• logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council

    El Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo de Iglesias del Oriente Medio, la Federación Luterana Mundial, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el Congreso Mundial Menonita, la Conferencia Cristiana de Asia y ACT Alianza se unen para expresar su profunda preocupación con respecto a las repercusiones humanitarias y sociales del creciente conflicto en el Medio Oriente y la amenaza que plantea para la paz y la seguridad de la región y del mundo.

    Después de haber soportado muchos años de complejos desafíos políticos, económicos y sociales, el pueblo de Irán –que cuenta con más de 92 millones de habitantes– ahora enfrenta las amenazas inmediatas del conflicto actual y un futuro muy incierto.

    El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, el asesinato del Líder Supremo iraní, Alí Khamenei, el 28 de febrero del 2026, y las posteriores represalias iraníes han desatado una guerra que amenaza la paz en la región y más allá. También plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los civiles, un ejemplo trágico de ello es la muerte, según se informa, de hasta 175 niñas y personal escolar en un ataque con misiles contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.

    Los riesgos humanitarios y el sufrimiento inevitablemente se intensificarán entre más se prolongue este conflicto. Además, nos preocupan profundamente los crecientes informes que indican graves violaciones del derecho internacional humanitario durante las operaciones militares en curso. Insistimos en que, como obligación moral y legal, todos los participantes en el conflicto deben proteger del daño a los civiles y abstenerse de atacar zonas e infraestructuras civiles.

    Al mismo tiempo, tememos que el conflicto pueda dar lugar a un nuevo período de violencia e inestabilidad prolongadas en toda la región. Este conflicto ya está afectando a muchos países de la región y de otras partes del mundo.

    En el Líbano, la situación se ha intensificado hasta convertirse en un ataque israelí a gran escala que afecta a varias regiones del país, incluida la capital, Beirut. Se ha infligido una gran destrucción en barrios residenciales, especialmente en los suburbios del sur de Beirut y en amplias zonas del sur del país. La intensificación de las hostilidades ha provocado un sufrimiento generalizado entre la población civil y ha obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad.

    Irak también se ha visto afectado por la escalada regional, con tensiones crecientes y preocupaciones de seguridad que añaden más tensión a un contexto ya frágil.

    Los ataques de represalia iraníes también han afectado a varios países del Golfo, así como a Chipre y Azerbaiyán.

    Adicionalmente, nos preocupa profundamente que estos ataques y sus consecuencias probablemente causen desplazamientos de población aún mayores en una región que ya tiene un número muy elevado de personas desplazadas y con una provisión o planificación lamentablemente inadecuada para garantizar el bienestar de los desplazados internos dentro de Irán o de los refugiados en los países vecinos.

    Además de las consecuencias inmediatas de muerte, destrucción y desplazamiento en Irán y los países más afectados, este conflicto ya está afectando la vida y el sustento de las personas, comunidades y sociedades de toda la región. Junto con el resto de la sociedad en Irán y la región en general, las iglesias y las comunidades cristianas se enfrentan a los peligros que esta guerra representa para su futuro.

    Cabe destacar que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos son claramente ilegales según el derecho internacional. Se llevan a cabo sin ninguna justificación creíble de la supuesta amenaza inminente de Irán y constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, creada precisamente para proteger a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra. El abandono de la diplomacia en favor de un ataque armado es imprudente e irresponsable.

    Tras haber tomado este camino, no se debe permitir que Israel y Estados Unidos vuelvan a sembrar la desolación y a llamarla paz. Deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, incluidas las consecuencias para el futuro del pueblo iraní, cuya libertad dicen promover.

    Hacemos un llamamiento a un alto el fuego inmediato, a la reanudación urgente de la colaboración diplomática y del diálogo político a través de los mecanismos internacionales y regionales establecidos y al pleno cumplimiento por todos los Estados de sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas.

    Nuestro llamamiento se fundamenta en nuestra fe y nuestros valores éticos cristianos, así como en el derecho y la política. Afirmamos que la guerra es incompatible con la naturaleza y la voluntad de Dios para la humanidad, y contraria a nuestros principios cristianos fundamentales. La paz es un imperativo moral y espiritual arraigado en nuestra fe en un Dios de justicia y compasión, y un don que no se alcanza mediante la fuerza ni la violencia armada. La dignidad humana es sagrada y refleja la imagen de Dios. Cualquier atentado contra la vida civil o violación sistemática de los derechos humanos, ya sea mediante ataques externos u opresión interna, constituye una afrenta directa a la dignidad humana otorgada por Dios y a la santidad de la vida.

    En este conflicto y en nuestro contexto mundial más amplio, lamentamos la ausencia de moralidad y legalidad, la arrogancia imperante y las ideologías de poder, y la sustitución de la conciencia por la utilidad política. Como cristianos, no reconocemos ninguna licencia divina para matar, destruir, desplazar u ocupar. Proclamamos la dignidad humana y los derechos otorgados por Dios a todas las personas, por igual y sin discriminación. Rechazamos la lógica brutal de la guerra y la dominación. Buscamos el don de la paz.

    Oramos por la gente del Medio Oriente, que ha sufrido demasiada violencia durante tanto tiempo, y con demasiada frecuencia, como resultado de intervenciones de actores externos.

    Invitamos a todas las iglesias y cristianos del mundo, y a todas las personas de fe y buena voluntad, a unirse en oración por la paz en el Medio Oriente y en todas partes del mundo donde existen conflictos y luchas.

    Dios, pon fin a la violencia y la injusticia.

    Inspira a los líderes a trabajar por el bienestar de todas las personas.

    Que tu amor y compasión prevalezcan, uniendo a las naciones en la búsqueda común de la paz.

    Que tu reino de paz reine en la Tierra como en el cielo.


    • ACT Alianza
    • Conferencia Cristiana de Asia
    • Federación Luterana Mundial
    • Congreso Mundial Menonita
    • Consejo de Iglesias del Oriente Medio
    • Comunión Mundial de Iglesias Reformadas
    • Consejo Mundial de Iglesias
    • Consejo Metodista Mundial
    logos: World Council of Churches, Mennonite World Conference, act alliance, the Lutheran World Federation, World Communion of Reformed Churches, Anglican Communion, the Middle East Council of Churches, Christian Conference of Asia, World Methodist Council


    Urgent Prayers and Pastoral Letters

    God, bring an end to violence and injustice
  • Amados hermanos y hermanas:

    El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades.
    Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!

    Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!

    Lamentaciones 3:22-24

    Les pedimos sus oraciones y acciones de solidaridad con nuestros miembros en Cuba.

    El pastor Luis Hernández, de la Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo, iglesia miembro del CMM, escribe:

    Las necesidades aquí son muchas.

    Falta de combustible.

    Falta de electricidad.

    Falta de alimentos.

    Falta de recursos financieros.

