• “Su compromiso de transmitir el mensaje de paz y el evangelio me inspira a vivir una vida de sacrificio por la paz”. Las historias de los primeros mártires anabautistas han moldeado e inspirado a los menonitas de todo el mundo durante 500 años. Aún siguen haciéndolo para los pastores que sufren en Myanmar, como el que se cita anteriormente. 

    Del 25 al 29 de noviembre del 2024, cinco líderes del CMM, un miembro del personal de MC Canadá y 17 pastores de la Iglesia Bíblica Misionera Menonita de Myanmar se reunieron en Chiang Mai, Tailandia, para una visita de solidaridad. 

    La guerra civil que ha durado años en Myanmar ha significado miedo, violencia, desplazamiento y pérdida de seres queridos. 

    “El propósito de la visita fue aprender cómo la iglesia mundial puede apoyar a la iglesia en Myanmar durante este tiempo de sufrimiento y opresión”, explica la secretaria de la Comisión de Diáconos, Tigist Tesfaye. 

    Los visitantes internacionales querían conocer la situación que enfrenta la iglesia en Myanmar. Los desafíos de vivir bajo una dictadura militar se han intensificado para la iglesia con el reciente aumento del cumplimiento del servicio militar obligatorio. 

    Los pastores compartieron sobre la carga que supone la posibilidad de ser reclutados o de que sus hijos jóvenes sean obligados, incluso secuestrados, para prestar servicio militar. Narraron como ayunan su única comida diaria. Dijeron que a veces las fuerzas gubernamentales y los líderes religiosos locales (budistas) los miran con sospecha por seguir lo que se percibe como una religión occidental. 

    Andrew Suderman, Andrés Pacheco Lozano, Agus Mayanto, César García, Tigist Tesfaye.

    La visita también fue una respuesta a una invitación para aprender más sobre el movimiento anabautista. El programa incluyó sesiones sobre Lo que juntos creemos (Convicciones compartidas) dirigidas por César García, secretario general del CMM. El secretario y el presidente de la Comisión de Paz, Andrew Suderman, y Andrés Pacheco Lozano dirigieron sesiones que exploraban lo que significa ser una iglesia dedicada a los caminos de la paz de Jesucristo. 

    Se realizaron sesiones de enseñanza y sesiones pastorales con momentos de oración, tiempo para el debate y el aprendizaje mutuo. Y los pastores de Myanmar compartieron sus experiencias y lo que tenían en el corazón.  

    Agus Mayanto, representante regional del CMM para el sudeste asiático, y Norm Dyck de MC Canada Witness dirigieron las oraciones al anochecer. 

    Muchos de los pastores comentaron que las lecciones sobre la historia del anabautismo y el ser una iglesia de paz eran completamente nuevas y abrían un camino al cambio personal y social. 

    “Me animaron a ver la vida y la fe a través de una nueva perspectiva”, afirmó un pastor. 

    “Fui inspirado a aprender más sobre la paz, especialmente la paz activa como forma de vivir y responder a los desafíos”, expresó otro. 

    “Entender la historia del movimiento anabautista fue un punto destacado”, comentó otro. “Estoy comprometido a compartir sobre el anabautismo y su historia con otras personas”. 

    “Cuando nos enfrentamos a un conflicto, a menudo nos sentimos limitados a dos opciones: buscar venganza o permanecer en silencio. Sin embargo, el estudio de las Bienaventuranzas me enseñó una tercera vía: responder con acciones pacíficas”, declaró otro pastor. “Esta revelación fue transformadora para mí”. 

    La visita de solidaridad concluyó con los pastores de Myanmar destacando las formas particulares en que pueden avanzar y cómo responder a su contexto. El grupo identificó varias maneras de crecer en el conocimiento y la práctica de la construcción de la paz como seguidores de Jesús. Grupos de debate, grupos de trabajo y conferencias, especialmente para los jóvenes, fueron algunas de las sugerencias. 


    ¿Cómo podemos orar por Myanmar? 

    Los pastores solicitaron oración 

    • Por valor y habilidad para predicar el evangelio de la paz. 
    • Por los pastores para que sean servidores fieles a pesar de la persecución. 
    • Por los soldados que también están sufriendo. 
  • “Había que armarse de valor: es otro mundo, otro vocabulario, otra forma de pensar. ¿Cómo iba a presentar mis propias preguntas y estar respetuosamente presente como invitada y al mismo tiempo ser completamente menonita? Anne-Cathy Graber hizo estas preguntas cuando recibió una invitación para asistir a la Decimosexta Asamblea General Ordinaria del Sínodo del Vaticano en octubre de 2024. 

    Habiendo asumido el papel de Secretaria de Relaciones Ecuménicas del CMM para el CMM en 2023, Anne-Cathy Graber representó al Congreso Mundial Menonita en el evento de un mes de duración, que contó con 16 “delegados fraternos” en representación de otras iglesias y comunidades cristianas, 8 protestantes y 8 ortodoxos. 

    Anne-Cathy Graber es pastora y teóloga menonita itinerante y codirectora de la Cátedra de Teología Ecuménica de las Facultades Loyola París. Ella forma parte de la Comisión de Fe y Vida del CMM. Además, ha representado a los anabautistas en el Comité del Foro Cristiano Global, en la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias (2014-2022), en el diálogo bilateral entre el CMM y la Iglesia Reformada. También es hermana consagrada en Chemin Neuf, una comunidad católica con vocación ecuménica. 

    El tema era la “sinodalidad”, que no es la palabra que usamos en las iglesias anabautistas, dice Anne-Cathy Graber, “pero la realidad está realmente dentro de nuestras iglesias”. El CMM utiliza a menudo otra palabra teológica no tan accesible: koinonia. 

    Igualdad y dignidad 

    Ella expresa, “me sorprendió que invitaran al CMM”, porque el CMM es una iglesia muy pequeña en comparación con otras comuniones. “Esto dice algo sobre el lugar de las minorías”. 

    “En Cristo somos el mismo cuerpo, somos iguales”. 

    La acogida brindada a los delegados fraternos fue un signo de confianza, dice Anne-Cathy Graber, porque los delegados fraternos “escucharon cada palabra; A veces fuimos testigos de diferencias entre obispos”. 

    En un signo más de igualdad y dignidad, los delegados fraternos tuvieron la misma oportunidad de hablar como cardenal u obispo. “Era posible (de hecho, lo esperaban) que yo pudiera hacer mis propias preguntas, expresar mis dudas y compartir mis propias sorpresas”. 

    La escucha mutua y el intercambio de testimonios fueron clave durante todo el proceso”. Podríamos escuchar las dificultades de los demás”, afirma. En particular cuando hablaron los líderes de Medio Oriente, “compartimos su sufrimiento. Estoy muy lejos de su liturgia, pero estábamos muy cerca en Cristo”. 

    El proceso fue exigente y tomó mucho tiempo, pero permitió muchos pasos para estas conversaciones en el Espíritu, dice. 

