• El Congreso Mundial Menonita cumple cien años 

    Algunos tenemos la tendencia a pensar que deberíamos definir la doctrina correcta y, a partir de ahí, pasar a la práctica. Primero la Escritura; después, la experiencia. Pero, en muchos sentidos, tanto en nuestra historia como en nuestra realidad actual, la experiencia nos impulsa a pensar teológicamente para comprender lo que sucede. 

    Consideremos el Concilio de Jerusalén. Ellos se preguntaban: ¿Podemos incluir a los gentiles o no? 

    Aquello no quedaba claro en la Biblia de la época. 

    El hecho de que los gentiles estuvieran recibiendo el Espíritu Santo impulsó a la iglesia a pensar de una manera nueva, sin contradecir el fundamento que tenían. 

    Su experiencia los llevó a plantear la cuestión a partir de la Escritura y a desarrollar nuevas interpretaciones. 

    Como anabautistas, históricamente hemos enfatizado la congregación local y la centralidad de la congregación local como anticipo del reino de Dios. 

    Pero eso no nos ayuda a responder por qué existe la necesidad de una iglesia regional o mundial. 

    En los inicios del CMM, la experiencia impulsó a las iglesias menonitas a pensar en un organismo mundial. 

    ¿Podría señalar alguna similitud entre la actualidad y algunas de las tendencias de hace cien años cuando se inició el CMM? 

    En ese momento, había una pandemia mundial. Muchos países acababan de atravesar la Primera Guerra Mundial. Por supuesto, un impacto financiero lleva a los gobiernos a buscar un chivo expiatorio: ¿a quién vamos a culpar por ello? Esto fue un factor importante en el auge del nacionalismo en Europa. 

    Y luego nuestras iglesias también se vieron afectadas por la Revolución rusa y la subsiguiente persecución violenta en la zona de Ucrania, donde había una gran concentración de nuestras iglesias en esa época. 

    Por consiguiente, con la mezcla de nacionalismo, diferencias culturales, idiomas y el pasado reciente como también más lejano de violencia entre sus países, era complicado para los líderes de la iglesia menonita en 1925 pensar en ser un solo cuerpo. 

    Algunas personas espiritualizan la idea de la unidad y dicen: Vamos a estar unidos en el cielo

    O dicen: Sí, luchamos violentamente unos contra otros, pero somos uno en espíritu

    Tanto entonces como ahora, algunas iglesias ven a otros cristianos con recelo, incluso en una misma familia denominacional. 

    Pero la Biblia no habla de esa manera. 

    La Biblia se refiere a la unidad de una manera muy práctica, visible aun para el mundo. Hay un nivel de unidad que parece una especie de milagro. 

    El fundador del CMM, Christian Neff y otras personas hablaban y escribían sobre la necesidad de un organismo mundial desde algún tiempo antes de 1925, pero no era fácil superar la falta de confianza. 

    Finalmente, Christian Neff encontró una buena excusa para reunir a la gente: celebrar los cuatrocientos años del movimiento anabautista. 

    Y fue en ese contexto que la iglesia de Ucrania envió una carta a la gente en esta primera reunión anabautista mundial, solicitando la conformación de un organismo mundial que coordinara la labor de educación, misión y apoyo a las iglesias que padecen persecución y sufrimiento, entre otras cosas. 

    Cuando los líderes de la iglesia se reunieron, la experiencia de estar juntos les abrió los ojos a la necesidad de una comunión a fin de enfatizar que el centro no es la política ni un Estado nacional, ni siquiera una cultura. La fuente de nuestra identidad es Jesús. 

    El contexto entonces era muy similar al actual después de la pandemia, en medio de un creciente nacionalismo y experiencias de sufrimiento debido a la violencia y la persecución. 

    Es interesante y triste a la vez ver cómo la historia se repite. 

    Lo que ha cambiado es que dicha experiencia nos invita a pensar teológicamente. ¿Quisiéramos ser un solo cuerpo por cuestiones pragmáticas? ¿O porque nuestra interpretación del evangelio lo exige? 

    ¿Cuáles fueron algunos momentos claves en que optamos por ser verdaderamente mundiales? 

    Para ser una familia mundial, necesitamos ciertos niveles de reconciliación y perdón por nuestra historia de divisiones. 

    No estábamos preparados para pensar de esa manera hace ochenta años. 

    Al principio, los líderes querían que solo se celebrara una Asamblea. Y así fue durante los primeros cuarenta o cincuenta años. 

    Pero cada vez más iglesias del Sur global se fueron haciendo miembros. Y las iglesias que están padeciendo sufrimiento ven con mayor claridad la necesidad de una iglesia mundial. No se puede enfrentar la persecución violenta ni las catástrofes naturales si se está solo. 

    Hacia la década de 1970, se empezaron a nombrar presidentes desde el Sur global. Desde el ejecutivo, C. J. Dyck afirmó: Si deseamos que el CMM continue, debería ser más que una reunión mundial. Debería formar parte de la misión a la que los menonitas están llamados en este mundo, un espacio donde clarificar el significado de la fe en sus diversos contextos culturales. 

    Esa visión fue el resultado, entre otras cosas, del aporte de las iglesias del Sur global que pedían más interdependencia. 

    Impulsados por dichas experiencias, hemos avanzado en el pensamiento teológico al entender la iglesia como algo que va más allá de las puertas de mi congregación local. 

    ¿Estamos donde deberíamos estar? 

    Creo que estamos yendo en la dirección correcta, pero se nos plantean desafíos teológicos cuando abordamos el tema de la iglesia mundial. 

    Para muchos de los líderes y pastores de nuestra iglesia mundial, apenas estamos comenzando a construir una comprensión clara de la unidad. 

    Demasiadas veces, nuestra interpretación de la pureza en nuestra tradición anabautista nos ha impulsado a fragmentarnos porque pensamos que para ser santos o puros, es necesario que nos separemos de aquellos que consideramos que no lo son. 

    Nuestra historia de divisiones exige una verdadera reconciliación. Hay heridas históricas que no han sido sanadas y seguimos observando divisiones que ocurren en tiempo real. 

    Los desafíos del racismo y el colonialismo están presentes. Existe la tendencia a que algunos sectores de la iglesia tomen decisiones sin consultar a otros e impongan sus puntos de vista. 

    Se nos presentan desafíos cuando privilegiamos nuestros propios intereses sobre los intereses de los demás; cuando afirmamos que primero debemos proteger nuestro presupuesto antes de considerar a otras iglesias. 

    Además, tenemos ambición y el deseo de controlar, dominar y conquistar a los demás. 

    Los reinos de este mundo nos resultan muy atractivos. Nos encanta la sensación de ser superiores a otros grupos. 

    Pero Dios nos invita a vivir en contraste con los reinos de este mundo. El reino de Dios es una alternativa real. Debemos reconocer que necesitamos el poder del Espíritu Santo. 

    500@Anabaptism at South Korea
    500th Anabaptist Anniversary

    ¿A qué nos referimos con unidad? 

    Debemos comprender que la unidad no implica necesariamente la ausencia de conflicto. La verdadera unidad implica la unión de diferentes fragmentos y formas. 

    Por definición, la unidad implica diversidad, pues si no hay diversidad de opiniones, cultura, teología o experiencias, entonces no hay necesidad de hablar de unidad porque todos creen lo mismo. Lo opuesto a la unidad no es la diversidad, sino la uniformidad. 

    Y como iglesia de paz, sabemos que el problema no es tener conflictos. El problema es cómo manejamos dichos conflictos. 

    Es imposible tener una relación sana sin conflictos. 

    Hoy en día, muchas iglesias del CMM son el resultado de la división de otras iglesias. El paso del tiempo no cambia la realidad de que fue una división interna. 

    En el CMM, procuramos alentar a las iglesias a mantenerse unidas tanto como sea posible y a no dividirse. 

    Sin embargo, a veces la separación es necesaria porque existe un nivel de desacuerdo que ya no es posible resolver debido a la naturaleza de nuestro corazón. Dios nos permite cierto nivel de distancia, y aun así podemos ser parte de la familia mundial si respetamos nuestras diferencias, aunque no compartamos una postura sobre un tema dado. 

    Eso implica la voluntad de sanar las heridas. Debe haber un esfuerzo intencional de ambas partes para sanar el resentimiento y evitar el odio mutuo. 

    Una vez más, es nuestra experiencia la que nos impulsa a pensar teológicamente sobre la unidad. 

    ¿De qué manera el tema La valentía de amar nos guía y determina la manera de pensar sobre este aniversario? 

    Creo que es un tema crucial y relevante en el mundo político actual, en que tanta gente sufre acoso y acosa a los demás. 

    Hay muchas causas, proyectos y demandas justas. Mucha gente dice: “Tenemos derecho a defender nuestra tierra. Tenemos derecho a exigir que estos abusadores dejen de cometer abusos”. 

    Pero, ¿existe la posibilidad de hacer algo de manera distinta a revindicar tus derechos? 

    Creo que Jesús nos invita a andar otro camino. 

    Decir, “quiero dejar de lado mis derechos y amar” requiere una gran valentía. 

    No es pasivo. Implica una respuesta muy intencional, incluso asertiva, que busca el beneficio del otro, incluso el bienestar del agresor. 

    La valentía de amar que nuestros extranjeros descubrieron hace quinientos años no era nueva. Vemos esta invitación proveniente de Dios desde el comienzo de la historia humana. 

    La valentía de amar implica también desmantelar el miedo (1 Juan 4:18). 

    Percibo que muchos líderes actúan por miedo: miedo a ser contaminados, miedo a ser influenciados, miedo al cambio. 

    Cuando hay un amor perfecto, puedes hablar de cualquier tema difícil sin el miedo de que vayas a perder algo. 

    No hay fragmentación, excomunión ni condenación mutua, pero sí respeto por las convicciones firmes. 

    Como dijo Agustín de Hipona, la definición de pecado es ser egocéntrico, por ende el amor es lo opuesto a ello. 

    Cuando amas, te abres a los demás y no hay lugar para el miedo. 

    Parte de la misión del CMM es vincularse con otras comuniones. ¿Cómo le ha formado esta experiencia? 

