• Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026

    A continuación, se presentan algunas de las maneras en que las iglesias de Europa celebran juntas el culto, con acciones simbólicas para demostrar su solidaridad. 

    En el servicio 

    En las congregaciones doopsgezinde (menonitas) de los Países Bajos, la persona en el liderazgo del culto de adoración enciende una vela en una mesa situada en la parte delantera al comienzo del servicio y la apaga como parte de la clausura del mismo.  

    Con estas acciones, la persona en el liderazgo del culto de adoración pronuncia una versión de estas palabras: 

    Encendemos la vela como recordatorio de la luz que nos guía y nos reconforta. Vivamos en la luz de la eternidad 

    O 

    Encendemos la vela como símbolo de nuestro vínculo con los demás, con Dios, con nosotros mismos y con el mundo. 

    Apagamos la vela, pero llevamos la luz en nuestros corazones al mundo. 


    Después del servicio

    Comidas Compartidas 

    Una vez al mes celebramos el Gemeinschaftssonntag (domingo de comunión). Todas las personas traen algo para comer (por ejemplo, una ensalada, un pastel, un postre o un guiso) y preparamos un gran bufé. Después del servicio, sacamos las sillas de la sala de culto y colocamos las mesas.  

    Todas las personas están invitadas a comer, incluidas las invitadas, y hasta ahora, ¡todos han tenido siempre suficiente para comer! Normalmente sobran muchas cosas y mucha gente se lleva algo a casa. 

    Después de la comida, algunas personas pasan toda la tarde en la iglesia. Niños, niñas y adultos juegan fuera en el césped o se sientan juntos. 

    A veces también abrimos una cafetería por la tarde para las personas que viven cerca de nuestra iglesia o que están haciendo senderismo por la zona. Esto crea una colorida comunidad de personas desconocidas, familias, lugareñas y feligreses. Hay muchas oportunidades para conversar y encontrarse, en las que el Espíritu de Dios puede obrar. 

    —Joel Driedger, Mennonitengemeinde Karlsruhe-Thomashof e.V. (Comunidad Menonita Karlsruhe-Thomashof e.V.), Karlsruhe, Alemania. 


    Desde hace varios años, nos reunimos para compartir un almuerzo después del servicio en la iglesia menonita de Ratisbona. Cualquiera que desee disfrutar de una deliciosa comida en buena compañía es bienvenido a unirse a nosotros. 

    El almuerzo se organiza de manera muy informal a través de un grupo de WhatsApp.  

    El grupo está conformado por personas que asisten regularmente al almuerzo y están encantadas de aportar algo. Tres o cuatro días antes del servicio, decidimos juntos qué queremos comer. Puede haber un domingo de sopa, por ejemplo, o pasta/arroz con diversas salsas, o simplemente perritos calientes con ensaladas. Por supuesto, el postre es imprescindible.  

    Cualquiera puede unirse a nosotros para almorzar, incluso de forma espontánea. Nos gusta especialmente invitar a nuevas personas visitantes al servicio. 

    Aunque esto significa que el número de personas que comen juntas varía, hasta ahora todo el mundo ha quedado satisfecho.  

    Consideramos que estos almuerzos comunitarios son muy valiosos para nuestra congregación. Nos brindan la oportunidad de conocernos mejor y mantener buenas conversaciones. El intercambio entre generaciones es especialmente agradable. La deliciosa comida une a las personas, desde los niños de jardín de infancia hasta las personas jubiladas. 

    —Lena Schmutz, ‘Mennonitengemeinde Regensburg’ (Congregación Menonita de Ratisbona), Alemania. 


    Recetas 

    Alemania 

    Tarta de manzana hundida 

    • Mezclar 125 gr. de margarina y 125 gr. de azúcar, añadir 3 huevos y seguir mezclando. 
    • Mezclar 200 gr. de harina y 2 cucharaditas de levadura en polvo e incorporar a la masa. 
    • Añadir 2 cucharadas de leche. 
    • Pele y corte por la mitad 5 manzanas, quíteles el corazón y córtelas con un tenedor. 
    • Engrase un molde redondo para hornear y vierta la masa, coloca las mitades de manzana sobre la masa. 
    • Hornea de 40 a 50 minutos a 200 °C o 390 °F. 

    —Liesa Unger, Directora de eventos Internacionales del CMM 


    Portugal 

    Lavadas (gazpacho) 

    Ingredientes 

    • 3 tomates 
    • 3 pimientos morrones verdes y rojos (no picantes) 
    • 3 dientes de ajo 
    • Aceite de oliva virgen extra (preferiblemente de Portugal, España, Italia o Grecia) 
    • 200 gr. de jamón serrano 
    • 1 barra de pan duro (cuanto más viejo, mejor…) 
    • Agua 
    • Cubitos de hielo 

    Instrucciones 

    • Empieze con una ensaladera grande. Machaque los 3 dientes de ajo y añade aceite de oliva. (Yo usaría 2 ó 3 cucharadas).  
    • Corte los tomates en trozos pequeños. Corte los pimientos en tiras (quite las semillas). Corte el jamón serrano en cubitos. Ponga todo en la ensaladera.  
    • Corte el pan en cubos medianos.  
    • Antes de añadir el pan, vierta agua fría en el bol y mezcle todo con una cuchara grande.  
    • Cuando todo esté bien mezclado, añada el pan para que se empape. 
    • Añada unos cubitos de hielo para mantenerlo fresco. 

    Es una comida excelente y fresca para el verano. Aprendí esta receta de mi querida madre. Ella era del interior de Alentejo, Portugal. Allí no lo llamaban gazpacho, sino “lavadas”. En aquellos tiempos, los ingredientes eran escasos, así que la gente comía lo que había disponible. 

    —José Arrais, representante regional del CMM, Europa 


  • Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026

    Sobre una mesa al frente, coloque cinco velas de diferentes colores por cada continente encima de un mapa del mundo (o al lado de un globo terráqueo) junto con una vela blanca como la vela que representa a Cristo en el medio.

    Al inicio del culto, nombre cada continente mientras se enciende la vela correspondiente, reconociendo a los hermanos y hermanas en cada continente.

    Encienda la vela de Cristo al final (o de primero) como fuente de luz para la iglesia en todas partes.

    Durante el culto o al final del mismo podría haber oraciones para bendecir a las hermanas y hermanos en diferentes regiones del mundo.

    Recursos adicionales para mostrar la conexión con la familia anabautista mundial:

    • utilicen la invocación y bendición para el encendido de las velas en “ideas de celebración”
    • miren los videos de saludos que se encuentran en la sección de recursos multimedia
    • muestren el mapa del CMM (como afiche o la versión interactiva en línea).

    Oración al comienzo del encuentro

    Basada en el Salmo 40:1-11 

    Oh Señor, te esperamos pacientemente, 
    preparando nuestros espíritus para hacer espacio para ti, 
    sabiendo que escuchas nuestro clamor. 

    Nos has sacado del lodo y del fango; 
    y has puesto nuestros pies sobre una roca, dándonos un lugar firme donde pararnos. 

    Has puesto en nuestras bocas un cántico nuevo, 
    un himno de alabanza para ti, nuestro Dios.

    Nos has llamado para guiar a otros hacia ti. 
    Quienes vean tu cuidado por nosotros se maravillarán y pondrán su confianza en ti.

    Oh Señor, eres fiel con quienes ponen su confianza en ti. 
    Has hecho maravillas; y tienes planes maravillosos para nosotros. 
    Nuestro relato de tus obras nunca terminará; 
    son demasiadas para contarlas. 

    Oh Señor, no son sacrificios ni holocaustos lo que nos exiges, 
    sino nuestros espíritus sintonizados contigo: 
    nuestro deseo de hacer tu voluntad, 
    tu ley escrita en nuestros corazones. 

    Oh Señor, al reunirnos, proclamamos tus obras salvadoras,  
    tu amor infinito y tu fidelidad eterna.  
    Tú eres nuestro ayudador y salvador. 

    A ti te adoramos, te servimos y oramos.

