• Grupo de amistad da un regalo monetario a un  pastor de Kenia

    Por Paul Schrag

    En su grupo de amistad en la asamblea del Congreso Mundial Menonita, Francis Ojwang descubrió que conocer a otros creyentes de lugares distantes trajo consigo una bendición inesperada.

    El pastor de Kenia había esperado que su esposa, Everline Achieng, pudiera viajar con él a PA 2015.

    Pero, al igual que otros 300 procedentes de varios países, la visa de la esposa de Ojwang fue denegada. La pareja había gastado más de $1.000 en gastos tales como entrevistas para las visas y pasaportes – y la mitad de esto había sido para nada.

    “Estaba decepcionado, pero no al punto de estar quebrantado, porque creo que todas las cosas ayudan para bien a aquellos que aman a Dios,” dijo Ojwang.

    Compartió su historia con el Grupo de Amistad N° 348 – uno de los cerca de 300 círculos de con alrededor  de 10 personas cada uno que se reunieron por 45 minutos después de cada servicio matutino.

    El resto del grupo de Ojwang, todos de los Estados Unidos, hizo una colecta.  En su última reunión, le dieron a este padre de seis un sobre conteniendo suficiente dinero en efectivo para cubrir una parte significativa de su pérdida.

    “Esta es una gran sorpresa y bendición,” dijo él.

    Prometió que parte de los fondos ayudaría a los huérfanos que constituyen cerca de la mitad de los 120 niños de la Escuela Dominical de su congregación.

    Antes del regalo, él tenía $5 en su bolsillo.

    Apropiadamente, el tema era “Caminando en el dar y el recibir.”

    La experiencia de este compartir intercultural del Grupo de Amistad N° 348 fue uno de los innumerables momentos — adorando con la multitud, escuchando música en la Aldea de la Iglesia Mundial, compitiendo por la Copa Anabautista Mundial o encontrándose con otros y conversando en los pasillos — que atrajeron a anabautistas de todo el mundo a disfrutar de un compañerismo más estrecho.

    Paul Schrag es editor de Mennonite World Review. Formó parte del equipo de editores de Meetinghouse informando sobre las sesiones plenarias en la Asamblea 16.

  • Los grupos de amistad en PA 2015 facilitan la conversación en grupos pequeños

    Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU. – “Se puede ser testigo de personas de toda edad, desde jóvenes a personas bastante mayores [hablando entre sí]. Y nos convertimos en amigos íntimos,” dice Omondi Samson de Kenia mientras saca una foto de sus nuevos “mamá y papá” de los Estados Unidos. Samson participó de uno de los 255 grupos de amistad que se reunió después de las sesiones plenarias de la mañana.

    La Coordinadora Thobekile Ncube de Zimbabue dice que los grupos de amistad fueron organizados en PA 2015 “a pedido de la familia anabautista. Se sentía la necesidad de conocerse bien más de cerca.”

    Damaris Rickhaus de Suiza fue la única persona en su grupo que asistió cada día.

    “No se puede hacer amigos en media hora,” comenta ella. Pero “aún en una breve discusión, algunas personas comparten su vida.”

    Cuando no asistió a una sesión, Victor Kristijanto dice que su grupo lo extrañó. “Cuando nos reunimos nos sentimos como en casa,” comenta el hombre de Indonesia. “Podemos compartir libremente como una familia.”

    El libro del programa traía preguntas que servían de guía para la discusión; sin embargo, no se habían designado líderes.

    A Omondi le pareció interesante hablar de esta manera. “Una vez que se ha designado uno,” dice él, “no hay espacio. Una vez que todos son líderes, uno se siente libre.”

    Debido a los datos demográficos de los participantes, la mayoría de los grupos estaban compuestos al menos el 50 por ciento por norteamericanos.

    Rickhaus tenía la esperanza de conocer a personas de todo el mundo pero su grupo en su mayoría estaba formado por canadienses. No obstante, la discusión “te abre el horizonte.”

    “Todas las iglesias tienen sus propios problemas,” dice Kristijanto. “Cuando tenemos una amistad, podemos compartir nuestras cargas.”

    Los participantes oraron unos por otros. Muchos grupos intercambiaron información para ser contactados. En el grupo del canadiense James Wittenberg, un hombre de Indonesia invitó al grupo a visitar su casa para la asamblea del CMM de 2021.

    A pesar de que las reuniones de grupos eran breves, la intención del comité de planificación de facilitar un tiempo para compartir entre culturas y practicar lo que es ser una comunidad, para muchos participantes parece haber tenido éxito.

    Acerca de las personas en su grupo de amistad, Ivonete Coimbra de Brasil dice, “Ahora, somos amigos para siempre.”

    Karla Braun es editora de Courrier/Correo/Courier