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Voces proféticas en las Asambleas del CMM

“Dios debe estar sonriendo desde lo alto cuando saborea el dulce aroma de la adoración, subiendo a su trono, ofrecido por sus hijos en todo el mundo”, señaló Remilyn Mondez en la Asamblea 16 en Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU., en 2015. Foto: Remilyn Mondez.
fecha de publicación: 
Martes, 23 Julio 2019

“Nunca antes el mundo ha necesitado nuestro mensaje como ahora.... Ahora es el momento de arriesgar todo por nuestra creencia de que Jesús es el camino a la paz;... ahora es el momento de vivir lo que hemos expresado”.

Las palabras de Ron Sider a la Asamblea 11 del Congreso Mundial Menonita reunida en Estrasburgo, Francia, en 1984, dieron lanzamiento a los famosos Christian Peacemaker Teams (Equipos cristianos pacificadores), una organización que utiliza la acción directa no violenta para enfrentar los sistemas de violencia y opresión.

Las Asambleas tienen lugar cada seis años. Aunque solo representan una faceta de la labor del CMM, estas reuniones “brindan el vehículo principal para la interacción con los anabautistas en otros continentes”, señala César García, secretario general del CMM.

Conocer viejos y nuevos amigos de todo el mundo mientras se participa en talleres, actividades de servicio, y algo de turismo local, hace que sea una experiencia inolvidable.

“Las Asambleas propician un sentido de interconexión mundial y aprendizaje mutuo que tiene el potencial de transformar vidas, congregaciones e incluso iglesias nacionales”, menciona César García.

En las últimas16 Asambleas, los oradores de las plenarias han dejado a los participantes desafíos de cambio de vida.

“¿Contamos con el valor de pasar de las líneas de retaguardia del pacifismo aislacionista a las líneas de avanzada de la pacificación no violenta?”oró Ron Sider “que con nuestros ojos fijos en el crucificado, la iglesia se atreva a pagar el costo de ser el pueblo reconciliador de Dios en un mundo quebrantado”.

En la Asamblea anterior en Wichita, Kansas, EE.UU., en 1978, Albert Widjaja de Indonesia hizo un llamado a la justicia económica y climática que resuena hoy con más verdad que nunca.

“El Reino de Dios no es una entidad estática, sino un movimiento dinámico de un nuevo orden social visible en el cual los miembros ven el llamado de Dios de compartir su amor con los demás, de cuidar al afligido, de defender al indefenso, y de llevar a cabo la justicia en el sistema político y económico mundial, y dejar que su señorío sea conocido en la historia mundial”, afirmó Alberta Widjaja.

“No podemos permitirnos permanecer neutrales” frente a sistemas opresivos y a la crisis ecológica mundial, señaló. “Deberíamos participar en la acción de Dios, poner de manifiesto su reino como una realidad viviente de la presencia de Dios en la iglesia”.

En Paraguay en 2009, Nzuzi Mukawa de la RDC continuó esta vena profética. “El profeta Miqueas nos dice que no podemos adorar a Dios y olvidarnos de la justicia social”.

“En un mundo muy similar a la Judá de Miqueas, la iglesia debe responder al mismo llamado al arrepentimiento, a amar la misericordia y a andar humildemente delante de Dios”, afirmó Nzuzi Mukawa. “Seguir a Jesús claramente significa que tenemos que seguir su camino de justicia. Proclamar la justicia de Dios debe ser parte de nuestra adoración, nuestro discipulado y nuestra misión”.

“[Nosotros] a menudo fallamos en ver cómo [la justicia] se queda corta dentro de nuestras propias estructuras”, dijo Nzuzi Mukawa a medida que pasó a instar a la iglesia a ordenar mujeres, aceptar el liderazgo de grupos minoritarios, “levantarse y defender” a los niños, apoyar a las mujeres que sufren debido a la violencia sexual y actuar en nombre de los países pobres eliminando la deuda internacional, otorgando más acceso al comercio y el pago de los países ricos por los daños de la contaminación.

Haciendo también un llamado a la iglesia, de mirar el estado en el que se encuentra su propia casa, en Harrisburg, Pennsylvania, EE.UU., en 2015, la Joven Anabautista (YAB) Remilyn Mondez de las Filipinas, enmarcó su llamado a la unidad con una historia desgarradora del cisma de la iglesia.

“Dios debe estar sonriendo desde lo alto cuando saborea el dulce aroma de la adoración, subiendo a su trono, ofrecido por sus hijos en todo el mundo”, comentó. “Así que, me pregunto: ¿Llorará Dios cuando esos mismos hijos no pueden ser capaces de caminar juntos en paz? ¿Qué piensa Dios cuando nos ve caminando en conflicto, luchando por la reconciliación, y demasiado a menudo, optando por separarse porque es la mejor opción?”

Se anticipa que en la próxima Asamblea 17 en Semarang, Indonesia, del 6 al 11 de Julio de 2021 se presenten más llamados proféticos de todo el mundo bajo el tema “seguir a Jesús juntos superando las barreras”.

—Comunicado del Congreso Mundial Menonita