    Si no te relacionas con otros cristianos, podrías terminar teniendo una idea muy limitada de lo que es la iglesia cristiana. 

    Al ser un organismo mundial como el CMM, tenemos la capacidad de contar con representación propia como una entidad ante otras iglesias. 

    Cuando tienes una identidad clara y encarnas tus valores, las experiencias con otras iglesias podrán ser inmensamente enriquecedoras y transformadoras. Entonces podrás aprender de los demás y también compartir tus valores. 

    Lo cual no significa que sea fácil. Por ejemplo, en la Conferencia de Secretarios de Comuniones Cristianas Mundiales, están representadas un total de 21 entidades mundiales. Y, como se pueden imaginar, la diversidad es enorme. Algunos tienen un pasado complejo de persecución y condenación mutua. Y con otros grupos, ni siquiera existe una relación. 

    Y por supuesto, es muy diferente la interpretación de estas iglesias sobre muchas cosas, tales como el liderazgo y la jerarquía. 

    Así que fue un desafío pensar en cómo representar al CMM. ¿Cómo debería reaccionar ante los desafíos? Hay reuniones en las que los temas son tan controvertidos que las discusiones se vuelven muy fuertes. 

    Pero con el paso del tiempo, comencé a ver cómo los desafíos de una comunión son muy similares a los desafíos de otra comunión. 

    Y luego las relaciones empezaron a profundizarse, lo que me ayudó a valorar a las personas más allá de las doctrinas o las diferencias doctrinales. 

    Recuerdo una reunión en la que había varios secretarios generales compartiendo una comida. 

    Y uno de ellos le dijo a otro: Al conocerte, me di cuenta de que pensaba de manera tan similar a ti que sentí que estaría bien ser parte de tu iglesia, y el otro respondió: Yo también podría ser miembro de tu iglesia. 

    De manera que esas experiencias determinan tu manera de interpretar las Escrituras y te transforman en el camino. 

    Prayer group in Peru
    500 years of Anabaptism celebration in Peru

    ¿Cómo podrá el CMM evolucionar fielmente hasta llegar a ser una comunión fuerte y renovada, que sea resiliente a los desafíos de un futuro quizá muy diferente? 

    Yo diría que si seguimos por ese camino, seremos resilientes: 

    • construir una comunión mundial, 
    • procurar la interdependencia, 
    • tomar decisiones por consenso, 
    • consultarnos mutuamente, 
    • tener un buen liderazgo, 
    • mantener una buena relación entre los miembros de la familia anabautista, 
    • construir buenas relaciones con otras comuniones mundiales,
    • sanar los recuerdos interna y externamente. 

    Pero, por supuesto, también necesitamos la valentía de reconocer nuestras propias debilidades. 

    A veces tenemos un enfoque triunfalista respecto a la misión y la fundación de iglesias, el servicio y desarrollo social, nuestro impacto en los negocios y la construcción de la paz. 

    Sin duda, es bueno reconocer el trabajo que hemos realizado. Pero también es bueno reconocer todas las debilidades que tenemos. 

    Darnos cuenta de cuánto trabajo duplicamos en la fundación de iglesias, cuánto colonialismo ha permeado nuestra labor, cuánto paternalismo todavía hay en nuestras organizaciones misioneras. 

    Cuánto bien hemos hecho con nuestro servicio y, al mismo tiempo, cuántas personas hemos herido en dicho proceso. 

    También es fundamental mirarnos con humildad y ver lo pequeños que somos en comparación con otras comuniones mundiales. 

    Por lo tanto, para ser una iglesia resiliente y llena de esperanza en el futuro, debemos reconocer las áreas en las que necesitamos trabajar. 

    Una comunión fuerte es aquella capaz de hablar de nuestras diferencias con amor. 

    “La valentía de amar”: el amor nos da la apertura de corazón y la valentía para hacer cosas difíciles. 

    César García, menonita colombo-canadiense, Secretario General del Congreso Mundial Menonita desde 2012, conversó con Karla Braun, Editora ejecutiva de Correo, sobre el CMM a sus cien años y La valentía de amar. Esta entrevista ha sido editada para mayor brevedad y claridad. 

    AWFS group photo Netherlands

  • Un desafío para todos los tiempos 

    Este año el Congreso Mundial Menonita celebra un doble aniversario, incluso triple. 

    Durante cien años, las iglesias nacionales afines al anabautismo se han reunido para reconocer que juntos somos un solo cuerpo de Cristo, y para animarnos y ayudarnos mutuamente por medio de la fraternidad, la adoración, el servicio y el testimonio. 

    Durante quinientos años, las personas que se identifican como anabautistas han estado leyendo juntas las Escrituras, afirmando que seguimos a Jesús como un acto de voluntad, no una mera casualidad del nacimiento, que escuchamos la voz de Dios al servir juntos en comunidad, y que la obra reconciliadora de Jesús se extiende a nosotros como individuos y comunidades de adoración para actuar como pacificadores que rechazan la violencia y sus múltiples manifestaciones. 

    Incluso más allá de todo esto, durante mil setecientos años, pese a cismas y divisiones, los cristianos han afirmado el Credo de Nicea, un resumen de la creencia cristiana que se repite en los cultos religiosos de todo el mundo. 

    En una época en que las diferencias entre las personas están creando profundas divisiones y hostilidades, es un buen momento para tomar nota de cómo hemos encontrado temas unificadores en el pasado. 

    El tema que el CMM eligió para este año es, “La valentía de amar”. La frase hace referencia a una cita famosa, no de Menno Simons ni de Pilgram Marpeck, sino de Ulrich Zuinglio, el líder de la Iglesia Reformada que llamó a los seguidores de Cristo a “hacer algo valiente, ¡por el amor de Dios!”. 

    Así que exhortamos a los demás y a nosotros mismos a ser valientes. Al igual que los primeros anabautistas que desafiaron a las autoridades e incluso las tradiciones para cumplir la ley suprema del amor, nos desafiamos a nosotros mismos a actuar. 

    El amor de Dios por nosotros nos transforma y libera del temor. Podemos perdonar con valentía a quienes nos ofenden. Podemos oponernos con valentía a la injusticia que hace que la paz sea imposible. Podemos superar valientemente las barreras que convierten a la humanidad en “los otros”. Podemos cuidar con compasión a quienes están heridos. Podemos arrepentirnos humildemente de las veces que fallamos y fuimos cómplices de algún daño. 

    Este número de Correo contiene reflexiones del secretario general César García sobre dicho aniversario y el tema elegido, y compartimos vistazos de iglesias miembros que forman parte de nuestra comunión centenaria. 

    Oramos para que se sientan inspirados al leer este número. Los invitamos a que compartan su testimonio al reflexionar sobre sobre los aniversarios: ¿cómo encarna su iglesia la fidelidad en su contexto? ¿Cómo practican la valentía de amar en estos días tan conflictivos? 

    Karla Braun, redactora jefa de Correo y escritora para el Congreso Mundial Menonita, reside en Winnipeg, Canadá. 

    Courier 40.1 EN
  • Correo : Perspectivas

    Europa: España

    AMyHCE (Anabautistas, Menonitas y Hermanos en Cristo) es un pequeño movimiento de iglesias de tradición anabautista vinculadas como una misma conferencia en la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE). Dicha Federación facilita el reconocimiento de las congregaciones dentro del marco legal español, lo cual permite, por ejemplo, que las bodas celebradas en nuestras iglesias tengan validez legal; que podamos prestar asistencia en las prisiones y tener capellanía hospitalaria; y que el Ayuntamiento de Burgos haya cedido un terreno para la construcción de un lugar de reunión. 

    Vincularnos con el CMM desde el principio nos dio visibilidad en nuestras iglesias hermanas de Europa y más allá. Reunidos en una agrupación nacional sumamos más, pero el CMM nos da un valioso sentido de pertenencia a una realidad eclesial con identidad anabautista de alcance mundial. AMyHCE es miembro de la Fraternidad Mundial Misionera (GMF). 

    Éramos pocos cuando comenzamos a llamarnos menonitas o anabautistas en España. Buscamos conocernos, relacionarnos con cierta frecuencia y explorar temas de interés común.  

    Así nació el Encuentro Menonita Español (EME), que tiene lugar cada dos años cerca de la iglesia que lo organiza, a fin de conocernos mejor. Puede asistir cualquier miembro que lo desee y a veces vienen de otros países. 

    Durante dos o tres días disfrutamos de la comida de la región y quizás un estilo diferente de alabanza; seguimos un tema, escuchamos conferencias, predicaciones y testimonios, mezclándonos en grupos de diálogo; entablamos amistades, y hacemos un poco de turismo. 

    La notable diversidad nos enriquece y estimula a crecer en amor. Procuramos ser fieles al Señor pero el Espíritu Santo es quien hace maravillas. 

    Un amplio abanico de misión 

    La iglesia menonita de Barcelona sigue siendo pequeña pero dispone de un centro de acogida para migrantes. 

    Durante décadas hemos estado hermanados con dos iglesias de Hermanos en Cristo en Madrid, otra en Catalunya y un punto de misión en Asturias.  

    La iglesia evangélica de Vigo tiene un ministerio entre familias de la etnia gitana (comunidad romaní). 

    La iglesia anabautista de Burgos es bastante más grande, ahora en proceso de relevo generacional, y tiene un punto de misión en otra población. En 1999 inició La Casa Grande de Benín, para la acogida de niños abandonados y que brinda educación a muchos niños de la zona.

    La fuerte inmigración a España trajo a hermanos y hermanas de Honduras de iglesias de Amor Viviente (iglesia fundada por misioneros de Misiones Menonitas del Este), que nos inspiran por su capacidad para fundar media docena de iglesias y tener siempre puntos de misión. 

    El Centro Teológico Koinonía (CTK) nació entre líderes de Madrid y Burgos con el deseo de capacitar a los demás. Algunas de nuestras comunidades se han beneficiado del CTK para estudiar juntos la Biblia y la doctrina cristiana con un enfoque anabautista, aprendiendo también principios del ministerio cristiano para servir en las iglesias. Los estudiantes viajan desde sus ciudades un sábado al mes, y se crea comunidad al compartir la dinámica de clase, diálogo en grupos y una comida alrededor de la mesa. 

