• El Proyecto Anabautisa Mundial recopila información sobre la familia del CMM a nivel mundial

    Los resultados del reciente Perfil Anabautista Mundial (GAP, según las siglas en inglés), una amplia investigación trienal realizada en 24 convenciones miembros del Congreso Mundial Menonita (CMM), son motivo de celebración: la iglesia crece, el evangelio se extiende, y las iglesias del Sur global son principales testigos de ello. Aunque la investigación confirma lo que muchos de nosotros ya sabíamos –que el crecimiento del CMM ocurre predominantemente en América Latina, África y Asia– el alcance sin precedentes de el Perfil Anabautista Mundial revela nuevos datos demográficos e información adicional sobre identidad y práctica, y brinda un nivel de análisis que les servirá a las iglesias, tanto del Norte global como del Sur global, durante muchos años. 

    Para las convenciones que participaron en el Perfil, los resultados de la encuesta ya les han proporcionado nuevas herramientas y enfoques para enriquecer sus ministerios. “Consideramos que la información es muy valiosa para nosotros”, expresó Reynaldo Vallecillo, investigador asociado de Amor Viviente, de Honduras. “Esto nos ayuda a reconocer nuestras necesidades, especialmente en el campo de la enseñanza.”

    Tigist Gelagle de la Iglesia Meserete Kristos, investigadora asociada de Etiopía, estuvo de acuerdo. “El contexto cultural es importante, aunque nuestro contexto también incluye nuestras raíces anabautistas. Quisiéramos transmitirlo a nuestras iglesias.”

    Auspiciado por el Instituto para el Estudio del Anabautismo Mundial, el Perfil Anabautista Mundial brinda a los líderes de la iglesia la más exhaustiva representación de las iglesias miembro del CMM hasta la fecha. Se seleccionaron 24 convenciones del CMM de cinco continentes para participar en el Perfil. Los líderes de las convenciones nombraron a un Investigador Asociado para llevar a cabo la encuesta en sus respectivas iglesias.

    En 2013, dichos Investigadores Asociados se reunieron con los directores de el Perfil Anabautista Mundial, John D. Roth (Goshen College, Indiana, EE.UU.) y Conrad Kanagy (Elizabethtown College, Pennsylvania, EE.UU.) a fin de definir la modalidad de encuesta. El grupo elaboró conjuntamente gran parte del cuestionario en torno a las siete Convicciones Compartidas, con preguntas adicionales sobre demografía, y también creencias y prácticas específicas. El cuestionario resultante se tradujo del inglés a 26 idiomas, seguido de una traducción inversa al inglés, a efectos de comparar y revisar la fidelidad de la traducción.

    Los Investigadores Asociados comenzaron la labor en 2013, viajando generalmente en persona a las congregaciones seleccionadas para explicar el Perfil Anabautista Mundial, implementar las encuestas y realizar las entrevistas. En algunas de las convenciones, las congregaciones estaban relativamente cerca unas de otras o podían ser contactadas por correo electrónico. Pero en otras, como la Communauté Mennonite au Congo y la Communauté des Églises des Fréres Mennonites au Congo, el viaje implicaba vadear ríos y pasar mucho tiempo lejos de casa.

    Los Investigadores Asociados volvieron a reunirse en 2015 para compartir experiencias y los resultados iniciales. Durante el año transcurrido, Kanagy (quien tiene amplia experiencia en llevar a cabo otros perfiles de iglesias miembro), encabezó el análisis de los datos compuestos de todas las convenciones participantes. El Perfil resultante está basado en 18.299 individuos que representan a 403 congregaciones.

    “[El Perfil] significó un enorme esfuerzo”, dijo Kanagy. “Merced a la gracia de Dios y al esfuerzo increíble de muchas personas, se pudo concluir en tres años.”

    ¿Quiénes son las iglesias miembro del CMM?

    Según las conclusiones de el Perfil Anabautista Mundial, que serán publicadas en su versión completa este año, se determinaron aspectos comunes significativos en la iglesia mundial, como se destacaron también las principales diferencias. En general, la encuesta reveló que las diferencias entre las iglesias del “Norte global” (América del Norte y Europa) y las del “Sur global” (América Latina, África y Asia) son más importantes que las diferencias relacionadas con la afiliación denominacional.

    • En la encuesta de el Perfil Anabautista Mundial, el promedio de edad del encuestado es de 46 años. Sin embargo, existe una variación considerable entre los continentes. Los miembros de las iglesias de Europa y América del Norte tienen en promedio casi diez años más que los miembros de África, Asia o América Latina. Además, el 54 por ciento de los miembros del Sur global tiene entre 18 y 45 años. Una concentración de miembros en esta franja predice el crecimiento futuro de la iglesia, dado que esta es la franja en la que la gente procrea y cría a sus hijos. En el Norte global, los miembros en edad de procrear son sólo el 34 por ciento.
    • A nivel mundial, la representación de varones y mujeres entre los encuestados de el Perfil era igual. Era más probable que en América Latina y Europa los encuestados fueran mujeres, y en África y Asia fueran varones. En África, sin embargo, estos números se veían afectados indudablemente por los índices más altos de analfabetismo en las mujeres. Pese a los esfuerzos de los investigadores asociados de incorporar a los miembros de la iglesia que no sabían leer, con frecuencia las mujeres analfabetas no podían completar la encuesta.
    • El 62 por ciento de todos los encuestados de el Perfil viven en zonas rurales. No obstante, nuevamente las diferencias continentales son importantes. Casi el 90 por ciento de los encuestados asiáticos y cerca de las dos terceras partes de los africanos viven en comunidades rurales, mientras que es más probable que los miembros europeos y latinoamericanos vivan en zonas urbanas.
    • Hay marcadas disparidades educativas entre los grupos encuestados del CMM, un factor que subraya la desigualdad socioeconómica presente en la iglesia mundial. En el Sur global, los niveles educativos se mantuvieron bastante uniformes: entre el 46 y el 58 por ciento de los miembros de la iglesia terminó la escuela secundaria. En el Norte global, esa variación alcanza entre el 78 y el 93 por ciento.
    • El promedio de edad de la conversión entre los encuestados de el Perfil es de 19 años. Los encuestados de América del Norte tenían la menor edad al convertirse (14 años), mientras que los latinoamericanos tenían la mayor edad (23 años). Las diferencias respecto a la edad de la conversión pueden reflejar la acción evangelizadora: las iglesias más nuevas tienden a ser más activas en atraer a miembros adultos de fuera de la iglesia, lo que resulta en un promedio de mayor edad. Las iglesias más antiguas suelen depender de las conversiones de los niños y jóvenes dentro de la iglesia, lo que propicia un promedio de menor edad. [Véase “Promedio de edad de la conversión”]
    • Muchos de los encuestados se han convertido más bien recientemente al cristianismo, siendo América Latina el epicentro de este crecimiento. El 65 por ciento de los encuestados latinoamericanos se han convertido desde 1991. En África, el 54 por ciento de los miembros se convirtieron al cristianismo en los últimos veinticinco años. En tanto, en América del Norte sólo el 22 por ciento de los encuestados se había convertido desde 1991. Este resultado ayuda a explicar el notable crecimiento en las convenciones del Sur global durante los últimos veinticinco años, particularmente en América Latina y África. [Véase “Año promedio de la conversión según el continente”]

    ¿Cuáles son sus creencias y prácticas? 

    Muchas creencias y prácticas –muchas de ellas convicciones básicas anabautistas-cristianas– son prácticamente universales entre los encuestados de el Perfil. Por ejemplo, el 94 por ciento de los encuestados afirma que es muy importante nacer otra  vez, y, el 91 por ciento define a Jesús como la única manera de llegar a Dios. Igualmente, la gran mayoría de los encuestados define la Biblia como la Palabra de Dios.

    Existe, además, un marcado recelo respecto al servicio militar. Frente al servicio militar obligatorio, el 76 por ciento se negaría a cumplirlo u optaría por el servicio militar no combatiente. En el Norte global y el Sur global, un porcentaje casi idéntico –el 61,9 por ciento y el 62 por ciento respectivamente– elegiría la objeción de conciencia.

    Pero, la encuesta revela también los temas de gran divergencia. En general, hay más diferencias entre el Norte global y el Sur global, aunque también están presentes las diferencias denominacionales y continentales. Por ejemplo, conocimiento del Congreso Mundial Menonita –el organismo que integra a cada una de estas convenciones en una relación activa unas con otras– difería en términos regionales y denominacionales. El 55 por ciento de los encuestados del Sur global expresó conocimiento del CMM, comparado con el 75 por ciento de los encuestados del Norte global. Según la afiliación denominacional, el 66 por ciento de los Hermanos en Cristo tiene conocimiento del CMM, el 76 por ciento de los Hermanos Menonitas y el 46 por ciento de los menonitas. 

    Al estudiarse más detenidamente, incluso algunas de las creencias y prácticas comunes revelan pequeñas diferencias. Por ejemplo, aunque la mayoría de los encuestados afirma que la Biblia es la Palabra de Dios, el 55 por ciento de los encuestados de África, Asia y América Latina agrega que la Biblia se debe interpretar literalmente. Sólo el 20 por ciento de los encuestados de América del Norte y Europa coincidía con dicha postura (el 74 por ciento de los encuestados del Norte global estaba a favor de “la interpretación de la Biblia según el contexto”). Además, diferentes regiones se identifican más con ciertas partes de las Escrituras. Mientras que loa europeos y norteamericanos consideran que el Nuevo Testamento es más relevante para ellos, sólo el 28 por ciento de los asiáticos, africanos y latinoamericanos afirmaba lo mismo. Era más probable que los encuestados del Sur global consideraran revelantes tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.

    Los dones carismáticos también son más comunes entre los encuestados del Sur global. El 84 por ciento de los encuestados de África, Asia y América Latina profetizó, habló en lenguas, fue sanado milagrosamente o se liberó del espíritu del mal, comparado con el 31 por ciento de los encuestados de Europa o América del Norte.

