• Desde 2016, un presidente muy polémico por su campaña antidrogas, lidera las Filipinas. Ha habido un aumento en los asesinatos extrajudiciales; se dice que policías ejecutan a los traficantes de drogas y a los que se resistan. Existe un apoyo masivo por el carismático presidente, pero también hay controversias en torno a su carácter y su enfoque violento respecto al problema de la droga y la pobreza en el país.

     Ebenezer Mondez En la ciudad de Lumban, en la provincia de Laguna, el pastor Eladio Mondez dirige la congregación de la Iglesia Bíblica Menonita de Lacao. Los domingos por la mañana, se reúnen alrededor de cincuenta varones y mujeres, jóvenes y viejos, a escuchar la Palabra de Dios. Por la tarde, entre cuarenta y cincuenta niños de todo el barrio vienen a aprender de las historias bíblicas, a cantar y bailar, y a comer una comida saludable preparada por los voluntarios de la congregación.  

    Durante la semana, Eladio se desempeña como presidente de la Alianza Evangélica Lumbana de Pastores (LEAP, por sus siglas en inglés). Es la asociación ministerial de la ciudad, que une a doce iglesias evangélicas para causar un impacto en su municipio. Dichos pastores se han comprometido a asistir al gobierno local en la campaña nacional antidrogas, cumpliendo la función de facilitadores en las sesiones de rehabilitación de consumidores y traficantes de droga, quienes se entregan a la policía para comenzar a cambiar su vida. 

    Cada mes de enero, la Iglesia Bíblica Menonita de Lacao celebra el Mes Nacional de la Biblia y el Domingo de la Fraternidad Mundial del Congreso Mundial Menonita. 

    Un cuerpo en crecimiento

    Los menonitas llegaron por primera vez a las Filipinas en la década de los setenta, a través de las iniciativas de ayuda del Comité Central Menonita. Más tarde, las Misiones Menonitas del Este (anteriormente, Junta Menonita de Misiones y Caridades del Este [EMBMC, por sus siglas en inglés]) llegaron a las Filipinas y establecieron iglesias menonitas.

     Ebenezer Mondez

    La mayoría de los líderes de las iglesias menonitas locales son pastores de diferentes denominaciones, que se convirtieron a la práctica menonita de la fe, razón por la cual en 1991 se establecieron formalmente como Integrated Mennonite Churches, Inc. (Iglesias Menonitas Integradas [IMC, por sus siglas en inglés]). 

    IMC continúa creciendo, con cerca de 1?500 miembros bautizados en la actualidad. Las iglesias locales adheridas a IMC están conformadas por congregaciones rurales, que se encuentran en montañas de difícil acceso, donde la mayoría de los miembros son agricultores que dependen de cultivos agrícolas para vivir. Algunas iglesias están ubicadas en la ciudad, donde la nueva generación de jóvenes profesionales presta servicios como maestros/as, enfermeros/as y trabajadores de desarrollo de la comunidad.

    El cristianismo en las Filipinas está muy extendido, con iglesias predominantemente católicas romanas. Sin embargo, en la última década ha habido un aumento en el número de iglesias evangélicas. Esto quizá se deba al ingreso de las misiones extranjeras, y como resultado de la división de las iglesias. Hace más de una década IMC también sufrió una división. 

    En las comunidades locales, las iglesias de IMC participan activamente para responder a las necesidades de su entorno. Algunas iglesias tienen programas de alimentación para niños de bajos recursos. También proporcionan útiles escolares antes del inicio del año escolar como estímulo para los niños cuyos padres no pueden pagarlos. En otras zonas, llevan a cabo estudios bíblicos y escuela dominical, que se transforma en un espacio para que los niños y las niñas se diviertan, escuchen historias sobre Jesús y estén con otros creyentes que los aman y se preocupan por ellos.

    Una familia que fraterniza 

    IMC lleva a cabo una convención general anual, en la que todos los líderes y miembros se reúnen para fraternizar y aprender más sobre la teología de la paz, el anabautismo, y cómo abordar los desafíos a nivel local y nacional. Sin embargo, debido a los desafíos geográficos y financieros, solo el 20 por ciento de la membresía total puede asistir a dicha convención. Generalmente, solo aquellos que están cerca del lugar de la reunión pueden llegar debido a los gastos de viaje; los que llegan de lejos tienen que viajar entre cinco y dieciséis horas.

     Ebenezer Mondez

    La juventud de IMC también organiza un campamento todos los años, donde los jóvenes líderes se alientan y fortalecen mutuamente. Asimismo, es una vía para invitar a los jóvenes a conocer a Jesús y tener una relación con él. Los campamentos de jóvenes generalmente revitalizan a la juventud para servir en sus iglesias locales, fraternizar y testificar activamente

    Además, las congregaciones de IMC participan activamente junto con otras iglesias de su zona. Se convierten en miembros de asociaciones ministeriales en su municipio o provincia. Estas organizaciones fomentan la fraternidad entre los creyentes de Jesús. Aunque existan algunas diferencias, destacan la unidad de los creyentes de Cristo. Las iglesias menonitas ofrecen una teología de la paz que las inspira a organizar acuerdos pacíficos entre los candidatos durante los períodos de elecciones locales.

    Otros grupos anabautistas de las Filipinas

    Aparte de IMC, hay otras denominaciones menonitas presentes en las Filipinas, tales como los grupos conservadores de Nationwide Fellowship of Churches, con los cuales IMC no tiene comunicación. Hay una misión de los Hermanos Menonitas en el norte, pero todavía no han hecho contacto con IMC. También hay una Red de Iglesias de Paz (Peace Church Network) establecida por la Iglesia Menonita de Canadá en Metro Manila, la capital del país. La Red de Iglesias de Paz e IMC se han reunido en varias ocasiones para fraternizar y aprender juntas. 

     Ebenezer Mondez

    Como en otros países, los menonitas de las Filipinas enfrentan desafíos en el discipulado y la evangelización. La presencia evangélica en el país es abrumadora y casi no hay quien no haya escuchado el evangelio, pero optan por ignorarlo o alejarse. El desafío es cómo dar testimonio de la singularidad de la tradición anabautista al destacar la paz, la no violencia y la no resistencia.  

