Alegría y amor: vigilia nocturna
Una de las tradiciones navideñas más destacadas entre las comunidades de Kenia es la celebración de vigilias en la Nochebuena, conocidas popularmente como “Kesha”. La mayoría de las personas fieles se reúnen para celebrar el nacimiento de Jesucristo cantando himnos y villancicos e incluso, en ocasiones, recrean el santo acontecimiento mediante obras de teatro navideño. A la medianoche, las iglesias tocan las campanas para marcar el nacimiento de Cristo mientras la gente canta canciones de alabanza para honrar el comienzo del día de Navidad.
El día de Navidad, la gente sirve nyama choma (carne a la parrilla), kuku (pollo) y el famoso chapati (pan sin levadura). Donde sea que usted vaya o coma lo que coma, todas las personas del mundo son bienvenidas.
Esta tradición siempre me recuerda la alegría y el amor que nos tenemos como comunidad. Reunirse para compartir comidas y contar historias suele ser la mejor parte, pero lo más sorprendente y un momento maravilloso es durante la vigilia nocturna cuando uno se conecta con Jesús a través de la alabanza y la adoración, brindando un sentido de pertenencia y restaurando la esperanza de comenzar de nuevo con el nacimiento de Cristo.
Valary Otieno, Iglesia Menonita de Songhor, Kenia



Un mes de celebración de Charni Daan
En India, la Navidad se celebra con gran entusiasmo, desde mediados de noviembre hasta Año Nuevo. La Navidad es más especial porque tenemos la oportunidad de reunirnos con nuestra familia y amistades.
Gente de todas las edades acude a las casas cantando villancicos y bailando: “Ha nacido el Príncipe de Paz, nuestro Salvador, el Señor Jesús; regocijémonos en Él.”
En cada casa se preparan galletas, rosquillas, pasteles y las tradicionales platillos hindús anarsa (galletas), gujiya (pastelería) y Saloni. Las personas cantando villancicos prueban la variedad de alimentos que reflejan respeto mutuo y que dan un mensaje de amor, como está escrito en Juan 15:12-13.
Una multitud de 200-300 personas cristianas recorre las calles para transmitir el mensaje de que ha nacido nuestro Salvador Jesucristo, tal como nos lo mandó Jesús en Mateo 28:18-20. Niños, niñas y jóvenes realizan una recreación del relato de la escena de la primera Navidad.
También tenemos un día de deportes y de picnic que une a todas las personas de diversas edades para conocernos mejor, amarnos y vivir en familia. Compartimos regalos de Navidad con niños y niñas de entornos pobres.
El día de Navidad se llama Charni Daan en India. Charni significa pesebre y Daan significa regalo. De esto transmitimos que Dios nos regaló a Jesús en el pesebre. El pesebre representa la humildad: si queremos que Jesús nazca en nuestro corazón, tenemos que hacernos muy humildes y libres de pecado (Romanos 8:10, Marcos 10:41-45).
Después del Día de Navidad, tenemos el día de Acción de Gracias, para agradecer a Dios por su regalo para nosotros (Juan 3:16) y por sus bendiciones en nuestra vida, salud, negocio, cultivos. Todo lo que recibimos de Dios como bendición lo presentamos: alimentos, frutas y verduras, dinero, arroz, etc.
Deepson Masih, India


Compartiendo amor – con chispitas
Hay tantas tradiciones diferentes que tenemos para la Navidad en Alemania, pero mi favorita de todas es hornear galletas navideñas.
Horneamos desde mediados de noviembre hasta Navidad: más de una vez porque las galletas son consumidas bastante rápido. Las primeras galletas navideñas son una especie de herencia de la época navideña.
Hornear es siempre es muy divertido. Nos reunimos, escuchamos música navideña y comenzamos el proceso. Tenemos diferentes tipos de sabores para las galletas, pero aún más importantes son las formas. Especialmente para los niños y niñas, esta parte es muy divertida porque pueden elegir sus formas favoritas. Después de hornear las galletas, es hora de decorar con chispitas.
Me encanta esta tradición navideña porque se puede compartir este tiempo con amistades y familiares. En la cocina, el ambiente se vuelve cálido y confortable en esta época fría del año y, por supuesto, huele y sabe muy bien.
Esta tradición me recuerda el mensaje de esperanza, paz, alegría y amor en Navidad ya que se puede disfrutar de un momento de paz junto con los seres queridos e incluso se puede compartir este amor regalando galletas de Navidad a las demás personas.
Noa Fechner, Mennonitengemeinde Altona-Hamburg, Alemania


Todas las voces juntas alabando a Jesús
La Navidad consiste en muchas reuniones familiares para escuchar la historia de la Navidad y, recordar el mensaje de esperanza y paz que Jesús vino a dar a conocer al mundo.
En la mayoría de los casos, pasamos algún tiempo en la piscina, bebemos mate (té) y tenemos una cena sencilla. Pero lo único que no se puede perder en nuestras fiestas de Navidad es el momento después de la cena, cuando una campana llama a todas las personas presentes a una habitación especial (uno de mis primos usa un cencerro). Una vez que todas las personas presentes están sentadas y la luz se haya atenuado, uno de nosotros lee la historia bíblica y comparte algo que fue más significativo de esta historia para él o ella. Luego, otras personas intervienen contando sus propios aprendizajes, creando un ambiente muy especial de acción de gracias y aliento en nuestra fe.
Y luego, mi momento favorito: alguien va al piano y cantamos en forma conjunta hermosas canciones navideñas. Algunas personas cantan mejor, otras menos, pero me conmueve escuchar todas nuestras voces alabando a Jesús juntas. Desde que era niña, estos momentos siempre han sido muy preciados para mí.
Para terminar la noche, tenemos postre y se reparten algunos obsequios.
Me encanta la sencillez de nuestras fiestas navideñas en las cuales nos reunimos para disfrutar de la compañía de la otra persona y recordar a quien nos mantiene en unidad.
Valentina Kunze, Uruguay


Una luz del evangelio
Cada año, el 24 de diciembre, mi familia va al servicio de Nochebuena en la ‘Park View Mennonite Church’ en Harrisonburg, Virginia. Es un servicio tradicional de «lecciones y villancicos», en el cual leemos la historia de Navidad de Lucas y cantamos los himnos que la acompañan, a medida que avanzamos en el texto.
Todo el servicio es agradable, pero la pieza más significativa está al final. Pequeñas velas (escondidas en el armario de almacenamiento durante todo el año) se reparten y se encienden mientras cantamos “Noche de Paz”.
Viendo la llama – que primero proviene de la vela de Cristo en el frente de la sala – que se pasa de mano en mano, de fila en fila, siempre me conmueve. Esta práctica de celebrar la llegada de la luz de Jesús al mundo es un hermoso recordatorio de que, aunque Jesús es la fuente de luz para todas las personas, esa luz no la podemos llevar solos, ni la recibimos directamente de Dios: la recibimos unas personas de otras y tenemos la tarea de compartir la luz de las buenas nuevas con quienes nos rodean.
“Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla” (Juan 1,5).
Esta es la buena nueva de la Navidad para mí.
Caleb Schrock-Horst, Harrisonburg, Virginia, USA.

