• Para las personas en la isla de Sumba, puede que la pandemia del COVID-19 no sea su principal preocupación. Gracias a su ubicación remota, se han confirmado menos de dos docenas de infectados en la isla hasta la fecha del 4 de agosto del 2020. Sin embargo, la comunidad ha sido devastada por el golpe económico generado por los bloqueos a causa del Coronavirus.

    Los miembros de las cinco congregaciones de la iglesia Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI) Ekklesia (de Bali) asentadas en la isla, en su mayoría agricultores de maíz y algas o tejedores tradicionales, han visto cómo sus ingresos se han reducido. Sus cosechas no ha sido absorbida completamente por el mercado y sus tejidos no pueden ser comercializados cuando el turismo se detiene.

    “Desde antes del COVID-19, la gente de la isla de Sumba ya se estaba enfrentando a circunstancias extraordinarias”, afirma el moderador del sínodo de GKMI, Agus Mayanto. “El calentamiento global ha disminuido la cosecha de algas y las sequías prolongadas se han convertido en un problema mucho mayor. Ademas, el acceso al agua potable y a la educación es limitado”.

    El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial para el COVID-19 del CMM ha permitido a la GKMI proporcionar canastas de alimentos que contienen arroz, fideos, cereales y otros alimentos para unas 100 familias quienes son miembros de sus congregaciones. Se espera que la primera distribución de canastas de alimentos sea durante la semana del 9 de agosto del 2020, y se planean dos distribuciones más en intervalos de dos o cuatro semanas, dependiendo de la retroalimentación proporcionada por los beneficiarios después de la primera entrega.

    “La canasta de alimentos es el comienzo de lo que esperamos que sea un ministerio transformador en la isla de Sumba, que abarque el acceso al agua potable, la educación y el empoderamiento económico”, expresa Agus Mayanto. “La pobreza es excesiva en esta zona y ninguna otra organización no gubernamental los está ayudando”.

    Sobre el fondo de respuesta del COVID-19 del CMM

    El Congreso Mundial Menonita formó el grupo de trabajo del COVID -19 con el apoyo de más de 10 organizaciones anabautistas mundiales para responder a las necesidades derivadas de la pandemia en el hemisferio sur.

    Bajo el liderazgo de la Comisión de Diáconos del CMM y de los delegados de alrededor del mundo, el equipo determina los criterios de rendición de cuentas y coordina las respuestas a las propuestas de proyectos. Esta respuesta interinstitucional maximiza la fuerza de las diferentes organizaciones, se basa en las redes existentes de relaciones primarias y mitiga la competencia por los escasos fondos.

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    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

  • “La intervención de la iglesia es única ya que no se hace solo una entrega, sino un acompañamiento que permite caminar juntos y juntas como también alimentar el cuerpo y el alma en este tiempo en el que la desesperanza hace que muchos pierdan el sentido de vida”, afirma Yanett Palacios, presidenta de la Iglesia Evangélica Menonita de Guatemala.

    El grupo de trabajo interinstitucional de respuesta al COVID-19 del Congreso Mundial Menonita ha aprobado 21 propuestas de ayuda, incluyendo la de Yanett Palacios de la IEMG, una iglesia nacional en Guatemala que es miembro del CMM.

    Alimentos y materiales sanitarios son parte de todas las propuestas de las iglesias anabautistas miembro en África, Asia y América Latina. Con la ayuda del fondo del COVID-19, las congregaciones locales en cuatro países brindarán socorro a miles de familias, compartiendo el amor de Cristo de manera tangible con los miembros de la iglesia y sus vecinos.

    • Alimentos, apoyo psicosocial y oración en favor de aquellas personas que todavía se están recuperando de la erupción volcánica que ocurrió en el 2018 en Guatemala. 
    • Artículos de higiene y para el hogar, talleres de gestión de conflictos y microempresas para refugiados venezolanos en Colombia. 
    • Suministro de alimentos, formación en  la prevención de infecciones y apoyo psicosocial para familias vulnerables en la República Dominicana. 
    •  Alimentos, tapabocas y jabón para los hogares en Ghana. 
    • Suministro de alimentos para familias en Bolivia.  
    • Instalación de dispositivos públicos de lavado de manos fuera de las edificaciones de la iglesia y provisión de mercados para hogares vulnerables en Java Central, Indonesia. 
    • Impresión y distribución de folletos y carteles en las zonas rurales de Tanzania de modo a informar a los miembros de la comunidad sobre cómo protegerse. 
    • Materiales de protección y abastecimiento de alimentos para hogares con niños, ancianos o mujeres como cabeza de familia en Malawi. 
    • Suministro de alimentos para 300 familias más vulnerables en las tres iglesias miembro del CMM en Nicaragua. 
    • Respuesta alimentaria de emergencia para las familias de 5 conferencias miembros nacionales del CMM en México (representan 43 iglesias locales, cerca de 1300 personas), que han perdido trabajo.  
    • Alimentos para 1 500 viudas y adultos mayores en las áreas rurales más alejadas de Guatemala quienes no reciben ayuda del gobierno. 
    • Apoyo con medios de subsistencia y materiales de bioseguridad para 80 familias y  con alimentos para 350 niños en el ministerio de la iglesia Menonita de Iquitos, Perú. 
    • Materiales de trabajo escolar de modo que los alumnos los realicen en casa y medidas de bioseguridad para que las escuelas administradas por la iglesia puedan volver a abrirse en Zambia. 

    “En la mayoría de los casos, los miembros de la iglesia han establecido relaciones con sus vecinos más vulnerables. La repartición de alimentos y suministros se basa en esas conexiones y enfatiza el mensaje del amor de Jesús a través de la ayuda en tiempos de necesidad y escasez”, explica el secretario de la Comisión de Diáconos Henk Stenvers.

    Las pérdidas de empleos y la escasez de comida también afecta a los miembros de la iglesia. “El apoyo del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial empodera a los líderes eclesiales y a sus congregaciones a servir a sus miembros y vecinos en una época con múltiples crisis: la pandemia, la recesión económica, el desastre ambiental”, expresa Joji Pantoja, miembro del grupo de trabajo y secretaria de la Comisión de Paz.

