• El rincón del Presidente

    Hace unos años, tuvimos una reunión de las Comisiones en los Países Bajos. Junto con otros, recogí algunas personas en el aeropuerto. Estábamos cenando cuando sonó mi teléfono. Era alguien que llamaba en nombre de un miembro de una Comisión de Angola cuyo vuelo se había retrasado. Quien llamó transmitió el mensaje de que el hombre angoleño estaba listo para que su hermano lo recogiera.

    Cuando llegué al punto de encuentro, la persona que me había llamado seguía allí. Nunca olvidaré su cara de sorpresa al darse cuenta de que yo era el “hermano” de este hombre africano.

    No encajábamos en lo que imaginaba cuando pensaba en hermanos. Mi hermano angoleño y yo no encajábamos en dicho estereotipo.

    ¿No es eso lo que significa ser cristianos, y especialmente anabautistas, en el mundo de hoy?

    En este mundo, la gente odia a los demás porque se ven diferentes, porque tienen ideas políticas diferentes, porque hablan un idioma diferente, porque… porque…porque… Hay tantas razones.

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    Líderes pasados y presentes del CMM celebran el centenario del CMM (izq-der): Sandra Báez,
    César García, Henk Stenvers, Larry Miller, Eleanor Miller, Janet Plenert y Danisa Ndlovu.

    Necesitamos valentía

    Si queremos seguir a Cristo, que nos enseñó a amar a los demás como a nosotros mismos, necesitamos valentía.

    Valentía para decir NO al odio y sí al amor, incluso si va en contra de nuestros propios intereses.

    Valentía para amar, aunque los demás no nos amen.

    Valentía para no encajar, sino más bien para mostrar un camino diferente, un camino que conduzca a la paz en vez de la guerra.

    Necesitamos la valentía que la gente demostró hace quinientos años en Zúrich, cuando desafiaron los poderes de aquella época porque querían ser verdaderos seguidores de Cristo.

    Estoy esperanzado y ruego por muchos más rostros sorprendidos como el de aquel hombre en el aeropuerto, cuando nosotros, como comunión de seguidores de Cristo, mostramos amor mutuo, vivimos nuestra unidad a pesar de las diferencias y así difundimos un mensaje de paz.

    —Henk Stenvers, presidente del Congreso Mundial Menonita (2022-2028), reside en los Países Bajos. 


  • Campañas de evangelización, música animada y danzas todo el día, testimonios, llamados al altar y una docena de personas pasando al frente. La oración se hace en voz alta, con lágrimas o alegría. Se siente el entusiasmo. 

    La Iglesia de los Hermanos Menonitas de la República Democrática del Congo me recibió efusivamente para celebrar su centenario en agosto de 2024. 

    El evento de varios días se llevó a cabo en el gran edificio nuevo de la iglesia que se construyó frente a la sede de la iglesia miembro del CMM en Kikwit, provincia de Kwilu, a ocho horas en auto y a más de 500 kilómetros de Kinshasa. 

    Pero las distancias no fueron un impedimento: la gente se reunió. 

    Unas 2.500 personas llenaron el gran edificio de la iglesia para celebrar el aniversario de la CEFMC (Comunidad de Iglesias de los Hermanos Menonitas del Congo), durante las cinco horas que duró el culto. 

    Daniel Onashuyaka Lunge, obispo de la ecuménica Iglesia de Cristo del Congo (ECC), predicó un sermón sobre la unidad, un desafío siempre presente para las comuniones eclesiales de todo el mundo. 

    CEFMC, una iglesia miembro del CMM, tiene sus desafíos, pero también muchos dones. 

    Los líderes de CEFMC quisieran que la iglesia sea autosuficiente, pero también que establezca asociaciones saludables. Oran para que los pastores y evangelistas difundan el mensaje. 

    Están lidiando con el trauma del colonialismo y una cultura de desconfianza que es resultado de la corrupción sistémica en los sistemas gubernamentales. 

    La necesidad de un liderazgo calificado en la iglesia se hace sentir; no sólo respecto a temas de educación sino también en cuanto a practicar un liderazgo de servicio contracultural que no esté tentado por la corrupción, las divisiones tribales y las demostraciones de poder impulsadas por el ego. 

    La vasta geografía de este país rico en recursos genera a la vez riqueza y adversidad. La violencia prolongada, especialmente de los rebeldes armados en el este, desplaza a personas a todos los rincones del país y más allá. 

    Le entregué a Antoine Kimbila y a la CEFMC una placa conmemorativa en nombre de la familia mundial, para recordarles que son parte de esta gran familia mundial, que comparte sus alegrías y sus luchas. 

    Y ellos tienen muchos dones para compartir con nuestra familia. 

    La vitalidad emocional de su vínculo con Jesús es un don. Aun durante un culto de varias horas, su fe es palpable. 

    Su práctica comunitaria es un don. Los miembros de la iglesia reciben a las personas desplazadas del este con los brazos abiertos. Escuchan y comparten estrategias para sanar los traumas. Ofrecen comida e incluso acogen a los refugiados en sus propios hogares. 

    Su fe es un don. En Occidente, cuando tenemos dinero, construimos. En la República Democrática del Congo, cuando hay una visión, comienzan a construir, orando con paciencia y confiando en que llegará lo que se necesita para continuar. 