    Amén


    Bienvenidos ustedes 

    ¡Bienvenidos ustedes que tienen el corazón de los pobres! 
    ¡Bienvenidos ustedes que lloran! 
    ¡Bienvenidos ustedes que tienen hambre y sed de justicia! 
    ¡Bienvenidos ustedes que trabajan por la paz! 
    ¡Bienvenidos ustedes que sufren y soportan lo insoportable en el nombre de Jesucristo! 

    Dios, en Jesús, le da la bienvenida a cada uno de ustedes. 
    Es Él quien quiere llevar con nosotros las cargas de nuestros días. 
    Abrámonos a su presencia y que su alegría, esta mañana, nos inunde. 
    ¡Por la gracia de su Espíritu! 

    —De Nathalie Werner, de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).  


    Arrepentimiento – Perdón 

    Señor, te adoramos y te alabamos, nos postramos humildemente ante ti.

    Reconocemos que estás cumpliendo tus propósitos para el mundo.

    Confesamos nuestra negativa a ver la promesa de una nueva humanidad.

    Nos sentimos abrumados por los asuntos del mundo.

    Estamos distraídos de nuestros compromisos por otros llamados.

    Somos víctimas de nuestros prejuicios, nuestros miedos y nuestra visión a corto plazo.

    Oramos a ti para que nos transformes a la imagen de Cristo.

    Te pedimos que nos tomes a tu servicio y nos utilices, para que todos los pueblos, todas las razas y todas las naciones puedan crecer juntos en paz y entendimiento.

    Pedimos esto en nombre de Cristo, el único que puede hacer de nuestra fraternidad una realidad.

    —De Michel Sommer, de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas). 


    Confesión de Fe – Compromiso – Consagración 

    Compartir con quienes viven la precariedad

    Todos los que han nacido de Dios, han recibido los dones del Espíritu del Señor, llamados a ser un solo cuerpo y a amarse unos a otros en Cristo Jesús, están bien preparados por tal amor para ayudar al prójimo, no sólo con dinero y bienes, sino también siguiendo el ejemplo de su Señor, de manera evangélica, con su sangre y su vida. Muestran misericordia y piedad tanto como les es posible. Se toman en serio las necesidades de los santos. Reciben a los extranjeros en sus hogares. Consuelan a los afligidos, ayudan a los necesitados, visten a los desnudos, alimentan a los hambrientos y no les dan la espalda a los pobres…

    —Menno Simons (1496–1561), de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).


    Una oración por la ofrenda

    Dios nuestro, Padre nuestro, Padre de las luces, en quien no hay avaricia… enséñanos a acumular para nosotros tesoros en el cielo y no en esta tierra. Enséñanos a poner nuestra fe únicamente en en ti y no en estos bienes materiales pasajeros. Tal como nos enseñaste, oramos para que tu voluntad se haga en esta tierra como en el cielo. Ahora te traemos una porción de los bienes que nos has confiado para que los administremos. Te pedimos que esta ofrenda contribuya a la manifestación de tu voluntad sobre esta tierra. Amén.

    De Nicolas Widmer, de de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).  


    Oración de intercesión

    Danos el poder 

    Dios, 

    Danos el poder de confiar el uno en el otro
    y elegir la forma ecológica la cual
    libera a tu creación de la aflicción. 

    Danos el poder de compartir conocimientos 
    y buscar soluciones sostenibles 
    que les permitan a las generaciones futuras sobrevivir. 

    Danos el poder de cooperar 
    para tomar decisiones y acciones 
    que den frutos de forma sostenible. 

    Danos el poder 
    a través de tu Espíritu Santo. 

    Tú que viste que era bueno.

    Así como en el principio, también en el día después de mañana.

    Que venga tu reino 
    y tu gloria brille 
    por siempre. 

    Amén

    Esta oración está tomada del libro Dancing with the golden frog: Global Warming and the Lords Prayer, de Herman Heijn, pastor de Doopsgezinde Gemeente Haarlem, Holanda.  


    Un poema para la reflexión espiritual 

    Me encantaría comenzar una brigada de lamento para compartir juntos la soledad del luto no con el fin de decir nada que realmente no importe, sino simplemente para llorar juntos por lo que ya no está. 

    Me encantaría comenzar una brigada de lamento:
    un grupo, un club o tan solo una persona
    que pueda quedarse y permanecer sin que importe el reloj
    sino justo el tiempo que sea necesario, a
    unque dure y dure.

    Me encantaría empezar una brigada de lamento;
    entonces iré, si se me permite con pañuelos adicionales 
    y asentimientos silenciosos
    y aquí y allá un suspiro profundo y oscuro 
    para quizás un momento de calma y aliento. 

    Escrito por Annegreet van der Wijk, de Bij Eb & Bij Vloednegentig gedichten/gebeden en meer (En marea alta y marea baja: poemas, oraciones y más), publicado por Doopsgezind Bruderschapshuis DopersduinAnnegreet van der Wijk es pastora en Doopsgezind Bussum-Naarden, Países Bajos 


    Bendición  

    Dios, te pedimos que nada se pierda, sino que nos busques,
    nos veas,
    para que podamos ser encontrados.

    Dios, te pedimos,
    inspíranos con tu Espíritu,
    para que sea tiempo de redescubrir, de limpiar, de purificar.

    Inspíranos y expíranos, ponnos en movimiento,
    para que nos comprometamos nuevamente a vivir y nos atrevamos a vivir contigo y a través de ti y a ser palabra de paz.

    Escrito por Hans Marseille, de Bij Eb & Bij Vloednegentig gedichten/gebeden en meer (En marea alta y marea baja: poemas, oraciones y más), publicado por Doopsgezind Bruderschapshuis Dopersduin 


  • Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026

    Sermones


    Quienes comparten tienen más

    Miqueas 6:8 

    Estoy de pie bajo el sol de principios de verano en el campo de fresas de la familia Loosli en Moron, en el Jura, y busco entre los pequeños arbustos las fresas más maduras y hermosas. 

    Lo que me pasa por la mente en esta hermosa mañana de junio es el lema del próximo fin de semana de mujeres de otoño: “Quienes comparten, tiene más”. 

    La inspiración proviene del curso “Just People» (simplemente personas) de Stop Poverty. Los valores que queremos abordar son la caridad, la sostenibilidad, la justicia y la misericordia. Nuestro texto clave será Miqueas 6:8. 

    “Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios”. 

    Respiramos profundo. Dios ya ha establecido lo importante en sus mandamientos. No hay nada que añadir. 

    La tarea ahora es combinar el lema del fin de semana de mujeres, “Quienes comparten tiene más”, con Miqueas 6:8. 

    Este lema nos desafía, no solo por lo que afirma, sino porque es contradictorio: ¡una parte es menos de algo, no más! Menos es menos, no más. 

    Cuando algo es paradójico y aparentemente sin sentido, puede estar apuntando a un significado superior. 

    ¿Cuál podría ser dicho significado? 

    Cuando comparto o regalo algunas de las fresas que he recogido con el sudor de mi frente en el soleado Moron, tengo menos fresas, no más. Así que el “más” no puede referirse a las fresas, sino a qué, entonces. ¿Cuál es el valor añadido? 

    Cambio de escena 

    Este es el mapa del mundo como lo conocemos. Los colores representan los diferentes continentes: 

    Este es un mapa mundial en el que los contornos naturales están distorsionados. Europa, América del Norte y partes de Asia están infladas porque consumen más recursos naturales en términos relativos. 

    Pero los recursos del mundo son finitos. 

    Lo que algunos consumen para la producción de alimentos, el espacio habitable per cápita, la extracción de minerales, etc., otros no lo tienen. Por eso se han encogido. 

    En este mapa, África, India y Pakistán aparecen ampliados. Este es el mapa de la desnutrición infantil. Hay muchos más niños desnutridos en los continentes ampliados, mientras que en Europa y América casi no hay ninguno. La distribución desigual de los recursos es un hecho. 

    El compositor suizo Mani Matter resumió este conocimiento de una manera ingeniosa y acertada en un breve poema o canción. 