    Se necesita conversión 

    Los participantes lucharon con una pregunta con la que el CMM también lucha: “¿Cómo podemos evitar una unidad que sea uniformidad, y en cambio vivir una unidad que integre la diferencia?” 

    Una respuesta recibida y repetida es que “no es posible vivir la sinodalidad sin conversión”, dice Anne-Cathy Graber. “Nuestra lógica, nuestros modos de hacer y nuestros modos de reflexionar deben sufrir una conversión”. 

    El sínodo fue precedido por dos días de retiro silencioso. En este período de oración penitencial, “pedimos perdón por los pecados contra las mujeres, contra la creación, contra los migrantes. Marcó el tono de una iglesia que escucha los llamados del mundo y admite sus propios fracasos”. 

    Al final del mes de encuentro, el sínodo elaboró ​​un texto magistral sobre la sinodalidad. En otro movimiento valiente, se invitó a los hermanos delegados a proponer enmiendas.  

    Tomará tiempo para que el documento sea recibido en la práctica en todo el mundo. “Es necesario”, afirma Anne-Cathy Graber. “Cuando algo es importante, muy fundamental, lleva tiempo”. 

    La experiencia renovó su compromiso con la ecumenicidad: “fue como una parábola: para ser realmente iglesia, nos necesitamos unos a otros”. 

    Incluso en este proceso formal y altamente estructurado, “vi cómo el Espíritu Santo puede obrar en los asuntos institucionales. No podemos detener la obra del Espíritu”. 

  • Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial

    Parte A: Origen del anabautismo en 1525

    Parte B: Origen de los menonitas anabautistas en su propio país

    Parte C: WCRC y MWC

    Parte D: Liturgia de agradecimiento del CMM

    Este contenido se ofrece para dar un contexto del anabautismo a lo largo de 500 años, tanto en aquel entonces como en la actualidad. Por favor, utilice las partes de este contenido que sean relevante para su propio contexto. Asegúrese de incluir la historia del anabautismo en su propio país y cómo llegó a existir su iglesia hoy en día.

    Parte A: Origen del anabautismo en 1525

    El movimiento anabautista comenzó como parte de un movimiento de renovación dentro de la Iglesia Católica en Europa a principios del siglo XVI. Parte de su inspiración proviene de la tradición católica: el fuerte sentido de disciplina y comunidad que se encuentra en el monaquismo, por ejemplo, la atención al Espíritu Santo que se puede encontrar en el misticismo católico, o el énfasis en seguir a Jesús en la vida diaria en ‘The Imitation of Christ (La imitación de Cristo)’, de Thomas á Kempis. El anabautismo también tiene una deuda con Martín Lutero y el movimiento de la Reforma temprana, particularmente el énfasis de Lutero en la autoridad de las Escrituras y su énfasis en la libertad de la conciencia cristiana. Y el movimiento fue moldeado por el profundo malestar social y económico de su época que estalló en la Guerra de los Campesinos de 1524-1525.

    Las mismas personas anabautistas, sin embargo, habrían dicho que simplemente estaban tratando de ser fieles seguidoras de las enseñanzas de Jesús y el ejemplo de la iglesia primitiva.

    Un momento de 1525 sirve como inicio simbólico del movimiento anabautista: un pequeño grupo de reformadores cristianos reunidos para llevar a cabo un culto de adoración secreto en Zúrich, Suiza. El grupo se sintió frustrado por la vacilación de su líder, Ulrich Zwingli, de promulgar los cambios en los rituales católicos que acordaron exigían las Escrituras, especialmente con respecto a la misa y la práctica del bautismo infantil. En su lectura de las Escrituras, el verdadero bautismo cristiano asumió un compromiso consciente de seguir a Jesús – algo que ningún infante podía hacer. Así que, el 21 de enero de 1525, este pequeño grupo de personas acordó bautizarse unas a otras como gente adulta.

    Aunque pasaría algún tiempo antes de que se enfocara el significado completo del bautismo, las primeras personas anabautistas entendieron que este acto simbolizaba la presencia del Espíritu Santo en el don de la gracia de Dios, un compromiso con una vida de discipulado diario y membresía en una nueva comunidad del pueblo de Dios.

    Nombrados por los oponentes

    Las personas integrantes del movimiento generalmente se referían a sí mismas como “hermanos y hermanas” (Brüder) —o más tarde con el término más descriptivo de “mentalidad-bautismal” (Taufgesinnten). Sus oponentes los etiquetaron como anabautistas (rebautizadores), en parte porque el “rebautismo” era un delito penal en el Sacro Imperio Romano, castigado con la muerte. Al principio, el grupo se resistió al término “anabautista” ya que en sus mentes no estaban rebautizando, sino bautizando correctamente por primera vez. Pero con el tiempo, el nombre persistió.

    Hoy en día, anabautista es un término inglés aceptado para todos los grupos de la Reforma que practicaron el bautismo de creyentes (en lugar de infantes), y las denominaciones descendientes de ellos, como los amish, menonitas y huteritas.

    Desafíos que forjaron la identidad

    Sin embargo, con el tiempo surgió un movimiento coherente. Su identidad se forjó, al menos en parte, a partir de la necesidad de responder a varios desafíos básicos.

    Primero, en respuesta a las acusaciones de herejía por parte de las autoridades religiosas y políticas en la primera mitad del siglo XVI, las personas anabautistas se apresuraron a definirse a sí mismas como cristianas fieles y creyentes en la Biblia.

    En segundo lugar, las voces militantes entre las personas, quienes estaban listas a imponer el cambio social y religioso con violencia obligaron a la gente anabautistas a aclarar su identidad como gente cristiana pacífica no violentos y respetuosa de la ley, cuya única arma era el amor.

    Y finalmente, frente a aquellas personas disidentes espiritualistas que favorecían una experiencia religiosa interna evitando las disputas teológicas y pasando desapercibidas por las autoridades, la gente anabautista se vio en la obligación de defender la naturaleza pública y visible de la iglesia.

    Tres corrientes surgen

    A pesar de la diversidad de teología y práctica evidente en la primera generación de anabautistas, en la década de 1540 habían surgido tres grupos coherentes: Los Hermanos Suizos en los territorios de habla alemana; los Huteritas de Moravia; y los Menonitas de los Países Bajos y el norte de Alemania quienes se organizaron en torno al liderazgo de Menno Simons. Aunque estos grupos diferían de manera importante, no obstante, se reconocían entre sí como miembros de la misma tradición religiosa, por lo que sus desacuerdos internos a menudo tomaban la forma de una disputa familiar.

    Extraído de ‘Stories: How Mennonites Came to Be’, por John D. Roth, Herald Press, 2006. Adaptado y utilizado con autorización.

    Durante los siguientes 500 años, el anabautismo se extendió a muchos países diferentes alrededor del mundo, cada uno con su propia historia de origen. El Congreso Mundial Menonita comenzó hace 100 años para reunir a las muchas iglesias de las diferentes corrientes del anabautismo para la fraternizar, adorar, testificar y servir.