    No obstante, el Norte global y el Sur global no deben ser considerados clasificaciones homogéneas, ya que también existen diferencias regionales importantes. Por ejemplo, es más probable que africanos y asiáticos se hayan liberado de la opresión demoníaca, mientras que el 56 por ciento de los latinoamericanos se ha sanado milagrosamente de una lesión o enfermedad. La evangelización personal, una característica destacada de los primeros anabautistas, varía de manera similar. Mientras que el 51 por ciento de los encuestados africanos habla acerca de su fe a personas fuera del ámbito de la familia y de la iglesia al menos una vez por semana, sólo el 13 por ciento de los europeos lo hace. El 33 por ciento de los asiáticos y el 26 por ciento de los latinoamericanos invitan semanalmente a amigos no cristianos a la iglesia, comparado con sólo el  9 por ciento de los norteamericanos.

    El Perfil señala que la evangelización personal es una práctica frecuente de muchas personas del Sur global, pero que es relativamente infrecuente en el Norte global.

    ¿Qué nos revelan los datos?

    ¿A qué se deben estas diferencias? Todos leemos la misma Biblia, pero la interpretamos de distintas maneras, y hallamos diversos grados de relevancia en diferentes partes. Todos afirmamos la presencia del Espíritu Santo entre nosotros, pero percibimos manifestaciones de dicho Espíritu muy diferentes. Pertenecemos a la misma tradición de iglesia de paz, pero el servicio militar o las funciones policiales son tolerados o resistidos alternativamente. Todos hemos recibido las buenas noticias, pero es mucho más probable que algunos evangelicen más que otros.

    Algunos investigadores asociados respondieron a las diferencias que observaron en los resultados de el Perfil con explicaciones anecdóticas. Por ejemplo, ante la división que genera una guerra civil, la Convención de Iglesias Evangélicas Menonitas de Nicaragua asumió una postura firme en contra del servicio militar que está vigente hasta el día de hoy. “Reconocimos que estaríamos matando a otros hermanos de la iglesia”, dijo Marcos Orozco. “Éramos conscientes de que no lo podíamos hacer.” Los asociados africanos y asiáticos declararon que la realidad de la adoración de ancestros en su contexto, influye en la dependencia en los pasajes del Antiguo Testamento que abordan prácticas similares.

    Sin embargo, la dinámica concreta del contexto de cada convención no explica cabalmente por qué tantas de las diferencias importantes que surgen de los datos de el Perfil, se relacionan con la división entre el Norte global y el Sur global.

    Las implicancias socioeconómicas y políticas destructivas de dicha división son patentes en el mundo, y, ocasionalmente, se reflejan en la iglesia. En tal sentido, los datos de la encuesta de el Perfil Anabautista Mundial constituyen un llamado al arrepentimiento. Pero, es igualmente una invitación a maravillarse y a celebrar las diferentes maneras en las que el evangelio se integra en la cultura de cada contexto. Y en el fondo, es una oportunidad singular para lograr mayor unidad en el Congreso Mundial Menonita.

    Los Investigadores Asociados expresaron reiteradamente gratitud por el sentido de unidad que lograron mediante su participación en el Perfil. Regina Mondez, de las Iglesias Menonitas Integradas de Filipinas, comentó: “valoro que las cifras transmitan [la unidad] pese a culturas e idiomas diferentes, de manera que las palabras no lo podrían reflejar”.

    Marcos Orozco coincidió, resumiendo en una sola frase concisa la declaración de objetivos de seis puntos de el Perfil Anabautista Mundial. “Necesitamos aprender de las experiencias de hermandad mundial de otros hermanos, reconociendo que necesitamos mejorar y reforzar nuestros puntos débiles y fuertes.

    ‚ÄîElizabeth Miller, directora de proyectos y comunicaciones del Instituto para el Estudio del Anabautismo Mundial, reside en Goshen, Indiana, EE.UU., y es miembro de una congregación de la Iglesia Menonita USA. 

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2016


    Convenciones participantes en el Perfil Anabautista Mundial

    • Argentina (Iglesia Evangélica Menonita Argentina)
    • Brasil (Alian√ßa Evangélica Menonita)
    • Canadá (Brethren in Christ General Conference)
    • Canadá (Evangelical Mennonite Conference)
    • Colombia (Iglesias Hermanos Menonitas de Colombia)
    • Congo (Communauté Mennonite au Congo)
    • Congo (Communauté des Églises de Fr√®res Mennonites au Congo)
    • Etiopía (Meserete Kristos Church)
    • Alemania (Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Br√ºdergemeinden)
    • Alemania (Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Gemeinden in Deutschland)
    • Guatemala (Iglesia Evangélica Menonita de Guatemala)
    • Honduras (Organización Cristiana Amor Viviente)
    • India (Bihar Mennonite Mandli)
    • India (Conference of the MB Churches in India)
    • Indonesia (Gereja Injili di Tanah Jawa)
    • Malawi (BiC Mpingo Wa Abale Mwa Kristu)
    • Nicaragua (Convención de Iglesias Evangélicas Menonitas)
    • Paraguay (Convención Evangélica Hermanos Menonitas Enlhet)
    • Paraguay (Vereinigung der Mennoniten Br√ºder Gemeinden Paraguays)
    • Filipinas (The Integrated Mennonite Church of the Philippines)
    • Sudáfrica (Grace Community Church)
    • EE.UU. (Brethren in Christ General Board)
    • EE.UU. (U.S. Conference of Mennonite Brethren Churches)
    • Zimbabue (BiC Ibandla Labazalwane kuKristu eZimbabwe)

    El Perfil Anabautista Mundial se tradujo a veinticinco idiomas:

    • afrikáans (Sudáfrica)
    • amhárico (Etiopía)
    • bahasa (Indonesia)
    • chichewa (Malawi)
    • chishona (Zimbaue)
    • dorzé (Etiopía)
    • inglés
    • enlhet (Paraguay)
    • francés
    • alemán
    • hindi (India)
    • javanés (Indonesia)
    • kikongo (Rep. Dem. del Congo)
    • lingala (Rep. Dem. del Congo)
    • oromo (Etiopía)
    • portugués (Brasil)
    • ruso
    • sindebele (Zimbabue)
    • español
    • suajili (Rep. Dem. del Congo)
    • tagalo (Filipinas)
    • telugu (India)
    • tshiluba (Rep. Dem. del Congo)
    • tumbuka (Malawi)
    • xhosa (Sudáfrica)
    • yao (Malawi)

    Los objetivos de el Perfil Anabautista Mundial:

    • Profundizar el entendimiento del anabautismo mundial.
    • Brindar información para que oriente la misión y las prioridades.
    • Fortalecer los vínculos entre las iglesias del CMM.
    • Informar sobre la elaboración de prioridades del CMM.
    • Establecer un marco de referencia que sirva para evaluar cambios futuros.
    • Capacitar a líderes para implementar perfiles de la iglesia a futuro. 

    Año promedio de la conversión según el continente

    • América del Norte – 1975
    • Europa – 1982
    • Asia – 1984
    • África – 1991
    • América Latina – 1995

    Promedio de edad de la conversión según el continente

    • América del Norte – 13,6
    • Europa – 17,3
    • Asia – 16,3
    • África – 20,7
    • América Latina – 23,2

     

  • ¿Cómo expresan nuestras iglesias miembros la hermosa diversidad local de las Convicciones Compartidas del CMM en nuestro organismo mundial?

    El número de octubre 2016 de Courier/Correo/Courrier procura discernir la variedad de razones que motivan a las comunidades anabautistas de todo el mundo a reunirse para constituir el CMM. A continuación, escritores y escritoras reflexionan en sendos artículos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo el amor de Cristo por nosotros motiva y guía nuestra respuesta a los extraños en nuestro contexto local?

    Atención holística en Semarang

    En Indonesia, el país con la mayor representación musulmana del mundo, la Iglesia Menonita responde a las necesidades de la comunidad más allá de las religiones y clases sociales mediante la atención holística, con el apoyo de instituciones gubernamentales y religiosas locales.

    La iglesia da testimonio del amor y la gracia de Dios al recibir a sus hermanas y hermanos musulmanes, y a personas de diversas religiones. “No son enemigos; son quienes necesitan el amor y la ayuda de Dios, así como todos nosotros”, expresó Víctor Purnomo, pastor de Jemaat Kristen Indonesia Injil Kerajaan (Evangelio de la Iglesia del Reino, Fraternidad Cristiana [Menonita] de Indonesia). “Sin los muros del odio o la ira, la iglesia puede trabajar creativamente para responder a las necesidades de la ciudad, y finalmente llegar al corazón de su gente.”

    Iglesias tales como JKI Injil Kerajaan, basan su ministerio en mantener buenas relaciones con los ciudadanos locales. Al acercarse a los sectores de la sociedad con necesidades más apremiantes, la iglesia descubrió que dicha población no tardó en responder abierta y agradecidamente.

    Atención holística

    La atención holística de la iglesia incluye becas escolares para niños/as a través de Sekolah Terang Bangsa (Colegio Luz de las Naciones), la escuela primaria y secundaria administrada por la iglesia. Este ministerio ha abierto el corazón de muchos padres. “Si puedes amar a los niños/as, los padres estarán muy orgullosos porque sus hijos están siendo atendidos y valorados”, comentó el pastor Víctor.

    La iglesia se acerca también a sus vecinos a través de ministerios sociales tales como la asistencia humanitaria y ayuda en casos de catástrofe. “Es necesario que la iglesia sea más sensible a las necesidades de la ciudad. Nosotros les brindamos las respuestas”, señaló Víctor.“Donde hay fuego, somos los primeros en proveer comida. Esto realmente los conmueve. La iglesia responde allí donde nada hay.” Todo ello además sirve para establecer una relación con el gobierno.

    Los funcionarios han solicitado asistencia expresamente debido a las instalaciones disponibles. Durante las inundaciones recientes, las iglesias enviaron a voluntarios en balsas llenas de comida y provisiones. Gente de distintas religiones ha manifestado: “La iglesia es increíble. Ni siquiera a nuestra propia gente le importamos tanto, sin embargo la iglesia es la primera en ayudar.”

    Oración sanadora

    Otros ministerios sociales se llevan a cabo en los mercados al aire libre donde se venden verduras, arroz, aceite comestible y otros insumos más baratos. Aquí, la iglesia comparte el evangelio y ofrece oraciones de sanación. Sin la intención de que se constituyan en campañas, estos eventos se centran más bien en compartir los valores divinos.