    Beneficiarios del fondo del COVID-19 del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial  para los proyectos mencionados anteriormente:

    • Guatemala: Iglesia Evangélica Menonita de Guatemala – Convención
    • Bolivia: Iglesia Evangélica Menonita Boliviana
    • Colombia
    • Républica Dominicana: Conferencia Evangélica Menonita, Inc.
    • Ghana Mennonite Church
    • Guatemala INEMGUA
    • Malawi: Brethren in Christ Church / Mpingo Wa Abale Mwa Kristu
    • México: Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México, Conferencia Cristiana Anabautista Menonita, Conferencia Evangélica Misionera de México, Conferencia Evangelica Anabautista Mision Esperanza, Iglesia Cristiana de Paz en México (Mennonite Brethren)
    • Nicaragua: Comité Anabautista de Emergencia CAE
    • Perú: Iglesia Cristiana Menonita de Colombia
    • Zambia Brethren In Christ Church

    Sobre el fondo de respuesta del COVID-19 del CMM

    El Congreso Mundial Menonita formó el grupo de trabajo del COVID -19 con el apoyo de más de 10 organizaciones anabautistas mundiales para responder a las necesidades derivadas de la pandemia en el hemisferio sur.

    Bajo el liderazgo de la Comisión de Diáconos del CMM y de los delegados de alrededor del mundo, el equipo determina los criterios de rendición de cuentas y coordina las respuestas a las propuestas de proyectos. Esta respuesta interinstitucional maximiza la fuerza de las diferentes organizaciones, se basa en las redes existentes de relaciones primarias y mitiga la competencia por los escasos fondos.

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  • “Para las personas será un reflejo de nuestro amor por Cristo; les mostrará que son importantes y que estamos preocupados por ellas y también pondrá una sonrisa en sus rostros”  afirma el obispo Dr. Bijoy Kumar Roul, presidente de la Iglesia de los Hermanos en Cristo, Cuttack, Odisha, India.

    El grupo de trabajo interinstitucional de respuesta al COVID-19 del Congreso Mundial Menonita ha aprobado 21 propuestas de ayuda, incluyendo la del obispo Bijoy Roul de la iglesia de los Hermanos en Cristo de Odisha.

    Alimentos y materiales sanitarios son parte de todas las propuestas de las iglesias anabautistas miembro en África, Asia y América Latina. Con la ayuda del fondo del COVID-19, las congregaciones locales en muchos países brindarán socorro a miles de familias, compartiendo el amor de Cristo de manera tangible con los miembros de la iglesia y sus vecinos.

    • Asistencia para comprar semillas y con microcréditos con el fin de promover una mayor autonomía económica para los agricultores y empresarios en Kennedougou, Burkina Faso.
    • Suministros de alimentos y productos sanitarios para 700 hogares en seis regiones de Odisha, India, en donde se han presentado pérdidas de empleos generalizadas.
    • Kits de alimentos y productos sanitarios para 500 miembros de la comunidad que tienen bajos ingresos en Ecuador.
    • Educación en la República Democrática del Congo: capacitación de  líderes de la iglesia como tutores de salud e higiene para sus comunidades; distribución de folletos en francés, kikongo, lingala y tshiluba y difusión de mensajes positivos en la radio; proporcionando suministros de higiene a las iglesias y escuelas.
    • Alimentos para miembros de una iglesia en un asentamiento en Sumba, Indonesia, una pequeña isla que a menudo escapa a la atención del gobierno indonesio y no tiene otras ONG activas.
    • Ayuda para más de 900 hogares en seis regiones del condado de Kisumu, Kenia, afectados por graves inundaciones, además de las restricciones de COVID-19.
    • Apoyo financiero para mujeres y hombres cuyas oportunidades de generar ingresos en la economía informal desaparecieron debido a las medidas de confinamiento implementadas durante la pandemia en Angola.
    • Compra de jabones, guantes, máscaras y termómetros, así como de escritorios y sillas, para reabrir escuelas e iglesias cumpliendo con las regulaciones gubernamentales de distanciamiento e higiene en las iglesias menonitas de Angola (ICMA).
    • Talleres de capacitación, implementos sanitarios y distribución de materiales educativos para pastores y líderes para ayudar a sus congregaciones a vivir de manera segura en la época del COVID-19 en Angola.
    Odisha market
    Bishop Bijoy Roul in a market in pre-COVID-19 times.

    “En la mayoría de los casos, los miembros de la iglesia han establecido relaciones con sus vecinos más vulnerables. La repartición de alimentos y suministros se basa en esas conexiones y enfatiza el mensaje del amor de Jesús a través de la ayuda en tiempos de necesidad y escasez”, explica el secretario de la Comisión de Diáconos Henk Stenvers.

    Las pérdidas de empleos y la escasez de comida también afecta a los miembros de la iglesia. “El apoyo del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial empodera a los líderes eclesiales y a sus congregaciones a servir a sus miembros y vecinos en una época con múltiples crisis: la pandemia, la recesión económica, el desastre ambiental”, expresa Joji Pantoja, miembro del grupo de trabajo y presidente de la Comisión de Paz.

    Beneficiarios del fondo del COVID-19 del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial  para los proyectos mencionados anteriormente:

    • Burkina Faso: Iglesia Evangélica Menonita de Burkina Faso
    • India: Mennonite Church Service Fellowship of India (MCSFI)
    • Ecuador: Iglesia Evangélica Menonita Ecuatoriana
    • RD Congo: CONIM (Comite National Inter Mennonite) – una colaboración de tres iglesias Menonitas nacionales: Comunidad de iglesias de los Hermanos Menonitas del Congo (CEFMC), Comunidad Menonita del Congo (CMCo), y Comunidad Evangélica Menonita (CEM)
    • Indonesia: GKMI Ekklesia (Gereja Kristen Muria Indonesia)
    • Kenya: Kenya Mennonite Church
    • Angola: Igreja Evangelica Menonita em Angola (IEMA)
    • Angola: Igreja da Comunidade Menonita em Angola (ICMA)
    • Angola: Igreja Evangelica Irmãos Menonitas en Angola (IEIMA)

    Sobre el fondo de respuesta del COVID-19 del CMM

    El Congreso Mundial Menonita formó el grupo de trabajo del COVID -19 con el apoyo de más de 10 organizaciones anabautistas mundiales para responder a las necesidades derivadas de la pandemia en el hemisferio sur.