    Conocernos es valorarnos unos a otros, sin importar a qué comunidad pertenecemos. 

    El retiro anual que fomenta la comunión fraternal entre pastores y líderes de grupos tan diversos quizás sea lo que más sorprende. Ninguna estructura ni formalidad amenaza la idiosincrasia de los grupos. Invitamos a misioneros recién llegados de trasfondo anabautista a conocernos en este ambiente. 

    Todo parece frágil y espontáneo, pero hay un deseo de que el Espíritu de Dios ministre a cada uno según sus necesidades. Sí, en los encuentros anuales se tratan agendas y temas, pero sobre todo es allí donde los líderes adoran a Dios, comparten avances y necesidades con franqueza, y reciben oraciones, amor y apoyo de los compañeros. Reímos y lloramos juntos. Últimamente, dos o tres veces al año, nos vemos en un Zoom para seguir este nivel de profunda hermandad. 

    No puedo dejar de pensar que todo lo mejor del reino de Dios es un don del Espíritu Santo. Cuando miro hacia atrás, veo claramente que lo que Dios inicia y hace en nosotros y a través de nosotros, es lo que va a permanecer. Todo lo que consigamos con nuestras propias fuerzas o con nuestro talento humano bien puede tambalearse y caer un día. 

    Por eso, que Dios sea siempre el protagonista de nuestras vidas y obras, y que escojamos tener al Espíritu obrando en nosotros. Estamos aprendiendo a ser la familia de Dios. 

    —Connie Bentson Byler ha vivido en España sirviendo con la Red Menonita de Misiones durante cuatro décadas. Connie y Dionisio Byler son miembros de Comunidades Unidas Anabautistas de Burgos, aunque desde su jubilación en 2018 residen a dos horas de allí.  

    Sitio web: www.menonitas.org/ 

    EME (Spanish Mennonite Encounter) 2017 in Barcelona with 170 participants.
  • James Krabill con alumnos de STAKWW (Sekolah Tinggi Agama Kristen Wiyata) en Pati, Indonesia.

    Sobre la Comisión de Misiones

    La Comisión de Misiones ofrece recursos a las iglesias miembros del CMM y un foro para el diálogo sobre el testimonio y el servicio mundiales. La comisión reúne a la Red de Servicio Anabautista Mundial (GASN, por sus siglas en inglés) y a la Fraternidad Mundial Misionera (GMF, por sus siglas en inglés), y propicia el diálogo y la orientación en torno a cuestiones apremiantes y a las oportunidades respecto al testimonio y servicio a nivel mundial.

    Para las organizaciones misioneras y las iglesias, la Comisión de Misiones espera fomentar asociaciones mundiales, continentales, regionales y locales de acción comunitaria, centrándose en lugares donde las personas aún no han tenido la oportunidad de conocer a Jesús.

    Para las organizaciones de servicio, la Comisión de Misiones busca propiciar tanto el diálogo como la colaboración entre organizaciones en respuesta a las necesidades apremiantes del pueblo de Dios y nuestras comunidades.

    La reunión de junio de 2023 en Harrisonburg, Virginia, EE. UU., fue fundamental para promover y consolidar el sentido y espíritu de trabajo en equipo. Pudimos reunirnos unos sesenta miembros de GASN y GMF.

    Además, en los últimos años, las reuniones en línea han sido útiles para la labor de la Comisión de Misiones, especialmente en coordinación con nuestras dos redes actuales. Estos seminarios web han brindado a los miembros la oportunidad de aprender juntos, compartir conocimientos y experiencias, hacer preguntas y orar juntos.

    Durante 2024, la Comisión de Misiones realizó los siguientes seminarios web:

    • Febrero: Compartiendo las mejores prácticas de un proyecto de desarrollo infanto-juvenil (Good Dear Child y Youth Development)
      • Ponentes: Dejene Gurmessa (Etiopía), Abdi Dubela (Etiopía)
      • Organizado por GASN
    • Junio: La esperanza del testimonio cristiano en un mundo polarizado
      • Ponente: J. Nelson Kraybill (EE. UU.)
      • Organizado por GMF
    • Septiembre: El impacto de hacer discípulos en la vida de los individuos, la sociedad y la iglesia a través de la Escuela de Discipulado Pequeño Rebaño (Little Flock)
      • Ponentes: Asit Basumata (India), Gyan Mochary (India)
      • Organizado por GASN
    • Octubre: “La sucesión en el servicio: preparar la próxima ola de líderes misioneros”
      • Ponentes: Ebenezer Mondez (Filipinas), Tigist Tesfaye (Etiopía), C. Daniel Soto (Argentina), Galen Burkholder (EE. UU.)
      • Organizado por GMF

    Actualmente, la Comisión de Misiones está revisando Anabautismo y misión. Esta bibliografía en línea enumera los escritos anabautistas sobre la misión producidos entre 1859 y 2011. Está previsto que las revisiones y actualizaciones realizadas hasta el presente se den a conocer en la reunión de mayo de 2025.

    Se prepara un recorrido de Augsburgo llamado “Sínodo de los Mártires”, con miras a la reunión de 2025 en Alemania. Ello responde a los comentarios que ha recibido la Comisión de Misiones sobre la posibilidad de tener una excursión como opción durante las reuniones presenciales.

    Continúan las conversaciones con la incipiente Red Anabautista Mundial de Salud (GAHN, por sus siglas en inglés).

    • James R. Krabill (EE. UU.), presidente
    • Rafael Zaracho (Paraguay), secretario
    • Nelson Okanya (EE. UU.), presidente del Comité de Coordinación de la GMF
    • Barbara Hege-Galle (Alemania), presidenta del Comité de Coordinación de la GASN
    • Eladio Mondez (Filipinas)
    • Hyacinth Stevens (EE. UU.)
    • Simon Okoth (Uganda)
    • Felo Gracia (RD Congo)

    Barbara Hege-Galle, James R. Krabill, Nelson Okanya, Simon Okoth, Hyacinth Stevens.

    James Krabill with students at STAKWW
(Sekolah Tinggi Agama Kristen Wiyata) in Pati,
Indonesia.

  • Un anticipo del Reino 

    “Pensemos como ciudadanos de una nueva nación en la que no hay una brecha entre ricos y pobres, sino donde existe igualdad económica entre todas las personas.” 

    “Pensemos como ciudadanos de una nueva nación en la que no hay discriminación racial, sino donde la diversidad cultural se afirma y celebra.” 

    “Sigamos experimentando la realidad de este nuevo Reino entre nosotros hoy.” 

    “Sigamos enviando microcomunidades que viven este tipo de misión. Nuestra iglesia está llamada a ser un anticipo del Reino. ¡Esa es nuestra misión!” 

    César García, secretario general del Congreso Mundial Menonita, expone esta visión y llamado en, El pueblo de Dios en misión: una perspectiva anabautista. 

    Este número de Correo comparte historias de cómo los miembros de las redes del CMM preparan a la iglesia para vivir este anticipo del Reino: 

    En Benín, las puertas de Casa Grande están abiertas de par en par para acoger a los huérfanos en un hogar lleno de amor, brindarles educación y prepararlos con habilidades vocacionales para la sostenibilidad económica y ambiental. 

    En la India, los egresados de la Escuela de Discipulado Pequeño Rebaño están transformando una aldea remota con educación y un mensaje de esperanza de Jesús. 

    En España, un conjunto diverso de iglesias afines al anabautismo responde a las necesidades de su contexto local y se reúne para fraternizar e inspirarse pese a sus orígenes diferentes. 

    En Paraguay, ASCIM se acerca a las comunidades indígenas con trabajadores sociales capacitados, que demuestran el amor de Jesús a través del tratamiento médico y la capacitación vocacional. 

    En América del Norte, el Servicio Menonita para Catástrofes cruza fronteras internacionales y reúne a voluntarios de toda la gama del anabautismo, al reconstruir viviendas tras las catástrofes. 

    Estos testimonios ofrecen un anticipo de cómo las iglesias anabautistas de todo el mundo viven su misión. Los miembros de la Comisión de Misiones y los comités de coordinación de la Red de Servicio Anabautista Mundial y de la Fraternidad Mundial Misionera, también reflexionan sobre el propósito de sus Redes. No sólo se animan mutuamente y aprenden juntos, sino que también intentan vivir esta nueva nación bajo Cristo donde se celebra la diversidad y se practica la igualdad. 

    —Karla Braun, redactora jefa de Correo y editora, redactora y coordinadora del sitio web para el Congreso Mundial Menonita; reside en Winnipeg, Canadá. 


    cover of Courier magazine
  • “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí.” Este dicho resume una de las ideas del clásico cuento infantil de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas. Tener un camino y definir tu destino es fundamental si quieres llegar allí. 

    Hay una versión bíblica de ese dicho en Proverbios 11:14: “Sin dirección, la nación fracasa” (NVI). Guía, dirección, camino, destino: todas estas palabras están implícitas en otra palabra que suele ser mal entendida e históricamente problemática, pero que tiene mucho contenido teológico: misión

    En el libro, El pueblo de Dios en misión: una perspectiva anabautista, defino misión como todo lo que la iglesia es y hace, dando testimonio de Jesucristo en su ministerio de reconciliación. Permítanme ampliar un poco más esta definición: 

    Todo lo que la iglesia es y hace 

    • La iglesia es un anticipo del Reino de Dios. 
    • La iglesia no tiene un mensaje. Ella es el mensaje. 
    • La iglesia como mensaje implica su misma presencia. Toda misión que no sea comunitaria e interdependiente es débil. 
    • La presencia de la iglesia anuncia el evangelio de Jesucristo por medio de palabras y acciones, promoviendo así la reconciliación
    • La acción de la iglesia en su labor testimonial incluye todo lo que hace: culto, atención pastoral, enseñanza, evangelización, servicio, construcción de la paz y ministerios de salud, entre otras cosas. Lo que la iglesia hace o deja de hacer, y cómo lo hace, forma parte de su mensaje. 

