• En Kichwa, hay una palabra, ayni, que describe la regla y práctica de la interdependencia. 

    “Uno no existe si no existe la comunidad”, dice Julián Guamán. En la cosmovisión kichwa, esa comunidad incluye a toda la creación, no solo a los humanos. Ayni dicta que, como integrantes de la comunidad, los humanos tienen la responsabilidad de estar en relación recíproca con todos los demás integrantes, incluidas las plantas, los animales, el agua y el suelo. 

    Ayni tiene implicaciones prácticas sobre cómo las personas Kichwas viven sus vidas y es una parte importante de la visión de Julián Guamán para la iglesia anabautista. 

    “La iglesia menonita global puede ser una maestra para otras iglesias”, dice Julian Guamán. Muchas personas cristianas hablan de la reconciliación en términos espirituales, pero lo que distingue a las personas anabautistas a los ojos de Julián Guamán es que: “La reconciliación que buscan las personas cristianas menonitas también se aplica a la creación”.  

    Julián Guamán dice que muchas personas indígenas de América Latina se sienten atraídas por el anabautismo, y él cree que se debe a que “la teología menonita coincide en muchos aspectos con elementos de la espiritualidad indígena”. 

    Un elemento compartido es el énfasis en vivir en comunidad. 

    “La vida menonita es una vida cooperativa”, dice Julián Guamán. Asimismo, “La vida de las personas kichwas se trata de vivir en interdependencia con los demás”. 

    El segundo elemento compartido es la reconciliación. Las personas menonitas son conocidas por trabajar hacia la reconciliación tanto dentro de la iglesia como en todo el mundo. Las personas kichwas también practican la reconciliación, dice Julián Guamán, “sembrando armonía y equilibrio, y construyendo puentes a través del diálogo”. 

    Julián Guamán cree que el cuidado de la creación es una consecuencia natural de vivir estos dos valores. Compartió un ejemplo de esto en el mundo real. 

    A lo largo de las montañas de los Andes, la extracción de oro, litio, cobre y otros metales necesarios para la tecnología está poniendo en peligro la salud de la tierra, del agua y de las personas. 

    Con las compañías mineras internacionales moviéndose a muchas regiones, las tierras indígenas son algunas de las mejor protegidas. “Gran parte del páramo (tundra alpina) donde viven las personas indígenas todavía está intacto”, dice Julian Guamán. 

    Las personas occidentales pueden ver los esfuerzos de conservación de las comunidades indígenas para preservar los recursos – como el agua – para el futuro. Pero no es así como lo piensan las personas indígenas, él dice. 

    “No creo que sea por eso que a las personas indígenas nos importe”, dice Julián Guamán, “sino porque necesitamos mantener relaciones con el lugar, el páramo. Allí, hay vida. El páramo mismo, las montañas, los cerros tienen una dimensión sagrada de la que somos parte”. 

    ¿Qué pasaría si la iglesia anabautista mundial adoptara la regla de ayni? 

    “En un mundo con cambio climático, con crisis ambientales, con un sistema económico que destruye la naturaleza y explota a las personas”, dice Julián Guamán, “nosotros, como iglesias menonitas, podemos ser diferentes porque Jesucristo nos llamó a amarnos los unos a los otros”. 

    —Sierra Ross Richer es miembro de la ‘Waterford Mennonite Church’, Goshen, Indiana, EE.UU. Es pasante en la ‘Anabaptist Climate Collaborative’. Historia de la ‘Lent Climate Pollinator Series: Global Anabaptist Stories on Climate Change’de la ‘ACC’ (por sus siglas en inglés) se reimprime con autorización. 

  • Conozca a Hiro Katano de Sapporo, Hokkaido, Japón Integrante de la Comisión de Fe y Vida.

    ¿Cómo sirve al CMM?  

    He sido integrante del Concilio General, representando a Nihon Menonaito Kirisuto Kyokai Kyogikai (Convención de la Iglesia Cristiana Menonita de Japón), desde 2016. Sirvo al CMM conectándolo con la convención de mi iglesia a través de la correspondencia, información, traducción y enseñanza. También soy integrante de la Comisión de Fe y Vida desde julio de 2022. 

    ¿Cómo sirve a su iglesia local?     

    He sido miembro de la Iglesia Menonita Bethel de Sapporo desde 1998, predicando y liderando el culto periódicamente. Mi esposa Miwako y yo residimos en el Centro Menonita Fukuzumi, en Sapporo. El centro es propiedad de la convención de nuestra iglesia, que la administra a fin de recibir huéspedes, proporcionar espacio para cultos, reuniones de negocios y otros encuentros. También ayudo a mi esposa con su ministerio como pastora de sostén propio.

    En nombre de las iglesias anabautistamenonitas de Japón, he estado organizando el Instituto Regional de Consolidación de la Paz del Noreste de Asia (NARPI, por sus siglas en inglés) desde su inicio en 2010. He tenido también otras oportunidades de presentar ponencias, talleres y trabajos escritos sobre teología de la paz, tanto dentro como fuera de la denominación menonita. 

    ¿Qué significa que el cuerpo de Cristo esté unificado? 

    Para mí significa seguir volviendo de vez en cuando a nuestros valores comunes como seguidores de nuestro Señor Jesús. 

    Fe: Recurrimos regularmente a la vida, enseñanzas y ministerio de Jesús para examinar nuestro discipulado. 

    Vida: Nos reunimos regularmente en una comunidad de fe para discernir la dirección del Espíritu Santo para la renovación y el crecimiento. 

    Trabajo: Procuramos regularmente la reconciliación holística con Dios, con los demás, con uno mismo y con la creación, al transitar diariamente nuestro camino de vida fiel. 

    Si bien mi marco se basa en los llamados fundamentos anabautistas, estos valores fundamentales también tienen alcance universal para otras denominaciones. 

    ¿Qué libro o podcast ha estado leyendo/ escuchando últimamente cuyas ideas recomendaría? 

    He sido bendecido e inspirado por la colección, The Jesus Way: Small Books of Radical Faith (El camino de Jesús: Pequeños libros de fe radical), de Herald Press. Estos diez libros constituyen una exposición concisa, legible y claramente definida de la fe y de la cosmovisión anabautistas, en base a los cuales elaboré folletos para introducir la fe anabautista básica a la juventud japonesa. 

    ¿Qué recurso del CMM recomienda y  por qué? 

    Vale la pena leer, recitar, reflexionar y estudiar las Convicciones Compartidas del anabautismo mundial a fin de adoptarlas. Si bien la convención de nuestra iglesia tiene su propia confesión de fe, las Convicciones Compartidas nos ayudan a incorporar elementos más amplios, complementarios y comunicativos de la fe anabautista. 

    Lo que juntos creemos de Alfred Neufeld, es una guía útil a medida que profundizamos en el documento. Organicé un taller para examinar las Convicciones Compartidas e hice una serie de sermones basados en los aprendizajes. Y ahora los estoy ampliando en un ciclo de videoconferencias sobre las doctrinas anabautistas fundamentales. 

    Tal como las cámaras del corazón, las cuatro comisiones del Congreso Menonita Mundial sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, a través de las actividades de diaconía, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones elaboran material para ser sometido a la consideración del Concilio General, orientan y proponen recursos a las iglesias miembros, y además propician redes o fraternidades afines al CMM que colaboran en temas de interés y enfoque comunes. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje desde la perspectiva de su ministerio.

  • Inspiración y reflexión

    Perspectivas

    Perfil de país

    Recursos

     Secretario General

    De la Redacción 

    Participen en esta comunión mundial 

    ¡Qué alegría estar juntos!  

    Este número de Correo incluye Renovación 2023.  

    Tres años después de que se planificara por primera vez, este evento especial tuvo lugar en Columbia Británica (Canadá). 

    Renovación constituye una serie de eventos cuyo objeto es recordar el nacimiento del movimiento anabautista en 1525, con gran expectativa respecto a quiénes somos como anabautistas menonitas y cómo se está trasformando la iglesia anabautista-menonita en todo el mundo en el presente y en el futuro. 

    El Congreso Mundial Menonita dio inicio a esta serie de eventos en 2017, el año en que los luteranos conmemoraban los quinientos años de su iglesia. Cada año, junto con el Comité Ejecutivo, el CMM organiza un evento local en que los invitados internacionales del CMM de cada región continental comparten historias inspiradoras de Dios obrando a través de la iglesia hoy en día. 

    “Cantamos juntos, oramos juntos y escuchamos testimonios de hermanas y hermanos de diferentes lugares y diferentes contextos sobre sus vivencias con Jesucristo, nuestra esperanza. Fueron testimonios que nos hicieron darnos cuenta de que aun cuando somos uno, nuestras circunstancias son muy diversas. Esa es la belleza del Congreso Mundial Menonita; aunque nuestro contexto sea muy diferente, somos uno en Cristo. Somos uno en nuestra esperanza de que es Cristo quien se acerca a nosotros y nos dice, ‘síganme’. Él extiende la mano: depende de nosotros tomar esa mano y vivir con esperanza”. 