    Los participantes de la iglesia cantan canciones seculares con valores positivos o de orgullo nacional, y también cantos cristianos que no mencionan explícitamente a Cristo. Se dedica un momento para orar por los enfermos, que es cuando finalmente la gente se entera de que fue el Señor Jesús quien la sanó. En momentos difíciles, no le importa quién la sana con tal de ser sanada. Miles de personas se han entregado a Cristo a través de estos eventos en el mercado.

    La iglesia apoya abiertamente los ministerios sociales tales como la distribución de comida durante las noches de Ramadán (el mes en que los musulmanes practican el ayuno). Al dar de comer a más de mil personas por día durante cuatro semanas por año, la iglesia satélite de Permata Hijau (la zona Green Diamond de Semarang) ha abierto las puertas para encuentros, juegos, premios e historias de la Palabra de Dios. Se sana a los enfermos y los milagros llevan a la gente a Cristo. Al ver los resultados y frutos del ministerio, los simpatizantes están dispuestos a brindar fondos y provisiones de sus propios negocios.

    Reputación respetuosa

    En Pondok Pesantren (internados islámicos), los voluntarios de la iglesia que llegan como visitantes, se cubren la cabeza con una prenda religiosa por respeto a sus vecinos en la fe. Comparten sus valores tales como el amor, el perdón y tener una visión. A su vez, los internados islámicos han solicitado asistir a los encuentros cristianos de Navidad. Después de orar según su propia tradición de fe, dichos musulmanes se sientan a escuchar los programas navideños. Los estudiantes mencionaron que sus amigos cristianos son buenos, que no les obligan a ser cristianos, sino que les brindan la posibilidad de aprender de buenos valores.

    Esto ha despertado su interés. Cuando los colegios se suman a eventos que se realizan en la iglesia, compartimos libremente acerca de Jesús. Incluso oficiales de policía han apoyado abiertamente a la iglesia. Cuando extremistas religiosos amenazaron a la iglesia en Semarang, la policía fue quien avisó enseguida a la iglesia y envió ayuda. Cuando iglesias tales como JKI Injil Kerajaan fueron acusadas de “cristianización,” la iglesia respondió diciendo que ayudaban a la sociedad que estaba en la pobreza. Mantuvieron una comunicación pacífica. Otros informaron que la iglesia no se imponía sobre los demás.

    La policía entonces defendió a la iglesia. Es fundamental que haya redes y vínculos fuertes entre la iglesia y otras instituciones. La iglesia debe ser más que una organización que brinda servicios en la comunidad cristiana. Su potencial incluye la creación de vínculos para que la gente de la ciudad conozca a Cristo a través del servicio holístico. El gran mandato (Mateo 28:18–20) es compartir el evangelio con todo el mundo, teniendo en cuenta el gran mandamiento de que amemos a Dios y a nuestro prójimo (Mateo 22:35–40). No se trata de debatir cuál de los mandamientos es el más fundamental, sino posibilitar que estén estrechamente relacionados.

    Lydia C. Adi se desempeña como representante de relaciones internacionales del Sínodo Jemaat Kristen de Indonesia. Tiene un Máster en Estudios Interculturales (Fuller Theological Seminary, EE.UU.) y en Enseñanza de Inglés a Hablantes de otros Idiomas (Biola University, EE.UU.). Junto con su esposo Anton K. Sidharta, pastor en red de JKI Maranatha en Ungaran, han fundado la Red de Jóvenes Unlimited Fire JKI, y han creado vínculos con iglesias de diferentes denominaciones y países. Anton, Lydia y su hijo Caleb viven en Ungaran, Indonesia.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2016.

  • ¿Cómo expresan nuestras iglesias miembros la hermosa diversidad local de las Convicciones Compartidas del CMM en nuestro organismo mundial?

    El número de octubre 2016 de Courier/Correo/Courrier procura discernir la variedad de razones que motivan a las comunidades anabautistas de todo el mundo a reunirse para constituir el CMM. A continuación, escritores y escritoras reflexionan en sendos artículos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo el amor de Cristo por nosotros motiva y guía nuestra respuesta a los extraños en nuestro contexto local?


    Nuestra misión y las Convicciones Compartidas

    Como cristianos anabautistas-menonitas nuestra misión está íntimamente ligada a nuestra identidad reconocida y confesada. Es por esto que Lo que juntos creemos: las convicciones compartidas de las iglesias anabautistas menonitas, es un material necesario para transmitir en las comunidades de fe lo que somos y la tarea que el Señor nos ha encomendado realizar.

    En México se ha intensificado la injusticia social, económica y cultural. La violencia provoca víctimas cotidianamente. Ser testigos de Jesús en este contexto exige claridad en quiénes somos, por quién y para qué hemos sido llamados. Me parece que a tales interrogantes responde con claridad Lo que juntos creemos, particularmente en el punto siete: “Como comunidad mundial de fe y vida trascendemos fronteras de nacionalidad, raza, clase social, género e idioma, y procuramos vivir en el mundo sin conformarnos a los poderes del mal, dando testimonio de la gracia de Dios por medio del servicio a los demás, cuidando de la creación, e invitando a toda la humanidad a conocer a Jesucristo como Salvador y Señor”.

    Cada iglesia local, cada comunidad de fe, así lo creemos en la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM), es una semilla y fruto del Reino de Cristo Jesús. En consecuencia con esta convicción, nos esforzamos por entender y vivir el Evangelio de paz, justicia y reconciliación que Jesús anunció de forma holística (integral), ya que cuando recorría ciudades, pueblos y aldeas anunciaba las buenas nuevas del Reino y sanaba toda enfermedad y toda dolencia del pueblo (Mateo 9:35).

    Así también nosotros debemos ser agentes de sanidad integral en cada área de la vida comunitaria y social en la que se desarrolla nuestra existencia. Nuestra misión tiene que ser encarnada en el mundo, al igual que Jesús, y él nos recuerda cada día que como el Padre lo envió a él, así él nos envía a nosotros (Juan 20:21).

    En la CIEAMM somos conscientes de que cada iglesia local es potenciada por el Espíritu Santo, verdad que está bien asentada en Lo que juntos creemos. El Espíritu Santo es el espíritu de Cristo, que nos llama y fortalece para la misión compasiva. Jesucristo sentía como propio el dolor, sufrimiento y condiciones vividas por las personas, y sentía compasión por ellas. Compasión no es sentir un dolor pasajero, sino identificarse con la persona que está en desgracia y ser movido a la acción y el servicio para aliviar el dolor que lacera a los seres humanos.

    Jesús fue compasivo y su profunda identificación con las personas sufrientes le llevó a la acción (Mateo 9:36, Mateo 14:14, Marcos 6:34, Mateo 15:32–37, Lucas 7:12–15). Si decimos seguir a Jesús, es ineludible ser compasivos como él lo fue.

    En la CIEAMM hemos difundido tanto el libro impreso como la versión digital de Lo que juntos creemos. En cada iglesia afiliada a la CIEAMM se ha estudiado el volumen en distintas formas. En algunos casos cada capítulo fue una lección de la escuela dominical, en otros cada una de las siete afirmaciones se expuso como tema de predicación. También hemos impulsado la modalidad de estudio en grupos. Un objetivo para difundir Lo que juntos creemos es entregar una copia del material a cada nuevo integrante de nuestras iglesias y guiarle en su estudio.

    En español hay poco material impreso y digital sobre la identidad y misión del anabautismo. Por esta razón Lo que juntos creemos es apreciado en la CIEAMM como un buen resumen de las creencias distintivas de la familia mundial de la que formamos parte. Sobre todo porque buena parte de quienes conforman nuestras iglesias son personas con escolaridad baja y media, que han tenido poca práctica lectora y de estudio sistemático.

    Ha sido muy enriquecedor y de bendición para los integrantes de la CIEAMM saberse parte de una comunidad global, cuya identidad está centrada en Cristo, conformada por “gente de toda raza, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9, NVI). Este principio identitario es central para construir comunidades reconciliadoras y que buscan poner en práctica el Evangelio de paz enseñado por Jesús el Cristo.

    Las comunidades eclesiales que integran la CIEAMM tenemos como visión, “ser una familia de iglesias cuya autoridad es la Palabra de Dios, que es y hace discípulos para el crecimiento integral en el ejemplo de Jesús, guiados por el Espíritu Santo para encarnarnos en nuestra realidad”.

    Nuestra misión es, “servir y reflejar el Evangelio de paz desde el modelo de Jesús”. Para elaborar lo que confesamos como visión y misión de la CIEAMM tuvimos como base bíblica-teológica Lo que juntos creemos. El documento ha sido una herramienta para pensar/actuar como anabautistas en el contexto social, económico y religioso mexicano.

    —Carlos Martínez García es pastor y periodista de México, y moderador de la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM).


    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2016.

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  • ¿Cómo expresan nuestras iglesias miembros la hermosa diversidad local de las Convicciones Compartidas del CMM en nuestro organismo mundial?

    El número de octubre 2016 de Courier/Correo/Courrier procura discernir la variedad de razones que motivan a las comunidades anabautistas de todo el mundo a reunirse para constituir el CMM. A continuación, escritores y escritoras reflexionan en sendos artículos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo el amor de Cristo por nosotros motiva y guía nuestra respuesta a los extraños en nuestro contexto local?

    Cantos de la Trinidad y el shalom

    Como Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue, compartimos las creencias y prácticas de la familia anabautista mundial. Los cantos que entonamos manifiestan nuestra fe, nuestros pensamientos y nuestra particular teología. En la mayoría de los cultos, ya sea en congregaciones rurales o urbanas, se canta el Nº75 de nuestro himnario zulú, Amagama okuhlabelela: Sinomhlobo onguJesu unothando (Jesús es un amigo bondadoso).
     
    Una encuesta rápida, realizada durante mayo y junio de 2016, demostró que era el canto que no sólo se elegía en las reuniones del consejo del distrito, sino que la mayoría de los feligreses lo mencionaba como el canto que se incluyó en la música de muchos cultos de la congregación durante dicho período.
     
    Se canta incluso en los velatorios, y expresa nuestra fe en Jesús. Los atributos de Jesús que aparecen en este canto se vinculan directamente con Dios. Él no es como otros amigos; no se decepciona; es verdaderamente servicial. Regresará a elegir a los suyos. Jesús nunca defrauda. Regresará a llevarse a los suyos debido a su amor inquebrantable. Aquellos que andan buscando son llamados a ir al encuentro con Jesús, dado que él los separará de sus pecados.
     