    Existe la posibilidad de llevar a la práctica nuestros principios de paz y de no violencia de manera concreta. Los grupos armados que desean una rebelión comunista, habitan en remotas regiones montañosas. Algunas iglesias IMC ubicadas en zonas donde se encuentran grupos rebeldes, dan testimonio ofreciendo meriendas y siendo amigables con ellos.  

    El anabautismo también ha tenido influencia en el proceso de paz del país, donde los líderes de la consolidación de la paz consideran la teología de la paz anabautista como un modelo para acercarse a los grupos separatistas musulmanes, como así también a los rebeldes comunistas.  

    A medida que se acerca el cincuentenario de la presencia menonita, nuestras iglesias ‚Äìque expresan una gran diversidad denominacional‚Äì continúan siguiendo a Jesús en el camino de la paz, testificando a nuestro prójimo por medio del amor y la justicia que Jesús demostró en sus interacciones con las personas en la Tierra.

    ‚ÄîRegina Lyn Mondez-Sumatra, Coordinadora Nacional de IMC, desde 2011. Se formó en la Iglesia Bíblica Menonita de Lumban. Actualmente, es investigadora a tiempo completo para una pequeña ONG, que brega por la consolidación de la paz en Metro Manila promoviendo el proceso de paz entre el Gobierno filipino y el Partido Comunista. /em>

     


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2019.

     

  • “Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Porque el Señor puso las bases de la tierra y la afirmó sobre los mares y los ríos” (Salmo 24,1–2).

    “Cambio Climático”: estas dos palabras frecuentemente generan ansiedad con respecto al futuro, no solo de la humanidad, sino también de todo el planeta.

    Estudios científicos realizados en los últimos 100 años muestran que si las temperaturas globales aumentan más allá de 1.5 º centígrados, habrá impactos negativos en los ecosistemas de todo el mundo. Este pequeño cambio conlleva que los patrones de lluvia se alteren, que las temperaturas cambien y genera un mayor riesgo de olas de calor, inundaciones, derretimientos de las capas de hielo y los glaciares, lo que ocasiona un aumento del nivel del mar.

    El cambio climático plantea un riesgo para las sociedades humanas y los ecosistemas naturales. Una interrupción en el equilibrio del ecosistema ya se mide en especies de plantas y animales los cuales están cambiando fisiológicamente. Debido a efectos tales como la disminución del rendimiento de los cultivos; el cambio climático causará mayores tasas de pobreza.

    Si bien la evidencia científica presenta muchos aspectos negativos, la iglesia puede resaltar los aspectos positivos. Como cristiana, que actualmente estudia ciencias ambientales, creo que podemos buscar soluciones en la ciencia y al mismo tiempo exaltar a Dios por su grandeza, porque Él creó el mundo y nos otorgó el deseo de entenderlo.

    El compromiso de la iglesia es vital. A continuación, ofrezco 6 puntos de acción.

    Cambiar

    Muchos necesitamos cambiar nuestra mentalidad, perspectiva y actitud frente al cambio climático. Este no es un problema que solo corresponde a los políticos, científicos y expertos. Es un problema de todos, incluida la iglesia mundial.

    Aunque esperamos la vida eterna a través de Jesucristo, a medida que caminamos en la tierra somos los guardianes de la misma. Génesis 2:15 dice “Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara”. Dios le ordenó a la humanidad que cuidara de su creación.

    Como hacerlo…

    El asunto no se trata de si el cambio climático es un fenómeno verdadero o no, sino de cómo nosotros, como miembros de la iglesia global, participamos en la adaptación de nuestras comunidades a los cambios. Es una cuestión mundial que debe abordarse mediante un esfuerzo conjunto en lugar de hacerlo individualmente.

    La iglesia global, al fomentar un espíritu de unidad y compromiso comunitario, puede ayudar a acercar a las personas a Cristo y dirigir a sus comunidades hacia una dirección positiva.

    Acción y Conciencia

    Como iglesia, podemos ser un lugar en donde las personas buscan información precisa sobre qué es el cambio climático, a quién afecta, cómo adaptarse y cómo mitigar sus efectos.

    La iglesia mundial podría ayudar no solo financieramente sino también espiritualmente, a comprender la dinámica entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Los habitantes de los países en desarrollo sufrirán más los impactos del cambio climático en relación con las naciones desarrolladas. Como organismo global, podríamos ser un conducto para la información específica por regiones.

    Las congregaciones locales podrían promover estrategias de conservación que comiencen a nivel comunitario. La iglesia podría ofrecer recursos para mejorar la eficiencia en los sistemas de energía y alimentación, construir infraestructura verde y fomentar espacios verdes en áreas urbanas y rurales.

    La naturaleza

    Tome tiempo para apreciar la naturaleza y ver la grandeza de Dios en ella. Recuerde que a medida que cambie el clima, también lo harán ciertos aspectos de la misma.

    Dios

    Debemos mantener a Dios como el centro. Entonces, donde la evidencia científica nos decepciona, la Palabra de Dios sigue siendo una verdadera guía. La oración es una herramienta poderosa que nos conecta con Dios y con los demás.

    Espere cualquier cosa

    Vivimos en un mundo lleno de confusión. Los científicos confían en la evidencia y las proyecciones para predecir escenarios futuros, pero eso nunca puede ser 100% exacto. Sin embargo, como creyentes, nuestro consuelo reside en Dios como nuestra paz en los momentos de caos e incertidumbre.

    Nuestras vidas están fundamentadas en Cristo. Pase lo que pase, Dios está siempre con nosotros. Esta no es una excusa para sentarse y ver cómo se desarrolla el caos, más bien, es un momento para CAMBIAR. Como iglesia mundial, podemos aprovechar esta oportunidad para llegar a aquellos que están perdidos.

    —Makadunyiswe Ngulube es la representante de YABs para África. Ella es miembro de la iglesia Mount Pleasant de los Hermanos en Cristo en Zimbabue. Ella está estudiando Ciencias Ambientales en la Universidad de Saint Mary, Nueva Escocia, Canadá.