    Esas fueron las palabras que el presidente Henk Stenvers dirigió a los anabautistas menonitas que se reunieron en Abbotsford, B.C., Canadá, en marzo de 2023. Recién regresaba de visitar a las iglesias menonitas y de los hermanos menonitas de Perú y Colombia, y transmitió saludos de dichos hermanos y hermanas a los de Canadá. 

    “El Congreso Mundial Menonita es el testimonio viviente de esa esperanza, uniendo a las personas en una sola comunión, más allá de las fronteras de nacionalidad, color, idioma, circunstancias económicas y cultura. Así como Dios quisiera unir a las personas, el Congreso Mundial Menonita quisiera derribar las murallas para que podamos ser una comunión que sea un regalo de Dios. 

    “Es importante que las iglesias sepan que somos parte de una comunión más grande: que hermanas y los hermanos de todo el mundo las conozcan, compartan nuestros triunfos y desafíos, y oren unos por otros. Mi experiencia de visitar iglesias en muchas partes del mundo me ha enseñado que ser parte de una gran comunión mundial brinda esperanza, especialmente para las iglesias que están aisladas o que atraviesan conflictos y sufren persecución. La solidaridad sentida, las oraciones, las visitas, a veces la ayuda financiera, todo alienta el corazón de la gente en las iglesias. 

    “Todos somos el Congreso Mundial Menonita”, afirma Henk Stenvers. “Y quiero animarles a que formen parte de la vida diaria del CMM. Que se mantengan informados sobre lo que le está sucediendo a nuestras hermanas y hermanos en otras partes del mundo.” 

    Al leer las historias en este número de Correo, están participando en el CMM. Están presenciando cómo nuestra esperanza en Jesucristo trasciende barreras, uniéndonos como un solo cuerpo. Compartan estas historias unos con otros y compartan sus historias de seguimiento de Jesucristo con nosotros.   

    —Karla Braun, redactora jefa de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita. Reside en Winnipeg, Canadá.

  • Durante los últimos cien años, el mundo ha cambiado enormemente y, al mismo tiempo, no tanto, dice Henk Stenvers; existe el nacionalismo y la polarización en la iglesia y en la sociedad, e incluso la guerra en Ucrania. 

    Mientras nos preparamos para conmemorar el centenario del CMM y el quincentenario del anabautismo en 2025, es hora de mirar hacia el futuro, dice Henk Stenvers. “Es hora de ver cuál es el significado de nuestro mensaje y de nuestra misión para los próximos años. ¿Siguen siendo esenciales los temas importantes de la Reforma? ¿Se han agregado nuevos temas? ¿Han desaparecido temas? 

    “Estudiar la historia de la tradición de nuestra iglesia nos ayuda a recordar quiénes somos realmente y nos recuerda el verdadero fundamento basado en la Biblia”, dice Tigist Tesfaye. 

    “La renovación no tiene que ver con recuperar el pasado, aun si incluye recordarlo”, dice Tom Yoder Neufeld. “La renovación es abrirnos al soplo vivificante de Dios, el Espíritu Santo (Ezequiel 37)”. 

    “Es la promesa que reside en el llamado al arrepentimiento, a ‘virar’ y encaminarse en una nueva dirección. Es el don del perdón, que abre el futuro a la reconciliación. Es central en el drama del bautismo, de morir con Cristo y luego andar en la novedad de vida, viviendo la resurrección. Reside en la esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva”, dice Tom Yoder Neufeld. 

    “La renovación implica mirar al pasado desde una óptica diferente, y también volver a imaginar el presente y el futuro”, dice Andrés Pacheco Lozano. “Para renovarnos debemos volver a contar nuestras historias. Volver a contar historias puede ser una experiencia transformadora porque nos permite redefinir los relatos que forman nuestra identidad. Esta creatividad liberadora abre la posibilidad de nuevas interpretaciones para vivir plenamente la radicalidad del mensaje evangélico de justicia y paz en el presente y hacia el futuro.” 

    “La renovación nos impulsa desde lo viejo a lo nuevo”, dice Andi Santoso. 

    “El Dios que también es espíritu, llama a las personas en diferentes épocas a lo largo de la historia, siempre para brindar algo nuevo y vincularnos con Dios. La novedad es algo espiritual y natural (por ejemplo, existen las estaciones: la primavera después del invierno)”, dice Andi Santoso. 

    “Es importante estar en un estado constante de renovación”, dice Lisa Carr-Pries. “No es una situación única para todos. Es necesario que prestemos atención. La renovación requiere nuestra escucha; requiere un cambio de visión permanente.” 

    “El vino nuevo no puede entrar en odres viejos, porque reventarán”, dice Sunoko Lin, reflexionando sobre Marcos 2. Cuando Jesús le dice al hombre paralítico que recoja su camilla y se vaya a casa, le dio al hombre más de lo que esperaba: la capacidad de caminar y recoger. “La renovación brinda algo nuevo o mejor. Jesús prometió vino nuevo, odres nuevos; no solo caminar, sino también recoger la camilla.” 

    Radical 

    “La necesidad de renovación persiste, ya sea centrándonos en la identidad (¿Qué significa ser anabautista?), o en la tarea (¿Cuál es nuestra misión en el mundo? ¿Evangelización? ¿Construcción de la paz?)”, dice Tom Yoder Neufeld. 

    “No creo que la renovación se trate tanto de cómo se ha adaptado el anabautismo a diferentes contextos y realidades, sino más bien de ver los matices y la manera en que han ido surgiendo nuevas formas o visiones del anabautismo en diferentes lugares”, dice Andrés Pacheco Lozano. “La manera en que la tradición anabautista llegó a un determinado lugar y la manera en que las personas y las comunidades la encarnaron en esos lugares, han creado composiciones híbridas singulares en muchas partes del mundo.”  

    Él dice que deberíamos hablar no solo de poligénesis sino de polianabautismo para reconocer que existen diferencias y variaciones. “Un espacio como el CMM tiene el potencial de incorporarlas en un diálogo, que es uno de los dones más importantes de nuestra comunión mundial: que se establezca una conversación entre todas las visiones y representaciones del anabautismo”.  

    Un joven pastor de los Países Bajos le dijo a Henk Stenvers: ‘Volveremos a ser realmente menonitas cuando la policía esté tocando a nuestra puerta’. “El mensaje de paz de Cristo era radical”, dice Henk Stenvers. “En el Norte global, ¿estaremos formando parte demasiado de la sociedad al adaptarnos a la autoridad, a los sistemas económicos?” 

    “¿Hay renovación en nuestra relación con los demás en nuestra vida personal?”, pregunta Andi Santoso. Es necesario que desafiemos el estatus quo y que también consideremos el aspecto social de la salvación. “Jesús trajo la reconciliación por él mismo: ¿Estamos marcando la diferencia al trabajar por la paz y la justicia? ¿Hay un cambio en la manera en que nos comportamos? 

    “Hoy día, la renovación debería incomodarnos… especialmente si ejercemos bastante poder”, dice Anicka Fast. “En los comienzos, el movimiento anabautista fue perturbador y molesto. Las personas marginadas de la iglesia cuestionaron lo que decían los líderes eclesiales poderosos. A menudo, la renovación desestabilizará.” 

    Como historiadora, Anicka estudia la historia de la iglesia en África, impulsada por oleadas de avivamiento, liderada por africanos, liderada por mujeres. 

    El avivamiento de África Oriental comenzó en la década de 1930 y se extendió por Ruanda, Burundi, Uganda, Kenia y Tanzania. “Comenzó con la amistad y hermandad entre cristianos africanos y misioneros europeos y norteamericanos. Juntos se arrepentirían de actitudes entre ellos. Desarrollaron amistades sólidas y llegaron a formar grupos muy unidos llamados hermandades de avivamiento.” 

    “El primer obispo menonita de Tanzania, Zedekiah Kisare, recordó que cuando surgió el avivamiento fue como si una mecha hubiera encendido la dinamita: fue una explosión”, dice Anicka Fast. “Todos empezaron a llorar y a clamar. Sus vidas cambiaron. El obispo misionero estadounidense cambió su actitud de superioridad hacia los cristianos africanos. Fue un cambio total de corazón que llevó a una nueva forma de vivir en unidad.” 

    “El avivamiento rompió las barreras entre las denominaciones. La gente quería comulgar”, dice Anicka Fast. Lamentablemente, “a veces ocurre una renovación y nos aferramos a las cosas y lo obstaculizamos”.  

    Riesgos 

    A veces es necesario que dejemos todo atrás para experimentar cosas nuevas y realmente depender de Dios, dice Andi Santoso. Él lo hizo personalmente, dejando atrás su cultura y su ministerio, para estudiar en EE.UU. “Al ver nuevas realidades, cuestiono mi propia fe, mis creencias. Si Dios existe, ¿dónde está el amor de Dios en esta realidad quebrantada? Hay un aspecto comunitario en las iglesias al convertirnos en sanadores quebrantados, constructores de paz quebrantados.” 

    La necesidad de renovación no debería ponernos a la defensiva. “Todavía tenemos desafíos: desafíos interculturales, enormes diferencias en la situación económica. Cómo el Norte global se hizo tan rico: cómo las corrientes económicas conllevan la explotación de los países de África en pos del bienestar del Norte global, lo cual es motivo de arrepentimiento”, dice Henk Stenvers. “Parte de la renovación es reconocer que las cosas tienen que cambiar.” 

