transcultural de Yoweri Murungi en Lusaka, Zambia.

    Sus nuevas y numerosas experiencias incluyen liderar la alabanza y la adoración durante los servicios, clases de estudio bíblico y ministerio entre los jóvenes en la iglesia Chilenje Brethren in Christ en Lusaka.

    “Estas experiencias me ayudaron a desarrollar habilidades en el liderazgo y crecer en mi fe en Cristo,” dice Murungi, de 28 años de edad, de Kagadi, un pueblo en el distrito de Kibaale en Uganda.

    Murungi y otros 20 participantes en el programa de la Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (¡YAMEN!) estarán completando su año de servicio en el mes de julio.

    YAMEN, un programa conjunto entre el Comité Central Menonita (CCM) y el Congreso Mundial Menonita, es un programa para adultos jóvenes, entre los 18 y los 30 años, que no sean ciudadanos canadienses o estadounidenses. Los participantes deben asistir a una iglesia anabautista en su propio país o servir en una organización anabautista.

    Murungi está sirviendo como coordinador adjunto de los Clubes de Paz que apoya el CCM quien capacita a los jóvenes en la construcción de paz a través de la no violencia, la transformación de conflictos y la reconciliación. Los Clubes de Paz que comenzaron en el 2006 se han extendido a 32 escuelas en Lusaka.

    Dado que los países de Zambia y Uganda comparten muchas similitudes culturales, no pasó mucho tiempo para que Murungi se convirtiera en un miembro efectivo del equipo de liderazgo de los Clubes de Paz.

    Murungi dice que los Clubes de Paz juntan las ideas de diferentes personas para resolver un problema. Citó el ejemplo de un miembro del club de paz cuando compartió que era castigada en la escuela por llegar tarde. Le contó al grupo que llega tarde a la escuela porque lleva a su hermano menor a otra escuela antes de venir a la escuela.

    A través de las discusiones de grupo recibió la fortaleza para resolver este problema pidiéndoles a sus padres que hicieran otros arreglos para su hermano menor.

    En Uganda, Murungi también trabaja con programas en pos de la consolidación de la paz. Él prevé que las habilidades de liderazgo que está adquiriendo a través de su participación en la iglesia local y en los Clubes de Paz le serán de ayuda en Uganda.

    “Estoy adquiriendo nuevas experiencias y habilidades,” afirma él. “Estoy desarrollando y mejorando las habilidades para la administración y el manejo de una oficina.”

    Además de servir junto a otros líderes en los Clubes de Paz y en la iglesia, también disfruta el formar parte del equipo de Zambia del CCM.

    “Estamos encantados de tener participantes de YAMEN en el equipo – añade diversidad al equipo del CCM,” dice Miriam Mitchell, representante del CCM de Zambia, “Aprendemos unos de otros. Hay diferencias culturales pero lo que todos tienen en común es que vienen a Zambia para servir.”

    Los participantes de YAMEN adquieren nuevas habilidades y experiencias a través del servicio con organizaciones asociadas al CCM en varios países.

    Desde el primer participante en 2004, más de 100 participantes de YAMEN han estado aprendiendo y compartiendo con la iglesia mundial, dice Andrea Geiser, coordinadora de YAMEN.

    “Esta experiencia de vivir en otra cultura es un enorme período de crecimiento para los participantes, tanto a nivel personal como espiritual,” dice Geiser. “Cada año los participantes mencionan cómo han crecido más en su fe en Dios, confiando en Él en medio de las tensiones y los desafíos de un nuevo país y una nueva cultura.”

    Un informe reciente de Elisa Domínguez (México a Honduras) dice: «El mundo, mi punto de vista, mi visión, cambiaron. El concepto de servir me enseñó que debemos dejar nuestra propia cruz, para llevar las cruces de muchos otros que no pueden hacerlo por sí mismos. «

    Reflexionando en su nueva perspectiva mundial Jennifer Moreno (Colombia a Bolivia) dice: «Dejar mi país me ha proporcionado una nueva forma de ver las cosas, entender que hay un montón de opiniones y oportunidades en otras partes y que es grandioso y emocionante servir sin esperar nada a cambio. Es interesante saber que uno tiene gente que lo apoya y que comparte su misma fe en otros países.»

    Los siguientes participantes están completando su período de servicio con YAMEN en julio: Sirviendo en Bolivia: Jennifer Moreno (Colombia), Oscar Galo (Honduras); sirviendo en Cambodia: Keila Medina (Honduras); sirviendo en Colombia: Phealy Hut (Cambodia), Sam Joshua (India), Sanjib Sahu (India), Elizabeth Hartono (Indonesia), Victoria Muchanga (Mozambique); sirviendo en Ecuador: Jirenny García (República Dominicana); sirviendo en Honduras: Gina Albornoz (Colombia), Elisa Domínguez (México); sirviendo en India: Ditrich Rumboirusi (Indonesia); sirviendo en Indonesia: Suzy Filly (Egipto), Hemanta Pradhan (India), Subhechchha Koirala (Subu) (Nepal), Freddy Satalaya (Perú); sirviendo en Laos: Gloria Kristianti (Indonesia); sirviendo en México: Alexander Gutiérrez (Colombia); sirviendo en Nicaragua: Chia-Ming Chen (Taiwán); sirviendo en Uganda: Reviana Gamaputra (Indonesia); y sirviendo en Zambia: Yoweri Murungi (Uganda).