    Fuentes utilizadas (en inglés):

    Global warming of 1.5ºC. An IPCC Special Report, https://www.ipcc.ch/sr15/

    D. Lobell, M. Burke, C. Tebaldi, M. Mastrandrea, W. Falcon, and R. Naylor. “Prioritizing climate change adaptation needs for food security in 2030” in Science (2008).

    Terry L. Root, Jeff T. Price, Kimberly R. Hall, Stephen H. Schneider, Cynthia Rosenzweig, & J. Alan Pounds. “Fingerprints of global warming on wild animals and plants” in Nature (2003).

  • En Renovación 2027, El Espíritu Santo Transformándonos en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018, varias personas compartieron el testimonio de una experiencia acerca de la obra del Espíritu cambiando a las personas dentro la iglesia. Varios de los artículos en esta sección han sido adaptados a partir de esas presentaciones. Algunos testimonios adicionales también cuentan sobre la obra del Espíritu Santo transformando las vidas.


    Era el momento de reunirnos para un día de comunidad de la iglesia y celebrar – ¿pero celebrar qué? ¿La fidelidad de Dios en el pasado en nuestra larga historia a pesar de la amenaza de declive en el presente? ¿Nuestra rica herencia aún presente en las iglesias hoy día?

    Durante los últimos 15 años, en las iglesias menonitas suizas no se habían llevado a cabo reuniones de este tipo. Los preparativos para ésta llevaron dos años.

    Dedicamos mucho tiempo a la búsqueda de un tema que fuera el enfoque de nuestra celebración.

    • Alguien pensó que al reunirnos, todas las distintas identidades de nuestras 14 iglesias deberían hacerse visibles, un paisaje de perfiles desplegando la riqueza del evangelio de Cristo encarnado en muchas formas de comunidades eclesiales, cada una bastante diferente de las otras.
    • Otra persona sugirió que siguiéramos el modelo de las cartas a las siete iglesias que se encuentra en el libro de Apocalipsis de Juan. Se invitaría a las iglesias a escribir una carta imaginando lo que diría Dios sobre sus iglesias en la actualidad: los peligros, sus fortalezas y debilidades.
    • Alguien más mencionó que nuestras iglesias necesitan estímulo para entrar en la renovación y establecer una visión para guiarnos en los años venideros.

    Nos escuchamos mutuamente. Llevamos a casa lo que se trató, oramos al respecto, y lo discutimos en otros grupos.  

    Cuando nos volvimos a reunir, nos quedó grabada la idea de escribir una carta. Pero nos inquietaba la noción de tomar como modelo las cartas en Apocalipsis. ¿Quién puede hablar desde la perspectiva de Dios? Esto podría incitarnos a juzgarnos unos a otros. Siguiendo los hilos de lo que había en nuestros corazones para nuestras iglesias, finalmente decidimos que por cierto íbamos a invitar a las iglesias a escribir una carta a todas las otras iglesias de nuestra denominación.

    Pero debía ser una carta sobre sus esperanzas, imaginándose dentro de 10 años dando una mirada retrospectiva a este intervalo que tenían por delante. Describirían cómo Dios los habría guiado, qué caminos habrían recorrido, qué cambios habrían atravesado.

    Las invitamos a poner por escrito sus sueños para el futuro crecimiento de sus iglesias.

    ¿Responderían las iglesias? ¿Se mostrarían tan vulnerables ante las demás? No estábamos seguros si estaban listas para esta tarea.

    Nos arriesgamos. 

    El tema del día sería “Aire matutino”. A través de las cartas esperábamos tomar un nuevo ánimo, un aroma del futuro que Dios había puesto en nuestros corazones.

    El viento matutino del reino venidero de Dios ya estaba presente como un aroma en nuestros sueños.

    La respuesta fue asombrosa.

    • Algunas iglesias preguntaron si podían escribir dos cartas porque estaban por fundar una nueva iglesia.
    • Muchas iglesias se reunieron para discutir cómo veían los 10 años venideros.
    • La mayoría de las iglesias escribieron una historia audaz, llena de valor. Estaban al tanto de los desafíos que se avecinaban, pero vieron estos cambios que se avecinaban como el nacimiento de algo nuevo que estaban esperando.

    Esta fue una primera transformación por el Espíritu. Seguimos una fragancia que ya se encontraba en el aire. El Dios fiel entretejiendo nuestro futuro vino a encontrarse con nosotros en el presente.

    Para nuestro día de comunidad imprimimos todas las cartas en pancartas. Con mucha curiosidad, personas de todas las iglesias se juntaban para leer lo que otros habían escrito. 

    Este día se convirtió en un compromiso mutuo de las iglesias: oraremos por ustedes, que Dios cumpla lo que ha puesto en sus corazones, incluso si es muy diferente de lo que imaginamos para nuestro propio futuro.

    Esta fue una segunda transformación. Reconocimos y afirmamos que Dios está encarnando su evangelio de muchas maneras que se complementan mutuamente.

    Al finalizar el día, les pedí a las congregaciones que pasaran al frente con el panel mostrando su carta. A medida que las pancartas se movían de un lado al otro del salón, de repente me di cuenta que parecían velas listas para atrapar el viento de Dios.  

    En los dos años transcurridos desde entonces, hemos visto algunos de estos sueños convertirse en realidad.

    Como conferencia (iglesia nacional), estamos descubriendo esperanzas en común que nos unen. Algunas diferencias pueden originar tensiones que amenazan nuestra unidad y necesitan ser tratadas. Pero la apertura y las oraciones sinceras de estas cartas encienden un amor mutuo renovado que hace posible abordar preguntas difíciles que de otra forma podrían quebrantar nuestra unidad. 

    Mediante un proceso de escucharnos mutuamente en cuanto a lo que Dios había puesto en cada corazón, tanto a nivel de iglesias locales como a nivel de liderazgo conferencial, experimentamos el Espíritu de Dios transformándonos.

    —Jürg Bräker es miembro de la Comisión de Diáconos. Él es el secretario general de la conferencia menonita de Suiza/ Konferenz der Mennoniten der Schweiz (Alttäufer)/Conférence Mennonite Suisse (Anabaptiste), the Anabaptist church in Switzerland.