    Lectura adicional: Anabaptist World: 2 de marzo 2015, “The Birth of Anabaptism” (en inglés) (El nacimiento del anabautismo)


    Parte B: Origen de los menonitas anabautistas en su propio país

    Asegúrese de hablar sobre la historia de su propia congregación y el desarrollo de las iglesias menonitas anabautistas en su propio país.

    En la Enciclopedia Mundial Anabautista Menonita en línea (GAMEO) hay resúmenes útiles. Busque el nombre de un país para obtener información sobre los movimientos anabautistas en la región.

    La wiki anabautista también ofrece artículos sobre los anabautistas en muchos países.


    Parte C: WCRC y MWC

    Una declaración compartida de confesión, gratitud y compromiso

    El Congreso Mundial Menonita designó a varias personas para participar en un diálogo ecuménico permanente con la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC). Esta es una de las iglesias estatales que en el siglo XVI persiguió a los primeros anabautistas en Europa.

    Juntos, este grupo de teólogos de WRCR y MWC preparó una declaración compartida para su presentación pública el 29 de mayo de 2025 en Zúrich, Suiza.

    El título de la declaración es Restoring Our Family to Wholeness: Seeking a Common Witness” (Restaurando la plenitud de nuestra familia: en busca de un testimonio común). La declaración incluye secciones sobre dar gracias y celebrar nuestra confesión común de Jesús como Señor; confesión y lamento; y termina con el llamado de Dios a la unidad y la paz. La declaración se encuentra en el sitio web del CMM:

    Continuando con la WCRC, en lugar de “resolver” los puntos teológicos históricos de diferencia que nos han dividido, el CMM pone énfasis en los lugares del mundo donde las iglesias menonitas y reformadas están colaborando en nuestro testimonio.


    Parte D: Liturgia de agradecimiento del CMM

    Basada en el Salmo 136

    Celebramos la fidelidad de Dios y su mensaje de salvación por medio de Jesucristo, tal como se ha transmitido de generación en generación durante más de 500 años, y que ha llegado hasta nosotros hoy.

    Den gracias al SEÑOR porque él es bueno,       porque su amor es eterno*.

    Den gracias al Dios de dioses,       porque su amor es eterno.

    Den gracias al Señor de señores,       porque su amor es eterno.

    Al que hizo los cielos y la tierra con sabiduría, Al que edificó la iglesia como el Cuerpo de Cristo aquí en la tierra, Al que con el transcurso del tiempo renueva la iglesia, Den gracias al SEÑOR porque él es bueno,       porque su amor es eterno.

    Al que a través del testimonio del Espíritu Santo hace 500 años, Inspiró a los reformadores radicales con una visión renovada para seguir a Jesús, Quien trajo una comprensión más profunda del llamado de Dios en nuestras vidas, Fundamentado en Jesús, la Biblia, el discernimiento comunitario, el discipulado y el amor a los enemigos, Den gracias al SEÑOR porque él es bueno,       porque su amor es eterno.

    Quien a través del Espíritu llamó a testigos para difundir las Buenas Nuevas en todo el mundo, Quien inspiró a las nuevas congregaciones para dar testimonio del amor de Dios por todas las culturas y todas las tierras, Den gracias al SEÑOR porque él es bueno, porque su amor es eterno.

    Quien es Señor de nuestra propia [nombre de la iglesia] en [nombre de país], Quien nutre y fortalece a nuestra congregación para vivir el llamado de Dios en nuestras vidas, Fundamentado en Jesús, la Biblia, el discernimiento comunitario, el discipulado y el amor a los enemigos. Den gracias al SEÑOR porque él es bueno, porque su amor es eterno*.

    Quien obra por medio de la familia mundial de fe que llamamos Congreso Mundial Menonita, Que está dando crecimiento a una iglesia que trasciende las fronteras de la raza, la etnia y el idioma, Quien nos llama a unirnos como comunión (koinonia) para seguir a Jesús, vivir la unidad y construir la paz. Den gracias al Señor de señores, porque su amor es eterno.

    Den gracias al SEÑOR porque él es bueno, Den gracias al Dios de dioses, Den gracias al Señor de señores, porque su amor es eterno.

    —- 

    * Durante toda la lectura antifonal, el estribillo “porque su amor es eterno” podría reemplazarse con “Porque el amor de Dios es para siempre”.

  • La crisis ambiental y nuestro mandato de cuidar de la creación 


    Una palabra de aliento de la Comisión de Fe y Vida del CMM y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación

    Parte 2 de 2 

    “El cuidado de la creación” está adquiriendo una urgencia cada vez mayor. 

    Las noticias nos recuerdan a diario sobre los alarmantes cambios en nuestro clima. Estamos siendo testigos de una violencia terrible contra la amada creación de Dios, y cada vez somos más conscientes de que tanto compartimos el daño, tanto en el rol de pecadores como el de víctimas.  

    ¿Cómo respondemos? 

    Nuestras respuestas seguramente variarán según el lugar donde vivamos, nuestros recursos, la profundidad de nuestra fe, nuestra teología y nuestra voluntad de responder al llamado del momento.  

    La pecaminosidad humana ha roto nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación en toda su diversidad. Pero el Espíritu misericordioso y liberador de Dios está produciendo una “nueva creación” en y a través de Cristo (2 Corintios 5:17). 

    ¿Qué nos está diciendo ese Espíritu en este momento? 

    El eslogan del CMM y el Cuidado de la Creación 

    No es de extrañar que el lema del CMM “Seguir a Jesús, vivir la unidad, construir la paz” haga eco de las Convicciones Compartidas. El Espíritu puede usarlo para ayudarnos en nuestra fidelidad ambiental. 

    Seguir a Jesús 

    El lema otorga el primer lugar a “seguir a Jesús”. El Jesús a quien hemos prometido seguir no es solo el sanador y maestro de los Evangelios, sino también el Cristo que crea y mantiene unida a toda la creación en su abrazo transformador y re-creador (Colosenses 1:17). No podemos seguir a Jesús sin participar del amor redentor del Creador por este mundo, ¡cada parte del mismo! No podemos seguirlo sin cuidado amoroso, sencillez y generosidad. 

    Vivir la unidad 

    El segundo punto es “vivir la unidad”. El centro de la oración de Jesús por nosotros como sus seguidores en Juan 17 es que seamos uno. ¿Con quién debemos ser uno? ¿Con quién debemos vivir la unidad? 

    La primera inquietud de Jesús es que seamos uno con él, como él es uno con su Padre (¡y el nuestro!) (Juan 17:21-23). ‚Äã‚ÄãLa unidad con Dios significa que compartimos el amor del Creador por todo el cosmos (Juan 3:16, 17). Nosotros también debemos ser la “luz del cosmos”, como afirma Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:14, Juan 3:21). 

    Como cuerpo de ese Cristo creador y redentor, debemos participar como cuidadores, protectores y guardianes de la creación. Así como el Sabbath fue el gran acto de Dios de cuidado de la creación (Levítico 25), honramos el Sabbath cuando permitimos que la creación descanse de nuestra explotación incesante y descuidada de la riqueza de la tierra. 

