Unidad que se puede escuchar

singing at MWC assembly

Inspiración y reflexión

Adorar juntos, sobre todo cantar juntos, se suele mencionar como lo más destacado de las Asambleas del Congreso Mundial Menonita. Después de todo, no hay nada como cantar en una reunión de miles de personas como hermanos y hermanas en Cristo. Incluso cuando no todos hablan el mismo idioma, la música tiende a unirlos de una manera que no lo hacen otras experiencias. 

Se anuncia la canción y la pantalla se llena de palabras que muchos en la sala no pronuncian con fluidez, o que no pueden pronunciar en absoluto. 

La melodía puede resultar desconocida, el ritmo ligeramente diferente de lo que el cuerpo espera. 

Un coro de todo el mundo ayuda a iniciar el sonido. Luego, gradualmente, el sonido colectivo va cobrando forma. 

Miles de voces con diferentes acentos, formas vocálicas e instintos musicales comienzan a sonar juntas. 

En las Asambleas del Congreso Mundial Menonita, la unidad es algo que se puede escuchar. 

El sonido nunca es completamente perfecto. Algunas palabras se pronuncian mal. Algunas armonías pierden precisión. Sin embargo, algo inconfundible sucede en estos momentos. Personas que adoran de forma diferente, tienen perspectivas diferentes y provienen de contextos bastante distintos, se comprometen a cantar la misma canción al mismo tiempo. 

Nadie canta solo. Nadie canta exactamente de la misma manera. Se revela una verdad más profunda: la unidad en una iglesia mundial no se descubre borrando las diferencias, sino aprendiendo a mantenerlas unidas mediante el sonido. 

El propósito de este artículo es reflexionar sobre cómo ha funcionado la música a lo largo de un siglo de Asambleas del CMM, cómo ha cambiado a medida que la comunión menonita se ha vuelto cada vez más mundial, y cómo cantar juntos sigue creando un sentido vivencial de unidad. 

La primera reunión del Congreso Mundial Menonita tuvo lugar en 1925 en Basilea, Suiza, para conmemorar el cuatricentenario de la Reforma anabautista. Ya que la iglesia mundial ha conmemorado el quincentenario, este parece un momento oportuno para reflexionar sobre las Asambleas del siglo pasado, desde la perspectiva particular de la música. 

Una manera de hacer el seguimiento de lo que se ha cantado en las Asambleas del CMM es a través de los cancioneros elaborados para cada reunión. Si bien ningún cancionero capta todo lo que se canta o escucha (y algunas de las canciones impresas nunca se usan), brindan una perspectiva concreta de cómo la iglesia mundial se ha percibido a sí misma, su unidad y cuáles son las voces convocadas a la adoración comunitaria. 

choir at MWC assembly
Asamblea No. 7, 1962, Kitchener (Canadá)

Cantar juntos nuestra fe: por qué la música importa 

Cantar juntos nos exige algo que pocas otras prácticas colectivas nos exigen. Requiere vulnerabilidad y confianza, y no puede hacerse en privado en medio de una multitud. 

Se exponen las voces, se comparte la respiración, y el ritmo se negocia en tiempo real. Cantar juntos implica tanto escuchar como producir sonido. 

Para una comunión mundial como el Congreso Mundial Menonita, esto importa muchísimo. La unidad en el CMM no ha significado una uniformidad total de creencias, prácticas o perspectivas. La fraternidad abarca continentes, culturas e historias determinadas por realidades sociales y políticas muy diferentes. 

Sin embargo, una y otra vez, la iglesia se reúne y elige adorar. Al hacerlo, practica una forma de unidad que no depende de la resolución de todas las diferencias, sino del compromiso con convicciones compartidas, aun cuando estas convicciones se expresan de diversas maneras. 

En las Asambleas del CMM, muchas veces dicha unidad se transmite a través de lo que podríamos llamar canciones del corazón: canciones que ciertas comunidades atesoran y que expresan sus historias de fe, sufrimiento, esperanza y gozo. 

Estas canciones no significan necesariamente lo mismo para todos los que las cantan. Más bien, animan a tomar conciencia de los diferentes estilos musicales, énfasis teológico, lenguajes textuales y prácticas de adoración. Cantar las canciones del corazón de unos y otros, es una manera de aprender juntos quiénes somos. 

Esta práctica conlleva riesgos. Las palabras podrían ser mal pronunciadas o malinterpretadas. Las formas musicales podrían resultar desconocidas o inquietantes. Sin embargo, es precisamente en esta vulnerabilidad que la música cumple su función más importante. 

La unidad que no cuesta nada, nos exige poco. Cantar cuando existen diferencias, en cambio, capacita a la iglesia a escuchar antes de guiar, a seguir antes de determinar y a permitir que se enriquezcan los supuestos profundamente arraigados sobre la adoración y la música. 

group of Africa singing
Asamblea No. 10, 1962, Wichita (EE. UU.)

Cancioneros y un punto de inflexión: 1967-1972 

Los cancioneros no son colecciones neutrales. Cada inclusión y omisión refleja un conjunto de valores: de quién es la teología que se nombra, de quién es el idioma que se escucha y de quién son las formas musicales que se consideran cantables por una comunidad mundial. 

A medida que el Congreso Mundial Menonita se internacionaliza, sus cancioneros han adquirido una complejidad creciente. 

Las actas de la primera Asamblea del CMM en 1925 mencionan coros y cantores, pero el primer cancionero impreso específicamente para una Asamblea data de 1936, durante la reunión en Ámsterdam y Elspeet, Países Bajos. Anteriormente, las congregaciones probablemente cantaban de los himnarios disponibles en los lugares de culto. 

Estos primeros cancioneros de las Asambleas contenían exclusivamente himnos europeos y norteamericanos, generalmente en inglés, alemán, francés y/o neerlandés. 

A medida que la representación en el CMM se volvió más diversa, especialmente con la considerable expansión en el Sur global, este panorama musical comenzó a sentirse cada vez más incongruente. Para la Asamblea de 1967 en Ámsterdam, con delegados de más de treinta países, los participantes se dieron cuenta con mayor claridad de que la comunión menonita estaba cambiando. 

La diversidad cultural, lingüística y de color de piel ya no era algo secundario: estaba muy presente en la en la reunión. 

Este momento marcó un punto de inflexión. 

La siguiente Asamblea, realizada en 1972, en Curitiba, Brasil, fue la primera Asamblea del CMM en el hemisferio sur. El historiador Cornelius Dyck expresó el desafío que enfrentaba la iglesia a través de una pregunta profunda: “¿Qué clase de unidad es posible y deseable en una hermandad mundial en que cada congregación es responsable, en última instancia, solo ante sí misma?” 

La Asamblea en Brasil se llevó a cabo en medio de grandes desafíos, tales como la represión política bajo el régimen militar, dificultades con la traducción y barreras lingüísticas. 

No obstante, las actas hablan positivamente en especial de la música. El canto comunitario fue recibido con un aplauso entusiasta y, por primera vez, se presentaron grupos de América del Sur. Solo un tercio de los participantes provenía de Europa y América del Norte. Un grupo de trabajo sobre la música reconoció la necesidad de contar con canciones de diversos períodos, géneros y culturas a fin de reflejar mejor la iglesia mundial. 

También se produjeron cambios organizativos. Las reuniones del Concilio General comenzaron a realizarse en el Sur global, los congresos regionales empezaron a reunirse y las redes de misiones se extendieron a más de cincuenta países, donde las iglesias a menudo crecían más rápidamente que las del Norte. 

El Congreso Mundial Menonita puntualizó que su propósito era servir de medio para fraternizar y testificar”, enfatizando la comunicación, el aliento mutuo y la responsabilidad compartida. Posteriormente, también estableció la función remunerada del secretario general, y el CMM pasó de ser dirigido por historiadores a personas con experiencia en el liderazgo de la misión. 

choir group from Africa at MWC assembly
Asamblea No. 14, 2003, Bulawayo (Zimbabue)

Lo que aprendemos cuando cantamos juntos 

A partir de la década de 1970, las Asambleas del CMM siguieron creciendo en número de asistentes y en diversidad. Se desarrollaron cancioneros internacionales con una representación mundial intencionada, comenzando con la Asamblea de 1978, en Wichita, Kansas (EE. UU.). 

Figuraban más idiomas en las páginas y en los cultos, a veces con el apoyo de la traducción simultánea. A partir de esta colección, se priorizaron las canciones del corazón de cada continente. Las mujeres desempeñaron roles de liderazgo cada vez más visibles en la música, incluyendo figuras como Mary Oyer como directora de canto. El presidente también fue, por primera vez, una persona proveniente de fuera de EE. UU. y Alemania (Etiopía). 

Para la Asamblea de 1984 en Estrasburgo, la Asamblea moderna del CMM ya había comenzado a cobrar forma: un comité programático; un subcomité de música y culto; una estructura temática con ritmos diarios; y la presencia de la música durante toda la reunión. Se presentaron músicos de todo el mundo, demostrando que la unidad requiere intención y práctica. 

La unidad que se forja a través del canto en las Asambleas del CMM no es permanente. Cuando desaparece el canto final, los participantes regresan a sus contextos de origen, llevándose diferentes preguntas, convicciones y desafíos. Sin embargo, algo perdura: el recuerdo de haber cantado juntos redefine cómo se abordan las diferencias después. 

diversity group of people singing
Asamblea No. 17, 2022, Indonesia

La música enseña a la iglesia mundial que la unidad no requiere la resolución de todos y cada uno de los desacuerdos. Requiere presencia. 