    Él fue uno de los oradores en Renovación 2027, El Espíritu Santo nos Transforma, en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación. 

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.

  • En Renovación 2027, El Espíritu Santo Transformándonos en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018, varias personas compartieron el testimonio de una experiencia acerca de la obra del Espíritu cambiando a las personas dentro la iglesia. Varios de los artículos en esta sección han sido adaptados a partir de esas presentaciones. Algunos testimonios adicionales también cuentan sobre la obra del Espíritu Santo transformando las vidas.

    El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo (Mateo 28,19). Eso es lo que mi iglesia, la Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por sus siglas en inglés) en Zimbabue enseña. No podemos ver al Espíritu Santo con nuestros ojos, pero vemos a Dios en acción a través de su Espíritu, y el resultado es siempre asombroso, impresionante e inspirador.

    Cuando era niña, se nos enseñaba sobre Dios el Padre y Jesús, el gran amigo de los niños, y nuestro Salvador. El Espíritu Santo apenas era mencionado, aunque entonábamos cantos que propugnaban el poder de este consolador y maestro.

    Íbamos a la iglesia a adorar a Dios con otros creyentes a través de la oración, los estudios bíblicos/la escuela dominical, los himnos (de alabanza y de adoración), la ofrenda y el sermón.

    Durante muchos años, nuestras iglesias enseñaron bien la Biblia, pero nuestras acciones en la adoración, aunque apropiadas en lo que a forma se refiere, no coincidían con la ética, particularmente cuando se trataba de dar el diezmo y la ofrenda así como cualquier otro tipo de dádiva.

    Luego llegaron las enseñanzas sobre la persona del Espíritu Santo; comencé a presenciar cambios de actitudes.

    Cuando una iglesia permite el poder transformador del Espíritu Santo, vemos los frutos del amor, de la alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y del dominio propio (Gálatas 5,22–23). 

    El tiempo de oración se ha convertido en un tiempo de verdadera comunión con Dios. 

    Durante la alabanza y la adoración, el equipo está adorando a Dios de forma genuina, pudiendo dirigir al resto de la congregación a la presencia de Dios. La letra de los himnos adquiere un nuevo significado. 

    La práctica de dar está mejorando. Los adoradores ya no están dando los diezmos y las ofrendas por obediencia a la ley, sino más bien por amor, por gozo y con corazones agradecidos. Para la mayoría de las personas el dar generosamente como lo hicieron los macedonios en 2 Corintios 8 no es fácil, pero seguimos siendo testigos de la transformación que solo podemos atribuir a la obra del Espíritu Santo. 

    Un ejemplo de la obra del Espíritu Santo es el que ocurrió en 2011, durante la conferencia femenina de BICC en Mtshabezi Mission.

    El último día de la conferencia, la evangelista Silibaziso Nhliziyo basó su mensaje en Génesis?9,17–26. Esta querida mujer de fe profunda desafió a la iglesia a cuidar de nuestros padres espirituales, de nuestros pastores y líderes que están expuestos a las carencias y a las necesidades. 

    Ella puso el dedo sobre la llaga: “La esposa del obispo Ndlovu visita a los enfermos y a los desconsolados, y hace muchos mandados para la iglesia a pie, o toma los taxis de recorridos cortos. Sin embargo, vivimos con comodidad y manejamos buenos vehículos, ¿verdad? Hoy, vamos a dar, para que la esposa del obispo pueda comprar un vehículo. Den, mujeres: planten una semilla para aliviarle la vida a la esposa del obispo al servir a Dios. 

    “Vamos a dar $5.000 para comprar el vehículo. Lo que hacen por ella, lo están haciendo para Dios”. 

    Parecía una tarea difícil para muchos que generalmente daban el mínimo posible. 

    Sorpresa, sorpresa, las mujeres pasaron al frente comprometiéndose con sumas que sobrepasaban la cifra citada. Todas estuvimos de acuerdo en que el Espíritu Santo estaba obrando. Hasta la fecha, el vehículo de 10 asientos que compramos es utilizado por la esposa del obispo y por otras damas de la iglesia que están llevando a cabo el ministerio de mujeres.  

    Silibaziso continuó diciendo: “Siento en mi espíritu que hay mujeres que están teniendo problemas para concebir. Sus corazones claman por tener hijos. Algunas se están dando por vencidas. ¡Con Dios nunca te des por vencida!” 

    Muchas mujeres pasaron al frente para pedir oración.

    Seis años después, durante la conferencia anual de mujeres de los Hermanos en Cristo, Lovewyn Mhlanga, una talentosa maestra y conferencista, casada con un ministro del evangelio en la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Lobengula en Bulawayo, dio un testimonio personal. 

    “En Mtshabezi [la conferencia mundial femenina de 2011] me encontré con mi Jesús de una forma especial”, dijo ella.

    “Estaba reacia a seguir adelante. Había perdido cuatro embarazos. Ya habían orado muchas veces por mí, pero mis esperanzas se habían desvanecido muchas veces. 

    “Me dirigí al frente de mala gana, con las lágrimas rodando por mi rostro. Mientras oraban por mí, Dios me tocó. 

    Poco después, tuve un embarazo que alimenté con una mezcla de alegría y ansiedad. Después de nueve meses, ingresé al hospital para un parto por cesárea. Cuando todavía me encontraba en el quirófano escuché llorar a mi bebé y dije, ‘¡Dios, eres tan bueno! Eres fiel. Eres Jehová y mereces toda la adoración!”

    Al estar sentada aquí, hay cosas por las cuales le crees a Dios. Cree que Dios traerá un avance en tu vida”, dijo Mhlanga. “Tuve a mi niña, Princesa. Oré por otro bebé, y Dios me dio un hijo, el príncipe Joshua.

    ¿Se encuentra el Espíritu Santo en nuestro medio transformando las situaciones y las vidas? ¡Sí, lo está! El mismo Espíritu Santo que trajo a los misioneros, que nos dio el evangelio, que vino con escuelas y hospitales, es el mismo Espíritu que obra en la actualidad construyendo el reino de Dios.