    Dando testimonio de Jesucristo

    • A través de sus palabras y acciones, el mensaje de la comunidad se transmite como testimonio, afirmando su experiencia y conocimiento testimonial. Esto implica un enfoque que no sea imperialista (como si fueran los dueños y guardianes de la verdad absoluta) y que no se transmite desde posiciones de poder. Por el contrario, se trata de compartir nuestra experiencia de fe “desde abajo”, con firme humildad. 
    • El mensaje trata de Jesucristo, por lo que se debe comunicar desde una posición de vulnerabilidad y servicio, tal como lo hizo Jesús. Esto requiere una entrega sacrificada y un estilo de vida cruciforme que practique estrategias ministeriales coherentes con la vida y obra de Cristo. 
    • Teniendo en cuenta la encarnación divina y la identificación de Cristo con las personas discriminadas, dar testimonio de Jesús requiere contextualizar el mensaje con seriedad e identificarse con las personas excluidas, ignoradas o victimizadas por la sociedad. 

    En su ministerio de reconciliación  

    • El ministerio de la reconciliación ha sido confiado a la iglesia. Esto implica que la nueva vida en la comunidad, gracias al Espíritu, hace posible experimentar la reconciliación con Dios y entre los seres humanos. 
    • El ministerio de la reconciliación procura no sólo la salvación del alma en un futuro lejano, sino también el restablecimiento de una relación íntegra con el Espíritu de Dios y una vida de relaciones justas que nos permitan gozar de la paz que el mismo Espíritu hace posible en la nueva creación

    Desde una perspectiva anabautista, cómo se llega al destino –el camino– es esencial. Por eso son tan importantes nuestra comprensión y práctica de la misión. En el Congreso Mundial Menonita (CMM), deseamos organizarnos (estructura) y organizar nuestra labor (camino) de manera que se muestre lo que entendemos por misión

    La Comisión de Misiones del CMM reúne a una red de organizaciones de todo el mundo para trabajar interdependientemente en forma multicultural. Al pertenecer a las redes de Misión (GMF, por sus siglas en inglés) y Servicio (GASN, por sus siglas en inglés) de la Comisión de Misiones del CMM, las organizaciones afirman su identidad como entidades eclesiales, como expresiones misionales de la iglesia. A través de su labor, dan testimonio de Cristo en varios ámbitos del ministerio especializado, como la fundación de iglesias y el desarrollo social. De eso trata este número de Correo. ¡Unámonos a nuestras organizaciones y redes del CMM para seguir a Jesús, vivir la unidad y construir la paz! 

    César García, secretario general del CMM, oriundo de Colombia, reside en Kitchener, Ontario, Canadá.  

    Lea el capítulo de César García, “El cumplimiento de la misión” y otros nueve capítulos sobre las diez declaraciones misionales de la Comisión de Misiones en, El pueblo de Dios en misión: una perspectiva anabautista, editado por Stanley W. Green y Rafael Zaracho, © 2018.  

  • La iglesia como cuerpo de Cristo ocupa un lugar central en la actividad de reconciliación de Dios en el mundo. Quisiéramos encarnar esta idea en nuestra estructura mundial.

    El Congreso Mundial Menonita (CMM) es una comunidad orgánica y no una institución burocrática. Como iglesia mundial, estamos comprometidos a servir a la gente, y no a crear una infraestructura para sostener nuestra institución.

    Aunque quisiéramos tener un organismo fuerte que cuente con planes, políticas y principios organizativos saludables, todo ello existe para servir a las personas y fomentar los vínculos.

    Nos referimos al CMM como un corazón con cuatro cámaras, y las Comisiones representan a cada una de ellas: Fe y Vida (teología), Paz, Diáconos y Misiones.

    La Comisión de Misión tiene el mandato de fortalecer la conciencia respecto a la misión y al servicio en las iglesias nacionales.

    “Generamos conversaciones que demuestran cómo la misión y el servicio van de la mano en la teología anabautista”, explica James Krabill, presidente de la Comisión de Misiones. “Alentamos la colaboración entre diferentes organizaciones, pero no somos un organismo administrativo que se ocupa de la misión de manera programática.”

    “Lo que hacemos es facilitar conversaciones. Trabajamos en red con organizaciones que realizan actividades misioneras y procuramos brindarles recursos que las ayuden a hacer mejor su labor. Unimos a las personas”, afirma.

    La Comisión de Misiones también supervisa las Redes que sirven de punto de reunión para entidades y organizaciones que sirven a la iglesia como expresiones de la iglesia.

    “Es fácil para estas organizaciones crear una vida propia y no estar en diálogo con las otras partes”, señala James Krabill. “Cuando nos reunimos, fortalecemos nuestra comprensión de que la misión y el servicio forman parte de ser fieles a las prioridades del reino.”

     Tanto el servicio como la misión están estrechamente vinculados a la iglesia como el encuentro de seguidores de Cristo en el mundo. Si se pierde dicho vínculo, algo está faltando.

    Los siguientes son los objetivos generales de la Comisión de Misiones y de las Redes.

    1. Unir fuerzas en misión: norte, sur, este, oeste.
    2. Orar unos por otros, animarnos y colaborar juntos según la guía de Dios.
    3. Aprender unos de otros.
    4. Compartir recursos en la misión: oración, personal, enseñanza y finanzas.

    Antecedentes

    La Fraternidad Mundial Misionera (GMF, por sus siglas en inglés) y la Red de Servicio Anabautista Mundial (GASN, por sus siglas en inglés) son redes establecidas.

    Desde 2015 también han surgido otras redes:

    • Redes Anabautistas Mundiales de Educación: Primaria y Secundaria [GAPSEN] y Educación Superior [GAHEN]
    • Red Mundial Anabautista de Paz [GAPN]
    • Red Anabautista Mundial de Salud [GAHN]

    LA GMF se inició en 2003, en torno a la Asamblea en Bulawayo, Zimbabue. Realiza reuniones presenciales cada tres años junto con el Concilio General. Entre medio de dichas reuniones, se realizan encuentros enlínea. 

    Desde las consultas sobre diaconía y servicio en 2006, en Pasadena, California, EE. UU., el diálogo y la consulta permanentes llevaron en 2012 al establecimiento formal de la GASN, enSuiza. 

    La GMF promueve la consulta y la cooperación, impulsando la misión intercultural y la construcción de iglesias, explica Nelson Okanya, presidente del Comité de Coordinación de la GMF.

    Es una oportunidad para que los miembros aprendan unos de otros, expresa Nelson Okanya. Las organizaciones pueden crear ámbitos estratégicos para contribuir a lo que cada una está haciendo en todo el mundo respecto a la misión, al preguntarse:

    • ¿Qué está pasando en esa parte del mundo?
    • ¿Qué está pasando en esta parte del mundo?
    • ¿Qué podemos aprender unos de otros?

    Barbara Hege-Galle, presidenta del Comité de Coordinación de la GASN, afirma que la GASN surgió porque había grupos cuyo enfoque respecto al servicio los vinculaba en ámbitos centrados en la misión.

    “Resulta difícil explicar el valor que tiene que pasemos tiempo juntos sin resultados tangibles planificados”, afirma Barbara Hege-Galle. “Lo que se obtiene de la Red es que se enriquezca el conocimiento mutuo –quién trabaja dónde– y saber que no somos los únicos que realizamos este trabajo.”

    Alentar y edificar

    “Las Redes sirven para: alentar y reconocer a las personas en el ministerio y servicio que brindan, y también afirmarlas en la experiencia personal que comparten entre sí”, dice Barbara Hege-Galle.

    Quedó grabado en mi memoria un comentario hecho en una reunión presencial junto al Concilio General en 2018, en Kenia. Los miembros del grupo hablaban de sus experiencias con las microfinanzas. Alguien del Sur global se mantuvo en silencio durante la discusión, pero después se acercó a Barbara Hege-Galle. Él suponía que otros eran más sabios y dijo que él solo estaba allí para aprender, pero se dio cuenta de que también tenía una experiencia relevante para compartir.

    La GASN está creciendo en su capacidad de crear estos espacios de intercambio.

    Los seminarios web recientes se han estructurado con una presentación destacada y un tiempo para compartir. Los participantes conocen acerca de una organización –sus mejores prácticas, sus áreas de desafíos– y tienen la oportunidad de hacer preguntas.

    En grupos más pequeños, los participantes pueden conversar más a fondo sobre sus propias experiencias y conocimientos relevantes, y formular preguntas. Por último, todos tienen la oportunidad de orar unos por otros y alentarse mutuamente.

    Un cambio mundial

    “He estado proclamando el hecho de que el centro del cristianismo se ha desplazado del Norte global a África, Asia y América Latina”, señala Nelson Okanya.

    Pero Nelson Okanya observa que ese cambio no es tan evidente cuando se trata de misiología, ya que la mayoría de las voces todavía provienen del Norte global.

    “¿Cómo creamos un intercambio fecundo en nuestros espacios de modo que podamos escuchar el gran número de voces que realmente acogen la iglesia?”, pregunta Nelson Okanya.

    Este cambio es evidente en la familia anabautista mundial: alrededor de dos tercios de los creyentes bautizados viven fuera de Europa y América del Norte, los polos históricos del anabautismo: el 37% en África, el 20% en Asia y el Pacífico, el 10% en América Latina y el Caribe, sólo el 3% en Europa y el 30% en América del Norte.

    La Comisión de Misiones dio un paso en 2018, a fin de abordar las voces no representadas, por medio del libro El pueblo de Dios en misión: una perspectiva anabautista, que cuenta con colaboradores de todo elmundo. 

    Barbara Hege-Galle lamenta que “nuestros hermanos y hermanas del Sur todavía miren hacia el Norte”. Existe una tendencia a darle prioridad a quienes han recibido educación en instituciones formales. “Sin embargo, ellos no son los más importantes.”

    “Todos somos parte de esto; no están solos”, es un mensaje fundamental para los participantes de GASN, expresa Barbara Hege-Galle.

    Las Redes –donde todos se reúnen en igualdad de condiciones– constituyen un espacio para escuchar voces de otros lugares. Cada una de dichas voces se estructura en el marco de un comité de coordinación integrado por un representante de cada región.

    “Pero todavía queda un largo camino por recorrer”, declara James Krabill.

