• Historias de recaudadores de fondos anabautistas de todo el mundo

    ¿Cuándo es tu cumpleaños? ¿Estás listo para recaudar fondos para una buena causa? Si eres miembro de la Iglesia de los Hermanos en Cristo en Zimbabue, podrías ser elegido.

    En todo el mundo, los miembros de la iglesia recaudan fondos para proyectos destinados a apoyar ministerios o atender necesidades especiales. Pedimos a nuestros representantes regionales ejemplos de cómo las personas de sus regiones llevan a cabo estas recaudaciones de fondos.

    Danisa Ndlovu, responsable de relaciones eclesiales

    En el contexto de Zimbabue, una forma de recaudar fondos consiste en agrupar a los miembros de la iglesia según el mes de su cumpleaños y pedirles que reúnan una determinada cantidad de dinero.

    Se les asigna una meta económica y un plazo para alcanzarla.

    Posteriormente, el grupo elige a su líder y a un secretario encargado de llevar el registro. La manera de recaudar dicha cantidad queda a su criterio.

    El grupo puede idear un proyecto para recaudar la cantidad establecida o acordar pagar una suma determinada a lo largo de un periodo de tiempo.

    Recaudar los fondos es una responsabilidad colectiva. ¡Algunos grupos logran recaudar mucho más de la cantidad estipulada!

    Este método fomenta los vínculos entre los miembros y, al mismo tiempo, estimula la creatividad. También genera, en cierto modo, un espíritu de competencia sana… ¡y se consigue recaudar dinero!

    Nota: en la República Democrática del Congo y en Angola, existe una forma común de recaudación de fondos conocida como «nsinsani», que consiste precisamente en una competición.

    Pablo Stucky, representante regional, América Latina – Región Andina

    Algunas congregaciones gestionan una tienda de artículos de segunda mano. Reciben donaciones de casi cualquier tipo de artículo imaginable, tanto de miembros de la iglesia como de personas ajenas a ella, los cuales se ponen a la venta a precios muy asequibles.

    Esto cumple una doble función: permite reutilizar artículos, transfiriéndolos de quienes ya no los necesitan a quienes sí los requieren, y sirve para recaudar fondos.

    Además, al tratarse de una actividad continua, tanto los donantes como los compradores saben que pueden recurrir a ella una y otra vez.

    George Broughton, representante regional para el Caribe

    William George Broughton

    En Jamaica, existe una práctica anual conocida como «harvest» (cosecha). Cada miembro de la iglesia entrega una ofrenda especial a la congregación; por ejemplo, un racimo de plátanos o bananos, caña de azúcar, diversas frutas y verduras, productos de repostería, artesanías, ropa, etc.

    Un comité organizador fija los precios de los artículos y supervisa la recaudación de fondos de la venta. La venta no se realiza en el santuario; no hay subastador ni regateo de precios. Las donaciones en efectivo se depositan en un sobre.

    Los artículos son de la mejor calidad, ya que los miembros expresan su gratitud y dan gracias a Dios por las bendiciones recibidas.

    Se invita a otras iglesias al evento para que participen con una presentación musical en el programa. También se cuenta con un orador invitado que ofrece un sermón. La venta con fines de recaudación de fondos se realiza después del programa de adoración y acción de gracias.

    Gomes João de Miranda, representante regional, África Central/Occidental

    Una de las prácticas de recaudación de fondos en Angola consiste en el uso de sobres.

    Se preparan sobres que indican importes de donación sugeridos y se colocan en distintos puntos del recinto de la iglesia. A veces, los sobres representan el coste de un elemento específico —como un saco de cemento, una ventana o una puerta— destinado a la construcción de la iglesia parroquial.

    Se invita a los miembros de la comunidad a tomar uno de estos sobres y realizar una donación.

    David Chow, representante regional para América del Norte

    A veces solicitamos a una empresa que patrocine un proyecto mediante la donación de bienes o fondos. Comenzamos aprovechando los vínculos y relaciones que ya tenemos; luego, redactamos cartas invitándoles a invertir.

    Por ejemplo, pedimos a los jóvenes que participan en nuestro viaje misionero anual que escriban cartas de solicitud de apoyo: empiezan por las personas más cercanas de su círculo de relaciones y luego amplían el alcance.

    Para nosotros, el patrocinio no significa simplemente recibir fondos para un evento; implica también fomentar la buena voluntad e invertir en la vida de las personas. Cuando pedimos a alguien que contribuya, estamos construyendo vínculos afectivos, compañerismo, buena vecindad y comunidad.

    Aquí hay algunas formas adicionales en que nuestras iglesias recaudan fondos en todo el mundo: 

    • Una comida o barbacoa benéfica
    • Una rifa
    • Un llamamiento en la iglesia o donaciones que exceden los diezmos habituales
    • Un llamamiento a los miembros de la diáspora para apoyar un proyecto en su país de origen
    • Un concierto cuya recaudación se destina a un proyecto de la iglesia
    • Una venta de productos de repostería
    • Una carta de compromiso en la que los miembros —individualmente o por familias— se comprometen a apoyar una iniciativa importante o una necesidad especial
    • Una persona invita a los miembros de la iglesia a ayudarle a cubrir los gastos de un ministerio, evento o viaje misionero específico
    • Donaciones en especie, como alimentos o regalos para niños, para eventos especiales
    • Conciertos de coro

    ¿Y ustedes? ¿Su congregación recauda fondos de manera similar? Cuéntenos alguna experiencia en la que sus esfuerzos de recaudación no solo alcanzaron la meta, sino que también estrecharon vínculos y fortalecieron el compromiso de la comunidad.