    —Barbara Nkala es representante regional del CMM para África meridional. Es miembro de la iglesia Hermanos en Cristo en Zimbabue. Ella fue una de las oradoras en Renovación 2027, El Espíritu Santo nos transforma, en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018. Las columnas de esta sección se adaptaron de su presentación.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.

  • Tres razones por las cuales el Espíritu Santo es pertinente para la iglesia actual

    Cincuenta días después de la Pascua Judía, la comunidad judía se reunió en Jerusalén para la Fiesta de las Semanas. Al mismo tiempo, los seguidores de Jesús se reunieron en un cuarto aguardando la promesa del Espíritu Santo.

    Mientras esperaban, “De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban…. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran” (Hechos 2,2-4). De forma milagrosa los seguidores de Jesús comenzaron a hablar en idiomas, para ellos, desconocidos.

    Las noticias de los seguidores hablando en idiomas diferentes pronto se extendió por toda Jerusalén. La gente estaba desconcertada, asombrada o escéptica.

     Len Rempel

    Luego Pedro – el mismo Pedro que 50 días antes había negado cualquier asociación con Jesús – se puso de pie y predicó su primer sermón. Ahora, con el poder del Espíritu Santo, Pedro se paró delante de miles de personas que habían crucificado a Jesús. La multitud que hace 50 días no podía soportar a Jesús ahora escuchó atentamente un sermón en defensa de Jesús. 

    Según se informa, 3.000 personas creyeron en Jesús y ese día fueron añadidas a la iglesia.

    Pedro interpretó los eventos de esa mañana a la luz de una profecía del profeta Joel. 

    En Joel 2,28–29, Dios prometió derramar su Espíritu sobre toda carne. Dios prometió empoderar a todas las personas para ejercitar el poder divino. Y esta profecía se cumplió este día. Así fue como el día de Pentecostés pasó a ser el día del nacimiento de la iglesia.  

    Dos mil años más tarde, ¿por qué nos importa que los primeros cristianos estuviesen llenos del Espíritu Santo? ¿Qué es lo que la iglesia podría aprender de los eventos de Pentecostés?

    1. El Espíritu Santo sigue empoderando a la iglesia 

    En Hechos 1,8, Jesús prometió a sus discípulos que recibirían el poder del Espíritu Santo para testificar. Antes de Pentecostés, los discípulos tienen miedo y se encuentran sin dirección. Después, de forma audaz, se presentan como seguidores de Jesús.

    El empoderamiento que recibieron no llegó a su fin ese día. Llevan a cabo actos poderosos de sanidad, levantando a los muertos, y testificando en el Sanedrín. Viven con valentía, la mayoría hasta el punto de la crucifixión.

    El Espíritu Santo continúa empoderando a la iglesia hoy. Las instituciones cristianas trabajan para abordar temas importantes tales como el tráfico humano, el desplazamiento, la pobreza y el hambre, la violencia y la guerra.

    Miembros de la iglesia arriesgan sus vidas para para vivir su fe. 

    Greta Lindecrantz de Colorado, EE.UU., eligió la cárcel en lugar de apoyar la pena de muerte.

    Sang-Min Lee de Corea del Sur rehusó completar el servicio militar obligatorio del gobierno y pasó 15 meses en prisión como objetor de conciencia.

    Los jóvenes menonitas de Colombia se han negado a unirse a los grupos armados porque creen que “no es compatible con las enseñanzas y los ejemplos de Cristo Jesús”.

    En India, los creyentes siguen a Cristo en medio de la creciente intolerancia y persecución religiosa.

    Esto es posible solo debido al poder del Espíritu Santo

    2. La iglesia por naturaleza es diversa e inclusiva

    El día de Pentecostés, el Espíritu Santo permitió a los creyentes reunidos “declarar las maravillas de Dios” en idiomas que nunca antes habían hablado. Este milagro reafirma la naturaleza diversa de la iglesia: multilingüe, multiracial y multicultural.

    De ahí en más, en lugar de ser un grupo homogéneo de galileos, la iglesia pasó a ser una comunidad de personas de todas las naciones, atraídas unas a otras por el amor de Cristo.

    En su sermón, Pedro cita al profeta Joel para interpretar los eventos de esa mañana:

    “Sucederá que en los últimos días, dice Dios,
    derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad;
    los hijos e hijas de ustedes
    comunicarán mensajes proféticos,
    los jóvenes tendrán visiones,
    y los viejos tendrán sueños.
    También sobre mis siervos y siervas
    derramaré mi Espíritu en aquellos días,
    y comunicarán mensajes proféticos” (Hechos 2,17–18).

    El día de Pentecostés fue un evento histórico, porque Dios cumplió la profecía que había sido dada cientos de años atrás.

    En los días del Antiguo Testamento, el Espíritu casi siempre era derramado solamente sobre los profetas, los sacerdotes y los reyes; en el día de Pentecostés esto cambió. Todos los creyentes sin importar la edad, el género y el nivel económico recibieron el poder del Espíritu Santo

    La iglesia pasó a ser un lugar donde todas las personas importaban, jóvenes y viejos, hombre y mujeres. Y todos recibieron el poder para contribuir a la vida y la misión de la iglesia.

    3. La iglesia despliega un anticipo del reino de Dios

    Hechos 2,42–47 muestra cómo es el aspecto del reino de Dios en la Tierra.

    La primera iglesia convivía en unanimidad. Fraternizaban entre sí; se consagraban a las enseñanzas de los apóstoles. Oraban y partían el pan juntos. Vendían sus propiedades y posesiones para dar a cualquiera en necesidad. El Señor los bendecía “añadiendo cada día los que habían de ser salvos” (Hechos 2,47).

    Las características del reino estaban presentes en la primera iglesia. Había unidad en medio de la diversidad; había satisfacción – un deseo de fraternizar y de aprender en lugar de dividir o dominar. Había un compartir y un cuidado mutuo con corazones alegres y sinceros, sin lugar para la avaricia; y un deseo de alabar a Dios.

     Len Rempel

    La primera iglesia es para nosotros un modelo a seguir.

    Es un modelo para examinar cómo las características del reino están presentes entre nosotros.

    La mesa delante de nosotros

    En su libro, Convivencia Radical, John Driver nos ofrece una bella imagen de una “mesa de comunión fraternal”.

    A través del CMM, se nos presenta una mesa de comunión fraterna. En esta mesa se encuentran personas de todo el mundo, compartiendo historias de la obra del Espíritu Santo – empoderando a la iglesia; declarando las maravillas de Dios; y uniéndonos e incluyéndonos en el cuerpo de Cristo.

    Que al participar de estas historias, seamos inspirados a tener fe en el empoderamiento del Espíritu Santo y nos sometamos a su obra del Espíritu Santo en y a través de nosotros.

    Los problemas que se ciernen sobre nuestra generación requieren una intervención activa de la iglesia. No es posible abordar estos problemas simplemente por meros esfuerzos humanos. El empoderamiento del Espíritu Santo y el espíritu de unidad dentro de la familia anabautista mundial son necesarios para que la iglesia levante un estándar que sea de testimonio al mundo; que lleve los valores del reino.

    Elisabeth Kunjam es miembro de la iglesia de los Hermanos Menonitas en la India. Sirvió en la Comisión de Diáconos (2015–2018).

    Ella fue uno de los oradores en Renovación 2027 – El Espíritu Santo nos transforma – en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018. El artículo de esta sección es una adaptación de su presentación. 

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.

  • Muchos testimonios escritos acerca del comienzo del movimiento anabautista apuntan hacia la obra del Espíritu Santo como la principal fuerza propulsora. El Espíritu Santo viene a aquellos que lo esperan. Ese fue el caso en Pentecostés (Hechos 2) mientras los discípulos estaban orando; fue también el caso del tiempo de la Reforma, y es el caso en el presente.

    El Espíritu Santo desde el tiempo de los apóstoles hasta Lutero

    En general, los anabautistas y los protestantes deben de tener cuidado al recordar que la iglesia cristiana no comenzó con ellos. Habían transcurrido ya 1500 años con muchas manifestaciones y frutos del Espíritu Santo. Recordemos a los primeros mártires cristianos, quienes por el poder del Espíritu estuvieron dispuestos a dar sus vidas y ser fieles durante la tortura hasta la muerte. Existen muchos místicos quienes en monasterios, desiertos, cuevas y a menudo en puestos importantes dentro del liderazgo de la iglesia, buscaron ser llenos del Espíritu Santo y actuaron por el poder y la sabiduría del Espíritu. Luego están los misioneros que llevaron el evangelio a Europa, Rusia, India y al norte de África; lo que demuestra que el espíritu de Dios es uno que envía y está deseoso de cruzar todas las barreras culturales.

    El Espíritu Santo en tiempos de la Reforma

    Lutero, Zwinglio y Calvino apuntaron hacia el Espíritu de Dios cuando redescubrieron y redefinieron el evangelio bíblico de la gracia. Con ello no solo vino una profunda experiencia de paz y confort espiritual, sino también un fuerte sentido de “libertad de la religión” y “libertad de la opresión social”. Thomas Müntzer, aunque trágicamente engañado al final, aplicó la obra del Espíritu Santo a las cuestiones de la justicia social y a los derechos de los pobres y los marginados. Melchior Hoffman lo relacionó con una sensibilidad espiritual muy especial, el derramamiento del Espíritu a la Nueva Jerusalén venidera.

     Roland zh Wikimedia CommonsEl Espíritu Santo y la disidencia anabautista en 1525 en Zúrich 

    El grupo de jóvenes intelectuales alrededor de Zwinglio, en una etapa muy temprana, relacionó la autoridad de las Escrituras con la práctica de la iglesia bajo la guía y el liderazgo del Espíritu. En los debates de octubre de 1523, ellos desafiaron a Zwinglio a subordinar la decisión del concejo municipal a la autoridad del Espíritu. Conrado Grebel lo expresó de esta manera: “El Espíritu de Dios ya ha tomado una decisión”.

    En la noche del 21 de enero de 1525, “15 hermanos estaban reunidos en oración en casa de Félix Manz, esto fue después que el mandato del concilio de Zúrich prohibió la futura propagación de su fe. Se nos dice que se levantaron de la oración y movidos por el Espíritu, George Blaurock pidió a Conrado Grebel que lo bautizara según la confesión de su fe…”

    Muy pronto los anabautistas nuevamente se vieron atrapados en un problema diferente: ¿está el nacionalismo suizo o la seguridad europea por encima del mandato de Dios en cuanto a la no violencia y el amor a los enemigos? Los creyentes anabautistas en Suiza exhortaron a Thomas Müntzer, y a los que se unían a la revuelta campesina, a no tomar la espada, sino a confiar en la intervención del Espíritu de Dios.

    Y cuando Michael Sattler escribió la Confesión de Schleitheim, la congregación dejó en claro que los cristianos renuncian a la espada física tomando la “espada del Espíritu”. En su juicio de muerte, Michael declaró que prefería que un musulmán lo matara en lugar de ser parte de un “ejército cristiano” que los mata a ellos.

    Entonces, el testimonio de paz y el poder del Espíritu están estrechamente vinculados en la tradición anabautista.

    El Espíritu Santo en nuestros días

    Cuando menonitas y pentecostales se reunieron en Pasadena 2006 para celebrar los 100 años del avivamiento de la calle Azusa, se dieron cuenta de que el movimiento de renovación y el anabautista tienen un número considerable de cosas en común, incluyendo las misiones, la no violencia, la doctrina del nuevo nacimiento espiritual y el bautismo en el Espíritu.

    Conclusión

    En mi opinión, el movimiento anabautista recuperó tres dimensiones cruciales de la teología y la práctica del Espíritu Santo:

    • El Espíritu guía a la verdad y a una nueva vida en Cristo.
    • El Espíritu da fortaleza en la debilidad y en la persecución.
    • El Espíritu derriba barreras (culturales, sociales, nacionales) y se mueve hacia la misión.

    Pablo resume esta experiencia en 2 Timoteo 1,7–8: “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de disciplina. Por lo tanto, no se avergüencen, del testimonio de nuestro Señor”.