    Un cambio en las comunicaciones

    Con miembros provenientes de culturas de todo el mundo, existen diferentes maneras de compartir conocimientos y experiencias. Más que informes o métodos didácticos, para muchos las historias son la manera de compartir.

    Las historias nos llevan desde la aridez de los números e informes (que están bien) a que las personas participen en instancias de cambio, y que no solo sean estadísticas, explica James Krabill.

    “Cuando cuentas una historia, hay más que hechos; hay vida en el relato. No solo se da testimonio de lo que sucede, sino también del impacto que tiene en ti y en el mundo que te rodea”, dice Barbara Hege-Galle. “Escuchar a los demás requiere paciencia y respeto.”

    “Si valoramos las voces mundiales, entonces es necesario que todos podamos participar”, afirma Nelson Okanya.

    “También significa que tenemos que posibilitar que nos escuchemos mutuamente. Esto se aplica a la traducción y a las palabras que utilizamos, y también a asegurar simplemente de que todos puedan escuchar”, expresa Nelson Okanya. “Que sea accesible.”

    Significa tener como prioridad que se garantice que todos puedan estar presentes. “No se trata de caridad”, dice Nelson Okanya, pero sí de ser honestos respecto a las desigualdades financieras mundiales.

    “Cuando nos reunimos y escuchamos historias inspiradoras de aquellas partes del mundo que no tienen muchos recursos financieros, simplemente nos recuerda que los dones son mucho más que el dinero”, expresa James Krabill.

    “Lo que a menudo nos inspira es el servicio y la actividad fieles. En algunos casos, la fidelidad ha traído consigo persecución o dificultades en la vida: a través de las historias, se nos recuerda que los dones a los que nos referimos son múltiples”, dice James Krabill.

    “Todos aportan algo. Contribuyan lo que tengan”, exhorta Nelson Okanya.

    Crecer juntos

    James Krabill cita Efesios 3: el apóstol Pablo dice que juntos crecemos en el conocimiento de la sabiduría de Dios. James Krabill señala que a menudo los teólogos ponen el foco en definir sabiduría, pero tal vez la palabra más importante seajuntos. 

    “Realmente se requiere que todos aporten sus conocimientos y sabiduría, para que compartiendo dichos conocimientos crezcamos juntos”, declara James Krabill. “Es un recordatorio constante de que no existe una sola persona, un solo profesor, un solo pastor, una sola cultura que comprenda todo acerca de la sabiduría de Cristo.”

    ‘Juntos’ ha sido un elemento clave en los temas del CMM: se incluyó en los temas de la Asamblea de 2022 (Seguir a Jesús juntos, superando las barreras), 2009 (Sigamos juntos el camino de Jesucristo), implícito en el 2003 (Compartiendo dones en el sufrimiento y en la alegría) y fundamental en el nuevo lema de tres partes del CMM que resume la misión: Seguir a Jesús juntos, vivir la unidad, construir la paz.

    Tanto las iglesias como las organizaciones que forman parte de las Redes de la Comisión de Misiones están en proceso de descubrir cómo dar testimonio al mundo, cómo construir la paz (a veces en contradicción con la misión) y cómo funcionar juntos como cuerpo de Cristo.

    Tensiones and divisiones

    Nelson Okanya observa que existen oportunidades en las tensiones, incluso cuando ocurren divisiones.

    “El Congreso Mundial Menonita es de algún modo un lugar seguro donde quienes quisieran mantener una identidad anabautista y ser parte de esa corriente histórica puedan hacerlo”, explica. “Y se encuentran junto a personas con las que antes estaban divididos.

    “Es esperanzador. Crea un espacio para que la gente siga dialogando.”

    Las Redes –con su enfoque en el trabajo en lugar de la teología– podrán ser un ámbito útil para construir relaciones de colaboración sin centrarse en las diferencias.

    “Creo que el Congreso Mundial Menonita crea un ámbito un poco menos amenazante”, expresa James Krabill.

    Las Convicciones Compartidas brindan una base teológica para que los miembros puedan centrarse en aprender unos de otros, hacer cosas juntos y adorar juntos.

    “La gente comparte una comida y juntos celebran la comunión”, comenta Nelson Okanya, haciendo referencia a las ocasiones en las que ha visto a líderes comer juntos en el contexto de las redes, quienes de otro modo no tenderían a trabajar juntos.

    “La fraternidad, el aprendizaje y las sesiones estratégicas son muy valiosas cuando se realizan de manera presencial”, afirma Barbara Hege-Galle. Pero una historia fue lo más importante de estar juntos en reuniones presenciales en Virginia, EE. UU., en 2023 (compensando los desafíos relacionados con el COVID-19 que nos impidieron reunirnos en Indonesia). Una participante de la India dijo que lo que le contó en persona al grupo no podría haber sido compartido en ningún otro foro. Por la seguridad de los implicados, no se podía compartir en un boletín informativo, correo electrónico o incluso en una reunión en línea.

    “Es diferente cuando te encuentras con otra persona y ves su rostro”, expresa Barbara Hege-Galle. “Y vale la pena gastar ese dinero en reuniones cada tres años para tener la oportunidad de conocer la cara que está al otro lado de la pantalla.”


    Las Redes se reunirán junto con las reuniones del Concilio General en 2025, año que se celebra el quincentenario de los primeros bautismosanabautistas. 

    “Los primeros anabautistas de Suiza idearon un plan para evangelizar Europa y, en un año o dos, la mayoría de ellos habían sido asesinados. Esto nos recuerda las implicaciones de la labor que realizamos”, sostiene James Krabill.

    En las reuniones de 2025 se examinarán las normas de funcionamiento revisadas. El nuevo documento se ha simplificado y ofrece mayor claridad respecto a las funciones de las Redes y su liderazgo.

    GASN 

    Organizaciones miembros

    África

    • La Casa Grande – Benin 
    • Centre de Réflexion et d’Appui aux Initiatives de Développement – DR Congo 
    • Meserete Kristos Church Development Commission – Etiopía 
    • Mennonite Association for Peace and Development – Malawi 
    • Passion Center for Children – Malawi 
    • Igreja Irmãos em Cristo em Moçambique – Mozambique 
    • Brethren In Christ Church (Zambia Conference) – Zambia 
    • BIC Compassionate Ministries-Zimbabwe – Zimbabue 

    Asia y Pacífico

    • Brethren In Christ Church, Odisha – India 
    • Emmanuel Ministries (BJCPM) – India 
    • Little Flock Fellowship (BJCPM) – India 
    • Mennonite Brethren Development Organization – India 
    • Mennonite Christian Service Fellowship of India – India 
    • Mennonite Diakonia Service-GKMI Synode – Indonesia 
    • Japan Mennonite Fellowship (JMF) –Japan 
    • Korea Anabaptist Center – Corea del Sur 
    • Nepal BIC Church/Brethren in Community Welfare Society – Nepal 
    • Integrated Mennonite Churches, Inc. – Filipinas 

    Europa

    • Caisse de secours – Francia 
    • Christliche Dienste – Alemania 
    • Mennonitisches Hilfswerk e. V. – Alemania 
    • Doopsgezind WereldWerk – Países Bajos 
    • Services Missionnaires Mennonites/Schweizerische Mennonitische Mission – Suiza 

    América Latina y el Caribe 

    • Iglesia Evangélica Menonita Boliviana – Bolivia 
    • Iglesia Misionera Anabaptista – Bolivia 
    • Associaçao Menonita Beneficente – Brasil 
    • Associação Menonita de Ação Integral – Brasil 
    • Associação Menonita de Assistência Social – Brasil 
    • Asociación Sembrando Semillas de Paz – Colombia 
    • Centro Cristiano para Justicia, Paz y Acción Noviolenta – Colombia 
    • Fundación Agropecuaria Tejiendo Esperanza – Colombia 
    • Fundación de Educación para la Paz y Resolución de Conflictos Edupaz – Colombia 
    • Fundación Menonita Colombiana para el Desarrollo –Colombia 
    • Comité de Justicia y Paz – Costa Rica 
    • Iglesia Evangélica Menonita de El Salvador – El Salvador 
    • Iglesia Evangélica Menonita de Guatemala – Guatemala 
    • Programa Fundameno – Guatemala 
    • Red Regional de Justicia y Paz – RedPaz – Guatemala 
    • Acción Cristiana Educativa Menonita – Honduras
    • Comisión de Acción Social Menonita – Honduras 
    • Proyecto Paz y Justicia – Honduras 
    • Comisión de Emergencia Anabautista de Nicaragua (CAE) – Nicaragua 
    • Comisión de Paz y Justicia de las Iglesias Anabautistas de Nicaragua – Nicaragua 
    • Asociación de Servicios de Cooperación Indigena Menonita – Paraguay 
    • Servicio Voluntario Menonita – Paraguay 

    América del Norte 

    • Mennonite Central Committee Canada – Canadá 
    • Mennonite Central Committee – EE. UU. 
    • Mennonite Disaster Service – EE. UU.
    • Mennonite Health Service Alliance – EE. UU.
    • Mennonite Mission Network – EE. UU. 

