La Iglesia de los Hermanos en Cristo (BICC, por sus siglas en inglés) de Sudáfrica, fue fundada en 1988, en Soshanguve, al norte de Pretoria, por el fallecido reverendo Hamilton Madlabane. Aunque la BICC de Sudáfrica fuera fundada por un sudafricano, en aquel momento era prácticamente desconocida para la mayoría de los sudafricanos. (Sin embargo, en el país vecino de Zimbabue, la BICC ya existía desde hacía casi un siglo.)
Durante la década de 1980, Hamilton Madlabane conoció a Anna Engle, de los Hermanos en Cristo de los EE. UU., que requería los servicios de interpretación del inglés al zulú. Después de finalizar su programa en Sudáfrica, ella le extendió una invitación para visitar América del Norte. Hamilton Madlabane quedó impresionado por la manera en la que la BICC organizaba y realizaba sus cultos.
A su regreso a Sudáfrica, trató de persuadir a los ancianos de su iglesia, la Iglesia del Cuerpo de Cristo de Soshanguve, para que consideraran adoptar el nombre de BICC. Sin embargo, cuando sus esfuerzos por lograrlo no tuvieron éxito, tomó la decisión de establecer una sede de la BICC de forma independiente.
Al principio, la iglesia celebró sus cultos bajo una carpa.
Con el tiempo, Hamilton Madlabane recibió apoyo de la junta de los Hermanos en Cristo de América del Norte para actividades relacionadas con la misión. Lamentablemente, esta financiación fue insuficiente para completar el proyecto. Para generar recursos adicionales, vendió su camioneta. Al final, llegó la ayuda de un abogado que facilitó la participación de una empresa constructora, lo que permitió terminar la estructura del edificio de la iglesia.
En 1990, miembros de la diáspora de Zimbabue ₋muchos de los cuales habían sido miembros de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Zimbabue₋ decidieron fundar una iglesia en Hillbrow, Johannesburgo, alentados por un feligrés de la BICC de Zimbabue. Posteriormente, la BICC de Zimbabue promovió y apoyó la unión de la Iglesia de Soshanguve y la Iglesia de Hillbrow, en especial gracias a los esfuerzos del reverendo Albert Gegana y del obispo Jack Shenk.
La iglesia celebró su primera Convención General Anual como iglesia unificada durante las Pascuas de 2007 en Blue Hills, tras los exitosos esfuerzos por unificar la BICC de Soshanguve y la BICC de Hillbrow.
Con el tiempo, la iglesia creció y llevó a cabo su primera conferencia nacional años más tarde, en 2011, y la Asociación Internacional de los Hermanos en Cristo (IBICA) le confirió el estatus de Conferencia.
En 2014, la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Sudáfrica (BICC SA) se convirtió en una iglesia miembro del CMM.
En 2024, la BICC SA informó que tenían 1.988 miembros bautizados en 24 congregaciones.
Sakhile Mashiri, administradora, Iglesia de los Hermanos en Cristo de Sudáfrica (BICCSA) Brian Maphosa, supervisor nacional, Iglesia de los Hermanos en Cristo de Sudáfrica (BICCSA)
Contexto Histórico Anabautista del Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial
El Anabautismo es un movimiento cristiano que tiene sus orígenes en la Reforma Radical. La fecha más ampliamente aceptada para el establecimiento del anabautismo es el 21 de enero del 1525, cuando Conrad Grebel bautizó a George Blaurock en la casa de Felix Manz en Zurich, Suiza. George Blaurock inmediatamente bautizó a otras personas bajo la confesión de su fe. Estos bautismos fueron los primeros “re-bautismos” conocidos en el movimiento.
El anabautismo se desarrolló en varios grupos en Europa durante el siglo XVI – incluyendo a las personas menonitas (quienes llevan el nombre por Menno Simons de los Países Bajos) – y se extendió a varios lugares. Las personas de este movimiento continuaron moviéndose y creciendo en número alrededor del mundo en los siglos siguientes.
El Congreso Mundial Menonita comenzó en 1925 como una forma de reunir a las muchas iglesias de diferentes corrientes del anabautismo. Hoy en día, el CMM tiene iglesias miembros en 58 países, cada una con su propia historia de cómo comenzaron y llegaron a ser parte de nuestra comunión anabautista. El Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial es un evento anual para las congregaciones miembros del CMM de todo el mundo, que adoran juntas en espíritu utilizando los mismos recursos de adoración, sabiendo que las personas nos pertenecemos unas a otras dentro de esta familia global de fe.
El movimiento anabautista comenzó como parte de un movimiento de renovación dentro de la Iglesia Católica en Europa a principios del siglo XVI. Parte de su inspiración proviene de la tradición Católica: el fuerte sentido de disciplina y comunidad que se encuentra en el monaquismo, por ejemplo, la atención al Espíritu Santo que se puede encontrar en el misticismo católico, o el énfasis en seguir a Jesús en la vida diaria en ‘The Imitation of Christ (La imitación de Cristo)’, de Thomas á Kempis. El anabautismo también tiene una deuda con Martín Lutero y el movimiento de la Reforma temprana, particularmente el énfasis de Lutero en la autoridad de las Escrituras y su énfasis en la libertad de la conciencia cristiana. Y el movimiento fue moldeado por el profundo malestar social y económico de su época que estalló en la Guerra de los Campesinos de 1524-1525.
Las mismas personas anabautistas, sin embargo, habrían dicho que simplemente estaban tratando de ser fieles seguidoras de las enseñanzas de Jesús y el ejemplo de la iglesia primitiva.
Aunque las fechas pueden ser algo arbitrarias, el movimiento anabautista comenzó “oficialmente” el 21 de enero de 1525 cuando un pequeño grupo de personas reformadoras cristianas se reunió para un servicio de adoración secreto en Zurich, Suiza. El grupo se sintió frustrado por la vacilación de su líder, Ulrich Zwingli, de promulgar los cambios en los rituales católicos que acordaron exigían las Escrituras, especialmente con respecto a la misa y la práctica del bautismo infantil. En su lectura de las Escrituras, el verdadero bautismo cristiano asumió un compromiso consciente de seguir a Jesús – algo que ningún infante podía hacer. Así que, el 21 de enero de 1525, este pequeño grupo de personas acordó bautizarse unas a otras como gente adultas. Aunque pasaría algún tiempo antes de que se enfocara el significado completo del bautismo, las primeras personas anabautistas entendieron que este acto simbolizaba la presencia del Espíritu Santo en el don de la gracia de Dios, un compromiso con una vida de discipulado diario y membresía en una nueva comunidad del pueblo de Dios.
Las personas integrantes del movimiento generalmente se referían a sí mismas como “hermanos y hermanas” (Brüder) —o más tarde con el término más descriptivo de “mentalidad-bautismal” (Taufgesinnten). Sus oponentes los etiquetaron como anabautistas (rebautizadores), en parte porque el “rebautismo” era un delito penal en el Sacro Imperio Romano, castigado con la muerte. Al principio, el grupo se resistió al término “anabautista” ya que en sus mentes no estaban rebautizando, sino bautizando correctamente por primera vez.
Pero con el tiempo, el nombre persistió. Hoy en día, anabautista es un término inglés aceptado para todos los grupos de la Reforma que practicaron el bautismo de creyentes (en lugar de infantes), y las denominaciones descendientes de ellos, como los amish, menonitas y hutteritas.
Sin embargo, con el tiempo surgió un movimiento coherente. Su identidad se forjó, al menos en parte, a partir de la necesidad de responder a varios desafíos básicos. Primero, en respuesta a las acusaciones de herejía por parte de las autoridades religiosas y políticas en la primera mitad del siglo XVI, las personas anabautistas se apresuraron a definirse a sí mismas como cristianas fieles y creyentes en la Biblia. En segundo lugar, las voces militantes entre las peronas, quienes estaban listas a imponer el cambio social y religioso con violencia obligaron a la gente anabautistas a aclarar su identidad como gente cristiana pacífica no resistente y respetuosa de la ley, cuya única arma era el amor. Y finalmente, frente a aquellas personas disidentes espiritualistas que favorecían una experiencia religiosa interna evitando las disputas teológicas y pasando desapercibidas por las autoridades, la gente anabautista se vió en la obligación de defender la naturaleza pública y visible de la iglesia.
A pesar de la diversidad de teología y práctica evidente en la primera generación de anabautistas, en la década de 1540 habían surgido tres grupos coherentes: Los Hermanos Suizos en los territorios de habla alemana; los Huteritas de Moravia; y los Menonitas de los Países Bajos y el norte de Alemania quienes se organizaron en torno al liderazgo de Menno Simons. Aunque estos grupos diferían de manera importante, no obstante se reconocían entre sí como miembros de la misma tradición religiosa, por lo que sus desacuerdos internos a menudo tomaban la forma de una disputa familiar.