    —Alfred Neufeld fue presidente de la Comisión de Fe y Vida (2009–2018). Recientemente se desempeñó como rector de la Universidad Evangélica del Paraguay en Asunción, Paraguay. Es miembro de Vereinigung der Mennoniten Brüdergemeinden Paraguays (Hermanos Menonitas).

    Él fue una de las oradoras en Renovación 2027, El Espíritu Santo nos transforma, en Kisumu, Kenia, el 21 de abril de 2018. El artículo de esta sección se adaptó de acuerdo a su presentación. 

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2018.

  • ¿Hay alguna manera de ganarse la vida sin matar el medio ambiente?

    Este es un gran interrogante para un país que presencia miles de muertes cada año debido a los efectos agravados de los súper tifones. Ha costado vidas humanas y dañado miles de millones en infraestructura debido a las intensas inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por la denudación de los bosques, la sedimentación de los ríos, la acumulación excesiva de basura, y la explotación indiscriminada de las industrias extractivas.

    En este momento, la cubierta forestal en las Filipinas pierde 262.500 hectáreas cada año. Las prácticas agrícolas en las Filipinas son en su mayoría monocultivos, cortando árboles a cambio de cultivos comerciales, que en gran medida dependen de fertilizantes inorgánicos y pesticidas. La gente sabe la destrucción que están causando al medio ambiente, pero “¿hay alguna alternativa?”

    Este es un problema que Peacebuilders Community Inc. (PBCI, por sus siglas en inglés) encuentra en la mayoría de las comunidades con las que trabaja. Como consecuencia de la labor de los obreros Dann y Joji Pantoja de Menonite Church Witness, PBCI se inició en 2006 en Mindanao, la parte sur de la Filipinas, que ha enfrentado décadas de conflicto armado. Los grupos armados no estatales son muy activos allí, alimentados por la corrupción, la distribución desigual de la riqueza, la discriminación y las injusticias históricas, que comenzaron con la conquista colonial y continúan hasta el presente.

    A medida que PBCI se relaciona con las comunidades allí, la gente pregunta, “¿cómo podemos hablar de paz cuando nuestros estómagos están vacíos?” Por lo tanto, existe la necesidad de buscar soluciones que encaren las necesidades económicas de la gente y, al mismo tiempo, cuiden el medio ambiente de acuerdo con la siguiente definición bíblica de paz:

    • Armonía con el Creador: transformación espiritual
    • Armonía con el ser: transformación psicosocial
    • Armonía con los demás: transformación sociopolítica
    • Armonía con la creación: transformación económica y ecológica

    Una de las soluciones que surgió fue la producción de café. PBCI observó que los cristianos, musulmanes y lumads (pueblo originario de Mindanao) ofrecían café a los visitantes. El café se convirtió en un ícono de la paz porque estos tres grupos, que suelen estar en desacuerdo, tenían esto en común. Por consiguiente, en 2008 se concibió Coffee for Peace Inc.

    Por otra parte, el café se desarrolla mejor en una ecología equilibrada ya que el café absorbe el sabor de su entorno. Entonces, el café fomenta la reforestación y las prácticas agrícolas que respetan el medio ambiente.

    Utilizando principios de comercio justo para crear una cadena de valor justo y sostenible, PBCI capacita a los agricultores en temas tales como paz y reconciliación, producción y procesamiento del café, comercio justo y emprendimientos sociales.

    En 2013, en la parte central de Filipinas, la comunidad de Immanuel Christian Assembly of God Church (ICACG, por sus siglas en inglés) de Pres. Roxas, Capiz, sufrió los efectos devastadores del tifón Haiyan. Como consecuencia, sus fuentes de ingresos y sus viviendas resultaron terriblemente dañados. Era necesario rehabilitar su economía y, a la vez, desarrollar sus propias capacidades para que pudieran ayudar de inmediato cuando ocurriera otro desastre. También era necesario abordar el tema de la denudación del bosque en las colinas, donde se cultiva principalmente maíz.

    En febrero de 2017, ICACG invitó a integrantes de PBCI para que se capacitaran. A partir de diciembre, han reforestado las colinas con 5.000 árboles de café, que se espera que den fruto en 2020. Para ayudar con sus necesidades diarias, en su finca de café intercalaron diversas hortalizas sin utilizar fertilizantes inorgánicos y pesticidas. En los próximos cinco años, ICACG va a reforestar 25 hectáreas más con 25.000 árboles de café. Cuatro barangayes (aldeas) cercanas que tienen los mismos problemas de pobreza y deforestación intensiva, le han pedido que les enseñen los principios de la agricultura orgánica, en el marco de la paz y la reconciliación.

    Estas comunidades son un vivo testimonio de que no hace falta matar nuestro medio ambiente para vivir. Podemos estar en armonía con la creación tal como el Creador nos ordenó que hiciéramos.

    —Twinkle A. Bautista, misionera por la paz y la reconciliación de Kalinga, Filipinas, donde trabaja con Peacebuilders Community Inc., de raíces anabautistas

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2018.

  • “¡El avión! ¡El avión!” Así empezaba un programa de televisión que veía en Bogotá cuando era niño. Se trataba de una isla donde todo aquel que llegaba podía cumplir los deseos que quisiera. “La Isla de la Fantasía” era su título en español.

    Es posible vivir en la isla de la fantasía hoy por hoy, anhelando que todos nuestros deseos materiales se cumplan. Muchos comerciales de televisión dicen: “¿Te gustaría tener esto o aquello? Entonces lo único que tienes que hacer es…” Estrategias de marketing, redes sociales, medios de comunicación y hasta iglesias plantan en nosotros deseos disfrazados de necesidades que antes no existían.

    La vida de consumo es importante para Dios. Nuestro estilo de vida –y lo que consumimos–siempre predica un mensaje. Jesús mismo nos advierte sobre los riesgos que corremos con las cosas materiales. Poseerlas –o no poseerlas– puede producir afán y ansiedad, e incluso puede llegar a desplazar a Dios. ¡Cuán difícil es distinguir entre verdaderas necesidades, deseos y lujos!

