• Alemania

    Después de la escuela secundaria, pasé un año en Cisjordania ocupada por Israel, viviendo y trabajando en Carpa de las Naciones (Tent of Nations), un proyecto ecológico cristiano-palestino de paz. Aprendí muchas cosas durante ese tiempo: desde cocinar sobre un fuego al aire libre y cuidar animales hasta recuperarme de los gases lacrimógenos oliendo cebolla cruda.

    Pero los aprendizajes más transformadores y duraderos se referían a cómo interpreto y sigo a Jesús.

    Fueron cristianos palestinos quienes me enseñaron a ver que Belén, Nazaret y Jerusalén son lugares reales cuyas historias formaron a Jesús. Su contexto, afectado por la opresión militar, económica y cultural, no era tan diferente a la situación de los palestinos y palestinas que viven actualmente en los campos de refugiados de Cisjordania o Gaza. Hoy como entonces, la injusticia engendra resentimiento y represión, creando espirales de violencia y complejos patrones de trauma que parecen ineludibles. 

    Solidaridad con los oprimidos

    Es en este mundo herido adonde Dios eligió venir y solidarizarse con los oprimidos, y nos ofreció un vivo ejemplo de una manera diferente de luchar por la dignidad y la libertad, una que libere tanto a la víctima como al opresor.

    Los Nassar, mis anfitriones luterano-palestinos, me enseñaron a llevar a la práctica la enseñanza de Jesús de amar a nuestros enemigos. En unas rocas colocadas originalmente por soldados israelíes como barricadas, escribieron su manifiesto: “Nos rehusamos a ser enemigos”.

    Fui testigo de cómo Daher Nassar invitaba a tomar el té a los colonos armados que irrumpieron en sus tierras, haciéndoles retroceder confundidos. Al mismo tiempo, él se rehusaba a renunciar a su vínculo con la tierra y a su sueño de un futuro compartido para todos.

    Los judíos y musulmanes que integraban el Círculo de Padres y Madres Dolientes también me enseñaron un nuevo concepto del perdón. Al reunirse a llorar la muerte de sus hijos e hijas en el conflicto, se daban cuenta de que las represalias no les devolvían la vida. Sólo el perdón tiene el poder de liberar a las personas de la amargura, libres para bregar por la liberación de todos y todas.

    Reconciliación antes que recriminación

    Presenciar estas piedras vivas me ayudó a enfrentarme honestamente a mi propia implicación en este conflicto. Mis dos abuelos lucharon en el Ejército nazi y contribuyeron al asesinato de seis millones de judíos en Europa. Los judíos se refieren a esta atrocidad como la Shoah, palabra hebrea que significa «catástrofe». Este atroz crimen contra la humanidad representa la culminación de dos mil años de deshumanización y terror hacia los judíos.

    Vale la pena repetir que esta violencia fue perpetrada especialmente por cristianos; gentiles que olvidaron que habían sido incluidos en el pueblo de Dios por la gracia.

    El antisemitismo es el trauma que creó la necesidad de un Estado judío. Sin embargo, este Estado no se fundó sobre una «tierra vacía», como suele decir el relato colonial, sino desplazando a cientos de miles de palestinos, cuyos hijos e hijas, nietos y nietas siguen viviendo como refugiados apátridas en todo el mundo. Los palestinos se refieren a ello como la Nakba, que en árabe significa “catástrofe”.

    Estas catástrofes gemelas son las heridas fundacionales de los dos pueblos y, como ocurre con las heridas, solemos prestar más atención a las propias.

    Historias que inquietan

    En conversaciones con activistas israelíes y palestinos por la paz, aprendí con humildad que asumir el legado de mi implicación en la violencia no me deshonraba. Por el contrario, abría conversaciones sobre cómo considerar el arrepentimiento y la reconciliación.

    Estos activistas compartieron la lenta y dolorosa toma de conciencia de que les habían mentido. Aunque la Shoah era un tema central en la educación israelí, nunca habían oído hablar de la Nakba.

    Mientras tanto, las escuelas palestinas describían a los sionistas sólo como colonizadores, omitiendo que huían de la violencia genocida en Europa.

    De los activistas por la paz aprendí la importancia de compartir nuestras historias y de permitir que la verdad de los demás nos inquiete. A fin de bregar por una paz justa y duradera entre el Mediterráneo y el río Jordán, debemos arrepentirnos de nuestro antisemitismo tan profundamente arraigado así como de nuestro imaginario colonial, y resistirnos a sus manifestaciones en la sociedad actual.

    Hay una imagen que fundamenta mi esperanza. Todos los años, los Nassar invitaban a la gente al viñedo para ayudar en la vendimia y disuadir de forma no violenta la violencia de los colonos. Recuerdo haber cosechado baldes y baldes de las uvas más dulces que jamás he comido junto con docenas de voluntarios de todo el mundo, incluyendo a algunos israelíes.

    Los israelíes y mis anfitriones palestinos, los dos por igual, asumieron riesgos considerables en este encuentro, ya que de ambos lados hay personas que se oponen rotundamente a cualquier forma de coexistencia. Sin embargo, asumieron el riesgo conscientemente, porque estaban convencidos de que la paz requiere relaciones de confianza y solidaridad que sólo se fortalecen con el tiempo y con el trabajo compartido.

    La alegría por esta cosecha y el banquete de hummus, aceitunas y falafel a la hora del almuerzo, es un anticipo del reino de la familia de Dios que atesoro y anhelo volver a saborear.

    —Benjamin Isaak-Krauß, copastor junto con su esposa Rianna, de Mennonitengemeinde Frankfurt’, una congregación de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Gemeinden (AMG), Alemania. Representa a Deutsche Mennonitische Friedenskomitee (Comité de Paz menonita-alemán) en el Comité de coordinación de los Equipos Comunitarios de Acción por la Paz.

    Haga clic aquí para conocer la Carpa de las Naciones (Tent of Nations)


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  • El Congreso Mundial Menonita no tiene iglesias anabautistas miembros asociadas formalmente en el Medio Oriente. Fue una decisión misiológica de no iniciar otra iglesia en una región caracterizada por una gran diversidad. 

    Sin embargo, los cristianos palestinos dan testimonio de la comunión menonita en todo el mundo. Cuando la teoría se encuentra con la realidad, ellos les han demostrado a quienes estén prestando atención, lo que significa ser fiel al llamado de Jesús a la no violencia.

    Desde el 7 de octubre de 2023, los ojos del mundo se han dirigido hacia el Medio Oriente, donde un acto de violencia y vulneración ha desatado una ofensiva de muerte y destrucción. 

    Como cristianos, podemos recurrir a nuestra Biblia para interpretar la realidad actual a la luz de las promesas de larga data. 

    La respuesta a esta cuestión es diferente para cada comunidad de fe, afirma Dorothy Jean Weaver. Las respuestas de una comunidad judía surgen de la Biblia hebrea, pero como cristianos estamos llamados a vivir fielmente el nuevo pacto en el que la geografía “ya no es un factor para los discípulos de Jesús”. 

    Dorothy se sumó a varios académicos menonitas con experiencia en la región a fin de reflexionar sobre la lectura de  hoy. 

    Una trayectoria de inclusión  

    A partir de Génesis 12, se observa la trayectoria de inclusión presente en toda la Escritura, explica J. Nelson Kraybill. Se refiere a la bendición y a la maldición, pero que llegan a través del pueblo de Israel a los demás. 

    “En Amós 9:7, Dios libera no solo a los israelitas sino también a otros pueblos, incluso a aquellos que son considerados enemigos de Israel”, añade Paulus Widjaja. 

    “Uno de los temas que se evidencia en el Antiguo Testamento en pasajes como Levítico 26 o Jeremías 7, es que el pacto con el pueblo de Dios depende de que se actúe con justicia”, afirma J. Nelson Kraybill. 

