Carta pastoral de solidaridad

Amados hermanos y hermanas:

“¿Hasta cuándo, Señor?”

El 7 de octubre de 2025 es el trágico aniversario de un brote de violencia que ha causado la pérdida de cientos de miles de vidas en las tierras llamadas Israel y Palestina y también en la región más amplia.

En medio de la creciente violencia, los cristianos en Palestina publicaron un comunicado e hicieron un llamado en noviembre del 2025: “Kairos Palestina 2: Un momento de verdad: fe en tiempos de genocidio”. 

Dirigimos nuestro llamado a las personas cristianas de todo el mundo. Les llamamos desde Jerusalén, Belén y Nazaret, desde el lugar de nacimiento de Cristo, la tierra de la Encarnación del Verbo y la cuna del amor, la misericordia y la justicia; desde la tierra del sufrimiento, la muerte y la resurrección; la tierra de la redención y la esperanza, desde donde ha surgido el llamado de la humanidad al arrepentimiento y al retorno a los fundamentos de la fe. Desde aquí, la fe se extendió hasta los confines de la tierra. Es un llamado a “aprender a hacer el bien, buscar la justicia y socorrer a los oprimidos” (Isaias 1:17). 

Contemplamos nuestra realidad y adoptamos una posición renovada, respondiendo a la voz del Espíritu Santo en lo más profundo de nuestro ser, escuchando la llamada de la fe en esta época de genocidio. Renovamos nuestro mensaje de fe, esperanza y amor, ofreciendo una visión inspirada en la fe para la época posterior al genocidio. 

“Este es un momento para la solidaridad y el apoyo mutuo; un momento para adoptar posturas claras y valientes… Afirmamos que lo que se ha construido sobre la falsedad y la injusticia histórica jamás podrá generar paz ni sostenibilidad. Las verdaderas soluciones comienzan con el desmantelamiento de los sistemas opresivos y racistas”. 

Hacer frente a la injusticia y a los sistemas opresivos es una tarea para las iglesias miembros del CMM en todo el mundo, no solo en el Medio Oriente, sino también en la historia de nuestras propias naciones, iglesias y organizaciones misioneras. 

“Ahora más que nunca es el momento de una solidaridad costosa… es una postura basada en la fe, en un compromiso humano y una responsabilidad moral. La verdadera solidaridad es también la encarnación de nuestra humanidad y fraternidad compartidas. O vivimos juntos, o perecemos juntos”­.

Somos testigos de la Resurrección y de la tumba vacía de la que brotó la luz de la vida. Creemos que la última palabra no la tiene la muerte, sino la vida. No la tiene la oscuridad, sino la luz. No la tiene la injusticia, sino la verdad. Proclamamos con el apóstol Pablo: “Estamos atribulados por todas partes, pero no aplastados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados”. (2 Corintios 4:8-9) 

Dios, infúndenos valor para asumir el costo de la solidaridad verdadera.

Guíanos para ser constructores de paz que combinen el aprendizaje humilde, el discernimiento profético y la proclamación clara de la verdad con el amor de Cristo que no conoce barreras.

Equípanos para enfrentar la injusticia con transformación en nuestras iglesias, en nuestros países, en favor de nuestros hermanos anabautistas en todo el mundo y en los lugares donde más injusticia se sufre.

Nuestras palabras parecen pequeñas e insuficientes ante la crisis, pero aun así reafirmamos nuestra convicción de que:

“El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados..”
(Convicciones Compartidas 5) 

Señor, en tu misericordia, escucha nuestra oración.

En el nombre de Jesús, amen.

Henk Stenvers

Henk Stenvers,
presidente,
Congreso Menonita Mundial


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