    En segundo lugar, debemos ser uno con los demás, sin escatimar esfuerzos para mantener la unidad que crea el Espíritu (Efesios 2:18; 4:3). Encarnamos esta unidad en solidaridad activa con aquellos en el cuerpo de Cristo que están sufriendo los efectos de la crisis ambiental (1 Corintios 12:26). Esta solidaridad se extiende a toda la humanidad y se pondrá cada vez más a prueba a medida que aumente el impacto en las poblaciones vulnerables. 

    Vivimos esta unidad también al orar unos por otros para que tengamos el valor de dejar de dañar la creación y, por lo tanto, a los demás. Tenemos mucho que confesar, mucho que perdonar y mucho que cambiar a medida que caminamos en unidad como el cuerpo de Cristo. 

    En tercer lugar, el hecho de que Dios haya “reunido en Cristo todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra” (Ef. 1:10) nos recuerda nuestra profunda unidad con toda la creación, una unidad de todas las cosas en Cristo. Nos regocijamos en la belleza y la abundancia de la creación, pero también compartimos el dolor de Dios cuando la creación sufre, especialmente cuando está en nuestras manos. 

    Entonces, confesamos y nos arrepentimos de nuestra negativa a escuchar el sufrimiento de la creación y de nuestro fracaso en vivir de acuerdo con el mandato que Jesús nos dio como discípulos, es decir, proclamar el evangelio de salvación a toda la creación (Marcos 16:15). 

    En cuarto lugar, no sólo estamos en unidad con Dios, sino que Dios está en unidad con nosotros. No estamos solos. El Espíritu, el aliento de vida que el Creador da a toda la creación, mora en nosotros, guiándonos, sosteniéndonos y fortaleciéndonos en nuestra determinación de ser fieles (Romanos 8:9-27; 1 Corintios 12; Gálatas 5:22-25; Efesios 4:4; Filipenses 2:12-13). No nos atrevamos a apagar o contristar a este Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19) al dejar de participar del amor y el cuidado del Creador por nuestro hogar terrenal. 

    Construir la paz  

    El tercer elemento del lema es “construir la paz”. La palabra hebrea para paz es shalom, que significa sobre todo “plenitud” y “bienestar”. Shalom es la mejor descripción de ese primer Sabbath en el que Dios contempló la creación en toda su realidad material y la llamó “muy buena” (Génesis 1:25; 2:2-3). 

    Comprometernos a “construir la paz” es hacer todo lo que podamos para abandonar nuestros caminos ruinosos y participar como cocreadores con Dios en el “ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:16-21, Colosenses 1:20), que incluye el cuidado de la creación en toda su diversidad. Construir la paz es trabajar para restaurar la creación a su plenitud, donde la paz y la justicia volverán a abrazarse y besarse (Salmo 85:10). 

    El fundamento de nuestra esperanza 

    Luchamos con preguntas inquietantes: ¿Hay esperanza para este mundo? ¿Podemos realmente marcar una diferencia con nuestros limitados conocimientos, energía y recursos? ¿O este mundo desaparecerá pronto, independientemente de nuestros esfuerzos? ¿En que deberíamos tener esperanza? 

    Las Convicciones Compartidas concluyen con estas palabras: 

    “Procuramos caminar en su nombre [de Jesús] por el poder del Espíritu Santo, esperando confiadamente el regreso de Cristo y el establecimiento definitivo del reino de Dios”. 

    “Esperar confiadamente” es una manera de hablar de esperanza. Sin embargo, esta esperanza en el futuro de Dios nunca debe ser una evasión de nuestra responsabilidad aquí y ahora. La esperanza nos impulsa a actuar ahora, donde estamos. Esta esperanza no es optimismo ni se basa en nuestra resiliencia o inventiva. Se basa plenamente en la fidelidad de Dios. 

    El amor que el Creador derrama en nuestros corazones a través del Espíritu (Romanos 5:1-5) nos empodera para actuar con esperanza como el cuerpo de Cristo que dio su vida para salvar este cosmos. Trabajamos con esperanza incluso mientras esperamos con fe. Toda la creación gime ansiosamente esperando que pongamos en práctica nuestra fe llena de esperanza (Romanos 8:22; Hebreos 11:1; 12:12-15). 

    Hoy podríamos, por tanto, reformular la frase final de las Convicciones Compartidas de la siguiente manera: “Procuramos caminar por el poder del vivificante Espíritu en el nombre de Jesucristo por medio de quien todas las cosas son creadas, redimidas y sustentadas, mientras esperamos ansiosamente y activamente el shalom que traerá el establecimiento definitivo del reino de Dios”. 

    Pidamos al Espíritu claridad y visión para ayudarnos a responder fielmente al desafío de nuestros días. 

    Comprometámonos a practicar el cuidado amoroso y la paciencia mutua mientras recorremos juntos este desafiante camino. 

    Apoyemos con oración al Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación y todos los esfuerzos para responder a la crisis que enfrentamos juntos. 

    √âsta es nuestra oración por la familia de fe del CMM. 

    Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Salmos 24:1 


    De los líderes de la Comisión de Fe y Vida y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación. 

    • Thomas R Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida, miembro de la Primera Iglesia Menonita, Kitchener, Ontario, Canadá. 
    • Anicka Fast, secretaria de la Comisión de Fe y Vida, miembro de Doopsgezind Gemeente Bussum-Naarden, Países Bajos. 
    • Doug Graber Neufeld, presidente del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación, miembro de la Iglesia Menonita Community, Harrisonburg, Virginia, EE.UU.  

    ¿Te perdiste la primera parte el mes pasado? Lee “Tanto amó Dios al cosmos‚Ķ” 

  • La crisis ambiental y nuestro mandato de cuidar de la creación 


    Una palabra de aliento de la Comisión de Fe y Vida del CMM y del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación  

    Parte 1 de 2 

    “El cuidado de la creación” está adquiriendo una urgencia cada vez mayor. 

    Las noticias nos recuerdan a diario sobre los alarmantes cambios que se están produciendo en nuestro clima. Como muestra la encuesta llevada a cabo por el Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación, nuestros hermanos y hermanas de nuestra familia mundial de fe sufren sequías, inundaciones, tormentas destructivas, incendios, hambrunas y la devastación provocada por la guerra. Diversas especies están en peligro o incluso en vía de extinción. 

    Estamos siendo testigos de una violencia terrible contra la amada creación de Dios, y cada vez somos más conscientes de que tanto compartimos el daño, tanto en el rol de pecadores como el de víctimas.  

    ¿Cómo respondemos? 

    Nuestras respuestas seguramente variarán según el lugar donde vivamos, nuestros recursos, la profundidad de nuestra fe, nuestra teología y nuestra voluntad de responder al llamado del momento. Sin embargo, es imperativo que respondamos, ya sea que vivamos en el Norte global, que carga con una parte desproporcionada de responsabilidad frente a la crisis, o en el Sur global, que carga con una parte desproporcionada de su impacto. 

    Vivimos en un mundo que ha sufrido los efectos de la pecaminosidad humana desde el Edén, que ha roto nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación en toda su diversidad. Pero también vivimos en un mundo en el que el Espíritu misericordioso y liberador de Dios está produciendo una “nueva creación” en y a través de Cristo (2 Corintios 5:17). 

    ¿Qué nos está diciendo ese Espíritu en este momento? 

    Las convicciones compartidas y el cuidado de la creación 

    Una de las formas en las que el Espíritu nos habla es al recordarnos nuestras convicciones compartidas en el CMM. A pesar de nuestras muchas diferencias, estas nos recuerdan que ya compartimos una base para responder como familia de fe a la crisis ambiental. 

    He aquí algunas implicaciones de las convicciones que compartimos: 

    Convicción compartida #1: Conocemos a Dios como Padre, Hijo, y Espíritu Santo, el Creador que tiene el propósito de restaurar a la humanidad caída convocando a un pueblo y llamándolo a ser fiel en fraternidad, adoración, servicio y testimonio. 

    En el marco de una interpretación bíblica, la acción restauradora de Dios en la Convicción #1 abarca “todas las cosas que están en el cielo y también en la tierra” (Efesios 1:10). Dios procura restaurar no solo “la humanidad caída”, sino también los ecosistemas que sufren los efectos de nuestro estado caído.

    De hecho, Dios desea salvarnos de nuestro cruel y violento abuso de la amada creación de Dios, de modo que podamos unirnos a Él en el cuidado verdadero de la creación que está en peligro. No seremos salvos por nuestro trabajo como mayordomos de la creación; sino que somos “salvos por gracia” para la buena obra que incluye el cuidado de la creación (Efesios 2:8-10). 

    Convicción compartida #2: Jesús es el Hijo de Dios. Por medio de su vida y enseñanzas, su cruz y su resurrección, nos mostró cómo ser discípulos fieles, redimió al mundo, y ofrece vida eterna. 

    Cuando la Convicción #2 habla de que Jesucristo “redimió al mundo”, se refiere a un “mundo” que incluye toda la creación. Es porque Dios ama el cosmos (Juan 3:16) que Dios está en Cristo “uniendo todas las cosas” en el cielo y en la tierra (Efesios 1:10). Es este Jesús que ama al cosmos quien nos enseña cómo ser discípulos que aman al cosmos. 

    Convicción compartida #3: Como iglesia, somos una comunidad de aquellos a quienes el Espíritu de Dios llama a abandonar el pecado, reconocer que Jesucristo es Señor, recibir el bautismo previa confesión de fe, y seguir a Cristo en la vida. 

    Oímos al Espíritu que nos llama a responder al sufrimiento de la creación por medio de arrepentirnos, alejarnos de la codicia y la ambición egoísta. Reconocer el señorío de Cristo es una base sólida para nuestro llamado misionero a cuidar la creación. 

    Puesto que Cristo es el Señor, el cosmos entero es el campo de la misión de Dios para rescatar, redimir y restablecer. Seguir a Cristo en la vida es sumarse a esa misión, viviendo con sencillez, reduciendo el impacto de nuestro consumismo en el medio ambiente, defendiendo a los más vulnerables y respondiendo de manera práctica a su sufrimiento. 

    Convicción compartida #4: Como comunidad de fe, aceptamos que la Biblia es nuestra autoridad para la fe y la vida, interpretándola juntos bajo la guía del Espíritu Santo a la luz de Jesucristo, para discernir la voluntad de Dios y obedecerla. 

    El Jesucristo que encontramos en la Biblia es aquel por medio del cual se crearon todas las cosas, no sólo las personas, sino también todo lo demás (Juan 1:3 y Colosenses 1:16). Él es, en efecto, la “luz del cosmos” (Juan 9:12). Ese profundo misterio debe moldear nuestro discipulado (Juan 3:21). 

    Convicción compartida #5: El Espíritu de Jesús nos llena de poder para confiar en Dios en todos los aspectos de la vida, de manera que lleguemos a ser hacedores de paz que renunciamos a la violencia, amamos a nuestros enemigos, procuramos justicia, y compartimos nuestras posesiones con los necesitados. 

    Reconocemos que la violencia es una parte implícita de la explotación de los recursos naturales, donde los poderosos reclaman tierras y recursos, tratando de silenciar las voces que se alzan en oposición. Quienes protegen y defienden el medio ambiente están siendo perseguidos y asesinados en cantidades sin precedentes en todo el mundo. 

    El cuidado de la creación en nuestros días exige que, como cuerpo de Cristo, denunciemos la injusticia y la violencia en solidaridad con los más vulnerables. El cuidado de la creación y la búsqueda de justicia son inseparables. 

    Convicción compartida #7: Como comunidad mundial de fe y vida trascendemos fronteras de nacionalidad, raza, clase social, género e idioma, y procuramos vivir en el mundo sin conformarnos a los poderes del mal, dando testimonio de la gracia de Dios por medio del servicio a los demás, cuidando de la creación, e invitando a toda la humanidad a conocer a Jesucristo como Salvador y Señor. 

    Con esta convicción, afirmamos juntos claramente que el cuidado de la creación está en el corazón mismo de la misión de la Iglesia de “dar testimonio de la gracia de Dios”. Además, como “comunidad mundial de fe y vida”, que trasciende las fronteras geográficas, políticas y de recursos económicos, se nos presentan innumerables oportunidades de colaborar para responder a la necesidad crítica de cuidar la creación. 

    Damos gracias por la colaboración que ya se está llevando a cabo. 

    Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Salmos 24:1 


    Espere la Parte 2 el próximo mes:


  • Frente a los desafíos de la pandemia, “podíamos haber permanecido expectantes y llenas de temor ante la realidad que nos rodeaba, o aprovechar cierto tiempo flexible y tomarlo como una oportunidad para ser creativas y productivas”, dice Mary Cano, MTAL’s co-coordinatora general (Honduras).

    El MTAL – Movimiento de Mujeres Anabautistas Haciendo Teología desde América Latina – decidió lo segundo. Por medio de un chat grupal de WhatsApp del MTAL, las mujeres no pudieron encontrar evidencia de un libro devocional en español para mujeres escrito por mujeres. Isabel Salamone (Argentina), Karen Flores (Honduras), Llansee Dueñas (Honduras) y Ruhama Pedroza (México) aceptaron crear una propuesta de un libro de devocionales con una reflexión bíblica para cada día del año, prestando atención a temas del calendario cristiano y a los días de observancia internacional.

    Lo presentaron a las lideresas del MTAL quienes solicitaron a la Comisión de Educación y Materiales, coordinada por Olga Piedrasanta, que llevara a cabo el proyecto. 

    Teología en la diversidad

    MTAL devo designer
    Yessenia Quintana

    232 mujeres anabautistas de 21 países latinoamericanos (más algunas colaboradoras de EE.UU.), respondieron a la convocatoria de escritoras que fue difundida a través del grupo de WhatsApp del MTAL. “Son hermanas con diferentes capacidades y dones, preparación teológica, experiencias ministeriales en sus iglesias y vida profesional”, dice Ángela Opimi (Bolivia), co-coordinadora general del MTAL.

    “Aunque provengan de diferentes países y culturas todas se unieron…el escribir desde su experiencia, vivencia, y experiencia con Cristo con el fin de motivar y animar a otras personas en el camino de la fe”.

    El trabajo teológico de estas mujeres se basa en la vida diaria. “Hacemos teología en el lugar y momento donde estemos, incluso en la cocina partiendo tomates”, dice Olga Piedrasanta, coordinadora de la Comisión de Educacion y Materiales MTAL.

    El devocional en español demuestra la diversidad dentro de América Latina: incluye contribuciones escritas en Kekchi (una lengua indígena en Guatemala) y Portugués (de contribuyentes brasileñas) con traducción al español.

    Las colaboradoras provienen de una variedad de iglesias nacionales. Por ejemplo, mujeres que se congregan en las tres conferencias miembros del CMM en Colombia (Menonitas, Hermanos Menonitas, Hermanos en Cristo) contribuyeron con un devocional.

    Uno de los objetivos de este libro de mujeres para mujeres es que “oriente el análisis, y la reflexión bíblica, desde una perspectiva de fe cristiana, anabautista-menonita y abordar un abanico de temas que pertenecen a la cotidianidad de la mujer actual; su familia y su comunidad,” dice Marisol Arriaga, representante del MTAL (Mexico).  

    Unidad en tiempos difíciles 

    “Las mujeres necesitamos estar unidas en tiempos difíciles para así apoyarnos entre nosotras y sostener a nuestras familias y congregaciones con la ayuda de Dios,” dice Yeranis Valdez, una escritora peruana. “El libro está dirigido a todas las mujeres de nuestras iglesias, de nuestros barrios, proyectos o áreas de influencia”.

    “¡Hay mucha necesidad de agarrarnos cada día de la mano de muestro Señor y apoyarnos unas a otras!” dice Lenny Chavez, escritora de Bolivia.

    En medio de las dificultades de la pandemia, Modesta Pereira, una escritora de Paraguay, dice que el devocional nos ayuda a “sentirnos acompañadas a pesar de la distancia”.

    Contribuciones voluntarias

    Diez mujeres conformaron un equipo editorial y, con el apoyo de la Comisión de Educación y Materiales que representa las regiones (México, Centroamérica-Caribe, Andina, Cono Sur); establecieron fechas límite, solicitaron escritoras, revisaron los devocionales entregados y los editaron.

    Las contribuyentes van desde mujeres jóvenes de la iglesia hasta lideresas de mayor antigüedad en el MTAL.

    “Todas escribieron gratuitamente y con mucho ánimo, porque lo vieron como un servicio”, dice Esther Bornes, coordinadora regional del MTAL Cono Sur.

    Dulce Gutiérrez, Rut Bergen y Yessenia Quintana (México) proporcionaron la puesta en papel y el diseño.

    El libro de devocionales está disponible gratuitamente en formato PDF y en audio. Se puede encontrar en la Biblioteca Anabautista – sin embargo, muchas mujeres lo reciben a través de redes formales e informales por correo electrónico, WhatsApp o como publicaciones diarias en las redes sociales. En ciertos lugares, el devocional se imprimió y distribuyó por un bajo precio con el fin de cubrir los gastos.

    “Estamos muy agradecidas con Dios por empujarnos a tomar el reto de esta osada tarea”, dice Mary Cano. “Estamos contentas por la entusiasta acogida que se le ha dado a este material”.

    “Pensamos como dice la palabra del Señor, hay un tiempo para todo. El confinamiento, por la pandemia del COVID-19, fue el tiempo para realizar el sueño”, dice Olga Piedrasanta.

    Pero es más que un sueño pandémico: las mujeres están entusiasmadas de repetir el proyecto para el 2022 con la esperanza de traducirlo también al Inglés. 

    Países representados

    • Argentina
    • Belice
    • Bolivia
    • Brasil
    • Chile
    • Colombia 
    • Costa Rica 
    • Cuba
    • Ecuador
    • El Salvador
    • Estados Unidos
    • Guatemala
    • Honduras
    • México 
    • Nicaragua 
    • Panamá
    • Paraguay
    • Perú
    • Puerto Rico 
    • Uruguay
    • Venezuela
  • El Premio Sermón Menno Simons fue establecido por la Dra. h.c. Annelie Kümpers-Greve (1946-2017), miembro de la congregación menonita de Hamburgo-Altona en Alemania, en el año 2008 por su convicción sobre la palabra hablada. Cada año, el Centro para una Teología Eclesial de la Paz de la Universidad de Hamburgo, Alemania, en cooperación con la congregación de Hamburgo-Altona otorga el premio de 2000 ‚Ǩ por un discurso sobre la paz.

    “El Premio Sermón Menno Simons alienta y reconoce aquellos sermones que: exploren el testimonio bíblico a través de los lentes de la tradición anabautista-menonita; aquellos que promuevan la tradición de ser iglesia de paz en contextos ecuménicos amplios, y que comuniquen de manera eficaz, convincente y que fortalezca la espiritualidad de quien escucha”, explica Fernando Enns, profesor catedrático del Centro.

    La mitad del dinero del premio se le entrega al predicador; la mitad restante es otorgada a la congregación del predicador a fin de fomentar la reflexión bíblica académica.

    Para el año 2021 se recibirán las postulaciones de pastores y predicadores laicos de todo el mundo en los idiomas: alemán, inglés, holandés, francés y español. Las postulaciones se deberán presentar antes del 1 de diciembre del 2020. El sermón debe haber sido predicado en algún lugar antes de ser postulado.

    Alabar al Creador y preservar la creación de Dios son partes importantes de nuestro llamado cristiano a ser “sal” en el mundo,  afirma Andrea Schneider, directora de radiodifusión de la Asociación de Iglesias Evangélicas Libres (VEF) en Alemania quien recibió el premio 2020 por su sermón sobre Mateo 5:13.

    El sermón galardonado en el 2020 se escuchará el 1 de noviembre del 2020 en el culto de la Iglesia Menonita en Hamburgo-Altona. La ceremonia pública de premiación tendrá lugar inmediatamente después del culto.

    “La predicación no es [simplemente] información, sino el comienzo de un proceso de transformación”, declara el pastor Markus Hentschel de la iglesia anfitriona. “Los sermones sobre la paz presentan el conflicto social o político actual a la luz de la paz de Dios y de la mediación de la iglesia, indica Hentschel”.

    “También escuchamos la voz de otra congregación que nos recuerda que la paz también significa estar conectados mutuamente”, añade Hentschel.

    El sermón de 2012 de Lydia Penner, una canadiense que vive en los Países Bajos dice: “El gran sueño de la paz… no se cumple a través de la política de poder y la violencia, sino que surge de actos aparentemente ineficaces de los individuos”, este sermón todavía continúa inspirando a Hentschel.

    El comité de selección incluye a Fernando Enns, Hans-Martin Gutmann, Lukas Amstutz, Christina Duhoux, Birgit Foth, Christiane Karrer y Heinrich Wiens.

    Anteriores ganadores del premio

    2024 Riki Neufeld, pastor de la congregación Menonita Evangélica de Schänzli, en MuRenz (Suiza)

    2023 Joachim Lebrerecht, pastor de  la congregación Lydia-Congregation Herzogenrath, Protestant Church in the Rhineland (EKiR), Aachen, Germany

    2022 Peter Stucky, pastor de la Iglesia Menonita de Teusaquillo en Bogotá (Colombia)

    2019 Dr. Jochen Wagner, chair of the Council of Churches in Rheinland-Pfalz and Saarland, Germany

    2018 Rainer W. Burkart, pastor of the Mennonite congregation in Enkenbach and Neudorferhof, Germany

    2017 Dr. Betty Pries, Waterloo North Mennonite Church, Canada

    2016 Marie-Noëlle von der Recke, Mennonite congregation at Weierhof/ Pfalz, Germany

    2015 Dr. Pieter Post, pastor of the Mennonite congregation in Ijmond, Netherlands

    2014 Carmen Rossol, pastor of the Mennonite congregation in Weierhof/Pfalz, Germany

    2013 Andrea Lange, Mennonite theologian, Mainz, Germany

    2012 Lydia Penner, Pastor of Doopsgezinde Gemeente Den Haag, Netherlands

    2011 Lukas Amstutz, Mennonite theologian at Bienenberg, Switzerland

    2010 Jürg Bräker, Mennonite theologian, Heidelberg-Bammental, Germany

    2009 Ernst Christian Driedger, Mennonite congregation of Limburgerhof-Kohlhof, Germany

     


    Lea más – 2022

    https://www.theologie.uni-hamburg.de/einrichtungen/arbeitsstellen/friedenskirche/menno-simons-predigtpreis.html

    Actualizado 20 marzo 2021

  • El Congreso Mundial Menonita inició el primer diálogo formal con la Alianza Bautista Mundial en 1989. Desde entonces, el CMM ha emprendido conversaciones con la Federación Luterana Mundial, Adventistas del Séptimo Día, católicos, y más recientemente, el diálogo trilateral de cinco años con luteranos y católicos. Al reconocer cuán valiosos eran dichos diálogos, la Comisión de Fe y Vida elaboró este documento a fin de que contribuya a que las iglesias nacionales y las congregaciones locales tengan una mejor comprensión del fundamento teológico de la hospitalidad ecuménica, y para señalar por qué pensamos que tales conversaciones son compatibles con los valores anabautistas. El documento fue aprobado como recurso didáctico por el Concilio General en Limuru, Kenia, en abril de 2018.


    Cuando hablamos de la iglesia mundial de Cristo en el contexto del Congreso Mundial Menonita, la primera carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto brinda un punto de referencia valioso. En el capítulo 13, que se centra en el tema del amor, Pablo reconoce que todo el conocimiento humano –incluso el conocimiento cristiano, teológico y denominacional– es limitado. Cuando hacemos teología, conocemos solo “en parte” (1 Corintios 13,9), viendo la verdad como un “reflejo en un espejo” (1 Corintios 13,12). Nuestro conocimiento, al igual que nuestra capacidad de entender, siempre está influenciado por nuestra perspectiva. En la eterna presencia de Dios, las cosas serán diferentes (1 Corintios 13,12). Pero, por ahora, es todo lo que tenemos. En nuestro peregrinaje como seres humanos –limitado por el tiempo, el espacio y nuestros cinco sentidos–nuestro conocimiento es siempre parcial, y nuestra comprensión de la Verdad está determinada por nuestro contexto y perspectivas personales.

    Esta es la razón por la cual deberíamos ser considerados, pacientes, tener empatía, y sobre todo, ser bondadosos unos con otros. “Donde hay conocimiento”, escribe Pablo, “este desaparecerá … Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente … Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí. Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.” (1 Corintios 13,8–13). Entonces siempre que cristianos de diferentes tradiciones teológicas nos encontremos y dialoguemos, deberíamos hacerlo con el espíritu de las tres grandes virtudes cristianas que son permanentes.

    Pablo también señala que como cristianos hablamos diferentes idiomas, tanto literalmente como en el sentido de nuestras diversas identidades teológicas, acontecimientos históricos y realidades contextuales. “Sin duda”, escribe Pablo, “hay muchos idiomas en el mundo, y ninguno carece de 2significado. Pero si no conozco el significado de las palabras, seré extranjero para el que habla, y él será extranjero para mí”… (1 Corintios 14,10–11).

    Estas son limitaciones genuinas. Pero reconocerlo también puede volverse una experiencia liberadora: soy libre de reafirmar mi identidad y mi punto de vista, ya que “es la única que tengo”. Pero también soy libre de reconocer la posibilidad de que otros tengan su propia perspectiva, su propio punto de vista, sus propias limitaciones contextuales e históricas. Y es también liberador saber que todo esto puede pasar con el espíritu y el poder de “la fe, la esperanza, y el amor”.

    1. Necesitamos identidad confesional y denominacional

    Uno podría lamentar la división de la iglesia cristiana en tantas denominaciones y tradiciones. Pero después de dos mil años de cristiandad, esta realidad no es necesariamente mala en sí, siempre y cuando recordemos la oración del Señor por la unidad cristiana en Juan 17. De hecho, las identidades denominacionales podrían resultar útiles o incluso necesarias.

    1.1 Ninguna iglesia o denominación es capaz de captar toda la riqueza de Dios; la diversidad es esencial para construir unidad.

    Para que el cuerpo funcione bien, el ojo debe ser ojo; el oído debe ser oído; la mano debe ser mano (1 Corintios 12,15–20). Si se eliminan estas diferencias, el cuerpo no puede sobrevivir.

    1.2 A lo largo de la historia, las denominaciones han ayudado a aplicar el evangelio a situaciones específicas.

    Por ejemplo, en un tiempo en que la iglesia era adinerada y se veía envuelta en políticas mundanas, los franciscanos querían vivir las palabras de Jesús en el Sermón del Monte de modo radical.En un tiempo en que algunos cristianos pagaban por el perdón de los pecados, Lutero redescubrió el evangelio de la gracia gratuita. Los anabautistas se atrevieron a hacer hincapié en la práctica bíblica del bautismo voluntario y la no violencia, rompiendo con el estatus quo respaldado por las iglesias estatales católicas y protestantes, incluso a costa de una dura persecución y del exilio. Los metodistas surgieron en un momento en que se necesitaba una renovación; y los pentecostales surgieron en un contexto de discriminación racial y rigidez institucional.