    Apoyándose en la obra de la teóloga Dorothee Söllee sobre la espiritualidad, Andrés Pacheco Lozano define la renovación como un proceso (espiritual) que incluye tres dimensiones. Vía positiva: celebrar los dones de Dios y cómo se han expresado en diferentes épocas y contextos. Vía negativa: soltar el ego, confrontar la manera en que nos hemos beneficiado o hemos reforzado los sistemas opresivos (incluyendo la discriminación basada en color de piel, género, capacidad o clase, y otras formas de injusticia y violencia, incluida la emergencia climática causada por el hombre), y procurar el reconocimiento y la sanación de las heridas que se han ocasionado y recomponer las relaciones rotas. Y vía transformativa: ser transformados a fin de transformar las injusticias y violencia en el mundo. 

    “A partir de desarrollar los dones, de confrontar y desprendernos de sistemas y prácticas, y de reconocer las heridas, la invitación debe ser a transformarnos y a incorporar nuevas prácticas, nuevas interpretaciones, nuevas maneras de ver el anabautismo”, dice Andrés Pacheco Lozano. 

    Estrategias  

    “La renovación es individual, pero también es una postura que se puede adoptar como comunión… como la manera en la que tomamos decisiones por consenso, hablando entre nosotros aunque lleve mucho tiempo”, dice Henk Stenvers. “Dialogando unos con otros y en diálogo con el Espíritu, quisiéramos descubrir lo que Dios nos está diciendo. Eso significa apertura mutua (escuchar lo que dice la gente), disposición a tomarse tiempo (no apurarse a tomar decisiones) y escuchar lo que brinda el Espíritu.  

    “Escuchar es lo que inspira a la gente”, dice Henk Stenvers. “¿Qué te dice la Biblia, qué me dice la Biblia y cómo podemos coincidir?” 

    “Si venimos de un lugar donde no ha habido una renovación, puede ser difícil enfocar nuestra mente a fin de escuchar a aquellas personas que sí lo han vivido”, dice Anicka Fast. Las historias quizá suenen extrañas, pero a menudo la obra del Espíritu Santo es atemorizante. Supera las barreras. 

    “La renovación sucede cuando las personas dan un paso, como grupo, y empiezan a arrepentirse todos juntos, y juntos oran y estudian la Biblia en pequeños grupos”, dice Anicka Fast. 

    “Hay algo muy político en la renovación y en el avivamiento. Nunca se limita a algo interno de los individuos. Históricamente, los avivamientos casi siempre comienzan con movimientos de arrepentimiento; remediar las cosas que se han quebrado, a menudo en una relación”, dice Anicka Fast.  

    “La renovación está vinculada a la misión: agrandar la familia de Dios”, dice Anicka Fast. “Reconocer en nuestro propio corazón dónde es que no estamos siguiendo fielmente, y luego cambiar. Lo que surge es tanto una nueva manera de ser iglesia y nuevas perspectivas sobre las relaciones sociales.” 

    Durante la guerra anticolonial de Mau Mau en Kenia, en la década de 1950, los “abalokole” ‚Äì los revividos‚Äì no participaban en la guerra. “Dichas personas decían: ‘No puedo matar a alguien por quien Cristo murió’. Se inspiraron en esta idea muy clara de que Jesús nos convierte en una nueva clase de familia ‚Äìuna que atraviesa los límites de étnicos, raciales y de nacionalidad‚Äì, como razón para no participar en ninguno de los bandos de la guerra”, dice Anicka Fast. 

    “La única manera de transformarse es por medio de la práctica”, dice Lisa Carr-Pries. Estamos tentados a esconder nuestra parte mala porque tememos sufrir la condena y el rechazo de los demás; no nos gusta rendir cuentas porque nos da verg√ºenza no alcanzar los estándares. “La iglesia no se trata de eso si queremos renovar. Admitamos que cometimos un error y que quisiéramos hacerlo mejor.”  

    “Es necesario que nos probemos cosas radicales que se sientan incómodas”, dice Lisa Carr-Pries. “Necesitamos ser una comunidad que sea como un trampolín: tiene algo que dar; atrapa a las personas antes de que se lastimen; es divertido.» 

    Hay matices en las comunidades de práctica. No vamos a lograrlo incluso cuando lo intentemos. Hay lugar para errores y hay lugar para reparaciones, dice Lisa Carr-Pries. Y partimos del supuesto de que no todos nos van a acompañar. 

    “La reparación y el perdón no son necesariamente lo mismo. Florecimiento, reconciliación, reencuentro, pertenencia, son palabras que invitan a la transformación en las comunidades de práctica.”  

    “Si evitamos discutir temas y restringimos las conversaciones, es una de las maneras más contraproducentes de lidiar con estas cosas. En todo caso, los espacios mundiales deberían precisamente ayudarnos en nuestro proceso de renovación: comprender que los hermanos y las hermanas de fe en diferentes contextos tendrán diferentes maneras de contribuir a nuestras propias luchas y a nuestras propias preguntas sobre lo que significa ser iglesia”, dice Andrés Pacheco Lozano. 

    “Vamos a tener que mejorar nuestra capacidad de sostener múltiples verdades al mismo tiempo”, dice Lisa Carr-Pries. “Eso es diferente a ser insulso o ambiguo. 

    Hoy en día, la iglesia enfrenta tiempos críticos de varias maneras, desde divisiones internas hasta emergencias climáticas externas. La crisis revela la necesidad de renovación, y evitar enfrentar los desafíos es, en sí mismo, algo violento. 

    Idealmente, el CMM debería crear espacios, oportunidades y condiciones para que surjan relaciones y también para entablar conversaciones difíciles, y transformarse en el proceso. 

    “La iglesia es como un sistema vivo”, dice Andrés Pacheco Lozano. “Un sistema que no interactúa con su entorno se estanca. Muere a largo plazo. Deberíamos aprender de nuestro legado en la resolución/transformación de conflictos: negar el conflicto no es la solución. Si se aborda adecuadamente, el conflicto puede conducir a la transformación, no solo de las opiniones sino también de las relaciones, en pos del crecimiento.” 

    “No es fácil sentarse en la misma habitación con personas que tienen diferentes experiencias o que interpretan experiencias similares de manera bíblica o teológicamente diferente”, dice Andrés Pacheco Lozano. Pero, como familia, “cuando se llega a la mesa del comedor, también se habla de las cosas difíciles”. Dejando de lado algunas de las dinámicas de poder que entran en juego con una metáfora familiar, la mesa del comedor es un espacio para compartir alegrías y temas difíciles, y un espacio al que se regresa una y otra vez, con la esperanza de abordar los temas de manera diferente. 

    “Nos podemos sentir inspirados, desafiados, transformados y renovados por el testimonio de hermanos y hermanas de otras partes del mundo. Esa es la belleza y también representa un desafío. Tal vez, en todo caso, la diversidad es lo que nos empodera”, dice Andrés Pacheco Lozano. “El CMM es una oportunidad de crecimiento.” 

    “Hay muchas razones para tener esperanza. Como CMM, somos un ejemplo de cómo se pueden superar barreras culturales, nacionales y también teológicas, y seguir siendo una comunión”, dice Henk Stenvers. “Nuestro desafío es tener una actitud abierta. Cambiar, aunque no sepamos qué traerá ese cambio. Cuando Cristo nos pide que seamos uno, la única manera en que podremos ser uno es en la esperanza y la confianza en Dios.” 

    Anne Marie Stoner-Eby, “Building a Church Locally and Globally: The Ministry of Zedekiah Marwa Kisare, First African Bishop of the Tanzanian Mennonite Church,” Journal Biographique Des Chrétiens d’Afrique 7, no. 2 (July 2022): 26. 
    Festo Kivengere y Dorothy Smoker, Revolutionary Love (Moscow, Idaho: Community Christian Ministries, 2018). 
    David W. Shenk, Justice, Reconciliation and Peace in Africa, Revised edition (Nairobi: ‘Uzima Press’, 1997) see also; Festo Kivengere, “Force and Power”, in Justice, Reconciliation and Peace in Africa, by David W. Shenk, Revised edition (Nairobi: Uzima Press, 1997), 169‚Äì72. 


    Les preguntamos a líderes del CMM sobre la Renovación.  

    • Como anabautistas menonitas, ¿de qué manera podríamos procurar la renovación en este momento de la historia?  
      • ¿Qué cambios necesitaríamos hacer? 
      • ¿Qué riesgos debemos estar dispuestos a asumir?  
      • ¿Podemos ser tan radicales como lo fueron los primeros anabautistas en aquel entonces? ¿Querríamos serlo?  
      • La renovación suele ser disruptiva, pero ¿puede ser no violenta?  
    • ¿Qué estrategias o posturas necesitamos actualmente para enfrentar el desafío de ser una familia anabautista mundial unida?  

    ¿Uds. qué opinan? 

    ¬°Participen en la conversación! Aporten sus reflexiones a bajo o envíennos un correo electrónico a (info@mwc-cmm.org).  