    “Quienes están en buena situación 
    estarían mejor 
    si estuvieran mejor aquellos 
    que están en peor situación 
    Pero eso no es posible 
    Sin que aquellos 
    que están en peor situación 
    estén en mejor situación…” 

    En Suiza, la situación es realmente muy buena. Suiza es uno de los países más ricos del mundo. La mayoría de nosotros padecemos muy pocas privaciones. Al otro lado del planeta, la gente trabaja duro y en condiciones precarias para garantizar nuestra prosperidad material. Nuestra prosperidad tiene un precio, pero no somos necesariamente nosotros quienes lo pagamos. 

    Si los bienes se distribuyeran de forma más equitativa alrededor del mundo, todo el mundo estaría mejor. Pero ¿cómo podemos llegar a compartir lo que tenemos? 

    Según las investigaciones sobre la felicidad y el Informe Mundial sobre la Felicidad de las Naciones Unidas, debería ser bastante sencillo: compartir nos hace felices. 

    Uno aumenta su propia felicidad al aumentar la felicidad de los demás. Así que, si aseguráramos que la desnutrición en el Sur Global disminuyera y que la gente tuviera acceso a más recursos, más alimentos, más oportunidades educativas, etc., seríamos más felices. 

    En este sentido, uno tiene más cuando comparte. 

    De vuelta al campo de fresas 

    Cuando comparto las fresas que he recogido y se las llevo a alguien, hago feliz a esa persona. Hay un momento de disfrute para quien las recibe y la alegría de recibir un regalo. Y al poder presenciarlo, yo también soy más feliz. Por lo tanto, hay más. 

    De alguna manera, todavía no me satisface del todo. 

    Ciertamente hay mucha verdad en ello, pero en realidad es una visión virtuosa en el sentido de los antiguos griegos. Pero estamos hablando de un fin de semana de mujeres menonitas. 

    Aquí está Miqueas 6:8 una vez más: 

    “Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios”.  

    Según Miqueas, lo siguiente es importante: 

    • cumplir la ley (algunas traducciones hablan de practicar la justicia, hacer lo correcto, no permitir la injusticia); 
    • ser compasivos con nuestros semejantes (algunas traducciones hablan de solidaridad, de dar cuidado); 
    • vivir en constante comunión con Dios (algunas traducciones dicen “caminar atentamente con Dios, ser comprensivo y atento, vivir en reverencia con Dios”). 

    Dios mostrará misericordia a quienes viven de esta manera. 

    Este es un texto que se centra en la fe práctica y vivida. Analicémoslo con más detalle: 

    Justicia y rectitud 

    El tema de la justicia es un hilo conductor en la Biblia. Al pensar en ella, al principio podríamos pensar que cada uno recibe lo que merece, que todos deben recibir el castigo justo por sus malas acciones. 

    Pero la justicia de Dios no se trata principalmente de juicio. La justicia de Dios es la creación de condiciones que afirmen la vida, de relaciones equilibradas entre las personas, entre Dios y los seres creados. Dado que somos falibles, la justicia de Dios tiene mucho que ver con la misericordia. 

    Y se trata de una justicia que no concierne sólo al individuo, sino que no pierde de vista la convivencia social: pensemos en el ejemplo del año del jubileo, cuando cada siete veces siete años se perdonan todas las deudas (Levítico 25). 

    Ser humano, mostrar solidaridad y dar cariño 

    Muchos sabemos lo que se siente recibir la hospitalidad de personas que, según nuestros estándares, no tienen nada, pero aun así quieren compartir lo poco que pueden reunir en ese momento con sus invitados. Esto es profundamente impresionante, a veces incluso vergonzoso, porque no se puede dar nada a cambio en ese momento. 

    Pero quizás decidas emular este ejemplo. A través del ejemplo de los más pobres, aprendemos a compartir y se crea un efecto dominó. 

    Vivir en constante conexión con Dios, caminar atentamente con Dios

    Esto significa que Dios nos guía y nosotros le seguimos. 

    No somos nosotros los que decidimos dónde ir y luego Dios nos sigue, sino que es Dios quien nos va indicando el camino que debemos recorrer atentos a Él. 

    Si no tenemos cuidado y nos dejamos distraer, podemos perdernos en un giro del camino y de repente encontrarnos entre la maleza. “Vivir en constante comunión con Dios” significa, idealmente, tomar la mano de Dios como un niño pequeño y aferrarse a ella con la mayor fuerza posible. 

    Así que eso era lo que le preocupaba a Miqueas en el año 700 a. C. ¿Sigue tratándose de eso hoy en día, incluso en la vida con Jesús? 

    En mi búsqueda de un versículo que resuma lo que importa en la vida con Dios de manera tan sucinta como Miqueas 6:8, y que también aborde la cuestión del sacrificio y el compartir, encontré un versículo en hebreos. La Carta a los hebreos se dirige a una congregación cuyo entusiasmo inicial parece estar decayendo. Por lo tanto, es necesario que se les recuerde lo importante. En las exhortaciones finales del capítulo 13, leemos (13:15): 

    “Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre”. 

    Y luego viene el versículo que lo resume tan bellamente (13:16): 

     “Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios”. 

    Dios se complace cuando hacemos el bien y compartimos. Así es como queremos entender el lema: “Quienes comparten, tienen más”. 

    El “más” es la conexión estrecha con nuestro Señor Jesús, la completa atención, el cuestionamiento agradecido, la escucha de qué y cómo debemos y podemos compartir. 

    Y cuando oramos, cantamos y escuchamos, sentimos que compartir es una necesidad que nace de lo más profundo de nosotros. Es la necesidad de caminar con atención a Dios y compartir nuestras fortalezas, nuestros recursos, nuestras experiencias de fe, todo lo que nos define, con otras personas. 

    —Mathild Gyger es miembro de la Congregación Evangélica Menonita de Schanzli, Suiza. Adaptación de un sermón que pronunció el 1 de octubre del 2023. 

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    Compartir un almuerzo después del servicio en la iglesia menonita de Ratisbona, Alemania.
    Foto proporcionada

    La persona samaritana que hay en mí 

    Lucas 10:25-37 

    Todos conocemos la historia del buen samaritano. La moraleja de todo ello es muy sencilla. Jesús la resume acertadamente tras la parábola: “Ve, y haz tú lo mismo” (10:37). 

    Sin embargo, se me ocurre una historia que podría encajar de alguna manera con la parábola del buen samaritano. 

    El otoño pasado, Alfred, de Ghana, vivió con mi madre y padre durante cinco meses mientras cursaba un semestre en el extranjero en la Universidad de Basilea como parte de sus estudios de teología. Durante su estancia en Suiza, él volvió a casa dos veces muy alterado porque había visto a gente caerse en las escaleras mecánicas de la estación de Basilea. Lo que más le molestaba no eran las lesiones sufridas por las personas que habían caído, sino el hecho de que apenas hubiera nadie a su lado para ayudar a las víctimas. 

    Esto demuestra que, después de todo, la valentía civil no es tan sencilla. Incluso si la situación, como en este caso, no supone ningún peligro real, cuesta mucho esfuerzo decidir amar. Al parecer, muchas personas no logran el “Ve, y haz tú lo mismo”. 

    Por lo tanto, tal vez valga la pena examinar más detenidamente este texto bíblico. 

    En esta parábola, casi todo se invierte. El héroe de la historia no es el sacerdote, ni el levita, ni el judío común. 

    No, el héroe es el samaritano, alguien que, desde la perspectiva judía de la época, perdió el rumbo y siguió una creencia errónea. 

    Casi se puede oír el crujir de dientes del erudito cuando responde a la pregunta de Jesús tras la historia: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” (10:36). No se atreve a decir: “¡El samaritano!”. En cambio, dice: el que usó de misericordia con él (10:37). 

    ¿A quién consideraríamos hoy un héroe si Jesús nos contara personalmente la historia? También hay grupos de personas que son más o menos rechazadas en nuestra sociedad. Aunque no queramos, también nosotros tenemos nuestras reservas y prejuicios, que a menudo no son fáciles de superar. 

    Jesús cuenta deliberadamente la historia de tal manera que incomoda a sus oyentes. Por lo tanto, les invito a ustedes a que se tomen un momento y reinterpreten el papel del samaritano con alguien que les incomode. 

    Intente tener en la mente a esta persona o grupo de personas durante el resto del sermón. 

    Cuando se cuenta la historia del Buen Samaritano, normalmente se destaca la compasión por la humanidad. 

    Sin embargo, Kenneth E. Bailey, experto en cultura de Oriente Medio, me mostró durante mi preparación cómo la falta de valentía para amar juega un papel importante en esta historia. 

    Empezando por el sacerdote, que probablemente regresaba a Jericó después de dos semanas de ministerio en Jerusalén. Si él se hubiera acercado al hombre herido, del que no sabía si estaba muerto o aún vivo, él habría corrido el riesgo de contaminarse ritualmente, lo que habría supuesto un largo proceso de purificación durante el cual él, sus sirvientes y su familia habrían tenido que vivir con consecuencias desagradables.  

    Si él se hubiera contaminado y luego hubiera evadido el proceso de purificación, esto habría significado que estaba sirviendo en el altar como impuro, lo que podría haber dado lugar a una acusación con consecuencias aún peores. 

    Por lo tanto, para el sacerdote, ciertos peligros o inconvenientes acechaban en esta situación. Obviamente, él carecía de la valentía necesaria y le resultaba más fácil pasar por alto la situación. 

    En la historia de Alfred en la estación de tren de Basilea, muchas de las personas que no ayudaron probablemente también tenían sus razones. “Si me detengo ahora, llegaré tarde a mi reunión y el jefe ya está enfadado conmigo de todos modos”. “¿Y si no puedo ayudar en absoluto? Sé muy poco sobre primeros auxilios. Todo el mundo lo vería, ¡qué vergüenza!”. 

    Después del sacerdote viene el levita, asistente del sacerdote en el templo. Kenneth Bailey cree que el levita debía saber que un sacerdote había recorrido ese camino poco antes que él. El levita estaba subordinado al sacerdote. ¿Debería haber denunciado al sacerdote por no haber actuado como debía? Eso también habría requerido mucha valentía. 

    Además, dado que el sacerdote que ya había pasado por allí sabía perfectamente lo que estaba bien y lo que estaba mal, el levita pudo seguir adelante casi sin remordimientos. 

    En el caso de Alfred, algunas personas también se habrán preguntado: “¿Por qué debería yo ayudar? Hay muchas otras personas. Probablemente lo harían incluso mejor que yo”. 

    Y ahora llega el samaritano. 

    Lo que él hace es inimaginable: él tiene la valentía de actuar con amor. 

    Como enemigo de los judíos de la época, él cuida al hombre herido y lo lleva a una posada cercana, presumiblemente en una ciudad judía. 

    Las personas que escuchaban esta historia en aquel momento probablemente habrían esperado que el samaritano dejara al hombre herido a las afueras de la ciudad y huyera. Incluso como salvador de este judío, un samaritano no habría estado a salvo de una posible venganza. 

    Además, al llevar al hombre herido a la posada y proporcionar dinero para su cuidado, el samaritano no solo salvó la vida del judío, sino probablemente también su libertad. Teniendo en cuenta que el hombre no tenía nada después del robo, él podría haber sido vendido como esclavo para pagar sus deudas. 

    La valentía del samaritano para actuar muestra cómo el amor puede cambiar la vida de los demás. 

    Volvamos a la pregunta de Jesús: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”. 

    Jesús formula la pregunta de otra manera. Al parecer, la pregunta no debería ser “¿Quién es mi prójimo?”, sino “¿A quién debo ser yo prójimo?”. 

    No: “¿A quién debo amar para ganar la vida eterna?”. Más bien: “¿A quién puedo tenderle la mano? ¿A quién puedo apoyar? ¿Quién debería poder contar conmigo?”. 

    El enfoque se centra más en la “unidad” en vez del “tengo que proveer para mi vida eterna”. Y la respuesta a la pregunta de el prójimo en la parábola es casi revolucionaria. Rompe las barreras religiosas, lingüísticas y étnicas y saca al erudito de su zona de confort. Muestra la visión de Dios de un mundo nuevo. 

    Jesús le dice al erudito: “Ve, y haz tú lo mismo” (10:37). 

    Por nuestra propia naturaleza, no estamos en condiciones de amar tanto a Dios como a nuestros semejantes de la manera que Dios requiere.  

    Y, sin embargo, quiero orientarme hacia esta visión divina de un mundo nuevo en el cual ayudamos desinteresadamente a las personas necesitadas: prestamos primeros auxilios cuando alguien resulta herido; compartimos con las personas pobres parte de lo que nos abunda; nos oponemos al racismo; tendemos la mano a las personas marginadas; nos ponemos del lado de los oprimidos. 

    Por desgracia, el mundo no es blanco o negro. 

    ¿Tengo toda la información necesaria para saber a quién debo defender? Las situaciones suelen tener matices y no se puede decir simplemente cuál es la decisión correcta. 

    Jesús no espera que siempre hagamos todo bien. Sin embargo, no quiero quedarme solo en la gracia. El samaritano de nuestra historia puede y debe ser un modelo a seguir para mí. Debe enseñarme humildad, bajarme de mi pedestal, ayudarme a ver más allá de las fronteras y animarme a encontrar la valentía para amar a todos mis semejantes, aunque a primera vista parezca imposible. 

    A veces es fácil amar. Y otras veces se necesita valentía. 

    Pero si conseguimos amar con sinceridad, entonces podemos cambiar la vida de nuestros prójimos y convertirnos en seres humanos para ellos.  

    Para resumirlo con las palabras de una canción de Unspoken: “Si vamos a ser conocidos por algo, que sea por el amor”. 

    Amén. 

    —Hanna Sagesser es miembro de la ‘Mennonitengemeinde Schänzli’ (Congregación Menonita de Schänzli), Muttenz, Suiza. Este sermón es una adaptación de lo que ella predicó a los invitados e invitadas internacionales junto con la congregación el 1 de junio del 2025. 

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    Los miembros del Consejo General se reúnen para orar por Roman Rakhuba, delegado del Consejo General de Ucrania, antes de su partida. Foto: Irma Sulistyorini

  • Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026

    El CMM invita a las iglesias a levantar una ofrenda especial el Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial destinada al movimiento de la iglesia
    anabautista mundial.

    Una manera de pensar en esta ofrenda es invitar a cada miembro a contribuir con el costo de por lo menos un almuerzo en su propia comunidad con el fin de apoyar a las redes y recursos de nuestra familia de la iglesia anabautista mundial.

    Este regalo de “un almuerzo” (el valor dentro el propio país) por persona, una vez al año, es algo que la mayoría de los miembros del CMM pueden hacer, excepto en tiempos de hambruna o violencia. Las personas que tienen más recursos pueden dar mucho más que esto y se les podría animar a que lo hagan. Otros con recursos más escasos podrían considerar dar el valor monetario de un alimento que normalmente incluirían en una
    comida.  

    A continuación, se ofrecen algunas ideas sobre cómo planificar una ofrenda especial del CMM en su congregación.

    • Organizar que las ofrendas de Un Almuerzo se coloquen en una canasta especial al frente o en bolsas/recipientes de almuerzo culturalmente apropiados durante el servicio de adoración como una ofrenda separada de la ofrenda normal.
    • Planear una comida congregacional compartida antes o después del culto del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial.
      • Esto podría ser una “comida compartida”, en la que cada familia traerá platos de comida para compartir, con una canasta de ofrendas para que el CMM “pague” la comida.
      • También podría ser subastar o vender un almuerzo preparado y llevado por las familias a la iglesia. Estos almuerzos para llevar están disponibles para subasta, compra o donación por parte de cualquier persona para llevarlos a casa o comer juntos después del culto.
    • Programar un tiempo de ayuno y oración compartidos para la iglesia global durante una comida antes o después del culto del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial. Incluya una ofrenda para el CMM durante ese tiempo. Esta ofrenda se aproxima al valor de la comida que no comen los participantes en el ayuno.

    Los fondos que se recaudan a través de esta ofrenda especial en cada congregación se pueden enviar directamente al Congreso Mundial Menonita utilizando los diversos mecanismos que se muestran en nuestro sitio web (mwc-cmm.org/es/done-ahora).