    “Jesús luego retoma la visión de Isaías de todas las naciones yendo al monte de la casa del Señor (Isaías 2:2), cuando se refiere a que el monte del Templo es supuestamente una casa de oración para todas las naciones (Mateo 21:13)”, comenta J. Nelson Kraybill. 

    Mateo (que es un Evangelio muy judío) finaliza con los discípulos saliendo de Jerusalén, saliendo de Galilea y yendo a hacer discípulos a todas las naciones, expresa Dorothy Jean Weaver. 

    Y lo mismo sucede en el Evangelio de Lucas. La historia inicial de Jesús se centra mucho en Jerusalén, pero al final y aún más en el libro de Hechos, “el evangelio se traslada desde Judea a Samaria hasta los confines de la tierra”, afirma Dorothy Jean Weaver. 

    Un marco diferente

    “Let Gaza Live,” artwork by Leyla Barkman

    A veces existe un problema de ignorancia incluso de parte de algunos cristianos, sostiene Paulus Widjaja. “El Israel de la Biblia y el Estado de Israel moderno son dos cosas diferentes. No podemos simplemente integrarlos como si el Israel moderno fuera el Israel bíblico.” 

    “Lo que me entristece es que lo que se ha creado hoy es odio, no amor. Tanto los israelíes como los palestinos se han convertido en víctimas”, expresa Paulus Widjaja. 

    “Según Levítico, la tierra es de Dios: las personas somos arrendatarios y extranjeros en la tierra”, señala Alain Epp Weaver. Esto se aplica tanto si se trata de Israel, América del Norte o cualquier otro lugar. 

    “Recordemos que, como menonitas, hemos rechazado históricamente la idea del Estado nación y la soberanía de los reyes”, asevera Jonathan Brenneman. 

    “Si leemos la Biblia con atención, vemos que Abraham fue elegido no para sí mismo, sino para bendecir a los demás”, dice Paulus Widjaja. 

    “Y, en el Nuevo Testamento vemos que estas ideas se toman y amplían para incluir a quienes integran el pueblo de Dios y son seguidores de Jesús (1 Corintios 6:19, 1 Pedro 2:9)”, agrega Dorothy Jean Weaver. 

    “La puesta a prueba de que seamos administradores fieles de la tierra que habitamos es si allí estamos haciendo justicia. Es necesaria una teología humana para Israel y Palestina, una teología que reconozca la imagen de Dios y de cada persona: israelí, palestina, musulmana, cristiana o judía. Dios llama al ser humano a hacer justicia y a oponerse a la violencia del Estado nación que daña esa imagen de Dios”, declara Alain Epp Weaver. 

    “Como anabautista, procuro profundamente un sistema que trascienda lo nacional, que sea de base comunitaria y no estatal. No está relacionado con la etnicidad. No hay justificación para la violencia en la vida de ningún cristiano porque seguimos a alguien que –incluso tras ser capturado por el Ejército imperial (la policía)– dijo ‘no será por violencia’ y curó la oreja de Malco (Juan 18:10)”, comenta Sarah Nahar. 

    “Al leer la Biblia hasta el libro de Apocalipsis, encontramos nuestro llamado a ser grupos de personas igualitarias y transgresoras que vivan con integridad y profundo respeto por la tierra y por los demás”, asevera. 

    “Es un llamado a la complejidad, no a la simplicidad. Procuramos ser personas que vivan sin necesidad de controlar a los demás”, plantea Sarah Nahar. 

    “Las iglesias blancas de ascendencia europea, han recibido como legado las teologías antijudías que dicen que Dios ha repudiado al pueblo judío. Es necesario que examinemos y rechacemos las teologías antijudías que han alimentado el antisemitismo”, afirma Alain Epp Weaver. 

    “Históricamente, el antisemitismo ha sido parte integral del colonialismo y del racismo europeos. Como anabautistas, debemos oponernos firmemente al antisemitismo como una forma de racismo”, afirma Alain Epp Weaver. 

    Los lectores de las Escrituras en todas partes tenemos el mismo llamado: amar la misericordia, procurar justicia, liberar a los oprimidos, liberar a los cautivos, declarar el Jubileo (Miqueas 6:8)”, dice Jonathan Brenneman. 

    La respuesta a “quiénes son elegidos” está en las Bienaventuranzas: bienaventurados los pacificadores; bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; bienaventurados los pobres (Mateo 5:3-10). 

    “Fundamentalmente, bienaventurados los que sufren opresión”, expresa Jonathan Brenneman. 

    Algunos comentaristas, y también las organizaciones de derechos humanos, se han referido al Medio Oriente actual como una realidad del apartheid. Los menonitas, ¿de qué manera podemos apoyar un lugar donde todas las personas, palestinas e israelíes, vivan sin temor bajo la vid y la higuera (Miqueas 4:4)? 

    «Es muy difícil ver qué hoja de ruta podría trazar un camino desde la realidad actual de violencia y discriminación estructural hacia una realidad futura en una tierra en la que tanto el pueblo palestino como el israelí puedan vivir libremente, con seguridad y en paz», opina Alain Epp Weaver. 

    “Oramos, y apoyamos a los palestinos e israelíes que se esfuerzan por derribar los muros divisorios que impiden que nos veamos unos a otros como hijos de Dios y que dichos muros divisorios se vean. Necesitamos oponernos a los muros divisorios en nuestros corazones –y a los muros físicos construidos por el Estado de Israel– que dañan, degradan y matan a las personas”, afirma. 

    “Vivimos en un mundo que ha sido dividido, donde hay terrenos en que algún grupo asevera: ‘¡esto es nuestro!’ Pero nuestro llamado a ser fieles desde cualquier lugar de la sociedad en el que estemos es impulsar la justicia de Dios en la tierra, en la medida en que tengamos la energía para avanzar hacia esa meta al ser empoderados por Dios: ‘¡Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra!’ (Mateo 6:12)”, manifiesta Dorothy Jean Weaver. 

    “¿Quién es responsable de que se haga la voluntad de Dios en la tierra?”, pregunta Dorothy. “La respuesta definitiva es que Dios tiene poder sobre todas las cosas. Pero Dios también nos llama a actuar para hacer realidad la voluntad de Dios en la tierra. Es necesario que oremos el padrenuestro con audacia y valentía.” 

    Para quienes estén en Canadá y Estados Unidos, la Coalición Menonita para Desmantelar la Doctrina del Descubrimiento está ayudando a la gente en la ardua labor de reconocer que el pecado es estructural. 

    “Las tareas posibles para mí tienen que ver con comprender cómo las dinámicas de poder se manifiestan en todas partes; reconocer los sistemas de desplazamiento y despojo; indagar a qué costo y a costa de quién obtengo privilegios en la sociedad”, explica Sarah Nahar. 

    “El evangelio brinda una nueva manera de pensar acerca de nuestras vidas y nos anima a superar las barreras sin importar dónde estemos o quiénes seamos”, continúa. 

    “En cuestiones de ética, si quisiéramos que nuestra acción tenga sentido, dicha acción debería basarse en un relato porque, de lo contrario, la acción no tendrá ningún sentido”, comenta Paulus Widjaja. 

    Existe la oportunidad para aquellos que procuran relatos significativos de fundamentar la acción y el entendimiento respecto a la Tierra Santa. La Escuela Bíblica de Belén (Bethlehem Bible College), una escuela evangélica en el corazón de Cisjordania, organiza su séptimo congreso, Cristo en el puesto de control, del 21 al 26 de mayo de 2024. “Hacer justicia, amar la misericordia: testimonio cristiano en contextos de opresión”, una invitación a “¡vengan y vean!”, en persona o por transmisión en vivo. (Haga clic aquí para más información.) 

    Los menonitas, ¿cómo podemos ser pacíficos pero no pasivos? Cuando parece haber dos bandos, ¿es posible ser neutral sin ponerse implícitamente del lado del opresor? 

