Domingo de la Fraternidad Anabautista Mundial 2026
Sobre una mesa al frente, coloque cinco velas de diferentes colores por cada continente encima de un mapa del mundo (o al lado de un globo terráqueo) junto con una vela blanca como la vela que representa a Cristo en el medio.
Al inicio del culto, nombre cada continente mientras se enciende la vela correspondiente, reconociendo a los hermanos y hermanas en cada continente.
Encienda la vela de Cristo al final (o de primero) como fuente de luz para la iglesia en todas partes.
Durante el culto o al final del mismo podría haber oraciones para bendecir a las hermanas y hermanos en diferentes regiones del mundo.
Recursos adicionales para mostrar la conexión con la familia anabautista mundial:
- utilicen la invocación y bendición para el encendido de las velas en “ideas de celebración”
- miren los videos de saludos que se encuentran en la sección de recursos multimedia
- muestren el mapa del CMM (como afiche o la versión interactiva en línea).
Oración al comienzo del encuentro
Basada en el Salmo 40:1-11
Oh Señor, te esperamos pacientemente,
preparando nuestros espíritus para hacer espacio para ti,
sabiendo que escuchas nuestro clamor.
Nos has sacado del lodo y del fango;
y has puesto nuestros pies sobre una roca, dándonos un lugar firme donde pararnos.
Has puesto en nuestras bocas un cántico nuevo,
un himno de alabanza para ti, nuestro Dios.
Nos has llamado para guiar a otros hacia ti.
Quienes vean tu cuidado por nosotros se maravillarán y pondrán su confianza en ti.
Oh Señor, eres fiel con quienes ponen su confianza en ti.
Has hecho maravillas; y tienes planes maravillosos para nosotros.
Nuestro relato de tus obras nunca terminará;
son demasiadas para contarlas.
Oh Señor, no son sacrificios ni holocaustos lo que nos exiges,
sino nuestros espíritus sintonizados contigo:
nuestro deseo de hacer tu voluntad,
tu ley escrita en nuestros corazones.
Oh Señor, al reunirnos, proclamamos tus obras salvadoras,
tu amor infinito y tu fidelidad eterna.
Tú eres nuestro ayudador y salvador.
A ti te adoramos, te servimos y oramos.
Amén
Bienvenidos ustedes
¡Bienvenidos ustedes que tienen el corazón de los pobres!
¡Bienvenidos ustedes que lloran!
¡Bienvenidos ustedes que tienen hambre y sed de justicia!
¡Bienvenidos ustedes que trabajan por la paz!
¡Bienvenidos ustedes que sufren y soportan lo insoportable en el nombre de Jesucristo!
Dios, en Jesús, le da la bienvenida a cada uno de ustedes.
Es Él quien quiere llevar con nosotros las cargas de nuestros días.
Abrámonos a su presencia y que su alegría, esta mañana, nos inunde.
¡Por la gracia de su Espíritu!
—De Nathalie Werner, de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).
Arrepentimiento – Perdón
Señor, te adoramos y te alabamos, nos postramos humildemente ante ti.
Reconocemos que estás cumpliendo tus propósitos para el mundo.
Confesamos nuestra negativa a ver la promesa de una nueva humanidad.
Nos sentimos abrumados por los asuntos del mundo.
Estamos distraídos de nuestros compromisos por otros llamados.
Somos víctimas de nuestros prejuicios, nuestros miedos y nuestra visión a corto plazo.
Oramos a ti para que nos transformes a la imagen de Cristo.
Te pedimos que nos tomes a tu servicio y nos utilices, para que todos los pueblos, todas las razas y todas las naciones puedan crecer juntos en paz y entendimiento.
Pedimos esto en nombre de Cristo, el único que puede hacer de nuestra fraternidad una realidad.
—De Michel Sommer, de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).