    1.3 Las denominaciones aportan correctivos: en sus comienzos, cada denominación surgió como un correctivo a los problemas éticos o espirituales de la iglesia.

    Por tal motivo, las denominaciones deben mantenerse flexibles. Lo que era verdadero y necesario en un momento, podría convertirse en algo incorrecto e inútil en un contexto histórico o cultural diferente. Esto le ocurrió al pueblo de Israel con la serpiente de hierro, que una vez fuera símbolo de salvación, y luego se convirtió en un objeto de idolatría. Por eso, las denominaciones deben ser receptivas a la renovación –para corregir lo que está mal y abordar posibles carencias bíblicas–si quieren mantenerse fieles al espíritu de sus padres y madres fundadores.

    1.4 Cada denominación tiene dones y virtudes específicos que deben ser compartidos para beneficio de todos.

    El “banquete” cristiano interdenominacional es un don verdadero y maravilloso para la iglesia mundial dado que podemos aprender mucho unos de otros: por ejemplo, la erudición de los jesuitas, o el estilo de vida sencillo de los franciscanos; el misticismo centrado en Cristo de Meister Eckhart, Juan de la Cruz y Gerhard Tersteegen; el celo por las misiones, la educación cristiana y la espiritualidad de los pietistas; el biblicismo, la no violencia y las convicciones de los creyentes de la iglesia de los anabautistas; los principios de sola fide, sola gratia y sola scriptura de los luteranos; la soberanía y gloria de Dios en la tradición calvinista; el “método” cristiano de los metodistas; la evangelización personal de los bautistas; la comunidad de discernimiento de los cuáqueros; la vida simple de los Amish; la dimensión trascendental del poder divino de los pentecostales; el reino “al revés” de las “comunidades de base” latinoamericanas, etc.

    Por lo tanto, no es la uniformidad sino la diversidad la que contribuye a la edificación del cuerpo único de Cristo (Efesios 4,1–16).

    2. Necesitamos un ecumenismo centrado en Cristo

    Las iglesias y denominaciones no deberían permanecer solas o aisladas unas de otras. Necesitan hospitalidad y diálogo intereclesiales.

    2.1 Las iglesias deberían celebrar el cuerpo de Cristo.

    Efesios 4,4–6 nos recuerda que hay un solo Espíritu, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y un Padre divino. Cuando Cristo regrese, gente de “todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas” se unirán como una comunidad de alabanza para darle la bienvenida (Apocalipsis 7,9). Otros pasajes de las Escrituras afirman que hay una sola “esposa del Cordero” (Apocalipsis 19,7); un solo “pueblo de Dios” (1 Pedro 2,9–10); una sola “familia de fe” (Gálatas 6,10); un solo “cuerpo de Cristo” (Romanos 12,5); un solo “reino celestial” (Mateo 16,19). Más allá de la historia de las denominaciones, la iglesia es una unidad existencial unida mediante su redención en el trino Dios.

    2.2 Esto significa que como hijos e hijas de Dios, somos todos “hermanos y hermanas”.

    Según Efesios 3,14–15, nuestro parentesco común con Dios nos convierte en familia y parientes. El dicho, “puedes elegir a tus amigos, pero no puedes elegir a tu familia”, es válido para las relaciones intereclesiales: quien pertenezca a Dios es mi hermano o mi hermana. Desde un punto de vista eterno, no hay “primos hermanos”, ni “primos segundos”, ni “parientes lejanos” en la “familia de Dios”.

    2.3 Las distintas iglesias y tradiciones podrían complementarse.

    En Romanos 12,4-5 y 1 Corintios 12,12–20 se hace hincapié en que los miembros de un cuerpo son diferentes, pero que su diversidad le permite al cuerpo funcionar como debería. Desde luego, no todos los miembros son iguales en cuanto a su carácter y funcionamiento: una sola cabeza coordina una labor divina. Pero si el cuerpo va a funcionar bien, las diferencias entre los miembros son esenciales. Nadie puede desechar a otro miembro del cuerpo de Cristo como si pudiera prescindir de él. Nadie tiene todos los dones necesarios. El cuerpo es más que oídos, boca u ojos. Esto es cierto tanto para la comunidad local como para el peregrinaje común de diferentes tradiciones cristianas.

    2.4 Las iglesias están llamadas a ayudarse y a edificarse unas a otras.

    Los miembros débiles necesitan a los fuertes; y hay momentos en que la debilidad o la vulnerabilidad de un miembro del cuerpo revela el carácter de Cristo. Como escribe Pablo, “los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y los miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente” (1 Corintios 12,22–23).

    Conclusiones

    En la familia de Dios (ecúmene) es necesario que estemos preparados para vivir en la “diversidad reconciliada”: que seamos valientes para reafirmar nuestra herencia, legado y contribución denominacionales y, a la vez, humildes para reconocer nuestro conocimiento limitado.

    Sea cual fuere la verdad que Dios les haya confiado a las diferentes denominaciones y su historia, necesita ser escuchada, preservada y expresada. Las minorías no deberían ser dominadas por la mayoría.

    Pero incluso cuando reconocemos que la diversidad es saludable, también es necesaria la humildad. No todo de nuestras historias denominacionales particulares es bueno, bíblico o agradable a Dios. Se podría haber evitado muchas rupturas. Es necesario que muchos recuerdos se sanen. Muchas condenas requieren arrepentimiento y reconciliación. Los pecados y errores del pasado deben ser confesados y perdonados. Después de todo, la iglesia ha recibido el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5,18–19). Si nuestro testimonio va a ser creíble para el mundo entero, la tarea de reconciliación debe comenzar en la “familia de Dios” (Efesios 2,19).

    Este compromiso con el ministerio de la reconciliación, tomará indudablemente muchas formas. En algunas instancias, podría implicar la unidad formal y plena en todos los aspectos de la vida y la práctica eclesial; con otros grupos, podría ser simplemente una unidad funcional, en que acordemos colaborar en un número limitado de iniciativas. Pero en todas las instancias, nuestra orientación eclesial será con miras a la reconciliación, más que a una identidad que esté anclada principalmente en nuestras diferencias.

    Alfred Neufeld Friesen, de Asunción, Paraguay, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM, y anciano de la Iglesia de los Hermanos Menonitas. Además, es decano de la Universidad Evangélica del Paraguay (al momento de la redacción).


    “Ecumenismo” es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas “históricas”, separadas desde los grandes cismas. Del griego antiguo Œø·º∞Œ∫ŒøœÖŒºŒ≠ŒΩŒ∑, (oikoumenƒì, “tierra habitada”).

    1 Corinthians 13,12: “reflejo en un espejo” – literalmente “como un enigma” (del griego ainigmati).



    23 de julio de 1955–24 de junio de 2020

    El Congreso Mundial Menonita (CMM) perdió a Alfred Neufeld Friesen, un prolífico autor, teólogo, historiador y maestro que moldeó la teología anabautista a nivel mundial. Neufeld falleció el 24 de junio de 2020 en Muenster, Alemania, después de un tratamiento por cáncer de hígado.