    “La neutralidad es una palabra muy peligrosa para nosotros porque nos permite imaginar que las cosas son equitativas y muy a menudo no son equitativas”, dice Dorothy Jean Weaver. 

    En gran parte del mundo, especialmente en Estados Unidos, se supone que los cristianos están del lado de los militares que están cometiendo el genocidio. Como cristianos, si no alzamos nuestras voces, se supone que estamos del lado del militarismo, de la violencia y del genocidio”, señala Jonathan Brenneman. 

    “Si consideramos esta cuestión desde una perspectiva teológica, entonces sí, tomamos partido, pero no con respecto al pueblo, y ciertamente no con respecto al Estado, sino que tomamos partido con respecto a los valores: la justicia, la paz, la reconciliación”, afirma Paulus Widjaja. 

    Los israelitas en la Biblia partían del supuesto de que Dios siempre estaba de su lado, pero en algunas ocasiones Dios dijo: “Estoy de tu lado cuando estás oprimido, pero también estoy con otros cuando ellos están oprimidos”. 

    Basta con considerar a los profetas bíblicos. Nunca se les podría acusar de ser neutrales frente a las situaciones que vivieron”, añade Dorothy Jean Weaver. 

    “Por eso me pongo del lado de los principios cristianos de la justicia, el  amor y la reconciliación. Quienes estén siendo oprimidos, entonces estaré con ellos independientemente de su nacionalidad”, afirma Paulus Widjaja. 

    “Ha sido realmente muy valioso hacer teología en las calles, trabajando juntos con judíos, musulmanes, cristianos, bahá’ís y humanistas por un cese al fuego”, expresa Sarah Nahar, quien ve mucho más que dos bandos. 

    “Tuve la posibilidad de hacer teología junto a judíos antisionistas, que se afligen mucho al ver que, por un lado, su fe hermosa, multifacética y profunda está siendo destrozada por el nacionalismo y, por el otro, está siendo coartada por el militarismo”, comenta. 

    Los cristianos todavía se están recuperando del año 313 E.C. o d.C (Era Común o después de Cristo), cuando el Imperio se apoderó del cristianismo, por lo que podemos entender a las personas que dicen que no desean que se las asocie con una fuerza estatal. 

    “La violencia estatal no me protege: las relaciones me protegen. Podemos tener seguridad y espacio en un mundo compartido”, afirma. 

    “En un sentido escatológico”, dice Alain Epp Weaver, “hay un solo lado, el lado de la humanidad, la humanidad que Dios está reconciliando consigo a través de la obra del Espíritu, el Espíritu que derriba los muros de división y odio”. 

    “Para la iglesia, dar testimonio en este mundo quebrantado significa oponerse a todas las formas de injusticia, incluidas las estructuras de ocupación militar que levantan muros y profundizan las divisiones. Cuando alzamos nuestras voces a favor de la justicia, a veces la gente nos acusa de crear división. Pero, lo hacemos animados por esta visión de una humanidad reconciliada que Dios reconcilia consigo, llamándonos a volver a nuestra naturaleza creada”, afirma Alain Epp Weaver. 

    Los cristianos palestinos hicieron un llamado que se publicó a fines de octubre: “Responsabilizamos a los líderes y teólogos de las iglesias occidentales que apoyan las guerras de Israel por su complicidad teológica y política con los crímenes israelíes contra los palestinos”, escribieron. (Haga clic aquí para leer el documento completo). 

    “Vi y afirmo ese llamado”, manifiesta Alain Epp Weaver. “La Iglesia occidental ha sido cómplice del despojo de los palestinos. Y hace mucho que se debía haber alzado la voz y emprendido acciones.” 

    “La amplia coalición cristiana palestina que elaboró dicha carta están trabajando en armonía y denunciando el engaño de la Iglesia occidental. Ruego que la Iglesia occidental tenga oídos y corazón para escuchar”, asevera Dorothy Jean Weaver. 

    “Estoy agradecida por la tradición de pacifismo, que nos permite no solo tomar posturas valiente y humildemente, sino también actuar y orar con el compromiso de no eliminar a los demás”, dice Sarah Nahar. 

    “Si nos equivocamos, podremos esforzarnos, reparar y aprender. Transmitiré algunas de estas cuestiones en nuestro quincentenario, que algunos creen que debería ser una celebración porque hemos sido fieles, mientras que otros piensan que debería ser un momento para lamentar que nuestro cuerpo cristiano ha sido desgarrado, lo cual es también una cuestión compleja”, agrega. 

    “Sigamos todos trabajando y orando por la integridad en esa parte quebrantada del mundo y en nuestras propias vidas quebrantadas”, expresa J. Nelson Kraybill. 

    Autores 

    • Dorothy Jean Weaver, profesora jubilada de Nuevo Testamento del Seminario Menonita del Este en Harrisonburg, Virginia, EE. UU. Además, tiene una larga trayectoria de viajes dentro y fuera de Israel-Palestina, tanto para períodos sabáticos académicos como liderando viajes de estudio y grupos de trabajo. 
    • J. Nelson Kraybill, académico jubilado y expresidente del CMM (2015-2022). También ha tenido una participación de muchos años en Israel-Palestina como académico y líder de visitas guiadas. Recientemente se desempeñó como académico residente de la Escuela Bíblica de Belén (Bethlehem Bible College) en Cisjordania durante ocho meses. 
    • Paulus Widjaja, pastor ordenado de GKMI. Es profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Cristiana Duta Wacana en Yogyakarta, Indonesia. 
    • Alain Epp-Weaver dirige la planificación estratégica del Comité Central Menonita. Vive en Lancaster, Pensilvania, EE.UU. Trabajó en la Palestina ocupada durante once años, incluidos dos años en Gaza como coordinador programático, y ha escrito y editado libros relacionados con Palestina. 
    • Jonathan Brenneman, menonita palestino-estadounidense. Ha trabajado con Equipos Comunitarios de Acción por la Paz en Palestina y colaboró con la resolución, “Paz en Israel y Palestina” de la Iglesia Menonita USA, aprobada en 2017. 
    • Sarah Nahar actualmente vive en Syracuse, Nueva York, EE.UU. (tierras no cedidas de la nación Onondaga). Fue la representante de América del Norte en AMIGOS, precursor del Comité YABs del CMM. Antigua directora ejecutiva de Equipos Comunitarios de Acción por la Paz, colaboró con el Comité Central Menonita en Jerusalén en el Centro Sabeel de Teología de la Liberación. 

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    Updated 16 April 2024: date of Christ At The Checkpoint conference corrected

  • Paraguay

    Me llamo Monika. Soy de Paraguay y fui voluntaria en Nazareth Village (Aldea de Nazaret), un museo al aire libre en Nazaret, Israel. Dicho museo recrea la vida del siglo I y su propósito es mostrar a los turistas a Nazaret en la época de Jesús.

    Participé en el programa ¡YAMEN!* durante once meses, de 2022 a 2023.

    Al recordar y reflexionar sobre dichas experiencias, me doy cuenta de que hubo muchas cosas que me formaron.

    La Biblia, y por tanto también nuestra fe, está probada históricamente. Este hecho me quedó claro por primera vez en Israel/Palestina. Y me ayudó a valorar nuevamente mi fe. Para mí, la fe –y especialmente la persona de Jesús– era muy abstracta. Me resultaba difícil entender que Jesús se hiciera humano y viviera aquí en la Tierra.

    Durante mi estadía en Nazaret, pasé mucho tiempo explicando la vida del siglo I a turistas. Transmitía la misma información una y otra vez, y de repente dejaba de ser un pensamiento abstracto. Cada vez era más fácil imaginar a Jesús enseñando en la sinagoga de Nazaret o paseando por el mar de Galilea. Me sentía partícipe de los acontecimientos de los Evangelios.

