• Las tardes de proyectos de servicio en PA 2015 contestan al llamado de Dios a servir

    Photo: Heike Martin

    Por Matthew Hahn

    Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU. – Una de las muchas actividades de la tarde de PA 2015 del Congreso Mundial Menonita es la oportunidad de invertir tiempo en proyectos de servicio. En la ciudad de Harrisburg, los anabautistas de todo el mundo trabajan lado a lado dentro del complejo Farm Show Complex y fuera del mismo.

    “El servicio es un valor fundamental de los anabautistas,” dice el coordinador de proyectos de servicio Dawn Brotherton. El llamado de seguir a Jesús requiere que amemos y respondamos a las necesidades de los demás.

    Durante PA 2015 cuatro iniciativas diferentes han proporcionado a las personas formas de responder a ese llamado.

    En el North Hall, los voluntarios cortan, hacen nudos y cosen colchas hechas a mano para el Comité Central Menonita. Maria Erling, “una persona muy ávida en hacer nudos en las colchas,” habló sobre su deseo de “contribuir en alguna manera para ser parte de la ayuda.”

    Su amiga Theresa Eshbach reconoció no tener ninguna afición por la costura, pero se sintió atraída hacia este proyecto por otra razón. Le recordó la participación de su madre con las mujeres en la Iglesia de los Hermanos haciendo colchas para las personas desplazadas durante la Segunda Guerra Mundial.

    El CCM enviará las colchas hechas en PA 2015 a hospitales, campos de refugiados y orfanatos alrededor del mundo.

    En un estacionamiento adyacente al complejo Farm Show Complex, los voluntarios trabajan en la preservación de los vegetales con la fábrica de conservas móvil del CCM. Algunos de estos alimentos son distribuidos enseguida a los bancos de alimentos locales de Pennsylvania.

    Durante la Asamblea también se están construyendo dos casas bajo la dirección del Servicio Menonita de Asistencia a Damnificados. Las mismas serán de bendición para dos familias en los Estados Unidos que perdieron sus hogares debido a desastres naturales.

    La casa de Woodrow Cullen Hijo en Maryland sufrió un daño irreparable debido a la Supertormenta Sandy en octubre de 2012. Y en junio de 2014, un tornado destruyó el hogar de Joshua Staub y su familia.

    Gracias a las contribuciones de los voluntarios y a la labor del Servicio Menonita de Asistencia a Damnificados, este otoño las dos familias se mudarán a sus nuevas casas.

    Además, los autobuses de voluntarios salen cada tarde a las escuelas locales en el Distrito Escolar de Harrisburg para revitalizar con pintura fresca los lugares que se usan para la educación. Muchos de estos voluntarios son adolescentes que participan del programa de jóvenes.

    Ethan Weaver, expresó la satisfacción que sentía al “ver que las cosas se están haciendo,” mientras pintaba el plantel SciTech de la escuela secundaria Harrisburg High School el viernes por la tarde.

    Las cosas se están haciendo. En el curso de los cinco días de la Asamblea, los asistentes contribuirán con más de 1.800 horas a estos proyectos de servicio al vivir el mandato de Jesús de amar a aquellos en pobreza y necesidad.

    Matthew es esposo, padre de dos niñas, y pastor de la iglesia New Life Community Church en Mount Holly Springs, Pennsylvania.

  • El Servicio Menonita de Desastres levanta casas en 5 días en la Asamblea

    Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU. – Puede ser que la última actividad que uno podría esperar escuchar o ver en una convención internacional de la iglesia es el golpeteo de los martillos sobre los clavos, pero para muchos en PA 2015 del Congreso Mundial Menonita, fue como anillo al dedo.

    Todas las tardes, justo fuera de los pasillos con aire acondicionado del complejo Farm Show Complex de Harrisburg, los participantes construían dos casas prefabricadas buscando una manera de utilizar sus músculos y al mismo tiempo hacer una conexión significativa con su fe.

