Siguiendo a Jesús nuestra esperanza en (para) la crisis climática

Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.

¿Qué significa “seguir a Jesús”? ¿Qué significa seguir a Aquel que es nuestra esperanza?

Estas preguntas adquieren especial importancia en un momento en el que la gente de todo el mundo está preocupada por el destino de nuestro hogar terrenal. Incluso mientras luchamos con los efectos inmediatos del coronavirus, nos enfrentamos a una crisis más generalizada al ver los cambios rápidos y alarmantes en nuestro medio ambiente.

Para algunos de nosotros, la “esperanza” significa contar con la venida de Cristo para rescatarnos de la catástrofe. Entonces, abandonamos demasiado rápido la creación amada de Dios.

Para otras personas, la “esperanza” significa participación activa, no solo cambiando nuestras costumbres, sino tratando de que nuestras sociedades y personas en el liderazgo político cambien sus costumbres. En nuestro caso, en lugar de Jesús, nos convertimos fácilmente en “nuestra propia esperanza”.

Nuestra agenda como personas que seguimos a Jesús

Las personas anabautistas han trazado una línea clara entre el llamado de Jesús de amar a la persona enemiga y de negarse a participar en la guerra. Es más, hemos llegado a ver el llamado a seguirlo a Él como un llamado a trabajar activamente por la paz en nuestro mundo, incluyendo pedir a los gobiernos que cambien sus maneras violentas.

Pero, ¿cómo seguimos a Jesús en relación con una crisis global que no existía en el mundo en el cual Él enseñó? Al vivir en un mundo preindustrial, Jesús no abordó los problemas climáticos o incluso el cuidado de la creación en general. ¿Significa eso que el Nuevo Testamento no tiene nada que decirnos sobre nuestro entorno frágil y en peligro de extinción?

De ninguna manera.

“Seguir a Jesús” tendría que ser replanteado una y otra vez a medida que cambiaran los tiempos y las circunstancias, hasta nuestros días. Como nos muestra Hechos, los círculos de personas seguidoras de Jesús se trasladaron rápidamente más allá del campo de Galilea y Judea, volviéndose “globales”, echando raíces en ciudades cosmopolitas como Éfeso, Corinto y Roma.

Himnos a Cristo

Sí, Jesús fue recordado como sanador, maestro y narrador de historias, así como lo vemos en los Evangelios. Pero las personas que le seguían vinieron a verlo y a confesarlo como Señor y Salvador cósmico, esperanza de toda la creación, como expresaron en los grandes “himnos a Cristo”.

En uno de esos himnos leemos sobre el Logos, el “Verbo”, que no solo estaba con Dios, sino que era Dios, por medio de quien “todas las cosas fueron hechas” (Juan 1,3). El Evangelio de Juan nos presenta a Jesús como ese Logos que se hizo carne y “habitó” entre nosotros (1,14).

En otro gran himno a Cristo, Jesús es adorado como el “icono” del Dios invisible, el primogénito de “toda la creación” a través de quien y para quien fueron creadas “todas las cosas” en el universo. A través de Él, Dios se complació en reconciliar “todas las cosas”, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1,15-20).

Estos himnos nos recuerdan que si queremos ser fieles al Jesús de las Escrituras, no debemos elegir entre el Verbo a través del cual todas las cosas fueron hechas y el Verbo que se hizo carne en Jesús. No debemos crear una dicotomía entre creación y nueva creación.

La verdad que está en Jesús

Seguir a Jesús es “aprender a Cristo”, como dice Efesios, es decir, “la verdad que está en Jesús” (4,20.21). Aquel en y por quien “todas las cosas” son absurdas, es Aquel en y por quien un Dios salvador reúne todas las cosas (Efesios 1,10). Toda la creación gime en anticipación de que las personas seguidoras de Jesús aprendan a Cristo de esa manera, como Pablo podría haber dicho (para adaptar Romanos 8,18-25).

Si bien hay muchas otras preocupaciones en nuestra bandeja como Comisión de Fe y Vida, hemos alentado el establecimiento del Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación, y nos comprometemos a hacer nuestra parte para fortalecer la capacidad de nuestra familia global para responder fielmente a la crisis climática como personas seguidoras de Jesús llenas de esperanza.

Tenemos la oportunidad de “aprender a Cristo” en forma conjunta, como una familia global, para fortalecer nuestra esperanza de tal manera que nos involucre plenamente en el amor de Dios por la creación. Se necesitará valor, imaginación, compromiso con el discipulado y confianza en Aquel que nos promete un “futuro con esperanza” (Jeremías 29,11).

—Comunicado del Congreso Mundial Menonita escrito por Thomas R Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida del CMM. Es miembro de First Mennonite Church, Kitchener, Ontario, Canadá.

Haga clic aquí para leer más sobre el Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación

¡Necesitamos su opinión!

El Grupo de Trabajo para el Cuidado de la Creación le solicita que responda  la encuesta sobre el cuidado de la creación, ¡necesitamos su opinión! A medida que comenzamos nuestra labor, como grupo de trabajo, consideramos importante escuchar de ustedes como congregación perteneciente al Congreso Mundial Menonita, sobre temas relacionados con el cuidado de la creación como el cambio climático, por ejemplo.

Sus observaciones son fundamentales para la creación de un plan de trabajo que contenga los aspectos del cuidado de la creación que las iglesias consideren más importantes y a medida que vamos proporcionando recursos para las iglesias que desean abordar temas como el cambio climático y otras formas de degradación ambiental que impactan a nuestras congregaciones.

Por favor, tómese, ya sea en forma individual o junto con otros miembros de su congregación, alrededor de 15 minutos para completar esta encuesta.

Apreciamos mucho sus aportes ¡Gracias por participar!

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