    O bien, estos fondos pueden enviarse a la oficina nacional de su iglesia con una solicitud para transferirlos al CMM. Marque claramente la ofrenda como designada para el Congreso Mundial Menonita e indique que es una ofrenda dominical de la Fraternidad Anabautista Mundial.


    Cómo se recogen las ofrendas en los Países Bajos 

    En las congregaciones Doopsgezind (menonitas) de los Países Bajos, la ofrenda se recoge pasando las bolsas de tela. La gente deposita monedas o dinero en efectivo en las bolsas. Estas bolsas se sujetan a un asa corta de madera y se pasan de mano en mano, o se sujetan al extremo de largas varas que un acomodador extiende hacia la congregación. 

    Una bolsa suele destinarse a la congregación local, mientras que la otra se destina a un ministerio fuera de la iglesia. Para la segunda bolsa, todas las iglesias menonitas del país suelen recaudar para la misma organización cada domingo. 

    Hoy en día, la mayoría de las congregaciones también publican un código QR y un número de banco para que las personas puedan donar electrónicamente. 

    Las donaciones superiores a cierta cantidad pueden optar a una deducción de impuestos del gobierno al final del año. 


    Evangelisch-mennonitische Freikirche, Dresden, Germany, shares
a meal outside with refugees from Venezuela as part of their
Anabaptist World Fellowship Sunday celebration in 2024.
  • Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026


    Solidaridad en Lesbos 

    “Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor” (1 Corintios 13:13). 

    ¿Cómo se manifiestan estas tres cualidades cuando las ponemos en práctica? Se manifiestan como lealtad, anticipación y solidaridad. Y la mayor de ellas es la solidaridad. 

    Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, y el mayor de ellos es el amor. 

    La fe a veces se entiende como algo en lo que simplemente se puede creer. Pero lo que Pablo quiere decir con fe es una relación mucho más profunda. Significa que las personas confían entre sí y se mantienen leales. Es una relación de confianza entre las personas, o entre las personas y Dios. 

    La fe realmente significa lealtad. 

    La esperanza se dirige a algo que no poseemos, pero que intentamos alcanzar. Lamentablemente, algunas personas la pierden porque no saben qué esperar. O se decepcionan porque aquello que esperan parece escapar de su alcance. 

    Pero la anticipación es una esperanza que tiene una estrategia. 

    Tenemos un plan para alcanzar nuestra esperanza. No se trata de aferrarnos a un clavo ardiendo, sino de alcanzar un plan ya establecido, cuyo cumplimiento esperamos con ansias. 

    ¿Y el amor? 

    El amor perdura. Cuando soñamos nuestros sueños más audaces —la sanación de todas las relaciones, la renovación de la confianza en la sociedad, la presencia de Dios entre nosotros con alegría—, cuando todos estos sueños se hayan cumplido, ya no necesitaremos fe, confianza ni esperanza. Pero el amor perdurará. 

    Incluso en una sociedad perfecta, si alguna vez existiera, necesitaríamos amor. 

    Y el lado práctico del amor es la solidaridad. 

    Mantenernos unidos con quienes están cerca y lejos de nosotros. Sí, incluso quienes creen, actúan, se ven, hablan y comen de forma diferente recibirán nuestra solidaridad. Y nosotros recibimos la suya, porque el amor también significa ayuda mutua. 

    La mayor de ellas es la solidaridad. 

    En la isla griega de Lesbos, menonitas alemanes y holandeses han desarrollado una profunda solidaridad con los migrantes y los griegos que buscan un mundo mejor. Un mundo que supere barreras y muros. Donde las personas se cuiden mutuamente y respeten su dignidad. En cooperación con los Equipos Comunitarios de Acción por la Paz, el Comité Menonita Alemán por la Paz (DMFK) lleva más de 10 años enviando voluntarios y delegaciones a Lesbos. Actualmente, ayudamos a financiar un equipo de cuatro “solidarios” griegos. 

    El trabajo se ha vuelto más difícil. Aunque ya no es noticia, la labor de estos solidarios es fundamental. Migrantes obligados a conducir una embarcación llegan a Europa con la etiqueta de “traficantes de personas” y suelen ser condenados a más de 100 años de prisión. Nuestro equipo los visita, los conecta con sus familias, les proporciona abogados, organiza manifestaciones y documenta abusos. Nuestro equipo demuestra amor y solidaridad. 

    —J. Jakob Fehr es miembro del Deutsches Mennonitisches Friedenskomitee (DMFK), el Comité Menonita Alemán por la Paz. 

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    Solidaridad en la comunidad local 

    En junio de 2023, me diagnosticaron un aneurisma cerca del bazo. Me operaron, pero seis meses después, me desperté con un dolor abdominal casi insoportable. Astrid (mi esposa) y yo estamos muy agradecidos de vivir en una casa donde la solidaridad es una realidad. 

    Nuestros vecinos estuvieron allí. 

    Benny, un ex bombero, me abofeteó para evitar que cayera en coma. 

    Josiane ayudó a Astrid a llamar a urgencias. 

    Pasé dos días y medio entre la vida y la muerte mientras una hemorragia interna y una infección se extendían por mi abdomen. 

    La situación fue escuchada por amigos, miembros de nuestra iglesia, miembros de la congregación y más allá. ¡Se formó una cadena de oración y solidaridad sin que yo lo supiera! 

    Astrid, por su parte, era muy consciente de la gravedad de la situación. Ella testifica: “¡Cuánta fuerza y ​​poder tuvieron estas oraciones! Permitieron a nuestra familia soportar esta dura prueba y mantener viva la esperanza. Cada palabra, cada aliento, cada súplica fue escuchada por nuestro Señor Todopoderoso, y por la gracia de Dios, Dios respondió positivamente. Nuestra oración es que esta dura prueba no termine con un solo nombre, Max, sino que el poder todopoderoso del Señor se revele”. 

    Mirando hacia atrás, puedo decir lo valioso que es tener una comunidad y amigos que se comprometieron con amor con mi recuperación. Los cirujanos lo llaman un milagro, ¡y estamos de acuerdo! Josiane dejó a Astrid con las palabras de Lamentaciones 3:22-23: «El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad! 

    La solidaridad de Dios es la más grande. 

    —Max Wiedmer, Iglesia Menonita de Altkirche, Francia 

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    Max Wiedmer with the Francophone
Network, a group of French speaking organizations within MWC.
  • Domingo de la Paz 2025 – Testimonio

    Una historia de la iglesia en Myanmar 

    ¿Qué significa ser una Iglesia de Paz Histórica, o más bien, una iglesia dedicada a los caminos de la paz de Cristo? 

    Esta es la pregunta con la que lucha la Iglesia Menonita en Myanmar mientras el conflicto en curso continúa afectando a muchas personas dentro de su país. 

    Hace varios años, el ejercito derrocó al gobierno elegido democráticamente e instaló a un presidente y una administración designados por los militares. Las violaciones de los derechos humanos aumentaron, especialmente cuando el nuevo gobierno respaldado por los militares (junta) reprimió cualquier disidencia y trató de eliminar toda oposición. Esto ha dado lugar a importantes ataques y asesinatos, detenciones arbitrarias, desplazamiento de personas de sus hogares y restricciones a la libertad de expresión y/o de reunión. Esto ha generado ansiedad en torno a las reuniones para cultos religiosos y otros actos. La junta también introdujo el servicio militar obligatorio. 

    ¿Cuál es el papel de la iglesia en un contexto tal? ¿Qué significa estar dedicados al camino de paz de Cristo en medio de estas realidades? 

    Una iglesia de paz en medio de la guerra 

    Éstas son las preguntas que los miembros de la Iglesia Bíblica Misionera Menonita (BMC por sus siglas en inglés) en Myanmar han estado haciendo. 

    La BMC contactó al Congreso Mundial Menonita (CMM), del cual es miembro, para solicitar ayuda. Se preguntaban si sería posible que el CMM enviara una delegación en una visita de solidaridad para explorar estos asuntos juntos. 