    “Siempre hablas de la iglesia pero no haces nada,” recuerda Alex Noord a su hijo Niels de diecisiete años diciéndole en su hogar en los Países Bajos. Ahora, como asistente a la Asamblea con Niels y Tymen de catorce años, él y sus hijos tuvieron la oportunidad de “hacer” algo.

    En el calor del sol de Pennsylvania, Niels y Tymen clavaron pernos en los marcos de la pared de una de las casas, que estaban destinadas para dos familias que perdieron sus hogares debido a desastres naturales: uno en Nebraska y el otro en Maryland.

    “Me gusta trabajar con cuestiones técnicas,” dijo Niels. “Construir una casa es grandioso.”

    La construcción de casas prefabricadas a manos de voluntarios bajo el programa Partnership Home Program es una de las labores del Servicio Menonita de Desastres, con sede en Pennsylvania. Cada año, el Servicio Menonita de Desastres también envía docenas de equipos de voluntarios a escenas de inundaciones y de desastre a lo largo de América del Norte para ayudar a las víctimas a limpiar, reparar y reconstruir sus hogares.

    En PA 2015, el personal y los voluntarios del Servicio Menonita de Desastres estuvieron a mano para guiar a unos 30 voluntarios cada día para ayudar a construir los pisos y las paredes de las casas, los cuales finalmente iban a ser cubiertos y empaquetados para su transporte.

    Los participantes eran personas de todas las edades, muchos de ellos sin experiencia en la construcción. Darwin Villacis, parte de una iglesia misionera en Ecuador, contribuyó con dos tardes en el proyecto con el fin de observar cómo los norteamericanos construían sus casas.

    “Tengo talento en mis manos; no tengo talento con mis palabras y mi lengua,” dijo el mecánico de 47 años de edad.

    Marcela Dow nunca antes había usado un martillo. La chica de 15 años y su grupo de jóvenes de Filadelfia, Pennsylvania, se ofreció como voluntaria “porque ayudar a la gente es siempre divertido; se pude ver el cambio que uno produce.”

    Byron Rempel-Burkholder es escritor y editor de Winnipeg, Manitoba, Canadá.

  • Participantes internacionales enlatan habichuelas debido al calor de Pensilvania

    Por Tim Huber

    Harrisburg, Pensilvania, EE.UU. La enlatadora móvil de carne del Comité Central Menonita, se volvió vegana para la Asamblea del CMM PA 2015. Tras una semana de enlatar cerdo, carne vacuna y pavo, pasó a enlatar habichuelas (porotos, frijoles).

    Después de pasar por la puerta trasera al estacionamiento, los asistentes se pusieron sujetadores en el cabello, unas cuantas para la barba, y guantes plásticos para realizar trabajo de voluntario empacando y poniendo etiquetas en latas de 23 onzas.

    “Sabíamos que no podríamos empacar carne en un estacionamiento bajo el calor de julio, así que ésta fue la única opción que tuvimos”, afirmó el 23 de julio del 2015 John Hillegass, coordinador de la enlatadora móvil.

    Hacia el final de la Asamblea, 3.500 latas habrán sido empacadas en cajas de cartón y enviadas al almacenamiento de comida en Pensilvania. Las habichuelas congeladas fueron adquiridas en un supermercado local con un precio especial de descuentos. Hillegass mencionó que era la primera vez que el CCM había envasado algo diferente a la carne.

    “Hemos recibido algunas llamadas inesperadas aquí y allá. La gente nos está preguntando sobre duraznos y vegetales”, añadió, “pero lo que realmente hacemos es carne”.

    Con una serenata sonando entre decenas de martillazos del Servicio Menonita de Desastres que está armando la estructura de una casa, grupos de 10 a 12 voluntarios se juntan alrededor de las latas vacías y las llenan con habichuelas congeladas y agua antes de conducirlas al sellador.