    GMF 

    Organizaciones miembros

    África

    • Igreja da Comunidade Menonita em Angola – Angola 
    • Igreja Evangélica dos Irmãos Mennonitas em Angola – Angola 
    • Igreja Evangélica Menonita em Angola – Angola 
    • Église Évangélique Mennonite du Burkina Faso – Burkina Faso 
    • Communauté des Églises des Frères Mennonites au Congo – RD Congo 
    • Communauté Évangélique Mennonite – RD Congo 
    • Communauté Mennonite au Congo – RD Congo
    • Meserete Kristos Church – Etíopia 
    • International Mennonite Mission of East Africa – Kenia 
    • Kenya Mennonite Church – Kenia 
    • Mpingo Wa Abale Mwa Kristu – Malawi 
    • Mennonite Church Nigeria – Nigeria 
    • Grace Community Church in South Africa – Sudáfric 
    • Kanisa la Mennonite Tanzania – Tanzania 
    • Brethren In Christ Church (Zambia Conference) – Zambia 
    • Ibandla Labazalwane kuKristu eZimbabwe (Brethren in Christ Church) – Zimbabue

    Asia y Pacífico

    • Bharatiya Jukta Christa Prachar Mandali (India United Missionary Church) – India 
    • Bhartiya General Conference Mennonite Church – India 
    • Bihar Mennonite Mandli – India 
    • Brethren In Christ Church, Odisha – India 
    • Gilgal Mission Trust – India 
    • Mennonite Christian Service Fellowship of India – India 
    • Mennonite Church in India Dhamtari CG – India 
    • The Governing Council of the Conference of the Mennonite Brethren Church of India – India 
    • PIPKA – GKMI Synode – Indonesia 
    • Nepal BIC Church/Brethren in Community Welfare Society – Nepal 
    • Integrated Mennonite Churches, Inc. – Filipinas

    Europa 

    • Igreja dos Irmãos Menonitas de Portugal – Portugal 
    • Anabautistas, Menonitas y Hermanos en Cristo – España (AMyHCE) – España 

    América Latina y el Caribe 

    • Iglesia Evangélica Menonita Argentina – Argentina 
    • Iglesia Evangélica Menonita de Belice – Belize 
    • Iglesia Evangélica Menonita Boliviana – Bolivia 
    • Iglesia Misionera Anabaptista – Bolivia 
    • Liga de Iglesias Anabautistas de Bolivia – Bolivia 
    • Aliança Evangélica Menonita – Brasil 
    • Associação das Igrejas Menonitas do Brasil – Brasil 
    • Iglesia Cristiana Menonita de Colombia – Colombia 
    • Iglesias Hermanos Menonitas de Colombia – Colombia 
    • Asociación Iglesias Cristianas Menonitas de Costa Rica – Costa Rica 
    • Sociedad Misionera Cubana Hermanos en Cristo – Cuba 
    • Conferencia Evangélica Menonita, Inc. – Dominican Republic 
    • Iglesia Evangélica Menonita de El Salvador – El Salvador 
    • Iglesia Evangélica Menonita de Guatemala – Guatemala 
    • Iglesia Evangélica Menonita Hondureña – Honduras 
    • Organización Cristiana Amor Viviente – Honduras 
    • Jamaica Mennonite Church – Jamaica 
    • Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México – Mexico 
    • Conferencia Menonita de Mexico – Mexico 
    • Asociación Misión Evangélica de los Hermanos en Cristo en Nicaragua – Nicaragua 
    • Asociación Hermanos Menonitas – Paraguay 
    • Convención de los Pastores de las Iglesias Mennonitas del Paraguay / Vereinigung der Mennonitengemeinden von Paraguay – Paraguay 
    • Convención Evangélica de Iglesias Paraguayas Hermanos Menonitas – Paraguay 
    • Convención Evangélica Hermanos Menonitas Enlhet – Paraguay
    • Convención Evangélica Hermanos Menonitas Nivaclé – Paraguay 
    • Convención Evangélica Menonita Paraguaya – Paraguay 
    • Consejo de las Congregaciones de los Hermanos Menonitas del Uruguay – Uruguay 
    • Konferenz der Mennonitengemeinden in Uruguay – Uruguay 
    • Casa de Restauracion y Vida Shalom – Venezuela 

    América del Norte

    • Evangelical Mennonite Conference (EMC) – Canadá 
    • Mennonite Central Committee (MCC) Canada – Canadá 
    • Mennonite Church Canada WITNESS – Canadá 
    • Multiply – Canadá 
    • Africa Inter-Mennonite Mission (AIMM) – EE. UU. 
    • Brethren in Christ World Missions – EE. UU. 
    • Eastern Mennonite Missions (EMM) – EE. UU.
    • Mennonite Central Committee (MCC) – EE. UU. 
    • Mennonite Mission Network (MMN) – EE. UU.
    • Mosaic Mennonite Conference – EE. UU. 
    • Rosedale International – EE. UU.
    • Virginia Mennonite Missions (VMM) – EE. UU.

  • El Tiempo de la Creación, iniciativa ecuménica que se realiza cada año en el mes de septiembre, finaliza con la fiesta de San Francisco de Asís, el 4 de octubre. Inspirados en su Canto de las Criaturas y en Romanos 8:19-25, esta oración nos invita a la alabanza, al arrepentimiento y al lamento, para luego “esperar y actuar junto con la Creación”: 

    Dios creador de la tierra y de los cielos,
    Te alabamos por el don de la vida,
    Por la complejidad, la belleza, la generosidad de este mundo,
    Que sostiene nuestra existencia y la de todas tus criaturas.

    Al mismo tiempo reconocemos la magnitud de lo que hemos hecho:
    El cambio climático, el colapso de la biodiversidad, la contaminación,
    Todas las consecuencias sobre cada una de tus criaturas.
    Nos arrepentimos de la injusticia, la opresión, la destrucción.

    Te alabamos por el Sol, que calienta a todo ser viviente,
    Y nos lamentamos por las sequías que perduran y empeoran.
    Te alabamos por la Luna, que participa en el equilibrio de los sistemas terrestres,
    Y nos lamentamos por el aumento del nivel del agua que amenaza a muchas poblaciones.
    Te alabamos por el Viento, que mantiene el ciclo del agua, vital para tus criaturas,
    Y nos lamentamos por las tormentas cada vez más devastadoras.
    Te alabamos por el Agua, sin la cual no habría vida en la tierra,
    Y nos lamentamos por las terribles inundaciones que matan y destruyen.
    Te alabamos por el Fuego, fuente de purificación y símbolo de tu presencia para tu pueblo,
    Y nos lamentamos por los incendios cada vez más violentos que devoran y asfixian.
    Te alabamos por la Tierra, cuya extravagante diversidad de frutos nos nutre,
    Y lamentamos el empobrecimiento y la contaminación del suelo.

    Dios de los pueblos oprimidos, Dios de las especies en peligro de extinción,
    Tú ves que a menudo somos a la vez víctimas y culpables.
    Gracias por tu gracia que nos perdona una y otra vez,
    Gracias por tu promesa de que el mal no triunfará en la tierra ni en nuestras vidas.

    Espíritu Santo, tú intercedes por la creación que gime con dolores de parto,
    Tú escuchas nuestros suspiros y nuestro sufrimiento con y por todas tus criaturas.
    Llénanos de esperanza por el día glorioso en que todos tus hijos serán revelados,
    Y en que todo lo que hay en la tierra y en el cielo será liberado.

    Jesucristo, tú nos das el ministerio de la reconciliación,
    Nos muestras el camino de la humildad, de la paz y de la entrega.
    Enséñanos a actuar con amor por nuestros hermanos y hermanas, y por todas tus criaturas,
    Mantennos en marcha para anunciar tu reino de justicia, de amor y de alegría.

    Amén

    —David Nussbaumer, Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación

  • La crisis ambiental y nuestro mandato de cuidar de la creación 


    Una palabra de aliento de la Comisión de Fe y Vida del CMM y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación

    Parte 2 de 2 

    “El cuidado de la creación” está adquiriendo una urgencia cada vez mayor. 

    Las noticias nos recuerdan a diario sobre los alarmantes cambios en nuestro clima. Estamos siendo testigos de una violencia terrible contra la amada creación de Dios, y cada vez somos más conscientes de que tanto compartimos el daño, tanto en el rol de pecadores como el de víctimas.  

    ¿Cómo respondemos? 

    Nuestras respuestas seguramente variarán según el lugar donde vivamos, nuestros recursos, la profundidad de nuestra fe, nuestra teología y nuestra voluntad de responder al llamado del momento.  

    La pecaminosidad humana ha roto nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación en toda su diversidad. Pero el Espíritu misericordioso y liberador de Dios está produciendo una “nueva creación” en y a través de Cristo (2 Corintios 5:17). 

    ¿Qué nos está diciendo ese Espíritu en este momento? 

    El eslogan del CMM y el Cuidado de la Creación 

    No es de extrañar que el lema del CMM “Seguir a Jesús, vivir la unidad, construir la paz” haga eco de las Convicciones Compartidas. El Espíritu puede usarlo para ayudarnos en nuestra fidelidad ambiental. 

    Seguir a Jesús 

    El lema otorga el primer lugar a “seguir a Jesús”. El Jesús a quien hemos prometido seguir no es solo el sanador y maestro de los Evangelios, sino también el Cristo que crea y mantiene unida a toda la creación en su abrazo transformador y re-creador (Colosenses 1:17). No podemos seguir a Jesús sin participar del amor redentor del Creador por este mundo, ¡cada parte del mismo! No podemos seguirlo sin cuidado amoroso, sencillez y generosidad. 

    Vivir la unidad 

    El segundo punto es “vivir la unidad”. El centro de la oración de Jesús por nosotros como sus seguidores en Juan 17 es que seamos uno. ¿Con quién debemos ser uno? ¿Con quién debemos vivir la unidad? 

    La primera inquietud de Jesús es que seamos uno con él, como él es uno con su Padre (¡y el nuestro!) (Juan 17:21-23). ‚Äã‚ÄãLa unidad con Dios significa que compartimos el amor del Creador por todo el cosmos (Juan 3:16, 17). Nosotros también debemos ser la “luz del cosmos”, como afirma Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:14, Juan 3:21). 

    Como cuerpo de ese Cristo creador y redentor, debemos participar como cuidadores, protectores y guardianes de la creación. Así como el Sabbath fue el gran acto de Dios de cuidado de la creación (Levítico 25), honramos el Sabbath cuando permitimos que la creación descanse de nuestra explotación incesante y descuidada de la riqueza de la tierra. 

    En segundo lugar, debemos ser uno con los demás, sin escatimar esfuerzos para mantener la unidad que crea el Espíritu (Efesios 2:18; 4:3). Encarnamos esta unidad en solidaridad activa con aquellos en el cuerpo de Cristo que están sufriendo los efectos de la crisis ambiental (1 Corintios 12:26). Esta solidaridad se extiende a toda la humanidad y se pondrá cada vez más a prueba a medida que aumente el impacto en las poblaciones vulnerables. 

    Vivimos esta unidad también al orar unos por otros para que tengamos el valor de dejar de dañar la creación y, por lo tanto, a los demás. Tenemos mucho que confesar, mucho que perdonar y mucho que cambiar a medida que caminamos en unidad como el cuerpo de Cristo. 