    La última estrofa llama a los creyentes a andar movidos por el amor de Jesús con la promesa de la victoria. El himno Nº4 del himnario zulú se canta habitualmente en las iglesias de los Hermanos en Cristo. Es otro canto que expresa lo que creemos acerca de Dios.
     

    Creemos en el shalom

    Nuestra fe en el shalom constituye un aspecto constante que nos identifica con la familia anabautista mundial. La fe en el shalom se expresa en diferentes niveles. El primer nivel es la ausencia de guerras y conflictos a nivel comunitario y nacional. Zimbabue ha presenciado dichas épocas.
     
    El difunto obispo Steven Ndlovu, encabezó las denominaciones durante los disturbios en Matabeleland en la década de los ochenta. Movilizó a la dirigencia nacional de las denominaciones para reunirse con Joshua Nkomo y Robert Mugabe, hecho que llevó al cese del conflicto sangriento entre los disidentes que simpatizaban con Nkomo y la Quinta Brigada de las fuerzas de defensa de Zimbabue. (La historia está registrada en, The Gender of Piety, de Wendy Urban-Mead.)  El liderazgo de la iglesia no tomó partido en el conflicto, aunque se manifestó a favor del shalom del Señor.
     
    La Sra. Madlela expresó el shalom a nivel individual. Logró escaparse milagrosamente de un incendio en su vivienda. Al ver al pirómano en manos de la policía, le dijo, “Hijo mío, por qué intentaste matarme si no te hice mal alguno. No te guardo ningún rencor. Sólo ruego que el Señor te toque el corazón y que puedas recibir su poder salvífico.”
     
    Los himnos de la Iglesia de los Hermanos en Cristo afirman nuestra fe en el trino Dios. Se cantan con el fervor de la afirmación. Cuando cantamos, afirmamos lo que juntos creemos como anabautistas para que podamos seguir a Jesús, a fin de expresar el shalom.
     
    Bekithemba Dube es profesor del Instituto Bíblico Ekuphileni en la Misión Mtshabezi, uno de los puestos misioneros más grandes de los Hermanos en Cristo en Zimbabue. Se ha desempeñado como maestro; profesor de una Escuela Normal estatal; coordinador del programa de VIH/SIDA de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue; y durante muchos años, intérprete de los sermones del Congreso en inglés o ndebele. Él y su esposa tienen un hijo adulto, que enseña en una de las escuelas misioneras.
     
    Zulu
     
    Woza Thixo Wethu
    Woza Thixo wethu
    Onga mandla
    ethu usisize;
    Baba obusayo
    Wena onqobayo,
    Wena osizayo,
    Usibheke.
     
    JesuMbusu wethu
    Nqobizithazethu,
    Uzahlule;
    Vez’ amandla akho
    Ukuhleng’ abakho
    Inhliziyo yabo
    Ime kuwe.
     
    Moya oyingcwele
    Woza usihole,
    Sibusise;
    Uzihlanzisise
    ’Zinhliziyo zethu;
    Ube phezu kwethu
    Silungise.
     
    Nkulunkulu wedwa,
    Abathathu ’Munye,
    Mananjalo!
    Ubukhosi bonke
    Naw’ amandla onke,
    Nal’ udumolonke,
    Kungo kwakho.
     
     
     
     
    Español
     
    Ven, nuestro Dios
    Ven, nuestro Dios, nuestra fortaleza,
    ven, ayúdanos ahora.
    Padre, nuestro gobernante,
    nuestro conquistador,
    nuestro ayudante,
    fija tu mirada en nosotros.
     
    Jesús nuestro gobernante, vence al
    enemigo;
    conquístalo, despliega tu poder,
    la redención de todos los tuyos,
    que sus corazones
    permanezcan firme en ti.
     
    Santo Espíritu, ven y guíanos,
    ven y bendícenos,
    purifíca nuestro corazón,
    desciende sobre nosotros.
    Haznos justos.
     
    Dios, el triuno.
    Permanece firme para siempre.
    Tuyo es el reino,
    el poder y la gloria.
     
     
     

     
     
     
     
     
     
     
     

     

     

  • ¿Cómo expresan nuestras iglesias miembros la hermosa diversidad local de las Convicciones Compartidas del CMM en nuestro organismo mundial?

    El número de octubre 2016 de Courier/Correo/Courrier procura discernir la variedad de razones que motivan a las comunidades anabautistas de todo el mundo a reunirse para constituir el CMM. A continuación, escritores y escritoras reflexionan en sendos artículos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo el amor de Cristo por nosotros motiva y guía nuestra respuesta a los extraños en nuestro contexto local?

    Centrarnos en Jesús en  estos tiempos cambiantes

    La iglesia de América del Norte atraviesa cambios rápidos. Muchos dicen que los cambios son tan grandes como los que se produjeron en la Gran Reforma del siglo XVI. Se están cuestionando las creencias tradicionales. Ya no funcionan las estructuras del pasado. Surgen nuevas formas de ser iglesia. En época de cambios, las convicciones básicas ofrecen valor, estabilidad y la base para nuevos rumbos. Las siete Convicciones Compartidas de los anabautistas mundiales brindan ese tipo de fundamento.

    Jesús es el Señor

    En algunas de nuestras iglesias, hay un nuevo énfasis en Jesús el Señor, algo esencial en la nueva Reforma. Así como nuestros antepasados anabautista redescubrieron un Jesús vivo después de que había sido sacralizado, envuelto en misterio y rituales, en la actualidad existe un mayor énfasis en seguir a un Jesús vivo en la vida cotidiana. Con frecuencia se enfatiza a Jesús el Señor aun más que Jesús el Salvador. De hecho, ¡debemos ser salvados de seguir a otros señores! Suele ser malinterpretada la declaración, “Jesús es el Hijo de Dios” de la Convicción Compartida Nº 2, especialmente por mis amigos musulmanes.

    Hay aproximadamente 13.000 personas de dicha fe en la comunidad canadiense donde resido. Suelen entender ‘Hijo de Dios’ en términos biológicos y de procreación, y no en términos de la profundidad del vínculo. Prefiero decir, “Jesús, el Mesías, es la mejor manera de entender a Dios”. Mis amigos musulmanes entienden y afirman a Jesús como un ser humano que estaba lleno del Espíritu de Dios. Esto puede llevarnos a conversar acerca de cómo nos abrimos a un Dios aleccionador, fortalecedor, revelador, por medio de Jesucristo.

    Jesús es la paz

    En América del Norte tenemos muchas divisiones y discrepancias, que se originan en distintos enfoques a la hora de interpretar las Escrituras. Algunos miembros e iglesias tienen un enfoque bastante literal y simple respecto a la Biblia. Suelen aceptar que las enseñanzas del Antiguo Testamento y las Epístolas equivalen a las enseñanzas de Jesús. La Convicción Compartida Nº4 nos alienta a interpretar las Escrituras a la luz de Jesucristo.

    Estamos angustiados ante la cultura de las armas que ha surgido en Estados Unidos y cómo lleva a la violencia. La Convicción Compartida Nº5, que enfatiza la promoción de la paz, la justicia y el compartir recursos, necesita ser subrayada continuamente. Durante la Guerra de

    Vietnam, la Iglesia Menonita Conferencia General (USA) del Distrito Oeste, realizó campamentos previos al reclutamiento para que asistieran todos los jóvenes de 17 años de la zona. Estas sesiones enseñaban claramente las causas del conflicto y el fundamento bíblico de la paz. La mayoría de los participantes optó por alternativas a la guerra. Hoy día necesitamos maneras nuevas y creativas de enseñarnos unos a otros y a nuestros jóvenes los caminos que conducen a la paz.

    Jesús es el maestro

    La pregunta que surge constantemente en América del Norte, y probablemente en todo el mundo, es la siguiente: “¿Cómo podemos fortalecer la singular manera anabautista en la que concebimos la fe cristiana y a la vez destacar la unidad con otros grupos cristianos? ¿Cómo podemos fortalecer nuestra fe sin volvernos competitivos y críticos respecto a cristianos con otras creencias o personas de otras religiones?”

    Paralelamente a las Convicciones Compartidas del CMM, hay tres valores fundamentales muy concisos: “Jesús es el centro de nuestra fe”, “la comunidad es el centro de nuestra vida”, y “la reconciliación es el centro de nuestra labor”. Dichos tres valores fundamentales, que fueron esenciales para el movimiento anabautista y la iglesia primitiva, han adquirido mayor importancia a través del folleto, ¿Qué es ser cristiano anabautista?, publicado por la Red Menonita de Misiones en 2008, y ahora traducido a más de veinte idiomas.

    Los tres valores fundamentales han sido la base del plan de objetivos definidos a largo plazo de la Iglesia Menonita USA. Muchas congregaciones los han incluido en sus folletos a fin de expresar su identidad, y pastores han basado sus sermones en dichos temas. El folleto ha sido muy provechoso para los grupos de estudio en cuanto a explicar lo que significa ser cristiano.

    Dann Pantoja, de PeaceBuilders Community Inc. en las Filipinas, informó que, “lo hemos adoptado como nuestra visión del mundo”. Después de un taller en Tailandia, los participantes manifestaron que, “¡por fin sabemos lo que significa ser cristiano menonita!” En tanto enseñamos las Convicciones Compartidas y los tres valores fundamentales, creo que es imperativo que reconozcamos que ninguno de nosotros es dueño de toda la verdad. Es necesario que aprendamos unos de otros. En la medida en que profundicemos juntos nuestros conocimientos, todos nos fortaleceremos.

    Las Convicciones Compartidas de los anabautistas mundiales declaran claramente lo que creemos. Estas creencias ayudan a definir nuestros sentimientos respecto a Dios, entre nosotros y en toda la tierra. A su vez, estos sentimientos nos ayudan a guiar nuestras acciones.Los primeros cristianos y anabautistas vivían sus convicciones valientemente, aun frente a la persecución y la muerte. Que dichas convicciones nos ayuden también a llenarnos del amor y valor que necesitamos para vivir de acuerdo a Jesús en estos tiempos cambiantes.

