Tomando acción en solidaridad
Hay muchas razones para estar frustrados por el agravamiento de las tensiones políticas en el mundo. Las iglesias miembros del Congreso Mundial Menonita en cada región continental hacen un llamado a la oración y la solidaridad. Muchos se ven afectados por la corrupción o la violencia en sus países.
Como anabautistas constructores de paz, ¿qué hacemos?
“En momentos como este, debemos orar. En privado y como comunidad, expresarle a Dios nuestra ira, frustración, lamentación, esperanza y angustia”, afirma Nindyo Sasongko. Es teólogo residente en la Comunidad Menonita de Manhattan, EE. UU., y ministro de Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI).
Para él, tal momento fue a finales de agosto del 2025. En Indonesia se produjeron protestas generalizadas cuando se silenció a quienes criticaban las fuertes subidas de impuestos. Un incidente en el que un vehículo blindado de la policía atropelló y mató a un mototaxista frente a la multitud que protestaba desató la indignación.
“Los comentarios desdeñosos del gobierno sobre la voz de las personas que luchan por llegar a fin de mes y su indiferencia ante la muerte de un hombre inocente me dejaron conmocionado emocionalmente”, expresa Nindyo Sasongko.
El 5 de septiembre del 2025, Nindyo Sasongko leyó su oración en representación del cristianismo (una de las seis religiones reconocidas en Indonesia) frente al Consulado General de la República de Indonesia en Nueva York. La protesta pacífica fue presenciada por el Cónsul General Winanto Adi.
[Nota: esta es una versión abreviada de la oración]
Esta noche, nos reunimos ante Ti,
sinceros en nuestra súplica
por el pueblo de Indonesia.
Unidos en una sola voz:
No por rebelión,
sino porque sus clamores ya no pueden ser reprimidos.
¡Nos lamentamos!
No, seamos valientes delante de ti:
¡Estamos afligidos!
No por envidia ni rencor,
sino por una furia justa nacida de la ansiedad,
y del amor y la esperanza como hijos de esta tierra,
vagando por mares extranjeros.
Preguntamos: ¿Hasta cuándo, oh Dios?
Abre las puertas de tu misericordia,
para que todos los que están en la confusión puedan ver que hay intereses mayores:
No indiferencia, sino familiaridad,
No insensibilidad, sino compasión,
No avaricia, sino esperanza por cada sangre de la nación.
Abre caminos de reconciliación,
para que cada persona pueda reconstruir la confianza
desgarrada por la sospecha y la discordia.
Cura las heridas de esta nación:
las heridas de la carne por el conflicto,
las cicatrices emocionales de la pérdida,
y la profunda y silenciosa ira que habita en su interior.
Que este dolor se transforme
en el nacimiento de una nueva era,
marcada por la justicia, la integridad
y una paz duradera para todo el pueblo de Indonesia.
Oh, tú, cuyo amor inquebrantable no tiene fin,
que el clamor de los pobres no quede desatendido,
que su sufrimiento sea aliviado,
y que su mañana esté asegurado.
La oración finalizó con un llamado a la actual administración para que regrese a la Constitución, tenga la humildad de escuchar los gritos de la multitud y abra el camino hacia una mayor justicia.
Persistir incluso cuando no vemos cambios
Desde la ola de protestas, lamentablemente, nada ha cambiado en Indonesia. Medio año después de las protestas, la situación parece haber empeorado. Entonces, ¿por qué orar por las naciones?
“Porque la oración nos transforma primero a nosotros mismos. Ablanda nuestros corazones, reestructura nuestros deseos y nos une a la sagrada confianza en el Señor y en la comunidad que nos rodea”, explica Nindyo Sasongko.
“Creo en un Dios que elige activamente la solidaridad con los vulnerables y protege a las viudas y los huérfanos”, declara Nindyo Sasongko. “Jesús enseñó la paz y la no violencia no solo como conceptos, sino como una forma de vida. Sigo convencido de que la no violencia es el arma más poderosa para desmantelar la desigualdad social”.
En segundo lugar, mi optimismo se ve alimentado por una generación de jóvenes [en la diáspora] que sienten una profunda preocupación por Indonesia. En su mirada crítica y en su exigencia de la verdad, veo la mano de Dios, el Dios de la paz, trabajando entre bastidores para restaurar a Indonesia.
“En esta verdad encuentro valentía y optimismo para afrontar los desafíos que se avecinan. Mi esperanza es que más creyentes unan sus manos en oración”, expresa Nindyo Sasongko.
El CMM facilita la oración comunitaria por las naciones e iglesias a través de su red de oración bimensual por correo electrónico y su Hora de Oración en Línea. Únase a nosotros.