Al cantar, la iglesia practica la convivencia en tiempo real, la escucha atenta, la adaptación según sea necesario y el compromiso con una acción compartida incluso cuando sea exigente. La unidad, en este sentido, no es un ideal abstracto, sino una disciplina practicada. 

Las Asambleas del CMM funcionan como espacios de ensayo para este tipo de pertenencia. Ofrecen un vistazo de lo que es posible cuando la diversidad no se gestiona ni se minimiza, sino que se integra en un ritmo compartido. 

Cada voz importa precisamente porque es distinta. Y en el acto compartido de cantar, la iglesia mundial aprende de nuevo lo que significa pertenecer juntos. 

Benjamin Bergey, profesor asociado de música en la Universidad Menonita del Este, Harrisonburg, Virginia, EE. UU., donde dirige los coros y la orquesta, e imparte cursos de teoría y dirección musical. Fue coordinador musical de la Asamblea de 2022, en Indonesia y dirige a los Cantantes de Cámara de EMU, que se presentaron en la conmemoración del quincentenario en Zúrich. También fue editor musical de Voices Together, un himnario de la Iglesia Menonita de EE. UU. y Canadá. Es miembro de la Iglesia Harrisonburg Mennonite, Virginia, EE. UU. 

Breve cronología histórica 

N.°1 – 1925 Basilea y Zúrich 

  • Propósito: reunirse para celebrar el cuatricentenario y publicar un libro conmemorativo. 
  • Se presentan coros de la región de Basilea (Holee y Schänzli) y se mencionan muchos cantos, incluidos los himnos Gott grüße DichGroße GottDie Sach ist Dein y Nun danket alle Gott

N.°2 – 1930 Danzig 

  • “Congreso Menonita de Ayuda Mundial” 
  • Propósito: recibir informes de varias comunidades y organizaciones menonitas sobre la labor de ayuda humanitaria, orientación sobre la difícil situación de las comunidades menonitas en la Unión Soviética e intercambiar información sobre futuras medidas coordinadas de ayuda humanitaria. 
  • Se hace referencia al canto y se mencionan himnos específicos (Wach auf, du Geist der ersten ZeugenKein schöner Land in dieser ZeitInnsbruck, ich muß dich lassen. 

N.°3 – 1936 Ámsterdam y Elspeet 

  • Propósito: continuar este tipo de reuniones, fortalecer los lazos como un solo cuerpo, celebrar el cuatricentenario de la conversión de Menno Simons en los Países Bajos. 
  • Se imprime primer cancionero, con los himnos en el orden en que se había previsto usarlos para cada culto (textos en alemán y holandés) 
  • Se menciona un canto no oficial en el barco mientras cruzaban el Ijsselmeer para ir a Elspeet durante una fuerte lluvia. 

N.°4 – 1948 Goshen y norte de Newton 

  • Propósito: continuar los canales de fraternidad mundial, y de reconocimiento y aprendizaje mutuos. 
  • Se menciona el excelente canto de los miembros del Congreso, coros y cuartetos (se mencionaron varios coros y conjuntos de las regiones anfitrionas). 
  • Los archivos de MC USA contienen 43 carretes de cintas magnéticas con grabaciones de audio de esta Asamblea. 

N.°5 – 1952 Basilea (St. Chrischona) 

  • Propósito: seguir compartiendo y estar en comunión, y un “mayor conocimiento mutuo de las congregaciones menonitas ampliamente distribuidas sobre la faz de la tierra”. (JC Wenger) 
  • Se mencionan grupos corales de Francia, Suiza, Alemania y Kansas, EE. UU. 
  • Se imprime el segundo cancionero para esta Asamblea. 
  • Se menciona el canto de La fe de nuestros padres a orillas del río Limmat, cerca de donde Félix Manz fue ejecutado por ahogamiento.  

N.°6 – 1957 Karlsruhe 

  • Un Congreso más de la gente, con mayor asistencia (unas 1.300 personas requirieron alojamiento) y menos de la mitad de los participantes eran de Estados Unidos y Canadá. 
  • Se realizan encuestas para recabar opiniones y propuestas, se redactan y aprueban Estatutos por votación, y se crea un Comité Ejecutivo y un Concilio General (Presídium). 
  • Se elabora tercer cancionero con treinta himnos en francés, alemán, inglés y holandés. 

N.°7 – 1962 Kitchener 

  • Se menciona por primera vez un comité de música. 
  • Se mencionan muchos coros norteamericanos. 
  • Se menciona una mayor variedad de directores de canto y organistas (a menudo solo uno o dos en Asambleas anteriores). 
  • Cuarto cancionero con cuarenta himnos en alemán e inglés. 

N.°8 – 1967 Ámsterdam 

  • La iglesia crecía en el Sur global con más de treinta países
    representados (véase “punto de inflexión” en el artículo anterior). 
  • Se mencionan varios grupos corales universitarios estadounidenses y europeos. 
  • Quinto cancionero con 38 himnos en alemán, inglés, francés y holandés. 
  • Primer cancionero que incluye notación musical occidental. 

N.°9 – 1972 Curitiba 

  • Primera Asamblea con más participantes del Sur que del Norte. 
  • La música se destaca de manera positiva con cantos grupales y presentaciones de grupos menonitas de América del Norte y del Sur. 
  • El sexto cancionero incluye por primera vez español y portugués, además de inglés y alemán. 

N.°10 – 1978 Wichita: “El Reino de Dios en un mundo cambiante” 

  • Por primera vez se presentan coros de todo del mundo (incluido Rusia, recibido con muchos aplausos). 
  • Se publica el primer Cancionero Internacional, que marca el inicio en la práctica del nuevo modelo (incluye un Prefacio y una Introducción). 
  • 63 himnos con notación musical occidental, organizados en cinco capítulos por continente. 
  • Concluye con el himno Alabado sea Dios.  

N.°11 – 1984 Estrasburgo: “El pueblo de Dios sirve con esperanza” 

  • Se usa el Cancionero Internacional de 1978 con un nuevo suplemento. 
  • El oratorio The abiding place de Esther Wiebe y Barbara Smucker fue escrito e interpretado para esta Asamblea. 
  • Je lourai l’Éternel se convierte en una canción del corazón. 
  • Numerosas presentaciones de todo el mundo

N.°12 – 1990 Winnipeg: “Dando testimonio de Cristo en el mundo de hoy” 

  • Se publica el segundo Cancionero Internacional, estructurado de manera similar al primero. 
  • Gran afluencia de personas, presentaciones de muchos grupos.  
  • Él está contigo todo el tiempo (N.°16). 

N.°13 – 1997 Calcuta: “Escuchen lo que el Espíritu les dice a las iglesias” 

  • Este cancionero incluye reimpresiones del cancionero de 1990 y un himnario estadounidense, además de algunas traducciones locales. 
  • Canción lema escrita para esta Asamblea por el obispo Shant Kunjam: Sun Aatma kya kahta hai sab Mandliyon se. 
  • La Aldea de la Iglesia Mundial se presenta con un escenario que brinda la posibilidad de compartir música.  

N.°14 – 2003 Bulawayo: “Compartiendo dones en el sufrimiento y la alegría” 

  • Se publica el tercer Cancionero Internacional, que esta vez incluye representación de los cinco continentes en el comité, incluidas varias canciones con notación musical no occidental. 
  • El primer coro internacional inicia el modelo de conjunto con dos cantantes de cada continente. Una grabación previa ayudó a los asistentes a aprender la música de la Asamblea. 
  • Se presenta Hakuna akaita que se canta con frecuencia y sigue siendo una de las canciones favoritas.  

N.°15 – 2009 Asunción: “Reunámonos en el camino de Jesucristo” 

  • Se publica el cuarto Cancionero Internacional con un prefacio que reconoce que no todos leen notación musical y se emplean decenas de idiomas, aunque la música es una fuerza unificadora. 
  • Tengan la Mente de Cristo (N.°9) se escribió para el versículo lema de esta Asamblea. 
  • Surge el canto espontáneo al cortarse la luz: Siyahamba 
  • Por primera vez, todas las sesiones plenarias se transmiten en vivo. 

N.°16 – 2015 Harrisburg: “Caminemos con Dios” 

  • Se publica el quinto Cancionero Internacional. 
  • Tú eres todopoderoso se convierte en una canción del corazón. 
  • Se canta en lenguaje de señas un verso de En el Señor estaré siempre agradecido para un grupo grande de asistentes sordos o con dificultades auditivas. 
  • Hay muchos videos disponibles de esta Asamblea. 

N.°17 – 2022 Salatiga: “Seguir a Jesús juntos superando barreras” 

  • Se publica el Sexto Cancionero Internacional, el primero en incluir notación musical oriental. 
  • La versión digital también es utilizada por muchos participantes virtuales debido a la pandemia mundial. 
  • Dhuh pangeran (N.°2) escrito por el menonita indonesio Saptojoadi para la Asamblea de 1978, se convierte en una canción del corazón. 

2025 Zúrich: La valentía de amar 

  • Aunque no fue una Asamblea completa, se conmemoró el quincentenario
    del anabautismo. 
  • Cinco grupos musicales de todo el mundo ofrecen
    conciertos y participan en el culto en la catedral Grossmünster. 
  • Se utilizan canciones del Cancionero Internacional de 2022, además de Queremos paz, una canción trilingüe escrita por un menonita con un arreglo especial creado para el evento.