Confesión de Fe – Compromiso – Consagración
Compartir con quienes viven la precariedad
Todos los que han nacido de Dios, han recibido los dones del Espíritu del Señor, llamados a ser un solo cuerpo y a amarse unos a otros en Cristo Jesús, están bien preparados por tal amor para ayudar al prójimo, no sólo con dinero y bienes, sino también siguiendo el ejemplo de su Señor, de manera evangélica, con su sangre y su vida. Muestran misericordia y piedad tanto como les es posible. Se toman en serio las necesidades de los santos. Reciben a los extranjeros en sus hogares. Consuelan a los afligidos, ayudan a los necesitados, visten a los desnudos, alimentan a los hambrientos y no les dan la espalda a los pobres…
—Menno Simons (1496–1561), de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).
Una oración por la ofrenda
Dios nuestro, Padre nuestro, Padre de las luces, en quien no hay avaricia… enséñanos a acumular para nosotros tesoros en el cielo y no en esta tierra. Enséñanos a poner nuestra fe únicamente en en ti y no en estos bienes materiales pasajeros. Tal como nos enseñaste, oramos para que tu voluntad se haga en esta tierra como en el cielo. Ahora te traemos una porción de los bienes que nos has confiado para que los administremos. Te pedimos que esta ofrenda contribuya a la manifestación de tu voluntad sobre esta tierra. Amén.
—De Nicolas Widmer, de de Paroles et prières pour le culte, Éditions Mennonites (Palabras y oraciones para el culto, Ediciones Menonitas).
Oración de intercesión
Danos el poder
Dios,
Danos el poder de confiar el uno en el otro
y elegir la forma ecológica la cual
libera a tu creación de la aflicción.
Danos el poder de compartir conocimientos
y buscar soluciones sostenibles
que les permitan a las generaciones futuras sobrevivir.
Danos el poder de cooperar
para tomar decisiones y acciones
que den frutos de forma sostenible.
Danos el poder
a través de tu Espíritu Santo.
Tú que viste que era bueno.
Así como en el principio, también en el día después de mañana.
Que venga tu reino
y tu gloria brille
por siempre.
Amén
—Esta oración está tomada del libro Dancing with the golden frog: Global Warming and the Lord’s Prayer, de Herman Heijn, pastor de Doopsgezinde Gemeente Haarlem, Holanda.
Un poema para la reflexión espiritual
Me encantaría comenzar una brigada de lamento para compartir juntos la soledad del luto no con el fin de decir nada que realmente no importe, sino simplemente para llorar juntos por lo que ya no está.
Me encantaría comenzar una brigada de lamento:
un grupo, un club o tan solo una persona
que pueda quedarse y permanecer sin que importe el reloj
sino justo el tiempo que sea necesario, aunque dure y dure.
Me encantaría empezar una brigada de lamento;
entonces iré, si se me permite con pañuelos adicionales
y asentimientos silenciosos
y aquí y allá un suspiro profundo y oscuro para quizás un momento de calma y aliento.
—Escrito por Annegreet van der Wijk, de Bij Eb & Bij Vloed: negentig gedichten/gebeden en meer (En marea alta y marea baja: poemas, oraciones y más), publicado por Doopsgezind Bruderschapshuis Dopersduin. Annegreet van der Wijk es pastora en Doopsgezind Bussum-Naarden, Países Bajos.
Bendición
Dios, te pedimos que nada se pierda, sino que nos busques,
nos veas,
para que podamos ser encontrados.
Dios, te pedimos,
inspíranos con tu Espíritu,
para que sea tiempo de redescubrir, de limpiar, de purificar.
Inspíranos y expíranos, ponnos en movimiento,
para que nos comprometamos nuevamente a vivir y nos atrevamos a vivir contigo y a través de ti y a ser palabra de paz.
Escrito por Hans Marseille, de Bij Eb & Bij Vloed: negentig gedichten/gebeden en meer (En marea alta y marea baja: poemas, oraciones y más), publicado por Doopsgezind Bruderschapshuis Dopersduin.