    Palmer Becker dedicó su vida a servir a la iglesia como pastor, fundador de iglesias, misionero, directivo del Congreso y educador. Es autor de, What is an Anabaptist Christian? y Anabaptist Essentials…Ten signs of a Unique Christian Faith (de próxima publicación). Palmer y su esposa Ardys tienen cuatro hijos adultos y viven en Kitchener, Ontario, Canadá.

  • Inspiración y reflexión:

    • Proyecto Anabautista Mundial: una oportunidad singular para lograr mayor unidad

    Perspectivas:

    Nuestras iglesias miembros expresan la hermosa diversidad local de las Convicciones Compartidas del CMM en nuestro organismo mundial

    Perfil regional

    • África Oriental
  • ¿Qué puede unir a diferentes pueblos o comunidades? Desde los tiempos de la Torre de Babel son muchos los métodos que se han intentado. Tener una visión común que invite a trabajar por un mismo propósito fue el método que se intentó en aquel relato bíblico; y, como es bien sabido, dicho intento de unidad fracasó.

    Tener una narrativa común es otra estrategia que se ha propuesto para crear unidad. Una historia unificada que describa un origen común e inspirador puede servir como material cohesionador. Sin embargo, encontrar una narrativa estimulante que involucre a varios pueblos o culturas diferentes es muy difícil.

    Otra alternativa probada en la política y la religión en aras de la unidad, es la de suprimir toda diferencia y promover la existencia de una única forma de ver la vida, para así destruir la diversidad. La historia nos muestra de sobra el fracaso que esta alternativa representa.

    Una opción que a veces se predica en medios eclesiales es la definición de un listado de creencias que deben ser sostenidas por un grupo de personas para determinar claramente quiénes pertenecen o quiénes están por fuera de dicho grupo. Lamentablemente, credos y confesiones de fe a veces han sido usados en este sentido.

    Cuando observamos los resultados de la investigación del Perfil Anabautista Mundial (GAP por sus siglas en inglés), podemos hacernos la misma pregunta: ¿Qué puede facilitar la unidad entre grupos tan diversos como los que pertenecen al Congreso Mundial Menonita (CMM)?

    Durante varios años iglesias miembros del CMM participaron en un proceso investigativo que buscaba develar quiénes somos como anabautistas hoy. En esta edición de la revista Correo vemos algunas conclusiones que arroja dicho estudio. Como dice uno de los artículos en esta entrega, semejante diversidad en medio de nuestra familia mundial se convierte en una oportunidad singular para lograr mayor unidad.

    ¿Pero qué es lo que hace posible esa unidad?

    No se trata del texto de nuestras convicciones compartidas. Dicho texto surgió en los últimos años como expresión de lo que es nuestra experiencia de seguir a Jesús en cada contexto. Las iglesias miembros del CMM caminaron en unidad sin la existencia de dicho texto por más de 75 años.

    Tampoco se trata de una historia común. Aunque como iglesias anabautistas nos identificamos con la Reforma Radical del siglo XVI, es claro que la complejidad de los orígenes de nuestra fe es tan asombrosa como nuestra diversidad actual.

    De acuerdo a las Escrituras sólo hay una explicación posible. La unidad de nuestra comunidad global no ha sido el producto de esfuerzos humanos ni es algo que nosotros fabriquemos. Es un regalo y un don de Dios que hoy podemos disfrutar por el obrar del Espíritu Santo en medio de nosotros. La verdadera comunión se hace posible no por leyes y formalismos institucionales sino gracias a la obra de Cristo en la cruz. Fue allí cuando Dios creó un nuevo pueblo compuesto por muchas culturas, razas, tribus y lenguas.

    Hoy es posible sentarnos en la misma mesa de comunión y apreciar la belleza de nuestra diversidad sólo si lo hacemos alrededor del Cordero de Dios, quien es el centro de nuestra fe y quien cimenta dicha unidad.

    ¡Ven y celebra con nosotros el milagro de la unidad y la belleza de nuestra diversidad!

    —César García, secretario general del CMM, desde su oficina en la sede central en Bogotá, Colombia.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en octubre de 2016.

  • ¿En qué piensas cuando oyes la palabra hospitalidad? Por lo general, me recuerda la experiencia que tuve cuando visité un país de otro continente.

    Creía que los colombianos eran buenos anfitriones hasta que me hospedó una familia de una cultura diferente. Fue algo increíble: la cantidad y calidad de la comida que me ofrecían, sus esfuerzos tan evidentes en hacerme sentir bienvenido, cada detalle de mi habitación, sus preguntas, su respeto y buena disposición para servirme tanto como fuera posible.

    No obstante, lo que me conmovió más que cualquier otra cosa fue su actitud. Estaban dispuestos a dejar de lado todas sus actividades y concentrarse muy generosamente en servir a su huésped.

    La hospitalidad se define como la capacidad de prestarle atención a un huésped. Esto es muy difícil porque estamos preocupados por nuestras propias necesidades. Nuestra ansiedad nos impide desviar la atención desde nosotros hacia los demás. Si pecado es cuando el alma se centra en sí mismo, como lo definiera Agustín de Hipona, entonces una vida sin pecado sería poder centrar nuestra atención en los demás. Es decir, cuando uno vive brindando hospitalidad, vive sin pecado.

    Jesús es el mejor ejemplo de lo que significa la hospitalidad. Mediante su vida y muerte en la cruz, Dios ingresa al mundo de la existencia humana. Por medio de su compasión, centra su atención en los demás, en vez de en sí mismo. Es a través del sufrimiento y quebrantamiento de Jesús que Dios comparte la mortalidad, fragilidad y vulnerabilidad de la humanidad. Y entonces, en el libro de Apocalipsis, Jesús hace lugar en su gloria para la multitud de todas las naciones que llegan a adorarle. 

    La actitud y atención de Jesús en el otro trae sanación a las personas que han sido abusadas, que han padecido dolor y sufrimiento. Ni la injusticia de las heridas de Jesús ni la realidad de su triunfo y señorío finales lo llevan a cuidarse de sí. Está presente, cual pastor, para brindar consuelo y guía a los demás. Jesús ha venido a servir, no a ser servido, y esto es así aun en su gloria.

    Actualmente, al afrontar la crisis de los refugiados que observamos en todo el mundo, nuestro llamado a la hospitalidad como cuerpo de Cristo nos convoca a revelar la presencia de Dios en medio de dicho sufrimiento y dolor. Es un llamado a brindar esperanza, sanación, guía y cuidado. Es un llamado a  centrar nuestra atención en los perseguidos, enfermos y sin techo. Aunque quizá tengamos muchas necesidades y bastantes motivos para estar preocupados, el llamado a servir a los demás aún está presente. Al margen de nuestra pobreza, falta de recursos, desacuerdos, conflictos, proyectos y planes, el llamado a centrar nuestra atención en los demás aún está presente. 

    Ésa es la razón por la que este número de Courier/Correo/Courrier aborda dicho tema. La familia que me recibió fue una anfitriona excelente, tanto por su cultura como por la manera en la que vivían su experiencia con Cristo. Que Dios guíe a nuestra comunidad mundial a fin de responder a los demás con la misma actitud, viviendo nuestra experiencia con Dios, ¡siguiendo los pasos de nuestro Señor Jesucristo!

    —César García, secretario general del CMM, desde su oficina en la sede central en Bogotá, Colombia.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2016. 

     

  • Estas reflexiones articulan muy brevemente el desarrollo histórico, perfil y tendencias de las comunidades anabautistas e iglesias menonitas multiétnicas en América Latina pertenecientes al CMM; y presenta los desafíos de los menonitas en sus tareas misionológicas, trabajo pastoral y en su testimonio de justicia y paz siguiendo a Jesús en un continente multiétnico.

    1. El carácter multiétnico de las comunidades e iglesias menonitas y anabautistas

    Argentina. En 1917, Josephus W. y Emma Shank, Tobías K. y Mae Hershey, misioneros de la Junta Menonita de Misiones y Caridades de Elkhart, Indiana, se instalaron en Argentina; en 1919 fundaron la primera iglesia menonita de América Latina, en el pueblo de Pehuajó. De esta iniciativa misionera surgiría en 1943, el trabajo y fundación de iglesias entre el pueblo toba/qom.

    México. Desde las primeras décadas del siglo pasado, la presencia menonita tuvo un carácter étnico de migración. Un ejemplo es Old Colony Mennonite, de origen ruso y procedente de Manitoba y Saskatchewan (Canadá). Se ubicó en la ciudad de San Antonio de los Arenales, México, desde 1922 hasta 1926, con una migración de aproximadamente 6.000 personas.

    Paraguay. Un total de 1.763 colonos menonitas provenientes de Canadá, emigraron a Paraguay entre 1926 y 1927, estableciendo la Colonia Menno. La Colonia Fernheim, que se ubicó también en el Chaco paraguayo, estuvo conformada por 2.000 emigrantes provenientes de: a) Molotschna en Rusia (1930–32), b) Amur, región cercana a Charbin en China (1932) c) y un pequeño grupo proveniente de Polonia. La tercera colonia llamada Friesland se formó en 1937 debido al desmembramiento de la Colonia Fernheim y se ubicó en el este de Paraguay. Desde dicha colonia se inició el trabajo misionero entre el pueblo enhelt en 1937, surgiendo así una nueva organización eclesial indígena menonita en Yalve Sanga (Lago Armadillo).

    La historia menonita-anabautista en América Latina debe verse como el encuentro entre las hermanas y hermanos evangélicos enviados por sociedades misioneras norteamericanas, y los pueblos latinos y autóctonos de este continente. Por otro lado, las colonias menonitas con muchas costumbres étnicas y culturales heredadas en Europa desde el siglo XVI, se asentaron en los territorios de pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos. En contextos históricos y países muy distintos se produjo el encuentro de personas de gran diversidad cultural; por medio de ayudas mutuas y de tensiones culturales, étnicas y sociales, surgieron las iglesias que hoy conforman el Congreso Mundial Menonita.

    En las comunidades e iglesias menonita-anabautistas se puede escuchar conversaciones y alabanzas a Dios en inglés, francés, alemán, español, portugués, inglés-criollo, francés-criollo, pero también en toba/qom, guaraní, bribri, enlhet, cabécar, kekchí, tupí, garífuna, quechua, emberá-wounaán y en muchas otras lenguas autóctonas. Esa dinámica de interacción entre las diversas culturas en la conformación de las iglesias y comunidades de fe se vio impulsada desde sus inicios por la acción del Comité Central Menonita, los cuerpos voluntarios menonitas, organizaciones educativas, seminarios y universidades menonitas (mayormente de Estados Unidos y Canadá, pero también de Europa), aportando elementos de vital importancia en la práctica de seguir a Jesús. A lo largo de esta historia de constantes migraciones, puede verse la tensión entre quienes percibieron como prioridad el crecimiento de comunidades y la edificación de templos – sin cuestionar las estructuras sociales de sus tiempos – y quienes enfatizaron la lucha por la justicia y la paz como exigencia prioritaria del Evangelio. A partir de dichas migraciones – tanto de grupos menonitas de origen germano, como también de las migraciones dentro y fuera de los países por parte de comunidades y familias de pueblos autóctonos – surgieron comunidades e iglesias anabautistas.

    Algo característico de las últimas décadas (1980–2015) con respecto a los inicios de este movimiento en América Latina, es que prácticamente en todos los países ya hay presencia de iglesias y comunidades menonita-anabautistas. Al comparar las estadísticas del CCM de 2009 con sus estadísticas de 2015, se observa que los países de mayor crecimiento del movimiento se localizan en Cuba (150%), Haití (70%) y Bolivia (80%). Aquí se percibe que el perfil de las comunidades menonitas que están cruzadas por el encuentro intercultural y el entendimiento de lo que debe ser la evangelización y la pastoral, tienen grandes trazos que las unen con su pasado.

    Cuba. En los años cincuenta, los Hermanos en Cristo llegaron a La Habana, Cuba, a evangelizar junto con los cuákeros y nazarenos en Cuatro Caminos. En 1954, la Junta Menonita de Misiones y Caridades de Franconia, EE.UU., también envió a los misioneros Henry Paul Yoder y su familia para fundar una iglesia en la provincia de Las Villas, en el pueblo de Rancho Veloz. La revolución encabezada por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista en 1959, produjo una gran desbandada de misioneros norteamericanos que abandonaron la isla en los años sucesivos. Durante los años de la revolución, el liderazgo de Juana M. García fue fundamental para mantener el trabajo eclesial que iniciaron los Hermanos en Cristo en el pueblo de Cuatro Caminos, en La Habana. El 19 de agosto de 2008 se inició un nuevo trabajo misionero de los menonitas en Cuba. El pastor Alexander Reyna Tamayo y su familia habían trabajado anteriormente como pastores en la Iglesia Evangélica Misionera. En 2004 conoció a Janet Breneman de EE.UU. y Jack Suderman de la Iglesia Menonita de Canadá, después de que ellos ofrecieran cursos sobre la tradición anabautista en la Iglesia Evangélica Libre. En común acuerdo con la Iglesia Evangélica Misionera, Alexander Reyna inició contactos con la Iglesia Menonita de Canadá y llegó a conformar esta nueva organización que trabaja en pequeñas células en los hogares, en las provincias de Santiago de Cuba, Olguín, Granma, Villa Clara y Cienfuegos. El enorme crecimiento experimentado en Cuba, sobre todo en la última década, nos remite a la nueva situación política que vive la Isla, que últimamente inició relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y la apertura religiosa que está experimentando.

    Haití. País de origen afrodescendiente y el más pobre de América Latina, sacudido además por el devastador terremoto del 12 de enero de 2010, y la crisis económica y política de sus gobiernos. Es otro ejemplo que remueve la temática del perfil anabautista de las iglesias y las tendencias del servicio que prestan organizaciones anabautistas y sociedades misioneras. Tanto en el caso de Cuba como en el de Haití, se hace necesario un detallado estudio que explique su gran crecimiento numérico así como el perfil cultural presente en la vida y misión de los miembros de sus comunidades.

    Bolivia. Se ha convertido en el país de mayor migración de menonitas conservadores de origen alemán en América Latina en las dos últimas décadas. Desde 1980 hasta 2007, se han establecido un total de 53 nuevas colonias en las provincias de Pando, Beni y Santa Cruz. Estas colonias provenían de la división interna de muchas otras colonias menonitas en Bolivia y otros países como: Belice, Paraguay, México, Argentina y Canadá. En 2007, estas nuevas colonias completaban una población de 30.618 personas (adultos, niños y niñas).

    En la sociedad civil, una de las reacciones a esa situación es que pareciera que la Reforma Agraria aún no ha llegado a América Latina para fortalecer a los grupos más desfavorecidos, como las poblaciones indígenas o de origen afrodescendiente. Nuestras preguntas se orientan otra vez sobre: a) la relación que surge en este contexto, entre colonias de grupos menonitas de origen europeo con las poblaciones indígenas de sus alrededores; b) el rol de las sociedades misioneras y la conformación de iglesias que tienen el propósito de seguir a Jesús desde sus propias raíces culturales y étnicas. Los desafíos del evangelio en el encuentro y/o desencuentro de comunidades con un trasfondo étnico y cultural tan diverso, están presentes y latiendo fuertemente como el tiempo de las primeras migraciones étnicas de los menonitas en América Latina.

    2. Estadísticas de los menonitas en América Latina

    I. Región de Mesoamérica:

    País:¬† Número de miembros:
    México 33.881
    Guatemala 9.496
    Honduras 21.175
    El Salvador 909
    Nicaragua 11.501
    Costa Rica 3.869
    Panamá 820

    II. Región del Caribe

    País:¬† Número de miembros:
    Bahamas 25
    Cuba 8.664
    Jamaica 733
    Haití 5.566
    República Dominicana 5.780
    Puerto Rico 798
    Belice 5.405
    Granada  8
    Trinidad & Tobago 300

    III. Región América del Sur

    País:¬† Número de miembros:
    Venezuela 596
    Colombia 3.664
    Ecuador 1.340
    Perú 1.524
    Brasil 14.748
    Bolivia 26.661
    Chile 1.452
    Paraguay  34.574
    Uruguay 1.464
    Argentina 4.974

    Gran Total: 199.912

    Estadísticas del Congreso Mundial Menonita, Membresía, Una comunidad de iglesias afines al anabautismo, Membresía, Junio de 2015.

    3. Desafíos pastorales desde la realidad multiétnica de América Latina

    Estas breves reflexiones nos llevan a considerar los siguientes desafíos pastorales desde la realidad multiétnica de América Latina.

    Renovación en el Espíritu. La experiencia en el Espíritu, al igual que nuestros antepasados del siglo XVI, debe significar iluminación y fortaleza para recrear nuestra identidad anabautista, a fin de asumir una actitud crítica ante el Estado, una teología y práctica pastoral a favor de los pobres, una hermenéutica contextual de la Biblia de no resistencia, un compromiso por la justicia y la paz, una tolerancia grande hacia las diversas formas de concebir el misterio profundo de Dios en la multietnicidad de las iglesias y comunidades anabautistas y la sociedad civil.

    Movimiento de teólogas latinoamericanas. El encuentro con teólogas africanas en Zimbabwe, marcó un gran desafío para las mujeres latinoamericanas que se dieron cita en la Asamblea del CMM realizada en Bulawayo, en 2003. De ahí surgiría el ‚ÄúMovimiento de teólogas latinoamericanas‚Äù, que en base al apoyo del proyecto ‚ÄúCompartir Dones Globalmente‚Äù del CMM, ha realizado diversos encuentros en América Latina. En la Asamblea del CMM realizada en julio de 2009, en Asunción, Paraguay, 120 mujeres menonitas latinoamericanas se reunieron para reflexionar respecto al lema: ‚ÄúEl mensaje liberador de Jesús para las mujeres hoy‚Äù. En la reciente Asamblea del CMM celebrada en Pennsylvania, EE.UU., del 21 al 26 de julio de 2015, el ‚ÄúMovimiento de Teólogas Anabautistas de América Latina‚Äù se reunió con las teólogas anabautistas de todo el mundo para promover una red mundial. Uno de los grandes desafíos de este movimiento es cómo integrar en su liderazgo y en el seno de su trabajo, a mujeres que representen ese carácter multiétnico de los menonitas en América Latina. Es a partir de esa gran diversidad de pueblos y culturas que nuestras familias, iglesias y movimientos alcanzarán un mayor testimonio en la sociedad y en el seno mismo del CMM.

    Testimonio de paz. El testimonio de quienes trabajan por la paz, arriesgando inclusive sus vidas por el bienestar de otras personas, nos recuerdan las palabras de Jesús: ‚ÄúBienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos e hijas de Dios‚Äù. (Mateo 5:9) Los testimonios ofrecidos por el trabajo de organizaciones menonitas como Justapaz en Colombia, y el Comité Central Menonita durante la revolución en Centroamérica durante los años setenta y ochenta, nos recuerdan que es posible dar nuestra contribución por la paz. Pero, esto nos lleva a reflexionar cómo hemos de dar este testimonio en los nuevos escenarios de nuestra América Latina, frente al crecimiento de la población, la destrucción de las culturas y pueblos ancestrales, el racismo, la xenofobia, la desocupación laboral de los jóvenes, la polución y contaminación ambiental, y nuevas formas de opresión y violencia que destruyen poblaciones y la vida del planeta.

    Modelos pastorales. Se hace necesario un análisis más detallado de lo que ha sido el testimonio de los anabautistas y menonitas en América Latina. En la década de los setenta, se desarrolló un método que orientaba la acción pastoral de muchas comunidades tomando como punto de partida las palabras: ver, juzgar y actuar; en otras palabras, analizar con las ciencias sociales lo que¬† acontece actualmente en nuestros pueblos latinoamericanos, juzgarlo a la luz de los desafíos de la Palabra en el seguimiento de Jesús, y finalmente responder pastoralmente con acciones concretas. Quizá sea hora de reconocer que el método antes descrito nos desafía nuevamente a revisar nuestras tareas pastorales, pero no sólo en el sentido de analizar la situación de injusticia a nivel macroeconómico y social, sino también desde las necesidades de una pastoral que esté atenta a las nuevas expresiones de familia en todo el continente, a los gritos de nuevos grupos marginados en nuestra sociedad, que incluye también a nuestros pueblos indígenas, afrodescendientes y a los pueblos mestizos pobres.

