Concilio General fomenta interdependencia en la comunión mundial

Harrisburg, Pennsylvania – Durante cuatro días de reuniones justo antes de la Asamblea del Congreso Mundial Menonita, el Concilio General adoptó nuevas medidas tendientes a lograr la interdependencia en la comunión mundial.

“En mi ministerio, cuando se establecía una nueva iglesia en Bogotá”, comentaba César García, secretario general del CMM, “soñaba que un día mi congregación local maduraría como para  autofinanciarse, ser autónoma y fundar otras congregaciones…. Después descubrí que, además, una iglesia alcanzaba la madurez cuando también era capaz de elaborar su propia teología”.

“No obstante”, añadió, “me llevó años aprender algo tan obvio en el proceso de desarrollo de los organismos vivos. La verdadera madurez no se logra cuando uno es independiente en todos los ámbitos de la vida, sino cuando es capaz de dar y recibir, compartir lo que uno tiene, y valorar lo que los demás puedan aportar; es decir, cuando una persona es interdependiente.”

La reunión del Concilio General congregó a 120 representantes de iglesias miembro del CMM de todo el mundo. Durante la mitad del tiempo compartieron historias y reflexionaron sobre temas relacionados con la unidad y diversidad.

Alfred Neufeld, de Paraguay, analizó las enseñanzas de cuatro áreas históricas de conflicto: la iglesia étnica frente a la misionera; el militarismo; la generación emergente frente a la “saliente”; y el avivamiento del pietismo frente al liberalismo iluminado.

Fernando Enns, de Alemania, reflexionó sobre la diferencia entre la unidad “barata” y la “costosa”. “No somos nosotros quienes creamos la unidad”, afirmó, “sino que la unidad se crea al participar en el vínculo de amor de Dios”. Añadió que el desafío consiste en definir los límites de la diversidad, señalando que el único fundamento para las divisiones es cuando se cuestiona el señorío de Cristo. Respecto a las demás cuestiones, instó a tolerar las diferencias.

Martin Junge, secretario general de la Federación Luterana Mundial, destacó que la iglesia siempre es local y mundial. Manifestó que centrarse sólo en el aspecto local (contextualidad) sin lo mundial (catolicidad) lleva al provincialismo. Y centrarse en el aspecto mundial sin lo local lleva al imperialismo.

Los miembros del Concilio General compartieron historias de Ucrania, Zimbabwe, Panamá, Angola, Venezuela, India, Corea del Sur y otros países. Un tema común fue el de gratitud por las oraciones y expresiones de solidaridad de otras iglesias miembro del CMM.

En las sesiones de asuntos generales, el Concilio General procuró fortalecer la estructura organizativa que posibilite los vínculos mundiales.

Según García, el CMM quisiera “desarrollar una estructura mundial que, como el esqueleto de un  organismo vivo, facilite el crecimiento y desarrollo de este organismo interdependiente que llamamos CMM, sin abrumarlo con una excesiva institucionalización… La estructura que el CMM ha estado desarrollando procura evitar la tentación de ser rígida, y exactamente igual en cada contexto local. Procuramos ser sensibles a la realidad de nuestras congregaciones en cada región, adaptándonos conforme a las diferentes realidades que enfrenta nuestra comunidad.”

Cada una de las cuatro comisiones del CMM –Fe y Vida, Misiones, Paz, Diáconos– en vigor sólo durante los últimos seis años, informó sobre su visión y labor, que incluyó una gran diversidad de iniciativas con fondos limitados disponibles.

El Concilio General también tomó nota de que mejoraron los vínculos con y entre las iglesias miembro a través de la labor de los representantes regionales en cada continente. Según lo permitan los fondos, se prevé la designación de más representantes regionales en África y América Latina.

Para financiar la obra del CMM, se solicita a cada iglesia miembro un aporte “proporcional justo” basado en la “paridad del poder adquisitivo” de cada país. Todos los aportes de individuos y congregaciones de las iglesias miembro del CMM se contabilizan para calcular dicho aporte.

Finalmente, el Concilio General expresó su agradecimiento a Danisa Ndlovu de Zimbabwe, que en esta Asamblea completa su mandato de seis años como presidente del CMM. El presidente entrante, Nelson Kraybill de Estados Unidos, inició su mandato inmediatamente después de la Asamblea. En sus deliberaciones, el Concilio General también eligió a Rebecca Osiro de Kenia, como vicepresidenta del CMM, para suceder a Janet Plenert de Canadá.

Comunicado de prensa del CMM por Ron Rempel

 

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