    Colaboradores: 

    • Anicka Fast, Comisión de Fe y Vida, secretaria (Canadá/Países Bajos/Burkina Faso)  
    • Andi Santoso, Comisión de Diáconos, presidente (Indonesia/EE. UU.)  
    • Andrés Pacheco Lozano, Comisión de Paz, presidente (Colombia/Países Bajos)  
    • Henk Stenvers, Comité Ejecutivo, presidente (Países Bajos)  
    • Lisa Carr-Pries, Comité Ejecutivo, vicepresidenta (Canadá)  
    • Sunoko Lin, Comité Ejecutivo, tesorero (Indonesia/EE.UU.)  
    • Thomas R Yoder Neufeld, Comisión de Fe y Vida, presidente (Canadá) 
    •  Tigist Tesfaye, Comisión de Diáconos, secretaria (Etiopía)   

  • Francia

    Después del verano pasado, no se puede negar. Ya está sucediendo. Fue el año más seco de Francia y ha sido así durante varios años. Así que es evidente que la gente está más consciente del cambio climático. Ahora les está empezando a afectar. 

    Y, sin embargo, todavía hay mucho más de qué hablar. 

    Este debería ser uno de los principales temas de la lista. Realmente afecta todos los aspectos de nuestra vida y no se trata solo de la creación; se trata de quienes vivimos en esta creación. Se trata de nuestros vecinos más próximos y de aquellas personas que viven en el resto del mundo. 

    En este momento, estamos tomando decisiones que tienen el potencial de cambiar las cosas en una dirección o en otra. 

    En mi trabajo con LightclubberZ, un ministerio de arte de Joie et Vie, no solo hablamos sino que hacemos arte sobre el cambio climático. 

    La Association des Eglises Evangéliques Mennonite de Francia colabora con otras iglesias en Francia en relación con esta organización misionera. Mi labor es con la juventud, adolescentes y jóvenes adultos. Mediante la danza, la música, la pintura en vivo, el teatro y el zapateo, hacemos arte que comparte las buenas noticias.  

    Simplicidad alegre

    Aunque nuestras creaciones pueden ser bastante complejas, recientemente me ha influenciado mucho el concepto de la simplicidad. Lo encontré leyendo, La sobrieté heureuse (simplicidad alegre) del ecologista secular Pierre Rabhi. Pero, por supuesto, también figura como mensaje central de Jesús: no acumules riquezas; mira los pájaros, mira la naturaleza; mira cómo Dios provee; limítate a lo que necesitas, no tengas cosas superficiales (Mateo 6,19-34). Este es un gran tema en el evangelio y la Biblia. 

    Como menonita, me identifico mucho con dicho tema. Lamentablemente, aunque tenga sus raíces en la Biblia y en la teología anabautista, en realidad no forma parte de nuestra práctica diaria. 

    Entonces, con los jóvenes de LightclubberZ, escribimos juntos una canción sobre la simplicidad. 

    El ingeniero francés Jean Marc Jancovici señala que los problemas técnicos del cambio climático no son la parte difícil. El desafío tiene que ver con los aspectos culturales: cambiar el corazón y la mente de las personas, o simplemente cambiar sus hábitos.

    A través de canciones, bailes y obras de arte, los jóvenes de LightclubberZ aprenden a cambiar su mirada. Una de las fortalezas del arte es que nos ayuda a recibir información de otras maneras. En lugar de hacerlo a través de nuestra mente, aprendemos a través de nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestros sentimientos. 

    Formar valores en comunidad 

    Siguiendo nuestras convicciones menonitas, reunimos a las personas en una pequeña comunidad donde se puedan formar valores. Reunir a las personas para hacer arte es una forma de anticipar el reino de Dios entre nosotros.    

    Dios no nos necesita, pero Dios nos invita a participar en la obra de Dios en el mundo. Cuando hago mi trabajo con LightclubberZ, siento que estoy ayudando a participar en la obra de Dios en todos los planos. 

    Somos animales sociales, necesitamos la influencia de quienes nos rodean. Realmente vemos cambios en la vida de las personas cuando tenemos una experiencia de convivencia, no cuando solo nos reunimos, hacemos un espectáculo y volvemos a casa, sino a través de nuestros campamentos de verano o nuestras excursiones, cuando vivimos juntos en comunidad durante días o semanas. Después de las experiencias de confinamiento debido al COVID, era tan obvio cuánto necesitamos relaciones reales para ser influenciados de manera correcta. Necesitamos que la iglesia y la comunidad real de personas reales se acerquen a lo que Jesús nos pide. 

    La Biblia realmente se adelantó a su tiempo. La teología anabautista interpreta toda la historia como una búsqueda de shalom. El evangelio no está solo al nivel individual de las personas, ni siquiera solo al nivel comunitario, sino también al nivel de toda la creación de Dios. El tema de shalom está presente desde el principio de la creación, e incluye tanto al mundo natural como a los seres humanos. 

    Es un mensaje profético que debemos traer a un mundo donde todo tiene que ver con lo individual. 

    Nuestro lema en LightclubberZ es “Faire du beau pour faire du bien”: crear belleza para hacer el bien. Dios nos dio el ejemplo en la creación y Jesús continuó mostrándonos cómo vivirlo plenamente. Trabajemos juntos en ello.    

    Ephraïm Goldschmidt, miembro de la Iglesia Menonita de Altkirch y director de LightclubberZ con Joie et Vie. Reside en Mulhouse, Francia


  • Francia 

    Asociación de Iglesias Evangélicas Menonitas de Francia (AEEMF en francés) 

    La historia de los menonitas de Francia se remonta a los inicios de la historia anabautista. Existen anabautistas en Estrasburgo ya en 1526. Pronto se vieron obligados a reunirse en secreto, pero se evidencia una presencia anabautista en Alsacia durante todo el siglo XVI. 

    En el siglo XVII, especialmente durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), los anabautistas de Zúrich y Berna se asentaron en la región y contribuyeron a restablecer la capacidad agrícola de las tierras. Se ubicaron principalmente en las montañas de los Vosgos, alrededor de Sainte-Marie-aux-Mines y posteriormente en la región de Pays-de-Montbéliard (que aún no era territorio francés). Debido al rechazo de la sociedad circundante, dichos anabautistas se mantuvieron al margen, conservando sus dialectos alemanes y estableciendo comunidades “étnicas”. Sin embargo, existieron vínculos con otros menonitas europeos, de Suiza, Alemania y los Países Bajos.

    En 1693, tuvo lugar el “cisma Amish” entre los anabautistas de Francia, Suiza y el Palatinado. ¿Era necesario mantener una separación estricta del mundo y que la iglesia ejerza una disciplina rigurosa? ¿O había llegado la hora de abrirse un poco más al mundo exterior? La mayoría de los anabautistas de Francia siguieron la tendencia Amish más estricta y no adoptarían la etiqueta menonita hasta muchas generaciones después. 

    Guerras y fronteras cambiantes 

    Habiendo sido exentos del servicio militar y de la ceremonia de juramento por parte de los nobles que los acogieron en sus tierras, dichos anabautistas atravesaron dificultades a partir de la Revolución Francesa (1789). Siendo entonces ciudadanos franceses, los anabautistas serían llamados a participar en las guerras de Napoleón. Después de una tregua de varios años, Francia finalmente los obligó a prestar el servicio militar.   

    Hacia el año 1850, había unos cinco mil anabautistas en Francia y solo tres mil a fines del mismo siglo, siendo la mayoría todavía alsacianos. Esta mayoría volvió a ser alemana en 1870, quedando pocos anabautistas estrictamente francófonos. Como resultado, el número de menonitas que quedaba en Francia se redujo considerablemente y, hacia 1900, algunos líderes espirituales comenzaron a prever la posibilidad de su extinción. 

    A principios del siglo XX, la situación de los menonitas en Francia no era fácil. Dieciséis congregaciones habían desaparecido durante el siglo anterior. Las familias restantes se dispersaron y varias comunidades solo podían celebrar el culto una vez al mes. Además, las congregaciones no tenían vínculos entre ellas. 

    Luego vino la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que algunos campos de batalla atravesaban las regiones habitadas por menonitas. Después de la guerra, Alsace-Moselle volvió a ser francesa, con un aumento en el número de menonitas. A pesar de la guerra, el historiador Jean Séguy considera los años 1901-1939 como un período de restablecimiento y renacimiento a raíz de un retorno a la historia anabautista y nuevos contactos con las iglesias evangélicas (protestantes) francesas. 

    Este renacimiento fue interrumpido por la Segunda Guerra Mundial (19391945). Alsace-Moselle fue anexada por la Alemania de Hitler y los hombres menonitas reclutados forzosamente en el ejército alemán. Es importante señalar hasta qué punto la historia de los menonitas franceses ha estado marcada por las guerras europeas, desde Napoleón hasta Hitler.  

    Reconstrucción y reconciliación 

    En 1945, Alsace-Moselle volvió a ser francesa y dos grupos de menonitas (de habla francesa y alemana) comenzaron a colaborar. La presencia del Comité Central Menonita (MCC en inglés) para la reconstrucción posguerra tendría un impacto real en la vida de los menonitas europeos, incluso en Francia.  

    Surgió una forma de vida nueva, al iniciar una reflexión colectiva sobre la cuestión de la no violencia y la objeción de conciencia, el establecimiento de instituciones sociales, un nuevo compromiso con la misión y la fundación de la Escuela Bíblica de Bienenberg. Dicha escuela bilingüe (francés y alemán) y trinacional, ubicada cerca de Basilea, Suiza (próxima a las fronteras francesa y alemana), tuvo su origen en la reconciliación de los menonitas que habían sido separados por las guerras que aún estaban muy presentes en sus mentes. 

    Hasta este período, las iglesias menonitas de Francia (que ahora incluía AlsaceMoselle) se encontraban principalmente en comunidades rurales, a menudo conformadas por agricultores (que tenían muy buena reputación). Dirigidas colectivamente por ancianos, predicadores y diáconos, las congregaciones tenían vínculos entre sí y, a menudo, se tomaban decisiones importantes en reuniones de ancianos donde, en principio, todas las congregaciones estaban representadas. En Francia, los cultos se realizaban en francés desde el siglo XIX, mientras que en Alsace-Moselle prevalecía el idioma alemán y su dialecto alsaciano. Desde mediados del siglo XIX en adelante, el francés se convirtió en el idioma dominante del culto y de las reuniones. Además, desde hace más de veinte años, los menonitas franceses participan en la Red Menonita de habla francesa (Réseau Mennonite Francophone), que procura crear vínculos entre las iglesias menonitas de habla francesa de Europa, África y Quebec. 

    La Convención alsaciana y la Convención francófona se fusionaron en 1979 para convertirse en la Asociación de Iglesias Evangélicas Menonitas de Francia (AEEMF en francés). Desde entonces, hay una sola estructura nacional. Dos veces al año, los delegados de las congregaciones se reúnen para tomar decisiones concernientes a todas las iglesias. La reunión anual de ancianos, predicadores y diáconos contribuye a la toma de decisiones respecto a cuestiones teológicas. Esta estructura se define de alguna manera entre una estructura congregacional (en que cada congregación mantiene su “autonomía”) y una estructura sinodal (en que las iglesias toman juntas las decisiones que les conciernen a todas). Dentro de esta estructura hay también centros de actividad y reflexión dedicados a cuestiones específicas: juventud, ministerios, teología y ética de la paz, misión en Francia, ayuda mutua, asistencia al desarrollo y servicio. Otras estructuras asociadas, independientes de la AEEMF, se ocupan de la misión en el exterior, la publicación de una revista mensual (Christ Seul – Solo Cristo) y de informes temáticos (tres veces por año), la capellanía en hospitales, la organización de campamentos, colonias de vacaciones y viajes para adultos. 

    Seguir a Jesús a través del estudio y del servicio 

    Hasta hace poco tiempo en esta larga historia, había cierta desconfianza respecto a la formación en las escuelas de teología. Dirigidas por cuerpos de ancianos, las congregaciones menonitas no tenían pastor remunerado. Algunos ancianos habían estudiado en institutos bíblicos evangélicos de Francia o Suiza. A partir de los años 1970-1980, algunos menonitas franceses comenzaron a inscribirse en facultades de teología de Francia o, más raramente, de América del Norte.  

    La conformación de las congregaciones también ha sufrido cambios significativos. Hay cada vez menos menonitas agricultores, y muchos tienen empleos en la mayoría de las profesiones del mundo contemporáneo. El porcentaje de menonitas “étnicos” también se está reduciendo gradualmente, con personas de origen no menonita cada vez más presentes en las congregaciones, incluso en puestos de responsabilidad. Las congregaciones son cada vez menos rurales, pasando a ser cada vez más urbanas. La primera congregación urbana se fundó en la zona de París en 1958. Actualmente, hay iglesias en Estrasburgo, Mulhouse, Colmar y cerca de Ginebra, en la frontera franco-suiza. 

    Estos cambios también dan lugar a una creciente aceptación de pastores capacitados y remunerados. Una “comisión de ministerios” ayuda a las iglesias a reflexionar sobre la búsqueda y contratación de pastores y la importancia de mantener el funcionamiento colegiado. 

    Las congregaciones menonitas participan en la labor misionera tanto fuera como dentro de Francia, donde se están iniciando varias nuevas iglesias. El fondo de ayuda lleva a cabo tareas humanitarias con regularidad y, a menudo, en conjunto con otros menonitas europeos y el MCC. La presencia de la oficina del Congreso Mundial Menonita en Estrasburgo (1984-2011), y también durante varios años la oficina de Europa Occidental del MCC, ha ayudado a mostrarles a los menonitas en Francia la importancia de pertenecer a un organismo mundial, más allá de Francia y Europa. 

    Los menonitas de Francia han decidido recientemente iniciar un período de prueba con la Federación Protestante de Francia y el Consejo Nacional de Evangélicos de Francia, con la esperanza de ser un puente entre estas dos familias protestantes.  

    ‚ÄîNeal Blough, director retirado del Centro Menonita de París en 2020, es profesor emérito del Seminario de Vaux sur Seine (FLTE) y continúa enseñando en muchas escuelas teológicas. Didier Bellefleur, anciano de la Iglesia Evangélica Menonita de Strasbourg-Illkirch y presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas Menonitas de Francia (AEEMF).  


  • Colombia 

    ¿Qué pide de ustedes el Señor su Dios? Solamente que lo honren…, que lo amen y lo adoren de todo corazón,…y que cumplan sus mandamientos y sus leyes, para que les vaya bien. Tengan en cuenta que del Señor su Dios son los cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella.  Deuteronomio 10,12-14)  

    ¿Qué significa honrar a Dios y seguir sus caminos teniendo en cuenta que “de Dios son los cielos y la tierra y todo lo que hay en ella?” ¿Y qué implicaciones tiene esto para nosotros como iglesia, en una era como la presente?

    Desde 2016, un pequeño grupo de nuestra congregación menonita de Teusaquillo en Bogotá, Colombia, comenzó a reunirse para estudiar el cuidado de la creación. Nos inquietaba la crisis ambiental que veíamos en el país y en el mundo, las frecuentes sequías e inundaciones en diferentes lugares, y el grave impacto que ello tiene especialmente en comunidades menos privilegiadas, donde también están presentes hermanas y hermanos nuestros. 

    Comenzamos a poner en común lo que sabíamos de la crisis climática y su impacto, y a estudiarlo a la luz de la Biblia. 

    Leímos juntos secciones de libros tales como: La salvación de toda la Creación de Howard A. Snyder, Earth Trek: Celebrating and Sustaining God’s Creation de Joanne Moyer, La creación: La niña de los ojos de Dios de Justo L. González y el Llamado a la Acción de la Red Latinoamericana Lausana por el Cuidado de la Creación. De este grupo ad hoc de estudio inicial, surgió más adelante un “Comité por el Cuidado de la Creación” para trabajar e impulsar este tema en la congregación. 

    Desde el principio teníamos claro que queríamos llevar el tema a toda la congregación, y no solo en forma teórica sino para ponerlo en práctica en nuestras propias vidas.  

    Se nos dio la oportunidad de dirigir un culto: escogimos cantos, textos bíblicos y una predicación acorde al tema del cuidado de  la creación.  

    Una segunda acción fue contratar a una modista de nuestra congregación para hacer bolsos de tela que sirvieran a los miembros de la iglesia para cargar sus compras. Estos bolsos llevaban como leyenda: “Cuidando la creación seguimos a Jesucristo. Génesis 9.16: Reevaluar, Rechazar, Reducir, Reutilizar y Reciclar”. 

    Los bolsos tenían doble función: educar en el tema, y ser una alternativa práctica a las bolsas de plástico desechables al momento de hacer compras. Algunos bolsos se dieron como regalo de agradecimiento a personas que sirvieron durante el año en diferentes ministerios de la iglesia, y otros se vendieron a miembros de la congregación que los solicitaban. 

    La pandemia por COVID-19 activó la transmisión por YouTube, de servicios dominicales de nuestra congregación. Nos brindó la oportunidad hermosa de continuar ofreciendo información y sugerencias prácticas a la congregación.  

    Durante meses preparamos videos cortos de dos o tres minutos, y los presentamos antes del cierre de cada culto virtual. Incluimos temas como: el “consumo consciente”, “el cuidado del agua”, “minimización y manejo de basuras en nuestros hogares”, “la deforestación” y  “la minería”.  

    Organizamos talleres presenciales sobre “alimentación saludable” y sobre cómo hacer reciclaje. Este último se hizo en colaboración con miembros de la congregación que se dedican al reciclaje. Llevamos empaques, frascos y envases, e hicimos el ejercicio de distinguir cuáles se podían reciclar y cuáles no. Descubrimos a la vez, cuánto material innecesario recibimos al hacer compras en supermercados y almacenes. 

    También aprendimos de nuestros hermanos, lo duro y mal pago que es el trabajo para quienes se ganan la vida reciclando. Muchas personas recicladoras viven en situaciones precarias, aunque prestan un servicio fundamental. 