    Bajo el liderazgo de la Comisión de Diáconos del CMM y de los delegados de alrededor del mundo, el equipo determina los criterios de rendición de cuentas y coordina las respuestas a las propuestas de proyectos. Esta respuesta interinstitucional maximiza la fuerza de las diferentes organizaciones, se basa en las redes existentes de relaciones primarias y mitiga la competencia por los escasos fondos.

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  • “Hay cierre de emergencia y distanciamiento físico, pero aun así, podemos encontrarnos en oración. Desde diferentes países, podemos unirnos y orar de manera conjunta de esta manera. Cuando nos unimos en oración, confiamos en que Dios escuchará nuestras oraciones e intervendrá”. Hanna Soren, quien es miembro de la Comisión de Diáconos, ofreció esta oración al cierre de la primera reunión de oración en línea del Congreso Mundial Menonita el 31 de Mayo 2020.

    Desde Bolivia hasta Indonesia, casi 50 dispositivos, algunos con dos participantes en la pantalla, iniciaron sesión en la Hora de Oración en línea del CMM patrocinada por la Comisión de Diáconos.

    Las personas que participaron, fueron ingresando a las salas de espera de la plataforma de reunión en línea de Zoom para orar en inglés, español y francés en grupos pequeños.

    A partir de una lista de peticiones preparadas, estas personas oraron para que los gobiernos y las personas que lideran las iglesias busquen sabiduría en sus decisiones y en su solidaridad con otras personas a pesar de las preferencias de políticas partidarias. Oraron por la seguridad de las personas que están trabajando en el área de la salud y servicios esenciales. Oraron por la economía, porque las personas más pobres son las más afectadas por las recesiones.

    En las salas, las personas se ofrecieron en forma voluntaria para orar por: las miles de personas desplazadas por el ciclón en Bengala Occidental; por el aumento del número de casos en Brasil; por las personas que son perseguidas o discriminadas y por la posibilidad de que estas situaciones puedan agravarse durante el cierre de emergencia.

    Las oraciones incluyeron dar las gracias: agradecimiento a Dios por la protección contra el daño en este momento difícil.

    Otras personas oraron para reconocer signos de esperanza en este tiempo, y para que las personas puedan escuchar el llamado a volver a Dios.

    “Orar en unidad trae una sensación maravillosa de ser parte de la familia menonita global”, dice Hans Gerhard Peters, quien se unió a la llamada y es miembro del Concilio General del CMM de la Aliança Evangélica Menonita, Brasil.

    “Orar en unidad a través de la plataforma Zoom fue extraño, multilingüe y nuevo, similar al primer Pentecostés, un anticipo de la reunión completa de todo el pueblo de Dios, que está aun por venir”, dice Benjamin Isaak-Krauß, miembro de la Iglesia Menonita de Alemania.

    “Aunque vivimos nuestra fe cristiana en las comunidades locales, es cuando nos encontramos como una iglesia global que comenzamos a comprender la inmensidad de la gracia de Dios”, dice Elisabeth Kunjam, miembro de la Iglesia Menonita de la India.

    “Estoy seguro de que cuando nos unimos para orar, Dios nos escucha y nos responde”, dice Siaka Traoré, presidente de la Comisión de Diáconos de Burkina Faso.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

  • En vez de ser un gran nivelador, la pandemia del COVID-19 está poniendo al descubierto las desigualdades sistémicas preexistentes que benefician a algunos y perjudican a otros. ¿Cómo puede responder la familia anabautista ante este hecho?

    El Congreso Mundial Menonita ha invitado a las agencias anabautistas de servicio y misiones a coordinar su respuesta financiera frente a las dificultades causadas por el  COVID-19 las cuales son experimentadas especialmente por las iglesias miembro de escasos recursos alrededor del mundo.

    Las condiciones pre-existentes en diferentes partes de África, América Latina y Asia (donde vive el 81 por ciento de los miembros del CMM) no son convenientes para la llegada del virus: el aislamiento es difícil cuando se vive en condiciones de hacinamiento; el agua limpia para lavarse las manos puede ser escasa mientras que el jabón y el desinfectante para manos son caros o no están disponibles; los hospitales no están bien equipados con herramientas ni personal; las economías informales no pueden funcionar durante el confinamiento y las redes de seguridad social son inadecuadas o inexistentes.

    Vinculados unos a otros

    “Cuando se presenta una crisis, algunos de nuestros miembros no poseen los recursos necesarios como para acceder a la ayuda de las agencias de socorro”, explica el secretario general del CMM, César García. “Estamos llamados a ser una comunión de iglesias afines al anabautismo, vinculadas entre sí en una comunidad mundial de fe para fraternizar, adorar, servir y testificar”.

    “Al coordinarnos con las agencias anabautistas, estamos cumpliendo nuestra misión y garantizando que la ayuda esté disponible para todos sin duplicar esfuerzos”.

    El Congreso Mundial Menonita trabajó con el CCM para organizar respuestas similares entre agencias ante la actual crisis de Kasai, RD Congo y para las graves inundaciones que afectaron a Las iglesias miembro del CMM en Peru .

    Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial

    El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial del CMM recibirá donaciones. Un grupo de trabajo en el que estén representadas más de 10 organizaciones anabautistas globales determinará los criterios de rendición de cuentas y coordinará las respuestas a las solicitudes. El Comité Central Menonita dirigirá el grupo de trabajo, incluyendo al liderazgo de la Comisión de Diáconos y a los delegados de alrededor del mundo.

    Esta respuesta interinstitucional maximizará la fuerza de diversas organizaciones, desarrollará las redes existentes de relaciones primarias y mitigará la competencia por los escasos fondos.

    Las solicitudes de fondos de ayuda provendrán de iglesias miembro del CMM, miembros asociados u organizaciones afines. Bajo la supervisión del grupo de trabajo, serán canalizadas hacia una agencia miembro apropiada.

    “Las crisis no son algo nuevo” comenta César Garcia. “En la Biblia, aprendemos de José a planificar con anticipación (Génesis 41); del año del Jubileo  aprendemos que la reestructuración de los sistemas de opresión es parte del vivir fielmente (Levítico 25:10); de la iglesia de Jerusalén aprendemos que podemos arriesgarnos a ser generosos por el bien de otros que lo necesiten (1 Corintios 16: 1-4); y de 1 Pedro 4: 7-10 aprendemos que debemos practicar la hospitalidad y poner nuestros dones al servicio de los demás”.

    Designe su donación  como “Respuesta al COVID-19” en www.mwc-cmm.org/donar o continúe donando a través de su agencia de preferencia.

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    Organizaciones participantes

    • Congreso Mundial Menonita (CMM)
    • Virginia Mennonite Missions (VMMissions)
    • Misión Intermenonita de África(AIMM)
    • Misión Mundial del los Hermanos en Cristo (BICWM)
    • CIM – Consejo de Ministerios Internacionales
    • EMM – Eastern Mennonite Missions
    • Misiones evangélicas de la Conferencia Menonita
    • Comité Central Menonita (MCC)
    • Iglesia Menonita de Canadá
    • Red Menonita de Misión
    • Multiply (antiguamente MB Mission)
    • Rosedale International(Conferencia Menonita Conservadora)

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

  • Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.


    “Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20).

    Aquí en Burkina Faso, durante más de cuatro años hemos enfrentado ataques terroristas. Una situación inexplicable, porque aunque los ataques son recurrentes, no son claramente atribuidos.

    El gobierno, ante esta situación, ha recurrido a todos los componentes de la sociedad, incluyendo a las iglesias, para darles explicaciones, pedir consejos, y solicitarles que oren por la nación.

    En repetidas ocasiones en Bobo-Dioulasso, donde resido y ejerzo mi ministerio pastoral, a nivel de la Federación de Iglesias y Misiones Evangélicas, hemos recibido varias misiones ministeriales del gobierno.

    Derechos humanos

    En 2019, recibimos la visita del Ministerio de Derechos Humanos y del Ministerio de Integración, Solidaridad y Cohesión Social.

    Durante dichas visitas, tuve la oportunidad de hablar en representación de las iglesias y de decirles a la Ministra de Derechos Humanos y al representante del Ministerio de Integración, Solidaridad y Cohesión social que los cimientos sobre los cuales se basan sus ministerios para hacer su trabajo son principios que se encuentran en la Biblia.

    La Biblia es el documento fundamental que defiende los derechos humanos. Dios fija su atención en lo que respecta a los derechos de los más débiles. ¿Acaso no dice la biblia “No opriman a las viudas, ni a los huérfanos, ni a los extranjeros, ni a los pobres. No piensen en cómo hacerse daño unos a otros” (Zacarías 7,10)? Dios es sobretodo el defensor de los derechos humanos.

    Según un análisis personal, que predico en la iglesia y que comparto con nuestras autoridades, la crisis que atraviesa mi país es resultado de las injusticias:

    • Una distribución deficiente de los recursos del país, lo que favorece la falta de empleo, la cual a su vez que facilita el reclutamiento de jóvenes en los movimientos terroristas y yihadistas.

    • Según organizaciones de derechos humanos, también hay ejecuciones extrajudiciales. Leí un testimonio de un joven Peulh que decía “Muchos de nosotros estamos enlistados en los movimientos terroristas yihadistas porque miembros de nuestras familias han sido secuestrados y acusados por las fuerzas de defensa y seguridad y han desaparecido, para vengarlos, estamos luchando contra el sistema de gobierno”.

    No hay paz sin justicia.

    La paz y la justicia

    Las autoridades de nuestro país confían en nosotros, piden nuestra contribución en la búsqueda de la paz. Cada vez que ellos se acercan a nosotros, les damos esperanza confiando en las promesas de Dios: “Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él ha escogido como suyo” (Salmos 33,12).

    Apoyados en estas palabras, colocamos a Burkina Faso bajo el control de Dios. Tenemos la convicción de que el aporte de las iglesias con sus oraciones tiene un impacto en el país. No cesamos de decir: “Si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas” Salmos 127,1b).

    Del mismo modo organizamos reuniones de oración por la nación, en estas ocasiones invitamos a las autoridades administrativas y políticas.

    Con motivo de una de estas reuniones de oración que estábamos preparando para el año pasado, el Presidente del Parlamento nos visitó. Nos pidió que oráramos por la nación y que evitáramos las luchas y las divisiones políticas.

    Cuando se enteró de que estábamos organizando una reunión de oración en la Casa de la Cultura, se hizo cargo del costo de alquilar la sala de reuniones, así como de los gastos de refrigerio de todos los participantes, a pesar de que era musulmán.

    El Señor sigue siendo nuestra esperanza en esta lucha. Una visita de una delegación del Congreso Mundial Menonita en los próximos días fortalecerá nuestra esperanza de que los hermanos y hermanas piensen en nosotros y oren por nosotros.

    “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; nuestra ayuda en momentos de angustia… ha puesto fin a las guerras hasta el último rincón del mundo…” (Salmos 46,2-9).

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por Siaka Traoré, presidente de la Comisión de Diáconos. Él vive en Burkina Faso.

     

    Haga clic aquí para leer Perfil de País: Burkina Faso

  • Del 1 al 8 de diciembre de 2019, una delegación conjunta de la Comisión de Paz y de la Comisión de Diáconos, del Congreso Mundial Menonita, visitó tres iglesias Menonitas en Hong Kong, otras denominaciones y también algunas instituciones educativas para ofrecer solidaridad y para responder a la solicitud de nuevas perspectivas sobre la construcción de paz anabautista.

