Objetor de conciencia de Corea del Sur pregunta: “¿Puedo matar?”

GOSHEN, Indiana, EE.UU. — Cuando SangMin Lee, un objetor de conciencia de Corea del Sur de 27 años de edad fue sentenciado a pasar 18 meses en prisión, la comunidad de la iglesia menonita mundial brindó su apoyo a través de cartas y oraciones. Aprincipios del mes de diciembre, Lee habló con los partidarios en el Instituto para el Estudio del Anabautismo Mundial,Goshen College y en la iglesia College Mennonite Church, Goshen, Indiana, EE.UU.

Después de haber sido liberado de la prisión en julio, Lee dijo que ser objetor de conciencia en Coreadel Sur le ayudó a entender y a practicar la paz “en una forma más concreta y tangible”.

Lee habló en coreano y el residente de Goshen SeongHan Kim sirvió de intérprete.

Después de haber crecido en un hogar cristiano y de asistir a una universidad cristiana, en el año 2007 Lee se encontró con un artículo sobre la objeción de conciencia.“El artículo hablaba sobre cómo Dios amó tanto al mundo” ,dijo Lee, “pero luego me pregunté, ‘¿Cómo podemos cuidarnos mutuamente en nombre de Dios?’

“Comencé apreguntarme, ‘¿Puedo matar a alguien?’ “En Corea del Sur, es el ejército o la prisión”, dice Lee.La única opción de servicio alternativo requiere semanas de entrenamiento militar y servicio en las reservas.

Unos 660 objetores de conciencia– casi 93 porciento de los objetores de conciencia que estan en prisión a nivel mundial – son encarcelados en Corea del Sur cada año.

A Lee le tomó siete años pasar por el proceso de condena después de rehusarse al servicio militar. Necesitaba apoyo cristiano para continuar en la lucha, así que en el año 2009, Lee se transfirio a la iglesia Grace and Peace Mennonite Church, Seúl, Corea del Sur,quienes  con el tiempo contactaron a la comunidad mundial para solicitar apoyo.

Los miembros de la Comisión del CMM John D. Roth (Fe & Vida) y Jenny Neme (Paz), los directores del Instituto para el Estudio del Anabautismo Mundial (que dirigen el Proyecto Damos Testimonio: historias personales) y Justapaz (una organización menonita por la paz y los derechos humanos en Colombia) respectivamente, organizaron una campaña de envío de cartas.En los meses previos al juicio, el Congreso Mundial Menonita hizo circular la historia de Lee, y las cartas comenzaron a llegar a granel.

Las cartas que significaron más para Lee fueron las que recibió de parte de los objetores de conciencia en Colombia, enviadas através de Justapaz.

“Fue muy conmovedor recibir su apoyo y ánimo”,dijo Lee.

Una ‘simple respuesta’

Lee fue liberado tres meses antes de lo planeado, el 30 de Julio de 2015. Sin embargo, su condena en prisión le ha cerrado oportunidades profesionales. Lee estudió educación infantilpero no le será posible encontrar trabajo como maestro. Espera poder encontrar trabajo como mecánico en una tienda de motociclismo en Seúl.

“Lo más difícil ha sido la relación con mis padres”,?dijo Lee. “En la cultura coreana, la relación entre hijos y padres es muy fuerte. Al principio mis padres estaban enojados y usaban palabras muy duras conmigo, pero han comenzado a entender y a apreciar mejor mi punto de vista de lo que significa seguir a Cristo”.

“Estoy tratando de vivir una vida normal, buscar una respuesta más simple de cómo vivir”, dijo él. “Trato de estar agradecido por cada día y hacer que cada día sea tan importante como el último”.

—Por Madeline Birky, publicado originalmente en Mennonite World Review. Utilizado con permiso. 

 

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