“Si el cristianismo mundial estuviera conformado por mil personas, los anabautistas representaríamos solo una persona”, declaró Timo Doetsch, miembro del Concilio General del CMM de Alemania, en representación de Arbeitsgemeinschaft Mennonitischer Brüdergemeinden in Deutschland (AMBD). “Somos tan solo el dedo pequeño del pie del cuerpo de Cristo… Somos diminutos, pero tenemos voz. Y esperamos que nuestra voz sea este pequeño regalo de paz para el cristianismo mundial, e incluso más allá: como José, que tuvo problemas con sus hermanos, pero al final pudo ayudarlos a reconciliarse”.
Cinco líderes del CMM, tanto del pasado como del presente, intervinieron en el panel intergeneracional moderado por Ebenezer Mondez, consejero de los Jóvenes Anabautistas (YABs), durante el evento del centenario del CMM en Alemania el 25 de mayo del 2025, reflexionando sobre cómo el CMM ha impactado sus vidas, su fe y su ministerio.
Larry Miller, El secretario general emérito sirvió en el CMM durante una época de transformación. Durante su gestión, el CMM pasó de reunirse ocasionalmente en Asambleas a vivir en comunidad a través del trabajo continuo de las Comisiones. Fue testigo del crecimiento del anabautismo, que pasó de ser un movimiento predominantemente del Norte Global a uno inspirado en el Sur. También vio cómo el movimiento dio un giro de tratar las heridas de la historia de los mártires para sanar las heridas de los conflictos internos de la iglesia.
“El Congreso Mundial Menonita es uno de los mejores lugares que tenemos hoy en el mundo anabautista para observar y participar en los movimientos que están transformando, expandiendo y renovando la iglesia”, afirmó Larry Miller.
Transformando la fe, renovando la iglesia
Valentina Kunze de Uruguay se involucró por primera vez con el CMM como delegada de los Jóvenes Anabautistas en la Cumbre Mundial de la Juventud 2022 en Indonesia. La ahora presidenta del Comité de Jóvenes Anabautistas, afirmó la cualidad transformadora del CMM, diciendo: “Me he sentido humilde al ver que mi propia manera de ver y hacer las cosas no es la única correcta, sino que hay muchas otras maneras de conocer a Cristo. Y he podido apreciar la riqueza de cómo otras culturas viven y experimentan otras cualidades de Jesús mucho más enfatizadas que en mi propia cultura.
“Ver a personas tan diferentes amando y adorando al mismo Dios realmente me impactó al comprender que Dios es mucho más grande y mucho más grandioso de lo que jamás hubiera imaginado”, dijo.
Amos Chin miembro del Comité Ejecutivo y originario de Myanmar, coincidió: “Adorar, aprender y servir junto a creyentes de África, Asia, Latinoamérica, Europa y Norteamérica me ha mostrado la hermosa diversidad de la iglesia. Estas conexiones me recuerdan que la iglesia es más grande que cualquier congregación individual… es un cuerpo mundial de creyentes. La unidad en Cristo no borra nuestras diferencias, sino que las transforma en oportunidades para el aprendizaje mutuo y el amor”.
“[Ser parte del CMM] ha desafiado mis supuestos culturales y ha profundizado mi aprecio por cómo se vive la fe. Aprender de líderes globales, muchos del Sur Global, me ha hecho humilde, ha desafiado mi autocomplacencia y renovado mi pasión por el discipulado”, expresó Amos Chin, líder de la Iglesia Misionera Bíblica Menonita en Myanmar.
Timo Doetsch también compartió una experiencia de aprendizaje humilde ocurrida diez años antes en Pensilvania, Estados Unidos. Durante un momento grupal en el que los participantes se lavaban los pies unos a otros, “Alguien se acercó a mí y, sinceramente, antes de eso, no sentía ninguna simpatía por esa persona. Pero precisamente esa persona vino a lavarme los pies. Ese momento fue muy transformador y me hizo reflexionar”, afirmó.
Cuando se involucró en el grupo que redactó las Convicciones Compartidas, la ex vicepresidenta del CMM, Rebecca Osiro, de Kenia, dijo: “Comencé a ver que se cuestionaban ciertas cosas, cuestiones doctrinales que yo defendía con tanta vehemencia. Me abrió los ojos y me hizo ver que… es necesario fijarnos en lo que tenemos en común en lugar de en lo que nos separa. Creo que es bíblico y piadoso defender aquello que nos une”.
Hay espacio para todos
Rebecca Osiro Creció en un entorno social y cultural donde las mujeres podían desempeñar muchas funciones en la iglesia, pero no podían ser ordenadas ni dedicarse a la teología.
A través de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita en Zimbabue en el 2003, conoció al círculo de teólogas anabautistas. Al unirse a la Comisión de Fe y Vida, “muchas veces me sentí académicamente insuficiente, pero el intercambio allí me fortaleció espiritualmente”.
“Me animó mucho ver que estas eminencias académicas a mi alrededor no me veían como la menos brillante del grupo, sino como una hermana”, afirmó.
Además, los católicos y luteranos con quienes participó en el diálogo trilateral sobre el bautismo “me hicieron sentir parte integral de este cuerpo de Cristo tan capaz”, expresó Rebecca Osiro.
Valentina Kunze, de Uruguay, agradeció la oportunidad que el Congreso Mundial Menonita brinda a los jóvenes y afirmó la importancia de ser escuchados de verdad. “Esa es una gran cualidad y quiero fomentar que siga siendo así”.
“El CMM ha sido un lugar de vida abundante para nosotros y un lugar donde forjamos amistades duraderas”, expresó Larry Miller.