    Hasta ese momento tampoco entendía que las escrituras del Antiguo Testamento se referían repetidamente a Jesús. Yo era consciente de que había versículos como el de Isaías 9 que se refieren a Jesús. Pero el hecho de que hubiera tantas promesas que Jesús cumplió era nuevo para mí. Y me entusiasmó descubrir estas conexiones. 

    No fueron los lugares en sí –las excavaciones o los lugares donde Jesús les habló a sus discípulos– lo que fortaleció mi fe. Fue el hecho de que lo que leo en la Biblia en muchos casos se ve confirmado por la historia. Me impresionó cómo Dios revela su existencia a través de las personas y de la naturaleza.

    El museo es una réplica de un pueblo judío del siglo I, y Nazaret es ahora una ciudad árabe. La mayoría del personal son árabes cristianos, quienes representan a la Aldea.

    Aunque no sabía nada de la cultura árabe y no hablaba ni una palabra de árabe, el equipo de la Aldea de Nazaret me acogió como parte del grupo desde el primer día. Siempre he admirado al personal por el tiempo y por la energía que le dedican a entablar un vínculo con los voluntarios, a pesar de que la mayoría solo se quedan unos meses.

    La gente de la Aldea me enseñó a cultivar los vínculos y a no juzgar a las personas por su desempeño.

    Algo muy típico de las personas árabes es preguntar por la familia. Todos los lunes me preguntaban si había hablado con mi madre por teléfono y cómo estaba ella. Llegó un momento en que procuraba llamar a mi madre el fin de semana para no tener que volver a decir que no había hablado con ella.

    Aprendí que no siempre tienen que ser las palabras las que transmitan el amor de Jesús. A veces las acciones hablan más fuerte que las palabras. He llegado a querer y a apreciar al personal de la Aldea de Nazaret, y estoy agradecida por el testimonio que han dejado. 

    —Monika Warkentin es miembro de la iglesia Hermanos Menonitas Concordia, Asunción, Paraguay, integrante de la Convención de los Hermanos Menonitas de Paraguay. Su novio de Paraguay, la fue a visitar en su año de servicio y le propuso matrimonio en el Mar Muerto, y ahora está felizmente casada. 

    *La Red de Intercambio de Jóvenes Anabautistas Menonitas (¡YAMEN!) es un programa conjunto del Congreso Mundial Menonita y el Comité Central Menonita. Promueve la fraternidad entre las iglesias de tradición anabautista y el desarrollo de líderes jóvenes de todo el mundo. Participan de experiencias interculturales durante un año, desde agosto hasta el mes de julio siguiente. 

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  • Inspiración y reflexión

    Perspectivas

    Recursos

    Secretario General


    De la Redacción 

    Confesión y mucha humildad

    “Dios está bajo los escombros en Gaza… nos acompaña en el valle de la sombra de muerte. Si deseamos orar, mi ruego es que quienes sufren, sientan esta presencia sanadora y reconfortante.” 

    El pastor, profesor y escritor Munther Isaac predicó estas palabras de lamento a su congregación en Cisjordania, en octubre. Compartidas en vídeo e impresas, resonaron de manera desafiante en todo el mundo en los meses posteriores, a medida que crecían los montones de escombros. 

    Este número de Correo aborda un tema controvertido en cualquier época. Al cierre de esta edición, la muerte ha caído sobre dos pueblos en tierras llamadas Israel, Palestina, Tierra Santa, Medio Oriente, Levante mediterráneo. 

    Según J. Daryl Byler, el tema “exige confesión y mucha humildad”. Daryl sirvió en el Comité Central Menonita (MCC, por sus siglas en inglés), brindando asistencia social en Palestina y Jordania por mucho tiempo.

    A través del MCC, los menonitas han contribuido a la educación del pueblo palestino desde la década de 1940. En una tierra repleta de iglesias, los menonitas optaron por dejar su impronta a través del servicio en lugar de la fundación de iglesias. 

    Los menonitas también comparten una historia con los pueblos judíos. Los primeros anabautistas reconocieron los aportes que el judaísmo ofrece para nuestra comprensión de Jesús como hombre judío y para resistir al imperio en pos del Reino de Dios. Sin embargo, la coexistencia de menonitas y judíos, durante los siglos XIX y XX en Europa, muchas veces no fue armoniosa. En la Alemania nazi, era tan probable que los menonitas apoyaran al Estado como que se resistieran. 

    “Los cristianos han usado la Biblia para apoyar tanto posiciones antijudías como sionistas cristianas. Una posición sugiere que el pueblo judío es menos que humano y la otra sugiere que son elegidos y favorecidos especiales”, señala J. Daryl Byler. “Ninguna de estas posturas es coherente con los temas bíblicos fundamentales: 

    • Dios ama al mundo 
    • Todas las personas han sido creadas a imagen de Dios 
    • Dios nos llama a actuar con justicia, amar la bondad y andar con humildad  
    • Jesús nos llama a amar al prójimo como a nosotros mismos 
    • “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28). 

    Este número de Correo se aleja un poco del horror que se despliega cada día en nuestras pantallas, a fin de considerar esos temas bíblicos y compartir historias. 

    En nuestro artículo de fondo, académicos y profesionales comparten sus lecturas de la Biblia en relación con la tierra y los pueblos que la habitan. 

    Los autores de la sección de Perspectivas comparten cómo su estadía en esta tierra ha forjado su fe. 

    “Tenemos que desaprender los mitos”, dice Jonathan Kuttab, cristiano palestino con muchos puntos de intersección con los menonitas. 

    Hay mitos sobre el pueblo palestino que hay que desaprender y hay mitos sobre la inocencia menonita respecto al pueblo judío que requieren humildad y confesión. 

    Ejercer el poder sobre otras personas, deshumanizarlas, no construye un mundo en el que todas las personas puedan prosperar. Desde luego, no es la manera de Jesús. Ya sea que atravesemos opresión o riqueza, todos nos enfrentamos a la tentación de culpar a los demás y de destruirlos para nuestro propio beneficio: israelíes, palestinos, judíos, menonitas o cualquier otra identidad. 

    Pero como seguidores de Jesús, al leer nuestra Biblia, ojalá sintamos el llamado a ser la voz de quienes sufren, sin importar con qué “bando” se identifiquen. Acompañemos a quienes estén en el valle de la sombra de muerte. Opongámonos a la injusticia, sin importar quién la perpetúe. Y arrepintámonos de las tantas veces que no discernimos la injusticia, que no nos expresamos con valentía y que no actuamos con amor. 

    —Karla Braun es editora, escritora y coordinadora del sitio web del CMM. Vive en Winnipeg, Manitoba, Canadá.

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    Andre Wiederkehr, de Ontario, Canadá, no tiene licencia de conducir. Esto se debe a que ha decidido no utilizar combustibles fósiles para movilizarse. 

    Sin utilizar un coche, asistir a la Iglesia Menonita de Hannover los domingos significa recorrer 21 kilómetros en bicicleta. André Wiederkehr, que vive en una granja con su hermano y sus padres, afirma que “ninguno de nosotros es realmente un entusiasta del ciclismo”. 

    La pregunta es: “¿Impulsamos y continuamos con el sistema que no puede continuar para siempre, por lo que eventualmente tendrá que haber una ruptura, o hacemos la ruptura ahora?” 

    Andre, su hermano Theo y sus padres han decidido romper con esto de muchas maneras. 

    • En su granja de 100 hectáreas, están trabajando para cambiar tractores y herramientas eléctricas por métodos agrícolas impulsados por humanos. 
    • Queman leña en lugar de usar una estufa de gas o eléctrica, y dejan que su estufa de leña sirva como calentador para su casa. 
    • La familia cultiva la mayor parte de sus propios alimentos, eliminando la necesidad de transporte. 
    • Utilizan, en la medida de lo posible, materiales de construcción locales, como madera, en lugar de metal o cemento. 