    En nuestra tradición anabautista creemos que la forma de administrar el dinero y lo que consumimos es profundamente espiritual. Es por eso que el concepto de “simplicidad” se desarrolló muy tempranamente en nuestras comunidades. “Vivir en simplicidad” requiere de un estilo de vida opuesto a mucho de lo que nuestras sociedades enseñan.

    Una de las personas que me impactó profundamente al respecto era miembro de nuestras iglesias en Canadá. Siendo dueño de una poderosa empresa, había decidido limitar su salario como gerente y donar todas las ganancias adicionales de su empresa a proyectos de carácter eclesial. ¡Su vida era un ejemplo concreto de rechazo a la acumulación material y opción voluntaria por una vida simple!

    Sin embargo, también he encontrado en nuestras iglesias y entidades personas que malentienden lo que es “simplicidad”. Vivir simplemente a veces se confunde con pobreza. Pero no todo aquel que es pobre tiene una vida simple, por cuanto los pobres también necesitan optar por este estilo de vida. Es diferente vivir en simplicidad porque se ha decidido vivir así a hacerlo porque no hay otra opción.

    Vivir en simplicidad a veces se confunde también con falta de aseo y orden. El querer aparentar simplicidad a veces conduce al descuido personal, a la suciedad, al desorden y al mal gusto. Sin embargo, aparentar simplicidad no necesariamente resulta en opciones más económicas. ¡Qué especial es encontrar personas y entidades que practican un estilo de vida simple que atrae por su sentido estético, por su orden y limpieza!

    La vida en simplicidad abarca muchas cosas. Tiene que ver con nuestra administración del tiempo y el uso del dinero. Enseña que menos realmente puede ser más. La práctica de una vida simple afecta nuestras prioridades, el uso de créditos, el propósito del ahorro, la forma en que administramos nuestro tiempo de trabajo y de descanso. Nos invita a la generosidad y a revaluar la idea de “poseer”. Vida simple tiene que ver con el cuidado del medio ambiente, lo cual a su vez está relacionado con desarrollo sostenible, comercio justo, agricultura orgánica y reciclaje, entre otras cosas.

    En este número de Correo hemos querido enfocarnos en este último aspecto: el cuidado del medio ambiente. En los últimos años muchas de nuestras iglesias han sufrido por causa de desastres naturales. Sin lugar a dudas, lo que hacemos para saciar nuestros deseos consumistas termina por

    afectar negativamente a sociedades completas en otras partes del mundo y a miembros de nuestra propia familia de fe que habitan en ellas.

    Esta es una de las razones por las cuales necesitamos recordar que lo opuesto a la vida simple es el individualismo, el egocentrismo y el consumismo. Todos estos “-ismos” refuerzan la idea de que tú eres lo más importante en la Tierra, alejándonos así de Jesús y de su mensaje de compasión; mensaje que nos invita a centrarnos en los demás, compasión que se extiende y abarca toda la creación.

    Vivir en simplicidad y compasión no es algo sobre lo que necesitemos legislar. Jesús no nos llama a elaborar un listado universal de qué vestir, gastar o consumir. No es lo mismo vivir en simplicidad en el campo que en la ciudad; no es lo mismo vivir simplemente en el Mundo mayoritario que en el Mundo minoritario. Estas son decisiones que necesitamos tomar en cada contexto. Corresponde a cada iglesia, en el medio en que se encuentre, discernir y decidir en dependencia del Espíritu Santo y en diálogo con otras comunidades de fe, lo que significa practicar una vida simple en su contexto concreto. Es mi oración que este número de Correo pueda servir para continuar creciendo en dicho intento.

    —César García, secretario general del CMM, desde su oficina en la sede central en Bogotá, Colombia.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2018.

  • Bogotá, Colombia – Agradecemos las constantes contribuciones de apoyo al Congreso Mundial Menonita, ya sea de nuestras iglesias miembros nacionales, congregaciones locales o individuos. Estamos un tanto sorprendidos de que se esté donando menos del promedio, lo que ha resultado en un retraso del presupuesto a fines de agosto. Las contribuciones que presentan mayores retrasos son las de individuos y congregaciones en comparación con las tendencias normales. Nos representa un desafío poder prever cuánto habremos de recibir cuando tantas contribuciones se reciben en diciembre.

    Les solicitamos que tengan a bien considerar cómo podrían seguir apoyando actualmente el ministerio y la presencia del CMM, especialmente en estos años entre las Asambleas mundiales.

    Véase www.mwc-cmm.org/donar 

    —Len Rempel, Director de Operaciones


    Contribuciones recibidas según porcentaje del presupuesto al 31 de agosto de 2016

    Presupuesto total de 2016
    US$663.451
    Contribuciones recibidas
    US$256.740
    39%

    Donaciones promedio por mes

    Enero–agosto 52%
    Septiembre–noviembre 22%
    Diciembre 26%
  • Los primeros anabautistas en Augsburgo, Alemania, pagaron un alto precio por reunirse en la gran casa blanca que aparece a la izquierda en esta foto. El historiador, teólogo y activista por la paz alemán Wolfgang Krauss, relata la historia a los anabautistas modernos que recorren los sitios históricos en Augsburgo, durante las reuniones del Comité Ejecutivo del Congreso Mundial Menonita en el mes de febrero de 2017.

    El domingo de Resurrección de 1528, 100 anabautistas se reunieron de forma secreta en esta casa para celebrar la resurrección de Jesús. Algunos escaparon cuando se enteraron que las autoridades los estaban vigilando, pero 88 se quedaron. La policía allanó el edificio y se llevó encadenados a todos los fieles adoradores. Las autoridades expulsaron a todos los visitantes que estaban en el lugar que no eran originarios de Augsburgo, además azotaron a los lugareños. Torturaron a algunos y ejecutaron al líder del grupo que se negó a retractarse de sus convicciones.

    “Afortunadamente, hoy en día los anabautistas no son perseguidos,” comentó alguien – lo que dio lugar a una respuesta inmediata de un hombre de otro continente. “¡Sí, lo somos!” dijo.

    La conversación empezó a girar en torno a las costosas decisiones que los anabautistas toman en la actualidad para seguir a Jesús en países donde los cristianos son una minoría despreciada o marginada.

    J. Nelson Kraybill, Presidente del CMM