    Sus bautismos son un don. Para algunos, la conversión implica apartarse totalmente de otra forma de vivir. En su bautismo y después, encarnan un fuerte sentimiento de ser salvos. 

    Cuando visito iglesias, siempre les digo: “Les puedo saludar en nombre de César García (nuestro secretario general), pero no en nombre del CMM porque entonces estarían saludándose ustedes mismos. Ustedes son el CMM”. 

    Entonces saco una foto con la gente reunida y saludando a la cámara mientras saludan a los otros 1,5 millones de creyentes que también son el CMM. 

    Mi presencia allí es una muestra de que forman parte de esta gran familia mundial. Por eso, estas visitas en persona siguen siendo importantes en tiempos de reuniones por Zoom. 

    Mientras siento el polvo y el calor, y el espíritu alegre de la fe y la esperanza en Jesús, junto a dichos creyentes del otro lado del mundo, ambos recordamos que somos uno. Para ambas partes, estos encuentros valen la pena. Estamos unidos en esta familia mundial de fe. 

    —Henk Stenvers, de los Países Bajos, presidente del CMM (2022-2028) 

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    Communauté des Églises des Frères Mennonites au Congo celebrated the 100th anniversary. Photos: Henk Stenvers
    MWC president Henk Stenvers addresses a session at the two-day pastor’s conference with Nzuzi Mukawa
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    Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.


    “Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría” (1 Corintios 12,26).

    “Esta visita me hizo comprender que somos parte de una gran familia mundial. ¡Ahora sabemos que no estamos solos!”

    Esto fue lo que oímos cuando una delegación de las Comisiones de Paz y de Diáconos del Congreso Mundial Menonita visitó las iglesias Hermanos Menonitas en Panamá. Cuando vive con desafíos que amenazan la manera tradicional de vivir, ¿qué es más importante que saber que no está solo? El saber que hay hermanos y hermanas que están orando – aunque no lo conozcan personalmente – puede ser la diferencia entre rendirse o continuar esperanzado, confiando en el Señor.

    “No les pedimos que resuelvan nuestros problemas. Todo lo que pedimos es contar nuestra historia y orar por nosotros.”

    Ser un diácono dentro del CMM no se trata de dar ayuda financiera o crear programas de ayuda. Los diáconos caminan junto a las iglesias, escuchan, comparten y oran con ellas en tiempos de angustia o de alegría. A veces nos sentimos tan impotentes para prestar ayuda, pero no debemos subestimar el poder de caminar juntos, de escuchar y de orar. 

    Miembros de la iglesia oran por un niño
        enfermo en Panamá. Foto: Henk Stenvers

    “La Comisión de Diáconos debe ser la mano cálida de la iglesia mundial.” En 2009, Danisa Ndlovu, el entonces presidente del CMM, dijo estas palabras en la primera reunión de la comisión en Paraguay. Una mano sobre el hombro, que muestra que otros se preocupan, sentir el calor de la unidad con otros que comparten las mismas convicciones. A pesar de que vivimos en situaciones tan diferentes, expresamos nuestra fe de formas tan distintas y tenemos diversas historias, sabemos que estamos unidos en nuestra fe. En nuestro deseo de seguir a Cristo, somos parte de un solo cuerpo.

    El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial puede apoyar a las iglesias en el Sur global para realizar proyectos que permitan promoverla vida y la misión de la iglesia. Puede ser muy importante para una iglesia local tener su propio lugar para los cultos o construir una escuela. El significado de reconstruir después de una destrucción causada por un desastre o por la violencia, sobrepasa la imaginación. Se trata de ser una comunidad – local y mundial.

    Y al igual que Pablo les escribe a los Corintios, las partes del cuerpo están unidas, aún si son diferentes. Son interdependientes; si falta una, está incompleto (1 Corintios 12:14–25).

    La comunidad mundial es como la iglesia en Pimpimsu en Ghana. Visitamos la pequeña iglesia al atardecer, después de que ya había oscurecido. Las personas vinieron a la iglesia una a una a darnos la bienvenida y todos traían una luz. Cada vez que entraba alguien, la iglesia se iluminaba mejor. Cuando la iglesia se llenó, había una luz brillante debido a todas las pequeñas lámparas.

    Eso es ser comunidad, de eso se trata. Cuando usted no está aquí, la iglesia está un poco más oscura. Ya sea que estemos presentes en las asambleas o en espíritu en oración, podemos ser testigos del maravilloso mensaje de paz que Cristo nos dio. ¡Si usted no está allí, es extrañado, porque la luz es menos clara!

    La Comisión de Diáconos quiere ser una herramienta para apoyar y fortalecer esa comunidad global. Únase a nosotros para caminar junto a nuestra familia anabautista mundial a través de la Red de Oración del CMM. *

    —Henk Stenvers es secretario de la Comisión de Diáconos del CMM.

     

    *En 2016, la Comisión de Diáconos lanzó nuevamente una red de oración basada en correos electrónicos, tras el éxito de la iniciativa de oración en la Asamblea 16. La Red de Oración envía un correo electrónico cada dos meses que contendrá de cuatro a cinco oraciones. Es posible que también haya correos adicionales cuando surja un llamado de oración urgente. Los correos electrónicos están disponibles en inglés, español o francés. Si le gustaría compartir un motivo de oración con nosotros, por favor escriba a oraciones@mwc-cmm.org.

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