    El estilo de vida que han elegido no es fácil. Los hermanos trabajan duro y a veces se sienten aislados de amigos y familiares. Entonces, ¿cómo se mantienen motivados y qué los hace responsables? 

    Andre Wiederkehr, expresa “para mí, quiero ser una persona íntegra, quiero poder pensar bien de mí mismo”, ya que “la mayoría de la gente se apega a algún tipo de norma moral”. 

    A Andre Wiederkehr le gusta fabricar herramientas para usar en la granja y menciona que encuentra satisfacción en el trabajo bien hecho. También dijo que hay algo gratificante en “sentir que lo que hiciste, lo hiciste en la dirección correcta, de la manera correcta”. 

    Por otro lado, para Theo Wiederkehr, “Lo satisfactorio es… cuando trabajo bien con otra especie, eso me pasa sobre todo con nuestras plantas domesticadas”. 

    Theo Wiederkehr es propietario de una empresa de semillas y cultiva una amplia variedad de cereales, incluido el trigo. Theo expresa que, “hemos tenido esta relación con esta planta durante 10.000 años de historia humana, y ha dado forma a cómo se ha desarrollado nuestra especie y nosotros hemos dado forma a cómo se ha desarrollado su especie”. 

    Además Theo Wiederkehr menciona que, “sientes una enorme y extraña satisfacción cuando tienes en la mano un haz de grano que has cultivado y cosechado, lo sentí la primera vez que coseché”. 

    La sociedad moderna está estructurada en torno a muchos sistemas que son perjudiciales para la tierra y las personas. Theo dijo que, “debido a cómo se ha desarrollado nuestra sociedad, terminamos en situaciones en las que parece que no hay una buena opción”. 

    Por ejemplo, “¿Tomamos una mala decisión al viajar a la iglesia de manera perjudicial, o tomamos una mala decisión al no ser parte de esa iglesia? Ninguna de las dos parece una buena opción”. 

    En busca de inspiración, los hermanos recurren a su herencia menonita. Theo Wiederkehr, manifiesta, “¡el deseo de integridad es algo que está profundamente arraigado en nuestra fe!”. 

    Andre dio un ejemplo: “Me gustaba mucho la robótica, y disfruto mucho más de eso que de la jardinería a un nivel que me hace cosquillas en el cerebro, pero no creo que me sentiría bien con mi vida si eso fuera lo que estuviera haciendo ahora”. 

    —Sierra Ross Richer es miembro de la ‘Waterford Mennonite Church’, Goshen, Indiana, EE.UU. Es pasante en la ‘Anabaptist Climate Collaborative’. Historia de la ‘Lent Climate Pollinator Series: Global Anabaptist Stories on Climate Change’ de la ‘ACC’ (por sus siglas en inglés) se reimprime con autorización. 

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  • India

    La división y reunificación de la Iglesia Menonita de la Conferencia General de Bharatiya estuvieron marcadas por una serie de acontecimientos y desafíos. La división inicial fue causada por una disputa sobre los derechos del presidente y del secretario de la iglesia.

    La división y reunificación de la Iglesia Menonita de la Conferencia General de Bharatiya estuvieron marcadas por una serie de acontecimientos y desafíos. La división inicial fue causada por una disputa sobre los derechos del presidente y del secretario de la iglesia. 

    En 1994, una cuestión aparentemente de poca importancia respecto a la elección de la fecha y el lugar del congreso anual, se convirtió en el catalizador para la división. Algunos miembros querían que el congreso se celebrara en Jagdishpur (en la zona norte de la iglesia) en vez de Janjgir (en la zona sur), lo que generó diferencias entre los miembros directivos. 

    Esto dio lugar a dos reuniones separadas, una en Janjgir y otra en Jagdishpur, lo que resultó en una iglesia dividida con dos presidentes. 

    Había una gran preocupación por las elecciones durante dicha época. Para resolver el asunto, se tomó la decisión de llevar a cabo las elecciones por separado en Janjgir y Jagdishpur, creando dos comités ejecutivos. Esta división se intensificó cuando el presidente intentó imponer restricciones a las operaciones bancarias, lo que dio lugar a disputas legales y a informes policiales.  

    Se realizaron esfuerzos por la reconciliación, incluidas intervenciones de pastores, el Comité Central Menonita (MCC) y la Fraternidad Evangélica de la India (EFI, por sus siglas en inglés). Sin embargo, estos intentos no dieron resultados positivos y la animosidad entre las dos facciones siguió aumentando.  

    La situación tomó un giro jurídico con audiencias en la Corte Suprema con ambas partes, y las firmas registradoras e instituciones involucradas. La Corte Suprema emitió un fallo, pero la disputa continuó. 

    En 1997 y 1998 se celebraron nuevamente las elecciones, lo que consolidó aún más la división. Parecía que la reconciliación se tornaba cada vez más improbable. Ninguna de las partes estaba dispuesta a cooperar. 

    Sin embargo, se dio un punto de inflexión cuando se produjo un encuentro casual entre el difunto N.S. Badhai y yo en 1999, en Gass Memorial, Raipur. Este encuentro inesperado dio lugar a una conversación sobre la reconciliación. 

    Ambos reconocíamos nuestro papel en el liderazgo y la responsabilidad de lograr la unidad en la iglesia. Decidimos buscar la mediación del Rev. C.S.R. Geer (ex menonita de Jaghdishpur), a fin de convocar un congreso conjunto (AGM). 

    Con el apoyo de un líder de la Fraternidad Evangélica de la India, se organizó un congreso conjunto en noviembre de 2002, en Jagdishpur. Pese a la competencia inicial, yo retiré mi candidatura para el cargo y N. S. Badhai fue elegido presidente. Un poderoso mensaje del líder de EFI sobre la historia del hijo pródigo (Lucas 15:11-32), conmovió los corazones. 

    Los miembros de ambas facciones se perdonaron mutuamente y decidieron unirse de nuevo y vivir juntos de cara al futuro. 

    Desde entonces, la Iglesia Menonita de la Conferencia General de Bharatiya ha mantenido la unidad, bajo el liderazgo del presidente de la conferencia. La gracia de Dios ha seguido guiando a la iglesia hacia un camino armonioso a pesar de muchos desafíos. 

    —Prem Kishor Bagh, secretario de la iglesia, en la oficina central de la Iglesia Menonita de la Conferencia General de Bhartiya, en Jagdishpur, India.  


    Correo 38.4

  • Brasil

    A veces, discutir temas difíciles no es una opción. Surgen conflictos, pero podemos construir algo nuevo en lugar de hacer añicos lo viejo. 

    En 2011, la Convención Brasileña de Iglesia Evangélicas Hermanos Menonitas (COBIM, por sus siglas en portugués) se enfrentó a conversaciones difíciles. Dios había acercado líderes de otras denominaciones a COBIM. Había que aprender a manejar estas diferencias. El liderazgo tradicional de los Hermanos Menonitas no había pensado incorporar a estos pastores de diferentes trasfondos; ciertamente ellos no habían pensado convertirse en Hermanos Menonitas (HM). 

    Yo fui una de dichas personas. Como pastor de las Asambleas de Dios, prediqué una vez en una iglesia de los Hermanos Menonitas y juré no volver a hacerlo. 

    Pero después de mudarme a un suburbio de Curitiba en 2006, varias inspiraciones del Espíritu Santo me llevaron a una iglesia de los Hermanos Menonitas una y otra vez. Después de participar unos meses y hacerme miembro de la iglesia en octubre de 2007, el pastor nos invitó a mí y a mi esposa al ministerio pastoral. 

    Dios estaba haciendo cosas muy grandes en esa congregación. Lo que hacía localmente comenzó a extenderse a la iglesia nacional. 

    Cuando nos reuníamos en los congresos, veíamos las diferencias en la forma de adorar, de orar, de predicar. Había diferencias culturales entre alemanes y portugueses; entre una cultura individualista y una cultura colectiva. Estas diferencias eran evidentes. 