    Los miembros de la delegación incluían a la presidenta de la Comisión de paz y fundadora de Coffee for Peace Joji Pantoja; a la miembro de la Comisión de Paz e instructora de paz y transformación de conflictos de la Universidad Menonita de Canadá, Wendy Kroeker, al presidente de la Comisión de Diáconos Siaka Traoré y al secretario de la comisión de diáconos Henk Stenvers.

    Durante su tiempo con los miembros de la iglesia, la delegación escuchó las experiencias y las esperanzas de los miembros de la iglesia a la misma vez que compartió parte de su experiencia de mediación y reconciliación a través de una perspectiva anabautista.

    Henk Stenvers comentó: “estuvimos allí para ofrecer solidaridad a nuestros hermanos y hermanas, mostrándoles que no están solos en este tiempo de dificultad. Las iglesias a nivel mundial no son inmunes a los conflictos y las dinámicas políticas que las rodean. Cuando les visitamos, podemos ver lo que están experimentando, escucharles, y también animarles a través nuestra experiencia de construcción de paz”.

    La discusión política nunca existió en Hong Kong, un lugar que durante mucho tiempo ha disfrutado de estabilidad y prosperidad económica, al menos en lo visible.

    “La gente estaba enfocada en ser productiva ya fuera en sus estudios o en el trabajo. Ahora ellos tienen una aspiración política, pero la política está dividiendo a la gente, incluso dentro de la iglesia”, afirmó Jeremiah Choi, pastor de la iglesia Menonita Ágape en Hong Kong.

    “Le pedimos a la iglesia mundial que nos apoye en oración. Oremos por sabiduría para los líderes, los protestantes y la policía encuentren una solución pacifica para todo esto: y que las iglesias puedan tener unidad y volverse pacificadores cuando algunos eligen ser violentos”, pidió Jeremiah Choi.

    Sobre la protesta en Hong Kong

    Actualmente Hong Kong está experimentando su situación política más conmocionada en décadas. Las protestas en Hong Kong, que involucran principalmente a los jóvenes, continúan en su sexto mes, exigiendo que se retire un controvertido proyecto de ley de extradición; que haya investigación sobre presunta brutalidad policial durante las protestas, amnistía total para los arrestados durante la protesta, desclasificación de manifestantes como “insurgentes”, y sufragio universal en Hong Kong. Aunque el proyecto de ley de extradición ha sido retirado, los protestantes se rehúsan a retroceder hasta que se cumplan las cinco demandas.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por Elina Ciptadi

    #sigamosaJesús

    #paz

  • ¡Terremoto! ¡Hambruna! ¡Inundación! Los titulares captan la atención y las personas responden con oraciones y donaciones a los llamados de emergencia.

    Unos días después, esas informaciones cesan y el evento se desvanece de la memoria. Sin embargo, para los que fueron afectados directamente, es tan solo el comienzo. El Congreso Mundial Menonita (CMM) ha trabajado con socios anabautistas como respuesta a los desastres recientes que afectan a las iglesias miembro. Mucho después de que el dinero del socorro se ha acabado, el arduo trabajo de restauración continúa silenciosamente en tanto las iglesias ayudan a la comunidad a reconstruir, a recuperar sus medios de vida y a recuperarse del trauma.

    En 2015, el CMM pidió oración y apoyo como respuesta a un terremoto en Nepal de 7.8 grados en la escala de Richter. La iglesia de los Hermanos en Cristo de Nepal, miembro del CMM, no se vio muy afectada, pero se unieron como una respuesta al desastre.

    Desde entonces, Nepal se ha visto afectado por inundaciones desastrosas. Aunque el 75 por ciento de Nepal es montañoso, más del 50 por ciento de la población, incluida la mayoría de las iglesias de los Hermanos en Cristo, vive en una zona de llanuras fértiles pero propensas a las inundaciones.

    “Casi todos los años, [los miembros de nuestra iglesia] se ven afectados ya sea por inundaciones, tormentas de viento, rayos, erosión del suelo o sequía”, afirma Hanna Soren de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Nepal y de la Brethren in Community Welfare Society (Sociedad para el bienestar de los Hermanos en Comunidad).

     Henk Stenvers.

    Las edificaciones hechas de arcilla y con techos de paja son destruidas por las inundaciones. Al quedarse sin hogar o iglesias, las personas carecen de un lugar para reunirse a adorar y apoyarse unos a otros.

    “Estamos agradecidos con Dios por el CMM, por las otras iglesias nacionales de los Hermanos en Cristo, y por otros socios que han facilitado respuestas con el pasar de los años”, expresa Hanna Soren. Las visitas de la Comisión de Diáconos del CMM ayudan “a que los miembros de nuestra iglesia se den cuenta del amor y cuidado de Dios a través de su comunidad mundial”.

    La Comisión de Diáconos además administra el Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial, al cual la iglesia de los Hermanos en Cristo de Nepal solicitó una subvención para reconstruir un edificio más recistente para la iglesia.

    “Los creyentes de la iglesia de los Hermanos en Cristo de Surunga están muy agradecidos con Dios y con el CMM. Su templo de concreto [construido recientemente] no se vio afectado incluso durante la serie de inundaciones de 2018 y tampoco en la de 2019”, señala Hanna Soren.

    “El reino de Dios está creciendo incluso en medio de las situaciones difíciles”, comenta Hanna Soren. “Como los miembros de nuestra iglesia experimentan tales desastres naturales casi todos los años, su fe en Cristo se fortalece de modo que puedan ver que el amor y la gracia de Dios son suficientes para ellos”.

    En 2017, junto con el CCM, la Comunidad Internacional de los Hermanos Menonitas (ICOMB) y MB Mission (ahora llamada Multiply), el CMM facilitó el nombramiento por 6 meses de Antony Sánchez para evaluar las necesidades, coordinar la respuesta y el entrenamiento y equipar a las iglesias locales para servir a sus comunidades después de las devastadoras inundaciones en Perú.