    La expresión afrocaribeña. El Caribe ha sido la región latinoamericana que más dificultades ha tenido en organizarse desde la colonia a causa de su historia, su complejidad política y la gran diversidad de lenguas. En la Asamblea del CMM celebrada en Asunción, Paraguay en julio de 2009, los representantes de la zona del Caribe expresaron en el caucus latinoamericano la necesidad de organizarse también como región. El fortalecimiento de las reflexiones teológicas, sociales y pastorales de las iglesias y comunidades anabautistas del Caribe debe ser una prioridad del CMM. La realidad de las iglesias afrodescendientes del Caribe enriquece enormemente el carácter multiétnico del CMM, que permitirá fortalecer el diálogo de dichas iglesias con las iglesias afrobrasileñas, y también con las iglesias menonitas de √Åfrica.¬†

    La gran diversidad étnica y cultural. En medio de la pobreza económica, las comunidades menonitas de los pueblos originarios y de trasfondo africano de todo el continente, comparten con nosotros su riqueza histórica, cultural y espiritual. Por medio de sus historias y sus mitos hundidos en las entrañas de la selva, los mares, los ríos, las rocas y las praderas, nos exhortan a proteger y velar por la madre tierra. Sus visiones y sueños nos hacen ver el desorden provocado en la creación por los sistemas económicos que protegen los intereses económicos de las transnacionales, o ‚Äúpromueven el desarrollo‚Äù a costa de la destrucción de la diversidad cultural.¬†

    La visita de hermanos y hermanas de los pueblos originarios como los métis y ojibwe (América del Norte), los quechuas (Perú), los kekchíes (Guatemala), los emberá y wounaan (Panamá), a las tierras de los pueblos originarios del Chaco paraguayo durante la Asamblea del CMM en Paraguay (2009), es una bella señal de fraternidad y unidad en medio de la diversidad. Desde este anhelo de aprender unos de otros y de poner nuestros talentos al servicio de los demás, es que esta gran variedad étnica de los menonitas en América Latina sólo puede nutrir a la comunidad anabautista; y, además, hacer real nuestros esfuerzos de ser instrumentos de Dios en la creación que añora con dolores de parto su liberación, así como nosotros gemimos y suspiramos por la redención de nuestros cuerpos (Romanos 8:18–25).

    ‚ÄîJaime Prieto es costarricense, casado con la brasileña Silvia de Lima; juntos tienen un hijo llamado Thomáz Satuyé. Jaime es Doctor en Teología por la Universidad de Hamburg, República Federal de Alemania (1992), miembro de la Iglesia Menonita de Costa Rica desde 1971, y actualmente pertenece a la Asociación de Iglesias Evangélicas Menonitas de Costa Rica (miembro del Congreso Mundial Menonita). Es autor de Misión y migración, el tomo sobre América Latina de la Colección de Historia Menonita Mundial publicada por el CMM.

    Este artículo apareció¬†por primera vez¬†en¬†Correo/Courier/Courrier¬†en abril de¬†2016.¬†

     

     

  • Los primeros menonitas llegaron a Brasil en el transcurso del año 1930, en calidad de refugiados de Rusia/Ucrania, donde sus propiedades, iglesias y escuelas fueron confiscadas por el Estado durante la era estalinista.

    Miles de menonitas (15.000–25.000) y otros grupos se trasladaron a Moscú en 1929 para obtener una visa. Sólo 5.000 fueron autorizados a irse del país. Al llegar a Alemania, no se les permitió permanecer allí, de modo que optaron por emigrar a Canadá. Debido a la depresión económica de la década de 1930, Canadá sólo aceptó a unos pocos de estos inmigrantes, principalmente aquellos que gozaban de buena salud y que tenían parientes radicados en el país.

    Los otros dos países que los recibirían eran Brasil y Paraguay. Líderes de iglesias de Europa y América del Norte alentaron a los refugiados a trasladarse como grupo a Paraguay, donde había un asentamiento de menonitas de Canadá. En Paraguay, los menonitas ya gozaban de varios privilegios tales como la exención al servicio militar y el derecho a la autonomía de las colonias; alrededor de 3.000 optaron por ir a Paraguay.

    Las primeras luchas

    Otros 1.300 decidieron trasladarse a Brasil. Los verdaderos motivos de esta elección no son muy claros. Al llegar a Brasil, se dispuso su asentamiento en una región serrana de bosques tropicales en el sur, totalmente diferente a lo que habían conocido en Rusia. Un grupo de colonos (Stolz Plateau) no pudo progresar, y encontraron un buen sitio en Curitiba (300 km al norte), donde había llanuras y un clima más frío. En unos años, todos los menonitas se habían mudado del lugar de asentamiento original.

    Entre los colonos, había tres grupos diferentes: Hermanos Menonitas, Iglesia Menonita (kirchliche) y Evangélicos Menonitas. Al principio, todos los cultos se realizaban conjuntamente, excepto las asambleas, y todo en alemán. Durante la Segunda Guerra Mundial – a la que Brasil entró en 1942 – se prohibió hablar en alemán en público hasta fines de 1945. Por consiguiente, las iglesias celebraban sus cultos en alemán bajo, a veces en ruso, e incluso empezaron a emplear el portugués.

    Acción social

    El primer proyecto social comenzó en 1948 con un orfanato para niñas/os abandonados, y con la primera congregación exclusivamente de habla portuguesa en las afueras de Curitiba. Contaban con el apoyo de los obreros fraternales de la Iglesia de los Hermanos Menonitas (MB) de América del Norte. Luego, siguieron otros proyectos de fundación de iglesias, y poco después se conformó la Asociación de Iglesias de los Hermanos Menonitas con las congregaciones de habla portuguesa. En 1994, la Convención de habla alemana y la Convención de habla portuguesa se unieron y conformaron la Convención de Iglesias Evangélicas de Hermanos Menonitas de Brasil (COBIM, Convenção Brasileira das Igrejas Evangélicas Irmãos Menonitas). Actualmente, COBIM tiene más de sesenta congregaciones y varios proyectos misionales en Brasil y África.

    En 1955, la Junta Menonita de Misiones y Caridades de la Conferencia General, de la Iglesia Menonita de Estados Unidos, enviaron sus primeros misioneros a Brasil. Se establecieron varias congregaciones en San Pablo, en la región central de Brasil y en la región amazónica, conformando la Alianza Evangélica Menonita (AEM). La Asociación de Iglesias Menonitas de Brasil (AIMB) – fruto de la unión de dos grupos de habla alemana y otros evangélicos menonitas – y COM (Comisión sobre la Misión en el Extranjero), se sumaron a este proyecto de fundar iglesias, comenzando a enviar misioneros en 1976. La AEM tiene actualmente unas treinticinco iglesias y congregaciones, y proyectos misionales en Brasil y Albania.

    En 1965, el Comité Central Menonita (MCC) inició varios proyectos agrícolas y de desarrollo social en el noreste de Brasil. En 2012, finalizó esta labor social y comunitaria. Algunas organizaciones locales (AMAI) le están dando continuidad a varios de los proyectos que promueven la paz y la reconciliación. Se establecieron tres congregaciones, afiliadas a la AEM.

    AIMB, la Convención conformada por menonitas y evangélicos menonitas, tiene nueve iglesias y congregaciones. Durante muchos años, sus cultos se celebraban en alemán. Esto empezó a cambiar en la década de 1980, a medida que las iglesias fueron empleando más el portugués, procurando un mayor acercamiento con sus vecinos y el contexto brasileño. Su proyecto misional más importante es el de la Asociación Menonita de Asistencia Social (AMAS), que cuenta con seis guarderías para familias de bajos ingresos que atienden diariamente a más de mil niñas/os.

    En la década de 1960, un grupo de menonitas Holdeman (menonitas de la Iglesia de Dios en Cristo) se trasladaron desde EE.UU. a la región central de Brasil (400 km al oeste de Brasilia, la capital del país), y establecieron su colonia en Rio Verde, en el estado de Goiás. Se mantienen en contacto con la comunidad menonita general de Brasil a través de la distribución de literatura anabautista/menonita.

    Tras ochenta y cinco años en Brasil, se calcula que el número de miembros de las iglesias de todas las convenciones es de 12.000 a 15.000. En los últimos treinta años, ha habido varias divisiones y escisiones en las iglesias y convenciones, mayormente a causa de los movimientos de renovación pentecostales/carismáticos. El deseo de alejarse de la cultura de una iglesia étnica alemana ha sido también un factor que llevó al establecimiento de varias congregaciones menonitas independientes.

    ¿Cuáles son los principales desafíos para los menonitas de Brasil?

    1. Identidad. ¿Qué significa ser cristiano menonita en Brasil, donde el 90 por ciento de todos los cristianos evangélicos son pentecostales/carismáticos/neocarismáticos? Relacionado con esto, aún tenemos la cultura de una iglesia étnica. Un líder hacía la siguiente observación: “Ya no vivimos en una colonia, pero la colonia aún la llevamos dentro de nosotros”. Los brasileños no entienden esta mentalidad menonita y les parece que es ajena a su cultura.
    2. Extensión comunitaria y aculturación. Cómo comprometerse con y ser fiel a una interpretación de la Biblia que esté centrada en Jesús, en medio de un contexto en el que existe todo tipo de religiosidad, “superstición cristiana”, “revelación divina directa”, evangelio centrado en el control del poder, evangelio de la prosperidad, etc.
    3. Diversidad y conflicto. Las congregaciones con trasfondo de habla alemana están llegando al final del proceso de cambio idiomático. Algunas tienen dos cultos, uno en cada idioma, y otras tienen cultos bilingües. Los casamientos interétnicos son más comunes que antes. Los miembros bautizados nuevos son mayormente de trasfondo no alemán. La diversidad cultural y teológica está cada vez más presente.
    4. Liderazgo. El concepto del líder servidor designado por la congregación, y que establece un liderazgo en equipo, está siendo cuestionado por un liderazgo jerárquico, autodesignado, centrado en la productividad y en ambiciones de poder.

    No obstante, el Espíritu Santo está presente en las diferentes convenciones y congregaciones, a fin de que se apoyen y ayuden unas a otras. El Instituto Teológico Fidelis pertenece a las tres entidades: AEM, COBIM y AIMB.