  • Dar es una forma de vida, arraigada en la fe, la familia y un profundo compromiso con la familia mundial

    Para Ruth y Timothy Stoltzfus Jost, la generosidad nunca ha sido simplemente un acto de dar, sino que ha sido una forma de vida, arraigada en la fe, la familia y un profundo compromiso con la familia global.

    Tanto Ruth como Timothy fueron criados en familias que les inculcaron la mayordomía fiel y el servicio activo dentro de la iglesia. El padre de Ruth enseñaba en la Universidad Menonita del Este en Virginia, mientras que su madre dirigía un ministerio cristiano de radio y prensa escrita y ejercía como pastora.

    El padre de Timothy fue administrador de un hospital psiquiátrico menonita en California y se convirtió en un líder de los Servicios de Salud Mental Menonitas y de la Ayuda Mutua Menonita. Su madre era maestra y escritora.

    En ambas familias, la fe se vivía a través del servicio, la hospitalidad y el compromiso de compartir los dones de Dios con los demás.

    Timothy recuerda a su congregación de los Hermanos Menonitas en Reedley, California, EE. UU., acogiendo a refugiados de la Unión Soviética e inmigrantes de Paraguay. Ruth recuerda a familiares que sirvieron en misiones menonitas alrededor del mundo. Desde pequeños, ambos aprendieron que pertenecer a la iglesia significaba cuidar de personas más allá de su propia comunidad.

    Timothy y Ruth, ambos abogados, se conocieron en 1981 en una conferencia sobre la relación entre el derecho y la Biblia en un seminario menonita. Se casaron poco después y comenzaron a construir una vida centrada en la fe, el servicio y la comunidad.

    Una experiencia que marcó la vida  

    Una de las experiencias que marcó la juventud de Ruth fue asistir a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Ámsterdam en 1967. Al ser hospedada por una familia menonita holandesa que vivía en una casa flotante, experimentó de primera mano la calidez y la conexión de la comunidad menonita mundial. Tras la asamblea, su familia viajó a Checoslovaquia para visitar a miembros de la Iglesia de los Hermanos Checos, lo que le permitió profundizar su comprensión de que la fe trasciende las fronteras nacionales.

    A lo largo de las décadas, el Congreso Mundial Menonita siguió influyendo en la comprensión que su familia tenía de la iglesia. En 1997, mientras vivían en Alemania y participaban en una congregación menonita alemana, asistieron a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Calcuta, India, con sus tres hijos.

    En el 2009, Ruth y Timothy asistieron a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Paraguay y visitaron comunidades menonitas en todo el Chaco. Ruth quedó particularmente conmovida por un ministerio penitenciario que demostró el testimonio activo de la iglesia en las comunidades urbanas. Su visita desafió ideas preconcebidas y reveló una fe vibrante expresada a través de un servicio compasivo.

    Posteriormente, Ruth asistió a la Asamblea del Congreso Mundial Menonita del 2015 en Harrisburg, Pensilvania, EE. UU., continuando así una conexión de toda la vida con la comunidad mundial de creyentes menonitas.

    Vivir modestamente para dar generosamente

    A lo largo de sus vidas, Ruth y Timothy han adoptado los valores de una vida sencilla y la generosidad.

    Timothy pasó parte de la década de 1970 viviendo en comunidades intencionales menonitas donde los recursos se compartían siguiendo el espíritu de la iglesia primitiva.

    Ruth recuerda a menudo la sencilla instrucción de su madre cada vez que los niños recibían dinero: “Gasten un poco, ahorren un poco y den un poco”.

    Esos valores se han transmitido a la siguiente generación. Hoy, su hijo menor está sirviendo con la German Mennonite Peace Fellowship, organizando viajes de acompañamiento a Palestina.

    A lo largo de su matrimonio, Ruth y Timothy han considerado sus recursos como dones que Dios les ha confiado. Han procurado vivir con modestia para poder dar generosamente: para apoyar a la iglesia, cuidar de los necesitados y promover el trabajo por la paz y la justicia.

    Solidaridad espiritual 

    Para ellos, el Congreso Mundial Menonita encarna la visión bíblica que se encuentra en 2 Corintios 8: una comunidad donde los creyentes comparten recursos, cargas, ánimo y esperanza a través de culturas y continentes.

    Dicho compartir incluye apoyo material, pero también abarca la solidaridad espiritual. Ellos recuerdan vívidamente haber recibido mensajes de oración y aliento de iglesias menonitas de otros países durante momentos difíciles en Estados Unidos, un poderoso recordatorio de que forman parte de algo mucho más grande que ellos mismos.

    Es por eso que apoyan al Congreso Mundial Menonita.

    El Congreso Mundial Menonita fortalece las relaciones superando las fronteras, conecta a creyentes de diversas culturas y construye una comunidad global donde florecen la fe, la generosidad y el cuidado mutuo. A través del CMM, las iglesias aprenden unas de otras, se apoyan mutuamente y dan testimonio juntas del amor de Dios en el mundo.

    Ruth y Timothy Stoltzfus Jost invitan a otros y otras a unirse a este ministerio de compartir.

    Al apoyar al Congreso Mundial Menonita, usted ayuda a nutrir una familia de fe mundial, una que encarna el llamado de Cristo a la unidad, la generosidad y la esperanza para las generaciones venideras.


    offering during worship service