    En tercer lugar, el hecho de que Dios haya “reunido en Cristo todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra” (Ef. 1:10) nos recuerda nuestra profunda unidad con toda la creación, una unidad de todas las cosas en Cristo. Nos regocijamos en la belleza y la abundancia de la creación, pero también compartimos el dolor de Dios cuando la creación sufre, especialmente cuando está en nuestras manos. 

    Entonces, confesamos y nos arrepentimos de nuestra negativa a escuchar el sufrimiento de la creación y de nuestro fracaso en vivir de acuerdo con el mandato que Jesús nos dio como discípulos, es decir, proclamar el evangelio de salvación a toda la creación (Marcos 16:15). 

    En cuarto lugar, no sólo estamos en unidad con Dios, sino que Dios está en unidad con nosotros. No estamos solos. El Espíritu, el aliento de vida que el Creador da a toda la creación, mora en nosotros, guiándonos, sosteniéndonos y fortaleciéndonos en nuestra determinación de ser fieles (Romanos 8:9-27; 1 Corintios 12; Gálatas 5:22-25; Efesios 4:4; Filipenses 2:12-13). No nos atrevamos a apagar o contristar a este Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19) al dejar de participar del amor y el cuidado del Creador por nuestro hogar terrenal. 

    Construir la paz  

    El tercer elemento del lema es “construir la paz”. La palabra hebrea para paz es shalom, que significa sobre todo “plenitud” y “bienestar”. Shalom es la mejor descripción de ese primer Sabbath en el que Dios contempló la creación en toda su realidad material y la llamó “muy buena” (Génesis 1:25; 2:2-3). 

    Comprometernos a “construir la paz” es hacer todo lo que podamos para abandonar nuestros caminos ruinosos y participar como cocreadores con Dios en el “ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:16-21, Colosenses 1:20), que incluye el cuidado de la creación en toda su diversidad. Construir la paz es trabajar para restaurar la creación a su plenitud, donde la paz y la justicia volverán a abrazarse y besarse (Salmo 85:10). 

    El fundamento de nuestra esperanza 

    Luchamos con preguntas inquietantes: ¿Hay esperanza para este mundo? ¿Podemos realmente marcar una diferencia con nuestros limitados conocimientos, energía y recursos? ¿O este mundo desaparecerá pronto, independientemente de nuestros esfuerzos? ¿En que deberíamos tener esperanza? 

    Las Convicciones Compartidas concluyen con estas palabras: 

    “Procuramos caminar en su nombre [de Jesús] por el poder del Espíritu Santo, esperando confiadamente el regreso de Cristo y el establecimiento definitivo del reino de Dios”. 

    “Esperar confiadamente” es una manera de hablar de esperanza. Sin embargo, esta esperanza en el futuro de Dios nunca debe ser una evasión de nuestra responsabilidad aquí y ahora. La esperanza nos impulsa a actuar ahora, donde estamos. Esta esperanza no es optimismo ni se basa en nuestra resiliencia o inventiva. Se basa plenamente en la fidelidad de Dios. 

    El amor que el Creador derrama en nuestros corazones a través del Espíritu (Romanos 5:1-5) nos empodera para actuar con esperanza como el cuerpo de Cristo que dio su vida para salvar este cosmos. Trabajamos con esperanza incluso mientras esperamos con fe. Toda la creación gime ansiosamente esperando que pongamos en práctica nuestra fe llena de esperanza (Romanos 8:22; Hebreos 11:1; 12:12-15). 

    Hoy podríamos, por tanto, reformular la frase final de las Convicciones Compartidas de la siguiente manera: “Procuramos caminar por el poder del vivificante Espíritu en el nombre de Jesucristo por medio de quien todas las cosas son creadas, redimidas y sustentadas, mientras esperamos ansiosamente y activamente el shalom que traerá el establecimiento definitivo del reino de Dios”. 

    Pidamos al Espíritu claridad y visión para ayudarnos a responder fielmente al desafío de nuestros días. 

    Comprometámonos a practicar el cuidado amoroso y la paciencia mutua mientras recorremos juntos este desafiante camino. 

    Apoyemos con oración al Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación y todos los esfuerzos para responder a la crisis que enfrentamos juntos. 

    √âsta es nuestra oración por la familia de fe del CMM. 

    Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Salmos 24:1 


    De los líderes de la Comisión de Fe y Vida y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación. 

    • Thomas R Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida, miembro de la Primera Iglesia Menonita, Kitchener, Ontario, Canadá. 
    • Anicka Fast, secretaria de la Comisión de Fe y Vida, miembro de Doopsgezind Gemeente Bussum-Naarden, Países Bajos. 
    • Doug Graber Neufeld, presidente del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación, miembro de la Iglesia Menonita Community, Harrisonburg, Virginia, EE.UU.  

    ¿Te perdiste la primera parte el mes pasado? Lee “Tanto amó Dios al cosmos‚Ķ” 

  • África 

    Uno de los acontecimientos que congregan a la gente de nuestro pueblo son los velatorios y funerales. 

    El año pasado, la esposa de uno de los líderes de nuestra iglesia fue llevada a la presencia del Señor. Fue un momento difícil no sólo para el hombre, su familia y la iglesia, sino también para la comunidad. La comunidad se reunió todas las noches durante cuatro días antes del funeral. 

    El hombre que perdió a su esposa era pastor y un líder respetado. La muerte de esta querida mujer reunió a líderes de la iglesia y a personas que, de otro modo, no se reunirían ni celebrarían el culto juntas. 

    Hubo oradores y predicadores durante cada uno de los días, que procedían de diferentes iglesias y denominaciones. La unidad del cuerpo de Cristo se hizo realidad para muchas personas. Cristo fue enaltecido, y el velatorio se convirtió literalmente en una especie de avivamiento. La presencia de Cristo se hizo sentir cuando el Espíritu de Dios tocó a muchas personas que participaron en dichos servicios. 

    Los funerales suelen ir acompañados de duelo y dolor. En este caso, había señales de pérdida pero mayormente se celebraba la vida de alguien que anduvo con Jesús de manera ejemplar. 

    Un andar ejemplar 

    Testimonio tras testimonio fueron compartidos por personas que no formaban parte de la iglesia, expresando cómo esta hermana fallecida y este hermano (el esposo) habían influido significativamente en sus vidas. 

    En el funeral, una de sus compañeras de trabajo (la fallecida era maestra) dio un testimonio conmovedor. Cuando otras maestras se declararon en huelga para reivindicar lo que consideraban sus derechos, la fallecida nunca había participado, pues creía que para ella la enseñanza era un llamado. El bienestar de los niños y niñas era su prioridad. 

    Las personas que representaban a las madres y a los padres de familia también dieron testimonio de lo mismo, y de que a lo largo de los años, los niños y niñas a quienes enseñaba, casi siempre obtenían los mejores resultados. 

    Asistieron a su funeral muchas personas que no tenían absolutamente nada que ver con la iglesia, dando testimonio del amor y bondad de Dios y del valor de seguir a Jesús. 

    Permítanme señalar que los encuentros en velatorios son en cierto modo culturales y esperados. Sin embargo, fue la manifestación del Espíritu de la unidad de la iglesia y la realidad del poder transformador de Jesús lo que se experimentó en ese momento. 

    La gente sigue dando testimonio de aquel velatorio hasta el día de hoy. El poder transformador de Jesús hizo que este funeral fuera diferente a los demás. 

    Para nosotros los cristianos, y para muchas otras personas, el velatorio y el propio funeral hicieron revivir las palabras de Pablo en Romanos 14:7-9. Estas palabras nos siguen animando: 

    “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.” 

    Amén. 

    —Danisa Ndlovu, representante regional del CMM para África de Sur y obispo de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabwe. 

    Este artículo es una adaptación del discurso que presentó en Renovación 2024, “Siendo transformados, vivimos a Jesús”, el 6 de abril de 2024, en Brasil. 


    Correo 39.2&3

  • Indonesia

    Hace veinticinco años que mi esposa y yo somos una pareja pastoral en una iglesia céntrica de Yakarta, que cuenta con una congregación de unas 250 personas. Disfrutamos mucho del llamado de nuestro ministerio a crecer junto con la congregación que guiamos. 

    Tenemos una hija que cursa actualmente el sexto semestre de medicina y se prepara para ser médica. 

    Desde nuestra época en el seminario, mi esposa y yo hemos sido mentores de más de 120 adolescentes. Les enseñamos a ser discípulos, de modo tal que muchos de los miembros activos de la iglesia hoy en día son aquellos adolescentes de quienes fuimos mentores. 

    Si me preguntaran qué cargo o función es el más significativo, sería ser padre de los muchos hijos e hijas adoptivos que hemos integrado a nuestro hogar y formado parte de nuestra familia. Atesoro esto más que todas las demás funciones que he desempeñado en nuestro sínodo o iglesia nacional, o incluso a nivel mundial. 

    Un hogar de puertas abiertas 

    Esta historia comenzó cuando mi esposa y yo aún éramos novios en un seminario de Salatiga. 

    Sentíamos el mismo amor por los niños y niñas y jóvenes, guiándoles para que conocieran al Señor Jesús y crecieran en todos los aspectos de la vida. Ambos nos dimos cuenta de que nuestra existencia se debía únicamente a la gracia de Dios; queríamos que otras personas también experimentaran la gracia de Dios. 

    Cuando nos casamos y nuestra hija tenía diez meses, Dios nos envió a un joven. Él no tenía madre ni padre y había sido rechazado por su familia. Tenía el cuerpo escuálido y un tímpano reventado debido a la violencia de su tío. 

    Un miembro de la congregación lo llevó a nuestra casa y esa noche aceptamos hacernos cargo de él. Se quedó con nosotros muchos años. Pudimos guiarle para que conociera al Señor Jesús. 

    Aquel joven cursó estudios de teología y de misiones, y hace diez años que sirve como misionero en el interior. 

    Desde entonces, Dios ha enviado a nuestra casa a muchos niños y niñas de diversas regiones y orígenes étnicos. 

    Aproximadamente 43 niños y niñas han pasado a formar parte de nuestra familia. En general, proceden de familias de escasos recursos de aldeas y zonas remotas que no tienen padre ni madre. Varios de ellos tienen necesidades especiales o padecen enfermedades como epilepsia que deben ser controladas por un médico. 