    Existen otros proyectos tales como la Escuela Menonita Erasto Gaertner y el Hogar de Ancianos Lar Betesda, que están bajo la dirección conjunta de menonitas y Hermanos Menonitas.

    Cada vez se hace más importante la necesidad de dialogar, compartir experiencias y aprender unos de otros.

    Peter y Gladys Siemens conforman un equipo pastoral de la Iglesia Vila Guaíra, Curitiba, Brasil. Gladys integra, además, la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2016.

    Iglesias menonitas nacionales de Brasil

    *Alliança Evangélica Menonita

    Miembros: 2.900

    Congregaciones: 35

    Sede: Paulista, Brasil

    Presidente: Cristiano Maiximiano de Oliveira

    *Associação das Igrejas Menonitas do Brasil

    Miembros: 1.184

    Congregaciones: 9

    Sede: Curitiba, Brasil

    Presidente: Fridbert August

    Church of God in Christ, Mennonite

    Miembros: 344

    Congregaciones: 5

    ¬±Convenção Brasileira das Igrejas Evangélicas Irmãos Menonitas

    Miembros: 6.960

    Congregaciones: 70

    Sede: Curitiba

    Presidente: Emerson Luis Cardoso

    Igreja Evangélica Irmãos Menonitas Renovada

    Miembros: 3.350

    Congregaciones: 27

    Sede: Sao Paulo

    Presidente: Jose Eguiny Manente

    * Indica membresía en el CMM.

    ¬± COBIM ha reanudado la solicitud de aceptación como miembro del CMM.

    Fuente: Mapa Mundial del CMM

    www.mwc-cmm.org/maps/world

    Consultado, enero de 2016

  • La hospitalidad: Consideremos qué significa brindar hospitalidad como seguidores de Cristo

    En septiembre del 2015, el mundo occidental tomó conocimiento de la crisis de los refugiados a través de las fotos impactantes difundidas en los medios informativos. Ante una mayor conciencia del problema, la comunidad anabautista mundial considera qué significa recibir al extraño, en tanto personas de diferentes trasfondos religiosos se integran a nuestros barrios.

    El número de abril 2016 de Courier/Correo/Courrier procura discernir la variedad de razones que motivan a las comunidades anabautistas de todo el mundo a reunirse para constituir el CMM. A continuación, escritores y escritoras reflexionan en sendos artículos sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo el amor de Cristo por nosotros motiva y guía nuestra respuesta a los extraños en nuestro contexto local?

    Un ministerio de hospitalidad incluyente

    Escritura: “Este fue el pecado de tu hermana Sodoma: ella y sus aldeas se sentían orgullosas de tener abundancia de alimentos y de gozar de comodidad, pero nunca ayudaron al pobre y al necesitado” (Ezequiel 16:49 DHH).

    Cuento: “Un refugiado se quejaba amargamente ante Dios porque no lo habían dejado entrar en una iglesia, y Dios le contestó: No te preocupes que a mí tampoco me dejan entrar”.

    Teniendo como punto de referencia para la reflexión este pasaje bíblico y la historia anexa, quiero hacer esta pequeña y sencilla nota desde mi propio testimonio personal para marcar la diferencia con el texto referido.

    Colombia, donde vivo actualmente, es un país en guerra interna desde hace más de sesenta años, siendo el último conflicto armado interno que queda en el hemisferio occidental. Más de cinco millones de personas en desplazamiento forzado, segundo país en el mundo con este fenómeno según datos de las Naciones Unidas, y cerca de un millón de refugiados en otros Estados. Veinticinco mil muertes violentas cada año, miles de desaparecidos y secuestrados, y más de seis millones de víctimas reconocidas por el gobierno.

    Un cuadro social impresionante, que si estuviera impregnado de petróleo o cualquier otro interés económico de las multinacionales, hubiese aparecido en las noticias de los medios masivos de EE.UU., Canadá y Europa, y entonces las iglesias anabautistas del Norte se hubiesen enterado.

    Amenazas e incertidumbre

    Después de vivir por muchos años en Bogotá, en 1986 nos trasladamos con mi esposa e hijos a un pequeño pueblo en el caribe colombiano, al norte del país, llamado San Jacinto.

    Allí adquirimos una finca, casa, maquinaria agrícola, vehículos, y vivíamos con mi esposa y cuatro hijos de la abogacía, la agricultura y el periodismo. Apoyábamos el trabajo social y organizativo de los campesinos de la región.

    Debido al trabajo con los campesinos me acusaron de ser un ideólogo de la guerrilla, y comenzó contra mí una persecución y amenazas permanentes por parte del comandante de policía del lugar, y más tarde por un grupo paramilitar llamado “MAS” (Muerte a Secuestradores).

    En marzo de 1988, el Ejército Nacional colombiano y la policía unieron fuerzas y nos hicieron un allanamiento en nuestra casa; las amenazas de muerte aumentaron, nuestros amigos nos evadían, los bancos no nos atendían. Vivir allí se hizo insoportable. Huyéndole a la muerte, nos vimos forzados a desplazarnos hacia la cercana ciudad de Cartagena, perdiendo todo lo que habíamos adquirido con nuestro trabajo.

    Allí en Cartagena recibimos la hospitalidad de un tío mío, quien nos abrió las puertas de su casa. En el patio construimos un lugar para habitar mientras pasaba la tormenta, gracias al apoyo de la Iglesia Menonita.

    Pero la situación del desplazado, nacional o internacional, es bien difícil. Por un lado está dejando atrás su territorio, amigos, familiares, trabajo, bienes, cultura, contactos, buen nombre, y por otro, entra en un terreno desconocido, amenazante, inhóspito, y se adentra al mundo de los prejuicios y estigmas.

    De ser una persona “de bien”, de pronto entra a ser sospechoso de terrorismo, de criminalidad, creando un gran temor entre sus vecinos. Entra en el ámbito del miedo, no sólo del desplazado sino de las personas que lo rodean, sus amigos, familiares, iglesias, todos con el miedo de que los confundan o los señalen como enemigos, los declaren “objetivo militar”, los amenacen y les hagan daño.

    El miedo impregnado en los demás es lo que más afecta a los desplazados, pues paraliza e impide la hospitalidad y la solidaridad. Existen muchas personas, miembros de una iglesia que creen y quieren ser hospitalarios, pero tienen familia, hijos pequeños, deudas hipotecarias, y tienen miedo de poner en peligro la vida y estabilidad de estas personas que dependen de ellos. Dicen que si estuvieran solos darían la vida por ayudar, pero en esas condiciones sería irresponsabilidad e injusto con los menores.

    En julio de 1989 llegamos nuevamente a Bogotá, derrotados pero no vencidos, una pareja de amenazados y desplazados, con cuatro hijos menores de edad. Llegamos a una ciudad afectada por el terrorismo, llena de muertos vivientes pidiendo limosna en cada semáforo, niños y niñas abandonados en las calles, una delincuencia amenazante, cercada por zonas de miseria, racista y discriminadora.

    El gobierno central había aprovechado la excusa de la guerra para suprimir la mayoría de las libertades públicas, y ordenaba allanamientos y detenciones arbitrarias cada día en la ciudad y el país. La desconfianza y el miedo reinaban en la ciudad. Como dice el maestro oriental, “la guerra es el arte del engaño” y “donde la primera víctima es la verdad”, lo que dificulta creer en alguien y aun creerle a Dios.

    Recibir y cobijar

    Pero hoy mi familia y yo estamos vivos gracias a la acción decidida de un grupo de personas, perteneciente a la Iglesia Menonita de Teusaquillo (Bogotá), encabezado por el pastor Peter Stucky. Aunque tenían hijos menores de edad y personas a su cargo, vencieron el miedo a la estigmatización y ser declarados auxiliares de la guerrilla; organizaron una acción de hospitalidad incluyente que nos cobijó y nos dio energía suficiente para despertar nuestro poder de resiliencia y recuperarnos.

    Es allí con ese acto de hospitalidad donde se rompe la maldición de Sodoma y se hace realidad esa bella recompensa de Jesús cuando dice, “Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento, les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí lo hicieron” (Mateo 25:35–40).

    Pero esto no terminó allí con el auxilio a una familia miembro de esa iglesia, sino que se amplió el concepto de hospitalidad incluyente, que no excluye a nadie. Siempre encuentra lugar para el forastero, el extranjero, el que sufre, abriendo las puertas de la iglesia; se creó

    todo un ministerio eclesial para apoyar a cientos de desplazados que llegaban allí huyendo de sus territorios después de haber perdido sus bienes y la esperanza. “El refugiado o desplazado es el vivo mensajero del infortunio, trae con él la imagen, el olor y el sabor de la tragedia de la guerra, del genocidio, de la masacre y del abandono del hogar por la violencia.”(Javier Jurado).

    Durante muchos años ha funcionado este ministerio en la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá. Cientos de personas han sido auxiliadas y reconfortadas; decenas de desplazados fueron acogidos desde allí por la iglesia menonita canadiense y hoy gozan de tranquilidad y nueva vida en ese país. Además se amplió a la ciudad de Quito (Ecuador), para recibir a los cientos de colombianos que huían y huyen de su país buscando refugio.

    Crear, iniciar y mantener un ministerio así, abierto a cualquier persona sin importar de dónde venga, en qué crea, qué ideología política tenga, que sea perseguido por guerrilleros o paramilitares, significa un gran riesgo y hace que muchos de los miembros de la congregación dejen de asistir. Pero se siente la coherencia con el mandato de Jesús y el derecho de asilo; la comunidad se fortalece y surgen nuevos liderazgos abiertos a la hospitalidad.

    Se siente la satisfacción de ser una iglesia anabautista histórica de paz donde ningún refugiado se queje ante Dios porque no lo dejan entrar, y que como Job podamos decir, “siempre abrí las puertas de mi casa al forastero” (Job 31:32).

    ‚ÄîRicardo Esquivia, abogado, es miembro de la Iglesia Menonita de Colombia, y tiene más de 45 años de experiencia en la construcción de paz integral desde una base eclesial y comunitaria. Actualmente, es director de Sembrandopaz y trabaja con comunidades en retorno en el caribe colombiano.

    Este artículo apareció por primera vez en Correo/Courier/Courrier en abril de 2016.