    ¿Quién tenía razón? ¿Las personas más tradicionales o las más pentecostales? 

    Dios, que todo lo ve, dijo: “Mezclaré estos dos grupos. Queremos construir algo nuevo donde nadie tenga razón ni se equivoque, sino que ambos tengan razón y ambos se equivoquen y los unamos”. 

    Decidimos forjar un camino más amplio donde pudieran convivir lo tradicional y lo más carismático. Donde ambos pudieran respetarse y enseñarse, donde nos complementáramos. 

    La gente pentecostal que se ha introducido en la cultura anabautista, tiene que aprender de dicho movimiento anabautista. Pero también tenemos que compartir lo que hemos recibido. 

    Se necesitan muchas conversaciones. 

    Señalamos una cara. Mostramos la otra cara. Definimos nuestros límites para poder cooperar.  

    Queríamos que nuestras fortalezas convergieran, no que hubiera luchas o tensiones de poder.  

    Atravesamos muchos momentos difíciles. 

    Varias veces me han tocado el hombro para preguntarme: “¿Cuánto tiempo más te quedarás aquí?” Me daban a entender que debía irme con mi ‘diferencia’ a otra parte. 

    En otra ocasión, en un congreso de pastores, algunos tomaban a la ligera la obra del Espíritu Santo y cómo la gente reacciona con emoción. Me entristecía que hicieran bromas sobre algo tan serio. 

    Pero sentí que el Señor me llamaba a ser paciente. Dios iba a hacer algo nuevo. Si la gente no estaba dispuesta a cambiar, Dios se encargaría de ello. 

    Durante el período siguiente, los líderes que más se habían resistido al cambio abandonaron la iglesia de los HM por diversas razones. 

    Estas personas no eran líderes malos ni pecadores. Simplemente no podían apreciar lo que Dios quería hacer. Sus convicciones basadas en su trasfondo y lo que habían aprendido, eran más fuertes que lo que el Señor deseaba hacer. 

    Pienso en cuando el Espíritu descendió sobre los gentiles. Los líderes no entendían por qué Dios se acercaría a los gentiles. Pero estaban dispuestos a entender que el Señor estaba haciendo algo nuevo, construyendo una “vasija” de bendición de la “arcilla” mezclada de judíos y gentiles con el agua del Espíritu Santo. 

    En la COBIM, Dios me proporcionó un “Bernabé”, llamado Paul. Él es un Hermano Menonita “tradicional”, con un padre de Rusia y una madre que estudió en Goshen College, EE.UU. 

    Tras una carrera en comercio internacional –que le abrió los ojos a diferentes maneras de hacer las cosas– empezó a participar en el liderazgo de la iglesia. Su formación le permite, en cierto sentido, “interpretar” el movimiento carismático en el ámbito de la cultura anabautista. La gente necesita un puente; las nuevas modalidades no se descargan así nomás. 

    Cuando aprendemos a vivir con la diferencia, oramos unos por otros. Esto muestra una actitud de tu corazón. 

    He aprendido mucho estudiando la historia anabautista. A través de los Hermanos Menonitas tradicionales, Dios me condujo a su Palabra. Cuando comparto una palabra profética, está basada en las Escrituras y en el discernimiento conjunto. 

    Paso a paso, dos grupos muy diferentes en la COBIM asumimos nuestras diferencias y avanzamos sin problemas. Podríamos polarizar en absolutos de blanco y negro, o podemos forjar un camino en el que entendamos que, si uno puede dar este paso, el otro puede dar ese paso, y podemos ir juntos. 

    “Todos tenemos nuestros propios trasfondos, dice Paul, pero cuando somos receptivos, Dios nos muestra las cosas a través de las Escrituras y de la experiencia”. 

    En el pasado, el choque de culturas era un obstáculo. Ahora, cuando tenemos problemas no nos vamos cada uno por su lado, sino que nos sentamos juntos. Debemos tener la disposición para comprender que Dios obra de diferentes maneras (véase, por ejemplo, las tres prácticas de Larry Miller para construir la comunión). 

    ¿Qué hizo Dios con el conflicto en la COBIM? Dios facilitó que algunos líderes carismáticos tuvieran el corazón abierto para escuchar y aprender. Dios propició que los Hermanos Menonitas tradicionales tuvieran el corazón abierto para escuchar y amar. Dios nos unió para que el reino de Dios se multiplicara, en Brasil y en el mundo. 

    —Reginaldo Valim, pastor de la Igreja Evangélica Irmãos Menonitas (Hermanos Menonitas) de Campo Grande MS, Brasil. 


    Correo 38.4

  • Malaui 

    “Soy yao”, dice Madalitso Blessings Kaputa. En Malaui dicho grupo étnico es considerado musulmán. “Alguien se contactó conmigo.” 

    Chewa, yao, lome (los principales grupos étnicos de Malaui): todos ellos pueden ser parte integral de esta familia de Dios, dice Madalitso. 

    Como integrante del grupo étnico yao, él puede representar a la iglesia en las zonas musulmanas. “Existe una conexión, una relación, entre las personas musulmanas y la iglesia. Intentamos guiarnos por la idea de dejar que la comunidad musulmana yao se comprenda a sí misma. Somos parte de la familia de Dios. No imponemos. La iglesia trabaja unida.” 

    “Soy el testimonio vivo de la iglesia y de cómo los anabautistas viven con otras personas. Si yo no pudiera crecer de esta manera, sería difícil vivir en una comunidad musulmana. Procuro la paz. Comparto el evangelio de la paz.” 

    Las iglesias anabautista-menonitas de Malaui proclaman el evangelio con valentía y a la vez ofrecen ayuda y socorro, tanto a los miembros como a la comunidad. 

    Hay dos iglesias miembros del CMM en Malaui: Mpingo Wa Abale Mwa Kristu (Hermanos en Cristo) y la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Malaui. En sus inicios, ambas fueron promovidas por evangelistas africanos. 

    Mpingo Wa Abale Mwa Kristu: como el llamado macedónico 

    Un pequeño grupo comenzó a reunirse para orar en 1983, en Blantyre. Se dieron cuenta de la presencia de la Iglesia de los Hermanos en Cristo (BIC, por sus siglas en inglés) en Zimbabue y quisieron vincularse con ella. Al orar, sintieron la inspiración de escribir una carta, invitando a los líderes de Zimbabue a visitarlos. 

    La iglesia BIC de Zimbabue recibió el llamado. En 1984, enviaron a los pastores Philemon M. Khumalo y Bekithemba Dube junto con sus familias. 

    Una comunidad comenzó a reunirse en Ndirande, un suburbio de Blantyre, el centro industrial y urbano del país. Pronto se estableció una segunda iglesia en Zombe. La iglesia fue inscripta oficialmente en 1986. 

    Los primeros líderes fueron Sani Selamani Chibwana, que convocó a los primeros amigos; Melawrie Fred Mbamera asumió la presidencia y Efraín Disi era el secretario. 

    La iglesia ha crecido y hoy cuenta con 75 congregaciones en las regiones del sur y centro del país. Está conformada por personas que integran varios grupos étnicos. 

    La iglesia tiene ministerios para jóvenes y mujeres. Hay proyectos de evangelización, ministerios para personas afectadas por el VIH/SIDA y otros ministerios de compasión. 

    La iglesia desarrolla plenamente su identidad anabautista promoviendo la paz y amándose unos a otros. Procuran vivir como Cristo nos enseñó en Mateo 5. “Necesitamos a Jesús ya que Dios es amor. Esto demuestra nuestra verdadera identidad”, afirma Madalitso. 

    Cuando los miembros de la iglesia se acercan con el evangelio y descubren que hay necesidades físicas, ellos ayudan a las personas: orando, acompañándolas, apoyándolas en procura de sanación o recursos. 

    También brindan enseñanzas de la Biblia y una comprensión cabal de la necesidad de tener fe en Cristo Jesús, no en falsas doctrinas. 