    La situación humanitaria en Cuba se está agravando debido a la escasez de combustible, que comenzó cuando el gobierno estadounidense tomó medidas para impedir la entrada de petróleo a la nación caribeña hace casi un mes, según informa Naciones Unidas. La continua escasez perjudicará la atención médica, los servicios de agua y la distribución de alimentos, agravando la crisis humanitaria y causando sufrimiento, especialmente a los más vulnerables.

    Lo que no falta es la fe de un pueblo que sabe crecer en medio de estos tiempos. Por eso no podemos rendirnos.

    “Si pudiéramos ir a hablar con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, les explicaríamos nuestra situación. Pero aquí nos mantenemos firmes. Que nuestra familia anabautista conozca las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros”, declara Luis Hernández.

    Oremos para que los suministros tan necesarios lleguen pronto a la nación isleña. Oremos para que, en medio del estrés por la escasez, sumado a la reconstrucción tras el huracán de noviembre y el clima más severo, la gente se cuide mutuamente, compartiendo recursos como el niño con cinco panes y dos peces (Mateo 14:19) para que todos tengan lo suficiente.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye secretaria, Comisión Diáconos

    William George Broughton

    William George Broughton

    regional representative, Latin America – Caribbean



    Urgent Prayers and Pastoral Letters

    pray for Cuba
  • Señor, escucha mi oración, ¡permite que mi grito llegue a ti!
    No escondas de mí tu rostro cuando me encuentre angustiado; ¡dígnate escucharme!, ¡respóndeme pronto cuando te llame!
    —Salmos 102:2–3

    Amados hermanos y hermanas:

    El 10 de febrero de 2026, la junta militar de Myanmar lanzó ataques aéreos contra la aldea de Tlangkhua, en el municipio de Tlangkhua, estado de Chin, Myanmar. La bomba mató instantáneamente a seis personas e hirió gravemente a muchas otras civiles de la aldea.

    La mayoría de las víctimas pertenecen a la iglesia miembro del CMM en Myanmar, la Iglesia Bíblica Misionera Menonita. Entre los fallecidos se encontraban el diácono, el tesorero y dos líderes juveniles de la iglesia menonita. Once miembros de la iglesia necesitan atención médica de emergencia. Cerca del lugar donde cayó la bomba se estaba construyendo una iglesia.

    “Actualmente, existe una necesidad urgente de atención médica para los heridos graves y asistencia inmediata para las familias de los menonitas fallecidos.

    La aldea de Tlangkhua es mi ciudad natal y es predominantemente menonita. La mayoría de las personas fallecidas son mis primos y familiares.

    “A todos los menonitas internacionales, por favor, oren. Queremos expresarles nuestra más profunda gratitud por su apoyo en este momento”, expresa un líder del CMM en Myanmar.

    El bombardeo forma parte de una serie más amplia de ataques contra civiles, incluidos los ataques perpetrados el día anterior contra el municipio vecino de Matupi.

    Por favor, oren por aquellos que están sufriendo y llorando en Myanmar. Oren también para que la junta militar abandone esta estrategia de dañar a sus ciudadanos.

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye secretaria, Comisión Diáconos


    El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados..”
    (Convicciones Compartidas 5) 

    Urgent Prayers and Pastoral Letters

    holding hands
  • Amados hermanos y hermanas

    El Congreso Mundial Menonita hace un llamado a todos sus miembros a unirse en oración por nuestros hermanos y hermanas en Venezuela.

    El 3 de enero del 2026, a las 2:00 a. m., hora local, Estados Unidos bombardeó bases militares en Caracas, la capital, y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Las fuerzas militares estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, quienes serán juzgados por conspiración para cometer narcoterrorismo. El presidente estadounidense ha declarado su intención de “gobernar” Venezuela y de que las compañías petroleras estadounidenses tomen el control de la infraestructura petrolera venezolana.

    Según Jaime Prieto, historiador y menonita de Costa Rica, esto es parte de un patrón: ejércitos violentos de Estados Unidos están invadiendo a los pueblos de América Latina como lo han hecho una y otra vez desde el siglo XIX: Puerto Rico, Guatemala, Cuba, Panamá y ahora Venezuela.

    Informes de los anabautistas en Venezuela:

    • Actualmente se encuentran seguros en sus casas, pero hay un sentimiento generalizado de incertidumbre; temor a la escasez de alimentos, medicinas y combustible; y hay cierto peligro de violencia en las calles.
    • Piden oración por la estabilidad cívica y política, incluido el respeto a los derechos ciudadanos; y por la resiliencia espiritual cristiana, ya que esto se traduce en una fuerza invisible para reconstruir el país.

    Compartimos con ustedes algunas palabras de nuestras iglesias miembros en la región.


    El comité nacional de la IMCOL (Iglesia Cristiana Menonita de Colombia), nuestra iglesia miembro en el país vecino, Colombia, ha recibido a numerosos refugiados de Venezuela en los últimos años y participa en un ministerio conjunto con las iglesias menonitas emergentes en Venezuela.

    Nuestra iglesia hermana en Venezuela nos pide oración por:

    • Una solución negociada en lugar de un posible segundo ataque.
    • Que no vaya a profundizarse la violencia entre los grupos progobiernistas y la oposición.
    • Que la situación de Venezuela se defina desde Venezuela y no por intervención internacional.

    Oremos también:

    • Por las posibles víctimas mortales, sus familias y por los heridos y sus familias.
    • Por lo que esta política intervencionista de EEUU significa para las naciones y pueblos del mundo, especialmente para los países de América Latina.

    Acompañamos al pueblo venezolano en este momento de incertidumbre, clamando a Dios por una paz verdadera y por la justicia que dignifica la vida de su gente.

    Que el amor de Cristo sea nuestro puente, nuestra esperanza y nuestro camino hacia la reconciliación.

    La Conferencia Peruana de los Hermanos Menonitas también comparte sus oraciones por Venezuela:

    Primeramente, damos gracias a nuestro DIOS creador y Salvador.

    Sabemos cuán difícil es la vida en nuestro país hermano de Venezuela.

    Oramos pidiendo al SEÑOR que este sufrimiento haya terminado… Y sea su mano preciosa dando nuevas oportunidades de vida, de gozo y alegría en el SEÑOR.

    Y sea de ahora en adelante poniendo nuestra fe …de que todo va a cambiar para bien de las futuras o de las siguientes generaciones.

    La Epístola de Santiago nos recuerda que “el fruto de la justicia se siembra en paz para quienes hacen la paz” (Santiago 3:18). La manera en que sembramos las semillas importa. Las intervenciones y los ataques militares no son semillas que finalmente traerán justicia.

    Lamentamos la decisión de Estados Unidos de utilizar su poderío militar para aparentemente cumplir su propia agenda en otro país.

    Jesús nos llama a amar a nuestros enemigos y a no convertirnos en lo que odiamos. La preocupación por determinada forma de gobierno no justifica el ataque militar ni la intervención de otra. “Cuando resistimos el mal con el mal, cuando lo reflejamos, cuando lo atacamos con la misma moneda, simplemente garantizamos su perpetuación”, afirma el teólogo Walter Wink.