    En la noche, el personal de la enlatadora móvil, quienes trabajan todo el año, prende motores del camión para empezar a enlatar la comida. Personas que no se conocen charlan entre sí con los pegamentos en mano. Están unidos por el trabajo y por un credo.

    “Tendremos unos 160 voluntarios más”, dijo Hillegass estimando una participación total. “La gente que pasa se acerca y nos dice que quiere ayudar”.

    Este proyecto es el última ¡hurra! para esta generación de la enlatadora móvil del CCM. Mientras algunos trabajadores daban los últimos toques a las latas de habichuelas en Harrisburg, otros trabajadores en Efrata daban los toques finales a la próxima enlatadora móvil del CCM que Hillegass anticipa va a estar lista para el mes de agosto.

    Tim Huber es editor asociado de la Revista Mundial Menonita. El es parte del equipo de editores de Meetinghouse, que es a su vez es un grupo de reporteros en las plenarias durante la Asamblea.

  • Actividades de costuras vinculan a los participantes a la obra del CCM

    Asamblea 16: PA 2015

    Por Byron Rempel-Burkholder

    Sushant Nand levanta la cabeza de su trabajo en una de las máquinas de coser Bernini en la sección de la sala dedicada a acolchar y hacer frisas. Un observador le pregunta si él es un costurero profesional.

    Sonríe. “No, yo sólo quería aprender acerca de cómo trabaja el Comité Central Menonita, para que yo pudiera comunicárselo a otros jóvenes”.

    Nand, quien ha aprendido sólo lo básico de cómo usar la máquina, planea participar en el proyecto de conservas alimenticias del CCM.

    En Calcuta, India, Nand es el coordinador local del programa internacional de intercambio de jóvenes del CCM, que incluye el programa colectivo del CMM-CCM de YAMEN! También ayuda a facilitar la conferencia de la juventud menonita en toda la India, otro lugar en el cual él puede aplicar su conocimiento de cómo funciona la asistencia material desde “atrás de las cámaras”.

    Cathy Irwin, a volunteer supervisor at the quilting station, talked about how it was letting inexperienced people come to work on quilts that will be auctioned “It makes us a bit nervous, but we want everyone to learn quilting.”

    La experiencia de Nand demuestra lo que significan los proyectos de servicios: crear conciencia acerca del trabajo del CCM mientras se ofrecen oportunidades de participar en él.

    Los proyectos también ayudan a los participantes a aprender algo acerca de la cultura: “Pensilvania tiene una gran tradición de hacer colchas”, dijo Mae Stoltzfus, costurera local que también sirve como mentora. “Vale la pena prestar atención”.

    En la sección de costura, se tendieron tres colchas en marcos cuadrados donde las mujeres, hombres y adolescentes se sentaron y cosieron los patrones complejos que los menonitas, amish y hermanos en Cristo de Norteamérica han creado por muchas generaciones.

    El próximo año, estas colchas se venderán en las subastas para desastres del CCM en varias partes de la América del Norte.

    En la sección adyacente, docenas de adolescentes y adultos hacen frisas para calentar. Algunos, como Sushant Nand, unieron trozos de tela para cubrir las frisas, usando 14 máquinas de coser nuevas que se le pidieron prestadas a un negocio local. Docenas de personas más se sientan al lado de los marcos, juntando y atando las cubiertas con hilo. Estas frisas serán enviadas a otros países para usos en campamentos de refugiados y otros lugares necesitados.

    Los proyectos de servicio de colchas y frisas fueron coordinados y realizados por voluntarios del Centro de Recursos Materiales del CCM en Efrata, Pensilvania, dice la coordinadora de las frisas, Mary W. Martin. Los proyectos de la asamblea demuestran lo que ocurre en el centro, donde cientos de voluntarios locales cosen para apoyar el trabajo del CCM.

    Byron Rempel-Burkholder es editor y escritor independiente de Winnipeg.