    “Podemos acercarnos a las personas no sólo por una vía sino también por doble vía: atender los aspectos espirituales e incluso los físicos”, dice Madalitso. 

    “Estamos presentes. Somos sal y luz, satisfaciendo sus necesidades como personas integrales por medio de un evangelio holístico”, él dice. 

    Desafíos 

    La pandemia fue sólo uno de los principales desafíos que afectó a la iglesia BIC en Malaui. El VIH/SIDA continúa separando a las familias. Es tan solo recientemente que ha disminuido una epidemia de cólera. El cambio climático provoca sequías y condiciones climáticas adversas. Hace poco, el ciclón Freddy arrasó el país, destruyendo viviendas, edificios de iglesias y arrasando jardines y cultivos, lo que resultó en la pérdida de pastores, miembros de iglesias y vecinos. La escasez de alimentos implicará precios más altos. La iglesia está orando sobre la manera de ayudar cuando no haya cosechas. 

    Pero la iglesia BIC no sólo se fija en los desafíos. Hay esperanza. 

    “Somos el intercesor en quien Dios ha confiado para dar amor a quienes no reciben amor”, dice Madalitso Blessings Kaputa. 

    “Aunque en la actualidad tengamos problemas de salud, la iglesia está presente para dar esperanza. 

    “Incluso ante desafíos como el cambio climático: Jesús nos brinda esperanza”, dice Madalitso. 

    Bautismo: un momento de alegría 

    “Si fuera como una taza de té, se le añadiría mucha azúcar a fin de demostrar que hay alegría”, dice Madalitso Blessing Kaputa, sobre un reciente evento de bautismo. 

    El bautismo en Malaui, un país mayormente rural, se realiza principalmente en los ríos o en el lago. 

    La mayor parte del tiempo hay un grupo numeroso de personas de pie, mirando y celebrando juntas. 

    Es un momento de hermandad, por eso a menudo hay comida. 

    Nada sucede sin el canto. Cantar forma parte de nuestra alegría. 

    A veces el bautismo se realiza después de meses o años de estudio. Pero otras personas se despiertan y dicen, “¡vamos!” y luego pasan a comprender su bautismo. En definitiva, no es el bautismo lo que trae la salvación sino lo que sucede en su corazón. 

    —Madalitso Blessing Kaputa, evangelista de la Iglesia de los Hermanos en Cristo de Malaui. 

    Leaders at the MBCM annual general conference.
    Líderes en la convención general anual de MBCM. Foto: Lyson Makawa

    Iglesia de los Hermanos Menonitas de Malaui: multiplicar iglesias 

    En 2009, un hombre proveniente de la República Democrática del Congo, estaba en el campo de refugiados de Dzaleka en el distrito de Dowa, Malaui, y vio la necesidad de fundar una iglesia. Safari Mutabesha Bahati (RDC), Onesime Kabula (Ruanda), Charles Isaiah, Chiza Sedata, Gems Mariamungu, Gemeya y sus familias fundaron una iglesia, que empezó a crecer. Se unieron personas de la República Democrática del Congo, Burundi, Etiopía, Ruanda, que hablaban francés, inglés, suajili, y otras personas más fueron participando. 

    Su fervor evangelístico los llevó más allá de los límites del campamento para fundar iglesias entre los malauíes locales. 

    Hoy en día, existen dos congregaciones en el campamento y hay sesenta que están dispersas por las zonas rurales del país densamente poblado. 

    La estrategia es que una congregación debería establecer otra congregación. Estas se constituyen en centros de entre siete y doce congregaciones en torno a un centro misionero, dirigido por un pastor principal, quien rinde cuentas al ejecutivo. Con este rápido crecimiento, no todas las congregaciones tienen un pastor capacitado formalmente. Pero tres veces al año, los pastores se reúnen durante una o dos semanas para recibir capacitación a través de los talleres de Capacitación en Liderazgo Misional de la Comunidad Internacional de Hermanos Menonitas (ICOMB, por sus siglas en inglés). 

    Existen fuertes vínculos de solidaridad regional y cultural en la sociedad de Malaui. La iglesia de los Hermanos Menonitas (HM) procura vencer las barreras. “En la iglesia existen todos estos grupos: nuestro lenguaje radica en que Jesucristo es nuestro líder. Lo que nos une es el evangelio”, dice Lyson Makawa. 

    Los HM se esfuerzan por fundar iglesias holísticas. La evangelización y el discipulado son prioridades. “Creemos en fomentar la formación de las personas que recién se han acercado a Jesucristo para que puedan crecer en madurez”, dice Lyson Makawa. Se anima a los nuevos creyentes a asistir a clases durante al menos un mes a fin de aprender los conceptos básicos antes del bautismo. 

    “También creemos en la fundación de iglesias por medio de la cual se lleve adelante el empoderamiento espiritual y también físico.” 

    Un ejemplo es el proyecto de costura que se inició en el campo de refugiados. A las mujeres se les enseña a coser artículos para la venta, y así puedan tener una fuente de ingresos. 

    Otro proyecto es la promoción de un sistema de agricultura con kits de baldes, en que el agricultor recibe una herramienta de riego y semillas para plantar hortalizas. 

    La iglesia también ha puesto en marcha una incubadora para polluelos para que los pastores críen pollos a fin de obtener alimento e ingresos. 

    Desafíos 

    Los pastores enfrentan muchas dificultades, desde la falta de educación y los viajes entre aldeas, hasta mantener a sus familias con pocos ingresos. Sus congregaciones esperan de ellos apoyo espiritual mientras que sus familias buscan apoyo financiero. 

    Aunque la mayoría de los pastores son hombres, hay una mujer que se desempeña como pastora. Hasta el 70 por ciento de los miembros de la iglesia son mujeres. Aunque las diferencias en las prácticas de fe entre esposos y esposas pueden causar problemas matrimoniales, a veces los problemas matrimoniales llevan a las mujeres a buscar alivio en la iglesia. 

    La iglesia HM no se libró de los efectos del Ciclón Freddy. Está centrando sus esfuerzos de ayuda en las personas mayores, las personas con discapacidades y aquellas que de otro modo no pueden mantenerse a sí mismas. 

    Reuniones de adoración 

    Una reunión del domingo a la mañana comienza con una oración, seguida de unos treinta minutos de enseñanza. Sigue el canto en varios momentos: alabanza animada con danza, adoración más contemplativa y presentaciones del coro. Durante la siguiente hora hay una predicación de la Palabra de Dios por el pastor o un anciano de la iglesia, o incluso de un pastor de otra iglesia. Después se recoge la ofrenda, seguida de la bendición. 

    Las congregaciones también pueden realizar cultos entre semana durante alrededor de una hora. 

    Las reuniones centradas en la enseñanza de la Palabra de Dios se llevan a cabo los miércoles, a partir de las 15 hs. 

    Las mujeres suelen reunirse los jueves. Estas son ocasiones para realizar tareas como decorar la iglesia o animarse unas a otras. 

    Los sábados hay reuniones para oraciones de intercesión. “Tenemos un Dios que responde a nuestras oraciones”, dice Lyson Makawa. 

    —Lyson Makawa, coordinador de desarrollo de líderes y capacidades de la Iglesia de los Hermanos Menonitas de Malaui. 

    Relaciones con otras iglesias 

    “Creemos que pertenecemos a la familia más amplia de anabautistas”, dice Lyson Makawa. “Pertenecer a las mismas raíces nos une.”  

    Las iglesias anabautista-menonitas de Malaui están vinculadas al cuerpo más amplio de Cristo en todo el mundo, así como entre sí. Tanto la iglesia ‚ÄòBIC‚Äô como la iglesia HM se relacionan con el Comité Central Menonita y trabajan en conjunto. 

    Los Hermanos Menonitas también han colaborado en el país con un grupo anabautista-menonita conservador en la publicación de material evangelístico. 