    Tratamos así de enseñar lo que cada uno puede hacer desde su hogar; además, examinamos nuestras prácticas como congregación. 

    Por ejemplo, los domingos al finalizar el culto, las personas toman un café mientras conversan y se saludan. Nos preguntamos: ¿qué pocillos usar para servir el café? ¿De poliestireno expandido, papel, plástico? Al fin nos decidimos por la vajilla plástica reutilizable, reconociendo que esta alternativa requiere del uso de agua, aunque sea en mínima cantidad, y de que alguien la lave cada vez. Nos damos cuenta de que no hay acciones puras y libres de afectación ambiental, y de que siempre hay que evaluar los pros y los contras, pero procuramos mejorar cada vez. 

    Recientemente realizamos en grupo, una autoevaluación metódica y dirigida, del impacto de nuestra edificación y de nuestras prácticas sobre el ambiente, lo cual nos llevó a identificar varias áreas a mejorar. Cambiamos la iluminación a luces LED, incluimos elementos ahorradores en nuestros tanques de inodoro, entre otros, lo que nos está ayudando a una mayor coherencia congregacional.  

    El Comité de Cuidado de la Creación ha tenido sus propios desafíos. Muchas veces las ocupaciones laborales y familiares dificultan mantener la constancia que quisiéramos, pero esta estructura mínima nos ha ayudado a sostener el tema en la congregación. 

    También ha sido clave el reconocimiento y apoyo recibido del pastor y del grupo de liderazgo de la iglesia. 

    Nuestro énfasis ha sido mayormente en nuestras prácticas personales y congregacionales para cuidar de los cielos y la tierra de Dios. Pero somos conscientes también de que gran parte del daño ambiental y su solución radica en acciones y políticas de empresas, gobierno y prácticas sociales que van más allá del alcance de nuestros esfuerzos individuales. 

    ¿De qué manera nos corresponde incidir en políticas y prácticas sociales y empresariales hacia una mayor responsabilidad ambiental? 

    ¿Cómo podemos como iglesia solidarizarnos y ayudar a quienes más sufren el impacto de la escasez o del deterioro ambiental?  

    Seguimos preguntándonos y aprendiendo cómo honrar a Dios y seguir sus caminos.  

    —Por el Grupo Cuidado de la Creación, Iglesia Menonita de Teusaquillo, Bogotá, Colombia 


  • Indonesia

    No puedo olvidar la inundación de la marea alta del 23 al 25 de mayo de 2022. 

    Como pastor de GKMI Sidodadi en Semarang la provincial de Java Central, Indonesia, todavía recuerdo las ansiedades y el pánico de la comunidad. El edificio de nuestra iglesia está solo a 10 minutos a pie del aeropuerto marítimo de Tanjung Mas, de donde vino la inundación. 

    El agua de mar corrió muy rápido, golpeando el embarcadero del muelle e inundando la zona. Nuestra iglesia y los asentamientos se inundaron. El nivel del agua era tan alto que llegaba a la altura de la cadera de una persona adulta. Nos quedamos horrorizados, especialmente los que trabajaban cerca del muelle. 

    Los trabajadores entraron en pánico cuando vieron que el agua del mar entraba repentinamente en la fábrica. Ninguno de ellos salió de la fábrica con la ropa seca. Algunos incluso necesitaron la ayuda de vehículos pesados. Fue muy caótico.

    La ruptura del dique de agua (debido a la gran presión y al aumento del nivel del mar) inundó los asentamientos por tres días. 

    Por la tarde, el mar comenzó a subir e inundar los asentamientos de los residentes; el agua del mar comenzó a retroceder nuevamente a medianoche, antes del amanecer. Esta creciente duró tres días; se tuvo que cortar la electricidad. Durante la inundación la gente no pudo trabajar

    No fueron pocas las personas que por razones de salud o seguridad se vieron forzadas a trasladar temporalmente  su residencia.  

    Culpable del cambio climático 

    Según la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica (BMKG), la causa de la crecida de la marea fue el fenómeno natural del perigeo, en el que la tierra se encuentra a la distancia más cercana  a la luna. 

    En los últimos años, la altura del nivel del mar aumentó y el terraplén del puerto no pudo contener el agua. También se cree que el aumento del nivel del mar se debió al calentamiento global. 

    La gente de la zona del puerto sabía que las zonas costeras del norte de Semarang y la zona vecina de Sayung, Demak, a menudo se ven muy afectadas por las inundaciones producidas por la marea alta. 

    Muchas casas en la zona costera debieron ser abandonadas por los propietarios porque la zona, que alguna vez fue una zona cómoda para vivir, se inundó con el agua del mar. 

    Esta inundación producida por la marea interrumpió las actividades de la comunidad. Las actividades diarias se convirtieron en actividades sobre cómo salvar a los miembros de la familia y la propiedad; muchas casas y electrodomésticos sufrieron daños permanentes. 

    Hoy agradecemos que el terraplén se haya reparado para que el agua del mar no pueda llegar a nuestras casas. Las actividades comunitarias han vuelto a la normalidad. Sin embargo, la gente debe estar atenta porque en cualquier momento pueden ocurrir inundaciones inesperadas. Somos conscientes de que el aumento del volumen y la presión del agua de mar en medio del calentamiento global y el cambio climático pueden destruir nuevamente nuestro vecindario. 

    Llevando las cargas los unos a los otros 

    Durante la marea alta, 55 familias de la congregación GKMI que viven a los alrededores de la iglesia sufrieron a causa del desastre. Algunos de ellos se vieron obligados a huir a otro lugar más seguro. 

    En el primer y segundo día de la inundación, estas familias no contaban con suficientes alimentos porque sus casas se inundaron con agua de mar. Al tercer día, la situación mejoró porque comenzaron a recibir ayuda de diferentes grupos y de otras congregaciones de GKMI. 

    Como mi casa no se inundó con agua de mar, la usé para cocinar y distribuir artículos de necesidad a nuestra congregación y a las comunidades aledañas afectadas por el desastre. 

    Recibimos artículos de primera necesidad como arroz, huevos, fideos, artículos de limpieza, colchones. Nuestros miembros empaquetaron y distribuyeron los artículos a las 55 familias y a otros sobrevivientes en nuestra comunidad. 

    Fue conmovedor ver que los miembros de nuestra iglesia, aunque experimentaron dificultades debido a la inundación, pudieron ayudarse unos a otros y a los demás más allá de las barreras religiosas  y étnicas. 

    Creo que Dios quiere que nos sirvamos mutuamente con amor en tiempos de dificultad. El apóstol Pablo dice que debemos “llevar las cargas los unos de los otros” porque así “cumpliremos la ley de Cristo” (Gálatas 6,2-5). Durante la inundación producida por la marea, el poder de Dios se hizo visible a nuestra congregación. No solo servimos a nuestros miembros, sino también a los necesitados. 

    Mientras contemplo el desastre natural, puedo ver que el ministerio del amor nos invita a contribuir a hacer justicia hacia los demás. Pero también sé que la ruptura del terraplén muestra que la naturaleza y nuestro medio ambiente no están bien. 

    Por muy sólido que sea el terraplén, un día no podrá contener el fuerte oleaje y la presión del mar cuyos volúmenes siguen aumentando como consecuencia del cambio climático global. 

    Nuestra tierra está sufriendo. El comportamiento humano ha causado daños ecológicos. Además, nuestra codicia trae consigo la explotación de la tierra. Como pueblo de Dios, debemos recordar que Dios les dio a los seres humanos el deber y la responsabilidad de “trabajar y cuidar” la tierra y todo lo que en ella hay. No debemos destruir sus riquezas, debemos restaurarlas. Si la naturaleza está enojada, los seres humanos recibirán las consecuencias. 

    Basaria Sianturi es ministra en Gereja Kristen Muria Indonesia (GKMI) Sidodadi en el norte de Semarang, Java Central, Indonesia. 


  • Canadá

    Aprincipios de enero, llevé a mis hijos a la pista de hielo cubierta para patinar. El lugar estaba lleno y la gente estaba frustrada. Muy pronto nos sacaron del hielo para dar paso a un partido de hockey por la tarde. El acceso a patinaje público, de solamente una hora, claramente no era suficiente para satisfacer las necesidades de la comunidad. No fue hasta que llegamos a casa que caímos en cuenta de que la pista estaba repleta porque nadie tenía la posibilidad de patinar afuera.  

    En esta parte del mundo, no es raro que un parque tenga una capa de hielo al aire libre; que las familias inunden parte de su patio; o que los estanques congelados se conviertan en pistas de hockey. 

    Este año, nada de eso ha funcionado. Simplemente el clima no ha estado lo suficientemente frío. Ahora dependemos de la refrigeración. 

    Cuando se desborda un río que no se inunda muy a menudo, cuando un bosque arde con más intensidad o más rápido de lo esperado, cuando una tormenta trae más viento y lluvia de lo normal, cuando una sequía parece no terminar, cuando los estanques no se congelan, nos preguntamos: “¿Es esto el cambio climático?” E inevitablemente los meteorólogos tropiezan y tartamudean y tratan de explicar conceptos que  no encajan. 

