Amados hermanos y hermanas:
El apóstol Pablo exhortó a la iglesia a “procurar mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos” (Efesios 4:3). En la actualidad, estas palabras resuenan profundamente en el Congreso Mundial Menonita.
Mantener la unidad del Espíritu nunca ha sido fácil para la iglesia, ni en el pasado ni ahora, cuando la tecnología intensifica las fuerzas de división y polarización. Al igual que muchas denominaciones cristianas mundiales, el CMM enfrenta serios desafíos al procurar preservar esta unidad en medio de puntos de vista divisivos con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos visto cómo las redes sociales difunden rumores, profundizan la desconfianza y crean una comunicación poco saludable entre nuestros miembros, especialmente en torno a este tema. Estas dinámicas amenazan la unidad del Espíritu dentro del CMM. Y, sin embargo, seguimos siendo una comunión mundial de tradición anabautista, llamados a seguir a Jesús juntos.
Quizás recuerden que, tras extensas consultas a principios de la década de 2000, las iglesias miembros del CMM dejaron claros dos compromisos importantes. Primero, que la autonomía de cada iglesia nacional es importante. En segundo lugar, que es necesario fortalecer las relaciones entre nuestras iglesias a nivel mundial. Por lo tanto, nuestra comunión mundial se debe concretar en la comunidad de iglesias autónomas.
El CMM reconoce y respeta la autoridad y la diversidad de las estructuras eclesiales locales y nacionales. Al mismo tiempo, las iglesias miembros se han comprometido a avanzar más allá de la independencia y a participar en comunión unos con otros. Entendemos este llamado a la interdependencia y la comunión como una respuesta fiel a la intención de Dios expresada en la oración de Jesús en el Evangelio de Juan, “para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste” (Juan 17:23 DHH).
Esta esperanza de tener relaciones más sólidas e interdependientes se refleja en las Convicciones Compartidas del CMM: siete creencias comunes a todos los miembros del CMM y aceptadas por ellos. Adoptadas por el Concilio General hace veinte años, estas convicciones expresan el compromiso mutuo de seguir a Jesús, centrar nuestras vidas en las Escrituras y confiar en el Espíritu Santo al procurar vivir con fidelidad.
No obstante, incluso en ese entonces, quedaba una pregunta difícil: ¿Cómo deberíamos abordar las convicciones que tal vez no compartíamos, convicciones determinadas por nuestras diversas culturas, historias, experiencias e interpretaciones de las Escrituras?
La sexualidad humana y el matrimonio fue uno de los temas identificados como fuente de profundo desacuerdo entre nuestros miembros. En particular, los puntos de vista sobre las relaciones entre personas del mismo sexo han contribuido durante muchos años a la fragmentación en algunas iglesias miembros. Como parte de los preparativos de la Asamblea mundial de 2015 en los Estados Unidos, se hizo evidente que era necesario que el CMM definiera cómo respondería a la realidad de las convicciones “no compartidas” o dispares dentro de nuestra comunión mundial.
En el Concilio General de 2018, nuestra Comisión de Fe y Vida propuso un proceso para ayudarnos a discernir los puntos de desacuerdo. El objetivo era respetar la autonomía de cada iglesia nacional al tiempo que se fortalecían las relaciones entre las iglesias a nivel mundial. Lamentablemente, dicha propuesta no fue aceptada.
A medida que el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo sigue generando tensiones en nuestra familia mundial, el liderazgo del CMM continúa explorando maneras de responder con fidelidad. La Comisión de Fe y Vida, junto con el Comité Ejecutivo, está elaborando una nueva propuesta que se presentará al Concilio General en 2028, y un acuerdo interno sobre las “convicciones dispares” y también criterios para la contratación y el nombramiento de líderes, a ser ratificados por el Comité Ejecutivo en 2027.
En este momento, con respecto al tema específico de las relaciones entre personas del mismo sexo, quisiéramos comunicar claramente tres cosas.
- No existe consenso entre las iglesias del CMM sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Hemos acordado conjuntamente mantener nuestras Convicciones Compartidas, pero las relaciones entre personas del mismo sexo no están contempladas en dichas convicciones. En nuestras 110 iglesias y convenciones miembros, algunas han creado el ámbito para que las congregaciones locales determinen sus propias posturas sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. Algunas de estas congregaciones locales son “abiertas e inclusivas”; otras no lo son.
- El CMM no ha adoptado una postura sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. El CMM no respalda una postura inclusiva ni una postura no inclusiva. Y quisiéramos dejar muy claro que el CMM no ha sido presionado para apoyar una u otra agenda específica respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo.
- Cuando estamos en desacuerdo, procuramos discernir juntos la voluntad de Dios. Durante más de doce años, con mucha oración hemos procurado la mejor manera de avanzar en medio de desacuerdos, malentendidos y rumores no verificados sobre cómo el CMM aborda este tema. A lo largo de todo este proceso, nos ha guiado un principio: cuando las iglesias afrontan desacuerdos, estamos llamados por Dios a entablar un diálogo y a discernir juntos su voluntad. Vemos este modelo en Hechos 15, en que la iglesia escuchó, habló con sinceridad y procuró la guía del Espíritu Santo. Al igual que la iglesia primitiva, tomamos en serio nuestro llamado a mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos (Efesios 4:3).
Los temas divisivos suelen generar miedo y tensión. Ante el desacuerdo, las sociedades podrían fragmentarse, dividiéndose en grupos de personas que ya piensan de forma similar. Pero Jesús nos llama a un camino diferente. Guiados por Jesús y empoderados por el Espíritu Santo, estamos llamados a vivir como una comunidad contracultural: personas que buscan la unidad, abordan las diferencias con amor, juntas procuran la guía de Dios y siguen caminando con Dios como un solo cuerpo cuya cabeza es Jesucristo. Hacemos esto, “hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo” (Efesios 4:13, DHH).
Seguimos dispuestos a hablar con los miembros del CMM que tengan preguntas, inquietudes o deseen entablar una conversación más profunda. Les pedimos que tengan presente al CMM en sus oraciones mientras procuramos dar testimonio de la nueva creación de Dios, discernir juntos su voluntad y responder fielmente a nuestro llamado a seguir a Jesús como una comunión mundial, manteniendo la unidad del Espíritu.
Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.
En el nombre de Jesús, Príncipe de Paz. Amén.

César García
Secretario General
Congreso Menonita Mundial