    “Somos miembros de una familia mundial”, afirma Antony Sánchez. Al trabajar con aquellos que habían sido afectados por el desastre, él recordaba: “Estamos en manos de Dios, y al mismo tiempo somos las manos de Dios a fin de traer su presencia y sus bendiciones a otros”.

     

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    Oremos

    Oremos por los nepalíes quienes perdieron ganado y cultivos por las recientes inundaciones. Después de que los niveles de agua disminuyen, el agua potable es escasa y las epidemias de enfermedades son una amenaza. Oremos para que la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Nepal encuentre formas de superar los obstáculos administrativos para enviar materiales de socorro y reconstruir los edificios de la iglesia. Que el Espíritu de Cristo les permita responder en paz, en estos momentos en que los miembros de la iglesia temen a las fuerzas fundamentalistas hindúes en el país.

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

  • Amar a las personas generosas de la República Democrática del Congo (RDC) no es difícil, pero la maldad que tiene lugar en las zonas rurales de Kasaï en ese exuberante país es difícil de comprender.

    En diciembre del 2017, los sobrevivientes de la guerra civil, contaron a una delegación de la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita sobre ataques sorpresa en contra de sus pueblos por parte de milicias perpetradoras de actos de saqueo. Con armas de fuego o cuchillos, dichos grupos masacran hombres, niños y a todos aquellos que son asociados de alguna manera con el gobierno.

    Las victimas mueren frente a sus propias familias, en frente de mujeres y niños quienes también podrían ser asaltados o asesinados. Las aldeas yacen en ruinas; miles han huido a pie. Los sobrevivientes traumatizados lo han perdido todo: propiedades, familia, comunidad. Algunos llevan cicatrices de tortura. La mayoría nunca regresará a sus lugares de origen.

    Yo fui parte de la delegación haciendo esa visita pastoral, y regresé a casa con gratitud por los menonitas en la RDC que nos recibieron con generosidad y amor a pesar de su sufrimiento.

    En un país con desafíos económicos y políticos abrumadores, los menonitas llenan las casas de adoración con cantos maravillosos y mensajes de reconciliación llenos de esperanza. Vimos a los menonitas en las ciudades de Kikwit y Kinshasa cuidando de las personas desplazadas de cualquier tribu, en una nación en donde es común solo cuidar de aquellos que pertenecen a la misma familia.

    Un grupo de sobrevivientes traumatizados se encontró con nuestra delegación en Église Frères Mennonites Nouvelle Jerusalem (Iglesia de los Hermanos Menonitas Nouvelle Jerusalem) en Kikwit. La agonía de las historias que contaron me hizo anhelar el cumplimiento de la visión de Juan: “Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor…” (Apocalipsis 21:4).

    Las causas del caos en partes de la República Democrática del Congo incluyen la lucha por controlar las minas de diamantes o de oro, la rivalidad tribal, la rebelión política, la intervención extranjera y la actividad criminal. Las personas que huyen de la agitación con frecuencia soportan semanas o meses de peligro al viajar cientos de kilómetros hasta Kikwit u otras ciudades. Las mujeres dan a luz durante este difícil viaje hacia la seguridad.

    Durante nuestra visita, a menudo pensé en Michael J. Sharp, un joven adulto menonita de mi comunidad local en los Estados Unidos, quien fue asesinado en la región de Kasaï el año pasado mientras estaba en una misión de paz con la Organización de las Naciones Unidas. La muerte de Michael me conmovió profundamente a mí y a muchas personas en el CMM. ¿Qué están soportando las hermanas y hermanos de la RDC quienes enfrentan innumerables pérdidas?

    El Comité Central Menonita y otras organizaciones anabautistas están respondiendo a la crisis en la RDC; por su parte, el CMM ayudó a coordinar la conversación entre varias agencias. En un proyecto llamado la operación “Buen Samaritano”, los menonitas en Kikwit que tienen poco dinero para proporcionar socorro han abierto sus hogares para recibir sobrevivientes que, en ocasiones, ni siquiera conocen.

    Conocimos a un agotado médico menonita congoleño que se ocupaba de personas desplazadas en Kikwit, quien nos relató lo difícil o imposible que es adquirir suministros médicos esenciales.

    Hay más de 400 tribus en la RDC y esto crea tensión incluso para algunos anabautistas. Pero el amor incluyente que vimos en Kikwit es un ejemplo para la iglesia mundial. Francisca Ibanda de Kinshasa, representante regional del CMM para el occidente de África, dijo, “No es un problema tener tribus, porque en Cristo, las tribus pueden trabajar unidas. Podemos amar incluso a aquellos pertenecientes a tribus que se supone que son nuestros enemigos”.

    un comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por J. Nelson Kraybill


  • Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.


    ¿Dónde se encuentra su fuente de referencia cuando se pregunta sobre cuál es la tarea de un diácono? Muy a menudo nos dirigimos a Hechos 6:1-6, aunque la palabra “diácono” o “servidor” (diakonos) no aparece en este texto. En este fragmento bíblico, la comunidad provee para aquellos que están en necesidad, así que mientras la iglesia crece, las necesidades crecen también. La comunidad designa personas para organizar la distribución diaria de los alimentos; estas personas – los diáconos – escuchan las necesidades y las satisfacen con los medios compartidos por la misma comunidad.

    ¿Es esta la esencia del trabajo de un diácono?

    En este pasaje, encuentro dos puntos que influyen en nuestras percepciones del trabajo de un diácono.

    En primer lugar, están los apóstoles razonando: “No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas”. (Hechos 6:2).

    ¿Será que escucho aquí una suposición subyacente la cual implica que predicar es más importante que cuidar de las necesidades físicas? El pasaje parece contener posturas dualistas que separan el servicio humanitario de la predicación del evangelio. Tal división puede impedirnos ver los aspectos espirituales en el trabajo del diácono. El servicio a la Palabra es como orar y predicar, de hecho, es orar y predicar.

    En segundo lugar, en Hechos, la tarea de un diácono está definida por las necesidades obvias en la comunidad. Parece que la tarea del diácono está solamente cumplida cuando las necesidades están satisfechas. Es ciertamente muy importante que los diáconos escuchen el llanto de los necesitados y busquen maneras de  responder, pero muy a menudo, cuando escucho a los diáconos en las comunidades locales, percibo que ellos están abrumados por las expectativas y sienten que se están quedando cortos con respecto a lo que se espera de ellos.

    Cuando compartimos experiencias en nuestra Comisión, algunos hablan sobre estas expectativas incumplidas. Las necesidades de la iglesia a nivel mundial son infinitas, por lo tanto es difícil elegir: ¿Cómo se puede saber que es lo más urgente?

    Pero también hay otras voces: cuando los miembros de la Comisión de Diáconos comparten con aquellos en necesidad, también se enriquecen. La comunidad se presenta ante los diáconos con regalos inesperados, algo que rompe la jerarquía entre el dador y aquellos que reciben.

    Entonces de nuevo: ¿Dónde buscamos orientación para un diácono?

    Para nuestra Comisión, el hecho de que Jesús lavara los pies de sus discípulos (Juan 13:1-20) nos brinda una imagen más integral de un diácono.

    Jesús hace el trabajo de un esclavo de la casa, estos sirvientes son fácilmente ignorados porque usualmente no están entre los personajes principales alrededor de los cuales gira la trama de la historia. Jesús no niega que Él es el Señor y el Maestro, pero lo es como un esclavo de la casa. Él satisface las necesidades de sus discípulos como invitados en la casa de su Padre; Él se identifica con lo que representa la casa de Dios.

    Jesús es el modelo de lo que necesita ser hecho con los invitados, más allá de lo que los invitados piensan que necesitan. Mientras Jesús les lava los pies, participan conjuntamente en ese profundo movimiento que define lo que significa la “casa de Dios”: Jesús los ama hasta el final (Juan 13:1).

    Ser un diácono, entonces, es un rol para todos los ministros que están al servicio de la Palabra. No se puede realmente predicar el evangelio si no se es un diácono, no se puede servir a la iglesia con verdad, no se puede trabajar por la reconciliación, la paz y la justicia sin serlo.

    Así, la tarea de un diácono es estar junto a los necesitados en la comunidad, sabiendo que los necesitamos a ellos probablemente más de lo que ellos necesitan lo que podemos dar u ofrecer. Es así que juntos participamos de la vida de la Casa del Padre.

    Mientras reflexionábamos sobre este pasaje, nuestra Comisión se dio cuenta de la dificultad de escuchar las voces de aquellos que no expresan sus necesidades. ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra atención no está moldeada por aquellos que lloran más fuerte o por lo que los medios indican que es lo más urgente? ¿Cómo podemos ver a aquellos que son fácilmente ignorados?

    Ciertamente dependemos del Espíritu de Dios para superar nuestra ceguera.

    —Un comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por Jürg Bräker, miembro de la Comisión de Diáconos, Secretario General de la Konferenz der Mennoniten der Schweiz (Alttäufer), Conferencia Menonita Suiza (Anabautista).

  • Bogotá, Colombia – Una celebración de una fiesta de 15 años en su iglesia, Casa de Oración, sacó de su casa en Manta, Ecuador a la familia de Ignacio y Liliana, más temprano de lo normal, el 16 de abril del 2016, justo antes de que hubiera un terremoto. El temblor de 7.8 grados en la escala de Richter mató casi 700 personas y dejó mas de 6.500 familias sin hogar, incluyendo a Ignacio y Liliana que se quedaron con sus padres después de que la caída de una pared de la casa de sus vecinos afectara sitio de su residencia.

    Usualmente, Ignacio, un voluntario en medios audiovisuales en la Iglesia, sale antes que su esposa y dos hijos, pero con el culto que empezaba mas temprano esa tarde de sábado, los miembros de la familia salieron al mismo tiempo. La pared del segundo piso de la casa vecina cayó sobre la casa de Ignacio y Liliana. Foto: Oscar Suárez

    Estaban en la calle y todo se empezó a mover. El hijo menor de Ignacio cayó debajo del carro y las llantas casi le aplastan los pies. El temblor duró alrededor de un minuto.

    Muchas familias como la de Ignacio y Liliana quedaron sin hogar, pero ésta familia (la de Ignacio y Liliana) pudo ver la mano de Dios representada en la ayuda que llegó desde Fondo de Diáconos del CMM, CCM, la Misión Menonita de Rosedale y otros.

    En nombre de la Comisión de Diáconos del Congreso Mundial Menonita, Henk Stenvers (Secretario de la comisión) de los países bajos, Ephraim Disi Mbewe (obispo de la iglesia de los Hermanos en Cristo) de Malawi y Oscar Suárez (Representante de los YABs para América Latina) de Colombia, visitaron las ciudades de Manta y Portoviejo en la región mas afectada. La visita se realizó del 25 al 29 de enero del 2017 para escuchar historias como la de Ignacio y Liliana y para animar a los miembros de la Iglesia Evangélica Menonita Ecuatoriana.

    La Comisión de Diáconos es responsable del bienestar de la comunidad global; de caminar junto con las iglesias miembros del CMM en sus tiempos de necesidad, ya sea causada por un desastre natural o por los gobiernos opresivos. La comisión de diáconos organiza visitas para “poner las manos sobre los hombros de los miembros y decirles: ‘Estamos con ustedes en estos momentos’”

    En Ecuador, la respuesta de la iglesia Menonita es tanto espiritual como práctica. Miembros de la iglesia en Guayaquil vinieron a ayudar en la búsqueda de víctimas. Los miembros de la iglesia en Manta y Portoviejo formaron círculos de esperanza dando comida y agua a las familias que tenían las necesidades más apremiantes.

    El pastor Juan Altamirano en Portoviejo les contó a los diáconos sobre el campamento improvisado para 2.800 personas, en donde unas 200 personas todavía esperan por alojamiento. Muchas gracias a Dios porque el desastre ocurrió el fin de semana cuando las torres de oficinas tenían menos trabajadores dentro, dice Altamirano.

    “Hay mucho trabajo de reparación que se esta haciendo, pero la magnitud del daño es tal que tomará mucho tiempo para que todo vuelva a la normalidad,” dice Stenvers. “Es claro que la comunidad eclesial jugó y aún juega un rol importante en lo que sigue al desastre, [proveyendo] espacio para el lamento y apoyándose unos a otros.”

    “Estas familias pudieron ver mas allá de las dificultades,…pudieron ver la mano de Dios, apoyándolos en todo momento,” dice Stenvers.

    “Ellos perdieron sus casas,” dice Suárez, “pero con el apoyo de la familia anabautista mundial que dio ayuda económica, psicológica, y espiritual, se están recuperando de esta tragedia.”

    “Podemos contar con nuestra familia mundial extendida y con la mano de Dios que nos hace mover en los problemas.”

    Como parte de la visita de los diáconos del CMM a América Latina, Stenvers y Suárez también asistieron a reuniones en el Cono Sur. Miembros de las iglesias Menonitas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay se reunieron del 21 al 25 de enero del 2017 en Buenos Aires. Los temas tratados incluían la identidad anabautista, la formación de lideres eclesiales, el rol de los jóvenes y las mujeres en la iglesia, la celebración de los 100 años de la presencia anabautista en Argentinaademás de presentaciones de organizaciones.

    “Las reuniones estuvieron algunas veces llenas de risas y gozo, algunas veces tuvieron sensaciones de tristeza,” dice Stenvers. “Había un fuerte sentido de comunidad.”

    “Compartir en escasez y en abundancia, en la risa y en la tristeza, fue una experiencia que amplió mi visión de mi familia extendida en el mundo,” dice Suárez.

    De vuelta en Ecuador, el ánimo y el acompañamiento espiritual de la familia mundial anabautista ayuda a la iglesia en ese país “a reconstruir las piezas, sabiendo que nada les separará del amor de Dios que es en Cristo,” dice Disi.

    ¿E Ignacio? Él ha terminado de reconstruir su casa, mas grande y mejor organizada que antes del terremoto.

    “Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría” (1 Corintios 12,26).

    —Comunicado del Congreso Mundial Menonita

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    Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.


    “Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría” (1 Corintios 12,26).

    “Esta visita me hizo comprender que somos parte de una gran familia mundial. ¡Ahora sabemos que no estamos solos!”

    Esto fue lo que oímos cuando una delegación de las Comisiones de Paz y de Diáconos del Congreso Mundial Menonita visitó las iglesias Hermanos Menonitas en Panamá. Cuando vive con desafíos que amenazan la manera tradicional de vivir, ¿qué es más importante que saber que no está solo? El saber que hay hermanos y hermanas que están orando – aunque no lo conozcan personalmente – puede ser la diferencia entre rendirse o continuar esperanzado, confiando en el Señor.

    “No les pedimos que resuelvan nuestros problemas. Todo lo que pedimos es contar nuestra historia y orar por nosotros.”

    Ser un diácono dentro del CMM no se trata de dar ayuda financiera o crear programas de ayuda. Los diáconos caminan junto a las iglesias, escuchan, comparten y oran con ellas en tiempos de angustia o de alegría. A veces nos sentimos tan impotentes para prestar ayuda, pero no debemos subestimar el poder de caminar juntos, de escuchar y de orar. 

    Miembros de la iglesia oran por un niño
        enfermo en Panamá. Foto: Henk Stenvers

    “La Comisión de Diáconos debe ser la mano cálida de la iglesia mundial.” En 2009, Danisa Ndlovu, el entonces presidente del CMM, dijo estas palabras en la primera reunión de la comisión en Paraguay. Una mano sobre el hombro, que muestra que otros se preocupan, sentir el calor de la unidad con otros que comparten las mismas convicciones. A pesar de que vivimos en situaciones tan diferentes, expresamos nuestra fe de formas tan distintas y tenemos diversas historias, sabemos que estamos unidos en nuestra fe. En nuestro deseo de seguir a Cristo, somos parte de un solo cuerpo.

    El Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial puede apoyar a las iglesias en el Sur global para realizar proyectos que permitan promoverla vida y la misión de la iglesia. Puede ser muy importante para una iglesia local tener su propio lugar para los cultos o construir una escuela. El significado de reconstruir después de una destrucción causada por un desastre o por la violencia, sobrepasa la imaginación. Se trata de ser una comunidad – local y mundial.

    Y al igual que Pablo les escribe a los Corintios, las partes del cuerpo están unidas, aún si son diferentes. Son interdependientes; si falta una, está incompleto (1 Corintios 12:14–25).

    La comunidad mundial es como la iglesia en Pimpimsu en Ghana. Visitamos la pequeña iglesia al atardecer, después de que ya había oscurecido. Las personas vinieron a la iglesia una a una a darnos la bienvenida y todos traían una luz. Cada vez que entraba alguien, la iglesia se iluminaba mejor. Cuando la iglesia se llenó, había una luz brillante debido a todas las pequeñas lámparas.

    Eso es ser comunidad, de eso se trata. Cuando usted no está aquí, la iglesia está un poco más oscura. Ya sea que estemos presentes en las asambleas o en espíritu en oración, podemos ser testigos del maravilloso mensaje de paz que Cristo nos dio. ¡Si usted no está allí, es extrañado, porque la luz es menos clara!

    La Comisión de Diáconos quiere ser una herramienta para apoyar y fortalecer esa comunidad global. Únase a nosotros para caminar junto a nuestra familia anabautista mundial a través de la Red de Oración del CMM. *

    —Henk Stenvers es secretario de la Comisión de Diáconos del CMM.

     

    *En 2016, la Comisión de Diáconos lanzó nuevamente una red de oración basada en correos electrónicos, tras el éxito de la iniciativa de oración en la Asamblea 16. La Red de Oración envía un correo electrónico cada dos meses que contendrá de cuatro a cinco oraciones. Es posible que también haya correos adicionales cuando surja un llamado de oración urgente. Los correos electrónicos están disponibles en inglés, español o francés. Si le gustaría compartir un motivo de oración con nosotros, por favor escriba a oraciones@mwc-cmm.org.

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