    Los meteorólogos saben que la gente quiere una respuesta definitiva, aunque no es posible atribuir eventos climáticos individuales al cambio climático. La gente quiere una respuesta porque quiere reunir más apoyo para sus políticas. La historia del cambio climático en la Norteamérica anglófona es una historia de desacuerdo y partidismo. 

    Katharine Hayhoe, una climatóloga canadiense que vive en Texas, a menudo explica el impacto del cambio climático diciendo que es como jugar con dados tramposos. En el juego de mesa del clima y la vida, ahora es más probable que obtengamos números peligrosos. 

    El sitio web Carbon Brief, con sede en el Reino Unido, tiene un mapa útil que vincula los eventos climáticos severos en todo el mundo con estudios formales que exploran la relación de estos eventos con el cambio climático. Al observar la sección de América del Norte uno puede ver referencias sobre las inundaciones de Columbia Británica del 2021, las lluvias de la tormenta tropical Imelda en 2019, los incendios forestales de Alberta del 2016, los numerosos incendios forestales de California en las últimas décadas, la reducción relativamente reciente en el flujo del río Colorado, el huracán Katrina en el 2005 y muchos, muchos otros eventos climáticos devastadores.

    Cuando se pone todo esto junto, está claro que los dados no están saliendo como lo hacían antes. El clima en América del Norte está más cargado de extremos. Estamos perdiendo más que tradiciones como el patinaje al aire libre. 

    Hace un par de años, entrevisté a más de una docena de líderes cristianos para averiguar qué barreras impedían que sus comunidades hicieran más para cuidar la creación de Dios. Algunos dijeron que su comunidad no veía la conexión entre el cuidado de las personas y el cuidado de su hogar natural. Algunos dijeron que, con la disminución de la participación en la iglesia, no tenían la energía ni los recursos para emprender nada nuevo. Lo que casi todos dijeron, sin embargo, fue que el cuidado de la creación era visto como un tema político divisorio. 

    El cambio climático está afectando a nuestro mundo, pero muchos líderes dudan en comprometerse. 

    Parte de la razón por la que el cuidado de la creación, incluida la respuesta al cambio climático, es tan polémico es que muchos norteamericanos todavía están en el proceso de aceptar su historia. Un artículo reciente publicado en La salud pública de lanza postula que el Norte Global es responsable del 92% del exceso de emisiones de CO2 del mundo. Es difícil para nosotros saber cómo responder a tal acusación, por lo que nos ofuscamos, lo negamos y contraatacamos. 

    Sin embargo, es aquí, frente a la injusticia y la complacencia, que nuestra teología y prácticas anabautistas nos presionan a involucrarnos. 

    Los anabautistas se unen a otros cristianos para creer que la historia de la creación implica que el papel de las criaturas humanas es cuidar y preservar la creación de Dios. Nuestra teología anabautista nos impulsa a actuar ante el sufrimiento causado por la riqueza y el consumo descontrolado de nuestra nación. 

    Oramos también por un movimiento del Espíritu de Dios que saque a la luz los trucos divisivos del maligno y llame a nuestras comunidades al arrepentimiento, que nos llame a pasar de una codicia que induce al daño a un cuidado que genere shalom

    —Anthony Siegrist, es un antiguo pastor menonita que ahora trabaja para A Rocha Canadá, que forma parte de una familia mundial de organizaciones ambientales cristianas. 


  • Una noticia alentadora sobre el cuidado de la creación es que hay un número cada vez mayor de buenas organizaciones y sitios web con excelentes recursos.

    El Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación del CMM recomienda especialmente los siguientes sitios como punto de partida para investigar los recursos disponibles:

    La Red Menonita de Cuidado de la Creación y la organización Anabaptist Climate Collaborative tienen su sede en América del Norte, pero tienen recursos que son relevantes para todos los lugares del mundo.

    Para conocer más sobre organizaciones de cuidado de la creación desde una perspectiva de fe, consulte la red de cuidado de la creación de The Lausanne Movement, A Rocha International, y  Faith for Earth.

    El Proyecto de Reducción (Drawdown Project), y el Proyecto Regeneración (Project Regeneration) son buenas fuentes para una variedad de soluciones prácticas climáticas y de sostenibilidad.


  • Este artículo surgió de una conversación dentro del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación del CMM con respecto a si una guía práctica de energía solar para iglesias, que La Red Menonita Para el Cuidado de la Creación había producido para un contexto de EE. UU., sería apropiada para una audiencia global. 

    Cómo la energía solar en el Sur Global  mejora vidas  

    La ansiedad climática puede ser un término nuevo acuñado en el Norte Global, pero no es una experiencia nueva para las comunidades que dependen de la agricultura de subsistencia alimentada con precipitaciones de lluvia. Me uní a los adultos de mi familia por primera vez en la preocupación por el clima cuando tenía 8 años.

    En las comunidades agrícolas, hablar del clima no es algo trivial, lo es todo. El clima es un determinante importante para la calidad de vida: afecta la seguridad del agua, los alimentos y la energía. Cuando la temporada de siembra llega tarde, hay ansiedad. En mi niñez, cada día después del 25 de noviembre era presagio de fatalidad: la cosecha potencial de maíz se reduce significativamente cada día. 

    En mis primeros años, me sentí interesada por las complejidades de la sequía y las implicaciones para el bienestar y la supervivencia de mis familiares y sus comunidades en la zona rural de Matabeleland. Otros miedos también acecharon mi infancia. Temía la propagación de los asesinatos genocidas y el discurso traumático de las comunidades urbanas hacia los migrantes climáticos. Oleadas de mis parientes fueron desplazados tanto por la sequía como por la muerte. 

    Todas estas cosas estaban inextricablemente entrelazadas. 

    Cuando era niña, quería ser lo suficientemente poderosa para ser parte de la solución a los problemas complejos que veía. Por lo tanto, estudié planificación rural y urbana y he trabajado e investigado en el área de desarrollo rural y urbano desde 1996. He pensado mucho sobre que significaría una sostenibilidad y resiliencia auténticas en mi contexto. Creo que estos principios también se pueden adaptar a otras regiones.

    Mi visión para el sur de África tiene tres elementos interrelacionados: acceso general a soluciones alternativas, como la energía solar; empoderamiento de mujeres y niñas como agentes dignos en espacios locales de paz y desarrollo; reequipamiento y re-agrarización para mitigar los impactos negativos de la emigración de las comunidades rurales. 

    En este artículo, me gustaría mostrar cómo estos tres temas están interrelacionados y lo que significaría para las comunidades rurales de Zimbabue si pudieran acceder a los paneles solares y las habilidades para mantener estos sistemas. 

    En los Estados Unidos, una iglesia de clase media que empieza a usar energía solar tiene la satisfacción de saber que están manteniendo el carbono fuera de la atmósfera. Una vez que los paneles hayan sido pagados, es posible que tengan más dinero para sus ministerios; pero no es probable que el uso de energía renovable cambie el nivel de vida de los miembros o afecte sus oportunidades de empleo y educación. 

    En Zimbabue, casi la mitad de la población no tiene acceso a la electricidad.1 Sin embargo, con más de 320 días de sol al año, es una solución alternativa obvia. El acceso a la energía renovable puede empoderar a las mujeres, transformar la vida de las personas, posibilitar la educación, impulsar el desarrollo y sanar la tierra. 

    La energía solar puede ayudar a las comunidades rurales a proteger sus ecosistemas y cuencas hidrográficas locales. Los paneles solares no son perfectos, pero en este punto, son la forma de energía más limpia y menos destructiva que conocemos. Una iglesia alimentada por energía solar es un testimonio del deseo de Dios de shalom para todas las personas. Las vidas se enriquecen con energía, producida a un menor costo ambiental, en una escala que invita a vivir dentro de los límites de los dones gratuitos de Dios.    

    La energía solar es un asunto  de mujeres 

    En el sur de África durante el período colonial, los trabajadores, en su mayoría hombres, eran contratados como mano de obra para la minería y el trabajo urbano remunerado. La guerra de los matorrales y, más tarde, una limpieza tribal que afectó a las tierras medias y la región occidental del país obligaron a más hombres a huir en busca de refugio en los países vecinos. Según las normas culturales patriarcales, las mujeres se quedaban en casa para ocupar ese espacio y atender sus demandas.    

    En Zimbabue, casi el 70% de la población es rural y la mayor parte de esa población está compuesta por mujeres y niñas. Por ende, les corresponde a ellas hacer la mayor parte del trabajo de producción de alimentos, encontrar leña, transportar agua y buscar comida. Todas estas tareas pueden llevar horas y requieren recorrer grandes distancias. 

    Esto hace que la transformación energética sea un asunto de mujeres que requiere su participación. 

    La energía solar abre caminos para la educación y el desarrollo 

    Cuando las mujeres y las niñas de las comunidades rurales pueden acceder a la energía, se libera tiempo para otras tareas. Con una bomba y un pozo para agua potable limpia, otros tipos de desarrollo de infraestructura como el riego también se vuelven más fáciles.

    ¿Qué podrían hacer las mujeres y las niñas con el tiempo adicional? Puede ser reapropiado. La iluminación eléctrica puede significar más tiempo para estudiar después de terminar las tareas. Las mujeres y las niñas también experimentarán mejores resultados de salud cuando las fogatas humeantes se reemplacen con energía limpia. El acceso a la energía también puede atraer a los maestros a las escuelas rurales que carecen de energía y agua. El acceso a la energía supone también una mejora de la funcionalidad de los centros de salud.   

    La energía solar reduce la deforestación y las emisiones de carbono 

    Las mujeres son parte de la deforestación por falta de leña para cocinar. Necesitan ayuda para desconectarse de fuentes de combustible no sostenibles. 

    La electrificación rural ha sido un programa estratégico continuo del Gobierno de Zimbabue desde el 2002; sin embargo, no ha ido tan rápido como estaba previsto. La deforestación rampante se cierne sobre las zonas rurales y urbanas. Las soluciones alternativas, como los proyectos de energía solar, son una opción más rápida para cerrar la brecha energética que continúa debido a la dependencia excesiva de la leña para uso doméstico

    La energía solar puede sanar la relación entre la tierra y su gente 

    Creo que debemos acompañar a las comunidades rurales a medida que estas nutren sus espacios, sanan su suelo, sanan las relaciones interpersonales e intergrupales y ayudan a las personas a abrazarse entre sí y con la tierra. Me encantaría que nuestras comunidades siguieran pensando más en lo que podemos hacer con los recursos disponibles a nivel local. La hierba no es necesariamente más verde en otros lugares; el cambio climático está golpeando al mundo entero. Las soluciones alternativas pueden reorientar la producción y ofrecer un camino para innovar con lo que tenemos.  

    Caminos hacia el acceso a la energía solar 

    Las mujeres deben ser parte de  la solución  

    Las iglesias están en deuda en cuanto a la participación de las mujeres. Las estructuras gubernamentales en su mayoría tienen hombres al frente y parecen marginar a las mujeres. Sin embargo, los programas de base dependen en gran medida de la participación de las mujeres como parte mayoritaria de la población residente. 

    Brindar a las mujeres acceso al aprovechamiento de la energía solar es una forma muy directa de re-humanizar y re-dignificar a las mujeres y las niñas como parte honrada e igualitaria en el desarrollo. Un – poder con – que proporcione acceso responsable a los medios de producción tiene el potencial de contribuir en gran medida a conectar a las mujeres con la economía local y su monetización. 

    Este – poder con – podría recibir un impulso a través de un liderazgo que cruce barreras que apoye los roles, la participación y las visiones de las mujeres y las niñas. Las niñas en la escuela y fuera de ella necesitan escuchar que necesitamos que sean poderosas y reciban apoyo mientras toman su lugar como productoras, cuidadoras y consumidoras en las comunidades locales y más allá. 

    El poder productivo auténtico debe estar disponible para las mujeres y las niñas como productoras de bienes y servicios dignos del mercado. Me encantaría ver a mujeres y niñas convertirse en ingenieras solares, creando herramientas, implementos y soluciones alternativas. Quiero que tengan los medios para mantener una represa y obras hidráulicas; o para mantener el equipo de riego en funcionamiento. Necesitan ser partes iguales en la contribución a los medios de subsistencia de los hogares.   

    Las iglesias y las escuelas son parte de la solución  

    Las iglesias han tenido un largo poder de permanencia a nivel de las bases. Si la solarización de las iglesias puede comenzar, esto fortalecería el trabajo de los clubes de mujeres, los grupos de ahorro y préstamo y otros importantes esfuerzos comunales que se reúnen en los espacios seguros de las estructuras de las iglesias.  

    Otras estructuras comunitarias también serían buenos socios. Las escuelas locales, incluidas las escuelas bíblicas y los seminarios, pueden funcionar de manera más sostenible al producir sus propios alimentos. Esto diversificaría las fuentes de ingresos, reduciría los costos de matrícula y aumentaría la retención del personal a largo plazo. La solarización puede funcionar simultáneamente con una intensa reforestación y otras intervenciones de curación de cuencas hidrográficas.  

    Redes de apoyo  

    Las redes vibrantes que comparten información, comparten historias de sus contextos y establecen coparticipaciones que pueden ayudar a las comunidades a acceder a recursos para aprovechar la energía solar son un punto esencial de la organización para la sostenibilidad. A través de representantes regionales y conexiones globales, el CMM ofrece esos puentes y conductos de apoyo.  

    Estoy interesada en dar a luz una colaboración de este tipo entre las organizaciones anabautistas como parte de los medios estratégicos para sostener el cuidado holístico de la creación en todo el continente africano. Las iglesias anabautistas, escuelas, organizaciones y sus comunidades adyacentes pueden ponerse en contacto conmigo en okuhlen@ icloud.com para la construcción de un movimiento hacia una mejor manera de compartir el evangelio con el cuidado de la creación en el corazón.  

    ‚Äî‚ÄØSibonokuhle Ncube, de Bulawayo, Zimbabue, es miembro del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación del Congreso Mundial Menonita y directora co-regional de la Red Menonita de Misión en África y Europa.   

    1 Cifras de 2019, www.macrotrends.net/countries/ ZWE/zimbabwe/electricity-access-statistics 


  • Aleja de mí la falsedad y la mentira, y no me hagas rico ni pobre; dame sólo el pan necesario,  porque si me sobra, podría renegar de ti y decir que no te conozco; y si me falta, podría robar y ofender así tu divino nombre. (Prov. 30,8-9 DHH) 

    Cuando comencé a escribir estas palabras el Ciclón Freddy estaba causando estragos en Malawi y Mozambique. Mientras pensaba en nuestras congregaciones allí recordé las palabras que escuché de un participante en nuestra última asamblea: “El cuidado de la creación es un tema de interés para las iglesias del norte. Nosotros estamos más interesados en asuntos espirituales”. Con esa frase un líder de una de nuestras iglesias declaró su desacuerdo con que el Congreso Mundial Menonita incluyera el cuidado de la creación como un tema esencial en la Asamblea mundial del 2022. 

    Dada la realidad del cambio climático y las crisis provocadas por el mismo en los últimos años, tal afirmación me sorprendió. Los temas climáticos se han convertido en un tema más de polarización política en nuestras sociedades. En medio del miedo y la culpa, de discusiones sobre hechos y noticias falsas, ¿es posible encontrar esperanza y sanidad para un mundo dividido? ¿Podemos hablar de nuestro llamado a cuidar la creación como un tema profundamente espiritual que va más allá de la crisis climática actual? 

    Seguir las enseñanzas de las Escrituras, las disciplinas espirituales de la vida sencilla y el contentamiento han sido parte de la espiritualidad anabautista durante muchos años. Podemos recordar aquí las ideas bíblicas de vivir con lo necesario (Lucas 11,3), dejar de trabajar para descansar (Éxodo 20,10), evitar la acumulación (Lucas 12,15-21), no estresarse con respecto a las necesidades económicas (Lucas 12,22-31) y el practicar la generosidad (Lucas 18,22-25). Dichas enseñanzas bíblicas junto con otras han dado forma a las disciplinas cristianas de una vida sencilla y contentamiento durante siglos. Estas disciplinas van directamente en contra de los valores de una sociedad que desperdicia y consume excesivamente, que fomenta la búsqueda de la felicidad en las cosas materiales y que anima la acumulación egocéntrica de riqueza como medio para alcanzar la seguridad. La crisis climática que hoy amenaza con destruir nuestro planeta es principalmente el resultado de nuestro apetito voraz que consume sin saciarse y no escatima las consecuencias de una vida que siempre necesita más en su vana búsqueda de satisfacción, identidad y afirmación. 

    En nuestra tradición anabautista, el cómo vivimos nuestra vida cotidiana es un tema profundamente espiritual. Las decisiones que tomamos con respecto a nuestro estilo de vida son profundamente espirituales. Hablar de cómo afectan ambos el medio ambiente, teniendo en cuenta la invitación divina de cuidar y administrar la creación (Génesis 2,15) no es sólo espiritual; es un imperativo urgente ante las crecientes calamidades climáticas que afectan a las comunidades más vulnerables del mundo, donde, por cierto, hoy se encuentran la mayoría de nuestras congregaciones locales. 

    Estas son algunas de las razones por las que el Congreso Mundial Menonita estableció un grupo de trabajo mundial y multicultural (Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación) para guiar a nuestra Comunión en este asunto. Por tal motivo, en este número de Courier se abordan temas relacionados con el cuidado de la creación desde diferentes perspectivas culturales y teológicas. Por eso celebramos la creación de recursos e iniciativas como las que se muestran en el video Transmisión América Latina (mwc-cmm.org/es/resources/ transmission-2022-america-latina), donde iglesias de varios lugares comparten cómo su fe impacta su relación con la naturaleza. 

    Es mi oración que nuestra comunidad mundial crezca en el cuidado de la creación y que mi propia vida pueda desarrollar más y más las disciplinas de la vida simple y el contentamiento porque, como dijo Gandhi, necesitamos “vivir simplemente para que otros puedan simplemente vivir”. 

    — César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá.