Una paz que sobrepasa todo entendimiento…
Filipenses 4,6-7
Otros textos sugeridos: Isaas 12,2-6; Lucas 1,46-55
Una paz que sobrepasa todo entendimiento…
Filipenses 4,6-7
Otros textos sugeridos: Isaas 12,2-6; Lucas 1,46-55
“La justicia se siembra en paz y da su fruto a los que promueven la paz” (Santiago 3:18)
En un mundo asolado por la violencia, no es fácil ser una iglesia de paz, una iglesia entregada al camino de la paz de Cristo. Este camino requiere mucha intencionalidad, persistencia y aun sacrificio. No siempre hay certeza de que el camino de paz de Cristo sea eficaz. Y, sin embargo, el autor de Santiago nos recuerda que es importante cómo sembramos nuestras semillas. Si realmente deseamos el fruto de la justicia, debemos sembrar en paz.
Los menonitas constituyen una de las tres iglesias históricas de paz, junto con la Sociedad de Amigos (cuáqueros) y la Iglesia de los Hermanos. Dichas iglesias, a lo largo de su historia, han manifestado que la paz y el camino de la paz son fundamentales para la participación en el Reino de Dios.
¿Cómo construye tu iglesia una identidad de fe enraizada en el camino de la paz? Como comunidad mundial de fe, estaremos conmemorando el Domingo de la Paz, el 18 de septiembre de 2016. ¿Cómo fomenta tu iglesia la paz tan necesaria en nuestro mundo?
-Andrew Suderman, Secretario de la Comisión de Paz del Congreso Mundial Menonita
Haga clic aquí para ver los recursos para la adoración del Domingo de la Paz 2016.

Bogotá, Colombia – La universidad Conrad Grebel fue la anfitriona de académicos, profesionales, artistas y lideres de iglesias en la inauguración de la Conferencia y Festival Mundial Menonita para la Consolidación de la Paz que se celebró del 9–12 de junio de 2016. En Waterloo, Ontario, Canadá, 203 personas de 20 países (desde Canadá a Colombia a la RD del Congo) asistieron a 30 sesiones simultáneas.
Tres oradores de plenarias (incluyendo a Fernando Enns de Alemania y Paulus Widjaja de Indonesia, conocidos por su servicio con el Congreso Mundial Menonita), dos oradores en el banquete, siete narradores y seis oyentes dirigieron el evento. Además de ponencias, la conferencia incluyó siete instalaciones de arte, fotografía y sonido, un concierto, una obra de teatro, tres reuniones de adoración y dos círculos de percusión.
La conferencia examinó una diversidad de temas relacionados con la paz, como la inclusión y la exclusión en la iglesia menonita, desarrollo y medios de subsistencia, historia y teología, la práctica reflexiva, y estudios de casos desde la India hasta Indonesia y desde Laos hasta Sudáfrica.
La Comisión de Paz del CMM condujo un taller para explorar la idea de una Red Mundial Anabautista de Paz (GAPN, por sus siglas en inglés). Jenny Neme y Robert J. Suderman (ambos de la Comisión de Paz) y Noé Gonzalia (miembro del Comité Asesor de GAPN) compartieron historias para resaltar la importancia de la red, las bendiciones de estar interconectados y el apoyo y la solidaridad que vienen con ella.
“Hubo un buen espíritu de participación e interés en la idea de la Red Mundial Anabautista de Paz y en la propuesta presentada. La mayoría de los comentarios y preguntas se centraron en la estructura orgánica de la red,” dice Andrew Suderman, secretario de la Comisión de Paz, quien dirigió el taller y el debate posterior. “Es emocionante ver cómo esto ya ha inspirado a algunos a pensar en maneras en las que ya estamos apoyandonos y en como podemos brindarnos apoyo mutuo hacia el futuro en la medida en que la red comienza a tomar forma.”
El evento incluyó eventos creativos por la noche: el jueves concierto público “Voces por la Paz” y el sábado el estreno de la obra “Yellow Bellies: Una Historia Alternativa de la Segunda Guerra Mundial” en el teatro Theatre of the Beat’s y la clausura con un culto de adoración el domingo por la mañana y la plenaria final.
Los fondos para el evento provinieron de 23 patrocinadores y donantes, incluyendo el Concilio de Investigación de Ciencias Sociales y Humanidades de Canadá y la Cooperativa de Ahorros y Unión de Crédito Menonita.
—Comunicado del Congreso Mundial Menonita

Se calcula que hay 9.500 congregaciones en todo el mundo que integran la familia Congreso Mundial Menonita (CMM). Dichas congregaciones se encuentran en todos los continentes y en diversos contextos, lo que significa que existen, potencialmente, miles de comunidades activas de la paz de Cristo ávidas de reconciliación. La visión de la Comisión de Paz del CMM consiste en animar, fomentar y brindar recursos a estas organizaciones comunitarias de paz.
Al tener presente esta visión, quisiéramos conocernos más como iglesias miembros del CMM. Les formulamos la sencilla pregunta: “¿Considera que su iglesia cumple con el anhelo de ser una Iglesia de Paz?”
¿Qué pudimos conocer?
Las respuestas nos alentaron y conmovieron mucho por su vulnerabilidad y la mirada íntima y profunda de la vida de las iglesias miembros del CMM. Nos pusieron en contacto con sus desafíos y los compromisos que han asumido las iglesias debido a su deseo de ser embajadoras eficaces de la paz en nuestro mundo quebrantado.
¿Qué pudimos conocer?
Todos los encuestados expresaron el profundo deseo de ser “Iglesias de Paz”, es decir, comunidades de discípulos de Jesús que promovieran activamente la no violencia en su contexto particular. Esto es alentador y no se debe dar por sentado.
Todos los encuestados se refirieron a las iniciativas importantes y creativas que llevan adelante para fortalecer su identidad como Iglesias de Paz.
La mayoría de los encuestados destacaron las declaraciones “oficiales” importantes que las identificaban como iglesias que compartían la visión de las Iglesias de Paz.
Todos los encuestados señalaron que existe una distancia entre las declaraciones oficiales de la iglesia y la vida de la iglesia y las congregaciones. Nuestras acciones no coinciden con nuestros dichos.
Todos los encuestados plantearon desafíos importantes y abrumadores que se les presentan al esforzarse por ser Iglesias de Paz, desafíos enormes que varían según el contexto.
Todos los encuestados manifestaron que el concepto de paz está cambiando: de la reacción (no le hagas mal a los demás) a la acción (haz el bien a los demás).
Todos los encuestados dijeron que necesitaban más recursos y fondos a fin de fortalecer su identidad como Iglesias de Paz.
¿Cuáles son los desafíos?
Los aspectos más conmovedores de las respuestas hacían referencia a los desafíos en el contexto de ser Iglesias de Paz. (Para leer el informe completo, visite www. http:// mwc-cmm.org/node/100) Es evidente que nuestra visión para los 9.500 embajadores comunitarios de paz que trabajan con eficacia en cada contexto, responde a una gran vocación. Hay dos cuestiones muy palpables: la vocación de paz es sumamente importante y necesaria, y seguir dicha vocación es extraordinariamente complejo.
Por razones de espacio no es posible ahondar en los detalles. Pero, a continuación daremos un vistazo a los desafíos que se nos presentan:
Desde Canadá: El impacto del materialismo, la riqueza y comodidad individualistas nos vuelve insensibles y nos “protege” del mundo quebrantado por la pobreza, la revolución y la violencia.
Desde Honduras: La influencia constante del machismo en las relaciones sociales y de género opaca la paz de Cristo.
Desde Taiwán: El ambiente militarizado generado por miles de misiles chinos que apuntan a Taiwán dificulta que amemos a nuestros enemigos según el mandato de Cristo.
Desde Indonesia: Vacilamos al forjar una identidad como Iglesias de Paz porque los pastores de nuestras iglesias se gradúan de seminarios que no les brindan una formación pacifista.
Desde España: Compartimos unos con otros un “nido de amor”, pero es necesario que hagamos mucho más.
Una cuestión apremiante
Cualquiera de estos desafíos es tremendo. En su conjunto, se puede observar la magnitud de nuestra vocación. Al mundo le hace mucha falta la paz, pero es muy complejo llevarla a la práctica. Quizá la mejor lección que podamos aprender de las respuestas es que no seremos Iglesias de Paz “sin haberlo premeditado”. Si queremos ser Iglesias de Paz, tendremos que bregar por ello, intencionada, abierta y estratégicamente.
Recuerdo cuando visitamos a los líderes de una congregación semirural de la región central de la India. Nos comentaron que sus hijos y nietos ya no sabían lo que significaba ser “menonitas”. Esto les entristecía y preguntaban: “¿Qué hará el CMM al respecto?”
Esta pregunta proveniente de la India es profunda. Define una identidad teológica preferencial. También afirma que esta identidad debe ir acompañada de conductas por parte de la congregación y la iglesia que fomenten y fortalezcan intencionadamente dicha identidad.
¿Qué hace el CMM al respecto?
El CMM responde de varias maneras:
Primero, seguimos promocionando nuestras Convicciones compartidas, elaboradas por el CMM en 2006. Brindan una base común para nuestro deseo de ser Iglesias de Paz anabautistas. Están para que las estudiemos, compartamos e implementemos.
Segundo, el CMM aprobó varios libros, informes y ponencias que pueden serles provechosas a las iglesias miembros que se proponen fortalecer su identidad anabautista-menonita. Libros tales como Lo que juntos creemos de Alfred Neufeld, Una cultura de paz de Paulus Widijaia, Alan y Eleanor Kreider, y De semilla anabautista de C. Arnold Snyder, constituyen buen material de estudio sobre la identidad anabautista desde diversos ángulos (histórico, teológico, etc.). (Para obtener una lista completa de los libros, visite http://mwc-cmm.org/node/418) El informe final del diálogo luterano/CMM, Sanación de la memoria: reconciliación en Cristo, y el informe final del diálogo católico/CMM, Llamados a trabajar juntos por la paz, son documentos muy útiles que se podrían adaptar al ministerio educativo de la iglesia. Además, las tres ponencias que discutió y aprobó recientemente el Comité Ejecutivo del CMM, constituyen otros recursos útiles e instructivos que han sido elaborados por el CMM. (Para leer las ponencias, visite www.mwc-cmm.org/ node/224)
Tercero, la Comisión de Fe y Vida del CMM tiene previsto ofrecer “talleres sobre la identidad” a las iglesias que los soliciten. La Comisión espera que estos seminarios sean encuentros cara a cara, dinámicos e inspiradores, que examinen temas vinculados a la identidad anabautista junto con especialistas idóneos.
Cuarto, el CMM proyecta establecer representantes regionales en cada continente. Estas personas pueden incentivar que las iglesias miembros de la región juntas aborden cuestiones y desafíos vinculados a la paz.
Quinto, el CMM tiene como objetivo elaborar y difundir materiales que sean utilizados en las escuelas afines a nuestras iglesias. Este deseo surgió de dos consultas promovidas por el CMM y realizadas por educadores menonitas en las reuniones de Paraguay 2009 y Suiza 2012, durante las cuales surgió la necesidad de producir algunos materiales básicos y comunes para las escuelas, y así aportar a la construcción de la identidad.
Sexto, la Comisión de Paz del CMM diseñó un atractivo “Afiche de la paz” que servirá como un útil recordatorio sobre la centralidad de la paz en el evangelio de Cristo. (Se incluirá el afiche en la página central de esta edición de la revista.) Esperamos que este recurso visual tenga un lugar destacado en los espacios de culto de las congregaciones del CMM. Además, la Comisión de Paz está abocada a la elaboración de algunas pautas para evaluar y administrar conflictos.
Finalmente, y quizá como elemento de mayor importancia, el CMM brinda una oportunidad y una estructura real que permiten que las iglesias miembros de todo el mundo manifiesten: “Nos pertenecemos”. Seguramente alguien preguntará: “¿A qué pertenecen? ¿Por qué pertenecen? ¿Por qué es importante pertenecer?” Estas preguntas presentan excelentes oportunidades para aclarar nuestra identidad y vocación como Iglesias de Paz.
Robert J. Suderman es Secretario de la Comisión de Paz del CMM
Afiche de Paz
Haga clic aquí para ver este afiche. Este afiche, elaborado por la Comisión de Paz del CMM y diseñado por Glenn Fretz, tiene por fin recordarles a las iglesias miembros del CMM la centralidad de la paz en el evangelio de Cristo.
Sidebar
¿Quiénes respondieron la Encuesta sobre la paz?
La Comisión de Paz del CMM formuló la pregunta: “¿Considera que su iglesia cumple con el anhelo de ser una Iglesia de Paz?”. Respondieron 21 iglesias miembros (de cien), de cuatro continentes.
Participaron las siguientes iglesias:

Así como las partes del corazón, las cuatro comisiones del CMM sirven a la comunidad mundial de iglesias afines al anabautismo, en las áreas de diaconado, fe y vida, paz y misiones. Las comisiones preparan materiales para la consideración del Concilio General, brindan guía y proponen recursos a las iglesias miembros, además, propician redes y compañerismo en relación al CMM trabajando juntos en temas de interés y enfoque común. A continuación, una de las comisiones comparte un mensaje de la perspectiva de su ministerio.
Hay un término sudafricano que ha sido decisivo en la difícil trayectoria de su pueblo en la búsqueda de la reconciliación –ubuntu. Los idiomas occidentales no tienen un equivalente a ubuntu, una palabra que expresa la esencia de la humanidad y su interconexión. En algunas formas se ha convertido en una abreviación del proverbio Zulu umuntu ngumuntu ngabantu , que más o menos puede traducirse como “una persona es una persona debido a las otras personas.” Lo que le afecta a uno le afecta a otros, y esto importa porque nuestra humanidad – nuestro ser – depende de otros.
Estas nociones van en contra del individualismo occidental. También proporciona una perspectiva diferente de cómo vivir y cómo nos relacionamos con los demás. Si vemos a otros más allá de nosotros mismos, eso nos permite explorar formas en las que podemos caminar unos con otros en nuestra búsqueda común de la humanidad y de la dignidad.
Como nos recuerdan nuestros hermanos y hermanas aborígenes australianos: “Si ha venido a ayudarme, está perdiendo el tiempo. Si ha venido porque su liberación está ligada a la mía, entonces trabajemos juntos.”
Como anabautistas, tenemos una continua inquietud histórica por la paz (shalom), la cual está íntimamente conectada a temas de justicia. Como discípulos de Cristo que vemos la paz como evangelio, tenemos una carga pesada necesaria: debemos caminar unos con otros a medida que juntos atestiguamos y participamos en el Reino de paz de Dios en la tierra. Ciertamente, como lo resalta la cita anterior, nuestra búsqueda hacia la paz y la justicia en nuestro mundo descansa en el caminar unos con otros, desde la acera de enfrente a todo el mundo. Amar al prójimo como a nosotros mismos como lo enseñó Jesús es el fundamento para construir una perspectiva ubuntu.
Desafortunadamente, las realidades sudafricanas actuales también nos enseñan lo que sucede cuando fallamos en reconocer nuestra humanidad común e interconectada. La codicia, el mal uso del poder, el racismo y el egoísmo comienzan a plagar y a disolver la comunidad. Aquellos privilegiados y cómodos tienden a olvidar a los que sufren. Y pronto, nosotros, como Caín, ¡también olvidamos ser guardas de nuestros hermanos (y hermanas!) (Génesis 4:9).
Si realmente estamos interesados en la búsqueda de la justicia y en encarnar la paz en nuestro mundo, entonces se nos encarga como iglesia – un pueblo “llamado” a buscar el Reino apacible de Dios – a caminar con otros en esta búsqueda. Como nos recuerdan nuestros hermanos y hermanas sudafricanos, esta es la manera en la que llegamos a entender mejor nuestra identidad y nuestra propia existencia.
Que podamos recordar esto al caminar con Dios y con los demás,
-Andrew Suderman, Secretario de la Comisión de Paz del Congreso Mundial Menonita

En una de las sesiones de trabajo, en la Asamblea Reunida 2015 del Congreso Mundial Menonita, en Harrisburg, Pennsylvania, el pasado mes de julio, ex trabajadores y actuales servidores del CMM, durante la reunión intercambiaron café proveniente de sus respectivos países. Desconocida para muchos, una marca especial, canjeada ese día, no era simplemente otro café.
Café por la Paz de las Filipinas es un café JUSTO.
La historia de este café de paz y justicia, está profundamente enraizada en el corazón de Mindanao en medio del conflicto y los disturbios.
La historia de CAFÉ POR LA PAZ
Dann y Joji Pantoja migraron a Canadá para establecer su familia durante los años 80s, cuando las Filipinas se encontraban en el momento más crítico de los disturbios en contra de una dictadura. En 2006, sintieron que el Señor los estaba guiando a servir nuevamente en su país de origen; pero esta vez, en una provincia en la parte sur de las Filipinas, un sitio de donde tampoco eran originarias sus familias. Eligieron establecer su misión de construcción de paz en la Ciudad de Davao. A pesar de que ésta ciudad es hermosa y generalmente pacífica, está rodeada por el conflicto Mindanao acentado en los altiplanos.
La pareja no perdió el tiempo trabajando en cosas diferentes a su pasión por la construcción de paz. Pronto, Dann estableció la Comunidad de Constructores de Paz, Inc., mientras su esposa Joji fundó el Café por la Paz, Inc., un negocio inclusivo, comprometido con la protección y el realce del medio ambiente, trabajando con campesinos en busca de mejoras y brindando apoyo a los constructores de paz en el lugar.
Café por la Paz tiene una simple pero elegante tienda en la Ciudad de Davao. Los visitantes pueden ver el empeño en promocionar el café producido por los habitantes del lugar. Pero al examinar más de cerca, uno puede darse cuenta que no se trata solamente de promocionar el café del lugar, sino que se impulsa la paz y la justicia por medio del comercio justo. De hecho, este café es una representación visual del arduo trabajo y el difícil recorrido detrás del galardón de Joji, reconocido incluso por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas.
Cuando la pareja visitó por primera vez el altiplano en Mindanao, se comprometieron en impulsar el diálogo entre los grupos cuyos problemas y conflictos tenían como raíz principal la propiedad de las tierras. Las peleas, los disturbios y los conflictos provenían de injusticias cometidas cuando los inmigrantes con títulos de propiedad acudieron en masa a las tierras ancestrales de los indígenas residentes, quienes no poseían títulos para demostrar pruebas legalmente válidas como propietarios. Además, estos pobres agricultores de café casi no obtenían nada por sus granos de alta calidad porque las grandes corporaciones tienen la capacidad de negociar su producto a un precio muy barato.
En estos diálogos y conversaciones sobre la paz, la pareja observó que el café era la bebida principal que se servía. Cuando las personas beben café juntas, parecen estar más tranquilas y son más agradables.
Así que de ahí provino la inspiración para trabajar con los agricultores de café del lugar, para impulsar la colaboración entre los grupos en conflicto e inducir el inicio de la construcción de paz.
Joji brindó entrenamiento a los agricultores de café, enseñándoles su importancia en el ciclo de producción y el valor monetario real del grano. Desde la plantación y la producción hasta la comercialización, Joji fue implacable en propugnar la construcción de la paz entre los agricultores de café en Mindanao. Utilizando sus propias redes y recursos, pudo aprovechar los mercados internacionales que estaban dispuestos a negociar el café de los agricultores de una forma justa.
Hasta la fecha, Café por la Paz está negociando con mercados internacionales en Canadá, EE.UU. y pronto también en Australia y Nueva Zelanda. La promoción de la paz de Café por la Paz, se está extendiendo no solamente en el sur de las Filipinas sino también en la región de la Cordillera en el norte, donde existen historias de conflictos similares.
Café por la Paz fue uno de los seis ganadores del IIX Desafío para la Innovación de la Paz N-Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas para “la consolidación de la paz sostenible, extendible, e inclusiva, que tiene un impacto transformador y a largo plazo.” El galardón fue otorgado a Joji Pantoja, fundadora y Directora Ejecutiva de Café por la Paz el 23 de octubre, 2015 en la ciudad de Nueva York. Casi como si se tratara de un preludio de este galardón, Joji fue nombrada presidenta de la Comisión de Paz del Congreso Mundial Menonita.
En verdad, la justicia y la paz trabajan juntas y son alcanzables aun a través de pequeños medios –como café JUSTO.
Remilyn Mondez (Filipinas) es profesora auxiliar en Malayan Colleges Laguna y en la actualidad está cursando su doctorado en comunicaciones. Fue una de las oradoras de los YABs en PA 2015 y delegada en GYS 2009.

Pietermaritzburg, Sudáfrica – Las iglesias miembros del Congreso Mundial Menonita (CMM) celebraron el Domingo de Paz el 20 de septiembre de 2015, y también reconocieron las maneras en las que desean la paz para sus comunidades.
En Colombia, las iglesias Menonitas y Hermanos Menonitas, y las organizaciones de la Red de Servicio Anabautista Mundial Justapaz y Mencoldes reflexionaron en el significado de la paz como evangelio. Celebraron el Domingo de Paz con el evento nacional Pan y Paz en el cual muchas congregaciones compartieron el pan y las bendiciones en sus vecindarios. Pan y Paz hizo un llamado a las iglesias locales a reflexionar en la relación entre la justicia económica y la paz, y se centraron en apoyar las conversaciones de paz en Colombia con el tema “Parar la guerra: Posibilitar la paz”
En Centroamérica, la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña, una iglesia miembro del CMM en Honduras, junto con Casa Horeb, una congregación menonita en Guatemala, el Domingo de Paz se pronunciaron sobre los continuos desafíos y las injusticias que enfrentan.
La Iglesia Evangélica Menonita Hondureña nos recuerda que en tanto haya personas que vivan en la pobreza mientras que otros no controlan su codicia, sus países todavía carecerán de paz. Señalan que las autoridades gubernamentales encarnan valores diferentes a los del Reino de Dios.
“Señalamos la incapacidad de la clase gobernante en su responsabilidad de impartir justicia, siendo estos procesos desiguales, amañados, dolosos. La militarización de la sociedad como alternativa para ofrecer seguridad, misma que a la fecha no satisface las expectativas del pueblo, ya que las muertes diarias se suman y siguen ligadas a esto en los barrios y colonias del país y que en lugar de buscar verdaderas soluciones a la crisis económica, se ofrecen acciones populistas que no son respuesta a las ingentes necesidades de las mayorías.”
Y, sin embargo, nuestros hermanos y hermanas hondureños, continúan trabajando hacia una paz integral en su intento de participar en el Reino de Dios y de ser dirigidos por sus valores.
“Somos una iglesia históricamente pacifista y no violenta, fundamentada en los valores del Reino de Dios como lo son: El Amor, La Justicia, La Paz, El Perdón, La Reconciliación. Creemos en la transformación de los conflictos a través del diálogo sincero y equitativo y promovemos el respeto a los derechos humanos.”
Casa Horeb dio a conocer un pronunciamiento de la necesidad de que el Reino de Dios se ponga de manifiesto tanto en el mundo como en el contexto guatemalteco. “Expresamos con humildad nuestro llamado, que se basa en las demandas radicales que el Reino de Dios exige, especialmente en este país que se considera cristiano: el amor que nos hace vernos como prójimos, la justicia que nos exige ser constructores de bienestar, y la paz que nos impulsa a vivir una vida de servicio (no de aprovechamiento egoísta, de asalto al patrimonio de todos y de cinismo para buscar justificaciones).”
La paz se lleva a cabo cuando de forma intencionada hacemos esfuerzos para vivir en relaciones justas con los demás, con Dios y con la creación. Sin embargo, nuestros hermanos y hermanas de Colombia, Honduras y Guatemala nos recuerdan que mientras la gente siga sufriendo, la injusticia siga su curso, la corrupción robe a los necesitados y la gente continúe asumiendo que la violencia traerá al mundo el shalom que el mundo necesita tan desesperadamente, todavía sufrimos la falta de relaciones justas.
Por lo tanto, nuestros hermanos y hermanas de Honduras nos llaman a la acción: “Pedimos a todos los miembros de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña, a los Hermanos Menonitas del mundo y a los hermanos de las iglesias con las que compartimos la honra, la sujeción y la obediencia al nombre de Jesucristo, decretar un día de ayuno y oración por nuestra nación, pidiendo que el Señor nos guie hacia una verdadera transformación social, liberando a nuestro pueblo de la injusticia social, la corrupción y la impunidad.”
Nuestra misión de ser constructores de paz y de hacer la paz de Dios una realidad continúa. Que prestemos atención al llamado de nuestros hermanos y hermanas.
—Andrew Suderman, Secretario de la Comisión de Paz del CMM
Para ver el pronunciamiento de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña en su totalidad, haga clic aquí.
Para ver en su totalidad el pronunciamiento de Casa Horeb, una congregación menonita en Guatemala, haga clic aquí.
Para ver un video de Pan y Paz en Colombia, haga clic aquí.

Pietermaritzburg, Sudáfrica – El 21 de septiembre señaló el Día Internacional de la Paz – un evento que se observa alrededor del mundo con la esperanza de que los ciudadanos del mundo renueven su deseo de trabajar por la paz. El Congreso Mundial Menonita y sus iglesias miembros participaron en este día mundial de compromiso por la paz celebrando el Domingo de la Paz el día 20 de septiembre de 2015.
Al centrarnos en la paz, no estábamos muy lejos de las imágenes que nos conmocionaron al reconocer que el mundo aún necesita desesperadamente shalom.
A principios de septiembre, el mundo se disgustó en gran manera con las fotos del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi (3) que apareció en las costas de Turquía. Nos enfrentamos con las ramificaciones de años de guerra civil en Siria y el bombardeo continuo de los poderes extranjeros.
Vemos el precio humano que se ha pagado por la perpetuación de la guerra y la violencia.
Aunque el flujo de personas que salen de Siria y de otros países, como Afganistán e Irak, ha sido descrito como una crisis de refugiados, sabemos que no es más que un síntoma de un problema mucho más grande. Europa ha estado en la mira por la manera en la que sus países han respondido a la afluencia de refugiados y de aquellas personas en busca de asilo que cruzan sus fronteras.
Pero este no es solamente un asunto de la región. Por décadas, Colombia y la R.D del Congo han visto un gran número de personas huyendo que han sido internamente desplazadas debido al conflicto actual.
Esta es una cuestión humana con profundas consecuencias.
En el libro de Santiago se nos recuerda que “el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz” (Santiago 3:18, NVI). El autor de Santiago nos recuerda que la manera en la que sembramos importa. Nuestros gobiernos siguen asumiendo que la paz y la justicia pueden ser logradas mediante la violencia. No es de sorprenderse que la paz que se busca mediante el uso de armas y bombas siga siendo inalcanzable.
Y la espiral de violencia cuesta vidas humanas.
Como personas que buscamos sembrar la paz, nos gustaría compartir historias de la(s) forma(s) en la que nuestras iglesias han respondido a la crisis de refugiados en Europa y en el Medio Oriente o en la escena de fondo de violencia que transcurre en nuestras comunidades y regiones.
Iglesias miembros de Europa, ¿cómo están respondiendo al flujo de refugiados que entran a la UE? ¿De qué maneras pueden las otras iglesias alrededor del mundo apoyar sus esfuerzos?
Iglesias miembros en otras partes del mundo, ¿cómo están respondiendo a esta crisis inmediata en Europa y el Medio Oriente? ¿Cómo están trabajando para ser pacificadores en medio de la violencia y la injusticia en su comunidad y región?
Haga clic aquí para compartir historias de cómo está respondiendo su iglesia.
Haga clic abajo para apoyar a los organismos miembros de la Red de Servicio Anabautista Mundial que están trabajando con los refugiados y en la construcción de la paz:
—Andrew Suderman, Secretario de la Comisión de Paz del CMM

Foto: Caisse de secours (http://caissedesecours.menno.fr/)

Lloramos con aquellos cuyas tierras son devastadas por la guerra.
Lloramos con los que a causa de la guerra y la violencia, ya han perdido su hogar.
Lloramos con los que dejan atrás lo que conocen en búsqueda de una vida mejor para sus hijos y sus familias.
Lloramos con Abdullah, el padre de Aylan y Galip Kurdi, al afrontar ahora la vida sin sus hermosos hijos y su compañera en la vida.
Lloramos sobre Aylan y su hermano Galip cuyas vidas han sido arrebatadas tan pronto de forma trágica.
Lloramos sobre Rehan, su madre, que quería una mejor vida para sus hijos.
Lloramos sobre los miles de niños, mujeres, y hombres que ya han perdido la vida en busca de esperanza.
Lloramos también por nuestra complicidad en causar y alimentar el continuo conflicto que ha desplazado a miles alrededor del mundo.
Lloramos por nuestra complicidad mientras nos engañamos a nosotros mismos al pensar que más violencia traerá la paz.
Lloramos por nuestra complicidad al hacernos los de la vista gorda, ignorando el sufrimiento y la grave situación de nuestros hermanos y hermanas.
Lloramos por nuestra complicidad en los sistemas y poderes de este mundo que continúan oprimiendo y deshumanizando a algunos a cambio del privilegio y el confort de otros.
Lloramos por nuestra complicidad en los sistemas y poderes de este mundo que mantienen la gente a raya para que nuestra seguridad y confort no se vean obstaculizados.
Lloramos por nuestra complicidad al no acoger con agrado al extranjero en momentos de necesidad.
Lloramos por nuestra complicidad al no oír el clamor de los demás.
Lloramos a causa de la falta de poder y la impotencia que sentimos al no ser capaces de detener los conflictos persistentes, cuyo resultado son los desplazados.
Lloramos a causa de la falta de poder y la impotencia que sentimos al no ser capaces de salvar a aquellos que han caído en el mar.
Lloramos a causa de la falta de poder y la impotencia que sentimos porque vemos el sufrimiento ajeno.
Lloramos porque sabemos que esta no es la manea que Dios quiere que nos tratemos.
Lloramos porque sabemos que este no es el sueño que Dios tiene para el mundo.
Lloramos porque no sabemos qué más hacer.
Dios, se con Aylan, Galip, y su madre Rehan.
Dios, se con Abdullah, su padre.
Dios, se con los otros miles que han muerto en busca de paz y refugio.
Dios, se con nosotros a medida que damos un paso fuera de nuestra complicidad para que podamos encarnar la calidez, la hospitalidad, y el amor hacia los demás que ya nos has demostrado.
Dios, se con nosotros mientras buscamos la paz en paz.
Dios, se con todos nosotros.
por Andrew Suderman, Secretario de la Comisión de Paz del CMM

Panamá – Pedidos de oración en el marco de su lucha por la tierra fue la solicitud principal que le presentaron los líderes de la iglesia y de las comunidades indígenas a la delegación del Congreso Mundial Menonita, en su visita a Panamá en febrero de 2015.
Líderes de la Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá, iglesia miembro del CMM, invitaron a la delegación del CMM para informarle sobre su larga lucha para lograr el reconocimiento y respeto de los títulos legales de sus tierras ancestrales.
Pese a las garantías constitucionales que existen respecto a la propiedad de la tierra, el gobierno está haciendo poco y nada para impedir la ocupación ilegal de las tierras por colonos, la tala y venta de los árboles –especialmente del cocobolo– y el uso de las tierras para el pastoreo.
La delegación estaba integrada por cuatro personas, auspiciadas conjuntamente por las Comisiones de Paz y Diáconos del CMM: Joji Pantoja de las Filipinas, Jack Suderman de Canadá, Gladys Siemens de Brasil y Henk Stenvers de los Países Bajos.
Se reunieron durante un día en la Ciudad de Panamá con líderes de la iglesia, que también brindan liderazgo al Congreso Nacional del pueblo wounaan. Y luego visitaron tres aldeas adonde llegaron en bote, sincronizando el horario de salidas y llegadas según la marea alta de los ríos del interior.
En cada aldea realizaron un culto nocturno y pernoctaron. A la mañana, la delegación escuchó informes sobre cómo la usurpación de tierras indígenas llevó a que muchos perdieran la esperanza y la paciencia porque sentían que sus pedidos pasaban inadvertidos.
La delegación fue testigo de la firme convicción del poder de la oración y del apoyo de la comunidad mundial de fe. La oración adjunta refleja los pedidos específicos de oración que se hicieron en muchas de las conversaciones que entablaron los integrantes de la delegación.
“Ellos comprenden –al menos en cierta medida– los límites de nuestras posibilidades”, señaló Suderman en la versión preliminar del informe de la delegación. “Comprenden también la presencia del poder de Dios en el pueblo de Dios que ora. Que la realidad se conozca es, en sí mismo, la esperanza más preciada del liderazgo. Hay una sensación profunda de que la verdad finalmente saldrá victoriosa, aunque es necesario que sea revelada y difundida.”
Los líderes de la iglesia solicitaron también ayuda para la capacitación de líderes en temas tales como resolución de conflictos, identidad, justicia restauradora y estrategias no violentas. Además, pidieron que se promueva su causa en foros internacionales como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, y también el Gobierno de Panamá.
Comunicado del CMM
Oración
La Comisión de Diaconía y Paz de la Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá solicita al pueblo de Dios, que ore la siguiente oración en su favor.
Dios, creador de la Justicia, la Paz, el Amor y la Misericordia:
Tú conoces las luchas de tu pueblo.
Tú conoces las luchas del pueblo wounaan de Panamá por la justicia en defensa de sus tierras ancestrales, en medio de la continua usurpación de dichas tierras.
Te suplicamos…
Lamentamos la pérdida constante de los valiosos recursos del pueblo wounaan.
Oremos para que el Gobierno de Panamá pueda garantizarle el título de propiedad colectiva de las tierras.
Te pedimos que se haga justicia en la causa de los tres hombres que han sido acusados falsamente ??y condenados a veinte años de prisión por encabezar la lucha por sus tierras.
Oremos para que haya justicia en las gestiones legales a cargo del abogado Leónidas Quiroz, que aún no han tenido una respuesta compasiva para que se pueda poner fin a estas luchas.
Oremos para que los pastores locales y líderes de la Convención de la Iglesia Evangélica Unida Hermanos Menonitas de Panamá tengan sabiduría y paciencia.
Demos gracias por su firme compromiso de mantener esta lucha libre de violencia.
Demos gracias por su preocupación por la flora y fauna que han sido creadas para asegurar que haya vida para las generaciones venideras.
Demos gracias por su sabiduría y paciencia.
Demos gracias que ellos son tu pueblo y tú su Dios.
Gracias, Dios por escuchar nuestro lamento y nuestra oración. Gracias porque conoces la integridad de nuestros corazones. Gracias porque tu voluntad es el bienestar de toda tu creación.
Que se haga tu voluntad.
Amén.