    Del 25 al 29 de noviembre del 2024, una delegación del CMM llegó a Tailandia para pasar tiempo con nuestros hermanos de Myanmar. Se decidió que sería mejor reunirnos en Tailandia, ya que reunirse en Myanmar podría suponer un riesgo para los líderes birmanos. (La junta vigila de cerca quién se reúne con quién). 

    La delegación estuvo compuesta por César García (Colombia), secretario general del CMM; Tigist Tesfaye (Etiopía), secretaria de la Comisión de Diáconos; Andrés Pacheco Lozano (Colombia/Países Bajos), presidente de la Comisión de Paz; Andrew Suderman (Canadá/EE. UU.), secretario de la Comisión de Paz; y Agus Mayanto (Indonesia), representante regional del CMM para el Sudeste Asiático. Norm Dyck (Iglesia Menonita de Canadá) también formó parte de esta delegación debido a la larga relación que la iglesia Menonita de Canadá ha mantenido con la Iglesia Menonita de Myanmar. 

    Andres Pacheco Lozano shares stories of Colombian peace struggles
with the leaders from Myanmar during the Deacon delegation visit.
    Andrés Pacheco Lozano comparte historias de las luchas por la paz en Colombia con los líderes de Myanmar durante la visita de la delegación de diáconos. Foto: Agus Mayanto

    Orígenes e historia del movimiento anabautista 

    Los líderes de la BMC solicitaron tiempo para profundizar en los orígenes y la historia del movimiento anabautista. César García dirigió estas sesiones cada mañana. 

    Los pastores también querían explorar lo que la Biblia enseña con respecto a la paz. Andrés Pacheco Lozano y Andrew Suderman facilitaron momentos por la mañana y por la tarde para explorar la historia bíblica y su conexión con la paz y la justicia. Parte de ese tiempo se dedicó a explorar las observaciones de nuestros hermanos de Myanmar sobre la paz desde una perspectiva bíblica y su posible significado para el contexto de Myanmar. 

    Andrés Pacheco Lozano y Andrew Suderman también compartieron historias de otras iglesias y sus luchas por la paz y la justicia, tales como la iglesia menonita en Colombia y Corea del Sur, así como otras luchas (por ejemplo, el apartheid en Sudáfrica). 

    Tigist Tesfaye facilitó un momento de oración por cada uno de los líderes presentes y las congregaciones en las que ministran. 

    Fue un tiempo difícil, pero maravilloso, que pasamos juntos. 

    Visiones del shalom  

    Fue difícil ya que el grupo entero procesó el trauma que muchos de los pastores de Myanmar han experimentado y continúan experimentando. 

    Un pastor, por ejemplo, compartió cómo dos días antes de venir a esta reunión, las instalaciones de la iglesia de un pastor amigo suyo habían sido destruidas. 

    De la misma manera, al explorar visiones de shalom, y después de dedicar un tiempo a pensar y hablar sobre el poder de la imaginación, un pastor preguntó: “¿Pero, qué pasa si no podemos o no sabemos qué imaginar?” ¡Fue desgarrador! 

    Y, sin embargo, al final de nuestro tiempo juntos, después de mucha oración, aprendizaje, exploración, lectura de la Biblia y reflexión sobre ella, ese mismo pastor comenzó a resaltar pasos de acción, incluida una oración que están elaborando para ayudar a nuestra comunión mundial a orar por ellos mientras continúan dando testimonio de la paz de Cristo en su contexto. 

    El camino, sin embargo, está lejos de terminar. La lucha continúa

    Que Dios continúe con ellos. Y que podamos aprender a ser solidarios con ellos y su lucha por la paz. 

    —Andrew G. Suderman es el secretario de la Comisión de Paz. Reside en Harrisonburg, Virginia, EE. UU. 


    baptism at Myanmar
  • Domingo de la Paz 2025 – Recursos didácticos

    Sermón Mateo 22:34-40 

    Vecina”, “Vecino”. Esta es una de las maneras en las que en Bogotá (Colombia) nos referimos a diferentes personas a nuestro alrededor. Desde quienes viven en nuestro edificio o en una casa cercana, hasta quienes nos encontramos en la tienda o en otros espacios compartidos o públicos. Puede ser que conozcamos bien a la persona, o que ni siquiera sepamos cómo se llama. Pero al llamarle “vecina” o “vecino” hacemos que la relación sea más cálida. Es una manera de ir más allá de lo distante, extraño e incluso conflictivo que puede ser el encuentro con otra persona. 

    Vecina/vecino es un término que denota cercanía o proximidad. En inglés, es este término de vecino/vecina, neighbour, el que aparece en Mateo 22:34-40. Mientras que en español y francés, el término “prójimo” es comúnmente empleado en este pasaje bíblico. Si bien el hablar de “prójimo” o “prójima” se deriva de la noción de proximidad, de quien está cerca o al lado, este término parece ser a veces demasiado abstracto o desconectado de nuestro diario vivir. Comúnmente, el término prójimo/prójima es empleado cuando hacemos referencia a un pasaje bíblico o cuando buscamos dar cuenta de las implicaciones éticas de nuestra fe cristiana, no cuando nos referimos a otras personas en nuestro diario vivir. ¿Qué pasaría si enfatizáramos la cercanía, calidez y cotidianidad que hacen parte del referirnos a otras personas como vecino/vecina (como pasa en Bogotá) para releer las implicaciones de este pasaje bíblico? 

    Este texto de Mateo es muy conocido. En principio el texto parece muy claro y contundente. Y, sin embargo, hay muchos diferentes énfasis que se pueden hacer o dar a lo que Jesús dice. 

    Uno de los énfasis del texto puede ser resaltar la interconexión entre la dimensión “vertical” y la dimensión “horizontal” de la fe; entre el amor a Dios y el amor a otros seres humanos, respectivamente. En su comentario sobre bíblico sobre este pasaje de Mateo, Richard B. Gardner5 argumenta que estos principios que Jesús presenta no son necesariamente nuevos. El amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente puede encontrarse ya en Deuteronomio 6:5. Mientras que el amor al prójimo como a sí misma(o) puede identificarse en Levítico 19:18.2 Lo que hace a esta respuesta de Jesús tan particular es la interdependencia entre estos dos mandamientos. Es imposible separar la dimensión vertical de la horizontal de nuestra fe. 

    Otro énfasis en la lectura del texto puede ser la interconexión entre cómo entendemos la fe y cómo la vivimos. No sería consistente que afirmemos amar a Dios y que actuemos con apatía ante el sufrimiento de nuestra vecina y vecino. Tampoco será muy lógico decir que creemos en un Dios de paz y justicia cuando seguimos actuando de formas opresivas o injustas hacia las y los demás. De hecho, Richard B. Gardner propone que una de las conclusiones que se podría sacar del texto es que el amor al prójimo es el área de acción en la cual que podemos corporizar o demostrar nuestro amor a Dios.3 La vida de Jesús es expresión encarnada del amor de Dios al mundo. A su vez, como humanos estamos invitadas e invitados a encarnar nuestro amor a Dios en el amor hacia otras personas—y hacia el resto de la creación. Nuestras acciones hacia el prójimo (especialmente hacia quienes han sido marginadas y marginados) son las que dan cuenta de nuestro amor a Dios. Por ello, no podemos separar cómo entendemos y cómo vivimos nuestra fe. 

    La respuesta de Jesús en Mateo 22 también puede servir como una clave de lectura bíblica. Sirve como lentes para ayudarnos a discernir sobre textos, leyes y mandamientos que pueden estar en conflicto o que son ambivalentes. Richard B. Gardner cuenta que de acuerdo con la tradición rabínica que data al siglo segundo, la Torá contiene aproximadamente 613 leyes (365 prohibiciones y 248 mandamientos).4 El que Jesús ubique al amor a Dios y al prójimo como los mandamientos más importantes hace que todo este gran número de leyes y reglas estén supeditados o tengan que ser leídos con estos lentes de amor a Dios y al prójimo. 

    Si bien estos énfasis son valiosos, este pasaje de Mateo 22:34-40 sigue siendo un texto cuya interpretación no termina. Nuestro mundo requiere constantemente que reinterpretemos qué quiere decir esto del amor a Dios y el amor al prójimo. Esto es particularmente cierto en tiempos en los cuales la emergencia climática, las elecciones de gobiernos de derecha, la reaparición de sentimientos xenófobos, y las violencias en nuestras sociedades, guerras y genocidio en nuestro mundo se han convertido en realidades a las cuales debemos enfrentarnos día a día. 


    ¡Qué pena vecina! ¡qué pena vecino!  

    Siguiendo la lógica de referirnos a otras personas como vecinas/vecinos en Bogotá, es común que empleemos la expresión “¡qué pena vecina/vecino!” cuando queremos pedir algo, cuando necesitamos ayuda de otra persona, o para excusarnos. 

    Vivimos en un mundo en el cual nuestras relaciones de proximidad y cercanía han sido profundamente distorsionadas y violentadas. En muchas ocasiones, hemos sido cómplices de esos daños. Por ello, debemos revisar cuidadosamente cómo hemos transgredido nuestras relaciones de proximidad, de “vecindad”. Tal vez, debemos confesar: perdón vecina, perdón vecino

    Flooding in the streets of Piura, Peru, after a heavy rainfall. Climate
change calls on us to love our neighbours.
    Inundaciones en las calles de Piura, Perú, tras unas fuertes lluvias. El cambio climático nos llama a amar a nuestros vecinos. Foto: Henk Stenvers

    Vivimos en tiempos en los que se ha normalizado sospechar de quien está próximo, bien sea porque tiene un bagaje diferente, o porque es es una persona migrante, desplazada, o marginada. No importa que viva cerca nuestro, que haga parte de nuestra misma sociedad o que provenga de un lugar, país o región aledaña, igual no le consideramos “vecina/vecino” sino como persona “extraña”, “hostil” e incluso “enemiga” o “criminal”. Muchas guerras en nuestra historia y en nuestro mundo actual han sido o son entre vecinos y vecinas. 

    Con la naturaleza, nuestras relaciones de proximidad también se han visto severamente afectadas. Hemos convertido relaciones de interdependencia en relaciones de domino y control. Vemos a la naturaleza simplemente como un “recurso” que pueden ser explotado y capitalizado. El cambio climático es una de las señales de los daños que hemos causado y que seguimos generando como seres humanos. Nuestra relación con nuestro espacio vital, con la tierra y las aguas, ha sido fatalmente herida. 

    Perdón vecina, perdón vecino… 

    En medio de estas realidades conflictivas, la pregunta del experto en la ley a Jesús sobre cuál es el mandamiento más importante parece tomar mucha relevancia. ¿Cómo encontrar guías y puntos de referencia en nuestra fe para lidiar con estas distorsiones? ¿Cuáles son las leyes que debemos seguir? ¿Qué hacemos si como humanidad contamos con marcos legales como el Derecho Internacional y como los DDHH y sin embargo gobiernos, poderes económicos y políticos deciden saltarlos impunemente? ¿Cómo hacemos si medidas que tomamos para limitar nuestra afectación al medio ambiente son revertidas por los gobiernos de turno? 

    Como en los tiempos de Jesús, el dilema no es sólo que existan miles de leyes y marcos de referencia éticos hoy en día. El dilema se agudiza por la existencia de realidades de opresión y violencia que hacen aún más urgente la necesidad de encontrar puntos de orientación, de re-conectarnos con elementos centrales de nuestra fe para discernir cómo actuar. 


    “Buenos días vecina”, “buenos días vecino”. 

    Cuando hablo sobre lo que es típico de Bogotá (Colombia) con personas que no han estado o vivido en la ciudad, frecuentemente viene a mi mente el saludar a otras personas diciendo “buenos días vecina” o “buenos días vecino”. Usualmente me toma unos minutos (y un par de ejemplos) poder comunicar cómo suena y qué quiere decir. Entre risas, nunca estoy seguro si termino por hacer un buen trabajo explicando el uso de “vecina/vecino” para referirnos a otras personas—¡incluso si esas personas no viven cerca de donde vivo yo!. Al leer una vez más el pasaje bíblico sobre el amor a Dios y a quienes están en nuestra proximidad (énfasis del término “prójimo” en español), trato de considerar conscientemente algunos posibles matices de este mandamiento cuando es leído a través del término vecina/vecino (énfasis que el texto tiene en inglés) y a cómo lo empleamos en nuestra cotidianidad en Bogotá. En ese sentido, la respuesta de Jesús es una invitación a re-pensar nuestras relaciones de proximidad. 

    Members of Comunidad Cristiana Menonita de Girardot, Colombia,
share bread with their neighbours – prójimo and vecino – on Pan y
Paz, “bread and peace Sunday.” Photo:
    Los miembros de la Comunidad Cristiana Menonita de Girardot, Colombia, comparten pan con sus vecinos —prójimo y vecino— en
    Pan y Paz, el «domingo del pan y la paz». Foto: Comunidad Cristiana Menonita de Girardot

    En un mundo en el cual barreras visibles e invisibles de segregación abundan, un mundo en el cual se promueve el utilizar a poblaciones marginadas como chivos expiatorios para dar cuenta de los problemas de una comunidad o un país, un mundo en el cual se estimula ver a la otra persona como enemiga, el llamar y relacionarse con alguien como vecina/vecino, con la calidez y proximidad que la expresión denota, es una acción contra-corriente. Es ir en contra del status quo. 

    Puede parecer que llamar a alguien vecina/vecino suene superficial, sea un código social, o simplemente una expresión que nos acostumbramos a usar en Bogotá. Y, sin embargo, al referirnos a otra persona como vecina o vecino lo que hacemos es crear un lazo de cercanía. Un lazo que no necesariamente existía antes. Esto hace que sea más difícil verle como extraña o enemiga. 

    Las relaciones de distancia o proximidad con las y los demás no son estáticas o rígidas. Pueden cambiar, y lo pueden hacer de formas sorpresivas. Incluso personas que se consideran extrañas o enemigas pueden convertirse en vecinas y vecinos. La parábola del buen samaritano (Lucas 10: 25-37), en la cuál Jesús ilustra quién es el prójimo, es un buen ejemplo de esto. Las personas samaritanas y judías no tenían la mejor de las relaciones en los tiempos de Jesús. Y, sin embargo, Jesús identifica en un samaritano, quien seguramente era visto como extraño (e incluso enemigo), el mejor reflejo de lo que quiere decir ser prójimo. 

    Creo que la respuesta de Jesús nos interpela justamente en ese sentido: a redibujar nuestras relaciones de amor y proximidad. Siempre hay otras personas a quienes podemos hacer nuestras vecinas y vecinos. Si tomamos la idea de que es en el amor a la vecina(o) en el cual nuestro amor a Dios se hace evidente, debemos siempre buscar enriquecer y nutrir cómo vivimos y expresamos ese amor. Por complejo que sea, cada nuevo día, contexto y realidad en la que vivimos con las y los demás es una nueva oportunidad para dar forma a y encarnar/corporizar ese amor a Dios. 


    ¿En qué le puedo ayudar vecina? ¿En qué le puedo ayudar vecino? 

    En Bogotá, es común que quienes trabajan en una tienda pregunten “¿en qué le puedo ayudar vecina/vecino?” a las personas que entran a la tienda o que parecen estar buscando algo que no logran encontrar. De esa pregunta, lo que me llama la atención no sólo es que nos llamen vecina/vecino sino que además ofrezcan su ayuda. En el mundo en el que vivimos, puede ser que nos sintamos mal por lo que les pasa a otras personas en el mundo, por lo que pasa a nuestras vecinas o vecinos. Pero puede ser que optemos por sentir simpatía con su situación a la distancia, siempre y cuando no afecte nuestra zona de confort. 

    Si asumimos que el amor al prójimo es el espacio en el que podemos expresar y dar cuerpo a nuestro amor por Dios, la invitación de amar al prójimo es un llamado a actuar en solidaridad, discerniendo lo qué podemos hacer y cómo podemos ayudar. El amor al prójimo no es sólo un tema de palabras, sino de acciones. No se trata de que siempre tengamos las respuestas o soluciones a los problemas. Ni tampoco de que decidamos por las otras personas lo que estas deben hacer. Actuar en solidaridad es un compromiso de caminar con otras y otros, a escucharles, y a discernir con ellas y ellos qué hacer—más allá de darle un like a un post de Instagram o compartir un video de TikTok

    En ocasiones la solidaridad puede ser expresada a través del activismo o participar en demostraciones y protestas noviolentas. En otras, se puede expresar en el reconocer y confrontar nuestros privilegios, y servir como aliados y aliadas en luchas que tienen muchas personas y comunidades. En otros momentos, puede ser que la solidaridad se vea reflejada en buscar crear espacios seguros y espacios valientes (brave spaces) para confrontar las diferentes formas de violencia que muchas personas han experimentado. La idea no es hacer un listado con todas las formas de solidaridad posibles. Estos ejemplos son simplemente indicaciones de cómo la solidaridad implica ir más allá de las palabras o simpatías. 

    El ser vecinas/vecinos incluye también una serie de responsabilidades y cuidados. En muchas ocasiones, es justamente en las relaciones de cercanía o proximidad en los cuales la violencia se manifiesta con mucha agudeza. No siempre se habla de esas formas de violencia. Y frecuentemente se silencia a las voces que buscan hacerlas explícitas. Violencias de género, violencia sexual, violencia que denominamos “doméstica”, entre otras, muestran cómo la cercanía como tal no es garantía de relaciones saludables o justas. Estos son ejemplos de cómo el pecado de la violencia y los daños profundos que ésta causa pueden expresarse en relaciones de proximidad. El hablar del amor al prójimo como expresión del amor a Dios nos recuerda de la increíble responsabilidad que tenemos por el florecimiento de las otras personas. Así que el considerar a la otra persona como vecina/vecino no es sólo una manera de expresar calidez, sino que implica también el comprometerme a ser responsable con su cuidado y bienestar. 

    Una vez más, es en el amor a nuestra vecina/vecino, prójima/prójimo, el espacio en el que encarnamos nuestro amor a Dios. 


    Al conmemorar este año los 500 años del Anabautismo, y al considerar que el tema elegido para tan importante tiempo ha sido “La valentía de amar”, es crucial volver sobre las implicaciones y responsabilidades que el amor a Dios y al prójimo tienen hoy. En un mundo en el cual la muerte o desesperanza parecen dominar, que sea la voz de Jesús la que nos recuerde qué debe estar en el centro de cómo entendemos y vivimos nuestra fe.

    Los delegados de YABs (representantes de su conferencia nacional miembro) exhiben sus banderas al final de sus reuniones en
    Alemania en mayo de 2025. Foto: Irma Sulistyorini

    Que sea este un tiempo en el que podamos pensar sobre a quiénes consideramos vecinas/vecinos y en quienes nos consideran así. Que este sea un tiempo que nos invite a tener la valentía para amar, para crear nuevos lazos y relaciones de proximidad con otras personas—incluso con quienes percibimos como improbables o incluso imposibles.

    Que sea este un tiempo además para nuevos inicios, para establecer nuevos compromisos de actuar en solidaridad con otras y otros, buscando su bienestar. Y que sea nuestro Dios de amor, quien nos ama tanto y quien nos invita a amarle en nuestras relaciones con las y los demás, con nuestro mundo, quien nos siga desafiando, inspirando y guiando en este camino. 

    Amén. 

    — Andrés Pacheco Lozano es el presidente de la Comisión de Paz. Originario de Colombia, vive en Ámsterdam, Países Bajos. Este recurso es una adaptación de un sermón que pronunció en la Iglesia Cristiana Menonita De Teusaquillo en Bogotá, Colombia.


    MWC member church Iglesia Evangélica Menonita del Perú hosted
“Celebrar, equipar, adorar” in Cusco, Peru 18-22 January 2025 to
mark 500 years of Anabaptism.
  • La primera historia a continuación es de uno de nuestros hermanos en Argentina. Él eligió permanecer en el anonimato porque la historia trata temas delicados. Compartimos esta hermosa historia porque muestra cómo Dios juntó personas de diferentes colores y procedencias, creando un colorido mosaico de personas. De manera similar, la historia de Elisante es sobre Dios uniendo a las personas para encontrar la armonía entre sí a pesar de las diferentes creencias y prácticas, justo en su ciudad natal en Tanzania. 


    Digno de ser rescatado 

    Un testimonio de Argentina 

    Un niño vino a vivir conmigo desde una ciudad cercana donde era conocido como el peor de los peores. Su familia (que eran policías) lo trataban muy mal porque era conocido como ladrón, consumía drogas y para conseguir las drogas lo mandaban a hacer cualquier cosa. 

    Tenía muy mala reputación en ese lugar. 

    En un momento de su vida sufrió un accidente automovilístico y una sobredosis, lo que le llevó a ser ingresado en un centro de rehabilitación. Después de cumplir su estancia allí, vino a vivir conmigo, un punto intermedio entre el centro y el inicio de su completa reinserción en la sociedad. 

    Una de las cosas que más le impactó durante su tiempo aquí es cómo su imagen cambió, el hecho de que Dios pudo actuar en su mente y corazón, de que era digno de ser rescatado. 

    Él logró forjar una nueva identidad. Mientras vivía con nosotros, se sorprendió de que la gente confiaba en él y le brindaba oportunidades. Incluso era conocido aquí como parte de nuestra familia. 

    Una noche empezó a llorar porque no podía entender cómo después de haber sido la “basura de su pueblo”, había podido encontrar una vida totalmente diferente en el Señor. Eso lo llenó de alegría. 


    Nosotros compartimos muchas cosas 

    Una historia de Tanzania 

    Vengo de un país que es casi mitad cristiano y mitad musulmán. Algunas iglesias cristianas han sufrido ataques, especialmente en Zanzíbar, una isla frente a la costa de Tanzania. En Zanzíbar, la población es 90% musulmana. Esa zona tiende a ser más violenta contra los cristianos, más desafiante. Y a veces hay violencia incluso en la parte norte, en Mwanza. 

    En estos casos, alguien que va a la iglesia es asesinado o la iglesia y todo lo que hay en ella es quemado por desconocidos. Pero normalmente sabemos que es un grupo de personas que tienen diferentes creencias religiosas. 

    Hablar de paz o de Jesús con los musulmanes de mi país puede ser desafiante. 

    A veces ellos son un poco agresivos cuando les dices algo diferente de lo que creen. Esto me ha pasado en conversaciones cara a cara y también en las redes sociales. 

    Yo solía participar activamente en grupos de Facebook para musulmanes y cristianos para conversar sobre la fe y las creencias. Cuando los musulmanes usaban palabras violentas, a veces los cristianos se ponían a la defensiva. Y vi que algunos cristianos también podían ser violentos, usando el mismo tipo de lenguaje. Entonces las discusiones simplemente aumentaban. 

    Pero pronto me di cuenta de que las palabras no violentas calmarían la situación. 

    Siempre que la otra parte usaba un lenguaje violento y agresivo, yo usaba palabras muy cordiales. Muchas veces decía: “Realmente me encanta lo que dijiste y entiendo lo que dices. Y realmente te amo”. Yo decía esto a pesar de que estaban muy enojados con los cristianos. 

    Si amamos a las personas que no creen lo que nosotros creemos, demostraremos amor. Si demostramos acciones de paz y amor, ellos querrán saber qué es lo que creemos. 

    No culpo a la religión islámica, porque tenemos muchos, muchos amigos islámicos que nos son de gran ayuda. Trabajamos juntos, comemos juntos. Podemos comer del mismo plato o beber de la misma taza. Compartimos muchas cosas. 

    Pero tenemos muchas diferencias. Incluso entre los cristianos esto es cierto. 

    Por eso, siempre que tengamos malentendidos, debemos venir, sentarnos y hablar juntos. Puede que tengamos diferencias, pero nuestras diferencias se vuelven cada vez menores a medida que hablamos. 

    Elisante Daniel Lulu es un Menonita de Tanzania. Grabó este testimonio como parte del Proyecto “Somos testigos” durante la Asamblea del Congreso Mundial Menonita de 2015 en Harrisburg, Pensilvania, EE. UU. Mira el vídeo aquí.


    Semana de la Fraternidad YABs 2024