    Se sigue manteniendo una relación entre las iglesias BIC de Malaui y Zimbabue: A menudo se invita a zimbabuenses a las convenciones de las iglesias de Malaui, que en ocasiones brindan enseñanzas. Una delegación de mujeres de Malaui visitó Zimbabue en un proyecto educativo. 

    Siguiendo el ejemplo de su iglesia madre, la iglesia BIC de Malaui también está evangelizando en nuevas regiones. Se está llevando a cabo una planificación estratégica para llegar a la parte norte del país y también al vecino país de Mozambique. “La misión está en nuestros corazones”, dice Madalitso Blessing Kaputa. 

    Y la relación con otros organismos eclesiales les recuerda a las hermanas y los hermanos de Malaui que no están solos. “Lo que sea que esté sucediendo en el CMM, concierne incluso a la iglesia de Malaui. No lo damos por sentado: somos una familia”, dice Madalitso.  


    Correo 38.4

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    De enero a abril es la temporada de lluvias en Guayaquil, ciudad portuaria de la costa de Ecuador. Pero el año pasado, dice Sara Noemí Viteri Moreno, persona miembro de la Iglesia Jesús el Buen Pastor (menonita) de Guayaquil, apenas llovió. 

    Sara Noemi Viteri Moreno es ingeniera medioambiental y ayuda a dirigir el programa juvenil de su iglesia. 

    “Ha dejado de llover como antes”, ella dice, “y eso hace que haga más calor”. Sospecha que estas tendencias están relacionadas con algo más: la disminución de la cubierta arbórea en la ciudad. 

    “Cerca de la iglesia había unos árboles muy antiguos”, dice Sara Noemi Viteri Moreno. Pero hace unos cinco años, el ayuntamiento los removió.  

    Desde entonces, hay menos sombra y el aumento del calor es notable, dice Sara Noemi Viteri Moreno. No son sólo esos árboles. Por toda la ciudad se han talado árboles a medida que aumenta la población. “Esos árboles traían la lluvia a esta zona”, dice ella. 

    Con más de tres millones de habitantes, Guayaquil es la ciudad más grande de Ecuador, y está en constante crecimiento. Muchas de las personas recién llegadas son ecuatorianas procedentes de zonas rurales, pero la ciudad también ha ido recibiendo un número creciente de personas refugiadas de fuera del país, principalmente de Venezuela. 

    Desde el 2015, Ecuador ha recibido a más de 500,000 personas refugiadas que huyen de la agitación política, la violencia, la pobreza y, la inseguridad económica y social en Venezuela. En Guayaquil, muchas acaban viviendo junto a los ríos, bajo los puentes y en parques.  

    La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) , describe el cambio climático como un multiplicador de amenazas. Empeora las presiones sociales, económicas y medioambientales, provocando agitación social y posiblemente incluso conflictos violentos”. 

    La inmigración de personas refugiadas de Venezuela hace que destinos como Guayaquil estén cada vez más abarrotados. La gente tala los bosques y construye cerca de los ríos. Esto provoca problemas como derrumbes de tierra e inundaciones, dice Sara Noemi Viteri Moreno. 

    En la iglesia, “no somos muy conscientes de lo que está pasando”. 

    Sin embargo, se está apoyando a las personas refugiadas venezolanas. A lo largo de los años, el edificio de la iglesia ha servido de hogar temporal a familias en busca de trabajo y vivienda. Los feligreses han proporcionado a las personas recién llegadas colchones para dormir, alimentos para comer y ropa para vestir. 

    “La migración significa que hay más gente en un mismo lugar”, dice Sara Noemí Viteri Moreno. “Ya no hay lugares donde establecerse”. 

    “Esto forma parte del cambio climático. Es uno de los problemas por los que podemos empezar”. 

    —Sierra Ross Richer es miembro de la ‘Waterford Mennonite Church’, Goshen, Indiana, EE.UU. Es pasante en la ‘Anabaptist Climate Collaborative’. Historia de la ‘Lent Climate Pollinator Series: Global Anabaptist Stories on Climate Change’ de la ‘ACC’ (por sus siglas en inglés) se reimprime con autorización. 

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    Los miembros del Grupo de Trabajo sobre el Cuidado de la Creación del CMM de cada región organizarán una hora de narraciones, preguntas y respuestas. Los miembros de la iglesia de todo el mundo compartirán cómo les afecta el cambio climático y cómo responderán con acción resiliente y esperanza evangélica.  

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  • La Tierra en toda su diversidad, vitalidad y abundancia es un don que ha sido eclipsado por el abandono, la explotación y el consumo insostenible.

    Los valores anabautistas, por el contrario, nos llaman a la mayordomía (cuidado atento), sencillez y dignidad de todas las personas creadas a imagen de Dios. En nombre del Congreso Mundial Menonita, el Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación (CCTF por sus siglas en inglés) se ha sumado al llamado interreligioso para un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. 

    “Para ser buenos guardianes de nuestra casa común, debemos actuar y eliminar gradualmente la producción de combustibles fósiles”, se afirma en la carta interreligiosa. 

    Se exige a los gobiernos que diseñen un plan global vinculante para 

    1. Poner fin a la expansión de cualquier nueva producción de carbón, petróleo o gas. 
    2. Eliminar progresivamente la producción actual de combustibles fósiles de manera justa y equitativa. 
    3. Garantizar una transición global justa hacia el 100% de acceso a la energía renovable a nivel mundial. 

    La carta, dirigida a los gobiernos nacionales de alrededor del mundo, se envió por primera vez a los líderes mundiales en la COP27. (Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 en Sharm El Sheikh, Egipto). Este llamado, iniciado en 2015 por los países insulares del Pacífico cuyas fronteras se están reduciendo rápidamente por el aumento del nivel de los océanos, intenta impulsar a las naciones a abordar la producción de petróleo, gas y carbón y negociar una transición justa hacia las energías renovables. 

    “Es importante que los anabautistas hagamos oír nuestra voz en apoyo de acciones para cuidar el planeta”, expresa Doug Graber Neufeld, presidente del Grupo de Trabajo de Cuidado de la Creación. “Alejarnos de los combustibles fósiles es una de las formas más efectivas de apoyar a nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo cuyos medios de subsistencia se ven amenazados por el cambio climático”. 

    “Para los anabautistas del Sur Global, la producción y el uso de recursos naturales no renovables como los combustibles fósiles, el gas y el carbón plantean varios problemas éticos, incluidas nuestras responsabilidades para con las futuras generaciones. Tenemos el desafío no sólo de buscar energías alternativas sino también de garantizar que todos puedan disfrutar de la abundancia de los recursos naturales de manera justa. “Creemos que la creación de Dios puede satisfacer todas las necesidades humanas, pero no la avaricia humana”. declara Nindyo Sasongko, representante del CCTF en Asia. 

    “Toda la creación es obra del amor de Dios”, afirma Thomas R. Yoder Neufeld, presidente de la Comisión de Fe y Vida. “Apartarnos de nuestra imprudente explotación de los combustibles fósiles no sólo es beneficioso para nuestro propio interés humano, sino, lo que es más importante, la participación del amor de Dios por el mundo”. 

    “Los anabautistas creemos que los patrones humanos de avaricia, egoísmo y consumo excesivo son pecados que requieren arrepentimiento y transformación. Este es un trabajo espiritual y a la vez es un trabajo social. Este llamado a la no proliferación de combustibles fósiles pide a los gobiernos que utilicen su poder para reducir los efectos de estos pecados en los más vulnerables y en toda la humanidad”, explica César García, secretario general del CMM. 

    El CMM se une a cientos de otros grupos religiosos, desde el Movimiento Laudato Si’ (católico romano) hasta el Parlamento de las Religiones del Mundo, para pedir a los gobiernos que desarrollen e implementen un tratado de no proliferación de combustibles fósiles. 

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