    Un comunicado conjunto del Congreso Mundial Menonita y del Comité Central Menonita. Artículo de Gladys Terichow, una escritora independiente de Winnipeg, Manitoba.

  • Nueva York, Nueva York, EE.UU. – JeaHyun Nham de República de Corea (Corea del Sur) es la última pasante del Congreso Mundial Menonita (CMM) que pasó a formar parte del personal del Comité Central Menonita (CCM) en la oficina de las Naciones Unidas. Fue un nombramiento conjunto del CMM y del CCM.

    Nham es miembro de la iglesia Jesus Village Church en Chuncheon, República de Corea. La iglesia, que fue fundada en 1996, sigue el modelo del espíritu de los primeros anabautistas.

    En República de Corea, Nham es una estudiante universitaria no licenciada en Underwood International College en Seúl, especializándose en Estudios Internacionales y en Literatura y Cultura Comparativas. También ha trabajado en un centro de refugiados en Seúl, ayudando a personas de otros países a procesar su estatus de refugiados.

    El año pasado, Nham fue una estudiante de intercambio en la Universidad de California, Berkeley. Después de su año en Nueva York, ella terminará su último año de universidad en República de Corea.

    Nham supo por primera vez sobre el CCM cuando ella y su familia visitaron el Centro de Recursos Materiales del CCM de la costa este en Ephrata, Pensilvania, hace seis años, durante el año sabático de su padre en Cleveland, Ohio.

    “Me enteré de todos los suministros que el CCM envió para ayudar a los refugiados coreanos durante la guerra de Corea,” dijo Nham. “Sin la mano de ayuda de organizaciones como el CCM, hubiera sido imposible para el pueblo coreano surgir de entre las cenizas de la guerra de Corea.”

    “Me di cuenta de que el CCM pone en práctica el amor de Jesús por la humanidad, ya que comparte una porción de su amor a través de su asistencia. Estoy ansiosa por pasar la antorcha del amor a muchas otras naciones en el mundo al unirme a la misión del CCM en la oficina de la ONU.”

    Nham es la séptima pasante del CMM en realizar esta labor. Todos los pasantes han recibido el apoyo del CMM y han participado del Programa Internacional de Intercambio Voluntario del CCM (IVEP), una oportunidad de servicio para jóvenes adultos fuera de Canadá y los Estados Unidos, dijo Doug Hostetter, director de la oficina del CCM en la ONU.

    Durante su pasantía de un año, que comenzó en agosto, Nham espera aprender más sobre cómo funciona el CCM dentro de la comunidad de las Naciones Unidas para construir puentes de entendimiento entre los pueblos y las naciones. Ella también traerá consigo su propia trayectoria y experiencia en la consolidación de la paz.

    “Me gustaría, de forma particular, aportar una voz de Corea hacia la reconciliación y la paz a los esfuerzos para poner fin a la cruenta guerra que ha dividido a la península de Corea en el paralelo 38 desde hace 60 años,” dijo Nham.

    “Cuando voy al trabajo, veo el graffiti en la pared del metro de Nueva York que dice, ‘La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes (Martin Luther King, Jr.).’ Quiero ser como una agricultora de Dios, erradicando la raíz de la injusticia, plantando en la tierra las semillas de la paz y la reconciliación.”

    Todos los pasantes han traído consigo a la comunidad de las Naciones Unidas la voz y las preocupaciones de sus iglesias” dijo Hostetter.

    “Han trabajado arduamente para construir una comunicación sólida entre sus congregaciones e iglesias nacionales en sus respectivos países y la comunidad mundial de diplomáticos y organizaciones no gubernamentales de fe en las Naciones Unidas,” dijo.

    Los pasantes también compartieron sus fe y trabajaron hacia un entendimiento entre los anabautistas del norte y del sur del mundo al pasar tiempo de adoración con las iglesias Menonitas y Hermanos en Cristo en Canadá y en los Estados Unidos.

    Hostetter afirma que después de completar las pasantías, los pasantes se han involucrado más en sus iglesias locales y que a menudo participan en el trabajo de la Red de Jóvenes Anabautistas (YABs) del CMM.

    El proceso de búsqueda del pasante para el año 2014 comienza en diciembre. Los solicitantes deben ser miembros de una iglesia afiliada al CMM; solteros; entre 22 y 30 años de edad; con fluidez en el idioma inglés; y con interés y algunos estudios a nivel universitario en asuntos internacionales, estudios sobre la paz, el desarrollo o ámbitos relacionados. El lugar de origen es rotativo; el próximo pasante será de América Latina.

    Se invita a los candidatos interesados a ponerse en contacto con la oficina del CCM en su país para obtener formularios de solicitud del IVEP, o con Lynn Roth, representante del CMM de América del Norte a la siguiente dirección de correo electrónico: LynnRoth@mwc-cmm.org.

    Artículo escrito por el personal del CCM

    Comunicado conjunto: Congreso Mundial Menonita y Comité Central Menonita