La interdependencia fortalece a los menonitas colombianos en la respuesta al terremoto

“Estamos orando por ustedes desde Indonesia”, el Congreso Mundial Menonita escribió haciendo un llamado a la oración. Este mensaje pronto llegó de los líderes de la oficina del sínodo GITJ (Gereja Injili di Tanah Jawa) en Indonesia, país también afectado por terremotos.

El terremoto afectó a las congregaciones miembros del CMM de los Hermanos Menonitas (Iglesias Hermanos Menonitas de Colombia – IHMC) y los Menonitas (Iglesia Cristiana Menonita de Colombia – IMCOL).

A principios de septiembre, el gobierno colombiano reportó 331 fallecidos. Más de 36 000 viviendas fueron destruidas y 200 000 resultaron afectadas en 16 departamentos.

“Somos un cuerpo interdependiente” afirma Manuel Mosquera, presidente y representante legal de los Hermanos Menonitas en el Chocó, que es un departamento en la costa occidental de Colombia. “Nuestra mayor esperanza y confianza definitivamente está es en el Dios dador de la vida.”

Las continuas réplicas han agravado los daños y provocado grietas donde antes no las había, afirma Manuel Mosquera. Además de la pérdida de vidas y los daños a viviendas e infraestructura, la emergencia provocada por el terremoto en Colombia ha generado necesidades relacionadas con vivienda, alimentos, agua, salud, educación, protección, recuperación económica y apoyo emocional.

“La casa como santuario de paz y como lugar físico, para muchos es uno de los lugares de mayor garantía, pero en fenómenos naturales también se convierte en la mayor amenaza, la mejor garantía nuestra es estar en las manos de Dios; independientemente donde estemos ubicados, Él está para protegernos y ayudarnos allí,” expresa Manuel Mosquera.

IHMC

Los Hermanos Menonitas tienen numerosas iglesias en Chocó, la región más cercana al epicentro. De las 17 congregaciones, 12 resultaron afectadas. Los daños en los edificios varían desde pequeñas grietas hasta viviendas completamente inhabitables.

Tras el desastre, las comunidades rurales sufrieron una gran necesidad de alimentos y medicinas de emergencia. En el Valle del Cauca, una congregación de Hermanos Menonitas en el norte de Cali funcionó como centro de acopio de alimentos, ropa y otros suministros. Se informó que se distribuyeron entre 250 y 280 paquetes de alimentos en dos localidades, incluyendo Suárez, Cauca.

En Pereira, un lugar de culto quedó inhabitable.

“Otra área importante, que requiere apoyo, es la atención posterior al trauma, ya que muchas personas experimentan estrés emocional y miedo como resultado de lo que han vivido”, informa ICOMB (Comunidad Internacional de Hermanos Menonitas) en nombre de la IHMC.

IMCOL

Al menos seis edificios que son propiedad de la IMCOL resultaron gravemente afectados y varias viviendas de miembros de las congregaciones sufrieron daños.

En Manizales, Santa Rosa de Cabal y Cali, una familia de cada congregación reportó haber perdido sus pertenencias y su vivienda estable.

Muchas familias tienen viviendas dañadas que aún están siendo evaluadas. 

“Además de los daños materiales, las iglesias han constatado miedo, incertidumbre sobre la seguridad de los hogares, interrupciones en el trabajo y la educación, y la necesidad de apoyo psicosocial y pastoral”, escriben los líderes de IMCOL en un informe.

La IMCOL ha formado un equipo para evaluar las necesidades y proporcionar una respuesta a largo plazo, especialmente en lo que respecta a las necesidades de atención pastoral.

Están recaudando fondos a nivel local y contactándose con socios internacionales, incluido el CMM.

“Cuando un miembro del CMM sufre una catástrofe, no hay duda de que respondemos. Esta respuesta puede adoptar diversas formas: mediante subvenciones del Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial o a través de las organizaciones de misión y desarrollo de las iglesias miembros locales o regionales”, afirma César García. “Y sus oraciones siempre son una valiosa respuesta. Saber que no estamos solos en medio de la crisis es muy poderoso”.

“Esas manifestaciones de ayuda y solidaridad, son una muestra grande del amor de Dios que habita en cada corazón,” escribió Oscar Herrera Rodríguez, Coordinador del Comité de Misiones de IMCOL, en respuesta al llamado a la oración del CMM.

Las iglesias de Colombia nos invitan a orar:

  • Por las familias que han perdido sus hogares, pertenencias o fuentes de ingresos.
  • Por los ancianos, niñas, niños y familias que aún sienten miedo o incertidumbre.
  • Por quienes brindan atención pastoral y participan como voluntarios en las labores de socorro.
  • Por la sabiduría necesaria para identificar las necesidades más urgentes y utilizar los recursos recibidos de manera responsable.
  •  Por una recuperación que permita reconstruir hogares, medios de subsistencia, lazos comunitarios y esperanza.

Comparta sus oraciones con los miembros del CMM en Colombia a través del cuadro de comentarios a continuación. 


“En un abrir y cerrar de ojos”

“En un abrir y cerrar de ojos vio desaparecer todas sus cosas, entonces ella corría y miraba hacia atrás y miraba como todas las cosas iban cayendo, todos los bienes de la casa,” relata Francisco Mosquera de Cali, Colombia. El edificio de apartamentos donde vivía su hermana quedó completamente destruido por el terremoto. Por un momento, su hijo adulto, Luis David, temió que se hubiera llevado a su madre, Marta Manzano, junto con su casa.

Todos lograron salir del edificio, algunos más malheridos que otros, pero todos con vida.

Todos lograron salir del edificio, algunos más malheridos que otros, pero todos con vida.

Una vez que comprendió que un terremoto lo había destruido todo, el impacto emocional y psicológico se volvió abrumador. Pero la gente acudió en su ayuda, ofreciéndole abrazos, ánimos y apoyo emocional.

Su iglesia, la Iglesia Misión Jesucristo Luz y Vida (IMHC), la ayudó a encontrar un nuevo apartamento.

Tras ocho días, le permitieron regresar al edificio para recoger algunos documentos, nada más.

“Bueno, a ella, la iglesia la ha arropado, la ha acompañado psicológicamente, emocionalmente y estamos pendientes como evoluciona,” explica.

“Ella está muy agradecida con Dios por haber salvado su vida.”


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *