• Reconociendo el impacto ambiental de su labor mundial, el personal del CMM se aplica un recargo por cada milla que recorren en avión.

    Lo recaudado será enviado al Fondo de Ayuda de la Iglesia Mundial del CMM, informa Bert Lobe, secretario de la Comisión de Diáconos, quien diseñó el plan a partir de propuestas anteriores y trabajó junto con Karen Martin Schiedel y Henry Hildebrand, asesor de desarrollo del CMM, para convertirlo en realidad. Lo recaudado será destinado a proyectos ecológicos de las iglesias miembros del CMM.

    “Lo importante es que estamos siendo consecuentes con lo que decimos”, dice Hildebrand. “Sentimos que lo que estamos haciendo aquí nos moviliza.”

    En los próximos años, por ejemplo, si se aplica el impuesto a todos los viajes de los delegados a reuniones del Concilio General en 2012 o a la Asamblea del CMM en 2015, el CMM podría considerar asociarse con otra organización con miras a un proyecto mayor, en vez de apoyar los proyectos más pequeños del Fondo de Ayuda.

    Se espera que el año próximo el programa, basado en una fórmula de US$50 por cada 1.000 kilogramos (2.200 libras) de carbono, genere ingresos de unos US$2.500 para el Fondo de Ayuda.

  • Los árboles han sido símbolos importantes en la historia anabautista. La tradición continuó cuando el Comité Ejecutivo se reunió en Estrasburgo, Francia, del 29 de julio al 4 de agosto de 2004.

    Arriba: Durante una excursión a lugares históricos anabautistas el Comité Ejecutivo del CMM y sus funcionarios pararon junto a este roble en Le Salm. Según la tradición oral este árbol fue plantado en 1793 en homenaje a los esfuerzos de Jakob Kupferschmiitt para obtener la exención del servicio militar para los anabautistas durante la Revolución Francesa.

    Abajo: En cada reunión el ejecutivo planta un árbol. En agosto, el grupo viajó a la iglesia menonita de Le Hang. El lugar fue escogido porque la iglesia menonita de Estrasburgo no posee un espacio adecuado para un árbol y porque Le Hang está cerca del “árbol menonita” de Le Salm (ver arriba).

    Cada árbol que plantó el CMM tiene una placa al pie que dice: “En honor de la creación de Dios y de la iglesia universal”.

    Foto: Max Wiedmer

    Este artículo apareció por primera vez en‚Äã Courier/Correo/Courrier 2004-4