    Traer a tantos niños y niñas a nuestra casa no es cosa fácil. Desde el primer momento, nos comprometimos a utilizar nuestro propio dinero que al principio era muy limitado, incluso para las comidas diarias. Como pareja pastoral, no tenemos grandes ingresos. Se hizo difícil cuando el número de nuestros hijos e hijas adoptivos aumentó de cuatro a diez, luego a trece y después a diecisiete. Sin embargo, consideramos que es nuestra vocación sufragar todos sus gastos: comida, ropa y matrícula escolar. 

    Durante dos años comimos pescado salado casi todos los días (lo que hizo que mi mujer sufriera hipertensión). Pero nunca nos arrepentimos de haberlo hecho porque Dios nos brinda alegría. 

    A la manera de Dios 

    Lo más difícil no es cómo proveer alimentos, sino cómo educar a nuestros hijos e hijas a la manera de Dios, teniendo en cuenta sus diferentes contextos familiares y culturales. 

    No estamos creando un orfanato, ni siquiera una residencia para niños y niñas, sino que estamos integrándolos a nuestra familia. A menudo les decimos a nuestros niños y niñas que esta es su casa y esta es una familia, para que redescubran la calidez y la seguridad de una familia que nunca tuvieron. 

    Nuestro objetivo no es sólo permitirles perseguir sus sueños, sino educarles para que sean transformados por Cristo y que encuentren su vocación como discípulos suyos. 

    Cuando nuestra hija estaba en la escuela primaria, una vez preguntó: “Mamá y papá, ¿por qué traen tantos niños a nuestra casa? Nuestra casa está tan llena. Sería bueno que viviéramos los tres solos y que todo fuera mío”. 

    Sin embargo, cuando estaba en el último año de la escuela secundaria, escribió un ensayo para un concurso organizado por el periódico más importante de nuestro país. 

    “Fui hija única y debería poder disfrutar de esa bendición sin necesidad de compartirla con los demás. Pero mi padre y mi madre trajeron a muchos niños y niñas para que se criaran en nuestra casa, lo que significaba que tenía que compartirlo todo, incluso a mi padre y a mi madre. Al principio, me entristecí y me costó aceptarlo. Pero mi padre y madre eran personas muy amorosas que anhelaban que otros niños y niñas sintieran el amor de Dios y tuvieran un futuro. Permitieron que su vida se viera alterada para que pudieran ser árboles que dieran cobijo a muchas personas vulnerables. Hoy, mi casa está llena de familiares de toda Indonesia. Ahora entiendo que la vida debe compartirse. ¿Dónde está la belleza de la vida si sólo se vive para uno mismo?” 

    Lloramos al leer su reflexión, agradecidos de que ella también haya descubierto que el verdadero sentido de la vida sólo se encuentra cuando compartimos. 

    Resultó que ganó el concurso. 

    Actualmente, muchos de nuestros hijos e hijas se han graduado y siguen su vocación desempeñándose en el pastorado, en la misión, en el ámbito de la docencia y de la salud, y trabajando en los mercados. Si nos preguntan: “¿Cómo podremos retribuirles toda la bondad que nos han demostrado como padre, madre y hermana?”, siempre respondemos: «Retribúyanlo compartiendo el amor de Dios con los demás, para que no se quede sólo con ustedes. Esperamos visitarles y ver a muchos niños y niñas en sus familias.” 

    Por supuesto, hay una gran dinámica en todo este proceso, muchas alegrías y tristezas. Pero Dios ha permitido que nuestro sueño se cumpla. 

    Oremos para que nuestros hijos e hijas sigan siendo creyentes y discípulos fieles, sirviendo a Dios según sus dones y llamados. 

    ¡Bendito sea el nombre del Señor! 

    —Agus W. Mayanto es Representante Regional del Congreso Mundial Menonita para el Sudeste Asiático. Él y su esposa Rosmaida han sido copastores de GKMI Cempaka Putih Jakarta en Indonesia desde 1999.

    Este artículo es una adaptación del discurso que presentó en Renovación 2024, “Siendo transformados, vivimos a Jesús”, el 6 de abril de 2024, en Brasil.


    Correo 39.2&3

  • Colombia

    Llamados y escogidos para el propósito de Dios en la tierra 

    Dónde hay visión, hay provisión. 

    Cuando la intención es traer el cielo a la tierra, el respaldo de Dios es absoluto. 

    Hace treinta y tres años escuchamos un llamado para la evangelización y el crecimiento de la iglesia. 

    Oriundos del pueblo de Anolaima, comenzamos a participar en la iglesia menonita. En aquel entonces el pastor Pedro Stucky nos dio el aval para participar en el liderazgo y la dirección de esta comunidad. Por aquellos días, había una disminución de la membresía hasta el punto de querer cerrarla. 

    En el municipio de Anolaima nunca fue sencilla la evangelización debido a su trasfondo cultural. Iniciamos las tareas de evangelización en lugares fuera del templo. Queríamos predicar el evangelio donde estuvieran los perdidos. 

    Así que decidimos ir a las escuelas y colegios para predicarles a niños, niñas y jóvenes, brindándoles principios y valores bíblicos como herramientas. 

    También organizamos congresos de familias con el único propósito de que nos conocieran como una alternativa abierta y amplia, desarrollando una cultura del reino de Dios. 

    Creamos una escuela para empresarios y empresarias como modelo de autosostenibilidad. 

    Trabajamos en los parques, recuperando espacios como un ejemplo de servicio y de que es posible vivir mejor. 

    En aquellos días surgió de parte de Dios, la creación de un parque para evangelizar desde la naturaleza; de hecho, los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos (Salmos 19). 

    Entonces soñamos con un parque en medio de la naturaleza, recreando la Palabra para ayudar en las necesidades y dar las buenas nuevas de salvación. 

    Es un monte alto como faro en la oscuridad, que orienta y da luz al camino de quienes no lo tienen. 

    ¿Por qué un parque?  

    No lo entendíamos, pero empezamos a soñar sin saber, sin dinero, pero con la intención de que este sueño era de Dios. En medio de una asamblea de cincuenta personas de la iglesia, usando un jarrón de arcilla como símbolo de nuestra intención, sembramos una semilla de girasol y dimos inicio al sueño de Dios de construir un parque a fin de crear un turismo de conversión y transformación. 

    Llevó tiempo pero logramos invertir en una propiedad. Ahorramos USD 30 000 y compramos para luego vender una propiedad de 6 000 m² en USD 45 000, y adquirimos un terreno de 51 000 m² por ese monto. 

    Cuando la visión es de Dios, la fe se convierte en la moneda que compra sin dinero, pues la dueña que cobraba U$S 75 000 nos honró sembrando el monto restante. 

    Dios siempre es fiel en proveer para sus propios sueños cuando los convertimos en los nuestros. 

    Hemos tenido que aprender a confiar en Dios y aprender que la obra es de él, y que nosotros tan solo lo acompañamos. 

    Un encuentro con Dios 

    IGLEPARQUE presenta momentos de la narración bíblica, en un entorno natural. Respetamos la naturaleza y aprovechamos la majestuosidad de colores, diversidad de aves y fauna que enriquecen el panorama bíblico. 

    En el transcurso de un año, atendemos entre dos mil a tres mil visitantes del parque, incluidos niños pequeños, familias y congregaciones, que transmiten de boca en boca para que otras personas vengan. 

    Nuestro propósito es alentar a los visitantes en su fe y en cada una de sus necesidades sentidas, sean emocionales o físicas, orientándolos y brindándoles luz en su camino, por medio del conocimiento de Jesucristo. 

    Trasmitimos un mensaje de paz, ya que este es nuestra misión como menonitas. 

    IgleParque es un espacio abierto en un ambiente natural, donde los visitantes se llevan una experiencia ilimitada con Dios, ya que los cielos de este proyecto rompen el límite que obstaculizan su encuentro con su Creador. La creatividad es el instrumento primario para una evangelización diferente, contemporánea pero con elementos bíblicos. 

    Para quien lo visita, el parque es una voz de esperanza ya que para cualquier necesidad hay una solución. Hay diecisiete espacios para compartir el consejo bíblico e interactuar con las buenas nuevas de salvación. 

    IgleParque es una bendición no solo para los visitantes sino para la propia ciudad, y a través de él, para hoteles, restaurantes y medios de transporte. Ha sido un punto de encuentro para visitas internacionales por la cercanía con la capital Bogotá, pues estamos a solo 70 km de distancia. Así que IgleParque se ha vuelto un lugar para visitar que abre la puerta a la evangelización. 

    Dios nos ha dado la estrategia para una evangelización sin límites. Se trata de un recorrido de dos horas que recrea la fe, la historia y la convicción para quienes tenemos la necesidad de Dios. 

    Estamos en un 60% de la construcción del parque, según la visión. Pero la comunidad está comprometida con terminar lo que Dios fielmente empezó con nosotros. 

    La pasión impulsa el trabajo 

    Durante más de diez años, hemos desarrollado el proyecto de IgleParque paso a paso. Es un proceso con altibajos, pero no perdemos el ánimo pues Dios nos ha dado su fortaleza. Estamos aprendiendo a construir mediante el poder de la Palabra, la fe y la perseverancia, haciendo posible lo imposible y visible lo invisible. 

    En el proceso Dios ha sumado a personas, una tras otra hasta convertirnos en un equipo y en una familia, con toda la pasión de convertir un sueño en hechos. 

    Aprendimos a construir con el modelo de Jesús sirviendo y administrando los recursos divinos, humanos y físicos, transformándolos con la creatividad y la bendición que Dios coloca en nuestras manos. 

    Esperamos ser inspiración, motivación y testimonio para el cumplimiento de la Gran Comisión de ir a todas las naciones y hacer discípulos desde la perspectiva de un evangelio pacificador (Mateo 28:19), pero sobre todo de fe en Dios y en su Palabra. 

    —Eduardo y Lucy Bautista, han servido en la comunidad de líderes de la Iglesia Menonita Anolaimo, Colombia, durante más de treinta años. 


    Correo 39.2&3