    • Pedimos sus oraciones por aquellas personas en la región se encuentran angustiadas y sufriendo.
    • Oramos para que el pueblo venezolano pueda ejercer su derecho a determinar colectivamente su liderazgo nacional.
    • Oramos para que los líderes gubernamentales de todo el mundo hablen y actúen con valentía y amor en este momento de conflicto.
    • También oramos por los líderes de Estados Unidos, para que aprendan a gobernar con sabiduría y justicia.

    Que podamos reconocer las diferentes perspectivas, incluso entre nuestros hermanos y hermanas, y sigamos viviendo con gracia y entendimiento. Que aprendamos de la historia y elijamos los caminos de Cristo y su paz. Al orar por los demás, que el Espíritu Santo moldee nuestros corazones y nos guíe a la acción.

    “El Señor juzgará entre las naciones
    y decidirá los pleitos de pueblos numerosos.
    Ellos convertirán sus espadas en arados
    y sus lanzas en hoces.
    Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro
    ni a recibir instrucción para la guerra.” (Isaías 2:4)

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz


    Urgent Prayers and Pastoral Letters

    man and woman hand out bowls of soup across a table
  • La columna de los directivos

    El 21 de enero de 1525, un pequeño grupo de creyentes en Zúrich, Suiza, se reunieron en secreto, impulsados por una convicción arraigada en las Escrituras.

    Anhelaban una iglesia que fuera fiel al camino de Jesús, una comunidad en que el bautismo marcara una decisión personal y consciente de seguir a Cristo. Este acto de valentía, que desafió la tradición, con el riesgo de persecución, marcó el nacimiento del movimiento menonita anabautista.

    Al celebrar nuestro quincentenario, recordamos dicho comienzo con gratitud y humildad a través del tema, La valentía de amar, inspirado en 1 Juan 4:7-21 y el Salmo 136.

    1 Juan 4:7-21 nos llama a amarnos unos a otros, ya que “el amor viene de Dios”. Este es el centro de nuestra identidad: amamos porque Dios nos amó primero en Cristo. La valentía de los primeros anabautistas de actuar según su fe, fue una respuesta al amor perfecto de Dios, que “echa fuera el temor”.

    De similar manera, el salmista canta repetidamente: “El amor inagotable de Dios permanece para siempre” (Salmo 136). Este estribillo nos recuerda que el amor de Dios ha sostenido a nuestra iglesia en medio de la persecución, el sufrimiento y la renovación.

    Hoy día, el Congreso Mundial Menonita continúa con este legado. Al conmemorar el año 1525, recordamos que nuestro movimiento no comenzó con una discusión, sino con un acto de amor. Los primeros anabautistas lo arriesgaron todo. Su amor no es tímido, sino activo y duradero.

    Encarnemos ese acto: la valentía de amar. La valentía de perdonar cuando nos han ofendido. La valentía de resistir la violencia con la paz. Y la valentía de seguir a Jesús incluso cuando el camino sea difícil.

    Sunoko Lin, tesorero del CMM. Es oriundo de Indonesia y actualmente reside en Los Ángeles, California, EE. UU., donde pastorea la Comunidad Cristiana Maranatha, una congregación de LMC: una comunidad de iglesias anabautistas.


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  • Comisiones y el CMM a los 100 años

    En los Estatutos del CMM de 2009, el Concilio General estableció comisiones permanentes – Diáconos, Fe y Vida, Misiones, Paz – “en asuntos de vital interés para la comunidad de iglesias del CMM”.

    Las comisiones podrán preparar asuntos o material para la consideración del Concilio General, orientar y proponer recursos para el CMM o las iglesias miembros, y facilitar redes afines al CMM o fraternidades que colaboren en asuntos de interés común.

    Desde la perspectiva de la Comisión de Paz, Joji Pantoja destaca cómo la Comisión contribuyó a la hermandad, la adoración, el servicio o el testimonio en la comunión anabautista mundial, y cómo desempeñó su papel para que el CMM fuera una comunidad mundial de fe en la tradición anabautista.

    Durante mi mandato como presidenta, la Comisión se propuso traducir nuestra teología de la paz en un testimonio mundial tangible. Se destacan tres momentos importantes, cada uno de los cuales muestra una faceta diferente de nuestro testimonio de paz.

    La primera fue nuestro trabajo con los wounaans de Panamá, donde una visita a la comunidad llevó al CMM a abogar ante su gobierno para proteger sus árboles sagrados de cocobolo y su papel como guardianes del bosque.

    Se trataba de paz como acción concreta y arraigada: defender la creación de Dios y las comunidades que la sostienen.

    La segunda fue la elaboración de una declaración general del CMM que afirmaba nuestro apoyo a los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo. Se trataba de paz como postura profética. La Comisión desempeñó un papel clave en la redacción de este documento, basado en los principios bíblicos de justicia.

    Esta declaración nos llevó de reaccionar ante las crisis a definir de manera proactiva nuestra identidad mundial, brindando a cada iglesia miembro una base teológica para la solidaridad.

    La tercera fue nuestra intervención directa en favor de un objetor de conciencia en Corea, miembro de nuestra familia mundial, encarcelado por su negativa a participar en el entrenamiento militar, basada en su fe. En este caso, nuestro testimonio de paz se convirtió en defensa pastoral. La Comisión movilizó a todas las partes del CMM para abogar por su libertad, afirmando que nuestra postura teológica sobre la paz tiene consecuencias reales para nuestros miembros.

    Esta acción demostró que la Comisión no solo se limita a hacer declaraciones generales, sino que también apoya a las personas cuyas vidas encarnan nuestras convicciones fundamentales, garantizando que nuestra comunión mundial sea una fuente tangible de apoyo y testimonio.

    Recuerdo entrañable

    Recuerdo el profundo silencio en la sala después de escuchar al anciano wounaan hablar del bosque como si fuera un pariente. Ese momento de convicción compartida, en el que nuestra teología se encontró con su realidad vivida, fue sagrado.

    Del mismo modo, valoro mucho el paciente y devoto proceso de redacción de la Declaración de Solidaridad con los Pueblos Indígenas. No fue un proceso rápido; se tardó casi dos años en terminar el documento de posición. Este largo período no fue un retraso, sino un tiempo necesario de hermandad. Escuchamos, debatimos y perfeccionamos el texto para asegurarnos de que representara verdaderamente a nuestra familia mundial diversa.

    El momento en que todo quedó finalmente armonizado y lo adoptamos juntos fue increíblemente conmovedor. No solo aprobábamos un documento, sino también presenciábamos el fruto de un discernimiento colectivo y sostenido, llevando a la práctica verdaderamente la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

    Futuro

    Sueño con que la Comisión cree herramientas prácticas para las iglesias sobre cómo participar en los procesos locales de verdad y de reconciliación, o que facilite asociaciones en las que las iglesias con experiencia en justicia territorial puedan asesorar a otras.

    Pasemos de hacer declaraciones contundentes a empoderar a miles de testigos locales, todas vinculadas y fortalecidas por nuestra comunión mundial.

    —Felicitas (Joji) Pantoja (Filipinas), presidenta, Comisión de Paz (2015-2022)

    Comentarios de otras Comisiones:

    Diáconos

    “La labor tan importante y significativa de la Comisión de Diáconos de acompañar a las iglesias en momentos de sufrimiento y angustia, así como en momentos de alegría para animar a nuestros hermanos y hermanas, fue y seguirá siendo tal como comenzó en Hechos 6:1-7. Estas experiencias realmente han acercado y seguirán acercando a nuestras comunidades a fin de ser ‘sal’ y ‘luz’ para el mundo.”
    Cynthia Peacock (India), presidenta, Comisión de Diáconos (2009-2015)

    Fe y Vida

    “Desarrollamos una sesión de trabajo dinámica en la que diferentes integrantes prepararon estudios de casos sobre asuntos importantes que se habían decidido – a veces con gran dificultad o conflicto – en sus iglesias nacionales o regionales. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de trabajar junto con toda la Comisión en esta tarea, aprovechando la experiencia de los cinco continentes y aprendiendo mucho sobre nosotros mismos en el proceso.”
    —Anicka Fast (Canadá), secretaria, Comisión Fe y Vida (2023- )

    Misiones

    “Nos pareció bien y adecuado, tanto a nosotros como al Espíritu, unir finalmente a las organizaciones anabautistas de todo el mundo que participaban en la misión. ¿¡Por qué no habríamos de cooperar!? ¿¡Por qué no habríamos de colaborar!?”
    —Janet Plenert (Canadá), presidenta de Fraternidad Mundial Misionera (GMF) (2009)


    diversity group discussion
  • CMM: Cien años de comunión

    En circunstancias muy similares a las de hoy en día, un grupo de menonitas emprendió una peregrinación desde el sur de Rusia (actual Ucrania) a Zúrich, Suiza, en 1925, a fin de presentar un mensaje de la Convención General de Congregaciones Menonitas de Rusia en la primera reunión mundial del Congreso Mundial Menonita.

    La delegación expresaba las siguientes aspiraciones en su carta: “Acogemos favorablemente la idea de establecer una Unión Mundial Menonita, cuya expresión unánime debería ser una reunión de representantes de todos los menonitas del mundo”.

    La creación de una organización menonita mundial y diversa sería algo enriquecedor para la iglesia, especialmente en los grupos dispersos más pequeños. Podría facilitar la financiación de escuelas establecidas por iglesias, promover actividades misioneras, ayudar a los necesitados y a los que sufren, abordar los desafíos de la migración y establecer un directorio mundial.

    La carta transmitía un mensaje inspirador de reciprocidad, de solidaridad mundial y de esperanza por la unidad en medio de una notable diversidad.

    ¿Han cambiado los tiempos? ¿O todavía es necesario que se nos recuerde la importancia crucial de la unidad dada la diversidad de nuestras propias experiencias?

    Hace más de 2.500 años, otro grupo comenzó una peregrinación desde más al este hacia Jerusalén, llevando un mensaje para ser compartido entre las comunidades de otros grupos judíos exiliados. Hoy en día conocemos este mensaje como el Salmo 133, que comienza así:

    ¡Qué bueno y agradable es que el pueblo de Dios viva unido! (Salmos 133:1, NVI)

    Al entonar este cántico cada año, los exiliados descubrían que vivir juntos en unidad es un don de Dios, una realidad tangible y atractiva.

    Un don de Dios

    El pasaje describe cómo descienden el aceite y el rocío. Estas imágenes ilustran cómo el salmista imaginaba la unión de los israelitas: es otorgada por Dios. La verdadera unión no se puede construir ni alcanzar mediante acuerdos humanos sobre doctrinas o prácticas; es un don divino.

    Una realidad atractiva

    La unión es una bendición que atrae más bendiciones. Es una vida plena que se extiende hacia afuera: una fragancia que se esparce, un rocío que impregna. Así como un aroma agradable llama la atención, la unión del pueblo de Dios es algo que todos anhelamos experimentar. Cuando lo descubrimos, se vuelve irresistible.

    Una realidad tangible

    La primera palabra después del título del Salmo 133, la palabra hebrea hinneh, que significa “miren” o “contemplen”, tiene un gran significado. Al invitarnos a “mirar”, el texto sugiere que la unión del pueblo de Dios no es meramente un concepto “espiritual”. Tampoco es algo que experimentaremos sólo después de la muerte. La unión del pueblo de Dios es una realidad tangible que se puede ver y sentir aquí y ahora.

    Durante siglos, teólogos cristianos han visto en este salmo un anticipo del concepto del Nuevo Testamento de ser uno solo o de la comunión, donde la unión no se entiende como uniformidad o unísono, sino armonía en medio de la diversidad.

    Al igual que los israelitas en su exilio, la delegación menonita en 1925 concibió una organización que encarnara la unidad como una realidad tangible. Anhelaban ser parte de un organismo más grande que ellos mismos, de carácter mundial.

    Concibieron una organización que encarnara dicha unidad.

    ¿Y hoy en día?

    Estamos llevando a la práctica lo que la delegación concibió hace cien años.

    Esta anhelada comunión se materializó en el Congreso Mundial Menonita (CMM).

    Procuramos encarnar la comunión.

    Facilitamos la labor interdependiente en los ministerios de educación, misiones y paz.

    Apoyamos a las iglesias que sufren y colaboramos con muchas otras iniciativas en nuestra búsqueda de fomentar la unidad.

    Al celebrar este centenario, recordemos que la unidad es un don de Dios. Dejémonos atraer por dicha unidad. Hagámosla tangible. Oremos para que nuestra unidad brinde esperanza a nuestras iglesias en tiempos de sufrimiento y opresión, y a un mundo que se desintegra en medio de la violencia, el nacionalismo, la fragmentación y la polarización.

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá. Este artículo es una adaptación de su sermón del centenario pronunciado en Schönblick, Alemania, el 25 de mayo de 2025.

    family in Christ photo group
  • En este centenario del Congreso Mundial Menonita, los líderes se reunieron en mayo, en Schönblick, Alemania, para celebrar y continuar la labor del CMM mediante la reunión del Concilio General.

    La editora de Correo reunió a ex líderes (Danisa Ndlovu, J. Nelson Kraybill, Larry Miller, Nancy Heisey), a fin de reflexionar sobre los “dulces recuerdos” de cómo el CMM se fue transformando en una comunión mundial y sobre nuestro llamado a tener la valentía de amar y de pronunciarnos como iglesia de paz ante los conflictos en el mundo actual.


    Danisa Ndlovu, presidente (2009–2015)

    J. Nelson Kraybill, presidente (2015–2022)

    Larry Miller, secretario general (1990-2012)

    Nancy Heisey, presidenta (2003–2009)


    Convicciones

    Las Convicciones Compartidas del CMM surgieron de un proceso de trece años: desde sus inicios, pasando por borradores, hasta su aprobación en el Concilio General.

    Se habían recopilado unas treinta y cuatro o más Confesiones de Fe de iglesias miembros de todo el mundo.

    “Nos enviábamos correos electrónicos constantemente –¡quizá incluso faxes!”, añade Larry Miller– “buscando puntos en común”, explica Nelson Kraybill, quien participó en la redacción del documento.

    “Ver realmente en dichos documentos que, estas eran las cosas que teníamos en común, fue una experiencia espiritual”, expresa Nelson Kraybill. “Seguir a Cristo; la construcción de la paz; la misión.”

    “La declaración de que ‘somos anabautistas’ que estaba al principio, la pasamos al final”, señala Nancy Heisey. “Al principio dice: Como parte del cuerpo unido de Cristo en todo tiempo y lugar… En lugar de empezar con: Somos anabautistas, empezamos con: la iglesia de Jesucristo”.

    “Al final, adoptar las siguientes palabras: estas convicciones están inspiradas en la fe de nuestros antepasados anabautistas del siglo XVI, fue una decisión realmente decisiva”, afirma Nancy Heisey.

    “Nuestra intención era que el principio y el final fueran tan importantes como los siete puntos”, expresa Nelson Kraybill.

    La reunión en Pasadena en la que el Concilio General aprobó las Convicciones Compartidas en 2006, fue la primera en utilizar el modelo de consenso.

    “Nancy (entonces presidenta) estaba sentada a la izquierda, Danisa (entonces vicepresidente) a la derecha, y una palabra seguía siendo problemática: Jesucristo encarnado”, recuerda Larry Miller.

    “Los delegados norteamericanos estaban al fondo defendiendo la palabra encarnado, que se había insertado durante las reuniones del Concilio General en Zimbabue.

    Joren Basumata era un hombre cálido, tranquilo y risueño, oriundo de la India. No hablaba mucho en las reuniones. Pero en esa ocasión se levantó para decir: “Si incluyen esa palabra, no podré usarla en la India. Todos los dioses en la India son encarnados”.

    “Todas las tarjetas azules (desacuerdo) se convirtieron instantáneamente en naranjas (acuerdo).”

    Todo el proceso de cómo surgieron las Convicciones Compartidas demuestra cómo el CMM puede trabajar en conjunto de acuerdo con la misión de ser una comunidad mundial de fe.

    “Las Convicciones Compartidas no tenían como objetivo reemplazar lo que las iglesias ya han discernido, sino afirmar lo que compartimos juntos”, explica Larry Miller, “y lo que tenemos en común”, añade Nelson Kraybill.

    “Mi oración es que continuemos usándolas de esa manera y no las convirtamos en motivo de disputa”, dice Nancy Heisey.

    “No deberíamos ser el espacio en que se crea una síntesis de algo por votación mayoritaria, procurando reconciliar diversas opiniones. En cambio, es un espacio en que el cuerpo reunido recibe su revelación y la ofrece al mundo y ve qué sucede”, declara Larry Miller.

    “Ha sido asombroso ver el uso generalizado de las Convicciones Compartidas”, comenta Larry Miller. “Afirmar lo que compartimos juntos ha sido muy significativo al procurar descubrir cómo ser el pueblo de Dios en el mundo.”

    Líderes actuales y anteriores del CMM en una recepción ecuménica en 2025, en Zúrich (de izq. a der.): Janet Plenert, exvicepresidenta (Canadá); Rebecca Osiro, exvicepresidenta (Kenia); Henk Stenvers, presidente (Países Bajos); Lisa Carr-Pries, vicepresidenta (Canadá); Danisa Ndlovu, expresidente (Zimbabue); César García, secretario general (Colombia); J. Nelson Kraybill, expresidente (EE. UU.); Ernst Bergen, extesorero (Paraguay); Nancy Heisey, expresidenta (EE. UU.); Larry Miller, secretario general emérito (EE. UU./Francia); Sunoko Lin, tesorero (Indonesia/ EE. UU.). Foto: Kristina Toews

    Fraternidad

    La Asamblea Mundial llevada a cabo en 2003, en Zimbabue, fue decisiva para la misión del CMM de facilitar los vínculos entre las iglesias afines al anabautismo a nivel mundial. El país se encontraba bajo un régimen dictatorial. Había una crisis económica con la multitud de desafíos que conlleva la hiperinflación. Sin embargo, los anabautistas de todo el mundo tenían la intención de reunirse para adorar juntos.

    “Tuvimos largas discusiones sobre si debíamos ir o no”, señaló Nancy Heisey.

    “No queríamos imponer más sufrimiento a la iglesia allí”, dijo Larry Miller. “Pero los Hermanos en Cristo decían: ¿Dónde está su fe?”

    La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por su sigla en inglés) envió una carta a los Países Bajos, ya que a la Doopsgezind le preocupaba (al igual que en la Asamblea en Brasil, en 1974) que al asistir darían la impresión de apoyar a un régimen.

    “¡No es el gobierno quien los está invitando, sino la iglesia!”, respondió la iglesia BICC de Zimbabue. Los menonitas holandeses asistieron.

    Los organizadores animaron a los asistentes a llevar un pequeño obsequio de té o azúcar para los anfitriones. “Jamás olvidaré a los tres hombres de Angola que trajeron bolsas de pescado seco. ¡Qué gesto tan maravilloso de lo que quisiéramos ser los unos para los otros!”, exclama Nancy Heisey.

    “Veíamos el asunto desde la perspectiva de dos mundos distintos”, explica Danisa Ndlovu. “En el contexto africano de Zimbabue, hay un dicho: ‘El estómago del forastero es tan grande como el cuerno de un dios’. Cuando llega un forastero, hay comunión, fraternidad. No se dice: ‘¿Por qué viene a comerse lo poco que tengo?’”

    “El mundo tiene sus propios problemas, pero como iglesia aún podemos reunirnos y ser una iglesia unidos”, afirmó Danisa Ndlovu. “El tema de la Asamblea, Compartiendo los dones en el sufrimiento y en la alegría, ayudó a lograrlo. La gente se fue con la sensación de que había valido la pena asistir.”

    “Esa fue una experiencia fundamental en nuestro movimiento con miras a comprender nuestro cuerpo mundial como una comunión”, declara Larry Miller.

    Unidad

    Parte de la misión del CMM es relacionarse con otras confesiones y organizaciones mundiales.

    Paul Kraybill, el primer secretario remunerado del CMM, participó en la conferencia de secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales. Esta es una reunión de líderes de organismos cristianos organizados de todo el mundo.

    Desde entonces, todos los secretarios generales del CMM se han sumado al grupo. César García y Larry Miller también han sido convocados para presidirlo. “Decidimos participar conscientemente en dichos espacios. Cuando nos convocan, es un reconocimiento al aporte del mundo menonita”, afirma Larry Miller.

    “Parte de la labor del CMM consiste en ayudar a que crezcan los momentos de reconciliación en el movimiento ecuménico, tanto a nivel de diálogos internacionales y nacionales, así como el desafío permanente de propiciarlos en los lugares donde la gente vive y adora”, afirma.

    “Uno empieza con una semilla de mostaza”, asevera Nancy Heisey.

    Las primeras semillas de la reconciliación del CMM con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en 2025, fueron sembradas en 1952 cuando el entonces presidente H.S. Bender asistió a un evento oficial en la Grossmünster.

    Otra semilla fue lo que los luteranos llaman “la Resolución Menonita”, en la Asamblea de la Federación Luterana Mundial (LWF, según su sigla en inglés) en Stuttgart, Alemania, en 2010. Esta disculpa por el repudio a los anabautistas en la Confesión de Augsburgo fue la culminación de un largo proceso.

    El presidente de la LWF presentó la resolución a los delegados y dijo: “Nos gustaría que expresaran su aprobación a esta resolución, ya sea poniéndose de pie o arrodillándose en oración”, recordó Larry Miller.

    “De repente, todos estaban de rodillas o de pie. Los únicos que permanecieron sentados fueron los invitados menonitas.”

    “No pude contener las lágrimas”, expresa Danisa Ndlovu. “Fue increíble ver a esas personas de rodillas. Fue como una descarga eléctrica; todos se dejaron caer de rodillas.”

    “A medida que esa historia se ha ido difundiendo por el mundo ecuménico, quienes estudian estos temas la han resaltado como una nueva forma de recepción: no solo se trata de que aceptemos documentos, sino también de que nos recibamos unos a otros en nuestro culto”, dice Larry Miller.

    El culto llevado a cabo el 29 de mayo de 2025, en Zúrich, fue una representación impactante de dicha “recepción” como una unidad que se experimenta, no necesariamente un acuerdo de unidad. Ese día, en la Grossmünster, no solo debatían teólogos y autoridades eclesiales, sino gente común que participaba en el culto, la liturgia y la vida cotidiana: menonitas y reformados en este lugar de división histórica.

    La Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá celebra el culto durante una visita
    de solidaridad de las Comisiones de Paz y Diáconos en 2015. Foto: Henk Stenvers

    Testimonio

    Crecer en términos de ser una comunión ha estado acompañado de este cuidado mutuo, y aprender a encontrar nuestra voz colectivamente.

    “Las situaciones pueden ser diversas, pero es fundamental hablar sobre la situación. Las palabras públicas deben estar bien pensadas; quienes lean nuestra declaración deben ver nuestra integridad”, afirma Danisa Ndlovu. “Las palabras elegidas apresuradamente pueden echar más leña al fuego en lugar de propiciar la reconciliación.”

    “Tras décadas en el movimiento ecuménico, tengo dudas sobre el impacto de las declaraciones, salvo quizá el impacto en nosotros mismos. Quizás sean más efectivas cuando en algún lugar de nuestro organismo exista el sufrimiento del que hablamos y al que respondemos. Podrán tener un impacto, especialmente si surgen de nuestro propio pathos”, declara Larry Miller.

    Cuando el Concilio General se reunió en Guatemala en 2000, el caucus de África solicitó una declaración sobre la violencia en la región oriental de la República Democrática del Congo. Si bien en ese momento no había iglesias miembros del CMM en dicha región, “decidimos que, dado que muchas iglesias miembros tenían la idea de que era necesario un compromiso con dicho conflicto, debíamos pronunciarnos”, afirma Nancy Heisey.

    “Se mostró suma prudencia, pero recuerdo haber dicho con firmeza, que debíamos escribir la carta”, dice Danisa Ndlovu.

    Un año después, la iglesia de la República Democrática del Congo escribió una carta fraterna a la iglesia de Estados Unidos, justo después del 11 de septiembre (los ataques a las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y al Pentágono en Washington).

    “Eso fue realmente significativo”, dice Nancy Heisey.

    Como residente de Estados Unidos, se sintió nuevamente conmovida por un mensaje de la iglesia mundial justo después de las elecciones estadounidenses de 2024. “Quiero que sepan que estoy orando por ustedes”, escribió un profesor del CEMTA (Centro Evangélico Menonita de Teología Asunción) de Paraguay.

    Habiendo vivido bajo una dictadura militar, “él entiende lo que significa el autoritarismo para la iglesia, con la complejidad que implica la manera en que los menonitas lo abordaron”, explica Nancy Heisey.

    “No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero creo que los norteamericanos –las iglesias–tendremos que prestar mucha más atención a la sabiduría de otros lugares si quisiéramos seguir siendo iglesia.”

    “He valorado el uso actual de cartas pastorales que invitan a la oración. Recomendaría usar ese formato para encarar no solo nuestras preocupaciones inmediatas, sino también para orar por la sabiduría para abordarlas, cómo deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones; animarnos a examinar nuestros corazones en relación a nuestra misión; y cómo expresamos nuestro testimonio de paz frente a las situaciones concretas de hoy en día”, expresa Nancy Heisey.

    “Dichos llamados a la oración se difunden ampliamente. Quizá las personas de las congregaciones, a nivel general, realmente les presten atención. Es sorprendente lo que surge, por ejemplo, en nuestros pequeños grupos de la Hora de Oración en línea.”

    “Parte de ello es ayudar a nuestros propios miembros respecto a lo que decimos. Brinda dirección y alguna forma de unificación, de movilización en torno a un tema”, explica Danisa Ndlovu.

    “Esto se vincula con nuestro papel como iglesia de paz”, dice Nelson Kraybill. “Es necesario que sigamos fortaleciendo las relaciones y los lazos de amor y fraternidad en la comunión anabautista mundial, siempre manteniendo unidas la construcción de la paz y la misión.”

    “Si podemos seguir fortaleciendo esas relaciones internas en el cuerpo mundial, la teología del shalom, entonces es necesario que lo encarne cada parte regional de la iglesia. Los apoyamos. Oramos con ellos. Hacemos un llamado a la oración si hay alguna preocupación. Es el vínculo espiritual el que tendrá el efecto más duradero, más que las declaraciones políticas”, afirma.

    “No creo que deberíamos politizar, pero podemos ser personas que procuran cumplir con lo que su fe les llama a hacer”, afirma Nancy Heisey. “En cada carta que escribo [a mis representantes políticos] digo: Soy cristiana menonita y a mi gente le importa este asunto. Uno es poderoso si es capaz de decir: Mi iglesia mundial nos llama a orar por este tema. Como dijo el obispo Charles Nseemani de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zambia: Podemos hablar con nuestros líderes, pero deben saber que nos presentamos como cristianos, no como partidistas”.

    “Cuando se habla de menonitas, la gente piensa en la paz”, dice Danisa Ndlovu. “Somos conocidos como una iglesia histórica de paz. Si lo usamos sabiamente, es un buen testimonio.”


  • Con celo y devoción, las primeras personas anabautistas vivieron su fe de manera audaz y arriesgada, rompiendo con la iglesia establecida. Este año, cuando el Congreso Mundial Menonita conmemoró los 500 años del movimiento anabautista, nosotros vivimos nuestra fe a través de la reconciliación con iglesias que en el pasado se habían opuesto a nosotros. 

    Hospitalidad

    Al final de una larga caminata en un día caluroso, una mesa con fruta, postres y jugo es una bendición.

    La bendición se multiplica cuando el destino de la caminata es una Täuferhöhle (literalmente, “cueva bautista”) y el refrigerio lo proporcionan feligreses de iglesias católicas y reformadas. Mientras que los primeros anabautistas de las zonas rurales de Suiza celebraban sus cultos lejos de las miradas amenazantes de la Iglesia establecida, hoy en día las personas peregrinas anabautistas son bienvenidas por los miembros de las iglesias católica y reformada.  

    “Su hospitalidad y conversación hicieron que la reconciliación de las personas en el liderazgo se hiciera realidad desde la base”, dijo Andrew Dyck, un menonita que viajó desde Canadá a Zúrich para el día conmemorativo “La Valentía de Amar” y más tarde visitó la cueva. 

    Dorothy Jean Weaver, una menonita que viajó desde Estados Unidos a Zúrich, fue invitada con más de un año de antelación por unas antiguas amistades que viven en Zúrich. “Consideré que era la mejor invitación posible para este evento del 500 aniversario, ya que provenía de mis antiguas amistades suizas reformadas”, ella afirmó. 

    Reconciliación

    “Pero para mí, los momentos más conmovedores del servicio fueron los gestos  de reconciliación (lavado de pies, unción, mensaje del Papa) extendidos/realizados entre las personas en el liderazgo eclesial que representaban a los principales grupos de la Reforma que se opusieron y persiguieron a las primeras personas anabautistas hace 500 años – personas católicas, luteranas y reformadas, y descendientes actuales de aquellos anabautistas», dijo Dorothy Jean Weaver. “Fue un momento muy emotivo y una forma muy adecuada de celebrar el 500 aniversario del movimiento anabautista”.

    Su anfitrión reformado, Peter Detwiller, quien ha trabajado en espacios ecuménicos durante décadas, reflexiona que esta conmemoración “¡fue básicamente un milagro!”. 

    Los reformadores Zwinglio y Bullinger, Lutero y Calvino no solo estaban decididos a erradicar de raíz la secta anabautista, sino que la persecución de las familias y comunidades anabautistas continuó durante unos 130 años en el Cantón de Zúrich y más de 200 años en el Cantón de Berna, dijo. “Desde esta perspectiva, fue un milagro que el movimiento anabautista sobreviviera hasta nuestros días y esté floreciendo, como lo ha demostrado de manera impresionante la conmemoración en Zúrich”.

    Mientras que la solicitud de colocar una placa conmemorativa a Félix Manz en la Asamblea del CMM de 1952 en Suiza fue rechazada, en el 2025 la Iglesia Reformada dio una cálida bienvenida a las personas anabautistas a su iglesia insignia, la Grossmünster, y a su escuela teológica para que utilizaran sus espacios para talleres.

    Peter Detwiller se inspira en el compromiso del movimiento anabautista con la paz y la identidad como “una comunidad libre de personas creyentes comprometidas”. “En mi opinión, la tarea de aprender seriamente del movimiento anabautista aún está por delante de nosotros”, afirmó.

    Lavamiento de pies

    WCRC 150th anniversary, in Chiang Mai. Photo: William Gibson/WCRC

    Tras los profundos momentos vividos en Zúrich, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas invitó al secretario general del CMM, César García, a participar en la celebración de su 150 aniversario como organización en octubre del 2025.

    Durante la celebración en Tailandia, el Reverendo Dr. Setri Nyomi, secretario general interino de la CMIR, y César García se lavaron los pies mutuamente una vez más en medio de un servicio de adoración.

    “No permitiremos que el miedo o la desconfianza nos alejen de esta vocación”, afirmó el Reverendo Dr. Setri Nyomi. 

    “Nos comprometemos a aprender unos de otros compartiendo la riqueza y la diversidad de nuestras tradiciones”, afirmó César García.

    La inspiración del lavamiento de pies en Zúrich se trasladó a las iglesias regionales de Kenia a través del Obispo George Ochieng, cuyo coro de la ‘Eastleigh Fellowship Centre Mennonite Church Choir’ (Coro de la Iglesia Menonita del Centro de Hermandad de Eastleigh) cantó alegremente en ZúrichÉl supervisa 16 congregacionesincluidas seis en Narok, una importante ciudad de la comunidad indígena masái.  

    Sin quererlo, el Obispo George Ochieng había violado las normas culturales al nombrar a una persona miembro para desempeñar responsabilidades diocesanas sin pedir la bendición de los ancianos masái. Las tensiones resultantes dividieron a la iglesia mientras el obispo estaba fuera. 

    “Cuando regresé, compartí el video de esta sesión de lavado de pies, enseñé los fundamentos de la paz y el acto radical de amar a los enemigos, tal como lo enseñó nuestro Señor Jesucristo (Mateo 5:44-45), como el principio fundamental de la paz”. Después de varios meses repitiendo estas ideas de paz, justicia y reconciliación, “el Señor nos concedió un gran avance: todos se reunieron llorando y arrepentidos ante el Señor e hicieron las paces entre ellos”, él dijo.

    Una sola fe

    A finales de año, César García fue una de las 27 personas representantes de más de una docena de comuniones cristianas mundiales que se reunieron en Iznik, Turquía, para conmemorar el 1,700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico en la historia de la Iglesia.

    Los anfitriones, el Patriarca Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, y el Papa León XIV, hablaron de “dar testimonio vivo de la misma fe” y de estar “unidos por un vínculo tan profundo podemos continuar nuestro camino de adhesión cada vez más profunda a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo, bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor mutuo y el diálogo”. 

    “Jesús, crucificado y resucitado, a quien el Padre ha hecho Señor y Mesías, Kyrie eleison”, oró César García en español, cuando le tocó hablar en la ceremonia.

    El Credo Niceno, producto de ese concilio (ampliado en Constantinopla décadas más tarde), sigue siendo una confesión de fe común en todo el espectro confesional, desde el catolicismo hasta la ortodoxia, pasando por el protestantismo y el anabautismo.


  • La Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Etiopía se pospone a una fecha y país diferente.

    Debido a una crisis interna de unidad, la Iglesia Meserete Kristos (MKC) ha retirado con pesar su invitación para ser anfitriones de la Asamblea del CMM. Su necesidad de centrarse en la unidad interna hace que sea difícil dedicar la atención necesaria a la preparación para los visitantes globales en 2028.

    “La idea de las asambleas del CMM es que sean una bendición para nuestras iglesias. Si se convierten en una carga durante una crisis, deberíamos reconsiderar el seguir adelante con la planificación de la asamblea”, explica César García, secretario general.

    “Hemos apreciado el arduo trabajo que los líderes de MKC ya han invertido en la planificación de este próximo evento”, expresó Liesa Unger, directora de eventos. “El amor que nos han demostrado con esta generosa invitación nos ha inspirado. Lamentamos el final prematuro de este proceso”.

    “Todos somos el CMM: el hecho de que las iglesias elijan buscar un camino de unidad e identidad en medio de las diferencias es lo que nos da vida. Hay diferencias que desafían nuestra unidad al reunirnos como iglesias, pero queremos perseverar en el amor de Cristo por todos los que proclaman el nombre de Jesús en la fe anabautista”, afirma César García, secretario general.

    “Les invitamos a orar por la unidad de MKC, los líderes del CMM que están discerniendo un nuevo plan para nuestra próxima Asamblea, y por toda la comunión anabautista global en 61 países alrededor del mundo mientras cada uno lucha con sus propias polaridades y pruebas”.

    En las próximas semanas tendremos más noticias sobre la próxima Asamblea.


    Por favor ore con nosotros…

    Señor Dios,

    Jesús nos mandó a amarnos unos a otros como tú nos has amado (Juan 15:12). Oró en el huerto para que nos protegieras del maligno que busca dividirnos y robarnos el gozo (Juan 17:15). Gracias por el ejemplo de Cristo, nuestra paz, quien derribó el muro divisorio y la hostilidad entre nosotros (Efesios 2:14).

    Que podamos someter nuestras diferencias a Cristo, quien las reúne para construir un templo santo para Dios (Efesios 2:22).

    Que podamos permanecer en ti (Juan 15:4), nuestra fuente de vida, conectados a las muchas ramas de tu obra fructífera en el mundo a través de iglesias de todo tamaño y forma.

    Amen.

    orange cloaked choir in front of room full of african spectators
  • Actualización

    Tras la declaración de un cese el fuego temporal, continuamos orando y actuando por una paz justa mientras nos solidarizamos con todos aquellos que sufren, lloran y guardan la esperanza: palestinos, judíos y aliados.

    Carta

    Amados hermanos y hermanas:

    El 7 de octubre de 2025 es el trágico aniversario de un brote de violencia que ha causado la pérdida de cientos de miles de vidas en las tierras llamadas Israel y Palestina y también en la región más amplia.

    Reconocemos que la imagen de Dios se encuentra en cada hombre, mujer y niño: cada muerte resultante de la opresión, el hambre, el encarcelamiento y la violencia es una tragedia.

    Nos apena la represión, el desprecio por la dignidad humana y el despojo durante décadas que condujeron a la crisis actual.

    Denunciamos los actos genocidas que buscan extinguir a un pueblo y su cultura. Denunciamos las enseñanzas cristianas que justifican y sustentan la crueldad, la superioridad y la violencia.

    Abrimos los ojos para ver y los oídos para escuchar el clamor de quienes sufren. Confesamos nuestro fracaso a la hora de responder ante su dolor.

    Nos hacemos un llamado a actuar en solidaridad con quienes se encuentran heridos y oprimidos. Nos comprometemos a decir la verdad y a practicar la justicia que conducen a la paz y la seguridad para todos en la región y más allá.

    Junto con nuestros hermanos cristianos palestinos del movimiento de teología de la liberación Sabeel:

    Dios todopoderoso, recordamos que “cuando los justos claman, el Señor escucha y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34: 17). Señor, ¿dónde está tu mensaje de libertad en medio del sufrimiento de quienes son detenidos y torturados injustamente? 

    Ayúdanos a dar testimonio ante quienes sufren y a aumentar nuestras acciones para que tu justicia se cumpla.

    Señor en tu misericordia…escucha nuestra oración.

    Oh Señor, cuánto anhelamos ver tu paz reinar en nuestro mundo.

    Anhelamos ver tu paz en Palestina e Israel, así como para las iglesias miembros del CMM en otras partes del mundo que también sufren violencia política o guerra en la República Democrática del Congo, India, Myanmar, Ucrania y Estados Unidos; y la violencia social persistente en muchas partes de Latinoamérica.

    Que venga tu reino de paz, y que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. ¡Y que seamos participantes de tu reino de paz!

    Nuestras palabras parecen pequeñas e insuficientes ante la crisis, pero aun así reafirmamos nuestra convicción de que:

    El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados..”
    (Convicciones Compartidas 5) 

    Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

    En el nombre de Jesús, amen.

    Henk Stenvers

    Henk Stenvers,
    presidente,
    Congreso Menonita Mundial

    Tigist Tesfaye

    Tigist Tesfaye secretaria, Comisión Diáconos

    Andrew Suderman

    Andrew Suderman secretario, Comisión de Paz

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  • Henk Stenvers, presidente del CMM, afirma que, “somos guardianes de la creación; este árbol nos recuerda que cada paso que damos como Comisiones, Miembros Directivos y Redes, repercute en la creación, también simboliza nuestra presencia en el mundo”.

    El Comité Ejecutivo, las Comisiones, el personal y el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación plantaron un tilo (tilia cordata) en Schoenblick, Schwäbisch Gmund, Alemania, el 23 de mayo de 2025.

    Desde 1999, el Congreso Mundial Menonita planta un árbol como recordatorio de la reunión del Comité Ejecutivo.

    El tilo fue seleccionado por el jardinero Gottfriend Gladis. Además de ser una especie local, el tilo tiene un significado simbólico.

    La tradición sostiene que se plantó un tilo en el lugar donde Menno Simons fue enterrado, la tumba no fue marcada para evitar problemas.

    Además, el tilo se ha plantado históricamente en los centros de los pueblos alemanes. Antiguas canciones populares hablan de reuniones alrededor del tilo para celebraciones comunitarias.

    “El parque es una parte fundamental de Schoenblick”, dijo Luis Fress, gerente del hotel Schönblick, quien accedió a la solicitud de plantación. Muchos voluntarios están deseosos de trabajar en el lugar; el jardín de infates local organiza excursiones para jugar entre los árboles y las flores.

    Además, un vasto huerto abastece las cocinas. Luis Fress, comentó que, “el huerto forma parte de nuestra vida diaria aquí. Plantar un árbol en el terreno crea una conexión permanente entre el centro de confesión protestante y los menonitas que pasan más de una semana allí”.

    Lisa Carr-Pries, vicepresidenta del CMM, calificó el árbol como “símbolo de vida, esperanza y fidelidad”. Recuérdanos, Señor, que cuidar la creación no es un acto aislado, sino una forma de vida: en lo que comemos, en cómo viajamos, en lo que consumimos y en cómo oramos.

    Además, Lisa, oro, “recordamos también hoy esos lugares donde la creación gime: donde los bosques arden y los ríos se inundan, donde los extremos climáticos provocan hambre, desplazamientos y pérdidas. Acompaña a los que sufren. Despierta el corazón de los poderosos. Inspíranos a todos a actuar con base en el amor”.

    people with shovels put dirt on a tree